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Obligación Alimentaria de Abuelos en Juicio

El documento detalla un fallo de la Cámara de Apelaciones sobre una demanda de alimentos presentada por una madre en representación de sus hijos menores contra los abuelos paternos, tras el fallecimiento del progenitor. La sentencia de primera instancia establece que los abuelos deben pagar una cuota alimentaria mensual, considerando la insuficiencia de recursos de la madre y la necesidad de los menores. Se discute la obligación alimentaria de los abuelos y su carácter subsidiario, así como la falta de formalidades exigibles en el proceso para garantizar el bienestar de los niños.

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Obligación Alimentaria de Abuelos en Juicio

El documento detalla un fallo de la Cámara de Apelaciones sobre una demanda de alimentos presentada por una madre en representación de sus hijos menores contra los abuelos paternos, tras el fallecimiento del progenitor. La sentencia de primera instancia establece que los abuelos deben pagar una cuota alimentaria mensual, considerando la insuficiencia de recursos de la madre y la necesidad de los menores. Se discute la obligación alimentaria de los abuelos y su carácter subsidiario, así como la falta de formalidades exigibles en el proceso para garantizar el bienestar de los niños.

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Causa Nº 1-58094-2013 -

"R. S. M. C / F. M. A.Y OTRO/A S/ ALIMENTOSDEL C.P.C.C."


JUZGADO DE FAMILIA Nº 1 - OLAVARRIA

Nº Reg. ............
Nº Folio ..........

En la Ciudad de Azul, a los ....19....... días del mes de Septiembre


de 2013 reunidos en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Excma.
Cámara de Apelaciones Departamental -Sala I- Doctores Esteban Louge
Emiliozzi, Lucrecia Inés Comparato y Ricardo César Bagú, para dictar
sentencia en los autos caratulados: "R. S. M. C/F. M. A. Y OTRO/A S/
ALIMENTOS DEL C.P.C.C. ", (Causa Nº 1-58094-2013), se procedió a
practicar la desinsaculación prescripta por los arts. 168 de la Constitución
Provincial, 263 y 266 del C.P.C.C., resultando de ella que debían votar en el
siguiente orden: Doctores COMPARATO - BAGU - LOUGE EMILIOZZI .-
Estudiados los autos, el Tribunal resolvió plantear y votar las
siguientes:
-C U E S T I O N E S-
1ra.- ¿Es justa la sentencia de fs. 209/216?
2da.- ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?
-V O T A C I O N-
A LA PRIMERA CUESTION: la Doctora
COMPARATO, dijo:
I.a) El presente proceso es iniciado por la Sra. S.
M. R. quien, actuando en representación de sus hijos menores de edad Fr. y
L. P., acciona contra el Sr. A. E. P. y la Sra. M. A. F., en su carácter de
abuelos paternos de los mismos y en atención a que el progenitor de los
menores e hijo de los demandados, Sr. M.l Á. P., falleció con fecha
03.04.2007.-
b) En el lugar indicado al formular la primera
cuestión se dictó la sentencia de primera instancia, estableciéndose en su
parte resolutiva que los accionados Sres. A. E. P. y M.A. F. deberán abonar
en favor de sus dos nietos menores F. y L., una cuota alimentaria mensual
fijada en la suma de pesos ochocientos cincuenta ($ 850); la cual se
entiende compensada desde la fecha de interposición de la demanda y
hasta tanto la actora y los alimentistas habiten el departamento de propiedad
de la Sra. F., por el préstamo de dicha vivienda –rubro al que se le asigna el
mismo valor que aquél determinado para la cuota-. Una vez que dicha
situación fáctica cese, la suma fijada en concepto de cuota alimentaria
deberá ser depositada por los alimentantes en la cuenta judicial de autos.
Finalmente, se impusieron las costas por su orden y se regularon los
honorarios de los profesionales intervinientes.-
Para así decidir, y en lo que sintéticamente
corresponde poner de resalto a los fines de proveer al recurso, la juez “a
quo” partió de la premisa de que si bien la obligación alimentaria de los
abuelos es subsidiaria de aquélla que pesa sobre los progenitores –por lo
que su procedencia exige que la actora acredite la imposibilidad de cumplir
del otro progenitor y la insuficiencia de sus propios recursos para afrontarla-,
lo cierto es que el interés superior de los menores exige que esta
subsidiariedad esté desprovista del requerimiento de formalidades que
desnaturalicen esa obligación. Es así que entendió que la satisfacción de las
necesidades básicas del menor debe imponerse por encima de todo
rigorismo formal en cuanto a pruebas y exigencias, sin perjuicio de que la
extensión de la obligación de los abuelos no puede ser la misma que la de
los progenitores, pues sólo debe destinarse a cubrir las necesidades
imprescindibles de sus nietos. En consecuencia estimó que, siendo
insuficientes los ingresos de la madre para solventar los gastos mínimos de
los niños –máxime si debe retirarse del inmueble que habita y proveerse una
nueva vivienda, en atención a que los demandados han promovido proceso
de desalojo en su contra-, deviene procedente la fijación de una cuota
alimentaria a abonar por los abuelos paternos en beneficio de sus nietos
menores de edad.-
c) A fs. 257 el Dr. Milciades Giles Moya cuestiona
por bajos los honorarios regulados en su favor en el pronunciamiento
referido, recurso cuyo tratamiento se verá reflejado en la parte resolutiva.-
d) Por su parte, a fs. 221 los demandados
interponen también apelación contra dicho decisorio, abasteciendo el
recurso con la expresión de agravios que corre agregada a fs. 242/249,
obteniendo respuesta de la Sra. Asesora de Incapaces Departamental a fs.
264/264vta. quien se pronunció en favor de la confirmación del resolutorio
recurrido-
En esta oportunidad, se agravian los alimentantes
por estimar, en lo sustancial, que la acción entablada por la actora ha debido
rechazarse, en tanto ésta no ha cumplido con la carga de acreditar la
insuficiencia de sus recursos económicos para afrontar la obligación
alimentaria reclamada ni su imposibilidad de procurárselos, siendo éste uno
de los presupuestos necesarios para la procedencia de la demanda. Que
dicha cuestión no fue valorada por la juez a-quo, siendo que la actora tiene
cuarenta años de edad y plena capacidad laboral, mientras que la
demandada resulta ser jubilada por discapacidad y el demandado tiene edad
avanzada y no posee ingresos fijos.-
Que en cambio el decisorio apelado se ha
centrado en la evaluación del patrimonio de los demandados, e incluso en
ese aspecto no ha tenido en cuenta que si bien explotan un vivero, éste es
un comercio pequeño y no genera grandes ingresos; y ha omitido valorar
que la actora posee una moto y una camioneta, que en su momento estuvo
inscripta como monotributista, que si bien hoy no posee un automotor Fiat
Regatta y una vivienda en el Barrio Acupo II fue porque los vendieron con su
esposo, y que no abona los servicios e impuestos del inmueble que habita.-
Finalmente, manifiestan que no se ha acreditado
en autos que existan necesidades de los menores que se encuentren
insatisfechas; y que del hecho de que la actora haya decidido incoar la
presente cuando la intimaron a desalojar el inmueble y no antes, se
desprende que hasta ese momento no existió la necesidad de reclamar
alimentos pues no hubo desatención.-
II. a) Tal como lo tienen dicho la mayor parte de la
doctrina y de la jurisprudencia, la cuestión atinente a la obligación
alimentaria de los abuelos con respecto a sus nietos menores de edad ha de
encuadrarse en el art. 367 del Código Civil, norma conforme la cual entre
ascendientes y descendientes el orden de prelación de los obligados
alimentarios depende del grado de parentesco, de manera que los más
próximos son los que están prioritariamente obligados y los más remotos
tienen una obligación subsidiaria que se actualizará cuando los
responsables preferentes no estuvieran en condiciones de afrontar el
requerimiento (Fanzolato, Natalia, comentario al art. 367 en “Código Civil
Comentado y Anotado”, dirigido por Ferrer, Medina y Méndez Costa, tomo II,
Derecho de Familia, pág. 303 y ss; Belluscio, Claudio A., “Otro fallo que
determina acertadamente la obligación alimentaria que les corresponde a los
abuelos”, LLBA 2009 (julio), pág. 597; esta Cámara, Sala II, en causa “Y.J.D.
c/ T.A.D. y otra/o” del 30.04.2009, publicado en LLBA 2009 (junio), pág. 537,
con voto preopinante del Dr. Peralta Reyes, entre otros; postura ésta que
continúa siendo mayoritaria, aún cuando en los últimos años ha cobrado
fuerza la posición sostenida principalmente en el ámbito doctrinario conforme
la cual, a tenor de lo establecido en la Convención sobre los Derechos del
Niño, la obligación alimentaria de los abuelos para con sus nietos menores
de edad se ha transformado en directa o simultánea respecto de la que les
incumbe a los progenitores –ver Morello, Augusto y Morello de Ramírez,
María, “La obligación alimentaria de los abuelos ante la Convención sobre
los Derechos del Niño”, JA 1998-IV-1094; Cataldi, Myriam, “Obligación
alimentaria de los abuelos”, en Derecho de Familia. Revista Interdisciplinaria
de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis Nexis/Abeledo Perrot, Buenos Aires,
2007, nº 2007-I-103; Tribunal Colegiado de Familia nº 1 Quilmes, fallo del
18.04.2007, LLBA 2007-605; entre otros-).-
En consecuencia, y si bien conforme el código de
fondo son los progenitores quienes se encuentran prioritariamente obligados
a proporcionar alimentos a sus hijos menores de edad –siendo éste un deber
emanado de la responsabilidad parental, conf. arts. 265, 267, 268 y cc del
citado cuerpo legal-, la obligación alimentaria de los abuelos surge cuando
se haya justificado la imposibilidad del padre no accionante de cumplir con
su deber y la insuficiencia de recursos económicos del progenitor conviviente
para afrontar dicha obligación; sin que resulte en cambio exigible –como sí
pretenden los recurrentes- la acreditación del estado de necesidad de los
menores, en tanto ello se presume en razón de su edad (ver Belluscio,
Claudio, “Op. Cit.”, pág. 599 y jurisprudencia allí citada; Bossert, Gustavo A.,
“Régimen jurídico de los alimentos”, E. Astrea, Buenos Aires, 2004, pág. 276
y ss; entre otros).-
Ahora bien, no ha de perderse de vista que la
solución emanada de dichas normas debe armonizarse con lo establecido en
la Convención sobre los Derechos del Niño, en tanto coloca la
responsabilidad de proporcionar al niño las condiciones de vida que se
reputen como necesarias para su desarrollo integral, tanto en cabeza de los
padres como de otras personas encargadas del bienestar del menor (conf.
art. 27 inc. 2º y cc de la citada Convención, la cual goza en nuestro
ordenamiento normativo de jerarquía constitucional –art. 75 inc. 22 de la
Constitución Nacional), quienes contribuirán en la medida de sus
posibilidades económicas. Es así que una interpretación sistemática del
ordenamiento jurídico vigente, me conduce a adherir a la postura que, sin
desconocer el carácter subsidiario de la obligación que incumbe a los
abuelos, afirma que tal subsidiariedad debe estar desprovista del
requerimiento de formalidades que desnaturalicen esa obligación,
evitando el rigorismo formal en cuanto a las exigencias procesales y de
carácter probatorio, para dar primacía al aspecto sustancial y primordial de la
problemática que nos convoca y que reside en la satisfacción de las
necesidades básicas del menor, merced a la aplicación del principio de
solidaridad familiar (Solari, Néstor, “Obligación alimentaria de los abuelos”,
en Derecho de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y
Jurisprudencia, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1998, nº 14, pág. 241 y ss y
jurisprudencia allí citada; Belluscio, Claudio, “Op. Cit.”, pág. 601 y
jurisprudencia allí citada; SCBA, en causa C. 99898 “M.L.M. c/ M.R.P. y otra
s/ Alimentos” del 17.03.2010, fallo disponible a texto completo en
JubaOnline; entre otros).-
En ese orden, se ha afirmado la procedencia de la
acción contra los abuelos sin exigir al progenitor –que, en representación de
su hijo menor de edad, reclama alimentos- que agote una serie de requisitos
formales si las circunstancias del caso revelan que son inútiles, habiéndose
estimado suficiente para la admisión de la acción el incumplimiento
sistemático del principal obligado (CNCiv., Sala G, fallo del 07.11.1995, LL
1996-B-202; Cám. Apel. Concepción del Uruguay, fallo del 02.10.2002, LL
Litoral 2003-1097; CCiv. Com. y Min. San Juan, Sala 3ra., fallo del
26.04.2007, LL Gran Cuyo 2007-669, con nota aprobatoria de Claudio A.
Belluscio; CCiv. y Com. Junín, fallo del 16.12.2008, publicado en Doctrina
Judicial del 08.07.2009, pág. 1840; entre otros), o bien la acreditación de su
imposibilidad de afrontar la obligación –como ocurriría en supuestos como el
de marras, ante el fallecimiento del progenitor no reclamante-.-
Del mismo modo, y con referencia a la necesidad
del progenitor accionante de acreditar la insuficiencia de sus propios
recursos para hacer frente a las necesidades de sus hijos menores, se ha
admitido la pretensión alimentaria contra los abuelos –sin obviar el carácter
subsidiario de dicha obligación- permitiendo que la insuficiencia de recursos
del progenitor conviviente con los menores sea acreditada por prueba
testimonial (ver SCBA, causa C. 99898 “M.L.M. c/ M.R.P. y otra s/ Alimentos”
del 17.03.2010, ya citada; STJ Corrientes, fallo del 10.12.2007, publicado en
Derecho de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia,
Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2008, nº 40, pág. 220 y ss, con comentario
aprobatorio de Claudio Belluscio; entre otros); o bien admitiendo la
procedencia de la acción frente a supuestos en los que, aún cuando el
progenitor conviviente contara con ciertos bienes o ingresos, los mismos
resultaran insuficientes para cubrir las necesidades de los alimentistas,
entendiendo que el juez debe resolver con criterio realista y no meramente
formal lo relativo a las posibilidades que la actividad remunerada del
progenitor ofrece para el sustento del menor (CNCiv., Sala B, fallo publicado
en ED 41-613; CNCiv. Sala F, ED 35-381; Bossert, Gustavo A., “Op. Cit.”,
pág. 275 y ss y jurisprudencia allí citada; entre otros); o, finalmente,
valorando al efecto los aportes en especie que cumple el progenitor
conviviente, al ser quien cuida, atiende y asiste personalmente a los
menores en los requerimientos de la vida cotidiana, contribución ésta que
suple de alguna forma el aporte pecuniario (CNCiv., Sala C, fallo del
26.04.2001, publicado en ED 195-13; CNCiv., Sala A, fallo del 11.03.1996,
ED 170-87; CNCiv., Sala K, fallo del 23.09.2003, DJ 2003-3-1051; STJ Entre
Ríos, Sala Civ. y Com., fallo de l05.12.2003, publicado en Derecho de
Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Abeledo
Perrot, Buenos Aires, 2005, nº 2005-III-237; CCiv. y Com. Rosario, Sala IV,
fallo del 06.08.2002, LL Litoral 2003-256; entre otros). Ello sin perjuicio, claro
está, de que la cuota se establecerá en relación a las posibilidades del
demandado, la necesaria contribución del progenitor y a partir de la
ponderación de la situación de los menores con anterioridad al inicio del
conflicto y al momento de la sentencia.-
b) Sentado lo expuesto, y aplicando los principios
desarrollados al caso de autos, se observa en primer lugar que la
imposibilidad del progenitor no accionante de contribuir a la manutención de
sus hijos menores de edad, surge a las claras a partir de la acreditación de
su fallecimiento mediante copia del certificado de defunción obrante a fs. 16
de la presente.-
Por otra parte, y con referencia a las posibilidades
de la progenitora de afrontar su obligación alimentaria, se observa que si
bien asiste razón a la recurrente en tanto enfatiza que la misma percibe
ingresos y posee bienes, también lo es que los mismos se limitan –conforme
se desprende de las constancias obrantes en el expediente- al cobro de la
pensión por fallecimiento de su cónyuge –la que, conforme recibo de fs. 17,
en el año 2009 ascendía a la suma de pesos mil doscientos diecinueve ($
1219), monto que en la actualidad ha de ser mayor en virtud de las diversas
actualizaciones producidas en torno a dicha prestación-, a la percepción de
ingresos irregulares derivados de la realización de tareas domésticas en
forma esporádica y variable –conf. informe socioambiental de fs. 36/38vta.-,
y a la propiedad de una moto Yamaha 750 cm³ modelo 1995 y una
camioneta Mitsubishi que en el año 2009 ascendía a un valor de
aproximadamente pesos trece mil quinientos ($ 13500) –conf. absolución de
posiciones de la actora de fs. 72/74-.-
Que si bien –y tal como afirman los recurrentes-
con anterioridad al inicio de la presente, la progenitora de los menores pudo
haber sido titular de otros bienes junto con su ex esposo –tales como un
automotor Fiat Regatta y una vivienda en el Barrio Acupo II de la localidad
de Olavarría, los cuales egresaron de su patrimonio con anterioridad o en
forma simultánea al fallecimiento del Sr. Pacheco, conf. testimoniales de fs.
124/125 y fs. 126/127vta.- e incluso puede haber realizado otras actividades
lucrativas –como la colaboración en un local de venta de indumentaria,
actividad que conforme surge de la declaración testimonial de fs. 75/75vta.
ofrecida por los propios demandados cesó a principios del año 2009-; lo
cierto es que al evaluar la procedencia de la acción, el análisis ha de
restringirse a la situación económica de la accionante al momento del
dictado de la sentencia que debe determinar su procedencia, con lo cual
dichas cuestiones no pueden ser valoradas en la presente.-
Es así que, aún cuando la actora –obligada en
primer término- no carece absolutamente de bienes o ingresos en la
actualidad, tal como se evidenciara ut-supra, lo cierto es que los mismos son
notoriamente insuficientes para cubrir las necesidades de dos menores de
13 y 7 años de edad, desprendiéndose también esta imposibilidad
económica de la Sra. Rodríguez de afrontar en soledad la satisfacción de los
requerimientos cotidianos básicos de sus hijos de las declaraciones
testimoniales obrantes a fs. 124/125 y fs. 126/127vta. y del informe
socioambiental de fs. 36/38vta.-
Es así que, habiéndose constatado la presencia
en autos de los presupuestos que justifican el nacimiento de la obligación
alimentaria en cabeza de los abuelos, estimo que el monto de la cuota y la
modalidad de cumplimiento de la misma fijados en la instancia de origen,
resultan razonables. Y ello así, pues la suma establecida logra equilibrar las
necesidades de los alimentistas con las posibilidades de su progenitora y de
los restantes alimentantes, y resulta acorde a la situación económica de los
demandados –la que se desprende de los informes de fs. 92, fs. 96/110, fs.
116/118, fs. 137/139 y fs. 179/182, entre otras constancias-.-
En consecuencia, y en virtud de los fundamentos
antes expresados, entiendo corresponde desestimar el recurso de
apelación de fs. 221 y confirmar así la sentencia de fs. 209/216 en lo que
fuera expresa materia de agravio.-
Así lo voto.-
Los Señores Jueces Doctores BAGU y LOUGE
EMILIOZZI, adhirieron al voto precedente.-
A LA SEGUNDA CUESTION, la Señora Jueza Doctora
COMPARATO, dijo:
I) Atento lo acordado al tratar la cuestión anterior,
propongo al acuerdo: 1) desestimar el recurso de apelación interpuesto por
los demandados a fs. 221 y fundado a fs. 242/249 y, en consecuencia,
confirmar la sentencia de primera instancia de fs. 209/216 en lo que fuera
expresa materia de agravio. 2) Hacer lugar al recurso de apelación
interpuesto a fs. 257 por el Dr. Milciades Giles Moya, viéndose los
honorarios regulados en consecuencia reflejados en la parte resolutiva.-
II) Las costas correspondientes a esta instancia
deben ser soportadas por los accionados, por resultar vencidos y en
atención a la materia sobre la que versa el litigio (art. 68 y cc del C.P.C.C.).-
En cuanto a los honorarios profesionales, los
mismos han de regularse en este acto quedando reflejado el monto de los
estipendios en la parte resolutiva (arts. 163 inc. 8vo., 164 y cc. del C.P.C.C.,
y arts. 16, 21, 39 y conc. de la ley 8904).-
Así lo voto.-
Los Señores Jueces Doctores BAGU y LOUGE
EMILIOZZI, adhirieron al voto precedente.-
Con lo que terminó el acuerdo dictándose la
siguiente
SENTENCIA
POR LO EXPUESTO, demás fundamentos del
acuerdo y lo prescripto por los arts. 266 y 267 del C.P.C.C., se Resuelve: I)
Desestimar el recurso de apelación interpuesto por los demandados a fs.
221 y fundado a fs. 242/249 y, en consecuencia, confirmar la sentencia de
primera instancia de fs. 209/216 en lo que fuera expresa materia de agravio,
por los fundamentos expresados al tratar la primera cuestión; II) Hacer lugar
al recurso de apelación interpuesto a fs. 257 por el Dr. Milciades Giles Moya,
viéndose los honorarios regulados en consecuencia reflejados en el punto
III) de la presente. III) Las costas correspondientes a esta instancia se
imponen a los accionados en su condición de vencidos (art. 68 y cc del
C.P.C.C.), modificándose en atención a la cuantía, valor y mérito de los
trabajos realizados en autos, y de acuerdo a lo normado por los arts. 16, 21,
22, 31, 39 y cc del Decreto ley 8904/77, los honorarios regulados a fs.
209/216 al Dr. MILCIADES GILES MOYA, en la suma de PESOS TRES MIL
SEISCIENTOS SETENTA ($ 3.670.-), y regulando; Por los trabajos en la
Alzada: a la Dra. PAOLA DANIELA ALBERDI, en la suma de PESOS
QUINIENTOS QUINCE ($ 515.-), todos más la adición de Ley (Arts. 12 y 14
Leyes 8455 y 10268) e I.V.A. en caso de profesionales inscriptos.
REGISTRESE Y NOTIFIQUESE. En cuanto a la regulación de los honorarios
practicada, las notificaciones del caso deberán ser efectuadas en Primera
Instancia, en su caso con la transcripción prevista por el art. 54 de la Ley
8904.-

Esteban Louge Emiliozzi


Juez
-Sala 1-
-Cám.Civ.Azul
Lucrecia Inés Comparato
Juez
-Sala 1-
-Cám.Civ.Azul-

Ricardo César Bagú


Juez
-Sala 1-
-Cám.Civ.Azul-
Ante mí

Yamila Carrasco
Secretaria
-Sala 1-
-Cám.Civ.Azul-

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