Bacterias beneficiosas para el organismo (probióticas y simbióticas):
Lactobacillus acidophilus – Ayuda en la digestión y previene infecciones intestinales.
Bifidobacterium bifidum – Fortalece la flora intestinal y mejora la absorción de
nutrientes.
Escherichia coli (cepas beneficiosas) – Algunas variedades sintetizan vitamina K y
protegen contra bacterias patógenas.
Streptococcus thermophilus – Favorece la digestión de la lactosa y refuerza el
sistema inmune.
Lactobacillus rhamnosus – Combate diarreas e infecciones urinarias.
Bacteroides thetaiotaomicron – Ayuda a descomponer fibras vegetales y produce
ácidos grasos beneficiosos.
Bacterias perjudiciales (patógenas):
Staphylococcus aureus – Causa infecciones en la piel, neumonía e intoxicación
alimentaria.
Escherichia coli (cepas patógenas, como O157:H7) – Provoca diarreas
sanguinolentas y fallo renal.
Salmonella enterica – Responsable de salmonelosis (fiebre, vómitos y diarrea).
Clostridium difficile – Daña la flora intestinal, causando colitis grave.
Helicobacter pylori – Asociada a úlceras gástricas y cáncer de estómago.
Streptococcus pyogenes – Causa faringitis, fiebre reumática y fascitis necrosante.
Los alimentos prebióticos son componentes alimentarios no digeribles que estimulan
selectivamente el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas en el intestino
(principalmente Bifidobacterias y Lactobacilos), mejorando así la salud digestiva e
inmunológica.
Características clave:
No se digieren en el estómago o intestino delgado.
Fermentan en el colon, sirviendo como "alimento" para los probióticos.
Promueven la absorción de minerales (como calcio y magnesio) y reducen patógenos.
Ejemplos de alimentos prebióticos naturales:
Ajo y cebolla – Ricos en inulina y fructooligosacáridos (FOS).
Plátano (verde) – Contiene almidón resistente y FOS.
Espárragos – Fuente de inulina.
Alcachofas – Tienen inulina y fibra prebiótica.
Raíz de jengibre – Favorece la diversidad bacteriana.
Manzana (con piel) – Su pectina actúa como prebiótico.
Avena – Contiene betaglucanos.
Legumbres (lentejas, garbanzos) – Ricas en rafinosa y estaquiosa.
Diferencia clave:
Probióticos = Bacterias vivas beneficiosas (ej.: yogur, kéfir).
Prebióticos = Fibra que alimenta a esas bacterias (ej.: ajo, plátano verde).