Hijos de Dios – Gigantes.
¿A quien llama la Biblia Hijos de Dios? ¿Quiénes eran esos gigantes que poblaron la Tierra?
La Biblia habla varias veces de los gigantes, incluso dice de donde vienen, aunque hay bastante gente
que evitan hablar de ellos o niegan su existencia. Hay versículos que revelan claramente la existencia
de ellos, aunque en algunas traducciones de la Biblia lo “camuflen” un poco.
Genesis 6:1-4 “Cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y tuvieron hijas, los hijos de Dios
vieron que estas mujeres eran hermosas. Entonces escogieron entre todas ellas, y se casaron con las
que quisieron. Pero el Señor dijo: “No voy a dejar que el hombre viva para siempre, porque él no es
más que carne. Así que vivirá solamente ciento veinte años. Los gigantes aparecieron en la tierra
cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres para tener hijos con ellas, y también
después. Ellos fueron los famosos héroes de los tiempos antiguos.” (Dios habla hoy)
En números capitulo 13 es cuando Moisés envia 12 espías a la tierra que va a conquistar y esto es lo
que dicen del versículo 27 al 33: “Ellos les informaron, y dijeron: «Llegamos a la Tierra a la que nos
enviaste y en verdad, en ella fluye la leche y la miel, y éstos son sus frutos. 28 Pero la gente que
habita en la Tierra es poderosa, las ciudades están muy fortificadas y, además, allí vimos a los
descendientes del gigante. 29 Amalek habita en el área del sur, el jeteo, el iebuseo y el amorreo
habitan en la montaña, y el cananeo habita junto al mar y en la orilla del Jordán». 30 Caleb silenció
al pueblo delante de Moshé (Moisés) y dijo: «¡Ciertamente ascenderemos y la conquistaremos, pues
ciertamente somos capaces de hacerlo!». 31 Pero los hombres que habían ascendido con él dijeron:
«No podemos ascender a ese pueblo, pues es demasiado fuerte para nosotros». 32 Trajeron a los
Hijos de Israel un mal informe de la Tierra que habían espiado, diciendo: «¡La Tierra por la que
pasamos para espiarla, devora a sus habitantes! ¡Todas las personas que allí vimos eran enormes! 33
Allí vimos a los Nefilim, los hijos del gigante de entre los Nefilim, éramos como saltamontes a
nuestros ojos, y también a los ojos de ellos».”
Estos versículos son bastante claros, y si a estos versículos le sumamos la historia q ue todo el mundo
conoce de David y Goliat, la evidencia es total.
Enoc explica, en su libro apócrifo, la historia de los gigantes. Este libro es bastante interesante para
el que busque respuestas, recomiendo su lectura (pulsa para descargar). Enoc fue el séptimo desde
Adam, y fue un profeta de Dios, la Biblia dice que no murió, sino que Dios se lo llevo (Gen 5:24, Heb
11:5), en Judas 1:14 habla de él. Enoc dice en el capítulo 6 : “1 Así sucedió, que cuando en aquellos
días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; 2 y los
Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: “Vayamos y escojamos
mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos”.
Este libro, que fue encontrado junto a muchos de los libros del Tanak (Mal llamado antiguo
Testamento) en las cuevas de Qumram no fue nunca aceptado en la Biblia. Aunque pienso que
esclarece bastantes historias de la Biblia, como la de estos gigantes o Nefilim.
Es curioso que Enoc dice que estos gigantes o Nefilim vienen de la unión de los hijos del cielo y las
hijas de los hombres y en la biblia habla de la unión de los hijos de Dios con las hijas de los hombres.
En la Biblia hebrea la palabra “Dios” no se utiliza, en el lugar de Dios se utiliza distintas palabras para
omitir el nombre sagrado como la palabra Elohim (poder o poderoso), HaShem o algunos otros, por
lo tanto es posible caer en el error de traducción y poner los hij os de Dios en vez de los hijos del
cielo. De aquí podríamos sacar dos conclusiones: la primera seria que fueran ángeles revelados que
prefirieron las mujeres antes que la gloria eterna. Y segundo, por absurdo que parezca, fueran seres
de otro planeta que vinieron del cielo y de ahí salieron los gigantes, y al ver Dios la maldad de estos
seres híbridos que mataban a su creación terrestre el opto por destruirlos. Esta segunda opción,
para el cristiano que no sale de la Biblia podría decir que es absurdo, pero quiero hacer una pregunta
al que piense así ¿dice la Biblia que somos la única creación del universo? (Si estoy equivocado ruego
me corrijan.). Sean ángeles caídos o extraterrestres lo que esta claro es que la unión de esos seres
con las hijas de los hombres no fue bien vista por el Eterno.
En Génesis 6:12 “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había
corrompido su camino sobre la tierra… O sea que, según este versículos toda la Tierra estaba
contaminada de estos seres del cielo.
En distintas partes del mundo las civilizaciones antiguas dejaron pruebas de la existencia de estos
seres, los cuales, tenían una sabiduría muy por encima de la nuestra, en astronomía, matemáticas y
otros.
Angeles Caídos
¿Qué sucede cuando un ángel desciende del cielo y asume una existencia terrenal? Un desastre.
El Midrash[1] cuenta que en los años previos al Diluvio, cuando el crimen y la promiscuidad
saturaban la tierra, dos ángeles, Shamjazi y Azael, suplicaron ante el Omnipotente: “¡Permítenos
morar entre los humanos, y santificaremos Tu Nombre!” Pero tan pronto ambos seres celestiales
entraron en contacto con el mundo material, también se corrompieron.
Es de estos ángeles caídos, y sus descendientes, de quienes habla la Torá cuando dice que “había
Nefilím ["caídos" y "gigantes"] sobre la tierra en esos días… los hombres supernos tomaron mujeres
mortales, quienes les dieron hijos; estos fueron los poderosos hombre s de antaño, quienes
derribaron el mundo”[2].
Los misioneros celestiales, que vinieron para redimir a la humanidad de la maldad terrenal, cayeron,
ellos mismos, presa de sus tentaciones -no estaban por encima de robar novias de debajo del palio
nupcial [3]- y jugaron un rol principal en el desmoronamiento y la destrucción de su sociedad
adoptiva.
Gigantes en Tierra Santa
Los Nefilím reemergen unos novecientos años después, cuando el pueblo de Israel, catorce meses
tras su éxodo de Egipto, está a punto de ingresar a la tierra que les fuera prometida como
patrimonio eterno.
A pedido del pueblo, Moshé envió doce espías a explorar la Tierra Santa. Cuarenta días después,
estos doce hombres -cada uno líder de su tribu- regresan, severamente divididos.
Diez de ellos son categóricos en su juicio que mejor harían los judíos si se quedaran donde están,
acampando en el desierto, pues cualquier intento de conquistar esta tierra y radicarse en ella está
condenado al fracaso. “Llegamos a la tierra a la que nos has enviado”, dijeron, “y, en efecto, fluye en
ella leche y miel… Pero poderosa es la nación que mora en la ti erra, y las ciudades son fortificadas y
enormes. Vimos gigantes allí…”[4].
Sólo dos de los espías -Calev de la tribu de Iehudá, y Iehoshúa de la de Efráim- insistieron en que los
judíos deben, y pueden, proceder con el imperativo Divino de entrar a la tierra. Si Di -s nos redimió
de Egipto, exclamó Calev, si El partió el Iam Suf para nosotros, si El hizo llover maná desde los cielos
para mantenernos, ¿puede verse impedido por fortalezas y gigantes? Si El nos ordenó tomar y
colonizar la tierra, triunfaremos[5].
En este momento, los diez espías dieron su golpe de gracia: “No. No triunfaremos… Es una tierra que
consume a sus colonizadores… Vimos allí a los Nefilím, los descendientes de los gigantes, los
caídos”[6].
Notas:
1. Ialkut Shimoní, Bereshit 44.
2. Génesis 6:4 (según el comentario de Rashi).
3. Rashi, Génesis 6:2.
4. Números, 13:27-28.
5. Números 13:30; Rashi.
6. Números 13:31-33.
De esto puede surgir una pregunta clave:
No pudo haber sido con ángeles por cuanto no tienen sexo y no se produciría nada con tener
relaciones con mujeres terrícolas, pues la genética humana es diferente.
Es cierto que los ángeles no tienen sexo y no se produciría nada con tener ayuntamiento
con mujeres terrícolas, pues la genética humana es diferente. Es más, los ángeles ni
siquiera tienen genética, pues no son entes materiales. Esto torna imposible la relación
entre un humano y un ángel.
Sin embargo, existe una posibilidad muy concreta, un ángel, al igual que un alma, pueden
investirse en cuerpos materiales. Entonces sí, es posible la unión entre un humano y un
ángel. Y esto es lo que realmente sucedió en la época previa al diluvio: “vieron los ‘benei
haeloh’im’ -ángeles- a las hijas del hombre, que son buenas, y tomaron para ellos mujeres
de todo lo que eligieron” (Génesis 6: 2).
Con este estudio no pretendo desmentir la Biblia, pero pienso que todo hay que ponerlo a prueba
para poder conocer la verdad. La Biblia no es la única fuente de información, por todo el mundo hay
pequeñas piezas de este inmenso puzle que hay que ir encajando.