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Libro de Filosofía

Los presocráticos son filósofos que precedieron a Sócrates y se centraron en la naturaleza y el principio de las cosas, marcando una etapa cosmológica en la filosofía griega. Se clasifican en monistas y pluralistas, buscando un principio originario (arjé) que explique la realidad, y sus ideas influyeron en pensadores posteriores como Heráclito y Parménides. Entre ellos destacan figuras como Tales de Mileto, Anaximandro y Pitágoras, quienes exploraron conceptos fundamentales sobre la materia y el conocimiento.

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Libro de Filosofía

Los presocráticos son filósofos que precedieron a Sócrates y se centraron en la naturaleza y el principio de las cosas, marcando una etapa cosmológica en la filosofía griega. Se clasifican en monistas y pluralistas, buscando un principio originario (arjé) que explique la realidad, y sus ideas influyeron en pensadores posteriores como Heráclito y Parménides. Entre ellos destacan figuras como Tales de Mileto, Anaximandro y Pitágoras, quienes exploraron conceptos fundamentales sobre la materia y el conocimiento.

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PRESOCRÁTICOS

 Se llaman así por haber desarrollado su filosofía con anterioridad a Sócrates, filósofo
que marca un estudio diferente en la filosofía griega (otra razón más para calificarlos con
este nombre).
 La principal preocupación de los presocráticos es la naturaleza (fisis) y el principio de
las cosas (arjé); por ello, se considera esta etapa, dentro de la filosofía griega, como la
etapa cosmológica.
 La filosofía en este tiempo se desarrolla en las colonias jónicas e itálicas. Colonias
jónicas: situadas en el mar Jónico y Egeo. Son filósofos más empíricos, más apegados a
la experiencia sensible, con caracteres más materiales. Colonias itálicas: situadas en
torno al Adriático y al Tirreno. Son más especulativos, más abstractos.

1. EL CONCEPTO DE NATURALEZA (PHYSIS, FISIS)

El término “fisis” tiene fundamentalmente dos acepciones:

1. Conjunto de seres que pueblan el universo, exceptuando de este conjunto las cosas
producidas por el hombre. En esta acepción la naturaleza viene a coincidir con la
totalidad de las cosas.
2. También se puede aplicar a clases o a conjuntos de cosas. En este caso, naturaleza
viene a significar lo que las cosas son, lo que antes denominábamos “esencia”, modo de
ser permanente o constante. La diferencia reside en que mientras la esencia prescinde
de los aspectos variables y cambiantes de las cosas, la naturaleza explica esas
variaciones y cambios.

El concepto “naturaleza” tiende un puente entre las oposiciones vistas: es lo permanente


pero en cuanto explica el cambio, es lo que realmente son las cosas pero en cuanto
fundamento de lo que parecen ser, es el principio de unidad capaz de generar la
pluralidad.

La filosofía surge como una reflexión sobre la naturaleza

Preguntar por la naturaleza es preguntar por lo que las cosas son para, a partir de ello,
explicar sus movimiento y procesos.

La pregunta de los filósofos presocráticos es¿cuál es la naturaleza de las cosas? que


significa ¿cuál es la ley interna que rige las cosas?

2. PRINCIPIO ORIGINARIO MATERIAL (ARCHÉ, ARJÉ)

♣Dato previo: dentro del pensamiento griego no existe la idea de creación (procedente del
judeo-cristianismo) que admite la formación de algo a partir de la nada. Para los griegos
esto es inconcebible, siempre tendrá que haber un principio originario o arjé, a partir del
cual aparecen, se generan, las cosas que componen el mundo.

La pregunta es ¿cuál es el principio de donde provienen todas las cosas?


PRINCIPIO = CONSTITUTIVO ÚLTIMO DE TODAS LAS COSAS

Los presocráticos pretenden explicar la realidad que existe a partir de algo (principio, arjé)
que se encuentra dentro de las cosas. En esta búsqueda no se han liberado del todo de
los elementos míticos. Se va abandonando la explicación mítica, sustituyéndola por una
racional, aunque no se hace de golpe. Atendiendo a esta búsqueda los filósofos
presocráticos pueden clasificarse en:

 Monistas: Hay un único principio que explica todas las cosas


 Pluralistas. Diversidad de principios.

3. LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS

1. TALES DE MILETO (585 a.C.)

Considerado uno de los siete sabios de Grecia, por predecir un eclipse que pone fin a la
guerra ente los lidios y medos (28 de mayo del 585 a.C.).

Hombre de negocios y de acción(demostró como hacerse rico comerciando con aceitunas


sólo para demostrar que no le interesaba el dinero), matemático (¿acaso no conocen el
famoso teorema de Tales? Sea verdad o no, seguro que midió la altura de las pirámides),
astrónomo (una esclava tracia contaba que era tan despistado que se caía al pozo de su
vivienda…quizá sólo observase mejor el cielo) y filósofo. Su pensamiento aún conserva
elementos míticos.

Considera que el primer principio es el agua y ello por varias razones:

 Todo ser vivo no puede vivir sin agua


 Las semillas de todas las cosas poseen una naturaleza húmeda
 En agua se transforman los distintos estados (sólido, gaseoso) o se convierten otras
cosas: niebla, lluvia, fuentes subterráneas, etc…
 Viaje a Egipto
 Creencias míticas de origen babilonio
 Como es de esperar, la Tierra flota sobre el agua.

Defendió el hilozoísmo, la suposición de que todas las cosas, incluso las inanimadas,
tienen, en cierto modo, vida.

2. ANAXIMANDRO DE MILETO (547 a. C.)

Actividad científica: gnomon (escuadra o vara vertical cuya sombra señala la dirección y
altura del sol . Es la parte básica de un reloj de sol y la herramienta con la que
Eratóstenes midió el radio de la Tierra), mapa (primero en dibujar un mapa de la tierra
habitada)

El principio material de las cosas esápeiron (sin término, sin límite, sin definición): lo
indeterminado, lo indefinido. No se parecía a ninguna clase de materia del mundo ya
formado. El razonamiento tiene mucho sentido, ¿se les ocurre cuál puede ser?. Aplicó a
lo Indefinido los atributos propios de los dioses (inmortalidad, poder ilimitado, …)

También es el primero en hablar de los opuestos como esenciales en la evolución del


mundo que luego retomarán Heráclito, Parménides, Empédocles y los pitagóricos.

Creyó en la existencia de mundos innumerables, no sabemos con certeza si sucesivos o


coexistentes.

3. ANAXÍMENES DE MILETO (525 a. C.)

Principio material: el aire por condensación y rarefacción.

El Aire, aliento del mundo, su fuente eterna y divina. “Al igual que nuestra alma, que es
aire, nos gobierna, igualmente el soplo y el aire envuelven el mundo todo”

Tiene alguna de las cualidades indefinidas del Ápeiron de Anaximandro.

Ocupa una vasta región del mundo ya formado.

Tierra: como gran hoja flotando en el aire.

4. JENÓFANES DE COLOFÓN (530 a. C.)

Su importancia depende de los autores: unos consideran que es de enorme importancia,


mientras que otros afirman que se hubiese reído de saber que iba a tener tanta influencia.

Fue básicamente un poeta, interesado fundamentalmente por problemas religiosos,


reaccionando contra Homero, arquetipo de poetas y base fundamental de la educación
contemporánea.

Sus ataques se fundamentan en la inmoralidad y la naturaleza antropomórfica de los


dioses de la religión convencional.

Los dioses de Homero y Hesíodo son, con frecuencia, inmorales –lo que es
absolutamente cierto; y en segundo lugar, no hay motivos convincentes para creer que los
dioses sean en modo alguno antropomórficos. Jenófanes se da cuenta de dos cosas:

1ª. Que las diferentes razas atribuyen a los dioses sus propias características particulares.

2ª. Que por reducción al absurdo, los animales harían lo mismo.

Concluye con la afirmación de que tales consideraciones son subjetivas y carentes de


valor y que el cuadro establecido por Homero respecto a la concepción de los dioses
como hombres y mujeres debe ser abandonado.

5. HERÁCLITO DE ÉFESO (500 a. C.)


Ficción biográfica: pretendían ridiculizarle por su aire de superioridad. Elaborar leyes,
jugar con los niños, misantropía, hidropesía, propositor de obscuros enigmas, etc…

Calificativos: enigmático, obscuro, filósofo llorón.

El universo está en continuo devenir, en incesantetransformación, en continuo


movimiento. “Todo fluye”, “No se puede uno bañar dos veces en el mismo río”.

Ese devenir o cambio no es irracional o caótico sino que se realiza atendiendo a unaley o
logos interno. Ley = Razón = Dios.

Esta ley que rige el universo es la lucha de contrarios (día-noche, invierno-verano,


guerra-paz, hartazgo-hambre, etc …)

El orden, la armonía del universo procede de la contradicción, de la lucha de contrarios.

Creador de la dialéctica. La naturaleza es dialéctica, un continuo devenir conforme a una


ley que la ordena.

El fuego es el principio material, razón del movimiento y cambio.

6. PARMÉNIDES DE ELEA (470 a. C.)

La razón es la única fuente válida de conocimiento (Vía de la Verdad),


lossentidos (Vía de la Opinión) nos ofrecenmeras apariencias.

A partir de una única realidad es imposible que surja la pluralidad (en contra de lo que
afirmaban los milesios). Supongamos que originariamente sólo existía agua. ¿por qué no
sigue habiendo sólo agua? Si solamente había agua, ésta no pudo generarse a partir de
otra sustancia (que, por hipótesis, no había) ni puede transformarse tampoco en otra
cosa o desaparecer (¿qué podría hacerla desaparecer o transformarse si nada hay aparte
de ella?) Lo que no hay ni había desde siempre, no puede originarse; lo que hay desde
siempre, no puede ser destruido. Lo que hay, lo que es, el ente, es ingendrado,
indestructible, inmutable, compacto, indivisible, esférico.

Lo que hay, lo que existe ha de ser una única realidad.

Consecuencias de estas dos afirmaciones: si, por una parte, de una única realidad no
puede surgir la pluralidad y si, por otra parte, la razón nos obliga a aceptar la existencia de
una única realidad, no queda más remedio que negar el movimiento y la pluralidad.
Parménides elimina lo cambiante al afirmar lo permanente, elimina lo que las cosas
parecen ser (múltiples y cambiantes) al afirmar lo que son, elimina la pluralidad al
establecer la unidad; elimina el conocimiento sensible sacrificándolo por la razón.

Esta visión de la realidad es una exigencia necesaria de la razón. El razonamiento recae


sobre lo que existe, el ente:

1º ¿Existe o no existe (lo que existe)? Necesariamente lo que existe, existe.


2º Lo que existe, ¿existe, o bien existió o existirá pero no existe? Lo que existe, existe.

El logos recae en una noción formal (juego lógico de esa noción) y abstracta (prescinde
de los aspectos diferenciadores de los entes reales)

En resumen: rigor de la deducción lógica a partir del principio de identidad: lo que es, es.

Si Aquiles, como gran atleta que es, deja una ventaja a la toruga, jamás podrá alcanzarla

Parménides tuvo un famoso discípulo, llamadoZenón de Elea, que creó las también
famosas llamadas aporías. Su intención era defender a Parménides contra sus atacantes,
los pluralistas. Todas ellas están dirigidas a negar la pluralidad y el movimiento.
Especialmente famosa es la de Aquiles y la tortuga: el corredor más rápido de toda Grecia
nunca pillará a la tortuga si tiene a bien ( ya que es mucho más rápido) darle una ligera
ventaja.

HERÁCLITO y PARMÉNIDES representan dos formas opuestas de concebir la


naturaleza. Para Heráclito hay que admitir necesariamente el movimiento para la
comprensión del mundo. Su afirmación “todo fluye” significa que el cosmos es una
realidad en permanente cambio, pues el cambio está en el origen. Para Parménides, la
exigencia de la razón obliga a admitir como verdadero únicamente lo inmutable, y por eso,
no hay lugar para el cambio o movimiento, y consiguientemente, para el conocimiento
sensorial. Son también dos caminos diferentes de conocimiento.

Influencias:

Heráclito: Hegel, Nietzsche

Parménides: Platón, cristianismo

7. LOS PITAGÓRICOS

Pitágoras de Samos (532 a.C.) es una figura legendaria que da origen a una escuela (más
bien, hermandad o asociación religiosa en la que estudiaban igualmente hombres y
mujeres, una de las cuales, Teano, fue esposa de Pitágoras) cuya posterior influencia
será enorme. Pocas cosas se saben del Pitágoras histórico y de los primeros pitagóricos.
Éstos últimos tenían tanto respeto a la figura del maestro que posiblemente muchos de
los hallazgos matemáticos realizados por ellos se los atribuyeran a Pitágoras mismo.
También parece que tenían en la comunidad una regla de secreto que castigaba divulgar
la doctrina pitagórica. Se cree que fue el primero en llamarse a sí mismo <<filósofo>>,
acto de humildad del << sabio>> consciente de lo mucho que le falta por aprender.

Lo que da acceso a la naturaleza es la razón, pero entendida como razón


Los únicos cinco poliedros regulares suelen denominarse platónicos, por el estudio que
realiza éste sobre ellos, pero parece ser que fueron descubiertos por los pitagóricos

matemática.

Hay una correspondencia entre las cosas y losnúmeros, que sólo capta la razón (gran
importancia debió tener el descubrimiento de Pitágoras de que los intervalos de la escala
musical podían expresarse en relaciones numéricas, al observar la relación entre las
longitudes de cuerda de una lira y el tono producido -parece que amante de la música
también utilizaba la lira para ayudar a los enfermos-: Pitágoras observo que con una
cuerda (unidad) reducida a la mitad y haciéndola vibrar se obtenía la octava (do natural),
si lo hacia en sus374 partes, la cuarta (fa) y en sus 272 daba la quinta (sol). Los números
implicados eran 1,2,3 y 4, el tetraktis. ). Estos números son los verdaderos principios de
la naturaleza, lo constitutivo del universo. Estudiaron los números perfectos (número que
tiene la propiedad de ser la suma de sus divisores, excluyendo, como es obvío, el propio
número. Por ejemplo 6=1+2+3 , 28=1+2+4+7+14), triangulares-28 (7),
120(15)-, cuadrados (1,4,9,16) y pentagonales (1,5, 12,22) amigos (220 y 284), etc…
Uno de los hallazgos que suponemos más satisfacción causaría a Pitágoras fue el
teorema que lleva su nombre, aunque va acompañado de un descubrimiento realmente
incómodo …. ¡¡¡la raíz cuadrada de dos!!!. Si tenemos un cuadrado de lado 1 e
intentamos averiguar su diagonal utilizando el teorema de Pitágoras obtendremos √2, un
número irracional, ya que no podía expresarse como fracción de números enter0s
(racional). La existencia de estos números hacía tambalearse su doctrina por lo que
parece que los pitagóricos guardaron ese descubrimiento en secreto. Hipaso de
Metaponto parece que fue su descubridor y que contravino la regla del silencio lo que hizo
que fuera expulsado de la escuela y erigida una tumba en su nombre ya que para los
pitagóricos estaba muerto. Su muerte real no está clara, unos dicen que murió ahogado
durante una tormenta en el Mediterráneo … otros dicen que fue ejecutado por los propios
pitagóricos).
La tetraktis, representación gráfica del número 10, número perfecto, de la divinidad, con
carácter sagrado, suma de 1+2+3+4; por ella juraban

Los números no son puras abstracciones o meros signos, sino que tienen entidad
material, lo que los llevó a identificarlos con los elementos geométricos elementales: uno-
punto, dos-línea, tres-superficie mínima, cuatro volumen mínimo (tetraedro).

La correspondencia entre el número y las cosas inicia el camino de explicación de las


matemáticas al estudio de la naturaleza, construcción de modelos matemáticos de
explicación de la naturaleza.

En el pensamiento pitagórico hay también un aspecto místico: transmigración de las


almas, con el correspondiente parentesco entre los seres vivos, y las reglas de
abstinencia y prohibiciones. Siguiendo las doctrinas órficas, defienden una concepción
dualista del hombre, formado por cuerpo y alma. El alma es inmortal y pertenece al
mundo celeste, el cuerpo es mortal y pertenece al terrestre. Cuando el cuerpo muere, el
alma se reencarna en otro cuerpo (en función de su comportamiento) y sólo podrá volver
al mundo celeste tras la purificación que le libere del mundo terrestre. Precisamente, las
reglas de abstinencia y prohibiciones son reglas de purificación; los pitagóricos serían los
primeros vegetarianos de la historia, ya que tendrían prohibido comer animales (tampoco
habas) junto con numerosas reglas rituales (sacrificar y orar descalzo, al calzarse
comenzar por el pie derecho, y morales (amistad, altruismo, honestidad).

Influencias: Platón, corrientes de carácter mágico o cabalístico, investigadores


renacentistas, Kepler, Galileo, moderna consideración de la física, química, y en general,
en toda la concepción moderna de la investigación científica que trata de crear modelos
matemáticos para su aplicación en diversas ciencias.

PLURALISTAS

Después de Parménides no fue posible retornar a una explicación monista de la


naturaleza, ya que aceptar como origen, sustrato y causa a una única realidad era
condenarse a no explicar la pluralidad y el movimiento. Surgieron entonces las filosofías
pluralistas de Empédocles, Anaxágoras y Demócrito.

8. EMPÉDOCLES DE ACRAGÁS (450 a. C.)

Sacerdote, místico, predicador ambulante, político, médico, poeta. Se dice que la muerte
le vino al arrojarse al Etna.
Cuatro son los elementos: fuego, tierra, aire y agua.

Todo lo que hay se ha formado a partir de la mezcla y separación de estos cuatro


elementos, todo responde al movimiento mecánico de estos elementos.

Existen dos fuerzas externas que impulsan a estos movimientos de mezcla y separación:
el Amor, que lleva a la unión y la Discordia, que impulsa a la separación. Así se han
formado los periodos de constitución del mundo, según vaya predominando una fuerza u
otra.

9. ANAXÁGORAS DE CLAZOMENE (460 a. C.)

Acepta el razonamiento de Parménides de que ninguna realidad nueva puede originarse;


luego, todo existe desde siempre. Partículas diminutas de todas las sustancias existen por
siempre (homeomerías). Estas innumerables partículas se hallaban primero mezcladas
en una masa compacta. ¿Cómo empezó a moverse y las partículas a separarse y a unirse
para dar lugar a los distintos seres? Recurre a una causa exterior, elNous, Entendimiento
o Inteligencia que imprimió a esa masa inerte un movimiento de remolino. Con
Anaxágoras aparece, por primera vez, de un modo explícito, la idea
de Dios como principio rector del universo (no como creador sino como Arquitecto del
Mundo).

Su astronomía es mucho más racional que la de los predecesores. Las estrellas son
enormes piedras incandescentes, si no notamos su calor es por su lejanía. También
afirmó que la luna no tenía luz propia sino que la recibía del sol y que tenía planicies y
simas. Dio explicación a los elipses de luna y de sol.

Por lo que respecta a la biología defendió la idea de que los animales nacieron
originariamente en lo húmedo y después los unos de los otros.

10. LOS ATOMISTAS: LEUCIPO DE MILETO (440 a. C.) y DEMÓCRITO DE ABDERA


(420 a. C.)

Explican la realidad a partir de dos principios: lo lleno y el vacío. El mundo está lleno de
un número infinito de principios materiales e indivisibles, de átomos. Estos átomos se
mueven en el vacío.

El movimiento es eterno, sin cesar, sin un plan determinado, por azar, por necesidad,
automático y mecánico.

El atomismo es la culminación del pensamiento presocrático. Muchas de las afirmaciones


realizadas por Demócrito son admitidas como esencialmente válidas por la ciencia actual.

Defendió una doctrina ética no basada en los presupuestos del atomismo físico sino en la
moderación, sentido común y cordura, sentimientos típicamente griegos.

LOS SOFISTAS Y SÓCRATES


INTRODUCCIÓN

Como hemos visto en el tema anterior, los primeros filósofos y las primeras escuelas
filosóficas griegas intentan ofrecer modelos explicativos de la realidad. Su preocupación
es conocer y estudiar la naturaleza de las cosas; de ahí el nombre de físicos y de la
denominación de período cosmológico.

Los filósofos de esta nueva época se dan cuenta que las especulacines de los
presocráticos no ha conducido a una visión unitaria del mundo. Además, en este
momento histórico, los problemas proceden no tanto del universo como de la realidad
humana. Lo que les preocupa son los problemas del hombre, sobre el hombre, desde
una validez práctica y desde la eficacia para la vida diaria del ciudadano.

Inician una temática que podría denominarse filosofía moral y política, recogiendo las
preocupaciones que los propios ciudadanos atenienses manifiestan en la plaza pública.

Su aportación fundamental está en haber iniciado una reflexión sobre las estructuras
políticas y jurídicas de la sociedad griega y sobre los comportamientos morales del
ciudadano.

I. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICO-POLÍTICAS

Los sofistas constituyen un movimiento filosófico que se desarrolla en Atenas en


la segunda mitad del siglo V a.C.

El término sofista no se utilizaba para distinguir ninguna escuela filosófica en especial,


sino que tenía el significado de ‘sabio’ (sophós), persona que destacaba en cualquier
saber, fuese práctico o teórico. Se aplicaba en un sentido genérico.

Ahora tiene un sentido específico: maestros del saber (sophistés) que se dedican a
enseñar cobrando como quien ejerce cualquier otro oficio.

La labor de estos pensadores está dirigida a satisfacer la demanda de los ciudadanos


atenienses, muy interesados en participar en la vida política de la Ciudad-Estado.

La aparición de este oficio obedece a las circunstancias históricas del momento.

*Esplendor de Atenas*

Atenas vive su momento de máximo esplendor: el siglo de Pericles. Pericles fue un


genial estratega, reformador radical de la democracia y gran mecenas ateniense, muerto
en el 429 a.C. como consecuencia de la peste.

Habían concluido las Guerras Médicas con clara victoria de Atenas (la mayoría de
las pólis griegas se habían unido contra los persas, liderados por Atenas). Este éxito, a
pesar de la desproporción entre los medios con que contaban los griegos frente los
persas, crea en los atenienses un fuerte sentido nacionalista: si han vencido a los persas,
se debe al favor de los dioses y a la superior areté de Atenas. Según la mentalidad griega
y sus ideales humanos (recuérdese el tema de la introducción), el triunfo es señal de
virtud, de excelencia. Triunfa quien se lo merece y goza del favor de los dioses. El triunfo
de Atenas significa que su organización es mejor y que su causa es justa porque ha
merecido el apoyo de los dioses.

El secreto de este éxito está en que todos los ciudadanos han colaborado en la guerra,
haciendo posible el triunfo sobre el régimen de tiranía de los persas.

*Cambios sociales*

Si la participación de todos ha hecho posible la victoria y ha tenido tan buenos resultados


¿por qué no aplicarla en la paz? Todos reclamarán, ahora, la participación en el gobierno
de la ciudad.

La herencia no será ya lo que da derecho a participar en la vida pública.

Aparece la democracia radical de Pericles: todos los ciudadanos participan o pueden


participar activamente en la vida pública. (Recuérdese que no todos son ciudadanos:
exclúyanse mujeres, niños, esclavos y metecos). Pero cualquiera que quiera tener
importancia en esa vida pública, tendrá que prepararse: tendrá que hablar bien para
hacerse entender y convencer de sus ideas y tendrá que conocer las leyes de la ciudad.
La batalla se libra ahora en el ágora , en las asambleas, en la plaza pública, en los
tribunales: ahí es donde se discuten las leyes que convienen a la mayoría, se ven los
intereses privados o de grupo que pueden esconderse tras los discursos y las leyes .
Prepararse será, sobre todo, conocer las armas de la oratoria. Pericles lo dice de forma
rotunda y clara: “El que sabe y no se explica claramente es como si no pensara”. Los
ciudadanos atenienses necesitan formación en la oratoria y la elocuencia.

*Los nuevos filósofos*

Los filósofos anteriores, apartados del mundanal ruido, se dedicaron a la especulación, a


la teoría. Dicho sea de paso, sus teorías no interesaban a muchos. Pero los sofistas
aparecen como hombres capaces de prevalecer sobre el contrario gracias a su ciencia, a
su arte de la oratoria y del discurso. El saber se convierte en fuerza social: es importante
saber para convencer de las propias opiniones. No es ahora un saber teórico sino con una
finalidad práctica clarísima: dominando la retórica y la erística se saldrá triunfante de las
intervenciones y disputas públicas.

¿Cómo no iban a ser solicitados estos nuevos filósofos a pesar del escándalo que supone
pagar por sus enseñanzas? Como los ciudadanos pagaban, parece que los sofistas
también enseñaban a convencer al contrario, aunque la estructura del argumento no fuera
muy firme. Dicho de modo menos sutil, se prestaron a engañar. Posiblemente de ahí
derive el exquisito trato que les da Platón: “codicioso, a la caza de jóvenes ricos,
comerciante y mercachifle de mercancías intelectuales, de cuyo valor o futilidad él no
tiene ni la más mínima idea”. Platón no fue el único, de ellos dijo Jenofonte “gente que,
como rufianes, venden por dinero la sabiduría a cualquiera. Hablan para engañar,
escriben sólo por afán de lucro y no aportan beneficio alguno”. También de aquí deriva la
denominación peyorativa de sofisma a una argumentación que se reviste de apariencia
lógica y de verdad, a pesar de que encierra una falsedad expresamente buscada por
quien lo formula para confundir al contrario. (¿Os acordáis del año pasado cuando vimos
las falacias?)
*Crisis de ideas y valores*

La crítica a los valores fundamentales de la sociedad ateniense y el encuentro con otras


culturas, defendida por los sofistas, trae una crisis de ideas y valores. Los sofistas,
considerados como el movimiento ilustrado de la época, acentúan sus rasgos más
negativos a partir de las guerras del Peloponeso en las que Atenas disputa contra
Esparta, ciudad-estado de tipo totalitario, la hegemonía del mundo griego. La guerra
concluye el 406 a.C. con la derrota de Atenas y la implantación de un gobierno
proespartano conocido cono el de “Los Treinta” (A ellos volvermos con Platón). Tres años
más tarde, el ejército restablecerá de nuevo la democracia bajo la que será condenado
Sócrates (De ello hablaremos largamente).

II. CARACTERES DEL MOVIMIENTO SOFISTA

1. EXPONENTE DE LA NUEVA SITUACIÓN

Las circunstancias histórico-políticas que vive Atenas favorecen la presencia de los


sofistas en la vida pública. Su labor no es otra que la de ocuparse de las cuestiones que
preocupan a los ciudadanos. Ellos se ofrecen como maestros de cultura y de virtud.

Los sofistas son la traducción al pensamiento del proceso de cambio al que se encuentra
sometida la sociedad ateniense: se limitaron a proporcionar a sus conciudadanos los
medios y las artes para lograr sus aspiraciones.

Formularon un nuevo pensamiento racional sobre el que fundamentar una democracia


que, hasta entonces, se fundamentaba en leyes casi religiosas y que era administrada por
las grandes familias aristocráticas. La crítica de los sofistas va a descubrir que las bases
no eran tan claras ni tan seguras como los griegos pensaban.

Si ahora no es la herencia lo que da derecho a participar, ni las leyes tienen origen divino,
es preciso formar a individuos capaces de lograr el gobierno de la ciudad por sus dotes de
persuasión y leyes que se justifiquen por ser convenientes para la ciudad.

2. CONVENCIONALISMO (NOMOS) FRENTE A NATURALEZA (PHYSIS)

NATURALEZA (FISIS) CONVENCIÓN (NOMOS)

LEY NATURAL (la ley de LEY HUMANA(ley de


la gravedad) educación)

UNIVERSAL PARTICULAR

NECESARIA ACOMODATICIA

INMUTABLE, FIJA CAMBIANTE

Cuando hemos elaborado este cuadro no nos ha costado prácticamente nada establecer
como las leyes de la naturaleza (sea la de la gravedad u otra) tienen caracter universal,
necesario, fijo e inmutable. Si lo que analizamos es cualquier ley humana descubriremos
que es particular (en todos los países no tienen nuestras leyes) es acomodaticia (se
adapta a las necesidades actuales) y es cambiante (véase cuántas veces hemos
cambiado la ley de educación). Si a nosotros no nos ha costado mucho, a los sofistas,
esos maestros del saber, tampoco les costaría demasiado.

La novedad de los sofistas radica en hacer ver a los atenienses que muchas de las leyes
que ellos tenían como fijas e inamovibles (la Constitución tenía poco menos que carácter
sagrado, leyes de la ciudad, etc…) no eran más que construcciones humanas,
convencionales, variables y acomodaticias. Los sofistas habían viajado mucho y conocían
muchas constituciones y muchas leyes. La naturaleza genera leyes naturales, pero las
humanas son fruto de factores históricos y de intereses de grupo. Y por supuesto, se
pueden modificar y cambiar. Por lo tanto, las leyes y las normas humanas no tienen
carácter fijo y universal; su aceptación procederá única y exclusivamente del acuerdo. Si
no hay una ley general, cualquiera (o al menos unas cuantas) puede establecerse. Esto
nos lleva a la siguiente característica.

3. RELATIVISMO Y ESCEPTICISMO

Comenzaremos definiendo, de forma general, los dos términos.

RELATIVISMO. Por relativismo puede entenderse:

1. Una tesis epistemológica según la cual no hay verdades absolutas; todas las llamadas
“verdades” son relativas, de modo que la verdad o validez de una proposición o de un
juicio dependen de las circunstancias o condiciones en que son formulados.
2. Una tesis ética según la cual no se puede decir de nada que es bueno o malo
absolutamente. La bondad o maldad de algo dependen asimismo de circunstancias,
condiciones o momentos.

Tanto (1) como (2) pueden entenderse de dos maneras:

A) De un modo radical se afirma que nada es verdadero (ni falso) y nada es bueno (ni
malo); los predicados ´verdadero´, ´falso´, ´bueno´y ´malo´deben dejar de utilizarse.

B) De forma moderada se afirma que como los juicios o proposiciones acompañadas de


predicados del tipo ´es verdadero´, ´es falso´, ´es bueno´o ´es malo´se refieren a
determinadas condiciones, situaciones, circunstancias , momentos, etc., la especificación
de estas circunstancias, condiciones, situaciones, momentos, etc, permite admitir dicho
tipo de juicios. Así, no se podrá decir que p es (absolutamente) verdadero, pero sí
que p es verdadero (y lo es absoltamente) si se especifican las circunstancias,
condiciones, situaciones o momentos.

ESCEPTICISMO. Procede del griego skeptomai que significa “mirar cuidadosamente“,


“vigilar”, “examinar atentamente”. Escéptico será “el que mira o examina atentamente” y
escepticismo la tendencia a mirar ciudadosamente antes de pronunciarse sobre algo o
tomar una decisión. El fundamento de la actitud escéptica es la cautela, la prevención.

Como doctrina filosófica tiene dos aspectos:


1. Teórico: doctrina del conocimiento según la cual no hay ningún saber firme, ni puede
encontrarse nunca ninguna opinión absolutamente segura.
2. Práctico: Actitud de quien se niega a adherirse a ninguna opinión, y a suspender el
juicio. El escéptico acepta una única decisión: abstenerse de toda decisión. Se instala en
la duda y encuentra en esa duda la paz interior.

El relativismo de los sofistas está perfectamente expresado en una de las frases más
famosas de la filosofía, pronunciada por Protágoras:

“El hombre es la medida de todas las cosas; de las que son, en tanto que son; de
las que no son, en tanto que no son”

VERDAD →VALIDEZ

Ya vimos al comienzo del tema como los sofistas, en contraposición con los filósofos
presocráticos, se ocupaban más de las cuestiones prácticas que de las especulativas o
teóricas. No se van a preguntar por el ser de las cosas sino por las cosas tal y
como aparecen en la realidad concreta en que se dan. Por esa razón desaparece la
noción de verdad entendida como desvelamiento: las cosas son como aparecen. El
concepto de verdad es sustituido por el de validez de la misma manera que el
concepto ley universal fue sustituido porconvención.

Sostienen un relativismo epistemológico (no existe una verdad absoluta, no se puede


fundamentar el conocimiento, todas las opiniones son válidas) y un relativismo ético y
político (no hay ningún fundamento que determine que unas leyes, instituciones,
costumbres o normas sean mejores que otras. Cada pueblo tendrá unas diferentes
atendiendo a sus circunstancias concretas).

El relativismo inicial de los sofistas se va agudizando y termina en un claro escepticismo


que queda perfectamente reflejado en las famosas (pero difíciles de entender) tesis de
Gorgias:

1. No existe realidad alguna;nada es


2. Si algo existiera, sería incognoscible, no lo conoceríamos
3. Si algo fuera cognoscible,si pudieramos conocer algo, sería incomunicable, no
podríamos comunicárselo a los demás

III. LA SUPERACIÓN DE LA SOFÍSTICA: SÓCRATES

…ESE TIPO TAN RARO LLAMADO SÓCRATES

“Un filósofo moderno que jamás haya experimentado el sentimiento de ser un charlatán
dará muestra de tener una mentalidad tan roma que, probablemente, su obra no sea
digna de lectura.

Durante siglos la filosofía ha declarado su legitimidad formulando y respondiendo


preguntas heredadas del legado socrático y presocrático: cómo distinguir lo real de lo
irreal, lo verdadero de lo falso, el bien del mal. Hay un hombre con quien todo filósofo
europeo se identifica, aun cuando rechace sus ideas en su conjunto, y éste es Sócrates;
un filósofo incapaz de identificarse con esta figura arquetípica no pertenece a esta
civilización”

Leszek Kolakowski. Horror metaphysicus

”Sócrates pertenecía, por su ascendencia, a lo más bajo del pueblo: Sócrates era plebe.
Se sabe, incluso se ve todavía, qué feo era. Mas la fealdad, en sí una objeción, es entre
los griegos casi una refutación. ¿Era Sócrates realmente griego? Con bastante frecuencia
la fealdad es expresión de una evolución cruzada, estorbada por el cruce. En otros casos
aparece como una evolución descendente. Los antropólogos entre los criminalistas nos
dicen que el criminal típico es feo: monstrum in fronte, monstrum in ánimo. Pero el
criminal es un decadente. ¿Era Sócrates un criminal típico? –Al menos no estaría en
contradicción con esto aquel famoso juicio de un fisonomista, que tan chocante pareció a
los amigos de Sócrates. Un extranjero que entendía de rostros, pasando por Atenas, le
dijo a Sócrates a la cara que era un monstruo, -que escondía en su interior todos los
vicios y apetitos malos. Y Sócrates se limitó a responder: “Usted me conoce, señor mío”

Friedich Nietzsche. El crepúsculo de los ídolos

Si es cierto lo que nos cuenta Platón en su Apología, Sócrates tenía unos 70 años o
alguno más cuando fue condenado a muerte en el 399 a.C. ; por lo tanto, Sócrates debió
nacer hacia el año 470 a. C. en Atenas. Su padre, Sofronisco, parece que fue picapedrero
fino o escultor según algunos; su madre, Fenaretes, comadrona (“excelente y tremenda
partera” se lee en el Teeteto). Pertenecería a un grupo social poco distinguido, pero en
auge frente a la decadencia de la aristocracia ateniense. No obstante, su familia no fue
muy pobre porque Sócrates presta servicios en el ejército como hoplita (soldado de
infantería) lo que exige cierto patrimonio.

Partenón. Atenas

Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden con la época de esplendor de Atenas:
Sócrates vio como se comenzaron y terminaron las grandes edificaciones de la era de
Pericles.

Además de hoplita fue miembro de un jurado y senador. Carecemos de datos de él hasta


los cincuenta años y desconocemos su oficio; tenía mucho interés por muchas materias y
era aficionado a la lira y a la danza.
Se casó con Jantipa, cuyo carácter no debía ser muy agradable (“arpía”), posiblemente
durante los primeros años de la guerra del Peloponeso (en la que se distinguió por su
valor) y tuvo tres hijos.

Era de una robustez considerable y tenía una gran capacidad de resistencia: llevaba el
mismo vestido en verano e invierno, caminaba con los pies desnudos (incluso en
campañas invernales), austero y sobrio en la comida hasta el punto de atribuir a esto que
no contrajera la peste de Atenas del año 429 a.C. Parece que también era poco
agraciado, por no decir, simplemente, que era feo (véase el texto de Nietzsche, Alcibíades
lo presenta como algo parecido a un sátiro o un Sileno en el Banquete de Platón y
Aristófanes decía que se pavoneaba como una gallineta y ridiculizaba su costumbre de
girar los ojos en todas direcciones, tal y como aparece en Nubes).

Conversador empedernido que desconcierta a los interlocutores con su ironía hasta


hacerles exclamar que nunca saben si habla en broma o en serio.

Controvertido y crítico (tábano de Atenas) tiene problemas con el gobierno de los


demócratas (ineptos y demagogos) y con los aristócratas (corruptos). A pesar de ello,
acepta el nomos de su ciudad, hasta el punto de acatar la sentencia que lo condena a
muerte.

En el 406 a. C. rechazó que ocho generales fueran juzgados a la vez por ser ilegal y
porque lo que se pretendía era una pena más dura. Su valor moral lo volvió a demostrar
en el 404 a.C. cuando no quiso tomar parte en el arresto de León de Salamina, a quien
los Treinta trataban de condenar a muerte para confiscar sus propiedades. Posiblemente
Sócrates hubiese pagado con su vida esta negativa si no hubiesen caído los Treinta.
Restaurada la democracia, Sócrates fue llevado a juicio por Ánito (poderoso demócrata
que actuaba desde el trasfondo) y por Meleto. Esta es la acusación:

“Meleto, hijo de Meleto, del demo de Pithos contra Sócrates, hijo de Soronisco de
Alópece: Sócrates comete delito por no reconocer [o bien, no creer en] los dioses que
reconoce la ciudad y por introducir nuevas divinidades (asebeia, impiedad). También
comete delito por corromper a los jóvenes. Se solicita la pena de muerte.”

El primero de los cargos nunca fue definido explícitamente y el segundo, el de corromper


a la juventud, era en realidad la acusación de fomentar entre los jóvenes un espíritu de
crítica con respecto a la democracia ateniense, pesando sobre todo Alcibíades y Critias.

Los acusadores suponían que Sócrates marcharía voluntariamente al destierro sin


esperar a ser procesado, pero no lo hizo así. Sorpresas te da la vida. Se quedó para el
proceso y se defendió a sí mismo ante el tribunal. Sócrates podía haber sacado partido de
sus años en el ejército, de su alejamiento de Crítias en la época de la oligarquía, pero se
limitó a exponer los hechos, asociándolos a su desconfianza de la democracia en el
asunto de los generales. Fue condenado a muerte por una mayoría de sesenta votos de
un jurado compuesto por 500. Dependía ahora de Sócrates proponer la conmutación de la
pena de muerte por otra, generalmente el destierro, cambio que habría sido aceptado sin
ninguna duda. La vida te sigue dando sorpresas y Sócrates propuso una “recompensa”
digna de él: alimentarle gratis en el Pritaneo (edificio donde se reunían y eran mantenidos
a costa del Estado los cincuenta senadores de Atenas). Después de semejante ironía,
parece que consintió en proponer una pequeña multa, pero sin tratar de influir al jurado,
como era costumbre con la mujer y los hijos llorosos. Al jurado le irritó el comportamiento
de Sócrates, por lo que 80 miembros más que en la votación anterior lo sentenciaron a
muerte. Ahora sí, todos están sorprendidos.

Sus seguidores pretendieron inútilmente que abandonase la ciudad. Después de todo


¿cómo te va a dar estas sorpresas la vida?. Sócrates se negó, afirmando que tal
proceder era contrario a sus principios, renunciar a lo que siempre había defendido.
Cuarenta días más tarde bebía la cicuta rodeado de su familia y amigos con un discurso
sobre la inmortalidad del alma que recoge Platón en el Fedón. Parece que sus últimas
palabras, último rasgo de su ironía, fueron “Critón, le debemos un gallo a Asclepio;
págaselo, pues, no lo descuides”. ¡Aja, vaya ironía!

La dignidad con que asumió su condena a muerte y el hecho de ser el primer filósofo que
murió por la justicia han convertido a Sócrates en un personaje de leyenda, en el prototipo
de filósofo. El hombre más sabio de toda Grecia, dicho nada más que por el Oráculo de
Delfos, cuya frase más conocida es “sólo sé que no sé nada”. Sólo sabios como Sócrates
reconocen su ignorancia.

2. EL PROBLEMA DE LAS FUENTES

Decíamos antes que Sócrates se ha convertido en un personaje de leyenda, en arquetipo


de filósofo, en ideal de honestidad y valor moral… pero no por lo que nos ha dejado
escrito, ya que Sócrates no escribió nada. El problema que tenemos es que hay que
acudir a lo que otros dijeron para saber acerca de Sócrates. Las fuentes principales de
documentación son:

1. ARISTÓFANES. Poeta y comediógrafo ateniense. Único que escribe de Sócrates


cuando aún vive. Ya hemos mencionado que en LasNubes aparece caricaturizado y
como blanco de burlas de las que, además, sería presa fácil dada su belleza y sus
costumbres un tantoatípicas. Aparece por las calles inquietando a cualquiera que allí
pase con cuestiones extrañas. Aparece como un sofista más, aunque no cobra por sus
enseñanzas y no elije auditorio. ¡Qué gracioso Aristófanes! Ahh..también persigue
jovencitos.
2. JENOFONTE. Historiador que conoce a Sócrates dos años antes de su condena y que
no presencia ni el juicio ni su muerte. Dedica una obra para defenderlo de la acusación
de asebeia. Aparece como el sabio interesado incansablemente en la virtud como
máximo saber.
3. PLATÓN. Sócrates aparece como el personaje principal de susdiálogos, atractivo,
lúcido, lleno de cualidades, dotado de una fina ironía y de absoluto dominio intelectual y
moral. Es un Sócrates idealizado que responde a la intención de Platón de rehabilitar su
memoria. A pesar de la idealización, es la mayor y más fiable fuente informativa.

3. LA ÉTICA, TAREA FUNDAMENTAL

“Lejos de disertar como tantos otros sobre cuanto afecta a la naturaleza, lejos de buscar
el origen de lo que “los sabios” (sophós) llaman el mundo, o las causas necesarias que
han dado nacimiento a los cuerpos celestes, demostraba la locura de quienes se
entregaban a semejantes especulaciones. Es más, examinaba si se ocupaban de tales
cosas persuadidos de haber agotado los conocimientos humanos, y si creían prudente
descuidar lo que está al alcance de los hombres para meterse a profundizar los secretos
de los cielos.

Siempre le sorprendía que no viesen que le es imposible al hombre penetrar estos


misterios, visto que quienes se alababan de más enterados entre ellos, lejos de ponerse
de acuerdo, parecían estar locos (…) En sus inquietas averiguaciones sobre la
naturaleza, unos se figuran que no existe sino una substancia; otros, que hay sustancias
infinitas; éste, que todo está en movimiento perpetuo; aquél, que nada se mueve; para
unos, todo nace y perece; para otros, nada se engendra y nada se destruye.

En cuanto a él, entreteniéndose sin cesar con aquello que está al alcance del hombre,
examinaba lo que es piadoso y lo que es impío, lo que es honrado y lo que es
vergonzoso, lo que es justo y, por el contrario, injusto; en qué consiste la sabiduría y en
qué la locura, el valor y la pusilanimidad; lo que es el Estado y un hombre de Estado; qué
es el gobierno y cómo se manejan sus riendas. En fin, discurría a propósito de todos los
conocimientos que vuelven al hombre virtuoso, y sin los cuales pensaba que realmente se
merecía el nombre de esclavo”

Jenofonte. Recuerdos socráticos

Parece (otra vez) que inicialmente se interesó por temas de física, pero su vida se
convierte en una investigación acerca del ser humano. Centró sus investigaciones en
cuestiones éticas, en investigar al hombre desde su interior, haciendo suya la frase
“Conócete a ti mismo”. Recordemos que el tiempo que comparte Sócrates es el mismo de
los sofistas y, evidentemente, las preocupaciones muy parecidas, aunque las soluciones
sean muy distintas.

4. EL INTELECTUALISMO MORAL

4.1. REACCIÓN CONTRA LOS SOFISTAS

Hemos visto como los sofistas defendían el relativismo. La oposición


entre nomos y physis insistía en la diversidad de criterios y normas morales: cada
comunidad y cultura entiende de modo distinto qué es lo bueno y lo malo, lo justo y lo
injusto. Protágoras extiende el relativismo a todos los ámbitos de la experiencia humana
(“el hombre es la medida de todas las cosas”) y Gorgias prolongó el relativismo hasta el
escepticismo radical. Sócrates rechazó estos supuestos porque pensaba que su
afirmación impide el entendimiento entre los hombres: ¿cómo establecer en una
asamblea qué es la justicia, por ejemplo, si cada uno entiende por justicia una cosa
distinta? Que no haya acuerdo no quiere decir que éste sea imposible: habrá que
esforzarse y dialogar para lograrlo.

4.2. BÚSQUEDA DE LOS CONCEPTOS, DE LA DEFINICIÓN

Hay que dialogar y esforzarse no sólo por llegar a un acuerdo de lo que es justo sino
también de lo que es realmente la justicia. Y lo mismo que sucede con la justicia sucede
con el resto de las virtudes. Pongamos un ejemplo sencillo: llamamos “pájaros” a ciertos
animales que son muy diferentes entre sí; si los llamamos así será porque, a pesar de su
diversidad, tienen algún rasgo común que los hace ser a todos ellos pájaros y no peces.
Con la justicia el razonamiento es similar: si denominamos “justas” a determinadas
acciones será porque en todas ellas encontramos algún rasgo que denominamos
“justicia”. Debemos preguntarnos qué es la justicia para saber lo que hace que las cosas
sean justas. Sócrates busca las edefiniciones, los conceptos, la significaciones comunes y
objetivas.

4.3. INTELECTUALISMO MORAL

Sócrates prersigue definir los conceptos morales y definirlos con exactitud porque sólo
sabiendo qué es la justicia se puede obrar justamente, sólo sabiendo qué es la
bondad se puede obrar bien, sólo sabiendo qué es la valentía se puede ser valiente.
A esta teoría ética que identifica virtud con saber se le denomina intelectualismo
moral.

Acudamos a un ejemplo sencillo, como le gustaría a Sócrates, para entender esta teoría:

1. Intentemos definir qué es un “arquitecto”: el que proyecta y construye edificios. Si


intentamos mejorar la definición diremos que el que proyecta y construye bien los
edificios. Cualquiera puede intentar proyectar y construir un edificio sin ser arquitecto,
pero no lo hará bien. ¿Por qué razón el arquitecto construirá bien un edificio y cualquier
otro no? Porque el arquitecto sabe, conoce las técnicas de edificación. Nosotros
proyectaremos y edificaremos mal porignorancia, sin querer, porque no sabemos o
conocemos el arte y las técnicas de la arquitectura. Por lo tanto, el arquitecto hará bien un
edificio porque sabe y nosotros lo haremos mal por ignorancia. Lo mismo puede aplicarse
a la justicia o a cualquier otra virtud moral: sólo el que sepa qué es la justicia obrará
justamente y realizará acciones justas. Cabe la posibilidad (remota) de que alguien que no
sabe nada de arquitectura proyecte y edifique bien un edificio por pura casualidad; pero
no le llamaríamos arquitecto. También puede pasar que alguien que no sepa que es la
justicia, obre justamente por casualidad; pero no le llamaríamos justo tampoco.

Esta teoría conlleva una paradoja que Platón refleja en el Hipias Menor: el que obra mal
voluntariamente es mejor que el que obra mal sin querer. Puestos a hacer un edificio
mal, con la intención de que se caiga, ¿quién lo hará mejor, el arquitecto o el ignorante?
El ignorante haría mal el edificio sin querer pero el arquitecto lo haría mal voluntariamente,
sabiendo hacerlo bien. Lo mismo sucede con la justicia: sólamente el justo puede actuar
voluntariamente contra la justicia.

¿Ustedes conciben la posibilidad de que alguien, sabiendo hacer un edificio bien, lo haga
mal voluntariamente? ¡Racionalmente, es inconcebible! ¿Y que alguien, sabiendo qué es
la justicia, actúe injustamente? Sócrates no. Plenamente consciente de la paradoja que
encierra esta teoría, Sócrates responde: nadie hace el mal a sabiendas. Sócrates
considera imposible que nadie obre mal sabiendo que actúa mal (Recordad que era un
buen tipo). Nadie obra mal voluntariamente, sólo por ignorancia.

Sócrates es la máxima expresión del intelectualismo moral griego, fundado en una


concepción racionalista del ser humano que excluye factores irracionales. Todos los
autores griegos son intelectualistas aunque no tan extremos, siéndolo menos Aristóteles
que Platón.

5. EL MÉTODO SOCRÁTICO
Su enseñanza (aunque no enseñaba) se desarrolla a través deldiálogo en dos momentos
diferenciados:

1. IRONÍA. ¿Recordáis la frase “Sólo sé que no se nada”? Sócrates, que se declara


ignorante, quiere aprender de quien sabe más que él y le pregunta. Las preguntas
inocentes de Sócrates llevan a su interlocutor a contradicciones. El resultado: el que creía
saber más que Sócrates también tiene que reconocer su ignorancia. Nadie aprende
cuando cree que sabe; por lo tanto, el punto de partida para el aprendizaje es reconocer
nuestra propia ignorancia.

2. MAYÉUTICA. ¿Recordáis la profesión de su madre? De ella toma Sócrates la palabra.


De la misma manera que una comadrona ayuda a dar a luz siendo ella estéril (entiéndase,
no es ella la que tiene el hijo), Sócrates ayuda a dar a luz (pensamientos, conceptos)
siendo él mismo estéril (ignorante). ¿Cómo es esto posible? Sócrates va preguntando a
su interlocutor y lo va guiando en la búsqueda de la verdad, de la definición. No es él el
que llega a la conclusión, sino su interlocutor. Podríamos decir que Sócrates no enseña
una filosofía sino que enseña a pensar, a aprender. Por ejemplo, Sócrates interroga sobre
qué es la belleza a su interlocutor y es éste el que da la definición y Sócrates le dice,
generalmente acudiendo a ejemplos, dónde falla esa definición por lo que le pide otra… y
así sucesivamente… hasta que encuentran la definición adecuada.

1. Sócrates, Platón y Aristóteles.

Desde la época de Sócrates han vivido muchos hombres empeñados en discutir las
creencias aceptadas y presentarnos las cosas conocidas bajo una óptica distinta. A
Sócrates se le acusó de exagerar el poder de la razón y de utilizarla sólo negativamente,
pero desenmascarar errores y desembarazarse de la broza intelectual es un paso
necesario para descubrir la verdad. Al cuestionar temas aceptados por todos, Sócrates no
contribuyó a mantener la estructura tradicional, mientras la polis se cimentaba en unas
ideas de las que nadie dudaba, como ocurre con toda institución humana.
Platón, discípulo de Sócrates, se inspiró en él y trató de llegar aún más lejos. Pensaba
que la razón nos proporciona la certeza de la existencia de conceptos tales como la
justicia, la belleza y la bondad en un mundo compuesto de ideas. No quería decir con esto
que existieran en la mente de una persona (como cuando decimos «Tengo una idea»),
sino que en alguna parte hay un mundo de realidad inmutable más allá del mundo
material mudable.
Esta realidad, a la que puede acceder el alma humana (que Platón, al igual que Sócrates,
distinguía del cuerpo) mediante el uso de la razón, está formada por tales ideas. Platón no
tenía en muy alta estima la conducta humana (sobre todo la de los demócratas que
habían condenado a muerte a Sócrates). Pensaba que la mayoría de las personas jamás
sería capaz de llevar la vida de bien que revela el mundo real de «formas» ideales. Sin
embargo, sus enseñanzas tuvieron importantes repercusiones, pues gracias a ellas la
humanidad ha seguido reflexionando sobre diversos temas y especialmente porque en
ellas se basa una tradición de pensamiento llamado idealismo: la creencia en la existencia
de un mundo más real que el de la experiencia material es perfectamente asequible para
la razón y no una simple cuestión de magia incomprensible.
Platón también tuvo un discípulo, Aristóteles, nacido en Tracia. Escribió sobre tantos
temas —biología, física, matemáticas, lógica, literatura, psicología, ética, política— que
dejó suficiente material como para que las personas cultas reflexionaran sobre él durante
dos milenios. Aristóteles marcó las directrices fundamentales que ha seguido la filosofía
casi hasta la actualidad. Era un pensador menos abstracto que Platón; le gustaba recoger
y clasificar hechos e ideas con el fin de formular las leyes generales que los regían. En
conjunto, y aunque resulta casi imposible juzgarlo, seguramente ejerció más influencia
que Platón, pero no cabe duda de que estos dos filósofos dominaron durante mucho
tiempo la historia del pensamiento.
SÓCRATES (-470 a -409): Sócrates, por su prédica constante, vivía rodeado de machos
enemigos. Además algunos de sus discípulos, después de los desastres de la guerra del
Peloponeso, habían participado en las tentativas para restablecer un régimen oligárquico.
En -399 poco después de la restauración de la constitución democrática, el ciudadano
Anitos hizo acusar a Sócrates de pervertir a la juventud. El tribunal popular de los
Heliastas lo condenó a beber la cicuta. Su fidelidad inquebrantable a los principios que
habían guiado toda su vida su sumisión a las leyes de la ciudad llevada hasta el extremo
de no querer huir para evitar una sentencia injusta, su digna muerte, de una serenidad
admirable, todo en esta actitud final contribuyó a dar a las enseñanzas ejemplares de
Sócrates una resonancia que no se ha extinguido todavía.
Procedamos como si se tratase de una acusación en regla de la cual no fue preciso leer
el propio texto: Sócrates es culpable por averiguar indiscretamente lo que acontece en la
tierra y en los cielos; por hacer triunfar la mala causa; por enseñar a otros a hacer lo que
él hace. . .
. . .Admitamos que vosotros me hablaseis del siguiente modo: “Sócrates, no queremos
dar crédito a Anitos; te vamos a declarar inculpable, pero con una condición: que no
volverás a emplear tu tiempo en examinar, cual has hecho hasta ahora, a las ¿entes, ni
en filosofar. De otro modo morirás”.
Pues bien, jueces, si trataseis de imponerme esa condición yo os replicaría: Atenienses,
muy reconocido os estoy y mucho os estimo, pero antes obedeceré al dios que a
vosotros. Mientras me quede, pues, un soplo de vida, mientras sea capaz de ello, estad
seguros que no cesaré de filosofar, de exhortaros y de hacer reflexionar a todo aquel de
vosotros que se cruce en mi camino. . . Joven o viejo, sea como sea aquel a quien
encuentre, extranjero o ciudadano, obraré con él de este modo, y muy especialmente con
vosotros, atenienses, ya que estoy más cerca de vosotros por la sangre. . . tan sólo una
cosa os pido: cuando mis hijos sean ya hombres, atenienses, castigadles, castigadles
atormentándoles como yo os atormentaba a vosotros en cuanto creáis advertir que se
preocupan del dinero o de cualquier cosa que no sea la virtud. Y si se atribuyen méritos
que no tienen … reprochadles por desdeñar lo esencial y atribuirse aquello que no les
corresponde. Si de tal modo obráis, seréis justo no sólo con mis hijos, sino conmigo.
Más la hora ‘es llegada de marcharnos: yo, a morir; vosotros, a continuar vuestra vida. De
vuestra suerte y la mía, ¿cuál es la mejor?
PLATÓN, Diálogos. Apología de Sócrates, págs. 59, 73 y 89.
PLATÓN (-427 a -347) Pertenecía a una familia de la aristocracia ateniense.
Probablemente había buscado en la enseñanza de Sócrates, como en la de los sofistas,
el arte de hacer una brillante carrera política. Pero al tomar contacto con Sócrates
abandonó sus propósitos y se dedicó afanosamente a la búsqueda del bien y de la
verdad. No renunciaba ni para sí ni para sus discípulos a la actividad política, pero la
concebía como una misión tan alta, que eran necesarios cincuenta años de estudio y de
meditación para prepararse. En -387 fundó en los jardines de Academos una escuela
filosófica: la Academia. Escribió diálogos filosóficos en los que Sócrates es, por lo gene
ARISTÓTELES (-384 a -322): Nació en Estagira, en la Calcídica; fue discípulo de Platón,
pero se separó de la enseñanza de su maestro y fundó en los alrededores de Atenas una
nueva escuela filosófica: el Liceo. Fue preceptor de Alejandro, Espíritu dotado de una
curiosidad universal, emprendió, entre otras cosas, la tarea de realizar con sus discípulos
un inventario de los conocimientos de su tiempo.
PARA SABER MAS…
Grecia, cuna de la filosofía
En la Grecia antigua surgieron las primeras manifestaciones de pensamiento filosófico
organizado y sistemático. Los representantes principales de esta sostenida corriente
fueron Tales de Mileto. Sócrates, Platón y Aristóteles. Decía este último que el origen de
la filosofía lo constituye el asombro del hombre y, en consecuencia, la reflexión, como
medio de explicar el mundo que lo rodea y sus elementos integrantes. En el siglo Vil a.C.
aparece Tales de Mileto, quién, no conforme con la primera explicación sobre las cosas,
de carácter mítico o sobrenatural, abre paso a una posición que intenta dilucidar los
orígenes, tanto del mundo en sí como del resto de lo existente, y que también propicia
una activa participación en el proceso de desentrañamiento. A este personaje se lo
considera “el padre de la filosofía”.
Con Sócrates se funda e! Humanismo (siglo V a.C.), pues es el iniciador de la escuela
que sitúa en el primer plano de la actividad filosófica al hombre. Para Sócrates, el hombre
constituía el primer objeto de estudio, en tanto que cada individuo debía conocer bien
quién era, lo que se sintetiza en la famosa máxima socrática del “Conócete a tí mismo”.
Su doctrina se completaba con la práctica de la virtud -la “arete”-, consistente en hacer
bien aquello para lo cual el hombre ha nacido. Por último, la constante interrogación
acerca del qué de todas las cosas -la ciencia, la virtud, la justicia, etcétera-redondea el
concepto de ciencia en la acepción que Sócrates le daba; es decir, saber bien qué son los
distintos objetos de análisis. Su método implicaba el hacer ver a las gentes, por medio de
la duda, lo que en realidad ignoraban.
Un discípulo suyo, Platón, y, a su vez, un seguidor de éste, Aristóteles, configuran la
síntesis más alta en cuanto a pensamiento filosófico de la Grecia clásica. Con ellos la
profundización del planteo adquiere características incluso hoy difíciles de superar. Sus
principios forman parte integrante de la esencia misma de la cultura occidental, y el
intento de solución de los problemas prioritarios del ser humano, de la ciencia, el
desplazamiento de la concepción mítica y, en consecuencia, la actitud racional para
interpretar el mundo de! hombre son siquiera los objetivos fundamentales concretados por
estos pensadores, en cuyassabias e inagotables fuentes aún bebe el saber
contemporáneo. Además, también en Grecia se produjo el primer sistema de gobierno de
carácter democrático, junto con el auténtico cosmopolitismo, o sea la primera visión de
alcances universales de la humanidad después de la cultura alejandrina.
EN GRIEGO CLÁSICO la palabra filósofo significaba “amigo de la sabiduría”. Durante el
período 550 a.C.-338 a.C. florecieron en Grecia varias escuelas filosóficas.
LOS PRIMEROS FILÓSOFOS Los atenienses practicaron una primitiva forma de
democracia que animaba a los ciudadanos a hablar de forma clara y persuasiva para
conseguir lo que querían. Los atenienses usaban la lógica (un razonamiento correcto)
para entender por qué las cosas ocurren de un modo determinado. De esta forma la
filosofía creció observando el mundo que tenía alrededor.
LOS SOFISTAS
En el s. V a.C. algunas personas se convirtieron en sofistas: profesores de retórica (el arte
de hablar en público). Tomaron el nombre de la palabra griega sofos, que significa
sabiduría. Los hijos de las familias más ricas empezaron a asistir a las clases de estos
profesores.
SÓCRATES
Sócrates (h. 469 a.C.-399 a.C.), considerado el padre de la filosofía, no estaba de
acuerdo con los métodos de los sofistas, quienes enseñaban a sus discípulos respuestas
ingeniosas para usarlas en los debates públicos. Sócrates animaba a sus alumnos a
cuestionarse el mundo que les rodeaba y a vivir según su propia conciencia, aunque eso
significara enfrentarse con la autoridad.
DIÁLOGOS
Sócrates no escribió ninguna de sus enseñanzas, pero algunos de sus diálogos con los
ciudadanos de Atenas quedaron reflejados en la obra de su famoso discípulo Platón (427
a.C.- 347 a.C.).
BEBER CICUTA
Las ideas de Sócrates disgustaron a las autoridades políticas y religiosas de Atenas. Tuvo
que comparecer ante la asamblea y responder de las acusaciones de corromper a la
juventud y menospreciar las creencias religiosas. La asamblea le condenó a beber un
veneno mortal: la cicuta.
PLATÓN
Platón, discípulo de Sócrates, provenía de una rica familia ateniense. Su primera intención
fue dedicarse a la política, pero perdió su entusiasmo cuando vio la corrupción que había
en Atenas. Dejó la ciudad, pero volvió al poco tiempo para crear la Academia, el primer
centro de enseñanza de la historia, donde trabajó hasta su muerte, a los 80 años. La obra
más importante de Platón es La república, donde describe su ideal de estado. Él creía que
la mejor forma de gobierno era una monarquía que combinara la dureza de un gobernante
con la sabiduría de un filósofo.
ARISTÓTELES
El discípulo más conocido de Platón fue Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), nacido en
Macedonia, en el norte de Grecia. Se trasladó a Atenas y asistió a la Academia de Platón,
donde demostró un especial interés por el estudio de la naturaleza. Gracias a una cuidada
observación del mundo y sus fenómenos, Aristóteles intentó descifrar las leyes
fundamentales del mundo natural. Filipo (382 a.C.-336 a.C.), rey de Macedonia, al norte
de Grecia, le propuso que se convirtiera en maestro de su hijo Alejandro (356 a.C-323
a.C.), quien más tarde se convertiría en Alejandro Magno.
EL LICEO
Al cabo del tiempo, Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo.
Mientras enseñaba a sus discípulos solía pasear, lo que hizo que empezara a conocerse
como la escuela peripatética.

LA FILOSOFÍA HELENÍSTICA.

Introducción
El período helenístico abarca desde la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) hasta la
invasión de Macedonia por los romanos (148 a.C.). Las ciudades griegas pierden su
independencia y Atenas su hegemonía comercial, política y en menor medida la cultural.
A las ciudades-Estado suceden las monarquías helenísticas. Hay una situación continua
de inestabilidad política. Se acentúan las diferencias entre clases sociales.
• Rasgos de la filosofía en este período:

- Cambia el concepto de «hombre»: Aristóteles hablaba de un «animal


cívico», porque sólo la pólis era autosuficiente y sólo en ella podía
realizarse plenamente. Hundida la pólis, el ser humano es entendido
más bien como «animal social», cuyo marco de referencia es la
naturaleza y la humanidad, reclamando para sí la autosuficiencia y
autonomía que antes se reconocía a la ciudad.

- Por la inestabilidad de la época, la seguridad personal y la felicidad


individual se convierten en las grandes aspiraciones del momento.

- Se busca la seguridad tomando como referencia las leyes inalterables


de la Naturaleza, del Cosmos. Se elabora una nueva Física y una nueva
Ética de carácter naturalista y cosmopolita.

- La filosofía estoica y epicúrea de la época sistematiza buena parte de


su doctrina, pero queda subordinada a los fines prácticos de la
existencia: «sabio» no es sólo el que sabe sino «el que sabe vivir».

- La filosofía ahora se concibe como un saber unitario, dividido en lógica,


física y ética, pero con una finalidad fundamentalmente moral. La
especulación abstracta carece de valor.

- En esta época florecen numerosas escuelas. Hay muchas influencias


mutuas pero también muchas polémicas. Eso explica el eclecticismo que
vendrá a continuación.

I. EL ESTOICISMO

Fue fundado por Zenón de Kitión (Chipre, 336-264 a.C.), quien abrió en 306 su escuela
en Atenas, en un lugar llamado Stóa poikilé (Pórtico pintado, de ahí el nombre de
estoicismo). La doctrina estoica fue sistematizada por Crisipo (280-210), uno de sus
discípulos. El estoicismo tuvo diversos períodos después. El estoicismo
medio comenzó cuando Zenón de Tarso sucede a Crisipo. A partir del 135 el estoicismo
penetró en Roma e influyó en importantes personajes como Escipiano, Pompeyo y
Cicerón. El estoicismo de la época imperial tuvo como figuras destacadas al
cordobés Séneca (4a.C.-65 d.C.), tutor de Nerón; Epicteto (50-130) y Marco Aurelio
(121-180). Son autores fundamentalmente interesados en los temas morales. Es en las
obras de estos últimos autores donde encontramos las doctrinas estoicas de toda la
escuela, junto con textos de Cicerón, Plutarco, Diógenes Laercio y otros. Aunque el
estoicismo utiliza muchos materiales procedentes de filósofos anteriores (Heráclito,
Platón, Aristóteles, los cínicos...) también aporta muchos elementos originales. Dio lugar
a una síntesis nueva, muy sistemática y coherente, cuya influencia se mantuvo durante
muchos siglos. Volvió a ponerse de moda en los siglos XVI y XVII en Europa, influyendo
en Descartes, Kant y Hegel, por ejemplo.

1. La Física

Se inspira sobre todo en Heráclito. Habla del mundo como un todo unitario (monismo)
y armonioso, regido por la necesidad inflexible de la ley universal (determinismo). El
orden natural será así el único refugio capaz de proporcionar racionalidad en un marco
social caótico.

En vez de hablar de cuatro causas como Aristóteles, propusieron sólo dos principios:
la materia (pasivo) y el logos universal (activo, de naturaleza corpórea, no inmaterial).
Sólo lo que tiene cuerpo (lo material) es real. El estoicismo es una doctrina
estrictamente materialista. La materia carece de cualidades y es pasiva. Al principio
activo -Razón universal- le llaman Dios. El universo es un todo animado y divino
(panteísmo). Todos los acontecimientos están férreamente determinados por una
cadena causal inexorable. A esa necesidad que rige el cosmos le llaman los estoicos
«destino» o «providencia». Es un orden necesario, pero totalmente racional.

El mundo es un ser animado y armonioso, que posee vida propia. Tiene un ciclo vital que
termina con una gran conflagración universal, envuelto en fuego, tras la cual todo vuelve
a comenzar de nuevo. Cada ciclo posterior repite exactamente el anterior: habrá un
nuevo Sócrates y un nuevo Platón, y cada uno tendrá los mismos amigos y
conciudadanos.

Sólo existen individuos concretos, todos diferentes. A cada individuo le caracteriza una
tensión interior, una estructura o manera de ser irrepetible. Lo universal carece de
realidad. Pero todos los individuos están ligados entre sí, y el mundo es una gigantesca
armonía de correlaciones e interdependencias.

Una misma ley lo rige todo. Los estoicos aportaron el concepto de «ley natural» y de
«providencia». Para quien acepta este concepto no tiene sentido hablar de mal en el
mundo: nada de lo que sucede puede ser un «mal», aunque lo parezca. Puede que para
considerarlo un bien haya que contemplarlo con más perspectiva, pero con la suficiente
distancia histórica incluso lo que ahora parece mal veremos que apunta hacia un bien.
Los neoplatónicos, S. Agustín, los escolásticos y Leibniz volverán sobre este asunto
afirmando algo parecido.

Para los estoicos, el ser humano es una parte del universo sometido al mismo orden que
las restantes cosas del cosmos. El alma humana es corpórea, mortal y procede de los
padres.

En contra de Platón y de acuerdo con Aristóteles, los estoicos afirman que la única
fuente de conocimiento son los sentidos (empirismo) y que la representación sensible
es una copia de la realidad (realismo ingenuo). Sólo las representaciones «claras y
distintas» (Diógenes Laercio) nos garantizan un conocimiento verdadero.

2. La Ética

Constituye el núcleo fuerte de la doctrina estoica. Mientras la Física enseña a conocer la


Naturaleza, la Ética enseña a vivir de acuerdo con la naturaleza.

«El fin supremo del hombre es vivir conforme a la naturaleza, que es lo mismo
que vivir según la virtud, ya que la naturaleza nos conduce a la virtud. [...] La
virtud del hombre feliz y el buen orden de la vida nacen de la armonía del genio
propio de cada uno con la voluntad del que todo lo gobierna. Diógenes dice
expresamente que el fin supremo consiste en obrar con prudencia en la elección
de las cosas conformes a la naturaleza. [...] La virtud es una disposición del
ánimo conforme a la razón y elegible por sí misma, no por medio o deseo de
algún bien exterior. En ella consiste la felicidad...» (Diógenes Laercio, VII, 85-90).
El bien moral del ser humano, por lo tanto, consiste en vivir de acuerdo con la
Naturaleza global y con la propia naturaleza (que es una parte de la primera). Esto
equivale a vivir de acuerdo con la razón, porque así descubrimos la Razón universal
que rige todo el orden natural. Es sinónimo de vivir en armonía con el conjunto del
universo. Hacer lo que exige la razón no es otra cosa que realizar el deber. Kant será
quien mejor articule filosóficamente esta ética de la razón y el deber.

La virtud es la disposición permanente a vivir de acuerdo con la razón y el deber. Para


los estoicos la virtud no admite grados: o se es virtuoso o no; y quien tiene una virtud las
tiene todas.

Toda tendencia natural es buena, porque la propia naturaleza es norma de conducta.


Cuando la naturaleza humana se desvía, entonces surge la pasión (p??o?, páthos), que
Zenón define como una conmoción del alma contraria a la recta razón y a la Naturaleza.
Cicerón la entiende como «una tendencia demasiado vehemente, que se aleja del
equilibrio natural. Crisipo señaló cuatro pasiones básicas: dolor (ante un mal
presente),temor (ante un mal futuro), placer (ante un bien presente)
y deseo sensual (ante un bien futuro). Ante la pasión, el deber
exige autodominio (_p??e?a, apátheia = impasibilidad). Los estoicos entendían la
pasión sobre todo como un error del juicio, que nace de una falsa opinión. Proponían un
estadio de imperturbabilidad, de serenidad intelectual, conocido como ataraxía estoica.
En palabras de Epicteto: «No te dejes dominar por la imaginación. Si aguardas y te
contienes, serás más fácilmente dueño de ti mismo».

Para los estoicos, el sabio (, sophós) es el que vive según la razón y está libre de
pasiones. Pero lo consideraban un ideal prácticamente inalcanzable, al que sólo
Sócrates, Antístenes y Diógenes se aproximaron. Para facilitar la aproximación, al
menos, a ese ideal del sabio desarrollaron los estoicos una teoría de las conductas
convenientes, o deberes de aquellos que no han alcanzado la sabiduría y tienen que
contentarse con una virtud menos excelente. La libertad consiste en el sometimiento y
aceptación de la necesidad, en la abstinencia absoluta ante las pasiones y los placeres.

II. EL EPICUREÍSMO

Epicuro fue uno de los grandes filósofos de la antigüedad, aunque sus ideas fueron poco
o mal comprendidas fuera de su círculo de discípulos y apenas se han conservado
fragmentos de sus más de cincuenta obras (las conocemos a través de Diógenes
Laercio, Cicerón y Séneca). Fuera de Roma, el epicureísmo tuvo uno de sus más ilustres
representantes en Lucrecio, autor del poema filosófico De rerum natura. El epicureísmo
alcanzó su máxima difusión durante los primeros siglos del cristianismo, atrayendo
enormemente a pensadores como San Agustín. Después fue cayendo paulatinamente en
el olvido, rodeado de malentendidos. Sólo en el s. XVII se volverían a poner de moda
algunas de sus ideas, a través de Pedro Gassendi (1592-1655).

El epicureísmo tenía una finalidad claramente práctica: los epicúreos entendían la


filosofía como una medicina del alma. La filosofía no se estudiaba para adquirir cultura,
sino para ser feliz.

1. La Física epicúrea se inspira en Demócrito y es materialista. Los dos principios


básicos en esta física son: «nada nace de la nada» y «el Todo consiste en átomos y
vacío, y es infinito». Los cuerpos son «sistemas de átomos». El número de átomos es
infinito, como lo es el espacio vacío, por lo que admitían la posibilidad de que existiera un
número también infinito de mundos como el nuestro, que nacen y perecen, aunque el
conjunto del universo es eterno e imperecedero.

• Los átomos sólo tienen propiedades: tamaño (variable, pero siempre invisibles e
indivisibles) y peso. Se mueven en el vacío por su peso, aunque entre ellos pueden
producirse choques y desviarse de su trayectoria, por lo que resulta muy difícil predecir
su posición. Su doctrina, por lo tanto, es menos determinista que la de Demócrito, pero
sigue siendo mecanicista: nada en la naturaleza sucede en orden a un fin. Todo es
causa del movimiento al azar de los átomos, sin que haya intervención divina alguna en
el origen o funcionamiento de los mundos. Los cuerpos, resultado de la agregación de
átomos, poseen cualidades reales (color, textura, etc.), resultado de su estructura
atómica.

• El alma es material y mortal. Es un agregado de átomos muy sutiles que se extiende


por todo el cuerpo. La percepción sensible se reduce al tacto (percibir es entrar en
contacto con una emanación de átomos por parte del objeto que percibimos) y
el pensamiento es una especie de sensación reflexiva producida por la superposición de
sensaciones inmediatas. El alma sigue al cuerpo en su destino, y por eso es mortal.

• Epicuro admite la existencia de los dioses; los considera seres inmortales y


antropomorfos, que viven en los espacios intermundanos, felices y sin intervenir parta
nada en la marcha del mundo. Para Epicuro, blasfemar no es negar que los dioses
existan, sino aceptar los caracteres que la gente común les atribuye. Todas las teorías
de Epicuro tienen una intención ética. Intentaba eliminar los mitos y las
supersticionespara conseguir que los hombres pudieran vivir felices y sin miedo. Por
eso polemizó contra la religión popular y la teología astral de Platón. Negaba que la
Naturaleza tuviese carácter «divino» o que hubiera sido creada por los dioses para
provecho del ser humano. No creía que los dioses pudieran intervenir en los
acontecimientos naturales. Consideraba que los fenómenos de la naturaleza podían ser
explicados por causas naturales, más verosímiles y aceptables que los mitos. Afirmó que
los dioses no tienen por qué inspirar miedo: «es absurdo pensar que seres tan perfectos
y felices puedan experimentar sentimientos de ira o venganza. Y nada hay detrás de la
muerte: el alma se disipa con el cuerpo y no debe sentirse amenazada por los horrores
de ultratumba».

• Respecto al conocimiento, Epicuro sólo considera reales las cosas que pueden ser
captadas por los sentidos, única forma válida de conocimiento. Se hicieron famosos sus
tres criterios de verdad:

1. La sensación: Es una especie de contacto directo con los objetos o


cuerpos que percibimos, pues mediante los sentidos captamos los
átomos que proceden de los objetos exteriores. Siempre es verdadera y
posee una evidencia absoluta. El error no procede de la sensación, sino
del juicio sobre la sensación, que puede ser corregido por sensaciones
posteriores.

2. La anticipación: Es una especie de imagen general producida por la


acumulación de sensaciones semejantes. Podemos evocarla mediante
las palabras, para anticipar así objetos lejanos o futuros. Para ser
verdadera, la anticipación debe estar confirmada por la sensación,
aunque algunas expresiones sugieren que podía incluir anticipaciones
de cosas bastante alejadas de la sensación («proyecciones»).

3. La afección: Placer y dolor son las respuestas inmediatas del cuerpo


a la sensación, y por eso fiables.
2. La Ética: La ética epicúrea es una ética hedonista, absolutamente novedosa en
el mundo griego.

«Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre
los naturales, unos son necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son
para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma.
Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda elección a la
salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz.
Pues actuamos siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos
conseguido ya no necesitamos de nada más. [...]

Por eso decimos que el placer es el principio y fin del vivir feliz. Pues lo hemos
reconocido como bien primero y connatural, y a partir de él hacemos cualquier
elección o rechazo, y en él concluimos cuando juzgamos acerca del bien,
teniendo la sensación como norma o criterio. Y puesto que el placer es el bien
primero y connatural, no elegimos cualquier placer, sino que a veces evitamos
muchos placeres cuando de ellos se sigue una molestia mayor. Consideramos
que muchos dolores son preferibles a los placeres si, a la larga, se siguen de
ellos mayores placeres. Todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo
placer ha de ser aceptado. Y todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser
evitado siempre. Hay que obrar con buen cálculo en estas cuestiones,
atendiendo a las consecuencias de la acción, ya que a veces podemos servirnos
de algo bueno como de un mal, o de algo como de un bien.

La autosuficiencia la consideramos como un gran bien, no para que siempre nos


sirvamos de poco, sino para que cuando no tenemos mucho nos contentemos
con ese poco; ya que más gozosamente disfrutan de la abundancia quienes
menos necesidad tienen de ella, y porque todo lo natural es fácil de conseguir y
lo superfluo difícil de obtener. Los alimentos sencillos procuran igual placer que
una comida costosa y refinada, una vez que se elimina el dolor de la necesidad.
[...]

Por ello, cuando decimos que el placer es el objetivo final, no nos referimos a los
placeres de los viciosos -como creen algunos que ignoran, no están de acuerdo
o interpretan mal nuestra doctrina-, sino al no sufrir dolor en el cuerpo ni estar
perturbado en el alma. Porque ni banquetes ni juergas constantes [...] dan la
felicidad, sino el sobrio cálculo que investiga las causas de toda elección o
rechazo y extirpa las falsas opiniones de las que procede la gran perturbación
que se apodera del alma.

El mayor bien es la prudencia, incluso mayor que la filosofía. De ella nacen las
demás virtudes, ya que enseña que no es posible vivir placenteramente sin vivir
sensata, honesta y justamente, ni vivir sensata, honesta y justamente sin vivir
con placer. Las virtudes están unidas naturalmente al vivir placentero, y la vida
placentera es inseparable de ellas» (Carta a Meneceo).

Las ideas de Epicuro fueron mal comprendidas por diversos motivos, entre ellos la
ambigüedad inherente al término «hedoné», cuya mejor traducción sería «gozo», en
lugar de «placer», puesto que Epicuro no entendía por placer sólo el meramente
corporal. Cuando afirmaba que «la raíz de todo bien es el placer del vientre» (Us., fr.
409), simplemente daba a entender que las necesidades básicas deben estar
mínimamente cubiertas. En otros fragmentos parece identificar el placer con la ausencia
de dolor. Y cuando afirma: «Salto de gozo alimentándome de pan y agua» mostraba su
verdadera actitud, consistente en saber gozar de lo que es natural y moderado, sin
pretender ir más allá.

Epicuro distingue entre placeres naturales y necesarios, placeres naturales pero no


necesarios, y placeres que no son ni naturales ni necesarios. Pensaba que sólo los
primeros hacen realmente feliz a un ser humano, y que las personas prudentes intentan
escapar de los demás. Con estos matices a sus ideas Epicuro se opone a doctrinas
hedonistas como la de Aristipo de Cirene, quien proponía buscar placeres «en
movimiento», activos, y que no consideraba placer la mera ausencia de dolor. Pero
Aristipo ya sufrió las críticas de Platón y Aristóteles -consideraban placeres supremos los
intelectuales, propios del alma- y Epicuro no quiso merecer los mismos reproches.

Epicuro habla de un nuevo hedonismo: la felicidad está en los placeres -goces- del
cuerpo, siempre que sean naturales, moderados y sin excesos, disfrutados con
serenidad. También da mucha importancia a los placeres del alma (la amistad y los
recuerdos agradables, [Link].), e incluso afirma que pueden ser superiores a los del
cuerpo, porque los corporales sólo se disfrutan en el presente, mientras que los del alma
abarcan el pasado, el presente y el futuro.

Epicuro tiene una concepción del «sabio» muy distinta de la que tienen los estoicos:
"sabio" no es quien se abstiene de todo placer, sino el que sabe gozar moderadamente
de lo natural y necesario. Prefería la soledad o la compañía de unos pocos amigos
íntimos en lugar del ambiente cosmopolita que los estoicos consideraban ideal para
desenvolverse. Entendía que los procesos naturales no estaban sometidos a un
determinismo férreo, como pensaban los mecanicistas, porque los átomos se mueven
libremente en el vacío y esta ausencia de necesidad hace posible que cada persona
pueda ser dueña de su destino. No temía a la muerte ni vivía angustiado pensando en el
final de la vida. Creía que los dioses no intervienen para nada en la vida de los hombres
y que por esa razón era absurdo pensar en la posibilidad de un castigo presente o futuro,
resultado de la cólera divina. Los placeres naturales, que eran lo importante para él, eran
fáciles de conseguir y también el dolor podía ser vencido con la actitud adecuada. Un
ideal de vida así resultaba especialmente atractivo en una época de terrores e histerias
colectivas como la de Epicuro.

III. EL PIRRONISMO

Pirrón de Elis (360-270) fundó una escuela que tuvo escasa duración pero que dio
origen a una corriente de pensamiento, el escepticismo, representativa de muchas
posiciones y planteamientos posteriores en filosofía. Aunque ya en los sofistas había
pensadores típicamente escépticos -Gorgias, por ejemplo-, fue Pirrón quien asumió el
escepticismo como posición filosófica radical. Se oponía así a los filósofos que él
consideraba «dogmáticos», aquellos que se creían seguros de haber encontrado la
verdad, porque él entendía la filosofía como una búsqueda o indagación (s??
ps??, sképsis) continua, que nunca termina, porque la búsqueda filosófica es una lucha
permanente contra los dogmáticos que creen haber hallado la verdad definitiva
("fundamentalistas").

Pirrón atribuye a nuestras sensaciones sólo un valor relativo (sólo nos muestran «el
modo como aparecen» las cosas ante nuestros sentidos, pero no las cosas tal como son
en sí mismas. Todas nuestras opiniones se basan en la tradición y son convencionales.
Por eso no hay razones para considerar a una más verdadera que su contraria. La única
actitud sensata sería suspender el juicio (_po??, epoché) y no decir nada (_fas?
a,aphasía). Desde esta concepción de la verdad, Pirrón propone una ética de la
imperturbabilidad (ataraxía): ya que no podemos saber nada con certeza acerca de las
cosas del mundo, lo apropiado es mantener una absoluta indiferencia ante las cosas,
para que ninguna percepción o vana opinión perturbe nuestro ánimo. Intentando
responder a los mismos problemas que afrontó el estoicismo y el epicureísmo, Pirrón
propuso que sólo el escéptico puede ser feliz y substraerse a las angustias de la vida.

RESUMEN: DESCARTES, HUME Y KANT

DESCARTES

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Descartes/[Link]/

En esta página está todo y más sobre Descartes, de lo que hay en este material, que es
presentado a modo de resumen (si bien tiene su extensión).

El discurso del método.

En este texto hace una reseña histórica de él mismo donde se entrevé que lo que el
busca es la verdad, la búsqueda de un modelo de conocimiento certero.

Se lo propone partiendo de algún enunciado que tenga una total certidumbre y solidez,
sobre el cual se puedan deducir otros conocimientos. O sea, partiendo de un modelo
axiomático (certezas que conducen a otras certezas)

Descartes tenía gusto por las matemáticas a causa de su certidumbre y evidencia de sus
razones, porque observaba que sus fundamentos eran firmes y sólidos.

En esta búsqueda se propone la estrategia de tener por falso todo lo que no es mas que
verosímil y todo esto mediante un solipsismo (búsqueda de certezas por la producción
individual, introspectiva y basada en la razón pura).

Esto de tener por falso lo que no es mas que verosímil es llamado la estrategia de la duda
cartesiana.

El planteaba que la razón es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de las
bestias.

En la búsqueda de certezas se encontró con que la lógica es buena para explicar a otro lo
que uno sabe, pero no para generar nuevos conocimientos, no para aprender.

… Y entonces se plantea desarrollar un nuevo método para su fin:

Método y sus 4 reglas:


1 – Regla de evidencia: No admitir jamás nada por verdadero que no sea evidente, y esta
evidencia tiene que ser clara y distintiva (preciso y no confuso).

2 – Regla de análisis: Dividir en tantas partes como sea posible (y necesario) el problema.

3 – Regla de síntesis: Partir de lo más simple a lo más complejo.

4 – Regla de revisión: Enumerar y evaluar para no omitir ninguna cuestión.

Pruebas de la existencia de Dios y del Alma Humana o Fundamentos de la Metafísica

Este es el ego cogito cartesiano, la primera certeza:

“…Caí en la cuenta de que mientras de esta manera intentaba pensar que todo era falso,
era absolutamente necesario que yo, lo que pensaba, fuese algo; y advirtiendo que esta
verdad: pienso, luego existo, era tan firme y tan segura que… pensé que podía aceptarla
sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que andaba buscando.”

¿Que soy?: ¿Un animal racional? No ¿Un cuerpo? No ¿Un alma? Si

Pensar implica: Dudar, Entender, Querer o No Querer, Imaginar, Sentir.

Todo esto es independiente del mundo exterior y son capacidades que afirman que soy.

Luego, continuando sus reflexiones el filósofo se dedica a pensar la idea de Dios de esta
manera:

La idea de la perfección no se puede derivar de uno mismo, porque no hay menos


repugnancia a la razón de que lo más perfecto sea consecuencia y dependiente de lo
imperfecto. Y tampoco es razonable que salga de la nada.

Por lo tanto queda que fue puesta en uno por una naturaleza más perfecta, que reuniese
en si todas las perfecciones, o sea del mismo Dios.

Y si uno fuera independiente de Dios, se podría tener todas las características que a uno
le faltan, por lo tanto ser perfecto, y por lo tanto ser Dios.

Dios no esta compuesto por la naturaleza inteligente y corporal porque toda composición
indica dependencia, y la dependencia es un defecto y dios es perfecto

Por otro lado si en el mundo hay cuerpos o inteligencias u otras naturalezas no


enteramente perfectas, su ser depende del poder de éste, de tal modo que no pueden
subsistir sin él ni un solo momento.

Meditaciones Metafísicas y otros textos


De la naturaleza de la mente humana, que es mas conocida que el cuerpo

“Yo podré esperar mucho si logro encontrar algo, por pequeño que sea, cierto e
incuestionable”

Certeza 1: Yo soy, yo existo. Verdad cierta e incuestionable, que es la mas firme y


evidente de todas.

No se puede saber qué soy pero si que soy.

Ejemplo de la Res extensa (sustancia del mundo externo):

¿La cera sigue siendo cera cuando se cambian totalmente sus atributos por ejemplo al
acercarla al fuego? ¿Por qué? La cera se percibe con la mente y con no con los sentidos.
Decimos que vemos la cera cuando esta presente, no que a partir del color o de la figura
juzgamos que lo está. Según atienda menos o más las cosas de las cuales consta, es que
puedo inspeccionar más clara y distintamente con la mente ese concepto.

Los cuerpos no son percibidos por los sentidos o por la facultad de imaginar sino por el
entendimiento. De Dios, que existe?

Ideas: Conocimientos que tenemos, existen 3 tipos: Innatas, Adventicias y Facticias.

Innatas: Instaladas en nosotros desde el comienzo de nuestra existencia, las tenemos


antes de cualquier conocimiento otorgado por la experiencia.

Adventicias: Provenientes de las percepciones sensibles.

Facticias: Creadas por nosotros mismos.

La idea de dios es innata según Descartes.

DAVID HUME

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(si bien tiene su extensión).

Investigación sobre el entendimiento humano


Tratado sobre la naturaleza Humana

Contenidos.

1. La filosofía racional y la filosofía de la acción

2. Las percepciones del espíritu: impresiones e ideas.

3. Los límites del pensamiento.

4. Ideas simples e ideas complejas.

5. La asociación de ideas.

6. Relaciones de ideas y cuestiones de hecho.

7. El problema de la causalidad.

8. Costumbre, hábito y creencia.

9. El sujeto asociacionista.

10. El problema de la identidad personal.

1. La filosofía racional y la filosofía de la acción

Según Hume existen 2 tipos de filosofía:

La filosofía racional: Considera al hombre como un ser racional más que activo, e intenta
formar su entendimiento más que cultivar su conducta.

La filosofía de la acción: “Considera al hombre primordialmente como nacido para la


acción y como influido en sus actos por el gusto y el sentimiento, persiguiendo un objeto y
evitando otro, de acuerdo con el valor que estos objetos parecen poseer y según el modo
que se presentan.” Cultiva la conducta.

2. Las percepciones del espíritu: impresiones e ideas.

Hume admite 2 tipos de percepción.

Los pensamientos o ideas: Que son percepciones que parten de uno, evocadas por la
propia mente.

Las impresiones: Que son percepciones sensibles (a través de los sentidos) del mundo
exterior, o sea, sensaciones vividas a través de la experiencia.
Sobre esto, Hume nos asegura que el pensamiento más intenso es inferior a la impresión
más débil.

3. Los límites del pensamiento.

“El pensamiento está reducido a límites muy estrechos, y todo el poder creativo de la
mente no viene a ser más que la facultad de mezclar, trasponer, aumentar, o disminuir los
materiales suministrados por los sentidos y la experiencia.” En palabras sencillas, el límite
del pensamiento es la experiencia.

Esto es claro cuando afirma que:

“Todas nuestras ideas o pensamientos son copias de nuestras impresiones”

Mantiene que sin los sentidos no existirían las ideas ni el pensamiento.

4. Ideas simples e ideas complejas.

“Cuando analizamos nuestros pensamientos o ideas, por muy compuestas o sublimes que
sean, encontramos siempre que se resuelven en ideas tan simples como las copiadas de
un sentimiento o un estado de ánimo precedente” (como las copiadas de una impresión,
en otras palabras)

Incluso aquellas que parecen las más alejadas de este origen se derivan de él.

Por ejemplo dice, que la idea de Dios en tanto que significa un ser infinitamente
inteligente, sabio y bueno, surge al reflexionar sobre las operaciones de nuestra propia
mente y aumentar indefinidamente aquellas cualidades de bondad y sabiduría.

“Toda idea que examinamos es copia de una impresión similar”.

“Somos a través de la experiencia y no de la razón.”

Experiencia + Pensamiento = Conocimiento

No existe uno en ausencia de otro.

5. La asociación de ideas.

La asociación de ideas es el principio de conexión que las une y que al presentarse ante
la memoria o la imaginación, unas ideas introducen a otras con un cierto grado de orden y
regularidad.

Hume entonces, se pregunta ¿Cómo? ¿Cómo es que están conectadas?

Y llega a la conclusión de que hay 3 principios básicos de asociación.

Principios de asociación de ideas:


Ley De La Causa Y Efecto

Esta ley de la asociación nos dice que tras la observación de la existencia de contigüidad
espacial de dos hechos u objetos, de su sucesión en el tiempo y de la reiterada
experiencia de estas relaciones entre ambos, se crea en nuestra mente la predisposición
a evocar la idea del segundo (al que consideramos efecto) si está presente la idea del
primero (al que consideramos causa).

Así, las ideas de “dentista” y de “dolor” mantienen una cierta relación entre ambas como
consecuencia de haber tenido dolor tras la intervención del dentista, de tal modo que el
pensamiento de uno puede traer consigo el pensamiento del otro.

Causa y efecto: Conocemos objetos o hechos porque en base a la experiencia conocimos


su causa. “Si se le preguntara a alguien por qué cree que en una cuestión de hecho de
cualesquiera que no esté presente, por ejemplo, que su amigo esta en el campo o en
Francia, daría una razón, y ésta sería algún otro hecho, como una carta recibida de él, o
el conocimiento de sus propósitos y promesas previos”. Así mismo observando un objeto
como un efecto, podemos deducir su causa y entenderlo. “Un hombre que encontrase un
reloj o cualquier otra máquina en una isla desierta sacaría la conclusión de que en alguna
ocasión hubo un hombre en aquella isla.”

Ley De La Contigüidad

Según esta ley de la asociación, aquellas ideas que se han vivido juntas tienden a
aparecer juntas.

El típico caso de una canción que nos recuerda a una persona es un ejemplo de esta ley.
Es una ley muy importante porque está a la base de la formación de las ideas complejas,
particularmente de las de sustancia: miramos a la calle y vemos un objeto, percibimos las
ruedas, el volante, los asientos, las puertas, las ventanillas, los faros, el maletero, abrimos
el capó y percibimos el motor, ...; todas estas percepciones se dan unas junto a otras,
tanto en el sentido temporal, puesto que pueden percibirse unas tras otras si nuestra
mirada recorre sin interrupción dicho objeto, como en un sentido espacial, puesto que las
sensaciones visuales de las ruedas pueden formar un continuo con las sensaciones
visuales de la puerta o de la carrocería. Si se repite esta experiencia, se crea en nosotros
una disposición a reproducir una de las ideas correspondientes a dicho objeto cuando
está presente la otra, y de este modo podemos formar la idea compleja “coche”. Nuestras
expectativas respecto de los aspectos o rasgos que nos van a ofrecer las cosas se basan
en gran medida en esta ley: nos causaría gran sorpresa mirar en el interior del coche que
vemos en la calle y no encontrar un volante, puesto que siempre hemos visto que en los
coches hay volantes, experiencia ésta última que crea en nuestra mente el hábito o
disposición a considerar que ha de ser así en los casos futuros.

Ley De La Semejanza

Ley de la asociación según la cual nuestra mente tiende a reproducir ideas semejantes,
como cuando un retrato lleva de forma natural o espontánea a nuestra mente a pensar en
el original.
Esta ley es importante en nuestro trato con las cosas pues consideramos que los objetos
semejantes deben tener las mismas propiedades y los mismos poderes causales.

6. Relaciones de ideas y cuestiones de hecho.

Todos los objetos de la razón pueden dividirse en dos grupos:

Las relaciones de ideas y las cuestiones de hecho.

Las relaciones de ideas: Son operaciones del pensamiento de las cuales se pueden
realizar proposiciones independientemente de lo que pueda existir en cualquier parte del
universo.

Para Hume, son el objeto de conocimiento propio de la Geometría, del Álgebra y de la


Aritmética. Son características de las disciplinas en las que se emiten afirmaciones
intuitiva o demostrativamente ciertas. El criterio de verdad de estas ciencias consiste en la
certeza demostrativa. Se trata, claro está, de demostraciones formales, especulativas,
puramente racionales, en las que no necesitamos recurrir a los hechos. Las proposiciones
de las ciencias que tratan relaciones de ideas son una simple operación del pensamiento.

Las cuestiones de hecho: Razonamientos que pertenecen al mundo de los hechos y de


las cosas (el universo empírico) y se fundan en la relación causa y efecto.

El conocimiento de las cuestiones de hecho nunca se alcanza por conocimientos a priori,


es decir, independientes de la experiencia.

En otras palabras, a las cuestiones de hecho solo las conocemos por nuestra experiencia
y no por nuestra razón.

Los efectos son totalmente distintos e independientes a la causa y en consecuencia no


puede ser descubierta la causa en el efecto.

7. El problema de la causalidad.

El problema de la causalidad es que si hemos dicho que todos los argumentos acerca de
la existencia se fundan en la relación causa-efecto, que nuestro conocimiento de esa
relación se deriva totalmente de la experiencia, entonces todas nuestras conclusiones
experimentales se darán a partir del supuesto de que el futuro será como ha sido el
pasado.

Intentar la demostración de este último supuesto por argumentos probables o argumentos


que se refieren a lo existente, evidentemente supondrá moverse dentro de un círculo y dar
por supuesto aquello que se pone en duda.

Es por esto que no podemos tener certeza de que esta relación siempre nos explique todo

8. Costumbre, hábito y creencia.

COSTUMBRE:
Disposición que se crea en nuestra mente a partir de la experiencia reiterada de algo.

Según hume es, más que la propia razón, la guía de la vida humana y el fundamento de
nuestras inferencias causales y de nuestras expectativas respecto de los acontecimientos
futuros.

HÁBITO:

La repetición de una acción crea en nosotros la disposición o facilidad para la realización


posterior de dicha acción.

Los hábitos se producen por la repetición de un acto, repetición que produce una
disposición para renovar el mismo acto.

CREENCIA:

Hume la define como toda idea acompañada por un fuerte, intenso o firme sentimiento de
la verdad de dicha idea.

Por ejemplo: “Julio César murió en la cama”.

Este sencillo ejemplo le llevó a considerar que tener una creencia no es lo mismo que
concebir una idea, que la creencia debe añadir algo a la mera concepción o comprensión
de una idea: la creencia “es una idea concebida de una manera peculiar”

9. El sujeto asociacionista.

La asociación es la disposición natural de la imaginación por la que nuestra mente tiende


a relacionar varias ideas. Como consecuencia de la asociación de ideas, la presencia en
nuestra mente de una idea trae consigo la aparición de otra u otras.

Las ideas o contenidos mentales se suceden unas a otras y se combinan unas con otras
siguiendo un cierto orden y regularidad: cuando en nuestra mente está presente una idea,
y no hacemos uso del pensamiento voluntario sino que dejamos que espontáneamente
los distintos contenidos mentales fluyan uno tras otro, a esta idea le sucederá otra con la
que está vinculada o unida. Unas ideas atraen a otras, del mismo modo, sugiere Hume,
que en el mundo físico un cuerpo atrae a otro merced a la gravedad. Las leyes de la
asociación describen estas fuerzas por las cuales unas ideas tienden a evocar a otras.
Dado que las fuerzas que unen unas ideas con otras son, como dice Hume, "fuerzas
suaves", la sucesión de una idea por otra no es una sucesión que se tenga que dar de
forma absolutamente necesaria, por lo que las leyes que describen dichas regularidades
no son leyes estrictas: nos dicen simplemente que si la idea "A" está vinculada con la idea
"B", y en nuestra conciencia aparece la idea "A", es muy probable que aparezca después
la idea "B". Gracias a dichas conexiones naturales formamos espontáneamente las ideas
complejas a partir de las ideas simples; las leyes de la asociación describen dichas
conexiones y son consecuencia de la imaginación, no de la razón.

Hume presenta la ley de semejanza, la de contigüidad en el tiempo o en el espacio y la de


la causa y efecto como las más importantes leyes de la asociación de ideas.
10. El problema de la identidad personal.

¿Cómo debemos entender el yo y nuestra mente? Hume nos propone la siguiente


metáfora: “la mente es una especie de teatro en el que distintas percepciones se
presentan en forma sucesiva; pasan, vuelven a pasar, se desvanecen y mezclan en una
variedad infinita de posturas y situaciones. No existe en ella con propiedad ni simplicidad
en un tiempo, ni identidad a lo largo de momentos diferentes, sea cual sea la inclinación
natural que nos lleve a imaginar esa simplicidad e identidad. La comparación del teatro no
debe confundirnos: son solamente las percepciones las que constituyen la mente, de
modo que no tenemos ni la noción más remota del lugar en que se representan esas
escenas, ni tampoco de los materiales de que están compuestas.”

El problema con el que se encuentra esta teoría es el relativo a un dato de experiencia:


nosotros sentimos que somos uno y que somos los mismos a lo largo del tiempo (al
menos en lo esencial). Ante esto Hume respondería que no tenemos un fundamento
racional para la creencia de la identidad personal, y que sólo la memoria, (que nos
muestra la sucesión de impresiones parecidas) nos garantiza la tesis de la continuidad de
nuestra vida psíquica. La memoria y la imaginación crean en nosotros la ilusión de un
objeto continuo y persistente: nuestro yo.

EMMANUEL KANT

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En esta página está todo y más sobre Kant, de lo que hay en este material, que es
presentado a modo de resumen (si bien tiene su extensión).

Contenidos Básicos:

Límites y fundamentos de la razón.

La revolución copernicana

El conocimiento a priori y el conocimiento a posteriori.

Generalidad y universalidad del conocimiento.

Juicios analíticos, sintéticos y sintéticos a priori.

La causalidad y la sustancia.

Sensibilidad, entendimiento y razón.

Concepto de Filosofía Trascendental.

Nóumeno y fenómeno.
Postulados de la razón.

El yo empírico, el yo trascendental y el yo moral.

Sujeto regulador y sujeto moral.

Límites y fundamentos de la razón.

Razón

En un sentido general, la Razón es la facultad formuladora de principios.

Lo que puede conocer la razon son los fenomenos, osea se limita a la intuición empírica.

La razon se funda en principios a priori

“El conocimiento comienza con la experiencia pero no se origina en ella”

No se trata de dos razones distintas sino de dos usos de la misma y única razón. Cuando
dichos principios se refieren a la realidad de las cosas, cuando utilizamos la Razón para el
conocimiento de la realidad, estamos ante el uso teórico de la Razón (o Razón Teórica);
cuando dichos principios tienen como objeto la dirección de la conducta, la Razón tiene un
uso práctico (Kant la llama Razón Práctica). En su uso teórico la Razón genera juicios y
en su uso práctico imperativos o mandatos.

Razón Pura

La razón pura es la razón no mezclada con elementos empíricos.

La más importante obra kantiana se llama "Crítica de la Razón Pura" porque en ella Kant
intenta establecer los límites del ejercicio de la razón que no toma su apoyo de la
experiencia sino que se desenvuelve a partir de sí misma. Kant consideró que es legítimo
este uso de la razón cuando se limita al conocimiento de los objetos empíricos (como
ocurre en la Física de Newton o en matemáticas), objetos que se presentan en nuestra
experiencia perceptual –sea interna o externa–. Sin embargo cuando se usa la razón pura
con la pretensión de alcanzar objetos no físicos ni psíquicos sino trascendentes, la razón
humana excede sus límites y da lugar a contradicciones y absurdos.

La revolución copernicana

Revolución Copernicana (O Giro Copernicano) En Filosofía

Revolución filosófica propuesta por Kant para entender cómo es posible el conocimiento
sintético a priori. Da lugar al Idealismo Trascendental.
Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento
basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico
comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis
según la cual la Tierra está en el centro del Universo y el Sol y los demás objetos celestes
giran a su alrededor, comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes
era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la
Tierra la que gira a su alrededor. Kant considerará que en filosofía es preciso una
revolución semejante a la copernicana: en filosofía el problema consiste en explicar el
conocimiento sintético a priori; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de
conocimiento el Sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el Sujeto
y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en
todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo
extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de
experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente. Kant propone
darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el Sujeto
cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el Sujeto cognoscente modifica la
realidad conocida. Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si
negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las
cosas las que se deben someter a nosotros: dado que para conocer un objeto antes ha de
someterse a las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible, es decir a las
condiciones formales –a priori– impuestas por la estructura de nuestras facultades
cognoscitivas, es posible saber a priori alguno de los rasgos que ha de tener cuando esté
presente ante nosotros, precisamente los rasgos que dependen de dichas condiciones.
Por ejemplo, a priori no podemos saber nunca si la figura que vamos a ver en la pizarra es
un triángulo, ni las características contingentes de dicha figura (como su tamaño, su forma
concreta, ...) pero sí podemos saber a priori que si es un triángulo ha de poseer todas las
propiedades descritas por la geometría, ya que –según Kant– éstas son una
consecuencia de la peculiar estructura de nuestra mente, y a ellas se debe someter todo
objeto del cual podamos tener experiencia. Estas ideas las resume Kant con la siguiente
frase: sólo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en
ellas. En resumen, el giro copernicano hace mención al hecho de que sólo podemos
comprender el conocimiento a priori si admitimos que sólo conocemos los fenómenos y no
las cosas en sí mismas o noúmenos, si admitimos el Idealismo Trascendental como la
filosofía verdadera.

El conocimiento a priori y el conocimiento a posteriori.

Conocimiento A Priori

El conocimiento independiente de la experiencia y que descansa en la propia facultad de


conocimiento. Posee verdadera universalidad y estricta necesidad.

El propio Kant señala en la Introducción a la “Crítica de la Razón Pura” que esta expresión
es un tanto inexacta pues a veces decimos que somos capaces de obtener a priori
algunos conocimientos que, sin embargo, derivan de fuentes empíricas. Estos
conocimientos no los derivamos inmediatamente de la experiencia pero sí de alguna regla
universal que descansa, no obstante, en ella: si quitamos los cimientos de nuestra casa
podremos saber a priori, antes de que ocurra, que nuestra casa se va a caer. Pero esto
no es enteramente a priori pues necesitamos saber, por experiencia, que los cuerpos
pesados se caen. En conclusión, entiende por conocimiento a priori el que es
absolutamente independiente de toda experiencia, no de esta o aquella experiencia.

La necesidad y la universalidad estricta son criterios seguros de conocimiento a priori y se


hallan inseparablemente ligados. Kant creyó que la matemática y la física pura (los
principios de la física de Newton) no tienen un origen empírico sino a priori. La metafísica
es incapaz de alcanzar conocimiento sintético a priori.

Conocimiento A Posteriori

O conocimiento empírico. Es el conocimiento basado en la experiencia y en último término


en la percepción.

Nos dice qué es lo que existe y sus características, pero no nos dice que algo deba ser
necesariamente así y no de otra forma, ni nos da verdadera universalidad. Este tipo de
conocimiento tiene carácter:

particular: no puede garantizar que lo conocido se cumpla siempre y en todos los casos,
como ocurre en el conocimiento “en Otoño, los árboles pierden sus hojas”;

y contingente: el objeto al que atribuimos una propiedad o característica es pensable que


no la tenga: incluso si hasta ahora los árboles siempre han perdido sus hojas en Otoño,
es pensable que en un tiempo futuro no las pierdan.

El empirismo considera que todo conocimiento de la Naturaleza es a posteriori, sin


embargo Kant creyó que una parte de este conocimiento es a priori (universal y
necesario), y ello en base a que “todo conocimiento empieza con la experiencia, pero no
por eso todo él procede de la experiencia”.

Generalidad y universalidad del conocimiento.

Conocer

Es la síntesis de concepto e intuición: un concepto es legítimo si es posible la intuición o


percepción del objeto al que se refiere; una intuición es conocimiento si disponemos del
concepto adecuado para pensarla.

Kant expresa esta idea con la frase “los pensamientos sin contenido son vacíos; las
intuiciones sin conceptos son ciegas”. Cabe conocer cosas tales como los árboles porque
de ellos tenemos concepto y podemos tener intuición (podemos percibirlos), pero no
conocer lo metafísico (Dios y las almas, por ejemplo) pues aunque de estas entidades
tenemos un concepto carecemos de una posible intuición (no los podemos percibir).

Juicios analíticos, sintéticos y sintéticos a priori.

Juicios Analíticos

Juicios en los que el concepto predicado se incluye en el concepto sujeto.


Si utilizamos como criterio para clasificar los tipos de juicios el modo de vincularse el
predicado con el sujeto obtenemos dos tipos de juicios, los juicios analíticos y los juicios
sintéticos. En los juicios analíticos el significado del concepto predicado está incluido en el
significado del concepto sujeto. Estos juicios son explicativos pero no extensivos, no
añaden un conocimiento nuevo al que ya teníamos en el concepto sujeto. Ejemplos: "los
solteros son no casados", "los triángulos tienen tres ángulos".

En los juicios sintéticos el significado del concepto predicado no está incluido en el


significado del concepto sujeto, por lo que estos juicios añaden información, son
extensivos. Para la filosofía empirista todos los juicios sintéticos tienen su fundamento en
la experiencia y son particulares y contingentes; lo peculiar de la filosofía kantiana
consiste en aceptar la existencia de conocimiento informativo, extensivo, es decir
sintético, y universal y necesario, es decir no fundamentado en la experiencia sino a priori.
Según Kant, es un hecho la existencia de conocimiento sintético a priori en matemáticas y
en física teórica (la física de Newton); precisamente la "Critica de la Razón Pura" intenta
comprender cómo es posible que el espíritu humano pueda tener un conocimiento de
semejante calidad; la respuesta kantiana a este problema es el Idealismo Trascendental.

Juicios A Priori

Juicios o proposiciones que tienen su origen en el ejercicio de la razón pura y no en la


experiencia. Son universales y necesarios.

Juicios Sintéticos A Priori

Juicios extensivos e informativos que no descansan en la experiencia sino en la pura


razón. La física racional y la matemática constan de estos juicios. Son el conocimiento
más excelente que nos cabe poseer.

Existen 2 tipos de juicios: los juicios a priori y juicios a posteriori:

· Los juicios a priori son aquellos que no tienen su fundamento en la experiencia sino en el
ejercicio de la razón pura. Son universales y necesarios; ejemplo: "el todo es mayor que
las partes que lo componen"; lo peculiar del pensamiento kantiano en este punto es su
creencia en la existencia de juicios sintéticos a priori, por ser a priori no tienen su
fundamento en la experiencia y son universales y necesarios; por ser sintéticos, son
extensivos, nos dan información nueva. Según Kant, estos juicios no son posibles en la
metafísica, pero sí en matemáticas y en la parte racional de la física: el propio Kant pone
los siguientes ejemplos: "4 + 3 = 7", "la línea recta es la distancia más corta entre dos
puntos", "la cantidad de materia del universo se mantiene invariable", "en todo movimiento
acción y reacción son siempre iguales".

· Los juicios a posteriori se verifican recurriendo a la experiencia, son juicios empíricos, se


refieren a hechos. Tienen una validez particular y contingente. Ejemplos: "los alumnos de
filosofía son aplicados", "los ingleses son tranquilos".

Hay que tener cuidado con las nociones "universal y necesario" y "particular y
contingente": que un juicio sea universal y necesario no quiere decir que todas las
personas deban saber que es verdadero, o que necesariamente tengan que hacer dicho
juicio; que un juicio sea particular y contingente no quiere decir que sólo algunas personas
saben que es verdadero o que no es necesario que lo hagamos. El juicio "A es B" es
universal y necesario si la nota o característica "B" se encuentra en todos y cada uno de
los individuos que caen bajo el concepto "A" (si no tiene excepciones), y si
necesariamente todos los individuos "A" la poseen. Que sea particular y contingente
quiere decir que es pensable que haya algún "A" que no posea la propiedad "B" (es
pensable que haya excepciones) y que aún en el caso de que los "A" existentes
actualmente la posean, es pensable que otros "A" del futuro no la posean, porque el
vínculo entre "A" y "B" es contingente, es así, pero puede no ser así.

La causalidad y la sustancia.

En Kant, el principio de causalidad es una facultad a priori que tenemos de conocer.

Sensibilidad, entendimiento y razón. Sensibilidad

Facultad cognoscitiva gracias a la cual tenemos sensaciones. Se divide en Sensibilidad


interna y Sensibilidad externa.

En el lenguaje cotidiano la palabra "sensibilidad" designa la capacidad para captar valores


estéticos y morales, pero en la filosofía kantiana esta expresión designa la facultad para
tener sensaciones; aunque no es muy exacto, podemos identificarla con la percepción. La
Sensibilidad se divide en Sensibilidad interna y Sensibilidad externa; la Sensibilidad
interna es la percepción interna, es decir la capacidad para tener un conocimiento
inmediato, directo, de la propia vida psíquica, como cuando sabemos que estamos tristes
o que estamos recordando o pensando; la Sensibilidad externa es la percepción externa,
es decir la capacidad para tener un conocimiento inmediato de los objetos físicos, como
cuando vemos una mesa o escuchamos una canción. El espacio y el tiempo son formas a
priori de la sensibilidad externa, y el tiempo es la forma a priori de la Sensibilidad interna.

Entendimiento

Facultad de realizar o tener conceptos y juicios.

Gracias a esta facultad somos capaces de conceptualizar o utilizar conceptos para


comprender lo que se da a la percepción. Además de conceptos empíricos, Kant cree que
en el Entendimiento hay conceptos a priori.

Concepto de Filosofía Trascendental.

Trascendental

En Kant esta palabra se refiere generalmente a alguna de estas dos cuestiones: o a toda
condición no empírica de la posibilidad de los objetos, o a todo conocimiento que muestra
cómo es posible el conocimiento sintético a priori.

Condiciones trascendentales: Kant distingue dos tipos de condiciones que se han de


cumplir para que podamos experimentar un objeto: las condiciones empíricas y las
condiciones a priori o trascendentales. Las condiciones empíricas dependen de la
estructura empírica del sujeto –su circunstancia física y psicológica– y son particulares y
contingentes. Por ejemplo, para ver las letras escritas en la pizarra algunas personas
necesitan utilizar gafas, este requisito o condición es empírico pues no todo el mundo las
precisa, y en el caso de las personas que las utilizan es perfectamente pensable una
situación que les permita no necesitarlas –por ejemplo, una intervención médica que les
ayude a corregir su dificultad visual–. Frente a estas condiciones Kant creyó que existen
otras, a las que llamó trascendentales, y que no dependen de las circunstancias o
peculiaridades empíricas del sujeto sino que descansan en la estructura misma de la
mente. Estas condiciones son universales y necesarias y no pueden dejar de darse ni
modificarse ni con el desarrollo de la técnica ni con el avance de la ciencia. Estas
condiciones son las formas a priori de la Sensibilidad y las categorías del Entendimiento.

Conocimiento trascendental: nuestro conocimiento de las cosas puede ser empírico o a


priori. Kant consideró oportuno averiguar cómo es posible este segundo tipo de
conocimiento; llama conocimiento trascendental al conocimiento que nos permite
comprender cómo es posible el conocimiento a priori. El conocimiento trascendental no
nos da información acerca del mundo, es más bien –por utilizar nuestra forma de hablar–
un metaconocimiento. O en palabras de Kant: es el conocimiento que versa no sobre
objetos sino sobre nuestro modo de conocer a priori los objetos. Todas las investigaciones
de la "Crítica de la Razón Pura" son conocimientos trascendentales en tanto que intentan
comprender como podemos tener conocimiento sintético a priori en las ciencias, así la
Estética Trascendental intenta mostrarnos cómo colabora la Sensibilidad en la posibilidad
del conocimiento a priori, la Analítica Trascendental cómo lo hace el Entendimiento y la
Dialéctica Trascendental el papel de la Razón.

No se debe confundir trascendental con trascendente: trascendente es lo que no es


fenómeno, lo que está mas allá de la experiencia empírica, por ejemplo Dios y el alma.

Nóumeno y fenómeno.

Noúmenos (O Cosa En Sí)

Las cosas en sí mismas, fuera de su relación con nuestro modo de intuirlas o percibirlas;
no son objeto de nuestros sentidos, ni por lo tanto de nuestro conocimiento.

Para Kant no cabe un conocimiento de la realidad nouménica pero es posible acceder a


dicha realidad mediante la experiencia; por ejemplo, aunque sólo podemos conocernos a
nosotros mismos como seres sometidos a la causalidad dominante en el ámbito de los
fenómenos –es decir como no libres–, tenemos que pensarnos también como libres si
queremos aceptar la posibilidad de una conducta sometida a imperativos categóricos, –es
decir una conducta moral–.

Los fenómenos son lo contrapuesto, lo inverso a los noúmenos. Y éstos sí son la parte de
la realidad cognoscible.

10. Postulados De La Razón

Los postulados de la razón son proposiciones que no pueden ser demostradas desde una
posición empírica

Kant dice que de ellos no cabe conocimiento pero sí un peculiar modo de asentimiento o
creencia que denomina fe racional. Los postulados de la razón práctica son la existencia
de la libertad, la inmortalidad del alma, y la existencia de Dios. “según Lamarche: El alma;
El mundo y Dios” son las 3 ideas o postulados.

El yo empírico, el yo trascendental y el yo moral.

kant divide al yo en 3 dimensiones (de un mismo yo):

Yo empírico

El yo tal y como se ofrece en la experiencia (psicofísico) ; el yo como realidad fenoménica


constituido por cuerpo y vida psíquica y sometido al tiempo y el espacio. (como objeto de
conocimiento)

Yo trascendental

El yo en la medida en que es condición de posibilidad de conocimiento. No se puede


conocer a través del mundo empírico. (Como sujeto de conocimiento)

EL YO MORAL

Es el yo como consciencia, como sujeto que regula su voluntad en función de su razón y


las leyes del buen proceder que a si mismo se impone. Sujeto que elije y que se
encuentra en el ámbito de la libertad. (Como persona humana)

Sujeto regulador y sujeto moral.

El sujeto regulador es aquel que regula y ordena el conocimiento y lo hace a traves de


capacidades a priori conocidas como categorías

El sujeto moral es idem al yo moral explicado arriba.

Introducción. Hegel como madurez de la filosofía occidental.

La filosofía de Hegel supone la madurez del pensamiento occidental (o, cuanto


menos, del pensamiento moderno). Madurez no quiere decir simplemente “cima”, pero sí
“final” de una andadura. Es la culminación del racionalismo moderno, de la razón
moderna, así como de una determinada manera de hacer metafísica. Después de Hegel,
sintomáticamente, la metafísica como sistema de pensamiento que abarque y explique
toda la realidad será algo raro, algo cada vez menos posible.

Sabemos que Hegel intenta asimilar e incluir en su filosofía (eso sí, superada) toda la
tradición, esto es toda la historia anterior de la filosofía. Pero, concretando más, se podría
decir que él intenta hacer la síntesis del pensamiento griego y el pensamiento moderno.
La filosofía griega pensó especialmente la naturaleza (physis), culminando en el concepto
aristotélico de sustancia; la filosofía moderna, desde Descartes y en su línea de
inspiración cristiana, se propuso comprender el espíritu, la conciencia, el sujeto del
conocimiento. Pues bien, Hegel quiere pensar la síntesis de estos dos conceptos (su
unión y no sólo su separación) de naturaleza y espíritu.

Si queremos caracterizar de modo sencillo en qué consiste lo que distingue, según


Hegel, la Naturaleza del Espíritu, nos encontramos con una fórmula simple. La naturaleza
es eso que está ahí. Y el espíritu es esto que soy yo mismo. Naturaleza es, por tanto,
estar ahí; como diría Hegel ser en sí. Espíritu es ser para mí, ser para sí, mismidad.

Pensar la síntesis de naturaleza y espíritu quiere decir también pensar la unión entre
realidad y conciencia, entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo exterior y lo interior, entre
sentidos y razón. En suma, entre lo finito y lo infinito, entre Dios y el mundo, entre el
Creador y su creación.

La dialéctica como unión y superación de los contrarios.

Para pensar y comprender la unión de los contrarios se hace necesario, según


Hegel, un nuevo tipo de pensamiento, se hace necesaria una nueva lógica: no ya la lógica
tradicional, aristotélica, asentada sobre el principio de no contradicción (no se puede
afirmar y negar una cosa al mismo tiempo y en el mismo sentido), sino la lógica dialéctica.
Esta lógica hegeliana afirma que, más allá del entendimiento, que procede oponiendo
conceptos (viendo el límite en todas las cosas), está el poder dialéctico y especulativo de
la razón que primero niega para afirmar después en un nivel más alto: primero niega lo
que afirma el entendimiento y, posteriormente, afirma o asume tanto la primera tesis o
afirmación del entendimiento como la negación de esa tesis (antítesis), llegando así a la
síntesis donde son superadas y conservadas a un tiempo tanto la verdad de la tesis como
la de la antítesis. Un ejemplo vivo de esto podría ser: a) Tesis: yo soy yo (identidad); b)
Antítesis: yo no soy yo, yo no soy nunca el mismo (carezco de identidad como algo fijo,
permanente); c) Síntesis: yo soy yo y no soy yo. Yo soy el que seré (mi identidad es un
perpetuo hacerse o devenir). Dicho de otro modo: lo que soy ahora es un momento
necesario e insustituible de mi realidad; pero eso que soy tiene que ser negado, pues eso
es finito y pasajero; finalmente, seré plenamente al final de mi proceso vital (acaso un
proceso infinito) o cuando sepa que soy, yo también, absoluto.

El Absoluto como síntesis donde se resuelve, sin aniquilarse, toda dualidad.

Para comprender toda la realidad (toda la realidad y cualquier realidad) hay que
comprenderla en relación con lo Absoluto. Para comprender cualquier cosa finita, hay que
ponerla en relación con lo infinito. En seguida hablamos de ello, pero antes recordaremos
que lo real es para Hegel lo activo, lo que tiene capacidad para desplegarse a partir de sí
mismo. Por eso lo real es un proceso u devenir o llegar a ser. La realidad es sustancia
pero también sujeto. Como sustancia es lo permanente, lo esencial, lo que se objetiva o
exterioriza (en lenguaje religioso: El mundo como la objetivación o exteriorización –o la
negación- de Dios); como sujeto, es conciencia, espíritu que conoce, capacidad de
interiorización, vuelta a sí mismo.

Pues bien, para Hegel el Absoluto es sustancia y es sujeto. Su mejor definición es


decir que es espíritu infinito (el buen infinito, que no está separado de lo finito, sino que lo
incluye dentro de sí. Pues, en efecto, lo finito no puede limitar o poner límites a lo
Absoluto). Lo Absoluto es Dios o, como también lo llama Hegel, la Idea (la Idea es el
concepto adecuado del Absoluto).

Hay que darse cuenta de que para Hegel no conocemos de verdad ninguna cosa si
no es en su relación con el Absoluto (saliendo, por así decir del Absoluto, como un
momento –finito pero necesario- del Absoluto). La verdad es la totalidad. Por tanto, el
Absoluto sólo existe concretándose y encarnándose en todas las cosas (en la naturaleza
y el espíritu finitos). Por eso no se puede definir el Absoluto, ni hay que pensar que el
Absoluto sea una cosa absoluta, sino el fundamento absoluto de todas las cosas.

Decir que todo es espíritu absoluto, que todo es el absoluto, quiere decir que nada
tiene ser, ni es por tanto verdaderamente conocido, repetimos, si no es entendido en su
última raíz, como un momento de la vida infinita. Por eso dice Hegel que la verdad no se
encuentra en la cosa, nunca se encuentra en el resultado concreto, provisional (esto es
decisivo para entender la historia en Hegel). El resultado sería como el cadáver que ha
dejado en pos de sí la tendencia que lo engendró. Lo verdadero –dice Hegel- no es el
resultado sino el todo; aquello que vincula el resultado a su principio o fundamento.

El sistema hegeliano.

A esa relación o articulación que guarda cada cosa con su fundamento absoluto lo
llama Hegel sistema. La filosofía ha de ser sistemática, ha de ser un sistema de todos los
conocimientos, si quiere ser un saber absoluto o total del Absoluto. Pues bien, el sistema
hegeliano tiene tres partes: LÓGICA, FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA y FILOSOFÍA
DEL ESPÍRITU.

La Lógica, que es como la Metafísica hegeliana, pues expone y desarrolla las


determinaciones conceptuales del Ser (los modos en que se puede y debe pensar lo real),
del Absoluto. Sería la Idea estudiada en sí misma (Dios antes de crear el mundo, dice
Hegel). [Esto correspondería al momento abstracto del entendimiento. Tesis, en el
proceso dialéctico].

La Filosofía de la Naturaleza o estudio del mundo en diferentes niveles (mecánica,


química, física, biología, geología, etc.), pero del mundo o naturaleza como lo otro del
espíritu, como la autonegación o alienación de Dios. Sería la Idea fuera de sí misma (el
resultado de la creación, como algo finito). [Momento negativo-racional. Antítesis].

La Filosofía del Espíritu o la exposición de la toma de conciencia que hace el espíritu


de sí propio, desde su emerger en y desde la naturaleza hasta convertirse en espíritu
absoluto. Es la parte más importante, sin despreciar la primera, del sistema hegeliano.
Sería la Idea para sí, o mejor, en sí y para sí (Dios realizado y realizándose en y más allá
de su Creación). [Momento positivo-racional o especulativo. Síntesis].

El concepto de Espíritu.

Hegel define el Espíritu como libertad. Esta es la esencia del espíritu. Bien entendido
que la libertad supone o implica la autoconciencia, el conocimiento de sí mismo, pues,
para Hegel, somos lo que de verdad conocemos. La voluntad racional que quiere la
libertad, para uno mismo y para todos los demás, porque sabe que todos somos
esencialmente libres, libres por derecho propio, es la expresión cabal del espíritu. Ese
querer racional es la unión de teoría y praxis, de conocimiento y acción, de esencia y
existencia, de ser y deber-ser. El Espíritu es la Razón que sabe que no hay oposición
insuperable entre lo que existe y lo que debe existir, entre lo imperfecto y lo perfecto,
entre lo que nos exige la conciencia moral y lo que de hecho pasa en el mundo, en la
historia. Ahora bien, la Razón que sabe esto es la Razón o Espíritu Absoluto, síntesis del
Espíritu subjetivo y del espíritu objetivo.

El espíritu subjetivo comienza siendo alma y luego conciencia. El alma siente, pero
no conoce; la conciencia se desdobla (es conciencia de algo) para llegar a la
autoconciencia universal. El espíritu es voluntad racional, capaz de llegar al conocimiento
perfecto o absoluto.

Respecto al espíritu objetivo, importa fijarse en la noción o concepto del Estado,


verdadera síntesis del derecho y la moralidad, lugar donde se manifiesta plenamente la
divinidad y donde se hace posible, real y efectivamente, la libertad. Pero bien entendido
que Hegel se refiere a la idea del Estado y no sólo a los estados que han existido
históricamente, que son finitos e imperfectos.
El espíritu absoluto comprende en Hegel el arte, la religión y la filosofía. La historia
de estas disciplinas nos muestra un progreso dialéctico hasta culminar en la perfecta toma
de conciencia de lo que el Absoluto mismo es y de lo que es todo (cualquier realidad) en
relación al Absoluto. La filosofía, no lo olvidemos, es saber absoluto del Absoluto.

La idea de la historia.

La concepción hegeliana de la historia no es difícil. Con todo, no hay que perder de


vista que la historia es un despliegue necesario del Espíritu Universal o Espíritu del
Mundo, que se encarna en los Espíritus de los pueblos que han tenido un papel relevante
en la historia de la humanidad (son pueblos que se han constituido en Estados). La
historia ha transcurrido racionalmente, los hechos históricos tienen un sentido que
desciframos, en última instancia, como un esfuerzo poderoso y astuto del Espíritu divino
por realizar la libertad. Pese a la insistencia de Hegel en señalar la libertad como el
propósito, la meta y el fin de la historia, no queda demasiado claro el papel de la libertad
individual en este sistema.

Conclusión.

Panlogismo: todo es lógica, todo se reduce a concepto. El Absoluto, Dios, es la Idea.


Sí, pero como Vida infinita, como movimiento y devenir sin término. Esto plantea algunas
aporías, algunos callejones sin salida, algunas contradicciones… ¿Podrán todas ellas
resolverse dialécticamente? El fondo último de la realidad, de cuanto existe, ¿es él mismo
racional? ¿O es irracional? ¿O ninguna de las dos cosas? Pero no es este el lugar de
críticas ni mayores especulaciones.

Hegel quiere convertir el misterio en algo comprensible, traducirlo a conceptos


racionales. La religión encuentra, para él, su sentido en la filosofía. Hay algo muy loable
en intentar unir el amor y el conocimiento. Pero el joven Hegel, el teólogo, ponía el amor
por encima del conocimiento (ese amor que hace que nos veamos en el amado); la unión
con lo Infinito se producía por vía religiosa y no podía comprenderse: la filosofía no podía
realizarla. El Hegel maduro invierte los términos de esta relación: la razón por encima del
amor. Es la culminación (y el agotamiento al mismo tiempo) del racionalismo moderno, del
pensamiento que define al ser humano como animal racional, pensante.

“La verdadera naturaleza de lo finito –escribe Hegel- es esta: que es infinito”. Ahora
bien, lo Absoluto (que comprende ambos conceptos, “finito” e “infinito”) no es para Hegel
una unidad abstracta más allá de todas las limitaciones y allende todo saber, sino la
totalidad concreta que se despliega como naturaleza y espíritu. Los dos conceptos claves
de la filosofía occidental.

KARL MARX - EL MATERIALISMO HISTÓRICO: ALIENACIÓN E IDEOLOGÍA


El materialismo histórico (llamado por Marx “método dialéctico”) quiere ser una
teoría científica sobre la formación y desarrollo de la sociedad. Mediante una teoría
económica, histórica y filosófica intenta descubrir las leyes que rigen el cambio social y
presenta un método para la interpretación de los conflictos sociales y, en esa medida,
para cambiar la sociedad. Su tesis principal consiste en afirmar que son las bases
económicas y los modos de posesión de los bienes materiales el fundamento de toda
estructura y transformación social. El motor del cambio y la base de toda estructura
social no son las voluntades individuales de las personas, ni las ideas, ni la voluntad
divina, sino lo material, las necesidades económicas y los intereses económicos de los
distintos grupos sociales. Con esta forma de materialismo, Marx se enfrentó al
“materialismo teórico” de Feuerbach y al idealismo de Hegel, destacando en ambos
casos que para entender al hombre y su historia, es imprescindible el estudio de las
condiciones económicas y sociales en las que vive.

1. La alienación económica

Para comprender la situación de los oprimidos en toda sociedad de explotación


(esclavista, feudal, capitalista) emplea Marx el concepto de alienación (enajenación,
extrañamiento). Toma esta noción de Hegel, que la había utilizado para explicar el
proceso por el cual la Idea pone la Naturaleza, es decir se pone a sí misma como lo
absolutamente otro, se enajena. Marx hace una interpretación materialista de dicha
noción puesto que, para él, el sujeto de la alienación no es el Espíritu o Dios sino el
hombre, y la causa de la misma no es teológica sino económica y política: la alienación
es la condición histórica en la que se encuentra el hombre consecuencia de la
propiedad privada de los medios de producción. La propiedad privada aliena al hombre
porque lo transforma de fin en medio, de persona en simple instrumento para la
producción, ignorando sus necesidades, exigencias y dignidad. En el sistema de
producción capitalista el hombre se hace cosa, mercancía, usada por el propietario de
los medios de producción como un simple instrumento más en la cadena de producción
de bienes. En el trabajo, el hombre se enajena, no es dueño, de sus propias facultades
creadoras ni de los objetos de su trabajo, que se convierten en seres ajenos y llegan a
dominarlo. La preocupación esencial de Marx no fue la desigualdad en la riqueza sino
la liberación del hombre de un tipo de trabajo que lo transforma en cosa y lo convierte
en esclavo de las cosas. Su crítica de la sociedad capitalista se dirigió principalmente a
su modo de producción: Marx suponía que la enajenación del trabajo, aunque existente
a lo largo de toda la historia, alcanza su cima en la sociedad capitalista y que la clase
trabajadora es la más enajenada. Marx no se limitó a reivindicar la emancipación de la
clase trabajadora, sino que buscó la emancipación general del ser humano, y la
creación de un orden social en el que el hombre, y no la producción de cosas, sea el
fin.

2. Alienación y estructura social

El materialismo histórico entiende que el hombre es un "ser de necesidades",


desde las más elementales como la comida, la ropa, la casa, hasta las más refinadas
como las culturales. El “trabajo” o “actividad productiva” crea los bienes necesarios
para la satisfacción de dichas necesidades, y constituye la actividad principal del
hombre y la base de toda vida social, de su organización y de su historia. La producción
de bienes está condicionada por "las fuerzas productivas" (las riquezas naturales y los
conocimientos y las técnicas utilizadas en la producción). A un determinado estado de
desarrollo de las fuerzas productivas, corresponde un tipo concreto de "relaciones de
producción" (relaciones entre los hombres con miras a la producción). Las relaciones
de producción son "relaciones de propiedad", relaciones de trabajo entre propietarios
de las fuerzas productivas y no propietarios, entre "explotadores y explotados" entre
clase dominante y clase dominada. Según el modo de producción y las relaciones
sociales que de él se derivan, así será la estructura social. Las clases sociales quedan
definidas por las relaciones económicas entre las personas: son la expresión de la
propiedad o no de los medios de producción y de la capacidad adquisitiva. En las
sociedades clasistas, una de las clases será explotadora y otra, la compuesta por los
trabajadores, la explotada; así en la Antigüedad había amos y esclavos; en la Edad
Media señores y siervos, y en la Edad Moderna capitalistas (burguesía) y proletarios.

3. Alienación y cambio social

El motor de la historia, el cambio social, se basa en la existencia de una sociedad


escindida: es el enfrentamiento entre explotadores y explotados, el afán de dominio de
una clase y los intentos de liberación por parte de la otra. Este enfrentamiento es
inevitable e independiente de las voluntades y conciencias de los individuos. A su vez,
la existencia de dichas clases antagónicas tiene como origen el distinto desarrollo
técnico y económico con el que los hombres han intentado resolver los problemas de
supervivencia, y ha dado lugar a las luchas de clase y enfrentamientos entre
explotadores y explotados; pero, según la concepción optimista y utópica de Marx, esta
oposición no es ineludible ni se ha de mantener hasta el fin de la humanidad: es
posible y necesaria la transformación de la sociedad y ello mediante una acción y
proceso revolucionario que elimine la propiedad privada y suprima las clases sociales.
Las etapas de este proceso serán la "dictadura del proletariado" (el proletariado toma
el poder, quita a la burguesía sus privilegios económicos y políticos, y se hace con los
grandes medios de producción); el socialismo (período de gran desarrollo de los medios
de producción y de la riqueza social, que será administrada por el Estado, en
representación de los intereses de toda la sociedad) y el comunismo (culminación del
proceso revolucionario; época de abundancia, de plenitud y libertad, en la que habrán
desaparecido definitivamente las clases y también el Estado).

4. Alienación e ideología

El marxismo afirma que la base real de la sociedad es la base económica, los


medios y las fuerzas de producción (la infraestructura); mantendrá también que a
consecuencia de la alienación económica las organizaciones políticas, jurídicas y las
concepciones del mundo (religiones, moral, ciencia, filosofía, arte) (la superestructura)
no responden a una dinámica propia, independiente, sino a los intereses de clase de
los grupos que las han creado. En un sentido general, se llama ideología, al sistema de
representaciones (imágenes, ideas, conceptos, teorías), con el que la sociedad intenta
explicar y describir la realidad. Pero dichas ideas o representaciones pueden hacerlo de
un modo adecuado y verdadero, o, por el contrario, de un modo falso, que es
precisamente lo que ocurrirá en las sociedades de explotación. Así, en Marx el término
"ideología" tiene un significado más restringido y preciso: conjunto de "ideas" que dan
una imagen o representación falseada y falsificadora de la realidad y de las
condiciones en que se desarrolla la vida de los hombres. Para el marxismo, lo que
piensan los hombres, sus representaciones o ideas (su ideología), es un producto de la
sociedad en que viven, es "un producto social"; además, la ideología tiene un sentido
básicamente negativo, en cuanto "ideas" falsas y falsificadoras; finalmente, los
contenidos ideológicos de la conciencia (la religión, la filosofía, la moral, la política,
etc.) ni tienen sustantividad propia ni su propia historia y desarrollo.

Puesto que la ideología tiene como función ocultar, deformar o justificar la


situación de alienación que el hombre vive en un momento histórico, la crítica marxista
de las ideologías es una consecuencia de la crítica más general a la alienación del
hombre. Un claro ejemplo de la actitud crítica de Marx ante las producciones
ideológicas lo encontramos en sus ideas relativas a la religión: dado que no existe Dios,
afirma, la aparición de la religión es una consecuencia de la vida humana, y, de
acuerdo con sus planteamientos generales, ligada a la explotación del hombre por el
hombre. Para Marx la crítica a la religión es la premisa o preámbulo de toda crítica: la
religión es alienación al proyectar al hombre fuera del mundo real finito, único
existente, en un mundo ficticio e ideal. Además, la religión no sólo es alienación de
cada hombre individual, sino instrumento de la clase dominadora para oprimir a los
dominados: primero, al justificar teológicamente la división social que provoca la
alienación, la explotación existente; y, en segundo lugar, al ofrecer “paraísos” ficticios
en los que los hombres pueden realizar su afán de justicia y felicidad, frenan la
posibilidad de rebelión y de su realización en este mundo, el único real y existente (la
religión es el “opio del pueblo").
John Locke: Fue el primer filósofo que articuló las ideas centrales del empirismo
moderno, según el cual hay muy pocos asuntos que puedan resolverse sin una cuidadosa
y ecuánime consideración de las pruebas obtenidas por medio de los sentidos.
Nacido en 1632, redactó sus obras en la época en que la física de Newton estaba
reemplazando la ciencia de Galileo y Descartes, cuyas ideas se centraban más en la
razón que en pruebas empíricas.
Pensador inglés (Wrington, Somerset, 1632 – Oaks, Essex, 1704). Este hombre
polifacético estudió en la Universidad de Oxford, en donde se doctoró en 1658. Aunque su
especialidad era la Medicina y mantuvo relaciones con reputados científicos de la época
(como Isaac Newton), John Locke fue también diplomático, teólogo, economista, profesor
de griego antiguo y de retórica, y alcanzó renombre por sus escritos filosóficos, en los que
sentó las bases del pensamiento político liberal.

El Estado según Locke


«Para mí, el Estado es una sociedad de hombres constituida únicamente con el fin de
adquirir, conservar y mejorar sus propios intereses civiles. Intereses civiles llamo a la vida,
libertad, salud y prosperidad del cuerpo; y a la posesión de bienes externos, tales como el
dinero, tierra, casa, mobiliario y cosas semejantes.” (.J. LOCKE: Carta sobre la tolerancia,
1689.)
En sus escritos políticos defendía la soberanía popular, el derecho a la rebelión contra la
tiranía y la tolerancia hacia las minorías religiosas. Según el pensamiento de Locke y de
sus seguidores, el Estado no existe para la salvación espiritual de los seres humanos sino
para servir a los ciudadanos y garantizar sus vidas, su libertad y sus propiedades bajo una
constitución.
Fue el teórico de la segunda «revolución inglesa» o del pacto entre la alta nobleza y el
bloque burgués parlamentarista. Expuso sus ideas en Carta sobre la Tolerancia y Tratado
del Gobierno Civil. Locke partió de los principios del derecho natural al igual que Thomas
Hobbes, efectuó una abstracción considerando que el hombre vivía, en una época
pretérita, en un estado de naturaleza en el que no existía ningún tipo de organización
social ni política.
En esta situación o estado primitivo el hombre se regía por unas leyes naturales básicas,
inspiradas en último término por Dios, que le venían dadas por su razón natural y que son
evidentes por sí mismas. Estas leyes o derechos naturales son el derecho a la vida, a la
libertad y la propiedad; pero en esta sociedad primitiva no existía nadie, ninguna persona,
ningún organismo, ninguna institución que velase por su cumplimiento.
Sin embargo, la visión que tiene Locke de este estado de naturaleza y de la psicología de
la especie humana es menos catastrófico, menos pesimista que en Hobbes. No es una
guerra de todos contra todos (“el hombre es el lobo del hombre”). El hombre debe velar
por estos derechos y defenderlos frente a quienes los incumplen; en consecuencia, y
como corolario de los derechos naturales, existirá el derecho que tendrán todos los
individuos de castigar a los transgresores.
Ahora bien, dado que no existen unas penas objetivas establecidas, el hombre ofendido,
el hombre al que un semejante le ha usurpado alguno de sus derechos, deberá aplicar la
justicia por su cuenta y, obcecado por el furor momentáneo, puede dejarse llevar por el
deseo de venganza y aplicar castigos excesivos. Además, nadie le garantiza que en su
defensa personal pueda realmente aplicarlos, dado que el transgresor puede ser más
fuerte que él.
En consecuencia, el estado de naturaleza es incompleto: le falta un poder moderador que
regule la aplicación de la ley natural. Para suplir estos inconvenientes, estas carencias de
la sociedad primitiva, el hombre decide vivir en sociedad, en una sociedad política
organizada. Pero, dado que los hombres son por naturaleza libres, el paso del estado de
naturaleza a la sociedad organizada no puede operarse sino por el consentimiento mutuo
de individuos libres. Así, los hombres deciden dotarse de unos organismos que velen por
la preservación de los derechos naturales y dicten las normas (leyes) precisas para que
en esta sociedad política puedan vivir libremente.
La legitimación del poder, del estado, vendrá dada exclusivamente en razón del libre
consentimiento de los hombres. Al constituirse en sociedad y formar un gobierno, éstos
pueden ejercer directamente el poder (mediante un sistema de democracia directa), o
bien pueden elegir unos representantes y delegar su poder en un cuerpo legislativo
(Parlamento) encargado de elaborar las leyes que garanticen el cumplimiento de los
derechos naturales.
Locke y el Empirismo: Locke formuló la ideología que acompañaba a la ciencia
newtoniana, lo que favoreció que la actitud empirista formara parte del sentido común de
la gente educada. La misma actitud antidogmática conformó las influyentes ideas de
Locke respecto a la tolerancia religiosa: como resulta tan difícil saber qué es la verdad,
argumentaba Locke, a la gente se le debería permitir, en la medida de lo posible, creer lo
que elija creer.
La afirmación central de Locke respecto al conocimiento es que no existen las ideas
innatas. Con ello pretende afirmar dos cosas: la primera es que es preciso incorporar las
creencias a través de la experiencia del mundo. La segunda es que, cuando uno nace no
tiene conceptos en la mente. Muchos filósofos habían asumido que los conceptos más
básicos, como la idea de que una cosa es idéntica a sí misma, formaban parte del
mecanismo pensante de la mente. Locke argumentó que incluso esos conceptos tenían
que ser adquiridos: al nacer, la mente es una tabula rusa, una pizarra en blanca.
En su Ensayo sobre el conocimiento humano (1689).. Locke proporcionó una serie de
razones para negar la existencia de las ideas innatas. Señaló que los niño, asimilan los
principios abstractos contenidos en conceptos básicos hasta que alguien se los enseña.
Los niños de dos años no dicen que «cada cosa es idéntica a sí misma» o «que cuatro
ángulos rectos forman una circunferencia completas. Tampoco los recién nacido» parecen
albergar en su mente ningún tipo de concepto porque, de hecho, no parecen pensar.
En cuanto iideas sobre las propiedades de los objetos, como su forma, peso y solidez,
Locke argumentaba que en la mente de los adultos sofisticados se producen complejas
combinaciones de ideas. La idea de una forma triangular, por ejemplo, se basa, en parte,
en el aspecto que tiene diversos objetos triangulares vistos desde distintos ángulos; en
parte, en la sensación que producen, y en parte, en la experiencia de caminar por rutas
triangulares. Sólo combinando todo lo interior la persona puede hacerse una idea de lo
que es un triangulo.
Fuentes de conocimiento Así, si no hay ideas en el momento de nacer, ¿de dónde
proceden? La respuesta de Locke es que la mente tiene capacidades innatas para
adquirir ideas a partir de la percepción del mundo externo y de la reflexión sobre si misma
y sus contenidos. De modo que, al cabo de muy poco tiempo en el mundo, el niño tendrá
lo que Locke llamaba »impresiones», que son las ideas más simples producidas por la
sensación y la reflexión. La sensación produce un tipo de impresiones, como los tonos de
los colores de las cosas, y la reflexión proporciona una Impresión del propio yo. Si se
combinan ambos tipos de impresiones se pueden elaborar ideas complejas, como las que
se tienen sobre los objetos físicos y sus propiedades. Un niño puede combinar ideas
simples como gris» y <longitud» con ideas de forma y solidez para obtener la idea más
compleja de un elefante y de un tronco, y formarse así la creencia (a la que Locke
también llamaría idea) de que los elefantes tienen tronco. De esta manera, los ricos
contenidos del pensamiento se construyen a partir de elementos simples que se reciben
pasivamente mediante la percepción y la reflexión.

PERCEPCIÓN Y EXPERIENCIA:
John Locke, filósofo del siglo XVII, sugirió experimento interesante. Así es como él lo
explicó: «Suponga que un hombre nació ciego, que ahora es adulto y que se le enseña a
distinguir un cubo de una esfera mediante el tacto… Suponga que a continuación que se
pone el cubo y la esfera sobre una mesa y que al hombre ciego se le hace ver. La
pregunta es si mediante la vista, antes de tocar las figuras, podrá distinguirlas y decir cuál
es el cubo y cuál es la esfera. Locke evaluó los posibles resultados de la siguiente
manera: «Soy de la opinión de que el hombre ciego no podría decir con certeza cuál es la
esfera y cuál el cubo con solamente verlos; aunque podría reconocerlos inequívocamente
mediante el tacto….”
En la década de 1960 se llevó a cabo este experimento tras operar a personas que tenían
cataratas. Los resultados sólo fueron parcialmente favorables a Locke. Al recuperar la
vista, la gente suele poder diferenciar formas simples con muy poco entrenamiento. No
obstante, estas personas nunca consiguen utilizar sus ojos al cien por cien. La vista
requiere una coordinación con los demás sentidos que puede ser imposible de adquirir en
la edad adulta.

Cualidades primarias y secundarias


Según la descripción que Locke hizo de la percepción percibir es tener ideas, que son
aspectos de la mente. Locke mantenía que ciertas ideas concuerdan con las propiedades
de los objetos reales: la extensión (longitud), la figura (forma), el movimiento u reposo, y el
número; éstas son las <cualidades primarias». Otras percepciones —como color, sonido,
sabor, etc.— no mantienen dicha concordancia: son las «cualidades secundarias». Se
suele que las cualidades secundarias son rasgos reales de las cosas, pero esto, para
Locke, era una ilusión. Decir que «la hoja es roja» sólo significa que «la hoja parece roja a
los seres humanos». De modo que Locke pensaba que en Esta visión satisface el lema
empirista de que «todo procede de la experiencia».
En cierto sentido, el empirismo de Locke era menos extremo que el de muchos otros
empiristas, pues él no creía que las razones existentes para aferrarse a las creencias
procedieran exclusivamente de la percepción. Más bien afirmaba que, una vez que uno
tiene incorporada la idea de un triángulo y del número tres, si reflexiona sobre esas ideas
puede llegar a saber que todos los triángulos tienen tres lados. Locke consideraba que el
conocimiento adquirido por medio de la reflexión no se limita al mundo físico.
En una reflexión sobre qué es lo correcto y lo equivocado se puede llegar a conclusiones
importantes, como que la crueldad está mal. No obstante, hay algunas cuestiones a las
que nunca se les dará respuesta y que forman el núcleo de muchas disputas religiosas:
no se puede probar, por ejemplo, que el alma es inmortal o que una u Otra forma de
religión es correcta. Esto condujo a Locke a pensar que, dado que hacía falta cierta
uniformidad de creencias para mantener la armonía social, los ciudadanos deberían creer
en la existencia de Dios y conocer suficientemente la doctrina cristiana para garantizar la
moralidad. Propuso que los otros asuntos religiosos se dejaran a la conciencia del
individuo. realidad las hojas no son verdes ni rojas, y los alimentos no son dulces ni
amargos.
Esta distinción entre cualidades primarias y secundarias aún es aceptada por muchos
filósofos actuales, pero, ¿es correcta? Por una parte, al poner una hoja roja de arce bajo
el microscopio electrónico, su color rojo desaparece. Y lo mismo puede decirse de su
forma. Parece que el mundo descrito por la ciencia es completamente diferente del mundo
que se presenta a los sentidos, tan distinto que resulta difícil trazar una división clara entre
las propiedades que realmente se corresponden con su apariencia y las que no.

Filosofía Contemporánea
Nietzsche:
1. La Crítica a la cultura occidental
Según Nietzsche, la cultura occidental está viciada desde su origen, porque el error más
peligroso de todos consiste en intentar instaurar la racionalidad a toda costa. El error de la
filosofía griega habría sido la invención del "estatismo del ser" (Parménides) y del "bien en
si" (Platón). La manera griega de ver el mundo, es interpretada por Nietzsche como un
síntoma de decadencia. Es decadente todo aquello que se opone a todos los valores del
existir instintivo y biológico del hombre. Hay que criticar a Platón para eliminar los errores
de base; se trata de una crítica total a los tres mundos que son inventados por el hombre
occidental y que son síntomas de su decadencia: El mundo racional, el mundo moral y el
mundo religioso.
2. Crítica a la moral.
Uno de los argumentos fundamentales de Nietszche era que los valores tradicionales
(representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las
personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante proclamación "Dios
ha muerto". Estaba convencido que los valores tradicionales representaban una
"moralidad esclava", una moralidad creada por personas débiles y resentidas que
fomentaban comportamientos como la sumisión y el conformismo porque los valores
implícitos en tales conductas servían a sus intereses. Nietzsche afirmó el imperativo ético
de crear valores nuevos que debían reemplazar los tradicionales, y su discusión sobre
esta posibilidad evolucionó hasta configurar su retrato del hombre por venir, el
'superhombre' (übermensch).
El error de la moral tradicional se caracterizaría por su antinaturalidad, ya que impone
leyes e imperativos que van en contra de los instintos primordiales de la vida. Además, el
ideal de esta moral es el imperio de la virtud, o "hacer al hombre bueno", aunque
sealmente convierta al hombre en esclavo de esa ficción.
La moral cristiana se consolidaría para Nietzsche como valor supremo, valor que no está
en este mundo. La moral tradicional, pues, postula otro mundo, que es el mundo del más
allá o de la perfección platónica, y por tanto, los valores que han prevalecidos hasta ahora
son ficticios, propios de los débiles.
El moralista desprecia todos los valores del yo, siendo el altruismo la norma suprema de
conducta. El altruismo es entregarse a los demás sin esperar nada a cambio. El altruismo
no es más que una justificación de decadencia personal.
En conclusión : la lógica de esta moral consiste en una alteración de la personalidad,
porque considera que lo poderoso y lo fuerte es algo suprahumano y en cambio lo débil y
lo vulgar es propio del hombre. Las acciones elevadas no son propias del hombre sino de
otro yo más perfecto que se denomina Dios.
1.2. Crítica a la religión cristiana.
Dice Nietzsche que la religión nace del miedo y del horror que el hombre tiene de si
mismo. Se trata de la incapacidad de asumir uno su propio destino.
Cuando al hombre le invade un sentimiento de poder y teme quedar avasallado por el,
mediante un mecanismo de defensa patológico, lo atribuye a otro ser más poderoso que
es Dios. Y es que la religión nos llevaría a la alienación del hombre, puesto que el
cristianismo sólo fomenta valores mezquinos como la obediencia, el sacrificio o la
humildad, sentimientos propios del rebaño. El cristianismo sería para el filósofo una moral
vulgar, que se opone a todos los valores específicos de la virtud.
1.3. Crítica a la filosofía tradicional.
Su principal crítica está dirigida a la Metafísica clásica. La filosofía tradicional sería
principalmente la que creó Platón al afirmar la existencia de un mundo absoluto o
perfecto; pero esto es considerar al ser como algo estático o inmutable, frente al ser
dinámico que defendiese Heráclito.
Pero sus reproches también apuntan a la Lógica, representante de las pretensiones
racionalistas que hasta ahora ha tenido la tradición filosofíca. Para el lógico, la verdad se
opone al error y Nietzsche rechaza esta oposición alegando la existencia de errores
irrefutables y verdades contradictorias. No atacará en general a la ciencia, sino más bien
al mecanicismo y al positivismo que con tanto éxito se consolidan en su época.
2. Lo dionisiaco y lo apolíneo
A través de la distinción de dos principios fundamentales, lo apolineo y lo dionisiaco,
Nietzsche ofrece una interpretación del mundo y la filosofía griega que tendrá un gran
alcance en el pensamiento contemporáneo, sobre todo en la estética y la literatura del
siglo xx.
Los dos dioses griegos, Apolo y Dionisios, serán los representantes de esta original
visión. El primero representa la serenidad, claridad, la medida y el racionalismo, es la
imagen clásica de Grecia. Dionisios, sin embargo, es lo impulsivo, lo excesivo , lo
desbordante, la afirmación de la vida, el erotismo y la orgía como culminación de este
afán de vivir, es decir sí a la vida a pesar de todos sus dolores. La influencia de
Schopenhauer cambia de signo y en lugar de la negación de la voluntad de vivir,
Nietzsche pone esa voluntad en el centro de su pensamiento.
"La verdad es aquella clase de error sin la que una determinada especie de seres vivos no
podrían vivir. El valor para la vida es lo que decide en última instancia". El platonismo
consistiría también en una cierta forma de voluntad de poder, consistente en defenderse
del cambio y la transformación de este mundo mediante la noción de un Universo
imaginario o suprasensible. Sin embargo, se opone a la postura de Nietzsche, ya que
considera la verdad como única e inmutable. Según éste, la filosofía platónica ha dado un
valor desproporcionado a los conceptos, provocando la aparición de un mundo ilusorio y
falso que ha ignorado lo vital.
Hay que ser, por lo tanto, conscientes del valor relativo que tienen los conceptos. El
proceso de formación de un concepto para Nietzsche supone que una sensación pasa a
una imagen mediante una metáfora intuitiva, y de la imagen se pasa al concepto mediante
la fijación de esta metáfora. Por lo tanto, el lenguaje tiene un valor metafórico, resultado
de un proceso creativo y estético, pero siempre tiene una verdad o validez relativa. No
nos va a permitir captar la verdad de una forma absoluta, sino tan sólo superar el caos
que produce en nuestra mente el intento de captar aquello que es de por sí cambiante.
La filosofía occidental, encabezada por Platón y Aristóteles reprimió los planteamientos
dionisíacos para ofrecer una visión del mundo apolista. Frente a esto, Nietzsche niega los
ideales apolíneos y reclama el triunfo de los ideales dionisíacos mediante la utilización
metafórica del lenguaje como expresión de la voluntad de poder. La negación de los
ideales apolíneos implica la negación del principio de individuación, expresado en el
platonismo por la idea de uno y sustituida en el cristianismo por la idea de Dios. Si
negamos a Dios, negamos al uno, y si negamos la idea de uno, negamos los ideales
apolíneos y afirmamos la multiplicidad dionisíaca, de tal manera que cada cual pueda
expresar su propia verdad y sus propios dioses.
3. El eterno retorno
Nietzsche depende en cierta medida del positivismo de la época y, a la vez que niega la
posibilidad de la Metafísica, representa la pérdida de la fe en Dios y de la inmortalidad del
alma. Esta vida que se afirma, que pide siempre ser más, que pide eternidad en el placer,
volverá una vez y otra.
Pero el aspecto temporal de la vida, tan exitoso entre los románticos alemanes, es el
eterno retorno de las cosas que ya se encontraba en las enseñanzas de Heráclito:
Cuando están realizadas todas las combinaciones posibles de los elementos del mundo,
quedará todavía un tiempo indefinido por delante, y entonces volverá a empezar el ciclo y
así indefinidamente. Todo lo que sucede en el mundo se repetirá igualmente una y otra
vez, todo se repetirá eternamente y con ello todo lo malo y lo miserable.
En este horizonte de tiempos futuros por elaborar desde lo ya dado aparece una de las
figuras fundamentales del pensamiento nietzscheano, el "superhombre". El hombre puede
ir transformando al mundo y puede transformarse a si mismo mediante una
transformación de todos los valores, encaminándose hacia esa alegórica figura.
4. La transmutación de los valores tradicionales: el nihilismo.
La cultura europea ha llegado a su propia ruina, a la decadencia, hay que liberar al
hombre de todos los valores falsos, devolviéndole el derecho a la vida y a la existencia,
dice Nietzsche. Para ello, el 1er paso debe consistir en una transmutación de todos los
valores de nuestra cultura tradicional.
Así, el nihilismo no consiste en una teoría filosófica o en una proposición teórica, sino que
es un movimiento propio de nuestra cultura. La fuerza del espíritu de occidente, cansado y
agotado por los valores inadecuados y falsos de su "verdadero mundo" se vuelve nihilista.
<<¿Qué significa nihilismo?, que se desvalorizan los más altos valores, falta la meta y
falta la respuesta al por qué>>. El nihilismo del espíritu occidental es radical y absoluto, y
una vez perdida la fe en el "verdadero mundo", la cultura se queda sin sentido, sin guía o
meta aparente, entonces se llega a la decadencia o al pesimismo.
Por lo tanto, el nihilismo es una fuerza destructora de la base de la cultura occidental, es
decir, de ese Dios cristiano en el que se apoya la moral y el conocimiento del hombre:
<<¿Dónde se ha ido Dios ?, yo os lo digo, nosotros lo hemos matado, todos nosotros
somos sus asesinos. Lo único que permanece en Dios muerto son la iglesias>>.
5. La moral de los señores
Nietzsche tiene especial enemistad con las éticas kantiana del deber, la utilitarista y sobre
todo con la ética cristiana y valora, por el contrario, la vida sana, fuerte, impulsiva y con
voluntad de dominio. Todo lo débil, enfermizo y fracasado es malo, pero definitivamente,
la compasión es el peor mal.
Distingue dos tipos de moral :
- Moral de los señores : la de las individualidades poderosas que tienen superior vitalidad
y vigor para consigo mismas. Es la moral de la exigencia y de la afirmación de los
impulsos vitales.
- Moral de los esclavos : la de los débiles y miserables, la de los degenerados ; regida por
la falta de confianza en la vida, porque valoran la compasión, la humildad y la paciencia.
Es una moral del resentido, que se opone a todo lo superior y que por eso afirma todos
los igualitarismos.
6. El superhombre
Piensa Nietzsche que el hombre es un ser miserable e inmundo, un ser a medio hacer, un
puente entre la bestia y el superhombre, un paso de la pura animalidad a la
superhumanidad. Es su destino, pero en su recorrido evolutivo poco ha sido todavía lo
alcanzado: <<Habéis evolucionado del gusano al hombre, pero todavía hay mucho de
gusano en vosotros>>.
El hombre es como una enfermedad en el universo, y es el único animal que todavía no
ha llegado a consolidarse. La vida humana conlleva un grave riesgo: o vencer al hombre
mediante la superación, o volver a la animalidad primitiva. Mientras todos los animales
han producido algo superior a ellos, el hombre se resiste a evolucionar, no quiere
abandonar lo valores del pasado y dar un nuevo sentido a la humanidad. Está pues, a
diferencia del animal, vuelto al futuro y concibe ideales, cuenta destinos. Pues bien,
habría según Nietzsche tres versiones del ideal humano: El ideal estético, donde el ideal
humano es interpretado como tragedia, donde se armonizan lo dionisiaco y lo apolineo. Lo
dionisiaco representa la embriaguez desenfrenada de vivir y lo apolineo representa la
armonía de forma y el resplandor de la belleza. Pero también el ideal científico, que
concibe el ideal humano como sabiduría: el hombre sabio conoce la realidad del mundo
con todas sus miserias, y por eso afirma enérgicamente la vida. Por último, el mayor ideal,
el superhombre, donde se integra y sintetiza el radical cambio de valores que propone
Nietzsche.
De acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba "rebaño", "manada" o
"muchedumbre") se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro,
independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus
pasiones están frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más
que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el
superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia
humana. Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de "eticidad
maestra" que refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las
ataduras de lo humano "envilecido" por la docilidad cristiana, excepto de aquéllas que él
juzga vitales.
Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la "voluntad de
poder". La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno
mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la
autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en
multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas
personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci,
Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.
Para llegar al superhombre, el hombre europeo tiene que autosuprimirse, y este proceso
debería pasar por tres fases :
- El camello es el símbolo del hombre europeo actual, que todavía está impregnado de la
moral de esclavos y que soporta el peso de la carga con paciencia.
- El león en cambio es el símbolo del hombre revolucionario, el que se levanta contra la
moral de los esclavos. A su vez, el león después de romper las cadenas de la esclavitud
tiene que transformarse en niño.
- El niño simboliza la pureza e inocencia de la infancia, desde la que se recrea la nueva
tabla de valores.
El superhombre representa, pues, esa nueva tabla de valores: el amor a la vida, el sentido
de la Tierra y la exaltación de los instintos ascendentes. El hombre para convertirse en
superhombre ha de expulsar de su interior a Dios. No se trata de una divinización del
hombre, sino todo lo contrario, una sustitución de Dios por el superhombre, de tal forma
que éste se convierta en un ser con plenitud de poder y de dominio sobre sí y sobre los
demás. Pero esta transformación requiere, según Nietzsche, de una voluntad de dominio,
de agresión y de sentimientos hacia lo ajeno, la "voluntad de poder".

La filosofía de Sartre

La obra filosófica de Sartre se puede dividir en tres períodos. El primero, marcado por la
influencia de la fenomenología de Husserl. El segundo, marcado por la adopción de una
postura atea y la asimilación de los presupuestos del existencialismo, siguiendo en este
último aspecto las reflexiones de Heidegger respecto a la ontología de la filosofía de la
existencia. Y el tercero, marcado por el intento de sintetizar el existencialismo con una
visión crítica y alejada de las ortodoxias dominantes del marxismo. Por lo demás, hay que
tener en cuenta de forma general la actividad literaria de Sartre, continuada a lo largo de
toda su vida, así como la actividad periodística y su constante preocupación por las
cuestiones sociales y políticas, que hicieron de él un modelo de referencia para los
intelectuales comprometidos con la lucha contra la injusticia y las contradicciones sociales
de su tiempo.

a) El periodo fenomenológico

Tras su estancia en Berlín como becario del Instituto Francés, habiendo estudiado sobre
todo la filosofía de Husserl, los primeros escritos de Sartre, escritos entre los años 1936-
1940, tienen una orientación claramente fenomenológica. Así ocurre, por ejemplo, con su
primera obra, "La trascendencia del Ego", en la que se discute la naturaleza de la
conciencia, distinguiéndose de la posición adoptada por Husserl pero en clara
dependencia con los planteamientos fenomenológicos. Lo mismo ocurre con sus otras
obras, filosóficas o literarias, de la época, centradas las primeras en el interés por la
psicología, adoptando una postura crítica respecto a las escuelas psicológicas de su
tiempo, y que llevan los significativos títulos de "La imaginación" y "Lo imaginario". Y
respecto a las segundas, baste citar "La náusea".

b) El período existencialista

En los años posteriores, hasta 1952, la actividad filosófica de Sartre se vuelve hacia el
existencialismo que, a partir de la publicación de "El ser y la nada", le van a convertir en el
principal, o al menos en el más popular y conocido, representante del existencialismo. El
conocimiento de los principales elementos de su pensamiento existencialista, que se
desarrollan posteriormente, constituyen el objeto de esta exposición, lo que se advierte
explícitamente para dejar constancia de las deliberadas limitiaciones de este trabajo.

c) El período marxista

Sin que se pueda decir que abandona las tesis más radicales del existencialismo, Sartre,
a partir de los años 60 y hasta el final de su vida, orientará su actividad hacia el marxismo.
No, ciertamente, hacia las formas más ortodoxas de marxismo, pero mostrará
públicamente su interés hacia los países en los que el marxismo se constituyó en una
forma de poder político, aunque sin escatimar las críticas, especialmente en aquellos
aspectos en que un regimen totalitario choca con su concepción existencialista del ser
humano como libertad. De esta época datan obras tan importantes como la "Crítica de la
razón dialéctica", considerada por algunos como la declaración de su ruptura con el
existencialismo, apreciación probablemente exagerada.

El existencialismo de Sartre

El existencialismo es un movimiento filosófico que se desarrolla a partir de 1927, con la


publicación de "El ser y el tiempo", de Martín Heidegger, y que alcanzó su máximo
esplendor en los años 40 del presente siglo, para decaer hacia la década de los 60. Su
fundamental principio filosófico es el análisis de la existencia humana como punto de
partida para cualquier ulterior reflexión sobre lo real. Como precursores de este
movimiento hay que citar a Kierkegaard, quien influye poderosamente en el ambiente
intelectual pre-existencialista, aportando numerosos temas de reflexión, y a Husserl, no
tanto por el contenido de sus doctrinas como por el uso que harán algunos existencialista
(como Heidegger) de su método fenomenológico. Como lugares comunes del
existencialismo podemos reseñar los siguientes puntos:

 a) Todas las filosofías de la existencia arrancan de una llamada "vivencia


existencial", que es entendida de diversos modos por los existencialistas: como
fragilidad del ser", como "marcha anticipada hacia la muerte", o como
"repugnancia o náusea general".
 b) Su tema principal de investigación es la existencia, entendida como '`un modo
de ser particularmente humano". El ser humano es, pues, el único animal que tiene
existencia, en ese preciso sentido.
 c) La existencia es concebida como una actualidad absoluta, no como algo
estático, de lo que se pueda decir que es, sino como algo que se crea a sí misma
en libertad, que deviene, que es un proyecto. La existencia, por lo tanto, es algo
que pertenece sólo a los seres que pueden vivir en libertad.
 d) En consecuencia, el ser humano es pura subjetividad, es decir, puro despliegue
de su capacidad creadora, de su capacidad de ser para sí mismo, de su propio
hacerse, de su "existir ". El ser humano se crea libremente a sí mismo, es su
libertad.
 e) Pero pese a su subjetividad el ser humano no queda cerrado en si mismo, sino
que se halla esencial e íntimamente vinculado al mundo y, en especial, a los
demás seres humanos. En su real y efectivo hacerse, la existencia deviene "co--
existencia".
 f) La distinción entre sujeto y objeto, tal como es planteada por la metafísica
tradicional, es también rechazada por los existencialistas, entre quienes prevalece
la vivencia de la realidad sobre el conocimiento de la realidad. Y en esa vivencia la
oposición sujeto/obieto queda anulada.

La realidad es vivida fundamentalmente mediante la angustia, es decir, por medio de


aquello por lo que el ser humano se da cuenta de su finitud y de la fragilidad de su
posición en el mundo. La angustia se presenta como el modo en que el ser humano
accede al fondo último de la realidad. No olvidemos las condiciones históricas que
acompañan el surgimiento del existencialismo: entre la primera y la segunda guerra
mundial.

Entre los más destacados representantes del existencialismo podemos destacar a los
alemanes Heidegger (que es indiferente al tema de Dios) y Karl Jaspers (que admite la
trascendencia del ser humano después de la muerte) dentro de la corriente que se ha
dado en el llamado existencialismo negativo, y en la que también se suele encuadrar al
francés Sartre (existencialismo ateo declarado y consecuente); y el también francés
Gabriel Marcel, como representante del existencialismo teológico o espiritualista.
La filosofía de la existencia se presenta como una filosofía pesimista, cuya conclusión es
la de que la existencia humana carece de sentido, es un absurdo (el ser humano, como
dice Sartre, es "una pasión inútil "),ya que no hay ninguna esencia, ninguna dirección fija
en la que deba desarrollarse. Pero es a partir del reconocimiento de la existencia de
donde, precisamente, al no haber ninguna esencia prefijada, al no ser el ser humano esto
o aquello, sino pura libertad, como es posible re-construir el ser de esa existencia y, con
ello, la realidad toda y el ser humano, como un fruto de su libertad.

Jean Paul Sartre fue el filósofo existencialista más comentado y el que alcanzó mayor
notoriedad en los círculos culturales de la Europa de la primera mitad del siglo XX,
incluidos los no existencialistas y los no estrictamente filosóficos. Esto se debe no sólo a
su obra filosófica sino, y principalmente, a su amplia producción novelística y a sus piezas
de teatro. Entre sus novelas figuran titulos tan conocidos como "El muro" o "La náusea"; y
entre sus obras teatrales, "Las rnanos sucias", "La puta respetuosa', etc.

La noción de existencia en el pensamiento de Sartre

La afirmación de que "la existencia precede a la esencia" es considerada como la


característica fundamental del existencialismo. Ahora bien, la distinción entre esencia y
existencia llega a la filosofía occidental de la mano de Tomás de Aquino, quien la había
tomado de Avicena, y fue utilizada por él en el contexto de su teología para fundamentar
la distinción entre los seres contingentes y el ser necesario, a fin de poder conciliar sus
planteamientos aristotélicos con las exigencias de la revelación y los fundamentales
dogmas del cristianismo. Según tal posición, Dios, el ser necesario, es el único ser en el
que la esencia se identifica con la existencia, es decir, el único ser cuya esencia consiste
en existir.

Todos los demás seres, sin embargo, poseen la existencia de un modo secundario, no
forma parte de su esencia, por lo que son seres contingentes, que pueden existir o no
existir. Fueron muchos los filósofos occidentales que consideraron tal distinción
innecesaria, por cuanto la noción de existir no añade nada a la noción de la esencia de
algo real, como en el caso de la posición adoptada por Kant, o por otras razones más o
menos fundamentadas, rechazando así los planteamientos metafísicos del tomismo.

Según tal distinción entre la esencia y la existencia, la posición de la metafísica tradicional


respecto a la relación Dios/seres humanos podría reducirse a una sencilla explicación del
tipo: Dios piensa el ser humano (su esencia) y posteriormente lo crea, es decir, le da
existencia a la esencia pensada, del mismo modo que un artesano piensa primero el
objeto y luego lo construye según lo pensado. Ahora bien, ¿qué ocurre si suprimimos a
Dios de esa relación? ¿cómo explicamos la existencia de los seres humanos, de la
realidad?

Sartre al partir de la negación de la existencia de Dios, y no desde una posición agnóstica


sino desde un ateísmo radical, (que no es ninguna novedad en la filosofía, por lo demás, y
menos en la de finales del siglo XIX y principios del XX), formulará una explicación distinta
de lo que debemos entender por existencia, y de lo que la existencia significa en el caso
de los seres humanos. Suprimido Dios, el esquema tradicional carece de sentido. No hay
una esencia eterna a la que un ser supremo dota de existencia. La existencia de los seres
humanos no se puede ya reducir a la realización de una esencia pensada por Dios.

Los seres humanos "están ahí", existen como realidades que carecen de una esencia
predefinida; y en ese "estar ahí", lo que sean dependerá exclusivamente de su modo de
existir. Dado que ese existir no es algo "añadido" a una esencia predefinida, el existir de
los seres humanos es anterior a lo que son en cuanto tales, su existir es anterior a su
esencia. Y en la medida en que su ser esto o aquello depende de su propia realización
como seres humanos, su hacerse, su existir, es un hacer libre. Los seres humanos no
están sometidos a la necesidad de corresponderse a una esencia, por lo que la existencia
debe ser asimilada a la contingencia, no a la necesidad. Los seres humanos son libres.

"Lo esencial es la contingencia", dice Sartre en La Náusea. "Quiero decir que, por
definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los
existentes aparecen, se dejan encontrar, pero jamás se les puede deducir. Hay quienes,
creo, han comprendido esto. Aunque han intentado superar esta contingencia inventando
un ser necesario y causa de sí. Ahora bien, ningún ser necesario puede explicar la
existencia: la contingencia no es una máscara, una apariencia que se puede disipar; es lo
absoluto y, en consecuencia, la perfecta gratuidad. Todo es gratuito, este jardín, esta
ciudad y yo mismo".

El ser humano y la libertad en el pensamiento de Sartre

Distingue Sartre en el mundo dos tipos de realidades o entes, los que son "en-sí", y los
que son "para-sí". Entre estos últimos se encuentran los seres humanos, en cuanto son
conscientes de su propio ser, en cuanto existen, en el sentido anteriormente señalado.
Los demás seres simplemente son. El ser humano, siendo consciente de su propio ser, y
precisamente por ello, existe, ¿Cuál es, pues, el ser del ser humano, el ser del para-sí? E'l
ser del ser humano es la nada, tomada en su sentido más literal.

¿Cómo llega Sartre a alcanzar esta respuesta? El análisis de la conducta humana,


basado en cierto modo en la filosofía de Heidegger, le lleva a Sartre a descubrir en el ser
humano la posibilidad que éste tiene, frente a los demás seres, de contestar con un no, es
decir: le lleva a descubrir al ser humano como posibilidad de negar. La interrogación nos
descubre un nuevo componente de lo real, la negatividad. Pero ¿dónde está el origen de
esta nada? No puede originarse en el ser en-sí, puesto que la noción de ser en-sí no
contiene en su estructura la nada: el ser en-.sí es pura positividad. La idea de la nada
tiene que venir, en consecuencia, del otro único tipo de ser, del ser para-sí, única realidad
que queda, excluido en ser en-sí. Dice Sartre:

Debe, por tanto, existir un ser - que no puede ser el para-sí - y que tenga como propiedad
el níhilizar (negar) la nada, soportarla en su ser y construirla contínuamente de su
existencia, un ser por el cual la nada venga a las cosas.
Pero, para ser el creador de la nada, el ser humano debe albergar en si mismo la nada: el
ser del ser humano, en definitiva, es la nada. No hay que entender esta nada como si el
ser humano en si mismo fuera absolutamente nada: en el ser humano hay un en-sí, es
decir, su cuerpo, su "ego", sus costumbres... Pero lo específicamente humano es su no
determinación, su libertad, su nada. Sartre nos dice, además, que el para-sí (el ser
humano) se caracteriza por tres tendencias:

1) Tendencia a la nada
2) tendencia al otro
3) tendencia al ser

La tendencia del ser humano a la nada se descubre en la conciencia y en la libertad. Esta


no es una propiedad del ser humano sino que es su propia esencia. Con ello nos quiere
decir que no es cierto que exista primero el ser humano y luego se diga de él que es libre,
sino que no hay, estrictamente hablando, diferencia alguna entre el ser del ser humano y
el ser libre del ser humano: el ser humano es su propia libertad.

De la identificación del ser del ser humano y su propia libertad se deducen dos
consecuencias importantes para la concepción del ser humano en Sartre, En primer lugar,
el ser humano, como tal, no posee naturaleza alguna predeterminada, no se identifica con
una esencia determinada: su esencia es su libertad, es decir, la indeterminación, la
ausencia de toda determinación trascendente. En segundo lugar, la existencia precede
necesariamente a la esencia, hasta el punto de que la esencia del ser humano (del para-
sí) es su propia existencia.

¿Cómo llegamos a la conciencia de la libertad? La libertad se revela en la angustia: En la


angustia adquiere el ser humano conciencia de su libertad o, si se prefiere, la angustia es
el modo de ser de la libertad como conciencia del ser. La angustia es la forma que tiene el
ser humano de darse cuenta de lo que es, es decir, la forma de darse cuenta de que no
es nada. El ser humano huye de la angustia y de este modo trata también de sustraerse
de su libertad. Pero el ser humano no puede liberarse de la angustia, puesto que es su
angustia, y por eso tampoco puede escapar de su libertad. El ser humano está, por
ello, condenado a ser libre.

MARX Y SU FILOSOFIA

La filosofía de Marx se distingue por su carácter antiteórico y comprometido respecto al esfuerzo


de liberación de la clase obrera frente a la sociedad burguesa que se había ido formando a
consecuencia de la Revolución Industrial a partir de finales s. XVIII. La acción o praxis
revolucionaria forma parte integrante de su filosofía.

Según Lenin, las tres fuentes de la obra marxiana, y contra las cuales se pronuncia son:
a) Filosofía alemana clásica: Hegel y Feuerbach principalmente.
b) Economía política inglesa: Adham Smith, David Ricardo, Malthus...
c) Socialismo utópico: Saint-Simon; Fourier; Owen.
El pensamiento marxista puede ser interpretado desde tres puntos de vista
complementarios:
a) Económico-sociológica: Teoría crítica sobre la realidad social burguesa y capitalista, en la
que al tiempo de ofrecer una interpretación de la misma, adelanta una interpretación de la
historia como lucha dialéctica de clases (capitalistas/proletarios).
b) política: que propone una praxis revolucionaria incardinada a la transformación de la
realidad y de la estructura económico-política.
c) Crítica filosófica: Pone en tela de juicio a toda la filosofía anterior, especialmente al
idealismo alemán en la figura de Hegel y el materialismo mecanicista de Feuerbach. Marx
pretende dar a la filosofía un giro pragmático al considerar que el mero pensar y teorizar
sobre la realidad no es suficiente.
El marxismo es, en definitiva, una concepción del mundo.

2. CRÍTICA DE MARX A LA FILOSOFÍA ANTERIOR


2.1. CONTRA HEGEL
Para Marx, Hegel representa el sumum del pensamiento burgués, aún así, hay que
reconocer en Marx un gran número de elementos hegelianos, tales como la idea de
dialéctica y de trabajo. Pero, en general, considera a la filosofía hegeliana como bastante
reaccionaria, en cuanto que identifica: REALIDAD=RACIONALIDAD, según Hegel:"Todo lo
racional es real, y todo lo real es racional"
La segunda parte de la frase le pareció a Marx inadmisible, ya que afirmar eso significaba
que también la realidad social y política de su tiempo eran igualmente racionales. Una
afirmación semejante no es más que mera apología del presente, una justificación del orden
establecido. A partir de tal afirmación se deduce, según Marx, que toda posibilidad de
cambio otransformación es irracional, porque todo lo que es real es racional, y, por
consiguiente, todo lo que todavía no es real, sino posible, es irracional. De ahí el
carácter reaccionario de la 2ª parte de la frase. Por lo tanto, tal afirmación es insostenible, ya
que la existencia del proletariado, clase condenada a un tipo de vida casi animal, contradice
la supuesta racionalidad de la realidad.
En otro orden de cosas, Marx critica la concepción hegeliana del saber y la filosofía. Hegel
afirmaba que la filosofía llegaba siempre demasiado tarde: en tanto que pensamiento del
mundo aparece sólo cuando la realidad ha cumplido su proceso de formación. Vendría a ser
como "el búho de Minerva solamente alza su vuelo en el ocaso". La filosofía es reducida por
Hegel a interpretación, a teoría, a una visión de la realidad como sistema perfectamente
coherente. Para Marx, en cambio, este modo de entender la filosofía es ideológico porque
contribuye a perpetuar modelos ya establecidos, y contra Hegel afirma en su undécima tesis
sobre Feuerbach que: "Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos
modos, de lo que se trata es de cambiarlo"
Marx criticó el lado estático de la filosofía hegeliana, expresado en su concepción
de sistema, pero, por otra parte, aceptó su carácter dinámico adoptando el concepto
de dialéctica. Recordemos que, según Hegel, la realidad es dinámica y su fluir constante
viene determinado por la lucha de contrarios, expresada en la triada fichteana, y que
comúnmente se ha atribuido a Hegel de tesis, antítesis y síntesis. Marx está de acuerdo con
Hegel en la concepción dialéctica de la realidad que se manifiesta en el diálogo constante
entre contrarios como el verdadero motor del cambio histórico.
Por último, Marx critica la concepción del Estado hegeliana en los siguientes términos:
a) Ningún Estado es una esencia necesaria o eterna, sino una manifestación perecedera de
la historia; más aún, la auténtica democracia pide la extinción del Estado, es decir, el
autogobierno popular.
b) El Estado no es la síntesis de nada, sino la división y la antítesis entre dirigentes y
dirigidos.
c) No existe universalidad en el Estado, sino particularidad; no es la razón universal la que
ilumina al gobernante, sino la contingencia o la arbitrariedad, con frecuencia desastrosa para
los destinos de los pueblos.
d) La misma Constitución no está por encima de las particularidades, sino que es una
particularidad más al lado de otras, sólo que favorable a los más fuertes (que no siempre son
los más racionales)

e) Los principios que rigen la existencia de los Estados no son las exigencias de la sagrada
razón, tal como pretendía Hegel, sino las facticidades irracionales del poder.

En resumen, la crítica de Marx a Hegel se centra en tres aspectos: el conservadurismo de la


frase Todo lo racional es real, todo lo real es racional; en el carácter meramente teórico de
su filosofía; y en su concepción del Estado.
2.2. CONTRA FEUERBACH
Marx critica el materialismo de Feuerbach. Si Hegel reduce la realidad a idea, Feuerbach,
pensador perteneciente a la izquierda hegeliana, reducirá la realidad a materia, o lo que es lo
mismo, a Naturaleza, de la que el hombre forma parte. Marx critica este materialismo por
considerarlo mecanicista, es decir, por explicar la naturaleza en términos de causa-
efecto,reduciéndola a lo puramente objetivo, y por ende, al hombre, que pasa a ser objeto
sensible inserto en el curso natural, pero no sujeto. La única misión del hombre es la
contemplación de la naturaleza. Marx considera, en cambio, que el ser humano se define
mejor como sujeto que a través de la praxis transforma la realidad, considerada también por
él también como materia, pero con connotaciones diferentes.
Otro de los aspectos que Marx critica es la alienación religiosa. Dicha crítica se concreta
en dos aspectos. El primero es que Feuerbach, según Marx, no considera al hombre en su
aspecto individual concreto, sino al hombre en su máxima generalidad no concreta:
la humanidad. El segundo consiste en la aseveración según la cual la crítica que Feuerbach
hace de la alienación religiosa es sólo un primer momento. Feuerbach no ha proseguido la
labor, no ha profundizado en el fenómeno de la alienación. Marx considera que a la base de
toda alienación son las condiciones económicas en las que se desenvuelve una sociedad. A
Feuerbach le ha faltado una comprensión histórica, genética y dialéctica del fenómeno de la
alienación ya que, cuando se descubren las condiciones y los procesos de alienación, se
llega necesariamente a la conclusión de que es necesaria una transformación de
dichascondiciones estructurales (económicas) para superar la alienación. Feuerbach es un
filósofo teórico, mientras que Marx es teórico-práctico. Frente a la mera traducción filosófica
del mundo de Feuerbach, Marx se propone mundanizar la filosofía.

2.3. CRÍTICA AL SOCIALISMO UTÓPICO

El socialismo utópico surgió como una crítica al incipiente desarrollo de la sociedad


industrial, cuya consecuencia inmediata fue la aparición de una clase social: el proletariado,
sometida a una jornada laboral de más de doce horas diarias, en la que los niños no se
salvaban de estas pésimas condiciones de vida. Saint-Simon, Owen o Fourier propusieron
soluciones de tipo utópico para resolver los problemas sociales. Pero, según Marx, este tipo
de soluciones son sólo un parche, lo primero que hay que hacer es conocer y considerar las
condiciones de la estructura económica que determinan la vida individual y social, para luego
transformarla. Marx sostiene que el socialismo científico se apoya en el conocimiento
exhaustivo de la estructura económica del capitalismo, estructura que determina la
superestructura ideológica. Tal conocimiento permite proyectar una transformación
comunista de la sociedad.

2.4 CRÍTICA A LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA.

Adam Smith, Robert Malthus y David Ricardo son considerados los pensadores de
la Economía Política Clásica. En general tienen en común:

1. la idea del mercado autoregulado por la ley de la oferta y la demanda.


2. la defensa de la no intervención estatal en la economía.
3. la reducción máxima de los gastos (improductivos) del Estado

A pesar de que Marx utiliza muchas de las categorías básicas del análisis económico
clásico: distribución de la renta; teorías del valor en términos de trabajo; lo material como
fuente de valor; distribución de la renta; clases sociales, acumulación de capital;
comportamiento de beneficios, etc. sin embargo, intenta hacer un análisis basado en la
evolución de la economía real y no en estructuras económicas hipotéticas como el
trueque (Smith).
Marx trata la crítica de la economía política en dos momentos de su evolución intelectual:
primero en los "Manuscritos" (1844), una obra de juventud, y luego en su

En general, la crítica a la economía política clásica en Los Manuscritos parte de su


proyecto humanista de emancipación y la lucha contra la alienación, desde esta
perspectiva acusa a la economía política clásica, liberal y burguesa de ser un
mero instrumento ideológigo para justificar la estructura capitalista, la alienación que de
ella resulta, depresentar al capitalismo como si fuese algo natural y sin historia y, por lo
tanto, como la única alternativa para el desarrollo de la humanidad. La economía clásica
trata las relaciones entre los hombres como relaciones entre cosas, ocultando por tanto la
situación de explotación de unas clases sobre otras. Parte del hecho de la propiedad
privada aunque no lo explica, ni tampoco el fundamento de la división de trabajo y capital,
etc. Así las cosas, la economía política clásica no puede ser considerada una ciencia, sino
una especie decatecismo capitalista.

En su segundo periodo, Marx va más allá de la crítica humanista de


los Manuscritos y afronta el análisis económico desde una perspectiva más científica.
Su teoría del valor (de uso y de cambio); el concepto de plusvalía; el fetichismo de la
mercancía; los análisis de la estructura económica en términos de modos de
producción, fuerzas de producción y relaciones de producción; la reducción a dos
grandes clases sociales: propietarios de los medios de producción y no propietarios, etc
son algunas de las categorías que pone en juego Marx para explicar su análisis del
capitalismo desde una crítica científica a la economía política clásica.

3. MATERIALISMO
Se considera materialista toda doctrina que sostiene que la materia es la causa última de la
realidad. Sin embargo, debemos concretar: en la teoría marxista suele distinguirse tal como
lo hacía Engels entre materialismo dialéctico (Diamat) y materialismo histórico (Hismat).

A) Materialismo dialéctico: Es el materialismo de Engels, quien coincidiendo con las obras de


Darwin en las que se defendía la evolución de las especies, propuso la hipótesis de
quetoda la naturaleza evoluciona desde lo mineral hasta el hombre. Pero esta evolución se
produce dialécticamente (tesis, antítesis y síntesis) a través de una serie de leyes dialécticas,
a saber:
a) Ley de la acción recíproca de la materia y de la conexión universal.
b) Ley del cambio universal y desarrollo incesante de la materia.
c) Ley del cambio cualitativo.
d) Ley de lucha de contrarios: ley de la negación o de la superación dialéctica.
B) Materialismo histórico: es una prolongación del dialéctico en el terreno de la historia
humana y, según Marx, es la ciencia marxista de la historia. Pero a diferencia del
materialismo de Feuerbach que es objetivo, el de Marx es subjetivo, es decir: el hombre no
puede ser tratado como un objeto al que le suceden cosas, sino como un sujeto protagonista
de su vida y de la historia. Y la historia viene determinada por las relaciones económicas de
producción, determinadas a su vez por los modos de producción. Aclaremos términos:
Las relaciones de producción son las que se establecen entre los propietarios de los
medios de producción y los productores directos en un proceso de producción determinado
(trabajadores o proletarios).
Según Marx, la historia y su evolución son el resultado de la lucha de clases, lo cual va
dando lugar al cambio de los modos de producción, estos últimos son la manera de producir
los bienes materiales según las diversas sociedades:

- Primitiva: propiedad colectiva de los bienes.


- Esclavista: dominio y sometimiento; el esclavo es el instrumento del amo.
- Feudal: señor dueño de la tierra, el siervo la trabaja.
- Capitalista: El capitalista es el dueño de los medios de producción y de la fuerza de
trabajo que desarrolla el trabajador.
- Socialista: Propiedad colectiva de los medios de producción.
El materialismo marxista tiene como base estas tres leyes:
a) La historia es explicable mediante leyes, no leyes trazadas de antemano sino basadas en
la observación de la historia misma.
b) La historia es la historia de la lucha de clases: Roma - patricios y plebeyos; Edad Media -
señores feudales y siervos; Ilustración - nobles y burgueses.... Pero una vez que se ensalce
el estadio comunista, el proceso dialéctico llegará a su final y en este momento tendrá lugar
la configuración definitiva e insuperable de la sociedad (semejanza con Platón).
c) Las fuerzas determinantes de la evolución (o la revolución) histórica son las fuerzas
económicas y materiales de la vida humana, las cuales constituyen su infraestructura.
En definitiva, el materialismo histórico marxiano sostiene que las relaciones que el hombre
establece con la naturaleza y con los demás hombres son relaciones materiales (de ahí lo
de materialismo); es decir, los hombres obtienen de la naturaleza los bienes que necesitan
para subsistir. Luego, los hombres producen e intercambian dichos bienes materiales para
satisfacer sus necesidades materiales. A esto le llama Marx la producción social de la vida.
Estas relaciones son las que dan origen, en última instancia a la ideología o
superestructura y a la estructura jurídico-política del Estado: "No es la conciencia del hombre
la que determina su ser, sino que es el ser social-la sociedad- el que determina la conciencia
del hombre".
Según Marx, la historia, en su constante evolución debida a la lucha de clases, se
encamina hacia una sociedad sin clases.
Relacionado con el materialismo hay que hacer mención al concepto de dialéctica en Marx,
precisamente uno de los préstamos que tomó de Hegel por considerarla el lado más
revolucionario de la filosofía del prusiano, ya que la concepción de la historia marxiana es
dialéctica. Sin embargo, Marx presenta su dialéctica como la inversión de la dialéctica
hegeliana. Al contrario que la de Hegel, es una dialéctica de la realidad, de la materia, y no
de la Idea. Por otra parte, si Hegel, debido a la importancia que le concedía al sistema, daba
preeminencia a la categoría de totalidad, Marx apoya su dialéctica en otra categoría
fundamental: la de contradicción, más revolucionaria, ya que por ella se niega la realidad
existente y se insta a su transformación radical.
Marx aplica la dialéctica al conocimiento de la historia, veamos una pequeña muestra,
aunque algo banal. Pondremos como ejemplo las dos clases sociales que distingue Marx:
Capitalistas o dueños de los medios de producción; clase proletaria u obreros, y finalmente,
la superación de las clases sociales mediante la implantación del sistema económico
comunista o socialista en el que ya no existen dichas diferencias:
Tesis: Capitalismo
Antítesis: Proletariado
Síntesis: Sociedad sin clases (comunista)
La dialéctica es para Marx, al igual que para su compañero Engels, y para su antecesor
Hegel, el motor de la realidad y la historia. La diferencia reside en el hecho de que para
Hegel la historia era la historia de la Idea o Espíritu (dialéctica idealista) y para Marx y
Engels, la historia es el desarrollo de la materia (dialéctica materialista).

4. ECONOMÍA E IDEOLOGÍA EN MARX

Ideología es un término creado por Destutt de Tracy designando una concepción científica
que intenta estudiar los conocimientos, el conjunto de ideas que caracterizan a una época, a
un grupo de personas, etc... En general el término suele entenderse positiva o
negativamente:
a) Positivamente: como sistema de representaciones (imágenes, ideas, símbolos) dotados
de una existencia y de un papel histórico en el seno de una sociedad dada. En este sentido
la ideología sería algo inevitable en el ser humano, porque es el modo que tiene de
proyectarse y tomar conciencia de sí mismo.
b) Negativamente: sin embargo, el problema surge en cuanto que esa conciencia puede ser
adecuada a la realidad o bien, y es lo más corriente, falsea la realidad misma y conduce al
hombre a una autoconciencia falsa.
El marxismo sostiene que la ideología es un conjunto de ideas, un producto social que se
expresa en el lenguaje y tiene un sentido básicamente negativo: autoconcienca falsa, o lo
que es lo mismo: creer que los pensamientos, ideas y creencias de los seres humanos
surgen de la mente debido a la actividad intelectual libre y autónoma. Según Marx sucede
todo lo contrario, las ideas y creencias de todo tipo (ideología) son el resultado de las
relaciones de producción, o lo que es lo mismo, de la economía:
"...Las formaciones nebulosas que se condensan en el cerebro de los seres humanos
son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida, proceso empíricamente
registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral, la religión, la metafísica y cualquier
otra forma de ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponde pierden así, la
apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo,
sino que los seres humanos, desarrollando su propia producción material y sus
intercambios materiales, cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los
productos de su [Link] es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la
que determina la conciencia" [Marx: La ideología alemana.]
En definitiva, es la realidad material la que determina al pensamiento y no viceversa. En
consecuencia toda ideología más que reflejar la realidad, tiende a desfigurarla, y por lo tanto
se trata de una falsa conciencia.
De este modo, puesto que la ideología o superestructura es dependiente de la economía
o infraestructura, quien controle la economía, controlará la ideología. Pero como en
lasociedad capitalista es la burguesía la que ejerce el control económico, también ejerce el
control ideológico, que es el perfecto instrumento para ocultar la realidad de cara a su
manipulación y la perpetuación del poder de las clases dominantes. El estudio de la
ideología, que tal como hemos dicho es el fruto de ciertas relaciones de poder, es
imprescindible para su eliminación práctica.
Ya hemos mencionado la distinción marxiana entre infraestructura y superestructura.
La infraestructura es el conjunto de elementos materiales que resultan fundamentales en el
funcionamiento y en la evolución de una sociedad, y no es otra cosa que la economía.
La superestructura, en cambio, consiste en el conjunto de ideas y creencias de tipo social,
político, religioso, jurídico, filosófico, etc., mediante las cuales se intenta organizar el conjunto
de las relaciones humanas, defender el orden de las organizaciones sociales y la estructura
económica establecida:
"El conjunto de las relaciones de producción constituye la estructura económica de la
sociedad, o sea, la base sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la
cual corresponden formas determinadas de la conciencia social. El modo de producción de
la vida material condiciona, en general, el proceso social, político y espiritual de la
vida" [ Marx: Crítica de la economía política.]

4.1. ALIENACIÓN E IDEOLOGÍA

Debido a las circunstancias indicadas, Marx señala que en la sociedad capitalista tanto la
infraestructura como la superestructura se encuentran
alienadas. Alienación significadesposesión, pérdida de algo que nos pertenece, y por
extensión falsa conciencia respecto a la realidad en que nos encontramos.
El hombre no es un objeto, sino un sujeto transformador de la realidad a través del trabajo,
gracias al cual se desarrolla, proyectándose sobre los productos que crea, en los que pone
algo de su propio ser. Gracias a la intervención del hombre la materia queda humanizada.
En las sociedades industriales la relación que el trabajador establece con el producto de su
trabajo no es nada creativa. El trabajo en cadena impide la identificación del trabajador con
el producto creado en parte por él. El mismo trabajador, al convertirse en
un asalariado vendiendo su propio tiempo, queda reducido a objeto a mercancía o valor de
cambio, a puro medio en manos del capitalista, sufriendo así alienación.
La alienación principal, la que padece el obrero se manifiesta de las siguientes maneras:

1. El hombre se separa de su proyección (el producto de su trabajo ya no le pertenece)


2. Se convierte en instrumento de otro hombre, y pasa a ser considerado simplemente
un obrero.
3. Las relaciones humanas que se establecen entre obreros y patronos se convierten
en relaciones conflictivas, formándose dos clases antagónicas: proletarios y
burgueses.

Todas estas circunstancias que conforman las relaciones productivas hacen del hombre un
objeto y no un sujeto. Básicamente en esto consiste la alienación: en la separación del
hombre de sí mismo. Ya no es considerado sujeto creador que transforma la materia, sino
objeto o instrumento para otro hombre.
La alienación es una situación histórica promovida por cierta organización
socioeconómica que debe ser conocida y asumida para así poder ser
transformada.
4.2. FORMAS DE ALIENACIÓN

Resumiendo, cabe distinguir las siguientes clases de alienación: infraestructural o económica


y superestructural o ideológica, a su vez, en ésta podemos distinguir entre alienación social,
política, religiosa y metafísica.
A) La alienación económica consiste en la explotación del obrero en cuanto que el obrero es:
a) Desposeído de lo objetos que produce.
b) No es dueño de su actividad.
c) Su mundo se transforma en un mundo deshumanizado y objetivado.
El objetivo de Marx a este respecto consiste en la abolición de la propiedad privada de los
medios de producción.
B) La alienación social consiste en la división de la sociedad en clases. En la sociedad
capitalista los seres humanos quedan clasificados de acuerdo con los bienes materiales que
poseen. El objetivo marxista consistirá pues en la eliminación de todas las clases.
C) La alienación política es el resultado de la división del trabajo: unos mandan y otros
obedecen. El Estado, en lugar de servir a la sociedad tiende a esclavizarla en provecho de
los intereses de los gobernantes. Su misión consiste en administrar la explotación del
proletariado, de ahí que Marx señale que el obreo no tiene patria y que predique el
internacionalismo proletario: "proletarios de todos los países, uníos". Desde este punto de
vista la aspiración última de Marx es la abolición del Estado, de todos, y convertir el mundo
entero en patria de la humanidad.
D) La alienación religiosa consiste en la evasión de la realidad hacia un mundo trascendente
e ilusorio, que sirve de consuelo y esperanza para una situación mundana desgarradora e
injusta. En este aspecto Marx rechaza todas las religiones y niega toda trascendencia, según
él, Dios no existe y la religión es el opio del pueblo, pues tiende a adormecer la praxis
revolucionaria y la liberación de los seres humanos. La religión, como el
E) La alienación metafísica consiste en servir de justificación racional al orden establecido,
limitándose a ensartar prejuicios rentables para la clase dominante.
4. LA LUCHA DE CLASES. DICTADURA DEL PROLETARIADO

La economía es la base y el fundamento de las relaciones sociales. Ahora bien, en la


estructura económica se pueden diferenciar dos elementos, a saber, fuerzas
productivas yrelaciones de producción. Las primeras son todos aquellos medios,
instrumentos y la propia actividad humana mediante los cuales los individuos humanos
intervienen en la producción. Las segundas son las relaciones que se establecen entre los
propietarios de los medios de producción y los productores directos. Las relaciones de
producción dan lugar a diferentes modos de producción: primitivo, esclavista, feudal,
capitalista... En cada modo productivo se dan un tipo diferente de relaciones; en
el capitalismo, el capitalista se adueña de las fuerzas productivas: instalaciones, maquinarias
y otros medios, al mismo tiempo que, mediante el salario, se adueña también de la fuerza de
trabajo del obrero.
Marx, igualmente, distingue entre valor de uso y valor de cambio. El valor de uso es lo que
la cosa vale en sí misma o en relación a la necesidad humana que satisface (Por ejemplo, el
valor del uso del agua consiste en su utilidad para saciar la sed, apagar un fuego, lavarse...)
El valor de cambio, también llamado mercancía, es el que impone la ley de la oferta y la
demanda, se traducen en precios. Marx denuncia que a lo largo de la historia se ha tendido a
anular los valores de uso y a ser sustituidos por los valores de cambio, es decir, se ha
tendido a valorar a los objetos, animales y hasta los seres humanos y sus actividades por su
precio en el mercado. El mismo obrero ya no es considerado como un ser humano, sino
como unamercancía. Del trabajo del obrero obtienen los capitalistas plusvalía, que es el
beneficio que se obtiene del trabajo de cada trabajador una vez que se ha restado lo
que cuesta el trabajador (salario) del valor de lo producido por él, que siempre es muy
superior al salario. En otras palabras, un trabajador produce más de lo que cuesta su salario,
de ahí se obtiene el rendimiento (ej.: un jornalero es capaz de recoger al día 125 Kg. de
castañas y gana 36 €, si el precio del kg. de castañas es de 1€. 125 kg. valdrán 125 €,
con lo que la plusvalía generada por el trabajador es de 79 €. Si para producir 125 kg. el
patrón tiene que invertir en mantenimiento al cabo del año unas 25 €, por ejemplo,
entonces, de cada trabajador por día viene a sacar unos 54 € . A mayor número de
trabajadores, mayor plusvalía)
Pero Marx cree que esta situación no es justa y que sólo mediante la actividad
revolucionaria la economía burguesa será sustituida por la economía socialista y ésta, a
su vez, desembocará en una economía comunista. El motor de dicha revolución es la lucha
de clases.
Según lo dicho, las clases dominantes lo son precisamente porque someten y explotan a
las clases inferiores, pero éstas, según van tomando conciencia de su situación, se
organizan y luchan para salir de su estado. El paso de unas estructuras económicas a otras
se produce por la lucha contra la opresión. A este respecto señala Marx que con el triunfo del
liberalismo capitalista, dicha rivalidad se establece entre los grandes capitalistas, dueños
de los medios de producción y los proletarios sometidos.
Pero la economía capitalista, por su propio desarrollo, supone la guerra de todos contra
todos. Porque no solamente los proletarios poseen intereses contrapuestos a los capitalistas,
sino que los capitalistas son rivales entre sí, y algo parecido sucede con el proletario, ya
que ante la escasez de trabajo y la abundancia de fuerza obrera se tiende a disminuir el
precio del salario, y por otra parte, en cualquier momento un obrero puede ser sustituido por
otro. Esta rivalidad de todos contra todos es consustancial al sistema: el capitalista necesita
explotar más al obrero para obtener mercancías más baratas con el fin de contrarrestar la
competencia de otros capitalistas, de tal modo que los que no consigan obtener plusvalía
suficiente para mantener y ampliar su negocio en libre competencia con otros, se arruinará y
pasará a ser proletario. Así, el número de proletarios será cada vez mayor y bajarán los
salarios. Los medios de producción se irán concentrando cada vez más en unos cuantos
capitalistas. Según Marx, debería llegar un momento en que, debido a la abundancia de
masa obrera y la escasez de trabajo, éste fuera tan barato que los salarios ni siquiera
cubrieran las necesidades alimenticias mínimas de los proletarios.
Sin embargo, Marx cree que, antes de que la situación anterior se radicalice, el proletariado
irá tomando conciencia de su auténtica situación, y se unirán para acabar con la opresión y
provocar así la crisis del capitalismo: los desposeídos desposeerán a los poseedores,
consiguiendo así la erradicación del capitalismo, que será sustituido por el socialismo, el cual
consiste básicamente en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción,
que pasarán a pertenecer a los trabajadores. Esta situación de dominio obrero se asegurará
mediante laDictadura del proletariado:
"Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista se intercala el período de la
transformación revolucionaria de la primera en la segunda, período al que corresponde
también un período político de transición cuyo estado no puede ser otro que la dictadura
revolucionaria del proletariado"[ Marx: Crítica del Programa de Gotha.]
La lucha revolucionaria habría de ser universal. El marxismo pretendía un humanismo
común, una patria común unida por el trabajo humano no sometido a explotación.

5. UTOPÍA MARXISTA

Una vez realizada la revolución y consumado el triunfo de los trabajadores, desaparecerá la


división de clases y todos los seres humanos serán una fraternidad internacional, gracias a la
cual, se eliminará la injusticia.
La sociedad socialista no es el punto final. Sí es cierto que en ella se abolirá la propiedad
privada de los medios de producción, desaparecerá la explotación, y el valor de cambio será
sustituido por el de uso. Pero sólo es un paso intermedio en virtud del cual se irá preparando
a la sociedad en los nuevos valores. El estadio definitivo será la sociedad comunista; en ella
los seres humanos trabajarán libremente, habrá superabundancia, desaparecerá el valor de
cambio y se instaurará el de uso, y estará regido por el principio: a cada cual según sus
necesidades, que siempre podrán ser satisfechas con facilidad:
"En la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación
esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella la oposición entre
trabajo intelectual y trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de
vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo del individuo en todos
sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los
manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el
estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en su bandera
`¡Dé cada cual según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!'" [Marx:
Crítica del Programa de Gotha.]

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