La fusión entre la cultura andina y la modernidad: una sociedad más
unificada
El pensamiento de José María Arguedas ha sido esencial en la revalorización de la
cultura andina en el Perú. A través de las experiencias que marcaron su vida, sus obras
literarias y sus estudios antropológicos, Arguedas defendió a toda costa las tradiciones y
formas de vida de los pueblos indígenas, proponiendo que dicha cultura debía ser
integrada al proceso de evolución del país.
En el contexto peruano, la “modernidad” fue vista durante mucho tiempo como algo
incompatible con las culturas andinas. La cultura occidental en el país relegó muchas de
las tradiciones y lenguas indígenas. Sin embargo, Arguedas, a lo largo de sus escritos,
vio y propuso que estas diferencias no debían ser entendidas como una lucha, sino como
un proceso de fusión. De este modo, Arguedas muestra que la cultura andina y la
modernidad deben fusionarse para generar una identidad cultural que incluya a todas las
razas de nuestro país
A lo largo de este ensayo, explicaré cómo Arguedas promovió el mestizaje como un
proceso enriquecedor, argumentando por qué su visión sigue siendo vigente y necesaria
para construir una sociedad más rica
Para entender el mensaje de José María Arguedas, primero debemos conocer su vida,
lo cual fue algo muy fundamental en todas sus obras, al principio, cuando no conocía
bien su historia, pensaba que en sus libros siempre mostraba al indígena como alguien
sumiso, porque en muchas de sus obras vemos cómo son marginados, por ejemplo,
en Todas las sangres, presenta a un indígena valiente que quiere ser voz de su pueblo,
pero termina siendo silenciado de manera trágica.
La vida de Arguedas estuvo marcada por el conflicto entre lo andino y lo occidental.
En Los ríos profundos, el niño Ernesto refleja su propia infancia: hablante de quechua,
huérfano de madre y criado entre indígenas, por eso en sus obras la naturaleza cobra
vida propia, con una belleza sumamente especial, en su juventud casi adultez, al vivir en
la ciudad, desarrolló una fuerte crítica social que plasmó en sus escritos.
Desde pequeño, Arguedas sufrió mucho, incluso pensó en morir por las
humillaciones que vivió gracias a su hermanastro y madre, su intento de suicidio en
1966, que reflejó en El zorro de arriba y el zorro de abajo, muestra su dolor ante un
Perú que despreciaba lo indígena, sin embargo, de esta crisis nació su famosa frase:
"Soy un quechua moderno", que expresa su identidad dividida. Al principio me
incomodaba que escribiera así sobre su gente estando en las “comodidades” de la
ciudad, pero al entender su vida y reflexionar sobre algunos hechos, todo cobra sentido.
No solo fue una vida de sufrimiento, sino que logró crear una literatura única y rica que
une dos mundos que se pesaban como “no compatibles”.
Sus obras nos muestran una cosmovisión completa, el uso frecuente del quechua no
es casualidad, sino una forma de mantener viva esta lengua. En Todas las sangres, la
frase "Todas las sangres corren en mí" no es un simple dicho, sino una queja en contra a
la división social que persiste en nuestro país, Arguedas no limita lo andino a paisajes
bonitos y tradiciones, sino que nos muestra su verdadera esencia: su resistencia,
persistencia y filosofía de vida.
Entre estos años, cuando la UNESCO alerta que el quechua está en peligro,
entendemos por qué Arguedas insistía en preservar la cultura andina, no es solo por su
valor histórico, sino porque contiene conocimientos importantes sobre agricultura y
medicina. A pesar de que en el Perú el 30% se identifique como indígena, los
estereotipos persisten, la cultura andina no debe convertirse en algo nostálgico del
pasado, sino, debería mantenerse viva para combatir la desigualdad y guiarnos desde
nuestras raíces.
En Arguedas, respecto a la espiritualidad andina va más allá de simples creencias, el
zumbayllu, por ejemplo, no es solo un trompo infantil, sino un símbolo poderoso en la
cultura andina. Hoy, cuando las comunidades indígenas protegen el 80% de nuestra
biodiversidad, vemos que conceptos como la Pachamama o el ayni que mencionaba
Arguedas no son cosas viejas, sino soluciones para el futuro, en un mundo cada vez más
dividido, esa espiritualidad que ve vida en todo, donde José María menciona que: "hasta
las piedras tienen compañera", puede salvarnos de la soledad de la era.
Su mensaje es claro y sencillo, solo reconociendo el valor sagrado de la tierra y todo
lo que nos rodea, podremos lograr un verdadero mestizaje, no como imposición, sino
como un encuentro respetuoso entre culturas. Así, como Arguedas planteó y soñó,
podremos construir un Perú donde todas las voces sean escuchadas.
Con todo esto, el poder unir la cultura andina y la modernidad nos va a llevar a ser un
país muy rico. Las ideas y pensamientos diferentes que poseen estas dos, son clave para
un mejor desarrollo cómo comunidad; hablando desde cualquier contexto, al momento
de elegir algo, es mejor escuchar todas las opiniones y unificarlas para sacar mejores
resultados, y esto es un hecho; ahora, viéndolo en un contexto donde incluya la toma de
decisiones para un país, al tener en cuenta esos puntos de vista e integrarlos, hace que
para todos sea justo, tal cual es con lo que estoy proponiendo, con una identidad que
abarque todas las razas del país, sean escuchadas y respetadas, la evolución en diversos
aspectos está asegurada.