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Santa Elenea

Santa Elena, madre del emperador Constantino, es conocida por haber encontrado la Santa Cruz de Cristo y por haber influido en la libertad de los cristianos tras siglos de persecución. Nacida en el año 270 en Bitinia, fue repudiada por su esposo, lo que la llevó a una vida de santidad y servicio. Constantino, al convertirse en emperador, le otorgó poder y recursos para realizar obras benéficas, incluyendo la construcción de templos en Tierra Santa.
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Santa Elenea

Santa Elena, madre del emperador Constantino, es conocida por haber encontrado la Santa Cruz de Cristo y por haber influido en la libertad de los cristianos tras siglos de persecución. Nacida en el año 270 en Bitinia, fue repudiada por su esposo, lo que la llevó a una vida de santidad y servicio. Constantino, al convertirse en emperador, le otorgó poder y recursos para realizar obras benéficas, incluyendo la construcción de templos en Tierra Santa.
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Esta gran santa se ha hecho famosa por haber sido la madre del emperador que les

Santa Elena
concedió la libertad a los cristianos, después de tres siglos de persecución, y por
haber logrado encontrar la Santa Cruz de Cristo en Jerusalén.
Nació ella en el año 270 en Bitinia (hacia el sur de Rusia, junto al Mar Negro). Era
hija de un hotelero, y especialmente hermosa.
Y sucedió que llegó por esas tierras un general muy famoso del ejército romano,
llamado Constancio Cloro y se enamoró de Elena y se casó con ella. De su
matrimonio nació un niño llamado Constantino que se iba a hacer célebre en la
historia por ser el que concedió la libertad a los cristianos.
Cuando ya llevaban un buen tiempo de matrimonio sucedió que el emperador de
Roma, Maximiliano, ofreció a Constancio Cloro nombrarlo su más cercano
colaborador, pero con la condición de que repudiara a su esposa Elena y se casara
con la hija de Maximiliano. Constancio, con tal de obtener tan alto puesto repudió
a Elena. Y así ella tuvo que estar durante 14 años abandonada y echada a un lado.
Pero esto mismo la llevó a practicar una vida de santidad.
Pero al morir Constancio Cloro, fue proclamado emperador por el ejército el hijo
de Elena, Constantino, y después de una fulgurante victoria obtenida contra los
enemigos en el puente Milvio en Roma (antes de la cual se cuenta que Constantino
vio en sueños que Cristo le mostraba una cruz y le decía: "Con este signo
vencerás"), el nuevo emperador decretó que la religión católica tendría en adelante
plena libertad (año 313) y con este decreto terminaron tres siglos de crueles y
sangrientas persecuciones que los emperadores romanos habían hecho contra la
Iglesia de Cristo.
Constantino amaba inmensamente a su madre Elena y la nombró Augusta o
emperatriz, y mandó hacer monedas con la figura de ella, y le dio plenos poderes
para que empleara el dinero del gobierno en las obras buenas que ella quisiera.
Elena, que se había convertido al cristianismo, se fue a Jerusalén, y allá, con los
obreros, que su hijo, el emperador, le proporcionó, se dedicó a excavar en el sitio
donde había estado el monte Calvario y allá encontró la cruz en la cual habían
crucificado a Jesucristo (por eso la pintan con una cruz en la mano).
Dice San Ambrosio que Santa Elena, aunque era la madre del emperador, vestía
siempre con mucha sencillez y se mezclaba con la gente pobre y aprovechaba de
todo el dinero que su hijo le daba para hacer limosnas entre los necesitados. Que
era supremamente piadosa y pasaba muchas horas en el templo rezando.
En Tierra Santa hizo construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el monte de
los Olivos y el tercero en Belén.
Gastó su vida en hacer obras buenas por la religión y los pobres, y ahora reina en el
cielo y ruega por nosotros que todavía sufrimos en la tierra

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