El fruto del Espíritu Santo en la vida del creyente: Cuarta virtud
PACIENCIA
“Mas el fruto del Espíritu es… Paciencia” Gál.5:22
La paciencia es la primera virtud dentro del grupo de nuestra relación con las
demás personas. El ser humano es considerado como alguien impaciente, es muy
fácil hacerlo irritar cuando lo ofenden, lo irritan o le incumplen una promesa
inmediatamente la mecha del enojo se van consumiendo hasta explotar una
dinámica cargada de ira; por eso nuestro Señor Jesús nos invitó en Mateo 5: 43 –
48 a tratar a nuestros enemigos de una manera diferente a la que nuestra carne
reacciona mientras nos maldicen, nos aborrecen y nos ultrajan. Cristo nos invitó
antes a bendecirlos cuando nos insulten, ayudarlos cuando nos rechazan y a orar
por ellos cuando nos hagan algún tipo de mal esta reacción nace de la Paciencia.
La palabra en griego que el apóstol Pablo usa en Gálatas 5 es la palabra en griego
Makrothumia que significa tolerancia, longanimidad frente a ofensas o heridas
infligidas por otros, una disposición serena para aceptar las situaciones irritantes o
dolorosas. Pablo nos está queriendo decir que el Espíritu Santo produce en el
creyente la capacidad de soportar aquellas personas que son tercas, ofensivas y
que se resisten a ser corregidas. Muchas personas creen que la paciencia se trata
de una espera pasiva o una gentil tolerancia; pero la biblia no se refiere de esta
manera a la paciencia, sino que la ve como algo dinámico y pasivo en Hebreos
12: 1 el escritor invita a los cristianos a correr la carrera de fe con paciencia
¿Corre uno una carrera esperando pasivamente los empujones para retrasarnos,
o tolerando gentilmente a los tramposos? ¡Por supuesto que no! La palabra
traducida como paciencia en este versículo, significa permanencia. Un cristiano
corre la carrera pacientemente, perseverando a través de las dificultades. En la
Biblia, la paciencia es la perseverancia hacia una meta, perseverancia ante las
pruebas, o una expectante espera por el cumplimiento de una promesa.
La paciencia no es una característica que fluye de nosotros mismos, sino que
nace del ejemplo de Dios hacia nosotros. La biblia repite de manera constante que
nuestro Señor es lento para la ira y grande en misericordia Salmos 86:15, Pedro
nos recuerda que Dios anhela paciente que los hombres vengan a salvación 2
Pedro 3:9, Pablo le recuerda al ser humano que Dios es infinitamente rico en
paciencia y longanimidad Romanos 2: 3 - 4 Cuando somos llamados a reflejar
paciencia y longanimidad como en Colosenses 1:11 las dos palabras están muy
relacionadas la una a la otra, la paciencia se refiere a estar firmes, seguros y
confiados en las pruebas o tentaciones eso se logra confiando en todas las
promesas de Dios en las escrituras ya que ellas nos ayudarán a darle a nuestra
alma tranquilidad y seguridad en medio de las situaciones difíciles. Mientras que
longanimidad se trata de una paciencia extrema o larga con los demás, es más
fácil que una persona pierda la paciencia a ver que otro lo insulten o que se
equivoque muy de seguido o que nos falle una y otra vez a que una dificultad nos
derrumbe la paciencia, por eso esta palabra es usada es relación con los demás,
este tipo de paciencia se desarrolla cuando recordamos la forma en que Dios nos
trata a nosotros que, en vez de castigarnos es paciente en darnos su perdón,
cuando le fallamos es paciente para darnos los recursos de la gracia para
levantarnos nuevamente y aunque a veces ignoremos su voluntad es paciente
para guiarnos al camino correcto; por lo tanto la paciencia que se habla en Gálatas
incluye todo esto y especialmente se relaciona con nuestra forma de tratar a
nuestro prójimo.
Crisóstomo decía que “La gracia de una persona es que, pudiendo vengarse, no
se vengaba, sino que era lenta para la ira.” La paciencia es conocida como un
amor incansable, un amor que persevera a través de la tormenta y el diluvio.
Cuando el creyente se da cuenta de cuán paciente ha sido Dios con él, es
capacitado para ser más paciente con otros. Así como Job fue paciente durante su
aflicción Job 2: 9 – 10, Jeremías profetizó en Judá por más de 40 años y nunca lo
escucharon; pero aun así oraba y lloraba por su pueblo Jeremías 16: 2, Moisés
dirigió de manera paciente a un pueblo rebelde y terco por 40 años en el
desierto Éxodo 32: 11-12 y por último la paciencia de Dios que nos trae
a completa salvación y cambia nuestra vida 2 Pedro 3: 15.
¿Cómo demostramos que la paciencia es una característica de nuestras vidas en
Cristo?
- Primero, dando gracias a Dios. Usualmente, la primera reacción de una
persona es “¿Por qué a mí?,” pero la Biblia dice que nos regocijemos en la
voluntad de Dios 1 Pedro 1:6.
- Segundo, buscando Sus propósitos. Algunas veces, Dios nos pone en
situaciones difíciles con el fin de testificar. Otras veces, Él puede permitir
una prueba para la santificación del carácter. El recordar que Su propósito
es para nuestro crecimiento y Su gloria, nos ayudará en la prueba.
- Tercero, recordando Sus promesas, tales como la de Romanos 8:28 “todas
las cosas” incluye las cosas que prueban nuestra paciencia.
Tenemos la fortaleza del Señor para responder con paciencia y completa
confianza en el poder de Dios ante el error, terquedad, maldad o insultos de
nuestro prójimo.