SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS
Caso - GZR Vs República De San Borondón
Memorial de la Agencia Estatal de la República de San Borondón
ESCRITO DE CONTESTACIÓN
Marina K. Silva - mknust@[Link]
Jueves, 15 de Noviembre
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
2023
1. HECHOS
El caso presente gira en torno a las alegaciones de conductas comisivas u
omisivas de la República de San Borondón en lo que respecta a las violaciones de
derechos humanos sufridas por el grupo de activistas Generación Zeta se Respeta -
GZR y sus familiares. Los representantes de las presuntas víctimas argumentan que
estos hechos, que serán detallados minuciosamente, supuestamente dan lugar a la
responsabilidad internacional del Estado ante la Corte Interamericana de Derechos
Humanos.
El 7 de marzo de 2022, una decisión judicial confidencial que informaba sobre el
cambio de género de la Sra. Ramona Béjar, miembro del grupo GZR, fue divulgada
ilegalmente por un usuario anónimo en la aplicación de publicaciones en tiempo real
Printer. Sosteniendo que la invasión de la privacidad había sido motivada por las
declaraciones previas de la entonces presidenta, Mariana Jones, en la misma red
social, Béjar presentó una acción de amparo con la empresa Printer, Mariana Jones y el
usuario no identificado como demandados. Debido al anonimato del infractor, la falta de
pruebas de una conexión directa de la presidenta en ese momento con el incidente, el
domicilio de la empresa fuera del territorio jurisdiccional, entre otros hechos, el recurso
impugnado presentado por la activista fue rechazado y declarado "inadmisible".
En la fecha siguiente, se llevaron a cabo diversas manifestaciones públicas,
principalmente a través de medios digitales, a pesar de que se revocó la autorización
oficial para la marcha del Día Internacional de la Mujer debido a los riesgos y la
inseguridad que presentaba. En este contexto, los servicios de seguridad pública se
movilizaron para garantizar un mínimo de seguridad, acompañando estas actividades
irregulares con armas no letales.
Sin embargo, la tensión política entre los manifestantes y la incapacidad de la
contención policial debido a la inesperada magnitud de la marcha llevaron a la
persecución y muerte de cuatro activistas del GZR en el Congreso de la República.
Supuestamente, algunas publicaciones en Printer, incluyendo las de la presidenta en
funciones, habrían incitado a los crímenes. Se argumenta que los algoritmos de la
empresa habrían sido operados de manera voluntaria para perjudicar al grupo y a las
minorías que éste representa.
Luego, la jurisdicción penal interna responsabilizó al actor civil de las muertes del
8 de marzo por homicidio calificado. La representación de las presuntas víctimas
argumenta que el resultado del proceso fue incorrecto, ya que fue ignorada la condición
de los cuatro activistas como personas LGBTQ y la motivación del crimen, que fue el
discurso de odio. En cuanto al poder ejecutivo, el gobierno informó sobre la
implementación de políticas de no repetición.
Una de las medidas tomadas fue la colaboración público-privada con la empresa
Printer para abordar los excesos cometidos en la red y prevenir eventos como el
ocurrido. Además, se formuló una normativa digital llamada "Directiva del Apagón
Digital" con el fin de regular la posibilidad de interrupción intencional y confidencial de
los servicios de Internet regionales o nacionales para preservar el orden público.
En los meses subsecuentes, se llevaron a cabo algunas protestas debido a la
muerte de los cuatro activistas y en oposición al gobierno de ese período. El 27 de
mayo de 2023, la madre de uno de los asesinados, la Sra. Francisca Béjar, tuvo
algunas de sus publicaciones suspendidas, algunas de las cuales anunciaban una
vigilia y otra que concluía con el hashtag "#muerteajones". Adicionalmente, en la misma
fecha en que se realizó una de las vigilias virtuales, se produjo uno de los apagones
digitales, cuyas razones no se revelaron debido al carácter confidencial.
Sistema Interamericano de Derechos Humanos
1
2. ARGUMENTOS DE DERECHO
A partir del planteamiento efectuado, se procede a realizar el análisis de las
cuestiones de admisibilidad y competencia, luego, se estudiarán las cuestiones de
fondo.
2.1. De la admisibilidad de la Denúncia:
De conformidad con lo dispuesto por los artículos 46.1(a)(b) y 47(a) de la
Convención, así como por el artículo 42 del Reglamento de la Corte, esa Agencia
reafirma, ahora de modo preciso, la excepción preliminar referida a la falta de
agotamiento de recursos internos.
Es sabido que la validez de la objeción al ejercicio jurisdiccional de ese tribunal
en relación a la falta de agotamiento de recursos internos depende de su presentación
en el procedimiento de admisibilidad. Con todo, aunque tal excepción preliminar no
haya sido alegada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tal
suscitación se muestra oportuna una vez que es fundamental para la elaboración del
fallo de lo presente caso.
Se desprende que en las acciones movidas por los peticionarios no fue activada
la totalidad de mecanismos de protección de derechos los cuales el Estado de San
Borondón ofrece. A saber, 1. No hay registros de impugnación de la decisión de primera
instancia en la acción de amparo promovida por la Sra. de Mariana Béjar. Además, en
el caso presente, las presuntas víctimas alegan que el Estado de San Borondón violó
sus derechos a la libertad de expresión, asociación, protesta pacífica y al espacio
público al realizar un apagón digital que obstruyó la realización de una vigilia organizada
para ocurrir en formato remoto. Sin embargo, 2. De manera inédita, la solicitud de
esclarecimiento sobre el secreto de justicia solo se presentó junto a denuncia ante la
CIDH.
No hay evidencia de tentativas de denuncias por vías domésticas de la supuesta
censura estatal antes que se recurriera a la CIDH. No solo eso, sino que no consta
ninguna solicitud judicial específica de información al Estado acerca de la motivación
detrás de la activación de la directiva ministerial.
Para mayor precisión conceptual de los alcances jurídicos en materia del
agotamiento de recursos internos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos
afirma que “el Estado es el principal garante de los derechos humanos de las personas,
de manera que, si se produce un acto violatorio de dichos derechos, es el propio Estado
quien tiene el deber de resolver el asunto a nivel interno y, [en su caso,] reparar, antes
de tener que responder ante instancias internacionales como el Sistema Interamericano
(…)”1
Cuanto a la impugnación de la decisión denegatoria de Accion de Amparo
realizada en primera instancia, es cierto que el Código Procesal Samborondón dispone
de un instrumento útil para recurrir. Sin embargo, se desconoció la existencia de ese
mecanismo procesal efectivo y adecuado.
Se concluye que, al mismo tiempo que se afirmaban graves violaciones de los
derechos de las víctimas, no se utilizaron los medios disponibles para remediarlas. Por
lo tanto, los recursos internos existentes en la jurisdicción interna no se agotaron. En
atención a lo expuesto, el Estado solicita a la Corte que se declare incompetente para
1
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2012, 30 de noviembre). Caso Masacre de Santo
Domingo Vs. Colombia (Sentencia de excepciones preliminares, fondo y reparaciones). Serie C. No. 259.
Párrafo 142. Recuperado de [Link]
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2
conocer el presente caso, por no haberse exauridos los dispositivos
disponibles, tal como lo exige el artículo 46 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.
2.2. De la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para
juzgar el presente caso:
Los representantes del estado consideran que esta Honorable Corte tiene
competencia (i) ratione materiae, en tanto los derechos vulnerados son aquellos
contemplados en la Convención y las víctimas son titulares de los mismos; (ii) ratione
personae, en tanto las presuntas víctimas son determinadas y (iii) ratione temporis, en
razón de lo infra dicho;
El Artículo 78 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece
dos requisitos para su denuncia, a saber: tener una posterioridad de 5 años desde la
fecha de entrada en vigor del documento y contar con un preaviso de un año. De esta
manera, considerando válida la denuncia realizada el 6 de marzo de 2022, dicho acto
jurídico tendría efecto a partir del 6 de marzo de 2023. Sin embargo, se puede afirmar
que el caso en cuestión podrá ser analizado por el poder jurisdiccional de la Corte.
Eso porque, con la posterior ratificación de la Convención y el reconocimiento de
la competencia de esta Corte Interamericana de Derechos Humanos, realizados el 9 de
marzo de 2023, se adoptó la aplicación voluntaria de su efecto retroactivo para el
análisis de casos anteriores a la fecha de la misma, como se la denuncia nunca hubiera
ocurrido2.
Adicionalmente, existe otra vía para reconocer la competencia in ratione temporis
de la venerable Corte: la irregularidad de la denuncia realizada el 6 de marzo de 2022 a
través de la aplicación del Principio del Paralelismo de las Formas. Esta interpretación
ampliamente difundida sostiene que los mismos presupuestos procedimentales
consagrados constitucionalmente para la ratificación de una norma internacional deben
ser exigidos para su denuncia3.
En este sentido, es importante destacar que el artículo 25 de la Constitución de
San Borondón establece que las normas internacionales que versan sobre derechos
humanos deben ser sometidas a la aprobación del "Congreso de la República". Por lo
tanto, para que fuera posible denunciar la Convención Americana de Derechos
Humanos y desvincularse de las obligaciones adquiridas, el Estado de San Borondón
debería haber sometido la cuestión a la consideración legislativa, lo cual no se hizo.
En cuanto a la competencia (iv) ratione loci, San Borondón presenta la siguiente
excepción: la narración de parte de los supuestos actos de violaciones de derechos los
ubican en ambiente cibernético de una empresa con sede en el Estado de los Estados
Bárbaros, lo que revela que sucedieron fuera de la jurisdicción del Estado
samborondono.
Según el art. 1, los compromisos de respetar los derechos reconocidos en la
Convención y de garantizar su libre y pleno ejercicio vinculados a los Estados partes
está limitado a sus respectivas jurisdicciones. Eso significa que no se puede exigir de la
actuación jurisdiccional interna la fiscalización de acciones ocurridas en espacios
virtuales ajenos al territorio estatal. Por consiguiente, esa Agencia inadmite que se le
intente atribuir responsabilidad internacional por los respectivos hechos narrados.
2
Véase caso similar en Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2021). Informe de Fondo No.
463/21. María Corina Machado Venezuela. Párr. 16-20
3
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2020). Opinión Consultiva OC-26/20 del 9 de noviembre
de 2020: La denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y de la Carta de la
Organización de los Estados Americanos y sus efectos sobre las obligaciones estatales en materia de
derechos humanos. Párr. 74
Sistema Interamericano de Derechos Humanos
3
De modo a ilustrar, en el caso Fairén Garbi y Solís Corrales vs
Honduras hubo un cuestionamiento similar sobre la competencia en razón de lugar.
Ocurre que esa [Link], ante las dificultades de comprobación de que los hechos
suscitados habrían ocurrido en el Estado y de que el poder del Estado habría sido
usado para violar los derechos, desestimó el reconocimiento de la responsabilidad
estatal4.
Por fin, se puede derivar de la jurisprudencia de esta honorable Corte una cierta
limitación a la interposición de excepción preliminar a los Estado que reconocen de
alguna forma su responsabilidad sobre las violaciones de derechos humanos5.
En el presente caso, la falta de agotamiento de recursos internos y la
incompetencia ratione loci interpuesta no limita el reconocimiento parcial de
responsabilidad internacional que presentará el Estado en este escrito. Eso porque no
existe cualquier contradicción entre las dos actitudes procesales; por esta verificación,
el Estado le solicita a la [Link] que estudie la excepción preliminar planteada en su
decisión.
Por las razones expuestas, el Estado de San Borondon reconoce la competencia
de la Venerable Corte para conocer y juzgar el presente caso en los hechos sucedidos
dentro del territorio de la República de San Borondón.
2.3. Alegatos sobre el fondo
Reconocimiento de responsabilidad
Bajo el principio de la buena fé y del ejercicio de autoevaluación, el Estado
samborondono lamenta profundamente los hechos ocurridos en la fecha de 7 de marzo
de 2022, los cuales son incompatibles a un Estado de derecho. De ello resulta
necesario admitir que el reconocimiento por parte del Estado de sus falencias
institucionales tiene fin de no repetición y, según esta [Link], “constituyen un aporte
positivo al desarrollo de este proceso y a la vigencia de los principios que inspiran la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.”6
Por esa razón, reconoce su omisión en la garantía de los derechos a la
personalidad jurídica, a la privacidad, al nombre, y a la igualdad ante la Ley (Artículos 3,
11, 18 y 24 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos) en lo que dice
respeto a la filtración de datos personales mantenidos en secreto de justicia referentes
al proceso judicial de rectificación de gênero en lo registro civil de la Sra. Ramona Béjar.
La violación a los derechos a la privacidad, al nombre, y a la igualdad ante la Ley
(Artículos 11, 18 y 24 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos).
Este fragmento tratará sobre el tema de la filtración de la Resolución Judicial del
Segundo Juzgado de la Constitucional y Social de San Borondón, por la cual se ordenó
el registro del "cambio" de sexo de Ramona Bejar en su documento de identidad. Como
se afirmó, esta exposición, junto con la utilización de su '‘dead name’', está
interrelacionada con la exacerbación del discurso de odio generado en las redes
sociales.
4
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (1989). Caso Fairén Garbi y Solís Corrales, sentencia del
15 de marzo de 1989, Párr. 157.
5
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2010). Caso Manuel Cepeda Vargas Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de mayo de 2010. Serie C
No. 213. Párr. 26.
6
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (1998). Caso Benavides Cevallos Vs. Ecuador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de junio de 1998. Serie C No. 38, párr. 57.
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4
En ese sentido, aunque la ciudadana no ha suscitado los
recursos de la jurisdicción interna para responsabilización estatal por la omisión en
salvaguardar el sigilo del documento público, es perceptible la responsabilidad
internacional del Estado por no haber asegurado sus medios internos de conservación
de materiales en secreto de justicia.
El crecimiento contemporáneo de la disponibilidad de información intensifica el
riesgo del derecho a la privacidad de las personas. Tal fenómeno se debe a la
proliferación de nuevas herramientas tecnológicas y su uso cada vez más extendido7. A
contramano de ese reto, la protección de datos personales en línea es un deber de los
Estados. Ese papel garantiza a los individuos el derecho a la seguridad razonable de
que sus informaciones personales como ubicación, preferencias y cuestiones íntimas no
serán interceptadas por terceros. Por esa razón, es necesaria la implementación de
sistemas de salvaguarda de informaciones personales8.
Específicamente, el proceso de transición de género pertenece a una zona
reservada de la existencia individual, motivo por el cual se debe respetar de modo
singular la privacidad del trámite registral. Ciertamente, la esfera personal abarca no
solo la intimidad, sino también la manera en que una persona elige presentarse ante los
demás, siendo esto crucial para permitir el pleno desarrollo de su identidad de forma
libre9. Lo que diferencia esa información de otras es la situación histórica de
discriminación estructural, estigmatización, diversas manifestaciones de violencia y
vulneraciones de derechos fundamentales la cual las personas LGBTI han
experimentado históricamente10.
Lo que se evidencia con la triste exposición de Ramona Béjar es que una sencilla
diligencia burocrática puede ser excluyente para una parte considerable de la población.
La formulación de procedimientos públicos deben ser realizadas de modo a alcanzar la
diversidad de identidades. Si no es ese el caso, resulta en la afectación de una
pluralidad de derechos entrelazados.
El derecho al nombre, por ejemplo, se entrelaza a los demás a partir de su
función en la sociedad. Ser nombrado es un elemento esencial de la formación de
identidad de cada individuo. Por una mirada trans, el renombramiento significa la
adecuación a las afirmaciones de género, siendo “determinante para el libre desarrollo
de las opciones que le dan sentido a la existencia de cada persona”11.
Lo ideal en la República de San Borondon seria haberse garantizado los medios
seguros y administrativos para la rectificación de género y nombre de personas
transgénero y no binarias. Se constató que la necesidad de incitación del poder judicial
para lograr alcance de alteraciones en el registro civil y el uso del término "cambio" en
ese procedimiento expone el uso estatal de prácticas rudimentarias y excluyentes. De
modo estigmatizante, las identidades de esas personas fueron puestas a prueba y
reducidas a una elección, un "cambio", ocurriendo una discriminación ante la ley cuando
se las compara con los trámites civiles de personas cisgénero.
7
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2009). Caso Escher y otros Vs. Brasil. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de julio de 2009. Serie C No. 200. párr. 115.
8
Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). (2013). Informe Anual 2013. Informe de la
Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. Capítulo IV (Libertad de Expresión e Internet).
OEA/Ser.L/V/II.149. Doc. 50. 31 de diciembre de 2013. Párr. 138.
9
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2017). Opinión Consultiva OC-24/17. San José, Costa
Rica: Corte Interamericana de Derechos Humanos. Parr. 87
10
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2012). Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de febrero de 2012. Serie C No. 239, párrs. 92 y 267, y Opinión
Consultiva OC-24/17, supra, párr. 33. 94.
11
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2017, 24 de noviembre). Opinión consultiva OC-24/17.
Identidad de género, e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo. Serie A No. 24. San José,
Costa Rica.
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5
En particular, la Sentencia T-063/2015 de la Corte
Constitucional de Colombia, con relevancia reconocida por esa [Link] en sede de la
Opinión Consultiva OC-24/17, tuteló el derecho de la persona transgénero modificar el
sexo en el registro civil de manera expedita a través de un procedimiento notarial, en
lugar de tener que iniciar un proceso de jurisdicción voluntaria. En esa misma línea, fue
resaltado:
Por último, la obligación impuesta a las personas transgénero de acudir a la vía
jurisdiccional para efectuar la corrección del sexo consignado en el registro civil
también representa un trato discriminatorio respecto de las personas cisgénero
que formulan la misma pretensión, y a quienes se les permite efectuar tal
corrección mediante escritura pública.12
En resumen, los derechos a la inviolabilidad del ámbito privado y a la igualdad
ante la ley tambíen fueron infringidos debido a la negligencia del Estado al no otorgar el
debido valor a un trámite civil que restaura la dignidad de personas transgénero. Luego,
la inexistencia de políticas públicas de alteración del nombre y género para la población
LGBTQ abre brechas para violaciones de condiciones básicas de supervivencia, como
en el caso concreto. La forma ajena e insegura que se llevó a cabo el dicho proceso
representa una fragilidad injustificada que puso en riesgo la seguridad del público
objetivo.
San Borondon no violó los derechos a la vida y a la integridad personal (Artículos
4 y 5 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos).
San Boronrón comparte el criterio establecido por la Corte con relación al
derecho a la vida, sobre el cual ha señalado que se trata de “un derecho humano
fundamental, cuyo goce pleno es un prerrequisito para el disfrute de todos los demás
derechos humanos.”13 La salvaguarda completa o activa de ese derecho por parte del
Estado no solo abarca a sus normas, sino que también todas las instituciones estatales
y las fuerzas de seguridad, sean esas policiales o armadas14. Así pues, respecto a la
obligación positiva, o sea, la adopción por parte del Estado de medidas apropiadas para
proteger y preservar tal derecho, resulta evidente que el gobierno sanborondono no lo
ha violado.
Es invocada la responsabilidad estatal por no haber impedido un supuesto
discurso de odio proferido por particulares en contra los activistas y no tomar las
acciones concretas para frenarlo. En ese contexto, la aplicación Pritter es apuntada
como el origen de esa presunta persecución. La Comisión apunta también que era del
conocimiento del estado la situación de riesgo real e inminente en que se habrían
encontrado las víctimas y que, delante de eso, se quedó inerte, sin tomar acciones para
impedir la violencia lo que desencadenó en la muerte de las víctimas.
La Corte ya se ha pronunciado en sentido de que la responsabilidad de un
Estado por violaciones de derechos humanos cometidas entre particulares dentro de su
jurisdicción no es ilimitada. Luego, dentro del deber de de adoptar medidas preventivas
y protectivas se encuentra la condición de conocimiento de una situación de riesgo real
12
Corte Constitucional de Colombia. (1993). Sentencia T-594/93. En Relatoria (pp. 1-16). Bogotá, D.C.:
Corte Constitucional de Colombia.
13
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2006). Caso Montero Aranguren y otros (Retén de Catia)
Vs. Venezuela. Sentencia de 5 de julio de 2006. San José, Costa Rica: Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Párr. 63
14
Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). (2004). Caso de los Hermanos Gómez
Paquiyauri Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de julio de 2004. Serie C No. 110.
Párr. 129
Sistema Interamericano de Derechos Humanos
6
e inmediato para un individuo o grupo de individuos determinado y a las
posibilidades razonables de prevenir o evitar ese riesgo15. De esa forma, las
responsabilidades positivas de un Estado deben entenderse de manera que no se
imponga a las autoridades una carga imposible o desproporcionada.
En vista de antedicho, se concluye que para poder atribuirse responsabilidad al
Estado por incluplimento de la obligación de garantizar el derecho normatizado en el
artículo 4, en que respecta al caso en especie, es fundamental determinar que era del
conocimiento del estado la situación de riesgo vivenciada por el grupo y que, aun si, no
se tomó las medidas necesarias para salvaguardar sus vidas.
En primer plano, cabe destacar que no hay registros de denuncias públicas de
persecuciones y amenazas sufridas por el grupo con fecha anterior a sus muertes. Es
inconcuso que, sin la provocación de las instituciones estatales, no es posible que se
tenga ciencia de condición especial de esos activistas que implique en la activación de
mecanismos específicos de seguridad como escolta personal, ni tampoco de la
materialidad que motive investigaciones públicas de organizaciones criminales.
En casos paradigmáticos de la vasta jurisprudencia del Sistema Interamericano
de Derechos Humanos, se nota que las autoridades estatales responsabilizadas por la
omisión del deber de salvaguardar la vida, diferente del presente, tuvieron acceso a
información sobre persecuciones sufridas por los defensores de derechos humanos. En
el caso Defensor de Derechos Humanos y Otros vs Guatemala, por ejemplo, la
constatación del conocimiento por parte del gobierno de la situación de riesgo en el país
se dio por medio de los registros de denuncias y los pronunciamientos de órganos
públicos16.
Además, se ratifica que el deber de fiscalizar a la empresa y supervisar que sus
prácticas sean acordes a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, no
pertenece al Estado samborondono. Aún si fuese así, el Estado, de oficio, no podría
dar cuenta de los números que involucran esa red sin dejar escapar cuestiones
importantes. Si no, veamos:
Según datos oficiales, la red social Pritter, a partir de 2012, tenía más de 100
millones de usuarios que hacían cerca de 300 millones publicaciones al día. Las
informaciones del año de 2022, a su vez, exponen que la plataforma contaba con
aproximadamente 500 millones de usuarios activos mensuales. En otros términos, los
flujos de esa red social exceden la esfera cotidiana de un país de 20 millones de
habitantes.
Lo que pasa es que, antes del fatídico día, los mensajes de odio y los
movimientos en tal red social que, de modo a repetir, pertenece a otra jurisdicción, eran
desconocidas por el Estado. Inclusive, una de las publicaciones que convocaba
directamente a la practica de asesinato fue hecha apenas dos horas antes del crimen,
no habiendo quedadose activa todo ese tiempo por motivo de denuncias directamente
en la aplicacion.
Con todo, es incierto si hasta los propios integrantes del GZR estaban al tanto de
esas manifestaciones en línea, ya que fueron ellos mismos quienes salieron y se
ubicaron en un estrado improvisado con un altoparlante en el fatídico día. De manera
racional, se supone que los activistas terriblemente asesinados no se expondrían, sin
accionar los servicios de seguridad si la situación de riesgo fuera inminente. Con la
notoria ausencia de la previsibilidad, no existían posibilidades razonables de prevenir o
evitar lo ocurrido.
15
Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). (2006). Caso de la Masacre de Pueblo Bello
Vs. Colombia. Sentencia de 31 de enero de 2006. Serie C No. 140. Párr. 123
16
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2012). Caso García y familiares Vs. Guatemala. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 noviembre de 2012. Serie C No. 258.12. Párr. 239
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7
En cuanto a los servicios de seguridad, es claro que para la
contención de la turba se necesitaría de tropas específicas. Los funcionarios del
Congreso de la República no podrían impedir el acceso de los distintos grupos sin
ponerse en riesgo, ya que tenían el trabajo proteger el patrimonio público y no estaban
en cantidad proporcional a contención de la turba. Asimismo, el grupo de operaciones
especiales de la policía san borondona que se dispuso para tal tarea, infelizmente, no
logró llegar a tiempo de prevenir las muertes.
Los criterios para el análisis del uso de la fuerza definidos por la Corte en
Nadege Dorzema Vs. República Dominicana se separan en tres momentos, a) las
acciones preventivas; b) las acciones concomitantes a los hechos, y c) las acciones
posteriores a los hechos. En el caso concreto, puede decirse que las acciones
preventivas se resumieron en el principio de la excepcionalidad del uso de la fuerza con
consecuencias letales.
A su vez, el Estado desea hacer constar que al tener conocimiento del riesgo real
e inminente, el mismo se empezó a tomar medida en sus posibilidades. Por ese motivo,
las acciones concomitantes, esas tuvieron lugar en la convocación del grupo de
operaciones especiales que, por motivos infortunios, no lograran alcanzar el local del
ocurrido antes de los eventos. Finalmente, las acciones posteriores se clasificaron en el
desalojo de las instalaciones y el arresto de las personas involucradas.
Para finalizar, el Estado sanborondono no comparte el criterio de la Comisión del
nexo causal entre las publicaciones de la cuenta personal de la presidenta en ejercicio
Mariana Jones y la muerte de los cuatro activistas.
Según esa Corte en el caso emblemático Ríos y otros Vs. Venezuela, los
pronunciamientos de agentes públicos son negativamente significativos en escenarios
de vulneración de grupos específicos a partir de su contenido y reiteración17. De esa
forma, los discursos oficiales de representantes políticos o administrativos tienen peso
tanto en el contexto de polarización política, cuanto en casos alteraciones del orden
público18.
Por otro lado, si se examina detenidamente el contenido de las publicaciones
presentadas ante la Corte, será fácilmente comprobable que la manera en que se
intenta presentar un discurso de odio en las declaraciones de la Presidente es
claramente insuficiente. Sería irresponsable afirmar que una manifestación en red social
con textos meramente ideológicos son pasibles de reconocimiento como discurso
oficial. La orden y la garantía en esfera pública son mantenidas a partir de registros
burocráticos y debidamente identificados, de modo que los apuntamientos de en la vida
civil de cada ciudadano que pertenece a órganos públicos son alejadas del medio
solemne.
En segundo término, la cantidad ínfima de publicaciones de la cuenta personal
de la presidenta añadida al proceso demuestra la falta de fundamentación de la
acusación hecha por la Comisión. O sea, apenas con la dos mensajes de 6 y 7 de
marzo, siendo una a respeto de la experiencia de la presidenta en sus decisiones
administrativas sobre la agenda de eventos públicos, no es posible que se afirme una
reiteración.
Para coloborar en el análise de un expresion y en su cualificacion como un delito
penal en el contexto de los dircusos de odio, el Plan de Acción de Rabat sobre la
17
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2009, 28 de enero). Ríos y otros Vs. Venezuela.
Sentencia de Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Serie C No. 194. San José,
Costa Rica. Párr. 148.
18
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2018, 23 de agosto). Asunto Pobladores de las
Comunidades del Pueblo Indígena Miskitu de la Región Costa Caribe Norte respecto de Nicaragua.
Ampliación de Medidas Provisionales. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Parr. 12
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8
Prohibición de la Apología del Odio que Constituye Incitación a la
Discriminación, la Hostilidad o la Violencia formulado por la Organizacion de las
Naciones Unidas (ONU) estipuló seis requisitos acumulativos, que son: (a) el contexto,
(b) la posicion del orador, (c) la intencion, (d) el contenido y la forma, (e) el alcance del
acto y, por fin, (f) el grado de incitacion.
Después del esclarecimiento de la definición del crimen de odio, es evidente que
los dos “Pritts” de Mariana Jones se tratan de una expresión de opinión, lo que en su
naturaleza no incita a la discriminacion a un grupo específico. En contrariedad, el
primero posicionamiento de la presidenta estaba en contra de un evento motivador de
polarización, lo cual informaba las medidas tomadas a fin de evitar intensificaciones. El
segundo, a su vez, criticaba políticamente el colectivo ‘‘La Generación Zeta se
Respeta’’.
En consecuencia, por las razones expuestas, solicitamos a esta Honorable Corte
que declare que el Estado de San Borondón no violó el artículo 4 de la Convención en
perjuicio de las supuestas víctimas.
San Borondon no violó el derecho a la libertad de expresión, a la asociación, a la
protesta pacífica y al espacio público (Artículos 13, 15, 16, 22 de la Convención
Americana Sobre Derechos Humanos).
El Estado de San Borondón rechaza del todo la alegación por parte de la
Comisión respecto de la supuesta violación de los derechos a la libertad de expresión, a
la asociación, a la protesta pacífica y al espacio público. De modo equivocado, se
sustenta que 1. SB permitió la violencia en contra de GZR y no garantizó la seguridad
de la manifestación organizada para el evento ocurrido el 8 de marzo de 2022.
Añadidamente, la Comisión afirma que 2. fue censurada la posibilidad de realizar la
vigilia digital por el apagón perpetrado por el Estado de San Borondón
Por razón de orden metodológico, esa Agencia se detendrá para analizar las dos
narrativas involucradas en la violación de esos derechos, la referente al 8 de marzo y la
en torno al 24 de mayo, respectivamente.
Para empezar, los disturbios del 8 de marzo conforman un infeliz hecho histórico
en San Borondón, por el asesinato de los cuatro activista y el extremismo políctico que
polarizó la poblacion. Por ese motivo y de modo a cumplir con sus obligaciones de
investigar y sancionar las graves violaciones a los DDHH, el Estado investigó los
hechos, procesó y responsabilizó al responsable por las muertes.
Es inconcebible que se admita que el Estado permitió la violencia. En cambio de
lo defendido, grupos de seguridad pública de diferente naturaleza estuvieron presentes,
a saber: la policía antidisturbios y el grupo de operaciones especiales. La primera se
trata de una unidad especializada para manejar disturbios civiles, manifestaciones
públicas turbulentas o grandes aglomeraciones, con el objetivo de mantener el orden
público, garantizar la seguridad de los ciudadanos. Los últimos, a su vez, tienen
experiencia en acciones que no son comunes o habituales.
Las medidas adoptadas por el Estado fueron las posibles y en conformidad con
los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los
Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley instituidos por las Naciones Unidas.
Según esa norma, en relación con reuniones y manifestaciones, no es permitido el uso
innecesario de la fuerza para disolver reuniones que son ilícitas pero no violentas,
debiendo limitarse al mínimo esencial (PB, principio 13). En el caso de dispersión de
reuniones violentas, se permite el uso de armas de fuego por parte de los agentes de la
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ley solo cuando no sea posible utilizar medios menos peligrosos y
únicamente en la medida mínima necesaria (PB, principio 14)19.
No es desconocido para el Estado que esta Insigne Corte enfatiza que “la
seguridad ciudadana no puede basarse en un paradigma de uso de la fuerza que
apunte a tratar a la población civil como el enemigo, sino que debe consistir en la
protección y control de los civiles”.20 Por este motivo, la policía antidisturbios fue
convocada para el acompañamiento de la manifestación y contaba con armas no letales
para un posible enfrentamiento. En ese sentido, en la mañana del 8 de marzo, la
Ministra del Interior señaló que el rol de las fuerzas de seguridad era únicamente el de
proteger a la población’’.
Aunado a ello, la Comisión, en materia de la activación del ‘‘Procedimiento de
actuación interministerial ante amenazas cibernéticas y la posibilidad inminente de
comisión de delitos incitados a través del entorno digital’’ aprobado por la Directiva
Ministerial 394-2023-MININTER, hace una conexión infundada de ese evento con la
inviabilidad de realización la vigilia organizada por el grupo. Volviendo a decir, la
realidad es que la medida de seguridad fue activada por motivos lejanos y sigilosos, no
habiendo motivo para interpretarla como una objeción al derecho a la protesta pacífica.
Así como la vigilia del caso en cuestión, otros eventos remotos fueron
interrumpidos en el país para asegurar la protección nacional. En condiciones
comparables a la línea argumentativa de las presuntas víctimas, otros grupos que
realizan sus eventos digitales también podrían denunciar al Estado por lo hecho el 27
de mayo. Es inevitable concluir, entonces, que el grupo se presume foco de la política
de seguridad pública, en lugar de asuntos civiles de alcance nacional.
Ante todo, cabe enfatizar que lo afirmado por esa Agencia no se trata del uso del
mecanismo del secreto de Estado como estrategia para dejar de aportar la información
requerida en procedimientos jurídicos y de investigación, táctica procesal rechazada en
reiteradas ocasiones por la Corte21.
A modo de ejemplo, en el Caso Myrna Mack Chang Vs. Guatemala, esa Corte
rechazó el intento estatal de eludir su deber jurídico al plantear el argumento de secreto
de Estado. Resulta que el Estado guatemalteco, por medio del Ministerio de la Defensa
Nacional, se amparó en el secreto de Estado regulado constitucionalmente para negar
el suministro de documentos y aportar información vaga e imprecisa en respuestas a
requerimientos de las autoridades judiciales.
En el caso que nos ocupa, más allá de no se tratar de violaciones de derechos
humanos, en ningún momento hubo cuestiones procesales o investigativas de derecho
interno relacionadas a la presunta censura causada por el apagón digital. Por lo
contrario, la solicitud de esclarecimiento del sigilo parte de la denuncia ante la Comisión
de Derechos Humanos.
De esa forma, como señala la decisión final de la Corte Europea de Derechos
Humanos en el Caso Rowe y Davis vs Reino Unido, citada por esta Honorable Corte, no
es papel del tribunal internacional decidir sobre la necesidad de presentación de
19
Organización de las Naciones Unidas. (1990). Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de
Armas de Fuego por los funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley. Organización de las Naciones
Unidas.
20
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2018). Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en
Atenco Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviembre
de 2018. Serie C No. 371. Párr. 167
21
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2021). Caso Masacre de la Aldea Los Josefinos Vs.
Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de noviembre de 2021.
Serie C No. 442. Párr. 111
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pruebas retenidas por sigilo22. Esa tarea corresponde a la jurisdicción
interna, cuando sea suscitada, lo que en la presente situación no fue hecho.
En consecuencia, por las razones expuestas, solicitamos a esta Honorable Corte
que declare que San Borondón no violó los artículos 13, 15, 16, 22 de la Convención
Americana Sobre Derechos Humanos en perjuicio de los peticionarios.
San Borondon no violó el derecho a la libertad de expresión (Artículo 13 de la
Convención Americana Sobre Derechos Humanos).
Esa Agencia desestima la demanda vinculada a la presunta violación del derecho
a la libertad de expresión. Es claro que, conforme a los hechos presentados en el caso,
SB no interfirió de ninguna manera en el ejercicio de Mariana Béjar para expresar y
comunicar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones. De manera similar, la
función jurisdiccional del estado no tenía la responsabilidad de supervisar una empresa
de servicios cibernéticos alienígena en su territorio.
Sucede que, sin fundamentos adecuados, se señala la responsabilidad objetiva
de SB en relación con los eventos ocurridos en la red social Pritter. Se argumenta que
Mariana Béjar experimentó la censura de sus "Pritts". Además, la representación de las
presuntas víctimas clasifica el algoritmo utilizado por la empresa Pritter como
discriminatorio. En relación con el deber de supervisión del Estado, se asume que SB
debía exigir a la empresa que demostrara que su algoritmo no era discriminatorio.
Frente a eso, serán abordadas evidencias de que la responsabilización objetiva
del Estado no tiene aplicación en el presente caso.
En el contexto de la relación entre los individuos y el Estado, los derechos
humanos imponen a este último la obligación de asegurar el disfrute y ejercicio de
dichos derechos por parte de los individuos. Esta obligación es fundamental, ya que el
Estado tiene el deber de proteger a las personas contra violaciones de los derechos
humanos, independientemente de quién las cometa. Esta forma de responsabilidad
recibe el sello de efecto vertical, siendo un pilar jurídico esencial para la protección y
promoción de los derechos humanos en el ámbito de la relación Estado-individuo23.
Para esos efectos, se desprende que la configuración de la responsabilidad por
acciones de terceros no ocurre automáticamente, ya que depende de la acción omisiva
del Estado frente a una situación conocida de riesgo inminente. En otras palabras, la
imputación al Estado por violaciones hechas por particulares sólo procede si no se ha
ejercido la debida diligencia en la organización del aparato estatal para cumplir
efectivamente con sus obligaciones de garantía.
En virtud de estos fundamentos jurisprudenciales y de la demostración legal de
arriba, el Estado aprecia que su poder jurisdiccional no alcanzaba la amplitud de las
supuestas violaciones suscitadas, en razón de que los actos no se sucedieron en
territorio jurisdiccional de San Borondón. Aun así, en la medida de lo posible, SB se
propuso intervenir legalmente en las acciones en las redes sociales, si no, veamos:
Considerando los acontecimientos del 8 de marzo. El 24 mayo de 2023, se
reunió con el principal accionista y CEO de Pritter con el objetivo de fomentar una
colaboración público-privada para controlar los excesos en el ámbito digital. De ese
modo, es claro que SB organizó de manera oportuna todos los recursos disponibles
para hacer frente al contexto.
De modo a ratificar, el Estado refiere que no tenía el deber de fiscalizar o
supervisar una empresa de prestación de servicios digitales con sede externa al Estado.
22
European Court of Human Rights. (2000). Rowe and Davis v. the United Kingdom, judgment of 16
February 2000, Reports of Judgments and Decisions 2000-II, paras. 62-63.
23
Pinheiro, F. M. L. (2008). A teoria dos direitos humanos. THEMIS: Revista da Esmec, 6(2), 111-122.
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Ilustrando la forma como se sucede internacionalmente la materia de
supervisión estatal en el medio cibernético, el Reglamento (UE) 2022/2065 del
Parlamento Europeo y del Consejo de 19 de octubre de 2022 relativo a un mercado
único de servicios digitales24 determina que, de modo prioritario, el Estado responsable
por supervisar la empresa es aquel en que esa persona jurídica tenga su sede central o
domicilio social.
Por todo lo presentado, solicitamos a esta Honorable Corte concluya y declare
que San Borondón no violó el derecho a la libertad de expresión.
San Borondon no violó el derecho al acceso a la justicia (Artículos 8 y 25 de la
Convención Americana Sobre Derechos Humanos).
En el marco de los artículos 8 y 25 de la CADH, se encuadran las obligaciones
de las autoridades estatales establecer el acceso a la justicia. De hecho, el artículo 25
garantiza el derecho a acceder a la jurisdicción, mientras que el artículo 8 especifica el
procedimiento que debe seguirse.
En referencia al proceso penal por el asesinato de los quatro activistas, la
Comision concluyó que el órgano jurisdiccional de San Borondón ha emitido sentencia
condenatoria desconsiderando que una de las víctimas era una mujer trans y dos
hombres cisgénero homosexuales, en un contexto donde los delitos habían sido
cometidos por discursos de odio.
Contrariamente a lo mencionado, resulta evidente que el tribunal ha cumplido
con todos los procedimientos que aseguran el ejercicio de los derechos de la víctima, es
decir, las condiciones necesarias para garantizar una defensa adecuada de las partes
en el proceso. Como prueba de ello, los responsables de las violaciones fueron objeto
de investigación, juicio y condena, recibiendo una pena proporcional a las infracciones,
y no hay impunidad.
Es imprescindible que el proceso de investigación penal envolvendo víctimas
sexualmente diversas sea lo más accesible, evitando el uso de estereotipos o de
prácticas revitalizantes que impidan el reexamen de los hechos de modo objetivo25. En
base a esto, las diligencias forenses y el tribunal respetaran las memorias de las
víctimas, de modo que no hay señal de prácticas transfobicas u homofóbicas en los
autos.
En resumen, no se puede decir que las orientaciones sexuales y las identidades
de género de cada víctima fueron desconsideradas, ya que la pretensión de la parte
acusatoria fue recibida. Así como registrado, la Fiscalía presentó los elementos de
convicción por los cuales el señor Manuel Díaz era culpable por el ‘‘delito de odio’’,
tipificado en el artículo 122 C. del Código Penal de San Borondón. Sin embargo, el juez
imparcial no admitió tales pretensiones, lo que de manera alguna invalidó el proceso
penal.
Cuanto al Proceso Civil de Accion de Amparo interpuesto por la Sra. Ramona
Jones, fue comprobado que la ciudadana tuvo acceso al recurso judicial establecido por
la ley, que es la acción de amparo. Sin embargo, la acción de amparo fue declarada
improcedente, lo cual no significa que el Estado haya violado los derechos de la Sra.
Jones.
24
Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea. (2022, 19 de octubre). Reglamento (UE)
2022/2065 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de octubre de 2022, relativo a un mercado único
de servicios digitales y por el que se modifica la Directiva 2000/31/CE (Reglamento de Servicios
Digitales). [Link]
25
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2020, 12 de marzo). Caso Azul Rojas Marín y otra Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia. Serie C No. 402.
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Es importante destacar que la improcedencia de la acción no
implica necesariamente una infracción de derechos por parte del Estado. La
complejidad del sistema judicial a menudo implica análisis detallados y la decisión de
improcedencia puede derivar de consideraciones específicas, en ese caso: a) la
imposibilidad de emplazar a Pritter Inc. por ser una empresa no domiciliada en San
Borondón; b) la inexistencia de autoría de la práctica delictiva de la Sra. Mariana Jones;
c) la falta de identificación del usuario ‘‘@laderechavencera’’ no es alguien identificado,
ni identificable;
En ese contexto — y considerando que tanto la Corte Interamericana de
Derechos Humanos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han
indicado claramente que, para que un recurso judicial sea efectivo, no es imprescindible
que resulte favorable a las demandas de la parte que lo ha presentado26 — , es claro
que el actor tiene acceso al recurso establecido por la ley, aunque este acceso por sí
mismo no garantiza un resultado favorable, ya que un fallo adverso en un juicio justo no
constituye una violación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
3. REPARACIONES
Así pues, San Borondón aceptó su responsabilidad internacional por las
vulneraciones a los artículos 3, 11, 18 y 24 de la Convención Americana Sobre
Derechos Humanos, referentes a los derechos a la personalidad jurídica, a la
privacidad, al nombre, y a la igualdad ante la Ley, todos en relación con el artículo 1.1
de la Convención Americana en relación con la defensora de derechos humanos
Ramona Béjar.
La Corte Interamericana ha establecido que la reparación integral debe ser
completa, efectiva y oportuna, y debe tener como objetivo restablecer la situación de la
víctima antes de la violación de sus derechos humanos27. En el caso de Ramona Bejar,
la violación de sus derechos humanos se produjo como consecuencia de la filtración de
la Resolución Judicial del Segundo Juzgado de la Constitucional y Social de San
Borondón, por la cual se ordenó el registro del "cambio" de sexo de Ramona Bejar en
su documento de identidad. Esta exposición, junto con la utilización de su '‘dead name’',
está interrelacionada con la exacerbación del discurso de odio generado en las redes
sociales.
El Estado se compromete a implementar estas medidas en un plazo de dos años
a partir de la fecha de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
3.1 Compensación por daños materiales e inmateriales
Las compensaciones que le corresponderían a la señora Ramona Bejar, debido a
la privación de sus derechos como persona transexual y por los daños materiales e
inmateriales, serán destinadas a su madre, Mariana Bejar, dado que la fallecida no dejó
hijos ni viudos, y no hay información sobre su paternidad, tal como establece la
jurisprudencia en el Caso de las Masacres de Ituango.28.
3.2 Garantía de no repetición
26
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). (1996). Informe 39/96, Caso 11.673,
Argentina (15 de octubre de 1996), Párr. 47.
27
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2012, 27 de abril). Caso Forneron e hija Vs. Argentina.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia. Serie C No. 242. Párr. 157
28
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2006). Caso de las Masacres de Ituango. Sentencia de 1
de julio de 2006. Serie C No. 148, párrafo 359.
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En un caso semejante que se trataba de minorías sexuales, la
Corte expresó que las reparaciones deben transformar el escenario de opresión
estructural e histórica. Eso significa que, más allá de restituir los derechos violados, las
medidas reparadoras necesitan corregir estereotipos y prácticas discriminatorias contra
la población LGBTI29.
La jurista afroestadounidense Kimberlé W. Crenshaw desestima una
jerarquización de las opresiones, ya que refuta esa posición al reconocer la multiplicidad
de opresiones que pueden converger en un determinado grupo social30. De esa forma,
las orientaciones sexuales e identidades de género son uno de eses rasgos opresivos.
En este sentido, el Estado ha buscado realizar una reparación integral no solo a
la víctima, a través de sus familiares de manera indirecta, sino también a toda la
población sexualmente diversa que ha sufrido violaciones de derechos humanos. Esto
se ha llevado a cabo mediante la promulgación de la Ley 1 de 2023, la cual establece
mecanismos para el establecimiento del marco normativo apropiado para asegurar el
derecho a la autodeterminación de género de las personas que expresan una identidad
de género diferente a la asignada en el momento del nacimiento.
La Ley 1 de 2023 establece los siguientes mecanismos para la reparación
integral a la población sexualmente diversa:
a) Establecer un sistema de protección de datos personales que garantice la
privacidad de las personas transgénero y no binarias. Este sistema debe incluir
mecanismos para la seguridad de la información, la capacitación de los
funcionarios públicos y la sensibilización de la sociedad en general sobre la
importancia de la protección de la privacidad de las personas LGBTI.
b) Modificar la legislación nacional para permitir la rectificación del nombre y género
en el registro civil de manera expedita y sin necesidad de intervención judicial.
Esta modificación debe garantizar la igualdad de trato entre las personas
transgénero y no binarias y las personas cisgénero.
La medida reparativa propuesta busca garantizar que las personas transgénero y
no binarias puedan ejercer sus derechos a la privacidad, a la igualdad ante la ley y a la
no discriminación.
El establecimiento de un sistema de protección de datos personales es
fundamental para garantizar la privacidad de las personas transgénero y no binarias.
Este sistema debe incluir mecanismos para la seguridad de la información, la
capacitación de los funcionarios públicos y la sensibilización de la sociedad en general
sobre la importancia de la protección de la privacidad de las personas LGBTI.
La modificación de la legislación nacional para permitir la rectificación del nombre
y género en el registro civil de manera expedita y sin necesidad de intervención judicial
es también fundamental para garantizar la igualdad de trato entre las personas
transgénero y no binarias y las personas cisgénero.
La adopción de medidas para reparar el daño moral sufrido por Ramona Bejar y
su familia es un reconocimiento de la responsabilidad del Estado por la violación de sus
derechos. Estas medidas pueden incluir una indemnización económica, el
reconocimiento público de la responsabilidad del Estado y la implementación de
programas de apoyo a las personas transgénero y no binarias.
El Estado de San Borondón está comprometido a garantizar los derechos de
todas las personas, independientemente de su identidad de género. La implementación
29
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2012). Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. Sentencia de
24 de febrero de 2012. San José, Costa Rica: Corte Interamericana de Derechos Humanos. Párr. 267
30
Crenshaw, K. (2002). Documento para o Encontro de Especialistas em Aspectos da Discriminação
Racial Relativos ao Gênero. Estudos Feministas, Ano 10, Primeiro Semestre de 2002.
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de estas medidas reparativas es un paso importante para avanzar en la
construcción de una sociedad más justa e inclusiva para las personas LGBTI.
4. PETITORIO
El Estado de San Borondón solicita a esta Ilustre Corte que, en virtud de los
hechos probados y argumentos legales expuestos en el presente memorial, concluya y
declare:
1. El reconocimiento por parte de la República de San Borondón de los hechos
ocurridos el 7 de marzo de 2022 respecto de la Señora Ramona Bejar;
2. La falta de competencia para conocer de los hechos ocurridos cibernéticamente en la
empresa Pritter con sede en el Estado de los Estados Bárbaros.
3. Subsidiariamente, la no responsabilidad internacional de San Borondon por la
violación a los derechos a la vida, a la integridad personal, a la libertad de expresión, a
la asociación, a la protesta pacífica, al espacio público y al acceso a la justicia,
establecidos en los artículos 2, 4, 5, 13, 14, 15, 16, 22, 8 y 25 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en relación con el artículo 1.1 de la misma, así
como el artículo 7 de la Convención de Belem de Pará.
4. La garantía del seguimiento de líneas lógicas de investigación por parte del Estado
de Sán Borondon en el marco de los procesos penales por la muerte de Ramona Béjar,
Luz María Franco, Rodolfo Pérez y Manuel Fernandez.
5. Firmadas las indemnizaciones por daño material y daño inmaterial en los términos
señalados en este escrito.
6. La validez de la adopción de las medidas necesarias por parte del Estado para que
hechos como los del presente caso no vuelvan a ocurrir.
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Bibliografía:
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2009, 30 de diciembre). Marco
jurídico interamericano sobre el derecho a la libertad de expresión.
Deslandes, K. (Coord.). (2018). Homotransfobia e direitos sexuais: debates e embates
contemporâneos. Belo Horizonte: Autêntica Editora.
Faúndez Ledesma, H. (2004). El sistema interamericano de protección de los Derechos
Humanos, aspectos institucionales y procesales (2ª ed.). San José de Costa Rica:
Instituto Interamericano de Derechos Humanos.
Ramos, A. C. (2019). Processo Internacional de Direitos Humanos (6a ed.). Saraiva
Educação.
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