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El Pecado

El pecado, originado en el cielo con la caída de Satanás y manifestado en la desobediencia de Adán y Eva, es una enfermedad espiritual que afecta a toda la humanidad. Todos heredamos el pecado y una naturaleza pecaminosa, lo que nos separa de Dios, pero a través de la fe en Jesucristo, podemos recibir perdón y reconciliación con Él. La salvación es un don de Dios, accesible a todos, que transforma nuestra relación de enemistad a amistad con el Creador.
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El Pecado

El pecado, originado en el cielo con la caída de Satanás y manifestado en la desobediencia de Adán y Eva, es una enfermedad espiritual que afecta a toda la humanidad. Todos heredamos el pecado y una naturaleza pecaminosa, lo que nos separa de Dios, pero a través de la fe en Jesucristo, podemos recibir perdón y reconciliación con Él. La salvación es un don de Dios, accesible a todos, que transforma nuestra relación de enemistad a amistad con el Creador.
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EL PECADO

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Romanos 3:23

Notas de sermón:

Introducción: Si una persona se encuentra enferma, lo primero que hace es buscar


información al respecto de dicha enfermedad, cual es la causa, sus efectos, su mortalidad, si es
curable o no, a que médico acudir. Existe una enfermedad mortal que invade nuestro cuerpo y
no le hemos puesto atención para saber más sobre este mal que nos afecta todos y que
destruye a la raza humana. Esa enfermedad se llama Pecado. Permítame analizarlo en esta
mañana.

EL PRIMER PECADO SE ORIGINO EN EL CIELO, Aun antes de la desobediencia de Adán y Eva, el


pecado ya estaba presente en el mundo angelical con la Caída de Satanás y los demonios: Pero
con respecto a la raza humana, el primer pecado fue el de Adán y Eva en el huerto del Edén
(Gn 3: 1-19). El que ellos comieran del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal es en
muchos sentidos típico del pecado en general. Y EL PRIMER PECADOR FUE UN ANGEL
LLAMADO LUCIFER, LUCERO DE LA MAÑANA QUE LUEGO DEL PECADO SE CONVIRTIO EN
SATANAS (EZEQUIEL 28:11-17 / ISAIAS 14:12-15) LUEGO ADAN Y EVA FUERON TENTADOS POR
SATANAS A CAER EN EL MISMO PECADO QUE HIZO QUE FUERA LANZADO DEL CIELO: QUERER
SER COMO DIOS (GENESIS 3:4-6)

La historia de la raza humana aparece en las Escrituras primariamente como la historia del
hombre en un estado de pecado y rebelión contra Dios y del plan de redención de Dios para
llevar al hombre de regreso a la comunión con él. Por tanto, es apropiado considerar ahora la
naturaleza del pecado que separa al hombre de Dios EL PECADO SIGNIFICA Y SE DERIVA DE LA
PALABRA GRIEGA “HAMARTIA” QUE SIGNIFICA LITERALMENTE: ERRAR AL BLANCO. El pecado
es no conformarnos a la ley moral de Dios en acciones, actitudes o naturaleza. Lo definimos
aquí en relación con Dios y su ley moral. El pecado incluye no solo las acciones individuales
tales como robar o mentir o matar, sino también las actitudes que son contrarias a las
actitudes que Dios requiere de nosotros. Esto lo vemos ya en los Diez Mandamientos, los
cuales no solo prohíben acciones pecaminosas sino también actitudes erróneas: «No codicies
la casa de tu prójimo: No codicies su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro,
ni nada que le pertenezca» (Éx 20:17). El Sermón del Monte también prohíbe actitudes
pecaminosas tales como el enojo (Mt 5:22) y la lujuria (Mt 5: 28). Pablo menciona actitudes
tales como los celos, el enojo, el egoísmo (Gá 5: 20) como cosas que son las obras de la carne
opuestas a los deseos del Espíritu (Gá 5: 20). Por tanto, una vida que agrada a Dios tiene
pureza moral no solo en las acciones, sino también en los deseos del corazón.

I. El Pecado heredado

1. ¿Cómo nos afecta el pecado de Adán? Las Escrituras nos enseñan que recibimos el
pecado de Adán en dos formas.

1º. Heredamos el pecado.

Pablo explica los efectos del pecado de Adán de la siguiente manera: «Por medio de un solo
hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la
muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron» (Ro 5: 12). La idea de que «todos
pecaron» significa que Dios piensa de nosotros como que todos pecamos cuando Adán
desobedeció, queda aun más recalcado en los dos siguientes versículos, donde Pablo dice:

Antes De Promulgarse La Ley, Ya Existía El Pecado En El Mundo. Es Cierto Que El Pecado No Se


Toma En Cuenta Cuando No Hay Ley; Sin Embargo, Desde Adán Hasta Moisés La Muerte Reinó,
Incluso Sobre Los Que No Pecaron Quebrantando Un Mandato, Como Lo Hizo Adán, Quien Es
Figura De Aquel Que Había De Venir. (Ro 5: 13-14). Pablo nos está diciendo aquí que desde el
tiempo de Adán al tiempo de Moisés, las personas no tenían la ley escrita de Dios. Sus pecados
no fueron «tomados en cuenta» (como infracciones de la ley), pero no obstante murieron. El
hecho de que murieron es una buena prueba de que Dios los consideró culpables en base del
pecado de Adán. Pablo está diciendo aquí explícitamente que por medio de la transgresión de
un solo hombre «muchos fueron constituidos pecadores». Cuando Adán pecó, Dios consideró
pecadores a todos los descendientes de Adán. Aunque nosotros todavía no existíamos, Dios,
mirando al futuro y sabiendo que existiríamos, empezó a considerarnos culpables como Adán.

Esto es también coherente con la declaración de Pablo de que «cuando todavía éramos
pecadores, Cristo murió por nosotros» (Ro 5:8). Por supuesto, algunos de nosotros ni siquiera
existíamos cuando Cristo murió; pero, no obstante, Dios nos consideró pecadores que
necesitábamos salvación.

2º. Corrupción Heredada.

Además de la culpa legal que Dios nos imputa por causa del pecado de Adán, también
heredamos una naturaleza pecaminosa debido al pecado de Adán.

El salmo 51:5 nos dice: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi
madre. aun antes de haber nacido tenía una disposición al pecado y afirma que en el momento
de la concepción tenía una naturaleza de pecador por que «pecador me concibió mi madre»
(Sal 51: 5). Esta es una declaración bien fuerte de la tendencia al pecado heredada que está en
nuestra vida desde el principio. Una idea similar aparece en el Salmo 58:3: «Los malvados se
pervierten desde que nacen, desde el vientre materno se desvían los mentirosos».

II. Pecados en la vida.

Las Escrituras dan testimonio en muchos lugares de la pecaminosidad universal de la


humanidad. «Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo
bueno; ¡no hay uno solo!» (Sal 14: 3). David dice: «Ante ti nadie puede alegar inocencia» (Sal
143: 2). y Salomón dice: «Ya que no hay ser humano que no peque» (1o R 8: 46; Pr 20: 9). El
pecado deteriora la vida particular de los hombres, y destruye a la familia, corta los futuros
brillantes de los seres humanos. Nuestro anhelo es obedecer y agradar a Dios, pero a veces
nos encontramos haciendo aquello que al Señor desagrada, y enfrentamos tristes
consecuencias…Heredamos la enfermedad, Podemos notar que el médico muchas veces
pregunta ¿alguien en la familia ha sufrido esto o aquello? ¿Sus padres o abuelos han padecido
esto? Vemos también casos donde el bisabuelo sufrió cáncer (o una enfermedad mental o
sicológica), el abuelo y los padres también, y en la generación presente hay indicios de lo
mismo (hay una transmisión genética física, y también espiritual. La idolatría. Podemos ver que
los pecados que Israel había vivido en Egipto (por generaciones) eran los que estaban
practicando en el desierto, por ej. El culto al buey Apis. Ellos ya habían participado del Cordero
Pascual, pero seguían con Egipto en el corazón, querían volver a Egipto ante la más mínima
dificultad (por eso el cristiano a veces ante la primera dificultad quiere volver al mundo =
Egipto). Vemos el caso de Abraham que mintió respecto a su esposa diciendo que era su
hermana, su hijo Isaac hizo lo mismo (ambos lo hicieron por miedo a perder su vida), y la
tercera generación que nace es Jacob (cuyo nombre significa engañador, suplantador). Y hay
muchas cosas más que podríamos agregar por ejemplo Pecados Familiares (odio a los padres o
familiares, enojo, maledicencias, quejas continuas, chismes, murmuración, altanería, brujería,
espiritismo, ocultismo, satanismo, control de la mente, control sobre las personas, amargura,
lascivia, gritería, racismo, celos, egoísmo, hablar mal de los demás y de las cosas, maldecir,
etc). ¿Qué hacer para recibir el perdón de Dios y la salvación?

III. Reconciliación con Dios.

Cuando pecamos, Dios no deja de amarnos, pero está disgustado con nosotros. (Aun entre los
seres humanos, es posible amar a alguien y al mismo tiempo estar disgustado con esa persona,
como bien lo sabe cualquier padre, una esposa o esposo). Cuando desobedecemos, Dios el
Padre se entristece, de la misma forma que lo hace un padre terrenal ante la desobediencia de
sus hijos, y nos disciplina. Un tema similar lo encontramos en Apocalipsis 3, donde el Cristo
resucitado habla desde el cielo a la iglesia en Laodicea diciendo: «Yo reprendo y disciplino a
todos los que amo. Si nuestra meta es crecer en plenitud de vida espiritual hasta el día que
muramos y pasemos a la presencia de Dios en el cielo, pecar es ir en la dirección contraria y
alejarnos de la semejanza a Dios, es ir en la dirección que «lleva a la muerte» (Ro 6:16) y a la
separación eterna de Dios, dirección de la cual fuimos rescatados cuando nos hicimos
creyentes en Jesús.

«Jesús cargó en Él el pecado de todos nosotros…» (5) «Aunque nunca hizo maldad» quiere
decir que Cristo era inocente y esto podría verse como una gran injusticia. La muerte de Cristo
en la cruz constituyo una infinita ofrenda, la única que podía expiar los pecados de la
humanidad. JESUCRISTO nunca pecó, pero por amor en la cruz tomo nuestro lugar, y cargo sus
pecados y mis pecados como si Él los hubiera cometido. Al cargar sobre si las iniquidades de la
humanidad, Cristo logro restaurar ante Dios a todos aquellos que creen en Él y en su obra en la
cruz (Romanos 5:1). La Palabra de Dios dice que Cristo nos reconcilió con Dios (Romanos 5:10;
2 Corintios 5:18; Colosenses 1:20-21). El hecho de que necesitamos la reconciliación, significa
que nuestra relación con Dios estaba rota. Puesto que Dios es santo, nosotros somos los
culpables. Nuestro pecado nos alejó de Él. Romanos 5:10 dice que éramos enemigos de Dios:
“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho
más, estando reconciliados, seremos salvos por Su vida”. Cuando Cristo murió en la cruz, Él
satisfizo el juicio de Dios e hizo posible que los enemigos de Dios encontraran la paz con Él.
Nuestra “reconciliación” con Dios, entonces, comprende el ejercicio de Su gracia y el perdón
de nuestro pecado. El resultado del sacrificio de Jesús es que nuestra relación ha cambiado de
enemistad a amistad. “Ya no os llamaré siervos… pero os he llamado amigos” (Juan 15:15). ¡La
reconciliación cristiana es una gloriosa verdad! Éramos enemigos de Dios, pero ahora somos
Sus amigos. Estábamos en un estado de condenación por nuestros pecados, pero ahora somos
perdonados. Estábamos en guerra con Dios, pero ahora tenemos la paz que sobrepasa todo
entendimiento (Filipenses 4:7). Dios nos ofrece gratuitamente su salvación a través de
declararnos justos por medio de la fe en Cristo Jesús. Esta justificación se alcanza por medio de
la fe en el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario. La fe es sumamente importante para
alcanzar esta salvación, ya que sin ella se hace imposible lograrlo: “Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que
nadie se gloríe”, (Efesios 2:8-9). Todos los seres humanos somos del mismo padre físico: Adán.
Dios no hace diferencia. El ofrece Su salvación a todos los hombres por igual.
Cristo, en la cruz, fue hecho pecado por nosotros y pagó toda la deuda (toda la “multa”). La
salvación por la fe aprueba la ley. Cuando usted y yo asumimos que somos pecadores y nos
acercamos a Dios confiando en el Señor Jesucristo como nuestro Salvador, Dios nos salva.
Quiere usted ser salvo ahora entregue su vida Cristo
y el le dará la Vida Eterna.

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