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SLT 098

Clara Sánchez ganó el Premio Planeta de Novela con su obra La dama del hechizo, mientras que Angeles González Sinde fue finalista. El artículo también discute la poesía argentina contemporánea, centrándose en la obra de Juan Gelman y su relación con otros poetas. Además, se menciona la nueva novela de Mario Vargas Llosa, El héroe discreto, que explora temas de corrupción y poder.

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Clara Sánchez ganó el Premio Planeta de Novela con su obra La dama del hechizo, mientras que Angeles González Sinde fue finalista. El artículo también discute la poesía argentina contemporánea, centrándose en la obra de Juan Gelman y su relación con otros poetas. Además, se menciona la nueva novela de Mario Vargas Llosa, El héroe discreto, que explora temas de corrupción y poder.

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CARLOS RICCARDO SELVA ALMADA

“Sin nuestro cuerpo Una voz distinta


no hay idea, espíritu ni en la literatura
representación” argentina
Página 3 Página 4

SUPLEMENTO LITERARIO TÉLAM I REPORTE NACIONAL AÑO 2 I NÚMERO 98 I JUEVES 17 DE OCTUBRE DE 2013

¿Qué sabe
el decir
del no decir?
CLARA SÁNCHEZ GANÓ EL PREMIO PLANETA DE NOVELA
La escritora española Clara Sánchez con su novela No es distinta la noche (1990), El palacio varado (1993),
La dama del hechizo ganó la 62ª edición del Premio Desde el mirador (1996), El misterio de todos los días
Planeta de Novela, dotado con 601.000 euros, mientras (1999), Últimas noticias del paraíso –por la que recibió
que la exministra de Cultura de José Luis Rodríguez el Premio Alfaguara de Novela 2000–, Un millón de luces
Zapatero, Angeles González Sinde, fue elegida finalista por (2004) y Presentimientos (2008). Con Lo que esconde
Volver a los 17 y recibirá 150.250 euros. Entre otras obras, tu nombre obtuvo en 2010 el Premio Nadal de Novela y se
Sánchez es autora de Piedras preciosas (1989), consolidó como escritora en toda Europa.

2 REPORTE NACIONAL SLT JUEVES 17 DE OCTUBRE DE 2013

daq”, “deconstrucción”, “semió-


tica”, “Dios” y “proceso simbóli-
DANIEL co”, y se habla del hambre, el ca-
FREIDEMBERG pitalismo, las guerras y la tortura,
pero también de la infancia y el

Y
a quién le importa? amor y la poesía, el deseo, el es-

¿ Supongamos que es
cierto lo que una
reseña de Los Inro-
panto y el lenguaje: ¿De todo eso
hay que hacerse cargo? Más bien
de lo que implica esa multiplici-
ckuptibles decía de Juan Gelman el dad de existencias cuando irrum-
año pasado, o, más bien de su poe- pe ante una subjetividad abierta,
sía. “Impresiona lo distante que como diciéndole “así son las co-
está, técnicamente, la poesía de sas”. Lo que es porque es, así co-
Gelman de la que se ha desarro-
llado a la sombra, precisamente,
de sus enemigos virtuales, los
Lamborghini. Se presentan todas
¿Qué sabe mo es, sin pedirnos permiso, y
que, por ser, es implacable, e in-
comprensible, porque “lo existen-
te” se burla de nuestras capacida-
las diferencias: temperamentales,
generacionales y estéticas. Si la
obra del primero va a germinar en
continuadores de valía, habrá que
el decir des de entender, las excede: más
vale mirar eso de frente hasta don-
de se pueda, sin resguardos ni co-
artadas. De ahí que también en la

del no decir?
esperar que la poesía argentina presentación haya recordado una
actual, a su vez, cumpla su ciclo y palabra que Gelman inventó, o al
sea leída como fechada en una cir- menos usa mucho: “despasión”.
cunstancia caduca”. Supongamos Que yo sepa, nadie más usa esa
que, como dice el comentario, palabra, “despasión”, que a Gel-
Gelman y los Lamborghini son man le permite dar cuenta de una
“enemigos virtuales”, aun cuan- de las áridas condiciones que pa-
do hay serios motivos para des- recen regir la vida en el tiempo
confiar de una afirmación tan que nos está tocando. Los que han
simplista, y de que se pueda así renunciado a las pasiones o las
nomás decir “los Lamborghini”, desdeñan (¿los cultores de lo que
como si no hubiera insalvables di- el reseñista de Los Inrockuptibles
vergencias entre la propuesta de llama “la poesía actual”, entre
Leónidas Lamborghini y la de su res de “lo actual” suelen coincidir dría pasar con eso, llámese como te, de ‘eso’ de lo que la palabra po- ellos?) sostienen que el objetivo es
hermano Osvaldo, y supongamos en su rechazo a Gelman, ¿Y a se llame? Cada uno sabrá, porque ética, radicalmente consciente de ser realistas, que lo que corres-
que, en todo caso, es a la sombra quién le importa? ¿Tan importan- no hay otra que poner a jugar la su propia insuficiencia, busca ha- ponde es, en vez de expresarse o
de esa herencia, o no importa a te es que una obra esté de acuerdo propia subjetividad en esa dificul- cerse cargo, con lo que en ese in- imaginar, aceptar que las cosas
qué sombra, que se desarrolló en o no con lo que demanda “el ciclo tosa aventura, si de veras se quie- tento aparece y destella oscura- son tal como son, y que nuestros
la Argentina una poesía que en lo por el que está pasando la poesía re enfrentar el desafío que esos mente, como atisbos de verdad o sentimientos o las conmociones
temperamental, lo generacional argentina”? ¿Tiene eso algo que textos proponen: “¿Qué sabe el contactos con la crudeza del mun- de nuestra subjetividad no hacen
y lo estético nada tiene que ver ver con la experiencia de enfren- decir del no decir? ¿Ahoga sus do, pero también como inestables más que obturar toda posibilidad
con lo que escribe Gelman. Y su- tar un libro como el reciente Hoy, plantitas, huye de su trazado? Los movimientos de la mente arroja- de percibir cómo es el mundo, y
pongamos que, como supone la de ver qué pasa durante ese im- practicantes de fuera del espejo da a la lectura que importan de por cómo lo es, en particular, en esta
reseña y como se ha impuesto ca- previsible e incierto encuentro parlan como si fueran otros del sí. A eso llamo ‘poesía’, pero quien etapa de la historia. Gelman, en
si con el status de un discurso ofi- con el bullir de las letras? lenguaje”. quiera puede llamarlo como se le cambio, opta por hacerse cargo
cial cuando se habla de “poesía ac- ¿Y si no tiene nada que ver con Todo esto viene a cuento por- ocurra, y en todo caso, no es cómo de lo que es, tal como es, y tam-
tual” en la Argentina, esa poesía, los rasgos temperamentales, ge- que Hoy es, para decirlo sin vuel- se llama ni en qué estante lo ubi- bién de los sentimientos y las con-
la que tiene esos rasgos, es la que neracionales y estéticos que, se- tas, un libro “difícil”. Todos los li- camos lo que importa”. mociones que “eso que es” desata,
más puede reconocerse como gún dicen, prevalecen en estos bros de Gelman lo son, desde ha- “Entren ahí”, les diría a los lec- incluido el horror, incluidos la
propia de esta etapa, aun cuando tiempos, no podemos leer el últi- ce unos quince años, pero lo son tores. “Acepten el juego, entren a culpa, la incerteza y el muro ne-
poner bajo esa etiqueta a toda la mo Gelman? ¿No nos va a pasar cada vez más, y a eso apunta la re- un juego cuyas reglas no conocen, gro de vacío que se abre ante la
“poesía actual” es no sólo exage- nada en su lectura? ¿Va ser poco ferencia a la reseña de Los Inro- y que por eso mismo vale la pena, evidencia de lo inevitable. No
rado sino una simplificación que digno de consideración eso que ckuptibles que hice durante la pre- pero no traten de entender, por- hay, en el lenguaje, palabras ni fra-
ofende la inteligencia de cual- tal vez nos pase? ¿Y qué tal si pro- sentación de ese libro en la Biblio- que nada hay que entender: es de ses que a uno le alcancen para dar
quiera que se ponga a averiguar bamos a ver qué pasa? Más aún: teca Nacional, como advirtiéndo- la imposibilidad de entender de lo cuenta de algo así, y, por eso, en
seriamente. ¿Y a quién le impor- supongamos ya no sólo que no es les a los lectores “aténganse a algo que trata esta escritura, o es esa vez de intentar nombrarlo, la es-
ta, aunque fuera cierto? actual lo que Gelman viene ha- que no van a saber qué es, no es- imposibilidad la que la organiza y critura de Gelman lo ronda, en
Demos por cierto que, a dife- ciendo, sino, incluso, que no es peren que se adapte a ninguna eti- la pone en marcha. De lo que se sucesivos y frustrados intentos
rencia de lo que ocurría hace un poesía. Quitémosle el rótulo de queta, ni a casillero alguno ni a trata, sí, es de hacerse cargo”. ¿De entrecortados, indirectos, enig-
cuarto de siglo o algo más, la obra poesía y enfrentémosnos a los ninguna expectativa, sepan que lo qué? En Hoy aparecen menciona- máticos: ahí, en esa sucesión des-
de Gelman no tiene “continuado- 238 textos que Gelman reunió en que acá les espera es una incursión dos Irak, Afganistán, Yemen y So- quiciada y huidiza, está la posibi-
res de valía”, y no faltan motivos Hoy. ¿Qué nos pasa o qué nos po- sin garantías en lo no previsto, no malía, y están palabras como “nas- lidad de “tocar algo”, de poner al-
para suponer que realmente así es, para conocer nada o aprender si- go en juego. Para quien se atreva,
como que de veras es cierto que no para entrar en contacto con la claro, si está interesado en probar,
los que se presentan como titula- hosca complejidad de lo existen- o probarse, a ver si algo le pasa.
VARGAS LLOSA Y SU PRIMERA NOVELA DESPUÉS DEL NOBEL
El escritor peruano Mario Vargas Llosa propone en El héroe y tiene 16 novelas escritas, apela a una estrategia inspirada
discreto, su primera novela después de haber ganado el en Las palmeras salvajes, la emblemática obra que el
Premio Nobel de Literatura en 2010, una trama que entrelaza norteamericano William Faulkner escribió en 1939, que
el humor con el melodrama y el sexo a través de dos historias consiste en superponer dos planos narrativos que se
paralelas que reflexionan sobre la corrupción y el poder. Tras alternan, un recurso que exploró en La tía Julia y el escribidor
la investigación en que basó su novela anterior El sueño del (1977), El hablador (1987), El paraíso en la otra esquina
celta (2010), el literato, que ya lleva más de 50 años de oficio e incluso en sus memorias El pez en el agua (1993).

JUEVES 17 DE OCTUBRE DE 2013 SLT REPORTE NACIONAL 3

Carlos Riccardo
“Sin nuestro cuerpo no hay idea,
espíritu ni representación”
hacen llamar chamanes, cuando
un chamán auténtico no vendería
PABLO E. su saber ni su cultura ancestral.
CHACÓN
¿Cuánto y qué le debes al magisterio

E
n La forma oscura, el ensa- de Oscar del Barco al respecto?
yista y poeta Carlos Ric- Muchísimo. Es claro. Oscar del
cardo amplía las vías del Barco fue el que un día charlando,
conocimiento, concentrándose le dio dirección a estas experien-
esta vez menos en la transforma- cias con alucinógenos para que
ción espiritual susceptible de ocu- fueran un instrumento de explo-
rrir en contacto con plantas de ración y no un fin en sí mismo: el
poder que en el preciso instante resultado fue La forma oscura. Pe-
cuando la conciencia capta al ro la importancia de Oscar del
mundo, su manifestación y su es- Barco no se agota allí, según mi pa-
tética, mediante los instrumentos recer. Es uno de los filósofos más
de la percepción. importantes que ha dado la Ar-
El libro, publicado por la casa gentina. Ha sabido pensar desde
Descierto, se compone de peque- su propio lugar temas fundamen-
ños ensayos, reflexiones y dibujos tales como: el marxismo, Dios, el
de un testigo en un escenario da- arte, la poesía entre otras cosas, lle-
do vuelta para la imaginación, gando incluso a cuestionar nues-
desfondado y abierto al pensar. tra propia historia en su polémica
Riccardo nació en Buenos Ai- carta pública sobre el No matarás.
res en 1956. Fue miembro del
consejo de redacción de la revista Las ilustraciones, los dibujos, las
Último Reino y coeditor de Tse-Tse. ondulaciones que aparecen en tus
Publicó, entre otros libros, Mem- libros, ¿las pensás como repre-
brana, Solares, México City y Cua- sentaciones de un mundo perso-
dernos del peyote. CARLOS RICCARDO. “NUESTROS SENTIDOS SON LOS ÚNICOS MEDIOS QUE TENEMOS PARA PERCIBIR EL MUNDO”. nal o de una conexión con cierta
Esta es la conversación que forma oscura? Entonces, ¿qué es
sostuvo con Télam. mero intuitivamente, pero todos tán vivos, él vio eso. Pero para re- nal. A él se le había acabado la vo- esa forma oscura?
(salvo los textos de la segunda par- tomar el problema de la ciudad, luntad necesaria de escribir, de La forma oscura y me remito al epí-
¿De qué tipo es la distancia que te) tratan de captar el punto de pareciera que en medios urbanos crear y diría, de vivir. No puedo grafe de Demócrito que da nom-
hay entre Cuadernos del peyote y percepción de la conciencia ante se usaran las drogas psicotrópicas afirmar que se haya terminado en bre al libro, son nuestros sentidos,
La forma oscura? lo que se manifiesta. Punto que ya no como una manera de expandir general el espíritu épico. Veo co- los únicos medios que poseemos
Hay una primera y evidente que es una cuestión estética. la conciencia (vieja expresión) y mo todavía hay quienes quieren para percibir el mundo, com-
es la distancia temporal entre am- de esa forma intentar conocerse a transformar el estado de las cosas. prenderlo y pensarlo. Siempre se
bas, pero no es la importante. El ¿Es posible que en La forma... sí mismo (principio socrático fun- La juventud es épica. Lo que me ha jerarquizado lo trascendente
Cuaderno del Peyote fue la crónica campee cierto escepticismo res- damental) sino como un simple parece que se ha perdido es la éti- por sobre lo inmanente, la idea, lo
sumamente descriptiva de una pecto de los resultados con plan- pasatiempo o diversión. ca y no hablo de la moral indivi- espiritual por sobre lo corporal o
transformación, si querés llamala tas de poder en un medio más o dual o de un grupo, sino de la re- físico. Un mundo ideal por enci-
espiritual, pero sobre todo de una menos urbano? Lo que empuja a preguntar si es lación, de la conciencia, del res- ma del material. Es curioso que
experiencia fundamental de la No hay escepticismo a priori, lo posible una experiencia extática peto para con el otro, el animal y un materialista como Demócrito
cual mucho no se puede decir que sucede en un medio urbano en un espacio que se ha quedado, la naturaleza que en algún mo- hable de dos formas de conoci-
porque excede los límites del len- es, esencialmente, el corte, la des- para hablar como Néstor Sánchez, mento se consideró sagrada. miento relegando a nuestros sen-
guaje. La forma oscura, en cambio, conexión con los flujos de energía sin épica? Algo de esto pensaba tidos a un plano oscuro. Pero sin
es un conjunto de pequeños ensa- que se pueden percibir en la natu- Néstor Perlongher y quizá haya si- ¿Se han degradado esas experien- nuestros sentidos, sin nuestro
yos acerca de la percepción del raleza. No es lo mismo estar hip- do una de las razones que lo llevó cias con cierto turismo alucinóge- cuerpo, no hay pensamiento, no
mundo, sin que hubiera en el co- notizado por una corriente de a la iglesia del Santo Daime. no muy de moda en determinados hay espíritu, no hay idea, no hay
mienzo un proyecto para tal tipo agua, o por el sonido de un peque- Pero el fin de la épica para Néstor circuitos? representación. Hay algo que por
de objetivo. Se fueron dando pri- ño arroyo, que encontrase en una Sánchez era una cuestión perso- Sin dudas y es parte de lo que ve- ahora no podemos nombrar.
casa de la ciudad atravesado por nía diciendo. Ahora se vende la ex-
los ruidos de los colectivos. Cuan- periencia en porciones cuando en
do digo flujo de energía hablo de verdad debería ser un camino de
esos cielos de Van Gogh que es- conocimiento. Hay muchos que se
AMORES PROHIBIDOS. LAS RELACIONES SECRETAS DE MANUEL BELGRANO.
Las pasiones desbordadas, la idiosincrasia porteña de una hombre de ojos azules, intelectual y apasionado en María
Argentina que deseaba emanciparse del gobierno español y Josefa Pepa Azcurra, una jovencita porteña con la que
la influencia de figuras emblemáticas de la historia son vivió una intensa relación, aunque sus padres la habían
algunos de los aspectos de la nueva novela histórico- prometido en casamiento a un pariente español. A pesar
romántica de la escritora Florencia Canale, Amores de esa situación, los jóvenes mantuvieron un intenso amorío
prohibidos. Las relaciones secretas de Manuel Belgrano. del que nació un hijo varón que fue criado por Juan Manuel
El libro relata las pasiones que supo despertar este atractivo de Rosas: Belgrano nunca se enteró de su existencia.

4 REPORTE NACIONAL SLT JUEVES 17 DE OCTUBRE DE 2013 DIRECTOR DEL SUPLEMENTO LITERARIO TÉLAM: CARLOS ALETTO [Link]

CONTRATAPA
OSVALDO QUIROGA

Selva Almada
Una voz distinta en la literatura argentina

L
as dos novelas de Selva
Almada, El viento que
arrasa y Ladrilleros, dan
cuenta de una nueva
voz en la literatura argentina. La
potencia que despliega la palabra
en sus textos resulta única para el
lector. Juan José Saer sostenía que
los versos largos de Juan L. Ortiz
constituían una “lírica narrativa”.
Y después de leer las novelas de
Selva Almada, la idea de una lírica
narrativa anclada en lo poético pa-
rece la más acertada para referirse
a su obra. Porque la prosa de esta
escritora entrerriana es regional,
pero no costumbrista. Los fantas-
mas que habitan sus relatos, las vi-
das de seres desprotegidos y a me-
nudo bárbaros, la cercanía con
criaturas que se agitan en un mun-
do que apenas comprenden, con-
fluyen en una construcción formal “El perro Bayo se sentó de gol- de baba y sangre, sintió tal furia personajes y el entorno. También para distorsionarlo. Casi una
precisa y sutil. pe sobre las patas traseras. Estuvo que le pegó una patada en las cos- hay algo de Juan José Saer, pero puesta en abismo cinematográfi-
El Reverendo que marcha con todo el día echado en un pozo, ca- tillas, como si así pudiese volver a sobre todo de Juan L. Ortiz, el ca. De hecho sus dos novelas po-
su hija atravesando un paisaje de- vado esa mañana temprano. El ponerlo de pie”. Los perros de gran poeta entrerriano. En sus drían llevarse al cine sin que los
solado en El viento que arrasa, o la hoyo, fresco al principio, se había Selva Almada forman parte de ese notas autobiográficas, de 1973, guiones alteraran lo esencial. Al-
agonía de Pajarito Tamai y Mar- ido calentando en su letargo”. Ese universo de límites difusos tan Ortiz explica: “… los años y el es- mada construye imágenes valién-
ciano Miranda en la primera esce- mismo perro, que abre el capítulo presente en ambas novelas. tudio y la experiencia, sobre todo dose de un lenguaje que nos arras-
na de Ladrilleros, inauguran una dieciséis de El viento que arrasa, es La recuperación de la oralidad la experiencia, la experiencia po- tra hacia nosotros mismos. Y allí
sucesión de imágenes donde lo si- el que en los párrafos siguientes va es otro de los puntos fuertes de la ética, la experiencia humana, la encontramos revólveres y cuchi-
niestro, aquello extraño y familiar a anunciar la tormenta. Los ani- narrativa de la autora. Cuando la experiencia íntima, me han per- llos, animales y seres humanos,
al mismo tiempo, empieza a co- males, la naturaleza y los persona- voz del narrador se mimetiza con mitido dar algún esbozo de forma tormentas y amaneceres que van
brar fuerza. Ladrilleros es una tra- jes de la autora comparten la vida la de los personajes cambia el a mis relaciones frente al mundo, y vienen mezclándose en un tor-
gedia. La imagen que acabamos con inquietante naturalidad. El punto de vista, pero no el tinte frente a las cosas, frente al paisaje bellino de palabras. “La bota –es-
de describir es el corolario del des- lector presiente que en ese univer- dramático de cada situación. La con todos los elementos que lo cribe en Ladrilleros– bordada con
encuentro de dos familias. La des- so cerrado, asfixiante y de pocas frase pasa de un modo descripti- constituyeran, ambicionando pa- lentejuelas y plumas de faisán
ventura se anuncia desde la prime- palabras algo terrible va a ocurrir. vo a uno intimista con tanta natu- ra la poesía la mayor flexibilidad vuela por el aire. El cielo de blan-
ra página de la novela. El viento que Las dos novelas de Selva Almada ralidad que apenas se percibe. El de movimientos y la mayor am- co se ha puesto azul. Pero azul,
arrasa, en cambio, tiene un final se leen bajo la amenaza de una sexo aparece a través del lenguaje plitud de sentido, sin desmedro, azul como en las postales. La bo-
que para algunos resulta esperan- desgracia que se avecina. Y aun- más descarnado y más natural: “A claro está, del necesario ritmo y ta gira largando destellos y en una
zador. Porque la autora intuye que que esto no ocurra, la sensación los dos les gustaba coger así. El de la necesaria ligereza”. Lo mis- de las vueltas se transforma en una
aún en circunstancias difíciles, y que tiene el lector es la misma. En montándola, mordiéndole la nu- mo puede aplicarse a la obra de culebra que también da giros, on-
hasta en un clima irrespirable, el Ladrilleros los perros son parte del ca, agarrado a sus pechos como la Almada. Darle a lo local el tono dula en ese día luminoso, según el
protagonista tiene la posibilidad botín de guerra de las dos familias brida de un caballo. Ella corco- exacto para que el lector pueda re- movimiento enseña el lomo ver-
de dejar una vida y elegir otra. Los enfrentadas: “Esa mañana, cuan- veando, levantando y bajando las conocerlo y al mismo tiempo dis- de o la panza blanca”.
márgenes de decisión son escasos do Tamai encontró al galgo muer- ancas para que el miembro de su tanciarse. Como si pasáramos por Resta decir que es la editorial
cuando pesa el abandono o la des- to, con los ojos vidriosos y la cabe- hombre se enterrara hasta el tron- un paisaje que conocemos y de Mardulce la que publicó El viento
idia. Sin embargo, en El viento que za descansando sobre un charco co”, escribe en Ladrilleros. pronto algo extraño irrumpiera que arrasa y Ladrilleros, lo que de-
arrasa el Tapioca no termina como ¿Con qué escritores podría muestra que son esas pequeñas
Tamai y Miranda, herederos estos compararse la poética de Selva editoriales las que se arriesgan por
últimos de una suerte de guerra Almada? En primer lugar con la buena literatura. No es poco en
entre Montescos y Capuletos en Horacio Quiroga, maestro para un mundo tan globalizado que re-
el paisaje entrerriano. mostrar el contrapunto entre los sulta cada vez más híbrido.

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