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Represas de Pavas y Cabarimedio Ambiete

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Fundación Vida Silvestre Argentina

Las represas
Las Pavas, Arrazayal y Cambarí:
impactos que superan beneficios

Septiembre 1998
Fundación Vida Silvestre Argentina
Las represas Las Pavas, Arrazayal y Cambarí:
impactos que superan beneficios

Contenido
1. RESUMEN EJECUTIVO....................................................................................................

2. ANTECEDENTES, CARACTERÍSTICAS E IMPACTOS DE LAS OBRAS


PROYECTADAS.....................................................................................................................
2.1 ANTECEDENTES....................................................................................................................
2.1.1 Planes en la cuenca del Bermejo anteriores a 1996......................................................
2.1.2 El Acuerdo Binacional..................................................................................................
2.1.3 Otras obras proyectadas en la cuenca del Bermejo.......................................................
2.2 CARACTERÍSTICAS DE LAS OBRAS.........................................................................................
2.2.1 La represa Cambarí......................................................................................................
2.2.2 La represa Las Pavas....................................................................................................
2.2.3 La represa Arrazayal....................................................................................................
2.3 PROBLEMAS DE LAS OBRAS PROYECTADAS............................................................................
2.3.1 Problemas e impactos globales de este tipo de proyectos en la Cuenca del Plata..........
2.3.1.1 La Cuenca del Plata está acumulando impactos ambientales que no se evalúan. .
2.3.1.2 La viabilidad económica y técnica de los proyectos es discutible........................
2.3.1.3 El análisis de los impactos bióticos es insuficiente..............................................
2.3.1.4 Falta planificar a escala global sobre la cuenca...................................................
2.3.2 Problemas específicos del proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí...............................
2.3.2.1 La represa Las Pavas inundará el Parque Nacional Baritú (Provincia de Salta). .
2.3.2.2 Los embalses obligarán a desarraigar poblaciones..............................................
2.3.2.3 Los tres embalses eliminarán parte de los bosques protectores de la cuenca........
2.3.2.4 Las tres represas inducirán una mayor velocidad de deforestación......................
2.3.2.5 Las tres represas pueden potenciar los brotes epidémicos de dengue en la región
3. EL VALOR DE LA NATURALEZA AFECTADA............................................................
3.1 VALORES NO CUANTIFICADOS DE LAS YUNGAS.....................................................................
3.2 EL VALOR DEL PARQUE NACIONAL BARITÚ..........................................................................
4. ASPECTOS JURÍDICOS Y OTROS, RELACIONADOS CON COMPROMISOS
ASUMIDOS POR EL ESTADO, QUE SON AFECTADOS POR LA DECISIÓN DE
REALIZAR LAS REPRESAS CITADAS...............................................................................
4.1 INCOMPATIBILIDAD CON LA LEY 22.351/81...........................................................................
4.2 VULNERACIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS EN SU TOTALIDAD.................
5. LA POSICIÓN DE LA FUNDACIÓN VIDA SILVESTRE ARGENTINA.......................
5.1 EL ESTADO NACIONAL NO DEBE AUTORIZAR, PROMOVER NI FINANCIAR EL PROYECTO DE
REPRESA LAS PAVAS..................................................................................................................
5.2 EL GOBIERNO NACIONAL DEBE ABSTENERSE DE SOLICITAR AL CONGRESO DE LA NACIÓN LA
DESAFECTACIÓN DEL RÉGIMEN LEGAL DE LA LEY 22.351 DEL ÁREA A INUNDAR EN EL PARQUE
NACIONAL BARITÚ.....................................................................................................................
5.3 EL ESTADO NACIONAL NO DEBE AUTORIZAR, PROMOVER NI FINANCIAR REPRESAS EN
CLIMAS TROPICALES O SUBTROPICALES......................................................................................
5.4 EL ESTADO NACIONAL DEBE SEPARAR, DE UNA MISMA AUTORIDAD ADMINISTRATIVA, EL
PAPEL QUE LE CABE COMO GUARDIÁN PROTECTOR DE NUESTROS PARQUES NACIONALES Y, EN
GENERAL, COMO GUARDIÁN DE NUESTROS RECURSOS NATURALES, DEL QUE PUEDE CABERLE
COMO IMPULSOR DE OBRAS QUE AFECTAN DICHOS RECURSOS....................................................
5.5 EL ESTADO NACIONAL DEBE EVALUAR LOS IMPACTOS AMBIENTALES ACUMULADOS...............
6. CONSIDERACIONES FINALES.......................................................................................
1Resumen Ejecutivo
Las Yungas (selvas de montaña del noroeste argentino) son una de las eco-regiones más biodiversas y
amenazadas de la Argentina. Su supervivencia depende hasta ahora, en gran parte, de los parques
nacionales que las protegen. Ellos son el Parque Nacional Baritú, el P.N. Calilegua y el P.N. El Rey.
Si bien estas no son las únicas áreas protegidas de Yungas, gozan de un nivel de control que, aunque
pueda ser catalogado en algunos casos como deficiente, supera en mucho al de las demás.
En este mismo año hemos alertado a la opinión pública sobre la acumulación de impactos ambientales
que está ocurriendo en la región. Aunque el objeto de debate más intenso ha sido, hasta ahora, el
gasoducto Nor Andino, la FVSA enfatizó que otras actividades amenazan más gravemente la selva.
Entre ellas se encuentran la deforestación masiva por algunas actividades agrícolas, la extracción de
especies vegetales y animales y una serie de represas proyectadas en la misma zona.
Cuando se intenta realizar este tipo de obras, las autoridades suelen fijarse casi exclusivamente en sus
beneficios económicos. A veces se tienen en cuenta factores, por cierto, muy importantes, como el
empleo de mano de obra local y otras fuentes de ingresos para la región o la provincia involucrada,
pero no se computan sus costos, más allá de los directos. Sin embargo, hay otros costos, que los
ciudadanos pagarán por otras vías. Están, por ejemplo, los de sus impactos ambientales y sociales.
Esta imagen incompleta de los costos totales aumenta la probabilidad de aprobar actividades que
pueden generar una situación peor que la inicial para los habitantes de la región.
El proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí es una actividad de este tipo. Por sus características
especiales, afectará no sólo los ambientes naturales de la región y algunos de sus asentamientos
humanos, sino también el prestigio del Sistema Nacional de Areas Protegidas en su integridad. Este
emprendimiento que el gobierno nacional está impulsando en la alta cuenca del río Bermejo se
encuentra enmarcado dentro de las actividades de la Comisión Binacional para el Desarrollo de la Alta
Cuenca del río Bermejo y el río Grande de Tarija, de la que forman parte Bolivia y nuestro país.
Cumpliendo con la misión de evitar la acelerada degradación del patrimonio natural y teniendo
presente que las aspiraciones de quienes solicitan, con justicia, alcanzar los beneficios básicos del
desarrollo, no deben ser cumplidas por medio de la aprobación de obras que signifiquen un perjuicio
para esos ciudadanos mayor que sus beneficios, la Fundación Vida Silvestre Argentina considera
indispensable presentar su posición sobre este emprendimiento a las autoridades y la opinión pública.
En este documento se exponen (1) los antecedentes, características y problemas de las obras
proyectadas que son motivo de nuestra preocupación, (2) una descripción del valor insustituible del
área natural afectada y, en particular, el del Parque Nacional Baritú y (3) la posición de la FVSA sobre
el tema. La misma se sintetiza en los siguientes puntos:
1. El Estado nacional no debe autorizar, promover ni financiar el proyecto de represa Las
Pavas.
2. El gobierno nacional debe abstenerse de solicitar al Congreso de la Nación la desafectación
del régimen legal de la Ley 22.351 del área a inundar en el Parque Nacional Baritú.
3. El Estado nacional no debe autorizar, promover ni financiar represas en climas tropicales o
subtropicales.
4. El Estado nacional debe separar, de una misma autoridad administrativa, el papel que le
cabe como guardián protector de nuestros Parques Nacionales y, en general, como
guardián de nuestros recursos naturales, del que puede caberle como impulsor de obras
que afectan dichos recursos.
5. El Estado nacional debe evaluar los impactos ambientales acumulados en una misma región
ecológica.
En el caso del proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí, no se dispone de la información suficiente para
asegurar que los beneficios son mayores que estos costos, y tampoco se han calculado integralmente
1
estos últimos. Por otra parte, la aprobación oficial y financiación de la represa Las Pavas genera un
precedente sumamente riesgoso que atenta contra el Sistema Nacional de Areas Protegidas.
La Fundación Vida Silvestre Argentina intenta, por medio de la difusión de esta posición, asegurar el
diseño responsable del desarrollo regional, teniendo en cuenta variables que considera indispensable
que sean analizadas. De otro modo, los beneficios para la ciudadanía serán de muy corta duración y se
verán sobrepasados por los efectos negativos de los emprendimientos.

2
2 Antecedentes, características e impactos de las obras proyectadas
2.1 Antecedentes
2.1.1Planes en la cuenca del Bermejo anteriores a 1996
Las propuestas y los estudios de factibilidad sobre diversos emprendimientos en la cuenca del
Bermejo datan de varias décadas atrás. Los primeros estudios para mejorar la navegación son de
principios de siglo (1903-1904). En la década del ´50 se difundió con mucha fuerza un conjunto
de proyectos propuestos para este río.
Entre 1970 y 1973, con el apoyo de la OEA, se realizó un estudio integral de la cuenca del río
Bermejo. De este estudio se desprendió, como recomendación, la realización de una serie de
emprendimientos y obras destinadas a lograr la regulación y manejo del recurso hídrico. Dichas
conclusiones se basaron en la identificación y recopilación de estudios y proyectos previos.
Entre los proyectos para el aprovechamiento integral del río Bermejo se incluyen la regulación de
la cuenca y la construcción de presas y diques compensadores en la alta cuenca. La lista de obras
comprende, entre otros, los emprendimientos binacionales de Las Pavas y Arrazayal y los diques
Desecho Chico y Polvareda. En territorio boliviano, comprende, además, los emprendimientos
Cambarí y Peña Gris y, en territorio argentino, las represas San Telmito, Pescado III y Pescado
IV.
2.1.2El Acuerdo Binacional
Es recién en 1996 que se aprueba en nuestro país el “Acuerdo para el Aprovechamiento Múltiple
de la Alta Cuenca del río Bermejo y del río Grande de Tarija” con la República de Bolivia,
mediante el cual se crea la Comisión Binacional respectiva (ley. Nro.24.639/96). Este Acuerdo
establece entre sus objetivos:
” (...) impulsar el desarrollo sostenible en el área de influencia, optimizar el aprovechamiento de
sus recursos naturales, mejorar el aprovechamiento de las aguas para satisfacer, entre otros, las
necesidades de uso doméstico, producción de energía eléctrica, riego, control de crecidas,
explotación de la fauna íctica y usos industrial y recreativo (...)”. Estos enunciados no son
presentados según un orden de prioridad en el uso del agua.
También establece que: ”(...) al efectuar los emprendimientos, las Partes acordarán los modos de
operación de las obras a realizar y adoptarán las medidas necesarias tendientes a preservar la
calidad de las aguas, prevenir la erosión y controlar los procesos de sedimentación y las crecidas
(...)”.
El Acuerdo Binacional, publicado en el Boletín Oficial del 13/5/96, no menciona explícitamente
la construcción de una o varias represas en particular ni su localización geográfica, a excepción
de la sola mención de una que se construiría en territorio boliviano. Sin embargo, los documentos
con la síntesis descriptivas de los proyectos, publicados un mes antes de aprobarse el Acuerdo
Binacional, ya identificaban tres emprendimientos en condiciones técnico-económicas
aparentemente favorables para su licitación: Las Pavas y Arrazayal, en el tramo del río Bermejo
compartido entre Bolivia y Argentina, y Cambarí, sobre el río Tarija, en territorio boliviano 1.
Las descripciones de estos proyectos se basaron en los resultados obtenidos de los ¨Estudios de
Factibilidad FASE I¨. Mientras tanto, la Comisión Binacional continuaba con los trabajos de
evaluación técnica, económica, financiera y ambiental.

1
Comisión Binacional para el Desarrollo de la Alta Cuenca del río Bermejo y del río Grande de Tarija.
1996. Aprovechamiento de la Alta Cuenca del río Bermejo. Síntesis descriptiva.
Aunque el emprendimiento Las Pavas - Arrazayal - Cambarí ya había sido planteado, entonces,
previamente a 1996, es en el marco del Acuerdo Binacional que toma importancia. En el punto
1.2. se presenta una breve descripción de los tres proyectos. Cada uno de ellos fue presentado en
forma de un Protocolo Complementario.
2.1.3Otras obras proyectadas en la cuenca del Bermejo
Además de las obras binacionales, existen varios proyectos provinciales o locales en estado de
desarrollo y/o planificación, con el fin de lograr un mayor aprovechamiento hídrico del Bermejo.
En Argentina, por ejemplo, hay proyectos para obtener agua potable en áreas urbanas en la
Provincia del Chaco. El proyecto de irrigación Laguna Yema está siendo realizado en Formosa.
Otros proyectos de regulación fluvial tienen lugar en Salta, Chaco y Formosa. En Bolivia existen
proyectos similares, entre los que se incluye el de irrigación de San Jacinto.
Según el texto por medio del cual el Banco Mundial aprobó su apoyo financiero inicial a la
COREBE, ¨(...) todos estos proyectos tienen el potencial de afectar seriamente, con su
combinación, al río Bermejo, en detrimento tanto de la economía regional como del medio
ambiente en la cuenca, y aguas abajo, en el sistema del Plata¨.

2.2 Características de las obras


2.2.1La represa Cambarí
Esta represa será emplazada íntegramente en territorio boliviano, sobre el río Tarija, unos 17 km
aguas arriba de la confluencia con el río Itaú y a una altitud sobre el nivel del mar de 541 m. El
área del espejo de agua formado cubrirá unas 3.600 ha. Su capacidad de retención sería de 1.679
hm3 y su potencia instalada, de 102 Mw. La altura de la presa será de 118 m. La central prevista
es de tipo convencional, denominada “pie de presa”, con dos turbinas Francis. En el análisis
oficial de los impactos ambientales de la represa, realizado por la COREBE, se destaca que
Cambarí afectará una parte de la Reserva Nacional Tariquía, el área protegida de Yungas (selvas
de montaña) más importante de Bolivia. En efecto, el espejo de agua producido inundará unas
3.800 ha de dicha Reserva.
2.2.2La represa Las Pavas
Esta presa de embalse (originalmente propuesta en 1973) estará emplazada en el tramo final del
río Bermejo Superior, 50 km aguas arriba de la confluencia con el río Grande de Tarija, a una
altitud de 600 m. Teniendo en cuenta el lugar seleccionado para su emplazamiento, la obra tendrá
carácter binacional (Tarija/Salta). El área de embalse cubrirá unas 3.000 ha. Su capacidad de
retención sería de 589 hm3. Su potencia instalada será de 88 Mw. La altura de la presa será de
103 m, con una central en pie de presa integrada por dos turbinas Francis. El emprendimiento
afectará la actual ruta Nro. 50, la que deberá reubicarse, y al Parque Nacional Baritú, inundando,
según la COREBE, al menos unas 500 ha de sus 72.439 originales.
2.2.3La represa Arrazayal
Este aprovechamiento estará emplazado en el río Bermejo Superior, aguas abajo de Las Pavas, a
unos 25 km de la confluencia del Bermejo con el río Grande de Tarija. También tiene carácter
binacional (Salta/Tarija) y se ubicará a una altitud de 470 m. El área del embalse cubrirá unas
2.776 ha, con una capacidad de retención de 694 hm3 y una potencia instalada de 93 Mw.
Como se desprende de estas descripciones, para las tres represas se plantea, además de un papel
regulador de la cuenca del Bermejo aguas abajo, la producción de energía eléctrica. Esta no
superará, según los datos oficiales, los 300 Mw. Por lo tanto, el aporte de este conjunto de
represas a la producción nacional será muy reducido.
Entre los impactos negativos de estas obras, el estudio de COREBE destaca los sociales. Las
Pavas y Arrazayal tendrán efectos importantes sobre varias comunidades, ya que sus embalses
inundarán los asentamientos permanentes de Nogalito, Salado, Los Pozos y la Flor de Oro. El
análisis de los impactos de estas obras en un contexto mayor, el de la cuenca en la que se
insertan, permite identificar una serie de deficiencias en los proyectos que, lamentablemente, son
compartidas por muchos otros.
2.3 Problemas de las obras proyectadas
2.3.1 Problemas e impactos globales de este tipo de proyectos en la Cuenca del Plata
2.3.1.1La Cuenca del Plata está acumulando impactos ambientales que no se evalúan
En la Cuenca del Plata, la Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay están proyectando y/o
realizando una variedad de obras. Entre ellas podemos mencionar las hidrovías Paraná - Paraguay
y Paraná - Tieté, la construcción de represas hidroeléctricas, reservorios hídricos, diques
compensadores, caminos, puentes, vías férreas, proyectos de canalización, dragado y adecuación
de puertos. Algunos de los emprendimientos son nacionales y en otros participan dos o más
países.
Cada una de estas obras produce impactos ambientales. En algunos casos, se los evalúa, aunque
en general los análisis de impactos no son exhaustivos, ni se determina en qué medida
estimularán los factores de presión ambiental más importantes de la región. La Cuenca del Plata,
abarca el 85% de la superficie acuática de nuestro país, es la que reúne la mayor concentración de
asentamientos humanos e industriales y recorre, junto con sus tributarios, los ecosistemas más
amenazados de la Argentina. Es decir, aquellos ambientes que sufren un alto grado de deterioro y
que tienden a desaparecer o a ser reemplazados, si los factores de alteración continúan operando
como hasta el presente. El alcance de los impactos de las obras proyectadas depende de la
envergadura de cada una, de su incidencia directa en el ambiente - tanto en la etapa de
construcción como en las de operación y mantenimiento - y de los efectos que induce, muchas
veces, a media y larga distancia de la obra (impactos indirectos).
La multiplicidad de obras de la Cuenca del Plata, de la que el río Bermejo es tributario, se está
encarando sin un ordenamiento territorial previo, es decir, sin una planificación integrada del uso
del suelo que permita fijar prioridades por zonas, y que determine la capacidad de carga máxima
de impactos que puede soportar la región.
Los emprendimientos Las Pavas - Arrazayal - Cambarí tienen por fin la prevención y el control
de la erosión, el uso de tierras actualmente no aptas para la actividad agrícola - ganadera, el
control de sedimentos, la irrigación de planicies y la provisión de agua para el hombre y la
agricultura. Según los documentos disponibles en el Banco Mundial, estos beneficios no pueden
ser cuantificados en la actualidad. Sin embargo, ello no ha sido obstáculo para la aprobación del
proyecto.
Lo mismo ocurre, de hecho, con los beneficios que brinda la naturaleza de la región en su estado
actual, previo a las obras. Por su ubicación en zonas ecológicamente estratégicas, desde las que
se irradian regionalmente bienes y servicios ambientales usualmente no percibidos ni
cuantificados, pero sin embargo disponibles y aprovechados por los pobladores, algunos
ambientes naturales cumplen un papel que va más allá de su función como fuente de
biodiversidad. Esto ocurre, en general, con los bosques y selvas que se encuentran ubicados en
las cabeceras de las cuencas hidrográficas, porque actúan como reguladores naturales del ciclo
hídrico aguas abajo. Las represas que se construyen en esos ambientes, como es el caso del
sistema Las Pavas - Arrazayal - Cambarí, influyen, entonces, tanto a través de sus impactos
directos como indirectos (caminos de servicios que potencian actividades de deforestación, etc.),
en el papel protector de cuencas que cumplen los bosques y selvas de su entorno. Afectan
beneficios naturales no cuantificados.
Tampoco se dispone de una cuantificación de los costos producidos por los impactos
acumulados. En la región donde se aloja el proyecto Las Pavas - Arrazayal - Cambarí ya existen
explotaciones petroleras, gasíferas, mineras, caminos actuales y proyectados, puentes, vías
férreas, proyectos de explotación forestal actuales y futuros, zonas donde la agricultura y la
actividad pecuaria no son sustentables aumentando la erosión de los suelos o la degradación de
los bosques, una intensa caza ilegal que reduce, por ejemplo, el número disponible de felinos y
otras especies que cumplen una importante función por ser predadores de roedores transmisores
de enfermedades como el hantavirus, entre muchas otras fuentes de impactos que se potencian
con su superposición.
Este tipo de represas en ríos de fuerte carga sedimentaria puede producir serios problemas de
erosión aguas abajo. La descarga de agua con menos sedimentos puede aumentar los procesos
erosivos aguas abajo. En el famoso río Tigris asiático, por ejemplo, la represa Mosul, inaugurada
en 1985, provocó la degradación del lecho del río aguas abajo. El río empezó a llevar tan sólo 5%
de los sedimentos que transportaba originalmente. Esto se tradujo en una mayor fuerza erosiva
del sistema fluvial y un descenso de 25 cm en el nivel del río, provocando la necesidad de
proteger una serie de obras que se encontraban aguas abajo. El puente Mosul, por ejemplo, sufrió
la desestabilización de sus pilares. También se detectó un descenso en la temperatura del agua,
aguas abajo de la represa, lo que contribuyó a la degradación de los recursos en la planicie de
inundación.
En el ámbito de la salud humana, el área del proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí se encuentra
en una situación muy grave. A los problemas de pobreza y carencias educativas causantes de
impactos sanitarios se agregan la aparición, en los últimos años, de casos de hantavirus
transmitidos por roedores y de focos epidémicos de dengue, habiéndose identificado la presencia
masiva de sus mosquitos transmisores. Esto ha llevado a especialistas consultados por el
Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación a identificar la zona, en 1998, como de
máximo riesgo de epidemias de dengue. El tema se detalla en una sección posterior de este
documento.
En síntesis, la Cuenca del Plata acumulará una sumatoria de impactos: los generados por cada
nuevo proyecto individual, los que surgen de la potenciación de impactos de obras ya existentes,
los que provienen de problemas sanitarios emergentes en la región y los derivados del desarrollo
no sustentable de actividades industriales o agrícolas tanto actuales como futuras ya que se verán
estimuladas por los emprendimientos. La magnitud de estos impactos acumulados no está siendo
medida y, por lo tanto, el Estado no dispone de información para evaluar la conveniencia o no de
cada obra, ni de herramientas para asegurar mitigaciones ambientales. Esta deficiencia es
compartida por el proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí.
2.3.1.2La viabilidad económica y técnica de los proyectos es discutible
Más allá de los problemas analizados previamente, los estudios que determinan la viabilidad
económica y técnica de los proyectos pueden presentar, en sí mismos, serios problemas.
Muchas de las obras proyectadas en la Cuenca del Plata se originaron varias décadas atrás. Los
análisis sobre su viabilidad técnica y económica, realizados en aquel momento, no tienen por qué
coincidir en el escenario actual.
Los primeros estudios sobre Yacyretá, por ejemplo, datan de 1929. Los del Bermejo, como fue
expuesto anteriormente, de principios de siglo. A pesar de que los ecosistemas naturales en los
que se insertan estas obras vienen sufriendo, desde entonces, una severa degradación y
transformación, alterando incluso la dinámica de los sistemas hídricos de los que dependen las
obras, se sigue avanzando con las mismas bajo la suposición de que la relación entre los
beneficios y sus costos se mantuvo intacta. Pero esta relación nunca ha sido debidamente
evaluada. Las ecuaciones económicas que dieron origen o promueven la concreción de estas
obras no contemplan, aún hoy, por ejemplo, los costos ambientales y sociales que surgirán de su
construcción, de su uso posterior y de su eliminación, al finalizar su vida útil. Estas omisiones
permiten que, en muchos casos, los proyectos se sigan presentando como económicamente
viables.
Aún sin tener en cuenta las variables asociadas a los costos ambientales, indispensables en la
hora actual, hay pruebas de que incluso la viabilidad económica de las obras, en su acepción
clásica, puede no cumplirse. La represa de Yacyretá es un ejemplo de la fragilidad de estas
predicciones económicas. El costo previsto originalmente fue de aproximadamente 864 millones
de dólares. Su costo final rondará, según las estimaciones actuales, entre los 8.500 y 10.000
millones de dólares.
Pese a este ejemplo reciente que demuestra los riesgos de seguir adelante con obras que pueden
desbordar cualquier cálculo inicial, muchos proyectos vuelven a resurgir, incólumnes al paso del
tiempo. Y ello ocurre, como en el caso del sistema Las Pavas-Arrazayal-Cambarí, sin incorporar
los conceptos modernos que incluyen en los costos los provenientes de los impactos ambientales
directos, indirectos y acumulados. La creciente conciencia ambiental que existe en todos los
niveles de la sociedad no se traduce, todavía, en un análisis cuidadoso de la complejas
consecuencias de los emprendimientos. Bajo este enfoque, en los aproximadamente 260 millones
de pesos que el Estado argentino estaría invirtiendo para financiar las obras citadas (el costo total
estimado de las tres represas es de 460 millones de dólares) no se ha tenido en cuenta más que su
construcción y algunos temas anexos relacionados a la mitigación de algunos de sus impactos
directos. Ello se traduce en una grave subestimación del costo real que significarán las obras para
la ciudadanía.
El concepto del costo ambiental de una obra se relaciona, en primer lugar, con la responsabilidad,
generalmente eludida por el Estado, de exhibir ante la sociedad no sólo los beneficios que
producirá la obra, sino también la cuantificación de los recursos, en bienes y servicios, que se
perderán, por su concreción, para la región y el país así como la divulgación de otros efectos
indeseables de las obras. El eludir una cuantificación de estos costos desvirtúa el verdadero papel
planificador del Estado, consistente en sopesar todos los beneficios y costos de un
emprendimiento, antes de tomar decisiones.
La omisión del cálculo de los costos ambientales supone, también, que todos los impactos de una
obra son mitigables. Ello no es cierto. Cuando se corre el riesgo de perder vidas de niños por
medidas que indirectamente tienen el potencial de estimular una epidemia de dengue, que
acarreará una cierta tasa de mortandad, no hay mitigación posible del efecto. Cuando se pierden
especies vegetales o animales endémicas (exclusivas de una zona), para citar otro ejemplo, no
hay medida de mitigación o compensación posible que pueda devolverle a la ciudadanía los
recursos genéticos, ecológicos, culturales y económicos que esas especies proveían o eran
capaces de proveer.
En relación a la factibilidad técnica del proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí, merece
destacarse que ella depende, en buena medida, de las proyecciones sobre la vida útil de las presas
de cabecera. En especial, la vida útil de la represa de Las Pavas incidirá sobre la de Cambarí y,
aguas abajo, sobre la duración del esquema de regulación hídrica del Bermejo.
Para realizar una proyección correcta, es necesario disponer de informaciones detalladas y
recientes sobre el estado de deforestación en la región que provee de agua al Bermejo en el sitio
de Las Pavas, así como de una cuantificación de la velocidad de repleción de sedimentos que
sufrirá la represa en función de los bosques protectores de cuencas remanentes (cada vez menos),
de los procesos erosivos naturales (en esa región, muy importantes) y de los provenientes de
terrenos parcial y/o totalmente deforestados (cada vez más). Estos procesos dinámicos, junto con
otros factores, determinan la velocidad de colmatación de la represa citada. Su dinamismo obliga
a evaluarlos en base a información puesta al día.
La vida útil de las plantas hidroeléctricas puede experimentar un acortamiento de 50 a 200 años,
según los casos, debido a la colmatación por sedimentos de sus reservorios. Los sedimentos
dañan los componentes de la planta generadora de energía, reduciendo su poder generador a una
velocidad que depende, entre otros factores, del tipo de río y los sedimentos que el mismo aporta
en su acarreo.
Basta con citar un ejemplo para demostrar que la sedimentación no es un problema fácil de
resolver. La represa de la Garganta de Sanmen, en el río Amarillo o Yangtsé de China, perdió el
41% de su capacidad de retención de agua y el 75% de su máxima capacidad de generación
eléctrica -que se había calculado en 1000 Mw- a los 4 años de ser inaugurada. La posterior
incorporación de bocas para la descarga de sedimentos en el piso del reservorio fue una solución
temporaria, e implicó una gran pérdida de su capacidad de generación energética.
El Bermejo es uno de los ríos con mayor densidad de sedimentos del mundo. Basta decir que él
sólo se encarga de aportar aproximadamente entre el 75% y 80% de los sedimentos que llegan
por el Paraná al río de la Plata. Además, el tamaño de las represas Las Pavas y Arrazayal, mucho
menor que el de la mencionada anteriormente, permite que el proceso de colmatación ocurra
mucho más rápido.
Cuando esto ocurra, las represas deberán ser cerradas y las áreas ubicadas aguas abajo correrán el
riesgo de ser inundadas por los sedimentos que la represa ya no podrá retener, mientras, el río
buscará un nuevo cauce natural de escurrimiento. Cerrar una represa puede significar dinamitarla.
¿Se han adoptado los recaudos necesarios para esta contingencia, que puede ocurrir unos 15 años
después de inauguradas las obras? ¿Se ha tenido en cuenta que, en ese momento, todos los
beneficios planteados aguas abajo pueden dejar de existir, para volver a una situación peor que la
actual? ¿Qué opinan los habitantes del Bermejo sobre esa posibilidad?
Según algunos gráficos del estudio de la COREBE, para la represa de Las Pavas se estima una
vida útil de aproximadamente 100 años. Sin embargo, otras fuentes consultadas indican que su
vida útil podría no superar los 15 años. Estos datos son más que creíbles cuando tenemos en
cuenta que las estimaciones oficiales sobre la vida útil de la represa de Yacyretá, ubicada sobre
un río de enorme caudal como el Paraná, rondan entre 70 y 100 años En este caso, no cabe duda
de que los costos podrían ser mucho mayores que los beneficios.
Este panorama no es nuevo. En general, los estudios de factibilidad técnica de este tipo de obras,
base sobre la cual se toma la decisión política de llevarlas adelante, no contemplan la dinámica
de las variables ambientales. Además, una vez tomada la decisión de llevar adelante la obra,
pareciera que los impactos ambientales y sociales de la misma se vuelven poco relevantes. Las
compensaciones admitidas oficialmente para mitigar los impactos de Yacyretá, por ejemplo,
nunca se completaron.
A esta situación coadyuvan distintos elementos. Prima la creencia de que los impactos
ambientales no tienen efectos sociales o económicos y el convencimiento de que el “desarrollo”
traerá más beneficios que perjuicios. Así, en la Argentina, se entiende que la experiencia
demuestre que los estudios de impacto ambiental sean incompletos y generalmente posteriores a
la toma de decisiones en el nivel político, y que hasta puedan adolecer de bases técnicas sólidas.
2.3.1.3El análisis de los impactos bióticos es insuficiente
En los estudios de impacto ambiental de diversos proyectos en la Cuenca del Plata es llamativa la
falta de información en materia de los biomas involucrados y los elementos que los componen. A
esta deficiencia se suma el hecho de que los estudios de impacto no abarcan el área efectivamente
impactada - sólo cubren, en general, el área de instalación de la obra y sus cercanías - cuando en
realidad sus impactos tienen una influencia mucho mayor. Un ejemplo: los impactos ecológicos
de Las Pavas se sentirán en todo el P.N. Baritú, y no solamente en su área inundada, ya que el
embalse aumentará la interrupción de la conectividad biológica entre dicho Parque nacional y la
reserva de Tariquía. También es todo el P.N. Baritú el que sufrirá el problema del acceso
facilitado de cazadores ilegales desde el embalse proyectado.
Consecuentemente con esta carencia, los planes de mitigación delineados a partir de estos
estudios difícilmente puedan mitigar los impactos causados realmente. Además, no siempre se
realizan planes de mitigación y, cuando se elaboran, su implementación suele ser parcial.
Yacyretá vuelve a ser un ejemplo reciente de estas falencias: los rescates de fauna se llevaron a
cabo en forma improvisada y, por esa razón, es probable que hayan derivado en impactos
secundarios en áreas naturales que no estaban afectadas directamente. En Yacyretá, las escalas de
peces propuestas como solución técnica a las migraciones tampoco dieron los resultados
esperados. De los cuatro ascensores proyectados se construyeron sólo dos, de los que funciona
sólo uno. La sociedad no conoce, hasta la fecha, el grado de éxito de este único ascensor, lo que
podría ser evaluado, por ejemplo, por medio de la tasa relativa de mortalidad de peces en su área
de descarga, con respecto a los niveles de base.
2.3.1.4Falta planificar a escala global sobre la cuenca
Un hecho destacable en la Cuenca del Plata es la falta de interacción entre distintos sectores del
gobierno a la hora de la planificación. Los proyectos son manejados por distintos sectores y
coexisten un sinnúmero de actores que operan en forma arbitraria sobre partes de la cuenca, sin
que ningún sector del Estado se encargue de analizar globalmente la problemática de la región.
Desde el punto de vista ambiental, este papel debería ser competencia de la Secretaría de
Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable de la Nación.
Esta omisión permite que el Estado realice una perfomance de menor calidad de la que está en
capacidad de hacer. Con algún tipo de injerencia en la Cuenca del Plata existen más de 10
dependencias u organismos. La mayor parte de ellos nos han confirmado la escasa o nula
interacción con las demás. Según el propio Banco Mundial “al no enfocar la planificación a nivel
de la cuenca global, pueden ser incorrectas las prioridades, ilógica la secuencia de intervenciones
y puede haber interferencia entre los distintos sectores, o aún dentro del mismo sector. Muchos
proyectos en cuencas hidrográficas se concentran en los aspectos técnicos de las inversiones, a fin
de corregir los problemas causados por la deforestación, el deterioro de la fertilidad del suelo, la
erosión, sedimentación, inundación y sequía.”
A todos estos problemas de orden global, a los que no escapa el proyecto Las Pavas-Arrazayal-
Cambarí, se agregan una serie de problemas e impactos específicos del proyecto.

2.3.2Problemas específicos del proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí


2.3.2.1La represa Las Pavas inundará el Parque Nacional Baritú (Provincia de Salta)
Se estima, según distintas fuentes, que la represa Las Pavas inundará entre 500 y 800 ha del
Parque Nacional Baritú. Este impacto tiene consecuencias jurídicas y políticas que se analizan en
otra sección. El impacto ecológico de dicha inundación, por su parte, puede sintetizarse en los
siguientes puntos:
(a) Aumentará las barreras que atentan contra la conectividad biológica del Parque Nacional
Baritú con la Reserva Nacional de Tariquía, en Bolivia. Esta pérdida de conectividad
biológica puede aumentar procesos de erosión genética de las especies vegetales y
animales del Parque Nacional Baritú, ante la falta de nexo con esa fuente de variabilidad
genética que es la Reserva boliviana de Tariquía (246.000 ha), la que debería funcionar
como un ¨pulmón genético¨ para Baritú. La erosión genética consiste en el debilitamiento
de especies, debido a la imposibilidad de reproducirse libremente con sus pares de la otra
zona. Hay tres valles dentro del Parque Nacional Baritú que funcionan como corredores
ecológicos naturales con Tariquía, gracias a su dirección aproximada norte - sur. Los tres
serán interrumpidos por los brazos del espejo de agua, de aproximadamente 3000 ha, que
originará la represa.
(b) La inundación afectará las terrazas aluviales y su zona de selva basal. Este ambiente de
contacto entre las Yungas y el Bermejo es insustituible. De hecho, la costa sumergida es
el único tramo de costa del Bermejo protegido a nivel nacional en la Argentina.
(c) La inundación invadirá 26 km de ríos pertenecientes al Parque Nacional Baritú: 11,5 km del
Bermejo, 2,3 km del Lipeo, 5,2 km del río Las Pavas y 7 km del río Baritú. Entre los
impactos generados por esta alteración se encuentran cambios en la comunidad original
de especies acuáticas y una serie de alteraciones hidrológicas dentro del Parque.
(d) El ingreso facilitado de actividades de caza y extracción forestal ilegales dentro del Parque
Nacional Baritú. A la situación actual, de escaso control del Parque Nacional, se agregará
el problema del ingreso de cazadores a través de la utilización del embalse, los que
podrán internarse en los brazos del embalse que ingresan en el Parque.
(e) La inundación de la selva basal producirá emisiones de CO 2 que no han sido cuantificadas.
Sin embargo, los fenómenos de putrefacción de selvas inundadas han sido indicados
recientemente como una fuente importante de emisión de dióxido de carbono hacia la
atmósfera.
2.3.2.2Los embalses obligarán a desarraigar poblaciones
Nogalito, Salado, Los Pozos y Flor de Oro, son poblaciones que serán inundadas, junto con sus
campos de cultivo. La relocalización de dichos pobladores no sólo significará su desarraigo y el
conjunto de impactos sociales que se asocian a tal desplazamiento, sino también que se los estará
obligando, probablemente, a producir una presión ambiental suplementaria: el reemplazo de selva
por campos de cultivo en otras zonas.
2.3.2.3Los tres embalses eliminarán parte de los bosques protectores de la cuenca.
El sistema Las Pavas-Arrazayal-Cambarí en su conjunto significará unas 9000 ha de selvas de
Yungas inundadas. Gran parte de esas selvas actúan hoy como bosques protectores de la cuenca.
La pérdida de ese papel puede conllevar una aceleración de procesos erosivos en la alta cuenca
del Bermejo, además de reducir la biodiversidad regional. ¿Existen estimaciones de los patrones
erosivos y de transporte sedimentario en los ríos de la zona en base a esta pérdida?
2.3.2.4Las tres represas inducirán una mayor velocidad de deforestación
Los caminos de acceso a las represas, así como la relocalización, por la inundación provocada
por la represa Arrazayal, de la ruta 34 que permite el acceso sudoeste al Parque Nacional Baritú,
inducirán un aumento de la deforestación no sustentable en las zonas de Yungas anexas al Parque
Nacional. Otros factores de presión ambiental que operan en la región, como el avance de
sistemas agropecuarios no sustentables, pueden ser potenciados con el uso de estos caminos.
¿Existen proyecciones sobre la tasa de deforestación futura, en base a la situación actual? Es muy
probable que la respuesta técnica consista en que no hay información disponible.
2.3.2.5Las tres represas pueden potenciar los brotes epidémicos de dengue en la región
El dengue y su peor expresión: la fiebre hemorrágica por dengue, puede ser mortal. La
mortalidad afecta particularmente a los niños. Es sabido que se potencia con la existencia de
pequeños cuerpos de agua, que estimulan la presencia del mosquito vector en la zona. La
localidad de Tartagal, Provincia de Salta, ya sufre de un brote de dengue y quedará, por su
ubicación, asociada al sistema de represas Las Pavas-Arrazayal-Cambarí, se han detectado en esta
localidad 46 criaderos por hectárea del mosquito- vector de esta enfermedad y, una tasa diaria de
tres mosquitos vectores por persona. ¿Cuál será la densidad de mosquitos, o su tasa por persona,
cuando los embalses proyectados existan? ¿Qué proyecciones hay sobre cantidad de habitantes
afectados por brotes epidémicos de dengue a partir de ese momento?
El aumento de la humedad ambiente y el aumento de la cantidad de cuerpos de agua embalsados
impactará, muy probablemente, aumentando los brotes de dengue y de su fiebre hemorrágica
asociada. ¿Ha sido cuantificado este impacto, de forma tal de conocer lo que le costará al Estado
nacional y a la Provincia de Salta tanto las campañas de prevención como la atención de quienes
se enfermen? ¿Ha tomado el Estado la decisión de autorizar y financiar las obras de Las Pavas-
Arrazayal-Cambarí en plena consciencia de este potencial impacto en la salud humana de los
pobladores de la región?
La posibilidad de que el sistema Las Pavas - Arrazayal - Cambarí favorezca el ingreso en la
región de la esquistosomiasis (el llamado ¨mal de las represas¨) también merece ser analizada.
En síntesis, el proyecto Las Pavas - Arrazayal - Cambarí conlleva una cantidad de impactos, entre
ellos la pérdida de biodiversidad, debido a todos los factores citados previamente. Esa
biodiversidad es incomparable. Para subrayar su riqueza, a continuación se describe el valor
ambiental del Parque Nacional Baritú, que será directa e indirectamente afectado por las obras.

3El valor de la naturaleza afectada

3.1Valores no cuantificados de las Yungas


Los conceptos relativos al valor de la naturaleza que está en juego no son nuevos. Son numerosos
los científicos argentinos que han identificado la región como una zona de alta prioridad de
conservación. La FVSA ha planteado el valor biológico de estas selvas, por ejemplo, en su
documento de posición sobre los gasoductos Nor Andino y Atacama, aprobados en 1998 y que
atraviesan zonas de Yungas. Sin embargo, creemos necesario reiterarlos, para evitar remitir, a
quienes leen el presente documento, a cualquier documento anterior.
Las Yungas o selvas de montaña del noroeste argentino, una de las regiones ecológicas más
biodiversas de la Argentina, están en peligro. El caso de la muy probable extinción de uno de sus
ambientes naturales -la selva pedemontana-, que puede ocurrir, según la opinión de expertos,
dentro de aproximadamente 10 años, demuestra la urgencia del problema.
Pero ¿qué es lo que estamos perdiendo? Estas selvas de montaña son una de las regiones
ecológicas argentinas con mayor diversidad biológica. Sus diferentes pisos (que son, siguiendo
un sentido altitudinal creciente: la selva pedemontana, la selva montana, el bosque montano y los
pastizales de altura) albergan numerosas especies. Muchas de ellas son prácticamente únicas en el
país: desde helechos arborescentes hasta jaguares, pasando por decenas de especies vegetales y
animales endémicas, es decir, exclusivas con respecto a cualquier otra parte del mundo.
Las cifras que ilustran esta biodiversidad no tienen comparación con las del resto del país, a
excepción de la selva misionera. Basta con citar que, de las 282 especies de árboles y plantas
suculentas que hay en la selva pedemontana, unas 41 son endémicas. En la selva montana, que
alberga más de 200 especies solamente de árboles, los promedios de árboles distintos van de 30 a
50 por hectárea2. Allí se han contabilizado más de 100 especies de helechos. La riqueza de
especies es mayor cuanto más al norte (es decir, cerca de Bolivia) se encuentra.
Toda esta diversidad implica un conjunto de bienes que no son valorados en su exacta dimensión.
Entre estas especies, algunas son de alto valor comercial por su madera, como los cedros o el
nogal criollo. Otras tienen un valor ornamental -y, por lo tanto, también económico-, como el
jacarandá o las orquídeas. Existen especies de valor cultural para las poblaciones locales, y
también están las que pueden contener compuestos químicos potencialmente útiles para nuestra
alimentación o nuestra salud, como se ha descubierto en otras selvas. El valor de la selva es
múltiple, y su cuantificación, compleja. El conjunto formado por esa diversidad de plantas y
animales debe ser interpretado como un banco genético único e irreemplazable, que se empobrece
a medida que avanzan las extinciones locales.
Pero, más allá de su papel directo en la explotación forestal o en el uso de sus especies animales,
es vital tener en cuenta el valor de las Yungas en su función de bosque protector de cuencas
hídricas.
Allí donde el bosque es eliminado, el suelo queda desnudo y sufre fácilmente la erosión. La
topografía escarpada de las Yungas hace que, con tantas laderas, el problema se potencie. Así, los
sedimentos que cargan los ríos durante la estación de lluvias aumentan, acelerando, por ejemplo,
la velocidad de rellenado de todo embalse que se ubique aguas abajo.
Las Yungas son selvas de neblina. Esto significa que, más allá del período de lluvias, estas selvas
de montaña suelen estar rodeadas de nubes, y captan continuamente su humedad. Una
consecuencia directa de la pérdida de la cobertura vegetal es, entonces, la pérdida del caudal
fluvial en las épocas en que es más necesario para el hombre. En algunos sitios, el agua que la
selva acumula en forma de neblina condensada por los árboles y otros vegetales supera hasta en
un 58% a la que viene directamente de la lluvia i,3. Como la niebla no es atrapada con la misma
eficacia en las áreas con vegetación rala o de baja altura, los ríos que bajan de zonas desmontadas
traen un caudal menor de agua en la estación seca. No es casual que quienes antes usaban las
vertientes de montañas para obtener agua, ahora deban recurrir a sistemas de bombeo para
hacerlo. En la ciudad de Tucumán, por ejemplo, desde la inauguración del servicio de agua
potable en 1898 hasta 1974, el caudal de las vertientes usadas con ese fin se redujo al 20% de su
valor original (de 200 a 40 litros por segundo) 4. La deforestación se puede traducir,
perfectamente, en este caso, en un costo cuantificable.
El valor de las Yungas, como el de toda selva, no se detiene en estas consideraciones.
Recientemente se ha empezado a señalar el papel que cumplen las selvas, por ejemplo, como
ambientes absorbentes de dióxido de carbono. Este es el gas que, debido a las excesivas
emisiones de origen industrial, se ha convertido en el principal responsable del aumento de
temperatura que está afectando a nuestro planeta.
Debido al avance de las actividades humanas, la superficie que ocupan las Yungas en nuestro
país es cada vez menor. De hecho, con sus aproximadamente 4.550.000 hectáreas originales (de
las que queda, en buen estado, aproximadamente, el 10%), las Yungas son, después de la selva
paranaense o misionera, la región ecológica más pequeña de la Argentina.

2
Brown A. D. y H.R. Grau. 1993. La naturaleza y el hombre en las selvas de montaña. Col. Nuestros
Ecosistemas. Proyecto GTZ Soc. Alemana de Cooperación Técnica-Desarrollo Agroforestal en
Comunidades Rurales del Noroeste Argentino. Salta, 143 pp.
3
Brown A. D. y H.R. Grau (Eds.). 1995. Investigación, conservación y desarrollo en selvas subtropicales
de montaña. Proyecto de Desarrollo Agroforestal / LIEY, Horco Molle, Tucumán. 270 pp.
4
Hunzinger H. 1995. La precipitación horizontal: su importancia para el bosque y a nivel de cuencas en
la Sierra San Javier, Tucumán, Argentina. En: A.D.Brown y H.R. Grau (eds.) Investigación, conservación
y desarrollo en selvas subtropicales de montaña: 53-58.
i
La velocidad a la que están siendo alteradas estas selvas de montaña tiene su máximo exponente
en uno de sus ambientes típicos, la selva pedemontana, que, por sus características ecológicas
especiales (es el bosque selvático más fuertemente estacional del continente americano), debería
haber sido protegido con mayor énfasis. Hoy, este ambiente de las Yungas ha sido casi
enteramente reemplazado por los campos de cultivo.
Las zonas más extensas de Yungas quedan en el área de Baritú y Calilegua. Allí hay unas 500
mil hectáreas de selva en un estado de conservación que, según los especialistas, todavía es
aceptableError: Reference source not found. El área relativamente más virgen es la de Baritú, en
la frontera salteña con Bolivia.
La supervivencia de las Yungas depende hasta ahora, en gran medida, de los Parques Nacionales
que las protegen. Ellos son el Parque Nacional Baritú, el Parque Nacional Calilegua y el Parque
Nacional El Rey. Si bien estas no son las únicas áreas protegidas de Yungas, sí son las que gozan
de un nivel de control que, aunque pueda ser catalogado en algunos casos como deficiente,
supera en mucho al de las demás.

3.2 El valor del Parque Nacional Baritú


Ubicado en el extremo norte de la Provincia de Salta (Dpto. Orán), el P.N. Baritú, creado por la
Ley Nacional 20.656 en 1974, tiene una superficie de 72.439 ha. Se sitúa a 35 km de la localidad
de Los Toldos y a 50 km de San Ramón de la Nueva Orán. Este Parque Nacional es, según
numerosos expertos, el que contiene la selva de montaña o Yungas en mejor estado de
conservación del país.
El área fue objeto del interés de un grupo de investigadores del Instituto Miguel Lillo de
Tucumán, quienes, en 1971, elaboraron un "Informe preliminar sobre la creación del Parque
Nacional Lipeo-Baritú". Allí se destacaba que "el área no ha sufrido transformaciones ni la
influencia del hombre o del ganado en los últimos 200 años". Los naturalistas que estudiaron el
área ponderaban la "incomparable riqueza faunística" y la presencia de "especies vegetales que
aquí tienen un desarrollo considerable, y que más al Sur, en la Finca El Rey (Salta) o en
Tucumán, no pasan de ser arbolitos". Por tales razones, no extraña que la iniciativa de convertir
al área en Parque Nacional haya tenido una favorable acogida por parte del gobierno salteño
primero y del entonces Servicio Nacional de Parques Nacionales. En 1973, una ley provincial
cedía al Estado Nacional los terrenos involucrados y en marzo del año siguiente, la ley que lo
creaba oficialmente obtenía su sanción con la rúbrica del entonces Presidente de la Argentina, el
General Juan Domingo Perón.
El mismo fundamento que dio origen a su creación tiene vigencia hoy, cuando se trata de respetar
y hacer respetar sus límites: proteger el sector más norteño presente en la Argentina del bioma de
las Yungas o selva tucumano - oranense. Baritú conserva, sin dudas, una zona en muy buen
estado de conservación, casi no modificada por la acción humana.
Este Parque, como ya fuera señalado, tiene la reputación de ser el más agreste de nuestra
geografía. Aún hoy resulta difícil llegar a él y poder recorrerlo. Ubicado en el corazón de las
Yungas argentinas, en diversos sectores de su superficie conserva la prístina integridad de su
flora y fauna nativas. Su relieve es escabroso, erizado de cuchillas, fallas y pliegues, como los
que se observan en las Serranías de Porongal y Palancha. Los límites de este Parque consisten
casi totalmente en cordones montañosos, como el de las Pavas (de más de 2.000 metros de altura)
Cerro Negro y Los Picachos. Algunos ríos y arroyos, como el Lipeo, Porongal, Baritú, Pescado y
otros, serpentean entre la abrupta topografía y corren, en forma de torrentes, por desfiladeros
abismales, hasta desembocar finalmente en el Río Bermejo.
La vegetación es la selvática característica de las Yungas, con sus distintos pisos altitudinales. Se
distinguen los gigantescos Cedros, Lapachos, Tipas Blancas, Maromas o Higuerones. Están el
Roble, el Palo Trébol, el Nogal Criollo y muchas otras especies autóctonas de árboles. En las
cuchillas prevalecen los Cebiles, y en los lugares húmedos y elevados encontramos la selva de
Mirtáceas. A esta familia de árboles la integran, entre otros, el Mato, el Horco Molle o Palo
Barroso, el Arrayán y el Guayabo. Al pie de estos árboles, formando el sotobosque, aún hoy se
encuentras rincones con helechos arborescentes.
Las dificultades de acceso para recorrer la zona del Parque, unidas al hecho de que los escasos
pobladores están concentrados en pueblos relativamente distantes, han permitido hasta hace poco
tiempo la excelente conservación de su flora y su fauna. Están presentes el Yaguareté, el Tapir,
dos especies de Corzuelas, dos especies de Pecaríes, una especie de Ardilla y una gran variedad
de aves. Lamentablemente, su proverbial virginidad se está perdiendo, debido a la acción de
cazadores furtivos, la extracción de madera y otros problemas, agravados por la falta de
vigilancia.
La acción destructiva penetra a través de las numerosas vías de acceso ilegales (picadas, caminos
secundarios, etc.) que se encuentran dentro del Parque.
En Baritú, dada su particular ubicación geográfica y la gran altura de todo su relieve, hallamos
muy pobremente representada a la Selva basal o Selva de Transición. Esta zona es, justamente, la
que va a ser más afectada por la inundación.
Las Selvas Montanas ubicadas por encima de la formación anterior ocupan las laderas orientales,
formando una masa boscosa impenetrable, habitualmente cubierta por nubes durante el verano y
principios del otoño. Esas nubes hacen de esta formación la más húmeda de todas, con lluvias de
hasta 3000 mm anuales. Estas características determinan un ambiente interior húmedo, sombrío y
sofocante en verano, donde una multitud de lianas, enredaderas y epífitas se enlazan y vegetan
sobre los troncos y ramas de los árboles, cubriéndolos casi por completo. Aquí predominan los
árboles de hojas perennes y su tamaño es mucho mayor que en la Selva basal, llegando hasta los
30 metros de altura. Forman este grupo de gigantes vegetales el Laurel de la Falda, cuyo tronco
llega a los 2,5 m de diámetro, el Horco Molle o Palo Barroso, el Nogal Criollo, que ofrece sus
nueces comestibles, y numerosos árboles de la Familia botánica de las Mirtáceas.
Los helechos arborescentes, verdaderos ¨fósiles vivientes¨ que sobrevivieron períodos geológicos
remotos, forman bosquecillos y llegan a alcanzar los cuatro metros de altura. A medida que se
asciende por las laderas, se deja la selva con árboles de follaje perenne, para volver a encontrar
los de hoja caduca, que integran el llamado Bosque Montano. Esta formación soporta inviernos
fríos y secos y escasas lluvias (apenas 400 mm). Aquí se diferencian tres tipos de bosque: los de
Pino del Cerro, los de Aliso y los de Queñoas. Estos pueden estar entremezclados, pero con
frecuencia forman comunidades casi puras. El Pino del Cerro es la única conífera del Noroeste
argentino. El Aliso, que llega hasta México, se ubica en pendientes pronunciadas. La Queñoa es
un pequeño árbol de tronco retorcido, que puede encontrarse hasta los 3000 m de altura sobre
paredones rocosos, alcanzando una altura de hasta 6 m. Por encima de los Bosques Montanos, se
encuentran los pastizales montanos o de altura, formados en su totalidad por gramíneas y otras
herbáceas que florecen durante las épocas de lluvias, otorgándole al paisaje una belleza
inigualable.
La inmensa diversidad vegetal es fácil de sintetizar con el siguiente dato: durante una campaña de
investigación realizada en 1997 que duró 14 días, la Fundación Vida Silvestre Argentina
identificó dentro del P.N. Baritú 15 especies de orquídeas que constituyen nuevas citas dentro del
Sistema Nacional de Areas Naturales Protegidas. Más de una cita nueva por día de trabajo.
Gracias a la variedad de ambientes propicios y a la diversidad vegetal, la biodiversidad animal
que protege el P.N. Baritú es muy alta. Dentro del parque se han registrado unas 250 especies de
aves. Muchas de ellas son exclusivas de las Yungas, y con la desaparición o fragmentación de su
hábitat se provocaría su extinción local ya que no se las hallaría, en el futuro, en ningún otro
ambiente natural de Argentina. Las especies más representativas son el Águila Poma, enorme
rapaz en peligro de extinción, los grandes loros como el Guacamayo Verde, el de Cara Roja y
Frente Naranja, el Loro Alisero (característico de los Bosques de Aliso), Pavas de Monte, como
la de Cara Roja (endémica, es decir, exclusiva de la región) y una multitud de Picaflores,
pequeñas aves frugívoras, trepadoras e insectívoras.
Entre los mamíferos herbívoros, el P.N. Baritú protege aquellos que, por su tamaño y otras
características, son más difíciles de encontrar en otras áreas protegidas nacionales de las Yungas.
Se trata del Tapir, los Pecaríes Labiado y de Collar, las Corzuelas Roja y Parda, el Agutí y el
Tapetí, un conejo autóctono.
Los carnívoros que se encuentran en Baritú son insustituíbles para la Nación. Están los de gran
porte, como el Yaguareté (especie en serio peligro de extinción) y los de mediano tamaño, como
el Hurón Grande, el Gato Tigre y el Zorro de Monte. En Baritú se ha supuesto, incluso, la
existencia del Oso de Anteojos o Ucumari (el único oso sudamericano, una especie
genéticamente a mitad de camino entre los osos y el panda). Según testimonios de lugareños, este
oso existió dentro del parque, pero no hay pruebas científica de ello. Sin embargo, la
confirmación de su presencia en la vecina Reserva boliviana de Tariquía torna factible esta
posibilidad. Diversos relatos míticos locales se asocian a esta especie, cuya coloración casi
íntegramente negra, con anteojos blancos, parece el negativo del panda asiático.
La cantidad y diversidad de árboles hace que dentro del P.N. Baritú se encuentren especies de
mamíferos de hábitos exclusivamente arborícolas como el Oso Melero y el Coendú, un erizo
sudamericano. Una de las dos especies de ardillas argentinas autóctonas recorren los troncos en
busca de frutos y semillas. También está el Mono Caí, que se mueve en pequeños grupos por las
copas de los árboles. Existe en este parque un grupo de anfibios atípico: el de las ranas
marsupiales. Estas especies colocan sus huevos en bolsas o marsupios que se encuentran en sus
espaldas, dentro de los cuales se produce todo el desarrollo larvario. Una vez completado éste,
salen del marsupio las pequeñas ranas, totalmente formadas. La fauna de invertebrados, muy
poco estudiada, es muy abundante y variada.
Entre los problemas de conservación que sufre el P.N. Baritú se encuentran, de acuerdo con la
Administración de Parques Nacionales, la caza furtiva y la extracción ilegal de madera. Estos
factores de presión ambiental se verán favorecidos en la medida en que aumenten las vías de
acceso al parque, ya sean terrestres o acuáticas. También se registran ingresiones de ganado
doméstico, y los pobladores vecinos, aprovechando la falta de definición de los límites en
algunas zonas, desmontan pequeñas parcelas de selva para realizar sus cultivos. El control de las
actividades ilegales se torna difícil dada la escasez de personal de vigilancia con la que cuenta el
Parque. El proyecto Las Pavas - Arrazayal - Cambarí no hará más que acentuar los problemas
ocasionados por estos factores.
4 Aspectos jurídicos y otros, relacionados con compromisos asumidos por el Estado, que
son afectados por la decisión de realizar las represas citadas

4.1 Incompatibilidad con la Ley 22.351/81


A los aspectos que venimos señalando en el presente documento y por los cuales nuestra
institución considera oportuno manifestar nuestra oposición a las obras programadas en la
Cuenca del río Bermejo, se suma un hecho para nosotros muy preocupante: la incompatibilidad
legal del llamado a licitación con la Ley Nro. 22.351/81 en vigencia sobre el Régimen Legal de
los Parques Nacionales.
La represa de la Pavas inundaría parte del Parque Nacional Baritú. El Sistema de Parques
Nacionales se rige por la Ley 22.351, que establece:
Art. 4to. ...”Serán Parques Nacionales las áreas a conservar en su estado natural, que sean
representativas de una región fitogeográfica....las que serán mantenidas sin otras alteraciones
que las necesarias para asegurar su control, la atención al visitante y aquellas que respondan
a medidas de Defensa Nacional. En ellos está prohibida toda explotación económica con
excepción de la vinculada al turismo...”
Art. 5to.: Además de la prohibición general del artículo 4to. y con las excepciones determinadas
en el inciso j) del presente y artículo 6to, en los Parques Nacionales queda prohibido:
a) la enajenación y arrendamiento de tierras del dominio estatal, así como las concesiones de
uso, con las salvedades contempladas en el artículo 6to.
b) la exploración y explotación mineras
c) la instalación de industrias
d) la explotación agropecuaria, forestal y cualquier tipo de aprovechamiento de los recursos
naturales
e) la pesca comercial
f) la caza y cualquier otro tipo de acción sobre la fauna, salvo que fuere necesario por razones de
orden biológico, técnico o científico que aconsejen la captura o reducción de ejemplares de
determinadas especies
g) la introducción, trasplante y propagación de fauna y flora exóticas
h) los asentamientos humanos, salvo los previstos en el inciso j) del presente artículo y en el
artículo 6to.
i) la introducción de animales domésticos, con excepción de los necesarios para la atención de
las situaciones mencionadas en el inciso j) y en el artículo 6to.
j) construir edificios o instalaciones, salvo los destinados a la autoridad de aplicación, de
vigilancia o seguridad de la Nación y a vivienda propia en las tierras de domino privado,
conforme a la reglamentación y autorización que disponga el organismo y a las normas
específicas, que en cada caso puedan existir, relacionadas con las autoridades de vigilancia y
seguridad de la Nación
k) toda otra acción u omisión que pudiere originar alguna modificación del paisaje o del
equilibrio biológico, salvo las derivadas de medidas de defensa esencialmente militares
conducentes a la Seguridad Nacional, de acuerdo con los objetivos y políticas vigentes en la
materia.

Por lo expuesto, queda demostrado que el proyecto de construcción de la represa de Las Pavas se
encuentra en abierta violación a la ley 22.351, en plena vigencia. El llamado a precalificación se
realiza en el marco de un Acuerdo Binacional, ratificado por Ley, que en ningún momento
describe el tipo de obras a desarrollar, las enumera o especifica los sitios posibles de ubicación o
instalación. Son los Protocolos complementarios a dicho Acuerdo los que lo hacen.
La autoridad de aplicación de la Ley de Parques Nacionales, el Directorio de la Administración
de Parques Nacionales, tiene entre sus funciones la de: “aplicar y fiscalizar el cumplimiento de
las normas legales y reglamentos que rigen la actividad del organismo” y “promover la
declaración de Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales, o su
desafectación, cuando estime corresponder”.
Es obvio que su función principal, dado el espíritu y contenido de la ley, es promover nuevas
áreas protegidas y no desafectarlas. Sin embargo la posibilidad de desafectación tiene sentido
para casos muy particulares, en los que la función y misión que la ley le otorga a este organismo
no tiene justificativo, por ejemplo para áreas que han perdido su valor para la conservación. Un
caso fue la desafectación del ejido urbano de El Chaltén (Pcia. De Santa Cruz). No es el caso de
la zona implicada en el Parque Nacional Baritú.
Para el caso particular del Parque Nacional Baritú, no existe, dentro del marco de la Ley 22.351,
razón fundamentada que habilite la desafectación de una parte de su superficie. Es decir: los
fundamentos biológicos y paisajísticos que dieron lugar a su creación, no han sido modificados y
siguen vigentes hoy en día, especialmente teniendo en cuenta el grado de amenaza del ecosistema
de las Yungas y la pristinidad del sector a inundar.
Demostrada la incompatibilidad legal, a mayor abundamiento agregamos que sólo desafectando
el área a inundar del régimen de la ley de Parques Nacionales podría considerarse legal el
llamado a licitación. Esta desafectación sólo puede hacerse mediante una ley del Congreso de la
Nación, modificadora de la Ley 20.656 que creara y fijara los límites del Parque Nacional Baritú,
paso que no se ha dado.

4.2 Vulneración del sistema nacional de áreas protegidas en su totalidad


De cualquier forma, la sola solicitud al Congreso de la Nación de una desafectación de estas
características traería aparejado otro hecho indeseable: la vulneración del sistema nacional de
áreas protegidas en su totalidad. Un proyecto de desafectación de estas características, que
implica una modificación sustancial de un ecosistema protegido en el máximo nivel, pone en
riesgo cierto a la totalidad del sistema, al vulnerar su ley regulatoria con modificaciones, como la
reducción de límites, que superan el carácter de excepción que toda norma contempla.
Por otra parte, la Constitución Argentina establece en su artículo 43: ..."Todos los habitantes
gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que
las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las
generaciones futuras; y tiene el deber de preservarlo"..."Las autoridades proveerán a la
protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación
del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica"...
El hecho de que sea el Estado nacional quien, además de promover esta vulneración de nuestras
áreas protegidas de mayor nivel, financie las obras que la provocan, no hace más que profundizar
la contradicción con el espíritu constitucional. Esta contradicción resulta más evidente en cuanto
la misma autoridad nacional que tiene bajo su mando el Sistema Nacional de Areas Protegidas se
encarga de impulsar las obras mencionadas.
3.3 Contradicción con obligaciones asumidas por el gobierno argentino
La Fundación Vida Silvestre Argentina asigna una gran importancia al compromiso asumido en
1997 por el Estado nacional, a través de la declaración del Embajador argentino Rogelio Pfirter
ante el WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza). En esa ocasión, la República Argentina se
comprometió a proteger al menos un 10% de nuestras regiones ecológicas con bosques 5. El
WWF, una de las redes de ONGs ambientalistas más poderosas del planeta, está presente en más
de 96 países y la Fundación Vida Silvestre Argentina tiene el privilegio de ser una de sus
Organizaciones Asociadas.
El compromiso denota una clara vocación estatal por conservar nuestra naturaleza. Basado en un
esquema de aumentar las áreas protegidas actuales y de mejorar otras existentes, el compromiso
transparenta un loable espíritu por asegurar la protección de nuestros bosques y selvas
autóctonos.
Sin embargo, la posibilidad de que el Parque Nacional que protege la naturaleza más virgen de la
Argentina (P.N. Baritú) sea alterado y sus límites sean modificados con la aprobación, estímulo e
incluso, la financiación por parte del Estado, colisiona claramente con el espíritu que subyace en
el compromiso citado.
5
Embajador R. Pfirter. Anuncio de la República Argentina ante el Fondo Mundial para la Naturaleza
(World Wide Fund for Nature). Londres, febrero 1997.
5 La posición de la Fundación Vida Silvestre Argentina
Por todos los motivos expuestos, la Fundación Vida Silvestre Argentina opina que:

5.1El Estado nacional no debe autorizar, promover ni financiar el proyecto de represa Las
Pavas
Debido a sus elevados impactos negativos físicos, sus graves impactos bióticos, sus elevados
impactos sociales, su inaceptable impacto sanitario y su inaceptable impacto político, -el que
se describe en el punto siguiente- el Estado nacional debe detener urgentemente el proceso de
licitación del conjunto de represas Las Pavas-Arrazayal-Cambarí.

5.2El gobierno nacional debe abstenerse de solicitar al Congreso de la Nación la


desafectación del régimen legal de la Ley 22.351 del área a inundar en el Parque Nacional
Baritú
Este hecho generaría un grave antecedente para la conservación de la naturaleza argentina,
vulnerando el Sistema Nacional de Areas Protegidas en su totalidad. Los Parques Nacionales
y sus reservas asociadas son, por su nivel de control y otras características, las áreas protegidas
de mayor prestigio en la Argentina. Ello no significa que no puedan y deban ser mejorados, pero
no puede aceptarse que se los vulnere con facilidad.

Con el fin de hacer la represa, el gobierno nacional deberá solicitar al Congreso de la Nación,
inexorablemente, la desafectación del Parque Nacional Baritú del régimen legal de la Ley 22.351,
para permitir que el embalse inunde una parte del mismo. Esta solicitud significaría una
violación de la ley citada y una abierta contradicción con el espíritu, expresado por el
gobierno nacional en compromisos, incluso, internacionales, de aumentar la calidad y cantidad
de áreas protegidas argentinas.

5.3El Estado nacional no debe autorizar, promover ni financiar represas en climas


tropicales o subtropicales
La autorización, promoción y/o financiación de represas, diques o embalses alojados en climas
argentinos tropicales o subtropicales debería evitarse, por sus elevados impactos ambientales,
entre los que se destacan los sanitarios. El sistema Las Pavas-Arrazayal-Cambarí se encuentra
claramente inserto en este tipo de climas. La región geográfica de estos proyectos se superpone,
por ejemplo, con un actual foco epidémico de dengue, enfermedad que se transmite por medio de
mosquitos y que puede ser mortal cuando afecta a niños.

5.4El Estado nacional debe separar, de una misma autoridad administrativa, el papel que le
cabe como guardián protector de nuestros Parques Nacionales y, en general, como guardián de
nuestros recursos naturales, del que puede caberle como impulsor de obras que afectan
dichos recursos.
El caso Las Pavas-Arrazayal-Cambarí demuestra que el desempeño de este doble papel por parte
de una misma autoridad impide disponer de una actitud independiente ante los intereses en
conflicto. Este es el papel que está jugando, en la actualidad, la Secretaría de Recursos Naturales
y Desarrollo Sustentable de la Nación: por un lado impulsa las obras hídricas y, por el otro, debe
reducir sus impactos o, como es el caso, debería rechazar algunas de esas obras.

5.5El Estado nacional debe evaluar los impactos ambientales acumulados


La Cuenca del Plata está acumulando una multitud de impactos ambientales que no se evalúan.
El proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí es otra prueba más de la regla. Dicha evaluación debe
incluir el análisis cuantificado de impactos acumulados por las demás obras existentes y
proyectadas en la región de la Alta Cuenca del río Bermejo. Dicha evaluación debería estar a
cargo de la autoridad nacional que centraliza el tema: la Secretaría de Recursos Naturales
y Desarrollo Sustentable de la Nación. La FVSA ha difundido la importancia de este papel del
Estado ante la Comisión de Recursos Naturales de la Honorable Cámara de Diputados de la
Nación, donde están siendo estudiados algunos proyectos de ley sobre Evaluaciones de Impacto
Ambiental.

6Consideraciones finales
El desarrollo de la cuenca del río Bermejo, por cierto necesario, requiere soluciones sustentables,
que sean duraderas y cuyos impactos ambientales no empeoren los graves problemas que viven
sus pobladores, en vez de resolverlos.
En el caso del proyecto Las Pavas-Arrazayal-Cambarí, no se dispone de la información suficiente
para asegurar que los beneficios son mayores que estos costos, y tampoco se han calculado
integralmente estos últimos. Diversos indicadores permiten pensar que, más bien, el balance final
puede ser muy negativo. Por otra parte, la aprobación y estímulo de la represa Las Pavas genera
un precedente sumamente riesgoso que atenta contra el Sistema Nacional de Areas Protegidas.
La Fundación Vida Silvestre Argentina no intenta, por medio de esta posición, obstaculizar el
desarrollo regional, sino asegurar su diseño responsable, teniendo en cuenta variables que
considera indispensable que sean analizadas. De otro modo, los beneficios para la ciudadanía
serán de muy corta duración y se verán sobrepasados por los efectos negativos de los
emprendimientos.

Este informe fue elaborado por la Dirección General y la Dirección de Gestión Política de la
Fundación Vida Silvestre Argentina

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