HISTORIA Y TEOLOGIA DE CRÓNICAS
TERCERA UNIDAD
TEMA II
Los doce libros anteriores de la Biblia terminan con la nación hebrea en cautividad.
Los dos libros de Crónicas presentan la misma historia, y terminan en el mismo
punto. Son una recapitulación de todo lo ya sucedido, dando prominencia especial a
los reinos de David, Salmón y los reyes posteriores de Judá.
1 Crónicas es en parte igual a 2 de Samuel. Trata solamente de la historia de David,
precedida por 9 capítulos de genealogías. Estas abarcan el período entero desde
Adán hasta el regreso de los judíos después de la cautividad; una especie de resumen
de toda la historia sagrada anterior. Los dos libros de Crónicas duplican, en un
sentido, los libros de Samuel y de Reyes. Estos últimos escritos se cree que
provienen de una fuente del reino del norte, y los dos de Crónicas de una fuente del
reino del sur. Crónicas hace énfasis en la historia de Judá y la adoración del templo.
1 y 2 de Crónicas, Esdras y Nehemías eran originalmente una sola serie de
obras. El autor tuvo acceso a registros, diarios y archivos oficiales que ya no
se conocen, también tuvo a mano todos los libros anteriores del Antiguo
Testamento. Guiado por Dios copio, omitió o añadió aquello que convenía a
los fines de su propia obra, de manera que es esta parte del Antiguo
Testamento tenemos un relato doble.
Tal parece que crónicas se ocupa en primer lugar del reino de David, y de completar
hasta sus propios días la estirpe davídica. El linaje davídico, y el templo, como
centro de adoración; Israel (Judá) necesitaba conocer después de estar apartada
mucho tiempo de sus mismas raíces; por eso también este recuerdo de la historia;
para recordar después de 70 años de cautiverio, crónicas significa: Cosa Omitidas.
Estructura de 1 y 2 de Crónicas
El contexto de histórico inmediato incluyó el regreso de los judíos en tres fases del
exilio babilónico a la Tierra Prometida:
1) Zorobabel en Esdras 1-6 (alrededor del 538 a.C.)
2) Esdras en Esdras 7-10 (alrededor del 458 a.C.)
3) Nehemías en Nehemías 1-13 (alrededor del 455 a.C.)
La historia previa mira hacia atrás a la deportación babilónica / exilio (605-538 a.C.)
como es predicho o reportado por e Reyes, Ester, Jeremías; Ezequiel, Daniel y
Habacuc. Los profetas de esta época de restauración fueron Hageo, Zacarías y
Malaquías.
Los judíos habían regresado de sus setenta años de cautiverio (alrededor del 538
a.C.) a una tierra que era marcadamente diferente de la que una vez gobernó el rey
David (alrededor del 1011-971 a.C.) y el rey Salomón (971-931 a.C.): 1) No había
rey hebreo, sino más bien un gobernador persa (Esd 5:3; 6:6); 2) no había seguridad
para Jerusalén, por esa razón Nehemías tuvo que reedificar el muro (Neh 1-7); 3) no
había templo, por eso Zorobabel tuvo que reconstruir una pobre semblanza de la
gloria del templo anterior de Salomón (Esd 3); 4) los judíos ya no dominaban la
región, sino que más bien estaban a la defensiva (Esd 4; Neh 4); 5) disfrutaban pocas
bendiciones divinas que iban más allá de hecho de que regresaron; 6)poseyeron poco
de la riqueza anterior del reino; 7) la presencia divina de Dios ya no residía en
Jerusalén, habiendo partido alrededor del 597-591 a.C. (Ez 8-11).
Dicho de una manera suave, su futuro se veía oscuro comparado con su pasado
majestuoso, especialmente el tiempo de David y Salomón. El regreso podría ser
mejor descrito como amargo y dulce, esto es amargo debido a que su pobreza actual
trajo memorias dolorosas acerca de lo que había sido perdido por el juicio de Dios
sobre el pecado de sus ancestros, pero dulce porque por lo menos estaban de regreso
en la tierra que Dios había dado a Abraham diecisiete siglos antes (Gn 12:1-3). La
generación selectiva del cronista y la historia de Israel, comenzando desde Adán (1
Cr 1:1) hasta el regreso de Babilonia (2 Cr 26:23), tenía el propósito de recordarle a
los judíos las promesas e intenciones de Dios acerca de: 1) la tierra; 2) la nación; 3)
el rey davídico; 4) los sacerdotes levitas; 5) el templo; 6) la verdadera adoración,
ninguna de las cuales había sido abrogada debido a la cautividad babilónica. Todo
esto fue para recordarles su legado espiritual durante los tiempos difíciles que
enfrentaron y para alentarlos a ser fieles a Dios.
Ni primera ni segunda de Crónicas contiene afirmaciones directas en referencia al
autor humano, aunque la tradición judía fuertemente se inclina a Esdras el sacerdote
(Esd 7:1-6) como "el cronista". Es muy probable que estos registros fueron hechos
alrededor del 450-430 a.C. El registro genealógico en 1 Crónicas 1-9 apoya una
fecha después del 450 a.C. para la escritura. El NT no cita directamente ni a 1 ni a 2
Crónicas.
Primero y Segundo Crónicas, como son llamados por Jerónimo, recrean una historia
del AT en miniatura, con énfasis particulares en el pacto davídico y la adoración del
templo. En términos de paralelo literario, 1 Crónicas es el compañero de 2 Samuel,
ya que ambos detallan el reinado de rey David.
1) Crónicas abre con Adán (1:1) y cierra con la muerte de David (9:26-30) en el
971 a.C.
2) Crónicas comienza con Salomón (1:1) y cubre el mismo período histórico
que 1 y 2 de Reyes, mientras que se enfoca exclusivamente en los reyes del
reino del sur de Judá, de esta manera excluye la historia de las diez tribus del
norte y sus gobernantes, debido a su impiedad total y adoración falsa.
Comienza desde el reinado de Salomón (1:1) en 971 a.C. al regreso de
Babilonia en el 538 a.C. (36:23). Más del cincuenta y cinco por ciento del
material en Crónicas es único, esto es, no se encuentra en 2 Samuel o en 1 y 2
Reyes.
El "cronista" tendió a omitir lo que era negativo o en oposición el reinado de David;
por otro lado, tendió a contribuir de manera única al certificar la adoración del
templo y la descendencia de David. Mientras que 2 Reyes 25 termina tristemente
con la deportación de Judá a Babilonia, 2 Crónicas 36:22-23 concluye lleno de
esperanza con la liberación de los judíos de Persia y el regreso a Jerusalén.
Estos dos libros fueron escritos a los exilios judíos repatriados como una crónica de
la intención de Dios de bendecir en el futuro, a pesar del fracaso moral y espiritual
pasado de la nación por el cual el pueblo pagó caro la ira de Dios. Primero y
Segundo Crónicas podrían ser brevemente resumidos como sigue:
1. Una historia genealógica selecta de Israel (1 Cr 1-9)
2. El reino unido de Israel bajo Saúl (1 Cr 10), David (1 Cr 11-29) y Salomón 2
Cr 1-9)
3. La monarquía de Judá en el reino dividido (2 Cr 10-36:21)
4. La liberación de Judá de su cautividad de 70 años (2 Cr 36:22, 23)
Los temas históricos están íntimamente ligados con los teológicos como se ve en
que los propósitos divinos de Dios con Israel han sido y serán llevados a cabo en el
escenario de la historia humana. Estos dos libros están diseñados para asegurarle a
los judíos que regresaron que, a pesar de su pasado turbulento y su dilema actual,
Dios será fiel a sus promesas de pacto. Han sido traídos de regreso por Dios a la
tierra inicialmente dad a Abraham como una raza de personas cuya identidad étnica
(judía) no fue afectada por la deportación y cuya identidad nacional (Israel) ha sido
preservada (Gn 12:1-3; 15:5), aunque todavía se encuentran bajo el juicio de Dios
prescrito por la ley mosaica (Dt 28:15-68).
La línea sacerdotal del hijo de Eleazar, Finees y la línea levítica aún estaban intactas
de tal manera que la adoración en el templo podía continuar con la esperanza de que
la presencia de Dios regresaría en un día (Nm 25:10-13; Mal 3:1). La promesa
davídica de un rey aún era válida, aunque futura en su cumplimiento (2 S 7:8-17; 1
Cr 17:7-15). Su esperanza individual de vida eterna y restauración de las
bendiciones de Dios descansó para siempre en el nuevo pacto (Jer 31:31-34).
Dos principios básicos enumerados en estos dos libros prevalecen a los largo del
AT: obediencia trae bendición, desobediencia trae juicio. En las Crónicas, cuando el
rey obedeció y confió en el Señor, Dios bendijo y protegió. Pero cuando el rey
desobedeció y confió en algo o alguien fuera del Señor, Dios quitó su bendición y
protección. Tres elementos de fracaso básicos encontramos en los reyes de Judá
trajeron la ira de Dios: 1) pecado personal; 2) adoración falsa - idolatría; 3)
confianza en el hombre en lugar de en Dios.