EUTANASIA
La eutanasia es un procedimiento médico que consiste en provocar
deliberadamente la muerte de un paciente. El término proviene del griego eu-thanatos,
que significa "buena muerte".
La eutanasia puede realizarse de dos formas:
• Eutanasia directa: Se administra una inyección letal al paciente.
• Eutanasia indirecta: Se deja de proporcionar el soporte básico para la
supervivencia del paciente.
La eutanasia puede ser voluntaria, involuntaria o no voluntaria:
• Voluntaria: El paciente toma la decisión o terceros la toman siguiendo los deseos
del paciente.
• Involuntaria: Un tercero toma la decisión sin el consentimiento del paciente o de
un pariente.
• No voluntaria: Un tercero toma la decisión sin el consentimiento del paciente
porque no es posible que lo exprese.
En la Argentina, la Ley de Derechos del Paciente permite rechazar
procedimientos que prolonguen el estadio terminal o irreversible, pero no admite
acciones que produzcan directamente la muerte.
MUERTE DIGNA
La muerte digna es un concepto que puede tener distintos significados:
• El derecho a disponer de la propia vida, a través de la eutanasia o el suicidio
asistido.
• La posibilidad de morir con serenidad, sin dolor, acompañado y reconciliado con
uno mismo y con los demás.
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• La posibilidad de resolver conflictos anteriores, satisfacer deseos, ser atendido
por personas de confianza y buscar o renunciar a personas significativas.
La muerte digna se diferencia de la eutanasia en que en la primera el paciente
decide sin la intervención de terceros, mientras que en la segunda es el médico quien
actúa sobre el paciente.
En algunos países se ha legislado sobre la muerte digna, como en Argentina,
Colombia, España y Estados Unidos. En Argentina, la ley 26.742 de Muerte Digna
permite a pacientes terminales rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente su
vida. En Colombia, la Corte Constitucional eliminó la barrera de enfermedad terminal
para acceder a la eutanasia. En España, varias comunidades autónomas han legislado
sobre el derecho a rechazar tratamientos. En Estados Unidos, el estado de Oregón y
Washington han legalizado la ayuda médica a morir.
LEY DE MUERTE DIGNA
La Ley de Muerte Digna, o Ley 26.742, es una norma argentina que garantiza el
derecho de los pacientes a decidir sobre su tratamiento médico cuando padecen una
enfermedad incurable, terminal o irreversible:
• Permite rechazar procedimientos médicos desproporcionados o que produzcan
un sufrimiento excesivo.
• Permite dejar de recibir alimentación e hidratación cuando su único efecto sea
prolongar el estado terminal.
• Permite manifestar la voluntad por escrito ante un escribano público o un juzgado
de primera instancia, con la presencia de dos testigos.
• La declaración de voluntad puede ser revocada en cualquier momento.
• La ley fue sancionada en 2012 y se inspiró en los casos de Melina González y
Camila Sánchez.
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La ley de muerte digna no autoriza la eutanasia voluntaria ni el suicidio
asistido. La eutanasia es una acción del médico, mientras que la muerte digna es una
instancia en la que el paciente decide sin intervención de terceros.
CAMILA SÁNCHEZ Y LA LEY DE MUERTE DIGNA EN ARGENTINA
1. Nacimiento y complicaciones:
Camila nació en 2009 en un parto complicado donde la ruptura prematura de la
bolsa provocó la falta de oxígeno.
El desprendimiento del cordón umbilical ocasionó que naciera sin signos vitales,
y tras 20 minutos de reanimación, los médicos lograron que sobreviviera.
2. Secuelas irreversibles:
Debido al daño cerebral causado por la falta de oxígeno, Camila quedó en
estado vegetativo permanente y dependía de un respirador.
Su situación fue evaluada por tres comités de bioética, quienes confirmaron la
irreversibilidad de su condición. Pero los médicos no podían desconectarla
porque, ante la ausencia de una ley, tal acto se consideraría homicidio.
3. Lucha de la familia:
Los padres, Selva y Carlos, pidieron a los médicos que la desconectaran para
evitarle sufrimiento, pero sin una ley, los médicos no podían hacerlo legalmente.
Iniciaron una campaña en el Congreso para aprobar una ley que permitiera
rechazar terapias que prolongaran el sufrimiento en casos terminales.
4. Campaña por una ley de muerte digna:
Selva y Carlos iniciaron una cruzada en el Congreso para que se sancione una
ley que garantiza a los enfermos terminales el derecho a rechazar terapias que
prolonguen su agonía.
Los padres enviaron cartas y realizaron gestiones en el Congreso para crear
conciencia sobre la situación de su hija y otros pacientes en condiciones
similares.
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El caso de Camila, junto con el de Marcelo Diez, generó gran repercusión y
sensibilizó a la sociedad y a los legisladores.
5. Aprobación de la Ley 26.742:
En mayo de 2012, la Ley de Derechos del Paciente fue modificada para incluir la
posibilidad de rechazar tratamientos que solo prolongaran el sufrimiento en
casos terminales.
La ley fue aprobada poco antes del fallecimiento de Camila, inspirada en gran
parte por su caso y el de otras personas en situaciones similares.
6. Desconexión de Camila:
Tras la aprobación de la ley, los médicos volvieron a revisar el caso y decidieron
proceder con la desconexión del respirador.
Selva y Carlos decidieron no estar presentes y pidieron a un amigo de la familia y
a un médico especializado en bioética que los representaran en el momento.
7. Fallecimiento:
A las 10 de la mañana comenzaron a reducir el oxígeno del respirador, y a las
12:15, Camila de 3 años falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
La familia expresó que, aunque fue una decisión difícil, consideraron que era lo
mejor para que Camila dejara de sufrir.
8. Impacto y legado:
La historia de Camila marcó un antes y un después en la legislación argentina
sobre el derecho a una muerte digna.
Su caso simbolizó la lucha por los derechos de los pacientes terminales y
permitió que en el país se reconociera legalmente el derecho a rechazar
tratamientos invasivos sin expectativas de recuperación.