Cine y la ideología estadounidense en la Guerra Fría
Cine y la ideología estadounidense en la Guerra Fría
Seminario de grado:
Conocimiento y Sociedad
Santiago de Chile
2022
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A Susana y Andrés, de no ser por ellos
no habría llegado a donde estoy hoy.
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Índice
Introducción ............................................................................................................................ 4
d) Imperialista: ......................................................................................................................... 20
Conclusión ............................................................................................................................ 26
Bibliografía ........................................................................................................................... 30
ANEXO ................................................................................................................................ 33
Anexo C. Apollo Creed junto a James Brown interpretando Living in America en Rocky
IV ………………………………………………………………………………………………………………………………………….35
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Resumen
Esta obra propone dar un análisis de la industria cinematográfica estadounidense
entre los años 1947 y 1991, período correspondiente al conflicto entre Estados Unidos y la
Unión Soviética, conocido como la Guerra Fría. El estudio se centra particularmente en la
utilización norteamericana de los medios de comunicación de masas, específicamente del
cine, para difundir una ideología liberal y capitalista al resto del mundo, y de esta forma
consolidar su rol hegemónico en este. Se dará análisis al contenido de las producciones
norteamericanas de este período y a su propósito por imponer globalmente la ideología
capitalista a través de la manipulación de la sociedad de masas.
Palabras clave: Medios de comunicación, sociedad de masas, guerra fría, hegemonía,
capitalismo, globalización, ideología.
Abstract
This work intends to analyze the American cinematographic industry between the
years 1947 and 1991, which corresponds to the conflict between the United States and the
Soviet Union, known as the Cold War. This study particularly focuses on the American use
of media, specifically cinema, in order to spread a liberal and capitalist ideology to the rest
of the world and, through this, strengthen its hegemonic role. The content of American
productions in this period will be analyzed along with its purpose of imposing the capitalist
doctrine through the manipulation of mass society.
Key words: Media, mass society, Cold War, hegemony, capitalism, globalization,
ideology.
Introducción
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comunicación, específicamente de la industria cinematográfica, para influenciar con su
ideología al resto del mundo occidental entre 1947 y 1991? Para una mayor comprensión
del tema es necesario situar esta problemática en su contexto histórico, ya que a través de
esta se da a conocer el panorama en que se manifestaron estas confrontaciones tanto
directas como indirectas que determinaron las circunstancias para que esta potencia tomara
las decisiones sobre su actuar en ámbitos políticos, económicos, e incluso, culturales.
La Guerra Fría, episodio en la historia de la humanidad que se inicia en el año 1947
poco tiempo después de que concluyera la segunda guerra mundial con los estallidos de las
bombas nucleares en Japón, y concluye en 1991 con la caída definitiva de la Unión
Soviética, es el momento en el cual se establece en el mundo un nuevo orden, cuya
principal característica es la polarización ideológica que se manifiesta en Occidente y
Oriente, protagonizando estos escenarios Estados Unidos y la Unión Soviética,
respectivamente. Estas naciones surgen como superpotencias e inauguran una redefinición
del mundo de posguerra en la cual se llevó a cabo una repartición del mundo en donde los
más beneficiados fueron estas dos entidades políticas antes mencionadas. Esto dio paso a la
instauración de dos ideologías antagónicas que se difundieron en ambos hemisferios por
diferentes medios para alcanzar vastas regiones del mundo, la comunista y la capitalista.
La humanidad nuevamente se encontró con un contexto lleno de conflictos, pero
esta vez, en lugar de ser de carácter esencialmente geopolítico, eran conflictos con un
fundamento ideológico definido. Este hecho marcó la segunda mitad del siglo XX y las más
afectadas fueron las sociedades pertenecientes a los espacios de influencia de las dos
potencias, ya que fueron estas zonas las que efectivamente experimentaron enfrentamientos
físicos, a diferencia de las verdaderas protagonistas de la guerra. La difusión de sus ideas y
principios llegó a tal punto que se desarrolló un ambiente de hostilidad e intolerancia a
nivel global, lo que instauró un latente miedo ante la amenaza de la explosión de una
tercera guerra mundial, que por lo demás, esta vez tendría, a diferencia de las pasadas
guerras, el factor nuclear que conmocionó a gran parte de la sociedad por un largo período
de tiempo. De este modo, durante años generaciones enteras se vieron imbuidas por un
ambiente pasivo-agresivo cargado de intranquilidad provocado por la antipatía de dos
gigantes.
Sin embargo, pese a este panorama polarizado e ideológicamente quebrado, se
mantuvo cierta paz a través de un acuerdo en el cual se establecía que en el caso de
manifestarse algún conflicto bélico entre naciones, las potencias debían actuar como
reguladoras y mediar la situación para que estos encuentros violentos no explotaran y
encontraran una mejor solución diplomática. Si bien, la tensión entre la URSS y EE. UU.
era latente, nunca hubo un encuentro directo entre ambas potencias y fue justamente esto lo
que caracterizó al período analizado, hecho que se expresa en el nombre con el que se
conocería históricamente este fenómeno, la “Guerra Fría”. En palabras de Eric Hobsbawm
(1994), “la Guerra Fría se perpetuó a sí misma” (p. 258), ya que si bien sólo abarcó la
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segunda mitad del siglo XX y su fin se simbolizó con la disolución de la Unión Soviética
en 1991, la constante lucha entre ésta y los Estados Unidos por la supremacía y la
expansión del capitalismo y el socialismo, fueron hitos que marcaron el porvenir de las
sociedades del mundo, e incluso hasta hoy en día se manifiestan estos choques ideológicos
en diversos espacios del globo, tanto a nivel internacional como nacional, Rusia en la
actualidad puede ser un concepto completamente diferente de lo que era la Unión Soviética
en su momento, pero en la percepción del mundo esta polarización que se simboliza con
ambos países no desapareció junto con la URSS sino que se mantuvo a pesar de la
proclamación del capitalismo como victorioso,
Retomando la idea del nuevo escenario mundial que se desarrolló a partir de 1947 y
centrándonos en el gran desarrollo de Estados Unidos en dicho período, y por la tanto,
también del capitalismo, el mundo fue adaptándose a este nuevo orden, el cual, tal como
pretendían las autoridades norteamericanas, abarcó todo el globo. Esto es a lo que más tarde
le denominarían globalización, concepto originado en 1960 en el mundo corporativo
estadounidense. En la obra Una teoría sobre el capitalismo global del sociólogo William
Robinson (2007), se plantea la globalización como un “proceso que crea vínculos y
espacios sociales transnacionales, revaloriza culturas locales y trae a un primer plano
terceras culturas” (p. 55), el origen de este proceso proviene del desarrollo del sistema
capitalista, en el cual, con sus innovaciones y revoluciones tecnológicas, sobre todo en
comunicaciones e información, se da espacio a instrumentos “globalizantes”. Este
fenómeno conocido como globalización nace, según Robinson, como una nueva etapa del
capitalismo en la cual el capital se universaliza y se convierte en uno transnacional, lo que
da paso a su vez, al surgimiento de una “sociedad global”.
Con la globalización y el desarrollo del sistema capitalista a nivel mundial, este
modelo se extiende a no sólo las clases sociales nacionales (entendiendo el capitalismo en
términos marxistas), sino que, son las clases subordinadas de todo el mundo las que
internalizan valores morales, culturales, códigos de comportamiento y puntos de vista de
los grupos dominantes. (Robinson, 2007) Esto según Gramsci (1971) es la hegemonía, la
cual se comprende como el establecimiento de una relación a través del dominio
consensuado, donde los grupos dominantes logran a través de formas estables de gobierno
imponer su ideología, la cual es obtenida por medio de la fuerza y la coerción, pero también
con otras formas de cooptación menos directas e igualmente efectivas, como llegaron a ser
los medios de comunicación con la globalización. Idea que actuará como marco teórico del
presente escrito.
El período de posguerras es determinado por la pax americana, donde la principal
estrategia de Estados Unidos fue organizar instituciones internacionales para garantizar su
control en diversos espacios fuera del territorio norteamericano, y de este modo, también la
construcción de su hegemonía. Junto con esto, EUA establece relaciones internacionales de
carácter político y económico con el propósito de contener a la URSS y su influencia. Fue a
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través de estas alianzas que Estados Unidos garantizó su propio ascenso al poder y la
difusión a nivel mundial del sistema capitalista, pero en primer lugar, como señala Cox “fue
necesario que los líderes estadounidenses pudieran llegar a verse a ellos mismos en
términos ideológicos como los garantes necesarios de un nuevo orden mundial” (2013
p.148) y fue en este contexto en el cual se determinó como primordial la difusión de su
propia visión del mundo para que así. las masas absorbieran los valores capitalistas con los
que se les influenciaba.
Cuando se habla de cultura de masas los medios de comunicación se convierten en
algo vital y Estados Unidos es el primero en percatarse de tal situación, por lo que éstas
adquieren un carácter primordial en las políticas públicas estadounidense con el propósito
de propagar su ideología hacia el mundo. Los medios de comunicación al entenderse como
recursos de poder son un instrumento potencial de influencia, por lo que el control sobre
estos es fundamental en el contexto hegemónico estadounidense.
En la obra Introducción a la teoría de la comunicación de masas (Mcquail, 1983) se
da a entender que la media es “un ámbito donde se desarrollan muchos asuntos de la vida
pública, tanto nacionales como internacionales, una fuente importante de definiciones e
imágenes de la realidad social; y así mismo, un lugar donde se construye, almacena y
expresa de manera más visible la cultura y los valores cambiantes de las sociedades y
grupos humanos”. (p. 41) Si se considera esta interpretación, el hecho de que los medios de
comunicación hayan estado en el período de la Guerra Fría en manos estadounidenses es
muy significativo, ya que quiere decir que gran parte del mundo consumía las prácticas y
valores entregados por esta vía. Por lo tanto, en el contexto de conflictos ideológicos, los
medios de comunicación estaban profundamente implicados, ya que actuaban como
productores, difusores y depositarios de significados de los acontecimientos y sucesos de la
vida pública. (Mcquail, 1983)
El cine es un medio de comunicación masivo que al igual que el resto, contiene una
serie de elementos que reflejan ideas, costumbres y comportamientos de la sociedad. Éste
aparece por primera vez a finales del siglo XIX como una novedad tecnológica, la cual
tiene como propósito original la entretención y el ocio. Sin embargo, este medio fue y es
utilizado como uno propagandístico constantemente, uso que se aplicó generalmente a
cuestiones de carácter político e ideológico. El impacto emocional que generaba el
contenido de este medio en las sociedades fue de gran utilidad en el siglo XX para cumplir
con el objetivo influenciador, ya que además, su popularidad era y sigue siendo
sorprendente.
Uno de los factores que hace del cine un efectivo instrumento de difusión ideológica
es que este es, como ya se mencionó anteriormente, un medio de entretenimiento. Por lo
que su propósito “manipulador” pasa desapercibido en el mensaje que entrega. La práctica
de trasmitir mensajes moralizadores cargados de un contenido ideológico mezclados con el
entretenimiento ya existía de antiguo con la literatura y el teatro, pero lo fundamental del
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cine es su capacidad de llegar a un gran número de espectadores, que gracias a las
innovaciones tecnológicas y la globalización logró efectuarse a la mayor velocidad. A esto
se le suma la competente función del mercado cinematográfico al crear realidades posibles
a través de la fotografía que hace del mensaje uno mucho más creíble y al mismo tiempo
genera una mayor identificación con este.
Cabe destacar que si bien, en sus orígenes el cine fue de procedencia europea,
después de la primera guerra mundial esta industria experimenta una americanización. El
académico mexicano Enrique Sánchez plantea en su obra Hollywood y su hegemonía
planetaria: una aproximación histórico-estructural, que Estados Unidos funciona como un
imperio de la industria cultural. Donde a partir del siglo XX con la evolución de Hollywood
se desarrolló un paquete cultural a lo largo de los años, el cual contenía música, formas de
vestir y de vivir, entre muchos otros aspectos de la sociedad. De igual manera como el
público consumía estas prácticas y costumbres culturales representadas en el cine,
consumían productos norteamericanos de las industrias corporativas que negociaban con la
industria fílmica, por lo tanto, la “americanización” que señala Sánchez, era tanto
ideológica como económica, las sociedades importadoras del cine estadounidense adquirían
mercancía y valores que propiciaban la permanencia de Estados Unidos en el rol dominante
hegemónico. (Sánchez, 2003)
Las palabras del autor antes mencionado sintetizan la idea que se quiere plantear en
estos párrafos, donde se hace referencia a la importancia del cine en su rol de difusor, “El
propio gobierno de Estados Unidos tomó conciencia también de que la industria
cinematográfica podía tener funciones “multiplicadoras”, no únicamente en los términos
propagandísticos de la guerra, sino también en la promoción comercial más amplia”
(Sánchez, 2003, p-25). Esto permite extraer la idea de que, si bien el cine se desarrolló
como una industria de entretenimiento, éste fue utilizado como un instrumento político,
económico e ideológico. Y es debido a esto, que desde la primera guerra mundial la
producción cinematográfica fue incrementándose y expandiéndose para traspasar fronteras
internacionales, haciéndose aún más latente en el período correspondiente a la Guerra Fría,
donde la difusión de una ideología capitalista norteamericana era fundamental para ganar la
guerra propagandística contra la Unión Soviética.
Como se expresó anteriormente, el efecto globalizador que se experimentó tras la
segunda guerra afectó al comercio y a la industria, los cuales se expandieron y
desarrollaron universalmente. Lo mismo sucedió con los medios de comunicación, incluido
el cine, el cual no hay que olvidar también es una industria, por lo tanto, su exportación al
extranjero significaba una ganancia también de carácter monetario. Y en función de este
avance al marco internacional, llegando a un público mucho mayor, el cine generó un
impacto sin precedentes cuyo efecto fue la difusión y adopción del mensaje ideológico que
contenían las películas norteamericanas que se popularizaron en gran parte del mundo.
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El gran atractivo que tuvieron los medios de comunicación en este período reside en
la concepción de estos como algo innovador, los avances tecnológicos que permitieron el
desarrollo mediático fue lo que más se consumió, e incluso, el incremento de este consumo
hasta nuestros días ha sido constante. Esta es la razón de que los medios de comunicación
sean un instrumento perfecto para la difusión de ideas y principios hacia sociedades
internacionales, la gran recepción de estas fomenta el poder mediático, cuya clave está en la
manipulación del espectador.
Es necesario comprender que esta industria, al igual que las demás, debe ser
financiada, y es en este financiamiento en el que el control mediático pasa a manos de un
grupo minoritario y poderoso, quienes utilizando la entretención como argumento depositan
sus ideales en la media para que esta se encargue de impregnar al resto de la sociedad con
ellos. De esta forma se difunde una visión del mundo limitada e indiferenciada de acuerdo
con las perspectivas de los intereses dominantes, manteniendo así el modelo capitalista de
división y dominación, el “orden natural”. Debido al consumo masivo de los medios de
comunicación y la exposición sistemática a una visión selectiva de la sociedad se legitiman
las relaciones que establece el capitalismo.
Ya expuesto lo anterior y comprendido el contexto que envuelve el tema central de
esta obra, para poder llevar a cabo el análisis propuesto se hará uso de bibliografía
perteneciente a la disciplina historiográfica como también de sociología, economía y más.
Metodológicamente la obra de Peter Burke (2001), Visto y no visto, es de gran utilidad para
el uso de fuentes no escritas como son los documentos audiovisuales que son el principal
objeto de estudio para este trabajo y así poder tener una perspectiva más amplia al
momento de analizar estas fuentes poco convencionales en los trabajos historiográficos. A
modo de comprender el contexto histórico de la Guerra Fría, el desarrollo del capitalismo y
el rol hegemónico que Estados Unidos interpretó en este período, autores como Eric
Hobsbawm y Antonio Gramsci serán fundamentales para insertarnos en dichas temáticas
con mayor profundidad. De igual modo, el sociólogo norteamericano William Robinson es
de gran utilidad para comprender la globalización y el desarrollo económico
estadounidense contextualizado en este período, así como también el ejercicio del poder de
EE.UU. para difundir su influencia ideológica.
Como el tema de este estudio se centra en los medios de comunicación, es
fundamental comprenderlos desde una perspectiva más allá de la historia, es por esta razón
que el académico británico, experto en ciencias de la comunicación de masas, Denis
Mcquail ofrece en su obra Introducción a la teoría de la comunicación de masas (1983),
información vital para el mejor entendimiento de lo que es la media y lo que significa para
las sociedades. No sólo esto es posible extraer de esta obra, sino que también aborda el
tema de la sociedad de masas y el cómo Estados Unidos es capaz de manejarla a través de
los medios de comunicación, por lo que es muy valiosa a la hora de analizar los medios de
entretenimiento norteamericanos.
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Para el estudio de los temas referentes específicamente a la industria
cinematográfica, Fabio Nigra, Coro Rubio y Alejandro Crespo entregan en sus obras
valiosos datos y análisis respecto al “detrás de escena”, es decir, lo que deseaban
representar las películas norteamericanas que se crearon y estrenaron durante la Guerra Fría
y cómo el contexto de producción afectó de forma directa al mensaje que se trasmitió en
ellas.
La estructura de este trabajo se organizará en tres capítulos, el primero destinado al
análisis del cine como un aparato ideológico utilizado por los Estados Unidos para
garantizar su hegemonía mundial. El segundo capítulo dará análisis a la producción
cinematográfica estadounidense, específicamente de Hollywood, para determinar qué tipo
de películas se elaboraron en el contexto de la Guerra Fría y cómo se involucró el Estado
norteamericano en este proceso. Y en tercer lugar, se realizará un estudio de caso
analizando la cuarta película de la saga Rocky para determinar los mensajes ideológicos
contenidos en esta y cómo su producción se vio directamente influenciada por el contexto
histórico en el que se realizó.
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difíciles tiempos de guerra y escasez se experimentó a nivel total un auge económico
basado en el consumismo masivo de bienes, dentro de los cuales figuraba el
entretenimiento y cine también. Visto desde una perspectiva materialista el país en
cuestión se posicionó en el grupo dominante de la sociedad, su control sobre los aparatos
ideológicos estatales es incuestionable, y la ideología que estos querían exportar al mundo,
es decir, la capitalista, se expandió y difundió eficazmente. Durante la Guerra Fría con los
progresos tecnológicos que experimento la sociedad en su totalidad, las autoridades
estadounidenses se vieron favorecidas para a con su propósito globalizante, es decir, la
americanización del mundo fue más fácil gracias al avance y aparición de nuevos medios
de comunicación que permitían una más eficiente difusión de los ideales norteamericanos.
Así fue como las potencias lograron llegar más allá de lo históricamente conocido y
traspasar las fronteras nacionales. En este contexto, como ya se venía adelantando, el
mensaje propagado pudo alcanzar dimensiones globales y la sociedad mundial actuó como
consumidora y receptora de este, permitiendo el control del grupo dominante
norteamericano.
La obra de D’Adamo, García y Freidenberg (2000) permite entender de una mejor
manera a lo que se refiere Althusser con los aparatos ideológicos de Estado, pues en su
trabajo se explican los medios de comunicación masivos como una extensión sensorial del
individuo y la sociedad en general, un mecanismo de transmisión de mensajes que como se
mencionó anteriormente, fue modificándose y evolucionando a medida que el desarrollo de
la tecnología avanzaba. A partir de este desarrollo se da paso a lo que los autores
denominan como “el tercer salto tecnológico” con la llegada de la televisión, se
experimentó en la sociedad un cambio sin procedentes, donde la imagen adquirió vital
importancia en lo que se refiere a la opinión pública. Los medios audiovisuales adquirieron
una predominancia sobre el resto de los medios de comunicación que resignificó todo
concepto que se tenía sobre la dispersión de ideas e influencias, pues por primera vez el
individuo se sentía realmente partícipe de los grandes procesos políticos o culturales al
visualizarlo personalmente.
Con la llegada de la televisión las imágenes adquirieron un nuevo significado, ya
que al estar constantemente a la disposición del espectador generó un mayor impacto a
nivel psicológico, y tal como dice D’Adamo, “en ocasiones parecen ser los elementos más
disponibles cuando la opinión pública forma sus (de la sociedad) actitudes e impresiones
respecto de ciertos acontecimientos, circunstancias o candidatos políticos” (2000 p.16).
Cuando las autoridades se percataron del impacto que tenían las imágenes en la gente, el
contenido televisivo pasó a ser un recurso primordial para la transmisión de la ideología
capitalista, pues al ser un “sistema centralizado para narrar historias, cuyos dramas,
programas y publicidades forman un sistema bastante coherente de imágenes y mensajes
que penetran los hogares” (D’adamo, 2000. P.180), la TV. se vio potencialmente como la
mejor herramienta ideológica través de la cual se refuerzan creencias y valores. Y como la
sociedad global hacía uso de este medio de manera ritual y poco selectiva, su exposición
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constante a esta generó una confusión entre la realidad misma y la “realidad construida”
presentada a través de la televisión, las cuales eran cada vez más parecidas entre sí, hasta
llegar al punto de no distinguirlas, pues ese era el objetivo central de la televisión, hacer
creer al espectador que lo que se expone es un reflejo verídico de la realidad del individuo.
(D’adamo, 2000)
Cuando se hace referencia al contenido cinematográfico en función de la opinión
pública, el primer factor que se considera como importante son los programas informativos,
estos no son los único que trasmiten valores e ideas sobre la sociedad y hacia ella, incluso,
es más. Estos representan un menor porcentaje en comparación a otros tipos de programas a
los que se ve expuesto el televidente. A lo que más están expuestas las personas que
consumen estas imágenes es a las representaciones de ficción y drama, géneros que abarcan
un amplio porcentaje dentro del contenido televisivo. En estas ficciones señaladas, las
cuales se pueden encontrar en forma de comedias, series o películas, se transmiten juicios y
valores sobre la sociedad que están aún más camufladas, el fuerte contenido emocional y
dramático en estas entregas de la televisión generan inconscientemente un impacto mayor
en los individuos, quienes absorben estos mensajes sin percatarse de lo que realmente están
consumiendo. Nuevamente apelando a la obra de D’Ádamo, se explica en esta de manera
muy clara el cómo influyen estas imágenes emotivas en la mentalidad de las personas,
incluso, en el inicio de su escrito los autores exponen un estudio realizado sobre las
entrevistas de opinión realizadas a los ciudadanos norteamericanos respecto a su
concepción de la figura de John F. Kennedy, el resultado de este es muy positivo en
comparación a otros expresidentes estadounidenses, esto se explica por la gran cantidad de
caracterizaciones dramáticas y televisivas del personaje histórico en cuestión, siendo estas
representaciones decisivas en la formulación de una idea que se forma inconscientemente
en la mentalidad de la sociedad americana. En base a esto, es posible afirmar que con la
proliferación de discursos argumentales esencialmente dramáticos (entiéndase esto,
proveniente del drama televisivo o cinematográfico), a través de lo teatral y lo sentimental
la sociedad adopta una posición ideológica regida más por lo emocional y menos por lo
reflexivo y crítico, esto debido al efectivo trabajo de manipulación realizado por los medios
de comunicación masivos para influir en sus consumidores.
Ya expuesto lo anterior, es necesario situar la cinematografía en este contexto, tal
como se habló en la introducción de este escrito el cine es un medio de comunicación
masivo con fines de entretenimiento, que si bien, es comprendido como un arte, también
tiene un carácter industrial, técnico y masivo. Este es, según Cárdenas (2013), un producto
del sistema capitalista hecho para el mercado, y como todo producto, este tiene un público
o consumidor definido. En el sentido foucaultiano también puede ser comprendido como un
“dispositivo” ideológico, el cual, “se compone de una serie de elementos tanto prácticos
como discursivos en una mezcla en la que estos se alternan, se integran e intercalan de
maneras diversas y en permanente transformación, articulando relaciones hegemónicas y
mecanismos de exclusión y de poder”. Es decir, retomando la idea de Althusser que se
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expresaba anteriormente, el cine funciona como medio un aparato cultural que cumple con
el propósito de difundir un mensaje ideológico, el cual, en el sistema actual y del último
siglo es y ha sido controlado por los grupos dominantes capitalistas que en su gran mayoría
son de nacionalidad estadounidense. Por lo tanto, el cine si bien es un mecanismo de
difusión, también es un producto del capitalismo en sí, adquiriendo de esta manera una
doble dimensión, en palabras de Cárdenas:
“Una imagen no es una representación de nada, es, más bien, un engranaje de los
dispositivos estatales, industriales y artísticos de su presente y es tarea de la historia como
disciplina poner en evidencia estos artefactos del poder, […] la historia se esfuerza por
mostrar los bajos fondos sobre los que el cine se ha constituido. Se trataría de una forma
de la historia que no cesaría de poner en cuestión en sus relatos el sistema de valores que
cristaliza en cada caso la palabra “cine””. (Cárdenas, 2013, p.62)
Si bien, el contenido de un filme está lleno de mensajes ideológicos, es en el
contexto de producción en lo que hay que fijarse también, pues es este el origen de la
dialéctica bilateral que se da entre dominantes y dominados, es durante la producción
cinematográfica donde se establece lo que se quiere transmitir y el por qué, y más tarde lo
que se verá en pantalla será un reflejo de esto. Si analizamos la industria cinematográfica en
los últimos 60 años es evidente la existencia de una hegemonía cinematográfica
estadounidense, no sólo tienen el control de la industria de producción en sí, si no que
además controlan los canales de distribución y exhibición junto con una impresionante
maquinaria publicitaria. Este contexto de producción es donde se reflejan los “artefactos del
poder” a los que se refiere Cárdenas, por lo tanto, si son los norteamericanos los que
manejan la industria cinematográfica es evidente que será la ideología americana capitalista
la que predominará en el mundo, y no sólo el occidental.
Esa gran capacidad por llegar a un amplio número de personas e influir en sus vidas,
adquiere tanta fuerza que en el proceso se construye una identidad internacional. A través
de las imágenes se influencia a la gente y se les impone inconscientemente un modelo a
seguir, el cual está pautado por quienes, como se mencionó anteriormente, son los que
tienen el control de los medios de masa. En el caso del cine, ya se estableció que es Estados
Unidos quien controla el mercado mundial de las producciones fílmicas, pero dentro de este
país también existe una competencia entre productoras que con el paso de los años sólo se
han visto eclipsadas por el gran titán en la industria del entretenimiento, el muy popular
Hollywood.
Hollywood es un ícono de la industria cinematográfica estadounidense, su origen se
remonta a principios del siglo XX con un personaje muy conocido, Thomas Edison, quien
además de inventar el teléfono patentó una serie de inventos relacionados al mundo fílmico
que le permitió crear Edison Manufacturing Company. La cual le permitió adentrarse en
este mundo y aún más, a moverse en vías a la monopolización de la industria fílmica. El
éxito que estaba logrando con este propósito fue muy mal visto por las productoras rivales
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que Edison había comenzado a excluir, hecho que las llevó a iniciar una campaña de
desprestigio contra el inventor. La solución para este dilema fue a través de una
negociación que se concretó en la creación de la MPPP (Motion Pictures Patents Company)
en la cual se asociaron y monopolizaron en conjunto la producción americana de películas.
(Sánchez, 2006, citado en Padilla, 2008, p. 32)
Como la industria cinematográfica comenzó a ganar un éxito inesperado, el negocio
llamó la atención de individuos poderosos de distintos ámbitos artísticos, teatro, música y
espectáculo, que veían al cine como un nuevo espacio para ellos y una gran oportunidad.
De esta manera el número de competidores fue aumentando cada vez más haciendo que la
mantención del monopolio cinematográfico fuese cada vez más imposible.
Es de este contexto del cual surge Hollywood, como una respuesta por parte de tres
empresarios independientes que al oponerse al monopolio de Edison, decidieron invertir
para crear su propia asociación. Adolph Zukor, Carl Laemmle y William Fox, estos ya
provenían del mundo del espectáculo, por lo que tenían un vasto conocimiento que sería
esencial para surgir en la industria cinematográfica. Padilla (2008) expone que entre las
muchas innovaciones que creó este trío, se destacó la de establecer un sistema de trabajo
definido que más tarde caracterizaría las producciones estadounidenses en general. Se
implantó la idea del cine como industria aún más intensamente al aplicar los métodos
característicos del sistema capitalista al más puro estilo del fordismo, el cual les permitió
llevar a cabo un mayor número de producciones en un menor período de tiempo. Además
de esto Zukor categorizó a las películas en tres grupos (a, b y c) en función de la fama y el
sueldo de los actores a modo de organizar y hacer más eficientes las producciones.
La autora determina el año 1917 como una fecha clave en el ascenso de Hollywood
en la industria mundial. Ya que debido a que los costes de producción eran tan altos, por
primera vez se puso real atención en los mercados extranjeros como receptores del
producto fílmico de Norteamérica, los europeos se convirtieron a partir de este momento en
consumidores esenciales. Y Hollywood se transformó en la más poderosa firma de la
industria cinematográfica, posicionando a Estados Unidos como el mayor exportador de
cultura en el mundo. (Padilla, 2008)
En la obra Ángeles y demonios. Representación e ideología en el cine
contemporáneo de Hollywood, Celestino Deleyto (2003) analiza la posición hegemónica de
Estados Unidos en la industria cinematográfica y, en consecuencia, la influencia ideológica
que ejerce el cine norteamericano ante el mundo, el autor expresa que “el cine comercial es
parte integrante de la realidad social (…) al igual que las ideas y deseos que conforman
nuestra identidad individual y social. Así pues, el cine popular es ante todo
entretenimiento, (…) pero el entretenimiento no es trivial ni intrascendente y su capacidad
de crear imágenes poderosas sobre nosotros mismos y nuestro entorno hace imprescindible
el estudio de sus mecanismos de represión y de sus discursos ideológicos.” (Deleyto, 2003
p.17) Porque, aunque se crea que el cine no tiene un verdadero impacto en las
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mentalidades, esto lo hace aún más peligroso, su función de entretención le otorga un
carácter de inocencia que dificulta el análisis crítico de su contenido y potencia su propósito
de adoctrinamiento indirecto.
De esta manera, Estados Unidos gana terreno en las mentes de los consumidores de
todo el mundo, la internacionalización de las películas norteamericanas genera en las
sociedades extranjeras una especie de identidad que une a Estados Unidos con el resto del
mundo, este efecto americanizante se expresa en la concepción de un universalismo sin
procedentes, y no es bajo símbolos universales imparciales, si no que en función de los
principios que ellos imponen, potenciando así la idea de “todos somos ciudadanos
americanos”.
La posición hegemónica a la que se refiere Deleyto provoca un impacto en las
mentalidades de las sociedades de todo el mundo, influye en los estilos de vida de las
personas, su forma de pensar y de ser, este hecho se intensifica aún más a medida que la era
de la globalización avanza. Exportar productos culturales requiere de una gran capacidad de
adaptación a las circunstancias locales, y esta capacidad Hollywood la tiene (más adelante
se verá por ejemplo el manejo de los estadounidenses al exportar sus producciones a una
Europa de la posguerra). Con la internacionalización de sus películas, la industria
norteamericana logra crear una identidad común que les proporciona una cercanía con el
mundo exterior que la Unión Soviética no posee. La potencia oriental se preocupaba por la
supremacía ya existente de los Estados Unidos en el mundo, mientras que la preocupación
de la potencia occidental se explica por la creciente hegemonía de la URSS, la cual nunca
llegó a concretarse del todo. Esta diferencia se debe a los mecanismos de influencia
desarrollados por Norteamérica, dentro de los cuales está el trabajo hollywoodense de
flexibilizar sus creaciones para adecuarse y adentrarse en las diferentes culturas. De esta
forma se da paso a una cierta uniformidad universal regida bajo los principios occidentales
que promueve el séptimo arte creado en los Estados Unidos.
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tendencias filocomunistas que pudiesen haber estado desarrollándose dentro del país.
Dentro de estos proyectos surge el Código en cuestión, el cual con el apoyo del
establishment norteamericano implanta marcos ideológicos que permitan la mantención de
la ideología hegemónica cultural e ideológica capitalista característica de Estados Unidos.
(Rodríguez, 2015)
Sin embargo, Rodríguez (2015) deja claro que el principal enfoque que tuvo el
código de producción de 1930 fue respecto a las películas futuras que debían promover los
valores americanos, un ejemplo de los títulos que surgieron bajo los principios del código
fue El despertar de una nación, película dirigida por Gregory La Cava estrenada en 1933
en el contexto posterior a la crisis ocasionada por la caída de la bolsa en Wall Street, que
caracterizó a este período como una etapa oscura en la historia de Estados Unidos y del
mundo. Su argumento se centra en el personaje del presidente de EE.UU. quien además de
corrupto no se hace cargo de levantar a su país después de la derrota tras la crisis del 29.
Este inspirado por un arcángel termina convirtiéndose en un benevolente dictador que saca
a delante a su nación. Esta es una clara representación de lo que quería el código Hays en
las producciones cinematográficas, con un contenido valórico donde la política se relaciona
estrechamente con la moral sobre todo de carácter religioso, además de presentar un país
norteamericano renacido, nuevo y fuerte que pudiese demostrarle al mundo, a través de una
reforma ideológica, que su sistema era el mejor modelo a seguir.
16
autoritarismo que representan sus opositores (Nigra, 2015). De esta forma se potencia
también el patriotismo que se enmarca en la lucha del bien contra el mal, donde el mal es
representado por diferentes potencias enemigas a lo largo de la historia, como lo fue Japón
en la década de 1940, Alemania en el mismo período y luego la Unión Soviética entre 1950
y 1990 y por último hasta la actualidad el pueblo musulmán.
Estos incidentes marcaron a Hollywood con una mala fama, se les catalogó de
comunistas y de promover ideas opositoras al gobierno norteamericano, este hecho fue la
principal razón para efectuar un plan de limpieza, en el cual, para reponerse de aquella
caída debían quedar bien frente a las autoridades. Este fue el punto de inflexión en las
producciones hollywoodenses, se favorecieron proyectos en los cuales se transmitieran en
las películas el mensaje anticomunista, a modo de cumplir con un propósito
17
propagandístico a favor de los valores nacionales. Estas producciones se caracterizaron por
ser más bien simplistas y muy explícitas en su mensaje, era Estados Unidos contra el
enemigo. (Crespo, 2009) Junto con esto también incrementó la intervención del gobierno
federal en la industria fílmica, la cual Crespo analiza en dos vertientes, la primera respecto
a las normativas de regulación, y la segunda fue una intervención manifestada en el apoyo y
“venta” de imagen norteamericana en la cual se demostrase los beneficios de la “american
way life”.
El poder que tenía Hollywood (y que aún lo tiene) como arma ideológica y el
alcance de su mensaje fue fundamental para desarrollar la guerra psicológica. Transmitir
los ideales norteamericanos y contrarrestar la propaganda soviética con principios de
libertad y modernidad estadounidenses tanto dentro como fuera del país fue clave. Debido a
que este plan cinematográfico traspasaba los límites de la industria, iba más allá de un
propósito de entretención, surgieron las colaboraciones gubernamentales. Instituciones
como las Fuerzas Armadas o las Fuerzas Aéreas participaron en diferentes producciones
para promover los principios del país.
Se transmite en estos filmes principios como libertad y justicia que son la esencia de
los Estados Unidos, sin los cuales el mundo en general se vería directamente afectado. Por
lo tanto, la defensa norteamericana concierne no sólo al pueblo estadounidense, sino a todo
el resto del mundo, sobre todo el occidental, el cual se beneficia con el estilo de vida que
los norteamericanos exportaron. Todo esto evidencia el fuerte designio propagandístico que
se daba en esta coproducción con las fuerzas del gobierno, donde además de dejar en alto a
las instituciones en sí, Estados Unidos se representara en las películas como ideal global,
junto con sus ideales, prácticas y estilo de vida.
18
económico a los países europeos afectados por la guerra mundial para favorecer la
prosperidad del continente abatido. En palabras de Sanahuja (1999), “la ayuda externa de
Estados Unidos, debido a sus orígenes y condicionantes históricos e ideológicos, ha estado
subordinada primordialmente a objetivos de seguridad nacional derivados del contexto de
la Guerra Fría”. (Sanahuja, 1999 p.10) Además de proporcionar esta ayuda y con esto
asegurar su seguridad, este país promueve la modernización y apertura de mercados
internacionales, para el beneficio de sus propios productos en territorio europeo. Para esto,
además de una reconstrucción material era necesaria una reconstrucción psicológica para
encaminar a estos países hacia fines promovidos por el sistema capitalista norteamericano,
como el liberalismo y la democracia. En este contexto Hollywood encontró una vía para
fortalecer su presencia en el mercado internacional con su reapertura en Europa, así la
MPEA (Motion Picture Export Association), corporación integrada por grandes estudios de
Hollywood como Fox, MGM, Columbia, Warner Bross y más, vio la oportunidad para
difundir los valores capitalistas norteamericanos al mismo tiempo que satisfacía los
intereses económicos de la industria cinematográfica. (Pardo, 2011)
a) The American way of life: Esta expresión tuvo su apogeo en los años
cincuenta con la idea de un Estados Unidos como tierra de oportunidades y
prosperidad a través del bienestar material. La propaganda a través de los
medios de comunicación masivos, entre ellos el cine, fue fundamental para la
propagación de esta idea en la que el estilo de vida americano y la sociedad de
consumo era equivalente a una existencia próspera. Podrían considerarse las
producciones que mostraban the American way of life como las más
publicitarias de la industria, ya que estas promovían directamente el sistema
capitalista y los mercados como parte del “sueño americano”. (Datesman,
Crandall y Kearny, 2014) Fue justamente este tipo de cine el que se exportó a
Europa una vez se abrieron los mercados, de esta manera la industria
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cinematográfica fue uno de los principales instrumentos de persuasión de las
sociedades europeas en las que se promovían los valores norteamericanos,
principal modus operandi en la guerra psicológica que caracterizó el conflicto
de la Guerra Fría. (Crespo, 2009)
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propósitos expansivos que desea conquistar el mundo para convertirlo en uno
sombrío, totalmente alejado de los principios y valores de Estados Unidos.
(Rubio, 2010) Ronald Reagan hizo uso de una expresión que luego se haría
conocida mundialmente por el enfático tinte ideológico, “el imperio del mal”,
refiriéndose a la URSS en un discurso ante la Asociación Nacional de
Evangélicos estadounidense en 1983. Esta sería una idea constante en las
producciones cinematográficas en la última fase de la Guerra Fría. Al parecer
Reagan era un aficionado del cine, ya que en otra oportunidad hizo nuevamente
uso de una frase proveniente de la saga Star Wars, “si se me permite robar una
frase de la película… La Fuerza está con nosotros” Esas fueron las palabras
escogidas por el presidente en el mismo año, cuando presentó la iniciativa de
Defensa Estratégica, a la que se le bautizaría posteriormente como la Guerra de
las galaxias (referencia directa a la película), cuyo propósito era el resguardo
ante cualquier ataque nuclear en territorio norteamericano. El simbolismo que
tiene la saga de Star Wars retrata la realidad de ese tiempo, en el cual la Unión
Soviética ya estaba a pocos pasos de su derrumbe. La primera entrega de estas
películas en el año 1977 se tituló Una nueva esperanza, mientras que la
segunda, cuya formación comienza en 1993, es llamada La amenaza fantasma,
haciendo esto referencia a la ya inexistente Unión Soviética representada por el
imperio que amenaza el orden de las repúblicas. (Monedero, 2020)
Junto con estas cuatro categorías también se desarrolló un tipo de películas que si bien,
no se enmarca explícitamente en el conflicto aquí estudiado, tuvieron un gran éxito durante
el período debido al contexto histórico en el que se desarrollaron. Estas son las que
Alejandro Crespo denomina como “superproducciones bíblicas”, las cuales tenían un gran
atractivo por su majestuosidad, con grandes escenografías y paisajes. En estas películas se
transmitieron mensajes valóricos directamente relacionados con la religión que promovían
pautas e ideales ad hoc a la visión maniquea del mundo polarizado de aquella época.
Derivado de lo anterior es posible afirmar que las películas realizadas durante este
período se vieron fuertemente condicionadas por su contexto de producción, por decisiones
e influencias gubernamentales, o simplemente por la ideología imperante de Norteamérica,
de la cual eran devotos quienes formaban parte de esta industria. El propósito de exportar
una ideología pro-Estados Unidos se evidenciaba en los filmes de diferentes maneras y así
mismo también fueron aceptadas por las sociedades del mundo en diferentes grados y
formas.
21
Rocky IV, una representación del conflicto
22
avances tecnológicos enfocados en el rendimiento y desempeño humano, se le presenta
como un súper hombre. Esta idea ya había sido tratada anteriormente en el contexto de la
Guerra Fría en la cultura popular, en Marvel Comics, específicamente en los relatos del
Capitán América a quien ya se mencionó en una oportunidad durante el presente escrito,
existe otro personaje conocido como el Soldado de Invierno, quien tras una serie de
eventos termina en Moscú bajo el control de científicos soviéticos que lo mejoraron
artificialmente para convertirlo en un asesino programado a merced de las entidades
soviéticas. Estos paralelismos en los relatos demuestran que tanto en la literatura como en
el cine, se desarrollaron argumentos con el objetivo de deshumanizar al enemigo ruso.
Fiamengo (2010) analiza el concepto de misión en la saga de Rocky, esta idea es,
23
según el autor, la que encamina al protagonista a arriesgar su vida para glorificar el nombre
de su amigo caído en manos del enemigo. El boxeo pasa a ser un pretexto de un argumento
que va mucho más allá del deporte, se defienden en el guion los valores americanos en
contra de la crueldad soviética. El discurso de la película se sitúa desde una perspectiva
muy personal, en la cual se presenta a Balboa herido y decidido para cumplir con la misión
que se auto-impuso de enfrentarse a Drago y vencer en honor a Creed. Sin embargo,
también es evidente el carácter patriótico que tiene esta serie de decisiones que componen
el argumento cinematográfico, Rocky personifica los deseos de todo el pueblo
norteamericano, quienes desean justicia ante la situación experimentada en Las Vegas.
24
Soviética, su discurso final funciona como una síntesis de lo que la película en general
quiere transmitir al espectador:
“I came here tonight, and I didn't know what to expect. I've seen a lot of people hating
me and I didn't know what to feel about that, so I guess I didn't like you much either.
During this fight, I’ve seen a lot of changing: the way you felt about me and the way I felt
about you. In here, there were two guys killing each other. But I guess that's better than
million.” (Stallone, 1985)
Se habla en este extracto del odio mutuo entre ambas naciones que ya es momento de
dejar atrás, pero esta se comprende en la película sólo cuando ya se logró la victoria del
héroe norteamericano, quien se encuentra ahora en la posición de llamar a la paz y acabar
con la guerra. Al finalizar su discurso se presenta un Gorbachov caracterizado que aplaude
ante las palabras de Rocky, simbolizando esto un paso de los soviéticos hacia la
posibilidad de cambio para comenzar una fase de renovación. Esto es lo que pide Estados
Unidos indirecta pero indiscutiblemente en la producción de Rocky IV, el fin de la Guerra
Fría se acerca y Estados Unidos será el vencedor, por lo que a la Unión Soviética sólo le
queda aceptarlo y avanzar.
Esta película se encarga de implantar una visión del “otro” en la consciencia del
espectador, la idea del “no occidental” como un enemigo frío y despiadado se encarnan en
la figura de Iván Drago, que además es estereotipado constantemente al ponerle etiquetas
al estilo de máquina, inhumano, asesino y más. Estas son las formas utilizadas por los
medios de comunicación de masas para crear prejuicios y temor en la sociedad occidental,
para que de esta forma se pueda lograr la legitimación de la ideología norteamericana.
Como se ha venido trabajando a lo largo de este escrito, Hollywood se encargó tanto de
enaltecer las bondades del capitalismo como de fomentar la idea de la “amenaza roja”,
estos agentes externos que actuaban en contra del progreso y la modernidad. Y Rocky IV
es fiel ejemplo de esto, donde es explícita la oposición entre los buenos americanos, la raza
unida en contra de la amenaza comunista, apátridas, máquinas alineadas y faltos de
carácter que sólo quieren destruir el bien de la sociedad. (Carmona, 2010)
25
Tomando el concepto de la obra de Nye (2004), “the soft power” para referirse a la
habilidad de obtener lo deseado por medio de la atracción y no a través de la coerción,
Rocky es un claro ejemplo de la eficacia de este método. Pues, es el gran alcance de
Estados Unidos lo que lo hace tan poderoso y peligroso, de eso se trata el poder blando. La
popularidad mundial de la música y películas norteamericanas fue una herramienta
fundamental a la hora de enfrentarse esta potencia mundial a la Guerra Fría, se
aprovecharon los productos que ofrecía la sociedad para hacerles ver al mundo exterior lo
que ellos deseaban mostrarles, bajo sus propios términos. Dautbašić (2022) afirma que la
victoria de Estados Unidos no se debió a las armas, si no que fue gracias a su capacidad
por conquistar las mentes y almas de la cultura contemporánea. Difícilmente fue
casualidad que Rocky IV fuese un éxito en taquilla y recaudara más de $300 millones el
año de su estreno. Durante la última fase de la Guerra Fría, esto es completamente
comprensible por el gran consumo de los productos materiales y culturales
estadounidenses que desde esa época hasta la actualidad se experimenta en las sociedades
de todo el globo.
Conclusión
26
En esta difusión de su propia visión del mundo, las autoridades norteamericanas
encontraron como mejor método la utilización de los medios de comunicación masiva, por
lo que fue de total necesidad el enfoque en la sociedad de masas para poder llegar a ellas a
través de instrumentos de influencia como un recurso de poder y control indirecto. Dentro
de estas herramientas ideológicas se encontraba el cine, un aparato cultural que permitió a
través de su propagación la adopción inconsciente de ideas impuestas a través del mensaje
cinematográfico, confirmando esto el gran poder de las imágenes como constructoras de
una realidad.
27
en “la tierra de las oportunidades”, fomentando así el sistema capitalista como uno que
asegura el bienestar y la felicidad. La segunda categoría corresponde a las películas
dirigidas específicamente a presentar tanto al héroe americano como al villano soviético en
el contexto de la Guerra Fría, caracterizando a cada uno de ellos como la encarnación de la
disputa entre el bien y el mal, respectivamente. En función a la misma idea de un enemigo
invasor (el soviético), se desarrolla una nueva línea de películas en la ciencia ficción que
muestran a este usurpador como una fuerza extraterrestre, un ser extraño y ajeno que
vendría a representar la amenaza de la Unión Soviética en territorio occidental. Como
última categoría, en la fase final del conflicto, Hollywood produce filmes que exteriorizan
la concepción estadounidense de la Unión Soviética como “un imperio del mal”, los
guiones expresan la contraposición entre el autoritarismo y la democracia a través de esta
representación absolutista y cruel del enemigo, el Imperio.
La entrega número cuatro de la taquillera saga Rocky es un ejemplo claro del tipo
de producciones cinematográficas que se desarrollaron durante este período. Dado el
contexto que se vivía en los Estados Unidos en 1985, año del estreno de la película, esta
surge desde un momento de abatimiento nacional posterior a la derrota en Vietnam, y
busca animar a la población a través del entrañable personaje de Rocky Balboa, símbolo
del progreso y la justicia norteamericana. El protagonista debe enfrentarse a la crueldad de
la máquina humana soviética que asesina a su mejor amigo, para tomar la decisión de hacer
justicia y combatir contra su oponente en el cuadrilátero. Esta confrontación representa
todo lo que es la Guerra Fría a ojos de Norteamérica, se trasmiten los valores esenciales de
su sociedad a través de la figura de Rocky para contraponerlos a Iván Drago, quien carece
de sensibilidad y compasión, tal como es considerada la Unión Soviética por las
autoridades y el pueblo norteamericanos. Al final de la historia se presenta el triunfo de
Balboa y de los Estados Unidos de América en un discurso que llama a la unificación y
paz. En respuesta el pueblo soviético e incluso su presidente ovacionan al héroe americano
como simbolismo de lo que está por venir.
Cuatro años más tarde la Unión Soviética colapsa y la reconciliación entre este y
oeste se determinó por el papel de los Estados Unidos como líder del orden liberal
internacional. Este hecho marcó el período de la posguerra Fría como un momento de
“unipolarización” en el cual la única potencia internacional era la norteamericana, hecho
que se intensificó sobre todo con la aceleración del proceso de globalización conducido por
este mismo país.
Las consecuencias que dejó la Guerra Fría son perceptibles incluso hoy en día, la
polarización del mundo dejó huellas que difícilmente se podrían borrar sólo con la caída
del Muro de Berlín o el hundimiento de la Unión Soviética. Este período marcó a
generaciones completas, e incluso a las que les siguieron a estas. Si bien, con la llegada de
la globalización y el capitalismo promovido por los Estados Unidos de América el mundo
se vio envuelto en la modernización y avances de todo tipo, perduraron ciertos aspectos del
28
siglo pasado, como por ejemplo esta idea del enemigo oriental. La concepción de un
mundo dividido entre Oriente y Occidente se refleja hoy en día más evidentemente en
aspectos económicos, el poder que ha logrado China para posicionarse como potencia
económica, líder de los mercados internacionales, establece una competencia entre esta
potencia oriental con Estados Unidos, y abre un nuevo espacio de conflicto entre este y
oeste. Es verdad que con la universalización del mundo es posible convivir
diplomáticamente, la globalización permitió el nacimiento de una cultura extra-nacional
que cruza los límites del idioma y las costumbres, estamos sumergidos en un mundo donde
el flujo de la información es tan abundante que nos permite tener mayor tolerancia y
conocimiento respecto a culturas diferentes.
29
Bibliografía
2. Burke, P. (2001) Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico. Crítica.
Barcelona
4. Carmona, M. (2010) El cine como arma: Análisis de la película Rocky IV. FLACSO
Andes. Ecuador.
6. Cox, R. (2014) Fuerzas sociales, estados y órdenes mundiales: Más allá de la Teoría de
Relaciones Internacionales. Relaciones Internacionales. Revistas UAM. Madrid. 99-116
9. Dautbašić, L. (2022) US Hollywood Soft Power in Cold War: Rocky IV. International Burch
University, Bosnia.
30
12. Fiamengo, A. (2010) Las postrimerías de la Guerra Fría: Rocky Balboa y el “imperio del
mal”. Hollywood, ideología y consenso en la historia de Estados Unidos. Editorial
Maipue, Buenos Aires. 169 – 184
13. Gramsci, A. (1971) Selections from the Prison Notebooks. International Publishers. New
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Buenos Aires. 229-259
15. Maland, CH. (1987) Doctor Strangelove: Comedia de pesadilla e ideología del consenso
liberal. Hollywood: El cine como fuente histórica: La cinematografía en el contexto
social, político y cultural. Fraterna, Buenos Aires.
17. Monedero, J. (2020) Prólogo. El lado oscuro también somos nosotros. «La Fuerza está
contigo» Poder y política en Star Wars. Pireo Editorial, Valencia. 9–20.
18. Montiel, T. (2015) Los inicios de la censura en el cine. ArthyHum, (16) 54-69.
19. Nigra, F. (2015) El cine histórico de Hollywood como acción hegemónica. Anos 90, (42).
Porto Alegre. 375-405.
21. Nye, J. (2004) The Soft Power. Publics Affairs, New Hapshire. 127-147.
23. Pardo, A. (2011) Europa frente a Hollywood: breve síntesis histórica de una batalla
económica y cultural. Doxa.Comunicación, (12). Navarra. 39-59.
31
25. Robinson, W. (2007) Una teoría sobre el capitalismo global: Producción, clases y Estado
en un mundo transnacional. Ediciones Desde abajo. Bogotá.
27. Rubio. C. (2010) Estados Unidos: un recorrido por su historia a través del cine de ficción.
La historia a través del cine. Estados Unidos: una mirada a su imaginario colectivo.
Universidad del País Vasco. 241-274.
29. Sánchez, J.L. (2006): Historia del cine. Teoría y géneros cinematográficos, fotografía y
televisión. Alianza Editorial. Madrid.
30. Sanahuja, J (1999) Ayuda económica y seguridad nacional. La ayuda externa de Estados
Unidos, del Plan Marshall a la posguerra Fría. Entinema, Madrid. 35-48
Otras referencias
1. Brown, J. (1985) Living in America [Canción]. En Rocky IV. Scotti Brothers Records.
32
ANEXO
33
Anexo B. Portada de Rocky IV. (1985)
34
Anexo C. Apollo Creed junto a James Brown interpretando Living in America en
Rocky IV.
35
Anexo D. Letra traducida de Living in America.
Viviendo en América
36
Living in America Viviendo en América, sí
Living in America, yeah
Sí, tengo que tener una celebración, woo
Yeah, got to have a celebration, woo entré y salí
I walked in and out
vivo en América
I live in America Viviendo en América
Living in America
Ayúdame
Help me out vivo en América
I live in America
Pero yo vivo en América
But I live in America Dilo fuerte, me enorgulleces, uh
Say it loud, you make me proud, uh
Espera un minuto
Wait a minute Dijo, yo vivo en América
Said, I live in America
Puede que no estés buscando la tierra
prometida Oye, sé lo que significa, yo
You may not be lookin' for the promised Hey, I know what it means, I
land
Viviendo en America
Pero es posible que lo encuentres de todos Living in America
modos
But you might find it anyway Eddie Murphy, cómete el corazón
Eddie Murphy, eat your heart out
Bajo uno de esos viejos nombres familiares
Under one of those old familiar names Al puente, eh
To the bridge, eh
Como Nueva Orleans (Nueva Orleans), Viviendo en América
Detroit City (Detroit City) Living in America
Like New Orleans (New Orleans), Detroit
City (Detroit City) Pégame
Hit me
Dallas, eh (Dallas), Pittsburgh, Pensilvania,
(Pittsburgh, Pensilvania) Dije ahora, ojo a ojo
Dallas, uh (Dallas), Pittsburgh, PA, I said now, eye to eye
(Pittsburgh, PA)
estación a estación
Ciudad de Nueva York (Ciudad de Nueva Station to station
York), Ciudad de Kansas (Ciudad de
Kansas) Viviendo en América
New York City (New York City), Kansas Living in America
City (Kansas City)
Oh, tan bueno con tu mal yo
Atlanta, woo (Atlanta), Chicago y L.A. Oh, so nice with your bad self
Atlanta, woo (Atlanta), Chicago and L.A.
Viviendo en América Viviendo en América
Living in America Living in America
37