Manual Pedagogía y Didáctica de La Religión Católica.
Manual Pedagogía y Didáctica de La Religión Católica.
PEDAGOGÍA Y
DIDÁCTICA DE LA
RELIGIÓN CATÓLICA
2
I.- IDENTIDAD Y
NATURALEZA DE
LA ENSEÑANZA
DE LA RELIGIÓN
COMO ÁREA
CURRICULAR
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EL PROYECTO
1. Introducción
2. El pacto: la apertura al otro como fundamento
3. La fraternidad originaria
EL CONTEXTO
1. Ruptura de la solidaridad intergeneracional
2. Tiempos educativos y tiempos tecnológicos
3. «E-ducar» la pregunta
4. Reconstruir la identidad
5. Crisis ambiental como crisis relacional
LA VISIÓN
1. Unidad en la diferencia: un nuevo modo de pensar
2. La relación en el centro
3. El mundo puede cambiar
LA MISIÓN
1. Educación y sociedad
2. El mañana exige lo mejor de hoy
3. Educar para servir, educar es servir
EL PROYECTO
1. Introducción
Con el Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo del 12 de septiembre de 2019,
Papa Francisco convocó a los representantes de la tierra a Roma para firmar un
compromiso común, finalizado a construir el pacto educativo global. Esta iniciativa no es
una idea nueva ni repentina, sino la traducción concreta de una visión y de un
pensamiento expresados con frecuencia en sus discursos. Además, esta propuesta está
en línea con su Magisterio, que encontramos claramente formulado en la exhortación
apostólica Evangelii gaudium y en la encíclica Laudato si', que se inspiran en las
orientaciones del Concilio y del Postconcilio.
En el primer documento, el Papa invitó a toda la Iglesia a tener una actitud “en salida”
misionera, como estilo para adoptar en cada actividad que se realice. Esta invitación la
dirigió a todo el pueblo de Dios para poner en práctica un anuncio abierto «a todos, en
todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo»: un anuncio
que «no puede excluir a nadie» (EG 23). La Iglesia en salida es una comunidad que toma Iglesia en
iniciativa (“primerear”), que sabe incidir en todos los procesos de la vida personal y salida
social. Y en esta perspectiva - escribe el Papa después de haber analizado los problemas
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del mismo proyecto. Existe un pacto cuando reconocemos al otro, diferente de nosotros,
no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje, para Pacto
«descubrir en él el esplendor de la imagen de Dios» (Exhortación apostólica postsinodal
Christus vivit, 35).
El término alianza, además, en la tradición judeo-cristiana se refiere al vínculo de amor
establecido entre Dios y su pueblo. Amor que en Jesús ha derribado el muro entre los
pueblos, restableciendo la paz (cf. Ef 2,14-15).
Sobre esta base, el Papa invita a buscar compañeros de viaje en el camino de la
educación más que proponer programas para implementar; invita a establecer una
alianza entre todos que de valor a la unicidad de cada uno a través de un compromiso
continuo de formación. Respetar la diversidad, podríamos decir, es por lo tanto la
primera condición previa del pacto educativo. Un pacto global para la educación sólo
puede traducirse, principalmente, en el reconocimiento de la indispensabilidad de cada
contribución para afrontar la emergencia educativa que vivimos desde hace algunos
decenios, como ya había reconocido el mismo Benedicto XVI en la Carta a la Diócesis y a
la ciudad de Roma sobre la urgente tarea educativa del 21 de enero de 2008. Sus
consideraciones siguen siendo actuales: «Todos nos preocupamos por el bien de las
personas que amamos, en particular por nuestros niños, adolescentes y jóvenes. En
efecto, sabemos que de ellos depende el futuro de nuestra ciudad. Por lo tanto, no
podemos no dar el máximo por la formación de las nuevas generaciones, por su
capacidad de orientarse en la vida y de discernir el bien del mal, y por su salud, no sólo
física sino también moral. Ahora bien, educar jamás ha sido fácil, y hoy parece cada vez
más difícil. Lo saben bien los padres de familia, los profesores, los sacerdotes y todos los
que tienen responsabilidades educativas directas. Por eso, se habla de una gran
“emergencia educativa”, confirmada por los fracasos en los que muy a menudo terminan
nuestros esfuerzos por formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y
de dar un sentido a su vida».
3. La fraternidad originaria
La fraternidad es la categoría cultural que funda y guía paradigmáticamente el
pontificado de Francisco. Introducirla en los procesos educativos, como sugiere en su Fraternidad
Mensaje, significa reconocerla como un dato antropológico de base, a partir del cual
injertar todas las “gramáticas” principales y positivas de la relación: el encuentro, la
solidaridad, la misericordia, la generosidad, pero también el diálogo, la confrontación
y,más en general, las diversas formas de reciprocidad.
Originalmente, la vida humana es un hecho recibido que no tiene su origen en nosotros
mismos. Al contrario, la vida trasciende a cada hombre y mujer, y por lo tanto no es algo
auto-producido, sino dado por otra cosa. Para los creyentes, como ha subrayado la
reciente Declaración Conjunta - Sobre la fraternidad humana- de Abu Dhabi, se trata de
un reconocimiento como hijos de un solo Padre y, por lo tanto, hermanos llamados a la
recíproca benevolencia y a la custodia fraterna (cf. Gn 4,9). Sin embargo, como Papa
Francisco quiso subrayar desde el inicio de su magisterio, la vocación a la custodia
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fraterna recíproca «no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una
dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos» (Santa
Misa del inicio del ministerio petrino, 19 de marzo de 2013). Toda la humanidad, al
recibir la vida, se descubre unida en el vínculo de la fraternidad, que se manifiesta, por
lo tanto, como el principio que expresa la realidad estructural del ser humano (cf.
Laudato si', n. 220).
Podemos elegir a nuestros amigos o a algunos de nuestros compañeros, pero no
podemos elegir a nuestros hermanos o hermanas, porque no somos los autores de su
existencia. Por lo tanto, cuanto más se realiza la fraternidad no expresa -en primer lugar-
un deber moral, sino más bien la identidad objetiva del género humano y de toda la
creación.
La actual cultura del descarte, en profundidad, proviene precisamente del rechazo de la Cultura del
fraternidad como elemento constitutivo de la humanidad: descarte
«Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita
cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de
un futuro compartido por todos» (Laudato sí’, n. 202). Es precisamente en esta dirección,
de hecho, que Papa Francisco preparó también su primer Mensaje para la Jornada
Mundial de la Paz (1 de enero de 2014), no por casualidad con el título Fraternidad,
fundamento y camino de la paz. Hoy en día, en la perspectiva de la construcción de una
aldea global de la educación, este principio recibe un renovado impulso, convirtiéndose
en cierto sentido en el verdadero punto de llegada de todo proceso educativo exitoso.
Es precisamente la voluntad de ponerse al servicio de la fraternidad que consagra la
plena realización de la humanidad que es común a todos. En efecto, fuimos creados no
sólo para vivir “con los demás”, sino también para vivir “al servicio de los demás”, en una
reciprocidad salvadora y enriquecedora.
EL CONTEXTO
1. Ruptura de la solidaridad intergeneracional
Al presentar el evento del 14 de mayo de 2020 al Cuerpo Diplomático acreditado ante la
Santa Sede, Papa Francisco indicó cuál es la herida más grave que el contexto
sociocultural actual provoca en el compromiso educativo: «Educar exige entrar en un
diálogo leal con los jóvenes. Ante todo, ellos son quienes nos interpelan sobre la urgencia
de esa solidaridad intergeneracional, que desgraciadamente ha desaparecido en los
últimos años. En efecto, hay una tendencia en muchas partes del mundo a encerrarse en
sí mismos, a proteger los derechos y los privilegios adquiridos, a concebir el mundo
dentro de un horizonte limitado que trata con indiferencia a los ancianos y, sobre todo,
que no ofrece más espacio a la vida naciente. El envejecimiento general de una parte de
la población mundial, especialmente en Occidente, es la triste y emblemática
representación de todo esto» (Discurso a los miembros del cuerpo diplomático
acreditado ante la Santa Sede con motivo de las felicitaciones del año nuevo, 9 de enero
de 2020).
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Internet y las redes sociales están de esta manera alterando radicalmente tanto las
relaciones entre los seres humanos como los deseos y la misma formación de la
identidad de los individuos, afectando a diferentes capacidades humanas, como la
memoria, la creatividad o la capacidad de concentración e introspección. No queremos
seguramente negar el hecho que la web ofrece grandes oportunidades para la
construcción del mañana, pero tampoco debemos subestimar su no-neutralidad, y por
lo tanto considerar sus límites intrínsecos y posibilidades: la tecnología «de hecho suele
ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y
por eso a veces resuelve un problema creando otros» (Laudato sí’, n. 20).
Contextualmente filtrando todo tipo de realidad, el mundo virtual - por un lado - se
siente accesible a todos los rincones del planeta, mientras que - por el otro - tiende a
contribuir a la «“globalización de la indiferencia”, que poco a poco nos “habitúa” al
sufrimiento del otro, cerrándonos en nosotros mismos» (Mensaje para la Jornada
Mundial de la Paz, 1 de enero de 2014).
Ante el gran potencial y los grandes riesgos que hoy en día representa Internet, no es
suficiente una actitud de denuncia constante ni de total absolución. Es necesario lo que
Papa Francisco nunca deja de solicitar: es necesario el discernimiento. Aún más, se
necesitan personas para transferir esta actitud a las nuevas generaciones. La educación
necesaria hoy es una educación que no sólo no tiene miedo de la complejidad de la
realidad, sino que se esfuerza por capacitar a todos aquellos a quienes se dirige para que
puedan vivir esta complejidad y a “humanizarla”, con la conciencia que cualquier
instrumento depende siempre de la intencionalidad de quienes lo utilizan.
3. «E-ducar» la pregunta
La «desintegración psicológica», debida en particular a la mencionada penetración de
las nuevas tecnologías, es indicada por el Papa en su Mensaje para el lanzamiento del
Pacto Educativo como una de las problemáticas educativas más urgentes. La atención,
en particular de los niños y de los jóvenes, hoy está constantemente atraída por
estímulos rápidos y múltiples, que hacen difícil aprender a vivir el silencio. El tiempo y el
espacio necesarios para que los jóvenes se familiaricen con sus deseos y sus miedos
están cada vez más llenos de interacciones continuas y atractivas, que seducen y tienden
a colmar cada momento de la jornada. Interacciones, además, que alimentan la
racionalidad calculadora, instrumental, tecnicista (la del cómo), y no la racionalidad que
responde al sentido profundo de las cosas y de la vida (aquella del por qué). En la gran
riqueza de estímulos se experimenta - por así decirlo - una profunda pobreza de Pobreza de
interioridad
interioridad, una creciente dificultad para detenerse, reflexionar, escuchar y escucharse.
La diversidad y la velocidad de los estímulos digitales a menudo «suele llevar a perder el
sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte
amplio, que se vuelve irrelevante» (Laudato sí’, n. 110).
En relación a cuánto fue sugerido por distintos líderes religiosos a Papa Francisco, es
Educar en
necesario entonces concentrase hoy en educar las preguntas de los jóvenes, prioritarias la pregunta
al dar respuestas: se trata de dedicar tiempo y espacio al desarrollo de las grandes
cuestiones y de los grandes deseos que habitan en el corazón de las nuevas
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generaciones, que desde una relación serena con ellos mismos puedan conducirlos a la
búsqueda de lo trascendente.
En el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia
Común se recuerda, sobre este tema, «la importancia de reavivar el sentido religioso y
la necesidad de reanimarlo en los corazones de las nuevas generaciones» (p. 4). Para el
creyente se trata de despertar en los jóvenes, en los momentos oportunos, el deseo de
entrar en la propia interioridad para conocer y amar a Dios; para el no creyente animar
una inquietud estimulante sobre el sentido de las cosas y de la propia existencia.
[Link] la identidad
La cuestión de la fragmentación de la identidad o la dificultad de construir una visión
unificada del yo, es fuertemente subrayada por psicólogos y educadores, que
encuentran en particular en las nuevas generaciones una presencia creciente de
sufrimiento vinculado justamente a este problema. Las indicaciones dadas por Papa
Francisco en la Laudato si’ sobre la cultura del descarte ofrecen un indicio útil para
profundizar esta temática; se lee, en efecto, que «a la cultura del descarte, que afecta
tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas» (n. 22). Entre las personas más
Descarte de
afectadas por la cultura del descarte están los ancianos y los niños: en la lógica del ancianos y
consumo los primeros son descartados porque ya no son más productivos y los segundos niños.
porque todavía no son productivos. Sin embargo, una sociedad que deja de lado a los Ancianos: se
niega
ancianos es una sociedad que se niega de confrontarse con su pasado, con su memoria confrontarse
y sus raíces: «Los viejos son la sabiduría. Y que los viejos aprendan a hablar con los con el
jóvenes y los jóvenes aprendan a hablar con los ancianos. Ellos, los ancianos, tienen la pasado, con
la memoria y
sabiduría de un pueblo». (Discurso del Santo Padre a los fieles de Pietralcina, 17 de la sabiduría.
marzo de 2018). Niños:
pobreza de
Por otra parte, descartar la infancia muestra, en cambio, una pobreza de esperanza, de esperanza y
de visión de
visión y de futuro, ya que los niños «traen su modo de ver la realidad, con una mirada
futuro
confiada y pura» (Audiencia General, 18 de marzo de 2015).
Como un presente es pobre sin pasado y sin futuro, así también una identidad personal
sin los demás está vacía, porque no tiene memoria ni perspectiva. Por eso, empobrecido
de alma y sin esperanza, el hombre contemporáneo enfrenta inseguridad e [Link]
Por lo tanto, es necesario formar personas que sepan reconstruir los vínculosE INESTABILIDAD
interrumpidos con la memoria y con la esperanza en el futuro, jóvenes que, conociendo
sus raíces y abiertos a lo nuevo que llegará, sepan reconstruir una identidad presente
más serena.
[Link] ambiental como crisis relacional
La búsqueda de una renovación del compromiso educativo con la interioridad y la
Interdepende
identidad, siempre más provocadas por el mundo globalizado y digital, exige que no se
ncia entre el
rompa el vínculo con el más amplio horizonte social, cultural y ambiental en el que se ser humano
inserta. El ser humano y la naturaleza deben ser pensados en su interdependencia, y la
naturaleza:
porque «el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos se degradan
juntos.
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LA VISIÓN
1. Unidad en la diferencia: un nuevo modo de pensar
En el origen de las actuales fragmentaciones y oposiciones, que a menudo conducen a
diversas formas de conflicto, se encuentra el miedo a la diversidad (cfr. también el
reciente Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2020). Reconstruir el
tejido de la unidad y del encuentro, por lo tanto, solicita al pensamiento que dé un salto
hacia adelante y cambie radicalmente su lógica habitual. Si la diversidad y la diferencia
se siguen considerandos hostiles a la unidad, entonces, la guerra estará siempre en la
puerta, lista para manifestarse con toda su carga destructiva. El primer principio
indispensable para la construcción de un nuevo humanismo es, por lo tanto, educar a un
nuevo modo de pensar, que sepa mantener juntas la unidad y la diversidad, la igualdad
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y la libertad, la identidad y la alteridad. Por eso, como escribe la Evangelii gaudium, para
que florezca la flor de un nuevo estilo educativo «es necesario llegar allí donde se gestan
Unidad y
los nuevos relatos y paradigmas» (n. 74). En pocas palabras, se trata de comprender que diferencia no
la diversidad no sólo no es un obstáculo para la unidad, no sólo no la desestabiliza, sino se
que - al contrario - le es indispensable, es su horizonte de posibilidades: la unidad y la autoexcluyen
diferencia no se excluyen, sino que se necesitan.
De lo contrario, nos encontraríamos ante una unidad asfixiante, que elimina la alteridad,
haciendo imposible la existencia del otro, pero también de sí misma; o
experimentaríamos un desorden caótico, donde las identidades individuales son
recíprocamente indiferentes, haciendo imposible cualquier encuentro.
Por lo tanto, es necesario ejercer ese pensamiento que articula la unidad en la distinción
y que considera la diferencia como una bendición para la propia identidad y no como un
gran impedimento para la auto-realización.
La tarea educativa debe intervenir, antes que nada, a este nivel, porque -como recordó
Papa Francisco durante su visita a la Universidad de Roma - «las guerras comienzan
dentro de nosotros cuando no sabemos abrirnos a los demás, cuando no logramos
hablar con los demás», cuando - en otras palabras - la alteridad se considera un
obstáculo para la afirmación de la identidad.
En la práctica educativa, el nuevo pensamiento inaugura, en consecuencia, un ejercicio
dialógico en todos los ámbitos, que libremente hace partícipe a todo aquel que desee
trabajar por una auténtica cultura del encuentro, del enriquecimiento recíproco y de la
escucha fraterna: «También en las disputas, que constituyen un aspecto ineludible de la
vida, es necesario recordar que somos hermanos y, por eso mismo, educar y educarse
en no considerar al prójimo un enemigo o un adversario al que eliminar» (Mensaje para
la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2014), porque «si cuando el corazón está
auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie está excluido de esa
fraternidad» (Laudato sí’, n. 92).
En este sentido, el rol del diálogo entre las religiones es de crucial importancia, ya que
«es una condición necesaria para la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los
cristianos, así como para otras comunidades religiosas» (Evangelii gaudium, n. 250). Es
precisamente en la práctica dialógica que, de hecho, «aprendemos a aceptar a los otros
en su modo diferente de ser, de pensar y de expresarse. De esta forma, podremos asumir
juntos el deber de servir a la justicia y la paz, que deberá convertirse en un criterio básico
de todo intercambio. Un diálogo en el que se busquen la paz social y la justicia es en sí
mismo, más allá de lo meramente pragmático, un compromiso ético que crea nuevas
condiciones sociales» (ibid.).
A la luz de estas consideraciones, no podemos dejar de señalar que este pensamiento
del diálogo y de la paz debe iluminar y guiar siempre más a aquellos que los ciudadanos
han elegido para la gestión político-económica de la sociedad civil. Nunca hay una
verdadera acción política fuera de unpensamiento y de una práctica del diálogo y de la
paz.
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2. La relación en el centro
Entre los valores indispensables para reconstruir un pacto educativo, parece importante
detenerse en el valor de la relación educativa. Con las palabras de Papa Francisco
podemos, de hecho, reiterar que «si bien por un lado no debemos olvidar que los
jóvenes esperan la palabra y el ejemplo de los adultos, al mismo tiempo hemos de tener
presente que ellos tienen mucho que ofrecer con su entusiasmo, con su compromiso y
con su sed de verdad, a través de la que nos recuerdan constantemente que la esperanza
no es una utopía y la paz es un bien siempre posible. Lo hemos visto en el modo con el
que muchos jóvenes se están comprometiendo para sensibilizar a los líderes políticos
sobre la cuestión del cambio climático. El cuidado de nuestra casa común debe ser una
preocupación de todos y no el objeto de una contraposición ideológica entre las
diferentes visiones de la realidad, ni mucho menos entre las generaciones» (Discurso a
los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo de las
felicitaciones del año nuevo, 9 de enero de 2020).
Como lo confirma la experiencia escolar, una educación fructífera no depende
fundamentalmente ni de la preparación del profesor ni de las competencias de los La calidad de
alumnos; depende más bien de la calidad de la relación que se establece entre ellos. las relaciones
Muchos estudiosos de la educación han subrayado que no es el profesor quien educa al
alumno en una transmisión unidireccional, ni tampoco es el alumno quien construye por
sí mismo su conocimiento, es más bien la relación entre ellos que educa a ambos en un
intercambio dialógico que los presupone y al mismo tiempo los supera.
Este es, justamente, el sentido de poner en el centro a la persona que es relación. Esto
implica también hacerse cargo concretamente de las situaciones reales en las que se
encuentran muchos niños y niñas en el mundo de hoy.
De hecho, no podemos ignorar que el discurso sobre la centralidad de la persona en cada
proceso educativo corre el riesgo de volverse sumamente abstracto si no estamos
dispuestos a abrir los ojos a la situación real de pobreza, sufrimiento, explotación,
negación de posibilidades, en la que se encuentra gran parte de la infancia del mundo y
sobre todo si uno no está dispuesto a hacer algo. Como lo expresa Papa Francisco, es
necesario actuar siempre conectados con la cabeza, el corazón y justamente las manos.
3. El mundo puede cambiar
Otro principio fundamental que hay que poner nuevamente en el centro de la agenda
educativa es aquel por cual se afirma que el mundo puede cambiar. Sin este principio, el
deseo humano, especialmente el de los más jóvenes, se ve privado de la esperanza y de
la energía necesarias para trascender, para dirigirse hacia el otro. Esta cuestión fue bien
identificada en la Caritas in veritate de Benedicto XVI. De hecho, «a veces se perciben
actitudes fatalistas ante la globalización, como si las dinámicas que la producen
procedieran de fuerzas anónimas e impersonales o de estructuras independientes de la
voluntad humana» (Caritas in veritate, n. 42). En realidad, no es así, por ello los
acontecimientos culturales, históricos y económicos que se producen a nuestro
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alrededor, por muy grandes que sean, no deben ser leídos como hechos indiscutibles,
determinados por leyes absolutas.
Este es el mensaje que Papa Francisco quiso dar a los mismos jóvenes cuando, el 13 de
enero de 2017, en ocasión de la publicación del Documento preparatorio del Sínodo
sobre los jóvenes, les envió una carta. Uno de los pasajes más conmovedores de esa
carta es el siguiente: «En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de
la Juventud, les pregunté varias veces: “Las cosas, ¿se pueden cambiar?”. Y ustedes
exclamaron juntos a gran voz “sí”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven
que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante
la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo!».
Hoy, esta última invitación se dirige a todos aquellos que tienen responsabilidades
políticas, administrativas, religiosas y educativas: es el momento de escuchar el grito que
surge del profundo del corazón de nuestros jóvenes. Es un grito de paz, un grito de
justicia, un grito de fraternidad, un grito de indignación, un grito de responsabilidad y de
compromiso para cambia con respecto a todos los frutos perversos generados por la
actual cultura del descarte.
Y es precisamente en la fuerza de este grito de los jóvenes -que encuentra cada vez más
espacio en las numerosas manifestaciones que ellos dan vida que todos, especialmente
los que se dedican a la educación, deben encontrar la fuerza para alimentar esa
revolución de la ternura que salvará nuestro mundo demasiado herido.
Emerge con toda su fuerza, por lo tanto, la exigencia de estimular la fascinación por el
sano riesgo y de despertar la inquietud por la realidad. Atreverse a tal inquietud es Estimular la
arriesgarse a salir de sí mismo que implica «correr el riesgo -como leemos en la Evangelii fascinación
por el
gaudium- del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con
RIESGO
su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo»
(n. 88). Sólo de esta manera el deseo recupera el impulso y se convierte en protagonista
de su propia existencia, educándose en estilos de vida conscientes y responsables.
Precisamente utilizando bien el propio espacio de libertad se contribuye al crecimiento
personal y comunitario: «no hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el
mundo. Esas acciones derraman un bien en la sociedad que siempre producen frutos
más allá de lo que se pueda constatar, porque provocan en el seno de esta tierra un bien
que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente» (Laudato si’, n. 212).
LA MISIÓN
1. Educación y sociedad
Triple coraje:
En su Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo - como ya se ha mencionado al- persona en el
principio - Papa Francisco subraya con fuerza la urgencia de construir una “aldea de lacentro
-
educación”, en donde comprometernos para crear una red de relaciones humanas ycreatividad-resp
abiertas. Añadió también que tal empresa no será posible sin la activación, por parte deonsabilidad
todos, de un triple coraje: en primer lugar, el coraje de poner a la persona en el centro;- ponerse al
servicio
en segundo lugar, el coraje de invertir las mejores energías con creatividad y
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mercado. Los mejores jóvenes graduados y las mentes más brillantes suelen trabajar en
grandes empresas orientadas a las ganancias, no tanto a la búsqueda del bien común. Al
mismo tiempo, el consumismo imperante requiere la ausencia, o sólo la débil presencia,
de personas formadas, con pensamiento crítico y un empuje relacional. La ideología
consumista, de hecho, se alimenta del individualismo y de la incompetencia en la
autogestión, porque es fuera de la comunidad donde somos más frágiles y es en la
incapacidad de la sobriedad que respondemos con docilidad a los estímulos
propagandísticos.
Se necesita, entonces, el coraje de hacer un verdadero cambio radical de dirección: la
inversión - dada la situación presentada - es urgente, porque sólo a través de la
educación podemos esperar de manera realista un cambio positivo en la planificación a
largo plazo. Lo que será tiene que tener lo mejor de lo que hay ahora. Quien vendrá tiene
derecho a tener lo mejor de quien está hoy.
3. Educar para servir, educar es servir.
El tercer acto de coraje requerido por Papa Francisco es formar personas dispuestas a
ponerse al servicio de la comunidad. Tal indicación, en verdad, pone en luz justamente
un elemento verdaderamente decisivo en cada gesto educativo: ningún educador logra
el pleno éxito de su acción educativa si no se compromete a formar y a configurar, en
aquellos que le han sido confiados, una plena y verdadera responsabilidad al servicio de
los demás, de todos los demás, de toda la comunidad humana, comenzando por los que
presentan una mayor situación de fatiga y de desafío. El verdadero servicio de la
educación es la educación al servicio.
Por otra parte, la investigación educativa también reconoce siempre con mayor claridad
la dimensión central del servicio a los demás y a la comunidad como instrumento y como
fin de la propia educación; pensemos, por ejemplo, en el gran desarrollo de la didáctica
de Service Learning. Este tipo de investigación está mostrando cómo el servicio puede
ser no sólo una actividad educativa entre otras (la importancia del voluntariado en la
formación de los jóvenes es bien reconocida), sino más radicalmente cómo puede
convertirse en el método fundamental a través del cual todos los conocimientos y
habilidades pueden ser transmitidos y adquiridos. Podemos señalar este proceso como
un desarrollo desde una educación al servicio hacia una educación como servicio, según
la cual el prójimo es tanto la vía como la meta del camino de la educación.
Dejemos, finalmente, una última palabra de reflexión a Hannah Arendt, que supo indicar
de manera eficaz y sintética lo que está en juego en cada gesto educativo. Estas son sus
palabras iluminadoras: «La educación es el momento que decide si amamos lo suficiente
al mundo como para responsabilizarnos de él y salvarlo de la ruina, lo cual es inevitable
sin renovación, sin la llegada de nuevos seres, de jóvenes. En la educación se decide
también si amamos tanto a nuestros hijos al punto de no excluirlos de nuestro mundo, Hannah
Arendt
dejándolos a merced de sí mismos, al punto de no quitarles su oportunidad de
emprender algo nuevo, algo impredecible para nosotros, y los preparamos para la tarea
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de renovar un mundo que será común a todos». (Tra passato e futuro, Garzanti, Turín
1999 [orig. 1961], 255
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teatro, ve películas, lee libros... En resumen, vive no sólo en un mundo histórico y natural,
sino también en un mundo existencial y privado y, al mismo tiempo, en un Universo
imaginario”
El saber religioso no debe reducirse a ética o a estética. Sí: lo religioso contiene una dimensión
estética y ética, pero la ética y la estética no deben explicarse necesariamente por el saber
religioso. El saber religioso permite ahondar en la complejidad de lo humano, permite aclarar el
sentido y la razón de ser de determinadas actividades que constituyen formas de lo humano: el
rito, la oración, el sacrificio, el silencio, la acción.
3.- El argumento histórico
La historia no es una pura sucesión arbitraria de hechos que ocurren sin motivo ni razón alguna.
Existe una lógica de los acontecimientos, un conjunto de factores que determinan el curso de los
eventos y la cadena de los sucesos históricos. Entre estos factores que condicionan el curso de
la historia de los hombres, la religión (como la economía, la geografía o el clima) tiene un peso
determinante. Resulta imposible comprender la historia moderna de Europa sin considerar
seriamente las luchas de religiones durante los siglos XV y XVII; resulta incomprensible la historia
de África o de Asia sin considerar el peso de las religiones indígenas en la configuración de los
hechos políticos, sociales y económicos… La religión, pues, tiene un interés histórico y su
conocimiento es fundamental desde una perspectiva meramente inmanente.
Este influjo de la religión en la historia de las civilizaciones (Egipto, Grecia, Roma, Medievo...) se
detecta, de un modo evidente, en las instituciones que el género humano ha forjado a lo largo
de su itinerario. Además, las religiones subsisten en y a través de instituciones que, desde su
precariedad histórica, tratan de articular un mensaje de salvación en cada contexto y en cada
tiempo.
El conocimiento del saber religioso es fundamental para ahondar en el seno de la propia
tradición. Sin educación no puede sobrevivir la tradición, porque no se podría transmitir; pero, Argumento
histórico
sin tradición, la educación está vacía, se queda sin contenido. La tradición hace posible el sentido
social.
La tradición es el vínculo del pasado con el presente, es el acervo, el sedimento, la biografía
común de los actores sociales. El símbolo y sus expresiones, el mito y el rito, nos conectan con
el pasado y nos abren al futuro. Tradición, simbolismo y educación forman un círculo
interpretativo fundamental que la antropología no puede dejar de tener en cuenta. Pero la
tradición no debe identificarse con inmovilismo. La tradición puede y debe desempeñar hoy un
papel importante si se concibe como movimiento-a-partir-de.
La educación, en las sociedades complejas, no puede dejar de asumir la tradición, una tradición
cuyo objetivo es éste: que, en sus dimensiones semántica, espacial y temporal, las nuevas
situaciones, acciones, decisiones, experiencias queden puestas en relación con estados del
mundo ya existentes. La tradición hará posible la recuperación del sentido.
4.- El argumento cultural
Existe una gama polifónica de definiciones de cultura y también distintas formas de
comprenderla e interpretarla, pero lo que resulta evidente es que sólo es posible ahondar en el Argumento
concepto de cultura a partir de su universo simbólico. Y el universo simbólico de toda cultura, en cultural
un grado u otro, tiene referentes religiosos. El substrato de las culturas tradicionales es religioso,
pero también el fondo de las culturas modernas y secularizadas se relaciona directamente con
arquetipos y modelos de índole sacro. Las raíces de la cultura secularizada son de carácter
religioso.
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Más que ningún otro saber, el saber religioso puede abrir camino a la antropología filosófica, ya
que lo sagrado constituye una dimensión universal y los comienzos de la cultura están enraizados
en experiencias y creencias religiosas. Incluso después de ser radicalmente secularizadas, esas
creaciones culturales (instituciones sociales, tecnología, ideas morales, artes, etc.) no pueden
ser correctamente entendidas si no se conoce su matriz religiosa original, a la que tácitamente
criticaron, modificaron o rechazaron al convertirse en lo que son actualmente: valores culturales
seculares.
5.- El argumento intercultural
Mirar, conocer y aprender a nombrar la diferencia es un reto del hombre moderno y una
exigencia de las minorías acalladas a lo largo de la historia. Para aprender a vivir en la diversidad,
no basta con educar en la tolerancia. Educar en la pluralidad significa algo más que una simple
concesión paternalista: implica algo más que ceder entre iguales un pequeño espacio a la
diferencia. Se trata de cambiar nuestra relación con el mundo, con la historia, con el discurso Argumento
científico. intercultural
Uno de los grandes retos de futuro de las sociedades contemporáneas es la articulación pacífica
de las distintas identidades. Sólo es posible la convivencia desde el conocimiento y el
reconocimiento de lo ajeno, pero sólo es posible comprender lo ajeno desde su fondo simbólico.
En este marco, el diálogo interreligioso es clave para el diálogo intercultural, pues, como se ha
dicho, en el substrato de toda cultura, moderna o arcaica, subsiste un conjunto de arquetipos y
referencias de índole religiosa o pseudorreligiosa. Por ello, el auténtico diálogo intercultural no
se fragua en la superficie o en los elementos folclóricos, sino en un terreno invisible, en el espacio
de las mentalidades y de los valores. Sólo es posible el diálogo interreligioso a partir del
conocimiento de los distintos saberes religiosos.
Desde esta perspectiva, el saber religioso está destinado a desempeñar un papel importante en
la vida cultural contemporánea. Y esto no es así únicamente por el hecho de que una
comprensión de las religiones exóticas y arcaicas ayude de manera significativa a un diálogo
cultural con los representantes de dichas religiones, sino que, también, al intentar entender las
situaciones existenciales expresadas por los documentos que estudia, el saber religioso permite
un conocimiento más profundo del ser humano. Con la base de este conocimiento podrá
desarrollarse un nuevo humanismo ecuménico a escala mundial. Es fundamental conocer a
fondo los fundamentos de la tradición occidental, pero también explorar colectivamente los
puntos de encuentro entre las distintas religiones.
6.- El argumento sociológico
Existe una íntima relación entre los hábitos sociales, la psicología de masas y la presencia de la
Argumento
religión. Los sociólogos de la religión han puesto de manifiesto la íntima relación que existe entre
sociológico
el universo de lo sagrado y el cuerpo social. De hecho, sólo es posible comprender los hábitos,
los ritos y las formas colectivas de vida desde la referencia explícita o implícita a un universo de
valores y de referentes que tienen mucho que ver con la religión y con lo invisible del ser
humano.
Resulta muy difícil tratar de determinar las características y los rasgos más sobresalientes de
nuestro entorno social. Por de pronto, lo que resulta evidente es que la sociedad occidental ya
no puede definirse como un todo monolítico, sino que está constituida por un conjunto plural
de comunidades morales extrañas entre sí. En el universo-puzzle, lo religioso sigue presente,
pero de un modo invisible.
El saber religioso constituye un referente clave para comprender el entorno social más próximo,
pero también el ambiente social más lejano geográficamente. Por otro lado, permite al educando
22
una mayor adaptación a la sociedad y a sus ritos y mitos ancestrales. El desconocimiento masivo
de este universo simbólico repercute negativamente en las costumbres y hábitos sociales que,
desarraigados de su fondo simbólico, pierden su significado último y se convierten en puros
eventos gastronómicos y sociales. Sólo es posible recuperar plenamente el sentido de las fiestas
del calendario a partir del conocimiento del saber religioso y de sus distintas articulaciones
históricas.
7.- El argumento lingüístico
En el marco de este conjunto de definiciones precarias y aproximativas del ser humano, es
fundamental resaltar dos: el hombre es un ser polifacético y políglota. Es decir: es capaz de
múltiples actividades y de distintos lenguajes. El saber religioso se expresa en un lenguaje
concreto. Es preciso conocer las reglas de dichos juegos lingüísticos para comprender este saber
y para comprender lo que dice el ser humano en muchas situaciones.
El lenguaje no es algo adventicio en el ser humano, sino que está arraigado en su matriz
ontológica. El ser humano habla, se expresa, utiliza el lenguaje, pero no de un modo unívoco,
sino de un modo plural; es animal políglota, porque es capaz de articular distintas formas de
lenguaje y de expresar con cada una de ellas distintas parcelas de la reaIidad y niveles de vivencia
y de conciencia. El poliglotismo es una posibilidad existencial del ser humano, aunque, como tal,
requiere una educación, un cultivo determinado. El ser humano puede hablar distintos
lenguajes, pero esta potencialidad sólo adquiere actualidad cuando, mediante la educación, se
perfecciona al ser humano para desarrollar esta habilidad tan propia de la persona.
El ser, como dijo también Aristóteles en su Metafísica, se dice de muchas maneras. Está la
Argumento
montaña, está la planta, está el libro, está la persona... Todos estos entes participan en distinto
lingüístico
grado (analogía) del ser. También el lenguaje humano es analógico, y, cuando lo utilizamos
adecuadamente, podemos expresar de distintas formas la complejidad de lo real. El poliglotismo
humano se expresa en múltiples formas de lenguaje.
Una de las tareas centrales de la acción educativa es desarrollar todas las posibilidades
lingüísticas del ser humano. Limitar la capacidad lingüística del ser humano a un determinado
registro constituye una mutilación de sus posibilidades y también de sus experiencias, pues, los
límites del lenguaje son los límites del propio mundo.
En este sentido, es fundamental desarrollar el saber religioso y acompañar al educando a
comprender el sentido y la riqueza del lenguaje simbólico, mitológico y litúrgico, especialmente,
en nuestro contexto cultural, donde el índice de analfabetismo simbólico va en aumento.
8.- El argumento pedagógico
En el marco de la reflexión pedagógica, es fundamental la distinción entre instrucción y
educación. La instrucción se refiere, por lo general, a la transmisión de conocimientos teóricos o
técnicos, mientras que la educación se refiere a la formación
integral del educando, lo que requiere no sólo transmisión de saberes, sino también de actitudes,
de valores, de experiencias. La educación se relaciona con la experiencia ética, estética y
religiosa, mientras que la instrucción es un proceso puramente técnico, donde el relieve se
focaliza en el mensaje, pero no en el educando.
Educar es un proceso complejo que depende de múltiples factores, pero, sobre todo, requiere
el cara a cara, el contacto interpersonal, el encuentro fecundo entre dos seres humanos que se
disponen a comprenderse y ayudarse mutuamente. La educación es, por lo tanto, un proceso
bidireccional, donde educador y educando intercambian constantemente sus papeles.
23
Si la educación tiene como finalidad el desarrollo integral del ser humano, esto es, el despliegue
Argumento
de todas sus facultades potenciales, entonces la dimensión religiosa del ser humano, más allá de
pedagógico
sus concreciones históricas, debe ser contemplada por el proceso educativo y no puede
reducirse a una cuestión marginal o periférica. Si el ser humano es constitutivamente animal
religiosus, entonces es fundamental cultivar dicha dimensión. Ello exige el conocimiento del
saber religioso, los instrumentos y los elementos que caracterizan a la experiencia religiosa y a
sus distintas traducciones culturales, históricas y lingüísticas.
9.- El argumento metafísico
Durante la Edad Moderna, dos filósofos han insistido en el carácter eminentemente metafísico
del ser humano: Immanuel Kant (1724-1804) y Arthur Schopenhauer (1788-1860). Para ambos, Argumento
metafísico
el ser humano es un animal metaphysicum. Esto significa que trasciende con su preguntar el
orden de lo material, de lo físico, de lo visible y que se interroga por el sentido de la existencia,
por el sentido de la muerte y del sufrimiento. Aunque la metafísica como tal difícilmente puede
considerarse ciencia estricta, el deseo de conocer la sabiduría, el deseo de comprender
integralmente el sentido de la existencia, resulta ser una tendencia ineludible del espíritu
humano.
El saber religioso no debe confundirse con el saber metafísico, pero existe una íntima relación
entre ambos, cuando se refieren, por definición, al sentido último de la realidad, de la historia y
del hombre, pero desde perspectivas y enfoques distintos.
La tarea de educar no puede marginar esta dimensión metafísica del ser humano, sino que debe
integrarla y se deben elaborar caminos para plantear la pregunta metafísica en el seno de la
comunidad educativa. Si educar es formar seres humanos de un modo integral, entonces, la
configuración de una imago mundi es una tarea ineludible de la acción educativa, y dicha
configuración exige el dominio del saber religioso y del saber metafísico.
El ser humano, a lo largo de su existencia particular, atraviesa experiencias de sufrimiento, dolor
y desamparo, y, de este modo, se percata directamente de su carácter contingente y vulnerable.
Si la educación es una praxis de dominación de la contingencia, significa que es fundamental
equipar al educando para dar respuesta a interrogantes que le preocupan y que no puede evitar
ni minimizar.
La pregunta por el sentido de la muerte, por el sufrimiento y el destino universal exigen el cultivo
del saber metafísico y del saber religioso. En este sentido, el conocimiento de los mitos y
símbolos de la tradición religiosa puede resultar enormemente educativo para el educando.
Ayudarle a pensar dichas cuestiones no es tarea fácil, pero es ineludible.
10.- Dicho de otra manera: diez razones para una presencia
a. Enseñar a mirar
Enseñar a mirar el mundo en su tridimensionalidad de realidades físicas verificables, de
realidades intelectuales y culturales creadas por los seres humanos y de realidades
trascendentes que, desbordándole, no son asibles por el ser humano. En esta
mirada, la enseñanza de la religión puede proporcionar a los alumnos horizontes de sentido y de
futuro, a la vez que una visión de la tradición y de la historia, que pueden ayudarles a situarse
lúcidamente en medio de una historia que no es simplemente la sucesión arbitraria de hechos,
sino más bien, en nuestro caso, una historia impregnada de Cristianismo. La enseñanza de la
religión posibilita a los alumnos situarse lúcidamente ante la tradición cultural, les ayuda a
comprender el patrimonio cultural y a entender el sentido de los elementos de su suelo nutricio.
24
sí mismos, sino también de la sociedad, del espacio público, de la cultura, etc., un protagonismo
que reclama la cooperación con otros. Llamémoslo una pedagogía del diálogo.
f. Enseñar a convivir
La enseñanza de la religión debe enseñar a convivir más allá de la escrupulosa tolerancia, pues
ésta es una forma subrepticia de violencia. Convivir con el prójimo significa el conocimiento de
su diferencia, entender las razones de su diversidad, ver en qué medida cuestionan la mía, en
qué medida ésta cuestiona la suya, y aceptar que, aun en la concordancia o en la discordancia,
nuestra condición de personas nos permite estar juntos. Se trata de enriquecer el concepto de
la sola tolerancia hacia una tolerancia activa, cada vez más activa. Recordemos, en este mismo
sentido, cómo uno de los cuatro pilares para la educación para el siglo XXI apuntados por la
UNESCO era el aprender a estar juntos y a convivir; en todos esos pilares la enseñanza de la
religión puede tener una aportación muy específica. Se trata, pues, de enseñar a construir el
mundo, mejorando la historia; también así el ser humano se perfecciona a sí mismo y crece como
persona. Podemos denominar a esta contribución de la enseñanza de la religión como una
pedagogía de la convivencia.
g. Enseñar a descubrir
Enseñar a descubrir, entre otras muchas realidades, el destino propio, personal e irreductible,
aun en medio de la complejidad y de ese anonimato que hoy caracteriza nuestra vida. La
enseñanza de la religión puede proporcionar también al alumno la posibilidad de descubrirse a
sí mismo. El saber religioso permite mirar y ahondar en la complejidad de uno mismo, posibilita
las preguntas que ponen a la persona en camino hacia su identidad personal en medio del
mundo. La enseñanza de la religión permite educar lo visible y también lo invisible. Llamémoslo
una pedagogía de lo invisible.
h. Enseñar a esperar
La enseñanza de la religión puede enseñar a los alumnos a esperar, es decir, a comprender que
la existencia no se agota en el instinto y que sólo con la integración de los tres tiempos del
hombre (del pasado en la memoria, del presente en el amor y del futuro en la esperanza) hay
una persona sana y libre. La enseñanza de la religión puede enseñar que, cuando se absolutiza
cualquiera de estas tres dimensiones, las personas terminan limitando su humanidad: quien
absolutiza el pasado no tiene capacidad de presente, porque vive, aun cuando tenga sesenta
años, cautivo de una experiencia positiva o negativa; quien absolutiza el presente en el instante
termina viviendo desesperado, porque sabe que sólo tiene el placer que se agota en el instinto;
quien vive pendiente del futuro, absolutamente apocalíptico-utópico, termina despreciando la
historia. La enseñanza de la religión no sólo se dirige al alumno en su momento presente, sin
más, sino que tiene presente en todo momento una historia que recuerda y valora; también
tiene en cuenta cómo el ser humano está abierto al futuro, donde hay enigma y misterio, pero
donde hay que educar también. Llamémoslo una pedagogía de la esperanza.
i. Enseñar a renunciar
La enseñanza de la religión puede enseñar también una realidad tan humana como la renuncia.
Sólo es libre quien en aquella suma de niveles de su persona otorga a la razón analítica la
capacidad de ser soberano de sus instintos. Y cuando una cultura invita a no privarse de, a no se
quede usted sin..., no sea usted inferior a los demás..., está haciendo batallones de uniformados
que pueden llegar a ser esclavos de sus necesidades, que la cultura en que vive se las incrementa
cada día para venderle los productos con qué saciarlas. Es evidente que la enseñanza de la
religión puede contribuir en los alumnos a comprender también esta realidad de la renuncia y
26
del esfuerzo personal con uno mismo. Sólo una cultura de la renuncia crea libertad. Podemos
denominar a esta aportación de la enseñanza de la religión una pedagogía del esfuerzo.
j. Enseñar a vivir
La enseñanza de la religión, finalmente, puede enseñar a vivir sin excluir ninguno de los
elementos propios y naturales de la vida. Para ello, además del aprecio pleno por la vida, la
enseñanza de la religión tiene que enseñar a morir, no sólo al final, sino desde el comienzo, pues
la muerte no es un capítulo cronológico de la vida, sino la estructura constitutiva de la finitud. Y
sólo quien la reconoce se enfrenta con ella, la acepta y la integra. Llamémoslo una pedagogía del
límite.
27
• En su actuar, Dios toma la iniciativa, en cuanto que siempre se acerca como una oferta de amor Pedagogía
de Dios
para el hombre, y lo hace teniendo en cuenta a la persona (preocupaciones, circunstancias,
relación con los otros, entorno...). Así nos lo muestra Jesucristo cuando se dirige a las personas
eligiendo las imágenes y parábolas que pueden comprender el labrador, el pescador, el
centurión... No quiere enseñar la cultura del entorno: se sirve de ella para presentarse a sí mismo
y su mensaje.
• Toda la Historia de la Salvación, la Revelación en sí misma, es progresiva. La progresividad es
una característica fundamental del actuar divino y requisito indispensable para que pueda
realizarse el aprendizaje, que tiene en cuenta los procesos y el desarrollo propios del ser
humano. Acercarnos al conocimiento de la verdad de una manera progresiva exige tomar en
cuenta varios aspectos en el desarrollo de los contenidos teológicos de la fe cristiana: conocer el
sentido de la doctrina que se enseña y explicarla progresivamente teniendo en cuenta los
procesos y progresos del alumno, y respondiendo a características de su propio ser personal y
de la cultura del entorno. En las circunstancias actuales, los alumnos posiblemente tienen
conocimientos previos erróneos acerca de la Religión Católica (o no los tienen en absoluto),
aprendidos en su ambiente laicista o en los medios de comunicación. En tales casos, el maestro
está llamado a ayudarles a deconstruir prejuicios y modificar criterios (Mt 5,22.28.32...).
• El rasgo más significativo de la Pedagogía de Dios manifestada en Jesús es, sin duda, el de la
relación interpersonal entre Dios, que busca al hombre, y el Hombre, que busca el sentido de su
vida.
1. 2.- La pedagogía de Cristo
A partir de las palabras, signos y obras de Jesús, los discípulos tuvieron la experiencia directa de
los rasgos fundamentales de la pedagogía de Dios manifestada en Cristo, consignados después
en los evangelios. La reflexión acerca de los episodios de encuentros narrados en los Evangelios
es un instrumento muy útil para comprender esta pedagogía. Entre otras, se podrían enumerar
las siguientes cualidades:
• La acogida incondicional del otro, en especial del pobre y del pequeño, que conlleva actitudes Pedagogía de
Cristo
como el respeto, la actitud de servicio, la condescendencia.
• El anuncio genuino del Reino de Dios como buena noticia de la verdad y de la misericordia de
Dios Padre. La pedagogía de Dios no rebaja el contenido y la fuerza de la verdad, sino que prepara
al destinatario para que pueda recibirla.
• Un estilo de relaciones humanas cuyo fundamento es el amor tierno y fuerte que libera del
mal y promueve la vida.
• La invitación apremiante a un modo de vivir sostenido por la fe en Dios, la esperanza en el
Reino y la caridad hacia el prójimo.
• El empleo de todos los recursos propios de la comunicación interpersonal (palabra, silencio,
metáfora, imagen, ejemplo…).
• El exquisito respeto por la libertad personal.
2.- LA EVOLUCIÓN RELIGIOSA Y MORAL DEL NIÑO
Desde la óptica de la psicología del desarrollo evolutivo de la persona, la primera cuestión que
se plantea es la posibilidad de una modificación de la religiosidad a lo largo de la vida según una
lógica biográfica. Si la respuesta fuera radicalmente positiva, podría suscitar la esperanza de
poder predecir con exactitud –desde la cuna al sepulcro– en qué fase se encuentra en un
29
momento dado la experiencia y el pensamiento religioso de una persona; en cierto modo, sería
deseable que la psicología del desarrollo religioso proporcionara conclusiones fiables para
pronunciar la palabra justa en el momento adecuado. Pero no es posible satisfacer tales
expectativas...
Una teoría plausible del desarrollo religioso señala los estadios de cómo cada individuo relaciona
su experiencia con Dios según formas cualitativamente –no sólo cuantitativamente– diferentes
a lo largo de su vida. Es posible así reconocer cinco formas cualitativamente diferentes de juicio
religioso, estructuradas como un todo: su sucesión sigue una invariante lógica del desarrollo, sin
saltos en el orden de estadios. Además, el paso de un estadio a otro sólo es posible si se da un
proceso de crisis en el que la estructura anterior pasa por un proceso de desequilibrio y de
reestructuración posterior:
1. HETERONOMÍA RELIGIOSA (Deus ex machina). Se entiende a Dios como alguien activo, como
interviniendo directamente en el mundo. El ser humano se concibe como reactivo ante Dios.
2. DO UT DES. (‘te doy para que me des’). Se ve todavía a Dios como un ser siempre externo y
todopoderoso que puede castigar o premiar. Sin embargo, puede ser influenciado por las buenas
obras, las promesas y los votos. Los seres humanos pueden ejercer una influencia profiláctica.
3. EGO AUTÓNOMO Y DE LA AUTO-RESPONSABILIDAD (deísmo). Es conscientemente reducida la
influencia de Dios. La trascendencia de Dios y su inmanencia están separadas entre sí. El ser
humano es autónomo, responsable de su propia vida y de las tareas seculares. Dios –si se acepta
su existencia– tiene su propio dominio de responsabilidad.
4. AUTONOMÍA MEDIADA Y EL PLAN DE SALVACIÓN. El Dios trascendente se concilia con la
inmanencia, como fundamento del ser. Aparecen formas múltiples de religiosidad en las que se
acepta un plan divino que dirige todo a un buen fin. El compromiso social se vuelve una forma
religiosa de vida.
5. ORIENTACIÓN A LA RELIGIOSIDAD INTERSUBJETIVA Y AUTÓNOMA: LA RELIGIOSIDAD
UNIVERSAL E INCONDICIONAL. El razonamiento religioso del individuo despliega una compleja y
equilibrada coordinación de todas las dimensiones religiosas. La religión es más un modelo
activo que un concepto de seguridad. La persona se siente siempre referida incondicionalmente
a Dios.
La evolución religiosa puede recorrer muy diversos caminos. Por lo demás, lo que hasta ahora se
ha explorado presenta muchas lagunas y es poco seguro, puesto que apenas existen estudios
longitudinales que abarquen el curso de una vida. Además, las investigaciones transversales por
edades llevadas a cabo hasta ahora se han limitado en su mayor parte a algunos aspectos
concretos (por ejemplo: el concepto de Dios, las ideas sobre la oración o la comprensión de
textos bíblicos). Con todo, podemos reunir una serie de principios básicos provisionales que
ayuden a entender las características del comportamiento religioso de una persona según la
evolución de su biografía.
2.1.- De 0 a 2 años 0-2 años
En un primer momento de la vida del niño no se dan las condiciones para que la religiosidad se
haga manifiesta. Sin embargo, poco a poco, con las experiencias afectivas de la primera infancia,
el desarrollo de la inteligencia, las conductas imitativas..., el niño se va abriendo al mundo de lo
religioso.
Si bien todos los autores son unánimes en señalar esa ausencia de comportamiento religioso, no
lo son tanto sobre el comienzo de la existencia de la religiosidad propiamente dicha. Mientras
30
unos autores se inclinan por colocarla en el momento mismo en que hacen su aparición los
primeros gestos religiosos, otros lo sitúan en torno a los 7-8 años, con la llegada del uso de razón,
e incluso más tarde. En realidad, el niño carece de actividad intelectual y volitiva, ambas
necesarias para que haya un verdadero acto religioso; sin embargo, toma actitudes semejantes Disposición
a las que son propias del adulto religioso. Se podría decir que, aunque el niño no está en para la
condiciones de ser religioso, sí hay en él una disposición para la religiosidad. religiosidad
En el fondo, lo que está en juego es el concepto mismo de religiosidad. Mientras que unos
consideran como tal las primeras conductas religiosas, para otros no se dan las condiciones
necesarias hasta que existe una actitud mínimamente consciente, no sólo imitativa. En cualquier
caso, la etapa de 0 a 2 años, aunque en ella no se dan ni siquiera los primeros signos de Se urden las
religiosidad, es crucial para la futura religiosidad del niño, porque se urden las estructuras básicas estructuras
de su personalidad: básicas de
su
• Hay un rápido desarrollo en su coordinación motora, lo que le permite pasar de respuestas personalidad
simplemente reflejas a conductas intencionales cada vez más complejas.
• Su inteligencia, que se encuentra en el periodo denominado por Piaget ‘sensomotriz’, articula
la comprensión de los elementos básicos de la realidad. El paso de respuestas reflejas a otras en
las que existe una incipiente intencionalidad permite descubrir un progresivo avance en su
comprensión de la realidad, en la que ya diferencia entre él y lo otro, entre él y el mundo. Éste
es un ajuste práctico de la inteligencia previo a la aparición de la capacidad simbólica que dará
paso a la etapa posterior. Para Piaget es una etapa fundamentalmente egocéntrica, en la que el
niño es el centro, y todo avance en su comprensión de la realidad está en función de la distinción
y consistencia del mundo como algo distinto, con existencia autónoma y manipulable.
• Esta comprensión de lo otro como una realidad distinta lleva a que en torno a los nueve meses
se establezca una relación de apego con su cuidador principal, que ya es concebido como alguien
distinto, y que será la base de toda relación afectiva futura con los demás y lugar de aprendizaje
de su propia autoestima. Así, la creación del vínculo está en el fundamento de toda relación
afectiva con uno mismo, con los otros y, en consecuencia, con Dios.
2. 2.- De 2 a 6 años
Referencias generales
La adquisición del lenguaje marca la frontera con la etapa anterior. Su utilización supone que el
niño es capaz de representarse la realidad por medio de conceptos y símbolos, lo que le da una
capacidad intelectual que supera la etapa sensomotriz. Esta etapa de la inteligencia
(‘preoperacional’ según Piaget), se caracteriza por su egocentrismo, si bien más moderado que
en la etapa anterior. El niño hace las primeras tentativas desorganizadas de adentrarse en el
mundo de los símbolos proyectando sobre la realidad objetiva sus propios sentimientos y
deseos. En esta etapa se comprende la realidad desde una visión animista: los seres inanimados
de la creación son realidades con vida propia y con intenciones benéficas o maléficas respecto a
él mismo; y artificialista: todo funciona mecánicamente como un gran juguete o escenario que
alguien hace funcionar.
Pero no sólo es un momento de cambio en el desarrollo de la inteligencia, sino también de su
personalidad. Si en la etapa anterior el cuidador jugaba un papel fundamental, primordialmente
en la relación afectiva, en ésta se amplía el círculo de sus relaciones. Otras figuras (padre,
hermanos, familia cercana...) irán entrando en sus relaciones y modelarán la afectividad del niño.
Cuando en el clima afectivo en el que el niño vive las relaciones son sanas y gratificantes, cuando
los adultos transmiten actitudes de felicidad ante el mundo que les rodea, viven y son capaces
de facilitar una capacidad de sorpresa y admiración, fomentan y se alegran de la capacidad
31
creativa del niño..., a éste le resultará más fácil el desarrollo de estas cualidades. Por el contrario,
en un clima hostil, en el que los adultos transmiten sentimientos negativos, reprimen toda
investigación, búsqueda o asombro, le será mucho más difícil conseguir un desarrollo armónico
equilibrado.
Es, también, la etapa en la que el psicoanálisis sitúa la adquisición de algunos aspectos
personales importantes para el futuro desarrollo. El proceso de socialización supone la
progresiva introyección de las normas sociales y morales, y, con ello, el nacimiento de la
culpabilidad. Es el momento en el que los sentimientos ambivalentes hacia los padres
desencadenan el complejo de Edipo y su progresiva resolución.
LA RELIGIOSIDAD
En cuanto a la religiosidad, en esta etapa aparecen las primeras conductas religiosas (besar una
imagen, repetir alguna oración sencilla, etc.), que progresivamente irán desarrollándose y
haciéndose más maduras. Se puede señalar al menos dos momentos o sub-etapas:
• De los 2 a los 3’5 años aproximadamente. Aparecen referencias a algunos signos y símbolos 2-3,5 años
religiosos (en la tradición cristiana: la cruz, las imágenes de Jesús o la Virgen...), así como las
primeras conductas religiosas: algunas oraciones sencillas aprendidas de memoria, signarse, etc.
En la aparición de estas conductas juega un papel importante la imitación de los adultos con los
que el niño convive, sus actitudes y la educación religiosa que éstos le aportan. En esta imitación
existe gran influencia afectiva, puesto que se imita a los que se quiere.
Algunos autores ven en estas primeras conductas el nacimiento de la religiosidad infantil, pero
parece más correcta la postura de los que afirman que, al faltar las condiciones necesarias para
suscitarla (capacidad de adquirir un concepto mínimamente claro sobre Dios y por lo tanto de
establecer con Él alguna relación personal), no existe propiamente tal, sino únicamente
conductas religiosas recibidas de los adultos y de la autoridad que éstos aportan, lo que les hace 2-3,5:
tener un carácter marcadamente imitativo, verbalístico y ritualista. En estas edades los imitativo,
verbalístico,
principales centros de interés son los padres; el niño tiene poca conciencia de Dios y de la ritualista
oración.
• Entre los 3’5 y los 6 años. En esta segunda sub-etapa se articula la primera noción de Dios, que
el niño concibe en términos familiares: como un anciano, un padre o un niño dotado de poderes
mágicos. Conceptualmente, Dios tiene tres connotaciones vitales: Dios es Todopoderoso, Dios
es Bueno, Dios es Padre. En esta etapa se dan, por tanto, de forma incipiente los primeros signos
de la futura religiosidad. La oración es considerada como la demanda de alguna intervención
mágica.
♦ Aunque antes de los dos años y medio el niño ya asocia el nombre de Jesús a las cruces y
reconoce su presencia o ausencia en su casa o en la de otros, no siempre distingue la persona
de Jesús de la cruz o de otros objetos con los que le identifica. Sólo a partir de los dos años y
medio comienza una diferenciación progresiva de Jesús como una persona determinada, lo que
es favorecido por tres elementos: el uso de su nombre referido a representaciones distintas, la
designación de lugares propios donde él vive (la iglesia) y la referencia a actividades que realiza
o a sentimientos que experimenta.
Entre los 3 y los 4’5 años el niño llega generalmente a admitir dos cosas referentes a Jesús o Dios-
3-4,5 años
Padre (las dos personas se confunden): vive en el cielo con los santos y con los muertos y de allí
desciende para realizar actividades específicas, como hacer el bien o estar presene en casa o en
la iglesia.
32
Después de los 4’5 años esta representación espacio-temporal de lo divino se conceptualiza más
y más. El niño, que aún se mueve entre las etapas preoperacional y la lógica concreta, se
representa generalmente a Dios con rasgos humanos: como el Niño Jesús, un anciano, un rico,
un superhombre, un rey, etc..., que desarrolla su vida y su actividad como cualquier otro adulto.
♦ El niño entre los 3 y 6 años se encuentra en la etapa preoperacional, en la que vive su relación
con la realidad desde su concepción animista. Dios, el mundo y sus relaciones mutuas se 3-6 años:
expresan por medio de un lenguaje de fábula. En estas edades concibe y experimenta a Dios de concepción
forma semejante a los personajes de un cuento de hadas. Tiene un cierto temor reverencial. Se animista
33
deleita con los relatos de la Historia Sagrada, sobre todo en lo que puedan tener de milagrosos
y fantásticos, aunque hay muchos contenidos que no entiende claramente y que adapta a su
concepción de Dios.
♦ Entre las conductas religiosas de esta edad destaca la oración. En un primer momento, el niño
posee una noción imprecisa y confusa sobre la oración y su función; son fórmulas aprendidas de
los adultos y repetidas miméticamente que se comprenden poco y que hacen referencia a Dios
y al mundo religioso, teñido todo ello de un halo mágico y fantástico. Pero algunas veces aparece
la oración o las conversaciones espontáneas, por ejemplo con imágenes, que nos aportan datos
muy interesantes sobre la evolución de su religiosidad.
♦ En cuanto a la socialización religiosa, el niño en estas edades se fía de tal manera de los
adultos que acepta todo lo que se le enseña sin preguntas ni comentarios, pero esta aceptación
se encuentra basada en la autoridad de los adultos más que en su comprensión, por eso las
expresiones espontáneas del niño permiten descubrir que éste traduce las enseñanzas sobre
Dios, el cielo, etc., a su concepción particular en términos que le son familiares.
2. 3.- De 7 a 11 años
Referencias generales
La incorporación a la escuela y sus tareas y el cambio de comprensión de la realidad, más
objetiva y operativa, marcan el final de la etapa anterior para dar paso a ésta, que terminará con
la llegada de la pubertad. La escuela amplía su horizonte de relaciones. Por una parte, los adultos
con los que se relaciona ya no son únicamente los miembros de la familia con su amor
incondicional, sino que aparecen otros adultos en su vida que le aportan nuevos datos sobre el
mundo que le rodea y le exigen desarrollar un trabajo.
Esta etapa, en lo que al desarrollo de la inteligencia se refiere, es denominada por Piaget de las
‘operaciones concretas’. La percepción que tiene el niño acerca del mundo circundante adquiere
lentamente estabilidad y coherencia. El niño por primera vez comienza a parecer racional y
adaptado a las situaciones. Razona y transforma la realidad aumentando en objetividad, si bien
opera y razona a partir de los objetos concretos que manipula y de lo que de ellos le resulta más
significativo, para, poco a poco, articular su comprensión del volumen, la permanencia de la
materia, la causalidad... y, finalmente, articular una serie de estructuras cognoscitivas, conceptos
más universales a partir de su capacidad de agrupar individualidades con características
semejantes.
Su inteligencia vive en está etapa una transformación importante que le permite comprender
más objetivamente la realidad, mientras que sus pulsiones internas aparecen mucho más
serenas que en la etapa anterior, hasta el punto de que es denominada por el psicoanálisis
freudiano como etapa de latencia. El niño, si se encuentra bien adaptado familiarmente, vive
momentos de tranquilidad personal que le permiten abrirse sin miedo a nuevas relaciones
interpersonales y le motivan en su deseo de conocer e investigar.
Es el tiempo de la productividad. Por otro lado, la escuela le sitúa entre iguales con los que tiene
que relacionarse. El juego, las reglas sociales, la competencia por el triunfo y la atención de los
adultos, los compañeros de juegos, la amistad, la pandilla que comienza a articularse, etc., van a
moldear su personalidad y su capacidad de socialización de una forma nueva.
LA RELIGIOSIDAD
formando un todo coherente, pero esta articulación es personal, porque, si bien los niños hacen
algunas preguntas sobre Dios, en general intentan resolver ellos mismos sus dudas. Y lo hacen
mediante la asimilación de datos externos y la acomodación de éstos a los propios esquemas
mentales.
♦ Los niños de 7-11 años se encuentran situados en los estadios 1-2 del esquema indicado más
arriba
• En el primer estadio se concibe a Dios como todopoderoso, interviniendo directamente
en el mundo y en el destino de los individuos. Se le concede un poder absoluto: puede
proteger o destruir, enviar algo beneficioso o perjudicial, distribuye la salud o la 7-9 años
enfermedad. A menudo, se supone que Dios hizo todas las cosas, incluso las montañas
o los grandes edificios, y causa todos los acontecimientos. Además de este artificialismo,
los niños en este estadio muestran a menudo una representación antropomórfica de
Dios. La voluntad de Dios debe cumplirse siempre; si no, rompe la relación, y Dios castiga
a los desobedientes. Por otro lado, las oportunidades del individuo de influir en Dios son
mínimas.
• En el estadio 2 se evidencia una transformación estructural en un cambio dramático
con respecto a la concepción de la relación entre el individuo y Dios. Este estadio puede
entenderse mejor con el refrán latino do ut des. En este estadio, el individuo está
10-11 años
convencido de que la voluntad y el humor de Dios pueden ser influenciados por las
oraciones, por las obras buenas y por la adhesión a las normas y costumbres religiosas.
Si uno se preocupa de Dios y pasa las pruebas que le envía, Él actuará como un padre,
amando o mimando, y el individuo será feliz, estará sano y tendrá éxito. Pero, ¿qué
pasará si la buena conducta no es premiada (o viceversa), si la persona justa sufre
mientras Dios no mueve un dedo y guarda silencio? A la larga, estas experiencias no son
compatibles con la orientación del estadio 2, pero eso ya forma parte de la duda...
♦ Si nos detenemos sobre la concepción que los niños tienen de Dios a estas edades nos 7-11 años
encontramos con que el niño intenta representarse a Dios y lo hace antropomórficamente. Pero, Concepción
consciente de la insuficiencia de esta concepción, intenta trascenderlo, y para ello introduce antropomórfica
elementos simbólicos: Dios tiene una barba tan larga que no tiene igual, está sentado sobre un completada
elementos
trono rodeado de ángeles, flota sobre las nubes del cielo, etc. Estos elementos simbólicos se simbólicos
multiplican muy rápidamente entre los 8 y los 11 años, con un avance más claro en las niñas. El
universo participa también de una visión artificialista y es dividido en dos niveles: arriba (el cielo,
morada de Dios) y abajo (la tierra, en la que vivimos los hombres). En la superación de la
concepción antropomórfica de Dios y artificialista del universo influyen, además de los esquemas
mentales propios, la asimilación de los datos externos aportados por la educación.
♦ Además, los niños avanzan en la comprensión de los atributos de Dios. Esta comprensión se
consigue en un proceso lento y gradual. El orden en que se integran es: primero la omnisciencia Atributos de
(6-7 años), posteriormente la omnipotencia (7-8 años), luego la omnipresencia (10-11 años). Dios 7-11
años
Más que omnipresencia podría designarse como omnivisión (Dios está en el cielo y desde allí lo
ve todo, pero no está en todas partes). A los 10-11 años la omnipotencia y la omnisciencia están
asimiladas.
♦ En nuestra cultura y en estas edades, las representaciones de Jesús (vida pública, muerte) son
más numerosas que las representaciones de Dios; es una etapa en la que crece el7-11 años:
cristocentrismo. Por su parte, Dios es el creador, que rige los fenómenos naturales, que se Cristocentrismo
preocupa de la alimentación y del vestido...; es el creador del mundo, el que lo conserva, el
providente. A los 9-10 años, los niños generalmente aceptan sin crítica el punto de vista bíblico
35
de que Dios creó el mundo. También, en muchos casos, se identifica a Dios con el juez y el garante
del orden moral.
♦ Se denomina a esta etapa (7-11 años) como atributiva: en ella el niño tiende a construirse un
concepto de Dios a partir de los atributos recibidos en la catequesis y en la escuela. Estos
atributos son: objetivos (grandeza, omnisciencia, omnipresencia, espiritualidad...), subjetivos
(bondad, justicia) y afectivos (fuerza, belleza). Los últimos, los afectivos, son los principales
agentes de articulación y unificación del nuevo concepto de Dios. Dicho de otra forma: será la
relación afectiva la que permita articular el concepto de Dios. El aspecto emocional del desarrollo
religioso tiene una importancia igual al cognitivo y que ambos aspectos deben estudiarse 7-11
juntamente.
DIFICULTADES
♦ En lo que se refiere a la experiencia religiosa de los niños, los datos de los distintos estudiosPARA LA
señalan su existencia, pero parece que no es tan espontánea en estas edades como cabríaEXPERIENCIA
esperarse. Los niños hablan fácilmente de Dios si los adultos introducen el tema religioso, pero RELIGIOSA
tienen una cierta dificultad para hablar espontáneamente de Él. Por otra parte, un ambiente
Hablan
negativo –en el que se habla de Dios como causante del mal– y el silencio sobre Dios retrasan elfácilmente de
encuentro del niño con Dios; pero un ambiente religioso de indiferencia, que lleva a crear unaDios pero...
idea vaga de Dios sin implicaciones en la vida, es más difícil de superar incluso que el ambiente
negativo. - un ambiente
negativo
♦ En cuanto a la relación entre la articulación afectiva de la imagen de Dios y las figuras de los- el silencio
adultos, principalmente de los padres, en los niños entre 6 y 11 años de uno y otro sexo la imagensobre Dios
de Dios se asemeja más a la imagen del padre que a la de la madre, semejanza que se hace- la indiferencia
estadísticamente más significativa en los niños de 9-10 años, si bien la semejanza Madre-Dios es
mayor para las niñas que para los niños. Las correlaciones son bajas si se pone en relación Dios
con el amigo. La mayoría de los sujetos tienen una imagen sustancialmente positiva de Dios que
puede deberse a una asimilación nocionística o a la proyección de la imagen latente del padre.
Esta imagen positiva de Dios se debe más a la atribución de la función protectora. En los casos
de carencias afectivas importantes, los niños tienen una imagen de Dios menos positiva (menos
activo y poderoso) que otros niños más normalizados afectiva y familiarmente.
que la asistencia de los padres a la iglesia es el factor más importante. Pero no se debe perder
de vista que la socialización puede tener dos direcciones, y los hijos también pueden afectar las
actitudes y la religiosidad de sus padres al plantearse éstos la educación que les van a dar o al
participar en escuelas de padres, grupos de catequistas, etc.
♦ En cuanto a la Iglesia, en los primeros años de esta etapa el niño comienza a descubrir la
institución religiosa y en su transcurso se adapta progresivamente a la religión institucional y a
la enseñanza religiosa recibida. Si sus padres participan en una parroquia, comienza a
identificarse con su dinamismo organizativo.
♦ Sobre el papel que juega la enseñanza religiosa escolar, varios estudios señalan la influencia
de la escuela en la adquisición de los conceptos sobre Dios. Los niños de todas las edades con
enseñanza religiosa escolar hacen referencia más frecuente a Dios y han asimilado mejor los
conceptos sobre Él que los que carecen de ella. Los niños mejor escolarizados parecen asimilar
mejor las nociones religiosas, pero esta mejor escolarización no les lleva a un encuentro
personal. Así, aunque no se puede establecer exactamente que la variable instrucción sea
totalmente responsable de las diferencias, sí se puede afirmar con toda seguridad que es
corresponsable. La hipótesis de que la instrucción religiosa sistemática en la escuela influye
sobre el aspecto cognitivo de la imagen de Dios es acertada, pero no se encuentra que exista
influencia sobre su aspecto afectivo.
37
IDENTIDAD DE LA ERE
La ERE es una disciplina escolar equiparable al resto de las áreas o asignaturas en el rigor
científico y en el planteamiento curricular de la propia materia, que contribuye, como el resto
de las áreas, al desarrollo integral de la persona. El enfoque confesional que le caracteriza no
debe disminuir el rigor y los criterios objetivos de su metodología como disciplina del
conocimiento. La religión es un elemento social y cultural presente a lo largo de la historia y en
el momento actual. No sólo es un elemento integrante, sino ineludible, en la identidad de las
culturas, tanto en los tiempos precedentes como en los actuales. Y como tal ha de ser enseñado
y aprendido.
Si se pretende que el alumno comprenda el contexto histórico y social en el que vive, es
necesario presentar todos los elementos integrantes de dicho contexto. Si se pretende que el
alumno participe activamente en la sociedad, es necesario que conozca y desarrolle todos los
aspectos que la propia sociedad ha desarrollado. Si se pretende que el alumno adquiera los
instrumentos básicos de aprendizaje para convivir activamente en sociedad, es también
necesario que el alumno adquiera instrumentos que le permitan acceder al conocimiento
completo de todo el entorno y patrimonio que le rodea. Si se pretende que el alumno se inicie
en todas las ramas del saber científico, es preciso presentarle ese saber en todos sus ámbitos y
sin reduccionismos.
La identidad de la ERE, además de la referencia a su propia epistemología –la Teología– y de la
IDENTIDAD
referencia pedagógica que suponen sus contribuciones educativas, tiene numerosas
DE LA ERE:
implicaciones, dado que son diversos los interlocutores que se dan cita en ella. Sin pretender presupuestos
agotar esos interlocutores, vamos a presentar algunos matices desde el punto de vista legislativo, legislativos,
eclesial y sociológico que pueden contribuir también, en su conjunto, a clarificar la identidad de eclesiales y
la ERE. sociológicos
entre otras señala la tensión entre lo espiritual y lo material. «El mundo, frecuentemente sin Informe
sentirlo o expresarlo, tiene sed de ideal y de valores que vamos a llamar morales para no ofender Delors
a nadie. ¡Qué noble tarea de la educación la de suscitar en cada persona, según sus tradiciones
y sus convicciones y con pleno respeto del pluralismo, esta elevación del pensamiento y el
espíritu hasta lo universal y a una cierta superación de sí mismo! La supervivencia de la
humanidad -la Comisión lo dice midiendo las palabras- depende de ello».
Todavía una referencia más a este Informe cuando está presentando lo que serán los cuatro
pilares de la educación para el siglo XXI. Después de haber indicado el aprender a conocer, Informe
Delors:
aprender a hacer y aprender a vivir juntos, señala: «una nueva concepción más amplia de la APRENDER,
educación debería llevar a cada persona a descubrir, despertar e incrementar sus posibilidades conocer,
creativas, actualizando así el tesoro escondido en cada uno de nosotros, lo cual supone hacer, vivir
trascender una visión puramente instrumental de la educación... para considerar su función en juntos y SER
toda su plenitud, a saber, la realización de la persona que, toda ella, aprende a ser». Y añade más
adelante: «desde su primera reunión, la Comisión ha reafirmado enérgicamente un principio
fundamental: la educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente,
inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad».
Por lo demás, la enseñanza de la religión es una realidad en los países europeos. En algunas
ocasiones se hace referencia a los países europeos para argumentar que la enseñanza de la
religión no es propia de estos países. Se pone como ejemplo paradigmático a Francia. Sin
embargo, hemos de apuntar que la realidad es bien distinta: la enseñanza de la religión es una
realidad consolidada en la mayoría de los países europeos, por supuesto en Alemania, en Reino
Unido o en los países nórdicos, pero también en los países de Europa central e incluso comienza
a ser una realidad en los países del Este que han llegado a la democracia más recientemente.
2.- Presupuestos eclesiales Documento
junio 1979:
La naturaleza e identidad de la ERE católica en el sistema educativo de la sociedad española, en
el nuevo marco de la Constitución de 1978 y de los Acuerdos de 1979, se definió en un
documento de los obispos españoles publicado en junio de 1979: Orientaciones pastorales sobre
la Enseñanza Religiosa Escolar. Su legitimidad, carácter propio y contenido. Sin duda es el
documento clave para entender el alcance y sentido de la presencia de la enseñanza de la
religión católica en las escuelas primarias y secundarias desde el punto de vista de la Iglesia.
El documento se centra, en su primera parte, en fundamentar el porqué de una ERE, y lo hace
profundizando en estas razones: es una exigencia de la escuela; es un derecho de la persona y
de los padres de familia; es una parte integrada en la formación humana; es un servicio eclesial.
El documento también señala la peculiaridad de la ERE respecto a las otras disciplinas
académicas. La enseñanza religiosa debe especificar su propia identidad no sólo de cara a la
catequesis de la comunidad cristiana, sino respecto a las otras disciplinas, haciendo ver su
peculiar contribución al mundo escolar. En efecto, toda disciplina se caracteriza por un La ERE da una
acercamiento particular a la realidad, responde a cuestiones y exigencias específicas del hombre, aportación
dando una contribución original a la consecución de los objetivos generales de la educación. original a la
consecución
¿Cuál puede ser la aportación peculiar de la enseñanza religiosa en este proceso general de de los
maduración humana de la persona? La enseñanza religiosa abre al alumno, en primer lugar, a la objetivos
problemática del sentido último, profundo, de la vida: problemática inabordable desde las generales de
demás formas de aproximación propias de otras ciencias. Para responder a esta problemática la educación.
establece, además, una correspondencia interdisciplinar entre su propio saber y el saber de las
otras disciplinas. El documento aporta, finalmente, una primera síntesis del contenido básico de
la enseñanza religiosa escolar centrado en el mensaje cristiano: tal contenido consiste en una
41
presentación del mensaje y el acontecimiento cristiano que haga posible la síntesis entre la fe y
la cultura, a fin de procurar al alumno una visión cristiana de la persona, de la historia y del
mundo y abrirle desde ella a los problemas del sentido último de la vida y orientarle en ellos.
Otro documento Directorio General de Catequesis (2020) establece:
La escuela católica
309. La escuela católica busca, no en menor grado que las demás escuelas, los fines culturales y
la formación humana de la juventud. Su nota distintiva es crear un ambiente comunitario
escolástico, animado por el espíritu evangélico (...) y ordenar últimamente toda la cultura humana
según el mensaje de salvación, de suerte que quede iluminado por la fe el conocimiento que los
alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre (GE, n. 8).
312. Las razones por las que los alumnos o sus familias prefieren la escuela católica son diferentes.
Es necesario respetar el pluralismo de las opciones. Sin embargo, incluso cuando la razón de la
elección tiene que ver con la calidad del proyecto educativo, la catequesis y la enseñanza de la
religión católica han de presentarse con todo su valor cultural y pedagógico.
En el contexto actual, «esta representa en muchos casos para los estudiantes una ocasión única
de contacto con el mensaje de la fe».
314. Allí donde se da, es un servicio al hombre y una valiosa aportación al proyecto educativo de
la escuela. La dimensión religiosa es intrínseca al hecho cultural, contribuye a la formación global
de la persona y permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida159.
Es un derecho de los padres y de los alumnos recibir una formación integral, ya que el factor
religioso es una dimensión de la existencia y no puede ser descuidado en un contexto como el de
la escuela, cuyo objetivo es el desarrollo armonioso de la personalidad. La enseñanza de la religión
católica, en este sentido, tiene un gran valor educativo y sirve al desarrollo de la sociedad misma.
315. Como disciplina escolar, es necesario que la enseñanza de la religión católica presente la
misma necesidad de sistematización y de rigor que las otras asignaturas, ya que sobre todo en
este ámbito la improvisación es perjudicial y debe evitarse. Es ineludible que sus objetivos
42
concuerden con los fines propios de la institución educativa. Respecto a otras disciplinas, la
enseñanza de la religión católica está llamada a fomentar una voluntad de diálogo respetuoso y
abierto, especialmente en un momento en el que las posiciones se exacerban fácilmente hasta el
punto de conducir a violentos enfrentamientos ideológicos.
317. Es deseable que las conferencias episcopales presten una atención similar a la enseñanza de
la religión en las escuelas con miembros de diferentes confesiones cristianas, tanto cuando se
encomienda a maestros de una confesión específica como cuando los maestros no tienen una
connotación confesional. Tal enseñanza posee, en cualquier caso, un valor ecuménico cuando la
doctrina cristiana se presenta de manera genuina. En este sentido, la voluntad de diálogo, aunque
más difícil de llevar a cabo, debería inspirar también las relaciones con los nuevos movimientos
religiosos de origen cristiano y de inspiración evangélica que han surgido en los últimos tiempos.
318. Para que la enseñanza escolar de la religión católica sea fructífera, es esencial que los
profesores sean capaces de establecer una correlación entre fe y cultura, lo humano y lo religioso,
ciencia y religión, la escuela y otros organismos educativos. El compromiso del profesor es
estrictamente educativo, orientado a la maduración humana de los alumnos. Y al mismo tiempo
se exige a los maestros que sean creyentes y se comprometan a crecer personalmente en su fe,
pertenezcan a una comunidad cristiana y estén dispuestos a dar razón de su fe también a través
de sus competencias profesionales (cf. CIC, c. 804 § 2 y c. 805).
Para ello es necesario que la ERE aparezca como disciplina escolar, con la misma
exigencia de sistematicidad y rigor que las demás materias. Ha de presentar el mensaje y
acontecimiento cristiano con la misma seriedad y profundidad con que las demás disciplinas
presentan sus saberes.
No se sitúa, sin embargo, junto a ellas como algo accesorio, sino en un necesario diálogo
interdisciplinar. Este diálogo ha de establecerse, ante todo, en igual nivel en que cada disciplina
configura la personalidad del alumno. Así, la presentación del mensaje cristiano incidirá en el
modo de concebir, desde el Evangelio, el origen del mundo y el sentido de la historia, el
fundamento de los valores éticos, la función de las religiones en la cultura, el destino del hombre,
la relación con la naturaleza... La ERE, mediante este diálogo interdisciplinar, funda, potencia,
desarrolla y completa la acción educadora de la escuela.
La ERE ayuda a los alumnos creyentes a comprender mejor el mensaje cristiano en
relación con los problemas existenciales comunes a las religiones y característicos de todo ser
humano, con las concepciones de la vida más presentes en la cultura, y con los problemas
morales fundamentales en los que, hoy, la humanidad se ve envuelta. Por otra parte, los alumnos
que se encuentran en una situación de búsqueda, o afectados por dudas religiosas, podrán
descubrir gracias a la ERE qué es exactamente la fe en Jesucristo, cuáles son las respuestas de la
Iglesia a sus interrogantes, proporcionándoles así la oportunidad de reflexionar mejor sobre la
decisión a tomar.
Finalmente, cuando los alumnos no son creyentes, la ERE asume las características de un
anuncio misionero del Evangelio, en orden a una decisión de fe, que la catequesis, por su parte,
en un contexto comunitario, ayudará después a crecer y madurar.
43
formación ética y axiológica, por lo que estas cuestiones han de abordarse siempre de manera
conjunta, aunque las propuestas técnicas tengan en cuenta finalmente diversas consideraciones
pedagógicas para una y otra enseñanza.
Que la enseñanza del hecho religioso aparezca vinculada a unas tradiciones concretas no debería
ser un obstáculo. Cabe una actitud diferente: la de quien se acerca a la religión, sobre todo, por
las enseñanzas que puede darle, sin que esa aproximación signifique ninguna profesión de fe o
creencia en los principios de tal o cual religión. Y eso puede hacerse desde el más radical y
desnudo agnosticismo, como también desde una actitud religiosa que, sin embargo, no quiere
asumir tal o cual forma particular de religión. Para Occidente, quizás más para Europa, ésta sí
que es una asignatura pendiente de reconciliación consigo misma, con su tradición e historia,
con la realidad misma del ser humano.
Cuando se habla de la presencia de lo religioso en la escuela, aun siendo una presencia de la
religión confesional, en cualquiera de las religiones que tienen pactos con el Estado, no hablamos
de adoctrinamiento ni de catequesis. Sin duda, éste es uno de los presupuestos que peor ha sido
entendido en nuestro contexto cercano.
También en la propia Iglesia. Es necesario tomarse en serio que la religión en la escuela, aunque
sea confesional, no tiene como finalidad propia la catequesis, ni el adoctrinamiento, ni el
proselitismo; sus objetivos no pretenden la iniciación religiosa.
La sociedad y la escuela no deben sospechar de la contribución educadora de lo religioso. Por su
parte, la Iglesia y las religiones deben asumir el marco escolar y sus peculiaridades y ser leales
con el servicio público que ofrecen en el marco de una sociedad plural, sin servirse de la
institución escolar. Si lo religioso está en el sistema educativo, debe ser respetuoso con la
estructura, sobre todo si es pública. Es evidente que desde el sistema educativo se deben poner
las condiciones y límites a la enseñanza de las religiones, su currículo y su profesorado, su
metodología... La Administración puede solicitar la colaboración de las confesiones religiosas
para organizar la presencia de lo religioso en el sistema educativo, pero también debe exigir las
condiciones propias de la escuela y del sistema educativo a las confesiones.
Cuando hablamos de lo religioso en la escuela hablamos inevitablemente de un contenido
ético... no necesariamente alternativo a otras formas de entender la ética, pero tampoco
excluyente de lo ético. La enseñanza de la religión, por exigencia del sistema educativo y por
propia e innata exigencia, conlleva unos contenidos éticos de los que no puede ser despojada
sin desarticular la propia identidad de la experiencia religiosa. Ciertamente, todos los contenidos
éticos que están en el currículo escolar de lo religioso han de ser respetuosos y coherentes con
los valores cívicos y constitucionales. Y, sin duda, los alumnos que no quieren enseñanza de la
religión de ninguna confesión tienen también todo el derecho a una educación ética y cívica que
tampoco tiene por qué articularse como alternativa a la enseñanza de la religión. Una propuesta
acertada habría de tener en cuenta unos mínimos de contenidos de carácter religioso, axiológico
y ético, comunes y obligatorios para todos los alumnos. A partir de esos mínimos se podría
completar el currículo de cada modalidad por quien tenga las competencias, bien sea en los
niveles de Administración y jerarquía o en los de competencias centrales o autonómicas.
4.- LA LEGISLACIÓN ACTUAL
Para entender la situación actual de la Enseñanza Religiosa Escolar, puede ser útil prestar
atención, con brevedad, a las situaciones anteriores por las que ha pasado dicha enseñanza en
el sistema educativo español.
45
que establece que la Religión se incluya como área o materia en los niveles educativos como
oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para los alumnos.
• En la primera aplicación (1991), para quienes no optaban por la enseñanza confesional de
Religión, la alternativa dejaba de ser la Ética; en su lugar se preveían como alternativas
actividades de estudio referidas a las enseñanzas mínimas correspondientes. La Religión
quedaba sin evaluación.
• El Tribunal Supremo, hasta en cuatro sentencias (1994), declaró la nulidad de algunos artículos
de la LOGSE, entre los que figuraban los relativos a la alternativa de Religión y a la no evaluación
de la ERE.
• En la segunda aplicación de la LOGSE (1994) se volvió a regular, hasta hoy, la enseñanza de
Religión. La materia o área de Religión sí es evaluable, aunque sus efectos no tengan
consecuencias cuando los expedientes de los alumnos entren en concurrencia (Bachillerato). Las
alternativas no serán de repaso ni tendrán contenidos curriculares ni evaluación. En 1995 se
aprobará una Orden por la que se regulan las actividades de estudio alternativas a la enseñanza
de Religión (Sociedad, Cultura y Religión).
• La LOPEG de 1995 (Ley Orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de los Centros
Docentes: 9/1995 de 20 de noviembre) desarrollará los aspectos de participación, sin especial
incidencia en la cuestión de la ERE.
• Tras varios intentos de reforma y solución del binomio religión-alternativas, la LOCE de 2002
(Ley Orgánica de Calidad de la Educación: 10/2002 de 23 de diciembre) establecía, en su
disposición adicional segunda, un nuevo marco para la enseñanza de Religión en el sistema
educativo bajo la denominación Sociedad, Cultura y Religión: un área o asignatura con dos
modalidades, confesional y no confesional, que habrán de cursar todos los alumnos.
• Por Real Decreto 1318/2004 de 28 de mayo, se modificó el calendario de aplicación de la LOCE,
por lo que se ha visto diferida la implantación del sistema educativo aprobado por la citada Ley.
Después de un debate educativo –todavía no acabado– sobre las reformas necesarias en materia
educativa, el Gobierno aprobó, el 22 de julio de 2005, el Proyecto de LOE (Ley Orgánica de
Educación), que sustituye a la LOCE. Dicho Proyecto de Ley ha sido objeto en el Congreso de un
proceso de negociación entre diversos grupos políticos y sociales que dio lugar a un texto
enmendado en Comisión parlamentaria el 28 de noviembre de 2005. Este texto, aprobado por
el Pleno del Congreso, fue examinado (febrero de 2006) por el Senado, para volver al Congreso
y recibir la aprobación definitiva (3 de mayo de 2006). En lo que se refiere a la ERE y a su
profesorado, no hay cambios sustanciales con respecto a la situación actual.
Ley Orgánica 8/3013, de 10 de diciembre de 2013 para la mejora de la calidad educativa
(LOMCE) y la posterior legislación de desarrollo regulan la enseñanza religiosa escolar. La LOMCE
recoge la normativa relativa al área en el Capítulo III: Currículo y distribución de competencias.
Artículo 18 para primaria; Artículo 24 y 25 para secundaria; artículo 34 bis y ter para bachillerato.
En la disposición adicional 2ª. (ver Ley Orgánica). Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por
el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria. Aparece en el artículo 8.
Organización y en la Disposición adicional segunda. Enseñanzas de religión (ver RD)
• Educar al diálogo intercultural en la escuela católica. Vivir juntos para una civilización del
amor Congregación para la Educación Católica (2013)
• Carta encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común Papa Francisco (2015)
• Carta encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social Papa Francisco (2020)
• LifeComp: The European Framework for Personal, Social and Learning to Learn Key
Competence. UE (2020)
II.- QUÉ
ENSEÑAR EN EL
ÁREA DE
RELIGIÓN
CATÓLICA
50
PREÁMBULO
Las sociedades actuales conceden gran importancia a la educación que reciben sus jóvenes, en
la convicción de que de ella dependen tanto el bienestar individual como el colectivo. La
educación es el medio más adecuado para construir su personalidad, desarrollar al máximo sus
capacidades, conformar su propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad,
integrando la dimensión cognoscitiva, la afectiva y la axiológica. Para la sociedad, la educación
es el medio de transmitir y, al mismo tiempo, de renovar la cultura y el acervo de conocimientos
y valores que la sustentan, de extraer las máximas posibilidades de sus fuentes de riqueza, de
fomentar la convivencia democrática y l respeto a las diferencias individuales, de promover la
solidaridad y evitar la discriminación, con el objetivo fundamental de lograr la necesaria cohesión
social. Además, la educación es el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la
ciudadanía democrática, responsable, libre y crítica, que resulta indispensable para la
constitución de sociedades avanzadas, dinámicas y justas. Por ese motivo, una buena educación
es la mayor riqueza y el principal recurso de un país y de sus ciudadanos.
Esa preocupación por ofrecer una educación capaz de responder a las cambiantes necesidades
y a las demandas que plantean las personas y los grupos sociales no es nueva. Tanto aquéllas
como éstos han depositado históricamente en la educación sus esperanzas de progreso y de
desarrollo. La concepción de la educación como un instrumento de mejora de la condición
humana y de la vida colectiva ha sido una constante, aunque no siempre esa aspiración se haya
convertido en realidad.
El interés histórico por la educación se vio reforzado con la aparición de los sistemas educativos
contemporáneos. Esas estructuras dedicadas a la formación de los ciudadanos fueron
concebidas como instrumentos fundamentales para la construcción de los Estados nacionales,
en una época decisiva para su configuración. A partir de entonces, todos los países han prestado
una atención creciente a sus sistemas de educación y formación, con el objetivo de adecuarlos
a las circunstancias cambiantes y a las expectativas que en ellos se depositaban en cada
momento histórico. En consecuencia, su evolución ha sido muy notable, hasta llegar a poseer en
la actualidad unas características claramente diferentes de las que tenían en el momento de su
constitución.
En cada fase de su evolución, los sistemas educativos han tenido que responder a unos retos
prioritarios. En la segunda mitad del siglo XX se enfrentaron a la exigencia de hacer efectivo el
derecho de todos los ciudadanos a la educación. La universalización de la enseñanza primaria,
que ya se había alcanzado en algunos países a finales del siglo XIX, se iría completando a lo largo
51
del siguiente, incorporando además el acceso generalizado a la etapa secundaria, que pasó así a
considerarse parte integrante de la educación básica. El objetivo prioritario consistió en hacer
efectiva una escolarización más prolongada y con unas metas más ambiciosas para todos los
jóvenes de ambos sexos
En los años finales del siglo XX, el desafío consistió en conseguir que esa educación ampliamente
generalizada fuese ofrecida en unas condiciones de alta calidad, con la exigencia además de que
tal beneficio alcanzase a todos los ciudadanos. En noviembre de 1990 se reunían en París los
Ministros de Educación de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico, con objeto de abordar cómo podía hacerse efectiva una educación y una formación
de calidad para todos. El desafío era cada vez más apremiante y los responsables educativos de
los países con mayor nivel de desarrollo se aprestaron a darle una respuesta satisfactoria.
Catorce años más tarde, en septiembre de 2004, los más de sesenta ministros reunidos en
Ginebra, con ocasión de la 47.ª Conferencia Internacional de Educación convocada por la
UNESCO, demostraban la misma inquietud, poniendo así de manifiesto la vigencia del desafío
planteado en la década precedente. Si en 1990 eran los responsables de los países más
desarrollados quienes llamaban la atención acerca de la necesidad de combinar calidad con
equidad en la oferta educativa, en 2004 eran los de un número mucho más amplio de Estados,
de características y niveles de desarrollo muy diversos, quienes se planteaban la misma cuestión.
Lograr que todos los ciudadanos puedan recibir una educación y una formación de calidad, sin
que ese bien quede limitado solamente a algunas personas o sectores sociales, resulta acuciante
en el momento actual. Países muy diversos, con sistemas políticos distintos y gobiernos de
diferente orientación, se están planteando ese objetivo. España no puede en modo alguno
constituir una excepción.
La generalización de la educación básica ha sido tardía en nuestro país. Aunque la obligatoriedad
escolar se promulgó en 1857 y en 1964 se extendió desde los seis hasta los catorce años, hubo
que esperar hasta mediados de la década de los ochenta del siglo pasado para que dicha
prescripción se hiciese realidad. La Ley General de Educación de 1970 supuso el inicio de la
superación del gran retraso histórico que aquejaba al sistema educativo español. La Ley Orgánica
del Derecho a la Educación proporcionó un nuevo y decidido impulso a ese proceso de
modernización educativa, pero la consecución total de ese objetivo tuvo que esperar aún
bastantes años.
La Ley 14/1970, General de Educación y de Financiamiento de la Reforma Educativa, y la Ley
Orgánica 8/1985, reguladora del Derecho a la Educación, declaraban la educación como servicio
público. La Ley Orgánica de Educación sigue y se inscribe en esta tradición. El servicio público de
la educación considera a ésta como un servicio esencial de la comunidad, que debe hacer que la
educación escolar sea asequible a todos, sin distinción de ninguna clase, en condiciones de
igualdad de oportunidades, con garantía de regularidad y continuidad y adaptada
progresivamente a los cambios sociales. El servicio público de la educación puede ser prestado
por los poderes públicos y por la iniciativa social, como garantía de los derechos fundamentales
de los ciudadanos y la libertad de enseñanza.
En 1990, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo estableció en diez años
el período de obligatoriedad escolar y proporcionó un impulso y prestigio profesional y social a
la formación profesional que permitiría finalmente equiparar a España con los países más
avanzados de su entorno. Como consecuencia de esa voluntad expresada en la Ley, a finales del
siglo XX se había conseguido que todos los jóvenes españoles de ambos sexos asistiesen a los
centros educativos al menos entre los seis y los dieciséis años y que muchos de ellos comenzasen
antes su escolarización y la prolongasen después. Se había acortado así una distancia muy
importante con los países de la Unión Europea, en la que España se había integrado en 1986.
52
A pesar de estos logros indudables, desde mediados de la década de los noventa se viene
llamando la atención acerca de la necesidad de mejorar la calidad de la educación que reciben
nuestros jóvenes. La realización de diversas evaluaciones acerca de la reforma experimental de
las enseñanzas medias que se desarrolló en los años ochenta y la participación española en
algunos estudios internacionales a comienzos de los noventa evidenciaron unos niveles
insuficientes de rendimiento, sin duda explicables, pero que exigían una actuación decidida. En
consecuencia, en 1995 se aprobó la Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno
de los Centros Docentes, con el propósito de desarrollar y modificar algunas de las disposiciones
establecidas en la LOGSE orientadas a la mejora de la calidad. En el año 2002 se quiso dar un
paso más hacia el mismo objetivo, mediante la promulgación de la Ley Orgánica de Calidad de la
Educación.
En los comienzos del siglo XXI, la sociedad española tiene la convicción de que es necesario
mejorar la calidad de la educación, pero también de que ese beneficio debe llegar a todos los
jóvenes, sin exclusiones. Como se ha subrayado muchas veces, hoy en día se considera que la
calidad y la equidad son dos principios indisociables. Algunas evaluaciones internacionales
recientes han puesto claramente de manifiesto que es posible combinar calidad y equidad y que
no deben considerarse objetivos contrapuestos.
Ningún país puede desperdiciar la reserva de talento que poseen todos y cada uno de sus
ciudadanos, sobre todo en una sociedad que se caracteriza por el valor creciente que adquieren
la información y el conocimiento para el desarrollo económico y social. Y del reconocimiento de
ese desafío deriva la necesidad de proponerse la meta de conseguir el éxito escolar de todos los
jóvenes.
La magnitud de este desafío obliga a que los objetivos que deban alcanzarse sean asumidos no
sólo por las Administraciones educativas y por los componentes de la comunidad escolar, sino
por el conjunto de la sociedad. Por ese motivo y con el propósito de estimular un debate social
sobre la educación, con carácter previo a promover cualquier iniciativa legislativa, el Ministerio
de Educación y Ciencia publicó en septiembre de 2004 el documento que lleva por título «Una
educación de calidad para todos y entre todos», en el que se presentaban un conjunto de análisis
y diagnósticos sobre la situación educativa actual y se sometían a debate una serie de propuestas
de solución. Tanto las Comunidades Autónomas como las organizaciones representadas en los
Consejos Escolares del Estado y Autonómicos fueron invitadas formalmente a expresar su
opinión y manifestar su postura ante tales propuestas. Además, otras muchas personas,
asociaciones y grupos hicieron llegar al Ministerio de Educación y Ciencia sus reflexiones y sus
propias propuestas, que fueron difundidas por diversos medios, respondiendo así a la voluntad
de transparencia que debe presidir cualquier debate público. Como resultado de ese proceso de
debate, se ha publicado un documento de síntesis, que recoge un resumen de las contribuciones
realizadas por las distintas organizaciones, asociaciones y colectivos.
El desarrollo de este proceso de debate, que se ha prolongado durante seis meses, ha permitido
contrastar posiciones y puntos de vista, debatir acerca de los problemas existentes en el sistema
educativo español y buscar el máximo grado de acuerdo en torno a sus posibles soluciones. Este
período ha resultado fundamental para identificar los principios que deben regir el sistema PRINCIPIOS
educativo y para traducirlos en formulaciones normativas. FUNDAMENTALES
Tres son los principios fundamentales que presiden esta Ley. El primero consiste en la exigencia
de proporcionar una educación de calidad a todos los ciudadanos de ambos sexos, en todos los
niveles del sistema educativo. Ya se ha aludido al desafío que esa exigencia implica para los 1.-
sistemas educativos actuales y en concreto para el español. Tras haber conseguido que todos los Educación
de calidad
jóvenes estén escolarizados hasta los dieciséis años de edad, el objetivo consiste ahora en
mejorar los resultados generales y en reducir las todavía elevadas tasas de terminación de la
educación básica sin titulación y de abandono temprano de los estudios. Se trata de conseguir
53
que todos los ciudadanos alcancen el máximo desarrollo posible de todas sus capacidades,
individuales y sociales, intelectuales, culturales y emocionales para lo que necesitan recibir una
educación de calidad adaptada a sus necesidades. Al mismo tiempo, se les debe garantizar una
igualdad efectiva de oportunidades, prestando los apoyos necesarios, tanto al alumnado que lo
requiera como a los centros en los que están escolarizados. En suma, se trata de mejorar el nivel
educativo de todo el alumnado, conciliando la calidad de la educación con la equidad de su
reparto.
El segundo principio consiste en la necesidad de que todos los componentes de la comunidad 2.- Esfuerzo
educativa colaboren para conseguir ese objetivo tan ambicioso. La combinación de calidad y compartido de
equidad que implica el principio anterior exige ineludiblemente la realización de un esfuerzo toda la
compartido. Con frecuencia se viene insistiendo en el esfuerzo de los estudiantes. Se trata de un comunidad
principio fundamental, que no debe ser ignorado, pues sin un esfuerzo personal, fruto de una educativa
actitud responsable y comprometida con la propia formación, es muy difícil conseguir el pleno
desarrollo de las capacidades individuales. Pero la responsabilidad del éxito escolar de todo el
alumnado no sólo recae sobre el alumnado individualmente considerado, sino también sobre
sus familias, el profesorado, los centros docentes, las Administraciones educativas y, en última
instancia, sobre la sociedad en su conjunto, responsable última de la calidad del sistema
educativo.
El principio del esfuerzo, que resulta indispensable para lograr una educación de calidad, debe
aplicarse a todos los miembros de la comunidad educativa. Cada uno de ellos tendrá que realizar
una contribución específica. Las familias habrán de colaborar estrechamente y deberán
comprometerse con el trabajo cotidiano de sus hijos y con la vida de los centros docentes. Los
centros y el profesorado deberán esforzarse por construir entornos de aprendizaje ricos,
motivadores y exigentes. Las Administraciones educativas tendrán que facilitar a todos los
componentes de la comunidad escolar el cumplimiento de sus funciones, proporcionándoles los
recursos que necesitan y reclamándoles al mismo tiempo su compromiso y esfuerzo. La
sociedad, en suma, habrá de apoyar al sistema educativo y crear un entorno favorable para la
formación personal a lo largo de toda la vida. Solamente el compromiso y el esfuerzo compartido
permitirán la consecución de objetivos tan ambiciosos.
Una de las consecuencias más relevantes del principio del esfuerzo compartido consiste en la
necesidad de llevar a cabo una escolarización equitativa del alumnado. La Constitución española
reconoció la existencia de una doble red de centros escolares, públicos y privados, y la Ley
Orgánica del Derecho a la Educación dispuso un sistema de conciertos para conseguir una
prestación efectiva del servicio público y social de la educación, de manera gratuita, en
condiciones de igualdad y en el marco de la programación general de la enseñanza. Ese modelo,
que respeta el derecho a la educación y a la libertad de enseñanza, ha venido funcionando
satisfactoriamente, en líneas generales, aunque con el paso del tiempo se han manifestado
nuevas necesidades. Una de las principales se refiere a la distribución equitativa del alumnado
entre los distintos centros docentes.
Con la ampliación de la edad de escolarización obligatoria y el acceso a la educación de nuevos
grupos estudiantiles, las condiciones en que los centros desarrollan su tarea se han hecho más
complejas. Resulta, pues, necesario atender a la diversidad del alumnado y contribuir de manera
equitativa a los nuevos retos y las dificultades que esa diversidad genera. Se trata, en última
instancia, de que todos los centros, tanto los de titularidad pública como los privados
concertados, asuman su compromiso social con la educación y realicen una escolarización sin
exclusiones, acentuando así el carácter complementario de ambas redes escolares, aunque sin
perder su singularidad. A cambio, todos los centros sostenidos con fondos públicos deberán
recibir los recursos materiales y humanos necesarios para cumplir sus tareas. Para prestar el
servicio público de la educación, la sociedad debe dotarlos adecuadamente.
54
3.-
El tercer principio que inspira esta Ley consiste en un compromiso decidido con los objetivos
Compromiso
educativos planteados por la Unión Europea para los próximos años. El proceso de construcción con los
europea está llevando a una cierta convergencia de los sistemas de educación y formación, que objetivos
se ha traducido en el establecimiento de unos objetivos educativos comunes para este inicio del educativos de
siglo XXI. la Unión
Europea
La pretensión de convertirse en la próxima década en la economía basada en el conocimiento
más competitiva y dinámica, capaz de lograr un crecimiento económico sostenido, acompañado
de una mejora cuantitativa y cualitativa del empleo y de una mayor cohesión social, se ha
plasmado en la formulación de unos objetivos educativos comunes. A la vista de la evolución
acelerada de la ciencia y la tecnología y el impacto que dicha evolución tiene en el desarrollo
social, es más necesario que nunca que la educación prepare adecuadamente para vivir en la
nueva sociedad del conocimiento y poder afrontar los retos que de ello se derivan.
Es por ello por lo que en primer lugar, la Unión Europea y la UNESCO se han propuesto mejorar
la calidad y la eficacia de los sistemas de educación y de formación, lo que implica mejorar la
capacitación de los docentes, desarrollar las aptitudes necesarias para la sociedad del
conocimiento, garantizar el acceso de todos a las tecnologías de la información y la
comunicación, aumentar la matriculación en los estudios científicos, técnicos y artísticos y
aprovechar al máximo los recursos disponibles, aumentando la inversión en recursos humanos.
En segundo lugar, se ha planteado facilitar el acceso generalizado a los sistemas de educación y
formación, lo que supone construir un entorno de aprendizaje abierto, hacer el aprendizaje más
atractivo y promocionar la ciudadanía activa, la igualdad de oportunidades y la cohesión social.
En tercer lugar, se ha marcado el objetivo de abrir estos sistemas al mundo exterior, lo que exige
reforzar los lazos con la vida laboral, con la investigación y con la sociedad en general, desarrollar
el espíritu emprendedor, mejorar el aprendizaje de idiomas extranjeros, aumentar la movilidad
y los intercambios y reforzar la cooperación europea.
El sistema educativo español debe acomodar sus actuaciones en los próximos años a la
consecución de estos objetivos compartidos con sus socios de la Unión Europea. En algunos
casos, la situación educativa española se encuentra cercana a la fijada como objetivo para el final
de esta década. En otros, sin embargo, la distancia es notable. La participación activa de España
en la Unión Europea obliga a la mejora de los niveles educativos, hasta lograr situarlos en una
posición acorde con su posición en Europa, lo que exige un compromiso y un esfuerzo decidido,
DIRECCIONES
que también esta Ley asume.
COMPLEMENTARIAS
Para conseguir que estos principios se conviertan en realidad, hay que actuar en varias
direcciones complementarias. En primer lugar, se debe concebir la formación como un proceso
permanente, que se desarrolla durante toda la vida. Si el aprendizaje se ha concebido 1.-
Formación a
tradicionalmente como una tarea que corresponde sobre todo a la etapa de la niñez y la
lo largo de
adolescencia, en la actualidad ese planteamiento resulta claramente insuficiente. toda la vida
Hoy se sabe que la capacidad de aprender se mantiene a lo largo de los años, aunque cambien
el modo en que se aprende y la motivación para seguir formándose. También se sabe que las
necesidades derivadas de los cambios económicos y sociales obligan a los ciudadanos a ampliar
permanentemente su formación. En consecuencia, la atención hacia la educación de las
personas adultas se ha visto incrementada.
Fomentar el aprendizaje a lo largo de toda la vida implica, ante todo, proporcionar a los jóvenes
una educación completa, que abarque los conocimientos y las competencias básicas que
resultan necesarias en la sociedad actual, que les permita desarrollar los valores que sustentan
la práctica de la ciudadanía democrática, la vida en común y la cohesión social, que estimule en
ellos y ellas el deseo de seguir aprendiendo y la capacidad de aprender por sí mismos. Además,
55
Una última condición que debe cumplirse para permitir el logro de unos objetivos educativos 6.-
tan ambiciosos como los propuestos consiste en acometer una simplificación y una clarificación Simplificación
normativas, en un marco de pleno respeto al reparto de competencias que en materia de y clarificación
educación establecen la Constitución española y las leyes que la desarrollan. normativas
Para acceder a la universidad será necesaria la superación de una única prueba homologada a la
que podrán presentarse quienes estén en posesión del título de Bachiller.
En lo que se refiere al currículo, una de las novedades de la Ley consiste en situar la preocupación
por la educación para la ciudadanía en un lugar muy destacado del conjunto de las actividades
educativas y en la introducción de unos nuevos contenidos referidos a esta educación que, con
diferentes denominaciones, de acuerdo con la naturaleza de los contenidos y las edades de los
alumnos, se impartirá en algunos cursos de la educación primaria, secundaria obligatoria y
bachillerato. Su finalidad consiste en ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión,
análisis y estudio acerca de las características fundamentales y el funcionamiento de un régimen
democrático, de los principios y derechos establecidos en la Constitución española y en los
tratados y las declaraciones universales de los derechos humanos, así como de los valores
comunes que constituyen el sustrato de la ciudadanía democrática en un contexto global. Esta
educación, cuyos contenidos no pueden considerarse en ningún caso alternativos o sustitutorios
de la enseñanza religiosa, no entra en contradicción con la práctica democrática que debe
inspirar el conjunto de la vida escolar y que ha de desarrollarse como parte de la educación en
valores con carácter transversal a todas las actividades escolares. La nueva materia permitirá
profundizar en algunos aspectos relativos a nuestra vida en común, contribuyendo a formar a
los nuevos ciudadanos.
La formación profesional comprende un conjunto de ciclos formativos de grado medio y de grado
superior que tienen como finalidad preparar a las alumnas y alumnos para el desempeño
cualificado de las diversas profesiones, el acceso al empleo y la participación activa en la vida
social, cultural y económica. La Ley introduce una mayor flexibilidad en el acceso, así como en
las relaciones entre los distintos subsistemas de la formación profesional. Con objeto de
aumentar la flexibilidad del sistema educativo y favorecer la formación permanente, se
establecen diversas conexiones entre la educación general y la formación profesional. Especial
mención merecen las enseñanzas artísticas, que tienen como finalidad proporcionar a los
alumnos una formación artística de calidad y cuya ordenación no había sido revisada desde 1990.
La Ley regula, por una parte, las enseñanzas artísticas profesionales, que agrupan las enseñanzas
de música y danza de grado medio, así como las de artes plásticas y diseño de grado medio y de
grado superior. Por otro lado, establece las denominadas enseñanzas artísticas superiores, que
agrupan los estudios superiores de música y danza, las enseñanzas de arte dramático, las
enseñanzas de conservación y restauración de bienes culturales y los estudios superiores de
artes plásticas y diseño. Estas últimas enseñanzas tienen carácter de educación superior y su
organización se adecua a las exigencias correspondientes, lo que implica algunas peculiaridades
en lo que se refiere al establecimiento de su currículo y la organización de los centros que las
imparten.
La Ley también regula las enseñanzas de idiomas, disponiendo que serán organizadas por las
escuelas oficiales de idiomas y se adecuarán a los niveles recomendados por el Consejo de
Europa y las enseñanzas deportivas, que por primera vez se ordenan en una Ley de educación.
Por último, el título I dedica una especial atención a la educación de personas adultas, con el
objetivo de que todos los ciudadanos tengan la posibilidad de adquirir, actualizar, completar o
ampliar sus conocimientos y aptitudes para su desarrollo personal y profesional. Para ello, regula
las condiciones en que deben impartirse las enseñanzas conducentes a títulos oficiales, al tiempo
que establece un marco abierto y flexible para realizar otros aprendizajes y prevé la posibilidad
de validar la experiencia adquirida por otras vías.
A fin de garantizar la equidad, el título II aborda los grupos de alumnos que requieren una
atención educativa diferente a la ordinaria por presentar alguna necesidad específica de apoyo
educativo y establece los recursos precisos para acometer esta tarea con el objetivo de lograr su
plena inclusión e integración. Se incluye concretamente en este título el tratamiento educativo
60
Se recoge una disposición derogatoria única. Las disposiciones finales abordan, entre otros
aspectos, la modificación de la Ley Orgánica del Derecho a la Educación y de la Ley de Medidas
para la Reforma de la Función Pública, la competencia que corresponde al Estado al amparo de
la Constitución para dictar esta Ley, la competencia para su desarrollo y su carácter orgánico.
e) La formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión
social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos así como la adquisición de valores que
propicien el respeto hacia los seres vivos y los derechos de los animales y el medio ambiente, en
particular al valor de los espacios forestales y el desarrollo sostenible.
f) El desarrollo de la capacidad de los alumnos para regular su propio aprendizaje, confiar en sus
aptitudes y conocimientos, así como para desarrollar la creatividad, la iniciativa personal y el
espíritu emprendedor.
g) La formación en el respeto y reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural de España y
de la interculturalidad como un elemento enriquecedor de la sociedad.
h) La adquisición de hábitos intelectuales y técnicas de trabajo, de conocimientos científicos,
técnicos, humanísticos, históricos y artísticos, así como el desarrollo de hábitos saludables, el
ejercicio físico y el deporte.
i) La capacitación para el ejercicio de actividades profesionales, de cuidados de colaboración
social.
j) La capacitación para la comunicación en la lengua oficial y cooficial, si la hubiere, y en una o
más lenguas extranjeras.
k) La preparación para el ejercicio de la ciudadanía, para la inserción en la sociedad que le rodea
y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y
responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del
conocimiento.
l) La capacitación para garantizar la plena inserción del alumnado en la sociedad digital y el
aprendizaje de un uso seguro de los medios digitales y respetuoso con la dignidad humana, los
valores constitucionales, los derechos fundamentales y, particularmente, con el respeto y la
garantía de la intimidad individual y colectiva.
65
• Diseñado en función de los principios, la visión, los valores y las competencias definidas
en el perfil del alumnado que se desea formar, capaz de ejercer una ciudadanía activa,
responsable y comprometida en un futuro incierto.
• Que, sin producir rupturas radicales con el modelo anterior, favorezca los enfoques
multidisciplinares y las innovaciones metodológicas que favorecen la adquisición de las
competencias.
• Las destrezas se definen como la habilidad para realizar procesos y utilizar los
conocimientos existentes para obtener resultados.
• Las actitudes describen la mentalidad y la disposición para actuar o reaccionar ante las
ideas, las personas o las situaciones.
Se definen las competencias clave como: desempeños que se consideran imprescindibles para Competencias
que el alumnado pueda progresar con garantías de éxito en su itinerario formativo, y afrontar clave
los principales retos y desafíos globales y locales. Se establecen un total de 8 competencias clave:
Competencia en comunicación lingüística.
Competencia plurilingüe.
Competencia matemática y competencia en ciencia y tecnología.
Competencia digital.
Competencia personal, social y de aprender a aprender.
Competencia ciudadana.
Competencia emprendedora.
Competencia en conciencia y expresión culturales.
68
No cabe establecer una jerarquía entre las distintas competencias; todas se consideran
igualmente importantes. Tampoco hay entre ellas límites diferenciados, sino que se solapan y
entrelazan entre sí. Por otra parte, en el nuevo diseño curricular que se definirá a partir de este
perfil, ninguna de esas competencias se corresponde directa y unívocamente con una única área,
ámbito o materia, sino que todas ellas se concretan en los aprendizajes de las distintas áreas,
ámbitos o materias y, a su vez, se adquieren y desarrollan a partir de los aprendizajes que se
produzcan en dichas áreas, ámbitos o materias. Este planteamiento implica modificaciones
importantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que deberá adoptar una perspectiva
globalizadora.
69
70
Por ejemplo, dos de los descriptores operativos que se prevén para la competencia clave digital
son los siguientes:
Descriptor operativo al completar la educación primaria: Realiza búsquedas guiadas en
internet y hace uso de estrategias sencillas de tratamiento digital de la información (palabras
clave, selección de información relevante, organización de datos...) con una actitud crítica sobre
los contenidos obtenidos.
4.- Las competencias específicas.
Son los desempeños que el alumnado debe poder desplegar en actividades o en situaciones cuyo Competencias
abordaje requiere de los saberes básicos de cada materia, área o ámbito. Las competencias específicas
específicas constituyen un elemento de conexión entre, por una parte, el perfil de salida del
alumnado, y por otra, los saberes básicos de las materias, áreas o ámbitos y los criterios de
evaluación. Por tanto, las competencias específicas representan el aterrizaje de las competencias
clave y sus descriptores operativos para cada materia, área o ámbito. De hecho, la descripción
de cada competencia específica realizada en cada uno de los borradores de currículo relaciona
estas competencias específicas con las competencias clave y sus descriptores.
71
Se definen una serie de competencias específicas por materia, área o ámbito que a su vez se
concretan en criterios de evaluación y saberes básicos distribuidos por Ciclos. En educación
primaria la distribución es tres ciclos (1º y 2º, 3º y 4º y 5º y 6º). En ESO la distribución es en 2
ciclos (1º, 2º y 3º, y 4º).
Por ejemplo:
- La primera competencia específica que se recoge en el borrador de currículo de
educación primaria para la asignatura de matemáticas es: Interpretar problemas de la
vida cotidiana proporcionando una representación matemática de los mismos mediante
conceptos, herramientas y estrategias para analizar la información más relevante.
5.- Los criterios de evaluación.
Criterios de
Son los referentes que indican los niveles de desempeño esperados en el alumnado en las evaluación
situaciones o actividades a las que se refieren las competencias específicas de cada área en un
momento determinado de su proceso de aprendizaje.
Por ejemplo:
- El borrador de currículo de educación primaria define, para el primer ciclo (1º y 2º curso)
un total de 2 criterios de evaluación asociados a la primera competencia específica de
matemáticas. A saber:
o Reconocer la información contenida en problemas de la vida cotidiana
comprendiendo las preguntas planteadas a través de diferentes estrategias o
herramientas.
o Proporcionar ejemplos de representaciones problematizadas sencillas con
recursos manipulativos y gráficos que ayuden en la resolución de un problema
de la vida cotidiana.
6.- Los saberes básicos.
Saberes
Son los conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen los contenidos propios de un área básicos
o ámbito cuyo aprendizaje es necesario para la adquisición de las competencias específicas.
Estos saberes básicos (antiguos contenidos) son los que todo el alumnado, independientemente
de sus excepcionalidades, debe de adquirir. Se trata de saberes imprescindibles. Es decir, TODOS
los centros educativos deben asegurar TODOS los saberes básicos a TODO su alumnado.
Otro concepto distinto es el de "los saberes o aprendizajes deseables". Se trata de establecer
una línea clara entre la amplitud y la profundidad del currículo. El punto de inflexión entre
amplitud y profundidad lo representa los saberes básicos. A partir de estos saberes básicos, los
centros educativos deben garantizar el acceso a los saberes deseables.
7.- Las situaciones de aprendizaje.
Situaciones
Son situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones de aprendizaje
asociadas a competencias clave y competencias específicas y que contribuyen a la adquisición y
desarrollo de las mismas. Esta propuesta de situaciones representa una herramienta para
integrar los elementos curriculares de las distintas áreas mediante tareas y actividades
significativas y relevantes para resolver problemas de manera creativa y cooperativa, reforzando
la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad.
72
Constituyen un componente que, alineado con los principios del Diseño Universal de Aprendizaje
(DUA), permite aprender a aprender y sentar las bases para el aprendizaje durante toda la vida
fomentando procesos pedagógicos flexibles y accesibles que se ajusten a las necesidades, las
características y los diferentes ritmos de aprendizaje del [Link] ejemplo, para la etapa
de Infantil se afirma que:
Las situaciones de aprendizaje deben plantear un reto o problema de cierta complejidad
en función de la edad y el desarrollo del niño o la niña, cuya resolución creativa implique
la movilización de manera integrada de lo aprendido en las tres áreas en las que se
organiza la etapa, a partir de la realización de distintas tareas y actividades. Asimismo,
deben partir del planteamiento claro y preciso de los objetivos que se esperan conseguir
y cuyo logro suponga la integración de un conjunto de saberes básicos. Además, deben
proporcionarse escenarios en los que se favorezcan distintos tipos de agrupamiento,
desde el individual al trabajo en grupos, para que el alumnado pueda asumir
responsabilidades individuales, así como trabajar de manera cooperativa para afrontar
la resolución del reto planteado.
Estas situaciones favorecerán la transferencia de los aprendizajes adquiridos a la
resolución de un problema de la realidad cotidiana del niño o la niña, en función de su
progreso madurativo. En su diseño, se debe favorecer el desarrollo progresivo de un
enfoque crítico y reflexivo, así como el abordaje de aspectos relacionados con el interés
común, la sostenibilidad, el respeto a la diferencia o la convivencia, iniciándose en la
gestión de las posibles situaciones de conflicto mediante el diálogo y el consenso. De
igual modo, se deben tener en cuenta las condiciones personales, sociales o culturales deMODELOS
niños y niñas SITUACIONES
DE
Modelos situaciones de aprendizaje:APRENDIZAJE
[Link]
[Link]
Diagrama relacional entre elementos curriculares de la LOMLOE.
73
2. El segundo ciclo de esta etapa educativa será gratuito. En el marco del plan que, conforme
a lo previsto en la disposición adicional tercera de la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre,
por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, deberá establecer
el Gobierno en colaboración con las administraciones educativas, se tenderá a la progresiva
implantación del primer ciclo mediante una oferta pública suficiente y a la extensión de su
gratuidad, priorizando el acceso del alumnado en situación de riesgo de pobreza y exclusión
social y la situación de baja tasa de escolarización.
4. Con este mismo objetivo, las medidas organizativas, metodológicas y curriculares que se
adopten se regirán por los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje.
Subir
[Bloque 7: #a6]
74
5. Además, se favorecerá que niños y niñas adquieran autonomía personal y elaboren una
imagen de sí mismos positiva, equilibrada e igualitaria y libre de estereotipos discriminatorios.
7. De igual modo, sin que resulte exigible para afrontar la Educación Primaria, se podrá
favorecer una primera aproximación a la lectura y a la escritura, así como experiencias de
iniciación temprana en habilidades numéricas básicas, en las tecnologías de la información y la
comunicación, en la expresión visual y musical y en cualesquiera otras que las administraciones
educativas determinen.
Subir
[Bloque 8: #a7]
Artículo 7. Objetivos.
OBJETIVOS
La Educación Infantil contribuirá a desarrollar en los niños y las niñas las capacidades que INFANTIL
les permitan:
a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, así como sus posibilidades de acción y
aprender a respetar las diferencias.
h) Promover, aplicar y desarrollar las normas sociales que fomentan la igualdad entre
hombres y mujeres.
1. La Educación Primaria es una etapa que comprende seis cursos académicos y tiene
carácter obligatorio y gratuito.
2. Con carácter general, se cursará entre los seis y los doce años de edad y los alumnos y las
alumnas se incorporarán al primer curso de la Educación Primaria en el año natural en el que
cumplan seis años.
4. Las medidas organizativas, metodológicas y curriculares que se adopten a tal fin se regirán
por los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje.
Subir
[Bloque 7: #a6]
cuenta su proceso madurativo individual, así como los niveles de desempeño esperados para
esta etapa.
5. De igual modo, desde todas las áreas se promoverá la igualdad entre hombres y mujeres,
la educación para la paz, la educación para el consumo responsable y el desarrollo sostenible y
la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual.
10. Las lenguas oficiales se utilizarán solo como apoyo en el proceso de aprendizaje de la
lengua extranjera. En dicho proceso, se priorizará la comprensión, la expresión y la interacción
oral.
Subir
[Bloque 8: #a7]
Artículo 7. Objetivos.
OBJETIVOS
La Educación Primaria contribuirá a desarrollar en los niños y las niñas las capacidades que PRIMARIA
les permitan:
a) Conocer y apreciar los valores y las normas de convivencia, aprender a obrar de acuerdo
con ellas de forma empática, prepararse para el ejercicio activo de la ciudadanía y respetar los
derechos humanos, así como el pluralismo propio de una sociedad democrática.
d) Conocer, comprender y respetar las diferentes culturas y las diferencias entre las
personas, la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres y la no discriminación
de personas por motivos de etnia, orientación o identidad sexual, religión o creencias,
discapacidad u otras condiciones.
f) Adquirir en, al menos, una lengua extranjera la competencia comunicativa básica que les
permita expresar y comprender mensajes sencillos y desenvolverse en situaciones cotidianas.
h) Conocer los aspectos fundamentales de las Ciencias de la Naturaleza, las Ciencias Sociales,
la Geografía, la Historia y la Cultura.
k) Valorar la higiene y la salud, aceptar el propio cuerpo y el de los otros, respetar las
diferencias y utilizar la educación física, el deporte y la alimentación como medios para favorecer
el desarrollo personal y social.
l) Conocer y valorar los animales más próximos al ser humano y adoptar modos de
comportamiento que favorezcan la empatía y su cuidado.
ANEXO I
Se plantean, en primer lugar, las seis competencias específicas propias del área de Religión
Católica. Son comunes para todas las etapas, proponen gradualmente aprendizajes de carácter
cognitivo, instrumental y actitudinal; y permiten el desarrollo de las competencias clave que se
inician en la Educación Infantil. Algunas competencias específicas están centradas en la
formación de la identidad personal, cultivan las dimensiones emocionales y afectivas y
promueven que cada alumno y alumna conforme con autonomía, libertad y empatía su proyecto
vital, inspirado por la visión cristiana. Otras subrayan la dimensión social y cultural, necesaria
para el despliegue de la personalidad individual y la construcción responsable y creativa de los
entornos socioculturales desde el mensaje cristiano de inclusión y fraternidad. Y otras proponen
la visión cristiana de la vida, el conocimiento de Jesucristo y de la Iglesia, y contribuyen a una
síntesis de la fe cristiana capaz de dialogar con otros saberes y disciplinas escolares.
En tercer lugar, se proponen los saberes básicos necesarios para alcanzar la propuesta
formativa del área de Religión Católica. Estos saberes, que derivan específicamente del diálogo
de la Teología y la Pedagogía, constituyen los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios
para el logro de las competencias específicas.
tercer bloque facilita la comprensión de la tradición social y la identidad cultural para aprender
a vivir con otros, a respetar la naturaleza, construir entornos inclusivos y diversos y construir la
casa común. Todos los saberes se plantean con un sentido abierto para facilitar su adaptación al
contexto.
COMPETENCIAS
Competencias específicas
ESPECÍFICAS
Segundo ciclo
83
Criterios de evaluación
Competencia específica 1.
1.2 Reconocer hábitos básicos de relación tomando como referencia modelos cristianos y
proponiendo actitudes para la vida en la familia y en la escuela.
Competencia específica 2.
2.2 Adquirir valores de escucha y agradecimiento en sus relaciones sociales cercanas para
relacionarse con los demás de manera asertiva.
Competencia específica 3.
3.1 Propiciar espacios inclusivos y pacíficos de convivencia, tomando como ejemplo las
palabras y acciones de Jesús de Nazaret y reconociendo su importancia para la construcción de
un mundo más fraterno y compasivo.
Competencia específica 4.
4.1 Expresar en diversos lenguajes las costumbres sociales del entorno que reflejan la
vivencia de valores cristianos, mostrando respeto y aprecio.
Competencia específica 5.
84
5.1 Explorar el propio mundo imaginativo y simbólico y reconocer las propias emociones,
descubriéndolo en momentos de silencio, quietud y espacios de reflexión guiada que permita
descubrir la vida interior.
5.3 Describir las creencias y valores, propias y de otros, comunicándolas con seguridad a
través de diversos lenguajes, reconociendo el silencio y la oración como elementos de la
experiencia espiritual y religiosa.
Competencia específica 6.
6.1 Identificar a Jesús de Nazaret como el núcleo esencial del cristianismo a través de la
escucha de narraciones bíblicas y la observación de tradiciones y obras artísticas.
6.2 Distinguir las actitudes y valores propios de la vida cristiana, escuchando narraciones
de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles y apreciando las acciones de servicio en la
vida en comunidad.
6.3 Reconocer y respetar los valores, actitudes y características básicas del cristianismo y
de otras religiones.
Saberes básicos
− El valor del ser humano, con sus límites y posibilidades, como hijo de Dios.
− Relatos bíblicos y biografías de otros personajes de la cultura del entorno que ponen de
manifiesto el valor de la interioridad y la experiencia religiosa.
− Presentación de diversos relatos bíblicos que reflejen las acciones y sentimientos de Jesús
de Nazaret hacia los más necesitados.
− La oración de Jesús.
A lo largo de esta etapa, con las propuestas metodológicas y los aprendizajes del área de
Religión Católica, inspirados en la visión cristiana de la vida, se enriquece el proceso de
desarrollo personal y social de los niños y niñas: se accede a aprendizajes culturales propios de
la tradición religiosa y del entorno familiar que contribuyen a madurar la identidad; se
desarrollan aprendizajes de hábitos y valores, necesarios para la vida individual y social; y se
inician a aprendizajes vitales que dan sentido humano y cristiano a la vida, y forman parte del
necesario crecimiento interior. Estas aportaciones del currículo de Religión Católica, a la luz del
mensaje cristiano, responden a un compromiso de promoción humana con la inclusión de todos
y todas, fortalecen el poder transformador de la escuela y suponen una contribución propia a
los fines de esta etapa.
Las orientaciones metodológicas y para la evaluación del área de Religión Católica son el
conjunto de estrategias, recursos, acciones y situaciones de aprendizaje organizadas y
planificadas por el profesor o profesora, o por el equipo docente, para posibilitar el aprendizaje
del alumnado y la adquisición de las competencias específicas previstas en esta etapa. Estas
orientaciones comparten los planteamientos didácticos propios de estas edades, de las otras
áreas y las situaciones de aprendizaje que se proponen para el conjunto de la Educación Infantil.
Su programación didáctica se concretará en el ejercicio de la autonomía de los centros escolares
y constituye una oportunidad para incorporar las realidades más cercanas del contexto a la vez
que se armoniza con el proyecto educativo. Este currículo facilita su programación didáctica
como área curricular específica en el segundo ciclo de la etapa y ofrece la oportunidad de
plantearse en proyectos compartidos con otras áreas o ámbitos curriculares más globalizados.
− Acercarse con empatía a otras visiones del mundo, para la construcción de la convivencia
pacífica e inclusiva;
87
La diversidad de metodologías activas que se pueden aplicar habrán de tener en cuenta los
pasos de este itinerario pedagógico y las competencias específicas, los criterios de evaluación y
los saberes básicos, es decir, los aprendizajes esenciales de esta área. Las orientaciones
metodológicas y para la evaluación programadas armonizarán de forma coherente estos
aprendizajes que se proponen en el área de Religión Católica, las necesidades propias del
alumnado y los objetivos de etapa.
Atención
Atención personalizada personalizada
Las propuestas metodológicas del área de Religión Católica deberán favorecer experiencias
de aprendizaje de atención individualizada y trabajo cooperativo, en grupo pequeño o con todo
el grupo clase, para enriquecer los procesos afectivos y cognitivos con la participación activa de
los alumnos y alumnas en la toma de decisiones, favoreciendo el sentido de responsabilidad y
pertenencia; de esta manera se incrementa la motivación y el compromiso con su aprendizaje.
Por ello, junto a la atención personal y las orientaciones del profesorado, se propone la
realización de tareas y acciones en grupos heterogéneos promoviendo la colaboración, no la
competitividad, para desarrollar hábitos de trabajo en equipo en el aula que anticipan la vida en
entornos diversos. Este aprendizaje cooperativo contribuye a motivar y mantener la atención
del alumnado y desarrolla su autonomía personal. En concreto, el área de Religión Católica
propone valores de autonomía y libertad personal y cuidado de los otros. Entre otros recursos
para esta metodología se pueden aplicar en el aula técnicas de trabajo cooperativo formal e
informal.
Diseño universal de
Diseño Universal para el Aprendizaje aprendizaje
La metodología del área de Religión Católica tendrá en cuenta los principios del Diseño
Universal para el Aprendizaje para programar propuestas didácticas compuestas por prácticas
de aprendizaje, enseñanza y evaluación que contribuyan a enriquecer el proceso de desarrollo
integral del alumnado, promoviendo su progreso en el reconocimiento de la tradición religiosa
y cultural del entorno familiar y social, en la adquisición de hábitos y valores necesarios para su
vida, en el crecimiento interior y su autonomía personal, así como en la expresión de sus propias
emociones y experiencias de forma respetuosa y empática generando entornos inclusivos y
diversos. Se fomentan así procesos pedagógicos accesibles para todos por la diversidad de
88
estrategias y recursos, de espacios y tiempos, que se utilizan en el aula y por la adaptación del
currículo a las necesidades de los diferentes ritmos de aprendizaje. En el diseño de las
actividades de esta área se tendrá en cuenta la flexibilidad del currículo, los contextos de
enseñanza inclusivos, y la utilización de recursos accesibles para todos.
Aprendizaje basado en el
Aprendizaje basado en el juego
juego
Las propuestas metodológicas del área de Religión Católica suponen un enfoque del
aprendizaje orientado no solo al crecimiento personal, también a su desarrollo social y de
relación con el entorno; por tanto, se busca un enfoque orientado a la acción en el que los
propios alumnos y alumnas puedan ser protagonistas implicados en su proceso de aprendizaje.
Además, estos aprendizajes propios del área deberán estar conectados con el entorno familiar
y el contexto cercano para relacionarlos de manera práctica, movilizarlos y aplicarlos en su vida
cotidiana en situaciones de diversidad religiosa, personal y social. Incorporar la diversidad
cultural y religiosa propia del aula y del entorno contribuirá a despertar y fomentar el diálogo
con otros, así como el interés y la curiosidad por la diversidad de identidades personales y
sociales en las que lo religioso sea un elemento propio. Este modelo de intervención en el aula
permitirá el aprecio y el respeto por la diversidad religiosa y cultural, facilitando que el alumnado
reconozca las festividades y las manifestaciones culturales del entorno, así como otras
expresiones religiosas y artísticas propias de nuestra tradición cultural. El alumnado será
progresivamente consciente de las referencias religiosas y culturales, y podrá identificar
diferencias y semejanzas para valorar y apreciar tanto la cultura propia como la de los diferentes
pueblos y religiones.
Evaluación Evaluación
La evaluación del área de Religión Católica se realizará en los mismos términos y con los
mismos efectos de las otras áreas de la etapa. Deberá tener en cuenta todos los procesos de la
actividad pedagógica que se desarrolla en el aula y prever las herramientas e instrumentos
necesarios para observar el nivel de adquisición de las competencias específicas.
Las técnicas y estrategias para la evaluación deberán ser diversas, accesibles y adecuadas a
la diversidad del alumnado. En esta etapa la observación directa y sistemática será una
herramienta clave para la evaluación, ayudando al alumnado a que progresivamente sea
consciente de sus aprendizajes, desarrollando la metacognición desde el juego y el
autoconocimiento. Se recomiendan herramientas como las rúbricas para medir el nivel de logro
del alumnado, listas de control, escalas de valoración o cotejo y los porfolios o diarios de
aprendizaje. Estas evaluaciones pueden realizarse a partir de la observación y del análisis de
productos, de modo que tanto el profesorado como el alumnado puedan dialogar sobre el
proceso de aprendizaje, convirtiendo el mismo en un proceso orientador.
90
ANEXO II EDUCACIÓN
PRIMARIA
Religión Católica de la Educación Primaria
En este marco, la enseñanza de la Religión Católica se propone como área curricular de 1.- Contribuir a
oferta obligatoria para los centros escolares y de libre elección para las familias. Forma parte de la educación
la propuesta educativa necesaria para el pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos y integral del
alumnas. Con su identidad y naturaleza, el área de Religión Católica, en línea con los fines alumno y pleno
propios de la Educación Primaria, favorece el proceso educativo del alumnado, contribuyendo a desarrollo de
su formación integral y al pleno desarrollo de su personalidad. Propone, específicamente, su personalidad
contribuir a la autonomía personal y al proyecto vital, con libertad y responsabilidad, en diálogo 2.-Contribuir a
la autonomía
con la antropología cristiana. Responde a la necesidad de comprender y mejorar nuestra personal y al
tradición cultural, sus expresiones y significado, en contextos plurales y diversos. Y complementa proyecto vital
la necesaria educación en valores humanos y cristianos que orienta el despliegue de una con libertad y
identidad personal autónoma y asertiva y a su inserción en los entornos comunitarios de responsabilidad
pertenencia. 3.-Comprender
y mejorar
El área de Religión Católica en la escuela se caracteriza por sus contribuciones educativas nuestra
planteadas en línea con los objetivos, fines y principios generales y pedagógicos del conjunto de tradición
la etapa, también con las competencias clave. Con los aprendizajes del currículo, inspirados en cultural,
expresiones y
la antropología cristiana, se enriquece el proceso formativo de los niños y niñas, si así lo han simbología.
elegido sus familias: se accede a aprendizajes culturales propios de la tradición religiosa y del 4.- Orientar el
entorno familiar que contribuyen a madurar la identidad personal; a aprendizajes de hábitos y despliegue de
valores, necesarios para la vida individual y social; y a aprendizajes vitales que dan sentido una identidad
humano y cristiano a la vida y forman parte del necesario crecimiento interior. Estas personal
aportaciones del currículo de Religión Católica, a la luz del mensaje cristiano, responden a un autónoma y
compromiso de promoción humana con la inclusión de todos, fortalecen el poder transformador asertiva en
entornos
de la escuela y suponen una contribución propia al perfil de salida del alumnado al término de comunitarios
la enseñanza básica. de pertenencia.
El currículo del área de Religión Católica es resultado de un fecundo diálogo de la Teología,
fuente epistemológica que proporciona los saberes básicos esenciales para una formación
integral en la escuela inspirada en la visión cristiana de la vida, con otras fuentes curriculares,
especialmente la psicopedagógica, que orientan el necesario proceso educativo en la Educación
Primaria. El diseño curricular del área de Religión Católica ha tenido en cuenta el contexto global
que está viviendo la educación en las primeras décadas del siglo XXI: ha dialogado con el marco
europeo de educación en sus competencias clave de 2018 y quiere integrarse en su horizonte
de 2025, se ha dejado interpelar por la sensibilidad de los objetivos de desarrollo sostenible y la
91
Se plantean, en primer lugar, las seis competencias específicas propias del área de Religión
Católica. Son comunes para todas las etapas, proponen gradualmente aprendizajes de carácter
cognitivo, instrumental y actitudinal; y permiten el desarrollo de las competencias clave en
Educación Primaria. Algunas competencias específicas están centradas en la formación de la
identidad personal, cultivan las dimensiones emocionales y afectivas y promueven que cada
alumno y alumna conforme con autonomía, libertad y empatía su proyecto vital, inspirado por
la antropología cristiana. Otras subrayan la dimensión social y cultural, necesaria para el
despliegue de la personalidad individual y la construcción responsable y creativa de los entornos
socioculturales desde el mensaje cristiano de inclusión y fraternidad. Y otras proponen la visión
cristiana de la vida, el conocimiento de Jesucristo y de la Iglesia, y contribuyen a una síntesis de
la fe cristiana capaz de dialogar con otros saberes y disciplinas escolares.
En tercer lugar, se proponen los saberes básicos necesarios para alcanzar la propuesta
formativa del área de Religión Católica. Estos saberes, que derivan específicamente del diálogo
de la Teología y la Pedagogía, constituyen los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios
para el logro de las competencias específicas.
Competencias específicas
Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores del Perfil de salida:
CCL1, CCL3, CD1, CD4, CPSAA1, CPSAA2, CPSAA4, CPSAA5, CE2, CE3, CCEC3.
magisterio social de la Iglesia para contribuir al bien común, a la plena realización humana y a la
sostenibilidad del planeta. La adquisición de esta competencia supone haberse preparado, como
desarrollo de la autonomía e identidad personal, para el ejercicio activo de la ciudadanía y el
respeto de los derechos humanos, así como el pluralismo de las sociedades democráticas
supone valorar, desde la ética cristiana, las diferencias entre las personas y las sociedades, entre
las diferentes culturas y religiones.
Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores del Perfil de salida:
CCL2, CCL5, CP3, STEM5, CD3, CPSAA3, CC1, CC2, CC4, CE1.
Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores del Perfil de salida:
CCL1, CCL5, STEM3, CD1, CPSAA3, CC3, CC4, CE1, CCEC3.
Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores del Perfil de salida:
CCL4, CP3, CD2, CD3, CC3, CCEC1, CCEC2, CCEC4.
Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores del Perfil de salida:
CCL1, CPSAA1, CPSAA3, CPSAA5, CC3, CE2, CCEC1, CCEC3.
La comprensión de los contenidos fundamentales del mensaje cristiano, así como los de
otras tradiciones religiosas, facilitando el diálogo intercultural y la convivencia en la diversidad,
constituye un aprendizaje esencial para la educación de la ciudadanía global. Requiere que los
desarrollos de la autonomía personal y responsabilidad social se ejerzan con plena libertad y con
sano ejercicio del sentido de pertenencia. Supone el conocimiento crítico del cristianismo y de
95
las religiones en contextos de pluralidad. Propone que estas creencias y valores religiosos
puedan contribuir en el desarrollo autónomo y personal del propio proyecto vital. La relevancia
de estos conocimientos sobre religión y su presencia en la escuela, reconocida por el Consejo de
Europa, contribuye al desarrollo de las competencias clave y a la educación integral.
Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores del Perfil de salida:
CCL2, CCL3, STEM4, CD1, CPSAA4, CPSAA5, CC1, CC4, CE3, CCEC1.
Primer ciclo
Criterios de evaluación
Competencia específica 1.
1.1 Observar en los relatos y personajes bíblicos valores fundamentales del ser humano,
relacionándolas con el desarrollo de su autonomía y responsabilidad en el grupo-clase.
Competencia específica 2.
2.1 Reconocer los vínculos y relaciones con los grupos de pertenencia, comparándolos con
los de Jesús de Nazaret, identificando hábitos y principios que ayudan a generar un clima de
afectividad, respeto, solidaridad e inclusión.
Competencia específica 3.
3.1 Visualizar e identificar qué situaciones cotidianas promueven una convivencia pacífica,
a través de la escucha y análisis de relatos bíblicos, para aprender a resolver pacífica e
inclusivamente los conflictos.
Competencia específica 4.
4.2 Descubrir cómo el pueblo cristiano muestra su fe en la vida diaria en diferentes fiestas
y manifestaciones religiosas, comprendiendo el vínculo que las une al Evangelio y su
actualización en la comunidad cristiana.
Competencia específica 5.
Competencia específica 6.
6.1 Reconocer que Jesús de Nazaret es el centro del mensaje cristiano, valorando sus
aportaciones para la persona y la sociedad en entornos diversos.
6.2 Valorar la Biblia como libro sagrado y como narración del encuentro de Dios con la
humanidad, descubriendo su lugar en la comunidad cristiana y en la cultura.
Saberes básicos
− Apreciación del valor religioso y la riqueza cultural de la Navidad, Semana Santa y otras
celebraciones como expresión de la identidad cultural de nuestra sociedad.
− Análisis y expresión del mensaje cristiano en la música, las artes y otras manifestaciones
culturales y tradiciones del entorno.
− La Iglesia como familia que vive y celebra la Buena Noticia anunciada por Jesús de Nazaret.
− Gratitud hacia las personas que nos cuidan y hacia Dios Creador.
− Obras y palabras que muestran el amor de Jesús de Nazaret a todas las personas.
Segundo ciclo
Criterios de evaluación
Competencia específica 1.
98
1.2 Desarrollar sensibilidad sobre el valor de la vida y de la igual dignidad del ser humano,
y su papel en el cuidado de la naturaleza, tomando como modelo personajes bíblicos y de la
tradición cristiana.
Competencia específica 2.
2.2 Apreciar las relaciones sociales como fuente de felicidad y desarrollo personal,
tomando como punto de partida los relatos sobre la comunidad de Jesús de Nazaret, los
Apóstoles y la Iglesia, asumiendo responsabilidades en el cuidado de las personas y del planeta.
Competencia específica 3.
3.1 Colaborar y promover con los demás el análisis de situaciones que perjudican o
mejoran la convivencia y la puesta en marcha de acciones responsables que favorezcan la
construcción de un mundo más equitativo e inclusivo.
3.2 Distinguir algunos de los valores propios del cristianismo y su presentación en pasajes
de los evangelios, para aplicar la cooperación y la mediación, la resolución pacífica de conflictos
y la construcción del bien común en situaciones cercanas.
Competencia específica 4.
4.2 Observar en las celebraciones litúrgicas, los espacios sagrados y los sacramentos de la
Iglesia elementos esenciales del cristianismo, poniéndolos en relación con la vida de Jesús y la
tradición de la Iglesia.
Competencia específica 5.
5.1 Reconocer y valorar el encuentro con los demás como oportunidad para el desarrollo
de la propia interioridad, teniendo como referencia los encuentros de Jesús de Nazaret.
5.2 Identificar las virtudes y actitudes que ayudan a un crecimiento personal y espiritual, a
través del autoconocimiento y del acceso a otras experiencias de personajes de la tradición
cristiana.
Competencia específica 6.
99
6.1 Comprender la importancia de la alianza de Dios con el pueblo de Israel que tiene su
continuación en Jesucristo, y sus aportaciones sociales y culturales en la historia.
6.2 Valorar la Iglesia como comunidad que ha continuado con la misión de Jesús
resucitado, desde las primeras comunidades cristianas hasta la actualidad, reconociendo sus
celebraciones, tradiciones y contribuciones sociales.
Saberes básicos
− Toma de conciencia de la experiencia personal y del modo de relacionarnos con los demás
y con Dios.
− Relatos bíblicos que describen la vida de Jesús de Nazaret con los Apóstoles y las primeras
comunidades cristianas.
Tercer ciclo
Criterios de evaluación
Competencia específica 1.
1.1 Identificar los principios y virtudes que promueven y respetan la dignidad de todas las
personas, reflexionando sobre experiencias personales y de aula, desarrollando autonomía,
juicio crítico y responsabilidad.
Competencia específica 2.
2.1 Promover actitudes que impulsen la mejora de la convivencia y el cuidado del planeta,
conociendo y aplicando algunos principios de la ética cristiana, plasmando sus conclusiones en
diferentes soportes.
Competencia específica 3.
101
Competencia específica 4.
Competencia específica 5.
Competencia específica 6.
6.1 Comprender las consecuencias éticas y morales, personales y sociales, del mensaje de
Jesucristo para la construcción del propio sistema de valores y creencias y para la promoción del
bien común.
Saberes básicos
− Reflexión y análisis sobre las experiencias religiosas narradas en diversos relatos bíblicos o
recogidas en biografías significativas.
− El mandamiento del amor como raíz de la ética cristiana y compromiso con el bien común.
A lo largo de esta etapa, con las propuestas metodológicas y los aprendizajes del área de
Religión Católica, inspirados en la antropología cristiana, se enriquece el proceso de desarrollo
personal y social de los niños y niñas: se accede a aprendizajes culturales propios de la tradición
religiosa y del entorno familiar que contribuyen a madurar la identidad personal y cultural; se
desarrollan aprendizajes de hábitos y valores, necesarios para la vida individual y social; y a
aprendizajes vitales que dan sentido humano y cristiano a la vida, y forman parte del necesario
crecimiento interior. Estas aportaciones del currículo de Religión Católica, a la luz del mensaje
cristiano, responden a un compromiso de promoción humana con la inclusión de todos y todas,
fortalecen el poder transformador de la escuela y suponen una contribución propia al perfil de
salida del alumnado al término de esta primera etapa de la enseñanza básica.
Las orientaciones metodológicas y para la evaluación del área de Religión Católica son el
conjunto de estrategias, recursos, acciones y situaciones de aprendizaje organizadas y
planificadas por el profesor o profesora, o por el equipo docente, para posibilitar el aprendizaje
del alumnado y la adquisición de las competencias específicas previstas en esta etapa. Estas
orientaciones comparten los planteamientos didácticos propios de estas edades, de las otras
áreas y las situaciones de aprendizaje que se proponen para el conjunto de Educación Primaria.
Su programación didáctica se concretará en el ejercicio de la autonomía de los centros escolares
y constituye una oportunidad para incorporar las realidades más cercanas del contexto a la vez
que se armoniza con el proyecto educativo. Este currículo facilita su programación didáctica
como área curricular específica en el conjunto de la etapa y ofrece la oportunidad de plantearse
en proyectos compartidos con otras áreas o ámbitos curriculares más globalizados.
− Elaborar respuestas personales y sociales desde la libertad individual con pleno respeto a
las ideas de los demás, contrastadas con los principios éticos del cristianismo;
− Dialogar con otras visiones del mundo, para la construcción de la convivencia y el bien
común;
104
− Comunicar con asertividad y empatía las ideas y creencias propias utilizando con
creatividad diversos lenguajes;
La diversidad de metodologías activas que se pueden aplicar habrán de tener en cuenta los
pasos de este itinerario pedagógico y las competencias específicas, los criterios de evaluación y
los saberes básicos, es decir, los aprendizajes esenciales de esta área. Las orientaciones
metodológicas y para la evaluación programadas armonizarán de forma coherente estos
aprendizajes que se proponen en el área de Religión Católica, las necesidades propias del
alumnado, y los objetivos de etapa y el perfil de salida.
Las propuestas metodológicas del área de Religión Católica deberán favorecer experiencias
de aprendizaje de atención individualizada y trabajo cooperativo, en grupo pequeño o con todo
el grupo clase, para enriquecer los procesos cognitivos con la participación activa de los alumnos
y alumnas en la toma de decisiones, favoreciendo el sentido de responsabilidad y pertenencia;
de esta manera se incrementa la motivación y el compromiso con su aprendizaje. Por ello, junto
a la atención personal y las orientaciones del profesorado, se propone la realización de tareas y
acciones en grupos heterogéneos promoviendo la colaboración, no la competitividad, para
desarrollar hábitos de trabajo en equipo en el aula que anticipan la vida en entornos diversos.
Este aprendizaje cooperativo contribuye a motivar y mantener la atención del alumnado y
desarrolla su autonomía personal. En concreto, el área de Religión Católica propone valores de
autonomía y libertad personal y de responsabilidad social y cuidado del planeta. Entre otros
recursos para esta metodología se pueden aplicar en el aula técnicas de trabajo cooperativo
formal e informal, y el uso responsable de las tecnologías, el aprendizaje por retos, desafíos o
problemas, la utilización de webs sociales y espacios colaborativos en red.
La metodología del área de Religión Católica tendrá en cuenta los principios del Diseño
Universal para el Aprendizaje para programar propuestas didácticas compuestas por prácticas
105
Situaciones de aprendizaje
proyecto, así como los recursos necesarios. La evaluación no se plantea solo como objeto de
cuantificación, sino como instrumento de acompañamiento y de mejora.
Aprendizaje orientado a la
Aprendizaje orientado a la acción acción
Las propuestas metodológicas del área de Religión Católica suponen un enfoque del
aprendizaje orientado no solo al crecimiento personal, también a su desarrollo social y de
relación con el entorno; por tanto, se busca un enfoque orientado a la acción en el que los
propios alumnos y alumnas puedan ser protagonistas implicados en su proceso de aprendizaje.
Además, estos aprendizajes propios del área deberán estar conectados con el entorno familiar
y el contexto cercano para relacionarlos de manera práctica, movilizarlos y aplicarlos en su vida
cotidiana en situaciones de diversidad religiosa, personal y social. Incorporar la diversidad
cultural y religiosa propia del aula y del entorno contribuirá a despertar y fomentar el diálogo
con otros, así como el interés y la curiosidad por la diversidad de identidades personales y
sociales en las que lo religioso sea un elemento propio. Este modelo de intervención en el aula
permitirá el aprecio y el respeto por la diversidad religiosa y cultural, facilitando que el alumnado
reconozca las festividades y las manifestaciones culturales del entorno, así como otras
expresiones religiosas y artísticas propias de nuestra tradición cultural. El alumnado será
progresivamente consciente de las referencias religiosas y culturales, y podrá identificar
diferencias y semejanzas para valorar y apreciar tanto la cultura propia como la de los diferentes
pueblos y religiones.
Evaluación Evaluación
La evaluación del área de Religión Católica se realizará en los mismos términos y con los
mismos efectos de las otras áreas de la etapa. Deberá tener en cuenta todos los procesos de la
actividad pedagógica que se desarrolla en el aula y prever las herramientas e instrumentos
necesarios para observar el nivel de adquisición de las competencias específicas. En la medida
de lo posible, en cuanto sujetos progresivamente autónomos y gradualmente responsables de
su aprendizaje, los alumnos y alumnas han de participar en la evaluación y el proceso seguido
para la adquisición de las competencias específicas propias del área. Para ello se deberían
combinar los diferentes tipos de evaluación: la realizada por el docente, autoevaluación del
alumnado sobre sí mismo de forma que puedan tomar conciencia de su proceso de aprendizaje
y sea progresivamente más responsable de él, y coevaluación entre iguales que debe
desarrollarse en un ambiente de respeto y empatía.
107
Las técnicas y estrategias para la evaluación deberán ser diversas, accesibles y adecuadas a
la diversidad del alumnado. Se recomiendan herramientas como las rúbricas para medir el nivel
de logro del alumnado, listas de control, escalas de valoración o cotejo, y los porfolios o diarios
de aprendizaje, que constituyen soportes físicos y digitales que favorecen la recogida y
sistematización de la información del proceso de aprendizaje. Estas evaluaciones pueden
realizarse a partir de la observación del profesorado y entre iguales, de la autorreflexión, la
discusión reflexiva y del análisis de productos, de modo que tanto el profesorado como el
alumnado puedan dialogar sobre el proceso de aprendizaje, siendo el profesor o profesora quien
defina los indicadores del aprendizaje.
ANEXO I
– Competencia plurilingüe.
– Competencia digital.
– Competencia ciudadana.
108
– Competencia emprendedora.
Con este mismo objetivo, entre las competencias se han incorporado destrezas esenciales,
como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el trabajo en equipo, las destrezas de
comunicación y negociación, las destrezas analíticas, la creatividad y las destrezas
interculturales. Estas facilitan a niños y niñas el descubrimiento, el conocimiento y la
comprensión de su realidad, que abarca, entre otros, el entorno y los objetos, las organizaciones
y relaciones sociales, los distintos lenguajes para comunicar de una manera respetuosa y
creativa sus ideas, intenciones o vivencias.
Las competencias clave se ven reflejadas tanto en los diferentes elementos curriculares
como en los principios pedagógicos propios de la etapa.
El primero de esos principios es el fomento del desarrollo integral de niños y niñas. Esta
tarea exige conocer sus necesidades, intereses e inquietudes, e implica conocer también los
factores y los procesos evolutivos que configuran sus posibilidades de experimentar,
desarrollarse y aprender. Del mismo modo, dar respuesta a esas necesidades, intereses e
inquietudes, en función de su madurez y del momento vital en el que se encuentran, permite
proporcionarles las herramientas que les ayuden a desenvolverse con mayor autonomía y a
afrontar con responsabilidad los retos que puedan presentarse a corto y largo plazo. Para ello,
se tendrán en cuenta las necesidades y oportunidades individuales de cada niño o niña, así como
las de su contexto familiar y se establecerán las medidas ordinarias y extraordinarias que
garanticen su inclusión educativa.
Se recogen, a continuación, algunos de los modos en los que, desde la etapa, se contribuye
a la adquisición de las competencias clave:
Competencia plurilingüe
En esta etapa, se inicia el contacto con lenguas y culturas distintas de la familiar, fomentando
en niños y niñas las actitudes de respeto y aprecio por la diversidad lingüística y cultural, así
como el interés por el enriquecimiento de su repertorio lingüístico. Se promueven de este modo
el diálogo y la convivencia democrática.
Los niños y las niñas se inician en las destrezas lógico-matemáticas y dan los primeros pasos
hacia el pensamiento científico a través del juego, la manipulación y la realización de
experimentos sencillos. El proceso de enseñanza y aprendizaje en Educación Infantil se plantea
en un contexto sugerente y divertido en el que se estimula, desde un enfoque coeducativo, la
curiosidad de niños y niñas por entender aquello que configura su realidad, sobre todo lo que
está al alcance de su percepción y experiencia, respetando sus ritmos de aprendizaje. Con esta
finalidad, se invita a observar, clasificar, cuantificar, construir, hacerse preguntas, probar y
comprobar, para entender y explicar algunos fenómenos del entorno natural próximo, iniciarse
en el aprecio por el medioambiente y en la adquisición de hábitos saludables. Para el desarrollo
de esta competencia clave, se presta una especial atención a la iniciación temprana en
habilidades numéricas básicas, la manipulación de objetos y la comprobación de fenómenos.
Competencia digital
Se inicia, en esta etapa, el proceso de alfabetización digital que conlleva, entre otros, el
acceso a la información, la comunicación y la creación de contenidos a través de medios
digitales, así como el uso saludable y responsable de herramientas digitales. Además, el uso y la
integración de estas herramientas en las actividades, experiencias y materiales del aula pueden
contribuir a aumentar la motivación, la comprensión y el progreso en la adquisición de
aprendizajes de niños y niñas.
Resulta especialmente relevante que los niños y las niñas se inicien en el reconocimiento, la
expresión y el control progresivo de sus propias emociones y sentimientos, y avancen en la
identificación de las emociones y sentimientos de los demás, así como en el desarrollo de
actitudes de comprensión y empatía. Por otro lado, la escolarización en esta etapa supone
también el descubrimiento de un entorno diferente al familiar, en el que se experimenta la
satisfacción de aprender en sociedad, mientras se comparte la experiencia propia con otras
personas y se coopera con ellas de forma constructiva. Para ello, los niños y las niñas comienzan
a poner en marcha, de manera cada vez más eficaz, recursos personales y estrategias que los
ayudan a desenvolverse en el entorno social con progresiva autonomía y a resolver los conflictos
a través del diálogo en un contexto integrador y de apoyo.
111
Competencia ciudadana
Con el objetivo de sentar las bases para el ejercicio de una ciudadanía democrática, se
ofrecen, en esta etapa, modelos positivos que favorezcan el aprendizaje de actitudes basadas
en los valores de respeto, equidad, igualdad, inclusión y convivencia, y que ofrezcan pautas para
la resolución pacífica y dialogada de los conflictos. Se invita también a la identificación de hechos
sociales relativos a la propia identidad y cultura. Del mismo modo, se fomenta un compromiso
activo con los valores y las prácticas de la sostenibilidad y del cuidado y protección de los
animales. A tal fin, se promueve la adquisición de hábitos saludables y sostenibles a partir de
rutinas que niños y niñas irán integrando en sus prácticas cotidianas. Además, se sientan las
condiciones necesarias para crear comportamientos respetuosos con ellos mismos, con los
demás y con el medio, que prevengan conductas discriminatorias de cualquier tipo.
Competencia emprendedora
La creación y la innovación son dos factores clave para el desarrollo personal, la inclusión
social y la ciudadanía activa a lo largo de la vida. La Educación Infantil es una etapa en la que se
estimulan la curiosidad, la iniciativa, la imaginación y la disposición a indagar y a crear mediante
el juego, las actividades dirigidas o libres, los proyectos cooperativos y otras propuestas de
aprendizaje, lo cual supone una oportunidad para potenciar la autonomía y materializar las ideas
personales o colectivas. De esta manera, se asientan las bases tanto del pensamiento estratégico
y creativo, como de la resolución de problemas, y se fomenta el análisis crítico y constructivo
desde las primeras edades.
Para que los niños y las niñas construyan y enriquezcan su identidad, se fomenta en esta
etapa la expresión creativa de ideas, sentimientos y emociones a través de diversos lenguajes y
distintas formas artísticas. Asimismo, se ayuda al desarrollo de la conciencia cultural y del
sentido de pertenencia a la sociedad a través de un primer acercamiento a las manifestaciones
culturales y artísticas.
ANEXO I
clave que se espera que los alumnos y alumnas hayan desarrollado al completar esta fase de su
itinerario formativo.
El Perfil de salida es único y el mismo para todo el territorio nacional. Es la piedra angular
de todo el currículo, la matriz que cohesiona y hacia donde convergen los objetivos de las
distintas etapas que constituyen la enseñanza básica. Se concibe, por tanto, como el elemento
que debe fundamentar las decisiones curriculares, así como las estrategias y las orientaciones
metodológicas en la práctica lectiva. Debe ser, además, el fundamento del aprendizaje
permanente y el referente de la evaluación interna y externa de los aprendizajes del alumnado,
en particular en lo relativo a la toma de decisiones sobre promoción entre los distintos cursos,
así como a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.
El Perfil de salida parte de una visión a la vez estructural y funcional de las competencias
clave, cuya adquisición por parte del alumnado se considera indispensable para su desarrollo
personal, para resolver situaciones y problemas de los distintos ámbitos de su vida, para crear
nuevas oportunidades de mejora, así como para lograr la continuidad de su itinerario formativo
y facilitar y desarrollar su inserción y participación activa en la sociedad y en el cuidado de las
personas, del entorno natural y del planeta. Se garantiza así la consecución del doble objetivo
de formación personal y de socialización previsto para la enseñanza básica en el artículo 4.4 de
la LOE, con el fin de dotar a cada alumno o alumna de las herramientas imprescindibles para que
desarrolle un proyecto de vida personal, social y profesional satisfactorio. Dicho proyecto se
constituye como el elemento articulador de los diversos aprendizajes que le permitirán afrontar
con éxito los desafíos y los retos a los que habrá de enfrentarse para llevarlo a cabo.
El referente de partida para definir las competencias recogidas en el Perfil de salida ha sido
la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de 22 de mayo de 2018, relativa a las
competencias clave para el aprendizaje permanente. El anclaje del Perfil de salida a la
Recomendación del Consejo refuerza el compromiso del sistema educativo español con el
objetivo de adoptar unas referencias comunes que fortalezcan la cohesión entre los sistemas
educativos de la Unión Europea y faciliten que sus ciudadanos y ciudadanas, si así lo consideran,
puedan estudiar y trabajar a lo largo de su vida tanto en su propio país como en otros países de
su entorno.
En el Perfil, las competencias clave de la Recomendación europea se han vinculado con los
principales retos y desafíos globales del siglo XXI a los que el alumnado va a verse confrontado
y ante los que necesitará desplegar esas mismas competencias clave. Del mismo modo, se han
incorporado también los retos recogidos en el documento Key Drivers of Curricula Change in the
21st Century de la Oficina Internacional de Educación de la UNESCO, así como los Objetivos de
Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 adoptada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas en septiembre de 2015.
La vinculación entre competencias clave y retos del siglo XXI es la que dará sentido a los
aprendizajes, al acercar la escuela a situaciones, cuestiones y problemas reales de la vida
cotidiana, lo que, a su vez, proporcionará el necesario punto de apoyo para favorecer situaciones
de aprendizaje significativas y relevantes, tanto para el alumnado como para el personal
docente. Se quiere garantizar que todo alumno o alumna que supere con éxito la enseñanza
básica y, por tanto, alcance el Perfil de salida sepa activar los aprendizajes adquiridos para
responder a los principales desafíos a los que deberá hacer frente a lo largo de su vida:
– Entender los conflictos como elementos connaturales a la vida en sociedad que deben
resolverse de manera pacífica.
– Analizar de manera crítica y aprovechar las oportunidades de todo tipo que ofrece la
sociedad actual, en particular las de la cultura en la era digital, evaluando sus beneficios y riesgos
y haciendo un uso ético y responsable que contribuya a la mejora de la calidad de vida personal
y colectiva.
– Aceptar la incertidumbre como una oportunidad para articular respuestas más creativas,
aprendiendo a manejar la ansiedad que puede llevar aparejada.
– Desarrollar las habilidades que le permitan seguir aprendiendo a lo largo de la vida, desde
la confianza en el conocimiento como motor del desarrollo y la valoración crítica de los riesgos
y beneficios de este último.
La respuesta a estos y otros desafíos –entre los que existe una absoluta interdependencia–
necesita de los conocimientos, destrezas y actitudes que subyacen a las competencias clave y
son abordados en las distintas áreas, ámbitos y materias que componen el currículo. Estos
contenidos disciplinares son imprescindibles, porque sin ellos el alumnado no entendería lo que
ocurre a su alrededor y, por tanto, no podría valorar críticamente la situación ni, mucho menos,
responder adecuadamente. Lo esencial de la integración de los retos en el Perfil de salida radica
en que añaden una exigencia de actuación, la cual conecta con el enfoque competencial del
currículo: la meta no es la mera adquisición de contenidos, sino aprender a utilizarlos para
solucionar necesidades presentes en la realidad.
Estos desafíos implican adoptar una posición ética exigente, ya que suponen articular la
búsqueda legítima del bienestar personal respetando el bien común. Requieren, además,
trascender la mirada local para analizar y comprometerse también con los problemas globales.
Todo ello exige, por una parte, una mente compleja, capaz de pensar en términos sistémicos,
abiertos y con un alto nivel de incertidumbre, y, por otra, la capacidad de empatizar con aspectos
relevantes, aunque no nos afecten de manera directa, lo que implica asumir los valores de
justicia social, equidad y democracia, así como desarrollar un espíritu crítico y proactivo hacia
las situaciones de injusticia, inequidad y exclusión.
Las competencias clave que se recogen en el Perfil de salida son la adaptación al sistema
educativo español de las competencias clave establecidas en la citada Recomendación del
Consejo de la Unión Europea. Esta adaptación responde a la necesidad de vincular dichas
competencias con los retos y desafíos del siglo XXI, con los principios y fines del sistema
educativo establecidos en la LOE y con el contexto escolar, ya que la Recomendación se refiere
al aprendizaje permanente que debe producirse a lo largo de toda la vida, mientras que el Perfil
remite a un momento preciso y limitado del desarrollo personal, social y formativo del
alumnado: la etapa de la enseñanza básica.
Con carácter general, debe entenderse que la consecución de las competencias y los
objetivos previstos en la LOMLOE para las distintas etapas educativas está vinculada a la
adquisición y al desarrollo de las competencias clave recogidas en este Perfil de salida, y que son
las siguientes:
– Competencia plurilingüe.
– Competencia digital.
– Competencia ciudadana.
– Competencia emprendedora.
En cuanto a la dimensión aplicada de las competencias clave, se ha definido para cada una
de ellas un conjunto de descriptores operativos, partiendo de los diferentes marcos europeos
de referencia existentes.
Los descriptores operativos de las competencias clave constituyen, junto con los objetivos
de la etapa, el marco referencial a partir del cual se concretan las competencias específicas de
cada área, ámbito o materia. Esta vinculación entre descriptores operativos y competencias
específicas propicia que de la evaluación de estas últimas pueda colegirse el grado de
adquisición de las competencias clave definidas en el Perfil de salida y, por tanto, la consecución
de las competencias y objetivos previstos para la etapa.
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
Descriptores operativos
manera ágil con otras personas, con motivación, empatía y habilidades de comunicación y de
negociación, para llevar las ideas planteadas a la acción mediante la planificación y gestión de
proyectos sostenibles de valor social, cultural y económico-financiero.
Descriptores operativos
de que el arte y otras manifestaciones culturales pueden suponer una manera de mirar el mundo
y de darle forma.
Descriptores operativos
III.- CÓMO
ENSEÑAR EL
ÁREA DE
RELIGIÓN
CATÓLICA
1.- INTRODUCCIÓN
126
1. Relatos Bíblicos: La narración de relatos bíblicos es una actividad que nunca puede faltar en
la enseñanza de la Religión. En realidad, deberían estar presentes en todas las Unidades
Didácticas. En Infantil se adaptarán en forma de cuentos. Pero, aunque se adapten no se debe
perder la fidelidad a la Sagrada Escritura. Los relatos tienen que centrarse en los principales
hechos y personajes de la Historia de la Salvación, y especialmente en Jesús y en María. Además
del valor que tienen los relatos desde el punto de vista de la fe, contribuyen a enriquecer el
vocabulario de los alumnos y su capacidad de expresión.
5. Ejercicios de redacción: cuentos, relatos, poesía. Los ejercicios de escritura son siempre muy
útiles y contribuyen al desarrollo de las competencias clave tan importantes en estos niveles
educativos. Ya que hemos hablado antes de los relatos bíblicos, una buena estrategia es partir
de ellos para redactar historias propias, cuentos o poesías. Es un modo de estimular la
creatividad y facilita la comprensión de algunos conceptos difíciles de entender.
6. Dramatización y mímica: Es una actividad muy atractiva para los niños porque los hace
protagonistas activos. La dramatización desarrolla la capacidad de memorización, facilita la
expresión verbal y corporal, fomenta la socialización y da un conocimiento más profundo de los
temas. Normalmente una dramatización conlleva un trabajo de preparación que puede ser muy
útil para desarrollar algunos valores. La mímica o los juegos de expresión corporal son
especialmente aptos para los más pequeños. Todas estas actividades aportan un carácter lúdico
a la clase de Religión que es esencial para hacerla atractiva.
11. Juegos: Un buen porcentaje de las actividades que realizamos, especialmente en Educación
Infantil, debe ser lúdico. El juego debe ser pensado y planificado como actividad escolar y por
tanto contribuirá al aprendizaje. Es importante que alternemos otras actividades con los juegos
128
porque es una manera de motivar y de descansar que siempre tendrá éxito entre nuestros
alumnos.
Me viene en seguida la imagen de los sentidos, esas ventanas que nos abren al mundo, y que
nos sacan a dialogar y gestionar lo cotidiano, como metáfora para pensar la Biblia, la Palabra de
Dios que ha salido para hacerse libro y dejarse leer, traducir, copiar e investigar. Entonces, ¿qué
Biblia en el curriculum? UNA BIBLIA QUE
SE VEA
Una Biblia a la VISTA
Una Biblia que se vea; reconocible como libro de nuestra comunidad. Que como los evangelistas
se reconocieron en la LXX y la gran Iglesia en la Vulgata de S. Jerónimo y, después, la Iglesia La Palabra de
católica ha ido revisando esa versión de los orígenes, que también nuestros alumnos y alumnas Dios encarnada
en las palabras
se puedan reconocer en este libro. No somos una comunidad de libro; nuestra fe se fundamenta de la Palabra
en el encuentro con Jesús resucitado que se manifiesta y viene a nuestro encuentro. Pero, como impresa, en un
la Palabra se hizo carne, la Palabra se hizo texto. Una Biblia que, parafraseando a la genial Irene papiro, en un
códice, en un
Vallejo, hace posible que el infinito, el Dios de Dios y Luz de luz, se pose en un junco, en un libro, y en
papiro, y que evolucione, a la par que la cultura occidental, en el códice, el libro y, ahora, la versión digital.
versión digital; que la Palabra de Dios se haga palabra humana y que inspiración y verdad se tejan El infinito de
Dios en una
en una alianza entre autor humano y autor divino para que llegue a nosotros esa verdad que palabra
Dios quiso revelar para salvación nuestra. impresa.
Alianza entre lo
Una Biblia que en una laicidad positiva sea una "Biblia en salida", un punto de encuentro entre humano y lo
judíos y cristianos que compartimos textos sagrados; un lugar en el que celebrar con los divino.
musulmanes la venerabilidad de algunos de los protagonistas de la historia de la salvación (José,
Abraham, María o Jesús); un espacio de creación y fecundación de la cultura con aquellos que,
alejados de la fe, reconocen el valor del mensaje moral de la Biblia; la riqueza de sus relatos y la
viveza del ejemplo de sus protagonistas.
UNA BIBLIA QUE
Una Biblia con OÍDO, que se oiga SE OIGA
El autor del tercer Isaías, en un tiempo de silencio y desconcierto reconoce con cierto desespero
"hemos venido a ser un pueblo sobre el que no se pronuncia tu nombre" (Is 63, 19).
- para ser
• Demos a nuestros alumnos y alumnas una Biblia cuyas palabras puedan memorizar y memorizada
recordar en cualquier coyuntura vital;
- que suene
como
• palabras que puedan sonar como bálsamo en la dificultad: "no temas"; "hoy estarás bálsamo en
conmigo en el paraíso"; la dificultad
• palabras que les fortalezcan cuando tengan que decidir: "soy el que soy"; "el señor es mi - que
pastor, nada me falta"; fortalezca en
la toma de
• palabras que les infundan arrojo cuando se tengan que disponer para algo: "amén"; "aquí decisiones.
- que se
estoy para hacer tu voluntad"; "hágase en mi según tu palabra"; pueda
disponer
para algo
129
- que
• palabras que les permitan celebrar con alegría: ¡aleluya!; dichosa tú que has creído". permita
Demos a los alumnos y alumnas en la escuela la posibilidad de escuchar y leer muchos textos celebrar
de la Biblia. Que en la clase de religión pueda llover la Palabra de Dios que, como también con
alegría
decía Isaías "no vuelve a mí sin producir efecto, sino que hace lo que yo quiero y cumple la
orden que le doy" (Is 55, 10).;
Que esa Biblia resuene en el aula con la fuerza del coro comunitario que es la Iglesia. Que
nuestros alumnos y alumnas puedan sentir la solidaridad intergeneracional que nos mantiene
unidos a esa "nube de testigos" que constituye el capital de una Tradición narrativa que se nos
ha transmitido en la Biblia. Esa Tradición que nos ha convertido en lo que somos y que pone en
nuestras manos y también en la de nuestros alumnos y alumnas el desafío de seguir llevando la
palabra del evangelio y dando razón de su fe donde quiera que vayan (1 Pe 3, 15).
Pero que la Biblia que enseñemos el s. XXI deje oír las voces que siempre han estado ahí pero no
han tenido su oportunidad. Demos voz a las narrativas femeninas de la Biblia: matriarcas;
profetisas; las reinas; mujeres que apoyaban el ministerio público de Jesús; y mujeres con
responsabilidades en el proyecto de Pablo. Subamos el volumen de la voces disidentes de Jonás
y Rut. Y pongamos un altavoz que nos deje oír las voces de los deportados, oprimidos, enfermos
y prostitutas que se cuelan por los textos de la.
UNA BIBLIA QUE
Una Biblia que GUSTE y que SE GUSTE GUSTE Y SE GUSTE
La Biblia nos proporciona algunos textos en los que la imagen de comerse un libro resulta muy "comerse el
libro,
potente. Ezequiel, enviado a acompañar a los deportados tiene que comer y llenar su estómago saborearlo en
con el escrito enrollado que el Señor le entrega y que "estaba escrito por ambos lados con su dolor y en
lamentos, ayes de dolor y amenazas" (Ez 2, 10); a pesar del dolor que el texto rezuma, le sabe su dulzura,
para degustar
"dulce como la miel" (Ez 3, 3).
los distintos
matices: es
Para Jeremías, sin embargo, en medio de la contradicción de su ministerio en el periodo
alimento y
neobabilonio, esa misma palabra era fuego que devoraba su interior y le penetraba hasta los comida que
huesos"; como a Juan que después de comer el rollo entregado por el ángel, le pareció mil "pero llena no sólo
la cabeza
cuando lo hube comido se volvió amargo en mi estómago" (Ap 10, 10).
sino el
corazón y
Así, quienes enseñamos la Biblia estamos llamados a invitar a nuestros alumnos y alumnas a
que no es un
degustarla y distinguir los matices de su sabor. Ahora bien, tenemos que servirla en el aula como recetario de
alimento y comida. No podemos correr el riesgo de ofrecer a nuestros alumnos y alumnas un soluciones
menú bíblico que sólo llene sus cabezas de historias, personajes, citas y postulados de la teología rápidas.
fundamental. Pero tampoco, hablando de comida, podemos servir una Biblia que parezca un
recetario de soluciones rápidas e inmutables.
Nuestro curriculum bíblico debe ser formativo y educativo a partes iguales. La Biblia de la que Acceder a
les tenemos que hablar es la Palabra de un Dios que se encarna en la palabra humana desde las palabras
dentro para ser una parte del pan de vida. Pero la Biblia del curriculum tiene que ser también en de la
Palabra,
el aula "el alma de la teología" y, como ya se dijo en este foro, no hay lugar ya para una teología como
minor, una teología no ilustrada, y, mucho menos, para una teología fundamentalista. encarnación
de lo infinito
La Biblia de nuestro curriculum deberá sostener el esfuerzo de los cristianos del futuro por dar en lo finito,
razón de su fe a la altura del tiempo, la cultura y la sociedad que les toque vivir (1 Pe 3, 15). para dar
razón de la
fe.
130
Los tiempos de pandemia que hemos vivido están convirtiendo el sentido del tacto, un sentido
olvidado (Pablo Maurette) , en un sentido añorado. El tacto es una sensación externa del mundo, Valor
perfomativo
propia de la piel, pero va mucho más allá de ella: tocamos con los ojos cuando miramos a alguien; de la Palabra:
tocamos el corazón del otro cuando pronunciamos palabras suaves o tajantes. realiza eso
que
El sentido del tacto nos permite sentir el mundo, más allá de su exclusiva textura. Así, la palabra proclama,
de Dios tiene ese valor performativo que toca la realidad, la transforma y crea en ella una rompiendo el
tiempo para
realidad nueva: háganse la luz, el firmamento, los continentes... ; ¡levántate y anda!; "yo ten adentrarse en
envío a liberar"; "ya no te llamarás más abandonada"... el hoy del
mundo, como
La Biblia del curriculum tiene que mostrarse en el itinerario de la historia de salvación. La historia de
instrucción del Pentateuco como reflexión sobre la identidad de Israel en tiempos de crisis; la Salvación.
- Pentateuco
historiografía y la profecía como ilustradoras del sentido religioso impreso en los - Historiografía
acontecimientos de la historia; la sabiduría como poso del aprendizaje de los mayores de la - Profecía
comunidad; los evangelios como catequesis para el descubrimiento del Dios vivo que en Jesús, - Sabiduría
- Evangelio
además, es una mano que toca y sana, y las cartas como herramientas para consolidar y reforzar - Cartas
los vínculos de la comunidad.
Mostremos a nuestros alumnos y alumnas la tarea de los hagiógrafos como gentes dedicadas a Las texturas
pulsar la realidad para descubrir y comunicar la Palabra, esa Palabra que Jeremías decía que era de la Biblia:
"como el fuego o como un martillo que hace pedazos la roca" (Jer 23, 29). distintos
autores,
Ayudemos a nuestros alumnos y alumnas a reconocer las diferentes texturas de la Biblia: géneros
literarios,
distintos autores, diversos géneros literarios, diferentes momentos históricos y plurales momentos
teologías. Que esa educación en el tacto de las distintas texturas bíblicas contribuya a la históricos,
integración de las distintas movilidades de las que se ha hablado aquí. La Biblia es el fruto de un distintas
teologías...
viaje en el tiempo y el espacio; los oráculos, leyendas, poesías y salmos muestran el viaje interior ES UN
de los autores bíblicos ante el desafío de la realidad; y las distintas teologías bíblicas dan fe del VIAJE EN EL
diálogo de identidades de judíos y cristianos en el contexto de la interpelación cultural, religiosa TIEMPO Y
EL ESPACIO
y social a que fueron sometidos por los grandes imperios que marcaron sus destinos.
Una Biblia con cinco sentidos que como a Pi Patel, el protagonista de Vida de Pi pueda hacerles
llorar de emoción si en cualquier momento de la vida, en la soledad de una habitación de hotel
descubran un ejemplar de las Escrituras "aguardando con paciencia a saludar a aquel que lo
coge, igual de dulce y poderoso que el beso en la mejilla de una niña pequeña”.
La presentación de estos temas debe ser pensada en su mutua relación, de modo que Jesucristo
pueda mostrar toda su relevancia antropológica, no sólo como modelo sino como plenitud de lo
humano y como Alguien vivo y actual.
De cara a la selección de los temas y los contenidos, asimismo de cara a los acentos que deben
permanecer en la inteligencia y en la imaginación de los estudiantes, deberían ser tenidos en
cuenta tres criterios:
b.- La necesidad pastoral, entendida como respuesta a las cuestiones que plantea el contexto
cultural: pluralidad de religiones y el relativismo que provoca, sobre todo desde la mentalidad
actual; la diversidad de opiniones sobre Jesús desde diversos ámbitos culturales y sensibilidades;
la relación entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe; la dificultad de considerarlo como
alguien actualmente vivo y no simplemente como un modelo a seguir…
132
1.- La narración debe partir del anuncio del Reino, como Evangelio que suscita asombro y alegría,
- [Link]
a partir de la conciencia de misión (Jesús es enviado de cara a una tarea): hay que desplegar todo
del Reino
el abanico de dimensiones de esa misión, por medio de sus hechos y sus palabras, por su como
evangelio
voluntad de superar todas las barreras y exclusiones, por su encuentro con personas diversas y que suscita
las reacciones que suscita. asombro y
alegría
2.- Destacar algunas características peculiares y singulares de Jesús (autoridad, radicalidad, - 2.
llamada al seguimiento, libertad, opción por los vulnerables y despreciados…), todo lo cual se Características
peculiares de
apoya en su conciencia de filiación (la relación con el abba). Jesús
3.- El sentido de su muerte redentora, como conclusión lógica de su existencia, vivida como - 3. Muerte
entrega en favor de los otros (pro-existencia): gastar y desgastar su vida como servicio; es el redentora
modo de ir cargando con el pecado y la culpa de los demás pero sin amargura y sin deseo de como
pro-existencia
venganza sino venciendo el mal con un amor más grande (“hasta el extremo”).
4.- La resurrección (en cuanto centro del misterio pascual) como acontecimiento salvífico y
- 4.
trinitario, y como garantía de su presencia actual; es el Viviente, que reclama que ese Resurrección
acontecimiento sea prolongado en el anuncio (kerygma), celebrado en la liturgia (especialmente
en los sacramentos de iniciación), testimoniado en el compromiso (así se ofrece su conexión con
la Iglesia).
- 5. ¿QUIÉN
5.- Una mirada breve debe hacer ver el sentido de la confesión de fe y de las fórmulas ES JESÚS?
dogmáticas: por un lado, es un intento de respuesta a la pregunta “¿quién es en último término
Jesús?”; por otro lado es ocasión para mostrar la dimensión antropológica de los dogmas (Nicea
por ejemplo es una proclamación de la dignidad del ser humano y de nuestra historia).
ANTROPOLOGÍA. Dos
ANTROPOLOGIA coordenadas que subyacen a
nuestra civilización
Como transfondo cultural deben ser tenidas en cuenta fundamentalmente dos coordenadas que
subyacen a nuestra civilización: 1.- Darwinismo,
pos-darwinismo
a) la que arranca desde el darwinismo, pasando por el pos-darwinismo para desembocar en ely posthumanismo
posthumanismo, que no sólo reduce al ser humano a materia sino que difumina la diferencia
humano-animal y humano-máquina;
b) el tipo humano configurado por la sensibilidad post-moderna, que desemboca en el nuevo 2.- La
condición
individualismo (narcisismo) que reivindica caminos inexplorados de experiencias libres mediante
post-moderna
la reclamación de nuevos derechos culturales.
133
Como hilo conductor debe destacar la peculiaridad del ser humano, que tiene su raíz última en
ser la única criatura que ha sido amada por sí misma, y que se manifiesta en su capacidad
simbólica, de amar y de vivir la gratuidad.
1.- Relación creacionismo/evolucionismo y por tanto la idea teológica de la creación (de ser Creacionismo-
criatura, y por ello finito); desde aquí brotan espontáneamente las cuatro dimensiones de una Evolucionismo
ecología integral (con Dios, consigo mismo, con los otros, con la naturaleza).
2.- Imagen de Dios como base y contenido de la antropología cristiana, raíz de su ser-persona, El concepto
abierta al diálogo y a la comunión/amor, lo cual constituye al hombre como “ser del deseo”, de persona
anhelante de plenitud, en virtud de un dinamismo que brota de lo más íntimo de su ser. Su ser que surge con
el Cristianismo
creado y su ser imagen no se puede entender en su pleno sentido más que desde Cristo, el nuevo
Adán
3.- Un ser unitario, pero atravesado por tensiones y dialécticas constitutivas: cuerpo-espíritu, Un ser
finitud-transcendencia, natural-sobrenatural; en esas tensiones se puede mostrar el sentido y la unitario en
dialécticas
experiencia de la gracia así como la dimensión dramática de la existencia. constitutivas
4.- Libertad y responsabilidad: el árbol del paraíso puede ser presentado como límite Libertad y
infranqueable, pero a la vez como garantía de que hay un Amor más grande que salvaguarda responsabilidad
nuestra dignidad (ya que ningún hombre es el origen del bien y del mal).
5.- Creado como hijo y por ello inserto en la fraternidad universal de la familia humana, que Hijo en
empuja a pensar y gestar un mundo cada vez más abierto e integrador. fraternidad
universal
6.- El pecado (desde la experiencia del pecado original) y en consecuencia su vulnerabilidad y su El pecado y la
exposición a la muerte; goza de una libertad situada, en unas condiciones en las que tiene que vulnerabilidad
ser recuperada y purificada permanentemente ontológica
El Concilio Vaticano II describió a la lglesia como el “pueblo de Dios” que vive entre los pueblos Iglesia como
y las culturas de la tierra. Hunde sus raíces en la tradición judeocristiana, que ha dado pueblo de
Dios
abundantes frutos de paz y cultura a lo largo de la historia.
La Iglesia no se opone a los valores de verdad, de bien y de belleza de los que están dotados las
En
distintas regiones, naciones y continentes. Al contrario, asume todo lo que de razonable y noble permanente
hay en ellos. Y las ayuda a sacar lo mejor de sí mismas al servicio de las personas y del bien diálogo con
el mundo y
la cultura
134
La mayor parte de los cristianos son los llamados fieles laicos. Viven su fe en el seno de las laicos,
actividades ordinarias: en los trabajos y en las familias, las relaciones sociales y culturales, el ocio sacerdotes y
y el deporte. Esto quiere decir que la fe cristiana tiene importantes implicaciones sociales y consagrados
públicas. Los ministros de la Iglesia comprenden y viven su misión al servicio de todas las
personas. Y lo mismo hacen los miembros de la vida religiosa y los consagrados, cuando de
múltiples formas dan un testimonio y un servicio que contribuye tanto al bien de las personas
como a la paz y al entendimiento entre los pueblos.
Por tanto, la Iglesia no propone una religión meramente privada, al margen de la vida social, del
mundo y del progreso. Al contrario, la fe cristiana se apoya en valores del espíritu, que están en
las raíces de la cultura occidental y tienen la capacidad para desarrollar la fe en diálogo con las
otras religiones y culturas. Todo ello ha de contar con las limitaciones personales e históricas de
la presencia cristiana en la sociedad, y necesita de la educación de un buen sentido crítico (que La Iglesia
incluye la capacidad para una sana autocrítica). promueve el
despliegue de
En suma, el espíritu de familia y de fraternidad que se promueve desde la Iglesia no es un espíritu todo lo
cerrado, sino abierto a la fraternidad universal y al cuidado por la Tierra para el bien de todos, al humano, el
servicio de un verdadero humanismo integral y de una ecología igualmente integral. En un entendimiento
y el diálogo,
mundo donde el individualismo tiende a regular las relaciones entre las personas, la misión de abierta a todo
la Iglesia, como familia espiritual de los cristianos y también como institución al servicio de la tipo de
sociedad, fomenta el despliegue de todo lo humano, el entendimiento y el diálogo, la justicia y relaciones
la comprensión, desde el interior de las personas y de las familias hasta el ámbito de las sociales,
nacionales e
relaciones sociales, nacionales e internacionales. internacionales
Fe, liturgia y servicio centrado en el amor
2. Así vemos cómo la fe cristiana, en diálogo con la razón, refuerza el respeto y el cuidado por las
otras personas, los demás seres vivos y los otros seres y elementos del mundo.
La liturgia cristiana, que proclama la Palabra de Dios en la celebración de los sacramentos, educa La liturgia
el sentido de la comunidad y los vínculos que la hacen más real y profunda. Primero, entre los crea vínculos
cristianos. Al mismo tiempo, esos vínculos se extienden a otras comunidades y realidades. Y se inspiradores
proponen como cauces para una vida más plena. hacia una
vida más
La ética que surge de la fe cristiana desemboca en el espíritu de servicio y está centrada en el real y
amor, que proporciona a la vida humana la unidad, la eficacia y el acierto en las realizaciones profunda
personales, sociales y culturales. Incluyendo la doctrina social de la Iglesia, la ética cristiana
responde al anhelo de felicidad que existe en el corazón humano. Por eso mismo contribuye
amablemente a que cada persona pueda ofrecerse, como don a los otros. Y especialmente a los
más frágiles y desfavorecidos.
Para concretar un poco más en relación con el currículo, me gustaría indicar cuatro principios o
criterios que me parecen interesantes:
135 Eclesiología y clase de
Religión
1º) Por su propio desarrollo histórico, la eclesiología es un buen lugar y observatorio para perfilar
la identidad cristiana, en diálogo con las culturas. Esto es lo que hemos hecho desde el principio 1.- Una
los cristianos y vamos teniendo cada vez más experiencia, centrada e iluminada por la fe, los Iglesia
sacramentos y la caridad. Este principio de inculturación va enriqueciendo las expresiones de configuradora
nuestro mensaje y, a la vez, ampliando nuestra mente y nuestro corazón. La Iglesia vive a través de la
identidad
de las personas, en los pueblos y en las culturas, también en la cultura de la globalización y de la cristiana,
imagen, en nuestra cultura digital. abierta al
diálogo con
2º) Al mismo tiempo, la eclesiología sabe hoy de qué formas no debe presentarse el estudio de las culturas r
la Iglesia, para exponer lo que es y desea ser cada vez mejor: no es una institución distinta de los
cristianos de a pie, ni una institución que estuviera preocupada ante todo por sí misma. Como
2.- Una
bien se ha dicho, el principio de una Iglesia en salida (Francisco) se une con el de una educación Iglesia en
en salida. También la verdadera reforma en la Iglesia (Congar) pasa por la educación de la fe, salida
como contribución a la comunión eclesial y como servicio al bien común de la sociedad.
3º) El Concilio Vaticano II, que sigue siendo brújula para nuestro tiempo(Benedicto XVI), nos ha
3.- Una
ofrecido claves y pautas para presentar la Iglesia: ella da la luz que recibe de Cristo; goza, espera Iglesia "
y trabaja (cada uno desde su propia condición y vocación) en favor de todas las personas, sobre brújula para
todo las más débiles. Comparte una sabiduría que es para todos y una vida plena que ofrece a nuestro
todos. Anuncia con alegría, incluso en medio de dificultades y persecuciones, la buena noticia tiempo"
de la salvación, como semilla de fraternidad y de cuidado por el mundo creado.
4º) En el diseño del currículo, la eclesiología debería articularse con todo lo que se refiere a la
educación de la persona en su relación bipolar con la comunidad humana; por tanto, como ser
que madura en sus relaciones familiares y socioculturales. Y todo ello, en referencia tanto a las
dimensiones o competencias más cognitivas, como en las más afectivas y también en las sociales 4.- Sociedad
multicultural,
y trascendentes.
multiétnica y
La Iglesia vive en los cristianos y en el marco pluralista de nuestra sociedad. Su misión sirve a las multireligiosa.
personas y al mundo. Para su tarea educativa se apoya lógicamente en la aportación de las
ciencias humanas, desde las neurociencias hasta la psicopedagogía, como por ejemplo, la - Inteligencia
categoría de “inteligencia espiritual”. espiritual
Desde ahí (y esto implica una adecuada visión antropológica y ética) se pueden mostrar los - Unidad y
elementos que aporta el mensaje cristiano, para entender y vivir la unidad y la diversidad dentro diversidad
de la Iglesia, así como su servicio a la sociedad y al mundo, la participación de los cristianos en
el ecumenismo, el diálogo con las religiones y también con los no creyentes.
En resumen: inculturación del mensaje cristiano, Iglesia en salida, referencia a las claves del
concilio Vaticano II, centralidad bifocal o bipolar de la persona y la comunidad humana.
136
MOTIVACIÓN
En una estructura pública como es la escuela, proponer la educación ética y moral de la persona,
desde el enfoque de la Doctrina Social de la Iglesia, que forma parte del ámbito de la Teología
Moral, parece que hoy día es el modo más adecuado por su saber teórico-práctico cuyos
elementos son fundantes de la educación moral. Esta educación personal tiene reflejo intrínseco
en la vida social siempre cambiante
ESQUEMA
III. LISTA PARA ACTUAR EJE UNIFICADOR: Triple dimensión relacional de la persona, a la luz de
Jesucristo: Dios, los demás y el creado. Centralidad del trabajo (estudio) y la actividad humana.
La Civilización del Amor
DESARROLLO 1.-
HERRAMIENTAS
Hallamos las HERRAMIENTAS que son los conocimientos y destrezas que ofreceremos a nuestros
alumnos: Principios de reflexión, valores y virtudes. Criterios de juicio. Directrices de acción. El
método: ver, juzgar y actuar. Señalar que la misma DSI es un método de Evangelización. El
principio de correlación contempla tres zonas de experiencia: -antropológicas, -las de los
personajes bíblicos y -las del cristianismo vivido a lo largo de la historia. Este principio no es
propio de la DSI, sino de los especialistas GEVAERT Joseph y GIANNATELLI Roberto. Lo hemos
considerado porque es a muy apropiado para nuestro propósito por esas grandes conexiones
experienciales.
La caridad
La Caridad en la Verdad es la vía maestra, principio que articula toda la DSI. Hay que estudiar los en la verdad
8 principios. El centro lo ocupa la persona humana y el principio de solidaridad que entretejen
toda la trama. Los valores permanentes son 4, pero el Magisterio de la Iglesia ha ido
Caritas in
enriqueciendo su aportación con otros muchos, dependiendo de la situación personal y social Veritate,
cambiante con la que se quería interrelacionar. Destacar por su actualidad Caritas in veritate; Veritatis
Veritatis splendor; Laudato si y Fratelli tutti. Splendor,
Laudato si,
En el apartado de las virtudes notamos que la solidaridad se repite, siendo al mismo tiempo Fratelli Tutti
principio, valor y virtud junto a las que señalamos de Deus caritas est; Laudato si’ Caritas in
veritate; FT (teológicas, sociales, políticas, ecológicas, económicas.
137 2.- PERSONA HUMANA QUE SE
CONSTRUYE EN TODA SU
GRANDEZA
ENTRAMOS EN EL SEGUNDO ESCENARIO donde hallamos a la persona humana en toda su
grandeza. Las Enseñanzas Sociales de la Iglesia ofrecen a la persona una educación plena, según La persona
la madurez de Jesucristo. La persona está dotada de: cuerpo, alma, corazón, conciencia, humana está
inteligencia y voluntad. Gaudium et spes muestra que la estructura de la persona está formada dotada de
por la inteligencia, la conciencia, la voluntad y la FRATERNIDAD. La fraternidad nos abre el camino CUERPO,
ALMA,
para tratar Fratelli tutti. Esta educación moral tiene la finalidad de ayudar a Ser y actuar con la CORAZÓN,
libertad de los hijos de Dios: libertad de…, libertad para… CONCIENCIA,
INTELIGENCIA
El primer principio describe cuál es la dignidad de la persona: creada a imagen y semejanza de , VOLUNTAD
Dios y elevada a un fin sobrenatural, transcendente, ser inteligente y libre, sujeto de derechos y
deberes es el alma de la DSI. En Cristo ya no hay judío o griego, ni esclavo ni libre, no hay varón
ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús Gal. 3, 28. La Iglesia nunca se cansará
de defender a la persona contra toda clase de opresión y esclavitud.
Acogemos la grandeza la persona desde Dios que quiso fuera artífice -protagonista de su El hombre
madurez, soberana de sí misma. En los designios de Dios cada persona está llamada a promover artífice,
protagonista
su propio progreso, de él recibe las capacidades para ello. Por el solo esfuerzo de su inteligencia
de su
y voluntad puede crecer en humanidad, valer más,e ser más. madurez
moral
Jesucristo es el espejo donde mirarse para crecer en humanidad y ser cada vez más. Gaudium et
spes enseña que el misterio de la persona solo se esclarece en el misterio del verbo encarnado.
El Hijo de Dios con su Encarnación se ha unido a todo hombre y mujer, trabajó con manos de
hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de
hombre (GS).
Hemos de poner atención en el valor del trabajo ya que Jesús de Nazaret es el auténtico El evangelio
“Evangelio del Trabajo”, principio radical de la transformación cultural, indispensable para del Trabajo
resolver los grandes problemas del mundo.
La Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, habla y piensa en sintonía con los El evangelio
pensamientos de Dios. Quiere con un querer y voluntad de Dios. Es una mujer que ama. Vemos de la
también descrita la estructura de la persona (DCE). escucha y
del aceptar
La estructura de la persona se refuerza en diálogo con las ciencias humanas. Para S. Agustín la la voluntad
estructura humana es trinitaria, resaltando la psique humana. En este diálogo descubrimos de Dios
coincidencias con la pedagogía, psicología, ética. Tenemos el ejemplo en Abilio de Gregorio,
Rojas, Gómez y Ramírez.
Según David Lewis hay 4 llaves que abren la inteligencia. Carlos Yuste habla de la inteligencia
como una macro-estrategia y conjunto de estrategias. S. Juan Pablo II, en Fides et ratio, cita la
capacidad especulativa que es fundamental porque es la que nos introduce en la actividad Los
filosófica necesaria para la búsqueda del sentido de la vida y de las cosas, la búsqueda de la sentimientos:
philia, eros
verdad, la belleza, el bien; en definitiva, de Dios, y es que la persona participa de la inteligencia
y agapé.
de Dios por lo que puede hallarle con verdadera certeza, aunque a consecuencia del pecado esté
parcialmente oscurecida y debilitada.
Las
Los sentimientos disfrutan de facultades integradas en el Amor (DCE). El amor es una única facultades
realidad con diversas distinciones a integrar en la unicidad de la persona (alma y cuerpo): philia, para buscar
eros y agapé. Dios es Amor, fundamento teológico de la DSI. la felicidad
del otro:
Las facultades son necesarias para buscar la felicidad del otro: ser para el otro/a. Ejemplos de predilección,
facultades: predilección, pasión, unión (no fundirse, ni confundirse), comunión, universalidad, pasión,
unión,
comunión,
universalidad
, comunión
de bienes,
diálogo
orante con
138
comunión de bienes, diálogo orante con Dios. Subrayar la mística del sacramento UN solo
cuerpo.
La libertad es una propiedad de la voluntad. No existe moral sin libertad, pe ro esta necesita ser Libertad y
liberada por su fallo a la verdad y al bien. La libertad depende de la verdad que es su garantía y voluntad. No
condición. La libertad es signo de la imagen divina en la persona (VL; CV; VE). existe moral
sin libertad.
EL CAMINO A RECORRER es el de la libertad del pecado y por acumulación de los pecados
sociales o estructuras de pecado que son condicionamientos, obstáculos, absolutización de
actitudes:
A nivel teológico: aquel afán de ganancia exclusiva y aquella sed de poder que parecen
como opuestas a la voluntad divina y al bien del prójimo. Bajo algunas decisiones se encuentran
verdaderas formas de la idolatría: dinero, la clase social, tecnología, la ideología SrS.
Un camino de
Hoy día tenemos ideologías que hemos de conocer. No preguntamos ¿cuáles son? superación
hacia la
Para la superación de estos límites tenemos 3 principios correctores: La dignidad humana. La dignidad
solidaridad y la subsidiariedad. humana, la
solidaridad y
Queremos ser libres para trabajar por la justicia, el bien común (ecología integral) y el desarrollo la
integral y solidario, subrayando el parámetro interior de la persona e incluyendo el concepto de subsidiariedad.
ecología integral para dar la vuelta al modelo de desarrollo como dice el Papa Francisco en el
Pacto Educativo Global.
Y que, con nuestro esfuerzo, trabajo…, también la creación misma sea liberada de la esclavitud
de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Rm. 8, 19 -21.
En campo político: la opción por los pobres y los DDHH. 3.- UNA PERSONA QUE ACTÚA
En campo económico: la propiedad privada, su función social y el DUB, junto a otras formas de
propiedad como son el conocimiento, la técnica y el saber citados en CA.
EL TERCER ESCENARIO de nuestra trama contempla que una vez libre la persona está lista para
actuar en lo social, y aparece el principio Relación persona -sociedad. Vemos que la estructura
social también es tridimensional: Dios, los demás y el Creado.
Jesucristo es el corazón y el centro, el principio y el fin del designio amoroso de Dios sobre el
hombre y la creación. Estamos ante un nuevo paradigma, ante niveles de equilibrio interno dice
el papa Francisco: más crece la persona, más madura y se santifica, por su apertura y comunión
con estas dimensiones relacionales con las que la persona comparte destino porque obedece al
mandamiento de Dios de servir y gobernar la tierra. La participación a la Eucaristía permite la
sanación de las heridas que con frecuencia surgen en las relaciones humanas (SrS; LS’: FT).
Libre del pecado, que genera condicionamientos personales y sociales, o estructuras de pecado,
la persona está en condiciones de construir estructuras de comunión que se crean con la gracia
divina: la entrega por el bien del prójimo, que está dispuesto a perderse, en sentido evangélico,
por el otro en lugar de explotarlo, y a servirlo en lugar de oprimirlo para el propio provecho (SrS).
Estructuras
de
comunión:
139
-
RELACIÓN
CON DIOS:
Las estructuras de COMUNIÓN, en cuanto representante intérprete, interlocutora de Dios (VL),
Colaborar
son tridimensionales y concretizan unos principios: -
RELACIÓN
I. RELACIÓN CON DIOS (conversión): COLABORAR con la voluntad de Dios Encarnación y Misterio CON EL
Pascual) HERMANO:
dar la vida y
II. RELACIÓN CON EL HERMANO (caridad política): DAR LA VIDA Y SERVIR la fragilidad del prójimo servir
(DDHH y BC) -
RELACIÓN
III. RELACIÓN CON EL CREADO (conversión ecológica) SOBRIEDAD-CUIDAR la fragilidad de la casa CON LO
común y la COMUNIÓN UNIVERSAL (persona y bienes, DUB) CREADO:
conversión
Desde los Sacramentos: EUCARISTÍA, RECONCILIACIÓN Y CONFIRMACIÓN-PENTECOSTÉS- es ecológica
posible una Iglesia en salida y una clase de religión en salida. Hallamos que la centralidad del
trabajo es fundamental para la existencia humana. Siendo la persona imagen y semejanza de
Dios también ha de trabajar y descansar. El Magisterio eclesial da mucha importancia al trabajo. TRABAJO:
-Adquisición
• Por medio del trabajo la persona adquiere bienes con los que subsistir ella y su familia de bienes
• Desarrolla la creatividad, aprende, se cultiva, perfecciona, transciende -
Creatividad,
• Transforma las cosas, la sociedad, genera cultura, ciencia, tecnología… perfección y
El Papa Francisco, en Fratelli tutti, dice que la mejor ayuda que podemos dar al pobre es ayudarle trascendenci
a
a encontrar trabajo. -
Transformac
Estamos llegando al final de la trama para descubrir que el principio de solidaridad comprende ión de la
los demás principios y articula el trabajo, el amor civil, social, político, el auténtico desarrollo, el sociedad:
bien común, que construyen la “Civilización del Amor”, término que acuñó Pablo VI y que cultura,
también el Papa Francisco recupera en LS’. ciencia y
tecnología
En Fratelli tutti hallamos la realidad, el “Pueblo”, la diversidad de Pueblos abiertos sin perder la
identidad. Todavía hay que profundizar estos términos. La sentencia de Jesús que centra nuestra
labor es: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia porque el resto viene por añadidura” Mt.
6, 33.
Finalizamos este recorrido a la luz de la Esperanza cristiana que nos regala GS 39 en TIERRA
NUEVA Y CIELO NUEVO:
“Los bienes de la dignidad humana, la unión fraterna y la libertad; en una palabra, todos
los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos
propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volveremos
a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo
entregue al Padre el reino eterno y universal: "reino de verdad y de vida; reino de
santidad y gracia; reino de justicia, de amor y de paz. El reino está ya misteriosamente
presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección” GS 39 c
140
“Me pregunto si la belleza no es el camino por excelencia para encontrar a Dios. Dios es
evidentemente, verdad, bondad y belleza. Aunque si Dios es verdad, no creo que nuestros
contemporáneo, entren fácilmente por este camino (…) ¿Qué es la verdad? Somos todos Cardenal
pequeños Pilatos que se preguntan esto (…) Ahora, llegar a Dios a través de la puerta de Danneels..
lo bueno y del bien hoy es más difícil (…) Un Dios perfecto nos desanima y un Dios
verdadero nos sobrepasa. Pero si entramos por la puerta de la Belleza, cae toda
resistencia. Probad con los jóvenes. Habladles de Dios como fuente de lo verdadero, de
la gran verdad: todos duermen. Habladles de Dios como ejemplo de moralidad: se ponen
de mal humor. Pero mostradles que Dios es belleza, en su Biblia, en su creación, en el
hombre, en la pareja, en Jesús, en las obras de arte, en la historia del arte, en los iconos,
en el arte del Renacimiento, en las pequeñas iglesias románicas, mostradles la belleza de
Dios diciendo que él es la belleza misma, no afirmo que se convertirán todos, pero al
menos no habrá resistencia”.
El reto para el profesor de religión, como para cualquier cristiano, es vivir una vida Reto para
verdaderamente bella, y ayudar al alumno a encontrar la belleza que lo rodea. Ese es su mejor el profesor
recurso, por encima de cualquier técnica. de religión:
ayudar al
El desarrollo de la vida cristiana ha generado un impresionante legado cultural. El misterio de alumno a
Cristo se ha expresado en incontables manifestaciones artísticas, muchas propiciadas por los encontrar la
belleza que
sacramentos, otras debidas a prácticas devocionales, o poniendo rostro al inmenso vocabulario lo rodea.
que aporta la Sagrada Escritura; ellas han escrito el guión de un relato lleno de belleza, de verdad
y de bien.
Evangelio y arte han protagonizado una historia de amor que ha dado frutos preciosos a lo largo
de los siglos. Cuando sólo unos pocos fieles sabían leer, la Iglesia encontró vías como la imagen Evangelio y
arte a lo
artística y la música. El pueblo aprendía teología labrada en los muros de las iglesias mejor que largo de los
en un libro abierto. El arte se esposaba con la comunidad cristiana en una alianza fecunda. siglos...
Esta no es una historia del pasado. Hoy, más que nunca, el arte tiene la misión de descubrir la
belleza que hay en el mundo y mostrarla al hombre como invitación a la alegría y esperanza. La
vida cristiana no es un comportamiento moral, ni un conjunto de reglas a cumplir, sino una Buena
Noticia, una fiesta a disfrutar en la que el arte tiene un papel insustituible.
rodea. Es un anuncio celeste que refuerza lo mejor de lo que es capaz el ser humano. Traza un
camino hacia Dios que el hombre puede recorrer.
El arte es un atrio de los gentiles que interpela también a los no creyentes. Incluso los enemigos Arte como
de la Iglesia son conscientes del poder de la imagen artística para expresar el credo; la triste interpelación
práctica de la destrucción de imágenes asociada a episodios de violencia contra la fe es un buen para el
diálogo
exponente de esta realidad. Pero mucho más frecuente es la postura opuesta; multitud de
ecuménico
personas se sienten atraídas con un respeto reverencial por las obras de arte fruto de la fe, y no
rechazan explorar su significado religioso, aunque no lo compartan. Incluso hay célebres casos
de conversiones suscitadas gracias al encuentro con el arte, como el de Paul Claudel, García
Morente o Etsuro Sotoo.
Sería un reto precioso para el nuevo currículo de la asignatura de Religión Católica incorporar el Arte y
arte trasversalmente, hacerlo formar parte de cada uno de los temas a desarrollar. Podemos curriculo de
soñar con un libro de texto que se atreviera a situar el arte como columna vertebral en torno a religión.
la cual se articule el temario de Religión.
San Juan Damasceno ya escribía en el siglo VIII: Si viene un pagano y te dice: ¡Muéstrame tu fe! San Juan
Llévalo a la iglesia y enséñale la decoración con que está adornado, y explícale la serie de Damasceno.
imágenes sagradas.
En el recorrido por el arte cristiano puede leerse la historia de la comunidad eclesial y de cada
uno de nosotros. Pero para poder mostrarlo a los alumnos, primero hay que vivirlo. El profesor
de religión es el interlocutor idóneo para vivir esta aventura con sus alumnos y compartirla con
otros profesores. Porque el arte no es un producto de consumo, sino un modo concreto de
142
acercamiento a la realidad del mundo y del ser humano. En esta búsqueda, el profesor de religión
es un experto.
Si acompañamos a los jóvenes en este sendero, acabaremos cruzando muchas fronteras. Ellos Arte en
saben que el arte no se limita a la arquitectura, escultura, orfebrería o pintura. La expresión todas sus
artística alcanza la literatura, poesía, liturgia, música, fotografía, cine, diseño digital e incluso la dimensiones:
moda. Acercarlos insistentemente a cualquier forma de arte significa pregonar que el mundo es arquitectura,
bello, les abre los ojos a la belleza de su propia vida. escultura,
pintura,
Para mí fue un impacto contemplar cómo chicos y chicas de todas las edades se sumergían orfebrería,
conmovidos en el lenguaje artístico. Fui testigo de cómo el arte cristiano despertaba en ellos literatura,
inquietudes profundas sobre aspectos muy concretos de su vida. En un contexto en el que no poesía,
tienen el arte tan “a mano” como en Europa, les tocaba el corazón. liturgia,
música,
En España vivimos tan rodeados de arte que se nos olvida el valor inmenso de tener junto a fotografía,
cine, diseño
nosotros este tesoro. Me animaba una amiga a que intentase aportar algunas claves para digital, moda
trasladar esta experiencia al aula, marcar directrices para enseñar a contemplar la obra de arte.
¡Qué difícil!, necesitaría mucho más que unas líneas, y no creo que exista una receta a aplicar.
Pero me atrevería a trazar una dirección hacia la que dirigir los primeros pasos, sin pretender ser
un decálogo:
2) escoger bien la obra de arte a presentar, comenzando por la más accesible y familiar
5) situar la obra en el contexto sociocultural originario y ponerlo en diálogo con el entorno del
alumnado
6) localizar materiales que ayuden a profundizar en los significados (si no existen, prepararlos)
9) implicar activamente al alumno, animarlo a que se deje interpelar, abrazar por la obra de arte
10) Suscitar una respuesta personal. Si históricamente fue la teología la que gestó y otorgó
sentido al arte, hoy es el arte cristiano el que tantas veces nos ayuda a descifrar un mensaje
milenario que viene a iluminar nuestras vidas.
Concluyo con una frase de la Carta a los artistas de San Juan Pablo II: toda forma auténtica de
arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por
ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe, donde la vicisitud humana
encuentra su interpretación completa.
Por último, la interioridad nos remite al centro de la persona. En un mundo que nos incita a 3.- Centro
dispersarnos continuamente necesitamos un eje vertebrador; la quilla que da estabilidad al de la
persona
barco e impide que sea zarandeado a merced de las olas.
Todas las
3. La hospitalidad interior: educar la interioridad en la clase de religión asignaturas nos
encaminan
En mi opinión toda la escuela, todas las asignaturas, nos encaminan a educar la interioridad. Enhacia la
la expresión artística, la educación física, la ciencia, la literatura o la ética podemos encontrarinterioridad. La
aportaciones que nos ayuden a trabajar el mundo interior. religión debe
contribuir a la
Sin embargo, desde la perspectiva de un docente que no es profesor de religión, considero queconstrucción de
la interioridad está profundamente imbricada con esta materia. La religión aporta un ingredientela
específico y esencial en la educación del mundo interior. En concreto debe contribuir a laHOSPITALIDAD
INTERIOR
construcción de la hospitalidad interior.
1) Presentar la realidad como creación, como don. Esto supone una actitud responsable con algo
CLASE DE
que no nos pertenece. No podemos usarla a nuestro antojo, ni mucho , abusar de ella. La fe en
RELIGIÓN E
un Dios creador nos permite entender la realidad como un regalo que hay que acoger desde el INTERIORIDA
agradecimiento. Este es el fundamento de la conciencia ecológica, la sostenibilidad, desde una D
perspectiva cristiana. Y también el propio cuerpo. Tenemos que preparar una interioridad capaz 1.- La creación
como don
de acoger la realidad -la naturaleza, los acontecimientos, el propio cuerpo- y entenderla a través
2.- Cuidar del
de una narrativa, de una hermenéutica. Entonces la realidad se convierte en parábola, nos aporta
otro
significantes que aluden a un significado sagrado. 3.- Apertura a
las
2) Cuidar del otro. En el lenguaje evangélico sería “dar de comer al hambriento”. Una de las profundidades
aportaciones del cristianismo es entender al otro como prójimo, tal y como explica Jesús en la de uno mismo.
parábola del buen samaritano. Pero, ¿quién es nuestro prójimo? Por una parte, es el que tienes
cerca, pero resulta que el que tienes cerca es cualquier ser humano (oxímoron). No podemos
restringir el amor al círculo de nuestros íntimos. El evangelio nos invita a un amor universal.
Podemos cuidar de nuestra familia, de nuestros amigos… y acabar pensando que mi pueblo, mi
145
clan, mi tribu, es mejor que el de los demás. En cambio, el cristianismo propone que ese prójimo
es cualquier ser humano porque es, en el fondo, alguien próximo a mí.
Además, ese prójimo es alguien vulnerable, alguien que necesita mi ayuda. El cristianismo nos
invita a entender al otro como alguien que me necesita y a quien debo acoger en mi interior y
no un objeto del que me puedo apropiar. Alguien que interiormente tiene que ser mi huésped
porque, si no lo acojo en mi interior con sus problemas, difícilmente le podré ayudar.
La interioridad, desde una perspectiva cristiana, debe abrirse para acoger la realidad, al prójimo
y a Dios. La vida interior no nos tiene que llevar a un misticismo vacío, hueco, narcisista. Por el
contrario, nos tiene que empujar a una reconciliación con la realidad como regalo; con el otro
como prójimo, como individuo que llega en una patera pero que, en el fondo, pertenecemos a
la misma familia y me necesita; y con la dimensión espiritual, el espíritu, santuario interior donde
habita el Espíritu.
Termino con unas palabras del gran pensador Emmanuel Mounier que nos hablan de la
interioridad y critican su ausencia en nuestro mundo:
“La huida de quienes van por la vida sin haber sentido aún que no tienen tierra bajo los
pies, porque solo viven apoyados en la costumbre y arrastrados por la corriente ciega del Mounier
vivir. Viven vertidos en el cauce de las cosas, que corren y pasan sin tener tiempo para la
reflexión, para el descubrimiento de sí mismos, de su función y su puesto en el mundo.
No ha penetrado en su interioridad y, por ello, no se conocen y al no reconocerse,
navegan sin brújula por el mundo”.
IV.- EL
PROFESORADO
DE RELIGIÓN
CATOLICA
147
IDENTIDAD Y
MISIÓN DEL
PROFESOR DE
RELIGIÓN
CATÓLICA
149