ESCRITURAS PÚBLICAS
COMPLEMENTARIAS
Aníbal A. Ruiz Armijo
SUMARIO
—Las escrituras públicas complementarias
—¿Puede el notario autorizar de oficio una escritura conforme
el art. 34 L. del N.?
—¿Cabe aplicar el art. 34 L. del N. para subsanar nulidades
instrumentales?
—¿En qué casos cabe aplicar el art. 34 L. del N. para
subsanar nulidades negociales?
—Algunos casos de escrituras públicas complementarias
Las escritura públicas
complementarias
Atendiendo a su mutua dependencia o
independencia instrumental, las
escrituras públicas pueden dividirse en:
1º Escrituras públicas principales (o
independientes).
2º Escrituras públicas complementarias
(o subordinadas).
Las escrituras públicas
principales o independientes son
aquellas que se otorgan para la
realización de un acto jurídico o
un negocio jurídico, sin estar
directamente conectadas con
una escritura pública anterior.
La escrituras públicas
complementarias o subordinadas
son aquellas que se otorgan para
modificar, perfeccionar o aclarar el
acto jurídico o un negocio jurídico
contenido en una escritura pública
anterior.
(art. 34 L. del N.)
Art. 34 L. del N.
«Toda adición, aclaración o variación que se haga
en una escritura cerrada, se extenderá por
instrumento separado, y de ninguna manera al
margen; pero se hará referencia en el primitivo,
por medio de nota, de que hay nuevo
instrumento que lo adiciona, aclara o varía,
expresando la fecha de su otorgamiento y el folio
del protocolo en que se encuentra».
Sentencia de las 12:00 m. de 24 de agosto
de 1937, Cons. I, p. 9813.
«[...] el mencionado Art. 34 prescribe la forma que debe
darse a variaciones que constituyen cambio posterior de
voluntad, o bien adiciones o aclaraciones que llevan por fin
hacer constar con posterioridad lo omitido, o aclarar lo que
se expresó con oscuridad, ya sea para producir efectos
contra terceros o porque se trata de actos o contratos en
que la escritura pública es indispensable; y no a
contradocumentos de simulaciones, los cuales se hacen
simultáneamente con la escritura del contrato aparente, y
forman parte de él para los contratantes aun cuando se
extiendan reservadamente, pues esos casos los
reglamentan de modo especial los citados artículos [2375 y
2376] del Código Civil vigente [...]».
-De ratificación del negocio.
-De aceptación del negocio.
-De adhesión al negocio.
-De ampliación del objeto del negocio.
-De prórroga de la vigencia del negocio.
-De confirmación de la legitimación de las
partes.
-De aclaración del negocio.
-De adición al negocio.
¿Puede el notario
autorizar de oficio una
escritura conforme el art.
34 L. del N.?
DNR 300720
Criterio 1
«El notario podrá por sí y ante sí aclarar y/o
rectificar los errores u omisiones de forma y
de fondo que no afecten el tracto sucesivo y
derechos de terceros.
Los errores de forma pueden ser aclarados
y/o rectificados ante cualquier notario».
Este «criterio» de calificación, además de
desnortado, es completamente
inconstitucional e ilegal.
El Pleno de la Corte Suprema de Justicia, el
Consejo Nacional de Administración y Carrera
Judicial, la Comisión Especial de Registros
(arts. 8 y 9 LGRP) y mucho menos la
Dirección Nacional de Registros (arts. 10 y 13
LGRP) no están en modo alguno facultados
para reformar de oficio la legislación vigente.
Art. 118 párr. 6º Cn.
«Ningún cargo concede a quien lo
ejerce más funciones que aquéllas
atribuidas por la Constitución y las
leyes. Todo funcionario público actuará
en estricto respeto a los principios de
constitucionalidad y legalidad».
Art. 7 párr. 3º Ley Orgánica del Sistema
Judicial
«No pueden las y los Magistrados, Jueces o
Tribunales, actuando individual o colectivamente,
dictar instrucciones o formular recomendaciones
dirigidas a sus inferiores acerca de la aplicación o
interpretación del orden jurídico en asuntos
sometidos a su conocimiento. Para los efectos de
asegurar una Administración de Justicia pronta y
cumplida, el superior jerárquico podrá girar
instrucciones generales de carácter
procedimental».
Art. 34 LCJ
«Los Jueces y Magistrados no se encuentran
sometidos a ninguna autoridad en el ejercicio de
su jurisdicción, y actuarán conforme lo dispuesto
en la Constitución y las leyes.
»[...]
»Para los efectos de asegurar una administración
de justicia pronta y cumplida, el Superior
Jerárquico podrá girar instrucciones generales de
carácter procedimental».
Esto significa que los registradores
públicos, y los jueces y tribunales,
tienen el deber ineludible de
desatender a disposiciones o
reformas hechas oficiosamente, sin
fundamento constitucional o legal
alguno.
(arts. 24 y 25 CPC).
Los casos en que el notario
puede actuar «por sí y ante sí»
son excepciones a la regla
general que le prohíbe actuar de
oficio (art. 41 L. del N.), y están
expresamente indicadas en el
párrafo final del art. 43 L. del N.
Art. 41 L. del N.
«Los notarios no pueden dar certificación
sobre hechos que presencien y en que no
intervengan por razón de su oficio, ni
autorizar documentos privados, sino en los
casos determinados por la ley. Sobre todo
esto podrán declarar como testigos y su
dicho valdrá como cualquier otro deponente;
[...]»
Art. 43 párr. 2º L. del N.
«Si la escritura solo estableciere
obligaciones a cargo del Notario,
podrá otorgarla por sí y ante sí;
también podrá otorgar por sí y ante
sí su testamento y las escrituras de
poderes que confiera».
Consulta de 23 de septiembre de 1957, p.
18818.
LITERATURA CLÁSICA
23
«La primera parte del ordinal 4º del artículo 43
de la Ley del Notariado vigente, establece, [...],
la prohibición a los Notarios de autorizar
escrituras en las cuales tengan interés personal el
propio Notario [...]; pero tal prohibición no se
extiende a los casos que contempla el párrafo
final del mismo artículo 43 citado, en el cual se
dice que si en la escritura solo se constituyeren
obligaciones a cargo del Notario, podrá otorgarla
por sí y ante sí; [...]»
«Es bien sabido que, de acuerdo con aquel
viejo aforismo, "el que puede lo más, puede
lo menos", el Notario podrá autorizar las
escrituras de cancelación a que Ud. alude,
siempre que solo contengan el acto escueto
de cancelación del crédito hipotecario, es
decir, que no haya en ella ninguna
convención que de alguna manera pueda
derivarse obligaciones a favor del Notario
[...]»
Consulta de 11 de abril de 1964, p. 503.
LITERATURA CLÁSICA
26
«En relación a su consulta del 4 comunícole
que señores Magistrados opinan que
escritura de la hipoteca o promesa de venta
otorgada a favor del Notario o de su madre
en el protocolo del mismo Notario, es de
ningún valor, pero que son válidas las
cancelaciones de esas escrituras en las
mismas circunstancias. Artos. 2372 C. y 43
No. 4 Ley del Notariado».
Consulta de 5 de febrero de 1974, p. 364.
LITERATURA CLÁSICA
28
«Pregunta Ud., si "de conformidad con
el Arto. 43, párrafo final de la Ley del
Notariado vigente, puede un Notario
por sí y ante sí, otorgar una promesa
de venta unilateral, mediando precio
recibido y sin cláusula de resciliación y
aún más, si puede vender en las
mismas circunstancias"».
«La parte final del Arto. 43 L.N. estatuye
que "si la escritura solo estableciere
obligaciones a cargo del Notario, podrá
otorgarla por sí y ante sí; también podrá
otorgar por sí y ante sí su testamento y las
escrituras de poderes que confiera". Si los
contratos a que Ud. se refiere en la consulta
sólo obligaciones acarrean para el Notario,
bien puede éste otorgarlos por sí y ante sí,
en acatamiento a la norma mencionada».
Estas son normas de excepción o mero
privilegio, y por lo tanto no son de
aplicación extensiva, y puesto que el
caso de las escrituras complementarias
no está comprendido en ellas, la
autorizada «por sí y ante sí» será
completa y absolutamente nulas, porque
el notario habrá carecido de competencia
para verificar esa autorización.
Jurídicamente tales instrumentos
complementarios autorizados «por sí
y ante sí» —fuera de los casos
indicados en el art. 43 L. del N.— son
la nada misma, porque al no estar
firmadas por los interesados, ni
siquiera adquieren la calidad de
documento privado.
Art. 2380 C.
«La escritura defectuosa, por
incompetencia del cartulario,
tendrá el concepto de
documento privado, si estuviere
firmada por los otorgantes».
¿Cabe aplicar el art. 34 L. del
N. para subsanar nulidades
instrumentales?
ACTUACIONES MATERIALES DEL NOTARIO
Previo a la audiencia
• Comprueba la identidad y la capacidad.
• Bastantea los documentos habilitantes.
• Comprueba titularidades.
• Recibe la voluntad negocial.
• Califica el negocio.
• Asesora y aconseja a ambas partes.
• Redacta el instrumento.
En la audiencia
• Lee el instrumento.
• Hace suscribir el instrumento en su presencia.
• Autoriza el instrumento.
SOLEMNIDADES DE LA AUDIENCIA
—Presencia física de todos los intervinientes.
—Lectura íntegra y literal, de viva voz y en
un solo acto: por el notario / por otras
personas
—Suscripción inmediata del instrumento por
todos los intervinientes, en el orden legal.
FORMALIDADES DEL INSTRUMENTO
INTRODUCCIÓN CUERPO CONCLUSIÓN
• Número • Antecedentes • Advertencias
• Nomen Iuris
• Titularidades • Lectura del
• Lugar, Hora, Fecha Instrumento
• Disposiciones:
• Notario: —Principales • Ratificación
—Domicilio —Accesorias
—Quinquenio • Otorgamiento
• Aceptación
• Otorgantes: • Autorización
—Juicio de Identidad
—Calidades
—Legitimación
La nulidad
instrumental
se produce por:
1º
La omisión en su texto de las
formalidades exigidas en la redacción
de la escritura pública
(arts. 23, 29 y 67 L. del N.).
2º
El incumplimiento de las
solemnidades exigidas para la
audiencia notarial
(arts. 28 párr. 2º in fine y 29 L. del
N.; arts. 1036, 1037, 1038, 1039,
1040, 1052, 1055, 1057 C.).
3º
No estar extendida la
escritura pública como
matriz en el protocolo
(art. 2365 C.)
4º
No estar extendida la matriz
en el lugar que
cronológicamente le
corresponde en el protocolo
(art. 2368 C.)
5º
Incompetencia material o
territorial del notario
(art. 2380 C., art. 3 párrs.
2º y 3º L. del N.)
6º
La incapacidad de las partes
negociales o de los otorgantes de la
escritura pública
(arts. 2201 ord. 3º, 2202 ord. 3º y
2472 C.; arts. 28 párr. 2º in principi
y 43 ord. 2º L. del N.).
7º
Autorizarse la escritura sin observar
los requisitos especiales exigidos
para el otorgamiento por ciegos o
sordos
(art. 31 L. del N.; arts. 1038, 1039,
1057, 2367 C.).
8º
Autorizarse la escritura sin observar
los requisitos especiales exigidos
para el otorgamiento por personas
que no sepan o no puedan firmar
(«firma a ruego»)
(art. 31 L. del N.; arts. 1036, 1039,
1057 C.).
9º
Ser personalmente interesado en el
negocio instrumentado el notario, su
cónyuge o conviviente, o sus
parientes dentro del 4º grado de
consanguindad o 2º de afinidad.
(art. 43 L. del N.; art. 2372 C.).
Cualquiera de estas
circunstancias produce la
nulidad absoluta del
instrumento (art. 67 L. del
N.), que además siempre es
total (art. 2371 C.).
De esto se deduce que no existe
nulidad instrumental relativa, ni
nulidad instrumental parcial, ni
por lo tanto posibilidad de
subsanación o ratificación del
instrumento fallido
(art. 2204 C.).
Parágrafo X Tít. Prel. C.
«Los actos ejecutados contra leyes
prohibitivas o preceptivas son de
ningún valor, si ellas no designan
expresamente otro efecto para el
caso de contravención».
Art. 67 párr. 1º L. del N.
«Son absolutamente nulos los
instrumentos públicos que no
estuvieren concurridos en las
solemnidades que previene la
presente ley (Artículos 2368, 2371 y
2372 C.)»
Art. 2371 C.
«Cuando el instrumento no esté
concurrido de todas las
solemnidades externas que son
indispensables para su validez, se
declarará nulo en todas sus partes
y no en una sola».
Art. 2204 C.
«La nulidad absoluta puede alegarse por
todo el que tenga interés en ella, y debe,
cuando conste de autos, declararse de
oficio, aunque las partes no la aleguen; y no
puede subsanarse por la confirmación o
ratificación de las partes, ni por un lapso
menor que el que se exige para la
prescripción ordinaria».
Sentencia de las 11:30 a.m. del 23 de
julio de 1912, Cons. I y III p. 122.
LITERATURA CLÁSICA
55
«I. Que exigiendo el artículo 23, número 2º L. de N.,
que las escrituras públicas autorizadas por Notario
deben contener en la introducción, además del nombre
y apellido, edad, profesión y domicilio, el estado de los
otorgantes, es de observar que el poder de que se ha
hecho mérito, dado por el doctor ORTEGA DE SORIA a
favor del doctor Falla, no tiene valor legal en el
presente juicio, por haberse omitido en él, el estado del
otorgante, sin que pueda considerarse como tal la
mención que se hizo de que éste era sacerdote del culto
católico, pues esta calidad se refiere tan sólo al oficio
religioso que ejercía y no a la condición de ser soltero,
casado o viudo».
«III. [...] la sustitución [de poder]
otorgada a su favor [...] es nula, por no
haber dado a conocer el cartulario al
interesado el valor y trascendencia legal
del acto, según así lo dispone la primera
parte del artículo 3315 C., en
consonancia con el artículo 28 Pr.»
[error en el B.J.: es el art. 28 L. del N.]
Ante un instrumento público
afectado de nulidad, la única
solución legal es proceder al
otorgamiento de una nueva
escritura pública principal en
debida forma, a costa del notario
que autorizó la escritura fallida.
Hay que distinguir entre el defecto de
forma en la matriz [que constituye la
verdadera nulidad instrumental], del
defecto de forma en el testimonio,
pues en el segundo caso, basta con
librar posterior testimonio en debida
forma, a costa del notario que
extendió el testimonio fallido.
Sentencia de la Corte de Apelaciones de
Bluefields de las 10:00 a.m. del 30 de
abril de 1914, p. 641.
LITERATURA CLÁSICA
60
«El dos de febrero próximo pasado, el
apoderado del actor, doctor Onofre
Sandoval, impugnó de nulo el poder
presentado por no contener el testimonio el
nombre del cartulario y no estar rubricadas
sus hojas; y alega que no habiéndose
interpuesto apelación en tiempo oportuno,
quedó la sentencia pasada en autoridad de
cosa juzgada».
«[...] efectivamente se omitió en la primera copia del
poder aludido el nombre del cartulario, omisión que cae
bajo la sanción de nulidad prevista en el artículo 68 de
la Ley de Notariado [error del B.J.: es el art. 67 L. del
N.]; y que si bien el interesado procuró subsanar esa
falta, con la presentación de un segundo testimonio
bien legalizado, a juicio de este Tribunal no se logró el
objeto, desde luego que no aparece en esa nueva copia
la sustitución en la forma que establece la fracción final
del inciso 4º del artículo 15 de la ley antes citada, por
lo que carece de personería el doctor Barreto para
interponer el recurso aludido».
Sentencia de las 12:30 p.m. del 3 de
febrero de 1977, Cons. III, p. 25.
LITERATURA CLÁSICA
63
«Nulidad de las Escrituras. El artículo 1082 del Código de
Comercio declara nulos todos los actos y contratos celebrados
por el quebrado en el lapso de la declaración de quiebra, y
como la sociedad demandada fue declarada en quiebra en fecha
veintiséis de junio de mil novecientos sesenta y tres y la
escritura demandada fue suscrita el día veintiséis de noviembre
del año 1965, mientras que la sentencia levantando la quiebra
no fue dictada sino hasta el dos de septiembre de 1966,
claramente se ve que dicha escritura adolece de nulidad
absoluta y como la nulidad absoluta por su propia naturaleza no
es ratificable, caen por su base las alegaciones del recurrente
que pretende que se tenga por ratificada la escritura dicha cosa
que no lo permite el Arto. 2202 C., pues conforme el Arto. 2205
C. solamente admiten ratificación los contratos y escrituras que
padezcan de nulidad relativa».
Debe recordarse que puede
ser declarada nula una
escritura pública sin que ello
afecte la validez del acto
jurídico o negocio jurídico
que ella contiene
(arts. 2380 y 2381 C.).
Inversamente, puede
declararse nulo el acto
jurídico o el negocio
jurídico aunque la escritura
pública que lo contiene sea
formalmente válida.
Sentencia de las 12:00 m. del 2 de
diciembre de 1925, Cons. II, p. 5367.
LITERATURA CLÁSICA
67
«Con respecto a la contrademanda del señor LOPEZ
ESPINOSA [...] la cual se contrae a pedir la nulidad de
escritura pública de 30 de septiembre de 1921, [...], la
Corte Suprema de Justicia estima que cualquiera que
fueren las alegaciones de la parte interesada, aducidas
en apoyo de la contrademanda, es lo cierto que lo que
se pide en los términos indubitados es la nulidad de la
escritura, que por lo mismo sobre este punto debe
entenderse que versa el debate y que es obvio que el
fallo debe recaer sobre ese mismo punto de modo
claro, preciso y congruente, según lo dispuesto en el
art. 424 Pr. [art. 199 CPC]».
«Ahora bien, a este respecto debe decirse que ha caído
en grave error el mandatario del señor LOPEZ
ESPINOSA al confundir la nulidad del contrato con la
nulidad del instrumento de que consta aquél; que con
frecuencia se presentan casos en que contratos nulos
se hallan extendidos en instrumentos válidos y
viceversa ejemplo de contratos válidos en escrituras
nulas; y que el señor LOPEZ ESPINOSA no ha
justificado ninguna causal de nulidad de la escritura
pública [...], por lo que es claro que no se ha debido
declarar con lugar la contrademanda; y en ese concepto
ha cometido error la Sala de sentencia. [...]».
Sentencia de las 12:00 m. del 20 de
octubre de 1928, Cons. II, p. 6460.
LITERATURA CLÁSICA
70
«[...] las razones en que se apoya el actor para
pretender que se declare la nulidad de los
instrumentos públicos de referencia, [...], no se
fundan en que esos instrumentos adolecen de vicios
de forma que los invaliden, sino que se alegan como
causales de nulidad de dichos instrumentos razones
que atañen exclusivamente a la validez o invalidez
de los contratos en ellos contenidos, como son el
que las ventas sucesivas de la presa, [...], no puede
producir efectos legales por haberse declarado nulo
el juicio ejecutivo que dió origen a dichas ventas».
«Ahora bien; es jurisprudencia de esta Corte
Suprema, "que no debe confundirse la
nulidad del contrato con la nulidad del
instrumento en que conste aquél; que con
frecuencia se presentan casos en que
contratos nulos se hallan extendidos en
instrumentos válidos y viceversa ejemplos
de contratos válidos en escrituras nulas".
(Véase Boletín Judicial, pág. 5369)».
«De manera que en el presente caso, la
resolución que debe recaer sobre la referida
acción de nulidad de las escrituras, debe
contraerse a este punto, de modo claro, preciso y
congruente, según lo dispuesto en el arto. 424
Pr.; y que de un examen de dichos instrumentos
el Supremo Tribunal no encuentra ninguna causal
en qué fundar la pretendida nulidad, ni que
justifique el fallo de la Honorable Sala en la parte
en que declara con lugar dicha acción, por lo cual
el fallo deber ser casado».
Sentencia de las 12:00 m. del 9 de junio
de 1930, Cons. I, p. 7432.
LITERATURA CLÁSICA
74
«[...] ya esta Corte Suprema ha declarado
repetidas veces que no debe confundirse la
nulidad del contrato con la nulidad del
instrumento en que conste aquél; que con
frecuencia se presentan casos en que
contratos nulos se hallan extendidos en
instrumentos válidos, y viceversa, ejemplos
de contratos validos en escritura nulas
(Véase B.J., pág. 6460 Considerando II)».
Sentencia de las 10:00 a.m del 5 de junio
de 1948, p. 14277.
LITERATURA CLÁSICA
76
«Que la Honorable Sala de sentencia para declarar que la
escritura pública impugnada no adolece de los requisitos legales
para su validez, consideró en síntesis: a) que en la escritura de
promesa de venta de que se trata, no se encuentra ninguna de
las renuncias o cláusulas a que se refiere el Art. 28 de la Ley
del Notariado, que versan sobre un objeto concreto,
produciendo efectos particulares que sin aquellas renuncias o
cláusulas especiales, no surtiría la convención que se celebra
todos sus efectos consiguientes, como serían entre otras, la
renuncia del beneficio de excusión, que por la ley tiene el
fiador; la del derecho de saneamiento en la compra-venta y
otras más; por manera que no encontrándose en el instrumento
en cuestión ninguna de esas especialidades, no se puede
afirmar que el Notario faltó a su deber de hacer explicación
alguna a este respecto; [...]»
«b) que aunque la escritura que se redarguye
de nula contuviese las renuncias o cláusulas
que impliquen renunciaciones y que se echan
de menos por la parte actora, en ella se
encuentran las palabras «instruí a los
interesados acerca del valor y trascendencia
legal de este acto», consignadas por el Notario
y las cuales son suficientes para llenar las
finalidades que la citada disposición persigue;
[...]»
«[...] y c) que aún en el supuesto de que en dicho instrumento
hubiese renuncias o cláusulas cuyo valor y alcance, según el
precepto mencionado, estuviese el Notario en el deber de
explicar, la escritura tampoco sería nula, puesto que la ley no
exige mención expresa de haber el fedatario cumplido con esa
obligación, como lo requiere en otros casos determinados en
que impone al cartulario la obligación de hacer constar en el
instrumento el haber cumplido con la solemnidad a que no se
puede faltar sin incurrir en nulidad, de acuerdo con lo que
dispone el Art. 67 de la mencionada Ley del Notariado. Este
Supremo Tribunal estima que el Tribunal a quo ha hecho
correcta interpretación, en el caso concreto de que se trata, de
los Artículos 28 y 67 de la Ley del Notariado y que en esa virtud
su fallo está arreglado a derecho [...]»
Sentencia de las 11:00 a.m de 25 de
agosto de 1950, Cons. III, p. 15206.
LITERATURA CLÁSICA
80
«[...] en el escrito de reconvención, la señora CARRANZA
de BARRERA, se expresó así: "Y además, contrademando al
expresado doctor AGUILAR para que Ud. pronuncie la
nulidad de la escritura de venta que le otorgó del inmueble
en disputa el señor Segundo Barrera, como indebido
representante legal de mis hijos legítimos". Como se
desprende de lo dicho, lo que se ha contrademandado es la
nulidad de la escritura pública y no del contrato en ella
contenido. No debe confundirse la nulidad del contrato con
la nulidad del instrumento en que consta aquél, pues con
frecuencia se presentan casos de contratos nulos
extendidos en instrumentos válidos y viceversa, contratos
válidos en escrituras nulas. [...]»
«[...] En el caso presente, no se ha justificado
por la contrademandante ninguna causal que
involucre la nulidad de la escritura pública de que
se hace referencia, y más bien los motivos de
nulidad que se pretenden se refieren al contrato
de compraventa y no al instrumento, y como
sobre éste ha versado la discusión, es obvio que
no existe la nulidad reclamada, sin que esto
signifique que el contrato contenido en ese
instrumento sea o no válido»
Sentencia de las 10:00 a.m del 6 de
noviembre de 1950, Cons. I, p. 15308.
LITERATURA CLÁSICA
83
«De los documentos producidos en autos,
consta lo siguiente: [...] c) que en escritura
pública otorgada en la ciudad de Masaya, a
las dos de la tarde del 6 de Septiembre de
1939, ante el notario José María Flores Z., el
señor RAMÓN MARTÍNEZ vendió a la señora
ROSALÍA ARLEY viuda de MARTÍNEZ, los
derechos hereditarios testamentarios que le
correspondían con motivo de la muerte de la
señora Margarita Vásquez; [...]»
«[...]. El recurrente alega en primer término, que la
escritura mencionada bajo el ordinal c) es nula, porque
el notario autorizante no advirtió a los otorgantes el
valor y trascendencia de las cláusulas que envuelven
renuncias y estipulaciones implícitas o explícitas como
lo exige el Artículo 28 de la Ley del Notariado. Mas, a
este respecto debe decirse que, en la escritura de venta
de que se trata, no se encuentra ninguna cláusula que
contenga renuncias o estipulaciones explícitas o
implícitas, sino que es una simple escritura de venta de
derechos hereditarios; de modo que no era necesario
advertir a los otorgantes renuncia alguna, que no
contenía el instrumento; [...]»
«[...] por otra parte, como ya lo ha dicho este
Supremo Tribunal, en sentencia de las diez de la
mañana del 5 de junio de 1948, la omisión de hacer
constar en el instrumento esa advertencia, aún
cuando existiesen renuncias, tampoco anula el acto,
puesto que la ley no exige mención expresa de haber
el notario autorizante cumplido con esa obligación,
como lo requiere en otros casos determinados, en que
impone al cartulario la obligación de hacer constar en
el instrumento el haber cumplido con esa solemnidad,
y siendo esto así, la alegación de que se trata carece
de fundamento para destruir el valor legal de la
escritura».
¿En qué casos cabe aplicar el
art. 34 L. del N. para subsanar
nulidades negociales?
Ya explicamos que no debe
confundirse la nulidad de
la escritura pública con la
nulidad del acto jurídico o
del negocio jurídico que en
ella consta.
La nulidad absoluta del acto jurídico o del
negocio jurídico se produce por:
—La omisión de los elementos esenciales del
acto o negocio contenido en el instrumento
(arts. 2201, 2447 C.).
—Haber sido ejecutado violando un mandato
legal prohibitivo o preceptivo, siempre que la
misma ley no disponga expresamente otro
efecto para el caso de contravención (art. X Tít.
Prel. C.).
La nulidad absoluta del acto jurídico
o del negocio jurídico no es
subsanable por la confirmación o
ratificación de las partes, y no se
purga sino por el lapso de la
prescripción ordinaria.
(art. 2204 C.)
La nulidad absoluta del acto jurídico
o del negocio jurídico no es
subsanable por la confirmación o
ratificación de las partes, y no se
purga sino por el lapso de la
prescripción ordinaria.
(art. 2204 C.)
De aquí resulta que el acto jurídico o el
negocio jurídico instrumentado afectado
de nulidad absoluta no puede ser
revivido mediante una escritura
complementaria de confirmación o
ratificación, sino que las partes deben
otorgar un nuevo acto o negocio en
nueva escritura principal.
«De acuerdo con la moderna doctrina
civilista, los elementos que integran el
contrato, sin los cuales no puede
considerarse existente esta institución, y
que por ende, sirven como presupuestos
necesarios para la conformación, nacimiento
y validez del contrato, son tres, a saber:
consentimiento, objeto y causa —y la forma,
en casos expresamente determinados—».
GUZMÁN GARCÍA, Jairo y HERRERA ESPINOZA, Jesús
Contratos Civiles y Mercantiles, p. 37.
También puede suceder que los
elementos esenciales del acto
jurídico o del negocio jurídico
estén presentes, pero de manera
imperfecta o irregular,
ocasionando su nulidad relativa o
anulabilidad
(arts. 2202, 2205 C.)
La nulidad relativa del acto
jurídico o del negocio jurídico si
es subsanable por la
confirmación o ratificación de las
partes, y se purga por el lapso
de prescripción de cuatro años.
(arts. 2205, 2206 y 2207 C.)
De aquí resulta que el acto jurídico o
el negocio jurídico instrumentado
afectado de nulidad relativa si pueda
ser saneado mediante una escritura
complementaria de confirmación o
ratificación, sin que las partes deban
otorgar un nuevo acto o negocio en
una nueva escritura pública principal.
Art. 2481 C.
«Si la ley exigiere el otorgamiento de
escritura u otra forma especial para hacer
efectivas las obligaciones propias de un
contrato, los contratantes podrán
compelerse recíprocamente a llenar aquella
forma desde que hubiere intervenido el
consentimiento y demás requisitos
necesarios para su validez».
Algunos casos de
escrituras públicas
complementarias
DE RATIFICACIÓN DEL ACTO O
NEGOCIO
Art. 2440 párr. 2º C.
«El contrato celebrado a nombre de otro
por quien no tenga su autorización o su
representación legal, será nulo, a no ser
que lo ratifique la persona a cuyo
nombre se otorgue, antes de ser
revocado por la otra parte contratante».
Art. 24 párr. 2º L. del N.
«Si el cartulario no encontrare legitimada la
personalidad [representación] con el
documento [habilitante] que se le exhibe, lo
advertirá a los interesados, e insistiendo
éstos en que se otorgue [autorice] la
escritura, lo verificará haciendo constar esa
circunstancia».
Art. 2488 C.
«La ratificación retrotrae los efectos
del contrato entre las partes
contratantes al día en que éste se
verificó; pero con respecto a
terceros, los producirá desde el día
de la ratificación».
Art. 3339 párr. 2º C.
«Aunque el mandatario obrare fuera
de los términos del poder, el
mandante quedará obligado por sus
actos si expresa o tácitamente
ratifica cualesquiera obligaciones
contraídas a su nombre».
DE ACEPTACIÓN DEL ACTO O
NEGOCIO
Art. 2449 C.
«Desde que la estipulación [¿?] se
acepta, queda perfecto el contrato,
salvo que la ley exija alguna otra
formalidad; pero en todo caso se
tendrá como una promesa exigible».
Art. 2451 C.
«Si las partes estuvieren
presentes, la aceptación debe
hacerse en el mismo acto de la
propuesta, salvo que ellas
acordaren otra cosa».
Art. 2450 párr. 1º C.
«El que hace una proposición puede
retirarla mientras no haya sido aceptada
por la otra parte; pero el contrato
propuesto será válido, si la persona a
quien se hizo la proposición, la acepta
puramente antes de tener noticia de que
había sido retirada».
Art. 2452 C
«Si las partes no estuvieren reunidas, la aceptación
debe hacerse dentro del plazo fijado por el
proponente para este objeto. Si no se ha fijado
plazo, se tendrá por no aceptada la propuesta, si la
otra parte no respondiere dentro de tres días cuando
se halle en el mismo departamento; dentro de diez,
cuando no se hallare en el mismo departamento,
pero sí en la República; y dentro de sesenta días,
cuando se hallare fuera de la República».
Art. 2453 C.
«El proponente está obligado a
mantener su propuesta,
mientras no reciba respuesta de
la otra parte en los plazos fijados
en el artículo anterior».
Art. 2454 C.
«Si al tiempo de la aceptación hubiere
fallecido el proponente o se hubiere
vuelto incapaz, sin que el aceptante
fuere sabedor de su muerte o
incapacidad, quedarán los herederos o
representantes de aquel obligados a
sostener el contrato».
Art. 2489 C.
«La estipulación hecha en favor de tercero es
válida».
Art. 2492 C.
«Después de la aceptación del tercero, el
prometiente está obligado directamente para con
él, a ejecutar su promesa, y el derecho del tercero
queda asegurado con las mismas garantías que el
estipulante pactó».
Art. 2778 C.
«Mientras la donación entre vivos no
ha sido aceptada y notificada la
aceptación al donante, podrá éste
revocarla a su arbitrio, expresa o
tácitamente, vendiendo, hipotecando o
dando a otros los bienes comprendidos
en la donación».
Art. 2780 C.
«Si el donante muere antes que el
donatario haya aceptado la
donación, puede éste, sin embargo,
aceptarla y los herederos del
donante están obligados a entregar
el bien donado».
DE RESCILIACIÓN DEL NEGOCIO
Una forma de disolución de los
contratos la constituye la
llamada resciliación —o mutuo
disenso—, que consiste en
terminar el convenio o contrato
por el mutuo consenso de las
partes.
Art. 2004 C.
«Toda obligación puede extinguirse
por una convención en que las partes
interesadas, siendo capaces de
disponer libremente de lo suyo,
consientan en darla por
insubsistente».
Art. 2479 C.
«Todo contrato legalmente
celebrado es una ley para los
contratantes, y no puede ser
invalidado, sino por su
consentimiento mutuo o por
causas legales».
DE ACLARACIÓN DEL ACTO O
NEGOCIO
«Las partes del negocio pueden llevar a cabo,
a través de un nuevo negocio, la labor
interpretativa, esto es, a través de una nueva
declaración de voluntad dirigida a fijar el
sentido y el valor de las declaraciones
contenidas en el negocio anterior o en algunas
de sus cláusulas o disposiciones. [...]».
DÍEZ-PICAZO, Luis y GULLÓN, Antonio
Sistema de Derecho Civil, Vol. II, p. 88.
«[...]. Se habla en tales casos de una
interpretación auténtica del negocio, que no
tiene más que un alcance limitado al ámbito de
las propias partes, no frente a terceros. Las
partes estarán obligadas a dar al negocio
interpretado el sentido fijado en aquella otra
declaración de voluntad».
DÍEZ-PICAZO, Luis y GULLÓN, Antonio
Sistema de Derecho Civil, Vol. II, p. 88.
«Ahora bien, así como el órgano judicial que interprete
un negocio está obligado a atenerse a las normas
imperativas de los artículos 1281-1289 [2496-2505 C.],
en sus respectivos casos, las partes son libres de
proceder a la interpretación sin sujeción a ellas. Un
sector de la doctrina encuadra la llamada interpretación
auténtica en los negocios jurídicos de fijación, pues con
él las partes aclaran o fijan sus posiciones jurídicas
eliminando incertidumbres actuales o futuras».
DÍEZ-PICAZO, Luis y GULLÓN, Antonio
Sistema de Derecho Civil, Vol. II, p. 88.
La interpretación auténtica del
negocio —es decir, la hecha por
las propias partes— pretende
evitar futuros conflictos, siempre
que en ella se dilucide todo lo
concerniente al «verdadero»
sentido del negocio primitivo.
De otro modo las partes
negociales se encontrarán con
las mismas dificultades que si no
existiera la «aclaración», y
tendrán que recurrir a la
interpretación judicial del
negocio, con los riesgos que ello
implica.
Art. 2496 párr. 1º C.
«Si los términos de un contrato
son claros y no dejan duda sobre
la intención de los contratantes,
se estará al sentido natural de
sus cláusulas».
Art. 2496 párr. 2º C.
«Si las palabras parecieren
contrarias a la intención evidente
de los contratantes, prevalecerá
ésta [la intención evidente]
sobre aquellas [lo escrito]».
Art. 2505 párr. 1º C.
«Cuando absolutamente fuere imposible
resolver las dudas por las reglas
establecidas en los artículos precedentes, si
aquellas recaen sobre circunstancias
accidentales del contrato, y éste fuere
gratuito, se resolverán en favor de la menor
trasmisión de derechos e intereses. [...]».
Art. 2505 párr. 1º C.
«Cuando absolutamente fuere imposible
resolver las dudas por las reglas
establecidas en los artículos precedentes, si
aquellas recaen sobre circunstancias
accidentales del contrato, [...]. Si el contrato
fuere oneroso, la duda se resolverá en favor
de la mayor reciprocidad de intereses».
Art. 2505 párr. 2º C.
«Si las dudas de cuya resolución se
trata en este artículo recayeren sobre
el objeto principal del contrato, de
suerte que no pueda venirse en
conocimiento de cuál fue la intención
de los contratantes, el contrato será
nulo».