I.
PRÓLOGO
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) surge en un contexto de cambio y renovación social,
respondiendo a los desafíos educativos, culturales y tecnológicos de México en el siglo XXI.
Inspirada en la historia de la educación pública en el país y comprometida con los ideales de
justicia, igualdad y desarrollo sostenible, la NEM busca transformar el sistema educativo,
promoviendo no solo la adquisición de conocimientos, sino también el desarrollo integral de
los estudiantes. Este modelo pretende redefinir los propósitos de la educación, adaptándolos a
una era donde la información es abundante, pero donde el pensamiento crítico y el
compromiso con la comunidad se han convertido en necesidades urgentes.
A lo largo de los años, México ha transitado por distintas reformas educativas, cada una
con sus enfoques y prioridades, buscando siempre construir una educación más inclusiva,
accesible y de calidad. Sin embargo, en la actualidad, la NEM plantea un viraje radical hacia
una educación humanista, basada en valores cívicos, éticos y sociales, que forme ciudadanos
no solo capacitados en competencias técnicas, sino también conscientes de su papel como
agentes de cambio. La meta es una educación que responde a las necesidades de las
comunidades locales, pero con una perspectiva global, de modo que cada estudiante pueda
encontrar en su aprendizaje un vínculo con el entorno que lo rodea y el mundo en el que vive.
La NEM pone especial énfasis en la formación de una ciudadanía activa y responsable,
alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Esto se refleja en su enfoque
educativo basado en cuatro pilares fundamentales: el aprender a conocer , que promueve el
entendimiento profundo y la capacidad de investigar; el aprender a hacer , que enfatiza la
competencia para resolver problemas y enfrentar retos; el aprender a convivir , que fomenta la
empatía, el respeto y el trabajo colaborativo; y el aprender a ser , que impulsa el
autoconocimiento y la ética personal. Este modelo busca que los estudiantes puedan ser
individuos capaces de adaptarse y contribuir a la sociedad de manera significativa,
desarrollando una visión crítica y consciente de los problemas sociales, económicos y
ambientales de su entorno.
Un rasgo distintivo de la NEM es su enfoque inclusivo y multicultural, que valora la
diversidad de México y reconoce la importancia de las culturas indígenas y rurales. En este
sentido, la NEM se plantea como un modelo que celebra las diferencias y promueve el respeto
por las identidades culturales. Esto incluye no solo la incorporación de contenidos que reflejan
la historia, la literatura y las tradiciones de todas las regiones del país, sino también la
implementación de pedagogías que sean pertinentes para los contextos específicos de cada
comunidad. Así, el aprendizaje se convierte en una herramienta de empoderamiento personal y
colectivo, donde cada estudiante se siente valorado y respetado en su identidad y origen.
La NEM también busca preparar a los estudiantes para un mundo cada vez más tecnificado
y globalizado, por lo que fomenta el uso responsable de la tecnología y el desarrollo de
competencias digitales, sin perder de vista el equilibrio entre lo digital y el pensamiento
crítico. Los estudiantes son animados a explorar, analizar y utilizar la tecnología de manera
constructiva, desarrollando habilidades que les permitan enfrentarse a una realidad en
constante cambio y que, al mismo tiempo, refuercen su creatividad y capacidad de innovación.
En este sentido, la Nueva Escuela Mexicana no es solo una reforma educativa, sino un
proyecto de transformación social. Cada aula y cada escuela se convierten en espacios donde
los estudiantes y docentes colaboran para construir una comunidad de aprendizaje activa,
inclusiva y comprometida con el cambio positivo. Con esto, la NEM se presenta como una
oportunidad única para reimaginar la educación en México, apostando por una generación que
crece no solo con conocimientos académicos, sino también con una profunda conciencia social
y ambiental.
La NEM se caracteriza por una estructura abierta que integra a la comunidad. Prioriza la
atención de poblaciones en desventaja (por condiciones económicas y sociales), con la
finalidad de brindar los mismos estándares, para garantizar las mismas oportunidades de
aprendizaje a todas y todos los mexicanos.
Garantiza el derecho a la educación desde la educación inicial a la superior, llevando a
efecto cuatro condiciones necesarias (Tomasevski, 2004): asequibilidad, accesibilidad,
aceptabilidad y adaptabilidad de los servicios educativos. La asequibilidad implica la garantía
del derecho social a una educación gratuita y obligatoria, así como del derecho cultural al
respeto a la diversidad, especialmente de las minorías. La accesibilidad obliga al Estado a
facilitar una educación obligatoria gratuita e inclusiva a todas y todos: niñas, niños,
adolescentes y jóvenes. La aceptabilidad considera establecer criterios de seguridad, calidad y
calidez de la educación, así como de las cualidades profesionales del profesorado. La
adaptabilidad se refiere a la capacidad de adecuar la educación al contexto sociocultural de las
y los estudiantes en cada escuela, al igual que a la promoción de los derechos humanos a
través de la educación
A través de esta visión, la Nueva Escuela Mexicana se erige como una institución educativa
moderna, que busca sembrar en cada estudiante la semilla del cambio y del desarrollo
sostenible, asegurando que el aprendizaje no se limita a la esfera individual, sino que
contribuye al progreso. colectivo de toda la sociedad mexicana.
La "Nueva Escuela Mexicana" aboga por una visión de educación integral que trasciende
las paredes de las aulas y busca involucrar a todos los actores de la comunidad. Esto implica la
participación activa de padres, madres, tutores, líderes comunitarios, organizaciones locales y
otros miembros relevantes del entorno educativo. La colaboración de estos actores externos
enriquece la experiencia educativa, aportando diferentes perspectivas, conocimientos y
recursos que benefician a los estudiantes.
La participación de la comunidad circundante ha tenido un impacto significativo en el
proyecto educativo. Por un lado, ha fomentado un sentido de pertenencia y compromiso mutuo
entre la escuela y la comunidad, generando un ambiente educativo más sólido y cohesivo. Los
estudiantes se benefician al sentirse respaldados y apoyados por un entorno que valora su
educación y se involucra activamente en su desarrollo. Además, la participación de la
comunidad ha proporcionado recursos y oportunidades adicionales para enriquecer el
aprendizaje de los estudiantes. Por ejemplo, expertos y profesionales locales pueden brindar
charlas o talleres en áreas específicas, enriqueciendo el contenido académico y conectándolo
con el entorno real. La participación de la comunidad ha contribuido a una educación más
inclusiva, significativa y relevante para todos los involucrados, asegurando que el proyecto sea
sostenible y tenga un impacto duradero en la formación de los estudiantes.