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Riesgo de accidentes por alcohol en conducción

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Introducción.

Alcohol y conducción.

¿Qué es la tasa de alcoholemia?

¿De qué depende la tasa de alcoholemia?

La curva de la alcoholemia (o de Widmark)

Los mitos del alcohol

¿Cómo afecta el alcohol a nuestra capacidad de conducción?

La interacción del alcohol con otras drogas como posible causa


de accidente

Tratamiento legal del alcohol

Tratamiento penal

Tratamiento administrativo

INTRODUCCIÓN
El alcohol es otro de los factores de riesgo más frecuentemente
implicados en los accidentes de tráfico. Como verás en este capítulo,
son muchas las muertes que se pueden evitar si todos hacemos un
consumo responsable del alcohol y nunca conducimos bajo sus efectos.
Por ejemplo, se ha llegado a calcular que de cada 100 accidentes
mortales, el alcohol está implicado de uno u otro modo en entre 30 y
50 de ellos.

Todos sabemos que la conducción bajo los efectos del alcohol es


peligrosa. Sin embargo, muy pocos conductores saben a qué riesgo
se exponen exactamente cuando conducen de este modo. Por el
contrario, son muchos los mitos y las falsas creencias que circulan
respecto al alcohol y la conducción.

Por ello debes ser muy crítico con todos estos tópicos erróneos.
Basándote en una información adecuada como la que te presentamos
en este capítulo debes ser capaz de valorar el verdadero riesgo que
va a derivarse de una conducción asociada al alcohol. Además, debes
ser consciente de que si sueles beber y conducir, que el accidente se
produzca es, nuevamente, una mera cuestión de tiempo.

Finalmente, una prueba de la terrible influencia que tiene la conducción


bajo los efectos del alcohol sobre la accidentalidad es la gran
preocupación que demuestran tener las autoridades para
evitar este comportamiento. Son muchos los esfuerzos que se hacen
para acabar con este tipo de accidentes y son cada vez más duras las
consecuencias legales que puedes recibir si bebes y conduces.

ALCOHOL Y CONDUCCIÓN

El alcohol es un claro factor de riesgo en la conducción, relacionado con


un elevado número de accidentes de tráfico en carretera y en ciudad. Por
ello, para lograr mayor seguridad en las vías públicas, es fundamental
que conozcas todos los aspectos del consumo de bebidas alcohólicas y
su relación con la conducción de vehículos.

Los datos que tenemos de los siniestros de tráfico causados por el


alcohol son escalofriantes. Según los datos del INTCF* en 2015, el 29%
de los conductores y el 21% de los peatones fallecidos superaron los

límites de alcohol en sangre.

En el gráfico de la página siguiente te presentamos los principales datos


estadísticos sobre el alcohol y la conducción. Es muy importante que los
conozcas.

El alcohol es una sustancia frecuentemente consumida en nuestro


país. Según las encuestas, un 42% de los conductores españoles beben
y conducen alguna vez. ¿Estás tú entre ellos?

La mayoría de las veces en las que un conductor determinado bebe y


conduce no suele acabar sufriendo un accidente. Por ello, es muy
fácil que dicho conductor llegue a pensar que no hay peligro y repita
este comportamiento cada vez con más frecuencia. Desgraciadamente,
si beber y conducir se convierte en algo habitual, que el accidente se
produzca es una mera cuestión de tiempo.

¿QUÉ ES LA TASA DE ALCOHOLEMIA?


La alcoholemia representa el volumen de alcohol que hay en la sangre
y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su
equivalente en aire espirado.
De acuerdo con la legislación actual, las tasas de alcoholemia permitidas
para los conductores en España son las siguientes:

Sin embargo, cualquier alcoholemia por pequeña que sea, puede alterar
tu capacidad de conducir, incrementando el riesgo de accidente. Por ello,
la tendencia a nivel internacional es ir rebajando las tasas máximas
permitidas, con la finalidad de alcanzar al menos el límite de 0,1-0,2 g/l
para conductores en general y a 0,0 g/l para los profesionales.

Como verás en el apartado siguiente, la tasa de alcoholemia depende de


muchos factores, aparte de la cantidad de alcohol consumido. A modo de

ejemplo, en el siguiente gráfico puedes encontrar la tasa aproximada


para las bebidas más habituales.

¿DE QUÉ DEPENDE LA TASA DE ALCOHOLEMIA?

Aunque dos personas beban la misma cantidad de alcohol es muy poco


probable que alcancen la misma tasa de alcoholemia o que lo hagan en
el mismo momento. Incluso si es una misma persona la que toma alcohol
en dos días distintos, la tasa de alcoholemia que alcance también puede
variar.

La tasa de alcoholemia que alcances tras un consumo de


alcohol puede variar mucho. Por ello, aunque creas conocer tus
límites, es realmente fácil que el alcohol acabe por darte una
mala sorpresa. Lo mejor es siempre no beber si vas a conducir.

Son muy numerosas las variables que influyen sobre esta tasa y en la
velocidad con la que se alcanza, aunque en general se suelen distinguir
las siguientes:
LA RAPIDEZ CON QUE SE INGIERE LA BEBIDA

La absorción del alcohol depende


directamente de la velocidad a la
que bebas. Cuanto más rápido
tomes la bebida, mayor será
la velocidad de absorción y la
cantidad total de alcohol que pase
a la sangre.
Por ello, es recomendable que
bebas pausadamente y que
separes en el tiempo las bebidas
que vayas a consumir. También es
bueno intercalar alguna bebida
no alcohólica entre dos bebidas
alcohólicas.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL


ALCOHOL QUE SE TOMA

La absorción del alcohol es más lenta


en bebidas fermentadas (como la
cerveza o el vino) que en las
destiladas (como la ginebra, el ron
o el whisky).
Además, el alcohol tomado junto a bebidas gaseosas (como la tónica
o ciertas bebidas de cola) o tomada caliente puede favorecer la rapidez
de aparición de la alcoholemia.
Por ello, debes evitar el consumo de bebidas destiladas, especialmente
sí sueles tomarlas calientes o combinadas con bebidas gaseosa

TENER EL ESTÓMAGO VACÍO O LLENO

La rapidez de absorción del alcohol depende de la


cantidad que llegue al intestino delgado, por lo que
la presencia de alimentos en el estómago es una
variable muy importante.
Cuando el tubo digestivo está vacío, la cantidad de alcohol que pasa a
la sangre es mayor y lo hace de forma más rápida. Por ello, no es nada
recomendable consumir alcohol sin haber comido nada.
LA EDAD Y LA EXPERIENCIA EN LA CONDUCCIÓN

Las personas menores de 18 años y los mayores


de 65 son más sensibles a los efectos del alcohol,
por lo que es más fácil que tengan deterioros en las
capacidades psicofísicas necesarias para conducir.
Por otra parte, es importante señalar que los efectos del alcohol son
mayores en los conductores con poca experiencia, ya que todavía
no han automatizado los movimientos necesarios para conducir y que
se aprenden con la práctica. Por ello, a los conductores noveles se les
permite una tasa de alcoholemia menor para circular.

EL SEXO DE LA PERSONA

El alcohol se distribuye por el cuerpo de forma distinta


en hombres y en mujeres. Por ello, las mujeres pueden
presentar tasas de alcoholemia más altas con la misma
cantidad de bebida, especialmente si son jóvenes

EL PESO DE LA PERSONA

La distribución y concentración del alcohol es diferente


en una persona gruesa que en una persona de menos
peso. Con lo cual, una persona delgada puede obtener
una mayor tasa de alcoholemia con la misma cantidad
de alcohol ingerido que una persona gruesa.

LA HORA DEL DÍA

Los seres humanos tenemos unos ciclos de actividad


biológica que varían de la noche al día y de la mañana
a la tarde. Sabemos que la eliminación del alcohol es
mucho más lenta durante las horas de sueño.
Por ello, si antes de acostarte tu
consumo de alcohol ha sido elevado,
es posible que por la mañana aún te
despiertes con una alcoholemia positiva.
Dormir algunas horas no es suficiente
para garantizar una conducción segura.

LAS CIRCUNSTANCIAS PERSONALES

La fatiga, la somnolencia, la ansiedad, el estrés u otras


enfermedades, son algunos factores que pueden influir
sobre la alcoholemia y sus efectos sobre tu organismo.
LA CURVA DE LA ALCOHOLEMIA (O DE WIDMARK)

El alcohol puede empezar a detectarse en la sangre a los 5 minutos


de haberlo ingerido y alcanza su máximo nivel entre los 30 y 90
minutos siguientes. A partir de este momento, comienza a desaparecer
lentamente de la sangre hasta su completa eliminación.

Para representar las variaciones en la concentración de alcohol en


sangre a lo largo del tiempo se utiliza la curva de alcoholemia. La
forma de esta curva depende de todas las variables que has visto en el
apartado anterior, entre otras muchas.

Por ejemplo, a continuación, tienes una curva de alcoholemia para una


persona que ingiera una cierta cantidad de alcohol en unas cuatro horas,
y seguidamente se vaya a dormir.

Como podemos ver, durante las primeras horas la cantidad de alcohol


en sangre aumenta rápidamente (fase ascendente). En un determinado
momento (unos 30-90 minutos tras la última copa), la curva parece
estabilizarse durante un corto periodo de tiempo (meseta). Entonces, la
alcoholemia comienza a bajar lentamente (fase descendente), hasta la
completa eliminación del alcohol de la sangre (que como ves, en ciertas
condiciones puede llegar a producirse hasta 19 horas después de la
primera copa).

LOS MITOS DEL ALCOHOL


A continuación verás algunos de los mitos y falsas creencias que
han surgido alrededor del alcohol. Estos tópicos están muy extendidos
en nuestra sociedad, por lo que no es extraño que los hayas llegado a
creer. Sin embargo, científicamente son totalmente falsos y debemos
desmentirlos.
¿Sabías que el alcohol…?
• No es un alimento. El alcohol por sí mismo, no aporta más que
calorías al organismo.
• No previene las enfermedades del corazón. Es cierto que a muy
pequeñas dosis puede tener un efecto vaso dilatador, pero su
consumo excesivo tiene consecuencias mucho más graves para la
salud.
• No sirve para combatir el frío. Puede eliminar la sensación de frío,
pero no anula sus efectos sobre el organismo.
• No es un estimulante. En verdad, es una sustancia depresora del
sistema nervioso central.
• No aumenta la potencia sexual. Al contrario, suele inhibirla con
facilidad.
• No estimula el apetito, ni el crecimiento.
• No incrementa la lactancia materna.
Respecto al alcohol y a la conducción, existe también toda una serie
de creencias erróneas compartidas por muchos conductores. Entre ellas
destacan las siguientes:
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“No hay peligro si estoy por debajo del límite legal”

Es totalmente falso. Como verás en el apartado siguiente, antes de los


0,5 g/l de alcohol en sangre ya se pueden observar alteraciones en tu
capacidad para conducir.
También con 0,15 -0,20 g/l de alcohol en sangre, aún por debajo del
límite legal, tendrás mayor riesgo de accidente que si no has tomado
nada de alcohol.

“Dos personas que beban lo mismo tendrán la misma alcoholemia”

Esta afirmación es falsa. Ya hemos visto que, aunque la cantidad de


alcohol que bebas es uno de los mayores determinantes de la tasa de
alcoholemia hay muchos otros factores que van a modificarla de forma
importante.

“El alcohol ingerido en la comida no se absorbe”

Esto también es falso. Antes comentábamos que beber alcohol con el


estómago lleno puede retrasar la absorción del alcohol y hacer que
se produzca de forma más gradual. Sin embargo, el alcohol ingerido
siempre terminará por pasar a la sangre.

“Nunca daré positivo si bebo poco a poco a lo largo del día”

Es totalmente erróneo. El hígado es capaz de metabolizar únicamente


8-10 g de alcohol en sangre cada hora. Por ello, la eliminación del alcohol
del organismo es lenta. Si consumes continuamente a lo largo del día, tu
alcoholemia puede ser al final mayor de lo que piensas.

“Un café, una cabezadita y como nuevo”

Tampoco es cierto. Ni el café, ni el té, ni darse una ducha, ni dormir un


poco son estrategias capaces de reducir los niveles de alcohol.
Trucos para eludir los controles de alcoholemia

Frente a lo que se suele pensar, ninguna de las siguientes estrategias


ha demostrado ser eficaz para reducir nuestra tasa de alcoholemia:

• Hacer ejercicio.

• Tomar chicles, caramelos balsámicos, menta u otras hierbas.

• Tomar caramelos u otros productos con azúcar.

• Masticar granos de café.


• Beber aceite.

• Fumar abundantemente

• Consumir cocaína.

• Usar determinados sprays bucales.

• Beber mucha agua después de tomar alcohol.

• Tomar clara de huevo.

¿CÓMO AFECTA EL ALCOHOL A NUESTRA


CAPACIDAD DE CONDUCCIÓN?

No es de extrañar que el que bebe y conduce tenga muchas posibilidades


de sufrir o causar accidentes. El alcohol produce alteraciones muy
evidentes en tu comportamiento y afecta a casi todas las capacidades
psicofísicas necesarias para una conducción segura.

A partir de una alcoholemia de 0,5 g/l los efectos del alcohol son
evidentes para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, ya hemos
comentado cómo por debajo de ese nivel de alcohol en sangre puede
haber ya un mayor riesgo de accidente.

Además, por debajo de la tasa legal el conductor no suele ser


consciente del riesgo al que se expone y no toma las precauciones
adecuadas, por lo que puede aumentar su nivel de tolerancia al riesgo.
Los efectos que el alcohol puede producir en el conductor son muy
numerosos y muy variados en función del nivel de alcoholemia. Sin
embargo, a continuación destacaremos únicamente las alteraciones
más habituales y más peligrosas para la conducción de vehículos
que pueden producirse con el consumo de alcohol.

REPERCUSIONES SOBRE EL COMPORTAMIENTO

Una persona que ha bebido…

• Infravalora los efectos y las alteraciones que el alcohol tiene sobre


su rendimiento en la conducción (por ejemplo, el típico “yo controlo”).

• Suele tener una falsa seguridad en sí mismo y sobrevalora su


capacidad para la conducción, lo que le llevará a tolerar un mayor
nivel de riesgo.

• Disminuye su sentido de la responsabilidad y de la prudencia.


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• Puede aumentar las conductas impulsivas, agresivas y descorteses.

• Comete muchas más infracciones.


Errores e infracciones más comunes bajo los efectos del
Alcohol

• Detenerse en el carril sin causa justificada.

• No guardar la distancia de seguridad entre vehículos.

• Realizar giros con excesiva amplitud. Circular por el carril


incorrecto.

• Circular invadiendo el carril contrario. Responder tarde a


la señalización.

• Conducir de forma errática.

• Efectuar adelantamientos antirreglamentarios.

• Señalizar de manera incorrecta las maniobras. No utilizar


de forma adecuada las luces.

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