Personajes:
Mariano, actor desesperado por conseguir un papel.
Lucía, directora del casting, profesional, un poco fría.
Tomás, asistente entusiasta pero distraído.
Sala de audiciones. Silla, cámara, carpeta con guiones. Lucía revisa papeles. Tomás
prueba la cámara. Entra Mariano, nervioso, disfrazado de abeja gigante.
LUCÍA: (sin mirar) ¿Nombre?
MARIANO: Mariano Luján. Vengo por el papel principal.
TOMÁS: ¿De qué personaje?
MARIANO: De… Hamlet.
(Lucía lo mira por primera vez. Silencio.)
LUCÍA: ¿Por qué estás disfrazado de abeja?
MARIANO: Porque… Hamlet también vuela entre las dudas. “To bee or not to bee…”
(Tomás se ríe. Lucía lo fulmina con la mirada.)
LUCÍA: Esa no es la obra que estamos haciendo. Esto es una comedia romántica
moderna. Se llama Café con besos.
MARIANO: ¿No es Hamlet? ¡Entonces traje el vestuario equivocado!
TOMÁS: Técnicamente, trajiste el vestuario equivocado incluso si fuera Hamlet.
LUCÍA: ¿Querés hacer el casting igual?
MARIANO: Sí. Estoy preparado para todo.
(Toma posición dramática, aún con el disfraz puesto.)
MARIANO: (con voz grave) “Amor… ¿es este cappuccino una excusa para mirarte a
los ojos o simplemente el modo en que me derrito?”
(Pausa. Silencio absoluto.)
TOMÁS: Me emocioné.
LUCÍA: Eso no estaba en el guion.
MARIANO: Lo improvisé. ¡Soy actor de método!
LUCÍA: ¿De qué método?
MARIANO: El mío. Caótico pero sincero.
TOMÁS: Yo lo contrataría.
LUCÍA: Vos contrataste a un mimo la semana pasada para una obra sonora.
(Pausa. Lucía se acerca a Mariano. Lo observa.)
LUCÍA: Está bien. Te voy a dar un papel.
MARIANO: ¿De Hamlet?
LUCÍA: No. De cliente extraño que aparece disfrazado de abeja en el café. Es una
escena sin diálogo.