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Apuntes Examen Filo

La teoría del conocimiento de Ortega y Gasset se desarrolla en dos etapas: la objetivista, que busca una filosofía propia para España y resuelve problemas de decadencia y falta de identidad filosófica, y la perspectivista, que introduce el circunstancialismo, enfatizando la importancia del contexto en la comprensión de la verdad. Ortega sostiene que la vida es la realidad fundamental y que el conocimiento debe armonizar ideas y creencias a través de la crítica y la reflexión. Su filosofía evoluciona hacia el raciovitalismo, donde la vida y sus circunstancias son centrales para el entendimiento humano.

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Apuntes Examen Filo

La teoría del conocimiento de Ortega y Gasset se desarrolla en dos etapas: la objetivista, que busca una filosofía propia para España y resuelve problemas de decadencia y falta de identidad filosófica, y la perspectivista, que introduce el circunstancialismo, enfatizando la importancia del contexto en la comprensión de la verdad. Ortega sostiene que la vida es la realidad fundamental y que el conocimiento debe armonizar ideas y creencias a través de la crítica y la reflexión. Su filosofía evoluciona hacia el raciovitalismo, donde la vida y sus circunstancias son centrales para el entendimiento humano.

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Teoría del conocimiento Ortega y Gasset

A continuación, se va a explicar la teoría del conocimiento de Ortega y Gasset.


Para ello, es preciso explicar su etapa objetivista hasta Las meditaciones del Quijote
(1914). Trata de solucionar dos problemas que preocupan a los intelectuales españoles.
Los dos problemas son el problema de la decadencia de España y el problema de la
filosofía española. Las razones del primer problema son: por la pérdida de las últimas
colonias en 1898. Por otro lado, el atraso científico-tecnológico respecto a Europa. La
solución que da Unamuno es que el verdadero valor de España no está en la ciencia y la
tecnología, sino en su arte y cultura, es decir, en sus producciones subjetivas. Por otro
lado, la solución que da Ortega es que España necesita crear ciencia y tecnología para
estar al mismo nivel que el resto de Europa. Por eso, es necesario crear una filosofía
objetiva. Por otro lado, el problema de la filosofía española consiste en cuestionar si
España tiene una filosofía propia, como la tienen, por ejemplo, Alemania, Grecia,
Francia, etc. Los krausistas dan una solución, y estos parten de la idea de Julián Sanz
del Río, que lo que hizo fue importar de Alemania la filosofía de la educación de
Krause. La importó a España, y Francisco Giner de los Ríos crea la Institución Libre de
Enseñanza, que es una institución educativa dirigida al progreso de España basada en la
filosofía de Krause, en cuya Residencia de Estudiantes convivieron importantes artistas
e intelectuales de principios de siglo XX. Pero, según Ortega, no hay que importar
filosofía de ningún otro país, sino que España tiene que crear su propia filosofía, y en
español. La filosofía objetiva de Ortega da respuesta a los dos problemas que preocupan
a los intelectuales españoles de su época. Para ello, se basa en tres elementos que su
filosofía ha de seguir. En primer lugar, el método de conocimiento basado en Descartes:
análisis y síntesis. En segundo lugar, hábito crítico que sirva para confrontar la verdad
con la razón. En tercer lugar, racionalidad contra la irracionalidad subjetiva que propone
Unamuno. Esta filosofía consiste en ir a las cosas mismas, es decir, buscar lo que las
cosas sean realmente en sí mismas, de manera objetiva. Para ello, primero tenemos que
alejarnos, cobrar distancia de la cosa que queremos conocer, es decir, tenemos que
convertirla en objeto de estudio, sin contaminarla de nuestra subjetividad. Una vez
convertida la cosa que queremos conocer en objeto de estudio, ya podemos analizarla,
es decir, descomponerla en sus componentes más simples y teorizar sobre sus
características y comportamientos. Las diferentes teorías cobran sentido en un sistema,
que es donde aparece la verdad. En conclusión, el sistema es un conjunto de teorías que
encajan entre sí.

En la segunda etapa, perspectivista, desde Meditaciones del Quijote (1914) hasta


1924. En su obra dice: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo
yo”. “Yo soy yo y mi circunstancia” significa que lo que somos no es solo nuestra
individualidad biológica, sino también lo que nos rodea. “Si no la salvo a ella, no me
salvo yo” significa que solo si nuestro ambiente está bien, nosotros podemos estar bien;
por eso, tenemos que cuidarlo. Ortega distingue dos tipos de circunstancias: las
mayúsculas, que son las más generales, abstractas y globales, que definen las culturas
enteras. Por ejemplo, la cultura española se define por la filosofía griega y la religión
judeocristiana. Y las minúsculas, que son las más particulares, concretas e individuales,
que definen a cada persona de manera más íntima. A partir de esa distinción, Ortega
crea una nueva teoría del conocimiento de carácter más social, que él llama
circunstancialismo. El circunstancialismo dice que debemos comenzar conociendo las
circunstancias más cercanas y fáciles para nosotros, es decir, las minúsculas, para luego
poder conocer lo más abstracto y difícil para nosotros, es decir, las circunstancias
mayúsculas. Según Ortega, existe una única verdad absoluta y objetiva, y es la suma de
todas las perspectivas, espaciales y temporales. El único que puede tener la perspectiva
de todo es Dios, mientras que nosotros solo tenemos un acceso parcial a la verdad. Con
el circunstancialismo, Ortega se distancia del racionalismo, que sostiene que solo hay un
solo método para alcanzar la verdad, el método matemático que sigue nuestra razón.
Pues, para Ortega no existe una perspectiva privilegiada sobre las demás, sino que todas
contribuyen por igual a la Verdad. El circunstancialismo también se enfrenta al
escepticismo, que es la teoría del conocimiento según la cual es imposible alcanzar una
verdad objetiva y absoluta, puesto que los diferentes puntos de vista, todos subjetivos,
pueden ser contradictorios entre sí. Frente a esta posturas, Ortega afirma que todas las
perspectivas son complementarias, no se contradicen, por lo que sirven para conformar
la verdad absoluta.

Sociedad y política

A continuación, se va a explicar la teoría del conocimiento de Ortega y Gasset.


Para ello, es preciso explicar su etapa objetivista hasta Las meditaciones del Quijote
(1914). Trata de solucionar dos problemas que preocupan a los intelectuales españoles.
Los dos problemas son el problema de la decadencia de España y el problema de la
filosofía española. Las razones del primer problema son: por la pérdida de las últimas
colonias en 1898. Por otro lado, el atraso científico-tecnológico respecto a Europa. La
solución que da Unamuno es que el verdadero valor de España no está en la ciencia y la
tecnología, sino en su arte y cultura, es decir, en sus producciones subjetivas. Por otro
lado, la solución que da Ortega es que España necesita crear ciencia y tecnología para
estar al mismo nivel que el resto de Europa. Por eso, es necesario crear una filosofía
objetiva. Por otro lado, el problema de la filosofía española consiste en cuestionar si
España tiene una filosofía propia, como la tienen, por ejemplo, Alemania, Grecia,
Francia, etc. Los krausistas dan una solución, y estos parten de la idea de Julián Sanz
del Río, que lo que hizo fue importar de Alemania la filosofía de la educación de
Krause. La importó a España, y Francisco Giner de los Ríos crea la Institución Libre de
Enseñanza, que es una institución educativa dirigida al progreso de España basada en la
filosofía de Krause, en cuya Residencia de Estudiantes convivieron importantes artistas
e intelectuales de principios de siglo XX. Pero, según Ortega, no hay que importar
filosofía de ningún otro país, sino que España tiene que crear su propia filosofía, y en
español. La filosofía objetiva de Ortega da respuesta a los dos problemas que preocupan
a los intelectuales españoles de su época.

En la segunda etapa, perspectivista, desde Meditaciones del Quijote (1914) hasta


1924. En su obra dice: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo
yo”. “Yo soy yo y mi circunstancia” significa que lo que somos no es solo nuestra
individualidad biológica, sino también lo que nos rodea. “Si no la salvo a ella, no me
salvo yo” significa que solo si nuestro ambiente está bien, nosotros podemos estar bien;
por eso, tenemos que cuidarlo. Ortega distingue dos tipos de circunstancias: las
mayúsculas, que son las más generales, abstractas y globales, que definen las culturas
enteras. Por ejemplo, la cultura española se define por la filosofía griega y la religión
judeocristiana. Y las minúsculas, que son las más particulares, concretas e individuales,
que definen a cada persona de manera más íntima.

El raciovitalismo, también llamado razón vital o razón histórica, es la filosofía


madura de Ortega, en la que defiende que la vida es la realidad fundamental, es decir,
que tiene primacía ontológica sobre la razón, que es la herramienta que tenemos para
poder conocerla. La vida es personal y libre, es decir, está siempre en construcción e
inmersa en circunstancias. Para conocer la vida, los seres humanos hemos desarrollado
pensamiento. Ortega distingue dos tipos de pensamientos: las ideas, que son
pensamientos de los que somos conscientes, por lo que podemos criticarlos; y las
creencias, que son pensamientos que tenemos tan interiorizados que no somos
conscientes de ellos, y por eso no los podemos criticar. Para Ortega, estas ideas y
creencias hay que armonizarlas. Para poder armonizarlas, tenemos que cobrar
conciencia de nuestras creencias. Para eso, los filósofos siembran la duda. Pero esa
armonización entre las ideas y las creencias no solo tiene lugar dentro de las personas,
sino también en la sociedad y la cultura. Según Ortega, las culturas más avanzadas son
aquellas en las que se ha logrado una mayor armonización entre creencias e ideas. La
lucha por esta armonización se da a lo largo de la historia de cada sociedad. Ortega
distingue tipos de épocas y tipos de generaciones. En cada época existen tres tipos de
generaciones, que se llevan unos 15 años entre ellas: jóvenes, adultos y ancianos.
Distingue dos tipos de épocas: acumulativas, que son aquellas en las que dominan las
ideas y creencias de la generación de los ancianos, por eso son estables; y polémicas,
que son aquellas en las que tiene lugar una crisis. Para solucionar esa crisis, polemizan
las generaciones entre sí. La generación de los ancianos trata de resolver la crisis con
sus propias ideas y creencias. En la generación de los adultos hay gente que aboga por
un cambio, pero no señala ningún objetivo. La generación de los jóvenes trata de
solucionar la crisis proponiendo nuevas ideas y creencias. Esta última solución es la que
defiende Ortega.

Ética Nietzsche

A continuación, se va a explicar el pensamiento ético de Nietzsche. Para


ello es preciso explicar su obra El nacimiento de la tragedia, que está
influenciada por Schopenhauer, Wagner y Heráclito. El objetivo de esta obra
es analizar cómo la cultura griega clásica respondió al hecho de que la vida es
cruel, dolorosa y sin sentido. La vida es dolorosa, cruel y carente de sentido,
tal y como Schopenhauer dice. Para ello se fija en las manifestaciones
artísticas de la antigüedad clásica, como la música o la tragedia. En ellas
Nietzsche identifica dos impulsos que se corresponden el héroe y el coro de la
obra. El coro está representado en el impulso dionisíaco de Dionisio. El
impulso dionisíaco consiste en afirmar la vida y el destino trágico tal y como
es, es decir, con toda su rudeza, crueldad, sufrimiento y sinsentido. Dionisios
es una afirmación del caos. El héroe lo encuentra representado en el impulso
apolíneo de Apolo. El impulso apolíneo es la ficción necesaria para poder
afrontar la vida tal y como es, es el impulso del orden, la razón, la mesura y el
sueño. Estos dos impulsos en la cultura griega clásica están en equilibrio, lo
cual es señal de que esa cultura y su moral era sana. El problema es que
Eurípides, en sus obras de teatro, prescinde del coro, es decir, del impulso
dionisíaco. Además, Sócrates y Platón crean una ficción apolínea que es el
mundo de las Ideas, defendiendo que es la única realidad y negando la
realidad del mundo sensible. Esto tiene un peligro porque, como niega la
realidad, cuando se le presenta no van a saber afrontarla. Lo que crea un
resentimiento a la vida porque son unos cobardes.

Nietzsche distingue entre dos tipos de seres humanos, según las fuerzas
o impulsos que nos componen y dominan: las activas y las pasivas. Las
activas afirman la vida y nos hacen crear valores positivos sobre la vida,
ficciones que nos permiten seguir queriendo la vida, conformando una moral
de señores, propia de personas fuertes. Las personas en las que predominan las
fuerzas pasivas niegan la vida y crean valores negativos, conformando una
moral de esclavos, propia de personas débiles que niegan la capacidad humana
de crear sentido. En la antigüedad clásica, Sócrates y Platón crearon un
sistema de metafísico, epistemológico y moral de esclavos. En sentido
metafísico crean una ficción, el mundo de las Ideas, defendiendo que era la
única realidad. En la epistemología olvidan el carácter metalógico de los
conceptos. Por una parte, niegan la capacidad creadora de conceptos y que
todo concepto es una generalización. Su moral es una moral de esclavos
porque niega los impulsos naturales del ser humano. Esta moral fue adoptada
por el cristianismo, que la convierte en hegemónica en toda Europa. Según
Nietzsche, hay que hacer una transvaloración o transformación de valores,
pero que no significa considerar lo que antes se consideraba malo ahora
considerarlo bueno y viceversa, sino que consiste en destruir todas las
valoraciones, o sea, todo el sistema moral de Occidente. No obstante,
Nietzsche afirma que Dios ha muerto. Para Nietzsche, Dios es la cristalización
en un concepto de todas las ideas y valoraciones creadas por Sócrates y
Platón, adoptadas por el cristianismo. Que Dios ha muerto significa, por tanto,
que ese sistema moral está derrumbándose porque la gente está dejando de
creer en él. Esto conduce a lo que llama Nietzsche el nihilismo, término que
proviene del latín nihil, significa nada; nihilismo significa ausencia total de
valores hegemónicos. Nietzsche distingue varios tipos de nihilismo: el
religioso, el reactivo y el activo. El nihilismo religioso consiste en negar la
realidad y sustituirla por una ficción, el mundo de las Ideas, que implica
valorar la nada, y por eso el sistema se derrumba. Otra razón por la que el
sistema se derrumba son los avances científicos y tecnológicos. El nihilismo
reactivo es una actitud al nihilismo absoluto, como la actitud de
Schopenhauer, que niega la realidad del sistema moral hegemónico creado por
Sócrates y Platón. [explica más] El nihilismo activo es la actitud de Nietzsche,
quien afirma la ausencia de sentido, porque esa actitud reconoce nuestra
capacidad creadora, creativa y artística del ser humano. El sentido de la vida
lo creamos los seres humanos y lo podemos modificar siempre que queramos.
Esta afirmación del mundo y de la vida del ser humano, Nietzsche lo asocia a
un nuevo tipo de hombre. Este nuevo tipo de hombre es el superhombre.

Para Nietzsche, más que definir al superhombre con determinantes


características, podemos entender lo que es contrarrestándolo con aquello que
no es. El superhombre no es como el hombre del sistema moral cristiano. No
es cobarde, no niega la vida y no es débil. El nihilismo como consecuencia
vital de valores hegemónicos hace posible el surgimiento del superhombre
porque permite cobrar conciencia de nuestra capacidad creadora. El
superhombre está por venir y puede que nunca llegue. El superhombre no es
alguien que se deje llevar por sus instintos o impulsos naturales, sino que es
plenamente consciente y responsable de sí mismo y de sus acciones. Nietzsche
compara al superhombre con un niño, en la medida en que juega libremente
sin miedo a la vida, porque afirma la vida y no quiere dejar de experimentarla,
porque es capaz de abrazar al eterno retorno de lo mismo. El eterno retorno de
lo mismo es una idea que parte del descubrimiento de una idea que Nietzsche
califica de abismal. En esta idea influye Heráclito y la idea de que el tiempo es
circular. La idea de Nietzsche consiste en que nuestra vida la vamos a volver a
vivir igual por toda la eternidad. Explica esta idea en el aforismo 341 de La
gaya ciencia.
Resume el superhombre y explica mucho más el eterno retorno de lo
mismo. Es lo más importante del tema, puesto que es la ética de
Nietzsche, que es lo que se pregunta

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