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Constitucionalismo

El documento analiza la evolución del constitucionalismo, destacando sus características contemporáneas como la globalización, participación, multiculturalidad, y la inclusión de derechos sociales. Se explora la Constitución Argentina y su estructura basada en la división de poderes, así como la transición desde el constitucionalismo clásico hacia modelos más inclusivos como el constitucionalismo social y el nuevo constitucionalismo latinoamericano. Además, se clasifica los derechos fundamentales en generaciones, enfatizando la necesidad de un enfoque integral que reconozca tanto derechos individuales como colectivos.

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Constitucionalismo

El documento analiza la evolución del constitucionalismo, destacando sus características contemporáneas como la globalización, participación, multiculturalidad, y la inclusión de derechos sociales. Se explora la Constitución Argentina y su estructura basada en la división de poderes, así como la transición desde el constitucionalismo clásico hacia modelos más inclusivos como el constitucionalismo social y el nuevo constitucionalismo latinoamericano. Además, se clasifica los derechos fundamentales en generaciones, enfatizando la necesidad de un enfoque integral que reconozca tanto derechos individuales como colectivos.

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Historia Constitucional

En la actualidad el constitucionalismo ha adoptado nuevas características:

1.​ Es globalizada, las constituciones ya no se limitan solo al ámbito nacional, sino que
se conectan con el derecho internacional, especialmente en la protección de
derechos fundamentales, como refleja la Constitución argentina en los artículos 75,
incs. 22 y 24.
2.​ Es participativo, no sé limita al sufragio, se incorporan mecanismos de democracia
semidirecta, como los referendos y las iniciativas populares, garantizados en los
artículos 39 y 40 de la Constitución argentina.
3.​ Es multicultural, las constituciones modernas reconocen y protegen la diversidad
cultural y lingüística, celebrando la pluralidad dentro de los Estados.
4.​ Es un constitucionalismo de devolución, los países adoptan modelos federales o
descentralizados, permitiendo mayor autonomía a las regiones, como en Bélgica,
Gran Bretaña y Francia, mientras mantienen la unidad del Estado.
5.​ Es contemporáneo, parte del Estado de Derecho, pero lo trasciende, el
constitucionalismo actual incorpora también derechos sociales y justicia social como
ejes centrales.

¿Qué es la Constitución?

La Constitución es la norma fundamental de un Estado, aquella que establece la forma de


gobierno, la organización de los poderes públicos, los derechos y deberes de los
ciudadanos, y los principios fundamentales sobre los que se basa el orden jurídico. Se la
considera la ley suprema, en el sentido de que todas las demás normas deben ajustarse a
ella. Desde una perspectiva jurídica, la Constitución fija límites al poder político,
organizando el mismo a través de instituciones y regulando las relaciones entre el Estado y
los individuos. Desde una mirada política, representa un pacto fundacional entre los
miembros de una comunidad, que define cómo desean convivir y ser gobernados.

Contenido e ideología de la Constitución Nacional

La Constitución Nacional Argentina de 1853-1860 no es solo un conjunto de normas


jurídicas. Como todas las constituciones, tiene varias dimensiones. Por un lado, está su
contenido normativo, dividido en dos partes: la parte dogmática, que establece derechos,
garantías y libertades fundamentales; y la parte orgánica, que organiza la estructura
del Estado, distribuye funciones entre los poderes y define su funcionamiento.

Además, la Constitución expresa aspectos fácticos (vinculados a las conductas sociales) e


ideológico-valorativos, es decir, refleja una visión del mundo, del derecho, de la política y de
la sociedad. Esto significa que quienes la redactaron plasmaron sus principios y creencias
en el texto, formando un ideario constitucional, también llamado “techo ideológico”.

Montesquieu y la división de poderes en la Constitución Argentina

Montesquieu fue un pensador clave del siglo XVIII que propuso dividir el poder del Estado
en tres funciones: legislativa, ejecutiva y judicial. Su idea era que el poder no debe

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concentrarse en una sola persona o institución, porque eso lleva al abuso. Para él, la
libertad solo existe si los poderes están separados y se controlan entre sí.

La Constitución Argentina de 1853 tomó esta idea y organiza el Estado con esa estructura:

●​ Poder Legislativo: hace las leyes (Congreso: Diputados y Senadores).


●​ Poder Ejecutivo: las pone en práctica (Presidente).
●​ Poder Judicial: las interpreta y aplica (jueces y Corte Suprema).

¿Qué modelos políticos influyen en la Constitución?

1.​ Federalismo: La Argentina adopta una forma federal. Eso significa que las
provincias tienen autonomía, con sus propias autoridades y constituciones (art. 1 y
5). El poder se reparte entre Nación y provincias. La idea es gobernar un país
diverso respetando las particularidades regionales.
2.​ Liberalismo del siglo XIX: La Constitución está inspirada en el liberalismo clásico.
¿Qué significa eso? Que se buscó crear un Estado que garantice derechos
individuales, limite el poder y fomente la libertad económica y política. Por eso en la
Constitución están aseguradas cosas como:
●​ Derechos civiles y políticos (art. 14),
●​ Garantías judiciales (art. 18),
●​ Libertad individual (art. 19),
Y se rechaza cualquier forma de poder absoluto.

1) Constitucionalismo Clásico (o Liberal)

El constitucionalismo clásico surge en el siglo XVIII, en el marco de las revoluciones


liberales, como la independencia de Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa
(1789). Estas revoluciones marcaron el quiebre con el modelo del absolutismo monárquico,
donde los reyes gobernaban con poder total y sin límites, bajo la idea del “derecho divino”.

El cambio fundamental que propone el constitucionalismo clásico es el paso de ese poder


absoluto a un Estado limitado por una Constitución, donde:

●​ Se establece la división de poderes (influencia de Montesquieu),


●​ Se reconoce la soberanía popular,
●​ Se implementan elecciones y representación política,
●​ El Estado ya no es un instrumento de dominación, sino un garante de derechos
individuales.

Los derechos fundamentales que se reconocen en esta etapa son principalmente:

●​ Libertad (de expresión, de religión, de prensa),


●​ Igualdad ante la ley,
●​ Propiedad privada,
●​ Derecho a resistir la opresión si el poder se vuelve ilegítimo.

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Sin embargo, este modelo presentaba una gran limitación: si bien proclamaba la igualdad y
libertad, en la práctica protegía principalmente a los sectores privilegiados, como la
burguesía, y dejaba excluidos a trabajadores, mujeres y sectores populares. Es decir, la
Constitución servía para limitar al poder estatal, pero no garantizaba el acceso efectivo a
derechos para toda la población.

2) Reconocer los derechos sociales sin ignorar los derechos individuales

Ante la crisis del constitucionalismo liberal, especialmente a fines del siglo XIX e inicios del
XX, nace el constitucionalismo social. Este reconoce que no alcanza con garantizar solo
libertades individuales si las personas no tienen salud, educación, trabajo o vivienda.

Por eso:

●​ Se mantienen los derechos individuales (como la libertad y la propiedad).


●​ Pero se agregan derechos sociales, como el derecho al trabajo, a la educación y a la
seguridad social.
●​ Además, se empieza a entender que el Estado no puede ser neutral, sino que debe
intervenir activamente para garantizar el bienestar económico y social de la
población.

Este modelo busca equilibrar libertad con igualdad real, promoviendo la solidaridad y el
acceso efectivo a los derechos por parte de todos.

3) Neoconstitucionalismo

Después de la Segunda Guerra Mundial, se advirtió que cumplir solo con la ley no era
suficiente para evitar atrocidades como las del nazismo. Por eso, el neoconstitucionalismo
surge para superar al Estado de Derecho tradicional y garantizar un Estado verdaderamente
democrático y justo.

Sus características principales son:

●​ La Constitución es el centro del orden jurídico, y todas las leyes deben respetarla.
●​ La dignidad humana se vuelve el eje central del Estado.
●​ Se da más poder a los jueces para interpretar las leyes conforme a principios como
la justicia, proporcionalidad y razonabilidad.
●​ Se reconoce que el Estado debe no solo respetar derechos, sino también
protegerlos y promoverlos.
●​ No se acepta que haya jerarquías entre derechos: todos (civiles, políticos, sociales,
culturales, ambientales) son fundamentales y tienen la misma fuerza y garantía.

Este modelo rompe con la vieja visión formalista del Derecho y entiende que la ley debe
tener contenido ético y justicia social.

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La nueva clasificación de los derechos fundamentales en el nuevo constitucionalismo
latinoamericano

El constitucionalismo es una doctrina política y jurídica que propone organizar el poder del
Estado y limitarlo a través de una Constitución. Esta Constitución es la norma suprema del
sistema jurídico, y por eso está por encima de todas las leyes y de los propios gobernantes.
Tanto quienes gobiernan como quienes son gobernados deben obedecerla.

Esta idea responde a una pregunta clave en la historia política: ¿cómo se justifica el poder?
Durante siglos, se creyó que el poder venía de Dios, lo que permitió regímenes absolutistas.
Pero a partir del Renacimiento, con pensadores como Maquiavelo, Hobbes, Locke y
Rousseau, se comenzó a pensar que el poder debía justificarse racionalmente, a través de
normas claras y una Constitución que lo limite.

Así, el constitucionalismo busca que el poder no sea un fin en sí mismo, como en el


absolutismo, sino un medio para garantizar los derechos de las personas. El poder solo
puede ejercerse dentro del marco de la Constitución y debe usarse para proteger la libertad,
la igualdad y el bienestar general.

Críticas al constitucionalismo liberal

Con el tiempo, se comenzaron a ver las limitaciones del constitucionalismo liberal. Aunque
decía garantizar libertad e igualdad, en realidad beneficiaba principalmente a las clases
altas. Las clases trabajadoras quedaban excluidas de muchos derechos, especialmente con
el avance del capitalismo y la Revolución Industrial, que aumentaron las desigualdades
sociales.

Esto llevó al surgimiento del constitucionalismo social, una nueva etapa que reinterpreta los
principios del liberalismo:

●​ Libertad: ya no es solo que el Estado no interfiera, sino que debe intervenir


activamente para garantizar condiciones dignas de vida.
●​ Igualdad: no basta con la igualdad formal ante la ley, sino que debe buscarse la
igualdad real en lo económico y social.
●​ Fraternidad: se traduce en solidaridad social, donde incluso actores privados
colaboran en la construcción del bienestar común.

El Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano

El nuevo constitucionalismo latinoamericano surge como una respuesta a las profundas


desigualdades, la pobreza estructural y la exclusión social que marcaron a América Latina
luego de la Segunda Guerra Mundial. Estos problemas no eran solo internos: muchos
países de la región estaban subordinados a los intereses económicos, políticos y culturales
de potencias extranjeras, lo que generó un fuerte cuestionamiento al orden constitucional
tradicional, percibido como una imposición externa que beneficiaba a las élites.

A diferencia de otras etapas del constitucionalismo, este nuevo enfoque no se conforma con
asegurar libertades formales (como el derecho al voto o la libertad de expresión), sino que

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propone una transformación profunda del rol de la Constitución. Esta ya no debe reproducir
el poder de las minorías privilegiadas, sino convertirse en un instrumento real de justicia
social, equidad y soberanía popular.

Este movimiento se consolida especialmente en países que habían atravesado dictaduras


militares, en los cuales se había producido una grave violación de derechos humanos. Tras
el retorno a la democracia, surgió la necesidad de refundar el pacto social con un enfoque
más democrático, participativo y pluralista.

La ciudadanía y los movimientos sociales comenzaron a exigir no solo el reconocimiento de


los derechos sociales (salud, educación, trabajo, vivienda, etc.), sino su efectividad
concreta. También se reclamó la recuperación del control sobre los recursos naturales,
como forma de garantizar el bienestar colectivo frente a la explotación privada o extranjera.

El nuevo constitucionalismo rompe con el modelo neoliberal tradicional, que había


promovido la concentración de poder en pequeñas élites económicas y la exclusión social.
En su lugar, se propone una transformación integral de la sociedad y del Estado, basada en
la participación directa del pueblo, la democratización de las decisiones y el control colectivo
de los bienes comunes.

Derechos Fundamentales

Los derechos fundamentales forman un sistema jurídico único tanto a nivel nacional como
internacional. Su objetivo principal es asegurar la protección amplia y efectiva de la dignidad
humana, además de garantizar derechos esenciales como la libertad, la justicia y la paz.
Son reconocidos a toda persona simplemente por el hecho de ser humana, sin necesidad
de condiciones adicionales.

Según Noguera (2010), los derechos fundamentales se componen de dos elementos


inseparables:

●​ Un elemento moral
●​ Un elemento jurídico positivo

La correcta articulación entre ambos es indispensable para que los derechos sean
plenamente vigentes y efectivos.

El componente moral representa el fundamento subjetivo de los derechos fundamentales.


Se vincula a su dimensión axiológica, es decir, a la reflexión sobre por qué deben existir.
Esta cuestión ha sido pensada desde la Grecia clásica y retomada en la Edad Media por la
Escolástica, pero alcanza su consolidación moderna durante el Renacimiento con la
afirmación del concepto de dignidad humana.

La dignidad humana se convierte así en el fundamento ético que justifica la existencia de los
derechos fundamentales. Estos derechos existen porque permiten garantizar las
condiciones necesarias para el desarrollo pleno de cada ser humano. De esta forma, la
vigencia de los derechos fundamentales implica siempre una pretensión de justicia basada
en el respeto a la dignidad.

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El componente jurídico positivo se refiere al sentido teleológico u objetivo de los derechos
fundamentales: responde a las preguntas de para qué existen y por qué deben ser
exigibles.

Desde esta perspectiva, no basta con reconocer moralmente los derechos fundamentales;
es necesario que existan sistemas jurídicos (nacionales e internacionales) que:

●​ Los reconozcan explícitamente


●​ Garantizen su cumplimiento
●​ Sancionen eficazmente a quienes los vulneren

De lo contrario, los derechos quedarían como meros ideales sin fuerza normativa. El
Estado, entonces, tiene una doble obligación: el reconocimiento formal de los derechos y la
protección activa mediante mecanismos jurídicos que aseguren su ejercicio real.

En resumen, los derechos fundamentales resultan de la unión de dos aspectos: justicia


(fundamento moral) y fuerza (capacidad de exigibilidad jurídica).

La dignidad humana, como base de los derechos fundamentales, implica no solo el respeto
por las libertades individuales, sino también:

●​ El acceso a prestaciones y servicios sociales proporcionados por el Estado


(educación, salud, vivienda, etc.)
●​ La posibilidad de participar activamente en la vida pública
●​ El reconocimiento de las diversas identidades culturales, sociales y personales

Estos elementos deben coexistir para que se pueda hablar de un verdadero goce de la
dignidad humana. Por eso, todos los derechos humanos, sean de libertad, participación o
prestación, se consideran esencialmente derechos fundamentales.

Al estudiar los derechos fundamentales, es importante reconocer sus dos dimensiones:

●​ Subjetiva: como el conjunto de facultades individuales que permiten el pleno


desarrollo de cada persona.
●​ Objetiva: como el sistema normativo que protege jurídicamente la dignidad humana
en la sociedad.

Los derechos fundamentales son, así, una síntesis entre el reconocimiento moral de la
dignidad y la fuerza legal necesaria para hacerlos efectivos.

Clasificación de los Derechos Fundamentales en el Nuevo Constitucionalismo


Latinoamericano

El nuevo constitucionalismo latinoamericano representa una transformación profunda en la


forma de entender los derechos fundamentales. Este enfoque surge especialmente con las
constituciones recientes de países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, que adoptan un
paradigma más amplio, integral e intercultural en la protección de los derechos.

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Se reconoce que las sociedades latinoamericanas son plurales, con diversas culturas,
identidades y necesidades. Por eso, se supera la visión tradicional individualista, y se
apuesta por una concepción de los derechos que incluya tanto a individuos como a
colectivos, y que promueva la equidad, la justicia social y la inclusión.

Una de las clasificaciones más conocidas y utilizadas para entender los derechos
fundamentales es la que los divide según el momento histórico en que surgieron, y que
muestra cómo se han ido ampliando y complejizando con el tiempo. Esta clasificación
distingue cuatro generaciones de derechos:

Primera generación: Derechos civiles y políticos

Surgen con las revoluciones liberales del siglo XVIII, como la Revolución Francesa o la
Independencia de los Estados Unidos. Son derechos que buscan limitar el poder del Estado
y proteger la libertad individual.

Incluyen: Derecho a la vida, Derecho a la libertad individual, Derecho a la propiedad


privada, Igualdad ante la ley, Derecho al voto (sufragio), Libertad de expresión y asociación,
Derecho al debido proceso

Segunda generación: Derechos económicos, sociales y culturales

Emergen en el siglo XIX y se consolidan en el siglo XX, especialmente después de la


Segunda Guerra Mundial. A diferencia de los anteriores, estos requieren una intervención
activa del Estado para ser garantizados.

Incluyen: Derecho a la educación, Derecho a la salud, Derecho al trabajo y a condiciones


dignas, Seguridad social, Derecho a la vivienda, Derecho a la cultura, Derecho al descanso

Tercera generación: Derechos colectivos o de los pueblos

Aparecen en la segunda mitad del siglo XX como respuesta a problemas que afectan a
colectividades y no solo a individuos. Buscan proteger bienes comunes de la humanidad y
reconocer derechos de comunidades históricamente marginadas.

Incluyen: Derecho a un ambiente sano, Derecho al desarrollo, Derecho a la paz, Derecho a


la autodeterminación de los pueblos, Derecho a la identidad culturalDerechos de los
pueblos indígenas y comunidades tradicionales.

Cuarta generación (en debate): Derechos frente a la globalización y las nuevas


tecnologías

Algunos autores sostienen que, en el contexto actual, ha surgido una cuarta generación de
derechos vinculada a la tecnología, la biotecnología, la digitalización y las nuevas formas de
exclusión social.

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Incluyen: Derecho al acceso a las tecnologías de la información, Protección de datos
personales, Bio-derechos (relacionados con la genética y la biomedicina), Derechos
digitales (como el derecho al olvido o a la neutralidad de la red)

Aunque esta clasificación permite observar la evolución histórica de los derechos, también
ha recibido críticas. Principalmente, se advierte que puede interpretarse como una
jerarquización, donde los derechos de primera generación parecerían tener más valor o
protección que los de segunda o tercera. Sin embargo, el nuevo constitucionalismo insiste
en que todos los derechos son igualmente importantes, interdependientes, indivisibles y
deben tener la misma protección jurídica.

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