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Paisajes Musicales del Romanticismo

El Romanticismo, que abarca desde 1810 hasta principios del siglo XX, se caracteriza por un enfoque en la expresión emocional y la expansión de la tonalidad y el cromatismo en la música. Compositores como Beethoven, Wagner y Mahler marcaron este período con innovaciones en forma, melodía y orquestación, mientras que el nacionalismo musical emergió con la incorporación de elementos folclóricos. La música programática y los lieder también se destacaron, reflejando la búsqueda de una conexión más profunda entre la música y el sentimiento humano.
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Paisajes Musicales del Romanticismo

El Romanticismo, que abarca desde 1810 hasta principios del siglo XX, se caracteriza por un enfoque en la expresión emocional y la expansión de la tonalidad y el cromatismo en la música. Compositores como Beethoven, Wagner y Mahler marcaron este período con innovaciones en forma, melodía y orquestación, mientras que el nacionalismo musical emergió con la incorporación de elementos folclóricos. La música programática y los lieder también se destacaron, reflejando la búsqueda de una conexión más profunda entre la música y el sentimiento humano.
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Romanticismo

(1810 y principios del siglo XX)

La raíces clásicas del Romanticismo (1780–1815)

Para 1810 se había combinado la utilización del cromatismo y la


tonalidad menor, el deseo de moverse a más tonalidades para lograr un rango
más amplio de música, y la necesidad de un mayor alcance operístico.

Romanticismo temprano (1815–1850)

En la segunda década del siglo XIX, el uso acentuado del cromatismo en


las melodías y la necesidad de una mayor expresividad armónica, produjeron un
cambio estilístico notable. Las razones que motivaron este cambio fueron
económicas, políticas y sociales. El escenario estaba preparado para una nueva
generación de compositores que podía hablarle al nuevo ambiente europeo
post-napoleónico.

Ludwig van Beethoven, Louis Spohr, E. T. A. Hoffmann, Carl Maria von


Weber, Franz Schubert, Franz Liszt, Felix Mendelssohn, Richard Wagner,
Frédéric Chopin y Hector Berlioz, entre otros.

Entre 1830 y 1840, Wagner produjo su primera ópera exitosa, e inició su


búsqued para expandir los "dramas musicales".

Romanticismo tardío o Post-Romanticismo (1850–1910)

Al llegar a la segunda mitad del siglo XIX, muchos de los cambios


sociales, políticos y económicos que se iniciaron en la era post-napoleónica, se
afirmaron. El incremento de la educación musical sirvió para crear un público
más amplio para la música para piano y los conciertos de música más
sofisticados. Con la fundación de conservatorios y universidades se abrió la
posibilidad a los músicos de hacer carreras estables como profesores. El
período romántico tardío también vio el auge de los géneros llamados
"nacionalistas" que estaban asociados con la música popular (folklórica) y la
poesía de determinados países.

Características musicales del Romanticismo

Forma: se jerarquiza el contenido por encima de lo formal. En el


Romanticismo el contenido desborda la forma. Obras de larga duración (poemas
sinfónicos, dramas musicales) contrapuestas a formas musicales breves (lieder,
piezas para piano, etc).

Melodía: Hay un interés hacia el lirismo de la melodía, porque a través


de la misma los compositores transmiten los sentimientos. Idea de “melodía
continua o infinita”, una línea melódica que evita la forma estereotipada
mediante su desarrollo libre y continuo.

Armonía: cada vez más disonante. Acordes complejos, se les agrega la


9a, la 11ª y la 13a. Comienzan a desdibujarse los contornos de la tonalidad.
Se amplía el uso de cromatismos y, por consiguiente, la ambigüedad
armónica, que resulta de la técnica de moverse rápidamente entre distintas
tonalidades sin establecer una verdadera tonalidad. Las modulaciones se
realizan a tonalidades cada vez más alejadas.

Textura: amplia variedad de texturas en función de la expresividad.

Matices: se extreman los matices en dinámica (desde el pp hasta el ff) y


agógica (cambios de tempo continuos).

Ritmo: rítmicamente se utiliza el tempo rubato (se acelera o desacelera


la melodía en función de la expresión de los sentimientos), la polirritmia (dos
valores contrapuestos contra tres o tres contra cuatro, etc) y las síncopas (se
produce cuando un sonido comienza después de la marca del tiempo y se
prolonga sobre el tiempo fuerte siguiente). Uso de valores irregulares.

Instrumentación:

La orquesta romántica se amplía en relación a la orquesta clásica, se


rompe el orgánico de las maderas x2. Los compositores se vuelcan a componer
para grandes masas orquestales.

Piano como instrumento central en toda su extensión (registro). Se


incrementa el uso del pedal. Chopin compone únicamente para este
instrumento.

Aparición del “leitmotiv”, técnica que se basa en la asociación de un


motivo musical de con una persona, cosa o idea extramusical.

Música programática: Obra instrumental con contenido extramusical que se


transmite a través de un programa que es leído por el oyente antes de
consumar la audición.

Lieder: canción lírica breve cuya letra suele ser un poema al cual se le ha
puesto música. Escrito usualmente para voz solista y piano acompañante.

Ópera: los argumentos de las óperas románticas suelen estar basados en la


mitología germana o en leyendas medievales. Richard Wagner transforma la
concepción de la ópera con su idea de “obra de arte total”: síntesis de todas las
artes poéticas, visuales, musicales y escénicas.

Muchos consideran a esta ópera como el comienzo del fin de la armonía


convencional y la tonalidad ya que aparecen modulaciones continuas,
cromatismo y el denominado “acorde de Tristán”. Se trata de un acorde formado
por la nota más grave, una cuarta au mentada (si), una sexta aumentada (re♯) y
una novena aumentada (sol♯).

Ludwig van Beethoven:

Primera etapa de producción: Estilo clásico. Corresponden a esta


etapa: Primera y segunda sinfonía, un conjunto de seis cuartetos de cuerda
(Opus 18), los primeros dos conciertos para piano (los n.o 1 y n.o 2) y la primera
docena de sonatas para piano, incluyendo la famosa Sonata.

Segunda etapa de producción: 1803 aprox. Periodo de transición. El


periodo medio, también llamado heroico, comienza después de la crisis personal
provocada por la creciente sordera del músico. Es destacada por las obras de
gran escala que denotan el heroísmo y la lucha.

Corresponden a esta etapa: seis sinfonías (las n.o 3, 4, 5, 6, 7 y 8), los


últimos tres conciertos para piano, el Triple concierto y el Concierto para violín,
cinco cuartetos de cuerda (n.o 7 al 11), varias sonatas para piano (incluyendo
las sonatas Claro de luna, Waldstein y Appassionata), la Sonata Kreutzer para
violín, y su única ópera, Fidelio.

Tercera etapa de producción: 1815 aprox. Las obras de dicho periodo


se caracterizan por su profunda carga intelectual, sus innovaciones formales y
su intensidad, expresión sumamente personal. Corresponden a esta etapa: el
Cuarteto de cuerda n.o 14, Op. 131 tiene siete movimientos enlazados y la
Novena sinfonía incorpora la fuerza coral a una orquesta en el último
movimiento. Otras composiciones de este periodo son la “Missa Solemnis”, los
cinco últimos cuartetos de cuerda (incluyendo la Grosse fugue) y las cinco
últimas sonatas para piano.

POST-ROMANTICISMO

Hacia la segunda mitad del siglo XIX suele diferenciarse el Romanticismo


tardío o “Post-Romanticismo”, el cual se extiende hasta la irrupción de las
Vanguardias a principios del siglo XX. En música se caracteriza por la
exuberancia orquestal y la desmesura en los desarrollos sinfónicos (orquestas
muy numerosas, conformadas por una diversa variedad de instrumentos),
también por un intenso cromatismo que supera a Richard Wagner y que
posteriormente acabaría en el atonalismo.

Gustav Mahler, Richard Strauss, Serguéi Rajmáninov, Aleksandr


Skriabin, Gabriel Fauré, Giacomo Puccini, entre otros.

Ejemplo: La Sinfonía n.o 8 en mi bemol mayor de Gustav Mahler es una


de las obras corales de mayor escala del repertorio orquestal. Debido a que
requiere una enorme cantidad de instrumentistas y coristas, con frecuencia se la
denomina “Sinfonía de los mil”. La fusión de la canción y la sinfonía había sido
una característica de las primeras obras de Mahler. La octava sinfonía vuelve a
combinar orquesta y voz en un contexto sinfónico. La estructura de la obra no
es convencional; en lugar de seguir la estructura normal en varios movimientos,
la obra se divide en dos partes. La primera parte se basa en el texto latino de un
himno cristiano del siglo IX para Pentecostés, Veni Creator Spiritus («Ven,
Espíritu Creador») y la segunda parte es un arreglo de las palabras de la
escena final del Fausto de Goethe.
Nacionalismo musical

Hasta ese momento, tres países dominaban la cultura europea: Francia,


Alemania e Italia. Aproximadamente en 1860 florece el nacionalismo musical en
países que no tenían una importante tradición musical hasta el momento.
Aparecen cada vez más obras que contienen elementos tomados del folklore
propio de cada región. Se utilizan los rasgos típicos de los ritmos, melodías y
danzas populares, reelaborándolos desde el idioma expresivo de cada
compositor y la sonoridad post-romántica.

Ejemplos de nacionalismo musical

“El cascanueces” es un ballet estructurado en dos actos cuya música fue


compuesta por Piotr Ilich Tchaikovski entre 1891 y 1892. Se trata de su Op. 71 y
es el tercero de sus ballets. En la producción original la coreografía fue creada
por Marius Petipa y Lev Ivanov. El libreto fue escrito por Iván Vsévolozhsky y
Petipa, basándose en la adaptación de Alejandro Dumas del cuento “El
cascanueces y el rey de los ratones”, de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann.

Antes de su estreno Tchaikovski seleccionó ocho de los números del


ballet formando la Suite El cascanueces op. 71a, concebida para tocar en
concierto.

“El carnaval de los animales” es una suite musical en 14 movimientos


compuesta por el compositor francés Camille Saint-Saëns. El compositor planeó
la obra como broma para un día de carnaval, así que aparecen leones, gallinas,
tortugas, canguros, burros y varios animales más, y tiene toques de buen humor
por aquí y por allá. Uno de ellos es que Saint-Saëns tomó prestada música de
otros compositores y la puso en un contexto muy distinto del original. Así,
insertó desde canciones antiguas francesas, pasando por el “Can- can”, hasta
un trozo de su propia “Danza macabra”. La melodía del “can-can” es en realidad
el “galop infernal” del acto segundo, escena 2, de la ópera cómica “Orfeo en los
infiernos” de Jacques Offenbach (compositor romántico nacionalizado francés).

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