COLEGIO SAN JOSÉ PUERTO MONTT
UNIDAD TÉCNICO PEDAGÓGICA
GUÍA DE APRENDIZAJE Nº2
ASIGNATURA: Lengua y Literatura
DOCENTE: Diana Llancapani - Juan Pablo Mora Rodríguez
NIVEL: 8° básico
UNIDAD TEMA
I Epopeya Leyendo Epopeyas
ESTRATEGIA DE APRENDIZAJE:
Analizar textos guía n°2 con actitud comprometida
INSTRUCCIONES:
- Leer textos presentados para responder las preguntas que a partir de estos se presentan
- Puedes anotar las respuestas en tu cuaderno para compararlas con las alternativas
correctas que se entregaran en la guía número 3
- Ayudarse de guía numero n°1 para resolver dudas
Recordando qué es “La Epopeya”
Son textos de Poesía épica, siendo parte de un género poético que se caracteriza por la
majestuosidad de su tono y su estilo. Relata sucesos legendarios o históricos de
importancia nacional o universal. Por lo general se centra en un individuo, lo que confiere
unidad a la composición. A menudo introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que
configuran la acción, y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y otras
modalidades de combate físico. Las principales características del género son la invocación
de las musas, la afirmación formal del tema, la participación de un gran número de
personajes y la abundancia de parlamentos en un lenguaje elevado. En ocasiones ofrece
detalles de la vida cotidiana, pero siempre como telón de fondo de la historia y en el
mismo tono elevado del resto del poema.
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Ejemplos:
Texto 1: Fragmento de ODISEO (Homero)
CANTO VI
ODISEO Y NAUSÍCAA
Así es como dormía allí el sufridor, el divino Odiseo, agotado por el sueño y el cansancio.
En tanto marchó Atenea al país y a la ciudad de los hombres feacios que antes habitaban
la espaciosa Hiperea cerca de los Cíclopes, hombres soberbios que los dañaban
continuamente, pues eran superiores en fuerza. Sacándolos de allí los condujo Nausítoo,
semejante a un dios, y los asentó en Esqueria, lejos de los hombres industriosos; rodeó la
ciudad con un muro, construyó casas a hizo los templos de los dioses y repartió los
campos. Pero éste, vencido ya por Ker, había marchado a Hades, y entonces gobernaba
Alcínoo, inspirado en sus designios por los dioses.
Al palacio de éste se encaminó Atenea, la de ojos brillantes, planeando el regreso para el
magnánimo Odiseo. Llegó a la muy adornada estancia en la que dormía una joven igual a
las diosas en su porte y figura, Nausícaa, hija del magnánimo Alcínoo. Y dos sirvientas que
poseían la belleza de las Gracias estaban a uno y otro lado de la entrada, y las suntuosas
puertas estaban cerradas. Apresuróse Atenea como un soplo de viento hacia la cama de la
joven, y se puso sobre su cabeza y le dirigió su palabra tomando la apariencia de la hija de
Dimante, famoso por sus naves, pues era de su misma edad y muy grata a su ánimo.
Asemejándose a ésta, le dijo Atenea, la de ojos brillantes:
«Nausícaa, ¿por qué tan indolente te parió tu madre? Tienes descuidados los espléndidos
vestidos, y eso que está cercana tu boda, en que es preciso que vistas tus mejores galas y
se las proporciones también a aquellos que lo acompañen. Pues de cosas así resulta buena
fama a los hombres y se complacen el padre y la venerable madre.
Conque marchemos a lavar tan pronto como despunte la aurora; también yo iré contigo
como compañera para que dispongas todo enseguida, porque ya no vas a estar soltera
mucho tiempo, que te pretenden los mejores de los feacios en el pueblo donde también tú
tienes tu linaje. Así que, anda, pide a tu ilustre padre que prepare antes de la aurora mulas
y un carro que lleve los cinturones, las túnicas y tu espléndida ropa. Es para ti mucho mejor
ir así que a pie, pues los lavaderos están muy lejos de la ciudad.»
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Actividad: Comprensión lectora “Epopeyas”
- Lee con detención los siguientes textos
- Responde las preguntas de selección única que a continuación de cada texto se
presentan
Texto 1: POEMA DEL CID
En Valencia con los suyos vivía el Campeador;
Con él estaban sus yernos, Infantes de Carrión.
Un día que el Cid dormía en su escaño, sin temor,
un mal sobresalto entonces, sabed, les aconteció:
Escapose de una jaula, saliendo fuera, un león.
Los que estaban en la Corte sintieron un gran temor;
recogiéronse sus mantos los del buen Campeador,
y rodean el escaño en guarda de su señor.
Allí Fernando González, infante de Carrión,
ni en las salas ni en la torre ningún refugio encontró;
metiose bajo el escaño, tan grande fue su pavor.
Diego González, el otro, por la puerta se salió diciendo con grandes gritos:
-¡Ay, que no veré Carrión!
Tras la viga de un lagar metiose con gran temor;
todo el manto y el brial sucios de allí los sacó.
En esto que se despierta el que en buen hora nació;
de sus mejores guerreros cercado el escaño vio:
-¿Qué pasa aquí, mis mesnadas? ¿Qué queréis? ¿Qué aconteció?
-Es que, mi señor honrado, un susto nos dio el león.
Apoyándose en el codo, en pie el Cid se levantó:
El manto se pone al cuello y encaminose al león.
La fiera, cuando vio al Cid, al punto se avergonzó;
allí bajó la cabeza, y ante él su faz humilló.
Nuestro Cid Rodrigo Díaz por el cuello lo tomó,
y lo lleva de la mano, y en la jaula lo metió.
A maravilla lo tiene todo el que lo contempló.
Volviéronse hacia la sala donde tienen la reunión.
Por sus dos yernos Rodrigo preguntó, y no los halló;
aunque a gritos los llamaban, ni uno ni otro respondió,
y cuando los encontraron, los hallaron sin color.
No vieseis allí qué burlas hubo en aquella ocasión;
mandó que tal no se hiciese nuestro Cid Campeador.
Sintiéronse avergonzados Infantes de Carrión;
fiera deshonra les pesa de lo que les ocurrió.
Anónimo. Poema del mío Cid (Versión de Francisco López Estrada.)
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1.- ¿Cómo se llamaban las hijas del Cid? 6.- ¿Dónde se escondió Diego
a) Doña Elvira y doña Sol. González?
b) Doña Elvira y doña Juana. a) Debajo de la cama.
c) Doña Juana y doña Sol. b) En la jaula del León
d) Diña Ximena y doña Juana c) Tras la viga de un lagar.
d) Detrás de las cortinas.
2.- Sus maridos eran:
a) Los infantes de Castilla. 7.- ¿Quién es "el que en buen hora
b) Los infantes de Valencia. nació"?
c) Los infantes de Carrión. a) El Cid Campeador.
d) Los infantes de Aragón. b) El infante de Carrión.
c) Fernando González.
3.- ¿Qué suceso ocurrió un día? d) El León
a) Que atacaron los moros.
b) Que se escapó un león de la 8.- ¿Qué hizo el león al ver al Cid?
jaula. a) Levantó la cabeza para verlo.
c) Que se formó una tormenta. b) No le presta mayor atención.
d) Salió el sol. c) Bajó la cabeza y humilló su faz.
d) Emitió un rugido.
4.- ¿Cómo se comportaron los infantes
de Carrión? 9.- ¿Qué hizo el Cid con el león?
a) Con gran valentía. a) Lo soltó en el campo.
b) Con indiferencia. b) Lo llevó a un circo.
c) Con asombro. c) Lo llevó a la jaula.
c) Con cobardía. d) No hizo nada con él
5.- ¿Qué hizo Fernando González? 10.- Los infantes de Carrión se
a) Meterse debajo del escaño. sintieron:
b) Ponerse tras la viga de un a) Orgullosos.
lagar. b) Avergonzados.
c) Salir corriendo. c) Contentos.
d) Salir cabalgando a toda prisa. d) Confundido.
• Texto 2: La ODISEA – Homero.
Apenas el sol se puso y sobrevino la oscuridad, Circe me cogió de la mano, me hizo
sentar separadamente de los compañeros y, acomodándose cerca de mí, me preguntó
cuanto me había ocurrido; y yo se lo conté por su orden. Entonces me dijo estas palabras:
-Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde:
llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro.
Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su voz, ya no vuelve a ver a su esposa
ni a sus hijos rodeándole, llenos de júbilo, cuando torna a su hogar; las sirenas le hechizan
con el sonoro canto, sentadas en una pradera en el centro de un enorme montón de
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huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las
orejas de tus compañeros con cera blanca, mas si tú deseas oírlas, haz que te aten los
pies y manos a la parte inferior del mástil, y que las
sogas se liguen a él: así podrás deleitarte escuchando a las sirenas. Y en
caso de que supliques o mandes a los compañeros que te suelten, atente con más lazos
todavía.
Así dijo; y al punto apareció la Aurora, de áureo trono. La divina entre las diosas se
internó en la isla, y yo, encaminándome al bajel, ordené a mis compañeros que subieran a
la nave y desataran las amarras. Embarcáronse acto seguido y, sentándose por
orden en los bancos, comenzaron a batir con los remos el espumoso mar. Por detrás de
la nave de azulada proa soplaba próspero viento que henchía la vela; buen compañero
que nos mandó Circe, la de lindas trenzas, deidad poderosa, dotada de voz.
Colocados los aparejos cada uno en su sitio, nos sentamos en la nave, que era
conducida por el viento y el piloto. Entonces alcé la voz a mis compañeros, con el corazón
triste, y les hablé de este modo:
-¡Oh amigos! No conviene
que sean únicamente uno o dos quienes conozcan los vaticinios que me reveló Circe,
la divina entre las diosas; y os los voy a contar para que, sabedores de
ellos, o muramos o nos salvemos, librándonos de la Parca. Nos ordena lo primero
rehuir la voz de las divinales sirenas y el florido prado en que éstas habitan. Sólo yo
debo oírlas; pero atadme con fuertes lazos, en pie y arrimado a la parte inferior del
mástil para que me esté allí sin moverme. Y en el caso de que os ruegue o mande que
me soltéis, atadme con más lazos todavía.
Mientras hablaba, la nave llegó muy presto a la isla de las sirenas, pues la
empujaba un viento favorable. Desde aquel instante echose el viento y reinó sosegada
calma, pues algún numen adormeció las olas. Levantáronse mis compañeros, amainaron
las velas y pusiérolas en la nave; y, habiéndose sentado nuevamente en los bancos,
emblanquecían el agua, agitándola con los remos de pulimentado abeto. Tomé al
instante un gran pan de cera y lo partí con el agudo bronce en pedacitos, que me puse
luego a apretar con mis robustas manos. Pronto se calentó la cera, porque hubo de ceder
a la gran fuerza y a los rayos del soberano Sol, y fui tapando con ella los oídos de todos los
compañeros. Atáronme éstos en la nave, de pies y manos, derecho y arrimado a la parte
inferior del mástil; ligaron las sogas al mismo; y, sentándose en los bancos, tornaron a
batir con los remos el espumoso mar. Hicimos andar la nave muy rápidamente, y, al
hallarnos tan cerca de la orilla que allá pudieran llegar nuestras voces, no les pasó
inadvertido a las sirenas que la ligera embarcación navegaba a poca distancia y
empezaron un sonoro canto.
-¡Ea, célebre Odiseo, gloria insigne de los aqueos! Acércate y detén la nave para
que oigas nuestra voz. Nadie ha pasado en su negro bajel sin que oyera la suave voz que
fluye de nuestra boca, sino que se van todos, después de recrearse con ella, sabiendo
más que antes, pues sabemos cuántas fatigas padecieron en la vasta Troya griegos y
troyanos por la voluntad de los dioses, y conocemos también todo cuánto ocurre en la
fértil tierra.
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Esto dijeron con su hermosa voz. Sintióse mi corazón con ganas de oírlas, y moví
las cejas, mandando a los compañeros que me desatasen; pero todos se inclinaron y se
pusieron a remar. Y, levantándose al punto Perimedes y Euríloco, atáronme con nuevos
lazos, que me sujetaban más reciamente. Cuando dejamos atrás las sirenas y ni su voz ni
su canto se oían ya, quitáronse mis fieles compañeros la cera con que había yo tapado
sus oídos y me soltaron las ligaduras.
11.- ¿Quién le enseñó a Ulises cómo librarse 17.- Los marineros no debían oír a las
de las sirenas? sirenas ni:
a) La diosa Parca. a) Dejarse invitar por ellas.
b) La Aurora. b) Pisar el florido prado en que las
c) La diosa Circe. sirenas habitan.
d) Euríloco. c) Comer lo que les dieran.
d) Mirarles a los ojos.
12.- ¿Qué hacían las sirenas con los
hombres que se acercaban? 18.- ¿Qué pidieron las sirenas a Ulises?
a) Los encantaban. a) Que detuviera la nave.
b) Los emborrachaban. b) Que subieran a la isla.
c) Los mataban. c) Que comieran lo que les ofrecían.
d) Los dormían. d) Que bailaran con ellas.
13.- ¿Qué medios usaban las sirenas para 19.- ¿Quién ató de nuevo a Ulises?
hechizar? a) La diosa Circe.
a) Su conversación. b) La diosa Parca.
b) Un sonoro canto. c) Perimedes y Euríloco.
c) Su belleza. d) Una sirena.
d) Sus gritos.
20.- ¿Detuvieron la nave para oír a las
14.- ¿Qué tenía que hacer Ulises con los sirenas?
marineros? a) Si.
a) Taparles los oídos con cera. b) No.
b) Atarlos a un mástil. c) Un poco.
c) Taparles los ojos. d) No hay información suficiente para
d) Bailar sin parar. saberlo.
15.- ¿Cómo debía estar Ulises?
a) Con las orejas tapadas de cera
blanca.
b) Atado a la parte inferior del mástil.
c) Con los ojos tapados.
d) Dormido.
16.- ¿Con qué les premió Circe?
a) Con un mar en calma.
b) Con una cena obstentosa.
c) Con una mañana espléndida.
d) Con un viento favorable.