0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas6 páginas

Amparo Directo

El documento presenta alegatos en el Amparo Directo 923/2021 promovido por Abelardo Velázquez Domínguez, en el que se argumenta que la quejosa no ha demostrado adecuadamente la ilegalidad de la sentencia impugnada. Se sostiene que los conceptos de violación son inoperantes al carecer de fundamentos claros y que la sentencia es congruente y motivada, cumpliendo con los requisitos legales. Se solicita que el tribunal niegue el amparo y protección federal a la quejosa.

Cargado por

freddy
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas6 páginas

Amparo Directo

El documento presenta alegatos en el Amparo Directo 923/2021 promovido por Abelardo Velázquez Domínguez, en el que se argumenta que la quejosa no ha demostrado adecuadamente la ilegalidad de la sentencia impugnada. Se sostiene que los conceptos de violación son inoperantes al carecer de fundamentos claros y que la sentencia es congruente y motivada, cumpliendo con los requisitos legales. Se solicita que el tribunal niegue el amparo y protección federal a la quejosa.

Cargado por

freddy
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

AMPARO DIRECTO: 923/2021

QUEJOSO: ABELARDO VELAZQUEZ


DOMINGUEZ
TERCERO INTERESADO: ISRAEL VELAZQUEZ
GARDUÑO

SE PROMUEVE ALEGATOS

Toluca Estado de México a la fecha de su


presentación.

H. MAGISTRADAS Y/O MAGISTRADOS DEL


TERCER
TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL
SEGUNDO CIRCUITO
P R E S E N T E.

LIC. CARLOS ALFREDO MAYA CERROS con la personalidad que tengo


debidamente acreditada en los autos del expediente remitido por la
Autotidad responsable, comparezco respetuosamente para exponer lo
siguiente:

Con fundamento en lo dispuesto por los artículos 8, 17 y 107, fracción III


inciso a) párrafo segundo de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, en relación con los artículos 181 de la Ley de Amparo
vigente se procede a promover ALEGATOS dentro del juicio indicado
al rúbro.

Asimismo, señalo como domicilio para oír y recibir citas y notificaciones


el ubicado en la calle río Verdiguel, número 149, Colonia Barrio de
Tlacopa, Código Postal 50100, Toluca, Estado de México y el correo
electrónico [Link]@[Link] ; autorizando en términos
amplios de conformidad con el artículo 12 de la Ley de Amparo y para
oír y recibir todo tipo de notificaciones, así como imponerse de las
actuaciones del presente asunto a los LICS. BRIAN RENDÓN VALDÉS
con número de cédula profesional 11074867 y MARIO RENE LIMÓN
FLORESHERAS con CÉDULA PROFESIONAL 1240968.

Como se desprende de los Conceptos de Violación de la demanda


de amparo, la quejosa se límita a establecer consideraciones
subjetivas sin sustento alguno ya que pretende hacer valer diversas
omisiones por parte de la Autoridad responsable sin expresar
claramente los los argumentos tendientes a demostrar la
ilegalidad del proveído combatido, de tal modo que, omite realizar
una exposición de razonamientos por los que el sentido de la sentencia
debió ser diferente, indicar las circunstancias de hecho en un caso
jurídico determinado que tienda a demostrar y puntualizar la violación o
la inexacta interpretación de la ley y, como consecuencia los preceptos
que a su decir debieron fundar o fundaron la resolución de segundo
grado e indicar el valor convictivo en su caso de las pruebas, la forma
en la que se adminiculan unas con otras, de acuerdo a las reglas de
valoración establecidas en el Código Comercio, lo que no acontece en
el caso concreto, sin pasar desapercibido que el acto reclamado
cumple con los cirterios de exhaustividad y congruencia, asi mismo la
quejosa se pretende doler de una circunstancia que ella misma
ocasiono, derivado de que de acuerdo a lo desahogado en el juicio

Página 1|6
principal, se demostro que fue ella misma quien altero de manera
intencional el documento base de la accion, sietuacion que se probo en
el desahogo de la prueba confesional a cargo de la quejosa.

Es importante referir que un concepto de violación constituye un


conjunto de enunciados concretos respecto a cuestiones debatidas en
un juicio, manifestados a través de razonamientos lógico-jurídicos
tendientes a desvirtuar los argumentos y conclusiones del órgano
jurisdiccional. Por tanto, la transcripción de los preceptos
constitucionales o legales que se consideran violados no puede
ser suficiente para formular un concepto de violación o agravios
expuestos por el quejoso, pues no basta la simple expresión de
manifestaciones generales y abstractas, sino que es necesario precisar
la manera en que se actualizan los perjuicios a que se refiere y explicar
las consecuencias que, en su caso, se hayan producido.

Sirve de sustento las tesis de rúbros y textos siguientes:

CONCEPTOS DE VIOLACIÓN INOPERANTES EN EL AMPARO DIRECTO.


LO SON AQUELLOS EN LOS QUE EL QUEJOSO AFIRMA GENÉRICAMENTE
LA OMISIÓN DE LA SALA RESPONSABLE DE PRONUNCIARSE SOBRE
TODOS LOS ARGUMENTOS PLANTEADOS EN SUS CONCEPTOS DE
ANULACIÓN1. En los asuntos en los que no procede la suplencia de la queja
deficiente, debe impugnarse expresamente la omisión de la responsable de
analizar un argumento en la sentencia definitiva reclamada. Por ello, si el
quejoso en el amparo directo no expone las razones por las cuales estima que
la Sala responsable no valoró exhaustivamente todo lo planteado en
los conceptos de anulación que señala, tampoco cuáles fueron los argumentos
que no analizó, ni los motivos por los que consideraba que partió de una
equivocada apreciación de éstos, deben
declararse inoperantes los conceptos de violación correspondientes, toda vez
que resulta necesario que precise qué argumento de los que oportunamente
planteó no se atendió, sin que baste la afirmación genérica en ese sentido,
pues ni la legislación ni la jurisprudencia permiten al juzgador constitucional
hacer una revisión oficiosa de los actos reclamados, sino que prevalece una
carga procesal mínima para el particular, consistente en precisar la afectación
que estime lesiva en su perjuicio.

Así las cosas, debe reiterarse que contrario a lo manifestado por la


quejosa, la sentencia combatida sí resulta congruente, exhaustiva,
fundada y motivada, en razón de que el A quo, derivado de que el
mismo realizo la valoración de todas y cada una de las pruebas orecidas
y desahogadas de las partes, sin pasar por alto o en su caso restarle
valor probatorio a alguna.

Aunado a que el hoy tercero interesado acredito fehacientemente la


excepción de alteración del documento materia de la litis, pues dicha
carga probatoria se circunscribía a acreditar la referida alteración del
pagaré, a fin de ubicarse en el supuesto del artículo 13 de la Ley
General de Títulos y Operaciones de Crédito y, con ello, revertir la carga
de la prueba al actor, de demostrar cuál era el texto del documento
antes de la firma del mismo.

También es infundado lo argumentado por el impetrante del amparo, en


el sentido de que la responsable analizó indebidamente la prueba
pericial, sin precisar el alcance que en su concepto tiene dicha
1
Tesis III.6o.A.4 K (10a.) visible en el Semanario Judicial de la federación bajo el
número de registro 2016152
probanza, al tenor de los agravios que propuso el ahora quejoso, dado
que basta la lectura integral de la demanda de amparo, para advertir
que el A quo, sí expuso diversas consideraciones en relación con el valor
probatorio de la prueba a que hace referencia el ahora inconforme; por
lo que si este último estima que existe alguna ilegalidad en tal tópico,
debió patentizarla mediante la exposición concreta de los datos y
motivos correspondientes, lo que no acontece.

Al respecto los artículos 14 y 16 primer párrafo de la Constitución


Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone:

“Artículo 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en


perjuicio de persona alguna.

Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades,


posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los
tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las
formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes
expedidas con anterioridad al hecho.

(…)

En los juicios del orden civil, la sentencia definitiva deberá ser


conforme a la letra o a la interpretación jurídica de la ley, y a falta
de ésta se fundará en los principios generales del derecho.”

“Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia,


domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento
escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa
legal del procedimiento.

(…)”

De los artículos antes transcritos se desprende que nuestra Ley Suprema


tutela las garantías de legalidad y seguridad jurídica, que bien están
íntimamente vinculadas con la obligación que tiene toda autoridad de
fundar y motivar todas y cada una de sus actuaciones.

En primer término, cabe hacer un estudio de la garantía de seguridad


jurídica tutelada por el artículo 14 de la Ley Suprema; definiéndola como
“la garantía de promover, en el orden jurídico la justicia y la igualdad en
libertad, sin congelar el ordenamiento y procurando que éste responda a
la realidad social en cada momento"

El principio de seguridad jurídica se encuentra íntimamente relacionado


con el principio de legalidad, en tal forma que si no existe uno es
imposible la existencia del otro. "La seguridad es otro de los valores de
gran consideración, por cierto, de importancia básica porque la certeza
de saber a qué atenerse, es decir, la certeza de que el orden vigente ha
de ser mantenido aún mediante la coacción da al ser humano la
posibilidad de desarrollar su actividad, previendo en buena medida cuál
será la marcha de su vida jurídica".

La garantía de legalidad consagrada en el artículo 16 de la Constitución


Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece como uno de los
elementos esenciales del régimen jurídico de un Estado de derecho, el
que todo acto de molestia dirigido a los gobernados esté fundado y
motivado, esto con el único propósito de evitar la emisión de actos
arbitrarios.

Es así que, haciendo una interpretación conjunta y armónica de las


garantías de legalidad y seguridad jurídica que consagran los preceptos
transcritos, en lo conducente, se advierte que los actos de molestia y
privación requieren, para ser legales, entre otros requisitos, e
imprescindiblemente, que sean emitidos por autoridad competente y
cumpliéndose las formalidades esenciales del procedimiento que
les den eficacia jurídica, lo que significa que todo acto de autoridad
necesariamente debe emitirse por quien para ello esté legitimado,
atendiendo al debido proceso.

De lo contrario se dejaría al afectado en estado de indefensión, ya que al


no soportar su actuación en los debidos procesos preestablecidos, es
evidente que no se le otorga la oportunidad de examinar si la actuación
de ésta se encuentra o no dentro del ámbito legal respectivo, y si éste
es o no conforme a la ley o a la Constitución, para que, en su caso, esté
en aptitud de alegar y controvertir la ilegalidad, pues bien puede
acontecer que su actuación no se adecue exactamente a la norma,
acuerdo o decreto aplicable, o que éstos se hallen en contradicción con
la ley secundaria o con la Ley Fundamental.

En ese entendido, en la especie no se considera violentadas las leyes del


procedimiento en atención a que la sentencia contiene razonamientos
fundados y motivados adecuadamente y que el actor en el juicio
principal no probó ninguno de los extremos de sus prestaciones,
tampoco ofreció pruebas que le dieran sustento jurídico, además, el
procedimiento siempre se realizó en los tiempos y etapas procesales
marcadas en el Código de Comercio.

Como puede observarse en el desglose de los argumentos vertidos por


el juez natural no infringen la garantía de debido proceso, pues no
contraviene las formalidades esenciales del procedimiento al no imponer
condiciones no previstas en la ley.

De igual forma de los artículos 14 y 16 constitucionales, trascritos con


antelación y que solicito se me tengan por reproducidos en obvio de
repeticiones innecesarias, ponen de manifiesto que, en el Estado
mexicano, cualquier acto de autoridad tendiente a molestar a los
gobernados en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones,
deberán fundarse y motivarse.

Así, por fundamentación debe entenderse la cita del precepto legal


aplicable al caso concreto, y por motivación los juicios, razonamientos o
circunstancias especiales que condujeron al juzgador a concluir que el
precepto legal salvaguardando la garantía de legalidad al aplicarse de
manera estricta la normatividad que nos regula.

Ello encuentra sustento en la jurisprudencia VI.2o. J/43, sustentada por


el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, publicado en la
Novena Época del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Tomo III, Marzo de 1996, Materia Común, visible en la página 769, del
rubro y texto siguiente:

“FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN. La debida


fundamentación y motivación legal, deben entenderse, por lo
primero, la cita del precepto legal aplicable al caso, y por lo
segundo, las razones, motivos o circunstancias especiales que
llevaron a la autoridad a concluir que el caso particular encuadra
en el supuesto previsto por la norma legal invocada como
fundamento.”

Engarzado a lo anterior, nos sirve el criterio con carácter de


jurisprudencia VI.2o. J/123, sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado
del Sexto Circuito, publicado en el Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Novena Época, Tomo IX, Enero de 1999, consultable a página
660, del tenor siguiente:

“FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN, NO EXISTE CUANDO


EL ACTO NO SE ADECUA A LA NORMA EN QUE SE APOYA.
Todo acto de autoridad debe estar suficientemente fundado y
motivado, de manera que si los motivos o causas que tomó en
cuenta el juzgador para dictar un proveído, no se adecuan a la
hipótesis de la norma en que pretende apoyarse, no se cumple
con el requisito de fundamentación y motivación que exige el
artículo 16 constitucional, por tanto, el acto reclamado es
violatorio de garantías.”

De igual forma, los Jueces tienen la obligación de que al momento de


resolver en definitiva una cuestión puesta a su conocimiento, deberán
valorar los medios de convicción aportados por las partes,
contraponiendo unos frente a otros, para así poder dilucidar la
controversia, dictando una resolución que garantice seguridad jurídica,
es decir que se encuentre debidamente fundada y motiva.

Aunado a lo anterior, se establece que los requisitos indubitables con los


que cumple la sentencia definitiva, son los siguientes:

• Claridad.
• Precisión.
• Congruencia.
• Exhaustividad.

Asimismo, como se desprende en la demanda de amparo, la ahora


quejosa sólo se limitó a señalar las disposiciones legales, doctrinas o
criterios jurisprudenciales que estimó eran aplicables o le
transgredieron, y en ningún momento expuso y demostró de manera
fundada y motivada mediante una correcta argumentación jurídica la
ilegalidad de la sentencia combatida, toda vez que la sentencia se
presume emitida conforme a derecho y en el caso particular no acontece
una correcta argumentación jurídica del apelante al limitarse a realizar
una reiteración de hechos o afirmaciones generalizadas.

Por todo lo anterior, se solicita de manera respetuosa que este H.


Tribunal Colegiado tome en consideración las referencias
argumentativas aquí plasmadas y en su momento niegue el Amparo y
Protección federal a la Quejosa.

Por lo expuesto y fundado a Ustedes H. Magistrados:

PRIMERO.- Tener por presentado alegatos.

SEGUNDO.- Se tomen en consideración los argumentos aquí plasmados


y se tenga por señalado el domicilio para oír y recibir notificaciones, así
como a los profesionistas mencionados.

TERCERO.- En su oportunidad procesal niegue el Amparo y Protección


federal a la Quejosa

PROTESTO LO NECESARIO
BAJO PROTESTA DE DECIR VERDAD

También podría gustarte