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ATACHES

PARA DUMMIES

Guía práctica de colocación de


ataches válida para cualquier sistema
de alineadores.

Dr. Luis González Barbero


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Guía práctica de colocación de ataches válida para cualquier sistema de alineadores.

La ortodoncia, una de las ramas de la odontología más en auge en la actualidad,


tiene como objetivo fundamental diseñar dispositivos con los que poder mover los
dientes para lograr una alineación y oclusión ideales, mejorando la salud y la estética del
paciente. A lo largo de los años, hemos podido ver cómo la especialidad ha sido testigo
de una constante evolución: desde los rudimentarios aparatos de pin y tubo o el arco de
canto hasta los brackets de autoligado y la ortodoncia lingual, siempre ha existido un
afán por parte de los ortodonciastas por actualizar sus herramientas de trabajo para
lograr mejores resultados en sus tratamientos.

Fruto de esta continua progresión, en 1998, de la mano de Align Technology,


aparecieron los alineadores. En realidad, los primeros pasos de esta técnica se dieron en
los años 40, de la mano de Kesling. Pero este doctor fue un adelantado a su tiempo.
Como ocurre con algunas ideas, no siempre triunfan o tienen la aceptación necesaria en
el momento de su creación por no disponer de la tecnología necesaria para acompañar
su desarrollo. El arduo trabajo (y la escasa precisión) de recortar los dientes
individualmente en los modelos de escayola e ir reposicionándolos poco a poco para ir
fabricando las férulas con las que se moverían los dientes del paciente, limitó las
posibilidades terapéuticas de esta técnica, relegándola a casos muy sencillos y a
pequeñas recidivas de tratamientos de ortodoncia.

Sin embargo, el boom tecnológico vivido en el siglo XXI permitió dar el salto de los set-
ups hechos con modelos de escayola en el laboratorio a la planificación de los
movimientos dentales con un programa específicamente diseñado para ello. Al igual que
ocurrió con las técnicas de arco de canto o de autoligado en su momento, la ortodoncia
invisible ha supuesto una revolución en la forma que tenemos los ortodoncistas de mover
los dientes.

Parte del desarrollo de esta técnica se centra en entender y mejorar los sistemas de
fuerzas generados por los alineadores cuando entran en contacto con los dientes. Los
ataches son parte clave de esta ecuación, ya que crean nuevas superficies de contacto
entre el alineador y los dientes que ayudan a realizar determinados movimientos. Los
alineadores por sí solos son capaces de realizar algunos movimientos ''sencillos'', como
la rotación de incisivos o el movimiento de inclinación coronal. Sin embargo, cuando
queremos corregir la rotación de dientes con coronas redondeadas, como los premolares
o realizar la extrusión de uno o varios dientes, los ataches se convierten en un aliado
indispensable para conseguir estos objetivos.
En los más de 20 años que llevan usándose los alineadores, los ataches han sufrido
diferentes modificaciones gracias a los estudios científicos y a la experiencia clínica de
muchos ortodoncistas que, basándose en los principios de la física aplicados al
movimiento dental, han probado nuevas posiciones o combinaciones con las que
conseguir mejores resultados.

El propósito de esta guía es hacer un breve repaso de que aprendáis cuándo, dónde y
cómo colocar ataches en vuestros tratamientos de ortodoncia invisible.
¿Qué es un atache?

Los ataches podrían considerarse los ''sustitutos'' de los brackets, capaces de


ampliar las posibilidades de los tratamientos con alineadores y permitir conseguir
movimientos que, de lo contrario, serían difíciles (o imposibles) de conseguir. Al igual
que dedicamos tiempo a cementar correctamente los brackets a una altura e inclinación
determinadas para cada diente, consiguiendo un óptimo funcionamiento de la
aparatología, también debemos esmerarnos en seleccionar y colocar los ataches de
forma que nos permitan conseguir un sistema de fuerzas lo más predecible posible
cuando el plástico entre en acción.

A continuación explicaremos en detalle las características y el diseño de los ataches, así


como los diferentes tipos y sus funciones. Tanto si trabajáis con programas de marcas
reconocidas como si hacéis vosotros mismos los alineadores, saber qué ataches son
necesarios según los movimientos programados es uno de los puntos clave para el éxito
en nuestros tratamientos con alineadores.
Ataches activos vs. Ataches pasivos

Etimológicamente, el concepto de atache activo o pasivo es un tanto impreciso.


En realidad, los ataches no son ''elementos activos'' como tal, ellos no mueven los
dientes. El alineador es el objeto activo en el tratamiento de ortodoncia: su deformación
provocada por el desajuste entre su forma y la posición de los dientes cuando el paciente
lo lleva en la boca es el origen de las fuerzas aplicadas. Los ataches son los puntos
sobre los que el alineador aplica estas fuerzas. Podríamos decir que los ataches son
guiados, junto con los dientes, hacia la forma original del alineador previa a su
deformación.

Fig.1. Ejemplo donde la superficie distal del atache es la superficie activa (en verde) al tener un
movimiento de rotación hacia mesial.

Aclarado este concepto, dentro de las partes de un ataches podemos diferenciar entre
superficies activas o pasivas. Cuando los dientes se mueven, el alineador no está en
contacto estrecho con todas las superficies del atache. Las zonas o áreas donde existe
un contacto entre el alineador y el atache se conocen como “superficies activas”,
mientras que las superficies donde no hay contacto entre el alineador y el diente se
denominan “superficies pasivas”, ya que sobre ellas no se van a aplicar fuerzas.

Fig.2. Ejemplo donde la superficie mesial del atache es la superficie activa (en verde) al tener un
movimiento de rotación hacia distal.

Si colocamos un atache en un diente que no tiene movimiento con el objetivo de


aumentar la retención del alineador o conseguir anclaje, aparentemente ese atache no
va a tener ninguna superficie activa. Sin embargo, no podemos olvidar que la ley de
acción-reacción, aunque no la veamos en el programa, va a provocar que los dientes
tiendan a moverse como reacción al movimiento de otros dientes. Aunque no hayamos
planificado movimientos virtualmente, la realidad es diferente a la ficción. Por esa razón,
más lo explicado anteriormente, preferimos no diferenciar entre ataches activos o
pasivos.
Fig.3. Como los premolares y primer molar no tienen movimientos planificados, los ataches
colocados en ellos no tienen superficies activas. Sin embargo, al intruir los dientes anteriores, se
produce una ''activación'' de los ataches como consecuencia de las fuerzas de intrusión
aplicadas.

Dentro de la multitud de tipos de ataches que existen, cabe destacar los ataches
optimizados de Invisalign, ya que la colocación de estos ataches implica la aparición de
un sistema de fuerzas conocidas como SmartForce®. Debido a esto, los ataches
optimizados tienen un funcionamiento diferente a los ataches convencionales. Las
fuerzas adicionales a las que se producen por el “desajuste planificado” provocado por la
diferencia entre la forma del alineador y la posición del diente consiguen aumentar la
predictibilidad del tratamiento. Su desarrollo ha sido posible gracias al análisis de los
movimientos de millones de pacientes que disponen en su base de datos y una inversión
en investigación y desarrollo al alcance de pocos.

Fig.4. Nuevas activaciones SmartForce® Invisalign G8. Align Technology. 2022.

A día de hoy, no hay ninguna otra compañía que disponga de esta tecnología, y tampoco
conocemos en detalle su fucionamiento. Igual que ocurre con receta de la Coca-Cola,
sabemos que las SmartForce® existen, sabemos que funcionan, pero no sabemos
replicarlas. Según los estudios, los ataches optimizados son más eficaces que los
ataches convencionales, pero clínicamente estas diferencias no siempre son relevantes.
Lo que podemos deducir de estas conclusiones es que, aunque los ataches optimizados
sean superiores a los convencionales, no significa que no podamos trabajar con estos
últimos. En última instancia, hay más factores, además de los ataches, como las
secuencias de movimientos, la anatomía de los dientes o los contactos oclusales, que
también influyen en la predictibilidad del tratamiento.
Forma, tamaño y posición
Cada atache debe ser diseñado considerando diferentes variables como la
anatomía del diente y el tipo de movimientos que se van a hacer. Según su forma y
posición, los vectores de las fuerzas cambiarán. No debemos olvidar que, aunque los
ataches se coloquen sobre la superficie vestibular de los dientes (de forma excepcional
se pueden colocar por lingual, pero no son igual de efectivos), la fuerza que hace el
alineador tiene consecuencias en los tres planos del espacio.

Forma del atache:

Como explicábamos con anterioridad, ese desajuste que se produce entre el alineador y
el atache generará una fuerza que desplazará al diente. El grado de desajuste entre el
alineador y el atache será lo que determine la magnitud de la fuerza que hará el
alineador (además del grosor y las características físicas del plástico). Cuando
diseñemos el atache, hay que tener en mente que la dirección de fuerza que aparece por
el contacto del alineador con el atache será perpendicular a la superficie activa del
mismo. En este principio se basa la regla mnemotécnica “ataches verticales para
movimientos horizontales y ataches horizontales para movimientos verticales”.

Existen diversas formas posibles para los ataches, se resumen en tres tipos:
elipsoidales, rectangulares y biselados. Hablaremos en detalle de todos ellos más
adelante.

Tabla 1. Forma de ataches elipsoidales, rectangulares y biselados y dimensiones recomendadas.


Tamaño del atache:

El tamaño del atache afectará a la mecánica de los alineadores y también


condicionará la estética del tratamiento. Los ataches grandes son más retentivos que los
ataches pequeños, pero también son llamativos, pudiendo provocar cierto rechazo en
algunos pacientes. Sin embargo, los pequeños pueden facilitar el desajuste en ciertas
situaciones, ya que una superficie activa menor puede reducir la eficacia de las fuerzas
aplicadas.

¿Cómo sabemos cuál es el tamaño y la forma ideal para cada atache? No existe un
atache perfecto para cada movimiento, su selección dependerá de varios factores.
Cuando decidimos qué atache colocar, lo hacemos valorando también la anatomía del
diente sobre el que se coloca. Podemos hacer una clasificación entre dientes anteriores
y posteriores:

Molares y premolares: Las coronas de estas piezas son cortas y poco retentivas, no
ofrecerán una buena sujección y el alineador será más flexible, por lo que optaremos
por colocar ataches grandes horizontales o biselados a oclusal. Estos ataches nos
aportan una retención mayor que los ataches biselados a gingival (el ángulo entre la
cara gingival del atache biselado a oclusal y la superficie del diente es menor que el
de los ataches biselados a gingival). Estos ataches también serán de elección en
pacientes en crecimiento con dientes temporales o con coronas clínicas cortas.

Caninos e incisivos: Por el contrario, los dientes anteriores tienen coronas con una
mayor longitud, y la retención y rigidez del alineador son mayores, siendo suficientes
los ataches de un tamaño menor y menos retentivos, como los ataches horizontales
biselados a gingival, para conseguir los movimientos planificados.

Fig.5. Ataches rectangulares sin biselar en molares, favorecen la retención del alineador. Ataches
biselados a gingival en incisivos, poco retentivos.
El tamaño de los ataches es un tema controvertido. Hay doctores que prefieren usar
ataches rectangulares grandes sin biselar porque aseguran mover mejor los dientes al
conseguir más retención, mientras que otros optan por usar ataches más pequeños y
biselados. Cada opción tiene sus ventajas y desventajas. Analicemos en detalle estos
argumentos:

Ataches grandes: Aportan una mayor retención, más si cabe cuando están sin
biselar. Esto puede ser un arma de doble filo, ya que la falta de bisel aumenta el
riesgo de desajuste si hay algún movimiento que no se está cumpliendo
completamente (como rotaciones o extrusiones). Cuando este desajuste aparece, los
efectos secundarios que aparecen, como la intrusión no deseada de alguna pieza,
son costosos de corregir. Este tipo de ataches también tiene más riesgo de
descementarse, pues se necesita más fuerza para retirar los alineadores.

Ataches pequeños: Estos ataches son más estéticos, facilitan la retirada y la


colocación del alineador y permiten cierta “desadaptación” entre el alineador y el
diente sin que aparezcan efectos adversos derivados de este desajuste. Sin
embargo, esa mayor facilidad para la desinserción puede reducir la eficacia de los
alineadores en determinados movimientos.

Como se suele decir, en el punto medio está la virtud. Ni es recomendable colocar


ataches rectangulares grandes en todos los dientes para que al paciente le resulte
imposible ponerse y quitarse los alineadores ni tampoco servirá colocar ataches
excesivamente pequeños que sean casi imperceptibles para el paciente pero que no
permitan al alineador aplicar las fuerzas deseadas.
Posición del atache:

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elegir la posición de los


ataches en el diente son los efectos que van a producir las fuerzas en los tres planos del
espacio. Así, podremos evitar o reducir el riesgo de movimientos indeseados fruto de
una inadecuada colocación y optimizar su efecto.

Por ejemplo, en el movimiento de traslación de los incisivos, la colocación de dos


ataches para el control radicular permite crear dos vectores de fuerza opuestos y de la
misma magnitud…¿seguro? Vamos a analizarlo.

Fig.6. Par de fuerzas aplicado sobre dos ataches de control radicular en un incisivo central. El
momento generado por la fuerza aplicada en el atache situado más a incisal (F1) genera un
momento mayor que el aplicado en el atache gingival (F2), creando una tendencia de inclinación
coronal en el mismo sentido que la F1.

Como vemos en la Fig.7, no es lo mismo colocar los ataches en una posición u otra,
pues la fuerza aplicada en el atache más a incisal va a producir un mayor momento de
fuerza, siendo la dirección de este vector la que marcará la resultante de las fuerzas.

Fig.7. Diferencia de los momentos generados por las fuerzas aplicadas por el alineador en
función de la posición del atache de rotación.
En este caso, en la primera posición del atache para la rotación del canino se produce un
momento menor, ya que la fuerza pasa más cerca del centro de resistencia desde una
vista oclusal. En la imagen de la derecha, sin embargo, el momento de la fuerza es
mayor al cambiar la posición del atache.

La altura a la que se coloca el atache también afecta a la retención del alineador. Como
nos muestran en el estudio de Jones y cols. en la JCO de 2009, los ataches situados a
gingival resultaron ser los más retentivos de todos. Estos resultados contradicen a la
idea de que hay una mayor retención cuanto más a oclusal coloquemos el atache por un
grosor y rigidez del plástico mayores.

Fig.8. Relación entre la posición del atache y su retención. Jones y cols. JCO. 2009.
Tipos de ataches
Ataches elipsoidales:

Tradicionalmente, los ataches elipsoidales se usaban como


ataches de retención, pero actualmente su uso no está muy
extendido. Las características de los ataches rectangulares
convencionales o biselados son superiores a las de los ataches
elipsoidales, ya que estos últimos han demostrado tener una escasa
capacidad de retención. Han quedado relegados a un segundo
plano.

Fig.9. Tabla comparativa entre la retención que aportan los ataches elipsoidales y biselados
frente a no colocar ataches. Dasy y cols. Angle Orthod. 2015.

Ataches rectangulares:

Los ataches rectangulares pueden ser verticuales u horizontales en función del


movimiento que queramos lograr.

Horizontales: Se pueden usar para aumentar la retención del


alineadore en casos donde el paciente tenga coronas pequeñas y/o
poco retentivas, como ocurren en pacientes en crecimiento. Ya sea
por la presencia de dientes temporales o por la erupción pasiva
alterada tan común en niños y adolescentes, los alineadores
desajustan más fácilmente en estos pacientes, por lo que es
recomendable colocar estos ataches en todos los dientes
posteriores (salvo que se prioricen otros
movimientos, como la rotación o el tip) para
asegurar un correcto asentamiento del alineador.
También se pueden colocar en molares y premolares para mejorar el
control radicular durante el movimiento de expansión.
Verticales: entre sus usos más frecuentes están los movimientos
de distalización de molares y premolares y el control del tip en
incisivos inferiores durante el cierre del espacio en casos de
extracción de un incisivo inferior.
Ataches biselados:

Horizontales: Pueden estar biselados a gingival o a oclusal, según


la retención deseada. Los primeros son usados para la extrusión
de dientes anteriores, mientras que los biselados a occlusal se
usan para la extrusión de dientes posteriores, aumentar la
retención o ayudar al controls del torque durante la expansión
posterior.

Verticales: Estos ataches se colocan principalmente para corregir


rotaciones. Por norma general, el bisel se orienta en la dirección
contraria al sentido de la rotación. También pueden usarse para
controlar el tip de los incisivos inferiores, al igual que los
rectangulares sin biselar.

Sash: Estos ataches descritos por el dr. Nicozisis en el año 2013


no son más que ataches biselados pero con una orientación de
45º. En un principio, su colocación se recomendó para resolver
las rotaciones de los incisivos laterales superiores, un movimiento
en el que frecuentemente se observan desajustes. La inclinación
del atache previene el desajuste del alineador a la vez que aplica
una fuerza para resolver la rotación de dichos dientes. Este
diseño puede aplicarse a cualquier diente de la arcada, y es
especialmente útil cuando queramos conseguir más retención o
prevenir una intrusión indeseada consecuencia del movimiento
planificado.

Yin-Yang: Conseguir un movimiento en masa de los molares hacia


mesial es uno de los mayores retos que podemos tener con
alineadores. De nuevo, el dr. Nicozisis ideó una forma para mejorar
el control radicular de los molares en mesializaciones mayores a 2
mm. Colocando dos ataches horizontales biselados en direcciones
opuestas a lo largo de la superficie de los molares, se crea un par
de fuerzas (junto con la hipercorrección del movimiento radicular
para aplicar más fuerza en la parte distal) que son capaces de
conseguir un desplazamiento prácticamente en masa hacia mesial.
Selección de ataches según el movimiento
Expansión:

En función del torque de los dientes posteriores, la expansión puede realizarse


mediante un movimiento de inclinación coronovestibular, un movimiento en masa (si hay
0º de torque al inicio) o una combinación de ambos.

En caso de que el movimiento sea únicamente por inclinación coronal, no serán


necesarios ataches para realizarlo. En el momento en el que el movimiento de expansión
incluye cierto desplazamiento de la raíz a vestibular, se colocarán ataches para controlar
el movimiento radicular y evitar el volcamiento de las coronas por una inclinación
descontrolada.

Fig.10. Esquema de fuerzas aplicadas por el alineador en la superficie lingual del molar y en la
superficie gingival del atache.

Cuando el alineador empuja las coronas desde palatino/lingual, serán necesarios


ataches horizontales con bisel a oclusal para que el plástico tenga un punto de apoyo en
la superficie vestibular de los dientes desde donde poder aplicar una fuerza vertical
capaz de controlar el movimiento radicular durante la expansión.

Extrusión:

Todos los movimientos de


extrusión pura necesitan ataches
para producirse. Al ser un
movimiento que se realiza en el
plano vertical, el atache necesario
para conseguir dicho movimiento
será horizontal. La orientación del
bisel cambiará en función de si la Fig.11. Diseño de atache óptimo para la extrusión de
extrusión se realiza en dientes los incisivos centrales superiores. Costa y cols.
anteriores o posteriores Dental Press J Orthod. 2020.
En caninos e incisivos, el bisel se coloca hacia gingival, en sentido contrario a la
dirección de la fuerza. Sin embargo, en premolares y molares, el bisel irá hacia oclusal.

Fig.12. Extrusión de incisivos superiores con ataches horizontales biselados a gingival.

Este cambio de orientación en los dientes posteriores se hace porque, como se ha dicho
con anterioridad, estos dientes tienen coronas clínicas más cortas y menos retentivas
frente a movimientos verticales en comparación con los incisivos y caninos.

Por ese motivo, al orientar el bisel del atache hacia oclusal, la parte superior del atache
aporta una mayor retención del alineador y, con ello, un menor riesgo de desajuste.

Intrusión:

Como muestra el estudio de Talens y cols., en la gran mayoría de los pacientes


tratados con alineadores (74%) podemos observar un movimiento de intrusión posterior
no planificado cercano a 1 mm cuando se someten al tratamiento con alineadores. Sin
embargo, cuando queremos intruir uno o varios dientes de forma específica, será
necesario colocar ataches en los dientes vecinos para conseguir este movimiento. Si, por
ejemplo, queremos intruir un molar sobreerupcionado por ausencia del antagonista o
nivelar la curva de Spee intruyendo los dientes anteriores, el alineador por sí solo no es
capaz de hacer la fuerza suficiente para lograr la intrusión. Para conseguir este
movimiento, necesita “anclarse” o sujetarse a los dientes adyacentes a los dientes a
intruir.

Este anclaje se consigue colocando ataches horizontales con bisel a oclusal en dichos
dientes. Estos ataches, si los situamos ligeramente hacia gingival, serán más retentivos
todavía. Los ataches aportan la retención necesaria para que el alineador no se
desinserte cuando aplica la fuerza de intrusión.

Fig.13. Intrusión de primer molar superior usando ataches horizontales biselados a incisal como
anclaje para evitar la desinserción del alineador.
Distalización:

La distalización de los molares es uno


de los movimientos más predecibles (>80%).
Este movimiento no se suele realizar en
masa, sino que va acompañado de un
pequeño componente de inclinación
coronodistal, ya que los dientes posteriores
tienen una tendencia natural a presentar cierta
inclinación mesial de las coronas. Fig.14. Movimiento molar conseguido tras
Cuando el alineador “empuja” a un diente, el una distalización de más de 2 mm con
vector de fuerza generado provoca un mayor alineadores y ataches verticales. Ravera
desplazamiento de la corona que de la raíz, y cols. Prog Orthod 2016.
dando lugar a un movimiento de inclinación.
Para poder conseguir un desplazamiento en masa, se coloca un atache con el que crear
una cupla o par de fuerzas cuya resultante pase por el centro de resistencia del diente.

Por ejemplo, en una distalización secuencial superior, el alineador ejerce la fuerza sobre
la cara mesial de los molares a distalar. Esta fuerza, por sí sola, provocaría la inclinación
distal de las coronas.

En los molares colocamos un atache vertical ligeramente inclinado, similar al diseño de


los ataches sash (para evitar que se intruyan), con el bisel en la dirección contraria al
movimiento, es decir, orientado a mesial, con lo que aparecerá un nuevo vector de
fuerza, opuesto a la fuerza que hace el alineador sobre la cara mesial del diente. Esta
disposición aparentemente es la más lógica y está respaldada por algunos estudios,
como los de Garino y Ravera.

Fig.15. Ataches verticales en molares que mejoran el control del movimiento de los molares
durante su distalización.
Sin embargo, un estudio reciente de
Ayidaga y Kamiloglu respalda a los
ataches horizontales como los ataches
de elección para conseguir un mayor
control del movimiento en masa.
Apuntar que los resultados se han
obtenido de analizar un movimiento de
0,15 mm, mucho menor que el de los
estudios previamente citados, superior Fig.16. Diferentes configuraciones de ataches
usadas para la distalización molar. Ayidaga y
a 2 mm y más próximo a la realidad
Kamiloglu. J Healthcare Eng. 2016.
clínica.

En los premolares y caninos, la superficie


del diente suele ser lo suficientemente
grande como para poder colocar dos
ataches para el control radicular. Cuando
las coronas de los premolares no tienen la
longitud suficiente para colocar dos ataches,
se coloca uno similar al de los molares.

Fig.17. Diagrama de la resultante de las


fuerzas en un movimiento de traslación de
un canino. Gomez y cols. Angle Orthod.
2015.

Mesialización:

El movimiento de mesialización es un movimiento más exigente a nivel


biomecánico en comparación a la distalización. Esa ligera inclinación mesial natural que
presentan los sectores posteriores hace que las necesidades de desplazamiento
radicular de los premolares y molares sean iguales o superiores al movimiento coronal.
Para mesializar premolares, se usarán los mismos ataches de control radicular que en la
distalización, pero colocados en sentido contrario, con el atache de la parte mesial
situado cerca del borde incisal para generar un mayor brazo de palanca.

Fig.18. Ataches Yin-Yang colocados en molares superiores para facilitar su mesialización.


Nicozisis. Pro Ortho. 2017.
En los molares se colocarán ataches Yin-Yang para tener un mejor control radicular
durante este movimiento. Aún así, incluso haciendo hipercorrecciones con estos
ataches, es frecuente recurrir al uso técnicas auxiliares para terminar de completar estos
movimientos, pues son complejos y poco predecibles.

Rotación:

La predictibilidad de la rotación es muy variable, siendo los premolares y los


caninos inferiores los dientes más difíciles de derrotar.

Fig.19. Atache de rotación en un premolar.

Según la anatomía del diente, la rotación puede corregirse con o sin atache. Los dientes
planos, como los incisivos centrales, no necesitarán ataches para este movimiento,
mientras que en los dientes más pequeños y redondeados, como los premolares y
caninos, sí se colocarán ataches para poder rotarlos. La rotación es un movimiento que
ocurre en el plano horizontal. El atache que se colocará será vertical, para que el plástico
tenga una adecuada superficie de contacto sobre la que aplicar la fuerza y mover el
diente hacia su posición final.

Fig.20. Diferentes diseños de ataches utilizados para la rotación de un canino. El atache en


forma de media luna fue el que obtuvo mejores resultados en las pruebas. Elkholy y cols. J
Orofac Orthop. 2019.

Para conseguir que el movimiento sea más preciso y evitar desajustes, el atache vertical
se biselará en la dirección contraria al movimiento de rotación, además de darle una
ligera inclinación, como se explicó anteriormente en los movimientos de distalización.
Tip - control radicular:

El movimiento de tip o inclinación será más o menos predecible en función de la cantidad


de movimiento radicular queramos hacer. Si la corrección del tip se va a producir
principalmente por inclinación coronal será más predecible que en caso de que requiera
un mayor desplazamiento de la raíz, ya sea hacia mesial o hacia distal.

Fig.21. Ataches de control radicular colocados para corregir la inclinación de un incisivo central
superior.

Conociendo este dato, es conveniente diferenciar


entre incisivos centrales superiores y el resto de
incisivos (incisivos laterales superiores e incisivos
inferiores). Los incisivos centrales superiores son
dientes más grandes que el resto de incisivos y con
una anatomía más retentiva, lo que hace que, junto
a los ataches de control radicular, consigamos un
movimiento radicular más eficaz. En incisivos más
pequeños, como los inferiores, el control de la raíz
es escaso (cercano al 35%) incluso colocando
ataches, ya que su tamaño y forma no favorecen un Fig.22. Efectos de los ataches de control
control adecuado de los mismos. radicular sobre el movimiento en masa
de un incisivo superior. Yokoi y cols. J
Healthcare Eng. 2019.

La posición de estos dos ataches variará en función de la dirección de desplazamiento.


Como se explicó anteriormente, el atache situado más hacia incisal será el atache que
genere un mayor momento de fuerza, por lo que será el que marque el sentido del
sumatorio de las fuerzas generadas por los dos ataches. Si, por ejemplo, queremos
corregir la inclinación distal de un incisivo desplazando su corona hacia mesial, el atache
más a incisal estará en la parte distal de la corona, mientras que el atache más gingival
estará situado en su parte mesial. Sin embargo, cuando colocamos estos ataches para
contrarrestar la tendencia de las coronas a inclinarse hacia el lado donde se quieren
desplazar, el atache más incisal se colocará en la misma parte del diente hacia donde se
va a mover. Si queremos mesializar un diente, el atache más incisal irá en la parte mesial
de la corona.
Fig.23. Ataches de control radicular colocados para conseguir un desplazamiento en bloque del
incisivo central.
CONCLUSIÓN

Existe una tendencia creciente entre los profesionales del sector a probar nuevos
sistemas de alineadores o, incluso, a fabricar los suyos propios. Todos estos sistemas
tienen diferentes programas con los que diseñar los tratamientos, más o menos
desarrollados, pero podríamos decir que la gran parte de ellos sigue los mismos
principios. Ese ha sido el principal propósito de esta guía, poder aportaros unas nociones
básicas que podáis aplicar en vuestros tratamientos sin importar los alineadores que
vayáis a colocar.

Como habréis observado después de esta lectura, existe toda una ciencia detrás de los
ataches y un por qué sobre su diseño y colocación. A pesar de todo, no podemos pasar
por alto el resto de factores que afectan o influyen en el movimiento de los dientes, como
su anatomía, el tipo de movimiento o los contactos oclusales entre otros.

Una correcta posición de los ataches, así como una forma y tamaño adecuados, son
parte del éxito del tratamiento, pero debemos analizar estas fuerzas que van a aplicar los
alineadores sobre ellos en conjunto con el resto de fuerzas aplicadas sobre las coronas
de los dientes. Sólo así lograremos comprender cómo funciona la ortodoncia invisible.
Sabemos que eres un@ profesional extraordinari@,
que te preocupan tus pacientes, que quieres obtener
la excelencia y en cada tratamiento. Y, como
muchos de nuestros clientes, seguramente en más
de una ocasión te encuentras con casos en los que
no lo consigues y eso se transforma en tratamientos
más largos para el paciente, más trabajo para ti, y
frustración para ambas partes.

Somos conscientes de que la curva de aprendizaje


de la ortodoncia invisible es larga y que, aunque tu
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Nuestro equipo de ortodoncistas está liderado por el


Dr. Luis González, director médico en centros
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