Monografía Penal XDD
Monografía Penal XDD
“INHIBICIÓN Y RECUSACIÓN”
NOMBRE Y APELLIDOS:
Trujillo - Perú
2025 - 20
PRESENTACIÓN
La presente monografía ha sido elaborada por los estudiantes del curso de Derecho Procesal
Penal I, del séptimo ciclo de la Escuela Profesional de Derecho y Ciencias Políticas. En esta
oportunidad, hemos decidido desarrollar una investigación que reviste gran importancia
prácticos para ilustrar cada modalidad. El propósito de esta monografía es ofrecer un análisis
Este análisis permitirá una revisión del marco legal y judicial vigente, evaluando las
Este trabajo está dirigido a fomentar una comprensión más profunda entre los estudiantes del
Es esencial que, como sociedad, mantengamos un firme compromiso con estos principios,
En primer lugar, agradecemos a Dios, fuente de fortaleza y sabiduría, por brindarnos salud,
bienestar y claridad para elaborar este trabajo monográfico. Su guía constante nos ha permitido
aprovechar al máximo los conocimientos y habilidades que hemos adquirido durante este
proceso, y nos ha dado la perseverancia necesaria para enfrentar los desafíos con entusiasmo y
dedicación.
Finalmente, hacemos un especial reconocimiento al Dr. Jean Pierre Oceda Cortez, nuestro
docente del curso de Derecho Procesal Penal I, por su compromiso y vocación. Su orientación
y dedicación nos han brindado diversas oportunidades de aprendizaje, y su apoyo constante ha
sido un pilar esencial para poder desarrollar y culminar este trabajo. Nos sentimos
profundamente agradecidos por su paciencia, sus enseñanzas y por motivarnos a alcanzar la
excelencia en cada tarea que emprendemos.
A todos los que de una u otra forma contribuyeron a la realización de esta monografía, les
extendemos nuestro sincero agradecimiento. Sin su apoyo y aliento, este proyecto no habría
sido posible.
DEDICATORIA
"Este trabajo es dedicado a mi familia, maestros y amigos que contribuyen y han contribuido a
mi crecimiento como persona y estudiante."
“A mi familia, quienes son mi motivación día a día y me apoyan en mis estudios para tener una
exitosa trayectoria a lo largo de mi carrera.”
“Esta monografía está dedicada con todo el cariño y amor, principalmente, a mi familia como a
todas las personas que me apoyan para lograr mis objetivos en mi profesión.”
“Considero necesario resaltar a aquellas personas que aportaron de forma significativa con su
culminación, por eso dedico este trabajo a mis padres, que me brindaron su apoyo constante en
la germinación de ideas relacionadas al tema seleccionado por el docente”.
“Agradezco a Dios por darme la fuerza y constancia para culminar este trabajo. También
extiendo mi gratitud a mi familia por su apoyo incondicional, y a mi asesor(a) por su guía y
orientación durante el desarrollo de esta monografía”.
“Agradezco a Dios por darme la fuerza para culminar esta monografía, a mi familia por su
constante apoyo, y a todas las personas que, con sus consejos y conocimientos, contribuyeron
en la elaboración de este trabajo”.
En una sociedad democrática, los delitos contra la administración pública, como el peculado
cruciales que comprometen no solo los recursos estatales, sino también la confianza ciudadana
en sus instituciones. Estas acciones ilícitas, que afectan el patrimonio público y la correcta
administración estatal, tienen serias consecuencias legales y sociales, planteando dudas sobre la
Este trabajo se enfoca en un estudio detallado de estos delitos, examinando sus elementos,
formas de comisión y efectos desde una perspectiva penal. Aunque vinculados por su impacto
en los bienes públicos, cada uno presenta particularidades que ameritan un tratamiento
diferenciado. Dichas conductas no solo comprometen la gestión pública, sino que también
democracia.
negligentes que generan pérdidas al erario sin dolo. Por su parte, el peculado de uso se limita a
malversación de fondos consiste en desviar recursos para fines distintos de los autorizados.
Abordar estas conductas implica analizar sus definiciones legales, sanciones y mecanismos
procesales, además de evaluar las estrategias institucionales y las reformas necesarias para
herramientas clave para una correcta aplicación de las normas, asegurando su eficacia frente a
confianza pública. La sanción efectiva de los responsables y la restitución del patrimonio son
vitales no solo para proteger los recursos públicos, sino también para consolidar la credibilidad
procesales de estos delitos, aportando una visión integral sobre sus dinámicas y los retos
actuales que enfrenta el sistema penal. Así, busca sentar bases sólidas para repensar políticas
Este análisis se presenta como una herramienta valiosa para comprender la función del Derecho
modalidad dolosa y culposa. Según las estadísticas del Sistema Nacional Especializado de
segundo lugar en número de procesos con el 30,9% (2 696 casos), y solo fue superado por el
delito de cohecho con 33,5% (2 918 casos). Similares datos se obtienen en los registros del
Ministerio Público, que entre los años 2016 y 2018 ubican al delito de peculado con el 36,3%
registra un total de 12 764 casos de peculado hasta diciembre de 2017. Finalmente, y conforme
a los datos de la Defensoría del Pueblo a octubre de 2017, la población penal por la comisión
De esta manera, el delito de peculado (en sus diversas modalidades) constituye un tipo
de caudales o bienes que se le han confiado por razón de su cargo, o al darles un uso indebido
distinto al previsto por la ley. Este delito requiere que el autor actúe con dolo, es decir, con
depende de la gravedad del daño causado: puede incluir una condena de 4 a 8 años de prisión
apropiación directa, sino también el uso irregular de los bienes públicos, como su disposición
hay un daño patrimonial directo pero sí un riesgo al manejo correcto de los recursos públicos.
confianza ciudadana en las instituciones del Estado y la correcta gestión de los recursos que
públicos, dado que el tipo penal requiere que el autor tenga una posición especial derivada de
su relación con la administración pública. Según el artículo 425 del Código Penal, se considera
funcionario o servidor público a toda persona que, de manera permanente o transitoria, ejerce
jurídica en una entidad del Estado o que administre recursos públicos. Asimismo, pueden ser
considerados sujetos activos los trabajadores de entidades privadas que, por delegación o
convenio, administren bienes o fondos del Estado. Es importante destacar que este delito
también puede ser cometido por particulares que, sin ser funcionarios, actúan como cómplices
bienes públicos.
El sujeto pasivo, este es el Estado en su conjunto, dado que el delito atenta contra el
Sin embargo, en un sentido más amplio, se considera también sujeto pasivo a la sociedad en su
conjunto, ya que el daño al patrimonio estatal afecta directamente los intereses de la población,
especialmente en la capacidad del gobierno para atender las necesidades públicas. La posición
de garante que ostenta el funcionario público con respecto a los bienes que le han sido
confiados constituye un elemento central en este delito, ya que su deber es proteger y gestionar
dichos bienes con probidad y en beneficio del interés colectivo, lo que agrava la conducta
intereses patrimoniales de la administración Pública y evitar el abuso de poder del que se halla
facultado el funcionario o servidor público, resguardando así los deberes funcionales de lealtad
y probidad. Por ende el bien jurídico tutelado en el delito de peculado doloso, es el patrimonio
del Estado, entendido como el conjunto de bienes, fondos, recursos y caudales destinados al
solo los recursos materiales que administra el Estado, sino también los valores éticos y
principios de probidad, legalidad y transparencia que deben regir la gestión pública. La norma
protege la integridad de estos recursos, asegurando que sean utilizados exclusivamente para los
Por otro lado, el bien jurídico tutelado abarca la correcta administración pública, ya que
confianza ciudadana en las instituciones estatales y para prevenir actos de corrupción que
patrimonio en términos financieros, sino que también genera un daño institucional y social al
desviar recursos que deberían ser utilizados para satisfacer necesidades públicas, como la
los bienes tangibles como los intangibles relacionados con la función pública, promoviendo un
un funcionario o servidor público que, aprovechando la relación funcional que tiene con bienes,
o les da un uso indebido. Este comportamiento supone una traición a los deberes de probidad y
principales: la apropiación indebida, que implica que el agente actúe como si los bienes fueran
el uso indebido, que se da cuando el funcionario desvía los bienes o caudales hacia un destino
El elemento central de la conducta típica radica en el abuso del cargo público, pues es
precisamente la posición funcional del agente lo que le permite acceder y disponer de los
Esta relación funcional con los bienes del Estado, que supone una posición de confianza, es lo
que distingue al peculado doloso de otros delitos como el hurto o la apropiación ilícita por
particulares. La acción debe ser dolosa, es decir, realizada con conocimiento y voluntad de
propio agente o para terceros. Este dolo puede incluir tanto la intención directa de apropiarse o
usar los bienes en contra de su finalidad como la aceptación consciente de que su acción
Para que el delito se configure, es indispensable que los bienes, caudales o efectos
involucrados sean de titularidad estatal o pertenezcan a una entidad que administre recursos
públicos. Estos bienes pueden ser de naturaleza dineraria, material o incluso derechos que
deben haber sido confiados al funcionario o servidor en razón de su cargo, lo que establece un
deber de custodia que el agente transgrede mediante su conducta ilícita. El concepto de
“confianza” aquí es clave, pues implica que el agente tiene acceso legítimo a los bienes como
parte de sus responsabilidades, lo que distingue este delito de otros en los que el acceso a los
concretas, como la apropiación de dinero público para uso personal, el empleo de vehículos
estatales para fines privados, el uso de materiales o equipos del Estado en actividades
acciones, aunque diversas en su ejecución, tienen en común el elemento subjetivo del dolo y el
incumplimiento del deber funcional del agente. Además, no es necesario que el daño
patrimonial sea definitivo o incluso que se concrete, ya que el mero riesgo de afectación al
patrimonio estatal o la desviación del destino legítimo de los bienes es suficiente para
configurar el delito, dado el interés público en proteger los recursos estatales de cualquier uso
indebido.
Desde una perspectiva más amplia, la tipicidad del peculado doloso no solo abarca la
afectación económica directa al Estado, sino también el impacto institucional y social que
la imagen de las instituciones y debilita el cumplimiento de las funciones estatales. Por ello, la
regulación de esta conducta no solo busca sancionar al agente que la comete, sino también
prevenir actos similares mediante la imposición de penas severas, como prisión efectiva e
inhabilitación para ejercer funciones públicas. Además, este tipo penal refleja la especial tutela
los caudales o efectos públicos. Un bien tendrá dicha naturaleza siempre que esté destinado a
plenario N°1-2010/CJ-116, estos bienes pueden ser patrimonio íntegramente del Estado;
patrimonio parcialmente del Estado (como son los bienes de sociedades de economía mixta
integrada por capital proveniente tanto del Estado como del sector privado); o patrimonio
privado que se encuentre en posesión directa del Estado, al ejercer la administración temporal
del mismo, ya sea por fines institucionales o de servicio. Esto no solo abarca una amplia gama
de bienes, caudales y fondos que pertenecen al Estado, sino que también refleja la esencia del
interés colectivo al proteger aquellos recursos que son esenciales para la consecución de los
fines del Estado, tales como la educación, salud, infraestructura y seguridad pública. Este
tangibles como dinero, vehículos o inmuebles, sino que también incluye los bienes intangibles,
o incluso fondos destinados a proyectos públicos. Estos recursos son igualmente susceptibles
de ser objeto de apropiación o desvío cuando caen bajo la administración de una persona
relación con estos bienes es otro aspecto fundamental. La figura del funcionario público,
definido por el Código Penal Peruano, se extiende más allá de aquellos con nombramiento
oficial o contrato estatal, e incluye a todas aquellas personas que, mediante acuerdos,
doloso un delito particularmente grave, ya que no solo se daña el patrimonio material del
Cabe resaltar que el objeto del delito no se limita a la simple apropiación física de
bienes. En muchas ocasiones, el peculado se configura cuando los recursos son utilizados de
manera inadecuada o destinados a fines no autorizados, como puede ser el uso de vehículos o
equipos estatales para fines privados, el desvío de fondos destinados a proyectos de salud o
adquisiciones que no responden a las necesidades de la entidad pública. En estos casos, el daño
de manera significativa la capacidad del Estado para cumplir con sus funciones esenciales y
satisfacer las necesidades colectivas. Este delito también puede incluir la malversación de
afectan el bienestar general y la justicia social. El peculado también puede referirse al uso de
bienes o fondos públicos para obtener favores personales, políticos o comerciales, lo que
compromete aún más la integridad del servicio público, afectando la confianza de los
del Estado, sino también a la sostenibilidad a largo plazo de la administración pública. El mal
uso o apropiación indebida de recursos afecta la capacidad del gobierno para ejecutar políticas
públicas eficaces y para generar proyectos de infraestructura que beneficien a la población. Así,
que los recursos destinados a sectores vulnerables pueden ser desvirtuados, dejándolos sin el
configuración; estos son, en tal virtud, los elementos materiales del tipo penal:
sobre la cosa como mero componente típico, esto es, competencia del cargo,
caudales o efectos.
permite el bien (caudal o efecto), sin tener el propósito final de apoderarse para
sí o para un tercero.
El Destinatario: Para sí, el sujeto activo puede actuar por cuenta propia,
delito para favorecer a terceros. Para otro, se refiere al acto de traslado del bien,
económico, incluido el dinero. Los efectos, son todos aquellos objetos, cosas o
bienes que representan un valor patrimonial público, incluyendo los títulos
valores negociables.
lícita, que pasan a integrar el patrimonio del Estado; la administración implica las funciones
conservación y vigilancia debida por parte del funcionario o servidor de los caudales o efectos
públicos.
relación funcional del funcionario o servidor público con los bienes, caudales o efectos en el
delito de peculado doloso. Estos conceptos delimitan la forma en que los recursos públicos son
fines establecidos por la normativa. La administración implica la gestión activa de los bienes o
recursos, lo que abarca decisiones relacionadas con su uso, disposición o destino, y supone que
el agente tiene un control directo y permanente sobre ellos. Este ámbito puede incluir funciones
recaudar caudales o bienes en nombre del Estado, como sucede en el caso de tesoreros,
concepto destaca la responsabilidad de quienes manejan recursos que no les pertenecen, pero
que están bajo su control temporal hasta que sean destinados al fin público correspondiente.
confiados, asegurando su integridad y disponibilidad para los fines públicos, lo que puede
deposita en el funcionario, quien tiene el deber de garantizar que los bienes se utilicen
únicamente para los fines colectivos previstos. Cuando el agente, abusando de su cargo, se
apropia o desvía estos recursos, rompe esta relación de confianza y transgrede su deber de
esencial para diferenciar este delito de otros como el hurto o la estafa, ya que la conducta ilícita
del funcionario surge precisamente de su posición legítima de acceso a los bienes públicos. El
daño no solo es patrimonial, sino también institucional, pues se afecta la capacidad del Estado
pública. Por ello, la administración, percepción o custodia no solo delimitan el ámbito del
delito de peculado doloso, sino que también constituyen la base de la especial protección
jurídica que se otorga a los recursos públicos frente a cualquier abuso o desvío.
ser tanto el propio funcionario o servidor público que comete el delito, como un tercero que
recibe los recursos públicos de manera indebida. El elemento clave es que el agente, abusando
bienes estatales para favorecer intereses privados que no corresponden al interés público ni a
los fines establecidos por la ley. Cuando el beneficiario es el mismo funcionario, el delito se
configura a través de actos de apropiación directa, como el uso de dinero público para gastos
actividades ajenas a su función pública. Por otro lado, si el destinatario es un tercero, este
puede ser una persona natural o jurídica que se beneficia de forma ilícita, por ejemplo,
los principios de probidad y transparencia que deben regir su conducta. Lo relevante es que, en
ambos supuestos, el dolo del agente debe dirigirse a beneficiar al destinatario mediante la
disposición ilegítima de recursos que le han sido confiados en virtud de su cargo. Este
beneficio puede ser económico, político, personal o de otra índole, siempre que implique una
desviación de los fines públicos. Esto no es necesario que el beneficiario o destinatario utilice
efectivamente los bienes o que el daño patrimonial sea consumado, ya que basta con que exista
un riesgo efectivo de perjuicio al patrimonio estatal o al interés público. Este aspecto refuerza
la importancia de proteger los recursos públicos frente a cualquier desviación o uso indebido,
beneficiario o destinatario en el peculado doloso subraya cómo este delito no solo afecta
directamente al patrimonio del Estado, sino que también corrompe la función pública al
Perjuicio al Estado
El perjuicio al Estado en el delito de peculado doloso, constituye una de las
consecuencias más graves de esta conducta ilícita, pues afecta no solo el patrimonio estatal,
sino también la capacidad del Estado para cumplir con sus funciones esenciales y garantizar el
bienestar colectivo. Este perjuicio puede ser directo, como ocurre cuando se produce la
recursos públicos. En este último caso, el perjuicio puede incluir la imposibilidad de ejecutar
cuantificar.
basta con que exista un riesgo efectivo de daño al patrimonio estatal, pues la norma busca
prevenir cualquier acción que pueda comprometer los recursos públicos, independientemente
bienes públicos como expresión de un interés colectivo, dado que cualquier desviación o mal
que dependen directamente de los programas y servicios financiados por el Estado. Asimismo,
representa una traición a los principios de probidad y transparencia que deben regir el ejercicio
utilizado es previsto como una agravante cuando sobrepase las 10 unidades impositivas
tributarias. De la misma manera, si es que los caudales o efectos estaban destinados a fines
población, ya sea mediante la asignación de recursos que hace el Estado o con las donaciones
utiliza o desvía indebidamente los bienes, caudales o efectos que le han sido confiados en
virtud de sus funciones, con la intención dolosa de obtener un beneficio propio o para terceros.
basta con que el agente disponga de los bienes de manera ilícita, ejerciendo un control o
aprovechamiento contrario a los fines públicos previstos. Por ejemplo, en casos de apropiación,
el delito se consuma cuando el funcionario actúa como propietario de los bienes públicos,
consuma al momento en que los bienes son destinados a un fin ajeno al interés público, como
terceros sin justificación legal. En el caso del desvío de fondos, la consumación se produce
cuando los recursos son transferidos o utilizados de manera incompatible con su finalidad
pública.
que cualquier acción que comprometa la integridad o destino de los recursos públicos es
suficiente para configurar el delito, incluso si el daño patrimonial es potencial o mínimo. Este
enfoque refuerza el carácter preventivo de la norma, orientado a proteger de manera estricta los
bienes estatales frente a cualquier abuso de la posición funcional del agente. Por otro lado, es
importante destacar que el delito de peculado doloso no admite la figura de tentativa en muchas
de sus modalidades, ya que el acceso del funcionario a los bienes públicos implica que, una vez
diversas modalidades que reflejan las diferentes formas en que un funcionario o servidor
público puede apropiarse, usar o desviar los bienes, caudales o efectos que le han sido
confiados en virtud de su cargo. Entre las principales modalidades se encuentra el peculado por
apropiación, que ocurre cuando el funcionario actúa como si los bienes públicos fueran de su
personales o ajenos al interés público. Esta es la forma más directa del delito, ya que implica un
despojo claro y consciente del patrimonio estatal. Otra modalidad es el peculado por uso, que
se configura cuando el agente utiliza los bienes públicos para un fin distinto al establecido por
uso de vehículos oficiales para actividades personales o familiares. Aunque en esta modalidad
no necesariamente hay una apropiación permanente de los bienes, sí se produce una desviación
de los fines públicos y un abuso de la confianza depositada en el funcionario. Por último, puede
identificarse el peculado por desvío de recursos, que ocurre cuando el agente transfiere o asigna
fondos públicos a actividades o personas que no corresponden a su destino legal, como otorgar
beneficios económicos indebidos a terceros o financiar proyectos ajenos al interés estatal. Estas
relación de confianza con los bienes públicos, y el dolo del agente, que actúa con conocimiento
público, siendo todas ellas expresiones de una misma violación al principio de probidad en la
importancia de contar con mecanismos efectivos de control y prevención, ya que estos delitos
afectan no solo el patrimonio estatal, sino también la legitimidad y eficacia del sistema
agente ejerce un control total sobre los bienes con la intención de excluir al Estado
temporal, siempre que implique la intención dolosa de sustraer los bienes del ámbito
funcionario.
El peculado por uso se configura cuando el funcionario utiliza bienes públicos para
la confianza ciudadana.
regulado en el segundo párrafo del artículo 387 del Código Penal Peruano como una
variante que amplía la protección del patrimonio público. Este se configura cuando
permite que los bienes públicos sean sustraídos, utilizados o apropiados por
acrediten tanto la materialidad del hecho como el dolo del agente. Estos elementos deben
probar que el sujeto activo, aprovechándose de su relación funcional con los bienes públicos, se
apropió, utilizó o desvió dichos recursos de forma indebida, causando un perjuicio real o
de fondos.
doloso antes de que el caso llegue al ámbito judicial. Estos mecanismos de control permiten
permiten que los responsables rindan cuentas de manera clara y que se lleve
niveles del gobierno. Estas entidades emiten informes de control que pueden
La función preventiva de las auditorías y los controles internos es crucial para evitar
que los recursos públicos sean mal gestionados o desviados, protegiendo de esta manera el
informes proporcionan una base objetiva y documentada que facilita el trabajo de las
Los criterios jurisprudenciales desarrollados por los tribunales peruanos tienen una
guían la interpretación y aplicación de las normas sobre peculado. Entre los criterios
cargo, los bienes del Estado que fueron objeto de apropiación, uso indebido
este sentido, el daño no tiene que ser consumado, sino que puede ser
potencial o eventual.
funcionario actuó fuera de los límites de su función, desviando los bienes del
Antecedentes Legales
En el código penal de 1924, el artículo 346 (segundo párrafo) contempló el delito
culposo de peculado bajo el siguiente modelo: “la pena será de multa de tres a noventa días de
multa si el delincuente, por negligencia, hubiese dado ocasión que se efectúe por otra persona
El modelo extranjero utilizado como fuente fue el Código penal español de 1870
(artículo 406); guarda semejanza también con el esquema argentino, sobre todo en la precisión
sobre el tercero.
La Figura Penal
El tipo penal del peculado culposo integra un tipo básico y una modalidad agravada
anexada al texto por la ley Nº26198 del 13 de junio de [Link] figura hace alusión directa a
la sustracción producida por una tercera persona aprovechándose del estado de descuido
imputable al funcionario o servidor público. Es decir, se trata de una culpa que origina un
delito doloso de tercero. Por lo mismo, la apropiación, utilización o sustracción por culpa
imputable al acto propio del funcionario o servidor carece de relevancia penal y no constituye
delito en la normatividad penal peruano, sin perjuicio que ellos suponga relevancia
administrativa.
reglamentos o deberes de la función. El Código Penal Español al igual que otras legislaciones
como consecuencia de la conducta y del sujeto vinculado que infringe su deber de diligencia y
relieve la fuerza de la concepción patrimonialista del peculado que asume nuestro Código
Penal.
Componentes Típicos
a) La Sustracción
El verbo rector es “sustraer” utilizado por nuestro tipo penal, al igual que en la
legislación argentina y española, significa el alejamiento de los caudales o efectos del ámbito
de la vigilancia de la administración pública, con aprehensión física de los mismos por parte
del tercero, que se aprovecha así del estado de culpa incurrido por el funcionario o servicio. La
que implica que no se requiere que el agente disponga del bien o que este sea irrecuperable.
Sustraer es, así, extraer, retirar o alejar el bien del lugar donde se encuentran, en este caso bajo
apoderarse, por ser más adecuado a la acción del tercero que no participa de las características
Culpa es un término global usado para incluir en él todas las formas conocidas de
comisión de un hecho diferentes al dolo, la fuerza mayor y el caso fortuito. Habrá culpa en el
sujeto activo del delito, cuando este no toma las precauciones necesarias para evitar
término impreciso de pérdidas), vale decir cuando viola deberes del debido cuidado sobre los
caudales o efectos, a los que está obligado por la vinculación funcional que mantiene con el
patrimonio público. Caben aquí las especificaciones de calidad especial, de posesión con el
peculado, vale decir, deberá tratarse de un funcionario o servidor público que tenga la
mismos le estén confiados por razón del cargo que ocupa. Obviamente, el sujeto activo
(agente), según la norma personal no deberá apropiarse o utilizar los caudales o bienes ni
permitir dolosamente, sin concierto, que otro ejecute dichas conductas, pues en el primer caso
posibilidad de que el funcionario o servidor vinculado sea un autor mediato del delito de hurto,
al utilizar a terceros, que obran sin dolo para que aprovechando de su preordenada culpa
sustraigan el caudal o efecto. Debatible es la hipótesis que el funcionario o servidor vinculado
violación o inobservancia de los deberes de cuidado exigible y posible. Si, pese a que este ha
observado estrictamente las pautas de los reglamentos donde por lo general se establecimiento
donde por lo general se establecen las normas del debido cuidado o las exigibles por la
existirá imputación objetiva suficiente para hacerle acreedor de un delito culposo de peculado.
Las simples pérdidas, desórdenes o extravíos no son suficientes para generar la culpa a nivel de
relevancia penal; lo mismo cabe indicar de las infracciones a los reglamentos que sean
imputables al sujeto público y que no produzcan el resultado sustracción. El actuar culposo del
agente se convierte así en el factor generador de una situación de inseguridad para el causal o
efecto que será aprovechada por el tercero. Deberá tratarse por lo mismo de una culpa grave e
inexcusable.
Las modalidades y formas de culpa más usuales, en una lectura tradicional son la
penal se refiere a la culpa consciente e inconsciente, según haya tenido el sujeto la capacidad y
practicada al deber de cuidado con su comportamiento, en el entendido que confiaba que ello
inconsciente.
En la jurisprudencia nacional, la Corte Suprema ha considerado que constituyen delito
culposo, los siguientes sucesos: Tesorero que actuando con negligencia en sus funciones
obedece la orden del gerente general de una empresa del Estado, entregando una suma de
dinero de manera irregular (Ejecutoria Suprema del 15/7/99, Exp. Nº282-99). Cajero de
a reclamar o habían fallecido. (Ejecutoria Suprema del 23/10/97, Exp. Nº5526-96 Lima.
puede ser el funcionario o servidor público. El término “agente” hace referencia necesaria a los
sujetos activos del artículo 387 (primer párrafo), es decir, a los que poseen relación funcional
por el cargo. De tal forma que no pueden tratarse de cualquier funcionario o servidor. Éstos
cometerán faltas administrativas y de existir concierto con el tercero responderán por delito
Entre el sujeto activo (el funcionario o servidor público) y el tercero no existe una
de los actos que va a cometer o está cometiendo el tercero. La vinculación causal directa se
establece entre la violacion del deber de cuidado por parte de funcionario o servidor y la
sustracción del dinero o bienes por el tercero. En caso que la sustracción se produzca con base
a fuentes distinta de la violación del deber de cuidado, vale decir que el tercero se valga de otro
techo. No obstante, existe culpa del sujeto público), no existirá posibilidad de imputación por
ósea debe ser una persona que tenga una responsabilidad especial y este sea una persona
cualificada osea esta debe ser una persona que cumpla como servidor público y este sea un
delito culposo de peculado. Dicho personaje, que puede tratarse de un particular, de otro
funcionario o de otro servidor, ha sido colocado por la norma penal en una relación de
externalidad con los caudales o efectos, esto es, no mantiene con ellos vinculación jurídica, lo
que permite concluir que la imputación penal dirigido contra él se sale del marco de los delitos
de función para recaer en la comisión de hurto, apropiación ilícita, robo o estafa, según sea el
caso, generando así una concurrencia plurisubjetiva entre el sujeto especial y el sujeto común
que actúan sin concierto de voluntades. De este concurso de personas en el supuesto de hecho
contra el patrimonio (hurto, apropiación ilícita, robo o estafa), que tienen sus niveles de
funcionalmente y que es el que sustrae la cosa) con el sujeto activo del delito a quien está
penal culposa sino un delito de peculado doloso, con división funcional de roles en un contexto
de coautoría.
Elemento Subjetivo
El funcionario o servidor no debe de actuar dolosamente, es decir, no debe propiciar el
descuido, ni entrar en concierto con el tercero para generar situaciones de supuesta culpa. Pues
cualquier forma, es decir y en este caso, valiéndose de los actos materiales de terceros, por
autoría mediata o a nivel de omisión dolosa de actos debidos lo que va configurar igualmente
en la conciencia del deber de impedir la sustracción y en tal concepto tomar las precauciones
debidas; para afirmar dicho componente deberá concluirse que el hecho era previsible y
evitable con un debido comportamiento de cuidado por parte del sujeto activo.
Consumación y Tentativa
El peculado culposo imputado al funcionario o servidor público tiene una naturaleza
omisiva, por cuanto no se le atribuye al sujeto público la comisión de actos ejecutivos sino la
de los caudales o efectos por acción de un tercero ( es decir , mediante el inicio del
disponibilidad del bien o efecto por dicho tercero ), bajo la circunstancia anotada de culpa del
este último no tiene lugar , la falta de cuidado del sujeto público se torna irrelevante
determina la consumación del peculado culposo del funcionario o servidor, anómala por cierto,
se origina en la irregular redacción técnico-legislativa del tipo penal. Queda claro entonces que
tipo que se verifique o se dé el resultado sustracción. Como señala E. Orts citado en Roja
(2007) página 530 nos indica que entre el abandono, la negligencia y la sustracción debe
La figura del delito culposo por principio no admite tentativa jurídicamente relevante en
el ámbito penal. La estructura típica de un delito culposo normal no imputa al sujeto actos
segundo párrafo del artículo 387, seria enfocable con relación a los actos de cuidado del
funcionario o servidor y no de los actos ejecutivos del tercero ; por lo mismo , de producirse
actos materiales de tentativa, ella resulta irrelevante jurídicamente para fines de represión penal
y , por lo mismo , para la configuración de delito; por ejemplo, que sea otro servidor que se
percata que el tercero está sustrayendo, alertando al funcionario lo que permite la frustración
del acto ilícito o tan solo una tentativa inacabada ( hipótesis de no consumación material de la
sustracción)
Penalidad
Hay penalidad alternativa. El juez tiene la potestad de sentenciar con pena privativa de
libertad o con prestación de servicio comunitario, pero no con las dos penas conjuntamente. La
penalidad del delito culposo agravado será de tres a cinco años, más la inhabilitación
fines asistenciales o a programas de apoyo social bajo las circunstancias de culpa de este, de ser
sustraídos por tercero, aumentan la sanción penal para el funcionario o servidor público. Esta
agravación de la pena en función al destino de los bienes o efectos, deben presuponer que dicho
sujeto activo debe conocer la naturaleza especial de dichos bienes y concordantemente con
ellos redoblar los mecanismos necesarios para su custodia y preservación física bajo la esfera
sobre el significante contenido en las frases: fines asistenciales y programas de apoyo social,
c) Cuando los bienes sustraídos por el sujeto activo no sean de propiedad pública,
tipo penal y la más idónea para este tipo penal sería si el estado de desprotección se debió a
peculado por sí mismo, podemos afirmar con total certeza que este consta de la conducta que
utiliza en beneficio propio o de terceros, bienes o caudales del Estado o de entidades en las
cuales tenga participación, administración o custodia por razón de su cargo. Esta conducta
patrimonio público.
peruana ni en ninguna otra ley especial en el Perú, ya que la inclusión de esta figura en el
Código Penal de 1991 se debe en parte a una innovación legislativa influenciada por el Código
Penal de Portugal del año 1932 el cual contemplaba una forma de peculado que abarcaba el uso
indebido de bienes del Estado sin llegar a la apropiación dicha de forma esencial.
Como dijimos anteriormente, este delito fue introducido para nuestro Código Penal en
el Año 1991 y desde entonces ha sufrido de dos modificaciones las cuales vamos a explicar
Código Penal peruano de 1991 y esta buscaba cubrir una laguna en la legislación penal. A
diferencia del peculado clásico que sanciona la apropiación de bienes públicos, el peculado de
uso castiga el uso indebido de bienes públicos sin que haya sustracción o apropiación
definitiva, respondiendo así a una necesidad de proteger la integridad del patrimonio estatal,
reconociendo que el uso de bienes para fines personales también afecta el orden público y la
eficiencia administrativa.
instancia fue modificado por la Ley N° 29703, en un contexto de debate político y público
sobre la corrupción y el uso indebido de recursos del Estado. Sin embargo, esta ley generó
polémica, y en poco más de un mes, fue derogada parcialmente por la Ley N° 29758. El único
cambio duradero fue la inclusión de una pena privativa de libertad mínima de dos años, aunque
promulgada un 26 de noviembre del 2013 la cual introdujo ajustes en el tipo penal. Desde
entonces, el artículo 388 establece que un funcionario o servidor público que utilice, o permita
que otro utilice, bienes de la administración pública para fines ajenos al servicio, incurre en una
pena de prisión de dos a cuatro años y una multa. Además y para una mayor acepción de este
delito, se amplió el ámbito de aplicación a contratistas y sus empleados cuando los bienes
consolidó la definición del peculado de uso sino que también aclaró su alcance, estableciendo
con mayor precisión a los sujetos activos que pueden incurrir en este delito y el mayor reproche
reflejado en la pena.
que tiene este interesante artículo, tenemos que empezar teniendo claro lo que el legislador ha
colocado específicamente en nuestro actual Código Penal, por lo que este está tipificado como:
Artículo 388.- Peculado de Uso
El funcionario o servidor público que, para fines ajenos al servicio, usa o permite
que otro use vehículos, máquinas o cualquier otro instrumento de trabajo pertenecientes a la
administración pública o que se hallan bajo su guarda, será reprimido con pena privativa de
conforme a los incisos 1, 2 y 8 del artículo 36; y, con ciento ochenta a trescientos sesenta y
cinco días-multa.
dependencia pública.
norma, podemos apreciar que existen diversos conceptos que se han tenido en cuenta para la
tipificación de este mismo, por lo que consideramos prudente explicar cada uno de ellos a
continuación:
Este elemento del peculado de uso abarca dos modalidades: el uso directo y la
autorización para el uso indebido de bienes públicos. El funcionario que usa los bienes del
Estado (vehículos, máquinas, instrumentos de trabajo) para fines personales está cometiendo el
por omisión al no cumplir con su deber de custodia, facilitando que un tercero se beneficie del
bien público para un uso no autorizado. Esto incluye tolerancia o consentimiento hacia el uso
de estos bienes por parte de otras personas. Cabe señalar que este delito se diferencia de la
figura del artículo 387 del Código Penal en que aquí solo se aplicaría a ciertos bienes
El tipo penal especifica que solo se consideran los bienes muebles (vehículos,
pública. Estos bienes deben ser de naturaleza tangible y no fungible, por lo que no se incluyen
consumibles como papel, dinero o alimentos. Además, el delito se comete únicamente si el bien
pertenece al Estado o está bajo su custodia, lo cual incluye también los bienes de propiedad de
contrato.
Para que se configure el delito, el funcionario debe usar el bien del Estado en un
contexto privado, es decir, destinándolo a fines que no sean los propios de su cargo público. El
uso indebido puede incluir una variedad de actos, como utilizar vehículos para fines personales,
transportar a familiares, realizar actividades comerciales o cualquier otro uso ajeno a los fines
de la administración. Este elemento asegura que el delito solo se configure cuando el bien es
usado para fines distintos a los de servicio público, afectando así los recursos destinados a la
gestión estatal.
Relación Funcional:
Este elemento exige que el bien esté bajo la posesión o responsabilidad del funcionario
en virtud de sus funciones dentro de la administración pública. Es decir, para que se configure
el delito, el funcionario debe tener una relación directa o indirecta con el bien, la cual surge de
las atribuciones de su cargo. Esta relación funcional es una condición indispensable, ya que
solo quienes tienen el deber de custodia pueden cometer peculado de uso. Sin esta relación
funcional, no se puede imputar el delito, aunque el uso del bien haya perjudicado el servicio
público.
Aunque el artículo 388 del Código Penal no exige como tal que haya un daño específico
o cuantificable al patrimonio estatal, se asume que cualquier uso privado de un bien público de
por si implica algún tipo de perjuicio, ya sea por el desgaste del mismo bien o por el hecho de
requiere que dicho perjuicio sea grave; simplemente basta con que el bien haya sido usado
indebidamente para que se configure el delito. En casos de que el perjuicio sea menor, el juez
podría considerar la gravedad al momento de determinar la pena, pero no deja de ser un acto de
corrupción.
general para este delito podemos afirmar que es la correcta operación de la función pública.
Esto implica que la administración debe ser íntegra y que los recursos y bienes del Estado
deben gestionarse de manera responsable y ética. El bien jurídico específico o particular que se
públicos que les han sido confiados debido a sus funciones. Esta protección se orienta a que el
patrimonio del Estado no sea vulnerado mediante un uso indebido de los bienes públicos. Si el
que el autor sea un funcionario o servidor público, con una relación funcional directa con los
bienes muebles no fungibles del Estado (osea que el sujeto tiene que ser determinada persona
con una característica o cualidad única en sí misma). Estos bienes pueden ser aquellos
Esta relación implica que en el marco de sus funciones, el funcionario tiene el deber
legal de custodiar o gestionar estos bienes. Vale aclarar también que no solamente basta con
que un funcionario tenga acceso ocasional a un bien del Estado ya que es necesario para que se
pueda configurar este delito y encaje en el molde penal que el sujeto en virtud de su cargo, la
bienes. Este delito también abarca a los particulares que, contratados para una función
específica, administran bienes del Estado como pueden ser por ejemplo los empleados de
Sujeto Pasivo
El sujeto pasivo de este delito es tan simple como decir que es el Estado, en cuanto
único titular del bien jurídico protegido, que es el correcto uso de los bienes públicos en
casos no se da necesariamente en forma de daño económico, sino en el abuso del uso de sus
recursos, vulnerando la confianza depositada en los funcionarios. Por tanto, el delito tiene
Tipicidad Subjetiva
Como es de conocimiento para todo estudiante de derecho y que conoce los
fundamentos básicos sobre los que se cimenta el Derecho Penal, este delito exige un dolo
directo ya que es bien sabido que únicamente son delitos culposos las que la ley expresamente
los mencione así. Volviendo al tema de la tipicidad subjetiva, podemos decir que el funcionario
o servidor público actúe conscientemente sabiendo que está obligado a usar y cuidar
adecuadamente los bienes públicos y, aun así, los emplea para beneficio propio o de terceros.
No basta con que el funcionario simplemente actúe negligentemente; debe mediar una
ausencia, la conducta no se encuadraría en el peculado de uso. Este ánimo de lucro puede estar
orientado tanto hacia el propio funcionario como hacia una persona con quien el funcionario
tenga una relación afectiva o familiar. Por lo tanto, la voluntad de obtener un beneficio es un
Antijuridicidad
La antijuridicidad para este delito se evalúa considerando tanto los elementos objetivos
(conducta y resultado) como los subjetivos (intención y ánimo de lucro) del delito. Sin
embargo, hay situaciones excepcionales en las que, aun cuando se configure el tipo penal, la
utiliza un bien público para atender una emergencia personal o familiar, que no le deja otra
alternativa razonable. Para efectos de estos casos, la conducta materializa la tipicidad, ya que el
bien público se ha usado para fines ajenos al servicio, pero no se consideraría antijurídica dada
Culpabilidad
La culpabilidad para efectos de la determinación de este mismo delito se examina una
vez que se logra confirmar la tipicidad y antijuridicidad de la conducta. En esta etapa, se evalúa
si la conducta antijurídica puede atribuirse al agente considerando dos aspectos esenciales que
conocemos perfectamente:
prohibición e ilicitud de su actuar) sobre usar los bienes públicos para fines
actúe bajo un "error de prohibición". Este error se presenta cuando, de buena fe,
también se valora si el agente hubiera tenido la posibilidad de poder actuar de una manera
distinta y así apegarse al derecho para de ese modo abstenerse de cometer el hecho punible. Si
se concluyera que hubiera podido hacerlo, entonces es imputable y por ende, culpable de su
conducta.
Consumación y Tentativa
Al hablar sobre el peculado de uso tenemos que decir que es un delito de resultado el
cual se consuma cuando el funcionario hace uso efectivo de los bienes del Estado para
bienes públicos. Por ejemplo, un funcionario que utiliza un vehículo del Estado
que un tercero intente llevarse un bien estatal para uso privado, pero la acción es
interrumpida por una intervención antes de que el bien sea usado. En este caso,
Penalidad
Como la misma norma penal indica, la penalidad para el delito de peculado de uso se
En el caso de funcionarios que, tras el debido proceso, son encontrados culpables de peculado
Pena Privativa de Libertad: De base, está situada de entre dos y cuatro años
concreto.
bienes o recursos del Estado por parte de un funcionario público, con el fin de destinarlos a un
legislaciones bajo el marco de los delitos contra la administración pública, ya que busca
proteger los recursos del Estado y garantizar que sean empleados de manera eficiente y
Artículo 389 del Código Penal, el cual sanciona a quienes administran fondos públicos y los
La malversación de fondos públicos implica un acto intencional o doloso por parte del
funcionario, quien, consciente de la finalidad de los recursos que administra, decide emplearlos
personal, sino del cambio de finalidad de dichos bienes o fondos, lo que puede causar un
ilícito por parte del funcionario, el hecho de usar los fondos para fines ajenos a los previstos
Las sanciones por malversación de fondos varían según la legislación, pero suelen
incluir penas privativas de libertad, que en Perú oscilan entre los 2 y 8 años, dependiendo de la
magnitud del daño causado al Estado. También es común la inhabilitación para ejercer cargos
públicos, como una medida para evitar que el infractor vuelva a ocupar una posición en la que
pueda repetir este tipo de conductas. Además, existen agravantes como la cantidad de fondos
desviados, la reincidencia o el perjuicio social causado, que pueden aumentar las penas.
del espectro de delitos contra la administración pública, junto con otro como el peculado
necesariamente implica que el funcionario se apropie del dinero para su uso personal, sino que
desvío de los recursos no fue un error administrativo, sino una acción deliberada que buscaba
utilizar los fondos para fines no autorizados. En última instancia, el delito de malversación de
fondos públicos refleja una falta grave en la responsabilidad y ética de quienes manejan los
bienes del Estado, y su sanción busca preservar el correcto uso de los recursos públicos en
En efecto, como ejemplo cabe citar la sentencia casatoria del 5 de febrero de 2019
Gobernador Regional -la fuente del deber es la propia ley de la materia-. Si es delegante debe
Como se trata del manejo presupuestal de la institución mayor es el riesgo que debe controlar y
que afectan la correcta administración de los recursos del Estado. Inicialmente, este delito
estaba regulado por el Artículo 348° del Código Penal original, el cual abarcaba de manera
amplia las acciones de funcionarios que desviaron fondos públicos de su propósito original. En
esa versión del Código Penal, la malversación se entendía de manera más general y no
especificaba claramente las condiciones para que la conducta fuera considerada delito, lo que
sancionados.
Este enfoque inicial cambió con la promulgación de la Ley N° 27151 en 1999, que
introdujo una precisión importante: para que la malversación de fondos públicos fuera
considerada un delito, el desvío de los fondos debía ser definitivo, es decir, no bastaba con un
uso temporal o provisional de los recursos para un fin distinto. Esta ley delimitó mejor el
Este cambio fue clave para distinguir entre irregularidades administrativas o errores en la
gestión de los recursos y conductas intencionales que implican un desvío definitivo de los
mismos.
adicionales en el Artículo 389° del Código Penal, que es el artículo vigente en la actualidad
para regular la malversación de fondos públicos. Esta modificación ajustó la redacción del
tuvo como objetivo hacer más precisa la descripción del tipo de conductas que serían
La Ley N° 30111 también clarificó aspectos importantes sobre los límites de las
evitar que situaciones de menor relevancia, como simples retrasos en la ejecución de los
bajo el concepto de malversación. Con esto, se trató de establecer un equilibrio entre sancionar
los actos graves de desvío de recursos públicos y no penalizar conductas que, aunque
de ajuste y perfeccionamiento legal, donde el objetivo ha sido hacer más clara la delimitación
entre una infracción administrativa y un delito penal. A través de estas reformas, se ha buscado
proteger los bienes del Estado y asegurar que los funcionarios públicos manejen los recursos de
manera responsable, garantizando que los fondos y bienes destinados a un fin específico no
de la administración pública, cuyo objetivo principal es asegurar que los recursos del Estado
sean empleados de manera adecuada para el bienestar de los ciudadanos. Esta protección es
fundamental para garantizar que el aparato estatal funcione de manera ordenada y transparente,
es la correcta y funcional aplicación de los fondos públicos. Esto implica que los recursos
asignados deben ser utilizados de acuerdo a su destino legal, siguiendo los principios de
racionalidad, disciplina y orden en el gasto público. Como señala la doctrina, este delito busca
preservar lo que se conoce como el principio de la calidad presupuestal, que garantiza que los
recursos públicos sean administrados con disciplina y dentro de los límites funcionales
afectando la eficiencia de los servicios públicos que dependen de una correcta ejecución del
presupuesto. Por lo tanto, este delito atenta contra la disciplina financiera del Estado,
Sujeto Activo
Del análisis del artículo 389 del Código Penal se desprende que nos encontramos ante
un delito de naturaleza especial, similar al peculado, donde el sujeto activo debe ser
una relación funcional directa con los fondos o bienes del Estado. Es decir, únicamente aquel
funcionario o servidor público que, debido a su cargo dentro de la administración pública, esté
encargado de la gestión de bienes estatales puede ser considerado sujeto activo de este delito.
vigentes, según las responsabilidades del cargo. En este sentido, la Ejecutoria Suprema del 23
de enero de 2003 dictaminó que el sujeto activo en el delito de malversación de fondos es aquel
funcionario o servidor público que tiene bajo su control el manejo de fondos o bienes públicos.
No basta con que una persona ocupe un cargo público; es necesario que tenga una función
específica de administración sobre los recursos del Estado para ser considerado autor del delito.
con los bienes públicos involucrados no será considerado autor de la malversación, sino que
podría ser responsable de otro delito o, en su defecto, partícipe en la malversación realizada por
un funcionario con dicha relación funcional. De esta manera, un particular que colabore o
asista al funcionario público en la comisión del delito de malversación será responsable del
Sujeto Pasivo
En el delito de malversación de fondos públicos, el único sujeto pasivo es el Estado, ya
que es el titular del bien jurídico protegido: la correcta administración de los recursos públicos.
Esto se debe a que los bienes o fondos involucrados pertenecen al Estado, y su desvío o uso
indebido afecta directamente su capacidad para cumplir con sus funciones esenciales y
garantiza que los recursos públicos sean utilizados para satisfacer las necesidades colectivas,
El impacto del delito se refleja en el hecho de que, al destinar fondos públicos para
fines diferentes a los previstos, se vulnera la capacidad del Estado para cumplir con sus
limita a un perjuicio económico inmediato, sino que afecta la confianza pública en las
instituciones, dado que se traiciona la expectativa de una administración honesta y eficaz por
Suprema del 15 de febrero de 2002 ratifica que en los delitos de peculado (artículo 387) y
malversación de fondos (artículo 389) del Código Penal, el agraviado es siempre el Estado.
Esta resolución subraya que el perjuicio causado por el desvío de fondos públicos impacta
directamente al Estado, dado que estos recursos son administrados en nombre de la sociedad.
Es importante recalcar que este delito no requiere que haya una afectación directa o
personal a una tercera persona o grupo, ya que el bien jurídico protegido es exclusivamente el
patrimonio estatal y la correcta gestión de los fondos públicos. Cualquier acto que implique una
desviación de recursos, ya sea por acción (utilizar los fondos para otro propósito) u omisión (no
emplearlos en el tiempo o forma debida), afecta únicamente al Estado. Este impacto puede ser
funcionarios deben ser guardianes de los recursos del Estado y asegurar su uso exclusivo para
los fines asignados. El Código Penal peruano, en su artículo 389, establece que cualquier
Tipicidad Subjetiva
La tipicidad subjetiva del delito de malversación establece que este es exclusivamente
servidor público debe tener conocimiento de su deber de administrar los bienes o dinero del
directo o eventual. No se requiere un elemento subjetivo adicional, como actuar con ánimo de
Antijuridicidad
Evalúa si una conducta típica es contraria al orden jurídico, salvo que concurra alguna
causa de justificación prevista en el artículo 20° del Código Penal. Estas causas incluyen el
estado de necesidad justificante, donde se protege un bien jurídico de mayor valor, como en un
caso de 1997, donde un alcalde desvió ingresos municipales por falta de liquidez, sin dolo en
sus actos. También abarca el obrar por disposición de la ley, como en una sentencia de 1987,
donde un funcionario utilizó fondos municipales para pagar salarios conforme a normativas
legales, lo que llevó a su absolución. Estas situaciones demuestran que, en ciertos contextos,
Culpabilidad
La culpabilidad evalúa si una conducta típica y antijurídica puede ser atribuida a su
falta de claridad en las disposiciones sobre gasto público. Finalmente, se analiza si el agente
Consumación y Tentativa
El delito de malversación de fondos públicos es un delito de comisión instantánea y de
resultado, lo que significa que se consuma en el momento en que el funcionario público, con
función pública encomendada. En este tipo de delitos, no se requiere que el desvío de los
fondos cause directamente un daño económico tangible en el momento de la acción, sino que
basta con que se haya producido la desviación de los recursos para que se configure el
perjuicio, ya que se afecta la capacidad del Estado para cumplir con sus fines. La legislación
peruana, a través del Artículo 389 del Código Penal, establece que este delito se comete cuando
los fondos públicos se destinan a fines ajenos a los que fueron asignados por la ley, afectando
Según el jurista Rojas Vargas, no basta con que el funcionario dé la orden para que se
los fondos, es decir, cuando los recursos públicos ya han sido utilizados de forma irregular para
fines distintos a los previstos legalmente. Esto significa que, si bien la acción preparatoria
considera consumado hasta que los fondos o bienes se han desviado definitivamente, lo cual es
disposición definitiva de los recursos, es decir, si se interrumpe antes de que los fondos sean
desviados completamente. En estos casos, si la acción del funcionario se detiene antes de que
los fondos se utilicen para fines no previstos, solo se habrán realizado actos preparatorios, lo
que impide que el delito se consuma, pero aún así se estaría ante una tentativa de malversación.
La tentativa se reconoce cuando el sujeto ha comenzado a realizar los actos necesarios para
no solo la malversación consumada, sino también las conductas que, aunque no lleguen a la
ejecución final, demuestran la intención de desviar los recursos. En este sentido, el Código
Penal establece sanciones tanto para los casos consumados como para aquellos en los que el
delito quede en grado de tentativa, lo que refleja la gravedad con la que el sistema jurídico
peruano trata el desvío de fondos públicos. La pena impuesta puede incluir la prisión y multa, y
en casos más graves, se añaden penas de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos.
Penalidad
El delito de malversación de fondos públicos en Perú está regulado por el Artículo 389
del Código Penal, el cual establece sanciones para los funcionarios públicos que desvíen bienes
o fondos del Estado a fines distintos de los establecidos legalmente. La pena para este delito
varía dependiendo de la gravedad del desvío. En los casos generales, la sanción es prisión de 1
a 4 años y una multa de 180 a 365 días-multa. Esta pena se aplica cuando los recursos
desviados no afectan de manera significativa los servicios o programas esenciales del Estado.
agrava. En estos casos, la sanción es prisión de 3 a 8 años y una multa de 365 días-multa. Esta
agravante se justifica por el impacto directo que tiene el mal uso de recursos destinados a la
atención de necesidades básicas, lo que pone en riesgo el bienestar de los sectores más
necesitados.
inhabilitado para ocupar cargos públicos durante el tiempo de la condena, lo que refuerza el
legislación peruana busca asegurar que los recursos públicos sean utilizados de manera
eficiente y que los responsables de desviar estos fondos enfrenten sanciones severas,
Tipicidad Objetiva
La tipicidad objetiva en el delito de malversación de fondos en Perú, regulado en el
artículo 389 del Código Penal, exige que el agente sea un funcionario o servidor público con la
capacidad de administrar fondos o bienes públicos. Este delito se configura cuando dichos
recursos económicos y bienes que son administrados por funcionarios o servidores públicos,
pero que son utilizados para fines distintos a los que estaban presupuestados. Este concepto es
crucial para entender la tipicidad objetiva del delito, ya que implica que los bienes o dinero
deben tener un valor económico cuantificable y estar destinados a formar parte del patrimonio
de la administración pública.
Para que se configure el delito, es necesario que estos bienes o fondos tengan asignada
una partida presupuestal. Sin esta asignación, la conducta del funcionario no puede ser
presupuestal es un presupuesto esencial para la tipificación del delito, ya que sin ella, el acto de
Además, el objeto material debe ser de carácter público, osea que los bienes deben
pertenecer o estar destinados a pertenecer a la administración pública. Esto incluye tanto bienes
muebles como inmuebles que tengan un valor económico. La interpretación del término
"bienes" en este contexto es importante, ya que no debe extenderse a objetos sin valor
económico, ya que esto podría llevar a situaciones absurdas en las que se considere
malversación por el simple hecho de que un bien se utilice de forma diferente, sin existencia de
que tiene a su cargo de una manera que se desvía de su destino legal y original, de tal forma
momento en que se produce el desvío de los bienes, y no solo cuando se decide no devolverlos.
si un funcionario reintegra los bienes desviados, esto podría considerarse una atenuante, pero
no elimina la tipicidad del delito. Esto es importante porque permitir que el reintegro posterior
de los bienes desviados se considere como una forma de eludir la responsabilidad penal podría
peculado, ya que en el peculado hay una apropiación del dinero o bienes, mientras que en la
fondos, sino que también considera las consecuencias de dicha acción en el funcionamiento de
la administración pública. La legislación peruana, a través de la Ley 27151, establece que para
que se configure el delito, debe existir un cambio de destino de los recursos que sea definitivo
tipificación del delito. Esto significa que no basta con demostrar que hubo un desvío de fondos;
es necesario evidenciar que este desvío ha afectado de manera concreta la calidad del servicio,
los plazos de ejecución o ha incrementado los costos. Por ejemplo, si un funcionario utiliza
fondos destinados a un programa social para fines distintos, y esto resulta en la reducción de la
Las penas asociadas a este delito varían según la gravedad de la afectación. Por
pueden ser más severas, oscilando entre cinco y diez años de prisión.
Agravante
Si el dinero o bienes bajo administración están destinados a programas de apoyo social,
desarrollo o asistencia y son utilizados de manera definitiva para un fin diferente, afectando la
futuro.
1. Fundamento Legal
que establece sanciones más severas cuando el desvío afecta programas sociales, en
desarrollo o asistencia.
educativos o de salud).
c) Sanciones Establecidas
años.
popular.
cometer el delito.
- Multa: Entre 365 y 730 días-multa, calculados según los ingresos diarios del
condenado.
a) Reparación Civil
El condenado deberá indemnizar al Estado por los daños ocasionados. Este monto será
b) Responsabilidad Solidaria
Referencias Bibliográficas:
● Salinas Siccha, R. (2016). Delitos contra la administración pública (4ª ed.). Lima,
Perú: Editorial Iustitia S.A.C.
● León Vidal, V., Benavente Chorres, H., & Calderón Valverde, L. (2015). El
funcionario público: Las sanciones penales en los delitos de corrupción. Gaceta
Jurídica. [Link]
06012016/El%20Funcionario%[Link]
● Corte Suprema de Justicia del Perú. (2019). Sentencia casatoria del 5 de febrero de
2019 (Casación N°. 503-2018-Madre de Dios).
[Link]
[Link]?
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