Libro de Filosofía
Libro de Filosofía
Se llaman así por haber desarrollado su filosofía con anterioridad a Sócrates, filósofo
que marca un estudio diferente en la filosofía griega (otra razón más para calificarlos con
este nombre).
La principal preocupación de los presocráticos es la naturaleza (fisis) y el principio de
las cosas (arjé); por ello, se considera esta etapa, dentro de la filosofía griega, como la
etapa cosmológica.
La filosofía en este tiempo se desarrolla en las colonias jónicas e itálicas. Colonias
jónicas: situadas en el mar Jónico y Egeo. Son filósofos más empíricos, más apegados a
la experiencia sensible, con caracteres más materiales. Colonias itálicas: situadas en
torno al Adriático y al Tirreno. Son más especulativos, más abstractos.
1. Conjunto de seres que pueblan el universo, exceptuando de este conjunto las cosas
producidas por el hombre. En esta acepción la naturaleza viene a coincidir con la
totalidad de las cosas.
2. También se puede aplicar a clases o a conjuntos de cosas. En este caso, naturaleza
viene a significar lo que las cosas son, lo que antes denominábamos “esencia”, modo de
ser permanente o constante. La diferencia reside en que mientras la esencia prescinde
de los aspectos variables y cambiantes de las cosas, la naturaleza explica esas
variaciones y cambios.
Preguntar por la naturaleza es preguntar por lo que las cosas son para, a partir de ello,
explicar sus movimiento y procesos.
♣Dato previo: dentro del pensamiento griego no existe la idea de creación (procedente del
judeo-cristianismo) que admite la formación de algo a partir de la nada. Para los griegos
esto es inconcebible, siempre tendrá que haber un principio originario o arjé, a partir del
cual aparecen, se generan, las cosas que componen el mundo.
Los presocráticos pretenden explicar la realidad que existe a partir de algo (principio, arjé)
que se encuentra dentro de las cosas. En esta búsqueda no se han liberado del todo de
los elementos míticos. Se va abandonando la explicación mítica, sustituyéndola por una
racional, aunque no se hace de golpe. Atendiendo a esta búsqueda los filósofos
presocráticos pueden clasificarse en:
Considerado uno de los siete sabios de Grecia, por predecir un eclipse que pone fin a la
guerra ente los lidios y medos (28 de mayo del 585 a.C.).
Defendió el hilozoísmo, la suposición de que todas las cosas, incluso las inanimadas,
tienen, en cierto modo, vida.
Actividad científica: gnomon (escuadra o vara vertical cuya sombra señala la dirección y
altura del sol . Es la parte básica de un reloj de sol y la herramienta con la que
Eratóstenes midió el radio de la Tierra), mapa (primero en dibujar un mapa de la tierra
habitada)
El principio material de las cosas esápeiron (sin término, sin límite, sin definición): lo
indeterminado, lo indefinido. No se parecía a ninguna clase de materia del mundo ya
formado. El razonamiento tiene mucho sentido, ¿se les ocurre cuál puede ser?. Aplicó a
lo Indefinido los atributos propios de los dioses (inmortalidad, poder ilimitado, …)
El Aire, aliento del mundo, su fuente eterna y divina. “Al igual que nuestra alma, que es
aire, nos gobierna, igualmente el soplo y el aire envuelven el mundo todo”
Los dioses de Homero y Hesíodo son, con frecuencia, inmorales –lo que es
absolutamente cierto; y en segundo lugar, no hay motivos convincentes para creer que los
dioses sean en modo alguno antropomórficos. Jenófanes se da cuenta de dos cosas:
1ª. Que las diferentes razas atribuyen a los dioses sus propias características particulares.
Ese devenir o cambio no es irracional o caótico sino que se realiza atendiendo a unaley o
logos interno. Ley = Razón = Dios.
A partir de una única realidad es imposible que surja la pluralidad (en contra de lo que
afirmaban los milesios). Supongamos que originariamente sólo existía agua. ¿por qué no
sigue habiendo sólo agua? Si solamente había agua, ésta no pudo generarse a partir de
otra sustancia (que, por hipótesis, no había) ni puede transformarse tampoco en otra
cosa o desaparecer (¿qué podría hacerla desaparecer o transformarse si nada hay aparte
de ella?) Lo que no hay ni había desde siempre, no puede originarse; lo que hay desde
siempre, no puede ser destruido. Lo que hay, lo que es, el ente, es ingendrado,
indestructible, inmutable, compacto, indivisible, esférico.
Consecuencias de estas dos afirmaciones: si, por una parte, de una única realidad no
puede surgir la pluralidad y si, por otra parte, la razón nos obliga a aceptar la existencia de
una única realidad, no queda más remedio que negar el movimiento y la pluralidad.
Parménides elimina lo cambiante al afirmar lo permanente, elimina lo que las cosas
parecen ser (múltiples y cambiantes) al afirmar lo que son, elimina la pluralidad al
establecer la unidad; elimina el conocimiento sensible sacrificándolo por la razón.
El logos recae en una noción formal (juego lógico de esa noción) y abstracta (prescinde
de los aspectos diferenciadores de los entes reales)
En resumen: rigor de la deducción lógica a partir del principio de identidad: lo que es, es.
Si Aquiles, como gran atleta que es, deja una ventaja a la toruga, jamás podrá alcanzarla
Parménides tuvo un famoso discípulo, llamadoZenón de Elea, que creó las también
famosas llamadas aporías. Su intención era defender a Parménides contra sus atacantes,
los pluralistas. Todas ellas están dirigidas a negar la pluralidad y el movimiento.
Especialmente famosa es la de Aquiles y la tortuga: el corredor más rápido de toda Grecia
nunca pillará a la tortuga si tiene a bien ( ya que es mucho más rápido) darle una ligera
ventaja.
Influencias:
7. LOS PITAGÓRICOS
Pitágoras de Samos (532 a.C.) es una figura legendaria que da origen a una escuela (más
bien, hermandad o asociación religiosa en la que estudiaban igualmente hombres y
mujeres, una de las cuales, Teano, fue esposa de Pitágoras) cuya posterior influencia
será enorme. Pocas cosas se saben del Pitágoras histórico y de los primeros pitagóricos.
Éstos últimos tenían tanto respeto a la figura del maestro que posiblemente muchos de
los hallazgos matemáticos realizados por ellos se los atribuyeran a Pitágoras mismo.
También parece que tenían en la comunidad una regla de secreto que castigaba divulgar
la doctrina pitagórica. Se cree que fue el primero en llamarse a sí mismo <<filósofo>>,
acto de humildad del << sabio>> consciente de lo mucho que le falta por aprender.
matemática.
Hay una correspondencia entre las cosas y losnúmeros, que sólo capta la razón (gran
importancia debió tener el descubrimiento de Pitágoras de que los intervalos de la escala
musical podían expresarse en relaciones numéricas, al observar la relación entre las
longitudes de cuerda de una lira y el tono producido -parece que amante de la música
también utilizaba la lira para ayudar a los enfermos-: Pitágoras observo que con una
cuerda (unidad) reducida a la mitad y haciéndola vibrar se obtenía la octava (do natural),
si lo hacia en sus374 partes, la cuarta (fa) y en sus 272 daba la quinta (sol). Los números
implicados eran 1,2,3 y 4, el tetraktis. ). Estos números son los verdaderos principios de
la naturaleza, lo constitutivo del universo. Estudiaron los números perfectos (número que
tiene la propiedad de ser la suma de sus divisores, excluyendo, como es obvío, el propio
número. Por ejemplo 6=1+2+3 , 28=1+2+4+7+14), triangulares-28 (7),
120(15)-, cuadrados (1,4,9,16) y pentagonales (1,5, 12,22) amigos (220 y 284), etc…
Uno de los hallazgos que suponemos más satisfacción causaría a Pitágoras fue el
teorema que lleva su nombre, aunque va acompañado de un descubrimiento realmente
incómodo …. ¡¡¡la raíz cuadrada de dos!!!. Si tenemos un cuadrado de lado 1 e
intentamos averiguar su diagonal utilizando el teorema de Pitágoras obtendremos √2, un
número irracional, ya que no podía expresarse como fracción de números enter0s
(racional). La existencia de estos números hacía tambalearse su doctrina por lo que
parece que los pitagóricos guardaron ese descubrimiento en secreto. Hipaso de
Metaponto parece que fue su descubridor y que contravino la regla del silencio lo que hizo
que fuera expulsado de la escuela y erigida una tumba en su nombre ya que para los
pitagóricos estaba muerto. Su muerte real no está clara, unos dicen que murió ahogado
durante una tormenta en el Mediterráneo … otros dicen que fue ejecutado por los propios
pitagóricos).
La tetraktis, representación gráfica del número 10, número perfecto, de la divinidad, con
carácter sagrado, suma de 1+2+3+4; por ella juraban
Los números no son puras abstracciones o meros signos, sino que tienen entidad
material, lo que los llevó a identificarlos con los elementos geométricos elementales: uno-
punto, dos-línea, tres-superficie mínima, cuatro volumen mínimo (tetraedro).
PLURALISTAS
Sacerdote, místico, predicador ambulante, político, médico, poeta. Se dice que la muerte
le vino al arrojarse al Etna.
Cuatro son los elementos: fuego, tierra, aire y agua.
Existen dos fuerzas externas que impulsan a estos movimientos de mezcla y separación:
el Amor, que lleva a la unión y la Discordia, que impulsa a la separación. Así se han
formado los periodos de constitución del mundo, según vaya predominando una fuerza u
otra.
Su astronomía es mucho más racional que la de los predecesores. Las estrellas son
enormes piedras incandescentes, si no notamos su calor es por su lejanía. También
afirmó que la luna no tenía luz propia sino que la recibía del sol y que tenía planicies y
simas. Dio explicación a los elipses de luna y de sol.
Por lo que respecta a la biología defendió la idea de que los animales nacieron
originariamente en lo húmedo y después los unos de los otros.
Explican la realidad a partir de dos principios: lo lleno y el vacío. El mundo está lleno de
un número infinito de principios materiales e indivisibles, de átomos. Estos átomos se
mueven en el vacío.
El movimiento es eterno, sin cesar, sin un plan determinado, por azar, por necesidad,
automático y mecánico.
Defendió una doctrina ética no basada en los presupuestos del atomismo físico sino en la
moderación, sentido común y cordura, sentimientos típicamente griegos.
Como hemos visto en el tema anterior, los primeros filósofos y las primeras escuelas
filosóficas griegas intentan ofrecer modelos explicativos de la realidad. Su preocupación
es conocer y estudiar la naturaleza de las cosas; de ahí el nombre de físicos y de la
denominación de período cosmológico.
Los filósofos de esta nueva época se dan cuenta que las especulacines de los
presocráticos no ha conducido a una visión unitaria del mundo. Además, en este
momento histórico, los problemas proceden no tanto del universo como de la realidad
humana. Lo que les preocupa son los problemas del hombre, sobre el hombre, desde
una validez práctica y desde la eficacia para la vida diaria del ciudadano.
Inician una temática que podría denominarse filosofía moral y política, recogiendo las
preocupaciones que los propios ciudadanos atenienses manifiestan en la plaza pública.
Su aportación fundamental está en haber iniciado una reflexión sobre las estructuras
políticas y jurídicas de la sociedad griega y sobre los comportamientos morales del
ciudadano.
I. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICO-POLÍTICAS
Ahora tiene un sentido específico: maestros del saber (sophistés) que se dedican a
enseñar cobrando como quien ejerce cualquier otro oficio.
*Esplendor de Atenas*
Habían concluido las Guerras Médicas con clara victoria de Atenas (la mayoría de
las pólis griegas se habían unido contra los persas, liderados por Atenas). Este éxito, a
pesar de la desproporción entre los medios con que contaban los griegos frente los
persas, crea en los atenienses un fuerte sentido nacionalista: si han vencido a los persas,
se debe al favor de los dioses y a la superior areté de Atenas. Según la mentalidad griega
y sus ideales humanos (recuérdese el tema de la introducción), el triunfo es señal de
virtud, de excelencia. Triunfa quien se lo merece y goza del favor de los dioses. El triunfo
de Atenas significa que su organización es mejor y que su causa es justa porque ha
merecido el apoyo de los dioses.
El secreto de este éxito está en que todos los ciudadanos han colaborado en la guerra,
haciendo posible el triunfo sobre el régimen de tiranía de los persas.
*Cambios sociales*
¿Cómo no iban a ser solicitados estos nuevos filósofos a pesar del escándalo que supone
pagar por sus enseñanzas? Como los ciudadanos pagaban, parece que los sofistas
también enseñaban a convencer al contrario, aunque la estructura del argumento no fuera
muy firme. Dicho de modo menos sutil, se prestaron a engañar. Posiblemente de ahí
derive el exquisito trato que les da Platón: “codicioso, a la caza de jóvenes ricos,
comerciante y mercachifle de mercancías intelectuales, de cuyo valor o futilidad él no
tiene ni la más mínima idea”. Platón no fue el único, de ellos dijo Jenofonte “gente que,
como rufianes, venden por dinero la sabiduría a cualquiera. Hablan para engañar,
escriben sólo por afán de lucro y no aportan beneficio alguno”. También de aquí deriva la
denominación peyorativa de sofisma a una argumentación que se reviste de apariencia
lógica y de verdad, a pesar de que encierra una falsedad expresamente buscada por
quien lo formula para confundir al contrario. (¿Os acordáis del año pasado cuando vimos
las falacias?)
*Crisis de ideas y valores*
Los sofistas son la traducción al pensamiento del proceso de cambio al que se encuentra
sometida la sociedad ateniense: se limitaron a proporcionar a sus conciudadanos los
medios y las artes para lograr sus aspiraciones.
Si ahora no es la herencia lo que da derecho a participar, ni las leyes tienen origen divino,
es preciso formar a individuos capaces de lograr el gobierno de la ciudad por sus dotes de
persuasión y leyes que se justifiquen por ser convenientes para la ciudad.
UNIVERSAL PARTICULAR
NECESARIA ACOMODATICIA
Cuando hemos elaborado este cuadro no nos ha costado prácticamente nada establecer
como las leyes de la naturaleza (sea la de la gravedad u otra) tienen caracter universal,
necesario, fijo e inmutable. Si lo que analizamos es cualquier ley humana descubriremos
que es particular (en todos los países no tienen nuestras leyes) es acomodaticia (se
adapta a las necesidades actuales) y es cambiante (véase cuántas veces hemos
cambiado la ley de educación). Si a nosotros no nos ha costado mucho, a los sofistas,
esos maestros del saber, tampoco les costaría demasiado.
La novedad de los sofistas radica en hacer ver a los atenienses que muchas de las leyes
que ellos tenían como fijas e inamovibles (la Constitución tenía poco menos que carácter
sagrado, leyes de la ciudad, etc…) no eran más que construcciones humanas,
convencionales, variables y acomodaticias. Los sofistas habían viajado mucho y conocían
muchas constituciones y muchas leyes. La naturaleza genera leyes naturales, pero las
humanas son fruto de factores históricos y de intereses de grupo. Y por supuesto, se
pueden modificar y cambiar. Por lo tanto, las leyes y las normas humanas no tienen
carácter fijo y universal; su aceptación procederá única y exclusivamente del acuerdo. Si
no hay una ley general, cualquiera (o al menos unas cuantas) puede establecerse. Esto
nos lleva a la siguiente característica.
3. RELATIVISMO Y ESCEPTICISMO
1. Una tesis epistemológica según la cual no hay verdades absolutas; todas las llamadas
“verdades” son relativas, de modo que la verdad o validez de una proposición o de un
juicio dependen de las circunstancias o condiciones en que son formulados.
2. Una tesis ética según la cual no se puede decir de nada que es bueno o malo
absolutamente. La bondad o maldad de algo dependen asimismo de circunstancias,
condiciones o momentos.
A) De un modo radical se afirma que nada es verdadero (ni falso) y nada es bueno (ni
malo); los predicados ´verdadero´, ´falso´, ´bueno´y ´malo´deben dejar de utilizarse.
El relativismo de los sofistas está perfectamente expresado en una de las frases más
famosas de la filosofía, pronunciada por Protágoras:
“El hombre es la medida de todas las cosas; de las que son, en tanto que son; de
las que no son, en tanto que no son”
VERDAD →VALIDEZ
Ya vimos al comienzo del tema como los sofistas, en contraposición con los filósofos
presocráticos, se ocupaban más de las cuestiones prácticas que de las especulativas o
teóricas. No se van a preguntar por el ser de las cosas sino por las cosas tal y
como aparecen en la realidad concreta en que se dan. Por esa razón desaparece la
noción de verdad entendida como desvelamiento: las cosas son como aparecen. El
concepto de verdad es sustituido por el de validez de la misma manera que el
concepto ley universal fue sustituido porconvención.
“Un filósofo moderno que jamás haya experimentado el sentimiento de ser un charlatán
dará muestra de tener una mentalidad tan roma que, probablemente, su obra no sea
digna de lectura.
”Sócrates pertenecía, por su ascendencia, a lo más bajo del pueblo: Sócrates era plebe.
Se sabe, incluso se ve todavía, qué feo era. Mas la fealdad, en sí una objeción, es entre
los griegos casi una refutación. ¿Era Sócrates realmente griego? Con bastante frecuencia
la fealdad es expresión de una evolución cruzada, estorbada por el cruce. En otros casos
aparece como una evolución descendente. Los antropólogos entre los criminalistas nos
dicen que el criminal típico es feo: monstrum in fronte, monstrum in ánimo. Pero el
criminal es un decadente. ¿Era Sócrates un criminal típico? –Al menos no estaría en
contradicción con esto aquel famoso juicio de un fisonomista, que tan chocante pareció a
los amigos de Sócrates. Un extranjero que entendía de rostros, pasando por Atenas, le
dijo a Sócrates a la cara que era un monstruo, -que escondía en su interior todos los
vicios y apetitos malos. Y Sócrates se limitó a responder: “Usted me conoce, señor mío”
Si es cierto lo que nos cuenta Platón en su Apología, Sócrates tenía unos 70 años o
alguno más cuando fue condenado a muerte en el 399 a.C. ; por lo tanto, Sócrates debió
nacer hacia el año 470 a. C. en Atenas. Su padre, Sofronisco, parece que fue picapedrero
fino o escultor según algunos; su madre, Fenaretes, comadrona (“excelente y tremenda
partera” se lee en el Teeteto). Pertenecería a un grupo social poco distinguido, pero en
auge frente a la decadencia de la aristocracia ateniense. No obstante, su familia no fue
muy pobre porque Sócrates presta servicios en el ejército como hoplita (soldado de
infantería) lo que exige cierto patrimonio.
Partenón. Atenas
Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden con la época de esplendor de Atenas:
Sócrates vio como se comenzaron y terminaron las grandes edificaciones de la era de
Pericles.
Era de una robustez considerable y tenía una gran capacidad de resistencia: llevaba el
mismo vestido en verano e invierno, caminaba con los pies desnudos (incluso en
campañas invernales), austero y sobrio en la comida hasta el punto de atribuir a esto que
no contrajera la peste de Atenas del año 429 a.C. Parece que también era poco
agraciado, por no decir, simplemente, que era feo (véase el texto de Nietzsche, Alcibíades
lo presenta como algo parecido a un sátiro o un Sileno en el Banquete de Platón y
Aristófanes decía que se pavoneaba como una gallineta y ridiculizaba su costumbre de
girar los ojos en todas direcciones, tal y como aparece en Nubes).
En el 406 a. C. rechazó que ocho generales fueran juzgados a la vez por ser ilegal y
porque lo que se pretendía era una pena más dura. Su valor moral lo volvió a demostrar
en el 404 a.C. cuando no quiso tomar parte en el arresto de León de Salamina, a quien
los Treinta trataban de condenar a muerte para confiscar sus propiedades. Posiblemente
Sócrates hubiese pagado con su vida esta negativa si no hubiesen caído los Treinta.
Restaurada la democracia, Sócrates fue llevado a juicio por Ánito (poderoso demócrata
que actuaba desde el trasfondo) y por Meleto. Esta es la acusación:
“Meleto, hijo de Meleto, del demo de Pithos contra Sócrates, hijo de Soronisco de
Alópece: Sócrates comete delito por no reconocer [o bien, no creer en] los dioses que
reconoce la ciudad y por introducir nuevas divinidades (asebeia, impiedad). También
comete delito por corromper a los jóvenes. Se solicita la pena de muerte.”
La dignidad con que asumió su condena a muerte y el hecho de ser el primer filósofo que
murió por la justicia han convertido a Sócrates en un personaje de leyenda, en el prototipo
de filósofo. El hombre más sabio de toda Grecia, dicho nada más que por el Oráculo de
Delfos, cuya frase más conocida es “sólo sé que no sé nada”. Sólo sabios como Sócrates
reconocen su ignorancia.
“Lejos de disertar como tantos otros sobre cuanto afecta a la naturaleza, lejos de buscar
el origen de lo que “los sabios” (sophós) llaman el mundo, o las causas necesarias que
han dado nacimiento a los cuerpos celestes, demostraba la locura de quienes se
entregaban a semejantes especulaciones. Es más, examinaba si se ocupaban de tales
cosas persuadidos de haber agotado los conocimientos humanos, y si creían prudente
descuidar lo que está al alcance de los hombres para meterse a profundizar los secretos
de los cielos.
En cuanto a él, entreteniéndose sin cesar con aquello que está al alcance del hombre,
examinaba lo que es piadoso y lo que es impío, lo que es honrado y lo que es
vergonzoso, lo que es justo y, por el contrario, injusto; en qué consiste la sabiduría y en
qué la locura, el valor y la pusilanimidad; lo que es el Estado y un hombre de Estado; qué
es el gobierno y cómo se manejan sus riendas. En fin, discurría a propósito de todos los
conocimientos que vuelven al hombre virtuoso, y sin los cuales pensaba que realmente se
merecía el nombre de esclavo”
Parece (otra vez) que inicialmente se interesó por temas de física, pero su vida se
convierte en una investigación acerca del ser humano. Centró sus investigaciones en
cuestiones éticas, en investigar al hombre desde su interior, haciendo suya la frase
“Conócete a ti mismo”. Recordemos que el tiempo que comparte Sócrates es el mismo de
los sofistas y, evidentemente, las preocupaciones muy parecidas, aunque las soluciones
sean muy distintas.
4. EL INTELECTUALISMO MORAL
Hay que dialogar y esforzarse no sólo por llegar a un acuerdo de lo que es justo sino
también de lo que es realmente la justicia. Y lo mismo que sucede con la justicia sucede
con el resto de las virtudes. Pongamos un ejemplo sencillo: llamamos “pájaros” a ciertos
animales que son muy diferentes entre sí; si los llamamos así será porque, a pesar de su
diversidad, tienen algún rasgo común que los hace ser a todos ellos pájaros y no peces.
Con la justicia el razonamiento es similar: si denominamos “justas” a determinadas
acciones será porque en todas ellas encontramos algún rasgo que denominamos
“justicia”. Debemos preguntarnos qué es la justicia para saber lo que hace que las cosas
sean justas. Sócrates busca las edefiniciones, los conceptos, la significaciones comunes y
objetivas.
Sócrates prersigue definir los conceptos morales y definirlos con exactitud porque sólo
sabiendo qué es la justicia se puede obrar justamente, sólo sabiendo qué es la
bondad se puede obrar bien, sólo sabiendo qué es la valentía se puede ser valiente.
A esta teoría ética que identifica virtud con saber se le denomina intelectualismo
moral.
Acudamos a un ejemplo sencillo, como le gustaría a Sócrates, para entender esta teoría:
Esta teoría conlleva una paradoja que Platón refleja en el Hipias Menor: el que obra mal
voluntariamente es mejor que el que obra mal sin querer. Puestos a hacer un edificio
mal, con la intención de que se caiga, ¿quién lo hará mejor, el arquitecto o el ignorante?
El ignorante haría mal el edificio sin querer pero el arquitecto lo haría mal voluntariamente,
sabiendo hacerlo bien. Lo mismo sucede con la justicia: sólamente el justo puede actuar
voluntariamente contra la justicia.
¿Ustedes conciben la posibilidad de que alguien, sabiendo hacer un edificio bien, lo haga
mal voluntariamente? ¡Racionalmente, es inconcebible! ¿Y que alguien, sabiendo qué es
la justicia, actúe injustamente? Sócrates no. Plenamente consciente de la paradoja que
encierra esta teoría, Sócrates responde: nadie hace el mal a sabiendas. Sócrates
considera imposible que nadie obre mal sabiendo que actúa mal (Recordad que era un
buen tipo). Nadie obra mal voluntariamente, sólo por ignorancia.
5. EL MÉTODO SOCRÁTICO
Su enseñanza (aunque no enseñaba) se desarrolla a través deldiálogo en dos momentos
diferenciados:
Desde la época de Sócrates han vivido muchos hombres empeñados en discutir las
creencias aceptadas y presentarnos las cosas conocidas bajo una óptica distinta. A
Sócrates se le acusó de exagerar el poder de la razón y de utilizarla sólo negativamente,
pero desenmascarar errores y desembarazarse de la broza intelectual es un paso
necesario para descubrir la verdad. Al cuestionar temas aceptados por todos, Sócrates no
contribuyó a mantener la estructura tradicional, mientras la polis se cimentaba en unas
ideas de las que nadie dudaba, como ocurre con toda institución humana.
Platón, discípulo de Sócrates, se inspiró en él y trató de llegar aún más lejos. Pensaba
que la razón nos proporciona la certeza de la existencia de conceptos tales como la
justicia, la belleza y la bondad en un mundo compuesto de ideas. No quería decir con esto
que existieran en la mente de una persona (como cuando decimos «Tengo una idea»),
sino que en alguna parte hay un mundo de realidad inmutable más allá del mundo
material mudable.
Esta realidad, a la que puede acceder el alma humana (que Platón, al igual que Sócrates,
distinguía del cuerpo) mediante el uso de la razón, está formada por tales ideas. Platón no
tenía en muy alta estima la conducta humana (sobre todo la de los demócratas que
habían condenado a muerte a Sócrates). Pensaba que la mayoría de las personas jamás
sería capaz de llevar la vida de bien que revela el mundo real de «formas» ideales. Sin
embargo, sus enseñanzas tuvieron importantes repercusiones, pues gracias a ellas la
humanidad ha seguido reflexionando sobre diversos temas y especialmente porque en
ellas se basa una tradición de pensamiento llamado idealismo: la creencia en la existencia
de un mundo más real que el de la experiencia material es perfectamente asequible para
la razón y no una simple cuestión de magia incomprensible.
Platón también tuvo un discípulo, Aristóteles, nacido en Tracia. Escribió sobre tantos
temas —biología, física, matemáticas, lógica, literatura, psicología, ética, política— que
dejó suficiente material como para que las personas cultas reflexionaran sobre él durante
dos milenios. Aristóteles marcó las directrices fundamentales que ha seguido la filosofía
casi hasta la actualidad. Era un pensador menos abstracto que Platón; le gustaba recoger
y clasificar hechos e ideas con el fin de formular las leyes generales que los regían. En
conjunto, y aunque resulta casi imposible juzgarlo, seguramente ejerció más influencia
que Platón, pero no cabe duda de que estos dos filósofos dominaron durante mucho
tiempo la historia del pensamiento.
SÓCRATES (-470 a -409): Sócrates, por su prédica constante, vivía rodeado de machos
enemigos. Además algunos de sus discípulos, después de los desastres de la guerra del
Peloponeso, habían participado en las tentativas para restablecer un régimen oligárquico.
En -399 poco después de la restauración de la constitución democrática, el ciudadano
Anitos hizo acusar a Sócrates de pervertir a la juventud. El tribunal popular de los
Heliastas lo condenó a beber la cicuta. Su fidelidad inquebrantable a los principios que
habían guiado toda su vida su sumisión a las leyes de la ciudad llevada hasta el extremo
de no querer huir para evitar una sentencia injusta, su digna muerte, de una serenidad
admirable, todo en esta actitud final contribuyó a dar a las enseñanzas ejemplares de
Sócrates una resonancia que no se ha extinguido todavía.
Procedamos como si se tratase de una acusación en regla de la cual no fue preciso leer
el propio texto: Sócrates es culpable por averiguar indiscretamente lo que acontece en la
tierra y en los cielos; por hacer triunfar la mala causa; por enseñar a otros a hacer lo que
él hace. . .
. . .Admitamos que vosotros me hablaseis del siguiente modo: “Sócrates, no queremos
dar crédito a Anitos; te vamos a declarar inculpable, pero con una condición: que no
volverás a emplear tu tiempo en examinar, cual has hecho hasta ahora, a las ¿entes, ni
en filosofar. De otro modo morirás”.
Pues bien, jueces, si trataseis de imponerme esa condición yo os replicaría: Atenienses,
muy reconocido os estoy y mucho os estimo, pero antes obedeceré al dios que a
vosotros. Mientras me quede, pues, un soplo de vida, mientras sea capaz de ello, estad
seguros que no cesaré de filosofar, de exhortaros y de hacer reflexionar a todo aquel de
vosotros que se cruce en mi camino. . . Joven o viejo, sea como sea aquel a quien
encuentre, extranjero o ciudadano, obraré con él de este modo, y muy especialmente con
vosotros, atenienses, ya que estoy más cerca de vosotros por la sangre. . . tan sólo una
cosa os pido: cuando mis hijos sean ya hombres, atenienses, castigadles, castigadles
atormentándoles como yo os atormentaba a vosotros en cuanto creáis advertir que se
preocupan del dinero o de cualquier cosa que no sea la virtud. Y si se atribuyen méritos
que no tienen … reprochadles por desdeñar lo esencial y atribuirse aquello que no les
corresponde. Si de tal modo obráis, seréis justo no sólo con mis hijos, sino conmigo.
Más la hora ‘es llegada de marcharnos: yo, a morir; vosotros, a continuar vuestra vida. De
vuestra suerte y la mía, ¿cuál es la mejor?
PLATÓN, Diálogos. Apología de Sócrates, págs. 59, 73 y 89.
PLATÓN (-427 a -347) Pertenecía a una familia de la aristocracia ateniense.
Probablemente había buscado en la enseñanza de Sócrates, como en la de los sofistas,
el arte de hacer una brillante carrera política. Pero al tomar contacto con Sócrates
abandonó sus propósitos y se dedicó afanosamente a la búsqueda del bien y de la
verdad. No renunciaba ni para sí ni para sus discípulos a la actividad política, pero la
concebía como una misión tan alta, que eran necesarios cincuenta años de estudio y de
meditación para prepararse. En -387 fundó en los jardines de Academos una escuela
filosófica: la Academia. Escribió diálogos filosóficos en los que Sócrates es, por lo gene
ARISTÓTELES (-384 a -322): Nació en Estagira, en la Calcídica; fue discípulo de Platón,
pero se separó de la enseñanza de su maestro y fundó en los alrededores de Atenas una
nueva escuela filosófica: el Liceo. Fue preceptor de Alejandro, Espíritu dotado de una
curiosidad universal, emprendió, entre otras cosas, la tarea de realizar con sus discípulos
un inventario de los conocimientos de su tiempo.
PARA SABER MAS…
Grecia, cuna de la filosofía
En la Grecia antigua surgieron las primeras manifestaciones de pensamiento filosófico
organizado y sistemático. Los representantes principales de esta sostenida corriente
fueron Tales de Mileto. Sócrates, Platón y Aristóteles. Decía este último que el origen de
la filosofía lo constituye el asombro del hombre y, en consecuencia, la reflexión, como
medio de explicar el mundo que lo rodea y sus elementos integrantes. En el siglo Vil a.C.
aparece Tales de Mileto, quién, no conforme con la primera explicación sobre las cosas,
de carácter mítico o sobrenatural, abre paso a una posición que intenta dilucidar los
orígenes, tanto del mundo en sí como del resto de lo existente, y que también propicia
una activa participación en el proceso de desentrañamiento. A este personaje se lo
considera “el padre de la filosofía”.
Con Sócrates se funda e! Humanismo (siglo V a.C.), pues es el iniciador de la escuela
que sitúa en el primer plano de la actividad filosófica al hombre. Para Sócrates, el hombre
constituía el primer objeto de estudio, en tanto que cada individuo debía conocer bien
quién era, lo que se sintetiza en la famosa máxima socrática del “Conócete a tí mismo”.
Su doctrina se completaba con la práctica de la virtud -la “arete”-, consistente en hacer
bien aquello para lo cual el hombre ha nacido. Por último, la constante interrogación
acerca del qué de todas las cosas -la ciencia, la virtud, la justicia, etcétera-redondea el
concepto de ciencia en la acepción que Sócrates le daba; es decir, saber bien qué son los
distintos objetos de análisis. Su método implicaba el hacer ver a las gentes, por medio de
la duda, lo que en realidad ignoraban.
Un discípulo suyo, Platón, y, a su vez, un seguidor de éste, Aristóteles, configuran la
síntesis más alta en cuanto a pensamiento filosófico de la Grecia clásica. Con ellos la
profundización del planteo adquiere características incluso hoy difíciles de superar. Sus
principios forman parte integrante de la esencia misma de la cultura occidental, y el
intento de solución de los problemas prioritarios del ser humano, de la ciencia, el
desplazamiento de la concepción mítica y, en consecuencia, la actitud racional para
interpretar el mundo de! hombre son siquiera los objetivos fundamentales concretados por
estos pensadores, en cuyassabias e inagotables fuentes aún bebe el saber
contemporáneo. Además, también en Grecia se produjo el primer sistema de gobierno de
carácter democrático, junto con el auténtico cosmopolitismo, o sea la primera visión de
alcances universales de la humanidad después de la cultura alejandrina.
EN GRIEGO CLÁSICO la palabra filósofo significaba “amigo de la sabiduría”. Durante el
período 550 a.C.-338 a.C. florecieron en Grecia varias escuelas filosóficas.
LOS PRIMEROS FILÓSOFOS Los atenienses practicaron una primitiva forma de
democracia que animaba a los ciudadanos a hablar de forma clara y persuasiva para
conseguir lo que querían. Los atenienses usaban la lógica (un razonamiento correcto)
para entender por qué las cosas ocurren de un modo determinado. De esta forma la
filosofía creció observando el mundo que tenía alrededor.
LOS SOFISTAS
En el s. V a.C. algunas personas se convirtieron en sofistas: profesores de retórica (el arte
de hablar en público). Tomaron el nombre de la palabra griega sofos, que significa
sabiduría. Los hijos de las familias más ricas empezaron a asistir a las clases de estos
profesores.
SÓCRATES
Sócrates (h. 469 a.C.-399 a.C.), considerado el padre de la filosofía, no estaba de
acuerdo con los métodos de los sofistas, quienes enseñaban a sus discípulos respuestas
ingeniosas para usarlas en los debates públicos. Sócrates animaba a sus alumnos a
cuestionarse el mundo que les rodeaba y a vivir según su propia conciencia, aunque eso
significara enfrentarse con la autoridad.
DIÁLOGOS
Sócrates no escribió ninguna de sus enseñanzas, pero algunos de sus diálogos con los
ciudadanos de Atenas quedaron reflejados en la obra de su famoso discípulo Platón (427
a.C.- 347 a.C.).
BEBER CICUTA
Las ideas de Sócrates disgustaron a las autoridades políticas y religiosas de Atenas. Tuvo
que comparecer ante la asamblea y responder de las acusaciones de corromper a la
juventud y menospreciar las creencias religiosas. La asamblea le condenó a beber un
veneno mortal: la cicuta.
PLATÓN
Platón, discípulo de Sócrates, provenía de una rica familia ateniense. Su primera intención
fue dedicarse a la política, pero perdió su entusiasmo cuando vio la corrupción que había
en Atenas. Dejó la ciudad, pero volvió al poco tiempo para crear la Academia, el primer
centro de enseñanza de la historia, donde trabajó hasta su muerte, a los 80 años. La obra
más importante de Platón es La república, donde describe su ideal de estado. Él creía que
la mejor forma de gobierno era una monarquía que combinara la dureza de un gobernante
con la sabiduría de un filósofo.
ARISTÓTELES
El discípulo más conocido de Platón fue Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), nacido en
Macedonia, en el norte de Grecia. Se trasladó a Atenas y asistió a la Academia de Platón,
donde demostró un especial interés por el estudio de la naturaleza. Gracias a una cuidada
observación del mundo y sus fenómenos, Aristóteles intentó descifrar las leyes
fundamentales del mundo natural. Filipo (382 a.C.-336 a.C.), rey de Macedonia, al norte
de Grecia, le propuso que se convirtiera en maestro de su hijo Alejandro (356 a.C-323
a.C.), quien más tarde se convertiría en Alejandro Magno.
EL LICEO
Al cabo del tiempo, Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo.
Mientras enseñaba a sus discípulos solía pasear, lo que hizo que empezara a conocerse
como la escuela peripatética.
LA FILOSOFÍA HELENÍSTICA.
Introducción
El período helenístico abarca desde la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) hasta la
invasión de Macedonia por los romanos (148 a.C.). Las ciudades griegas pierden su
independencia y Atenas su hegemonía comercial, política y en menor medida la cultural.
A las ciudades-Estado suceden las monarquías helenísticas. Hay una situación continua
de inestabilidad política. Se acentúan las diferencias entre clases sociales.
• Rasgos de la filosofía en este período:
I. EL ESTOICISMO
Fue fundado por Zenón de Kitión (Chipre, 336-264 a.C.), quien abrió en 306 su escuela
en Atenas, en un lugar llamado Stóa poikilé (Pórtico pintado, de ahí el nombre de
estoicismo). La doctrina estoica fue sistematizada por Crisipo (280-210), uno de sus
discípulos. El estoicismo tuvo diversos períodos después. El estoicismo
medio comenzó cuando Zenón de Tarso sucede a Crisipo. A partir del 135 el estoicismo
penetró en Roma e influyó en importantes personajes como Escipiano, Pompeyo y
Cicerón. El estoicismo de la época imperial tuvo como figuras destacadas al
cordobés Séneca (4a.C.-65 d.C.), tutor de Nerón; Epicteto (50-130) y Marco Aurelio
(121-180). Son autores fundamentalmente interesados en los temas morales. Es en las
obras de estos últimos autores donde encontramos las doctrinas estoicas de toda la
escuela, junto con textos de Cicerón, Plutarco, Diógenes Laercio y otros. Aunque el
estoicismo utiliza muchos materiales procedentes de filósofos anteriores (Heráclito,
Platón, Aristóteles, los cínicos...) también aporta muchos elementos originales. Dio lugar
a una síntesis nueva, muy sistemática y coherente, cuya influencia se mantuvo durante
muchos siglos. Volvió a ponerse de moda en los siglos XVI y XVII en Europa, influyendo
en Descartes, Kant y Hegel, por ejemplo.
1. La Física
Se inspira sobre todo en Heráclito. Habla del mundo como un todo unitario (monismo)
y armonioso, regido por la necesidad inflexible de la ley universal (determinismo). El
orden natural será así el único refugio capaz de proporcionar racionalidad en un marco
social caótico.
En vez de hablar de cuatro causas como Aristóteles, propusieron sólo dos principios:
la materia (pasivo) y el logos universal (activo, de naturaleza corpórea, no inmaterial).
Sólo lo que tiene cuerpo (lo material) es real. El estoicismo es una doctrina
estrictamente materialista. La materia carece de cualidades y es pasiva. Al principio
activo -Razón universal- le llaman Dios. El universo es un todo animado y divino
(panteísmo). Todos los acontecimientos están férreamente determinados por una
cadena causal inexorable. A esa necesidad que rige el cosmos le llaman los estoicos
«destino» o «providencia». Es un orden necesario, pero totalmente racional.
El mundo es un ser animado y armonioso, que posee vida propia. Tiene un ciclo vital que
termina con una gran conflagración universal, envuelto en fuego, tras la cual todo vuelve
a comenzar de nuevo. Cada ciclo posterior repite exactamente el anterior: habrá un
nuevo Sócrates y un nuevo Platón, y cada uno tendrá los mismos amigos y
conciudadanos.
Sólo existen individuos concretos, todos diferentes. A cada individuo le caracteriza una
tensión interior, una estructura o manera de ser irrepetible. Lo universal carece de
realidad. Pero todos los individuos están ligados entre sí, y el mundo es una gigantesca
armonía de correlaciones e interdependencias.
Una misma ley lo rige todo. Los estoicos aportaron el concepto de «ley natural» y de
«providencia». Para quien acepta este concepto no tiene sentido hablar de mal en el
mundo: nada de lo que sucede puede ser un «mal», aunque lo parezca. Puede que para
considerarlo un bien haya que contemplarlo con más perspectiva, pero con la suficiente
distancia histórica incluso lo que ahora parece mal veremos que apunta hacia un bien.
Los neoplatónicos, S. Agustín, los escolásticos y Leibniz volverán sobre este asunto
afirmando algo parecido.
Para los estoicos, el ser humano es una parte del universo sometido al mismo orden que
las restantes cosas del cosmos. El alma humana es corpórea, mortal y procede de los
padres.
En contra de Platón y de acuerdo con Aristóteles, los estoicos afirman que la única
fuente de conocimiento son los sentidos (empirismo) y que la representación sensible
es una copia de la realidad (realismo ingenuo). Sólo las representaciones «claras y
distintas» (Diógenes Laercio) nos garantizan un conocimiento verdadero.
2. La Ética
«El fin supremo del hombre es vivir conforme a la naturaleza, que es lo mismo
que vivir según la virtud, ya que la naturaleza nos conduce a la virtud. [...] La
virtud del hombre feliz y el buen orden de la vida nacen de la armonía del genio
propio de cada uno con la voluntad del que todo lo gobierna. Diógenes dice
expresamente que el fin supremo consiste en obrar con prudencia en la elección
de las cosas conformes a la naturaleza. [...] La virtud es una disposición del
ánimo conforme a la razón y elegible por sí misma, no por medio o deseo de
algún bien exterior. En ella consiste la felicidad...» (Diógenes Laercio, VII, 85-90).
El bien moral del ser humano, por lo tanto, consiste en vivir de acuerdo con la
Naturaleza global y con la propia naturaleza (que es una parte de la primera). Esto
equivale a vivir de acuerdo con la razón, porque así descubrimos la Razón universal
que rige todo el orden natural. Es sinónimo de vivir en armonía con el conjunto del
universo. Hacer lo que exige la razón no es otra cosa que realizar el deber. Kant será
quien mejor articule filosóficamente esta ética de la razón y el deber.
Para los estoicos, el sabio (, sophós) es el que vive según la razón y está libre de
pasiones. Pero lo consideraban un ideal prácticamente inalcanzable, al que sólo
Sócrates, Antístenes y Diógenes se aproximaron. Para facilitar la aproximación, al
menos, a ese ideal del sabio desarrollaron los estoicos una teoría de las conductas
convenientes, o deberes de aquellos que no han alcanzado la sabiduría y tienen que
contentarse con una virtud menos excelente. La libertad consiste en el sometimiento y
aceptación de la necesidad, en la abstinencia absoluta ante las pasiones y los placeres.
II. EL EPICUREÍSMO
Epicuro fue uno de los grandes filósofos de la antigüedad, aunque sus ideas fueron poco
o mal comprendidas fuera de su círculo de discípulos y apenas se han conservado
fragmentos de sus más de cincuenta obras (las conocemos a través de Diógenes
Laercio, Cicerón y Séneca). Fuera de Roma, el epicureísmo tuvo uno de sus más ilustres
representantes en Lucrecio, autor del poema filosófico De rerum natura. El epicureísmo
alcanzó su máxima difusión durante los primeros siglos del cristianismo, atrayendo
enormemente a pensadores como San Agustín. Después fue cayendo paulatinamente en
el olvido, rodeado de malentendidos. Sólo en el s. XVII se volverían a poner de moda
algunas de sus ideas, a través de Pedro Gassendi (1592-1655).
• Los átomos sólo tienen propiedades: tamaño (variable, pero siempre invisibles e
indivisibles) y peso. Se mueven en el vacío por su peso, aunque entre ellos pueden
producirse choques y desviarse de su trayectoria, por lo que resulta muy difícil predecir
su posición. Su doctrina, por lo tanto, es menos determinista que la de Demócrito, pero
sigue siendo mecanicista: nada en la naturaleza sucede en orden a un fin. Todo es
causa del movimiento al azar de los átomos, sin que haya intervención divina alguna en
el origen o funcionamiento de los mundos. Los cuerpos, resultado de la agregación de
átomos, poseen cualidades reales (color, textura, etc.), resultado de su estructura
atómica.
• Respecto al conocimiento, Epicuro sólo considera reales las cosas que pueden ser
captadas por los sentidos, única forma válida de conocimiento. Se hicieron famosos sus
tres criterios de verdad:
«Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre
los naturales, unos son necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son
para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma.
Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda elección a la
salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz.
Pues actuamos siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos
conseguido ya no necesitamos de nada más. [...]
Por eso decimos que el placer es el principio y fin del vivir feliz. Pues lo hemos
reconocido como bien primero y connatural, y a partir de él hacemos cualquier
elección o rechazo, y en él concluimos cuando juzgamos acerca del bien,
teniendo la sensación como norma o criterio. Y puesto que el placer es el bien
primero y connatural, no elegimos cualquier placer, sino que a veces evitamos
muchos placeres cuando de ellos se sigue una molestia mayor. Consideramos
que muchos dolores son preferibles a los placeres si, a la larga, se siguen de
ellos mayores placeres. Todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo
placer ha de ser aceptado. Y todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser
evitado siempre. Hay que obrar con buen cálculo en estas cuestiones,
atendiendo a las consecuencias de la acción, ya que a veces podemos servirnos
de algo bueno como de un mal, o de algo como de un bien.
Por ello, cuando decimos que el placer es el objetivo final, no nos referimos a los
placeres de los viciosos -como creen algunos que ignoran, no están de acuerdo
o interpretan mal nuestra doctrina-, sino al no sufrir dolor en el cuerpo ni estar
perturbado en el alma. Porque ni banquetes ni juergas constantes [...] dan la
felicidad, sino el sobrio cálculo que investiga las causas de toda elección o
rechazo y extirpa las falsas opiniones de las que procede la gran perturbación
que se apodera del alma.
El mayor bien es la prudencia, incluso mayor que la filosofía. De ella nacen las
demás virtudes, ya que enseña que no es posible vivir placenteramente sin vivir
sensata, honesta y justamente, ni vivir sensata, honesta y justamente sin vivir
con placer. Las virtudes están unidas naturalmente al vivir placentero, y la vida
placentera es inseparable de ellas» (Carta a Meneceo).
Las ideas de Epicuro fueron mal comprendidas por diversos motivos, entre ellos la
ambigüedad inherente al término «hedoné», cuya mejor traducción sería «gozo», en
lugar de «placer», puesto que Epicuro no entendía por placer sólo el meramente
corporal. Cuando afirmaba que «la raíz de todo bien es el placer del vientre» (Us., fr.
409), simplemente daba a entender que las necesidades básicas deben estar
mínimamente cubiertas. En otros fragmentos parece identificar el placer con la ausencia
de dolor. Y cuando afirma: «Salto de gozo alimentándome de pan y agua» mostraba su
verdadera actitud, consistente en saber gozar de lo que es natural y moderado, sin
pretender ir más allá.
Epicuro habla de un nuevo hedonismo: la felicidad está en los placeres -goces- del
cuerpo, siempre que sean naturales, moderados y sin excesos, disfrutados con
serenidad. También da mucha importancia a los placeres del alma (la amistad y los
recuerdos agradables, [Link].), e incluso afirma que pueden ser superiores a los del
cuerpo, porque los corporales sólo se disfrutan en el presente, mientras que los del alma
abarcan el pasado, el presente y el futuro.
Epicuro tiene una concepción del «sabio» muy distinta de la que tienen los estoicos:
"sabio" no es quien se abstiene de todo placer, sino el que sabe gozar moderadamente
de lo natural y necesario. Prefería la soledad o la compañía de unos pocos amigos
íntimos en lugar del ambiente cosmopolita que los estoicos consideraban ideal para
desenvolverse. Entendía que los procesos naturales no estaban sometidos a un
determinismo férreo, como pensaban los mecanicistas, porque los átomos se mueven
libremente en el vacío y esta ausencia de necesidad hace posible que cada persona
pueda ser dueña de su destino. No temía a la muerte ni vivía angustiado pensando en el
final de la vida. Creía que los dioses no intervienen para nada en la vida de los hombres
y que por esa razón era absurdo pensar en la posibilidad de un castigo presente o futuro,
resultado de la cólera divina. Los placeres naturales, que eran lo importante para él, eran
fáciles de conseguir y también el dolor podía ser vencido con la actitud adecuada. Un
ideal de vida así resultaba especialmente atractivo en una época de terrores e histerias
colectivas como la de Epicuro.
III. EL PIRRONISMO
Pirrón de Elis (360-270) fundó una escuela que tuvo escasa duración pero que dio
origen a una corriente de pensamiento, el escepticismo, representativa de muchas
posiciones y planteamientos posteriores en filosofía. Aunque ya en los sofistas había
pensadores típicamente escépticos -Gorgias, por ejemplo-, fue Pirrón quien asumió el
escepticismo como posición filosófica radical. Se oponía así a los filósofos que él
consideraba «dogmáticos», aquellos que se creían seguros de haber encontrado la
verdad, porque él entendía la filosofía como una búsqueda o indagación (s??
ps??, sképsis) continua, que nunca termina, porque la búsqueda filosófica es una lucha
permanente contra los dogmáticos que creen haber hallado la verdad definitiva
("fundamentalistas").
Pirrón atribuye a nuestras sensaciones sólo un valor relativo (sólo nos muestran «el
modo como aparecen» las cosas ante nuestros sentidos, pero no las cosas tal como son
en sí mismas. Todas nuestras opiniones se basan en la tradición y son convencionales.
Por eso no hay razones para considerar a una más verdadera que su contraria. La única
actitud sensata sería suspender el juicio (_po??, epoché) y no decir nada (_fas?
a,aphasía). Desde esta concepción de la verdad, Pirrón propone una ética de la
imperturbabilidad (ataraxía): ya que no podemos saber nada con certeza acerca de las
cosas del mundo, lo apropiado es mantener una absoluta indiferencia ante las cosas,
para que ninguna percepción o vana opinión perturbe nuestro ánimo. Intentando
responder a los mismos problemas que afrontó el estoicismo y el epicureísmo, Pirrón
propuso que sólo el escéptico puede ser feliz y substraerse a las angustias de la vida.
DESCARTES
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Descartes/[Link]/
En esta página está todo y más sobre Descartes, de lo que hay en este material, que es
presentado a modo de resumen (si bien tiene su extensión).
En este texto hace una reseña histórica de él mismo donde se entrevé que lo que el
busca es la verdad, la búsqueda de un modelo de conocimiento certero.
Se lo propone partiendo de algún enunciado que tenga una total certidumbre y solidez,
sobre el cual se puedan deducir otros conocimientos. O sea, partiendo de un modelo
axiomático (certezas que conducen a otras certezas)
Descartes tenía gusto por las matemáticas a causa de su certidumbre y evidencia de sus
razones, porque observaba que sus fundamentos eran firmes y sólidos.
En esta búsqueda se propone la estrategia de tener por falso todo lo que no es mas que
verosímil y todo esto mediante un solipsismo (búsqueda de certezas por la producción
individual, introspectiva y basada en la razón pura).
Esto de tener por falso lo que no es mas que verosímil es llamado la estrategia de la duda
cartesiana.
El planteaba que la razón es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de las
bestias.
En la búsqueda de certezas se encontró con que la lógica es buena para explicar a otro lo
que uno sabe, pero no para generar nuevos conocimientos, no para aprender.
2 – Regla de análisis: Dividir en tantas partes como sea posible (y necesario) el problema.
“…Caí en la cuenta de que mientras de esta manera intentaba pensar que todo era falso,
era absolutamente necesario que yo, lo que pensaba, fuese algo; y advirtiendo que esta
verdad: pienso, luego existo, era tan firme y tan segura que… pensé que podía aceptarla
sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que andaba buscando.”
Todo esto es independiente del mundo exterior y son capacidades que afirman que soy.
Luego, continuando sus reflexiones el filósofo se dedica a pensar la idea de Dios de esta
manera:
Por lo tanto queda que fue puesta en uno por una naturaleza más perfecta, que reuniese
en si todas las perfecciones, o sea del mismo Dios.
Y si uno fuera independiente de Dios, se podría tener todas las características que a uno
le faltan, por lo tanto ser perfecto, y por lo tanto ser Dios.
Dios no esta compuesto por la naturaleza inteligente y corporal porque toda composición
indica dependencia, y la dependencia es un defecto y dios es perfecto
“Yo podré esperar mucho si logro encontrar algo, por pequeño que sea, cierto e
incuestionable”
¿La cera sigue siendo cera cuando se cambian totalmente sus atributos por ejemplo al
acercarla al fuego? ¿Por qué? La cera se percibe con la mente y con no con los sentidos.
Decimos que vemos la cera cuando esta presente, no que a partir del color o de la figura
juzgamos que lo está. Según atienda menos o más las cosas de las cuales consta, es que
puedo inspeccionar más clara y distintamente con la mente ese concepto.
Los cuerpos no son percibidos por los sentidos o por la facultad de imaginar sino por el
entendimiento. De Dios, que existe?
DAVID HUME
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En esta página está todo y más sobre Hume, de lo que hay en este material, que es
presentado a modo de resumen
Contenidos.
5. La asociación de ideas.
7. El problema de la causalidad.
9. El sujeto asociacionista.
La filosofía racional: Considera al hombre como un ser racional más que activo, e intenta
formar su entendimiento más que cultivar su conducta.
Los pensamientos o ideas: Que son percepciones que parten de uno, evocadas por la
propia mente.
Las impresiones: Que son percepciones sensibles (a través de los sentidos) del mundo
exterior, o sea, sensaciones vividas a través de la experiencia.
Sobre esto, Hume nos asegura que el pensamiento más intenso es inferior a la impresión
más débil.
“El pensamiento está reducido a límites muy estrechos, y todo el poder creativo de la
mente no viene a ser más que la facultad de mezclar, trasponer, aumentar, o disminuir los
materiales suministrados por los sentidos y la experiencia.” En palabras sencillas, el límite
del pensamiento es la experiencia.
“Cuando analizamos nuestros pensamientos o ideas, por muy compuestas o sublimes que
sean, encontramos siempre que se resuelven en ideas tan simples como las copiadas de
un sentimiento o un estado de ánimo precedente” (como las copiadas de una impresión,
en otras palabras)
Incluso aquellas que parecen las más alejadas de este origen se derivan de él.
Por ejemplo dice, que la idea de Dios en tanto que significa un ser infinitamente
inteligente, sabio y bueno, surge al reflexionar sobre las operaciones de nuestra propia
mente y aumentar indefinidamente aquellas cualidades de bondad y sabiduría.
5. La asociación de ideas.
La asociación de ideas es el principio de conexión que las une y que al presentarse ante
la memoria o la imaginación, unas ideas introducen a otras con un cierto grado de orden y
regularidad.
Esta ley de la asociación nos dice que tras la observación de la existencia de contigüidad
espacial de dos hechos u objetos, de su sucesión en el tiempo y de la reiterada
experiencia de estas relaciones entre ambos, se crea en nuestra mente la predisposición
a evocar la idea del segundo (al que consideramos efecto) si está presente la idea del
primero (al que consideramos causa).
Así, las ideas de “dentista” y de “dolor” mantienen una cierta relación entre ambas como
consecuencia de haber tenido dolor tras la intervención del dentista, de tal modo que el
pensamiento de uno puede traer consigo el pensamiento del otro.
Ley De La Contigüidad
Según esta ley de la asociación, aquellas ideas que se han vivido juntas tienden a
aparecer juntas.
El típico caso de una canción que nos recuerda a una persona es un ejemplo de esta ley.
Es una ley muy importante porque está a la base de la formación de las ideas complejas,
particularmente de las de sustancia: miramos a la calle y vemos un objeto, percibimos las
ruedas, el volante, los asientos, las puertas, las ventanillas, los faros, el maletero, abrimos
el capó y percibimos el motor, ...; todas estas percepciones se dan unas junto a otras,
tanto en el sentido temporal, puesto que pueden percibirse unas tras otras si nuestra
mirada recorre sin interrupción dicho objeto, como en un sentido espacial, puesto que las
sensaciones visuales de las ruedas pueden formar un continuo con las sensaciones
visuales de la puerta o de la carrocería. Si se repite esta experiencia, se crea en nosotros
una disposición a reproducir una de las ideas correspondientes a dicho objeto cuando
está presente la otra, y de este modo podemos formar la idea compleja “coche”. Nuestras
expectativas respecto de los aspectos o rasgos que nos van a ofrecer las cosas se basan
en gran medida en esta ley: nos causaría gran sorpresa mirar en el interior del coche que
vemos en la calle y no encontrar un volante, puesto que siempre hemos visto que en los
coches hay volantes, experiencia ésta última que crea en nuestra mente el hábito o
disposición a considerar que ha de ser así en los casos futuros.
Ley De La Semejanza
Ley de la asociación según la cual nuestra mente tiende a reproducir ideas semejantes,
como cuando un retrato lleva de forma natural o espontánea a nuestra mente a pensar en
el original.
Esta ley es importante en nuestro trato con las cosas pues consideramos que los objetos
semejantes deben tener las mismas propiedades y los mismos poderes causales.
Las relaciones de ideas: Son operaciones del pensamiento de las cuales se pueden
realizar proposiciones independientemente de lo que pueda existir en cualquier parte del
universo.
En otras palabras, a las cuestiones de hecho solo las conocemos por nuestra experiencia
y no por nuestra razón.
7. El problema de la causalidad.
El problema de la causalidad es que si hemos dicho que todos los argumentos acerca de
la existencia se fundan en la relación causa-efecto, que nuestro conocimiento de esa
relación se deriva totalmente de la experiencia, entonces todas nuestras conclusiones
experimentales se darán a partir del supuesto de que el futuro será como ha sido el
pasado.
Es por esto que no podemos tener certeza de que esta relación siempre nos explique todo
COSTUMBRE:
Disposición que se crea en nuestra mente a partir de la experiencia reiterada de algo.
Según hume es, más que la propia razón, la guía de la vida humana y el fundamento de
nuestras inferencias causales y de nuestras expectativas respecto de los acontecimientos
futuros.
HÁBITO:
Los hábitos se producen por la repetición de un acto, repetición que produce una
disposición para renovar el mismo acto.
CREENCIA:
Hume la define como toda idea acompañada por un fuerte, intenso o firme sentimiento de
la verdad de dicha idea.
Este sencillo ejemplo le llevó a considerar que tener una creencia no es lo mismo que
concebir una idea, que la creencia debe añadir algo a la mera concepción o comprensión
de una idea: la creencia “es una idea concebida de una manera peculiar”
9. El sujeto asociacionista.
Las ideas o contenidos mentales se suceden unas a otras y se combinan unas con otras
siguiendo un cierto orden y regularidad: cuando en nuestra mente está presente una idea,
y no hacemos uso del pensamiento voluntario sino que dejamos que espontáneamente
los distintos contenidos mentales fluyan uno tras otro, a esta idea le sucederá otra con la
que está vinculada o unida. Unas ideas atraen a otras, del mismo modo, sugiere Hume,
que en el mundo físico un cuerpo atrae a otro merced a la gravedad. Las leyes de la
asociación describen estas fuerzas por las cuales unas ideas tienden a evocar a otras.
Dado que las fuerzas que unen unas ideas con otras son, como dice Hume, "fuerzas
suaves", la sucesión de una idea por otra no es una sucesión que se tenga que dar de
forma absolutamente necesaria, por lo que las leyes que describen dichas regularidades
no son leyes estrictas: nos dicen simplemente que si la idea "A" está vinculada con la idea
"B", y en nuestra conciencia aparece la idea "A", es muy probable que aparezca después
la idea "B". Gracias a dichas conexiones naturales formamos espontáneamente las ideas
complejas a partir de las ideas simples; las leyes de la asociación describen dichas
conexiones y son consecuencia de la imaginación, no de la razón.
EMMANUEL KANT
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En esta página está todo y más sobre Kant, de lo que hay en este material, que es
presentado a modo de resumen (si bien tiene su extensión).
Contenidos Básicos:
La revolución copernicana
La causalidad y la sustancia.
Nóumeno y fenómeno.
Postulados de la razón.
Razón
Lo que puede conocer la razon son los fenomenos, osea se limita a la intuición empírica.
No se trata de dos razones distintas sino de dos usos de la misma y única razón. Cuando
dichos principios se refieren a la realidad de las cosas, cuando utilizamos la Razón para el
conocimiento de la realidad, estamos ante el uso teórico de la Razón (o Razón Teórica);
cuando dichos principios tienen como objeto la dirección de la conducta, la Razón tiene un
uso práctico (Kant la llama Razón Práctica). En su uso teórico la Razón genera juicios y
en su uso práctico imperativos o mandatos.
Razón Pura
La más importante obra kantiana se llama "Crítica de la Razón Pura" porque en ella Kant
intenta establecer los límites del ejercicio de la razón que no toma su apoyo de la
experiencia sino que se desenvuelve a partir de sí misma. Kant consideró que es legítimo
este uso de la razón cuando se limita al conocimiento de los objetos empíricos (como
ocurre en la Física de Newton o en matemáticas), objetos que se presentan en nuestra
experiencia perceptual –sea interna o externa–. Sin embargo cuando se usa la razón pura
con la pretensión de alcanzar objetos no físicos ni psíquicos sino trascendentes, la razón
humana excede sus límites y da lugar a contradicciones y absurdos.
La revolución copernicana
Revolución filosófica propuesta por Kant para entender cómo es posible el conocimiento
sintético a priori. Da lugar al Idealismo Trascendental.
Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento
basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico
comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis
según la cual la Tierra está en el centro del Universo y el Sol y los demás objetos celestes
giran a su alrededor, comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes
era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la
Tierra la que gira a su alrededor. Kant considerará que en filosofía es preciso una
revolución semejante a la copernicana: en filosofía el problema consiste en explicar el
conocimiento sintético a priori; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de
conocimiento el Sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el Sujeto
y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en
todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo
extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de
experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente. Kant propone
darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el Sujeto
cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el Sujeto cognoscente modifica la
realidad conocida. Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si
negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las
cosas las que se deben someter a nosotros: dado que para conocer un objeto antes ha de
someterse a las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible, es decir a las
condiciones formales –a priori– impuestas por la estructura de nuestras facultades
cognoscitivas, es posible saber a priori alguno de los rasgos que ha de tener cuando esté
presente ante nosotros, precisamente los rasgos que dependen de dichas condiciones.
Por ejemplo, a priori no podemos saber nunca si la figura que vamos a ver en la pizarra es
un triángulo, ni las características contingentes de dicha figura (como su tamaño, su forma
concreta, ...) pero sí podemos saber a priori que si es un triángulo ha de poseer todas las
propiedades descritas por la geometría, ya que –según Kant– éstas son una
consecuencia de la peculiar estructura de nuestra mente, y a ellas se debe someter todo
objeto del cual podamos tener experiencia. Estas ideas las resume Kant con la siguiente
frase: sólo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en
ellas. En resumen, el giro copernicano hace mención al hecho de que sólo podemos
comprender el conocimiento a priori si admitimos que sólo conocemos los fenómenos y no
las cosas en sí mismas o noúmenos, si admitimos el Idealismo Trascendental como la
filosofía verdadera.
Conocimiento A Priori
El propio Kant señala en la Introducción a la “Crítica de la Razón Pura” que esta expresión
es un tanto inexacta pues a veces decimos que somos capaces de obtener a priori
algunos conocimientos que, sin embargo, derivan de fuentes empíricas. Estos
conocimientos no los derivamos inmediatamente de la experiencia pero sí de alguna regla
universal que descansa, no obstante, en ella: si quitamos los cimientos de nuestra casa
podremos saber a priori, antes de que ocurra, que nuestra casa se va a caer. Pero esto
no es enteramente a priori pues necesitamos saber, por experiencia, que los cuerpos
pesados se caen. En conclusión, entiende por conocimiento a priori el que es
absolutamente independiente de toda experiencia, no de esta o aquella experiencia.
Conocimiento A Posteriori
Nos dice qué es lo que existe y sus características, pero no nos dice que algo deba ser
necesariamente así y no de otra forma, ni nos da verdadera universalidad. Este tipo de
conocimiento tiene carácter:
particular: no puede garantizar que lo conocido se cumpla siempre y en todos los casos,
como ocurre en el conocimiento “en Otoño, los árboles pierden sus hojas”;
Conocer
Kant expresa esta idea con la frase “los pensamientos sin contenido son vacíos; las
intuiciones sin conceptos son ciegas”. Cabe conocer cosas tales como los árboles porque
de ellos tenemos concepto y podemos tener intuición (podemos percibirlos), pero no
conocer lo metafísico (Dios y las almas, por ejemplo) pues aunque de estas entidades
tenemos un concepto carecemos de una posible intuición (no los podemos percibir).
Juicios Analíticos
Juicios A Priori
· Los juicios a priori son aquellos que no tienen su fundamento en la experiencia sino en el
ejercicio de la razón pura. Son universales y necesarios; ejemplo: "el todo es mayor que
las partes que lo componen"; lo peculiar del pensamiento kantiano en este punto es su
creencia en la existencia de juicios sintéticos a priori, por ser a priori no tienen su
fundamento en la experiencia y son universales y necesarios; por ser sintéticos, son
extensivos, nos dan información nueva. Según Kant, estos juicios no son posibles en la
metafísica, pero sí en matemáticas y en la parte racional de la física: el propio Kant pone
los siguientes ejemplos: "4 + 3 = 7", "la línea recta es la distancia más corta entre dos
puntos", "la cantidad de materia del universo se mantiene invariable", "en todo movimiento
acción y reacción son siempre iguales".
Hay que tener cuidado con las nociones "universal y necesario" y "particular y
contingente": que un juicio sea universal y necesario no quiere decir que todas las
personas deban saber que es verdadero, o que necesariamente tengan que hacer dicho
juicio; que un juicio sea particular y contingente no quiere decir que sólo algunas personas
saben que es verdadero o que no es necesario que lo hagamos. El juicio "A es B" es
universal y necesario si la nota o característica "B" se encuentra en todos y cada uno de
los individuos que caen bajo el concepto "A" (si no tiene excepciones), y si
necesariamente todos los individuos "A" la poseen. Que sea particular y contingente
quiere decir que es pensable que haya algún "A" que no posea la propiedad "B" (es
pensable que haya excepciones) y que aún en el caso de que los "A" existentes
actualmente la posean, es pensable que otros "A" del futuro no la posean, porque el
vínculo entre "A" y "B" es contingente, es así, pero puede no ser así.
La causalidad y la sustancia.
Entendimiento
Trascendental
En Kant esta palabra se refiere generalmente a alguna de estas dos cuestiones: o a toda
condición no empírica de la posibilidad de los objetos, o a todo conocimiento que muestra
cómo es posible el conocimiento sintético a priori.
Nóumeno y fenómeno.
Las cosas en sí mismas, fuera de su relación con nuestro modo de intuirlas o percibirlas;
no son objeto de nuestros sentidos, ni por lo tanto de nuestro conocimiento.
Los fenómenos son lo contrapuesto, lo inverso a los noúmenos. Y éstos sí son la parte de
la realidad cognoscible.
Los postulados de la razón son proposiciones que no pueden ser demostradas desde una
posición empírica
Kant dice que de ellos no cabe conocimiento pero sí un peculiar modo de asentimiento o
creencia que denomina fe racional. Los postulados de la razón práctica son la existencia
de la libertad, la inmortalidad del alma, y la existencia de Dios. “según Lamarche: El alma;
El mundo y Dios” son las 3 ideas o postulados.
Yo empírico
Yo trascendental
EL YO MORAL
Sabemos que Hegel intenta asimilar e incluir en su filosofía (eso sí, superada) toda la
tradición, esto es toda la historia anterior de la filosofía. Pero, concretando más, se podría
decir que él intenta hacer la síntesis del pensamiento griego y el pensamiento moderno.
La filosofía griega pensó especialmente la naturaleza (physis), culminando en el concepto
aristotélico de sustancia; la filosofía moderna, desde Descartes y en su línea de
inspiración cristiana, se propuso comprender el espíritu, la conciencia, el sujeto del
conocimiento. Pues bien, Hegel quiere pensar la síntesis de estos dos conceptos (su
unión y no sólo su separación) de naturaleza y espíritu.
Pensar la síntesis de naturaleza y espíritu quiere decir también pensar la unión entre
realidad y conciencia, entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo exterior y lo interior, entre
sentidos y razón. En suma, entre lo finito y lo infinito, entre Dios y el mundo, entre el
Creador y su creación.
Para comprender toda la realidad (toda la realidad y cualquier realidad) hay que
comprenderla en relación con lo Absoluto. Para comprender cualquier cosa finita, hay que
ponerla en relación con lo infinito. En seguida hablamos de ello, pero antes recordaremos
que lo real es para Hegel lo activo, lo que tiene capacidad para desplegarse a partir de sí
mismo. Por eso lo real es un proceso u devenir o llegar a ser. La realidad es sustancia
pero también sujeto. Como sustancia es lo permanente, lo esencial, lo que se objetiva o
exterioriza (en lenguaje religioso: El mundo como la objetivación o exteriorización –o la
negación- de Dios); como sujeto, es conciencia, espíritu que conoce, capacidad de
interiorización, vuelta a sí mismo.
Hay que darse cuenta de que para Hegel no conocemos de verdad ninguna cosa si
no es en su relación con el Absoluto (saliendo, por así decir del Absoluto, como un
momento –finito pero necesario- del Absoluto). La verdad es la totalidad. Por tanto, el
Absoluto sólo existe concretándose y encarnándose en todas las cosas (en la naturaleza
y el espíritu finitos). Por eso no se puede definir el Absoluto, ni hay que pensar que el
Absoluto sea una cosa absoluta, sino el fundamento absoluto de todas las cosas.
Decir que todo es espíritu absoluto, que todo es el absoluto, quiere decir que nada
tiene ser, ni es por tanto verdaderamente conocido, repetimos, si no es entendido en su
última raíz, como un momento de la vida infinita. Por eso dice Hegel que la verdad no se
encuentra en la cosa, nunca se encuentra en el resultado concreto, provisional (esto es
decisivo para entender la historia en Hegel). El resultado sería como el cadáver que ha
dejado en pos de sí la tendencia que lo engendró. Lo verdadero –dice Hegel- no es el
resultado sino el todo; aquello que vincula el resultado a su principio o fundamento.
El sistema hegeliano.
A esa relación o articulación que guarda cada cosa con su fundamento absoluto lo
llama Hegel sistema. La filosofía ha de ser sistemática, ha de ser un sistema de todos los
conocimientos, si quiere ser un saber absoluto o total del Absoluto. Pues bien, el sistema
hegeliano tiene tres partes: LÓGICA, FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA y FILOSOFÍA
DEL ESPÍRITU.
El concepto de Espíritu.
Hegel define el Espíritu como libertad. Esta es la esencia del espíritu. Bien entendido
que la libertad supone o implica la autoconciencia, el conocimiento de sí mismo, pues,
para Hegel, somos lo que de verdad conocemos. La voluntad racional que quiere la
libertad, para uno mismo y para todos los demás, porque sabe que todos somos
esencialmente libres, libres por derecho propio, es la expresión cabal del espíritu. Ese
querer racional es la unión de teoría y praxis, de conocimiento y acción, de esencia y
existencia, de ser y deber-ser. El Espíritu es la Razón que sabe que no hay oposición
insuperable entre lo que existe y lo que debe existir, entre lo imperfecto y lo perfecto,
entre lo que nos exige la conciencia moral y lo que de hecho pasa en el mundo, en la
historia. Ahora bien, la Razón que sabe esto es la Razón o Espíritu Absoluto, síntesis del
Espíritu subjetivo y del espíritu objetivo.
El espíritu subjetivo comienza siendo alma y luego conciencia. El alma siente, pero
no conoce; la conciencia se desdobla (es conciencia de algo) para llegar a la
autoconciencia universal. El espíritu es voluntad racional, capaz de llegar al conocimiento
perfecto o absoluto.
La idea de la historia.
Conclusión.
“La verdadera naturaleza de lo finito –escribe Hegel- es esta: que es infinito”. Ahora
bien, lo Absoluto (que comprende ambos conceptos, “finito” e “infinito”) no es para Hegel
una unidad abstracta más allá de todas las limitaciones y allende todo saber, sino la
totalidad concreta que se despliega como naturaleza y espíritu. Los dos conceptos claves
de la filosofía occidental.
1. La alienación económica
4. Alienación e ideología
PERCEPCIÓN Y EXPERIENCIA:
John Locke, filósofo del siglo XVII, sugirió experimento interesante. Así es como él lo
explicó: «Suponga que un hombre nació ciego, que ahora es adulto y que se le enseña a
distinguir un cubo de una esfera mediante el tacto… Suponga que a continuación que se
pone el cubo y la esfera sobre una mesa y que al hombre ciego se le hace ver. La
pregunta es si mediante la vista, antes de tocar las figuras, podrá distinguirlas y decir cuál
es el cubo y cuál es la esfera. Locke evaluó los posibles resultados de la siguiente
manera: «Soy de la opinión de que el hombre ciego no podría decir con certeza cuál es la
esfera y cuál el cubo con solamente verlos; aunque podría reconocerlos inequívocamente
mediante el tacto….”
En la década de 1960 se llevó a cabo este experimento tras operar a personas que tenían
cataratas. Los resultados sólo fueron parcialmente favorables a Locke. Al recuperar la
vista, la gente suele poder diferenciar formas simples con muy poco entrenamiento. No
obstante, estas personas nunca consiguen utilizar sus ojos al cien por cien. La vista
requiere una coordinación con los demás sentidos que puede ser imposible de adquirir en
la edad adulta.
Filosofía Contemporánea
Nietzsche:
1. La Crítica a la cultura occidental
Según Nietzsche, la cultura occidental está viciada desde su origen, porque el error más
peligroso de todos consiste en intentar instaurar la racionalidad a toda costa. El error de la
filosofía griega habría sido la invención del "estatismo del ser" (Parménides) y del "bien en
si" (Platón). La manera griega de ver el mundo, es interpretada por Nietzsche como un
síntoma de decadencia. Es decadente todo aquello que se opone a todos los valores del
existir instintivo y biológico del hombre. Hay que criticar a Platón para eliminar los errores
de base; se trata de una crítica total a los tres mundos que son inventados por el hombre
occidental y que son síntomas de su decadencia: El mundo racional, el mundo moral y el
mundo religioso.
2. Crítica a la moral.
Uno de los argumentos fundamentales de Nietszche era que los valores tradicionales
(representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las
personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante proclamación "Dios
ha muerto". Estaba convencido que los valores tradicionales representaban una
"moralidad esclava", una moralidad creada por personas débiles y resentidas que
fomentaban comportamientos como la sumisión y el conformismo porque los valores
implícitos en tales conductas servían a sus intereses. Nietzsche afirmó el imperativo ético
de crear valores nuevos que debían reemplazar los tradicionales, y su discusión sobre
esta posibilidad evolucionó hasta configurar su retrato del hombre por venir, el
'superhombre' (übermensch).
El error de la moral tradicional se caracterizaría por su antinaturalidad, ya que impone
leyes e imperativos que van en contra de los instintos primordiales de la vida. Además, el
ideal de esta moral es el imperio de la virtud, o "hacer al hombre bueno", aunque
sealmente convierta al hombre en esclavo de esa ficción.
La moral cristiana se consolidaría para Nietzsche como valor supremo, valor que no está
en este mundo. La moral tradicional, pues, postula otro mundo, que es el mundo del más
allá o de la perfección platónica, y por tanto, los valores que han prevalecidos hasta ahora
son ficticios, propios de los débiles.
El moralista desprecia todos los valores del yo, siendo el altruismo la norma suprema de
conducta. El altruismo es entregarse a los demás sin esperar nada a cambio. El altruismo
no es más que una justificación de decadencia personal.
En conclusión : la lógica de esta moral consiste en una alteración de la personalidad,
porque considera que lo poderoso y lo fuerte es algo suprahumano y en cambio lo débil y
lo vulgar es propio del hombre. Las acciones elevadas no son propias del hombre sino de
otro yo más perfecto que se denomina Dios.
1.2. Crítica a la religión cristiana.
Dice Nietzsche que la religión nace del miedo y del horror que el hombre tiene de si
mismo. Se trata de la incapacidad de asumir uno su propio destino.
Cuando al hombre le invade un sentimiento de poder y teme quedar avasallado por el,
mediante un mecanismo de defensa patológico, lo atribuye a otro ser más poderoso que
es Dios. Y es que la religión nos llevaría a la alienación del hombre, puesto que el
cristianismo sólo fomenta valores mezquinos como la obediencia, el sacrificio o la
humildad, sentimientos propios del rebaño. El cristianismo sería para el filósofo una moral
vulgar, que se opone a todos los valores específicos de la virtud.
1.3. Crítica a la filosofía tradicional.
Su principal crítica está dirigida a la Metafísica clásica. La filosofía tradicional sería
principalmente la que creó Platón al afirmar la existencia de un mundo absoluto o
perfecto; pero esto es considerar al ser como algo estático o inmutable, frente al ser
dinámico que defendiese Heráclito.
Pero sus reproches también apuntan a la Lógica, representante de las pretensiones
racionalistas que hasta ahora ha tenido la tradición filosofíca. Para el lógico, la verdad se
opone al error y Nietzsche rechaza esta oposición alegando la existencia de errores
irrefutables y verdades contradictorias. No atacará en general a la ciencia, sino más bien
al mecanicismo y al positivismo que con tanto éxito se consolidan en su época.
2. Lo dionisiaco y lo apolíneo
A través de la distinción de dos principios fundamentales, lo apolineo y lo dionisiaco,
Nietzsche ofrece una interpretación del mundo y la filosofía griega que tendrá un gran
alcance en el pensamiento contemporáneo, sobre todo en la estética y la literatura del
siglo xx.
Los dos dioses griegos, Apolo y Dionisios, serán los representantes de esta original
visión. El primero representa la serenidad, claridad, la medida y el racionalismo, es la
imagen clásica de Grecia. Dionisios, sin embargo, es lo impulsivo, lo excesivo , lo
desbordante, la afirmación de la vida, el erotismo y la orgía como culminación de este
afán de vivir, es decir sí a la vida a pesar de todos sus dolores. La influencia de
Schopenhauer cambia de signo y en lugar de la negación de la voluntad de vivir,
Nietzsche pone esa voluntad en el centro de su pensamiento.
"La verdad es aquella clase de error sin la que una determinada especie de seres vivos no
podrían vivir. El valor para la vida es lo que decide en última instancia". El platonismo
consistiría también en una cierta forma de voluntad de poder, consistente en defenderse
del cambio y la transformación de este mundo mediante la noción de un Universo
imaginario o suprasensible. Sin embargo, se opone a la postura de Nietzsche, ya que
considera la verdad como única e inmutable. Según éste, la filosofía platónica ha dado un
valor desproporcionado a los conceptos, provocando la aparición de un mundo ilusorio y
falso que ha ignorado lo vital.
Hay que ser, por lo tanto, conscientes del valor relativo que tienen los conceptos. El
proceso de formación de un concepto para Nietzsche supone que una sensación pasa a
una imagen mediante una metáfora intuitiva, y de la imagen se pasa al concepto mediante
la fijación de esta metáfora. Por lo tanto, el lenguaje tiene un valor metafórico, resultado
de un proceso creativo y estético, pero siempre tiene una verdad o validez relativa. No
nos va a permitir captar la verdad de una forma absoluta, sino tan sólo superar el caos
que produce en nuestra mente el intento de captar aquello que es de por sí cambiante.
La filosofía occidental, encabezada por Platón y Aristóteles reprimió los planteamientos
dionisíacos para ofrecer una visión del mundo apolista. Frente a esto, Nietzsche niega los
ideales apolíneos y reclama el triunfo de los ideales dionisíacos mediante la utilización
metafórica del lenguaje como expresión de la voluntad de poder. La negación de los
ideales apolíneos implica la negación del principio de individuación, expresado en el
platonismo por la idea de uno y sustituida en el cristianismo por la idea de Dios. Si
negamos a Dios, negamos al uno, y si negamos la idea de uno, negamos los ideales
apolíneos y afirmamos la multiplicidad dionisíaca, de tal manera que cada cual pueda
expresar su propia verdad y sus propios dioses.
3. El eterno retorno
Nietzsche depende en cierta medida del positivismo de la época y, a la vez que niega la
posibilidad de la Metafísica, representa la pérdida de la fe en Dios y de la inmortalidad del
alma. Esta vida que se afirma, que pide siempre ser más, que pide eternidad en el placer,
volverá una vez y otra.
Pero el aspecto temporal de la vida, tan exitoso entre los románticos alemanes, es el
eterno retorno de las cosas que ya se encontraba en las enseñanzas de Heráclito:
Cuando están realizadas todas las combinaciones posibles de los elementos del mundo,
quedará todavía un tiempo indefinido por delante, y entonces volverá a empezar el ciclo y
así indefinidamente. Todo lo que sucede en el mundo se repetirá igualmente una y otra
vez, todo se repetirá eternamente y con ello todo lo malo y lo miserable.
En este horizonte de tiempos futuros por elaborar desde lo ya dado aparece una de las
figuras fundamentales del pensamiento nietzscheano, el "superhombre". El hombre puede
ir transformando al mundo y puede transformarse a si mismo mediante una
transformación de todos los valores, encaminándose hacia esa alegórica figura.
4. La transmutación de los valores tradicionales: el nihilismo.
La cultura europea ha llegado a su propia ruina, a la decadencia, hay que liberar al
hombre de todos los valores falsos, devolviéndole el derecho a la vida y a la existencia,
dice Nietzsche. Para ello, el 1er paso debe consistir en una transmutación de todos los
valores de nuestra cultura tradicional.
Así, el nihilismo no consiste en una teoría filosófica o en una proposición teórica, sino que
es un movimiento propio de nuestra cultura. La fuerza del espíritu de occidente, cansado y
agotado por los valores inadecuados y falsos de su "verdadero mundo" se vuelve nihilista.
<<¿Qué significa nihilismo?, que se desvalorizan los más altos valores, falta la meta y
falta la respuesta al por qué>>. El nihilismo del espíritu occidental es radical y absoluto, y
una vez perdida la fe en el "verdadero mundo", la cultura se queda sin sentido, sin guía o
meta aparente, entonces se llega a la decadencia o al pesimismo.
Por lo tanto, el nihilismo es una fuerza destructora de la base de la cultura occidental, es
decir, de ese Dios cristiano en el que se apoya la moral y el conocimiento del hombre:
<<¿Dónde se ha ido Dios ?, yo os lo digo, nosotros lo hemos matado, todos nosotros
somos sus asesinos. Lo único que permanece en Dios muerto son la iglesias>>.
5. La moral de los señores
Nietzsche tiene especial enemistad con las éticas kantiana del deber, la utilitarista y sobre
todo con la ética cristiana y valora, por el contrario, la vida sana, fuerte, impulsiva y con
voluntad de dominio. Todo lo débil, enfermizo y fracasado es malo, pero definitivamente,
la compasión es el peor mal.
Distingue dos tipos de moral :
- Moral de los señores : la de las individualidades poderosas que tienen superior vitalidad
y vigor para consigo mismas. Es la moral de la exigencia y de la afirmación de los
impulsos vitales.
- Moral de los esclavos : la de los débiles y miserables, la de los degenerados ; regida por
la falta de confianza en la vida, porque valoran la compasión, la humildad y la paciencia.
Es una moral del resentido, que se opone a todo lo superior y que por eso afirma todos
los igualitarismos.
6. El superhombre
Piensa Nietzsche que el hombre es un ser miserable e inmundo, un ser a medio hacer, un
puente entre la bestia y el superhombre, un paso de la pura animalidad a la
superhumanidad. Es su destino, pero en su recorrido evolutivo poco ha sido todavía lo
alcanzado: <<Habéis evolucionado del gusano al hombre, pero todavía hay mucho de
gusano en vosotros>>.
El hombre es como una enfermedad en el universo, y es el único animal que todavía no
ha llegado a consolidarse. La vida humana conlleva un grave riesgo: o vencer al hombre
mediante la superación, o volver a la animalidad primitiva. Mientras todos los animales
han producido algo superior a ellos, el hombre se resiste a evolucionar, no quiere
abandonar lo valores del pasado y dar un nuevo sentido a la humanidad. Está pues, a
diferencia del animal, vuelto al futuro y concibe ideales, cuenta destinos. Pues bien,
habría según Nietzsche tres versiones del ideal humano: El ideal estético, donde el ideal
humano es interpretado como tragedia, donde se armonizan lo dionisiaco y lo apolineo. Lo
dionisiaco representa la embriaguez desenfrenada de vivir y lo apolineo representa la
armonía de forma y el resplandor de la belleza. Pero también el ideal científico, que
concibe el ideal humano como sabiduría: el hombre sabio conoce la realidad del mundo
con todas sus miserias, y por eso afirma enérgicamente la vida. Por último, el mayor ideal,
el superhombre, donde se integra y sintetiza el radical cambio de valores que propone
Nietzsche.
De acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba "rebaño", "manada" o
"muchedumbre") se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro,
independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus
pasiones están frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más
que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el
superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia
humana. Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de "eticidad
maestra" que refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las
ataduras de lo humano "envilecido" por la docilidad cristiana, excepto de aquéllas que él
juzga vitales.
Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la "voluntad de
poder". La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno
mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la
autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en
multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas
personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci,
Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.
Para llegar al superhombre, el hombre europeo tiene que autosuprimirse, y este proceso
debería pasar por tres fases :
- El camello es el símbolo del hombre europeo actual, que todavía está impregnado de la
moral de esclavos y que soporta el peso de la carga con paciencia.
- El león en cambio es el símbolo del hombre revolucionario, el que se levanta contra la
moral de los esclavos. A su vez, el león después de romper las cadenas de la esclavitud
tiene que transformarse en niño.
- El niño simboliza la pureza e inocencia de la infancia, desde la que se recrea la nueva
tabla de valores.
El superhombre representa, pues, esa nueva tabla de valores: el amor a la vida, el sentido
de la Tierra y la exaltación de los instintos ascendentes. El hombre para convertirse en
superhombre ha de expulsar de su interior a Dios. No se trata de una divinización del
hombre, sino todo lo contrario, una sustitución de Dios por el superhombre, de tal forma
que éste se convierta en un ser con plenitud de poder y de dominio sobre sí y sobre los
demás. Pero esta transformación requiere, según Nietzsche, de una voluntad de dominio,
de agresión y de sentimientos hacia lo ajeno, la "voluntad de poder".
La filosofía de Sartre
La obra filosófica de Sartre se puede dividir en tres períodos. El primero, marcado por la
influencia de la fenomenología de Husserl. El segundo, marcado por la adopción de una
postura atea y la asimilación de los presupuestos del existencialismo, siguiendo en este
último aspecto las reflexiones de Heidegger respecto a la ontología de la filosofía de la
existencia. Y el tercero, marcado por el intento de sintetizar el existencialismo con una
visión crítica y alejada de las ortodoxias dominantes del marxismo. Por lo demás, hay que
tener en cuenta de forma general la actividad literaria de Sartre, continuada a lo largo de
toda su vida, así como la actividad periodística y su constante preocupación por las
cuestiones sociales y políticas, que hicieron de él un modelo de referencia para los
intelectuales comprometidos con la lucha contra la injusticia y las contradicciones sociales
de su tiempo.
a) El periodo fenomenológico
Tras su estancia en Berlín como becario del Instituto Francés, habiendo estudiado sobre
todo la filosofía de Husserl, los primeros escritos de Sartre, escritos entre los años 1936-
1940, tienen una orientación claramente fenomenológica. Así ocurre, por ejemplo, con su
primera obra, "La trascendencia del Ego", en la que se discute la naturaleza de la
conciencia, distinguiéndose de la posición adoptada por Husserl pero en clara
dependencia con los planteamientos fenomenológicos. Lo mismo ocurre con sus otras
obras, filosóficas o literarias, de la época, centradas las primeras en el interés por la
psicología, adoptando una postura crítica respecto a las escuelas psicológicas de su
tiempo, y que llevan los significativos títulos de "La imaginación" y "Lo imaginario". Y
respecto a las segundas, baste citar "La náusea".
b) El período existencialista
En los años posteriores, hasta 1952, la actividad filosófica de Sartre se vuelve hacia el
existencialismo que, a partir de la publicación de "El ser y la nada", le van a convertir en el
principal, o al menos en el más popular y conocido, representante del existencialismo. El
conocimiento de los principales elementos de su pensamiento existencialista, que se
desarrollan posteriormente, constituyen el objeto de esta exposición, lo que se advierte
explícitamente para dejar constancia de las deliberadas limitiaciones de este trabajo.
c) El período marxista
Sin que se pueda decir que abandona las tesis más radicales del existencialismo, Sartre,
a partir de los años 60 y hasta el final de su vida, orientará su actividad hacia el marxismo.
No, ciertamente, hacia las formas más ortodoxas de marxismo, pero mostrará
públicamente su interés hacia los países en los que el marxismo se constituyó en una
forma de poder político, aunque sin escatimar las críticas, especialmente en aquellos
aspectos en que un regimen totalitario choca con su concepción existencialista del ser
humano como libertad. De esta época datan obras tan importantes como la "Crítica de la
razón dialéctica", considerada por algunos como la declaración de su ruptura con el
existencialismo, apreciación probablemente exagerada.
El existencialismo de Sartre
Entre los más destacados representantes del existencialismo podemos destacar a los
alemanes Heidegger (que es indiferente al tema de Dios) y Karl Jaspers (que admite la
trascendencia del ser humano después de la muerte) dentro de la corriente que se ha
dado en el llamado existencialismo negativo, y en la que también se suele encuadrar al
francés Sartre (existencialismo ateo declarado y consecuente); y el también francés
Gabriel Marcel, como representante del existencialismo teológico o espiritualista.
La filosofía de la existencia se presenta como una filosofía pesimista, cuya conclusión es
la de que la existencia humana carece de sentido, es un absurdo (el ser humano, como
dice Sartre, es "una pasión inútil "),ya que no hay ninguna esencia, ninguna dirección fija
en la que deba desarrollarse. Pero es a partir del reconocimiento de la existencia de
donde, precisamente, al no haber ninguna esencia prefijada, al no ser el ser humano esto
o aquello, sino pura libertad, como es posible re-construir el ser de esa existencia y, con
ello, la realidad toda y el ser humano, como un fruto de su libertad.
Jean Paul Sartre fue el filósofo existencialista más comentado y el que alcanzó mayor
notoriedad en los círculos culturales de la Europa de la primera mitad del siglo XX,
incluidos los no existencialistas y los no estrictamente filosóficos. Esto se debe no sólo a
su obra filosófica sino, y principalmente, a su amplia producción novelística y a sus piezas
de teatro. Entre sus novelas figuran titulos tan conocidos como "El muro" o "La náusea"; y
entre sus obras teatrales, "Las rnanos sucias", "La puta respetuosa', etc.
Todos los demás seres, sin embargo, poseen la existencia de un modo secundario, no
forma parte de su esencia, por lo que son seres contingentes, que pueden existir o no
existir. Fueron muchos los filósofos occidentales que consideraron tal distinción
innecesaria, por cuanto la noción de existir no añade nada a la noción de la esencia de
algo real, como en el caso de la posición adoptada por Kant, o por otras razones más o
menos fundamentadas, rechazando así los planteamientos metafísicos del tomismo.
Los seres humanos "están ahí", existen como realidades que carecen de una esencia
predefinida; y en ese "estar ahí", lo que sean dependerá exclusivamente de su modo de
existir. Dado que ese existir no es algo "añadido" a una esencia predefinida, el existir de
los seres humanos es anterior a lo que son en cuanto tales, su existir es anterior a su
esencia. Y en la medida en que su ser esto o aquello depende de su propia realización
como seres humanos, su hacerse, su existir, es un hacer libre. Los seres humanos no
están sometidos a la necesidad de corresponderse a una esencia, por lo que la existencia
debe ser asimilada a la contingencia, no a la necesidad. Los seres humanos son libres.
"Lo esencial es la contingencia", dice Sartre en La Náusea. "Quiero decir que, por
definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los
existentes aparecen, se dejan encontrar, pero jamás se les puede deducir. Hay quienes,
creo, han comprendido esto. Aunque han intentado superar esta contingencia inventando
un ser necesario y causa de sí. Ahora bien, ningún ser necesario puede explicar la
existencia: la contingencia no es una máscara, una apariencia que se puede disipar; es lo
absoluto y, en consecuencia, la perfecta gratuidad. Todo es gratuito, este jardín, esta
ciudad y yo mismo".
Distingue Sartre en el mundo dos tipos de realidades o entes, los que son "en-sí", y los
que son "para-sí". Entre estos últimos se encuentran los seres humanos, en cuanto son
conscientes de su propio ser, en cuanto existen, en el sentido anteriormente señalado.
Los demás seres simplemente son. El ser humano, siendo consciente de su propio ser, y
precisamente por ello, existe, ¿Cuál es, pues, el ser del ser humano, el ser del para-sí? E'l
ser del ser humano es la nada, tomada en su sentido más literal.
Debe, por tanto, existir un ser - que no puede ser el para-sí - y que tenga como propiedad
el níhilizar (negar) la nada, soportarla en su ser y construirla contínuamente de su
existencia, un ser por el cual la nada venga a las cosas.
Pero, para ser el creador de la nada, el ser humano debe albergar en si mismo la nada: el
ser del ser humano, en definitiva, es la nada. No hay que entender esta nada como si el
ser humano en si mismo fuera absolutamente nada: en el ser humano hay un en-sí, es
decir, su cuerpo, su "ego", sus costumbres... Pero lo específicamente humano es su no
determinación, su libertad, su nada. Sartre nos dice, además, que el para-sí (el ser
humano) se caracteriza por tres tendencias:
1) Tendencia a la nada
2) tendencia al otro
3) tendencia al ser
De la identificación del ser del ser humano y su propia libertad se deducen dos
consecuencias importantes para la concepción del ser humano en Sartre, En primer lugar,
el ser humano, como tal, no posee naturaleza alguna predeterminada, no se identifica con
una esencia determinada: su esencia es su libertad, es decir, la indeterminación, la
ausencia de toda determinación trascendente. En segundo lugar, la existencia precede
necesariamente a la esencia, hasta el punto de que la esencia del ser humano (del para-
sí) es su propia existencia.
MARX Y SU FILOSOFIA
Según Lenin, las tres fuentes de la obra marxiana, y contra las cuales se pronuncia son:
a) Filosofía alemana clásica: Hegel y Feuerbach principalmente.
b) Economía política inglesa: Adham Smith, David Ricardo, Malthus...
c) Socialismo utópico: Saint-Simon; Fourier; Owen.
El pensamiento marxista puede ser interpretado desde tres puntos de vista
complementarios:
a) Económico-sociológica: Teoría crítica sobre la realidad social burguesa y capitalista, en la
que al tiempo de ofrecer una interpretación de la misma, adelanta una interpretación de la
historia como lucha dialéctica de clases (capitalistas/proletarios).
b) política: que propone una praxis revolucionaria incardinada a la transformación de la
realidad y de la estructura económico-política.
c) Crítica filosófica: Pone en tela de juicio a toda la filosofía anterior, especialmente al
idealismo alemán en la figura de Hegel y el materialismo mecanicista de Feuerbach. Marx
pretende dar a la filosofía un giro pragmático al considerar que el mero pensar y teorizar
sobre la realidad no es suficiente.
El marxismo es, en definitiva, una concepción del mundo.
e) Los principios que rigen la existencia de los Estados no son las exigencias de la sagrada
razón, tal como pretendía Hegel, sino las facticidades irracionales del poder.
Adam Smith, Robert Malthus y David Ricardo son considerados los pensadores de
la Economía Política Clásica. En general tienen en común:
A pesar de que Marx utiliza muchas de las categorías básicas del análisis económico
clásico: distribución de la renta; teorías del valor en términos de trabajo; lo material como
fuente de valor; distribución de la renta; clases sociales, acumulación de capital;
comportamiento de beneficios, etc. sin embargo, intenta hacer un análisis basado en la
evolución de la economía real y no en estructuras económicas hipotéticas como el
trueque (Smith).
Marx trata la crítica de la economía política en dos momentos de su evolución intelectual:
primero en los "Manuscritos" (1844), una obra de juventud, y luego en su
3. MATERIALISMO
Se considera materialista toda doctrina que sostiene que la materia es la causa última de la
realidad. Sin embargo, debemos concretar: en la teoría marxista suele distinguirse tal como
lo hacía Engels entre materialismo dialéctico (Diamat) y materialismo histórico (Hismat).
Ideología es un término creado por Destutt de Tracy designando una concepción científica
que intenta estudiar los conocimientos, el conjunto de ideas que caracterizan a una época, a
un grupo de personas, etc... En general el término suele entenderse positiva o
negativamente:
a) Positivamente: como sistema de representaciones (imágenes, ideas, símbolos) dotados
de una existencia y de un papel histórico en el seno de una sociedad dada. En este sentido
la ideología sería algo inevitable en el ser humano, porque es el modo que tiene de
proyectarse y tomar conciencia de sí mismo.
b) Negativamente: sin embargo, el problema surge en cuanto que esa conciencia puede ser
adecuada a la realidad o bien, y es lo más corriente, falsea la realidad misma y conduce al
hombre a una autoconciencia falsa.
El marxismo sostiene que la ideología es un conjunto de ideas, un producto social que se
expresa en el lenguaje y tiene un sentido básicamente negativo: autoconcienca falsa, o lo
que es lo mismo: creer que los pensamientos, ideas y creencias de los seres humanos
surgen de la mente debido a la actividad intelectual libre y autónoma. Según Marx sucede
todo lo contrario, las ideas y creencias de todo tipo (ideología) son el resultado de las
relaciones de producción, o lo que es lo mismo, de la economía:
"...Las formaciones nebulosas que se condensan en el cerebro de los seres humanos
son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida, proceso empíricamente
registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral, la religión, la metafísica y cualquier
otra forma de ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponde pierden así, la
apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo,
sino que los seres humanos, desarrollando su propia producción material y sus
intercambios materiales, cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los
productos de su [Link] es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la
que determina la conciencia" [Marx: La ideología alemana.]
En definitiva, es la realidad material la que determina al pensamiento y no viceversa. En
consecuencia toda ideología más que reflejar la realidad, tiende a desfigurarla, y por lo tanto
se trata de una falsa conciencia.
De este modo, puesto que la ideología o superestructura es dependiente de la economía
o infraestructura, quien controle la economía, controlará la ideología. Pero como en
lasociedad capitalista es la burguesía la que ejerce el control económico, también ejerce el
control ideológico, que es el perfecto instrumento para ocultar la realidad de cara a su
manipulación y la perpetuación del poder de las clases dominantes. El estudio de la
ideología, que tal como hemos dicho es el fruto de ciertas relaciones de poder, es
imprescindible para su eliminación práctica.
Ya hemos mencionado la distinción marxiana entre infraestructura y superestructura.
La infraestructura es el conjunto de elementos materiales que resultan fundamentales en el
funcionamiento y en la evolución de una sociedad, y no es otra cosa que la economía.
La superestructura, en cambio, consiste en el conjunto de ideas y creencias de tipo social,
político, religioso, jurídico, filosófico, etc., mediante las cuales se intenta organizar el conjunto
de las relaciones humanas, defender el orden de las organizaciones sociales y la estructura
económica establecida:
"El conjunto de las relaciones de producción constituye la estructura económica de la
sociedad, o sea, la base sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la
cual corresponden formas determinadas de la conciencia social. El modo de producción de
la vida material condiciona, en general, el proceso social, político y espiritual de la
vida" [ Marx: Crítica de la economía política.]
Debido a las circunstancias indicadas, Marx señala que en la sociedad capitalista tanto la
infraestructura como la superestructura se encuentran
alienadas. Alienación significadesposesión, pérdida de algo que nos pertenece, y por
extensión falsa conciencia respecto a la realidad en que nos encontramos.
El hombre no es un objeto, sino un sujeto transformador de la realidad a través del trabajo,
gracias al cual se desarrolla, proyectándose sobre los productos que crea, en los que pone
algo de su propio ser. Gracias a la intervención del hombre la materia queda humanizada.
En las sociedades industriales la relación que el trabajador establece con el producto de su
trabajo no es nada creativa. El trabajo en cadena impide la identificación del trabajador con
el producto creado en parte por él. El mismo trabajador, al convertirse en
un asalariado vendiendo su propio tiempo, queda reducido a objeto a mercancía o valor de
cambio, a puro medio en manos del capitalista, sufriendo así alienación.
La alienación principal, la que padece el obrero se manifiesta de las siguientes maneras:
Todas estas circunstancias que conforman las relaciones productivas hacen del hombre un
objeto y no un sujeto. Básicamente en esto consiste la alienación: en la separación del
hombre de sí mismo. Ya no es considerado sujeto creador que transforma la materia, sino
objeto o instrumento para otro hombre.
La alienación es una situación histórica promovida por cierta organización
socioeconómica que debe ser conocida y asumida para así poder ser
transformada.
4.2. FORMAS DE ALIENACIÓN
5. UTOPÍA MARXISTA