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PSICOMETRIA

El documento explora la resiliencia, definida como la capacidad de adaptarse y crecer ante adversidades, a través de diversas teorías de autores como Boris Cyrulnik, Ann Masten, Michael Rutter, Edith Grotberg y Emmy Werner. Se identifican cuatro tipos de resiliencia: física, social, mental y emocional, y se enfatiza que esta capacidad puede desarrollarse mediante el apoyo social y las experiencias de vida. La resiliencia es presentada como un proceso dinámico influido por factores individuales y contextuales, destacando la importancia de las relaciones afectivas y el entorno en su desarrollo.

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PSICOMETRIA

El documento explora la resiliencia, definida como la capacidad de adaptarse y crecer ante adversidades, a través de diversas teorías de autores como Boris Cyrulnik, Ann Masten, Michael Rutter, Edith Grotberg y Emmy Werner. Se identifican cuatro tipos de resiliencia: física, social, mental y emocional, y se enfatiza que esta capacidad puede desarrollarse mediante el apoyo social y las experiencias de vida. La resiliencia es presentada como un proceso dinámico influido por factores individuales y contextuales, destacando la importancia de las relaciones afectivas y el entorno en su desarrollo.

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1

Capacidad para ser resiliente.

Universidad del Sinú Elías Bechara Zainum

(seccional Cartagena)

Estudiantes:

Danna Cárdenas, Francis Pérez, Ma. José romero

Psi. Kelly Arroyo

Escuela de psicología (V semestre diurno)

Psicometría

07 de Abril del 2025


2

Marco Teórico.

Teoría de Boris Cyrulnik.

La resiliencia es la capacidad del ser humano para afrontar situaciones

adversas, adaptarse positivamente a ellas y, en muchos casos, salir fortalecido. No se

trata de evitar el dolor o las dificultades, sino de enfrentarlas y aprender de ellas. En

psicología, este concepto ha sido ampliamente desarrollado por diferentes autores que

han aportado perspectivas valiosas desde distintos enfoques.

El psiquiatra francés Boris Cyrulnik (2003), define la resiliencia como la

habilidad para “navegar en los torrentes”. Para Cyrulnik, nadie nace resiliente; esta

capacidad se construye a través de los vínculos afectivos y las experiencias de vida.

Según él, lo fundamental para superar una situación traumática no es tanto la ausencia

del sufrimiento, sino la posibilidad de resignificarlo. Es decir, transformar el dolor en

una oportunidad para el crecimiento personal. (Cyrulnik, Los patitos feos, 1999).

Southwick, Charney y De Pierro (2023) definen la resiliencia como la

capacidad dinámica y multifacética de los seres humanos para adaptarse con eficacia

frente a experiencias altamente estresantes, traumáticas o adversas. Esta capacidad no

se limita únicamente a la resistencia o recuperación, sino que también abarca procesos

de transformación personal, desarrollo de fortalezas internas, y crecimiento

postraumático. La resiliencia implica tanto factores individuales que son, la

autoeficacia, el optimismo y la regulación emocional, como contextuales, incluyendo

el apoyo social, los sistemas de creencias y los vínculos significativos con otros. Para

estos autores, cultivar la resiliencia es un proceso continuo que puede aprenderse,

desarrollarse y fortalecerse a lo largo de la vida.


3

Se pueden identificar cuatro tipos de resiliencia, si se atiende a los estadios,

orígenes e implicaciones que tienen:

Resiliencia física. Es algo que las personas pueden mejorar, hasta cierto

punto, siguiendo pautas de vida saludables. Dormir lo suficiente, mantener una dieta

nutritiva y hacer ejercicio regularmente son solo algunas formas de fortalecer este tipo

de resiliencia. En general, la resiliencia física se refiere a cómo el cuerpo se enfrenta

al cambio y se recupera de las demandas físicas, enfermedades y lesiones. Existe

correspondencia positiva entre la resiliencia y un mejor estado físico y se ha

investigado cómo este tipo de resiliencia afecta al envejecimiento.

Resiliencia social. También puede llamarse resiliencia comunitaria. Implica la

capacidad de recuperarse de situaciones difíciles de manera colectiva. Los aspectos de

la resiliencia social incluyen un elevado sentimiento de comunidad después de

desastres, guerras y conflictos. España muestra un nivel de resiliencia social mayor

que otros países de su entorno. Las comunidades socialmente resilientes poseen redes

y relaciones fuertes que fomentan la cooperación y la asistencia mutua. La resiliencia

social enfatiza la importancia de la acción colectiva, la empatía y la inclusión en la

creación de sociedades más fuertes e interconectadas.

Resiliencia mental. La resiliencia mental se refiere a la capacidad de una

persona para adaptarse al cambio y la incertidumbre. Las personas que poseen este

tipo de resiliencia son flexibles y calmadas durante momentos de crisis. Utilizan la

fortaleza mental para resolver problemas, avanzar y mantenerse esperanzadas incluso

cuando enfrentan contratiempos. La resiliencia mental es una cualidad clave que

permite a los individuos navegar por los obstáculos de la vida con perseverancia,

determinación y contribuye a una buena salud mental. La resiliencia mental implica


4

tener una mentalidad positiva, habilidades para resolver problemas y la capacidad de

percibir los obstáculos como oportunidades de crecimiento.

Resiliencia emocional. La resiliencia emocional se refiere a la capacidad de

una persona para gestionar y regular sus emociones ante las dificultades. Implica ser

consciente de las emociones, expresarlas adecuadamente y hacer frente al estrés con

eficacia. Una persona emocionalmente resiliente puede manejar emociones fuertes

como la ira, la tristeza o el miedo sin sentirse abrumada por ellas. Por ejemplo, si

alguien recibe críticas en el trabajo, una persona emocionalmente resiliente puede dar

un paso atrás, reflexionar sobre los comentarios y responder de forma constructiva en

lugar de ponerse a la defensiva o angustiarse.

Teoría de Ann Maten.

Ann Masten es una reconocida psicóloga del desarrollo y profesora en la

Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Su trabajo se ha centrado en el estudio de

la resiliencia en niños y adolescentes, especialmente en aquellos que han crecido en

contextos de riesgo como la pobreza, el maltrato o la violencia familiar. A diferencia

de otras visiones que presentan la resiliencia como una cualidad excepcional o propia

de personas extraordinarias, Masten plantea que la resiliencia es un proceso común y

natural del ser humano.

Una de sus principales contribuciones es el concepto de “resiliencia ordinaria”.

Con esta expresión, Masten quiere destacar que la resiliencia no es algo raro ni

milagroso, sino una capacidad que puede desarrollarse en muchas personas cuando los

sistemas de apoyo y protección que las rodean funcionan adecuadamente. Para ella, la

resiliencia no reside únicamente en el individuo, sino que es el resultado de la


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interacción entre las características personales y el entorno social, familiar, educativo

y comunitario.

Según Masten, la resiliencia emerge cuando existen sistemas adaptativos que

funcionan bien. Estos incluyen una relación afectiva segura con al menos un adulto, el

acceso a una educación de calidad, la presencia de normas claras en el hogar y en la

escuela, así como oportunidades para aprender, expresarse y sentirse valioso. También

reconoce la importancia de habilidades internas como el autocontrol, la inteligencia

emocional, la empatía y la capacidad para resolver problemas. Sin embargo, subraya

que estas habilidades se desarrollan y fortalecen dentro de un contexto que las nutre.

Su enfoque está influido por la teoría ecológica de Bronfenbrenner, que

sostiene que el desarrollo humano está condicionado por múltiples niveles de

influencia: desde lo más cercano, como la familia y la escuela, hasta factores más

amplios como la comunidad, la cultura y las políticas sociales. En ese sentido, Masten

promueve una visión de la resiliencia como un fenómeno multidimensional, en el que

se deben considerar tanto las fortalezas individuales como los recursos del entorno.

Una de sus obras más importantes es Ordinary Magic: Resilience Processes in

Development (2014), en la que reúne más de 30 años de investigación y evidencia

empírica sobre los procesos que favorecen el desarrollo saludable de niños expuestos

a la adversidad. En este libro, argumenta que la verdadera “magia” de la resiliencia no

está en actos heroicos, sino en el poder de lo cotidiano: el afecto, la educación, el

juego, el acompañamiento y las oportunidades de crecimiento personal. ( Masten,

Ordinary Magic: Resilience Processes in Development, 2014)

Teoría de Michael Rutter.


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Michael Rutter fue un psiquiatra infantil británico, considerado uno de los

pioneros en el estudio científico de la resiliencia. Su trabajo fue fundamental para

entender cómo algunos niños que crecen en condiciones de riesgo o adversidad no

desarrollan trastornos psicológicos, sino que logran adaptarse y llevar una vida

funcional. Su enfoque se centró en estudiar la resiliencia como un proceso dinámico,

más que como una característica estática o una cualidad individual.

Rutter definió la resiliencia como la capacidad de una persona para hacer

frente y adaptarse positivamente ante situaciones de estrés o riesgo, gracias a la

interacción de múltiples factores personales, familiares y sociales. En sus

investigaciones, demostró que no todos los niños que atraviesan situaciones difíciles

terminan desarrollando problemas emocionales o conductuales. Esto lo llevó a

preguntarse: ¿qué protege a algunos niños frente a las adversidades?

Una de sus principales contribuciones fue la identificación de los llamados

factores de protección. Estos son condiciones o elementos que disminuyen los efectos

negativos de los factores de riesgo, como la pobreza, el abandono, la violencia o la

pérdida familiar. Entre los factores de protección más importantes, Rutter destacó: una

relación positiva con al menos un adulto significativo, una autoestima adecuada, la

capacidad para resolver problemas, el sentido del humor y el apoyo social.

Rutter también dejó claro que la resiliencia no implica ausencia de dificultades

o sufrimiento, sino más bien la habilidad de seguir desarrollándose a pesar de ellos.

Además, rechazó la idea de que la resiliencia sea un rasgo de personalidad,

argumentando que se trata de un proceso de adaptación en constante cambio, influido

por el contexto y las experiencias de vida. Por eso, propuso estudiar la resiliencia

como un fenómeno complejo y en evolución.


7

Su trabajo tuvo una gran influencia en los campos de la psicología, la

psiquiatría infantil, la educación y la intervención social. Gracias a sus estudios, se

comprendió que la prevención y la intervención temprana son claves para fomentar la

resiliencia en niños y adolescentes en riesgo. Al identificar tanto los factores de riesgo

como los factores protectores, abrió la puerta a programas más eficaces de apoyo

psicosocial.

Una de sus publicaciones más citadas es Resilience in children: A review of

research and implications (1987), en la que hace una revisión de las investigaciones

sobre niños que enfrentan adversidades y reflexiona sobre las implicaciones de esos

hallazgos para la práctica clínica, educativa y comunitaria. (Rutter, M. 1987).

Teoría de Edith Grotberg.

Edith Grotberg fue una psicóloga estadounidense que dedicó gran parte de su

carrera al estudio y promoción de la resiliencia, particularmente en la infancia. Su

trabajo se centró en responder a una pregunta esencial: ¿cómo podemos enseñar y

fortalecer la resiliencia en las personas, especialmente en los niños? A diferencia de

autores que abordaron la resiliencia desde una perspectiva más clínica o médica,

Grotberg se enfocó en el desarrollo de estrategias prácticas para fomentar esta

capacidad en contextos educativos, familiares y comunitarios.

Una de sus mayores contribuciones fue la formulación del modelo “Yo tengo,

yo soy, yo puedo”, una herramienta sencilla y muy útil para identificar los factores

que fortalecen la resiliencia. Este modelo propone que las personas desarrollan

resiliencia gracias a tres grandes grupos de recursos:


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Yo tengo. hace referencia al entorno de apoyo, es decir, las personas con las

que el individuo cuenta (familia, amigos, maestros, vecinos) y que le brindan amor,

seguridad, límites claros y modelos de conducta positivos.

Yo soy. se refiere a las características personales positivas del individuo, como

la autoestima, el sentido del humor, la autonomía, el optimismo, la fe o la motivación

para crecer.

Yo puedo. abarca las habilidades sociales y cognitivas, como la capacidad de

comunicarse, resolver problemas, controlar impulsos, buscar ayuda y establecer

relaciones saludables.

Grotberg sostenía que la resiliencia puede ser enseñada y aprendida, y que

todos los niños tienen el potencial de desarrollarla si cuentan con los estímulos

adecuados. Por eso, promovió programas de intervención psicosocial orientados a

trabajar estos tres pilares tanto en la escuela como en el hogar, con el objetivo de

prevenir la vulnerabilidad emocional y fortalecer el desarrollo integral.

Una de sus frases más citadas es:

"La resiliencia es la capacidad del ser humano para enfrentarse a las

adversidades, superarlas y ser transformado positivamente por ellas."

Este enfoque positivo y esperanzador ayudó a cambiar la forma en que se

entendía la salud mental y el desarrollo infantil. Para Grotberg, lo importante no era

centrarse solo en los problemas o traumas, sino en las fortalezas y recursos que cada

persona podía activar para salir adelante.


9

Además, participó en investigaciones internacionales con organismos como la

UNESCO y el Instituto Internacional para el Desarrollo Infantil, lo cual permitió

aplicar su modelo en diversos contextos culturales, demostrando que la resiliencia es

una capacidad universal, aunque influida por el entorno social y cultural.

Teoría de Emmy Werner.

Emmy Werner fue una psicóloga del desarrollo nacida en Alemania y radicada

en Estados Unidos, ampliamente reconocida por su estudio longitudinal en la isla de

Kauai (Hawái), iniciado en 1955. En este estudio, siguió durante más de 40 años a 698

niños nacidos ese año, muchos de los cuales crecieron en contextos de pobreza,

violencia, abuso o negligencia. Su objetivo era observar cómo afectaban esas

condiciones al desarrollo físico, emocional y social de los niños a lo largo de su vida.

Los resultados de su investigación sorprendieron al mundo científico. Aunque

muchos de los niños en situaciones de riesgo sí presentaron dificultades en su

desarrollo, alrededor de un tercio de ellos logró desarrollarse de forma saludable,

estable y exitosa, tanto a nivel personal como profesional. A estos niños los llamó

“resilientes”, y su trabajo ayudó a demostrar empíricamente que el sufrimiento

temprano no determina de forma definitiva el futuro de una persona.

Werner identificó una serie de factores protectores que contribuyeron al

desarrollo de la resiliencia en estos niños. Entre ellos destacaban:

El vínculo estrecho con al menos un adulto estable y afectuoso (no

necesariamente un padre o madre; podía ser un abuelo, un maestro, un vecino).


10

Una personalidad adaptable y sociable, con capacidad para establecer lazos

positivos.

El sentido de propósito y motivación personal, que los llevaba a buscar

oportunidades de mejora y superación.

Entornos escolares o comunitarios de apoyo, que ofrecían estructura, afecto y

posibilidades de participación.

Una de sus grandes aportaciones fue demostrar que la resiliencia no depende

exclusivamente del individuo, sino de una red de apoyo y recursos que permiten a la

persona enfrentar la adversidad y crecer a partir de ella. Además, subrayó que la

resiliencia puede manifestarse en distintas etapas de la vida, y que incluso personas

que tuvieron un inicio difícil pueden reorganizar su vida más adelante si encuentran

las condiciones adecuadas. (Werner, E. E., & Smith, R. S. 1992).

En palabras de Werner:

“Muchas personas logran crecer sanamente a pesar de sus circunstancias, no

porque hayan sido inmunes al dolor, sino porque tuvieron a alguien que creyó en

ellas.”

Su enfoque combina el rigor científico con una visión profundamente humana,

centrada en el poder de la esperanza, la relación y el desarrollo a largo plazo. A partir

de su investigación, se comenzó a hablar de la importancia de invertir en el apoyo

temprano, especialmente en políticas públicas, programas de educación y estrategias

de intervención familiar.
11

Desde la perspectiva que hemos desarrollado a lo largo de nuestras

investigaciones y en concordancia con nuestro marco teórico, hemos decidido tomar

como referente a Boris Cyrulnik y Edith Grotberg, ya que ambos presentan un

concepto amplio y profundo de la resiliencia de manera general y de manera personal.

Además, sus enfoques desde la perspectiva psicológica enriquecen significativamente

la comprensión del fenómeno, lo que resulta especialmente útil para el análisis de

nuestro caso.

Referencias de la biblioteca.

Teoría de Marisa Salanova.

Define la resiliencia como la habilidad que tenemos para adaptarnos al estrés y

a las adversidades. Sus estudios iniciales entendían la resiliencia como la capacidad de

seguir funcionando bien en situaciones complicadas y reponerse de estas de manera

relativamente rápida, y que puede desarrollarse y cultivarse tanto a nivel personal

como social.

La autora tenia una frase que decía: “las adversidades nos hacen sufrir, pero

también nos frecen una oportunidad de crecimiento”. Esto no significa que debamos

adaptar una actitud trivial o suponer que es la persona la que tiene la obligación de

salir de ellas. Nada mas alejado de los que pienso. Significa que a veces, cuando no

tenemos el control de la situación, siempre nos queda la posibilidad de “aceptarla” y

aprender de ella.

Teoría de Martin Seligman.


12

Martin Seligman, reconocido como uno de los fundadores de la Psicología

Positiva, ha desarrollado una visión profunda sobre la resiliencia, especialmente en

contextos de adversidad personal y profesional. En lugar de verla simplemente como

la capacidad de soportar dificultades, Seligman la define como la habilidad de

recuperarse, aprender de las experiencias difíciles y seguir adelante con mayor

fortaleza. Su enfoque se basa en fomentar el bienestar duradero y el crecimiento

personal a través de herramientas psicológicas accesibles y entrenables.

Uno de los conceptos centrales en su teoría es el optimismo aprendido. Según

Seligman, las personas no nacen optimistas, sino que pueden aprender a serlo

mediante el cambio en su forma de interpretar los eventos negativos. Esta perspectiva

optimista no niega la realidad del dolor o la pérdida, sino que ayuda a las personas a

entender que los problemas son temporales, específicos y controlables. Así, alguien

resiliente no piensa “esto siempre me pasa” o “no hay nada que pueda hacer”, sino

que busca soluciones y mantiene la esperanza.

Otra pieza clave en su enfoque es el estilo explicativo, es decir, la forma en

que las personas explican los eventos negativos en sus vidas. Quienes poseen un estilo

explicativo pesimista suelen atribuir sus fracasos a causas internas, permanentes y

globales (por ejemplo: “soy un fracaso en todo”), mientras que las personas resilientes

atribuyen los problemas a causas externas, temporales y específicas (como: “esta vez

no estudié bien, pero puedo mejorar para el próximo examen”).

En sus investigaciones, Seligman también introduce las “3 P de la resiliencia”,

desarrolladas junto a Sheryl Sandberg. Estas son: Personalización (entender que no

todo lo negativo es culpa tuya), Permanencia (reconocer que el dolor no dura para

siempre) y Pervasividad (diferenciar una situación difícil de otras áreas de tu vida que
13

pueden estar bien). Estas tres ideas ayudan a mantener la perspectiva y evitar que una

crisis lo contamine todo. Además, Seligman sostiene que el fortalecimiento de las

fortalezas personales como la gratitud, la perseverancia, la valentía o el sentido del

propósito que permite desarrollar una base sólida para enfrentar desafíos. La

resiliencia, desde su visión, también se relaciona con el desarrollo de estrategias de

afrontamiento activas, como el pensamiento crítico, el manejo emocional y el apoyo

social.

Una aplicación práctica de este enfoque fue el trabajo que realizó con el

ejército de los Estados Unidos a través del programa Comprehensive Soldier Fitness,

donde se enseñaron estas herramientas a soldados para prepararlos psicológicamente

antes de enfrentar el combate. El objetivo era fortalecer su resiliencia emocional para

que pudieran manejar el estrés extremo, reducir el riesgo de trastornos como el estrés

postraumático y mantener un funcionamiento positivo incluso en condiciones

adversas.

Teoría de Richard Davidson.

Richard J. Davidson, neurocientífico y psicólogo, es conocido por su trabajo

sobre las bases neuronales de las emociones y la plasticidad cerebral. Su enfoque

sobre la resiliencia parte de una perspectiva neurocientífica: para Davidson, la

resiliencia no es solo una cualidad psicológica, sino una habilidad del cerebro que se

puede entrenar. Esta idea rompe con la noción de que la resiliencia es algo con lo que

se nace o no, y plantea que todos pueden desarrollarla mediante el fortalecimiento de

ciertos circuitos cerebrales.

Según Davidson, la resiliencia está íntimamente relacionada con la rapidez con

la que una persona puede recuperarse emocionalmente después de experimentar una


14

situación adversa. No se trata de no sentir dolor o tristeza, sino de cuánto tiempo se

permanece atrapado en esos estados emocionales negativos. Las personas resilientes

no evitan los desafíos ni niegan las emociones difíciles, pero pueden volver a un

estado de equilibrio con mayor velocidad.

Desde su investigación en el laboratorio del Center for Healthy Minds de la

Universidad de Wisconsin-Madison, Davidson ha identificado ciertas regiones del

cerebro, como la amígdala y la corteza prefrontal, que desempeñan un papel clave en

la resiliencia emocional. La amígdala se activa ante amenazas o emociones intensas,

mientras que la corteza prefrontal ayuda a regular esa activación. En personas

resilientes, esta conexión es más fuerte y efectiva, lo que les permite manejar mejor el

estrés.

Davidson también propone que la resiliencia se puede entrenar mediante

prácticas regulares, como la meditación, la atención plena (mindfulness) y el cultivo

de emociones positivas como la compasión o la gratitud. Estas prácticas fortalecen los

circuitos neuronales asociados con la regulación emocional, lo que mejora la

capacidad de respuesta ante los desafíos. A través de la neuro plasticidad, el cerebro

cambia y se adapta según las experiencias, por lo que cuanto más se entrenan estas

habilidades, más naturales se vuelven. Además, en su libro "The Emotional Life of

Your Brain", Davidson clasifica la resiliencia como uno de los seis estilos

emocionales que cada persona tiene y que influyen en su forma de enfrentar la vida.

Para él, entender estos estilos emocionales permite intervenir de forma más precisa

para mejorar la salud mental y el bienestar general.

Teoría de George Bonnano.


15

George Bonanno, psicólogo clínico e investigador en la Universidad de

Columbia, es ampliamente reconocido por sus estudios sobre la resiliencia en el

contexto del duelo, el trauma y la pérdida. A diferencia de otros enfoques que tienden

a ver la resiliencia como un proceso prolongado de lucha y recuperación, Bonanno

plantea que la mayoría de las personas son naturalmente resilientes y logran adaptarse

rápidamente incluso a eventos altamente estresantes, sin necesidad de terapia o

intervenciones formales.

Uno de los aportes más importantes de Bonanno es su idea de que la

resiliencia es la respuesta más común ante la adversidad, y no una excepción. En sus

investigaciones ha demostrado que, tras la muerte de un ser querido, un desastre

natural o un trauma, muchas personas no desarrollan trastornos psicológicos como el

estrés postraumático. En lugar de eso, mantienen niveles relativamente estables de

funcionamiento emocional y social. Esto desafía la creencia tradicional de que el

sufrimiento prolongado es una señal inevitable de profundidad emocional o salud

mental.

Bonanno define la resiliencia como la capacidad de mantener una estabilidad

psicológica saludable frente a experiencias adversas. Esta estabilidad no significa

insensibilidad, sino la habilidad de seguir adelante sin quedar atrapado en el dolor.

Para él, una persona resiliente no necesariamente niega lo que siente, pero sí es capaz

de regular sus emociones de forma flexible y adaptativa.

Una de las ideas centrales en su teoría es la del "repertorio flexible", es decir,

la capacidad de adaptar nuestro comportamiento emocional a las demandas de la

situación. Las personas resilientes no siguen una única estrategia para todo; en

cambio, ajustan su respuesta según el contexto: a veces expresan emociones, otras


16

veces las controlan, dependiendo de lo que sea más útil en ese momento. Esta

flexibilidad emocional y conductual es, para Bonanno, una de las claves más

importantes de la resiliencia. Además, ha cuestionado la idea de que todas las

personas necesitan hablar o expresar abiertamente sus emociones para sanar. En

muchos casos, el silencio o la distracción también pueden ser respuestas saludables.

Lo importante, según Bonanno, no es qué estrategia se usa, sino si esa estrategia es

funcional para la persona en su contexto específico.

Propósito del test:

Población o usuario:

Revisar APa y citas

Tabla de operacionalización.

Dimensiones Indicadores reactivos

Capacidad de - Retoma su vida y ¿Qué cambios ha

reconstruirse después de proyectos luego de la experimentado en su

un trauma adversidad, aunque con forma de ver la vida

cicatrices emocionales. después de la adversidad?

¿Ha logrado retomar

alguna meta personal o

proyecto que tenía antes


17

de la situación difícil?

¿Cuál?

¿Siente que aún carga con

secuelas emocionales de

lo vivido? ¿Cómo las

maneja en el día a día?

- Muestra capacidad de ¿Qué aspectos de su rutina

reorganizar sus rutinas, diaria ha tenido que

vínculos y metas. modificar para adaptarse a

su nueva realidad?

¿Cómo ha cambiado su

forma de relacionarse con

las personas cercanas

después de la adversidad?
18

¿Ha establecido nuevas

metas o ha redefinido las

que tenía? ¿Podría

compartir alguna de ellas?

Apego seguro o red de - Tuvo o tiene al menos ¿Hubo alguien que te

apoyo un vínculo afectivo ayudó o te dio apoyo

significativo que le sirvió cuando pasaste por un

como sostén emocional. momento difícil?

- Se siente acompañado y ¿Esa persona te hizo sentir

confiado en los momentos mejor o más fuerte? ¿De

de crisis. qué manera?

¿Todavía tienes contacto

con esa persona que te

apoyó? ¿Cómo es su

relación ahora?

¿Sientes que no estás solo

cuando tienes un
19

problema?

¿Hay alguien en quien

confíes cuando estás triste

o preocupado?

¿Te ayuda hablar con

alguien cuando estás

pasando por algo difícil?

¿Con quién sueles hablar?

Sentido del humor - Es capaz de reírse de sí ¿Alguna vez te has reído

mismo o de la situación de algo que te pasó,

difícil sin negar el dolor. aunque en su momento

fue difícil?

- Usa el humor para

aliviar tensiones propias y ¿Puedes bromear sobre lo

ajenas. que viviste, aun sabiendo

que fue algo que te dolió?

¿Crees que el humor te ha

ayudado a sentirte un
20

poco mejor en medio de

una situación dura?

¿Cuando estás tenso o

triste, usas el humor para

sentirte mejor?

¿Te gusta hacer reír a

otros cuando están

pasando por un mal

momento?

¿Crees que el humor

ayuda a calmar los nervios

o a mejorar el ambiente

cuando algo va mal?

Narrativa personal - Puede relatar su ¿Puedes contar lo que te

experiencia traumática de pasó, aunque haya sido

manera coherente y con difícil, de forma que otros

sentido. lo entiendan?

- Integra el dolor en su ¿Sientes que puedes

historia de vida sin quedar hablar de esa experiencia


21

fijado en él. sin confundirte o perderte

en los detalles?

¿Crees que entiendes por

qué pasó lo que pasó o

qué significó para ti?

¿Aunque te dolió lo que

viviste, sientes que has

seguido adelante con tu

vida?

¿Puedes hablar de esa

experiencia sin sentir que

sigues atrapado en ella?

¿Ves esa situación como

una parte de tu historia,

pero no como lo único que

te define?

Creatividad - Encuentra soluciones ¿Has encontrado formas

originales a los problemas diferentes o creativas para

surgidos por la resolver problemas


22

adversidad. difíciles?

- Se atreve a pensar y ¿Se te han ocurrido ideas

actuar de forma no nuevas cuando las

convencional para salir soluciones comunes no

adelante. funcionaban?

¿Te gusta buscar tu propia

manera de hacer las cosas

cuando enfrentas un

problema?

¿Te animas a hacer cosas

diferentes a las que hacen

los demás para mejorar tu

situación?

¿Alguna vez hiciste algo

que no era lo “normal”,

pero te ayudó a salir

adelante?
23

¿Te sientes cómodo

probando nuevas ideas,

aunque otros no las

entiendan al principio?

Optimismo realista - Reconoce las ¿Sabes que lo que viviste

dificultades, pero fue difícil, pero crees que

mantiene la esperanza de puedes salir adelante?

superarlas.

¿Aunque a veces te

- No niega la gravedad de sientas mal, piensas que

lo vivido, pero confía en las cosas pueden mejorar?

la posibilidad de

crecimiento.
¿Tienes esperanza en tu

futuro, a pesar de lo que te

pasó?

¿Reconoces que lo que

viviste fue duro, pero

sientes que has aprendido

algo de eso?
24

¿Aunque fue una

experiencia dolorosa,

crees que te ayudó a

crecer como persona?

¿Piensas que, a pesar de lo

malo, puedes sacar algo

positivo de lo que te pasó?

Autonomía - Toma decisiones y actúa ¿Has hecho cosas

a pesar del miedo, la importantes aunque

tristeza o la tuvieras miedo o te

incertidumbre. sintieras triste?

- Se siente agente activo ¿A veces actúas aunque

en su propia vida, no solo no sepas exactamente qué

víctima de las va a pasar?

circunstancias.

¿Te esfuerzas por seguir

adelante, aunque las

emociones sean difíciles?


25

¿Sientes que tú puedes

cambiar tu vida con tus

decisiones?

¿Crees que lo que haces

cada día influye en cómo

te sientes o en lo que

logras?

¿Te ves como alguien que

puede tomar el control,

más que solo sufrir lo que

pasa?

Flexibilidad - Se adapta a los cambios ¿Has podido seguir con tu

de la vida post-trauma sin vida, aunque algunas

quedar estancado en lo cosas ya no sean como

perdido. antes?

- Acepta que los planes y ¿Tratas de adaptarte a los

expectativas deben cambios, en vez de

ajustarse a las nuevas quedarte pensando en lo

realidades.
26

que perdiste?

¿Sientes que, poco a poco,

vas encontrando nuevas

formas de vivir después

de lo que pasó?

¿Has cambiado algunos

planes porque las cosas ya

no son como esperabas?

¿Te cuesta aceptar que a

veces hay que ajustar lo

que uno quiere o espera?

¿Estás tratando de hacer

nuevos planes que se

adapten a cómo es tu vida

ahora?

Sentimiento de - Encuentra un nuevo ¿Después de lo que

propósito sentido o misión en su viviste, sientes que tu vida


27

vida luego del trauma. tiene un nuevo propósito?

- El dolor vivido impulsa ¿Te has planteado nuevas

proyectos, acciones o metas o formas de ver la

cambios con valor vida tras esa experiencia?

personal o social.

¿Crees que lo que pasó te

ayudó a ver lo que

realmente es importante

para ti?

¿Has hecho algo nuevo o

diferente motivado por lo

que viviste?

¿Tu experiencia difícil te

ha llevado a ayudar a

otros o a hacer algo con

más sentido?

¿Crees que ese dolor te

dio fuerza para hacer


28

cambios positivos en tu

vida o en la de otros?

Referencias

Cyrulnik, B. (2003). Los patitos feos: La resiliencia: una infancia infeliz no determina

la vida. Editorial Gedisa.

Southwick, S. M., Charney, D. S. y DePierro, J. (2023). Resiliencia: La ciencia de

dominar los mayores desafíos de la vida (3.ª ed.). Cambridge University Press.

Cyrulnik, B. (2003). Los patitos feos: La resiliencia: una infancia infeliz no determina

la vida. Editorial Gedisa.


29

Salanova, M. (2023). Resiliencia: ¿Cómo me levanto después de caer? Biblioteca de

psicología.

Feder, D.J. (2018). Resiliencia: Como la mente supera las adversidades. Neurociencia

y Psicología.

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