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FARMACO

La farmacocinética es la ciencia que estudia el recorrido de un medicamento en el cuerpo, abarcando las fases de absorción, distribución, metabolismo y eliminación, lo que permite entender su eficacia y efectos secundarios. Esta disciplina es fundamental para optimizar tratamientos médicos y ajustar dosis según la respuesta individual de los pacientes. Además, se exploran diversas vías de administración, como la nasal e inhalatoria, que afectan la rapidez y eficacia de la absorción del fármaco.

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  • ensayos clínicos,
  • metabolismo,
  • efectos de medicamentos,
  • patologías,
  • proteínas plasmáticas,
  • saturación de unión,
  • administración inhalatoria,
  • farmacología,
  • ajuste de dosis,
  • interacciones farmacológicas
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FARMACO

La farmacocinética es la ciencia que estudia el recorrido de un medicamento en el cuerpo, abarcando las fases de absorción, distribución, metabolismo y eliminación, lo que permite entender su eficacia y efectos secundarios. Esta disciplina es fundamental para optimizar tratamientos médicos y ajustar dosis según la respuesta individual de los pacientes. Además, se exploran diversas vías de administración, como la nasal e inhalatoria, que afectan la rapidez y eficacia de la absorción del fármaco.

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  • administración inhalatoria,
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  • interacciones farmacológicas

FARMACOCINETICA

Es la ciencia que estudia el recorrido de un medicamento en el cuerpo, desde que es absorbido


hasta que es eliminado.
En general, la farmacocinética determina la aparición, duración e intensidad de los efectos que
genera un medicamento. ¿Cómo lo hace? Estudia el impacto de este fármaco desde que se
introduce en el organismo hasta que es totalmente eliminado. En este proceso, podemos encontrar 4
pasos o fases: absorción, distribución, metabolismo y eliminación, sobre los que profundizaremos
más adelante.
Y es que, esta área integrada en la farmacología, es fundamental en la investigación y los avances
de la medicina. Y es que al examinar los efectos de un medicamento se obtiene información clave
para adaptar la eficacia de los fármacos y disminuir los efectos secundarios, así como posibles
riesgos. Para ello, se emplean ecuaciones y gráficos explicativos en los que se plasma el
comportamiento del fármaco en el organismo. Los efectos pueden variar según la vía de
administración o la cantidad suministrada, entre otras variables.
¿CUÁLES SON LAS ETAPAS DE LA FARMACOCINÉTICA?
Cuando un fármaco se introduce en el organismo, tiene que llegar hasta su lugar de acción y
alcanzar la concentración adecuada para conseguir el efecto deseado. Posteriormente, el
medicamento tiene que ser eliminado por el organismo. Para que este proceso se complete, hay una
serie de etapas por las que pasa el fármaco cuando se introduce en el cuerpo. Como ya hemos
mencionado, la farmacocinética es la rama de la farmacología que se ocupa de estudiar estas fases,
sobre las que hablamos a continuación.
Absorción
Se entiende por absorción al proceso que realiza un fármaco desde que se administra hasta que
llega a la circulación sanguínea. La absorción tiene lugar mediante las membranas celulares, aunque
dependerá de ciertos factores, como el grado de ionización, la liposolubilidad, etc. Por lo tanto,
sabemos que los medicamentos liposolubles, con reducido peso molecular y no ionizados, tienen
más facilidad para atravesar las membranas.
Para entrar al torrente sanguíneo, un fármaco debe ser absorbido de su sitio de administración, a
menos que haya sido inyectado directamente al torrente sanguíneo. El índice y eficacia de la
absorción dependen de la vía de administración. Entre las más comunes se encuentran la oral,
orogingival, sublingual, rectal, intramuscular, subcutánea, inhalación, tópica, transdérmica,
intravenosa y epidural.
La absorción es la fase más influyente y precisa, ya que determina el tiempo que requiere un
fármaco para producir su efecto. Por ello, los medicamentos que se utilizan en momentos críticos
están diseñados para absorberse en segundos o minutos. Mientras que hay fármacos que están
creados para ser absorbidos lentamente y tener una duración prolongada.

Distribución
La distribución es el reparto del fármaco por el organismo y permite su acceso a los diferentes
órganos dónde va a actuar o va a ser eliminado.
El fármaco en el plasma puede viajar de forma libre o unido a proteínas plasmáticas, la mayoría de
los fármacos, se unen a la albúmina, aunque también pueden unirse a otras proteínas como la α-
glucoproteína, la transcortina o los propios hematíes.
La unión de los fármacos a proteínas plasmáticas es muy variable haciendo que el porcentaje de
fármaco libre oscile según el fármaco del que se trate. Habitualmente, el porcentaje de unión a
proteínas de un fármaco permanece constante dentro de un intervalo, aunque en algunos fármacos
pueden darse situaciones de saturación de la unión con incremento de la fracción libre. Sólo la
fracción libre difunde a los tejidos y puede por lo tanto producir efecto farmacológico, así cuando la
unión a proteínas es alta, hay poco de fármaco libre capaz de pasar a los tejidos por lo que
pequeñas variaciones pueden producir cambios importantes en los efectos.
Entre los factores que pueden variar la unión del fármaco a proteínas encontramos algunos como la
hipoproteinemia, y más en concreto la hipoalbuminemia o las interacciones con otros fármacos o con
sustancias endógenas que compitan por unirse a las mismas proteínas. Por último, hay que tener
presente, que algunas enfermedades, sobre todo de origen hepático o renal, pueden afectar a las
proteínas y por lo tanto ocasionar variaciones en la unión de los fármacos, que de no ser tenidas en
cuenta, pueden llevar a variaciones de los efectos del fármaco.
El fármaco disuelto en la sangre pasa de los capilares a los tejidos a favor de un gradiente de
concentración, los fármacos muy liposolubles acceden con facilidad a los órganos muy irrigados y
con mayor dificultad a los tejidos poco irrigados. Muchos fármacos presentan afinidad por
determinados tejidos en los que alcanzan concentraciones elevadas, esto puede reducir la
concentración del fármaco en su lugar de acción.
El acceso a áreas especiales como el Sistema Nervioso Central, el ojo, la circulación fetal o la leche
presentan características propias ya que en estas áreas el trasporte suele tener lugar por
mecanismos de transporte activo, la barrera hematoencefálica (BEH) y la barrera placentaria (BP)
son estructuras que dificultan el paso de fármacos y otras sustancias al SNC o la circulación fetal
respectivamente. Esto ocasiona, por ejemplo, que los fármacos que ocasionan sus efectos en el
SNC necesiten una formulación química adecuada para atravesar la BEH.
La distribución del fármaco en diversos tejidos depende del tamaño del órgano, su circulación
sanguínea, solubilidad y fijación a macromoléculas sanguíneas o a un compartimiento tisular.
Un factor que determina esta fase es el aporte sanguíneo que reciben los tejidos corporales. Por
ejemplo, órganos como el cerebro o los riñones tienen una gran cantidad de flujo sanguíneo,
mientras que el tejido adiposo o la piel no reciben tanta cantidad, siendo complicado que adquieran
concentraciones altas del fármaco.
Además, cuando se ingieren dos o más fármacos, la consecuencia es que puede haber una
interacción en la distribución. Es decir, alguna de estas sustancias podría desplazarse y alcanzar
una concentración demasiado alta en la sangre, produciéndose reacciones adversas.
Metabolismo
Para que los fármacos puedan ser eliminados del organismo con mayor facilidad tiene que darse un
proceso de transformación química. Así, los componentes químicos se convierten en compuestos
hidrosolubles y más polares, por lo que es más sencilla la eliminación por los pulmones, bilis o
riñones. El metabolismo en sí genera reacciones complejas y rutas bioquímicas que transforman los
fármacos, las vitaminas, minerales y nutrientes. Esto se produce principalmente en el hígado,
aunque también pueden interferir los pulmones, la piel, los riñones o las células del tracto intestinal.
Así pues, la acción del metabolismo se debe a la función que realiza el sistema enzimático
microsomal hepático, que se encarga de la inactivación del fármaco y la aceleración del proceso de
eliminación. Algunos pacientes presentan una reducida actividad del metabolismo hepático, lo que
afecta a la acción del fármaco y necesitarán una disminución de la dosis.
El sitio principal del metabolismo de los fármacos es el HIGADO. Aunque los fármacos suelen
inactivarse al ser metabolizados, los metabolitos de algunos de ellos presentan actividad
farmacológica, a veces incluso mayor que la de su precursor. Una sustancia inactiva o débilmente
activa que da lugar a un metabolito activo se denomina profármaco, en especial cuando ha sido
diseñada para dirigir más eficazmente la forma activa a su destino.
Los fármacos pueden ser metabolizados por oxidación, reducción, hidrólisis, hidratación,
conjugación, condensación o isomerización; sea cual fuere la vía elegida, el objetivo es facilitar su
excreción. Existen enzimas metabólicas en muchos tejidos, pero son especialmente abundantes en
el hígado. La velocidad del metabolismo de los fármacos no es igual en todos los individuos. En
algunos, el metabolismo puede ser tan rápido como para impedir que se alcancen concentraciones
sanguíneas y tisulares terapéuticamente eficaces; en otros puede ser muy lento, con lo cual dosis
normales pueden provocar efectos tóxicos. La velocidad del metabolismo de los fármacos en los
distintos individuos depende de factores genéticos, enfermedades concomitantes (especialmente las
enfermedades hepáticas crónicas y la insuficiencia cardíaca avanzada) e interacciones
farmacológicas (sobre todo las que implican inducción o inhibición del metabolismo).
En muchos casos, el metabolismo de los fármacos comprende dos fases. En las reacciones de fase
I se forma, modifica o elimina (oxidación, reducción o hidrólisis) un grupo funcional; estas reacciones
no son de carácter sintético. Las reacciones de fase II consisten en la conjugación con sustancias
endógenas (p. ej., ácido glucurónico, sulfato, glicina); estas reacciones son de carácter sintético. Los
metabolitos que se forman en las reacciones sintéticas son más polares y por lo tanto más fáciles de
excretar por vía renal (en la orina) o hepática (en la bilis) que los que lo hacen en las reacciones no
sintéticas. Algunos fármacos sólo experimentan reacciones de fase I o de fase II; por lo tanto, la
numeración de las fases es una clasificación funcional, no secuencial.
Los transportadores hepáticos de fármacos están presentes en todas las células del parénquima
hepático y afectan el manejo, el metabolismo y la eliminación del fármaco por parte del HIGADO.
Los dos tipos principales de transportadores son los de influjo, que translocan las moléculas al
interior del hígado, y los de eflujo, que median la excreción de fármacos en la sangre o la bilis. Los
polimorfismos genéticos pueden afectar de manera variable la expresión y la función de los
transportadores hepáticos de fármacos para alterar potencialmente la susceptibilidad del paciente a
los efectos adversos de los fármacos y a desarrollar una lesión hepática inducida por fármacos. Por
ejemplo, los portadores de ciertos genotipos de transportadores exhiben niveles sanguíneos
elevados de estatinas y son más susceptibles a la miopatía inducida por estatinas cuando estos
fármacos se usan para el tratamiento de la hipercolesterolemia.
Eliminación
Finalmente, la velocidad de eliminación de un medicamento dependerá de su concentración en el
torrente circulatorio y los tejidos. Así pues, ciertas patologías pueden afectar en la duración de la
acción del fármaco, requiriendo un ajuste de la dosis. Los riñones son los órganos principales
encargados de la eliminación, aunque también puede tener lugar en otros órganos y tejidos. Por
ejemplo, el aparato respiratorio es adecuado para eliminar fármacos que pueden pasar con facilidad
al estado gaseoso.
Los procesos de eliminación de un fármaco incluyen dos situaciones fisiológicas: la
biotransformación y la excreción. La biotransformación ocurre preferentemente en el hígado, pero no
exclusivamente, ya que el intestino, la placenta y el pulmón pueden participar de dicho proceso, el
que tiene como objetivo la transformación enzimática de cualquier sustancia exógena al organismo
en metabolitos hidrosolubles para facilitar la excreción renal, ya que mientras más liposoluble es un
fármaco, más tiempo permanecerá en el organismo. Por ejemplo, el insecticida organofosforado
DDT es tan liposoluble que permanece en el hígado sin ser metabolizado, por lo que no se elimina.
Un fármaco hidrosoluble se puede filtrar o secretar a nivel del túbulo renal y al llegar a la orina no se
reabsorbe, por lo que se elimina. La transformación enzimática en metabolitos hidrosolubles puede
originar metabolitos farmacológicamente activos; por ejemplo, el diazepam tiene una vida media de
36 horas, pero además tiene un metabolito activo cuya vida media es de 100 horas, por lo que
también se debe metabolizar dicho metabolito a nivel hepático para que cese el efecto del fármaco.
Cuando un paciente ingiere una sobredosis aguda de paracetamol, éste destruye las reservas de
glutatión hepático, lo que genera la producción de metabolitos toxicológicamente activos que
provocan una necrosis hepática aguda. El resto de los fármacos y sus metabolitos son inactivados a
nivel hepático (Fig. 1).
¿CUÁLES SON LAS APLICACIONES DE LA FARMACOCINÉTICA?
La importancia de la farmacocinética puede resumirse en los siguientes puntos:
Estudio de los efectos de los medicamentos. Al poder estudiar el recorrido a lo largo de todo el
cuerpo de un determinado fármaco, es posible saber qué efectos beneficiosos o nocivos puede
llegar a presentar en los humanos.
Capacidad de crear pronósticos más ajustados. Al conocer los efectos exactos de un medicamento,
es posible alterar sus componentes hasta hacerlo más efectivo en la actuación contra una dolencia y
menos nocivo para el cuerpo humano.
Ajuste de dosis. Es preciso conocer cómo afecta la dosis a cada individuo ya que, incluso ante la
misma cantidad de medicación, las personas pueden responder de manera distinta.
Estimación de la posible acumulación del fármaco. Estudiar la posible concentración en el cuerpo de
un fármaco es esencial para evitar problemas toxicológicos.
En resumen, el objetivo de la farmacocinética es encontrar modelos que permitan anticipar cómo se
comportará un fármaco en el organismo, en qué medida podrá este verse afectado y cómo se
procesarán los diferentes medicamentos. Dicho de otro modo: la aplicación directa desde el punto de
vista clínico de la farmacocinética es la optimización terapéutica.
Por otro lado, los ensayos clínicos orientados a obtener la optimización terapéutica de los fármacos
están dirigidos tanto a las compañías farmacéuticas como a los médicos especialistas. Mientras que
las primeras podrán crear fármacos cada vez más personalizados y eficaces a partir de estos
estudios, los médicos podrán ofrecer tratamientos mucho más específicos a sus pacientes.

VIAS DE ADMINISTRACION DE LOS MEDICAMENTOS


Vía nasal
En caso de que un medicamento deba ser inhalado y absorbido por la delgada membrana mucosa
que reviste los conductos nasales, es necesario transformarlo en diminutas gotitas suspendidas en
el aire (atomizado). Una vez absorbido, el fármaco entra en el torrente sanguíneo. Los fármacos
administrados por esta vía suelen actuar rápidamente. Algunos irritan los conductos nasales. Los
fármacos que se pueden administrar por vía nasal son naloxona (para revertir la sobredosis de
opiáceos), nicotina (para dejar de fumar), calcitonina (para la osteoporosis), sumatriptan (para las
migrañas) y corticoesteroides (para las alergias). Algunos fármacos administrados por vía nasal
tienen efectos directos sobre la mucosa nasal, como los descongestionantes nasales y los
corticoesteroides (para las alergias).
Vía inhalatoria
Los fármacos administrados por inhalación bucal deben ser atomizados en gotitas más pequeñas
que los administrados por vía nasal para lograr que los fármacos pasen por la tráquea y entren en
los pulmones. La profundidad que alcanzará el fármaco en los pulmones dependerá del tamaño de
las gotas. Las más pequeñas son las que alcanzan mayor profundidad, con lo que aumenta la
cantidad de fármaco absorbido. En el interior de los pulmones, son absorbidas por el torrente
sanguíneo.

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