Modulo 1
Modulo 1
por competencias
MÓDULO 1
Antecedentes y concepto
de las competencias
1 Antecedentes
1.1. Informe Delors
1.2. OCDE, PISA
1.3. Proyecto DeSeCo
1.4. Educación y Formación 2010 (ET 2010)
1.5. Educación y Formación 2020 (ET 2020)
2 Conceptos
2.1. «Situaciones problema»
2.2. Del conocimiento a la competencia
2.3. Definición institucional
2.4. El aprendizaje basado en competencias
2.5. Las competencias en el centro escolar
2.6. Las competencias como elemento esencial en el currículo
CURSOS HOMOLOGADOS
ONLINE
DE FORMACIÓN
PERMANENTE
Desde hace años existe una sensibilidad creciente hacia el desarrollo en la educación de ciertas competencias que
vayan más allá de la simple adquisición de conocimientos. Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo paradigma
educativo basado en la aplicabilidad de los conocimientos y su extrapolación a situaciones de la vida real, fuera de las
aulas.
La vinculación de España a la Unión Europea y la necesidad de compartir políticas en algunos aspectos, llevó a incluir
en la LOE (Ley Orgánica de Educación de 2006) un nuevo componente en el currículo escolar, las competencias.
El siguiente paso consistió en convertir el desarrollo de estas competencias en el eje vertebrador del currículo, lo que
ha supuesto modificaciones sustantivas en todos los componentes de la escuela e incluso en la misma concepción del
escenario escolar: en la organización del espacio y del tiempo, las relaciones sociales y la función y actividad de todos
los agentes implicados.
Para buscar antecedentes de las Competencias podemos remontarnos al denominado Informe Delors titulado
La Educación encierra un tesoro (UNESCO, 1996) que establecía las líneas generales que deberían adoptarse a nivel
mundial para promover la Educación del siglo XXI, y proponía que las reformas educativas habían de apoyarse en
cuatro pilares básicos: aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir.
En dicho informe se empezaba a perfilar lo que después sería la base en la que se fundamentarían las competencias,
concebir la educación de una manera integral, no basada prioritariamente en los contenidos:
«(…) mientras los sistemas educativos formales protenden a dar prioridad a la adquisición de cono-
cimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un
todo. En esa concepción deben buscar inspiración y orientación las reformas educativas, tanto en la
elaboración de los programas como en la definición de las nuevas políticas pedagógicas».
En 1997, los países miembros de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico, lanzaron
un programa para la evaluación internacional de los estudiantes (Programme for International Student Assessment
PISA), con el objetivo de valorar hasta qué punto al final de la etapa de escolarización obligatoria se han adquirido los
conocimientos y habilidades esenciales para la participación activa en la sociedad.
A partir de este programa se empezó a observar aquellas competencias clave que los niños de hoy podían necesitar
en el futuro. Desde el primer momento se consultó a distintos países para tratar de determinar lo que se entendía por
esas competencias clave en cada uno de ellos. Se trataba no solo de localizar competencias destinadas a participar
activamente en la vida política, social y cultural, sino también destinadas a lograr una vida personal satisfactoria.
Publicaciones de la OCDE.
En el mismo año, la OCDE inició un proyecto para la Definición y Selección de Competencias Clave, Proyecto DeSeCo.
Su objetivo era determinar las competencias necesarias en el mundo actual y que deberían orientar la educación de
las personas para su integración en una sociedad basada en la información y el conocimiento. Su primera tarea fue de-
limitar qué se entiende por competencia, para ello se recurrió a la intervención de expertos (filósofos, antropólogos,
etc.), así como a instituciones directamente implicadas. A partir de ahí se elaboraron informes por países en los que
cada uno aportaba cuáles debían ser las competencias clave o básicas y, finalmente, se llegó a un consenso.
En dicho Proyecto se define la competencia clave o básica como:
«La capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma adecua-
da. Supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos,
actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjun-
tamente para lograr una acción eficaz».
Competencia para utilizar interactivamente y de forma eficaz las herramientas e instrumentos que re-
quiere la sociedad de la información. Instrumentos de todo tipo, desde lenguajes hasta conocimientos (códi-
gos, símbolos, textos, información, conocimiento, plataformas tecnológicas…), para comprender y situarse en
el territorio natural, social, económico, político, cultural, artístico y personal. Los instrumentos y las mediaciones
simbólicas componen la cultura humana.
Competencia para funcionar en grupos sociales heterogéneos. El foco se sitúa en la interacción con el otro,
con los otros diferentes. Los seres humanos dependemos desde siempre de los lazos sociales que establecemos
con los demás. Ello implica relacionarse bien con los demás, saber y querer comprender y cooperar, así como
tener competencia para resolver con empatía y de forma pacífica y democrática los inevitables conflictos de la
vida social.
Competencia para actuar de forma autónoma. Significa tanto el desarrollo de la propia identidad personal
como el ejercicio de una autonomía relativa y con criterios propios a la hora de decidir, elegir y actuar en cada
contexto: capacidad y voluntad para defender y afirmar los propios intereses y derechos, así como para asumir
las responsabilidades que se derivan de la libertad, y formar y desarrollar los propios proyectos de vida personal,
social y profesional.
La enorme relevancia que, para Ángel Pérez Gómez (Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universi-
dad de Málaga), tiene DeSeCo es que, por primera vez, un documento oficial, de recomendaciones de ámbito inter-
nacional, recoge parte de los planteamientos de las tradiciones pedagógicas más progresistas, de las que muchos
docentes se han alimentado y han defendido y practicado. Sin embargo, en opinión de este autor, y como cabía espe-
rar, la interpretación que hacen ambas instancias, UE y Gobierno de España, en aras de una «política realista», camina
en el sentido de limar la potencialidad de cambio radical de la propuesta DeSeCo, recuperando el poder
de las áreas y disciplinas académicas y los modos clásicos de concebir la escolarización y los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
PROYECTO DeSeCo
Para reflexionar sobre el proyecto DeSeco y la implantación de un método basado en las compe-
tencias en la educación española, recomendamos la lectura del artículo de Ángel I. Pérez Gómez,
Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga.
El programa de trabajo «Educación y Formación 2010» estableció, por primera vez, un marco sólido para la coopera-
ción en el ámbito de la educación y la formación, basado en objetivos comunes y encaminado ante todo a apoyar la
mejora de los sistemas nacionales de educación y formación mediante la creación de instrumentos complementarios
a escala de la UE, el aprendizaje mutuo y el intercambio de buenas prácticas a través del método abierto de coordina-
ción. Este programa estableció un conjunto de competencias clave para el aprendizaje permanente como un marco
de referencia europeo capaz de garantizar el acceso de todas las personas a dichas competencias.
En dicho marco las competencias se definen como una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes ade-
cuadas al contexto:
Son aquéllas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personales, así como
para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo. Al término de la educación y la formación
iniciales, los jóvenes deben haber desarrollado las competencias clave en la medida necesaria para
prepararlos para la vida adulta y deben seguir desarrollándolas, manteniéndolas y poniéndolas al día
en el contexto del aprendizaje permanente.
En el ámbito internacional, el enfoque por competencias se ha ido implantando, tanto en educación como en formación
profesional, siguiendo distintos modelos, en numerosos países.
Surge así el «Educación y Formación 2020» (ET 2020), un nuevo marco estratégico para la cooperación europea en el
ámbito de la educación y la formación basado en su antecesor, el programa de trabajo «Educación y Formación 2010»
(ET 2010). Este marco establece objetivos estratégicos comunes para los Estados miembros, junto con una serie de
principios para lograrlos, y métodos de trabajo con áreas prioritarias para cada ciclo de trabajo periódico.
El objetivo primordial del marco es seguir apoyando el desarrollo de los sistemas de educación y formación en los
Estados miembros. Estos sistemas deben proporcionar a todos los ciudadanos los medios para que exploten su po-
tencial, y garantizar la prosperidad económica sostenible y la empleabilidad. El marco debe abarcar la totalidad de los
sistemas de educación y de formación dentro de una perspectiva de aprendizaje permanente, en todos los niveles y
contextos (incluidos los aprendizajes no formal e informal).
Estos objetivos se acompañan de indicadores y valores de referencia europeos que permiten medir los avances en su
consecución.
La mayoría de los expertos parece coincidir en que para que una competencia pueda ser denominada «clave», «bási-
ca», etc., ha de reunir tres condiciones:
1. Ha de ser necesaria y beneficiosa para cualquier individuo y para la sociedad en su conjunto.
2. Debe permitir que un individuo se integre apropiadamente en varias redes sociales, al tiempo que permanece in-
dependiente y personalmente eficaz, tanto en situaciones conocidas como en otras nuevas e imprevisibles.
3. Finalmente, puesto que todas las situaciones están sujetas a cambios, una competencia clave o básica debe per-
mitir a las personas actualizar sus conocimientos y destrezas para mantenerse siempre actualizado.
Todos suelen coincidir también en que una competencia está compuesta por destrezas, conocimientos y actitudes.
Una capacidad de actuar de manera más eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se
apoya en conocimientos, pero no se reduce a ellos» o «la capacidad de movilizar conocimientos de
todo tipo para resolver situaciones problema.
El diccionario de la Real academia de la lengua define el conocimiento en sus dos primeras acepciones como «Acción
y efecto de conocer. Entendimiento, inteligencia, razón natural». Y define la competencia en una de sus acepciones
como «Pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado».
En el ámbito de la actual Sociedad de la información, existe una clasificación de los conocimientos en «codificado» y
«tácito», en la que el codificado es aquel que se puede expresar por el lenguaje o por símbolos y como tal se puede
almacenar y compartir con otras personas u organizaciones. Normalmente nos referimos a él como información. La
expansión rápida de las TIC nos permite que la información esté disponible al instante y que se pueda transmitir co-
dificada. Por otro lado el conocimiento tácito permite que una persona seleccione, interprete y desarrolle el conoci-
miento codificado y que le de un uso oportuno.
En el ámbito de la educación,
el conocimiento codificado o
explícito está representado, en
gran parte, por el conocimiento
EN QUÉ SE DIFERENCIAN LAS COMPETENCIAS
de la materia, mientras que el
DE LOS CONOCIMIENTOS
conocimiento tácito se encuentra
Las competencias integran a los conocimientos, habilidades, técnicas y es-
principalmente asociado a las
trategias, a las actitudes y hasta la conducta apropiada para resolver una
competencias del estudiante. situación problemática en un contexto profesional.
Los contenidos hacen alusión a los conocimientos o saberes propios de una
materia (el saber), en cambio las competencias integran a los conocimien-
tos, habilidades, técnicas y estrategias, a las actitudes y hasta la conducta
apropiada para resolver una situación problemática en un contexto profe-
sional determinado (saber, saber hacer, saber estar o ser).
En este sistema, los conocimientos siguen siendo importantes, no desaparecen en el enfoque por competencias; son
un elemento necesario, pero no suficiente en la docencia. La competencia no consiste en adquirir conocimientos,
pero para ejercerla es necesario un dominio de determinados conocimientos. En consecuencia, el conocimiento es
algo previo al ejercicio de las competencias.
Como hemos visto, tras varios años de discusiones, la Unión Europea seleccionó y definió ocho competencias que
deben adquirirse a lo largo de la vida.
En España se incorporaron al sistema educativo no universitario las competencias clave con el nombre de competen-
cias básicas en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), donde se hace ya referencia en su expo-
sición de motivos, entre otros asuntos, a la necesidad de cohesión social, al aprendizaje permanente a lo largo de la
vida y a la sociedad del conocimiento, e introduce el término competencias básicas por primera vez en la normativa
educativa.
La Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de Calidad Educativa (LOMCE), va más allá al poner el én-
fasis en un modelo de currículo basado en competencias: introduce un nuevo artículo 6 bis en la Ley Orgánica 2/2006,
de 3 de mayo, de Educación, que en su apartado 1.e) establece que corresponde al Gobierno «el diseño del currículo
básico, en relación con los objetivos, competencias, contenidos, criterios de evaluación, estándares y resultados de
aprendizaje evaluables, con el fin de asegurar una formación común y el carácter oficial y la validez en todo el territo-
rio nacional de las titulaciones a que se refiere esta Ley Orgánica».
Si acudimos a un Proyecto educativo de un centro de educación, podemos encontrar que en él se recoge la siguiente
definición de competencias:
La forma en que una persona utiliza todos sus recursos personales (habilidades, actitudes, conoci-
mientos y experiencias) para resolver de forma adecuada una tarea en un contexto definido. Así pues,
las Competencias se desarrollan a través de núcleos temáticos/bloques de contenidos correspon-
dientes a cada una de las áreas o materias. En cada área existen unos objetivos globales implícitos en
el desarrollo de estos bloques de contenido.
La Ley Orgánica de Educación de 2006, (LOE), modificada por la LOMCE, incluye las competencias como un elemento
curricular más, junto a los objetivos, los contenidos, la metodología, los criterios de evaluación y los estándares
de aprendizaje evaluables.
La incorporación de las competencias al currículo permite poner el acento
e te n c ias
e co m p
en aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un u s i ó n d
La i n c l
planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes c u r r í c ulo
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adquiridos.
fi n a l i d ades:
Las competencias clave deben estar integradas en las áreas o materias de arias zajes:
Tiene v r e n d i
i f e r e ntes ap
las propuestas curriculares, y en ellas definirse, explicitarse y desarrollar- r los d
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Todas las áreas o materias Permit a p r e n d s co nt e
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del currículo deben partici- I nt e
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¿Con qué finalidad? m a r d ecision e
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e e n s e ñanza
Lograr su realización personal d
Ejercer la ciudadanía activa
Incorporarse a la vida adulta satisfactoriamente
Ser capaz de desarrollar un aprendizaje
permanente a lo largo de la vida
para cada una de las enseñanzas Contenidos: conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y
y etapas educativas. actitudes que contribuyen al logro de los objetivos de cada enseñanza
y etapa educativa y a la adquisición de competencias. Los contenidos
se ordenan en asignaturas, que se clasifican en materias, ámbitos, áreas
y módulos en función de las enseñanzas, las etapas educativas o los
programas en que participe el alumnado.
Estándares de aprendizaje evaluables: especificaciones de los criterios
de evaluación que permiten definir los resultados de aprendizaje, y que
concretan lo que el alumno debe saber, comprender y saber hacer en
cada asignatura; deben ser observables, medibles y evaluables y permitir
graduar el rendimiento o logro alcanzado. Su diseño debe contribuir y
facilitar el diseño de pruebas estandarizadas y comparables.
Criterios de evaluación: son el referente específico para evaluar el
aprendizaje del alumnado. Describen aquello que se quiere valorar y que
el alumnado debe lograr, tanto en conocimientos como en competencias;
responden a lo que se pretende conseguir en cada asignatura.
Metodología didáctica: conjunto de estrategias, procedimientos y
acciones organizadas y planificadas por el profesorado, de manera
consciente y reflexiva, con la finalidad de posibilitar el aprendizaje del
alumnado y el logro de los objetivos planteados.