1. EL RENACIMIENTO.
El Renacimiento se refiere al cambio cultural experimentado durante el siglo XVI, que dio paso a una nueva visión
del mundo y del ser humano, desplazando la perspectiva medieval. Este cambio propició un florecimiento de las
artes y las letras en toda Europa. Si en la Edad Media, la visión del mundo estaba centrada en Dios y el principal
objetivo de la vida era salvar el alma, en el Renacimiento se da un giro hacia una visión en la que el ser humano y
su vida en la Tierra, con sus virtudes, estudios, valores y placeres, son lo más importante. Ya no se ve la vida en la
Tierra solo como una oportunidad para ganarse el perdón de Dios a través de sufrimientos y sacrificios, sino como
un espacio para practicar la virtud y disfrutar de la experiencia humana, sin negar la importancia de lo espiritual.
El Renacimiento significó un "renacer" de la cultura clásica, que había quedado olvidada durante la Edad Media.
Recuperar este saber antiguo fue clave para un avance cultural nunca antes visto en la historia de Europa. Un
factor esencial para este cambio fue el surgimiento del Humanismo, un movimiento dedicado al estudio de las
lenguas y la literatura que comenzó en Italia en el siglo XV con Francesco Petrarca y que pronto se extendió por
toda Europa. Filósofos y expertos como Erasmo de Rotterdam o Antonio de Nebrija jugaron un papel fundamental
al transformar la cultura medieval mediante el estudio de los textos clásicos.
Petrarca y los primeros humanistas se interesaron por una literatura más personal e íntima, eligiendo géneros
como el diálogo y la epístola (una carta o carta literaria). Para lograr esto, buscaron un latín más natural y flexible,
en contraste con el latín rígido de la filosofía medieval. Esta búsqueda de mayor autenticidad los llevó a estudiar a
Cicerón, cuyas obras mostraron que las traducciones latinas medievales eran defectuosas y no fieles al original.
Este descubrimiento, que también se extendió al griego, les permitió recuperar los textos originales de los autores
clásicos y cuestionar las obras que se consideraban indiscutibles hasta entonces. Al estudiar de nuevo los textos
antiguos, los humanistas trajeron de vuelta a muchos autores que habían sido olvidados durante la Edad Media.
Además, al analizar sus obras de manera crítica, se dieron cuenta de que, aunque estos autores clásicos se
consideraban sabios e infalibles en su tiempo, también cometían errores. Este descubrimiento fue muy importante
porque rompió con la idea de que las obras antiguas, por ser de autores considerados grandes, eran
completamente correctas e indiscutibles.
Al darse cuenta de esto, los humanistas empezaron a cuestionar más abiertamente las ideas que antes se
aceptaban sin dudar. Esto fomentó un tipo de pensamiento más libre y crítico, que más tarde fue fundamental para
el desarrollo de la revolución científica en el siglo XVII, donde los científicos comenzaron a investigar, experimentar
y cuestionar lo establecido para llegar a nuevas conclusiones.
Este enfoque crítico también se aplicó a las traducciones de la Biblia, lo que contribuyó a la Reforma protestante y
a la ruptura de la Iglesia Católica. En este sentido, el Renacimiento puede considerarse como un fenómeno cultural
que se apoyó en los cimientos de la filología humanística. Es decir, el estudio detallado de los textos clásicos y
religiosos, utilizando un enfoque más riguroso y crítico, permitió que se produjeran cambios significativos tanto en
la religión como en la cultura de la época.
Durante el reinado de Felipe II, Europa quedó dividida en dos debido a la Reforma protestante. España se
convertirá en la principal defensora de la reacción católica e impulsará, a través del Concilio de Trento, la
Contrarreforma. Si en la primera mitad del siglo XVII se proponía una religión más personal y sincera, enfocada en
la vida espiritual interior y no en el culto externo, con la Contrarreforma se abandonará cualquier intento de libre
interpretación de las Escrituras, promoviendo en su lugar una estricta sujeción a la interpretación oficial y canónica
impuesta por Roma.
De esta manera, bajo el reinado de Felipe II, la cultura española empieza a alejarse en parte
del cosmopolitismo (es decir, de la actitud abierta y receptiva hacia diferentes culturas e ideas que caracterizó el
reinado de su padre, Carlos I). En su intento por evitar interpretaciones heréticas de la Biblia, las autoridades
religiosas comenzarán a imponer restricciones al avance de la ciencia, lo que, con el paso del tiempo, llevará a un
retraso en comparación con los avances científicos de los países del norte de Europa.
2. LA LITERATURA EN EL RENACIMIENTO.
Dividiremos la poesía del siglo XVI en cuatro ramas: poesía lírica, poesía moral, poesía religiosa y poesía épica.
2.1.1 La poesía Lírica: Garcilaso de la Vega.
En 1526, cuando Carlos V llegó a Granada, ocurrió un encuentro entre el embajador veneciano Andrea Navagero y
el poeta catalán Juan Boscán. En este encuentro, Navagero sugirió a Boscán que probara escribir en español
utilizando los versos italianos, lo que impulsó a Boscán, junto con su amigo Garcilaso de la Vega, a introducir
el endecasílabo en la poesía española.
El endecasílabo es un verso de once sílabas, el más largo de los versos simples. Gracias a su mayor extensión,
permite que las frases sean más amplias y complejas, lo que da lugar a pensamientos más profundos y detallados.
En términos de ritmo, este verso es más flexible que otros, ya que las diferentes maneras de distribuir los acentos
ofrecen una gran variedad de efectos melódicos y rítmicos.
Este verso se convertirá en el medio principal para introducir en la poesía española los temas y formas de la
poesía renacentista italiana. De hecho, a Boscán y sus seguidores se les conocerá como poetas italianistas,
porque tomaron inspiración de los poetas italianos para sus obras. Los poemas de estos destacaron por varias
innovaciones:
1. Descripción detallada de la naturaleza como contexto o trasfondo de los temas en sus poemas.
la naturaleza no solo sirve como un escenario bonito o decorativo, sino que tiene un papel importante en el
desarrollo del tema. Esto significa que, en lugar de solo mencionar la naturaleza de manera superficial, la
describen con mucho detalle, y a menudo esta naturaleza refleja o está conectada con los sentimientos o
situaciones que se están tratando en el poema.
2. Un tono autobiográfico y confesional en sus poemas de amor, donde el poeta a menudo habla de sus propios
sentimientos y experiencias.
3. Un gusto por la mitología clásica, que usaban con frecuencia para expresar emociones personales y
pensamientos subjetivos. Los poetas italianistas a menudo inspiraban sus obras en los mitos y personajes de
la mitología clásica. Las adaptaban a sus propios sentimientos y pensamientos. Por ejemplo, podían comparar
sus experiencias personales con las de un dios o un héroe mitológico para darle más profundidad
emocional o significado a lo que estaban expresando.
Aunque al principio a estos poetas italianistas se les conocía como «boscanistas», pronto Garcilaso de la Vega se
convirtió en el poeta más representativo de este grupo. Garcilaso nació en Toledo alrededor de 1501, en una
familia noble. Su figura pasó a ser el prototipo del caballero renacentista, ya que, además de sus excepcionales
dotes poéticas, destacó por su habilidad como cortesano y su valentía como militar, enfrentándose audazmente en
las batallas. Casado con una dama destacada de la corte, sin embargo, fueron sus amores con una dama
portuguesa llamada Isabel Freyre los que convirtieron en célebres sus poemas.
A pesar de haber sido desterrado por el rey por desobedecer órdenes, Carlos V lo favoreció y lo recompensó con
varios destinos importantes, lo que le permitió empaparse del ambiente renacentista.
La obra poética de Garcilaso de la Vega es relativamente breve, pero de gran influencia. Su producción incluye 40
sonetos, muchos de los cuales pueden considerarse un tipo de canzionere petrarquista inspirado en el modelo
de Petrarca. Este conjunto de sonetos refleja, en parte, los amores de Garcilaso con Isabel Freyre, en una forma
similar a lo que hacía Petrarca en su obra. Los sonetos están divididos en dos grupos: algunos fueron escritos
mientras Isabel estaba viva y otros después de su muerte. En ellos, siguiendo la tradición de Petrarca, la amada es
inalcanzable, y el poeta expresa su sufrimiento como una muestra de la sinceridad de su amor.
Además, influenciado por el neoplatonismo, la belleza de la amada se presenta como un reflejo de la belleza ideal
de Dios. Sin embargo, en la poesía de Garcilaso también hay una tensión entre el amor idealizado y el deseo físico,
lo que se refleja en la presencia del tema del Carpe Diem (el disfrute del momento presente).
Otros sonetos de Garcilaso están relacionados con temas mitológicos, como el famoso Rapto de las Sabinas.
Garcilaso también escribió cinco canciones, que, en su mayoría, tratan sobre el amor Ej.: Oda a la flor de Gnido,
dos elegías, una epístola (una carta en verso) dirigida a su amigo Boscán, en la que reflexiona sobre la amistad.
Y tres églogas, que son ejemplos de poesía pastoril, donde pastores y ninfas discuten temas amorosos en un
entorno idealizado.
Los principales temas de la poesía de Garcilaso son el amor, la naturaleza, la mitología y la Fortuna (el destino).
Dentro de la naturaleza, Garcilaso utiliza la idea de Locus amoenus, un concepto que se refiere a un lugar
idealizado y armonioso, a menudo descrito como un refugio pacífico y perfecto donde se desarrollan situaciones
amorosas o poéticas. En cuanto a la Fortuna, el poeta se inspira en las ideas del estoicismo, una corriente
filosófica que sostenía que la verdadera virtud consiste en ser capaz de controlar las emociones y mantenerse
firme ante las adversidades. Según Garcilaso, el hombre virtuoso es aquel que puede resistir las pasiones y los
problemas que trae la vida, manteniéndose en equilibrio sin perder su dignidad.
El estilo de Garcilaso se distingue por su simplicidad y claridad, siguiendo el principio renacentista de "escribir
como se habla", lo que hace que su poesía sea accesible y directa. Sin embargo, al examinar su lenguaje con más
detalle, se nota que utiliza cultismos: palabras elegantes y refinadas que provienen del latín, especialmente en
términos que enriquecen el significado de sus versos. Estos detalles muestran la influencia de la cultura clásica en
su obra.
Gracias a esta combinación de temas personales, mitológicos y filosóficos, Garcilaso se convierte en una figura
esencial de la poesía renacentista española, ya que su estilo logra equilibrar la belleza de la expresión
personal con una profunda reflexión intelectual, manteniendo siempre una gran elegancia en su forma poética.
2.1.2 La poesía filosófica y moral: Fray Luis de León
Al contrario que Garcilaso y los poetas garcilasistas se inspiraban fundamentalmente en Petrarca, los autores de la
poesía filosófica se inspiraban en Horacio.
Estos también usarían métrica italiana, en este caso la lira (combinación de versos endecasílabos y heptasílabos
con rima consonante y esquema aBabB. Los versos heptasílabos permiten una poesía con una mayor
concentración expresiva.
Una de las obras más populares de Fray Luis de León es la Oda a la vida retirada, que desarrolla de forma
personal el tópico literario Beatus ille.
2.1.3 La poesía religiosa: San Juan de la Cruz.
La literatura religiosa se divide, según su contenido, en dos grupos: literatura ascética y literatura mística.
La ascética se ocupa de aquellos ejercicios, disciplinas y oraciones que debe realizar todo aquel que pretenda
perfeccionar su vida espiritual. La mística es la experiencia de quienes, al entrar en un estado de éxtasis espiritual,
sienten que se han unido con la divinidad por unos instantes. A diferencia de la ascética, que es un proceso activo
basado en el esfuerzo y la voluntad del individuo para alcanzar la perfección espiritual, la mística es pasiva, ya que
no depende del esfuerzo humano, sino que es un don que se recibe por la gracia de Dios.
Entre los grandes exponentes de la literatura religiosa en España, destaca San Juan de la Cruz, quien ocupa un
lugar privilegiado en la historia de la literatura española.
La breve obra poética de San Juan de la Cruz se divide en dos grupos:
a) Poemas menores.
b) Poemas mayores: Cántico espiritual.
Los poemas mayores giran en torno a un mismo tema: la salida del alma en busca de Dios (vía iluminativa) y su
unión con Él (vía unitiva).
En el Cantar de los Cantares, el libro de Salomón le proporciona la idea de emplear la poesía erótica para describir
experiencias religiosas. En su poesía, la amada representa el alma y el amado, Dios. Así, las relaciones amorosas
adquieren un carácter imaginario y se desarrollan en un plano espiritual, sin términos explícitamente sensuales.
3. Prosa de ficción.
Las novelas españolas del siglo XVI se dividen en dos grandes grupos: novelas idealistas y novelas realistas.
Las novelas idealistas presentan mundos idealizados y poco creíbles, sin conexión con la realidad de la época. Sus
personajes permanecen inalterables a lo largo de la historia, lo que hace que la narración se limite a una sucesión
de episodios que hoy pueden resultar repetitivos.
En cambio, la novela realista sitúa su trama en una realidad compartida por los lectores. Los personajes llevan a
cabo acciones verosímiles y, como consecuencia, evolucionan psicológicamente a lo largo de la historia.
Sobre estos dos pilares—una ambientación realista actual y la evolución psicológica de los personajes—se
construirá la novela moderna. Este modelo se esboza por primera vez en El Lazarillo de Tormes y alcanza su
plenitud con Don Quijote de la Mancha.
A partir del siglo XVII, la fórmula de la novela realista se extenderá por toda Europa, mientras que las novelas
idealistas caerán en el olvido y apenas serán leídas en la actualidad.
3.1 La novela idealista.
Las novelas idealistas se distinguen por emplear una técnica narrativa que, según los temas que tratan, da lugar a
varios subgéneros, entre los que se incluyen las novelas de caballerías, novelas pastoriles, bizantinas y moriscas.
1. La novela de caballerías. Son un tipo de novela que surgió en la Edad Media y se caracterizan por contar
las hazañas y aventuras de caballeros. Estos caballeros son héroes ideales que siguen un código de
honor y valentía, luchando contra enemigos y viviendo situaciones extraordinarias. La novela de
caballerías se distingue por sus relatos exagerados y, a menudo, fantásticos, que incluyen batallas,
duelos, y hazañas sobrehumanas.
Una de las obras más representativas de este género es Amadís de Gaula, escrita por Garci Rodríguez de
Montalvo, que relata las aventuras de un caballero perfecto, Amadís.
A principios del siglo XVII, el género comenzó a decaer. La obra Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes
parodió las novelas de caballerías, burlándose de sus exageraciones y personajes irreales, lo que ayudó a que el
género perdiera popularidad y desapareciera casi por completo, aunque ya estaba en decadencia desde tiempo
antes.
2. La novela pastoril. Esta novela presenta un mundo idealizado de pastores que viven en un entorno
bucólico y natural, generalmente en paisajes rurales llenos de belleza. Las tramas de estas novelas
suelen girar en torno a los amores y desamores de los personajes principales, quienes son pastores o
personajes relacionados con la vida rural. Este tipo de narrativas utiliza un lenguaje rebuscado y
latinizante, y su estilo se caracteriza por una narrativa más lenta y con poca acción.
El género fue inaugurado por el escritor portugués Jorge de Montemayor con su obra Los siete libros de la
Diana, y fue cultivado por otros autores posteriores, como Miguel de Cervantes, quien escribió La Galatea, y
Lope de Vega con La Arcadia.
3. La novela bizantina. Narra las aventuras de 2 enamorados que, separados por un naufragio o un
secuestro, recorren separadamente medio mundo hasta que se vuelven a encontrar.
4. La novela morisca. Narra la convivencia de musulmanes y cristianos en medio de las últimas luchas de la
Reconquista. Ej: La Diana de Montemayor.
3.2 La novela realista.
La aparición de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades en el siglo XVI supuso una gran
novedad en la literatura española. Esta obra, que sigue la narración autobiográfica de un joven pobre que sirve a
varios amos, refleja la dura realidad social de la España de la época. A través de sus peripecias, Lázaro logra
asentarse en Toledo y superar tanto la pobreza como el sufrimiento.
Lo que hace única a esta obra es su realismo, algo que impresionó tanto a los lectores de su tiempo que muchos
llegaron a creer que la historia de Lázaro era real y que el protagonista existió de verdad. El hecho de que la obra
se haya publicado de forma anónima ayudó a reforzar esta impresión, además de servir como una estrategia de
precaución frente al contenido crítico y satírico de la obra, que cuestiona aspectos de la sociedad, la iglesia y las
clases dominantes.
Aunque se han hecho varios intentos por atribuir la autoría a diferentes escritores, el verdadero autor de Lazarillo
de Tormes sigue siendo desconocido. La obra permanece como un referente fundamental de la literatura picaresca
y un ejemplo destacado de la crítica social en la literatura del Siglo de Oro.
En el caso de Lazarillo de Tormes, el protagonista, Lázaro, se dirige en la obra a un personaje llamado “Vuestra
Merced”, para explicarle su vida y los hechos que la componen. Uno de los temas principales de la obra es el caso
de la mujer de Lázaro, quien se ve envuelta en un rumor que involucra al arcipreste de San Salvador. Este rumor
sugiere que ella mantiene una relación con él, lo cual Lázaro tolera por primera vez, ya que, gracias a esta
situación, su vida mejora. A través de este relato, Lázaro pretende hacer reflexionar sobre el destino y cómo la
fortuna, a veces, favorece a aquellos que, a pesar de las adversidades, logran salir adelante, mientras que los
nobles, que ya nacen con privilegios, no siempre obtienen lo que merecen.
La obra está estructurada en siete tratados, con una variabilidad tanto en su extensión como en su técnica
narrativa.
El hecho de que Lázaro pase de un amo a otro es clave para la crítica social que el autor pretende hacer. Los
amos de Lázaro no son individuos con nombres propios, sino representantes de una clase social: el cura, el
hidalgo, el fraile mercedario… Esta falta de individualización sirve para criticar las instituciones, como la iglesia y
la nobleza. A través de Lazarillo de Tormes, se lleva a cabo una crítica severa a los miembros de la iglesia que no
practican lo que predican, proponiendo, en cambio, una religiosidad más interior y menos supersticiosa. Asimismo,
se cuestiona a la nobleza, que vive de las apariencias, sin trabajar ni crear riqueza, ni dirigir al pueblo.
Para hacer más accesible esta crítica, el autor utiliza el humor. Los episodios cómicos, que incluyen chistes
folclóricos y juegos de palabras, están presentes a lo largo de la obra. Además, el estilo narrativo es innovador.
Lázaro utiliza un lenguaje coloquial, acorde con su condición de persona sin formación, pero en medio de esta
naturalidad se pueden identificar recursos literarios más complejos, como juegos narrativos y alusiones cultas, que
sugieren que el autor tiene un dominio más amplio de la lengua y la literatura.
4. El teatro.
El teatro en el siglo XVI en España aún se encuentra en una fase de desarrollo, y aunque comienza a sentar las
bases de lo que luego será el teatro de Lope de Vega y otros grandes dramaturgos del Siglo de Oro, aún no se ha
consolidado como una forma de expresión artística madura. A pesar de las tentativas de crear obras teatrales con
más sustancia, no se logran resultados de gran trascendencia. Un claro ejemplo es La Celestina, una obra que
fusiona comedia y tragedia, pero que no tiene un impacto duradero, y su influencia no se extiende mucho más allá
de su publicación.
Por otro lado, se dan intentos de seguir el modelo clásico de las tragedias y comedias griegas y romanas, pero
este tipo de teatro no va más allá de ser un ejercicio universitario sin repercusión popular o artística significativa.
Sin embargo, el verdadero valor del teatro del siglo XVI se encuentra en el teatro popular, que está fuertemente
influenciado por la tradición teatral italiana. En este ámbito, las obras más destacadas son los “pasos” de Lope de
Rueda, que son piezas cómicas breves. Estos pasos presentan personajes simples y esquemáticos, pero son
efectivos para hacer reír al público debido a la forma particular de hablar de los personajes y las situaciones
cómicas y equívocas que enfrentan. Esta modalidad de teatro fue accesible y atractiva para el público general,
marcando una diferencia con las obras más académicas y elitistas de la época.
5. Tópicos literarios de la literatura del Renacimiento.
Los tópicos literarios del Renacimiento reflejan la influencia del humanismo y la recuperación de los ideales
clásicos. Entre los más destacados se encuentran:
"Carpe Diem", (aprovecha el momento) que invita a aprovechar el momento presente y disfrutar de la vida.
"Locus Amoenus", (lugar ameno/idílico) que describe un lugar idealizado, bello y en armonía con la naturaleza,
que crea paz y felicidad.
"Beatus Ille", (dichoso aquel) que exalta la vida sencilla en contacto con la naturaleza y apartada de la ciudad.
"Tempus Fugit",(el tiempo vuela) que reflexiona sobre la fugacidad del tiempo y la vida.
"Ubi Sunt", (¿dónde están?) que trata la fugacidad de las cosas terrenales y placeres mundanos.
Estos tópicos se entrelazan con los valores renacentistas de armonía, racionalidad y la búsqueda de la belleza,
influyendo profundamente en la literatura de la época.