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Cine y la ideología estadounidense en la Guerra Fría

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Universidad de Chile

Facultad de Filosofía y Humanidades


Licenciatura en Historia

Seminario de grado:
Conocimiento y Sociedad

La ideología estadounidense vista a través del


cine en la Guerra Fría.
(1947-1991)

Informe para optar al Grado de Licenciatura en Historia presentado


por:

Fernanda Vergara Lillo


Profesor guía: Carlos Sanhueza Cerda

Santiago de Chile
2022
1
A Susana y Andrés, de no ser por ellos
no habría llegado a donde estoy hoy.

2
Índice

Introducción ............................................................................................................................ 4

El cine como herramienta ideológica ................................................................................... 10

La producción cinematográfica estadounidense durante la Guerra Fría .............................. 15

a) The American way of life:................................................................................................. 19

b) Sobre la guerra: ................................................................................................................... 20

c) El enemigo invasor (ciencia ficción): .............................................................................. 20

d) Imperialista: ......................................................................................................................... 20

Rocky IV, una representación del conflicto ......................................................................... 22

Conclusión ............................................................................................................................ 26

Bibliografía ........................................................................................................................... 30

ANEXO ................................................................................................................................ 33

Anexo A. Portada de Dr. Strangelove. (1964)........................................................................ 33

Anexo B. Portada de Rocky IV. (1985) .................................................................................... 34

Anexo C. Apollo Creed junto a James Brown interpretando Living in America en Rocky

IV ………………………………………………………………………………………………………………………………………….35

Anexo D. Letra traducida de Living in America. ................................................................ 36

3
Resumen
Esta obra propone dar un análisis de la industria cinematográfica estadounidense
entre los años 1947 y 1991, período correspondiente al conflicto entre Estados Unidos y la
Unión Soviética, conocido como la Guerra Fría. El estudio se centra particularmente en la
utilización norteamericana de los medios de comunicación de masas, específicamente del
cine, para difundir una ideología liberal y capitalista al resto del mundo, y de esta forma
consolidar su rol hegemónico en este. Se dará análisis al contenido de las producciones
norteamericanas de este período y a su propósito por imponer globalmente la ideología
capitalista a través de la manipulación de la sociedad de masas.
Palabras clave: Medios de comunicación, sociedad de masas, guerra fría, hegemonía,
capitalismo, globalización, ideología.

Abstract
This work intends to analyze the American cinematographic industry between the
years 1947 and 1991, which corresponds to the conflict between the United States and the
Soviet Union, known as the Cold War. This study particularly focuses on the American use
of media, specifically cinema, in order to spread a liberal and capitalist ideology to the rest
of the world and, through this, strengthen its hegemonic role. The content of American
productions in this period will be analyzed along with its purpose of imposing the capitalist
doctrine through the manipulation of mass society.
Key words: Media, mass society, Cold War, hegemony, capitalism, globalization,
ideology.

Introducción

En el presente trabajo se aborda centralmente el tema de la hegemonía


estadounidense en el marco de la Guerra fría, fenómeno que se estudiará a través del
ejercicio del poder indirecto, es decir, el uso que hicieron las entidades norteamericanas de
los instrumentos mediáticos a modo de implantar su propia ideología al resto del mundo y
esto, como la historia afirma, con el objetivo de poner en jaque el avance de la influencia
soviética izquierdista en el mundo.
Si bien, este escrito no pretende estudiar los conflictos políticos que se dieron
durante el período en cuestión, sí busca comprender las formas en que particularmente
Estados Unidos desarrolló su “imperio moderno”. Por lo tanto, el propósito principal acá es
dar respuesta a la incógnita ¿de qué manera Estados Unidos hizo uso de los medios de

4
comunicación, específicamente de la industria cinematográfica, para influenciar con su
ideología al resto del mundo occidental entre 1947 y 1991? Para una mayor comprensión
del tema es necesario situar esta problemática en su contexto histórico, ya que a través de
esta se da a conocer el panorama en que se manifestaron estas confrontaciones tanto
directas como indirectas que determinaron las circunstancias para que esta potencia tomara
las decisiones sobre su actuar en ámbitos políticos, económicos, e incluso, culturales.
La Guerra Fría, episodio en la historia de la humanidad que se inicia en el año 1947
poco tiempo después de que concluyera la segunda guerra mundial con los estallidos de las
bombas nucleares en Japón, y concluye en 1991 con la caída definitiva de la Unión
Soviética, es el momento en el cual se establece en el mundo un nuevo orden, cuya
principal característica es la polarización ideológica que se manifiesta en Occidente y
Oriente, protagonizando estos escenarios Estados Unidos y la Unión Soviética,
respectivamente. Estas naciones surgen como superpotencias e inauguran una redefinición
del mundo de posguerra en la cual se llevó a cabo una repartición del mundo en donde los
más beneficiados fueron estas dos entidades políticas antes mencionadas. Esto dio paso a la
instauración de dos ideologías antagónicas que se difundieron en ambos hemisferios por
diferentes medios para alcanzar vastas regiones del mundo, la comunista y la capitalista.
La humanidad nuevamente se encontró con un contexto lleno de conflictos, pero
esta vez, en lugar de ser de carácter esencialmente geopolítico, eran conflictos con un
fundamento ideológico definido. Este hecho marcó la segunda mitad del siglo XX y las más
afectadas fueron las sociedades pertenecientes a los espacios de influencia de las dos
potencias, ya que fueron estas zonas las que efectivamente experimentaron enfrentamientos
físicos, a diferencia de las verdaderas protagonistas de la guerra. La difusión de sus ideas y
principios llegó a tal punto que se desarrolló un ambiente de hostilidad e intolerancia a
nivel global, lo que instauró un latente miedo ante la amenaza de la explosión de una
tercera guerra mundial, que por lo demás, esta vez tendría, a diferencia de las pasadas
guerras, el factor nuclear que conmocionó a gran parte de la sociedad por un largo período
de tiempo. De este modo, durante años generaciones enteras se vieron imbuidas por un
ambiente pasivo-agresivo cargado de intranquilidad provocado por la antipatía de dos
gigantes.
Sin embargo, pese a este panorama polarizado e ideológicamente quebrado, se
mantuvo cierta paz a través de un acuerdo en el cual se establecía que en el caso de
manifestarse algún conflicto bélico entre naciones, las potencias debían actuar como
reguladoras y mediar la situación para que estos encuentros violentos no explotaran y
encontraran una mejor solución diplomática. Si bien, la tensión entre la URSS y EE. UU.
era latente, nunca hubo un encuentro directo entre ambas potencias y fue justamente esto lo
que caracterizó al período analizado, hecho que se expresa en el nombre con el que se
conocería históricamente este fenómeno, la “Guerra Fría”. En palabras de Eric Hobsbawm
(1994), “la Guerra Fría se perpetuó a sí misma” (p. 258), ya que si bien sólo abarcó la

5
segunda mitad del siglo XX y su fin se simbolizó con la disolución de la Unión Soviética
en 1991, la constante lucha entre ésta y los Estados Unidos por la supremacía y la
expansión del capitalismo y el socialismo, fueron hitos que marcaron el porvenir de las
sociedades del mundo, e incluso hasta hoy en día se manifiestan estos choques ideológicos
en diversos espacios del globo, tanto a nivel internacional como nacional, Rusia en la
actualidad puede ser un concepto completamente diferente de lo que era la Unión Soviética
en su momento, pero en la percepción del mundo esta polarización que se simboliza con
ambos países no desapareció junto con la URSS sino que se mantuvo a pesar de la
proclamación del capitalismo como victorioso,
Retomando la idea del nuevo escenario mundial que se desarrolló a partir de 1947 y
centrándonos en el gran desarrollo de Estados Unidos en dicho período, y por la tanto,
también del capitalismo, el mundo fue adaptándose a este nuevo orden, el cual, tal como
pretendían las autoridades norteamericanas, abarcó todo el globo. Esto es a lo que más tarde
le denominarían globalización, concepto originado en 1960 en el mundo corporativo
estadounidense. En la obra Una teoría sobre el capitalismo global del sociólogo William
Robinson (2007), se plantea la globalización como un “proceso que crea vínculos y
espacios sociales transnacionales, revaloriza culturas locales y trae a un primer plano
terceras culturas” (p. 55), el origen de este proceso proviene del desarrollo del sistema
capitalista, en el cual, con sus innovaciones y revoluciones tecnológicas, sobre todo en
comunicaciones e información, se da espacio a instrumentos “globalizantes”. Este
fenómeno conocido como globalización nace, según Robinson, como una nueva etapa del
capitalismo en la cual el capital se universaliza y se convierte en uno transnacional, lo que
da paso a su vez, al surgimiento de una “sociedad global”.
Con la globalización y el desarrollo del sistema capitalista a nivel mundial, este
modelo se extiende a no sólo las clases sociales nacionales (entendiendo el capitalismo en
términos marxistas), sino que, son las clases subordinadas de todo el mundo las que
internalizan valores morales, culturales, códigos de comportamiento y puntos de vista de
los grupos dominantes. (Robinson, 2007) Esto según Gramsci (1971) es la hegemonía, la
cual se comprende como el establecimiento de una relación a través del dominio
consensuado, donde los grupos dominantes logran a través de formas estables de gobierno
imponer su ideología, la cual es obtenida por medio de la fuerza y la coerción, pero también
con otras formas de cooptación menos directas e igualmente efectivas, como llegaron a ser
los medios de comunicación con la globalización. Idea que actuará como marco teórico del
presente escrito.
El período de posguerras es determinado por la pax americana, donde la principal
estrategia de Estados Unidos fue organizar instituciones internacionales para garantizar su
control en diversos espacios fuera del territorio norteamericano, y de este modo, también la
construcción de su hegemonía. Junto con esto, EUA establece relaciones internacionales de
carácter político y económico con el propósito de contener a la URSS y su influencia. Fue a

6
través de estas alianzas que Estados Unidos garantizó su propio ascenso al poder y la
difusión a nivel mundial del sistema capitalista, pero en primer lugar, como señala Cox “fue
necesario que los líderes estadounidenses pudieran llegar a verse a ellos mismos en
términos ideológicos como los garantes necesarios de un nuevo orden mundial” (2013
p.148) y fue en este contexto en el cual se determinó como primordial la difusión de su
propia visión del mundo para que así. las masas absorbieran los valores capitalistas con los
que se les influenciaba.
Cuando se habla de cultura de masas los medios de comunicación se convierten en
algo vital y Estados Unidos es el primero en percatarse de tal situación, por lo que éstas
adquieren un carácter primordial en las políticas públicas estadounidense con el propósito
de propagar su ideología hacia el mundo. Los medios de comunicación al entenderse como
recursos de poder son un instrumento potencial de influencia, por lo que el control sobre
estos es fundamental en el contexto hegemónico estadounidense.
En la obra Introducción a la teoría de la comunicación de masas (Mcquail, 1983) se
da a entender que la media es “un ámbito donde se desarrollan muchos asuntos de la vida
pública, tanto nacionales como internacionales, una fuente importante de definiciones e
imágenes de la realidad social; y así mismo, un lugar donde se construye, almacena y
expresa de manera más visible la cultura y los valores cambiantes de las sociedades y
grupos humanos”. (p. 41) Si se considera esta interpretación, el hecho de que los medios de
comunicación hayan estado en el período de la Guerra Fría en manos estadounidenses es
muy significativo, ya que quiere decir que gran parte del mundo consumía las prácticas y
valores entregados por esta vía. Por lo tanto, en el contexto de conflictos ideológicos, los
medios de comunicación estaban profundamente implicados, ya que actuaban como
productores, difusores y depositarios de significados de los acontecimientos y sucesos de la
vida pública. (Mcquail, 1983)
El cine es un medio de comunicación masivo que al igual que el resto, contiene una
serie de elementos que reflejan ideas, costumbres y comportamientos de la sociedad. Éste
aparece por primera vez a finales del siglo XIX como una novedad tecnológica, la cual
tiene como propósito original la entretención y el ocio. Sin embargo, este medio fue y es
utilizado como uno propagandístico constantemente, uso que se aplicó generalmente a
cuestiones de carácter político e ideológico. El impacto emocional que generaba el
contenido de este medio en las sociedades fue de gran utilidad en el siglo XX para cumplir
con el objetivo influenciador, ya que además, su popularidad era y sigue siendo
sorprendente.
Uno de los factores que hace del cine un efectivo instrumento de difusión ideológica
es que este es, como ya se mencionó anteriormente, un medio de entretenimiento. Por lo
que su propósito “manipulador” pasa desapercibido en el mensaje que entrega. La práctica
de trasmitir mensajes moralizadores cargados de un contenido ideológico mezclados con el
entretenimiento ya existía de antiguo con la literatura y el teatro, pero lo fundamental del
7
cine es su capacidad de llegar a un gran número de espectadores, que gracias a las
innovaciones tecnológicas y la globalización logró efectuarse a la mayor velocidad. A esto
se le suma la competente función del mercado cinematográfico al crear realidades posibles
a través de la fotografía que hace del mensaje uno mucho más creíble y al mismo tiempo
genera una mayor identificación con este.
Cabe destacar que si bien, en sus orígenes el cine fue de procedencia europea,
después de la primera guerra mundial esta industria experimenta una americanización. El
académico mexicano Enrique Sánchez plantea en su obra Hollywood y su hegemonía
planetaria: una aproximación histórico-estructural, que Estados Unidos funciona como un
imperio de la industria cultural. Donde a partir del siglo XX con la evolución de Hollywood
se desarrolló un paquete cultural a lo largo de los años, el cual contenía música, formas de
vestir y de vivir, entre muchos otros aspectos de la sociedad. De igual manera como el
público consumía estas prácticas y costumbres culturales representadas en el cine,
consumían productos norteamericanos de las industrias corporativas que negociaban con la
industria fílmica, por lo tanto, la “americanización” que señala Sánchez, era tanto
ideológica como económica, las sociedades importadoras del cine estadounidense adquirían
mercancía y valores que propiciaban la permanencia de Estados Unidos en el rol dominante
hegemónico. (Sánchez, 2003)
Las palabras del autor antes mencionado sintetizan la idea que se quiere plantear en
estos párrafos, donde se hace referencia a la importancia del cine en su rol de difusor, “El
propio gobierno de Estados Unidos tomó conciencia también de que la industria
cinematográfica podía tener funciones “multiplicadoras”, no únicamente en los términos
propagandísticos de la guerra, sino también en la promoción comercial más amplia”
(Sánchez, 2003, p-25). Esto permite extraer la idea de que, si bien el cine se desarrolló
como una industria de entretenimiento, éste fue utilizado como un instrumento político,
económico e ideológico. Y es debido a esto, que desde la primera guerra mundial la
producción cinematográfica fue incrementándose y expandiéndose para traspasar fronteras
internacionales, haciéndose aún más latente en el período correspondiente a la Guerra Fría,
donde la difusión de una ideología capitalista norteamericana era fundamental para ganar la
guerra propagandística contra la Unión Soviética.
Como se expresó anteriormente, el efecto globalizador que se experimentó tras la
segunda guerra afectó al comercio y a la industria, los cuales se expandieron y
desarrollaron universalmente. Lo mismo sucedió con los medios de comunicación, incluido
el cine, el cual no hay que olvidar también es una industria, por lo tanto, su exportación al
extranjero significaba una ganancia también de carácter monetario. Y en función de este
avance al marco internacional, llegando a un público mucho mayor, el cine generó un
impacto sin precedentes cuyo efecto fue la difusión y adopción del mensaje ideológico que
contenían las películas norteamericanas que se popularizaron en gran parte del mundo.

8
El gran atractivo que tuvieron los medios de comunicación en este período reside en
la concepción de estos como algo innovador, los avances tecnológicos que permitieron el
desarrollo mediático fue lo que más se consumió, e incluso, el incremento de este consumo
hasta nuestros días ha sido constante. Esta es la razón de que los medios de comunicación
sean un instrumento perfecto para la difusión de ideas y principios hacia sociedades
internacionales, la gran recepción de estas fomenta el poder mediático, cuya clave está en la
manipulación del espectador.
Es necesario comprender que esta industria, al igual que las demás, debe ser
financiada, y es en este financiamiento en el que el control mediático pasa a manos de un
grupo minoritario y poderoso, quienes utilizando la entretención como argumento depositan
sus ideales en la media para que esta se encargue de impregnar al resto de la sociedad con
ellos. De esta forma se difunde una visión del mundo limitada e indiferenciada de acuerdo
con las perspectivas de los intereses dominantes, manteniendo así el modelo capitalista de
división y dominación, el “orden natural”. Debido al consumo masivo de los medios de
comunicación y la exposición sistemática a una visión selectiva de la sociedad se legitiman
las relaciones que establece el capitalismo.
Ya expuesto lo anterior y comprendido el contexto que envuelve el tema central de
esta obra, para poder llevar a cabo el análisis propuesto se hará uso de bibliografía
perteneciente a la disciplina historiográfica como también de sociología, economía y más.
Metodológicamente la obra de Peter Burke (2001), Visto y no visto, es de gran utilidad para
el uso de fuentes no escritas como son los documentos audiovisuales que son el principal
objeto de estudio para este trabajo y así poder tener una perspectiva más amplia al
momento de analizar estas fuentes poco convencionales en los trabajos historiográficos. A
modo de comprender el contexto histórico de la Guerra Fría, el desarrollo del capitalismo y
el rol hegemónico que Estados Unidos interpretó en este período, autores como Eric
Hobsbawm y Antonio Gramsci serán fundamentales para insertarnos en dichas temáticas
con mayor profundidad. De igual modo, el sociólogo norteamericano William Robinson es
de gran utilidad para comprender la globalización y el desarrollo económico
estadounidense contextualizado en este período, así como también el ejercicio del poder de
EE.UU. para difundir su influencia ideológica.
Como el tema de este estudio se centra en los medios de comunicación, es
fundamental comprenderlos desde una perspectiva más allá de la historia, es por esta razón
que el académico británico, experto en ciencias de la comunicación de masas, Denis
Mcquail ofrece en su obra Introducción a la teoría de la comunicación de masas (1983),
información vital para el mejor entendimiento de lo que es la media y lo que significa para
las sociedades. No sólo esto es posible extraer de esta obra, sino que también aborda el
tema de la sociedad de masas y el cómo Estados Unidos es capaz de manejarla a través de
los medios de comunicación, por lo que es muy valiosa a la hora de analizar los medios de
entretenimiento norteamericanos.

9
Para el estudio de los temas referentes específicamente a la industria
cinematográfica, Fabio Nigra, Coro Rubio y Alejandro Crespo entregan en sus obras
valiosos datos y análisis respecto al “detrás de escena”, es decir, lo que deseaban
representar las películas norteamericanas que se crearon y estrenaron durante la Guerra Fría
y cómo el contexto de producción afectó de forma directa al mensaje que se trasmitió en
ellas.
La estructura de este trabajo se organizará en tres capítulos, el primero destinado al
análisis del cine como un aparato ideológico utilizado por los Estados Unidos para
garantizar su hegemonía mundial. El segundo capítulo dará análisis a la producción
cinematográfica estadounidense, específicamente de Hollywood, para determinar qué tipo
de películas se elaboraron en el contexto de la Guerra Fría y cómo se involucró el Estado
norteamericano en este proceso. Y en tercer lugar, se realizará un estudio de caso
analizando la cuarta película de la saga Rocky para determinar los mensajes ideológicos
contenidos en esta y cómo su producción se vio directamente influenciada por el contexto
histórico en el que se realizó.

El cine como herramienta ideológica

El concepto de hegemonía según Gramsci (1971) se entiende a través de un proceso


en el cual los grupos dominantes perpetúan su posición de liderazgo por medio de la
construcción de un consenso ideológico, en el cual las partes dominadas afirman su
posición “libremente”, esto no es necesariamente por la vía de la represión y violencia, si
no que se facilita la instauración de esta relación jerárquica con la utilización de aparatos
ideológicos de Estado (Althusser, 1988). De acuerdo con Marx la ideología se refiere al
sistema de ideas y de representaciones que domina el espíritu de un hombre o un grupo
social, esta se materializa en los aparatos ideológicos para traspasarse al individuo receptor
y a su conciencia. Los aparatos ideológicos de Estado pueden ser de carácter religioso,
escolar, familiar, jurídico, político, sindical, de información o cultural. Althusser afirma que
el aparato de información y el aparato cultural “atiborra a todos los ciudadanos mediante
la prensa, la radio y la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chauvinismo,
liberalismo, moralismo, etc.” (Althusser, 1988 p.18) Este es el proceso a través del cual la
sociedad se impregna de las ideas que quiere transmitir el grupo dominante, de esta manera,
inconscientemente, quienes son los receptores del mensaje entregado por los aparatos
ideológicos reafirman su posición sumisa al ser influenciados por estos.
Como ya se mencionó al inicio de este escrito, a modo de resultado de la Segunda
Guerra Mundial, Estados Unidos se transformó en una de las potencias más influyentes en
el mundo, asegurándose una posición en primer lugar en la economía global. Luego de los

10
difíciles tiempos de guerra y escasez se experimentó a nivel total un auge económico
basado en el consumismo masivo de bienes, dentro de los cuales figuraba el
entretenimiento y cine también. Visto desde una perspectiva materialista el país en
cuestión se posicionó en el grupo dominante de la sociedad, su control sobre los aparatos
ideológicos estatales es incuestionable, y la ideología que estos querían exportar al mundo,
es decir, la capitalista, se expandió y difundió eficazmente. Durante la Guerra Fría con los
progresos tecnológicos que experimento la sociedad en su totalidad, las autoridades
estadounidenses se vieron favorecidas para a con su propósito globalizante, es decir, la
americanización del mundo fue más fácil gracias al avance y aparición de nuevos medios
de comunicación que permitían una más eficiente difusión de los ideales norteamericanos.
Así fue como las potencias lograron llegar más allá de lo históricamente conocido y
traspasar las fronteras nacionales. En este contexto, como ya se venía adelantando, el
mensaje propagado pudo alcanzar dimensiones globales y la sociedad mundial actuó como
consumidora y receptora de este, permitiendo el control del grupo dominante
norteamericano.
La obra de D’Adamo, García y Freidenberg (2000) permite entender de una mejor
manera a lo que se refiere Althusser con los aparatos ideológicos de Estado, pues en su
trabajo se explican los medios de comunicación masivos como una extensión sensorial del
individuo y la sociedad en general, un mecanismo de transmisión de mensajes que como se
mencionó anteriormente, fue modificándose y evolucionando a medida que el desarrollo de
la tecnología avanzaba. A partir de este desarrollo se da paso a lo que los autores
denominan como “el tercer salto tecnológico” con la llegada de la televisión, se
experimentó en la sociedad un cambio sin procedentes, donde la imagen adquirió vital
importancia en lo que se refiere a la opinión pública. Los medios audiovisuales adquirieron
una predominancia sobre el resto de los medios de comunicación que resignificó todo
concepto que se tenía sobre la dispersión de ideas e influencias, pues por primera vez el
individuo se sentía realmente partícipe de los grandes procesos políticos o culturales al
visualizarlo personalmente.
Con la llegada de la televisión las imágenes adquirieron un nuevo significado, ya
que al estar constantemente a la disposición del espectador generó un mayor impacto a
nivel psicológico, y tal como dice D’Adamo, “en ocasiones parecen ser los elementos más
disponibles cuando la opinión pública forma sus (de la sociedad) actitudes e impresiones
respecto de ciertos acontecimientos, circunstancias o candidatos políticos” (2000 p.16).
Cuando las autoridades se percataron del impacto que tenían las imágenes en la gente, el
contenido televisivo pasó a ser un recurso primordial para la transmisión de la ideología
capitalista, pues al ser un “sistema centralizado para narrar historias, cuyos dramas,
programas y publicidades forman un sistema bastante coherente de imágenes y mensajes
que penetran los hogares” (D’adamo, 2000. P.180), la TV. se vio potencialmente como la
mejor herramienta ideológica través de la cual se refuerzan creencias y valores. Y como la
sociedad global hacía uso de este medio de manera ritual y poco selectiva, su exposición
11
constante a esta generó una confusión entre la realidad misma y la “realidad construida”
presentada a través de la televisión, las cuales eran cada vez más parecidas entre sí, hasta
llegar al punto de no distinguirlas, pues ese era el objetivo central de la televisión, hacer
creer al espectador que lo que se expone es un reflejo verídico de la realidad del individuo.
(D’adamo, 2000)
Cuando se hace referencia al contenido cinematográfico en función de la opinión
pública, el primer factor que se considera como importante son los programas informativos,
estos no son los único que trasmiten valores e ideas sobre la sociedad y hacia ella, incluso,
es más. Estos representan un menor porcentaje en comparación a otros tipos de programas a
los que se ve expuesto el televidente. A lo que más están expuestas las personas que
consumen estas imágenes es a las representaciones de ficción y drama, géneros que abarcan
un amplio porcentaje dentro del contenido televisivo. En estas ficciones señaladas, las
cuales se pueden encontrar en forma de comedias, series o películas, se transmiten juicios y
valores sobre la sociedad que están aún más camufladas, el fuerte contenido emocional y
dramático en estas entregas de la televisión generan inconscientemente un impacto mayor
en los individuos, quienes absorben estos mensajes sin percatarse de lo que realmente están
consumiendo. Nuevamente apelando a la obra de D’Ádamo, se explica en esta de manera
muy clara el cómo influyen estas imágenes emotivas en la mentalidad de las personas,
incluso, en el inicio de su escrito los autores exponen un estudio realizado sobre las
entrevistas de opinión realizadas a los ciudadanos norteamericanos respecto a su
concepción de la figura de John F. Kennedy, el resultado de este es muy positivo en
comparación a otros expresidentes estadounidenses, esto se explica por la gran cantidad de
caracterizaciones dramáticas y televisivas del personaje histórico en cuestión, siendo estas
representaciones decisivas en la formulación de una idea que se forma inconscientemente
en la mentalidad de la sociedad americana. En base a esto, es posible afirmar que con la
proliferación de discursos argumentales esencialmente dramáticos (entiéndase esto,
proveniente del drama televisivo o cinematográfico), a través de lo teatral y lo sentimental
la sociedad adopta una posición ideológica regida más por lo emocional y menos por lo
reflexivo y crítico, esto debido al efectivo trabajo de manipulación realizado por los medios
de comunicación masivos para influir en sus consumidores.
Ya expuesto lo anterior, es necesario situar la cinematografía en este contexto, tal
como se habló en la introducción de este escrito el cine es un medio de comunicación
masivo con fines de entretenimiento, que si bien, es comprendido como un arte, también
tiene un carácter industrial, técnico y masivo. Este es, según Cárdenas (2013), un producto
del sistema capitalista hecho para el mercado, y como todo producto, este tiene un público
o consumidor definido. En el sentido foucaultiano también puede ser comprendido como un
“dispositivo” ideológico, el cual, “se compone de una serie de elementos tanto prácticos
como discursivos en una mezcla en la que estos se alternan, se integran e intercalan de
maneras diversas y en permanente transformación, articulando relaciones hegemónicas y
mecanismos de exclusión y de poder”. Es decir, retomando la idea de Althusser que se
12
expresaba anteriormente, el cine funciona como medio un aparato cultural que cumple con
el propósito de difundir un mensaje ideológico, el cual, en el sistema actual y del último
siglo es y ha sido controlado por los grupos dominantes capitalistas que en su gran mayoría
son de nacionalidad estadounidense. Por lo tanto, el cine si bien es un mecanismo de
difusión, también es un producto del capitalismo en sí, adquiriendo de esta manera una
doble dimensión, en palabras de Cárdenas:
“Una imagen no es una representación de nada, es, más bien, un engranaje de los
dispositivos estatales, industriales y artísticos de su presente y es tarea de la historia como
disciplina poner en evidencia estos artefactos del poder, […] la historia se esfuerza por
mostrar los bajos fondos sobre los que el cine se ha constituido. Se trataría de una forma
de la historia que no cesaría de poner en cuestión en sus relatos el sistema de valores que
cristaliza en cada caso la palabra “cine””. (Cárdenas, 2013, p.62)
Si bien, el contenido de un filme está lleno de mensajes ideológicos, es en el
contexto de producción en lo que hay que fijarse también, pues es este el origen de la
dialéctica bilateral que se da entre dominantes y dominados, es durante la producción
cinematográfica donde se establece lo que se quiere transmitir y el por qué, y más tarde lo
que se verá en pantalla será un reflejo de esto. Si analizamos la industria cinematográfica en
los últimos 60 años es evidente la existencia de una hegemonía cinematográfica
estadounidense, no sólo tienen el control de la industria de producción en sí, si no que
además controlan los canales de distribución y exhibición junto con una impresionante
maquinaria publicitaria. Este contexto de producción es donde se reflejan los “artefactos del
poder” a los que se refiere Cárdenas, por lo tanto, si son los norteamericanos los que
manejan la industria cinematográfica es evidente que será la ideología americana capitalista
la que predominará en el mundo, y no sólo el occidental.
Esa gran capacidad por llegar a un amplio número de personas e influir en sus vidas,
adquiere tanta fuerza que en el proceso se construye una identidad internacional. A través
de las imágenes se influencia a la gente y se les impone inconscientemente un modelo a
seguir, el cual está pautado por quienes, como se mencionó anteriormente, son los que
tienen el control de los medios de masa. En el caso del cine, ya se estableció que es Estados
Unidos quien controla el mercado mundial de las producciones fílmicas, pero dentro de este
país también existe una competencia entre productoras que con el paso de los años sólo se
han visto eclipsadas por el gran titán en la industria del entretenimiento, el muy popular
Hollywood.
Hollywood es un ícono de la industria cinematográfica estadounidense, su origen se
remonta a principios del siglo XX con un personaje muy conocido, Thomas Edison, quien
además de inventar el teléfono patentó una serie de inventos relacionados al mundo fílmico
que le permitió crear Edison Manufacturing Company. La cual le permitió adentrarse en
este mundo y aún más, a moverse en vías a la monopolización de la industria fílmica. El
éxito que estaba logrando con este propósito fue muy mal visto por las productoras rivales
13
que Edison había comenzado a excluir, hecho que las llevó a iniciar una campaña de
desprestigio contra el inventor. La solución para este dilema fue a través de una
negociación que se concretó en la creación de la MPPP (Motion Pictures Patents Company)
en la cual se asociaron y monopolizaron en conjunto la producción americana de películas.
(Sánchez, 2006, citado en Padilla, 2008, p. 32)
Como la industria cinematográfica comenzó a ganar un éxito inesperado, el negocio
llamó la atención de individuos poderosos de distintos ámbitos artísticos, teatro, música y
espectáculo, que veían al cine como un nuevo espacio para ellos y una gran oportunidad.
De esta manera el número de competidores fue aumentando cada vez más haciendo que la
mantención del monopolio cinematográfico fuese cada vez más imposible.
Es de este contexto del cual surge Hollywood, como una respuesta por parte de tres
empresarios independientes que al oponerse al monopolio de Edison, decidieron invertir
para crear su propia asociación. Adolph Zukor, Carl Laemmle y William Fox, estos ya
provenían del mundo del espectáculo, por lo que tenían un vasto conocimiento que sería
esencial para surgir en la industria cinematográfica. Padilla (2008) expone que entre las
muchas innovaciones que creó este trío, se destacó la de establecer un sistema de trabajo
definido que más tarde caracterizaría las producciones estadounidenses en general. Se
implantó la idea del cine como industria aún más intensamente al aplicar los métodos
característicos del sistema capitalista al más puro estilo del fordismo, el cual les permitió
llevar a cabo un mayor número de producciones en un menor período de tiempo. Además
de esto Zukor categorizó a las películas en tres grupos (a, b y c) en función de la fama y el
sueldo de los actores a modo de organizar y hacer más eficientes las producciones.
La autora determina el año 1917 como una fecha clave en el ascenso de Hollywood
en la industria mundial. Ya que debido a que los costes de producción eran tan altos, por
primera vez se puso real atención en los mercados extranjeros como receptores del
producto fílmico de Norteamérica, los europeos se convirtieron a partir de este momento en
consumidores esenciales. Y Hollywood se transformó en la más poderosa firma de la
industria cinematográfica, posicionando a Estados Unidos como el mayor exportador de
cultura en el mundo. (Padilla, 2008)
En la obra Ángeles y demonios. Representación e ideología en el cine
contemporáneo de Hollywood, Celestino Deleyto (2003) analiza la posición hegemónica de
Estados Unidos en la industria cinematográfica y, en consecuencia, la influencia ideológica
que ejerce el cine norteamericano ante el mundo, el autor expresa que “el cine comercial es
parte integrante de la realidad social (…) al igual que las ideas y deseos que conforman
nuestra identidad individual y social. Así pues, el cine popular es ante todo
entretenimiento, (…) pero el entretenimiento no es trivial ni intrascendente y su capacidad
de crear imágenes poderosas sobre nosotros mismos y nuestro entorno hace imprescindible
el estudio de sus mecanismos de represión y de sus discursos ideológicos.” (Deleyto, 2003
p.17) Porque, aunque se crea que el cine no tiene un verdadero impacto en las
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mentalidades, esto lo hace aún más peligroso, su función de entretención le otorga un
carácter de inocencia que dificulta el análisis crítico de su contenido y potencia su propósito
de adoctrinamiento indirecto.
De esta manera, Estados Unidos gana terreno en las mentes de los consumidores de
todo el mundo, la internacionalización de las películas norteamericanas genera en las
sociedades extranjeras una especie de identidad que une a Estados Unidos con el resto del
mundo, este efecto americanizante se expresa en la concepción de un universalismo sin
procedentes, y no es bajo símbolos universales imparciales, si no que en función de los
principios que ellos imponen, potenciando así la idea de “todos somos ciudadanos
americanos”.
La posición hegemónica a la que se refiere Deleyto provoca un impacto en las
mentalidades de las sociedades de todo el mundo, influye en los estilos de vida de las
personas, su forma de pensar y de ser, este hecho se intensifica aún más a medida que la era
de la globalización avanza. Exportar productos culturales requiere de una gran capacidad de
adaptación a las circunstancias locales, y esta capacidad Hollywood la tiene (más adelante
se verá por ejemplo el manejo de los estadounidenses al exportar sus producciones a una
Europa de la posguerra). Con la internacionalización de sus películas, la industria
norteamericana logra crear una identidad común que les proporciona una cercanía con el
mundo exterior que la Unión Soviética no posee. La potencia oriental se preocupaba por la
supremacía ya existente de los Estados Unidos en el mundo, mientras que la preocupación
de la potencia occidental se explica por la creciente hegemonía de la URSS, la cual nunca
llegó a concretarse del todo. Esta diferencia se debe a los mecanismos de influencia
desarrollados por Norteamérica, dentro de los cuales está el trabajo hollywoodense de
flexibilizar sus creaciones para adecuarse y adentrarse en las diferentes culturas. De esta
forma se da paso a una cierta uniformidad universal regida bajo los principios occidentales
que promueve el séptimo arte creado en los Estados Unidos.

La producción cinematográfica estadounidense durante la Guerra Fría

El principal antecedente por considerar en las producciones realizadas por la


industria cinematográfica estadounidense es el Código de producción del año 1930,
también conocido como el Código Hays. Es importante considerarlo debido a que instaura
una forma de hacer películas en este período que se verá reflejado de forma clara en los
tiempos de la Guerra Fría. Este surge por el gran alcance que estaba teniendo el cine a partir
de los años 20s, ya que se transforma en el mayor centro de difusión cultural que ha
conocido la humanidad. Se desarrolla en un contexto en el cual la Revolución comunista de
1919 se ve desde Estados Unidos como una amenaza latente por la naturaleza ideológica
que esta representa. Es por esta razón que se comienzan a elaborar planes para frenar las

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tendencias filocomunistas que pudiesen haber estado desarrollándose dentro del país.
Dentro de estos proyectos surge el Código en cuestión, el cual con el apoyo del
establishment norteamericano implanta marcos ideológicos que permitan la mantención de
la ideología hegemónica cultural e ideológica capitalista característica de Estados Unidos.
(Rodríguez, 2015)

El núcleo del Código Hays es la moral en el contenido de las producciones


cinematográficas, fundamentadas en que como el cine era el arte más difundido entre la
población, era por lo tanto también el que más influía en la vida cotidiana de las personas.
A esto se le sumaba que el público no correspondía sólo a un grupo definido, si no que
abarcaba un colectivo mucho más amplio, desde jóvenes a adultos. El mayor temor de las
autoridades era que la influencia que esta industria podía ejercer en ciertos grupos que ellos
denominaban "the immature" (los más jóvenes o las clases criminales) fuese una negativa.

Esta exigencia moral antes mencionada, no se limitaba sólo al anticomunismo,


también veía como antimoral el abordar en el cine temas como la homosexualidad, el
aborto, desnudos, el abuso de alcohol y drogas, entre otros. Enmarcando a todos estos en
"el mal de la sociedad" evidenciando con esta idea la concepción maniqueísta de la política
del período. Este sistema de censura además de prohibir dichos tópicos en las producciones
nacionales también restringía la entrada de gran cantidad de películas de origen europeo
que pudiesen ser o promover un estilo de vida contrario al de los Estados Unidos.

Sin embargo, Rodríguez (2015) deja claro que el principal enfoque que tuvo el
código de producción de 1930 fue respecto a las películas futuras que debían promover los
valores americanos, un ejemplo de los títulos que surgieron bajo los principios del código
fue El despertar de una nación, película dirigida por Gregory La Cava estrenada en 1933
en el contexto posterior a la crisis ocasionada por la caída de la bolsa en Wall Street, que
caracterizó a este período como una etapa oscura en la historia de Estados Unidos y del
mundo. Su argumento se centra en el personaje del presidente de EE.UU. quien además de
corrupto no se hace cargo de levantar a su país después de la derrota tras la crisis del 29.
Este inspirado por un arcángel termina convirtiéndose en un benevolente dictador que saca
a delante a su nación. Esta es una clara representación de lo que quería el código Hays en
las producciones cinematográficas, con un contenido valórico donde la política se relaciona
estrechamente con la moral sobre todo de carácter religioso, además de presentar un país
norteamericano renacido, nuevo y fuerte que pudiese demostrarle al mundo, a través de una
reforma ideológica, que su sistema era el mejor modelo a seguir.

Retomando la idea de la industria cinematográfica norteamericana como uno de los


aparatos político-ideológicos más poderosos del planeta, Nigra afirma que dado el gran
éxito y alcance mundial de Hollywood, en la construcción de la sociedad elaborada en sus
producciones se desarrolla un discurso impregnado de una "verdad", en el cual es vital
representar a Estados Unidos como la civilización y la democracia, contra la barbarie y el

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autoritarismo que representan sus opositores (Nigra, 2015). De esta forma se potencia
también el patriotismo que se enmarca en la lucha del bien contra el mal, donde el mal es
representado por diferentes potencias enemigas a lo largo de la historia, como lo fue Japón
en la década de 1940, Alemania en el mismo período y luego la Unión Soviética entre 1950
y 1990 y por último hasta la actualidad el pueblo musulmán.

Con la llegada de la Guerra Fría surgen dos principios fundamentales en la ideología


cinematográfica, por un lado, la visión de la estructura de la sociedad norteamericana como
la correcta y sana. Y por el otro lado, la ideología comunista y sus adeptos como un peligro
tanto para la sociedad estadounidense como también para sus aliados. (Maland, 1987) Y es
en relación a esto que Nigra establece que "la mayoría de las películas generadas desde
Hollywood que refieren o son producto del período, se subordinan a la reproducción
ideológica de los valores norteamericanos como ideales relevantes de la humanidad
misma", las películas, por lo tanto, se crean con el propósito de una reconstrucción de la
historia, la cual es una creación ideológica del pasado, surge así una memoria
institucionalizada. (Nigra, 2015)

En el año 1947 el Comité de Actividades Antiamericanas llevó a cabo una


persecución de los simpatizantes con el comunismo o de tendencias izquierdistas dentro de
la industria cinematográfica debido al gran temor a que la Unión Soviética se fuese a
infiltrar ideológicamente en la sociedad norteamericana. Este proceso fue conocido como
"La caza de brujas de Hollywood". Alejandro Crespo (2009) en su obra “El cine y la
industria de Hollywood durante la Guerra Fría (1946 - 1969)” trata en profundidad el tema
del seguimiento y prohibición de quienes consideraban una amenaza para su ideología
capitalista. Fueron cuarenta y un profesionales del mundo del arte y del cine
específicamente los que citaron para declarar en los interrogatorios del HUAC (Comité de
Actividades Antiestadounidenses fundado en 1938), comité de la cámara de representantes
del senado, encargado de investigar todo movimiento inusual. Quienes aceptaron colaborar
con el comité declararon en contra de diez miembros de la industria, en su mayoría
guionistas, los cuales se negaron a ser interrogados, esta reacción los sentenció a formar
parte de una lista negra de la industria por un largo período. La proliferación de listas
negras a partir de este momento tuvo un efecto directo en la industria cinematográfica, ya
que el amplio número de quienes se encontraban en ellas fueron marginados y se les
prohibió participar en cualquier producción que se desarrollara durante esos años de
paranoia y depuración de ideologías contrarias. (Montiel, 2015)

Estos incidentes marcaron a Hollywood con una mala fama, se les catalogó de
comunistas y de promover ideas opositoras al gobierno norteamericano, este hecho fue la
principal razón para efectuar un plan de limpieza, en el cual, para reponerse de aquella
caída debían quedar bien frente a las autoridades. Este fue el punto de inflexión en las
producciones hollywoodenses, se favorecieron proyectos en los cuales se transmitieran en
las películas el mensaje anticomunista, a modo de cumplir con un propósito

17
propagandístico a favor de los valores nacionales. Estas producciones se caracterizaron por
ser más bien simplistas y muy explícitas en su mensaje, era Estados Unidos contra el
enemigo. (Crespo, 2009) Junto con esto también incrementó la intervención del gobierno
federal en la industria fílmica, la cual Crespo analiza en dos vertientes, la primera respecto
a las normativas de regulación, y la segunda fue una intervención manifestada en el apoyo y
“venta” de imagen norteamericana en la cual se demostrase los beneficios de la “american
way life”.

El poder que tenía Hollywood (y que aún lo tiene) como arma ideológica y el
alcance de su mensaje fue fundamental para desarrollar la guerra psicológica. Transmitir
los ideales norteamericanos y contrarrestar la propaganda soviética con principios de
libertad y modernidad estadounidenses tanto dentro como fuera del país fue clave. Debido a
que este plan cinematográfico traspasaba los límites de la industria, iba más allá de un
propósito de entretención, surgieron las colaboraciones gubernamentales. Instituciones
como las Fuerzas Armadas o las Fuerzas Aéreas participaron en diferentes producciones
para promover los principios del país.

En este sentido se desarrolla una estrecha relación entre Hollywood y el


departamento de defensa de los Estados Unidos, la cual se entiende en base a una mutua
colaboración, donde el Pentágono cede equipo militar y personal capacitado, entre otras
cosas, para que a cambio pueda revisar el guion y sugerir cambios en este si es que así
fuese necesario. Este proceso evidencia que durante este período fue de gran importancia el
mensaje que se quería transmitir a la sociedad en general. Samuel Durán (2020) realiza un
estudio en el cual analiza el contenido de las películas en las cuales esta colaboración con
las entidades gubernamentales se efectuó. En su muestra encontró elementos coincidentes
que exhibían un patrón en el tipo de producciones en los que se daba esta asistencia. Dado
que la mayoría de las películas que utilizaban equipo militar o de naturaleza similar, eran
sobre guerra o conflictos de este tipo, se repetía la construcción de un rival que se oponía al
estilo de vida estadounidense y occidental en general, cuyo propósito era siempre derrotar a
Estados Unidos para instaurar un nuevo régimen mundial “oscuro y pobre”.

Se transmite en estos filmes principios como libertad y justicia que son la esencia de
los Estados Unidos, sin los cuales el mundo en general se vería directamente afectado. Por
lo tanto, la defensa norteamericana concierne no sólo al pueblo estadounidense, sino a todo
el resto del mundo, sobre todo el occidental, el cual se beneficia con el estilo de vida que
los norteamericanos exportaron. Todo esto evidencia el fuerte designio propagandístico que
se daba en esta coproducción con las fuerzas del gobierno, donde además de dejar en alto a
las instituciones en sí, Estados Unidos se representara en las películas como ideal global,
junto con sus ideales, prácticas y estilo de vida.

El año 1947 se inicia en Estados Unidos el Programa de Recuperación Europea, o


mejor conocido como el Plan Marshall, esta iniciativa tiene por objetivo ofrecer apoyo

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económico a los países europeos afectados por la guerra mundial para favorecer la
prosperidad del continente abatido. En palabras de Sanahuja (1999), “la ayuda externa de
Estados Unidos, debido a sus orígenes y condicionantes históricos e ideológicos, ha estado
subordinada primordialmente a objetivos de seguridad nacional derivados del contexto de
la Guerra Fría”. (Sanahuja, 1999 p.10) Además de proporcionar esta ayuda y con esto
asegurar su seguridad, este país promueve la modernización y apertura de mercados
internacionales, para el beneficio de sus propios productos en territorio europeo. Para esto,
además de una reconstrucción material era necesaria una reconstrucción psicológica para
encaminar a estos países hacia fines promovidos por el sistema capitalista norteamericano,
como el liberalismo y la democracia. En este contexto Hollywood encontró una vía para
fortalecer su presencia en el mercado internacional con su reapertura en Europa, así la
MPEA (Motion Picture Export Association), corporación integrada por grandes estudios de
Hollywood como Fox, MGM, Columbia, Warner Bross y más, vio la oportunidad para
difundir los valores capitalistas norteamericanos al mismo tiempo que satisfacía los
intereses económicos de la industria cinematográfica. (Pardo, 2011)

Estados unidos impulsó con fuerza la exportación de la cultura americana, se


invirtió en la música, la literatura y el cine para ser trasladada a Europa con las
herramientas suficientes para generar el cambio de conciencia necesario en las sociedades
del viejo continente. El cine específicamente fue el principal promotor del optimismo y la
modernidad, pues, para que Europa diese el paso hacia el sistema capitalista que
representaban los Estados Unidos, debían levantarse de la paupérrima situación en la cual
los dejó la guerra. (Pulpillo, 2016)

En cuanto al contenido de las producciones cinematográficas que se realizaron


durante este período, es posible reconocer cuatro enfoques que decidieron tomar los
directores, productores y guionistas hollywoodenses. A continuación, se analizarán cada
uno de ellos en el contexto de la Guerra Fría y su propósito.

a) The American way of life: Esta expresión tuvo su apogeo en los años
cincuenta con la idea de un Estados Unidos como tierra de oportunidades y
prosperidad a través del bienestar material. La propaganda a través de los
medios de comunicación masivos, entre ellos el cine, fue fundamental para la
propagación de esta idea en la que el estilo de vida americano y la sociedad de
consumo era equivalente a una existencia próspera. Podrían considerarse las
producciones que mostraban the American way of life como las más
publicitarias de la industria, ya que estas promovían directamente el sistema
capitalista y los mercados como parte del “sueño americano”. (Datesman,
Crandall y Kearny, 2014) Fue justamente este tipo de cine el que se exportó a
Europa una vez se abrieron los mercados, de esta manera la industria

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cinematográfica fue uno de los principales instrumentos de persuasión de las
sociedades europeas en las que se promovían los valores norteamericanos,
principal modus operandi en la guerra psicológica que caracterizó el conflicto
de la Guerra Fría. (Crespo, 2009)

b) Sobre la guerra: Tras el desenlace de la segunda guerra mundial con la


explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, se dio paso a un
fenómeno mundial de intranquilidad. Es difícil definir si es que este episodio
fue el fin de la segunda guerra o el principio de la Guerra Fría, pero este hecho
marcó la historia de la humanidad. El estado de temor permanente en las
sociedades de todo el mundo se vio aún más intensificado con el uso de éste
por parte de Hollywood. Proliferaron las películas con contenido nuclear o
sobre conflictos bélicos como la Guerra de Vietnam, que además de alimentar
la histeria colectiva durante este período, también engrandecieron la figura de
Estados Unidos, el cual fue representado generalmente por un héroe de guerra,
uno de los ejemplos más conocidos hoy en día es Rambo, o en el ámbito de los
cómics, la figura del Capitán América, el cual en la actualidad también forma
parte de la gran pantalla. (Rubio, 2010)

c) El enemigo invasor (ciencia ficción): En esta proliferación de histeria y


temores, la Unión Soviética representó en la sociedad norteamericana una
constante amenaza extranjera. A esto se le sumaba que durante el conflicto la
investigación científica se hiperdesarrolló, tanto por el lado soviético como por
parte de los estadounidenses. En este contexto se enmarcan avances en diversos
ámbitos, como por ejemplo, en estudios nucleares, tecnología de espionaje y
conocimientos astronómicos, entre otros. Fue justamente a propósito de esto
que se inició la popular carrera espacial situada aproximadamente entre 1955 y
1975. Los progresos ya mencionados propiciaron la producción en masa de
películas de ciencia ficción como nunca antes se había experimentado. Y fue a
través de este tipo de producciones que se enfatizó en la idea del enemigo
exterior, el temor a lo desconocido fue la esencia de los filmes de este período,
la idea de la invasión por parte de una entidad peligrosa y desconocida fue
representada por extraterrestres, quienes en su llegada, si bien, amenazaban a la
humanidad en su totalidad, el peligro que encarnaban sólo era manifestado en
suelo estadounidense. (Crespo, 2009)

d) Imperialista: La película Dr. Strangelove del director Stanley Kubrick


estrenada en el año 1964 (ver anexo A), si bien, encaja mejor en la categoría de
producciones directamente relacionadas con la guerra, establece la idea
precursora de la “conspiración imperialista”, una Unión Soviética con

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propósitos expansivos que desea conquistar el mundo para convertirlo en uno
sombrío, totalmente alejado de los principios y valores de Estados Unidos.
(Rubio, 2010) Ronald Reagan hizo uso de una expresión que luego se haría
conocida mundialmente por el enfático tinte ideológico, “el imperio del mal”,
refiriéndose a la URSS en un discurso ante la Asociación Nacional de
Evangélicos estadounidense en 1983. Esta sería una idea constante en las
producciones cinematográficas en la última fase de la Guerra Fría. Al parecer
Reagan era un aficionado del cine, ya que en otra oportunidad hizo nuevamente
uso de una frase proveniente de la saga Star Wars, “si se me permite robar una
frase de la película… La Fuerza está con nosotros” Esas fueron las palabras
escogidas por el presidente en el mismo año, cuando presentó la iniciativa de
Defensa Estratégica, a la que se le bautizaría posteriormente como la Guerra de
las galaxias (referencia directa a la película), cuyo propósito era el resguardo
ante cualquier ataque nuclear en territorio norteamericano. El simbolismo que
tiene la saga de Star Wars retrata la realidad de ese tiempo, en el cual la Unión
Soviética ya estaba a pocos pasos de su derrumbe. La primera entrega de estas
películas en el año 1977 se tituló Una nueva esperanza, mientras que la
segunda, cuya formación comienza en 1993, es llamada La amenaza fantasma,
haciendo esto referencia a la ya inexistente Unión Soviética representada por el
imperio que amenaza el orden de las repúblicas. (Monedero, 2020)

Junto con estas cuatro categorías también se desarrolló un tipo de películas que si bien,
no se enmarca explícitamente en el conflicto aquí estudiado, tuvieron un gran éxito durante
el período debido al contexto histórico en el que se desarrollaron. Estas son las que
Alejandro Crespo denomina como “superproducciones bíblicas”, las cuales tenían un gran
atractivo por su majestuosidad, con grandes escenografías y paisajes. En estas películas se
transmitieron mensajes valóricos directamente relacionados con la religión que promovían
pautas e ideales ad hoc a la visión maniquea del mundo polarizado de aquella época.

Derivado de lo anterior es posible afirmar que las películas realizadas durante este
período se vieron fuertemente condicionadas por su contexto de producción, por decisiones
e influencias gubernamentales, o simplemente por la ideología imperante de Norteamérica,
de la cual eran devotos quienes formaban parte de esta industria. El propósito de exportar
una ideología pro-Estados Unidos se evidenciaba en los filmes de diferentes maneras y así
mismo también fueron aceptadas por las sociedades del mundo en diferentes grados y
formas.

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Rocky IV, una representación del conflicto

La cuarta entrega de la saga Rocky estrenada en el año 1985, escrita, dirigida y


protagonizada por Sylvester Stallone (ver anexo B), aparece en el panorama de la última
fase de la Guerra Fría. Tras diez años del desenlace del conflicto en Vietnam, la sociedad
norteamericana continúa en un estado de derrota y desolación, el fin de este episodio bélico
marca lo que Hobsbawm (1994) considera como la “segunda” Guerra Fría. En esta fase,
Estados Unidos se encontraba en una complicada situación debido a que hubo una oleada
de revoluciones en lo extenso de todo el globo, estas establecieron la táctica de situar el
conflicto en regiones del Tercer mundo sin involucrar sus propias tropas en estos
enfrentamientos, a diferencia de la experiencia en Vietnam. El hecho de que varios países
se pasaran al bando de la Unión soviética tuvo dos grandes consecuencias, en primer lugar,
el optimismo de la URSS al contar con nuevos puntos estratégicos tanto en tierra como en
mar para reposicionar sus bases militares. Y en segundo lugar, la extensión de un
sentimiento de humillación en Estados Unidos, tras la derrota en Vietnam y el avance del
comunismo a lo largo del mundo, incluso en países que estaban bajo su influencia directa
los norteamericanos se encontraban en una precaria situación. (Fiamingo, 2010)

En el segundo mandato de Ronald Reagan (1981 - 1989) el frágil estado de ánimo


del pueblo estadounidense, principalmente determinado por la incapacidad de frenar o
responder a la insurrección de un grupo de países tercermundistas que amenazaban la
eficiencia de su preciado sistema, fue la principal preocupación del presidente al asumir el
poder. Reagan encabezó un proceso de transformación que necesitó un conjunto de actos
tanto materiales como ideológicos, su administración se caracterizó por un reforzamiento
en los argumentos anticomunistas que nacieron en el origen del conflicto años atrás y por
una fuerte política exterior centrada en la contención de la influencia soviética.

Rocky Balboa, personaje que se da a conocer en el mundo fílmico en plena Guerra


Fría, se consolida a lo largo de sus tres primeras películas como un héroe nacional. Inicia
su travesía desde la sencillez, es parte del pueblo, ciudadano de Filadelfia que no se
destaca del resto y se visualiza a sí mismo como alguien con pocas esperanzas de surgir en
la vida. Sin embargo, su destino es más diferente de lo que pensaba.

En el cuarto episodio de esta historia, Sylvester Stallone presenta al personaje


principal en un hogar tranquilo, típicamente estadounidense, junto a su familia,
representado a Rocky en esta primera escena como un padre de familia. Este ambiente es
abruptamente interrumpido por la presencia foránea que se materializa en una revista con
la noticia de que la Unión Soviética ha invadido los deportes estadounidenses. Iván Drago,
medallista olímpico de oro, boxeador aficionado y capitán de infantería del Ejército Rojo,
héroe de la URSS llega a Estados Unidos con el objetivo de enfrentarse a Rocky en un
combate de exhibición. Este hombre ha sido entrenado por los soviéticos con los mejores

22
avances tecnológicos enfocados en el rendimiento y desempeño humano, se le presenta
como un súper hombre. Esta idea ya había sido tratada anteriormente en el contexto de la
Guerra Fría en la cultura popular, en Marvel Comics, específicamente en los relatos del
Capitán América a quien ya se mencionó en una oportunidad durante el presente escrito,
existe otro personaje conocido como el Soldado de Invierno, quien tras una serie de
eventos termina en Moscú bajo el control de científicos soviéticos que lo mejoraron
artificialmente para convertirlo en un asesino programado a merced de las entidades
soviéticas. Estos paralelismos en los relatos demuestran que tanto en la literatura como en
el cine, se desarrollaron argumentos con el objetivo de deshumanizar al enemigo ruso.

Retomando la historia de Rocky IV, el combate de exhibición termina siendo entre


Apollo Creed, amigo del protagonista y excampeón norteamericano, e Iván Drago. El
duelo se da a lugar en el MGM Grand Hotel en Las Vegas, esta escena es la más explícita
en toda la película respecto al fuerte mensaje sobre el patriotismo que tiene la cinta, se
inicia el combate con un espectáculo de apertura en el cual James Brown canta Living in
America (ver anexo D), canción que da cuenta del orgullo norteamericano respecto a sus
tierras y su gente, representando a Estados Unidos como un lugar de felicidad y fortuna, el
show se presenta muy al estilo de Las Vegas, con imágenes estrafalarias y de gran
magnitud, para dejarla en claro al espectador la grandiosidad de Estados Unidos (ver anexo
C), sobre todo en contraposición de la Unión Soviética, cuyo campeón se encuentra
minimizado y pasmado ante tanta pomposidad.

Comienza el combate y Drago tras las órdenes de su entrenador se “activa” y no tarda


en derrotar a Apollo en una demostración brutal de su excesiva fuerza, en el segundo asalto
esta demostración sólo continúa, la figura estadounidense se encuentra doblegada por la
máquina soviética, que sin piedad arremete contra el boxeador mecánicamente hasta
cumplir con su cometido, Apollo Creed cae muerto en la lona. De esta manera se incita al
espectador a posicionarse en esta disputa inmediatamente a favor de Estados Unidos, el
cual perdió de una manera brutal e inhumana a uno de sus campeones por la crueldad de
los soviéticos, que sólo se disponen a acabar con su enemigo norteamericano sin importar
las consecuencias de esto. Esta pérdida se da a entender como un ataque hacia el
mismísimo pueblo estadounidense que experimenta un sentimiento de agravio general, tal
cual sucedió con la derrota en Vietnam que sumergió a Estados Unidos en un estado de
luto nacional, que estaría siendo simbolizado por la pérdida de Creed en la película.

Lo que representa Rocky en contraposición a lo que encarna Iván es expresado en un


extracto de la cinta, cuando la esposa de Drago declara la antipatía existente entre ambas
potencias. “Tienen la creencia de que son justos y de que nosotros somos crueles”, dice la
mujer rusa que es caracterizada como dominante e igualmente dura con el boxeador
soviético, tal como lo son sus entrenadores, en su obsesivo propósito por ganar.

Fiamengo (2010) analiza el concepto de misión en la saga de Rocky, esta idea es,

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según el autor, la que encamina al protagonista a arriesgar su vida para glorificar el nombre
de su amigo caído en manos del enemigo. El boxeo pasa a ser un pretexto de un argumento
que va mucho más allá del deporte, se defienden en el guion los valores americanos en
contra de la crueldad soviética. El discurso de la película se sitúa desde una perspectiva
muy personal, en la cual se presenta a Balboa herido y decidido para cumplir con la misión
que se auto-impuso de enfrentarse a Drago y vencer en honor a Creed. Sin embargo,
también es evidente el carácter patriótico que tiene esta serie de decisiones que componen
el argumento cinematográfico, Rocky personifica los deseos de todo el pueblo
norteamericano, quienes desean justicia ante la situación experimentada en Las Vegas.

A partir de este momento hay un vuelco en la historia, ya que se traslada a la misma


Unión Soviética, creando esto un exagerado contraste entre la calidez y familiaridad que
caracteriza Estados Unidos versus la frialdad y hostilidad de los soviéticos. Se hace
explícita la intención del director y productores al enfatizar en la presencia de soldados del
ejército de la URSS en todo momento, se percibe en cada escena de esta segunda parte de
la película la sensación de control e intranquilidad, donde los norteamericanos se conciben
como si fuesen prisioneros del gobierno soviético. La utilización de las herramientas
cinematográficas como el uso del color y luces introducen al público en la película, por lo
tanto, el efecto de pesadumbre atraviesa la pantalla para generar inconscientemente una
aversión hacia lo extraño que parece el ambiente soviético.

Llega el momento de la contienda y la atmósfera presenta en primera instancia


imágenes de Marx, Lenin y Trostky mientras los comentaristas narran lo que será la pelea
del siglo, el evento de boxeo que se recordará a lo largo de la historia por su magnitud,
EE.UU. y URSS enfrentados en el ring por primera vez durante el conflicto internacional
conocido como la Guerra Fría. La hostilidad del público hacia Rocky al aparecer en el
panorama es evidente y claman en favor de su compatriota Iván, al encontrarse este con su
contrincante se exhibe un odio que representa fielmente el resentimiento que lleva años
desarrollándose entre las potencias mundiales, se carga el clima de una tensión palpable.

Al inicio de la pelea Rocky se ve gravemente herido por el ataque desenfrenado de


Drago, quien nuevamente demuestra su bestialidad casi inhumana en el cuadrilátero.
Balboa logra recomponerse y asestarle un golpe al soviético que permite ver por primera
vez un ápice de debilidad en este personaje al sangrar y mostrar que sí es humano y que
Rocky tiene oportunidad contra él. Se equilibra la disputa e incluso el público soviético
comienza a vitorear al héroe estadounidense cada vez que este se levanta, hecho que junto
con la perseverancia del personaje interpretado por Stallone, desmoraliza al boxeador ruso
quien termina siendo derrotado por el representante de Estados Unidos. La Unión Soviética
es vencida.

En la escena final se muestra a Rocky Balboa como el héroe americano ejemplar,


envuelto en la bandera estadounidense mientras es ovacionado por el público de la Unión

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Soviética, su discurso final funciona como una síntesis de lo que la película en general
quiere transmitir al espectador:

“I came here tonight, and I didn't know what to expect. I've seen a lot of people hating
me and I didn't know what to feel about that, so I guess I didn't like you much either.
During this fight, I’ve seen a lot of changing: the way you felt about me and the way I felt
about you. In here, there were two guys killing each other. But I guess that's better than
million.” (Stallone, 1985)

Se habla en este extracto del odio mutuo entre ambas naciones que ya es momento de
dejar atrás, pero esta se comprende en la película sólo cuando ya se logró la victoria del
héroe norteamericano, quien se encuentra ahora en la posición de llamar a la paz y acabar
con la guerra. Al finalizar su discurso se presenta un Gorbachov caracterizado que aplaude
ante las palabras de Rocky, simbolizando esto un paso de los soviéticos hacia la
posibilidad de cambio para comenzar una fase de renovación. Esto es lo que pide Estados
Unidos indirecta pero indiscutiblemente en la producción de Rocky IV, el fin de la Guerra
Fría se acerca y Estados Unidos será el vencedor, por lo que a la Unión Soviética sólo le
queda aceptarlo y avanzar.

Esta película se encarga de implantar una visión del “otro” en la consciencia del
espectador, la idea del “no occidental” como un enemigo frío y despiadado se encarnan en
la figura de Iván Drago, que además es estereotipado constantemente al ponerle etiquetas
al estilo de máquina, inhumano, asesino y más. Estas son las formas utilizadas por los
medios de comunicación de masas para crear prejuicios y temor en la sociedad occidental,
para que de esta forma se pueda lograr la legitimación de la ideología norteamericana.
Como se ha venido trabajando a lo largo de este escrito, Hollywood se encargó tanto de
enaltecer las bondades del capitalismo como de fomentar la idea de la “amenaza roja”,
estos agentes externos que actuaban en contra del progreso y la modernidad. Y Rocky IV
es fiel ejemplo de esto, donde es explícita la oposición entre los buenos americanos, la raza
unida en contra de la amenaza comunista, apátridas, máquinas alineadas y faltos de
carácter que sólo quieren destruir el bien de la sociedad. (Carmona, 2010)

Como ya se mencionó anteriormente, el momento en el que fue estrenada esta cuarta


entrega, corresponde a un período en el cual, con Reagan en la presidencia, eran necesarios
actos de vinculación de Estados Unidos con el resto del mundo para fortalecer su
hegemonía en este. Un ejemplo de esto fue la celebración de los Juegos de la XXIII
Olimpiada en Los Ángeles, Estados Unidos en el año 1984. Evento al cual la Unión
Soviética junto a otros ocho aliados no asistieron. (Fiamengo, 2010) Dado que no fue
posible presenciar un enfrentamiento deportivo entre las potencias polarizadas, no es
coincidencia que un año más tarde se estrenara una película que pudiese ofrecer ese
enfrentamiento con un personaje tan entrañable como Rocky Balboa.

25
Tomando el concepto de la obra de Nye (2004), “the soft power” para referirse a la
habilidad de obtener lo deseado por medio de la atracción y no a través de la coerción,
Rocky es un claro ejemplo de la eficacia de este método. Pues, es el gran alcance de
Estados Unidos lo que lo hace tan poderoso y peligroso, de eso se trata el poder blando. La
popularidad mundial de la música y películas norteamericanas fue una herramienta
fundamental a la hora de enfrentarse esta potencia mundial a la Guerra Fría, se
aprovecharon los productos que ofrecía la sociedad para hacerles ver al mundo exterior lo
que ellos deseaban mostrarles, bajo sus propios términos. Dautbašić (2022) afirma que la
victoria de Estados Unidos no se debió a las armas, si no que fue gracias a su capacidad
por conquistar las mentes y almas de la cultura contemporánea. Difícilmente fue
casualidad que Rocky IV fuese un éxito en taquilla y recaudara más de $300 millones el
año de su estreno. Durante la última fase de la Guerra Fría, esto es completamente
comprensible por el gran consumo de los productos materiales y culturales
estadounidenses que desde esa época hasta la actualidad se experimenta en las sociedades
de todo el globo.

Conclusión

El conflicto internacional desarrollado inmediatamente después de la segunda


Guerra Mundial en 1946, conocido como la Guerra Fría, fenómeno histórico que se ha
trabajado a lo largo de estas páginas, implantó un nuevo tipo de enfrentamiento indirecto
que dio paso a un reordenamiento de todo el mundo. La polarización en dos bloques que se
experimentó en este período, si bien, también se expresó a través de conflictos civiles en
los que intervinieron las potencias mundiales en regiones sobre todo del tercer mundo. Se
manifestó principalmente como una lucha ideológica, es decir, la contraposición de ideales
y principios que defendía cada una de estas entidades nacionales en disputa. Este hecho
marcó la historia principalmente por el efecto que tuvo en las sociedades de todo el mundo
y por su perpetuación a lo largo del tiempo. Estados Unidos se propuso ser la única
potencia mundial por lo que debía impedir el avance del comunismo que representaba la
Unión Soviética. Para cumplir con su propósito hegemónico debió hacer uso de una serie
de herramientas que le permitieran construir un consenso ideológico que lo posicionara en
lo más alto de la jerarquía mundial.

La globalización fue un proceso esencial para el impulso del capitalismo a nivel


mundial, ya que permitió que la difusión de este sistema y la ideología que lo constituye
alcanzaran horizontes a los que antes difícilmente hubiesen podido llegar. El desarrollo
tecnológico y científico propició que Estados Unidos dispusiera de nuevos dispositivos que
le permitieran una efectiva difusión y adopción de sus principios liberales.

26
En esta difusión de su propia visión del mundo, las autoridades norteamericanas
encontraron como mejor método la utilización de los medios de comunicación masiva, por
lo que fue de total necesidad el enfoque en la sociedad de masas para poder llegar a ellas a
través de instrumentos de influencia como un recurso de poder y control indirecto. Dentro
de estas herramientas ideológicas se encontraba el cine, un aparato cultural que permitió a
través de su propagación la adopción inconsciente de ideas impuestas a través del mensaje
cinematográfico, confirmando esto el gran poder de las imágenes como constructoras de
una realidad.

La hegemonía estadounidense también se expresó fuertemente en la industria


cinematográfica, siendo esta representada a través de Hollywood, entidad simbólica de la
industria del entretenimiento en los Estados Unidos. Desde sus inicios acaparó el mayor
número de producciones dejando atrás en el mercado mundial a productoras
independientes y extranjeras. Una de las razones que explican el gran éxito norteamericano
en el mundo fílmico, es la capacidad de los productores por un lado, de crear películas a un
ritmo “industrial”, valga la redundancia. Y por el otro, de adaptarse a contextos extranjeros
para entregar su mensaje ideológico efectivamente. La principal consecuencia de la
conquista del mercado internacional por parte de los norteamericanos fue justamente el
hecho de que el capitalismo y los principios liberales que promovía EE.UU. encontraron en
la industria del entretenimiento un camino perfecto para su difusión entre las diferentes
sociedades. Creándose de esta forma una especie de uniformidad mundial bajo los
principios norteamericanos.

Respecto a la producción cinematográfica estadounidense, en el contexto de la


Guerra Fría esta experimentó una depuración con el propósito de eliminar cualquier
amenaza izquierdista dentro de la industria. The Motion Picture Production Code, o
también conocido como el Código Hays, dispuesto a controlar el contenido de las películas
producidas en Hollywood a través de prohibiciones e imposiciones que aseguraran la
correcta difusión de los valores patrios que representaba Estados Unidos, dio paso al
fenómeno de la “caza de brujas” en el año 1947, en el cual el Estado se encargó de
eliminar a todo productor, guionista o director con tendencias izquierdistas o directamente
comunistas. En la misma línea, el gobierno estadounidense promovió la colaboración entre
la industria del entretenimiento y las instituciones gubernamentales, como las Fuerzas
Armadas y Aéreas, por lo que se desarrollaron tratos en los cuales se establecía una mutua
asistencia que garantizara una representación digna de la nación y sus instituciones,
además de la promoción de los valores americanos. De esta forma se condicionó lo que
serían las creaciones fílmicas durante la Guerra Fría en los Estados Unidos para asegurar la
superioridad de sus principios difundidos a través de estas.

Con el análisis del tipo de producciones fílmicas durante el período en cuestión se


determinaron cuatro categorías de películas, en primer lugar las que promovían the
American way of life, enseñando las virtudes del estadounidense y los beneficios de vivir

27
en “la tierra de las oportunidades”, fomentando así el sistema capitalista como uno que
asegura el bienestar y la felicidad. La segunda categoría corresponde a las películas
dirigidas específicamente a presentar tanto al héroe americano como al villano soviético en
el contexto de la Guerra Fría, caracterizando a cada uno de ellos como la encarnación de la
disputa entre el bien y el mal, respectivamente. En función a la misma idea de un enemigo
invasor (el soviético), se desarrolla una nueva línea de películas en la ciencia ficción que
muestran a este usurpador como una fuerza extraterrestre, un ser extraño y ajeno que
vendría a representar la amenaza de la Unión Soviética en territorio occidental. Como
última categoría, en la fase final del conflicto, Hollywood produce filmes que exteriorizan
la concepción estadounidense de la Unión Soviética como “un imperio del mal”, los
guiones expresan la contraposición entre el autoritarismo y la democracia a través de esta
representación absolutista y cruel del enemigo, el Imperio.

La entrega número cuatro de la taquillera saga Rocky es un ejemplo claro del tipo
de producciones cinematográficas que se desarrollaron durante este período. Dado el
contexto que se vivía en los Estados Unidos en 1985, año del estreno de la película, esta
surge desde un momento de abatimiento nacional posterior a la derrota en Vietnam, y
busca animar a la población a través del entrañable personaje de Rocky Balboa, símbolo
del progreso y la justicia norteamericana. El protagonista debe enfrentarse a la crueldad de
la máquina humana soviética que asesina a su mejor amigo, para tomar la decisión de hacer
justicia y combatir contra su oponente en el cuadrilátero. Esta confrontación representa
todo lo que es la Guerra Fría a ojos de Norteamérica, se trasmiten los valores esenciales de
su sociedad a través de la figura de Rocky para contraponerlos a Iván Drago, quien carece
de sensibilidad y compasión, tal como es considerada la Unión Soviética por las
autoridades y el pueblo norteamericanos. Al final de la historia se presenta el triunfo de
Balboa y de los Estados Unidos de América en un discurso que llama a la unificación y
paz. En respuesta el pueblo soviético e incluso su presidente ovacionan al héroe americano
como simbolismo de lo que está por venir.

Cuatro años más tarde la Unión Soviética colapsa y la reconciliación entre este y
oeste se determinó por el papel de los Estados Unidos como líder del orden liberal
internacional. Este hecho marcó el período de la posguerra Fría como un momento de
“unipolarización” en el cual la única potencia internacional era la norteamericana, hecho
que se intensificó sobre todo con la aceleración del proceso de globalización conducido por
este mismo país.

Las consecuencias que dejó la Guerra Fría son perceptibles incluso hoy en día, la
polarización del mundo dejó huellas que difícilmente se podrían borrar sólo con la caída
del Muro de Berlín o el hundimiento de la Unión Soviética. Este período marcó a
generaciones completas, e incluso a las que les siguieron a estas. Si bien, con la llegada de
la globalización y el capitalismo promovido por los Estados Unidos de América el mundo
se vio envuelto en la modernización y avances de todo tipo, perduraron ciertos aspectos del

28
siglo pasado, como por ejemplo esta idea del enemigo oriental. La concepción de un
mundo dividido entre Oriente y Occidente se refleja hoy en día más evidentemente en
aspectos económicos, el poder que ha logrado China para posicionarse como potencia
económica, líder de los mercados internacionales, establece una competencia entre esta
potencia oriental con Estados Unidos, y abre un nuevo espacio de conflicto entre este y
oeste. Es verdad que con la universalización del mundo es posible convivir
diplomáticamente, la globalización permitió el nacimiento de una cultura extra-nacional
que cruza los límites del idioma y las costumbres, estamos sumergidos en un mundo donde
el flujo de la información es tan abundante que nos permite tener mayor tolerancia y
conocimiento respecto a culturas diferentes.

Los aparatos ideológicos continúan en la sociedad y ahora en tiempos modernos


actúan aún con mayor eficacia que antes, gracias a la internacionalización de los aspectos
de nuestra vida. El cine ahora tiene muchos más espacios de difusión, con el internet los
mensajes, principios y valores encontraron nuevos y amplios caminos para utilizarlos a su
favor. Con la creación de plataformas de streaming, que por lo demás la gran mayoría son
de origen estadounidense, podemos encontrar en nuestros propios hogares películas y
series que nos inculcan el estilo de vida americano, junto con principios que siguen
mostrando al soviético o al oriental como un enemigo. Tres décadas han pasado desde que
terminó la Guerra Fría y la utilización de la figura rusa como némesis de Occidente
continúa siendo un mecanismo ideológico en el cine y también en las series, ejemplos de
esto son Stranger Things y Gambito de Dama, programas estrenados en las plataformas de
streaming en los años 2016 y 2020 que muestran esta rivalidad entre Norteamérica y Rusia.
Sociedades de todo el mundo consumen este tipo de producciones de la industria del
entretenimiento, incluso diariamente, el alcance de la ideología estadounidense avanza sin
traba alguna, siendo esto el motivo por el cual nos encontramos sumergidos en un mundo
occidental determinado por esta potencia mundial.

29
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3. Stallone, S. (director). (1985). Rocky IV [Película]. United Artists.

32
ANEXO

Anexo A. Portada de Dr. Strangelove. (1964)

33
Anexo B. Portada de Rocky IV. (1985)

34
Anexo C. Apollo Creed junto a James Brown interpretando Living in America en
Rocky IV.

35
Anexo D. Letra traducida de Living in America.

Si, eh Viviendo en América


Yeah, uh Living in America

Levántate, ay Tengo que tener una celebración


Get up, ow Got to have a celebration

Ay Rock mi alma, eh, ay, eh


Ow Rock my soul, huh, ow, huh
Chimenea, trasero gordo
Noquearlo Smokestack, fatback
Knock it out this
Muchos kilómetros de vía férrea
Cortejar Many miles of railroad track
Woo
Superautopistas, de costa a costa Radio toda la noche, sigue corriendo
Superhighways, coast to coast All night radio, keep on runnin'

Fácil de llegar a cualquier parte A través de tu alma de rock 'n' roll


Easy to get anywhere Through your rock 'n' roll soul

Sobre la sobrecarga transcontinental Toda la noche los comensales te


On the transcontinental overload mantienen despierto
All night diners keep you awake
Solo deslízate detrás del volante
Just slide behind the wheel En café negro y un rollo duro, corteja
On black coffee and a hard roll, woo
Cómo se siente Es posible que tengas que caminar por una
How does it feel línea muy fina (dilo)
¿Cuándo no hay destino que esté You might have to walk a fine line (say it)
demasiado lejos?
When there's no destination that's too far? Podrías tomar una línea dura
You might take a hard line
Y en algún lugar del camino podrías
descubrir quién eres, woo Pero todo el mundo está trabajando horas
And somewhere on the way you might find extras
out who you are, woo But everybody's workin' overtime

Viviendo en América (ow) Viviendo en América (eh)


Living in America (ow) Living in America (huh)

Ojo a ojo, estación a estación Ojo a ojo, estación a estación


Eye to eye, station to station Eye to eye, station to station

Viviendo en America Viviendo en America


Living in America Living in America

De la mano, en todo el país De la mano, en todo el país


Hand in hand, across the nation Hand in hand, across the nation

Viviendo en América

36
Living in America Viviendo en América, sí
Living in America, yeah
Sí, tengo que tener una celebración, woo
Yeah, got to have a celebration, woo entré y salí
I walked in and out
vivo en América
I live in America Viviendo en América
Living in America
Ayúdame
Help me out vivo en América
I live in America
Pero yo vivo en América
But I live in America Dilo fuerte, me enorgulleces, uh
Say it loud, you make me proud, uh
Espera un minuto
Wait a minute Dijo, yo vivo en América
Said, I live in America
Puede que no estés buscando la tierra
prometida Oye, sé lo que significa, yo
You may not be lookin' for the promised Hey, I know what it means, I
land
Viviendo en America
Pero es posible que lo encuentres de todos Living in America
modos
But you might find it anyway Eddie Murphy, cómete el corazón
Eddie Murphy, eat your heart out
Bajo uno de esos viejos nombres familiares
Under one of those old familiar names Al puente, eh
To the bridge, eh
Como Nueva Orleans (Nueva Orleans), Viviendo en América
Detroit City (Detroit City) Living in America
Like New Orleans (New Orleans), Detroit
City (Detroit City) Pégame
Hit me
Dallas, eh (Dallas), Pittsburgh, Pensilvania,
(Pittsburgh, Pensilvania) Dije ahora, ojo a ojo
Dallas, uh (Dallas), Pittsburgh, PA, I said now, eye to eye
(Pittsburgh, PA)
estación a estación
Ciudad de Nueva York (Ciudad de Nueva Station to station
York), Ciudad de Kansas (Ciudad de
Kansas) Viviendo en América
New York City (New York City), Kansas Living in America
City (Kansas City)
Oh, tan bueno con tu mal yo
Atlanta, woo (Atlanta), Chicago y L.A. Oh, so nice with your bad self
Atlanta, woo (Atlanta), Chicago and L.A.
Viviendo en América Viviendo en América
Living in America Living in America

Pégame Vaya, me siento bien.


Hit me Whoa, I feel good

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