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Tipos de Fracturas Óseas y Tratamientos

El documento describe los tipos de fracturas óseas, incluyendo fracturas transversas, lineales, oblicuas, en espiral, en tallo verde, conminutas y de estrés, así como sus tratamientos y cuidados. Se enfatiza la importancia de la consolidación ósea y los factores que pueden afectar el proceso de curación. Además, se mencionan los signos clínicos generales de las fracturas y se enumeran las fracturas más comunes, como las de cráneo, vértebra, cadera y costilla.

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Tipos de Fracturas Óseas y Tratamientos

El documento describe los tipos de fracturas óseas, incluyendo fracturas transversas, lineales, oblicuas, en espiral, en tallo verde, conminutas y de estrés, así como sus tratamientos y cuidados. Se enfatiza la importancia de la consolidación ósea y los factores que pueden afectar el proceso de curación. Además, se mencionan los signos clínicos generales de las fracturas y se enumeran las fracturas más comunes, como las de cráneo, vértebra, cadera y costilla.

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TIPOS DE FRACTURAS OSEAS

Todos los tejidos del cuerpo tienen capacidad de regenerarse una vez que se lesionan por alguna razón: el organismo,
inmediatamente después de la lesión, comienza a producir las células y sustancias necesarias para reconstruir los
tejidos con las mismas características que tenía el tejido lesionado antes de la lesión.

El hueso es un tejido vivo, que a pesar de ser duro y resistente se puede romper. Tiene una capacidad de regeneración
muy alta, y es importante conocer qué sucede en el organismo para reparar un hueso roto, proceso al que llamamos
consolidación ósea. En esta infografía te explicamos los tipos de fracturas, su tratamiento y sus cuidados.

existen 7 tipos de fracturas óseas.

Fractura transversa
Son fracturas cuyo trayecto es perpendicular al eje mayor del hueso. Generalmente es provocada por un golpe directo
al hueso y no se desvían los fragmentos óseos. Son de fácil reducción (la reducción es el procedimiento en el que se
ajustan los fragmentos de hueso) y son estables (los fragmentos de hueso no tienen tendencia a desplazarse) lo cual
hace que su tratamiento sea fácil y de pronóstico favorable.

Fractura lineal
Una fractura lineal es una fractura que corre en el mismo sentido del eje mayor de un hueso, sin que se mueva alguna
parte de tejido óseo. La gravedad de esta fractura es similar a la de la fractura transversal: son de fácil reducción y son
estables. No necesitan de cirugía, a no ser que existan complicaciones.

Fractura oblicua sin desplazamiento


La fractura oblicua es una rotura del hueso en forma inclinada. Son causadas por traumatismos directos (un gran
impacto o gran peso en el hueso) o indirectos (mediante algún mecanismo de flexión del hueso). El no desplazamiento
de la fractura significa que los extremos fracturados son están separados uno del otro.
Fractura oblicua con desplazamiento
Es igual que la fractura oblicua sin desplazamiento: una rotura del hueso en forma inclinada. Lo que lo diferencia de la
fractura sin desplazamiento es que sí existe una separación de los extremos de la fractura. El desplazamiento implica
compromiso mayor de los tejidos que se encuentran alrededor de la lesión. Suelen ser difíciles de reducir, inestables y
pueden retardarse en la consolidación.

Fractura en espiral
Las fracturas en espiral o espiroideas son similares a las fracturas oblicuas: el ángulo de la fractura atraviesa en forma
diagonal al hueso, pero tienen un elemento de rotación que discurre longitudinalmente en el hueso. Son fracturas
poco frecuentes. Corren peligro de desplazarse solo con la fuerza de contracción que produce un músculo.

Fractura en tallo verde


Son fracturas que ocurren en niños, en donde a pesar del poco desarrollo del tejido óseo en cuanto a calcificación y
resistencia, los huesos se astillan. Son de fácil reducción, ya que no hay desplazamiento, pero el problema de éste tipo
de fracturas es que se corre el riesgo de las fracturas constantes debido a la alta elasticidad de los huesos de los niños.

Fractura conminuta
Es una fractura grave, debido a que es como si se quebrara un vidrio: el hueso se quiebra en muchos pedazos. Esta
fractura se produce por fuerzas torsionantes, generalmente por traumatismos o golpes, independientemente de si
son directos o indirectos.

Fractura de estrés
Un tipo de fractura poco conocida es la fractura por estrés. Este tipo de fractura ocurre por un movimiento repetitivo
que poco a poco va debilitando la estructura ósea hasta que la lesiona y ocurre la fractura, por ende no existe
antecedente de un traumatismo agudo. Este tipo de fracturas es bastante común en los deportistas de carrera y salto
además del personal militar y mujeres con la triada de la atleta femenina.

Tratamientos de las fracturas


Las fracturas son tratadas esencialmente mediante 3 procedimientos:

Inmovilización con férula, cuando la fractura no es de gravedad (es estable y no está desplazada).

Reducción abierta y fijación interna (con clavos, tornillos, alambres, placas, etc) para fracturas pueden ser reducidas
con una férula o cuando no pueden ser aplicadas las férulas por peligro al desplazamiento de los extremos
fracturados.

Reducción abierta y fijación externa (mediante aparatos como tutores) que son colocados en fracturas que no pueden
repararse por medio de la opción que mencionamos anteriormente por inestabilidad extrema de los segmentos
fracturados o por tratarse de una fractura muy grave (conminuta).

Fractura húmero proximal Una fractura común entra la población adulto mayor es la fractura del humero proximal.

Entre las fracturas de humero, la de tercio distal es la más común (85% de los casos). Su recuperación dependerá de
cómo sea la fractura (no desplazada o desplazada). En casos de una fractura no desplazada solo será necesaria una
inmovilización y posterior rehabilitación; pero si la fractura esta desplazada será necesaria una intervención quirúrgica
para colocar placa y clavos o una prótesis; la colocación de uno u otro dependerá de la cantidad de fragmentos que
existan en la fractura.

Fractura de clavícula

Este tipo de fractura ocurre normalmente en la zona media y en la región acromioclavicular.

El tratamiento de esta lesión es de tipo conservador en el 90% de los casos, a menos de que exista un desplazamiento
óseo de más de 2 cm, una fractura con luxación acromioclavicular o una pseudoartrosis. Los niños son los que más
rápido se recuperan debido a su excelente capacidad de remodelación y de curación, pero de igual forma el adulto se
recupera rápidamente (3 meses para una recuperación completa).

Cuidados de las fracturas


El cuidado de una fractura está relacionado con las fases de curación de los huesos.

Se debe de tener cuidado con:

Existen medicamentos, fármacos y sustancias que pueden trastornar el proceso de consolidación. Es importante evitar
o modular la dosis de, por ejemplo, las quimioterapias o la cortisona

Factores como la edad, los niveles de calcio de organismo, el correcto funcionamiento de glándulas como la
paratohormona que pueden alterar la consolidación.

La localización de la fractura, debido a que las zonas menos irrigadas requerirán de mucho más tiempo para consolidar
(como por ejemplo la cabeza femoral en los niños)

Las fracturas donde el compromiso de los tejidos circundantes a la lesión es muy grande, ya que el cuerpo es muy
malo manejando muchas lesiones a la vez (esto es llamado la “pérdida de potencial focal de regeneración”)

La pseudoartrosis, en donde el movimiento de los fragmentos óseos impide o retarda la consolidación (los huesos
necesitan inmovilizarse para ser tratados, de lo contrario el movimiento lesionará el tejido nuevamente)

Las infecciones del foco de fractura: una fractura con infección no consolida. Es necesario atacar cualquier
microorganismo o evitar la multiplicación de células patógenas en el foco de la fractura

La presencia de metástasis óseas u osteoporosis que debilitan y aumentan la probabilidad de fractura de los huesos. El
estado previo del hueso es importante.

Signos clínicos generales de una fractura


Al realizarse una fractura ósea, un agente externo, dotado de una energía e impulso determinados, provoca tensiones
que superan la resistencia de propio hueso. Entonces, este se quiebra, con un grado de severidad variable. El portal
MSD Manuals nos muestra algunos de los síntomas generales de una fractura. No te los pierdas:

Dolor: este se acrecienta cuando el paciente trata de mover la extremidad o la zona concreta afectada.

Hinchazón: se produce como parte de la respuesta natural de un organismo a una lesión. La hinchazón aguda es una
respuesta del sistema inmunitario que aparece después de la contusión.

Hematomas: cuando se rompen los pequeños vasos sanguíneos producto de una contusión aparecen los hematomas.

Deformidad: la extremidad o zona afectada puede verse fuera de lugar.


Hemorragia interna: cuando esta sucede, el cuadro clínico puede agravarse mucho. Esto puede desencadenar un
shock hipovolémico, en el que la pérdida de sangre por parte del paciente impide al corazón funcionar de forma
correcta. El shock suele desembocar en un fallo multiorgánico.

Las fracturas no suelen pasar desapercibidas.

Inclusive en ausencia de estudios como las radiografías, los síntomas de las fracturas siempre son muy evidentes para
realizar el diagnóstico.

Los 10 tipos de fracturas más frecuentes


Existe una infinidad de tipos de fracturas según el ángulo de ruptura, el daño producido a las partes blandas, la
violencia de la energía que las provocan y sus posibles causas, entre otras cosas. Aun así, no vemos de interés el
sumergirnos en formas geométricas, angulaciones y particularidades físicas.

1. Fractura de cráneo

Estudios muestran que, en países de alto ingreso, las lesiones traumáticas constituyen la primera causa de muerte por
debajo de los 45 años. De todas ellas, las fracturas y lesiones craneales (o traumatismos craneoencefálicos) son
responsables de la mitad. Aunque no lo parezca, muchas de estas lesiones leves pueden complicarse a largo plazo

Aunque la lesión se produzca en el tejido óseo, la fuerza del golpe puede causar daño en el cerebro, algo que se
conoce como contusión. Algunos de los síntomas de una fractura craneal son los siguientes, indicados por la Biblioteca
Nacional de Estados Unidos:

Sangrado a través de la herida, los oídos, la nariz, la boca o alrededor de los ojos.

Pérdida de la consciencia: esta es más común en las personas que sufren una contusión en el lado izquierdo del
cerebro, en comparación con las que lo presentan en el derecho.

Cambios en las pupilas.

Confusión, convulsiones y dificultad para mantener el equilibrio. Esto es un signo de que alguna parte del cerebro se
ha visto comprometida.

A nivel mundial, el traumatismo craneoencefálico (TCE) es la primera causa de años de vida perdidos. Como puedes
observar, un golpe en la cabeza puede ser letal. Las personas que sufren uno requieren un tratamiento urgente y una
posible rehabilitación multidisciplinar.

2. Fractura de vértebra

Según la Clínica Universidad de Navarra (CUN), las fracturas vertebrales suelen producirse por traumatismos de cierta
intensidad, si bien también son fruto de enfermedades degenerativas del tejido óseo que actúan a largo plazo, como la
osteoporosis. Una fractura aguda suele tratarse de forma conservadora, aunque nunca se descarta la cirugía.

En general, el paciente puede mostrarse asintomático cuando está tumbado o en reposo, pero la cosa se complica
cuando este se pone de pie y comienza a andar, mucho más si realiza algún esfuerzo físico que implique la columna.
Algunos de los síntomas de este evento clínico son los siguientes:

Dolor dorsal o lumbar: la lumbalgia es uno de los trastornos más comunes en todo el mundo, pues afecta a 9 de cada
10 personas al menos una vez en algún momento de su vida, de forma aproximada.

Síntomas por afectación nerviosa: si se produce un compromiso de los nervios de la médula espinal o cualquiera de los
31 pares de nervios raquídeos, algunas estructuras corporales pueden fallar.
Incapacidad para realizar actividades cotidianas.

En los casos leves se suele optar por un tratamiento conservador: analgésicos, calor, reposo y otras medidas. Si este
dolor persiste por semanas o meses, se puede requerir una intervención quirúrgica.

3. Fractura de cadera

El 90 % de las fracturas de cadera ocurren en pacientes mayores de 65 años. En algunos países se calcula que se
producen 503 casos/10^5 habitantes/año, siendo el 74% de ellos mujeres. Por desgracia, se trata de una lesión grave
que puede poner en riesgo la vida.

El peligro aumenta a medida que la persona envejece, pues la osteoporosis y la pérdida de equilibrio asociada a la
vejez son un caldo de cultivo para que se produzca una fractura de cadera. Tras una caída, algunos de los síntomas que
experimenta el paciente son los siguientes:

Incapacidad para caminar o levantarse.

Dolor fuerte en la cadera, como es natural.

Incapacidad absoluta para cargar peso.

Una extremidad más corta en el lado de la cadera lesionada.

Hematomas e hinchazón diseminados por la zona afectada.

Los resultados son macabros: estudios estiman que hasta el 33 % de los ancianos que sufren una factura de cadera
termina falleciendo al primer año tras la fractura. Esto se debe matizar, por supuesto, pues se presupone que el estado
de salud del paciente ya suele ser delicado antes del evento.

Las fracturas de cadera suelen presentarse en ancianos, y una proporción considerable de estos pacientes no
recuperan de forma completa la movilidad.

4. Fractura de costilla

La fractura costal se produce cuando se quiebra o fisura alguno de los huesos de la caja torácica. Esto suele reportar
un dolor característico en el paciente cuando respira hondo, presiona sobre la zona lesionada o al inclinar y girar el
cuerpo. La causa más frecuente de este evento, como podrás imaginar, son los traumatismos directos.

La mayoría de las fracturas en las costillas se curan por sí solas en cuestión de semanas, aun así, hay riesgos que se
deben tener en cuenta. Por ejemplo, un desprendimiento total de una de ellas puede hacer que se clave en los
pulmones, causando en ellos una perforación letal.

5. Fractura de clavícula

A partir de aquí iremos un poco más rápido, pues vamos disminuyendo en importancia clínica, al menos desde un
punto de vista divulgativo. La clavícula es un hueso plano que se sitúa en la parte anteroposterior del tórax en los seres
humanos. Que esta se fracture es muy común en niños y adultos jóvenes, por sus conductas arriesgadas.

Tal y como indica la Clínica Mayo, este evento se manifiesta con un fuerte dolor en el hombro, hinchazón, aumento de
la sensibilidad, hematomas y protuberancias anormales cerca del hombro. El tratamiento suele ser con base en
escayola y analgésicos aunque, si hay potencial ruptura epidérmica, se requiere una cirugía.
6. Fractura de fémur

La fractura femoral, como su propio nombre indica, se produce cuando se rompe el fémur, el hueso del muslo que va
desde la cadera hasta la rodilla. Esto provoca un dolor inmediato e intenso y una incapacidad total para utilizar la
extremidad lesionada. En casi todos los casos es necesaria una cirugía.

7. Fractura de la rótula

En este caso se fractura la rótula, un hueso pequeño y redondo que se encuentra sobre la parte delantera de la
articulación de la rodilla. Si se tiene una fractura leve, reducir las actividades físicas puede ser un tratamiento
suficiente, aunque a menudo es necesaria la colocación de una escayola.

8. Fractura del esternón

El esternón es un hueso torácico que se encuentra en la porción anterior del tórax, en estrecha relación con las
costillas. La peligrosidad de esta fractura no radica en la ruptura del hueso per se, sino en las posibilidades de que las
astillas óseas causen perforaciones cardíacas o pulmonares. Como puedes imaginar, el pronóstico en estos casos es
fatal.

9. Fractura de la tibia

En algunos casos de fractura de la meseta tibial es probable que aparezca derrame articular en las rodillas, hinchazón
de los tejidos blandos e incapacidad para soportar peso.

10. Otros tipos de fracturas

Quizá la idea vaya quedando clara, ¿verdad? El esqueleto de una persona adulta está formado por 206 huesos, y todos
(o casi todos) están sujetos a posibles fracturas. A continuación, te presentamos una lista de huesos que se fracturan
con relativa frecuencia:

Escápula,Cúbito,Húmero,Carpo y metacarpo,Falanges,Sacro,Coxis,Tarso y metatarso.

Conclusiones

Una fractura es una ruptura parcial o completa del hueso. Te hemos mostrado los casos más significativos pero, como
habrás podido observar, estos no son ni mucho menos los únicos. De todas formas, en lo que a gravedad se refiere, las
fracturas de cadera y las craneales se llevan el premio.

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