1.
INTRODUCCION
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un
trastorno del neurodesarrollo prevalente en la edad pediátrica que llega
a afectar en algunos estudios hasta el 7% de los niños en edad escolar y
persiste en el 4.5% de los adultos
Su presencia puede producir una importante repercusión en el niño
tanto a nivel familiar, por lo que es muy importante tratar de
identificarlo lo antes posibles y realizar un correcto abordaje tanto desde
el ámbito medico desde el educativo.
2. DEFINICION
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un
trastorno mental que comprende una combinación de problemas
persistentes, como dificultad para prestar atención, hiperactividad y
conducta impulsiva.
3. CARACTERISTICAS
2.1. Inatención
Comete errores por descuido en actividades académicas o
laborales.
Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
Tiene dificultades para organizarse.
Pierde objetos con frecuencia.
Se distrae fácilmente con estímulos irrelevantes.
2.2. Hiperactividad
Mueve excesivamente manos o pies o se retuerce en su asiento.
Corre o trepa en situaciones inapropiadas.
Tiene dificultades para jugar o participar en actividades de ocio
de manera tranquila.
Habla en exceso.
2.3. Impulsividad
Responde antes de que se complete la pregunta.
Tiene dificultades para esperar su turno.
Interrumpe o se inmiscuye en conversaciones o actividades de
otros.
4. CAUSAS
El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) no tiene
una única causa, sino que es el resultado de una combinación de factores
genéticos, neurológicos y ambientales.
No existe una exacta para el TDAH pero estos pueden ser algunos
factores:
La genética. El trastorno por déficit de
atención/hiperactividad puede ser hereditario, y los estudios
indican que los genes podrían estar involucrados.
El entorno. Algunos factores del entorno también pueden
aumentar el riesgo, como la exposición al plomo durante la
infancia.
Problemas durante el desarrollo. Los problemas en el sistema
nervioso central en momentos fundamentales del desarrollo pueden
tener influencia en el trastorno.
Alteraciones en el cerebro: Diferencias en la estructura y
funcionamiento de algunas áreas cerebrales, como la corteza
prefrontal, que regula la atención, el control de impulsos y la
planificación. También hay alteraciones en los niveles de
neurotransmisores como la dopamina.
Factores prenatales y perinatales: El consumo de alcohol, tabaco
o drogas durante el embarazo, así como la exposición a toxinas o
complicaciones en el parto, pueden aumentar el riesgo.
5. FACTORES DE RIESGO
El riesgo de TDAH puede aumentar si:
• Tienes parientes consanguíneos, como padres o hermanos, con
TDAH u otro trastorno de salud mental
• Tu madre fumó, tomó alcohol o consumió drogas durante el
embarazo
• De niño, estuviste expuesto a toxinas ambientales, como el
plomo, que principalmente se encuentra en la pintura y las
cañerías de los edificios antiguos
• Naciste de forma prematura
• Exposición a sustancias tóxicas: El plomo u otros
contaminantes pueden afectar el desarrollo neurológico.
• Bajo peso al nacer o parto prematuro: Se ha observado una
mayor prevalencia de TDAH en bebés con estos factores.
• Ambiente familiar y social: No es una causa directa, pero un
entorno con estrés, problemas familiares o falta de límites
puede agravar los síntomas.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una
condición neurobiológica que afecta a niños, adolescentes y adultos,
caracterizada por síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad. Su
diagnóstico y tratamiento requieren un enfoque multidisciplinario para
garantizar una atención integral y personalizada.
Diagnóstico y Evaluación
El diagnóstico del TDAH se basa en una evaluación clínica exhaustiva que
incluye la recopilación de información de múltiples fuentes, como padres,
profesores y el propio paciente. Los criterios diagnósticos se establecen según
manuales como el DSM-5 o el CIE-11, que requieren la presencia de síntomas
durante al menos seis meses y en más de un entorno (por ejemplo, en casa y
en la escuela). Es fundamental descartar otras condiciones que puedan simular
o coexistir con el TDAH, como trastornos de ansiedad, del aprendizaje o del
estado de ánimo. Las herramientas de evaluación incluyen cuestionarios
estandarizados, entrevistas clínicas y, en algunos casos, pruebas
neuropsicológicas para evaluar funciones ejecutivas y atención.
Intervención y Tratamientos
El tratamiento del TDAH es multimodal y combina enfoques farmacológicos,
psicológicos y educativos. Los medicamentos, como los estimulantes
(metilfenidato) y no estimulantes (atomoxetina), son eficaces para reducir los
síntomas nucleares del trastorno. Sin embargo, su uso debe ser supervisado
por un profesional de la salud y ajustado según la respuesta del paciente. Por
otro lado, las intervenciones psicológicas, como la terapia cognitivo-
conductual, ayudan a desarrollar habilidades de autorregulación, organización
y manejo de la impulsividad. En el ámbito educativo, es crucial implementar
adaptaciones curriculares y estrategias de apoyo para facilitar el aprendizaje y
la integración social del estudiante con TDAH. La colaboración entre familia,
escuela y profesionales de la salud es esencial para lograr un manejo efectivo
y mejorar la calidad de vida del paciente.
En resumen, el TDAH es un trastorno complejo que requiere un abordaje
integral y personalizado. Un diagnóstico preciso y un tratamiento multimodal
son clave para mitigar sus síntomas y promover un desarrollo óptimo en
quienes lo padecen.