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El Hijo de Anauj

Cuento

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Richard Mendoza
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EL HIJO DE ANAUJ

En busca de las aves perdidas

Hace muchos amaneceres, anauj, una india que vivía a orillas del rio Guaire, pidió a
Chia, madre Luna, y a Omaima , madre tierra, que le diera un hijo pues ya era vieja y no podía
parirlo.

Al despuntar el alba, aun de madrugada, Anauj buscaba agua en una tapara en el


Jaguey. Chia en ese momento emano un rayo de luz clara que se reflejaba en el agua, de allí
saltaron unas gotitas a la tierra y se fueron uniendo hasta formarse barro y poquito a poco fue
apareciendo un niño que crecía y crecía.

Desde lo alto del cielo se escuchó una voz suave que decía “Anauj, he allí tu hijo que
has pedido” era la madre Luna y desde las piedras del jaguey replico Omaima la madre tierra,
“será tu hijo al que deberás cuidar y amar.

Paso el tiempo y el hijo de Anauj no tenía nombre, todos lo conocían así “El Hijo de
Anauj”. Él seguía creciendo y aprendiendo todo de su madre y de los viejos de la tribu.

Un día, por causa de un Indio Brujo todas las aves, desde el pequeño colibrí hasta el
carí cari se fueron de las montañas, dejándolas muy triste. Las plantas comenzaron a secarse,
los gusanos se comían las cosechas, toda la tribu estaba muy triste sin el cantar de las aves y
por no tener que comer.

El hijo de Anauj, viendo lo que pasaba, dijo a su madre que iría en busca de ese brujo y
lo obligaría a que regresara todas las aves a las montañas.

Salió muy temprano al amanecer el Hijo de Anauj, con su macuto terciado donde
llevaba casabe y carne de venado. Desde lo alto del cielo lo veía ches, el padre sol, quien le dijo
“Hijo de Anauj, ve al jaguey donde naciste, allí toma un poco de agua y mezclado con un poco
de tierra hasta tener una masa. Con ella haz un Iguarequet para que duermas al brujo y pueda
soltar a las aves. Pon tu Iguarequet sobre una piedra que yo la secare con mi calor”.

Continuaba hablando el padre sol “al atardecer, busca y junta al pie de la montaña
ramas secas, te enviare al hermano Cocuyo para que te dé un poco de su fuego y puedas para
encender una fogata, allí meterás tu Iguarequet para que se endurezca”. Así lo hizo el hijo de
Anauj.

Al amanecer, de la fogata ya solo quedaban cenizas, el Hijo de Anauj busco entre ellas
y saco su Iguareqet, la limpio y la soplo, saliendo de ella hermosas melodías, luego la guardo
en su macuto.

Avanzo entonces el hijo de Anuj hasta lo más profundo y oscuro de las montañas de
Siquire, en eso, a mitad de camino le salió al paso el Indio brujo y le dijo “¿Hijo de Anauj, que
haces aquí? Regresa por donde viniste!”. El hijo de Anauj, valiente le respondió “¡No! ¡No me
iré hasta que dejes libres a todas las aves!
En eso se enfureció mucho el Indio brujo haciéndose más y más grande, corrió hacia
donde estaba el hijo de Anauj.

Algo asustado el hijo de Anauj, saco de su macuto su Iguarequet y empezó a tocar


hermosas melodías, pero el Indio brujo seguía creciendo y creciendo, de pronto, se detuvo al
oír las notas musicales del iguarequet que tocaba el hijo de Anauj.

El brujo como hipnotizado por la música del Iguarequet, se tambaleaba de un lado a


otro El hijo seguía tocando su Iguarequet hasta que el Indio brujo ya no pudo mantenerse en
pie y se desplomo hasta caer al suelo.

Cuando el indio brujo cayo, se transformó en una gran montaña saliendo de allí todas
las aves que se había llevado volando hasta lo alto del cielo, regresando así todas a sus árboles
de las montañas de los valles del Tuy, y con ellas volvió la alegría de sus cantos, salvando las
cosechas y recuperando la alegría dela tribu.

De todas las aves que salieron del Indio brujo, el quiri quire, se posó en el hombro de
del Hijo de Anauj, llevándolo con el hasta su tribu, que al verlo se llenaron de alegría hicieron
una gran fiesta para celebrar el regreso de las aves.

A la fiesta llegaron Chía, Omaima y Ches, para celebrar junto al hijo de Anauj y el canto
dulce de su Iguarequet.

Desde aquel tiempo, cada vez que escuchamos el cantar de las aves, en especial del
quiri quire, recordamos al valiente hijo de Anauj y el canto dulce de su Iguarequet.

GLOSARIO

Chia: madre Luna


Omaima: madre tierra
Jaguey: Poso de agua a orillas de un rio o quebrada
Brujo: conocedor de las artes místicas
carí cari: Ave
macuto: tipo de bolso elaborado en fibras
casabe: tipo de galleta elaborada con Yuca
ches: padre Sol
Iguarequet: Instrumento musical de viento. Conocido también como Ocarina, que significa
canto de ave.
Cocuyo: Luciernaga
Siquire: Comunidad del municipio Paz astillo
quiri quire: Perico

Richard Mendoza

Santa Lucia 1999

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