Identidad Clásico SJ
Identidad Clásico SJ
2
Cf. Ijsewijn-Sacré 1998, p. 24; van Tieghen 1966, p. 302.
3
Con respecto a los modelos literarios de este género, la tradición griega puede
clasificarse en arcaica y helenística. Dentro de la primera se ubica Hesíodo, con Los tra-
bajos y los días, y dentro de la segunda, Arato, con su obra Phaenomena, y Nicandro de
Colofón, autor de Georgica (poema didáctico perdido), Theriaca (tratado acerca de los
remedios contra las mordeduras venenosas) y Melissurgica (tratado sobre las abejas).
Entre los antecedentes latinos, cabe mencionar a Catón y a Varrón, destacados por sus
tratados De Agricultura y Res Rusticae.
4
Entre las convenciones genéricas, se destacan las siguientes: a) Autoridad y superio-
ridad del poeta: el poeta que aspira a cumplir el papel de maestro debe establecer primero
su autoridad, la cual se revela frecuentemente a partir de la invocación a la divinidad
vinculada con el tema a tratar. En cuanto a la superioridad, el poeta la enfatiza emplean-
do el imperativo y amonestando a sus lectores a prestar atención. b) Establecimiento del
tema y presentación de la materia a partir de amplios proemios y de la articulación de las
partes expositivas y argumentativas. Cumplen, en este punto, un papel fundamental
las descripciones, las argumentaciones retóricas y las digresiones. c) Destinatario: de
todas las convenciones que definen al género, la figura del destinatario es la que la crítica
temprana toma como base para reconocer el significado de la poesía didáctica.
5
En realidad, el gran árbol de la poesía didáctica está representado por tres ramas:
Lucrecio, Virgilio y Manilio.
6
Giovanni Pontano, Girolamo Vida, Rapin y Vanière son algunos de los poetas di
dácticos más reconocidos.
7
La Compañía de Jesús nace en un ambiente educativo, el de los compañeros fundadores
que se habían formado en la Universidad parisina, viviendo en sus distintos colegios. No
se establecieron como una sociedad de maestros, sino de sacerdotes reformados y suficien-
temente instruidos, aunque es indudable la prioridad educativa a lo largo de su trayectoria
desde el s. xvi en adelante. Además del género didáctico, se valieron del drama escolar y
del emblema para desplegar sus ideales pedagógicos. Cf. Burrieza Sánchez 2010, p. 180.
8
El sistema pedagógico jesuítico denominado Ratio Studiorum (1599) se dividía en
Estudios inferiores, en los que se impartía Gramática latina (ínfima, media y superior),
Retórica y Humanidades, y en Facultades superiores, cuyas materias eran Sagrada
Escritura, Lengua hebrea, Teología Escolástica, Casos de conciencia, Filosofía, Filoso-
fía Moral y Matemáticas. En las clases de gramática, los alumnos aprendían latín y, en
menor medida, griego, y recibían conocimientos básicos de cultura grecolatina. En las
clases de Humanidades y de Gramática se proponía el estudio de una serie de autores,
en su mayoría latinos, necesarios para garantizar la buena formación de los estudiantes.
En estas áreas la lectura, la memorización y la imitación de la poesía latina ocupaban un
lugar relevante. Se aconsejaban expresamente Virgilio, Ovidio, Horacio, Séneca, Marcial,
Tibulo, Propercio, Terencio, Estacio, Claudiano, Galo, Ausonio e incluso Catulo y Plau-
to, siempre expurgados en ediciones ad usum scholarum Societatis Iesu. Cf. Gil 1992.
9
Cf. Haskell-Hardie 1999, p. 10.
10
Cf. Haskell 2003, p. 6.
11
Otros autores representativos de este siglo son Abad, Alegre y Clavigero.
12
Cf. Habinek 1998, p. 3.
13
Cf. Sharrock, en Gibson 1997, pp. 99-115.
14
La enseñanza se desarrolla de manera simultánea con la lectura del poema, se des-
pliega en un presente de enunciación continuo (“ahora te explicaré”, “entenderás más
fragmento es otro ejemplo de combinación de pasajes por alusión múltiple (G. I, Aen.
III, G. II), herramienta de gran potencial que Landívar sabe explotar en su poema.
22
Landívar R. M. IV.1: “Después que visitamos los campos cristalinos de Neptuno”.
23
Landívar R. M. I.28-31: Tu, qui concentus plectro moderaris eburno, / et sacras
cantare doces modulamina Musas, / tu mihi uera quidem, sed certe rara canenti / dex-
ter ades, gratumque melos largire uocatus (“Tú, que conciertas música con el ebúrneo
plectro y les enseñas a las sagradas Musas a modular armonías, propicio y convocado
para prodigar una grata melodía, asísteme a mí, que canto asuntos, en verdad, reales,
pero poco frecuentes”). Cabe señalar que en estos versos el poeta establece el patrón de
acuerdo con el cual compondrá los restantes cantos: invocación personal a las Musas y
a distintas divinidades. En la invocación a Apolo que sigue el estilo clásico, Landívar
entabla un diálogo intertextual con Propercio (siue lyrae carmen digitis percussit ebur-
nis, 2.1.9) y Ovidio (en tibi deuoto nomine dexter ades, Fast. 1.6).
24
Landívar R. M. IV.5-11: Tu, quae puniceo, Tritonia Virgo, colore / intextos auro
regum perfundis amictus, /et Lydam laetaris acu uicisse puellam; / dic mihi, quae de-
derit regio tibi prouida fucos, / atque orbem cocco, Tyrioque impleuerit ostro; / quis
legat haec campis, quae mittant semina terrae / et quo nascantur regalia germina cultu
(“Tú, Virgen Tritonia, que tiñes de color púrpura los mantos reales entretejidos de oro
y que te alegras de haber vencido a la doncella Lidia con la aguja, dime qué próvi-
da región te ha dado los jugos y ha llenado el orbe con grana y múrice tirio; quién los
recoge en los campos, qué semillas arrojan a la tierra y con qué cultivo nacen los gér-
menes reales”). Nótese que Landívar se refiere a Minerva como Tritonia Virgo. En este
sentido, dice Higgins (2000, p. 169): “With the formulation of this rhetorical request to
Tritonia, he is able to integrate the account of the dye’s elaboration into the order of
universal knowledge and value derived from classical antiquity”. El empleo del adje-
Rusticationis Mexicanae huic carminis praefixi titulum, tum quod fere om-
nia in eo congesta ad agros Mexicanos spectent, tum etiam quod de Mexici
nomine totam Nouam Hispaniam uulgo in Europa appellari sentiam, nulla
diuersorum regnorum ratione habita. In hoc autem opusculo nullus erit fic-
tioni locus, eam si excipias, quae ad lacum Mexicanum canentes Poetas
inducit. Quae uidi refero, quaeque mihi testes oculati, caeteroquin uera-
cissimi, retulere. Praeterea curae mihi fuit oculatorum testium auctoritate
subscripta, quae rariora sunt, confirmare. Ad fodinas quod attinet, plura in
hoc carmine desiderari fateor. Neque enim mihi proposui exactissimam eius
laboris notitiam exhibere; quippe qui magnae molis uolumen exigeret; sed
praecipua dumtaxat, scituque digniora. Denique ut inoffenso pede carmen
hocce percurras, Lector beneuole, te monitum uelim more me poetico locu-
turum, quotiescumque inanium Antiquitatis numinum mentio inciderit. Sanc-
te equidem scio, ac religiose profiteor, huiusmodi commentitiis numinibus
sensum nullum inesse, nedum uim, ac potestatem. Vereor tamen, ne dum ista
percurreris, aliqua interdum suboscura offendas. In argumento quippe adeo
difficili omnia latino uersu ita exprimere, ut uel rerum ignaris sub aspectum
cadant, arduum quidem est; ne dicam impossibile. Nihilominus claritati, qua
potui diligentia, ut prouiderem, plurimum in iis, quae nunc primum in luce
prodeunt, adlaboraui: uulgata uero ad incudem reuocaui; in quibus plura mu-
taui, non nulla addidi, aliqua substraxi. Sed uerendum est adhuc, ne incas-
sum desudauerim, neque eorum satis desiderio fecerim, qui in rebus etiam
suapte natura difficillimis nullum uellent laborem impendere. Solacio tamen
mihi erit, quod hac super re Golmarius Marsiglianus cecinit:
28
El Monitum a la segunda edición (1782) figura después de la oda Vrbi Guatimalae,
como una pausa que pone freno al fluir de las emociones del vate.
29
Landívar R. M., Monitum: “Titulé este poema Por los campos de México, por un
lado, porque casi todo lo que contiene atañe a los campos mexicanos; por otro, también
porque oigo que en Europa se conoce vulgarmente toda la Nueva España con el nombre
de México, sin tomar en cuenta la diversidad de territorios. En este opúsculo no tendrá
cabida la ficción, a excepción de la que introduce a los poetas cantando a la orilla del
lago mexicano. Narro las cosas que vi y las que me refirieron testigos oculares, por otra
parte muy veraces. Además me preocupé por comprobar las afirmaciones —pocas en
verdad— sostenidas por la autoridad de los testigos. Confieso que en lo relativo a las
minas falta mucho en este poema; pues no me propuse dar minuciosa información sobre
esta actividad, dado que exigiría un libro voluminoso, sino principalmente acerca de lo
fundamental y más digno de ser conocido. Finalmente, para que sin tropiezos recorras
este poema, lector benévolo, quisiera advertirte que hablaré según el estilo poético,
cuantas veces ocurriere nombrar las vanas divinidades de la Antigüedad. Pues sé ho-
nestamente y lo confieso con escrúpulo que tales númenes fabulosos no tienen facultad
alguna, ni mucho menos fuerza y poder. Temo, sin embargo, que mientras leas esto
encuentres algunos pasajes oscuros; pues expresar todo en verso acerca de tan difícil
argumento, de modo que lo perciban aun los profanos, es por cierto ardua tarea, por no
decir imposible. Con todo, para atender a la claridad con la mayor diligencia posible,
trabajé empeñosamente en esto que ahora por primera vez sale a la luz pública, en ver-
dad convoqué al yunque lo ya divulgado, introduje varios cambios, añadí algunas cosas
y suprimí otras. Pero debo temer además haber sudado en vano, sin haber satisfecho
el deseo de los que, aun en asuntos dificilísimos por su propia naturaleza, no quieren
gastar ningún esfuerzo. Sin embargo, sírvame de consuelo lo que sobre todo esto cantó
Golmario Marsigliano: ‘Oh cuán difícil es hallar vocablos y descubrir metros, en asun-
tos totalmente nuevos. Con frecuencia (ya desde ahora lo presiento), me faltarán las
palabras y a menudo el ritmo se rebelará contra las voces’ ”.
30
La indicación de fuentes y autoridades de apoyo o la mención de documentos
complementarios se despliegan en las notas al pie, consideradas elementos del paratex-
to. Sobre la arquitectura peritextual de la Rusticatio, cf. Suárez 2007 y 2009.
31
Ambos cantos representan un himno al trabajo y al hombre, tenaz en la lucha con la
naturaleza y hábil para obtener sus beneficios. En opinión de Rodríguez Gil (1952, p. 50),
dichos libros son los más áridos de leer porque en ellos predomina la parte didáctica. Sin
embargo, el didactismo es uno de los aspectos más destacados del carmen landivariano.
cos fueron escritos por maestros, “Jesuit didactic poets were not usually
professional teachers of subjects of their poems”, en palabras de Haskell
(2003, p. 5).
Movido por escrúpulos de orden teológico y en prevención de la cen-
sura, el jesuita advierte al lector que ha de mencionar reiteradas veces a
las divinidades antiguas. La presencia de éstas responde a una exigencia
de la tradición, entendida, en términos de Conte (1986, p. 37), como
una precondición necesaria para la aemulatio y la alusión, aunque, tal
como lo observa Laird (2006, p. 52), posiblemente Landívar haya que-
rido marcar la diferencia entre su propia práctica poética y el estilo más
literal de su antecesor, el jesuita Jacques Vanière, quien hizo explícita su
decisión de emplear temas del mito clásico.
Pero, lo que es más importante, Landívar presupone un tipo de lector,
valorado mesuradamente (Lector beneuole),32 como destinatario real de
su obra: el europeo culto de la Ilustración, desconocedor de América.
Transmitir información acerca de lo americano responde, pues, a una
clara finalidad didáctica que se suma a la intención de propiciar otro tipo
de relaciones internacionales con los europeos, diferentes de las existen-
tes entonces con América.
La poesía didáctica no sólo exige herramientas técnicas, sino además
una mentalidad literaria predispuesta a la disciplina y a la diligentia
para luego emprender la tarea de ordenar el material y escribir. En este
sentido, hay que destacar la pertinencia del modificado verbal adla-
borare, definido como addere cum labore,33 a propósito de la tarea de
reescritura y transformación que el autor jesuita34 decidió llevar a cabo
entre la editio princeps (1781) y la editio altera (1782).35
32
Según la tradición literaria, el autor acostumbra alabar o vituperar en el prólogo a
los lectores. En opinión de Marrero Fente (1999, p. 86), las llamadas de afecto positivo
se mueven desde el elogio desmedido hasta la más cruel indiferencia, crueldad o insulto.
33
Cf. ThLL, s. v.
34
La imagen del yunque (incus) y la caracterización del proceso de creación reflejan
precisamente el método de composición recomendado por Horacio (P. 438-441), quien
ataca el ornamento ambicioso y la frase ambigua. Landívar declara, pues, la filiación
de sus principios poéticos con los que el poeta latino plantea en el Ars. Cf. Laird 2006,
p. 53.
35
En la segunda edición de la Rusticatio (Bolonia 1782), Landívar retoma el discur-
so del Monitum de 1781 y agrega un quinto parágrafo donde incorpora elementos en
respuesta a posibles reacciones del público y la crítica.
36
En opinión de Vargas Alquicira (1986, p. 49), “lo maravilloso americano” es un
fenómeno literario que abarca tres temas fundamentales: la antigua cultura indígena, la
ciudad de México y sus riquezas y la Virgen de Guadalupe. Por su parte, Heredia Correa
(1994) se refiere a cuatro temas de la cultura novohispana que tienen una importancia
primordial en la conformación de una conciencia de identidad nacional: la geografía y
el territorio, la oposición criollos-peninsulares, la comunidad de costumbres, institucio-
nes y tradiciones, y la asunción por parte de los criollos de la historia de los pueblos
indígenas como su propia historia.
37
Tomamos aquí la expresión de Conte 1986.
38
Golmarius Marsiglianus o Hyeronimus Lagomarsini (1698-1773) se desempeñó
como profesor de Retórica en Florencia desde 1732, donde abordó el estudio de autores
clásicos latinos y, muy especialmente, la obra de Cicerón.
39
Cf. Lucr. I.136-139; Manil. 3.31-34.
40
Muchos otros autores de la Antigüedad clásica y el Renacimiento han dejado su
huella en el poema landivariano: Homero, Hesíodo, Lucrecio, Horacio, Ovidio, Lucano,
Plinio, Apuleyo, Petrarca, Fracastoro y Tomás Moro.
41
Acerca de la hipertextualidad de la Rusticatio Mexicana, cf. Suárez 2006.
el jesuita opta por los castores. En efecto, a partir del valor comunitario
encarnado en la sociedad de estos mamíferos, es posible reconstruir una
lectura metafórica, casi inexistente en el resto de los cantos, y lograr la
síntesis entre la valoración típica del homo naturalis propia de su época
y las ideas sobre la convivencia social que maneja la tradición jesuítica.
A partir de esta lectura, se comprueba la finalidad didáctica de la obra
y, en consecuencia, el proyecto ideológico del autor. Asimismo, en vir-
tud de la configuración del castor como agente de una estructura social
altamente racionalizada, el poeta reconsidera la imagen de América y, si
bien no discute abiertamente la condición colonial de su patria, se vale
de la utopía para exaltar, por un lado, los beneficios de la libertad y del
gobierno autónomo y, por otro, la representación del espacio americano
no como un ámbito indomable, sino como una eutopía, es decir, el lugar
del cumplimiento de las antiguas profecías, el buen lugar concebido
como el producto de una dialéctica entre naturaleza y artificio.42
Landívar utiliza el texto virgiliano como modelo genérico y como
modelo ejemplar.43 Ahora bien, la supremacía de Virgilio y la utilización
de Geórgicas como hipotexto responde no sólo al principio de la imitatio
et aemulatio ueterum enarbolado por la Ratio Studiorum, sino también a
una corriente ideológica más profunda.44
El paradigma pedagógico ignaciano45 aporta la visión de un proceso
didáctico dividido en cinco etapas (contextualización, experiencia, re-
flexión, acción y evaluación), en el que se combinan trabajo/esfuerzo
y aprendizaje, acción y contemplación.46 Por tal razón, según Haskell
(2003, p. 15), la imitatio de las Geórgicas comienza entonces cuando los
jesuitas descubren en esta obra “the ideal venue for figuring and affir-
ming the ignatian wedding of action and contemplation”.
42
Cf. Suárez 2005.
43
Este planteamiento es el que permite abordar un camino intermedio entre la au-
sencia y la omnipresencia del autor. Toda semejanza textual no se explica sólo como el
resultado de la intencionalidad de un sujeto literario, sino también como un modo de
funcionamiento del texto que surge de una codificación literaria común que prevé la
asimilación y transformación de lenguajes diversos. Cf. Conte 1986, p. 28.
44
Cf. Haskell 2003, p. 15.
45
El paradigma pedagógico ignaciano emerge de la experiencia de Ignacio de Loyo-
la, de sus cartas, de sus Constituciones (1540) y de sus reglas (Ratio Studiorum 1599).
46
Ambas instancias son consideradas como facetas del esfuerzo religioso individual.
Cf. Harris 1989, p. 51.
47
Cf. old, s. v. (3) y (4).
48
En R. M. V.10-11, el poeta pide asistencia a Minerva para que dirija su labor poé-
tica, referida en este caso a la industria del añil: Ne tamen ipse tuos euertam nescius
agros / Dextra faue, praesensque meum moderare laborem (“Para que yo mismo, sin
saber, no destruya tus campos, ayúdame y siéndome favorable dirige mi labor”). Las
otras ocurrencias del lexema apuntan a la actividad intelectual.
49
Landívar, R. M., App. 94-112: “He aquí para ti, juventud que floreces con el ardor
de la primera edad, a quien la naturaleza concedió gozar un clima benigno, endulzar los
oídos con el canto de las aves y contemplar sus bandadas disparándose a través del cielo
con sus alas multicolores y a quien el campo cubierto de hierbas ofrece generosamente
gramíneas verdegueantes, que deslumbran con flores perfumadas; he aquí para ti, los
cantos con los cuales intentaba engañar mis luctuosas preocupaciones y mi ocio a orillas
del impetuoso Reno. Aprende a valorar tus fértiles tierras, a explorar animosamente y
a investigar contemplando ampliamente las riquezas del campo, los excelentes dones
del cielo. Sea otro el que siga las campiñas doradas por la luz del sol, con los ojos in-
cautos, como los animales, y dilapide indolente todo el tiempo en juegos. Pero, tú, que
posees gran agudeza de entendimiento, despójate de las antiguas ideas y vístete ahora
con las nuevas y resuelta a develar sagazmente los misterios de la naturaleza, ejercita
en la búsqueda todas las energías de tu inteligencia y con gustoso esfuerzo descubre tus
riquezas”.
50
Dalzell (1996) rompe con la noción de género como una taxonomía estática com-
puesta por un conjunto de normas, y considera al género como una estrategia de lectura
que permite iluminar nuevos sentidos en los textos. En su obra presenta el análisis de
tres poemas didácticos (De Rerum Natura, Georgicon, Ars amatoria), no como tres
tipos de poesía didáctica, sino como ejemplos de obras que difieren entre sí, precisa-
mente, por la actitud que el autor asume frente al lector y al mensaje didáctico.
51
Un científico tan prestigioso como George Buffon, en su Historia natural uni-
versal (1749), pone en tela de juicio varios de los beneficios atribuidos a la naturaleza
americana. Aún más vehemente es el prusiano Cornelius de Pauw, que, en su obra Re-
cherches Philosophiques sur les Americains (1772), habla, sin pruebas científicas, de la
naturaleza embrutecida de los criollos, indígenas y mestizos.
52
Al respecto, dice Browning (1985, p. 14): “It is reasonable to suppose, therefore,
that Landívar wrote for the same reasons that Clavijero, Molina, Jolís and others wrote:
to combat the widespread belief that America was an unhealthy continent, peopled by
squalid savages and stupid creoles, and to present a detailed, accurate, scientific picture
of the New World which would enlighten Europeans and Americans alike”.
53
La situación de desterrados les permite, entonces, refutar teorías y producir obras
literarias que son la máxima expresión del fenómeno denominado “singularidad novo-
hispana”. Dicha expresión le pertenece a Paz (1977, p. 15), quien dice: “La conciencia
de la singularidad novohispana aparece temprano, al otro día de la conquista [...]”.
Conclusión
BIBLIOGRAFÍA
Fuentes
Estudios
Browning, J., “Rafael Landívar’s Rusticatio Mexicana and the Political Subver-
sion”, Ideologies and Literature, 1, 3, 1985, pp. 9-30.
Burrieza Sánchez, J., “La estrategia y antiguo ministerio educativo en la antigua
Compañía de Jesús (siglos xvi-xviii)”, en J. Beltrán (dir.), La compañía de
Jesús y su proyección mediática en el mundo hispánico durante la Edad Mo-
derna, Madrid, Silex, 2010, pp. 179-218.
Conte, G. B., The Rhetoric of Imitation, Ithaca, New York, Cornell University
Press, 1986.
Dalzell, A., The Criticism of Didactic Poetry: Essays on Lucretius, Virgil and
Ovid, Toronto, University of Toronto Press, 1996.
Gibson, R., “Didactic Poetry as ‘Popular’ Form: a Study on Imperatival Expres-
sions in Latin Didactic Verse and Prose”, en C. Atherton (ed.), Form and Con-
tent in Didactic Poetry, Bari, Levante, 1997, pp. 67-115.
Gil, E., El sistema educativo de la Compañía de Jesús. La Ratio Studiorum, Estu-
dio histórico y pedagógico. Bibliografía, Madrid, Pontificia Universidad de
Comillas, 1992.
Habinek, T., The Politics of Latin Literature, Princeton, Princeton University Press,
1998.
Harris, S., “Transposing the Merton Thesis: Apostolic Spirituality and the Estab-
lishment of the Jesuit Scientific Tradition”, Science in Context, 3, 1989, pp.
29-65.
Haskell, Y., Loyola’s Bees. Ideology and Industry in Jesuit Latin Didactic Poetry,
Oxford, Oxford University Press, 2003.
__, & Ph. H. Hardie (eds.), Poets and Teachers: Latin Didactic Poetry and the
Didactic Authority of the Latin Poet from the Renaissance to the Present, Bari,
Levante, 1999.
Heredia Correa, R., “El neolatín en los orígenes de nuestra identidad nacional”,
Noua Tellus, 12, 1994, pp. 197- 213.
Higgins, A., Constructing the Criollo Archive. Subjects of Knowledge in the Bi-
bliotheca Mexicana and the Rusticatio Mexicana, Indiana, Purdue University
Press, 2000.
Ijsewijn, J., Companion to Neo-Latin Studies, Amsterdam, North Holland Pub. Co.,
1977.
__, & D. Sacré, Companion to Neo-Latin Studies (Part II), Amsterdam, Leuven
University Press, 1998.
Kromer, G., “The Didactic Tradition in Vergil’s Georgics”, Ramus, 8, 1979, pp.
7-21.
Laird, A., The Epic of America. An Introduction to Rafael Landívar and the Rusti-
catio Mexicana, London, Duckworth, 2006.
Marrero Fente, R., Al margen de la tradición. Relaciones entre la literatura colo-
nial y peninsular en los siglos xv, xvi y xvii, Madrid, Fundamentos, 1999.
Nemes, G., “Rafael Landivar and Poetic Echoes of the Enlightenment”, en A.
Owen Aldrige (ed.), The Iberoamerican Enlightenment, Urbana, University of
Illinois Press, 1971.
Paz, O., “Prefacio”, en J. Lafaye, Quetzacóalt y Guadalupe. La formación de la
conciencia nacional en México, México, Fondo de Cultura Económica, 1977.
Ratio atque Institutio Studiorum Societatis Iesu [1586 1591 1599], Noua editio peni-
tus retractata, edidit Ladislaus Lukács S. I., Monumenta Paedagogica Societatis
Iesu, V, Romae, 1986.
Pozzi, M., “Aproximaciones a la poesía didáctica latina”, en A. Schniebs (coord.),
Debates en lenguas clásicas, Buenos Aires, Editorial de la Facultad de Filoso-
fía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2010, pp. 105-130.
Rodríguez Gil, S., La originalidad de Landívar, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 1952.
Suárez, M., “La utopía de los castores o la representación del espacio americano
en el L.VI de la Rusticatio Mexicana”, en 2º Encuentro Las Metáforas del viaje
y sus imágenes. La Literatura de viajeros como problema, Rosario, Universi-
dad Nacional de Rosario, 2005.
__, Landívar y Virgilio. La hipertextualidad de la Rusticatio Mexicana. Tesis doc-
toral, Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos
Aires, 2006.
__, “Acerca de la génesis de la Rusticatio Mexicana: la arquitectura peritextual”,
Incipit, 27, 2007, pp. 231-247.
__, “Oculatorum testium auctoritate subscripta confirmare: la práctica de las notas
en la Rusticatio Mexicana”, Bibliographica Americana, 5, 2009 (revista vir-
tual).
Van Thiegem, P., La Littérature Latine de la Renaissance. Étude d’histoire littérai-
re européenne, Genève, Albin Michel, 1966.
Vargas Alquicira, S., La singularidad novohispana en los Jesuitas del s. xviii,
México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.
Volk, K., The Poetics of Latin Didactic. Lucretius, Vergil, Ovid, Manilius, Oxford,
Oxford University Press, 2002.