Quiroga - Matrices de Ap
Quiroga - Matrices de Ap
Matrices de aprendizaje
Pero las imágenes, las representaciones, los conceptos tienen un referente: remiten, hacen
referencia a: el mundo objetivo, el mundo de la actividad práctica. ¿Qué decimos cuando
hablamos de objeto, objetivo? Interesa para ampliar nuestra comprensión indagar la etimología
latina de este término: el objectum es "lo que se presenta", "lo que se expone", "lo que está
delante", y "lo que opone resistencia". Retengamos estas significaciones. Hablamos del conocer,
aprender como una relación entre un sujeto y un objeto. ¿Qué es el sujeto? Sub-jectum significa:
"estar sujetado", "estar debajo", "sometido a". ¿A qué? A la necesidad. Este es uno de los sentidos
posibles del término subjectum. El otro es: actor o protagonista. El sujeto inicia la actividad
práctica, la acción direccional sobre el mundo a partir de la necesidad. En ella reside el impulso
motor por el cual el sujeto explora lo real, aquello que se le presenta, se le expone y se le opone.
Todo organismo es "organismo-en-un-medio". Esa es la unidad de análisis, ya que el organismo es
un sistema abierto, en un intercambio permanente de materia con ese medio. La dinámica interna
de ese organismo, la transformación de la materia en su interior y el intercambio de materia con el
medio provocan una desestabilización, una desestructuración o desequilibrio que amenaza la
unidad del organismo. Esa desestabilización, desequilibrio o transformación es registrada como
necesidad. Ese hecho y su registro, la necesidad, promueve no sólo un movimiento interno sino
una nueva forma de intercambio, de acción sobre el medio o situación, buscando una nueva
estructuración, un nuevo equilibrio. Logrado éste, se registra como satisfacción. Vemos aquí en
juego varios pares contradictorios: sujeto-contexto (u organismomedio), equilibrio-desequilibrio o
equilibrio previo-nuevo equilibrio, necesidadsatisfacción. Ese movimiento que explora el medio,
que promueve el encuentro con el objeto, y desde esa experiencia la nueva estructuración o
nuevo equilibrio, es ya un proceso de aprendizaje. Es acción que implica conocimiento. Para Piaget
esa exploración o actividad práctica es ya una forma de inteligencia. El pensamiento emergerá
después, a partir de los esquemas de acción, ya que el pensamiento es para él acción interiorizada.
Como señalamos al analizar la relación bebé-pecho, las primeras acciones son reflejas, no tienen
direccionalidad o intencionalidad. Son descargas motoras. Es la respuesta del medio la que señala,
la que da lugar a la emergencia de la intencionalidad, la direccionalidad. Es el encuentro con el
objeto el que transforma la desestructuración en "necesidad de" (del objeto). Al transformarse la
necesidad se transforma también el sujeto de esa necesidad, que se va apropiando de cualidades
del objeto, que lo va interiorizando. Esto es un proceso de aprendizaje. Al ser -en estos primeros
aprendizajes- la acción del otro, la respuesta del medio la que descifra la necesidad, y la cifra y
encodifica a partir de la respuesta, queda señalado el lugar del otro, del objeto (en este caso la
madre) como sostén del proceso. Es desde ese sostener en un vínculo que se desarrollan los
esquemas de acción, los procesos ideatorios y de pensamiento como los llama Freud, o los
procesos representacionales (la actividad interna ha sido denominada de distintas maneras según
distintos esquemas conceptuales). Si la necesidad es el fundamento de la exploración de lo real, el
objeto de conocimiento se recorta como tal cuando está ligado a la necesidad. Desde allí es que es
recortado del torrente de la experiencia, significado. Es la necesidad la que va a dar lugar a la
direccionalidad. Pero al estar articulado con la necesidad, el objeto no sólo aparece como
significativo sino también como problemático. Cuando trabajábamos el origen latino de la palabra
objeto decíamos: objeto es lo que se expone, que está presente o se presenta, pero también lo
que se opone. ¿Por qué el objeto se opone al sujeto? Porque esa fuente de gratificación, en el caso
de los primeros aprendizajes, puede estar presente, disponible, o ausente, no disponible. Se
expone y se opone. Esas alternativas de presencia-ausencia, tan intensamente significativas desde
la necesidad, son las que dan lugar al proceso de conocimiento-aprendizaje. Cuando marcamos las
alternativas ausencia-presencia, exponer-oponer, estamos indicando que sujeto y objeto no
constituyen una totalidad, una unidad, sino una relación. Son discontinuos, heterogéneos. Son una
unidad de contrarios, dialéctica. Si tenemos en cuenta que el aprender se da desde el apremiante
impulso de una necesidad vital y que el aprender significa reconstruir en una actividad interna el
objeto externo, que se opone, que puede estar presente o ausente, ser gratificante o frustrante,
quizás podamos comprender por qué hay una identificación entre aprender-aprehender-
apropiarse del objeto de la necesidad. Hablamos de aprender-conocer como apropiarse. ¿Por
qué? Porque al estar el objeto "significado" por la necesidad, ser el objeto de la necesidad, se hace
"necesario garantizarse la presencia del objeto, el acceso a la fuente de gratificación". ¿Cómo
podría lograrse? Siendo uno, indiferenciado con esa fuente, autoabasteciéndose. Esta es una
fantasía narcisista que tiene su fundamento en un hecho histórico, en el origen de la vida de cada
uno de nosotros. En la vida intrauterina mantenemos una relación de unidad con la fuente de
satisfacción, no hay registro do In necesidad, de la Carencia. Otro fundamento de esta fantasía
está en la escasa maduración que no permite discriminar cuerpo propio-cuerpo materno, lo
interno de lo externo. Y se apoya también en UII proceso defensivo ante la ansiedad intolerable de
estar separado, dividido, alejado y a merced de las alternativas de presencia-ausencia del objeto.
Estas fantasías narcisistas, así corno la realización alucinatoria de deseo (alucinar el pecho en la
ausencia de éste) son contrastadas por la realidad. ¿Que se impone como conocimiento? El
registro de la discontinuidad, la discriminación sujetomundo, la discriminación sujeto-objeto. El
"ser-uno-con-ese-objeto", ese movimiento fusional se va transformando, en sucesivos pasos, en
un apropiarse del objeto a partir de registrarlo, de conocerlo, de reconstruirlo internamente, de
pensarlo, de nombrarlo, hasta llegar a conocer sus leyes, su estructura.
Capítulo IV Concepto de matriz de aprendizaje A partir de los aportes de Margaret Mead nos
planteamos la relación entre algunos aspectos de las culturas primitivas que ella estudiara y
ciertos modelos de pensamiento, formas de sensibilidad, de interpretación del mundo
característicos de los sujetos de esas culturas. Luego seguimos a Reich en el análisis de la relación
entre estructura familiar y regímenes autoritarios. Nos introducimos así a temas centrales de la
psicología social: Intentamos fundamentar .Y desplegar la concepción de sujeto que sostiene este
modelo teórico; que permite definir a la psicología como social. Apuntamos a profundizar en la
caracterización del sujeto como ser esencialmente social, configurado en una complejísima trama
de vínculos y relaciones sociales. Se nos plantea, entonces, pomo tarea analizar las instancias y los
procesos por los que se determina ese sujeto. Investigar la complejidad de mediaciones y
articulaciones que se dan entre relaciones sociales - que inauguran un orden específicamente
humano, orden del lenguaje, de la praxis, orden simbólico- y formas del psiquismo. Como lo
hemos señalado en exposiciones anteriores, en esta indagación hemos elegido una vía de análisis,
un hilo conductor: el de los procesos de aprendizaje, y más aún un efecto particular de esos
procesos: la construcción de modelos o matrices de aprendizaje y vínculo, de modelos internos –
íntimamente ligados a la identidad- de relación consigo mismo y con el mundo, y de interpretación
de lo real. A riesgo de ser reiterativos, insistiremos en una pregunta y en la tentativa de
fundamentación de una respuesta. Esta insistencia encuentra a nuestro entender su justificación
en el carácter central que estas cuestiones tienen en tanto abren la problemática de la psicología
social de la constitución social del sujeto. ¿Por qué el aprendizaje? Porque si el sujeto, si cada uno
de nosotros se constituye en una praxis, en una dialéctica de transformación de sí y de lo real, o
sea, en aprendizaje, somos esencialmente no sólo seres sociales sino sujetos cognoscentes. Y
somos también en cada aquí y ahora el punto de llegada de una historia social y vincular que
puede ser caracterizada como una trayectoria de aprendizajes. Es en esa trayectoria en la que
hemos ido construyendo un modelo interno o matriz de encuentro con lo real: hemos ido
"aprendiendo a aprender". En tanto proceso, el aprendizaje tiene en cada uno de nosotros una
historicidad con continuidades y discontinuidades. ¿Y esto qué quiere decir? Que existe una
relación, no lineal, no unidireccional sino dialéctica entre las formas en que aprendimos a respirar,
a mamar, a caminar, a discriminar yo-no yo, a jugar, a trabajar, cómo aprendimos la ciencia, la
historia, la geografía. Esta relación estaría dada porque ante cada contacto con el objeto de
conocimiento, ante cada exigencia adaptativa hemos ido elaborando, construyendo, afianzando o
modificando un modelo, una actitud de encuentro con el objeto, un estilo de aprendizaje que,
como decíamos, se constituye como nuestra modalidad cotidiana de relación con la realidad, con
nosotros mismos y con los otros. En cada experiencia puede haber un aprendizaje explícito que se
objetiva y condensa en un contenido o una habilidad. Aprendemos, por ejemplo, que los animales
se reproducen en forma vivípara u ovípara, o aprendemos a sumar, restar, escribir, o jugar a la
pelota. Pero la experiencia en la que se realiza ese aprendizaje explícito es a la vez fuente de otro
aprendizaje. Esa experiencia deja en nosotros una huella, se inscribe en nosotros de determinada
manera, afianzando o inaugurando una modalidad de ser-en-el-mundo y de ser-el-mundopara
nosotros. De interpretar lo real. Este es un aprendizaje implícito, profundo, estructurante de la
subjetividad. Es un aprender a aprender como una forma particular de constituimos como sujetos
del conocimiento. Cuando decimos que aprendemos a aprender estamos señalando que
aprendemos a organizar y significar nuestras experiencias, sensaciones, percepciones, emociones,
pensamientos. Construimos así hábitos de aprendizaje, maneras de percibir secuencias de
conducta. Por ejemplo: integrar afecto, acción, pensamiento, o disociarlos constituyen
modalidades diferentes de ordenar y significar la experiencia, de aprender a aprender. Esos
modelos, ¿por qué están tan íntimamente ligados a nuestra identidad? Porque aun cuando tienen
rasgos comunes, tienen también particularidades que surgen de nuestra historia como sujetos, de
la peculiaridad de nuestras experiencias y de los ámbitos vinculares y sociales que son su
escenario. Cada acto de conocimiento es el eslabón de una cadena: es la fase de un proceso en el
que cada uno configura una actitud de aprendizaje, es decir, modalidades relativamente
organizadas y estables de pensamiento, sentimiento y acción frente al objeto de conocimiento y
ante el acto de aprender. Construimos permanentemente una actitud de aprendizaje, un estilo de
sensibilidad, de acción, de pensamiento. Como ya hemos dicho: un modelo o matriz de contacto
con el mundo. Ese mundo se nos presenta como multiplicidad de objetos, como una secuencia
ininterrumpida de procesos que tienen sus leyes propias. Estos procesos y objetos son
potencialmente para nosotros estímulos y objetos de conocimiento. Remarco lo de
potencialmente porque cada uno de nosotros como sujetos del conocer no registra todo lo que
hay en nuestro campo posible de experiencia, ni se pierde en un caos de estímulos. Esa situación
caótica, confusional, es quizás una experiencia al inicio de la vida, por la inmadurez del sistema
nervioso y lo desconocido de los estímulos. He traído varias veces una frase de Piaget, una
metáfora con la que él designa el proceso de construcción de la visión del mundo en el desarrollo
de la inteligencia: "del caos al cosmos". Cuando digo que aprendemos a aprender me refiero a ese
pasaje, porque hago referencia al hecho de que aprendemos a organizar y darle significado a
nuestras experiencias. Aprendemos a registrar ciertos estímulos, a recoger cierta información, a la
vez que desechamos el carácter informativo de otros hechos y procesos que están potencialmente
en nuestro campo de experiencia.
Desde el comienzo de la vida se empiezan a elaborar ordenadores, organizadores de la
experiencia. Nos incluimos en esa multiplicidad, en ese acontecer multiforme que es lo real y nos
orientamos en el mundo de nuestra experiencia ordenándola y significándola de determinada
manera. Con esto que parece obvio queremos decir que el conocimiento está estructurado, tiene
en el sujeto una organización, y que este hecho no depende sólo de las propiedades del aparato
perceptual, no es sólo biológico, no responde sólo a las características de lo real, que se impone al
sujeto. Lo real es en su ser independiente de que haya una conciencia cognoscente. Lo que
queremos decir es que la representación del mundo, el prisma cognitivo a través del cual
abordamos y conocemos la realidad, tiene una estructura elaborada e incorporada en procesos de
aprendizaje. Esa matriz de relación sujeto-mundo es resultante, es efecto del aprender, pero a la
vez opera condicionando nuevos aprendizajes. Se constituye en interacción, pero a la vez
condiciona modalidades dé interacción. ¿Por qué la hemos llamado matriz a esta estructura?
Tomamos la palabra griega meter, "lo que está en la génesis, en el origen". Y con esto aludimos a
BU carácter fundante. Pero también matriz en tanto algo que puede reeditarse, reproducirse.
Matriz en tanto estructuración es el lugar o la forma en la que genera la particularidad que tiene
en cada uno de nosotros el vincularse, el aprender. Ese modelo o matriz es una organización
personal y social. De ese modelo Interno o matriz -construido en experiencias de interacción Y
aprendizaje, en procesos comunicacionales- resulta que los hechos de la realidad, múltiples y
heterogéneos sean: registrados, percibidos, seleccionados, articulados e interpretados de una
determinada forma por el sujeto. Definimos entonces como matriz de modelo interno de
aprendizaje a la modalidad con la que cada sujeto organiza y significa el universo de su
experiencia, su universo de conocimiento. Esta matriz o modelo es una estructura interna,
compleja y contradictoria, y se sustenta en una infraestructura biológica. Esta socialmente
determinada e incluye no solo aspectos conceptuales sino también afectivos, emocionales y
esquemas de acción. Este modelo construido en nuestra trayectoria de aprendizajes, sintetiza y
contiene en cada aquí y ahora nuestras potencialidades y nuestros obstáculos. Estas matrices no
constituyen una estructura cerrada, sino una gestalt-gestaltung, una estructura en movimiento,
susceptible de modificación salvo en los casos de extrema patología; ¿Qué entenderíamos al
plantear que es una estructura contradictoria? Por ejemplo, un pensamiento lineal, lógico formal
en lo que hace a las relaciones de causalidad, puede coexistir, contradictoriamente, con un
pensamiento dialéctico que trabaje con la contradicción. A la vez, la contradicción, aceptada en lo
conceptual, puede no ser tolerada desde lo emocional, generar angustia y retornar a un
pensamiento dilemático (disociando aspectos de lo real). Nuestro modelo puede contener
aspectos de un pensamiento mágico, puede haber rasgos de relaciones cosificantes, y a la vez
cierto grado de disponibilidad hacia la continencia, la apertura, la identificación. Esa matriz
subyacente según la cual organizamos y en codificamos, atribuimos significación a nuestra
experiencia, no consiste sólo en una forma de relación, en una forma de encuentro sujeto-mundo.
Incluye un sistema de representaciones que interpreta ese encuentro, esa relación. Aporta una
hipótesis acerca de quiénes somos nosotros aprendiendo. Es decir, qué lugar y qué tarea nos cabe
en ese encuentro. Qué es lo permitido en el acto de conocimiento, qué es lo posible, qué es
transgresión. Esta interpretación del acto de conocimiento y del lugar y posibilidades del sujeto del
aprendizaje implican una concepción del conocimiento, del sujeto y del poder. Por ejemplo,
pensar que la realidad es en sí inabordable, incognoscible o inmodificable, es una forma posible de
interpretar la relación sujeto- mundo, el acto de aprender. Vivir y pensar el acto de conocimiento
como un proceso con alternativas, con progresivos acercamientos a ese objeto, significar ese acto
como un movimiento de transformación recíproca entre sujeto y objeto, es otra interpretación.
Todas ellas remiten a modelos del aprender. Cuando un sujeto reclama en el aprendizaje un lugar
para su palabra, su experiencia, su saber, está revelando un aspecto de su modelo interno, el que
adjudica al sujeto una función activa, protagónica. Cuando por el contrario se acepta la palabra del
otro, investido de autoridad, y se lo hace acríticamente, significando su propia experiencia como
desconocimiento, negando su propio saber, se está poniendo también en juego una actitud de
aprendizaje. Esta ha sido construida, aprendida en una relación jerárquica. También el modelo
puede ser contradictorio en este aspecto. ¿Qué relación tenemos con esa matriz o modelo interno
de aprendizaje? Muchos de sus rasgos no acceden a la conciencia, aunque subyacen al acto de
aprender. Por eso insistimos en su carácter implícito, resultado también de un proceso implícito
que es el de aprender a aprender. De allí que casi siempre vivamos, actuemos esos modelos
"naturalizándolos", sin ponerlo s en cuestión, sin problematizarnos hasta qué punto ese estilo, esa
modalidad de encuentro con lo real nos permite una verdadera aprehensión, apropiación,
conocimiento. Sin interrogamos hasta qué punto nuestras experiencias de aprendizaje y los
modelos en ellas configurados favorecen o por el contrario limitan y obstaculizan nuestra relación
con el objeto de conocimiento. En este vivir y actuar sin problematización y cuestionamiento se
revela ya una característica, un rasgo de este modelo. En nuestro orden social hemos aprendido a
aprender sin problematizar las formas de nuestro encuentro con lo real, sin cuestionarlas. En
nuestra cultura y en función de las relaciones sociales dominantes no se incluye como parte del
proceso formativo la problematización, el cuestionamiento de nuestros modelos de aprendizaje,
una reflexión sobre ellos. Por el contrario, en un sistema educativo y familiar recorrido por la
identificación entre criterio de verdad y criterio de autoridad, sistema a la vez funcional a un orden
social dado, se legitima un modelo como "la única" forma válida de aprender. Sin embargo,
nosotros sabemos, como sujetos del aprender, que en determinados momentos nos
problematizamos y cuestionamos esos modelos. Esto sucede en las situaciones de crisis, personal
o social. La crisis introduce una discontinuidad, quiebra la coherencia interna de ese modelo,
moviliza la forma hasta allí vigente de relacionamos con el mundo. Nos permite tomar una cierta
distancia de ella, extrañarnos, y la pone y nos pone en cuestión. Cuando ante una situación de
angustia, de crisis vital, buscamos un apoyo terapéutico, esa matriz está problematizada. Cuando
ante situaciones familiares o sociales nos impactamos y no encontramos respuesta para dar
cuenta de nuestra experiencia cotidiana, esto es un indicador de que nuestra matriz está en crisis y
puede ser problematizada. Cuando los sujetos buscan, por ejemplo, una experiencia de
aprendizaje grupal en la que puedan compartir, intercambiar, ocupar un rol activo, integrar la
práctica, la acción con el pensamiento y la emoción, esta búsqueda revela que han realizado un
trabajo de crítica de esos modelos internos y de los sistemas de aprendizaje en los que han
aprendido a aprender. Están introduciendo así una modificación significativa en esos modelos. La
crisis es fundamental, en tanto posibilidad de crecimiento, porque rompe la familiaridad
encubridora con nuestros modelos internos de aprendizaje y vínculo. Se abre desde allí un espacio
para el cuestionamiento y revisión a nuestros modelos internos, la reflexión crítica y el cambio. El
aprender y la relación con el otro pierde su carácter "obvio", "natural", y se transforman en objeto
de interrogantes. Se inaugura desde esa reflexión crítica la posibilidad de desarrollo de nuevas
formas de aprender a aprender, de constituirnos como sujetos de conocimiento. Construcción de
las matrices del aprender ¿Cómo se configuran estos modelos del aprender, esta matriz de
relación con e1 otro y con la realidad que nos contiene, este modelo que hace a nuestra identidad
en tanto sintetiza o condensa nuestra historia y nuestras experiencial? Podemos afirmar que esa
matriz está multideterminada. Surge por la interacción de varios factores. ¿Cuáles? En primer
lugar, las relaciones sociales, que operan desde las distintas instituciones, desde los medios de
comunicación masiva, desde la organización familiar, laboral, las instituciones del tiempo libre, las
instituciones educativas sistemáticas y no formales., las organizaciones religiosas. Los modelos de
aprendizaje se constituyen en los distintos ámbitos en los que se desarrolla nuestra experiencia
del aprender y resultan también de la modalidad particular con que esas experiencias se inscriben
en nosotros. Hemos mencionado en primer término a las relaciones sociales como determinantes
de estas matrices o modelos internos, y cuando decimos relaciones sociales nos referimos en
forma particular a las relaciones de producción, aquellas relaciones necesarias que los hombres
establecen con la naturaleza y los otros hombres para producir 'materialmente su existencia, para
satisfacer sus necesidades. Esas relaciones de producción constituyen la estructura fundante de
todo orden social. A partir de ellas surge el orden específicamente humano.
Surge la producción simbólica, los sistemas sociales de representación. Emerge el lenguaje, el
orden jurídico y toda forma normativa. Se constituyen las organizaciones políticas. Por esto,
porque estas relaciones son las que instauran un nuevo orden sobre el animal, orden histórico
social, específicamente humano como decíamos, las consideramos las más eficaces. Las formas
dominantes, vigentes de estas relaciones de producción, las formas de propiedad y las
representaciones sociales que legalizan a esas formas de relación, tiñen y penetran todas las
organizaciones e instituciones sociales que ellas sostienen. Si una sociedad es esclavista o feudal,
la organización familiar, por ejemplo, las formas de relación de pareja, el vínculo entre padres e
hijos, está determinado desde esas relaciones productivas. En una sociedad esclavista, Roma, por
ejemplo, el Derecho consagra al padre "señor de vidas y hacienda". La relación familiar, el vínculo
afectivo es una relación de servidumbre. Familia viene de famulus, siervo. Padres e hijos podían
quererse intensamente, pero a esa relación afectiva subyacía el hecho de que el padre tenía
derecho de vida y muerte sobre sus hijos, era el propietario de su vida. Y esto determina que ese
vínculo no sea similar al que puedan tener hoy, en la sociedad capitalista, padre e hijo. Un sistema
de relaciones sociales, sea cual fuere su característica, intenta garantizar su permanencia y su
desarrollo por la configuración de sujetos aptos para sostener esas relaciones y perpetuarlas.
Sujetos cuyas actitudes, sus formas de sensibilidad, modelos de aprendizaje y métodos de
pensamiento y acción sean funcionales a ese sistema social. Siguiendo con el ejemplo de Roma, el
ciudadano romano estaba "socializado", configurado de modo tal que le resultaba "natural" y
"autoevidente" la existencia de esclavos, la dominación paterna en la familia. Jamás admiraría el
Foro o el Coliseo pensando a la vez cuánto dolor humano acumulado hay en esas obras. La mayor
plasticidad o la mayor rigidez de esos modelos internos, la mayor riqueza o la pobreza y
estereotipia de las formas de aprendizaje y vínculo están ligadas a las formas de las relaciones
sociales, a la concepción del hombre que sostengan, a la concepción de las relaciones entre
hombre, naturaleza y sociedad que sean vigentes en ese sistema. En síntesis, se articulan con las
formas de conciencia social que en dicho sistema se han desarrollado, y por los intereses
hegemónicos en esa estructura. Ilustraría lo dicho con otro ejemplo. En Inglaterra, en el período
de florecimiento del Imperio, se aprendía a aprender en experiencias de doloroso so metimiento y
humillación. Se incorpora con dolor físico y moral un modelo Jerárquico. Se asocia poder-saber-
arbitrariedad. Se instala así un modelo que idealiza la fuerza y la crueldad y descalifica la
sensibilidad. La humillación, el permanente castigo corporal crea un tipo de personalidad
autoritaria, sadomasoquista, que se somete y luego, a su vez, somete. Se internaliza un juego de
roles: dominador-dominado (el niño maltratado, golpeado, humillado, será luego un excelente
oficial o funcionario en las Colonias). La película The Wall muestra la permanencia de ese modelo
en el imperialismo decadente, en el que subsiste una educación represora, jerárquica, ritualista, y
en el que aparece el ingrediente de la homogeneización, la masificación, más ligada a las
características de nuestra época. Como vimos, son muchas las causas económicas, políticas y
sociales del advenimiento del nazismo. El trabajo de Wilhelm Reich des oculta de qué manera la
estructura autoritaria patriarcal de la familia campesina alemana, de la familia pequeño-burguesa,
colaboró a gestar personalidades autoritarias, que no toleran la crisis, la ambigüedad, capaces de
adherir a un líder vivido como mesiánico y a la mística de la Madre Alemania. Esa forma de
autoritarismo que es el etnocentrismo expresa matrices muy empobrecidas, rígidas, en que no hay
lugar para lo nuevo, lo distinto, dominando un pensamiento prejuicioso. ¿Cómo operan las
relaciones sociales en la configuración de esa matriz de relación sujeto-mundo, del aprender a
aprender? A partir de la organización concreta, material de la experiencia, a través de la
organización social del interjuego necesidad-satisfacción, necesidad-meta socialmente disponibles.
En esa configuración tienen un rol fundamental las instituciones, en particular la familia, y las
organizaciones educativas de toda índole, las sistemáticas y las parasistemáticas. Las
organizaciones asistencia les, las laborales, las de tiempo libre operan asimismo en esta
construcción. Todos éstos son ámbitos de constitución del sujeto y desde allí del "aprender a
aprender". Si una organización laboral permite a sus integrantes el desarrollo de iniciativas, la
creatividad, la exploración de nuevos recursos y técnicas de operación, si en esa organización
laboral es factible el encuentro entre el producto y el producto, si se puede reencontrar en su
tarea, es un tipo de matriz de aprendizaje la que se irá elaborando. Si por el contrario -y como
sucede mayoritariamente- en una organización laboral el trabajo es constricción, reiteración
mecánica de gestos, si no se participa en el diseño de la tarea, si se rompe la relación productor-
producto, si lo que impera es la alienación, el perder sí mismo en la tarea, la matriz de aprendizaje
que se configura es estereotipa pobre, limitativa en la' relación con la realidad. Es una matriz en la
que instala la disociación entre pensamiento y acción. La acción, al no ser libre, al no obedecer a la
iniciativa ni estar articulada al pensamiento, es equivalente a la pasividad. Lo mismo ocurre con la
organización social del tiempo libre. Si el tiempo libre es definido socialmente como pasividad y
consumo, se refuerza una matriz de aprendizaje pobre, limitativo. Si el tiempo libre está
socialmente organizando como posibilidad de iniciativa, acción, creatividad, participación social, la
matriz de aprendizaje que se gesta o refuerza permite un encuentro más pleno y transformante de
la relación sujeto-mundo. Cerraría esta aproximación al concepto de matriz de aprendizaje con
una frase de Michel Foucault, en El discurso del poder, que me parece claramente relacionada con
este tema de investigación: la organización social de la subjetividad. Este tema resuena hoy en
distintas disciplinas y en distintos ámbitos. "Los códigos fundamentales de una cultura, los que
rigen su lenguaje, sus esquemas perceptivos, sus cambios, sus técnicas, sus valores, las jerarquías
de sus prácticas, fija de antemano para cada hombre los órdenes empíricos con los cuales tendrá
algo que ver, dentro de los cuales se reconocerá". Hasta aquí Foucault. Está hablando del sujeto en
tanto producido socialmente, en tanto instituido. Dejaría abierta la pregunta: ¿Hasta dónde
producido? ¿Cómo se da la dialéctica entre ser producido, emergente, y a la vez productor, actor?
¿En nuestro orden social tiene lugar sólo lo instituido o hay también un camino instituyen te,
transformador? Estamos ante el tema del cambio: del cambio del orden social, del cambio en las
instituciones, del cambio en la subjetividad.