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Mitos Completo

El mito es una creencia valiosa para una comunidad que ofrece explicaciones sobre fenómenos naturales y la vida de los antepasados, y está íntimamente ligado a la religión y la magia. Existen diferentes tipos de mitos, como los teogónicos, cosmogónicos, etiológicos, escatológicos, morales y de fundación, que abordan temas como la creación del mundo, el origen de los dioses y el fin del mundo. Los mitos se han transmitido a lo largo de la historia a través de relatos orales y escritos, influyendo en la cultura y el vocabulario contemporáneo.

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Mitos Completo

El mito es una creencia valiosa para una comunidad que ofrece explicaciones sobre fenómenos naturales y la vida de los antepasados, y está íntimamente ligado a la religión y la magia. Existen diferentes tipos de mitos, como los teogónicos, cosmogónicos, etiológicos, escatológicos, morales y de fundación, que abordan temas como la creación del mundo, el origen de los dioses y el fin del mundo. Los mitos se han transmitido a lo largo de la historia a través de relatos orales y escritos, influyendo en la cultura y el vocabulario contemporáneo.

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¿Qué es un mito?

Los antiguos griegos creían que los dioses y diosas, muy semejantes a los hombres corrientes,
aunque dotados de poderes mágicos, eran los responsables de las cosas prodigiosas que
ocurrían en el mundo. Contaban relatos sobre cómo los seres divinos vencieron a los
monstruos que habitaban originalmente la Tierra y acerca de héroes que llevaron a cabo
hazañas maravillosas.

Según el diccionario, el mito es la creencia o noción valiosas para una comunidad humana
determinada que la conserva y transmite. Bajo la forma de un relato, el mito ofrece una
explicación de fenómenos naturales o evoca supuestos episodios de la vida de los antepasados.
Los mitos son casi siempre dramáticos y sagrados: forman parte integrante de la religión y de la
magia, cuyos símbolos utilizan. Permiten al hombre situarse en el tiempo, unirse al pasado y al
futuro. Por lo tanto el mundo mítico está íntimamente ligado al real. Los seres míticos rigen con
frecuencia los fenómenos naturales, cuyas víctimas o beneficiarios son los hombres; a veces,
los propios fenómenos naturales han sido erigidos en seres míticos. Los mitos tranquilizan al
hombre al afirmar su pertenencia a una realidad continua. Pero también son la emanación de
una sociedad y llevan las huellas de sus estructuras, que a su vez legitiman.

En realidad, el mundo de los mitos no obedece a reglas fijas: las cosas, los animales, cualquier
ser puede estar animado, pueden realizarse todas las metamorfosis; un solo ser, una sola cosa
puede revestir múltiples formas. A veces, estos múltiples relatos se organizan, se integran en
un conjunto mitológico. Todos estos relatos aparecen como sucedidos en épocas pasadas, las
cuales en la mayoría de las sociedades de tipo arcaico, se sitúan tan sólo dos o tres
generaciones atrás. De hecho, los mitos siempre aparecen como subyacentes al mundo
material, pues los seres míticos continúan actuando para los contemporáneos, por ejemplo
produciendo las tempestades, la lluvia, etc. Aparte de esta acción permanente, los mismos
hombres perpetúan los mitos gracias al rito. Con ocasión de las grandes fiestas, los mitos son
representados por miembros de la sociedad, que mantienen de este modo su actualidad. A
través de ello, el grupo social toma conciencia de su perennidad. La imitación de los
antepasados proporciona una justificación y tranquiliza los ánimos, unido a que el mito
proporciona también una explicación coherente de la realidad.

La diferencia entre mito y cuento está en que el mito se define por su connotación religiosa.
Esta connotación religiosa hace que puedan resultar verdaderos para la persona que cree en
ellos aunque éstos sean inverosímiles. Los mitos tienen una estructura de cuento (principio,
nudo, desenlace y final). Los personajes suelen ser o dioses o héroes que sobrepasan el
carácter de lo humano, y se enfrentan a situaciones sobrehumanas. Los mitos clásicos (griegos
y latinos) tienen un fuerte carácter antropomórfico (comportamientos muy humanos). Otra
diferencia con los cuentos es que los mitos tratan temas como la Cosmogonía (creación del
mundo), Teogonía (nacimiento de los dioses), Escatología (referidos al fin del mundo o a la
muerte), temas que no tratan los cuentos.

Los mitos tienen un carácter ritual y simbólico. En un cuento no hay exigencia de creer en él,
pero en los mitos la sociedad cree en ellos. Los mitos se transmiten de generación en
generación, y es a partir del siglo V a.C. cuando se empieza a cuestionar la veracidad de los
mitos, tras la aparición de los filósofos, que lo cuestionan todo. A partir de este siglo el mito
cada vez es un tema más literario. Los romanos, al haber heredado los mitos de los griegos, casi
no creían en ellos.

Todo orden social conocido hasta el presente se mantiene unido por un sistema de mitos.
Ninguna sociedad puede conservar una cierta estabilidad, a menos que los mitos sobre los que
descansa -el mito del poder, de la libertad, de la ley, etc.- permanezcan como valores
fundamentales para el hombre. En ellos el rito desempeña un papel muy importante, puesto
que, merced a la constante repetición que le es propia, la fácil asociación de ideas llega a
inculcar un sentido de rectitud así como de inevitabilidad. El proceder rítmico armoniza
emocionalmente al individuo atrayéndole a las ideas correspondientes. El rito y la ceremonia se
graban sin necesidad de explicación, de razonamiento. Transmiten una sensación de verdades
más amplias, cuya sensación jamás puede ser plenamente experimentada o comprendida por
los individuos. "La Iglesia", "el Estado", "la ley" y "Dios" pueden parecer lejanas abstracciones;
pero, en cambio, los ritos de la Iglesia, la coronación del rey, la investidura del presidente, el
protocolo de los tribunales, la comitiva hacia la tumba o el altar, parecen acercar a los hombres
estas cosas invisibles e incluso dar corporeidad a su propia esencia.

Clases De Mitos

Se distinguen varias clases de mitos:

a) Mitos teogónicos:

Relatan el origen y la historia de los dioses. Por ejemplo, Atenea surgiendo armada de la cabeza
de Zeus. A veces, en las sociedades de tipo arcaico, los dioses no son preexistentes al hombre.
Por el contrario, frecuentemente los hombres pueden transformarse en cosas, en animales y
en dioses. Los dioses no siempre son tratados con respeto: están muy cercanos a los hombres y
pueden ser héroes o víctimas de aventuras parecidas a las de los hombres.

b) Mitos cosmogónicos:

Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que
existe mayor cantidad. A menudo, la tierra, se considera como originada de un océano
primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función
determinante en esta creación; en este caso tales gigantes, que son semidioses, constituyen la
primera población de la tierra. Por su parte, el hombre puede ser creado a partir de cualquier
materia, guijarro o puñado de tierra, a partir de un animal, de una planta o de un árbol. Los
dioses le enseñan a vivir sobre la tierra. En algunos relatos, como el primer capítulo del Génesis
bíblico, la creación del mundo procede de la nada (creatio ex nihilo). Los mitos egipcios,
australianos, griegos y mayas también hablan de la creación a partir de la nada. En la mayoría
de estos mitos, las deidades son todopoderosas. La divinidad puede permanecer en el primer
plano y convertirse en el centro de la vida religiosa, como con los judíos, o puede retirarse y
llegar a ser una divinidad distante o periférica, como en los mitos de los aborígenes
australianos, griegos y mayas.

c) Mitos etiológicos:
Explican el origen de los seres y de las cosas; intentan dar una explicación a las peculiaridades
del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la
apariencia de fábulas.

d) Mitos escatológicos:

Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo; actualmente, en nuestras sociedades
aún tienen amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales: los del fin del
mundo por el agua, o por el fuego. A menudo tienen un origen astrológico. La inminencia del
fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes
naturales inexplicables, y que aterrorizan a los humanos. Suponen la creación del mundo por
un ser divino moral, quien finalmente lo destruye. Llegado ese momento, los seres humanos
son juzgados y preparados para una existencia paradisíaca o una de tormentos eternos. Estos
mitos están presentes entre judíos, cristianos, musulmanes y seguidores de Zoroastro. En las
versiones germánicas de la Mitología indoeuropea se describe ampliamente una conflagración
universal y una batalla final de los dioses. En la Mitología azteca los dioses crean y destruyen
varios mundos antes de la creación del mundo humano.

e) Mitos morales:

Aparecen en casi todas las sociedades: lucha del bien y del mal, ángeles y demonio, etc. En
definitiva, los inventos y las técnicas particularmente importantes para un grupo social dado se
hallan sacralizadas en un mito. Los ritos periódicos contribuyen a asegurar su perennidad y
constituyen de esta forma una especie de seguro para los hombres. Las fiestas a que dan lugar
son para los hombres ocasión de comunicarse con las fuerzas sobrenaturales y de asegurarse
su benevolencia.

f) Mitos de Fundación:

Desde la aparición de los centros urbanos, alrededor del siglo IV y III a.C., algunos mitos de
creación han narrado la fundación de ciudades. Éstas se desarrollaron fuera de los centros
ceremoniales, que se consideraban extraordinarias manifestaciones del poder sagrado. Esta
manifestación permitía la expresión del poder en un lugar específico, lo que acentuaba el valor
de la vida humana sedentaria. El mito de Gilgamesh en Babilonia y el de Rómulo y Remo en
Roma son mitos de fundación.

3. ¿CÓMO LLEGARON LOS MITOS HASTA NUESTROS DÍAS?

Tales narraciones, o mitos, tal vez se remonten a mil años antes del nacimiento de Cristo. Se
transmitieron de generación en generación, primero a través de canciones y poemas, y luego
en escritos del género más variado. En la civilización occidental hallamos esos mitos
reproducidos en obras famosas de la escultura, pintura, literatura y música. Incluso influyen en
el vocabulario que usamos. Un atlas, por ejemplo, debe su nombre al gigante Atlas, que
sostuvo sobre sus hombros la Tierra.
Es muy probable que, si no hubiesen existido los grandes escritores clásicos, se ignorase esta
mitología. Parte de ella se encuentra en poemas breves y una gran porción de la misma en
obras más largas, llamadas epopeyas, que refieren historias enteras. La Ilíada y la Odisea de
Homero son las fuentes más célebres de estos mitos. Dos notables poetas, Hesíodo y Píndaro, y
los grandes autores trágicos Esquilo, Sófocles y Eurípides contribuyeron de modo sobresaliente
a la transmisión de la mitología griega.

Los romanos, imitadores de Grecia en múltiples aspectos, se limitaron a copiar los relatos
griegos, hasta el punto de que en muchos casos no hicieron más que dar nombres latinos a los
dioses y diosas que habían acogido. Los poetas Virgilio y Ovidio nos proporcionan la
interpretación y las tradiciones romanas de los mitos.

Los mitos no se narraban como tales en forma literaria, sino que se aludían a ellos. Excepto
Hesíodo, no había relatos literarios de mitos (contar dentro de una misma obra un mito detrás
de otro) hasta el siglo II d. C. Los trágicos aluden al mito y lo manipulan conscientemente. Esto
es así porque no era necesario contar el mito entero, sino que se mantenía el mito por la
tradición y de forma oral generación tras generación. Así las obras literarias sólo tenían que
aludir a ellos. Nuestro conocimiento de los mitos es a través de estas alusiones.

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