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Ensayo Prof. Pinto

El ensayo aborda la importancia de la Orientación Vocacional en la educación universitaria, destacando su papel en la elección de carreras y la inserción laboral de los estudiantes. Se propone un programa que incluye diversas estrategias para facilitar esta transición, considerando las necesidades del contexto socioproductivo. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque continuo y evolutivo en la orientación, adaptándose a los cambios sociales y laborales.

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Ensayo Prof. Pinto

El ensayo aborda la importancia de la Orientación Vocacional en la educación universitaria, destacando su papel en la elección de carreras y la inserción laboral de los estudiantes. Se propone un programa que incluye diversas estrategias para facilitar esta transición, considerando las necesidades del contexto socioproductivo. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque continuo y evolutivo en la orientación, adaptándose a los cambios sociales y laborales.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR


INSTITUTO DE MEJORAMIENTO PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
COORDINACIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
EXTENSIÓN ACADÉMICA SAN FELIPE

Ensayo
Educación universitaria con subsistemas educativos y orientación vocacional

Participante: Herminia Soledad Tortosa


Tutor: Dr. Wilfredo Pinto
Maestría en Orientación
Cohorte 2023-II

Independencia, marzo 2025


La Orientación Vocacional es la intervención que se lleva a cabo en el campo de lo
vocacional tendiente a acompañar a las personas en el proceso de elección de estudios,
profesiones, ocupaciones y/o trabajos. Lo vocacional es el resultado de un conjunto de
procesos psicológicos (motivaciones, intereses, capacidades, habilidades, expectativas, etc.)
de una persona enmarcados por un contexto sociocultural identificable por sus valores
culturales, políticos, económicos, la distribución de las ofertas educativas, laborales,
profesionales, etc.

La vocación es también un proceso evolutivo que, aunque se va desarrollando durante


la infancia se hace visible en la adolescencia como respuesta a una demanda de carácter
social. Es en este momento donde los jóvenes deben realizar su primera elección como
proyecto de futuro. Las consultas están referidas a dificultades en la elección y en la toma de
decisiones para la prosecución de estudios superiores y/o inserción laboral.

Desde los principios de la Orientación Vocacional su función es eminentemente


preventiva, evita elecciones inmaduras, fantaseadas, acríticas, etc., con su consecuente costo
personal y social (sentimientos de fracaso, imágenes empobrecidas del yo, dificultad para
intentar nuevos desafíos, cronicidad en los estudios, malestar laboral, dificultades para la
inserción en el trabajo, etc.).

Contemplando las exigencias de una sociedad en transformación debido a los procesos


de globalización, los avances tecnológicos, las nuevas condiciones laborales, etc., se plantea
una nueva concepción de Orientación que intenta dar una visión más amplia de acuerdo a las
necesidades de esta realidad cambiante y con demandas específicas. La Orientación
Vocacional se plantea así, como una dimensión educativa muy importante para el desarrollo
del individuo desde su posición como ciudadano ejerciendo su derecho a la libertad y el
bienestar cualquiera sea su edad cronológica y condición sociocultural.

En términos generales, el enfoque actual supone una orientación continua, a lo largo


de diversas edades y momentos del ciclo de la vida. Los conflictos vocacionales-
ocupacionales se abordan como problemática evolutiva o situacional, y se detectan y atienden
precozmente posibles perturbaciones en dichos procesos.

Es en este sentido que la Orientación para el Desarrollo de la Carrera tiene como


objetivos ayudar a integrar la comprensión de sí mismo y del contexto, y aplicarla en la vida
y en la planificación profesional, para lograr decisiones más apropiadas en relación a la
inserción socio-profesional-personal. Incluye el reconocimiento de metas personales,
aspiraciones, intereses, capacidades y valores; el conocimiento sobre la oferta educativa y
laboral, el desarrollo de proyectos personales de vida y de trabajo, el aprendizaje de la
elección y de la toma de decisiones de manera responsable y autónoma y la comprensión del
desarrollo profesional como un proceso de toda la vida.

De acuerdo a lo expresado anteriormente, el Departamento de Orientación


Vocacional1 considera fundamental implementar estrategias de Orientación para los alumnos
que cursan los últimos años de sus carreras universitarias para favorecer y facilitar la
transición entre la Universidad y el Trabajo.

Por lo tanto, el objetivo general de este Programa es favorecer la inserción laboral de


los futuros graduados, considerando su formación y el perfil requerido en las demandas reales
y potenciales del contexto socioproductivo.

Las propuestas de trabajo posibles a ser implementadas en distintos niveles, con el


propósito de favorecer la elección y toma de decisión de los estudiantes son las siguientes:

• Jornadas para la selección de temáticas de Trabajos Finales e Investigación.

• Talleres para la elección de la orientación de la carrera.

• Resignificación del Sistema de Pasantías y Prácticas Profesionales.

• Foros de encuentro entre universitarios, representantes de sectores productivos y


organismos gubernamentales y no gubernamentales.

• Talleres de orientación para el egreso universitario.

• Actividades de sistematización y difusión de la oferta educativa de postgrado.

• Seminarios de formación docente sobre la problemática de la inserción laboral.

Estas acciones se implementarán teniendo en cuenta, por una parte, las prioridades
institucionales y, por otra, los datos obtenidos a partir de la aplicación de una encuesta
destinada a relevar las necesidades y dificultades de los alumnos de los últimos años en
relación a la transición entre universidad y trabajo.
SISTEMA EDUCATIVO Y ORIENTACIÓN

El Sistema Educativo es legítimamente concebido como un sistema social específico,


histórico y antropológico, inserto en un sistema social mayor con el que mantiene un
complejo de relaciones.

Como es sabido, toda institución educativa posee un perfil institucional, esto es, la
formulación del diseño, de la idea o concepción de educación que anima a dicha institución,
a la vez que justifica y explica el sentido, contenido y estilo de toda actividad educativa.

Entendemos a la Educación como el proceso que ha de conducir a la persona al


desarrollo máximo de sus potencialidades y que le ha de permitir descubrir los distintos roles
a los que tendrá posibilidad de acceder en la sociedad. En este sentido, la finalidad de la tarea
de Orientación -lejos ya de la concepción clásica de la orientación únicamente en el momento
de ingreso a la carrera- es facilitarle al individuo una ayuda que lo conduzca a la realización
óptima de su proceso instructivo y a la integración de sus capacidades, aptitudes, actitudes,
intereses y expectativas.

Aisenson (1997 :28) expresa que la mayoría de los países brindan en la actualidad
orientación personal, vocacional y laboral a los jóvenes, a través de programas de orientación,
asesoramiento, desarrollo y educación de la carrera, y para la inserción laboral, que se centran
en el autoconocimiento, exploración educativa y ocupacional y planificación profesional.

Según menciona la misma autora, las tendencias actuales de los servicios de orientación
se pueden sintetizar en lo siguiente:

• la orientación se considera cada vez más como un proceso continuo y permanente, desde la
escuela al período de transición a la vida adulta y profesional, accesible durante el transcurso
de toda la vida, como apoyo para el desarrollo de la carrera.

• la orientación es abordada desde un amplio abanico de intervenciones, con la participación


de una red de personas y organismos diversos.

En la actualidad cobra sentido el concepto de “Desarrollo de la Carrera” como la


constelación de factores económicos, físicos, psicológicos y educativos que se combinan para
dar forma a la carrera de cualquier persona a lo largo de su ciclo vital. Ello hace referencia
fundamentalmente, más que a una modalidad de intervención, al objeto de la propia tarea
orientadora, que incluye cualquier faceta de la actividad humana: en el sistema educativo, en
la transición hacia el trabajo, en la vida profesional y post profesional, e incluso en el tiempo
libre (Lobato y Martínez, 1995).

Por otra parte, si se consideran los postulados de la Ley de Educación Superior


(1997)2 se especifica que son funciones básicas de las instituciones universitarias:

“a) Formar y capacitar científicos, profesionales, docentes y técnicos, capaces de


actuar con solidez profesional, responsabilidad, espíritu crítico y reflexivo,
mentalidad creadora, sentido ético y sensibilidad social, atendiendo a las
demandas individuales y a los requerimientos nacionales y regionales;

...e) Extender su acción y su servicio a la comunidad, con el fin de contribuir a


su desarrollo y transformación, estudiando en particular los problemas nacionales
y regionales y prestando asistencia científica y técnica al Estado y a la
comunidad.”

En el Capítulo 2 de la misma ley3 se hace referencia a que las instituciones


universitarias tendrán autonomía académica e institucional, lo que comprende básicamente
las siguientes atribuciones:

“...e) Formular y desarrollar planes de estudio, de investigación científica y de


extensión y servicios a la comunidad incluyendo la enseñanza de la ética
profesional;

...m) Desarrollar y participar en emprendimientos que favorezcan el avance y


aplicación de los conocimientos;

...n) Mantener relaciones de carácter educativo, científico y cultural con


instituciones del país y del extranjero.”

Según el Decreto Nacional Nº 340/92, se crea el Sistema de Pasantías a implementarse


en el ámbito del Sistema Educativo Nacional. La UNRC adhiere a los conceptos vertidos en
los considerandos del mencionado Decreto, en cuanto se establece la necesidad de que el
sistema educativo se proyecte en otros estamentos de la sociedad, contando para ello con la
participación necesaria del sector productor de bienes y servicios. Cabe destacar que el
programa de acción o plan de trabajo de toda pasantía deberá tener directa y estrecha relación
con los objetivos y contenidos curriculares de la carrera del pasante estudiante,
posibilitándose que el mismo ponga en práctica los conocimientos teóricos adquiridos
durante su formación universitaria y que tome contacto con el ámbito en que se desenvuelven
las organizaciones, integrándose así a un grupo laboral.

Se desprende entonces, de lo anteriormente explicitado, la coherencia entre lo


establecido formalmente como función inherente a la educación universitaria y los objetivos
de la Orientación para el Desarrollo de la Carrera, sustentos sobre los que se asienta el
presente programa.

La educación como fenómeno social complejo es un proceso inherente a toda la sociedad,


sin embargo, se reconoce el papel esencial de la escuela, al ser la institución social que tiene
como única misión la formación de la personalidad de niños, adolescentes, jóvenes y adultos,
según le corresponda. En la escuela se despliegan diversos procesos pedagógicos para el
logro de su misión y son los maestros, como educadores, las figuras claves en su ejecución,
por ello es imprescindible atender la calidad de su formación y desempeño.

La orientación profesional es parte indisoluble del proceso pedagógico; por tanto, al


desarrollarse y ser dirigida desde la escuela como institución social, tiene un carácter
eminentemente pedagógico, que en concatenación y relación dialéctica con los demás
procesos educativos contribuye a la educación y formación multifactorial de las nuevas
generaciones, en función de garantizar el futuro profesional que necesita la sociedad
(Hernández, 2020; p. 38).

La orientación profesional como proceso ha sido estudiada por diversos autores: Hernández,
et al (2018), Heredia (2021), Hernández (2020); Velázquez y Hernández (2020). Se distingue
que es un proceso de ayuda, que ofrece información especializada sobre los diversos oficios
y profesiones, en la misma medida que se ayuda a los educandos a identificar sus
posibilidades y limitaciones, sus interesen, proyectos, en fin, los recursos personales y
sociales con los cuales cuenta cada sujeto para realizar la selección adecuada o mantenerse
en la profesión seleccionada, con una postura activa, positiva y transformadora.
El trabajo del orientador/a es facilitar el aprendizaje de destrezas, intereses, creencias,
valores, hábitos de trabajo y cualidades personales que capacitan a cada persona (orientado,
usuario, cliente, etc.) para crear una vida satisfactoria en un mundo laboral constantemente
cambiante.

De acuerdo con Molina (2001), la Orientación vocacional en la Educación Básica es un


proceso dirigido al conocimiento de diversos aspectos personales: capacidades, gustos,
intereses, motivaciones personales, en función del contexto familiar y la situación general
del medio donde se está inserto, para poder decidir acerca del propio futuro.

Con una visión de la Orientación dirigida al ámbito educativo, podemos definir a la misma
como «un proceso destinado a atender a los alumnos en los aspectos de su personalidad, a lo
largo de todos los niveles educativos»

Chacón Martínez (2004), en La Orientación Vocacional en Educación Media, plantea el


análisis de las necesidades de los estudiantes de este nivel, referidas a toma de decisiones,
elección de carrera, viabilidad de la decisión, y la transición de la vida estudiantil al mundo
laboral.

La asistencia orientacional en el área vocacional ha sido objeto de atención en Venezuela,


por ejemplo, donde en la década de los ochenta se desarrolló un plan nacional a través del
Centro Nacional de Asesoramiento Vocacional y Profesional (CENAVOP), integrado por
una red de centros regionales y apoyados de la infraestructura de los servicios de orientación
de los planteles. El objetivo de este centro era sistematizar el proceso de Orientación
vocacional de forma que respondiera a las necesidades de los destinatarios y a los
requerimientos de los planes de desarrollo en el país (Ministerio de Educación, 1980).

El programa de Orientación Vocacional «Decidiendo mi Profesión» se encuentra inserto en


la propuesta curricular del Ministerio de Educación para la educación media y diversificada
de (1998), dentro del componente de desarrollo personal social.

En el programa, se entiende por Orientación de carrera el esfuerzo consciente y sistemático


de la escuela y del entorno social, con el objeto de ayudar a los estudiantes del ciclo
diversificado a que se conozcan a sí mismos, conozcan las oportunidades de estudio y trabajo
que les ofrece el entorno y tomen una decisión de carrera consciente y responsable.

Una de las actividades que se requiere en el ámbito educativo es esta orientación, a la que se
considera de primordial importancia por su papel en la vida futura del estudiante.

La Orientación vocacional se define como un proceso de ayuda para los estudiantes en


general, sea para los de nuevo ingreso como para el resto de los alumnos del nivel medio
superior que se encuentran cercanos a su inserción laboral o a la elección de su carrera
universitaria.

Rimada Peña (2003) dice que el estudiante necesita de otras personas que lo orienten y lo
apoyen en la elaboración de su proyecto de vida, en donde el joven acumulará información
tanto interna como externa. El estudiante debe aprender a reconocer sus intereses, aptitudes
y áreas universitarias dominantes, de manera que cuente con elementos para una mejor
elección vocacional.

Sabemos que elegir lo que se hará en el futuro es siempre un desafío inquietante, mucho más
cuando se es joven y se piensa en ello por primera vez. La Orientación vocacional le brinda
dos direcciones: por una parte, es necesario un conocimiento de sí mismo y, por otra, es
necesario conocer las ofertas que las instituciones educativas presentan, la realidad del
mercado laboral de la región, así como las grandes líneas del desarrollo del país.

Es necesario que la Orientación posibilite al estudiante a interactuar con las características


propias y las de un horizonte profesional a través del desarrollo de habilidades, por lo que el
orientador tiene la responsabilidad no de ubicar meramente en un área ocupacional al
estudiante, sino de capacitarlo para que maneje un mundo interno y profesional cada día más
cambiante y complejo, con instrumentos más estables y eficientes.

La Orientación vocacional le proporciona al estudiante, todas aquellas experiencias que le


permitan modificar su percepción en el horizonte electivo. Por tanto, el enfoque que se
propone plantea que el hombre debe ser educado para el servicio de la libertad, y que
cualquier toma de responsabilidad exige que todas las potencialidades del ser humano se
pongan en juego.

Sin lugar a duda, existen muchas causas que afectan a la Orientación; podemos mencionar
entre ellas: la falta de unificación de una metodología que permita realizar esta tarea; la falta
de credibilidad en el servicio al que ven como un mero trámite administrativo sin relación
con teorías; la falta de profesionales con el perfil de orientadores; o la falta de seriedad al
nivel de autoridades educativas en este proceso formativo, pues existen en nivel medio
orientadores que sólo son vistos como prefectos.

Elegir una carrera es un reto para cualquier individuo, debido a que esta decisión marcará
quién será a lo largo de su vida. Son muchos los factores que debemos tener en cuenta a la
hora de decidir, desde nuestras prioridades, intereses y capacidades hasta el impacto que la
decisión tendrá en nuestra familia.

Un buen profesional disfruta de su carrera, se siente orgulloso de lo que hace, se ve motivado


a actualizarse cada día y, por sobre todas las cosas, siente que su profesión es una parte central
de su identidad. Elegir una carrera es un reto para cualquier individuo, ya que esta decisión
marcará quién es a lo largo de su vida. Son muchos los factores que debemos tener en cuenta
a la hora de decidir, desde nuestras prioridades, intereses y capacidades, hasta el impacto que
la decisión tendrá en nuestra familia.

Durante años elegíamos basándonos en capacidades, ya que en general se pasaba la profesión


de generación en generación y uno aprendía el oficio de su padre. Con el tiempo se veía a
muchos orgullosos de hacer el oficio de la familia, pero a otros tantos sintiéndose condenados
a hacer algo que capaz sabían hacer muy bien, pero que no les agradaba.

Hacia mediados del siglo pasado, se empezó a dar prioridad a los intereses y con ello la gente
elegía basándose en lo que le parecía interesante. Esto parecería una forma más adecuada de
elegir, pero ¿qué pasa cuando los intereses cambian? O, peor aún, cuando ni siquiera
conocemos cuestiones que podrían resultarnos interesantes. El individuo limitaba su
potencial cerrándose únicamente a lo que conocía.
Con la expansión del universo ocupacional, los intereses variaban con el tiempo y el
individuo se quedaba con una carrera que, muchas veces, al pasar de los años, ya no le
resultaba interesante. Esta forma de elegir también llevó a que muchos padres tuviesen miedo
de permitirles a sus hijos explorar cuestiones que «no dan dinero» o «son profesiones para el
sexo opuesto».

En los últimos años, las investigaciones han demostrado que hacer algo que hacemos bien
pero que no nos agrada nos pone en riesgo de burn-out, ya que el organismo lo lee como
«perder el tiempo». Hacer algo bien pero que no nos agrada, no nos permite sentirnos
motivados por seguir desarrollando nuestros conocimientos en el área y, por lo tanto, tarde o
temprano terminamos dejándolo.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué pasa con las cosas que no hacemos bien pero que nos
resultan interesantes? Pues bien, las investigaciones parecerían apoyar fuertemente el tener
varias áreas en este rubro y así lograr permanecer motivados con seguir enriqueciendo esa
identidad de hacer algo que nos interese, pero que eventualmente logremos hacer bien. De
esto último es que está mayormente conformada nuestra identidad, de lo que nos gusta y
además hacemos bien, pero luego de un tiempo de hacer siempre eso que nos gusta y hacemos
bien, pues también puede tornarse aburrido y puede pasar a ser algo que hacemos bien, pero
que ya no nos gusta tanto.

Es por ello que es clave tener siempre algo que nos parezca interesante de aprender para
seguir enriqueciendo esa identidad de lo que nos agrada y manejamos bien. La clave parecería
estar en que lo que nos interesa aprender enriquezca a lo que naturalmente nos motiva.

No parece fácil, ¿verdad? Pues en verdad es más fácil de lo que parece. Los últimos 40 años
de investigación apuntan a que lo más permanente en el individuo es la personalidad, por lo
que apostar a profesiones congruentes con nuestra personalidad como eje, parecería ser lo
que hace que el individuo se mantenga motivado y satisfecho a lo largo de la carrera. Es por
ello que el autoconocimiento es clave.

Motivadores vs. Intereses


Veamos un ejemplo, yo amo tomar fotografías, supongo que es parte de mi perfil artístico.
Amo crear, odio la rutina, amo hacer las cosas por ensayo y error y hacerlas siempre de un
modo distinto. Con ese perfil de intereses, una carrera en el ámbito fotográfico parecería ser
acorde a mí. Sin embargo, hay mucho de ser fotógrafo que no encaja con mi perfil; eso de
hacer con las manos o con máquinas, eso de tener que memorizar cómo son las funciones de
la cámara, eso de tener que estar muchas veces al aire libre o pasar horas intentando obtener
ese resultado… No me motiva levantarme a tomar esa fotografía perfecta.

Si me preguntan qué es lo que me hace levantarme y sentir que será un gran día, la respuesta
es la misma desde que recuerdo…, es saber que podré guiar a alguien, ayudarlo. Y es igual
cuando me acuesto, soy feliz si sé que hice la diferencia en la vida de alguien. Mi perfil es
claro, aun cuando amo crear, lo que me motiva es ayudar; crear es un interés. Sobre ese
motivador se construyen intereses, capacidades, valores y tanto más, y mi lado artístico lo
uso para crear estrategias de cómo acompañar y guiar a quienes lo necesitan.

Es así que la labor del orientador vocacional es guiar al individuo a conocerse en profundidad,
logrando encontrar su motivador central y unir esto a destrezas, intereses, valores y
prioridades en función del contexto familiar con oportunidades y amenazas de un universo
ocupacional en constante cambio. Durante el proceso de orientación vocacional, el orientador
sienta las bases para que el individuo tenga la posibilidad de expandir sus conocimientos,
tanto de su mundo interior como del mundo profesional, mediante técnicas confiables y
eficientes, siempre respetando los tiempos de cada individuo y sus procesos.

Hoy hablamos de orientación vocacional como proceso y hemos dejado atrás esas baterías
de test que entregaban un resultado al orientado de lo que debía estudiar. La orientación
vocacional de hoy en día tiene como última finalidad lograr que el individuo adquiera y
demuestre competencias para reconocer y analizar su autoconocimiento, incluyendo
motivadores, valores y actitudes que se ven reflejados en su autoestima.

El proceso de orientación vocacional facilita que el individuo reconozca, analice y exhiba


habilidades, intereses, valores y rasgos de personalidad que resulten compatibles con la
elección de formación profesional y laboral. Este acompañamiento debe, además, ayudar al
individuo a lograr incorporar los valores familiares a su proyecto de vida. Mediante el
proceso de orientación vocacional el individuo se ve fortalecido, incrementando su
inteligencia emocional y potenciando sus posibilidades de satisfacción laboral, incorporando
una nueva faceta a su identidad personal.

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