Capítulo 2
Aurora
Oscuridad, así podría definir esta situación, todo al mi alrededor era una
oscuridad muy sombría, como si estuviera atrapada en mi mente y no podría
salir. Me levanto y siento un dolor de espalda, porque estaba acostada en el
césped, tenía todavía los ojos cerrados, no sé si tenía miedo o emoción.
Decidida abro los ojos lentamente y miro al mi alrededor, todo era árboles y
flores, parecía un cuento de hadas, y a los lejos se veían unas pequeñas casas;
Asimilo la situación y trato de recordar que paso antes de aparecer aquí.
Como no recordaba nada, pensé en caminar por aquí a ver si recordaba algo,
examino mi ropa con curiosidad y me doy cuenta de que tenía un vestido blanco
largo de seda, tenía mangas largas y parecía para una princesa, me sorprendió
como yo nunca utilizaba algo así, era extraño.
Empecé a recorrer todo el lugar y me di cuenta que estaba en un pequeño
pueblo, las casas eran medianas y había muchas carrozas en el lugar.
<<Qué extraño>>pensé.
Mientras más recorría el lugar, me daba cuenta de que no parecía al mundo del
cual yo vivía, por ejemplo; En mi mundo había carros, edificios y cosas
electrónicas, ahora que me deba cuenta de eso, recordé un poco de cómo llegué
aquí. Recordé que estaba en mi habitación leyendo mi libro favorito, pero del
resto no recuerdo nada.
Llegué al pueblo y había muchas personas con vestimentas extrañas, como si
fueran de otra época, unas personas iban en carrozas, otras hablando, y los
demás en pequeñas tiendas vendiendo. Me quedé atónita por todo lo que estaba
viendo en ese momento, no sabía qué hacer, no conocía este lugar, y me sentía
perdida.
De pronto un pedazo de periódico rozó mi piernas, extrañada me arrodille y
recogí el pedazo de papel, lo revisé con curiosidad y después lo abrí lentamente.
Al abrirlo por completo me quede congelada, el periódico decía:
““2o de julio de 1837 ”
No tenía idea en cómo reaccionar, estaba viviendo en una época que no
pertenecía, ahora todo tenía sentido; Las personas con vestimenta extrañas, las
carrozas, el pueblo y la manera en que estaba vestida, todo tenía lógica.
Ahora recuerdo completamente todo, recuerdo que estaba en la universidad y
que después me fui a mi casa, luego me dirigí a mi habitación a leer mi libro
favorito y me tele transporté aquí.
Esto tenía que ser un sueño, ¿cómo podía estar en una época que no conocía?,
todavía sorprendida a esta situación seguí recorriendo el pueblo buscando una
respuesta, mientras estaba caminando, inesperadamente alguien me sujeta del
brazo y me lleva a un lugar completamente oscuro, sin saber que decir empecé a
gritar. Esa persona se alertó y empezó a tapar mi boca agresivamente.
—Shhh, quieta —habló esa persona misteriosa que tenía al frente.
Obedecí, no quería que esa persona me hiciera algo malo, al ver mi obediencia la
persona empezó a caminar lejos de mí, sus pasos eran muy pesados y sonaban
elegantes, pero no tenía idea de quien seria, luego por arte de magia la luz del
lugar se prendió. Vi fijamente a la persona de arriba abajo y me di cuenta de que
era una mujer.
—No preguntes nada —afirmó con una seriedad de advertencia.
Ella lentamente se alejó y fue a la cocina para traerme algo de comer, mientras
tanto la analice de pies a cabeza, era pelinegra de ojos azules como el mar, tenía
puesto un vestido corto negro con mangas largas y un moño en el medio que le
hacía lucir muy bien su cuerpo, combinados con unas medias negras largas y
botines del mismo color.
Al terminar con la comida vino directamente hacia mí, al verla venir volteo mi
rostro para ver hacia otro lugar, ella me ofrece unas galletas de chocolate con
leche, y se sienta a mi lado con una sonrisa torcida. Suspira y voltea su rostro
para verme detalladamente.
—No te preocupes no soy una mala persona —advierte con una leve sonrisa-,
solamente que me pareciste curiosa.
—¿Curiosa? —pregunté, mis cejas fruncidas ya estaban presentes, y le di un
mordisco a la galleta.
—Sí, la manera en la que recorrías el lugar —afirma con una sonrisa-.Me llamó
la atención.
—Entonces, ¿por eso me tenías que traer aquí —Alcé una ceja—, para
secuestrarme y darme galletas?
Ella al oír mi respuesta, soltó una leve carcajada, me quedé atónita al ver cómo
reacciona, a mí me estaba por dar un infarto y viene ella y se ríe.
—No quería secuestrarte —aclara todavía riéndose—, solo quería hablar contigo
a solas, por si no lo sabes aquí se corre mucho la voz.
—Mejor me hubiese dicho que querías hablar conmigo —dije entrecerrando los
ojos—, antes de secuestrarme, ¡Me estaba por dar un infarto mujer!
Ella se rió de mi respuesta y se acomodó para hablar conmigo más
cómodamente, luego tomó un poco de leche de su taza mientras pensaba en
cosas que no sabría.
—Lo siento –me da una sonrisa torcida—, no pretendía asustarte.
—No te preocupes, ya pasó –hablo sin importancia—, ahora dime, ¿De qué
quieres hablar?
—Quería saber más sobre ti –Se le iluminó los ojos al responder—, ¿dónde
vives?, ¿tu edad?, ¿tu nombre?, y sobre todo a qué vienes aquí.
Al oír eso me quedé completamente tiesa, ¿cómo le contaría a una chica
desconocida de dónde vengo?, ella vive aquí en esta época y yo vivo en una
completamente desconocida. Ella al notar mi tardanza pregunta:
—¿Todo bien?
—S-Si, todo bien —afirmó con seriedad a pesar de que los nervios me
traicionaban.
—¿Segura?
—Sí, bueno me llamo Aurora —cuento con tranquilidad—, tengo 18 años y vivo
en Inglaterra pero nací en Francia.
—¿Y a qué vienes aquí? —pregunta, y su mano se deslizó con curiosidad en su
mentón.
—Eh-h –exclamo con nerviosismo-, vine a visitar a mi abuela.
Ella me mira con los ojos entre cerrados tratando de creerme, pero yo sé que
sospecha que no soy de aquí, luego se levanta del sillón y cruza sus brazos sobre
su pecho. Me mira con una seriedad que jamás he visto, luego suspira y trata de
buscar las palabras adecuadas para responder.
—Me estas mintiendo —afirma sin ninguna duda-, ¿verdad?
—N-No para nada —hablo segura
—No te creo nada Aurora —asegura ella mientras sus ojos azules oscuros me ven
suplicantes—, dime la verdad no te juzgaré.
Si claro, como le explico a una chica de otra época que no soy de aquí, que me
tele transporte a este lugar por arte de magia. Y no sé cómo regresar a mi
mundo.
—Si te digo —suspiro tratando de calmarme-, ¿no me llamaras loca?
—¿Es algo raro? —dice preocupada.
—Si —afirmo sin más.
Ella se sienta de nuevo en el sillón, pero esta vez agarró el vaso de leche de una y
bebió de este. Luego me tomó de las manos mientras me daba una leve sonrisa.
—Trataré de entenderte —Sonríe con amabilidad-. ¿Vale?
—De acuerdo —le respondí.
Empecé a contarle mi historia desde el principio hasta ahora, ella me mira con
las cejas enmarcadas tratando de entenderme, le conté sobre mi carrera
universitaria y de cómo era mi mundo. Al final ella abrió sus ojos como platos y
se cubrió el rostro con desesperación tratando de entender.
—Me costará un poco entender —dice mientras me da un leve abrazo-, pero si te
creo.
—Gracias… —empecé a decir.
—Evangeline —me interrumpió con una sonrisa—, encantada de conocerte
amiga.
—Igualmente —sonreí.
Y con eso empezamos a hablar de nuestras vidas mientras cenábamos en
nuestras nuevas habitaciones. Estábamos por irnos a dormir cuando alguien
tocó nuestra puerta.
Evangeline asustada me dijo que la acompañará, asentí y las dos nos dirigimos
con miedo a la puerta, al llegar Evangeline me advirtió que me pusiera detrás de
ella. Obedecí con miedo y me puse detrás sujetándome de su cintura,
inesperadamente Evangeline abre la puerta con nerviosismo y las dos nos
quedamos paralizadas al ver de qué se trataba el ruido.