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San Agustín

San Agustín de Hipona, en un contexto de agitación política y religiosa, busca una síntesis entre la filosofía grecorromana y el cristianismo, estableciendo un dogma católico influenciado por Platón y Plotino. Propone que la felicidad se alcanza a través del conocimiento de Dios y la fe, y desarrolla pruebas de la existencia de Dios basadas en verdades eternas, el orden del universo y el consenso universal. Además, aborda el problema del mal y la libertad humana, argumentando que el mal es la privación del bien y que el conocimiento divino no anula la libertad de acción del ser humano.
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San Agustín

San Agustín de Hipona, en un contexto de agitación política y religiosa, busca una síntesis entre la filosofía grecorromana y el cristianismo, estableciendo un dogma católico influenciado por Platón y Plotino. Propone que la felicidad se alcanza a través del conocimiento de Dios y la fe, y desarrolla pruebas de la existencia de Dios basadas en verdades eternas, el orden del universo y el consenso universal. Además, aborda el problema del mal y la libertad humana, argumentando que el mal es la privación del bien y que el conocimiento divino no anula la libertad de acción del ser humano.
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SAN AGUSTÍN

Gnoseologí

Agustín de Hipona (s. IV-V) vivió un periodo de gran agitación tanto a nivel político (los bárbaros
amenazaban el Imperio Romano), como en lo referente a la formación del dogma católico, con
múltiples discusiones y teorías enfrentadas. Se encuadra en el movimiento de la Patrística,
pensadores que trataron de encontrar una síntesis entre la losofía clásica grecorromana y la
religión cristiana. Así, San Agustín tomará como modelo las losofías platónica, estoica y
plotiniana para establecer un dogma uni cado de la Iglesia católica.

San Agustín considera que el ser humano es escindible y está formado por un ser temporal sometido
a las limitaciones de la materia, lo que signi ca que puede morir, que al mismo tiempo aspira a la
felicidad (beatitude). La dualidad genera una contradicción ¿cómo puede uno ser feliz sabiendo que
va a morir? La conclusión a la que llega San Agustín es que la felicidad humana no se obtiene en el
mundo terrenal sino gracias al eco lejano de la trascendencia. Para alcanzarla, uno debe conocer a
Dios y vivir a través de la fe y la razón: la fe debe guiar a la razón y no contradecirla mientras que
la razón debe justi car la fe. El objetivo de ésta relación es justi car que la fe en Dios debe estar
razonada y justi cada.

Para trascender se debe conocer a Dios, es decir, a la verdad, que se obtienen a través de la teoría de
los dos amores: el primero de estos es el amor desordenado, por los bienes terrenales, que recibe el
nombre de amor sui. El otro es el amor por lo ordenado, la caridad y la búsqueda de la verdad, el
amor dei. Según el autor, es el segundo el que permite el conocimiento sobre Dios. Dentro del amor
dei, la manera de conocer a Dios consiste en un proceso de búsqueda de una verdad able. El
conocimiento basado en los sentidos es limitado, ya que estos pueden engañarnos. Por ello, San
Agustín busca una certeza más rme en la interioridad del alma. La certeza interior se encuentra
gracias a la deducción de que “si los sentidos me engañan, existe alguien a quien engañar, por lo
tanto, existo y soy.” Este desarrollo lógico sirve de inspiración posterior a Descartes y genera la
autoconciencia.

Una vez obtenida la autoconciencia, se descubren dos modalidades de la razón: la razón inferior o
conocimiento discursivo, que agrupa todo aquello que se razona y deduce como la ciencia, y la
razón superior o conocimiento intuitivo, que es inmediato, directo y no requiere razonamiento. El
conocimiento intuitivo es innato, son ideas eternas e inmutables como el bien, la eternidad y la
omnipotencia; que no se pueden obtener de la materia. Cuando el individuo comprende que estas
ideas no provienen de uno mismo, ha conocido a Dios y a su verdad, por lo que autotransciende.

Por último, la Doctrina de Iluminación razona que Dios tiene in uencia directa sobre la inteligencia
del ser humano con la intención de guiarle hacia la verdad. Esta teoría se inspira en la Anámnesis de
Platón, que se adapta a las doctrinas del cristianismo.

San Agustín asume la herencia griega de Platón, los estoicos y Plotino desde una concepción
original basada en la sabiduría cristiana. Así se re eja en su teoría de la iluminación (inspirada en la
teoría platónica del conocimiento como reminiscencia), o al entender el amor como donación
personal más allá del amor-deseo de los autores griegos, o en la concepción vectorial del tiempo y
de la historia, en sustitución del modelo del tiempo cíclico; por otro lado, presenta rasgos de
modernidad, como su tratamiento de la subjetividad o la introducción en la ética de la esfera de la
afectividad.
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Agustín de Hipona (s. IV-V) vivió un periodo de gran agitación tanto a nivel político (los bárbaros
amenazaban el Imperio Romano), como en lo referente a la formación del dogma católico, con
múltiples discusiones y teorías enfrentadas. Se encuadra en el movimiento de la Patrística,
pensadores que trataron de encontrar una síntesis entre la losofía clásica grecorromana y la
religión cristiana. Así, San Agustín tomará como modelo las losofías platónica, estoica y
plotiniana para establecer un dogma uni cado de la Iglesia católica

Según la Doctrina del Ejemplarismo de San Agustín, Dios no solo ordena la materia (como en el
Demiurgo platónico), sino que la crea de la nada. Su mente contiene las ideas eternas, que sirven
como modelo para la Creación. Dentro de esta, el hombre ocupa un lugar especial como imagen de
Dios.

San Agustín propone conocer a Dios indirectamente a través de la observación de la naturaleza y del
orden del universo, que es la aplicación de la Ley Divina en la naturaleza. Aunque no se puede
conocer a Dios de manera directa, se pueden conocer sus atributos: Dios es inmutable y eterno
porque es el fundamento de las verdades eterna e inmutables que el hombre contiene en su alma; es
Ser y Bondad suprema, todo en Él es ser y bondad.

Además, se reúnen tres pruebas de la existencia de Dios

La Prueba por las Verdades Eternas es la más elaborada y concluye que en el alma humana se
encuentran unas verdades que no tienen naturaleza humana. Para que las ideas sean eternas,
perfectas e inmutables tiene que existir un ente eterno, perfecto e inmutable; en este caso Dios. Al
ser Dios un ente con estos atributos, es capaz de instaurar unas ideas de esta misma naturaleza a
través de la iluminación en el alma humana

La Prueba del Orden del Universo enuncia que el universo está ordenado de una manera no
espontánea y este orden debe estar puesto por un ente omnipotente y racional, Dios

La Prueba por el Consenso Universal consiste en la observación de que la creencia en un ser


superior e omnipotente es común para muchos distintos lo que indica que debe ser cierto

Por último, San Agustín trata el Problema del Mal, que consiste en preguntarse de dónde sale el
mal; si Dios es Bondad suprema, no puede crear el mal y si existe otro ser que ha creado el mal,
Dios deja de ser omnipotente y todopoderoso. La solución del autor es que no existe el mal
(in uencia de Sócrates y Platón); Dios es perfecto pero sus creaciones son limitadas, por lo que no
alcanzan la perfección total. El mal no existe, sino la falta de bien, su privación

También escribe San Agustín sobre el Problema de la Libertad: que consiste en que el hombre debe
ser libre porque el cristianismo depende en la libertad para actuar bien o mal y ser condenado o
salvado. Sin embargo, Dios sabe y conoce todo lo que pasa, ha pasado y pasará, por lo que todos
nuestros actos son ya conocidos por Dios y no dependen de nuestra libertad. San Agustín justi ca
que el conocimiento divino no anula la libertad humana ya que, aunque Dios conoce el futuro, los
humanos no, y actúan libremente.

San Agustín asume la herencia griega de Platón, los estoicos y Plotino desde una concepción
original basada en la sabiduría cristiana. Así se re eja en su teoría de la iluminación (inspirada en la
teoría platónica del conocimiento como reminiscencia), o al entender el amor como donación
personal más allá del amor-deseo de los autores griegos, o en la concepción vectorial del tiempo y
de la historia, en sustitución del modelo del tiempo cíclico; por otro lado, presenta rasgos de
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modernidad, como su tratamiento de la subjetividad o la introducción en la ética de la esfera de la


afectividad
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