Unidad 3: Estructura de la materia
Demócrito (460-370 a.C.): toda la materia en el universo estaba formada por pequeñas partículas que no podían
dividirse: los átomos. Los átomos conservaban las características de la materia que conformaban y sólo ellos podían
explicar la composición de cualquier objeto en el universo.
Es recién a partir del siglo XIX y del modelo atómico propuesto por John Dalton (1766-1844) que la idea de “átomo”
comienza a ocupar un rol cada vez más preponderante, no sólo para dar cuenta de la composición de la materia, sino
también para explicar –entre otras cosas- las transformaciones químicas y las propiedades de los elementos.
Dalton consideraba que la única propiedad que cambiaba entre los átomos de distintas sustancias simples (con
átomos de un sólo elemento) era su peso.
Postulados:
1. Todas las sustancias están formadas por átomos
2. Los átomos son indivisibles
3. Los átomos del mismo elemento tienen igual peso
4. Los átomos de diferentes elementos tienen distinto peso
5. Las reacciones químicas (por ejemplo, la descomposición o síntesis de sustancias) ocurren cuando los
átomos se separan, se juntan o se reacomodan. Sin embargo, los átomos de un elemento no se transforman
en átomos de otro elemento durante una reacción química.
Este modelo le permitió a Dalton interpretar aquello que describía Lavoisier, pero sin renunciar a la existencia de
algo que no podía ver: los átomos
Modelo atómico de Thomson
Conceptualiza al átomo como un flujo de carga positiva (la masa del postre, según la analogía) en donde están
incrustados los electrones (como las pasas de uva en el budín o pan).
Thomson realizó un aporte fundamental: la idea de que el átomo, a diferencia de lo que decía Dalton, puede
dividirse en partículas aún más pequeñas.
Propone la existencia del electrón, describiéndolo como una partícula muy pequeña (en comparación al tamaño
total del átomo) y de carga eléctrica negativa. Como ya en esa época se sabía que el átomo no poseía una carga
eléctrica neta, el resto del átomo debía poseer la suficiente carga positiva para anular las cargas negativas de los
electrones, llegando a la propuesta que el resto del átomo (la masa del budín) debía poseer la misma intensidad
de carga que el total de electrones, pero de signo positivo
Modelo de Rutherford
Señaló la idea de un núcleo de carga positiva en el centro, con los electrones a su alrededor. Explicar el
comportamiento y la naturaleza de los electrones fue algo que ni el modelo de Rutherford pudo hacer.
Según este modelo, los electrones giraban en órbitas alrededor del núcleo, como planetas en torno al sol (de ahí que
este modelo se llame también modelo planetario del átomo). El problema es que esto no era compatible con los
conocimientos que se tenían entonces sobre la Física y la electricidad.
El modelo planetario no era coherente con la física conocida hasta el momento, ya que según este, el electrón
colapsaría al núcleo.
Niels Böhr propuso un nuevo modelo atómico buscando solucionar la incongruencia que tenía el modelo de su
maestro.
Propone un modelo basado en los siguientes postulados:
1. Los electrones de un átomo sólo se mueven en órbitas permitidas, con ciertos radios.
2. Un electrón en un estado de energía permitido no irradia energía ni cae en espiral
sobre el núcleo, sino que se mantiene estable.
3. Un electrón sólo emite o absorbe energía cuando pasa de un estado permitido de
energía a otro. Esta energía se emite de manera cuantizada
El problema del electrón de Rutherford desaparece. Y es que Böhr postula, explícitamente, que los electrones no
colapsarán porque el primer postulado señala que hay órbitas permitidas, y otras que no. Para que un electrón
caiga al núcleo, debería salirse de su órbita permitida, pero esto, según Böhr, no es posible.
Mientras un electrón gire sobre una órbita (como un planeta), no irradiará o absorberá energía, y por lo tanto
conservará esa órbita. Hay casos en que un electrón podrá absorber y emitir energía, pero no cualquier cantidad,
sino que lo hará en “paquetes” (o “cuantos”). Cuando lo haga, el electrón se moverá de órbita: si absorbe energía
subirá a una órbita de mayor nivel, más alejada del núcleo; si emite energía, bajará a una órbita de menor nivel, más
cercana al núcleo. Pero un electrón nunca podrá estar entre una órbita y otra.
Con el modelo de Bohr, se pudieron hacer predicciones de lo que se conocen como “espectros de emisión”.
Es importante retener de este modelo la idea de “niveles de energía”: los electrones en un átomo se ordenan en
órbitas de distintos niveles de energía. Cuanto más lejos está un electrón del núcleo, más alta es la energía del
electrón. Además, estos niveles de energía encuentran un correlato con los períodos (es decir, las filas) de la tabla
periódica. Cuando comienza un nuevo período en la tabla periódica, los átomos de los elementos de la nueva fila
tendrán un nuevo nivel de energía con electrones en él.
Por último, también es importante volver a la distinción entre “electrones internos –o de core-” y “electrones de
valencia”. Éstos últimos son los que están en el nivel de energía más alto, y por lo tanto más alejado del átomo,
mientras que el resto está en niveles inferiores. Son los electrones de valencia de los átomos los que interactúan
para formar los enlaces químicos.
Modelo de Schrödinger (¿Cómo son entendidos los electrones?)
El electrón deja de ser entendido sólo como una partícula, y también pasa a ser entendido como una onda (como la
luz). Se considera que el electrón posee propiedades tanto de onda como de partícula.
Los electrones no se mueven en órbitas definidas, sino en orbitales. La diferencia en la palabra es sutil, pero tiene
significados muy distintos. Y es que un orbital no es un recorrido bien definido, como lo es una órbita. Los orbitales
son los espacios alrededor de un átomo donde es más probable encontrar un electrón.
Estos dos modelos son las cuestiones más básicas que acabamos de resaltar. Principalmente la idea de niveles de
energía (de Böhr y que se mantiene en Schrödinger), la idea de orbitales (de Schrödinger) y la clasificación entre
electrones de valencia e internos.
Estructura atómica: el núcleo atómico
Los átomos son las partículas más pequeñas que conservan las propiedades de los elementos que constituyen la
materia. Son demasiado pequeños como para poder ser detectados por el ojo humano, incluso con un microscopio
por lo que para expresar su tamaño se utilizan unidades apropiadas, del orden de Ångström (símbolo Å).
Dicha unidad se utiliza para expresar longitudes muy pequeñas (1 Å = 10−10 m)
Los protones y neutrones son las partículas subatómicas ubicadas dentro del núcleo, mientras que los electrones se
ubican fuera de él, en lo que se denomina zona extra-nuclear.
El núcleo de un átomo es muy pequeño comparado con el tamaño del átomo que es 100.000 veces mayor.
Sin embargo, el núcleo es altamente denso, debido a que aquí se concentra casi toda la masa de este, aportada por
la masa de cada uno de los neutrones y protones. En cambio, la masa de los electrones es despreciable respecto de
la de protones y neutrones.
Cada una de las partículas subatómicas tiene una carga asociada y también una masa determinada. Tanto el protón
como el electrón tienen carga eléctrica.
La carga eléctrica absoluta para el electrón es -1,602x10-19 C (culombio) y para el protón es 1,602x10-19 C, o un valor
arbitrario de -1 y +1 respectivamente.
Por otra parte, la masa de las partículas subatómicas es extremadamente pequeña. Veamos: la masa de un electrón
es de 9,1x10-28 g y la masa de un protón y de un neutrón es aproximadamente la misma, 1,67 10-24 g cada uno.
Dado que son masas extremadamente pequeñas, se emplean unidades de masa más adecuadas, como la unidad de
masa atómica (u)
Magnitudes y unidades utilizadas en el mundo submicroscópico
Se utiliza el Å para las longitudes y la u, para las masas.
Angstrom. Es una unidad de medida de longitud equivalente a la diez mil millonésima parte del metro, lo que
sería: 0,0000000001 (10 -10) metros. Esta unidad tiene como símbolo Å.
Número atómico: número de protones que contiene el núcleo del átomo y se lo simboliza con la letra Z. Este
número es fundamental para conocer la identidad de un átomo, ya que todos los átomos de un elemento poseen el
mismo número atómico.
Así, la identidad de un átomo puede ser determinada si sabemos la cantidad de protones que este posee
El número másico, A, es la suma de protones y neutrones que existe en un núcleo atómico. Nos informa sobre el
número total de partículas que hay en el núcleo. De esta manera podemos definir al número másico, A, de un
átomo, de la siguiente manera:
número másico (A) = número de protones (Z) + número de neutrones
(n) A= Z + número de n
Es importante remarcar que tanto el número atómico como el número másico son números naturales, enteros
positivos, porque indican cantidad de partículas
¿Todos los átomos de un mismo elemento tienen la misma masa? ¡La respuesta es no! Pueden existir átomos de
un mismo elemento con distinta masa atómica: LOS ISÓTOPOS
“Átomos con un mismo número atómico (Z) puede darse el caso de que alguno de ellos tenga distinto número de
neutrones en el núcleo, y, por lo tanto, diferente número másico (A)”
La mayoría de los elementos existentes en la naturaleza contienen varios isótopos. Cada isótopo representa un
determinado porcentaje del total de átomos que constituyen dicho elemento. Para los distintos isótopos se ha
determinado experimentalmente la proporción o la abundancia en que se encuentran en la naturaleza.
Masa atómica relativa (MAr)
es un número que indica cuántas veces mayor es la masa de un átomo de un elemento con respecto a la u (unidad
de masa atómica).
UMA es una unidad de magnitud que representa la doceava parte de la masa de un átomo del isótopo carbono 12.
Como ambas son unidades de masa, podremos realizar la siguiente equivalencia de la u en gramos:
Consideremos ahora un isótopo de potasio con 19 protones y 20 neutrones, o sea, con un número másico
A= 39. Podríamos calcular la masa atómica expresada en u de la siguiente manera:
masa atómica (u) = (19 x 1,0073 u) + (20 x 1,0087 u) + (19 x 5,486 x 10-4)
masa atómica (u) = 19,139 u + 20,174 u = 39,323 u
Los valores de masa del protón y el neutrón son muy cercanos a 1, y el valor de masa del electrón, incluso cuando es
traducido a u, es muy pequeño comparado a los otros. Así que, es posible redondear la masa de protones y
neutrones a 1 y despreciar la masa de los electrones. Por lo tanto, el isótopo recién mencionado tendrá una masa
atómica de 39 u.
El valor de masa atómica relativa es igual al valor del número másico de un isótopo. Sin embargo, es importante
notar que estas son magnitudes distintas, que expresan distintas propiedades.
Masa atómica relativa promedio (MArp)
Dado que la mayoría de los elementos se encuentran en la naturaleza como mezclas de isótopos, se puede
determinar la masa atómica promedio de un elemento, generalmente llamada la masa atómica (o antiguamente
llamado peso atómico) del elemento, utilizando las masas de sus isótopos (MA1, MA2,..., MAn ) sus abundancias
relativas (% de abundancia)
El valor indicado en la tabla periódica (masa atómica relativa promedio del elemento) resulta de considerar el
promedio de las masas atómicas de los isótopos que constituyen al elemento en cuestión y de la proporción en que
estos isótopos se encuentran en la naturaleza.
Iones
Los átomos son eléctricamente neutros porque poseen el mismo número de protones que de electrones, es decir,
que tienen el mismo número de cargas positivas (en el núcleo) como de cargas negativas (en la zona extranuclear)
entonces, a igual cantidad cargas de distinto signo, la carga neta es cero.
∑ carga neta= 0
Pero, cuando un átomo se combina con otro puede, en ciertas circunstancias, ganar o perder uno o más electrones y
se convierte en una partícula con carga eléctrica, denominada ion.
La carga neta será positiva si el átomo ha perdido un electrón, entonces: la simbología del ion es:
La carga del ión es 1+, y esa carga representa el protón que quedó descompensado eléctricamente cuando el átomo
de Li perdió un electrón. Al ión con carga eléctrica positiva se lo denomina catión
Si un átomo capta otro electrón formaría el ion correspondiente, un ion negativo. la simbología del ion es:
La carga de ion es 1- y esa carga representa el electrón que quedó descompensado eléctricamente. Al ión con carga
eléctrica negativa se lo denomina anión.
Los electrones
Se encuentran órbitas o niveles de energía concéntricas alrededor del núcleo.
Cada órbita ocupada por los electrones representa un nivel que tiene una energía definida. A medida que aumenta
el número de órbitas o niveles de energía y éstas se van alejando del núcleo, la fuerza de atracción electrón-núcleo
se hace más débil, (porque aumenta la distancia entre las cargas negativas de los electrones y las cargas positivas de
los protones).
El nivel de energía más cercano al núcleo se denomina nivel 1 y es el que posee menor energía. A medida que
aumentan los niveles, aumenta la energía de los mismos. Además, cada nivel energético tiene la capacidad de alojar
un número determinado de electrones.
La forma en que se distribuyen los electrones de un átomo, en los distintos orbitales se denomina configuración
electrónica.
Electrones del core y de valencia
Del core (internos) son los que se ubican en niveles energéticos más cercanos al núcleo y que tienen las energías
de atracción más intensa con el núcleo.
De valencia: se ubican en el nivel energético más externo de un átomo, es decir en el último nivel (que es el nivel
de mayor energía). Tienen menor energía de atracción con el núcleo por encontrarse más alejados del mismo.
Tienen gran importancia en las propiedades químicas de los elementos y son los que participan en las reacciones
químicas
Son los electrones de valencia de los átomos los que interactúan para formar los enlaces químicos. Esta
distinción entre electrones, en realidad es propuesta por un químico estadounidense, Gilbert Lewis.
A través de la distribución de los electrones dentro del átomo se predicen características y reactividad que
posee cada elemento ubicado en la tabla periódica
Unidad 3.2
Tabla Periódica
En la Tabla Periódica actual se encuentran 118 elementos reconocidos por la IUPAC, (Unión Internacional de
Química Pura y Aplicada), organización encargada de aprobar los cambios en la Tabla Periódica, ordenados por
número atómico creciente.
Períodos y Grupos:
El principal criterio de orden de la tabla periódica es el número atómico de los elementos (que en esta tabla pueden
encontrar en el margen superior de cada uno). Así, todos los elementos están ordenados desde el elemento de
menor número atómico hasta el elemento de mayor número
La tabla periódica una tabla. Tiene una estructura de filas y columnas, que se llaman períodos y grupos
respectivamente.
Más específicamente, la tabla periódica está conformada por 7 períodos, numerados de arriba hacia abajo. El inicio
de cada período se corresponde con la aparición de un nuevo nivel de energía que los electrones de los átomos
comienzan a ocupar.
Y también pueden identificarse 18 grupos, numerados de izquierda a derecha.
El grupo indica la cantidad de e- que tiene ese átomo/elemento en el último nivel . Los elementos de las columnas
13 a la 18, no tienen esa cantidad de electrones en el último nivel. En este curso solo nos limitaremos a decir que el
último dígito del Grupo indica la cantidad de e- del último nivel (Grupo 18, 8e- ; Grupo 13, 3 e- ; Grupo 16, 6 e- )
Cada grupo de la tabla -también llamados familia de elementos-, está conformado por elementos con propiedades
similares.
Todos los elementos del grupo 18 -conocido como gases nobles- prácticamente no tienen reactividad
química. Es decir, no suelen reaccionar con ningún otro elemento y se los suele encontrar en la naturaleza
como sustancias simples monoatómicas y -a temperatura ambiente- en estado gaseoso.
la familia de halógenos del grupo 17 suelen formar sustancias simples diatómicas, las cuales tienen una alta
reactividad química. De esta manera, conocer a qué grupo pertenece un elemento, nos permite tener una
idea aproximada de cuáles serán sus propiedades.
Dentro de los metales, dos familias con características claramente marcadas son los metales alcalinos y
metales alcalinos térreos, que se encuentran en el primer y segundo grupo de la tabla periódica
respectivamente (a excepción del H, que es un no metal)
Tipos de elementos
Los elementos también pueden clasificarse en tres grandes tipos. Así, podemos hacer una clasificación entre los
metales, no metales y metaloides, en función de las propiedades físicas y químicas que presentan.
La mayor parte de los elementos son metales, que:
suelen adquirir fácilmente lustre al pulirlos
Son muy buenos conductores, tanto del calor como de la electricidad.
suelen ser dúctiles y maleables. En otras palabras, tienen la capacidad de poder ser estirados para formar
alambres; y también pueden dárseles forma de lámina al ejercer presión sobre ellos (por ejemplo, a
martillazos).
Sus puntos de fusión son altos
Desde el punto de vista químico, los metales no suelen reaccionar entre ellos, pero sí con numerosos
elementos no metálicos, con los que forman compuestos.
en las reacciones químicas en las que participan, los átomos metálicos suelen perder electrones, formando
cationes
a excepción del mercurio (Hg), el francio (Fr) y el Cesio (Cs), se encuentran en estado sólido a temperatura
ambiente.
Los no metales
son opacos
suelen tener mala conductividad, tanto de calor como de electricidad.
Además, sus puntos de fusión suelen ser bajos, por lo que es posible encontrar muchos de ellos en estado
gaseoso a temperatura ambiente.
Cuando reaccionan entre ellos, los no metales suelen formar sustancias moleculares
Los metaloides, que son elementos con propiedades intermedias a los metales y no metales. Así, por ejemplo,
muchos de estos son semiconductores
El carácter metálico de los elementos aumenta a medida que nos movemos hacia abajo en los grupos de la tabla
periódica y hacia la izquierda en sus períodos. De esta manera, los metales están en la porción izquierda de la tabla
periódica, los no metales en la parte derecha y los metaloides están entre ambos, distribuidos de manera
escalonada
En la Tabla Periódica cada elemento aparece con su información correspondiente: nombre, símbolo químico,
número atómico (Z) y masa atómica relativa promedio (MArp)
Metales y No Metales
Según la ubicación de los elementos en la Tabla Periódica, podemos afirmar si se trata de un metal, de un no metal,
de un gas noble, de un elemento representativo u otro tipo de elemento, según el criterio con el cual se los
clasifique. Entre las variadas clasificaciones de los elementos, mencionaremos a los METALES y los NO METALES.
Algunas características propias que tienen cada uno de esos grupos:
Importante: el comportamiento químico de los elementos va cambiando gradualmente dentro de la distribución de
la T.P
¿Por qué se llama tabla periódica de los elementos? Es decir ¿por qué periódica? ¿Y a qué elementos está haciendo
referencia?
La ley periódica
Existe otro criterio tan importante para armar la tabla: la ley periódica. La ley periódica dice que luego de ciertos
intervalos regulares pero variables, los elementos químicos muestran una repetición aproximada de sus
propiedades.
Tener en cuenta este postulado es el que nos hace armar una tabla, formada con períodos y grupos. Porque cada vez
que comienza un nuevo período (es decir, una nueva fila), los elementos de esta comienzan a repetir, de manera
aproximada, sus propiedades
Por ejemplo, el período 2 comienza con un metal blando, con baja densidad y bajo punto de fusión, que además
genera una reacción muy violenta al entrar en contacto con el agua (el Li), sigue con otro metal de características
similares, pero que es más denso y duro (el Be); siguiendo más adelante por ese mismo período llegaremos al grupo
17, donde nos encontramos con un no metal (el F), cuya sustancia simple más común es un gas a diatómico a
temperatura ambiente (el F2) y terminamos el período con un elemento que prácticamente no reacciona con nada (el
Ne) y se suele encontrar como una sustancia monoatómica en estado gaseoso a temperatura ambiente. Así, a lo largo
de un mismo período podemos encontrar diversos elementos con una gran variedad de propiedades.
Pero cuando comenzamos un nuevo período, veremos que estas propiedades comienzan a repetirse, de manera
aproximada, en el mismo orden: el período 3 comienza -como el período 2- con un metal con características muy
parecidas al Li (el Na), siguiendo con otro similar al Be (el Mg), para terminar nuevamente con otro elemento de
reactividad casi nula, que forma moléculas monoatómicas (el Ar).
Por eso las filas se llaman períodos: porque presentan una serie de elementos con determinadas propiedades, y
estas propiedades vuelven a repetirse en los elementos del próximo período, en el mismo orden.
La ley periódica habla de intervalos regulares pero variables, porque como pueden ver al leer la tabla, la longitud de
los períodos es variable: mientras el período 1 posee sólo dos elementos, los períodos 2 y 3 tienen 8 elementos, en
los períodos 4 y 5 hay 18 elementos, y en los últimos dos períodos (6 y 7) encontramos 32.
Otra muestra de estos intervalos regulares pero variables está en los metaloides: mientras que el primer metaloide
es el B, ubicado en el tercer lugar del período 2, en el siguiente período, el tercer elemento (el Al) no es un
metaloide, sino que lo es el cuarto (el Si)
De esta manera, la ley periódica, que describe cómo se comportan las propiedades de los elementos,
subyace a la organización de la tabla periódica.
Elementos: ¿Tipos de átomos o sustancias simples?
En líneas generales, la tabla periódica lista y ordena los elementos, entendidos como tipos de átomos, nos informa
sobre sus números y masas atómicas, la organización de sus electrones, sus valencias y símbolos químicos.
Cuando hablamos de la información sobre el estado de agregación que figura en los elementos de la tabla periódica,
o de sus puntos de fusión y ebullición, estamos señalando propiedades que corresponden a las sustancias simples
que forman los átomos de un elemento.
¿Qué quiere decir esto? Que la sustancia simple más común formada por átomos de F, el F 2, es un gas a temperatura
ambiente. U observen las propiedades que dimos sobre los elementos metálicos: entre otras cosas, son dúctiles y
pueden adquirir lustre al pulirlos. ¿Son estas características que pueden tener los tipos de átomos? ¿Podemos hablar
que un átomo es dúctil? ¿O es lustroso? No, más bien se refiere a las sustancias simples que forman dichos átomos.
Si bien lo fundamental en la tabla periódica, son los elementos, entendidos como tipos de átomos, algunas
propiedades de las que hablamos se refieren más bien a las sustancias simples que dichos tipos de átomos forman.
Sistemas materiales
Los sistemas homogéneos son aquellos cuyas propiedades intensivas permanecen constantes en todos sus puntos,
conformando así una sola fase.
Clasificación de los sistemas homogéneos:
Sustancia pura: contienen solamente un componente en esa fase (o simplemente sustancia)
Solución: contienen dos o más componentes dentro de esa fase
En los sistemas heterogéneos, en cambio, las propiedades intensivas varían dependiendo del punto que se analice,
pudiéndose observar dos o más fases.
La fase es el conjunto de las partes de ese sistema que tiene iguales valores para sus propiedades intensivas.
Una sustancia posee una fórmula química determinada y propiedades intensivas propias. Se clasifican en:
sustancias simples a aquellas constituidas por solo una clase de elemento/átomo
sustancias compuestas las que contienen dos o más elementos/átomos diferentes
Desde el punto de vista macroscópico:
las sustancias simples son aquellas sustancias que no pueden descomponerse en otras más simples mediante un
proceso químico
las sustancias compuestas -en cambio- pueden descomponerse –mediante procesos químicos- en sustancias
simples.
Desde la perspectiva submicroscópica:
las sustancias simples se pueden entender como sustancias formadas por un sólo tipo de átomo
las sustancias compuestas son sustancias que están formadas por más de un tipo de átomo.
Podemos representar a las distintas sustancias en función de los átomos que la componen, ya sea con símbolos o
diagramas, lo que nos lleva al tercer nivel de representación de la materia: el simbólico
Por ejemplo, el oxígeno es una sustancia simple, cuyas moléculas están formadas por dos átomos de oxígeno, y se
pueden representar simbólicamente con la fórmula O 2. La “O” representa al elemento oxígeno. El subíndice “2”
indica la cantidad de átomos que posee la molécula.
Otro ej: el agua, H2O. Es una sustancia compuesta por dos tipos de átomos: hidrógeno (H) y oxígeno (O). A su vez,
también nos dice que las moléculas de agua (las partículas más pequeñas de la sustancia) están formadas por dos
átomos de H y uno de O.
DIAGRAMAS ATÓMICOS
Es una PARTÍCULA de la sustancia simple oxígeno. Cada PARTÍCULA de oxígeno se compone de dos
átomos de oxígeno. Desde el nivel simbólico, la sustancia simple oxígeno se representa con el
símbolo O2. La “O” representa al elemento oxígeno. El subíndice “2” indica la cantidad de átomos
que posee la molécula
Cada partícula de agua, que se conforma de un átomo de oxígeno (átomo representado en color
rojo) y dos de hidrógeno (átomos celestes). Dado que está conformada por dos tipos de átomos
distintos, es una sustancia compuesta.
SUSTANCIAS PURAS Y MEZCLAS
Las sustancias puras son aquellos sistemas materiales homogéneos donde existe tan sólo una sustancia presente, se
componen por la misma clase de partículas en toda su extensión. Las sustancias puras no pueden descomponerse en
otras sustancias mediante procesos físicos.
Una mezcla es un sistema material en el que se encuentran dos o más sustancias distintas.
Transformaciones/Cambios físicos y químicos
las propiedades físicas son aquellas que pueden medirse sin alterar la identidad química de la sustancia
las propiedades químicas, en cambio, son aquellas que se refieren al comportamiento de la sustancia en las
reacciones químicas.
Cambios físicos: Soluciones
Cuando hablamos de solución (sc), nos referiremos a un sistema material homogéneo, formado por dos o más
componentes, en donde uno de ellos es denominado soluto (st) y es el que está disuelto en el otro componente
denominado disolvente o solvente (sv)
Concentración: magnitud que explicita la cantidad de soluto que hay disuelto en la solución o en una cantidad de
solvente dada. Existen distintas unidades de concentración física: % m/m, % V/V y % m/V
Soluciones saturadas y no saturadas
Cuando una solución alcanza la concentración máxima de soluto estaremos en presencia de una solución
saturada
Cuando la concentración de soluto es menor que en la solución saturada, la solución se denomina no saturada o
insaturada
Toda sustancia posee una cantidad máxima en la que puede disolverse en otra sustancia en determinadas
condiciones
Solubilidad
A la concentración de una solución saturada se la define como solubilidad. Esta concentración indica la cantidad
máxima de gramos de soluto que pueden disolver 100 g de agua, a una determinada presión y temperatura . La
solubilidad se expresa en las unidades g de soluto/100 g de disolvente.
Los gráficos de solubilidad solamente representan valores de concentraciones de las soluciones saturadas.
Cambios químicos: Ecuaciones químicas
Estos cambios que se producen en la materia son plasmados utilizando la representación simbólica, es decir,
escribiendo la fórmula química de las sustancias. En la representación simbólica se utilizan los símbolos químicos de
cada elemento que figuran en la tabla periódica.
Ocurre una reacción química cuando las sustancias iniciales se transforman en otras que tienen diferentes
propiedades físicas y químicas.
A nivel sub-microscópico, este fenómeno puede entenderse como un reacomodo en la forma de interactuar de los
átomos. Es decir, los átomos cambian la forma en que están asociados formando nuevas sustancias con nuevas
configuraciones.
Una ecuación química es la representación simbólica de una reacción química experimentada por una o más
sustancias. En estos cambios químicos se consumen una o más sustancias (llamadas reactivos) y se forman una o
más sustancias nuevas (llamadas productos)
Los reactivos son las sustancias que se encuentran antes del cambio químico. Se encuentran a la izquierda de
la ecuación
los productos aquellas sustancias que se forman como consecuencia de la transformación química. Se
encuentran a la derecha de la ecuación
La Ley de conservación de la masa, dice que en una transformación química la
materia no se crea ni se destruye, sino que solamente se transforma. Esta ley
se puede explicar a través del nivel submicroscópico, ya que ningún átomo es
destruido, sino que sólo cambia el modo en que estos interactúan entre sí,
formando nuevas sustancias.
No hay igual cantidad de átomos de un lado y otro de la ecuación. Es decir, no se cumple la Ley de conservación de
la masa. Basándonos en la Ley, la suma total de átomos de cada elemento de un lado y otro de la flecha deben ser
iguales.
Como la materia se conserva luego del cambio químico, debemos equilibrar o balancear la ecuación, de modo que
pueda cumplirse la Ley de Conservación de la masa.
Las ecuaciones químicas se equilibran a través de coeficientes, que son números enteros, antepuestos a las fórmulas
de cada sustancia, tanto de los reactivos como de los productos.
Únicamente, cuando la cantidad de átomos de cada elemento de cada lado de la ecuación está equilibrada, diremos
que es una ecuación balanceada.
Como sabemos, la masa total en una reacción química se conserva (Ley de conservación de la masa), por lo tanto,
será posible comprobarlo si contamos con la masa de cada una de las sustancias que intervienen en la reacción.
De modo general podemos decir, que si comenzamos la reacción con X g de reactivo (entre el metano y el oxígeno),
obtendremos la misma cantidad (X g) total de producto (entre el dióxido de carbono y el agua)
Recordemos que cuando escribimos una ecuación química, estamos expresando la mínima relación o proporción
en la que se combinan los reactivos
Una forma alternativa de representarlas sería hacerlo a nivel sub-microscópico, utilizando un diagrama atómico. Este
tipo de diagrama -cuyo uso limitaremos a las sustancias moleculares- consiste en representar a las partículas
individuales de cada sustancia participante a través de los átomos que la constituyen. Para diferenciar los átomos de
distinto elemento se pueden utilizar distintos colores y/o tamaños.
Cuando la materia se transforma se produce un cambio químico, es decir la materia se
transforma en otra u otras sustancias con propiedades intensivas diferentes; y estos
cambios se esquematizan a través de las reacciones químicas.
Unidad 2
La Química es la ciencia que estudia a la materia: todo aquello que constituye a los cuerpos; y un cuerpo es todo lo
que posee masa, ocupa un lugar en el espacio y es perceptible por nuestros sentidos.
Para estudiar una materia determinada, es necesario aislarla por lo que se convierte en un sistema material.
Entonces, se define al sistema material como todo cuerpo o conjunto de cuerpos aislados para poder ser estudiados.
La materia está constituida por partículas extremadamente pequeñas que denominamos átomos. Es decir, el átomo
es una partícula que constituye a todos los materiales.
Estados de agregación
La materia se clasifica según su estado de agregación en los estados físicos: gaseoso, líquido y sólido.
Los estados de agregación de la materia pueden describirse tanto desde un nivel macroscópico -observacional- como
desde un nivel sub-microscópico -no observacional-
El modelo científico particular: el modelo particulado o modelo corpuscular de la materia.
El modelo corpuscular de la materia es un modo de describir y comprender la materia a nivel submicroscópico. El
mismo puede ser definido mediante tres enunciados básicos
1. la materia está formada por pequeñas partículas (que, dado su tamaño, no podemos ver)
2. las partículas se encuentran en continuo movimiento
3. entre estas partículas no hay absolutamente nada de materia, sino vacío. La variación en la distancia entre
las partículas, su fuerza de cohesión (o atracción) y la energía cinética nos permitirán entender lo que ocurre
con la materia a nivel macroscópico en los distintos estados de agregación
A partir del grado de orden relativo de las partículas, su distancia y la forma en que se distribuyen en el
recipiente se puede describir el estado de agregación del sistema representado
Estado Gaseoso
En el caso de los gases, las partículas que los conforman se encuentran muy distanciadas entre sí. Además, la
fuerza de cohesión entre ellas puede considerarse despreciable y su energía cinética es -en relación con los otros
estados- muy intensa, lo que permite a las partículas moverse libremente y a gran velocidad por todo el
recipiente que contiene al gas. Teniendo esto en cuenta, podemos explicar que un gas no tenga ni volumen ni
forma definidos, sino que dependerá del recipiente que lo contenga.
Estado Líquido
En el caso de los líquidos las partículas se encuentran con una menor energía cinética, aunque todavía se
mueven. Existe una fuerza de cohesión (es decir, las partículas se atraen entre ellas, a diferencia de las partículas
en los gases), y esto hace que estén más cerca entre sí. Esta fuerza de cohesión será la que permita a los líquidos
conservar su volumen. Sin embargo, esta fuerza de cohesión no es lo suficientemente grande como para impedir
que los líquidos conserven la forma. Las partículas de un líquido se mantienen cohesionadas, pero recordemos
que al mismo tiempo están moviéndose. Este movimiento de traslación constante impedirá que los líquidos
conserven una forma definida, dándoles la propiedad de fluir.
Estado sólido
Poseen tanto volumen como forma propia. Esto puede explicarse con los mismos fundamentos del modelo
corpuscular utilizados hasta ahora: las partículas tienen una menor energía cinética que en los otros dos estados,
tan baja que ya no se trasladan (es decir, no cambian su posición relativa), sino que sólo vibran en el mismo
lugar; además, la fuerza de cohesión entre partículas es mucho más intensa. De esta manera, y a diferencia de
los líquidos, los sólidos mantienen su forma, ya que lo único que hacen las partículas que lo conforman es vibrar
en su lugar. De igual manera, conservan también su volumen.
Solido Líquido Gaseoso
Tienen forma propia No tienen forma No tiene forma propia se
propia se adaptan adaptan al recipiente
al recipiente que que los contiene
Caracteristica las contiene
s Tienen volumen Tienen volumen No tienen volumen propio
macroscópicas propio propio ocupan todo el volumen
(observacional del recipiente que los
) contiene
No se pueden Se comprimen muy Son muy compresibles
comprimir poco
No fluyen Fluyen Fluyen
Alta fuerza de Baja fuerza de No existen fuerzas de
cohesión entre sus cohesión entre sus cohesión entre las
Característica partículas partículas partículas
s Partículas muy Partículas más Partículas muy separadas
submicroscópic juntas (poca separadas (moderado (mucho espacio entre las
as distancia entre espacio entre las partículas)
(no partículas) pertículas)
observacional) Las partículas no Las partículas se Las partículas se mueven
se mueven sino que desplazan unas unas independientes de
vibran en su lugar sobre otras las otras
Partículas Partículas unidas Partículas completamente
ordenadas formando pero desordenadas desordenadas
una red cristalina
Aumenta
Energía
cinética de
las partículas
Aumenta
Densidad