Asignatura: Lengua y Literatura.
Curso y división: 6° “B”
Docente: Ramírez Rolando Juan
Lengua y Literatura- 6° año “B”
Trabajaremos con este deber desde el MIÉRCOLES 16 al VIERNES 25 de abril (este día el trabajo
debe quedar terminado).
Objetivos: Que los alumnos logren: Identificar la estructura argumentativa. Poder
argumentar a favor o en contra de un tema polémico con fundamentos formales y válidos dentro
del ámbito académico. Escribir un texto argumentativo con ideas propias.
Interpretar, rastrear las marcas de subjetividad, como así, construcción de enunciador y
enunciatario.
Utilizar eficientemente estrategias argumentativas.
Contenidos/temas:
El texto argumentativo: el artículo de opinión; el editorial.
Deícticos, subjetivemas, modalizadores.
Estrategias argumentativas: cita de autoridad, ejemplificación, anécdota, ironía,
comparación, refutación, concesión. El artículo de opinión. El editorial. Características.
ARGUMENTACIÓN
En los textos argumentativos se expresa la opinión del emisor del mensaje, quien
intenta convencer al destinatario sobre algo mediante la presentación de una serie de
argumentos.
Las técnicas de persuasión (convencimiento) ocupan un papel fundamental en los textos
argumentativos, ya que muchas veces la opinión defendida por el emisor no se puede verificar.
Argumentar consiste en ofrecer razones para defender una opinión. Se trata de convencer a
alguien mediante razonamientos y pruebas para que piense de una determinada forma.
En el discurso argumentativo, si bien refiere a un objeto, idea, creencia, siempre subyace
un diálogo entre el emisor y su auditorio; de ahí que resulta imprescindible que se adapte a él.
Se denomina auditorio a la persona o conjunto de personas en quienes el orador o escritor
quiere influir con su argumentación. Cada emisor tiene una idea más o menos consciente de
destinatario, y construye un discurso que pueda ejercer un poder de persuasión sobre él.
La estructura de diálogo en la argumentación (ese diálogo entre el emisor y su auditorio)
produce dos consecuencias:
a) Presenta marcas de subjetividad: remite a la primera persona (yo, nosotros), se
usan expresiones que implican juicios de valor (subjetivemas) y que muestran la posición del
hablante ante lo que dice (modalizadores). Al mismo tiempo se construye, a través del discurso,
una segunda persona interpelada, de manera real o virtual.
b) Posibilita la opinión adversa o argumentación en contra. Es decir, el destinatario
no convencido propone argumentos para persuadir al primero de su equivocación.
Los subjetivemas
Cuando el emisor de un texto asume explícitamente su opinión, usa un repertorio de
sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios que ponen de manifiesto sus juicios valorativos. Por
ejemplo, “delgaducho”, “vejestorio”, “terrible”, “maravilloso”, “grandioso” y verbos como
“gustar”, “querer”, etc. Se denominan subjetivemas a estas palabras que conllevan la
evaluación del autor sobre el objeto o idea que expresa.
Los modalizadores
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Se denomina modalizador del enunciado a aquel término lingüístico o aquella
construcción que muestra la posición del hablante ante lo que dice. Los modalizadores tiñen con
su sentido –certeza, duda, valoración- el resto del enunciado: “Evidentemente, el conductor es
muy tonto”, “Tal vez, el conductor sea algo tonto”, “Lamentablemente, es muy tonto”. Pueden
funcionar como modalizadores los adverbios y las frases adverbiales (como en los ejemplos
anteriores), los verbos (“creer” y “suponer”, por ejemplo, expresan la no certeza del hablante
mientras que “saber” expresa la certeza) y los modos verbales (el indicativo se usa para la
certeza y el subjuntivo para la duda).
Los conectores argumentativos
Para relacionar los argumentos suelen usarse diversos conectores:
1) El primer argumento puede ir precedido de: en primer lugar/término/instancia;
El primer punto que...; Para comenzar; Por una parte.
2) Los conectores para los argumentos siguientes, de acuerdo con el conector que
se haya elegido para el primero, pueden ser: En segundo lugar/término/instancia; El segundo
punto que...; Por otra parte; Además; También; Asimismo; Del mismo modo que.
3) El argumento final puede ir precedido de: Por último; Finalmente; Para
terminar/resumir.
4) La conclusión puede iniciarse con: Por lo tanto; Entonces; En suma; En
conclusión; De este modo; De todo lo dicho anteriormente se concluye que, etc.
LA ESTRUCTURA ARGUMENTATIVA
La retórica clásica
La retórica, en el sentido más amplio del término, es la teoría y práctica de la elocuencia.
Define las reglas que rigen toda composición o discurso en prosa que se propone influir en la
opinión o los sentimientos de la gente. Se ocupa, pues, de todos los asuntos relacionados con la
belleza y el rigor del estilo. En un sentido más estricto, la retórica estudia los principios
fundamentales que tienen que ver con la composición del discurso argumentativo.
En la antigüedad, la retórica era considerada un arte y una ciencia, y era enseñada por
grandes maestros. Se dice que el verdadero fundador de la retórica como ciencia fue Corax de
Siracusa, quien la definió como “arte de la persuasión” y escribió el primer manual. Antifón, uno
de los llamados Diez Oradores Aticos, fue el primero en combinar la teoría y la práctica de la
retórica. Platón satirizó el tratamiento más técnico de la retórica, con su énfasis en la persuasión
más que en la verdad, en el diálogo Gorgias. Aristóteles, en su Retórica, definió la función de la
retórica relacionándola, no tanto con la persuasión, como con el descubrimiento de “todos los
medios disponibles de persuasión”. Recalcó, por tanto, la importancia del razonamiento
persuasivo y ordenado, más que del dominio de los oyentes por medio de la emoción.
Cotidianamente estamos en contacto con la argumentación: notas periodísticas,
editoriales de diarios y revistas, cartas de lectores, la publicidad, etc., intentan convencernos
sobre alguna cuestión. La retórica clásica, formalizada por Aristóteles, comprende cinco pasos
principales en la producción de discursos argumentativos. En la actualidad, se usan solamente
tres.
1) Elección de temas y búsqueda de las pruebas y argumentos. Es la inventio
según la retórica clásica, que significa “descubrimiento”. Designa tanto el trabajo de recolección
de datos y pruebas como la clasificación más adecuada para la finalidad argumentativa.
2) Orden en el discurso de lo que se ha encontrado en el paso anterior. Es la
dispositio, que quiere decir “composición” con arreglo a un esquema.
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3) Puesta en palabras del material argumentativo. Elocutio, cuyo significado es
“expresión”. En este nivel se despliega, con el fin de embellecer y reforzar el valor persuasivo de
los argumentos, una variedad de figuras retóricas.
EL ESQUEMA ARGUMENTATIVO: LA DISPOSITIO
Según la retórica clásica, la organización del texto argumentativo en determinadas
partes puede ser garantía de eficacia. Las partes de la dispositio son:
1) Exordio: es la apertura del discurso con la que se da a conocer el tema y se capta
la atención del destinatario. Es común que en este momento el emisor ya afirme la importancia
del tema que está por tratar.
2) Narración de los hechos: el emisor presenta los hechos involucrados en el asunto
que va a tratar y la hipótesis que sostiene.
3) Confirmación: la argumentación propiamente dicha, en la que el emisor
confronta la hipótesis con las pruebas para confirmarla.
4) Epílogo: es el momento de cierre del discurso. Se hace un resumen del tema, la
hipótesis y la conclusión y se vuelve a apelar al receptor con el propósito de verificar la
persuasión o bien para reforzarla en el caso de que no se hubiera conseguido.
LOS PROCEDIMIENTOS ARGUMENTATIVOS: LA ELOCUTIO
En el afán de hacer más razonables sus hipótesis y, por ende, convencer a su
interlocutor, el emisor recurre a una serie de procedimientos para relacionar sus ideas con los
hechos y con las pruebas. Algunos procedimientos los comparte con la explicación: la analogía,
el ejemplo y la cita de autoridad; mientras que otros son propios de la argumentación, como
las relaciones causales y concesivas entre los enunciados, expresadas por medio de los
conectores argumentativos.
La analogía
La analogía en la argumentación presenta una diferencia respecto de la explicación. En
la explicación, la analogía establece una comparación entre el objeto a explicar y uno similar y
conocido por el receptor. En la argumentación, en cambio, la analogía se establece con una
opinión a la que, se supone, el receptor va a adherir. Si el receptor acepta que las dos situaciones
son similares, y está de acuerdo con la segunda, estará, por lo tanto, de acuerdo con la primera;
es decir, la estrategia del emisor habrá sido exitosa. Si el receptor, en cambio, rechaza la
analogía, si no acepta que las dos situaciones puedan ser consideradas iguales, la estrategia
habrá fallado.
La ejemplificación
La ejemplificación es otro de los procedimientos que utiliza el texto explicativo y que
suele usarse con fines argumentativos. Por medio de los ejemplos, el emisor puede demostrar
la validez de una afirmación.
La cita de autoridad
El término polifonía se utiliza para hacer referencia a todas las formas en que
interactúan distintas voces dentro de un mismo enunciado. Cuando alguien produce un
enunciado, lo hace dirigiéndose a otros sujetos, y éstos aparecen indirectamente en lo que se
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enuncia. A su vez, es inevitable que cada enunciado se relacione con otros de múltiples maneras,
ya sea porque comparte el género, porque reproducen partes de otro enunciado que ha tenido
lugar anteriormente, etc. Así, cualquier enunciado es polifónico: se trata de una voz que,
implícita o explícitamente, toma en cuenta otras voces.
La cita de autoridad en la argumentación es absolutamente necesaria, porque mediante
las palabras de otro, la inclusión de otra voz –alguien célebre o erudito en la cuestión- que opina
en concordancia, se puede fortalecer la eficacia de un argumento.
Las relaciones causales
En los textos argumentativos, el emisor intenta convencer al receptor de que su postura
respecto de algún tema en particular es la más razonable. Para ello, plantea relaciones de causa-
consecuencia entre ideas o hechos, de modo que su opinión aparezca como lógica conclusión y
no como mero punto de vista. Los conectores que se utilizan para plantear relaciones de este
tipo son por lo tanto, por eso, en consecuencia, consecuentemente, dado que, en razón de que,
porque, ya que, entre otros.
Las relaciones concesivas. La refutación
En su texto, el emisor también incluye voces que se oponen a su tesis, para discutirlas,
contradecirlas o descalificarlas. Los textos argumentativos suelen incluir concesiones, es decir,
reconocimientos de ciertos puntos de vista del otro como válidos. Se trata de una estrategia,
pues quien argumenta puede terminar descalificando eso que concedió. La concesión puede
ocupar un importante segmento del discurso argumentativo. Los conectores concesivos
utilizados pueden ser: aunque o si bien.
La ironía
En la argumentación es una modalidad discursiva que se usa para expresar una actitud
o punto de vista de manera indirecta. Es un recurso retórico que se puede usar para crear humor,
sorprender, o dar un significado más profundo.
Características
La ironía se basa en presentar una afirmación o situación de manera que
contradiga las expectativas.
Se usa un tono, palabras, o gestos que insinúan la interpretación que debe
hacerse.
La ironía es un fenómeno comunicativo dialéctico, ya que hay un emisor y
receptores.
La ironía puede ser una estrategia evaluativa que crea lazos entre los
participantes.
Ejemplos
El Titanic fue promocionado como un barco "insumergible", pero se hundió en
su primer viaje.
El uso de la ironía puede ser para burlarse, divertirse, o incluso expresar lástima.
LAS FIGURAS RETÓRICAS
Si bien las figuras retóricas de la argumentación son casi las mismas que aparecen en el
discurso poético, el valor que adquieren es distinto, en tanto que en la argumentación persiguen
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el convencimiento por medio del lenguaje. Es decir, tienen sentido persuasivo y no puramente
poético.
Entre las figuras retóricas más comunes pueden distinguirse tres grandes grupos:
1) Las figuras de aserción: afirman lo que se dijo. Por ejemplo:
La acumulación: es posible reforzar la aserción de una hipótesis repitiendo los
datos. Por ej.: “...más que favorecer la claridad del debate a veces ha contribuido a complicarlo,
a complejizarlo, incluso a falsearlo...”
La pregunta retórica: es el procedimiento por el cual se pone al destinatario en
la obligación de responder a una pregunta que tiene su respuesta implícita. Refuerza, por un
lado la aserción y por el otro, hace presente la naturaleza dialógica del discurso argumentativo:
simula ante el receptor que le permite responder, opinar o disentir, cuando en realidad la
elección ya está hecha por el emisor. Por ejemplo: “¿Cómo convencer a unos políticos que
piensan y dan soluciones a los problemas sólo a corto plazo? ¿Es razonable pensar que el
problema se resolverá con simples medidas reglamentadas, contentándonos a limitar las
emisiones de gas de efecto invernadero en los países desarrollados, sin cambiar en profundidad
nuestro modo de vida? ¿Hemos pensado que este modo de vida evoluciona en un sentido
desfavorable?
La hipérbole: se da tanto por exageración como por disminución. Por ejemplo:
“Agustín envió miles de tarjetas a amigos y conocidos de todo el mundo”.
La preterición: es una figura por medio de la cual se atrae la atención sobre un
objeto, simulando que no tiene importancia o que no se va a nombrar porque es conocido por
la mayoría. Por ejemplo: “No vamos a repetir que nos sorprende que algunos hombres de ciencia
hayan cuestionado públicamente la posibilidad de un recalentamiento inminente por el efecto
invernadero antrópico”.
2) Las figuras de contraste: por oposición, refuerzan el sentido o la dirección de un
argumento. Por ejemplo:
El oxímoron: es la figura que se elabora a partir de la conjunción de opuestos:
“hecho científico alucinante”.
La paradoja: no es estrictamente una figura sino un tipo de razonamiento que
contradice la opinión general. Por ej.: “Las personas entienden qué es la libertad sólo cuando
están privados de ella”.
3) Las metáforas con valor argumentativo: a partir de un procedimiento de
desplazamiento o de sustitución consiguen reforzar el efecto persuasivo. Por ejemplo, cuando
decimos “...no pudo escaparse de las garras de la justicia” o “me tiraste por el suelo el ánimo” o
“atacó cada uno de sus puntos débiles” o “sus críticas dieron en el blanco” estamos utilizando
frases naturalizadas por el uso pero que esconden su sentido literal detrás de una estructura
metafórica.
Del mismo modo, en el campo de la argumentación, las metáforas, por ser analogías
condensadas, resultan muy eficaces. Desplazan el sentido de un plano real a uno imaginario y
por lo tanto cargado de ideología para la confirmación o refutación de una hipótesis. En “las
garras de la justicia”, mediante la referencia a una imagen proveniente del universo animal, se
dice que la justicia necesita de las garras para vérselas con los hechos delictivos o que están
fuera de la ley. Es decir, la justicia tiene que hacerse muy fuerte, al punto de tener garras para
poder actuar.
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La ironía en la argumentación es una modalidad discursiva que se usa para expresar una
actitud o punto de vista de manera indirecta. Es un recurso retórico que se puede usar para
crear humor, sorprender, o dar un significado más profundo.
Características
La ironía se basa en presentar una afirmación o situación de manera que
contradiga las expectativas.
Se usa un tono, palabras, o gestos que insinúan la interpretación que debe
hacerse.
La ironía es un fenómeno comunicativo dialéctico, ya que hay un emisor y
receptores.
La ironía puede ser una estrategia evaluativa que crea lazos entre los
participantes.
Ejemplos
El Titanic fue promocionado como un barco "insumergible", pero se hundió en
su primer viaje.
El uso de la ironía puede ser para burlarse, divertirse, o incluso expresar lástima.
ARTÍCULO DE OPINIÓN
¿Qué es un artículo de opinión?
El artículo de opinión es un texto periodístico en el que un autor analiza y opina sobre
una temática actual o importante con el fin de despertar cierto interés en la opinión pública.
El autor de un artículo de opinión emite su valoración sobre un tema y la sostiene con
distintos argumentos, puesto que el objetivo principal es influir sobre los lectores para que
puedan llegar a una reflexión propia sobre lo que están leyendo.
Las personas que escriben estos textos suelen ser periodistas, personajes notables o que
poseen cierta relevancia en un campo específico; por ejemplo, pueden ser personas
relacionadas con la política, la economía o las letras.
Además, estos textos pueden tratar sobre cualquier tema que el comunicador crea
necesario compartir, siempre y cuando sea significativo para el público. Por lo general, no suelen
poseer ningún tipo de limitación sobre la manera en que se abordará el tema elegido.
Para poder captar la atención del receptor y para que su lectura sea rápida y
llevadera, el lenguaje que se utiliza suele ser simple y familiar para los lectores. Los artículos de
opinión generalmente aparecen en periódicos, en ciertos portales de Internet, revistas y otros
medios de comunicación.
Actividades:
1- Ver el video de Greta Thunberg. Investigar quién es (puesta en común).
2- Redacte un texto que presente el análisis realizado del discurso de Greta.
Identifique las marcas de subjetividad (deixis, subjetivemas y modalizadores). ¿Qué imagen
construye de sí el enunciador? Interprete a partir de las huellas identificadas, cómo se construye
el enunciador en el discurso y cómo el enunciador construye al enunciatario (de quien habla).
3- Redacte un artículo de opinión (texto argumentativo) manteniendo la postura
del cuidado ambiental, dirigida al pueblo brasileño o al mundo sobre la quema del Amazonas,
en el que utilice al menos dos estrategias argumentativas (cita de autoridad, ejemplificación,
anécdota, ironía, comparación, refutación, concesión).
4- Por último, pero no menos importante: se evaluará, coherencia, cohesión, uso
correcto de las normas de ortografía y ORIGINALIDAD, ESTILO E IMPRONTA plasmada por el
estudiante.