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Receta de Galletas Almendra en Media Luna

El documento presenta varias recetas y técnicas de repostería, incluyendo las Almond Crescent Cookies, que son galletas de almendra en forma de media luna, y el proceso de temperado del chocolate, esencial para lograr un acabado brillante y crujiente. También se incluye una receta para hacer azúcar glas casero y una explicación sobre la elaboración de azúcar moreno claro y oscuro. Las recetas destacan la importancia de ingredientes de calidad y técnicas adecuadas para obtener resultados óptimos.

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Receta de Galletas Almendra en Media Luna

El documento presenta varias recetas y técnicas de repostería, incluyendo las Almond Crescent Cookies, que son galletas de almendra en forma de media luna, y el proceso de temperado del chocolate, esencial para lograr un acabado brillante y crujiente. También se incluye una receta para hacer azúcar glas casero y una explicación sobre la elaboración de azúcar moreno claro y oscuro. Las recetas destacan la importancia de ingredientes de calidad y técnicas adecuadas para obtener resultados óptimos.

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· Almond Crescent Cookies ·

[Link]/web/20161017104929/[Link]
[Link]

Las recetas de galletas de mantequilla y frutos secos recubiertas con azúcar glas, en sus
diferentes formatos y presentaciones, acostumbran a ser habituales en los surtidos de
dulces navideños de varios países. En muchas ocasiones incluso se solapan unas con otras
y se confunden fácilmente entre ellas como a menudo ocurre entre las Snowball cookies,
las Kourabiethes (o Kourabiedes) y estas Almond Crescent Cookies.

Estas delicadas galletas se caracterizan, como su propio nombre indica, por tener la forma
de Luna creciente (Crescent) y por estar hechas con almendras en lugar de nueces como
es el caso de las Snowballs o Mexican Wedding Cookies. Las Kourabiethes griegas, por su
parte, se hacen tanto con almendras como con nueces y además suelen añadirse aromas
como ralladura de naranja, algún licor o agua de rosas. En cualquier caso, estas
sencillísimas galletas siempre resultan deliciosas y nunca suelen faltar en celebraciones
tan importantes como son las Navidades.

Almond Crescent Cookies


(cantidad: 20 cookies)

50 gr. de almendras molidas


½ cup (113 gr.) de mantequilla
3 tablespoons (22 gr.) de azúcar glas
¼ teaspoon de extracto natural de
vainilla
¼ teaspoon de extracto natural de
almendra
1 cup (130 gr.) de harina de trigo común
⅛ teaspoon de sal
Rebozado:
½ cup (60 gr.) de azúcar glas

Tener la mantequilla a temperatura ambiente.


En un bol mediano tamizar la harina y la sal. Reservar.
En un bol grande batir con las varillas a velocidad media la mantequilla hasta que
quede cremosa (30 segundos). Añadir el azúcar glas y los extractos y batir hasta que
quede bien incorporado (1 minuto). Añadir la harina y las almendras molidas y con
una espátula mezclar hasta que quede una masa homogénea. Tapar la masa y
refrigerarla 1-2 horas o hasta que esté firme.
Precalentar el horno a 175º C y cubrir una bandeja con papel de hornear o Silpat.

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Formar bolas con 2 teaspoons de masa (unos 15 gr.). Formar un cilindro con cada
bola y colocarlos en la bandeja dándole forma de media luna, dejando un espacio
entre ellas de unos 5 cm.
Hornear a 175º C durante 12-14 minutos o hasta que en las galletas empiece a
apreciarse el dorado en los bordes.
Retirar la bandeja del horno y dejarla sobre una rejilla 5 minutos.
Cuando las galletas estén templadas rebozarlas en el azúcar glas (previamente
tamizado) e ir colocándolas sobre la rejilla para que se enfríen. Una vez frías, volver
a pasarlas por el azúcar glas y conservarlas en un bote hermético.

Truconsejos:
En este tipo de galletas es muy importante utilizar una mantequilla de calidad y en
ningún caso utilizar mantequillas fáciles de untar o margarinas porque no se
obtendría ni la misma textura ni el mismo sabor.
Podéis picar (en vez de moler) los frutos secos si preferís que las galletas tengan
trocitos de frutos secos.
Estas galletas no deben quedar doradas. Es muy importante sacarlas a penas
empiecen a coger color en los bordes o, de lo contrario, quedarán secas y se
desmigarán fácilmente.
Si al momento de servirlas veis que han absorbido parte del azúcar glas, podéis
volver a rebozarlas.

2/2
· Técnica: Cómo temperar chocolate ·
[Link]/web/20160813015110/[Link]
[Link]

Derretir el chocolate en casa siempre es un asunto problemático porque si no se hace en


unas condiciones muy específicas, al dejarlo enfriar para que asiente de nuevo, se suele
acabar con un chocolate sin brillo y blando hasta el punto que se derrite con sólo tocarlo.
Da la sensación de que nunca vuelve a asentarse por completo y queda muy lejos de la
textura crujiente y cremosa que tenía antes de ser derretido. Esto pasa porque el chocolate
que se compra siempre está temperado, un proceso que, a pesar de ser sencillo, no suele
llevarse a cabo en casa.

¿Qué es y para qué sirve temperar el chocolate?

Temperar es el nombre con el que se conoce el proceso por el que se calienta y enfría el
chocolate a unas temperaturas muy específicas para conseguir que la manteca de cacao
adquiera una estructura estable capaz de soportar su manipulación. Con esto se consigue
además un acabado brillante, crujiente y fino.

El chocolate temperado es imprescindible para conseguir un buen acabado en


decoraciones de chocolate, bombones y otros dulces que requieran ser recubiertos con
una fina capa de chocolate derretido.

¿Cómo se tempera el chocolate?

El chocolate se puede temperar de varias formas, algunas más complejas que otras, de las
cuales tres pueden llevarse a cabo en casa de una manera más o menos simple:

Sobre el mármol: Es la manera clásica utilizada artesanalmente por los chocolatiers.


Consiste en fundir el chocolate al baño maría y enfriar dos terceras partes sobre el
mármol removiéndolo por la superficie con una espátula de chocolate. Cuando se haya
enfriado hasta la temperatura adecuada se devuelve al bol donde está el resto del
chocolate donde se sigue mezclando hasta alcanzar la temperatura de temperado. Este
método es el más cómodo para temperar grandes cantidades de chocolate, pero puede
resultar bastante complicado de ejecutar en cantidades inferiores al kilo.

Con el microondas: Es el método más sencillo, práctico e ideal para pequeñas cantidades.
La técnica consiste en derretir progresivamente el chocolate, troceado bien pequeño, en el
microondas a intervalos de unos 15 segundos. Hay que remover bien entre intervalos para
facilitar que se derrita y que la temperatura se mantenga homogénea. Cuando la mayor
parte del chocolate se haya derretido, pero aún queden algunos trozos sin derretir,
simplemente hay que remover concienzudamente hasta conseguir derretirlos con el
propio calor residual y quede un chocolate liso, fino y ligeramente espeso. Este método no

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necesita termómetro pero sí requiere algo de práctica y un buen conocimiento de la
potencia del microondas para saber distinguir el momento en el que hay que dejar de
calentar el chocolate.

Utilizando chocolate temperado (seeding): Este es el método más práctico y fiable de


ejecutar en casa. Puede hacerse en cantidades tanto grandes como moderadamente
pequeñas y se basa en aprovechar la predisposición que tienen los cristales libres de
manteca de cacao a alinearse perfectamente con los grupos de cristales temperados que ya
poseen la estructura cristalina correcta.

TEMPERAR CHOCOLATE
Método: “Seeding”

Rangos de Temperaturas para el Temperado del Chocolate

Fundido Enfriado Temperado

Chocolate Blanco 45ºC 27ºC 29ºC

Chocolate con Leche 45ºC 27ºC 30ºC

Chocolate Negro 45ºC-50ºC 27ºC 32ºC

*Las temperaturas de cada paso pueden variar en algún grado según la marca de
chocolate que se utilice.

Ingredientes y utensilios:

Chocolate (blanco, con leche o negro)

Un cazo mediano
Un bol resistente al calor
Una espátula de silicona
Un termómetro de cocina
Un paño de cocina

Poner un cazo con 2,5 cm. de agua a calentar y, cuando arranque a hervir, bajar la
temperatura y mantenerlo hirviendo a fuego lento. Preparar un bol resistente al
calor que encaje perfectamente en el cazo y que al ponerlo sobre éste no toque el
agua. Reservar.
Trocear el chocolate en trozos de 1 cm. Poner ⅔ del chocolate en el bol y el bol sobre
el cazo con agua hirviendo.

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Remover con la ayuda de la espátula de silicona hasta que el chocolate esté derretido
mientras que se va comprobando la temperatura con el termómetro. Cuando el
termómetro alcance la temperatura de fundido (45ºC para el chocolate
blanco o con leche y entre 45ºC-50ºC para el chocolate negro) retirar el
bol del cazo, secando la base que estará mojada por el vapor, y poner el bol sobre la
mesa de trabajo. Apartar el cazo del fuego.
Añadir el ⅓ de chocolate restante, poco a poco, removiendo constantemente con la
espátula y esperando a que se derrita por completo para añadir más. Seguir
añadiendo hasta incorporarlo todo sin dejar de remover hasta que el termómetro
baje a la temperatura de enfriado (27ºC).
Volver a poner el bol sobre el cazo de agua caliente y volver a calentar el chocolate
removiéndolo con la espátula hasta que el termómetro alcance la temperatura de
temperado (29ºC para el chocolate blanco, 30ºC para el chocolate con
leche y 32ºC para el chocolate negro). En este punto, y para prevenir que se
sobrepase la temperatura de temperado, es preferible retirar el bol de la fuente de
calor un grado o dos antes de que alcance la temperatura deseada.
Retirar el bol del cazo, secando la base y comprobar si está bien temperado.

Para comprobar si el chocolate ha sido temperado correctamente:

Para comprobar si el chocolate está bien temperado sólo hace falta extender un poco de
chocolate sobre papel de hornear y esperar dos o tres minutos. El chocolate debería
quedar duro y brillante. Si no es así, habrá que repetir el proceso.

Para mantener el chocolate en la temperatura de trabajo:

Conforme se está trabajando con el chocolate, es normal que éste se enfríe y se espese
progresivamente. Esto no sólo puede restar brillo al producto final sino que complica su
manejo. Mantener el chocolate en la temperatura de trabajo es tan sencillo como
recalentarlo volviéndolo a poner sobre un cazo con agua caliente, pero debe hacerse
progresivamente y con mucho cuidado de que nunca se sobrepase la temperatura de
temperado.

Truconsejos
Es muy importante que durante todo el proceso de temperado del chocolate no
salpique ni se introduzca ni una gota de agua (o vapor) en el chocolate ya que esto
arruinaría el chocolate sin otro remedio que tirarlo.
Si no es que se tiene la práctica suficiente para determinar la temperatura del
chocolate derretido por contacto como los buenos chocolatiers, es imprescindible
utilizar un termómetro para conseguir temperar el chocolate correctamente.
Si en cualquier momento se comete un error o se supera alguna temperatura
indicada, no hay que preocuparse, porque el proceso puede repetirse tantas veces
como haga falta.

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La cantidad de chocolate, la temperatura ambiente y las superficies y recipientes
utilizados para temperar el chocolate influyen en gran medida en los tiempos que se
tarda en calentar/enfriar el chocolate en cada una de las fases.
Para conseguir un chocolate temperado bien brillante y crujiente, el chocolate de
cobertura es el más indicado porque tiene un porcentaje mayor de manteca de
cacao. El proceso de temperado, sin embargo, puede aplicarse a cualquier tipo de
chocolate siempre y cuando no contenga sustancias o aditivos que interfieran con
dicho proceso.
Para saber más sobre el chocolate, los diferentes tipos, su conservación y
propiedades podéis consultar el artículo sobre el chocolate.

4/4
· Azúcar glas casero (Powdered / Icing sugar) ·
[Link]/web/20151026172947/[Link]
[Link]

El azúcar glas (también llamado glacé, lustre o impalpable) es un tipo especial de azúcar
que se elabora a partir del azúcar blanco, simplemente moliéndolo hasta reducirlo a un
polvo muy fino. El grado de la molienda es lo que determina la calidad de este azúcar, es
decir, cuanto más fino es se considera de mejor calidad y, por regla general, este azúcar
siempre suele incorporar una pequeña cantidad de almidón para evitar que se apelmace.

El azúcar glas tiene múltiples usos en confitería y pastelería que van desde la simple
decoración de platos y postres, espolvoreándolo por encima, a la elaboración de
merengues, glasas, buttercreams, galletas, etc. En España, el precio de este tipo de azúcar
puede llegar a cuadruplicar o quintuplicar el del azúcar normal, algo muy difícil de
entender sobretodo porque el grado de molienda que suele encontrarse en la mayoría de
los casos, no es superior al que se puede conseguir moliendo el azúcar blanco en casa.

Las marcas extranjeras, sin embargo, llegan a molerlo tan fino y perfecto que tiene
sentido asumir ese gasto para conseguir buttercreams y coberturas increíblemente
sedosas. En mi opinión, no vale la pena pagar por un azúcar glas de la misma calidad que
el que puedo hacer en casa. Así que sólo compro azúcar glas de buena calidad,
generalmente de marca extranjera y que aún así tiene el mismo precio que el español, y
me lo reservo para utilizarlo exclusivamente en aquellas recetas donde la textura ultrafina
del azúcar es realmente importante (buttercreams y coberturas). Para el resto de usos
utilizo el azúcar glas casero de esta receta.

Azúcar Glas (Confectioners / Powdered / Icing Sugar)


Cantidad: 200 gr.

1 cup (200 gr.) de azúcar blanco


1 tablespoon de maicena

Poner el azúcar y la maicena en la


batidora de vaso (blender) y
procesar durante 1 minuto.
Comprobar la textura y si no ha
quedado bien molida volver a
procesar durante 30 segundos.
Tamizar con un colador de malla
fina para eliminar partículas
grandes.
Utilizar o guardar en un bote hermético.

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Truconsejos
La clave para obtener un buen molido es la potencia de la batidora que se utilice y
no hacer grandes cantidades de una vez. Si se necesita hacer más cantidad de la
indicada, es mejor hacer diferentes tandas.
En lugar de la batidora de vaso podéis utilizar un molinillo de café pero como éstos
tienen menos capacidad, deberéis hacer varias tandas.

RECETA en PDF

2/2
Azúcar moreno claro y oscuro casero
[Link]/web/20110923205131/[Link]

A la hora de elaborar recetas de origen anglosajón es muy frecuente encontrarse con postres
que diferencian entre dos variedades de azúcar moreno: el claro y el oscuro (light brown
sugar o dark brown sugar). En España, comercialmente hablando, no sólo no existe esa
diferencia si no que el azúcar moreno suele ser de un grano demasiado grueso que lo hace
imposible de utilizar porque no se disuelve bien (esto es especialmente importante al hacer
galletas). Además, por su color (que suele variar según el lote), parece estar a medio camino
entre las dos variedades. Así que para elaborar correctamente las recetas que diferencian
entre azúcar moreno claro y oscuro tenemos que conseguir estos azúcares que sólo los
encontraremos en tiendas donde vendan productos ingleses o americanos. Por otra parte,
dado que la mayoría de estos azúcares no son otra cosa que azúcar blanquilla a la que se le
añaden melazas, ¿qué nos impide hacerlos nosotros mismos? Pues, la verdad, nada porque
además de ser muy sencillo de hacer, es bastante más económico. Aquí os dejo la receta.

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Azúcar moreno claro y oscuro casero


(cantidad: 1 cup de cada variedad)

Azúcar moreno claro (Light brown sugar)

1 cup (200 gr.) de azúcar blanco


1 ½ tablespoon de melaza

Azúcar moreno oscuro (Dark brown sugar)

1 cup (200 gr.) de azúcar blanco


3 tablespoons de melaza

En un bol mediano poner el azúcar y añadir la melaza. Con las varillas eléctricas o con
la ayuda de un tenedor mezclar hasta que todos los granos de azúcar queden envueltos
por la melaza.
Conservar en un bote hermético y consumir antes de un mes.

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Truconsejo

Los dos mayores enemigos del azúcar son la humedad y la temperatura. Como vamos a
incorporar humedad en forma de melaza hay que evitar que la mezcla se caliente o se

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formará una pasta. En el caso de utilizar un robot de cocina o picadoras hay que ser muy
cautos porque la potencia de estos aparatos suele generar calor.

RECETA en PDF

Si haces esta receta envíame tu foto y forma parte


del Escaparate

2/2
· Azúcar superfino casero (Caster / Castor Sugar) ·
[Link]/web/20160906100807/[Link]

El Caster o Castor sugar es un tipo de azúcar blanco muy popular en el Reino Unido que se
caracteriza por tener unos cristales mucho más finos que el azúcar blanco común o
granulado. Este tipo de azúcar es muy apreciado a la hora de preparar cakes, cupcakes y
merengues ya que su grano tan fino hace que sea más fácil de incorporar a las masas
consiguiendo con ello una textura más fina y uniforme en el producto final.

Este azúcar tan especial no suele encontrarse fácilmente fuera del Reino Unido pero, igual
que pasa con el azúcar moreno claro y el azúcar moreno oscuro, tampoco hace falta
complicarse la vida comprándolo online porque puede hacerse perfectamente en casa en
cuestión de minutos. Aunque parezca algo tan obvio, no siempre se tiene en cuenta que usar
el tipo de azúcar correcto en cada receta es fundamental para conseguir los mejores
resultados posibles.

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Azúcar Superfino casero (Caster/Castor Sugar)


Cantidad: 200 gr.

Ingredientes:

1 cup (200 gr.) de azúcar blanco

Poner el azúcar en la picadora y


triturar durante 30-45 segundos hasta
que el azúcar quede con una textura
muy fina pero no molido.
Guardar en un bote hermético.

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RECETA en PDF

1/1
Azúcar vainillado casero
[Link]/web/20110923205025/[Link]

Dado que la mayoría de azúcares vainillados que se comercializan están hechos a base de
aroma artificial de vainilla, que nada tiene que ver con los aromas naturales de las vainas de
la vainilla, seguramente nos veremos en la necesidad de elaborar nuestro propio azúcar
vainillado. Aquí os dejo esta sencillísima receta para que siempre tengáis azúcar vainillado
natural y de calidad listo para usar en vuestras recetas e incluso para aromatizar el té o el
café.

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Azúcar vainillado casero


(cantidad: 1 kg.)

Ingredientes y materiales:
1 ó 2 vainas de vainilla: Elegir vainas
de calidad (no tienen por que ser las
más caras nos bastará con que no
estén secas o mal conservadas). Clica
aquí para saber más.
1 kg. de azúcar blanco, moreno o glas.
1 bote hermético de cristal o plástico.
1 cuchillo para cortar las vainas.

Pasos a seguir:
Cortar las vainas longitudinalmente y
después trocearlas.
Llenar el bote con el azúcar y añadir las vainas de vainilla.
Dejarlo reposar 8-10 días antes de usarlo.

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Truconsejos
Para preparar el azúcar vainillado también podéis reutilizar las vainas de vainilla que
han sido vaciadas para elaborar otra receta.
Se puede reponer el azúcar que se vaya utilizando en la medida de lo razonable hasta
que las vainas acaben por perder su fuerza aromatizante. (Dependerá de la calidad de
nuestras vainas.)
En las recetas en las que se requiera el uso de extracto de vainilla éste puede ser
sustituido por azúcar vainillado siempre descontando de la receta una cantidad de
azúcar equivalente a la que se indique.

1/2
FICHA en PDF

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· Baci di Dama ·
[Link]/web/20161017105101/[Link]

Los Baci di Dama (Besos de Dama) son unos pequeños y delicados sándwiches de galletas
de almendra o avellana en forma semiesférica y rellenos con un poco de chocolate.
Aunque la receta original fue creada por una pastelería de Tortona hace más de cien años,
hoy en día, existen muchas variaciones de esta exitosa receta piamontesa, elaboradas sólo
con almendra, sólo con avellana y con ambas. También hay cierta variedad en los rellenos
que van desde el clásico ganache a la crema de chocolate y avellanas. Mi combinación
preferida siempre ha sido la que se elabora con avellanas y chocolate temperado y por eso
es la que os ofrezco. Son unas galletas facilísimas de hacer, deliciosas y quedan muy
elegantes servidas en una pequeña bandeja a la hora del café o el té. Tan absolutamente
tentadoras que no podréis comeros sólo una.

Baci di Dama
(cantidad: 40 cookies / 20 sandwiches)

70 gr. de harina de trigo normal


70 gr. de avellanas tostadas
50 gr. de mantequilla
50 gr. de azúcar blanco
Una pizca de sal
Relleno:
30 gr. de chocolate negro (50-70%)

Tener la mantequilla a temperatura


ambiente.
Precalentar el horno a 165º C y cubrir una bandeja con papel de hornear o Silpat.
En un bol mediano tamizar la harina. Reservar.
En la picadora o robot moler las avellanas junto con 2 cucharadas de la harina
preparada hasta conseguir que queden bien molidas. No moler en exceso para evitar
que las avellanas se pongan aceitosas.
En el bol de la harina añadir las avellanas molidas, el azúcar y la sal y mezclar para
que quede todo bien distribuido. Añadir la mantequilla cortada en dados y, con las
manos, mezclar hasta conseguir una masa homogénea. Si cuesta que la masa se una
añadir unas gotas de agua (literalmente unas gotas) y mezclar.
Formar bolas con 5 gr. de masa y colocarlas en la bandeja dejando un espacio entre
ellas de unos 3 cm. Meter la bandeja en el congelador 15 minutos para que la masa
esté bien fría.
Hornear a 165º C durante 14-16 minutos o hasta que la superficie de las galletas se
vea seca, empiecen a apreciarse grietas y la base de las galletas esté ligeramente
dorada.

1/2
Retirar la bandeja del horno, pasar las galletas a una rejilla y dejar enfriar.

Para el relleno:
Derretir y temperar el chocolate tal y como se indica aquí. Ponerlo en una manga
pastelera desechable o bolsa zip. Dejar que el chocolate espese un poco antes de
rellenar las galletas.
Poner en la base de una galleta un poco de chocolate derretido y cubrir con otra
galleta apretando ligeramente para que el relleno llegue al borde. Repetir con el
resto de las galletas.
Una vez el chocolate esté sólido, conservar las galletas en un bote hermético.

Truconsejos
Para tostar las avellanas: ponerlas en una bandeja y hornearlas a 175ºC durante 8-
10 minutos hasta que estén doradas y aromáticas. Sacarlas del horno, ponerlas
sobre un trapo y frotarlas para eliminar la piel. Dejarlas enfriar por completo antes
de molerlas.
El paso de temperar el chocolate es para conseguir que no se ablande y no se ponga
blanquecino con el paso de los días.

2/2
· Blondies ·
[Link]/A1gg2

29 de julio de 2015

Blondies o Blonde Brownies es el nombre con el que se conoce a los populares brownies
americanos cuando no se utiliza chocolate para elaborarlos. Es importante recalcar este
hecho porque cuando los brownies se elaboran con chocolate blanco se conocen como
White Chocolate Brownies y nunca blondies. Lo que sí puede hacerse con los blondies
una vez preparada la masa base es añadirles nueces o chips de chocolate, de la misma
manera que se hace con los brownies.

Se le añadan o no chips de chocolate a los blondies, el azúcar moreno siempre es el


ingrediente estrella y el auténtico responsable de su característico sabor a butterscotch. Y,
como en el caso de los brownies, su textura puede ser densa o abizcochada dependiendo
de si se utiliza la levadura o no como ingrediente. En el caso de estos blondies, igual que
hago con los brownies, no utilizo la levadura porque prefiero que queden densos y jugosos
por dentro. Pero, si vuestro gusto es diferente o simplemente queréis probar los dos
estilos, no tenéis nada más que añadir ½ teaspoon de levadura química a la receta. Así
todo el mundo se los come como más le gusta que, dicho sea de paso, es lo más
importante.

Blondies
(cantidad: 16 blondies)

½ cup (113 gr.) de mantequilla


¾ cup (160 gr.) de azúcar moreno claro
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
1 huevo mediano
1 cup (130 gr.) de harina de trigo normal
¼ teaspoon de sal
½ cup (50 gr.) de nueces
½ cup (80 gr.) de chips de chocolate
negro

Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.


Precalentar el horno a 175º C y colocar la rejilla en el centro del horno. Cubrir un
molde de 20x20 cm con papel de aluminio y engrasarlo.
Tostar las nueces a 175 ºC durante 8 minutos. Dejarlas enfriar y trocearlas.
Reservar.
Mezclar la mantequilla con el azúcar durante 2 minutos.

1/2
Añadir el extracto de vainilla, el huevo y la sal y mezclar bien.
Añadir la harina y mezclar hasta que queden bien integrada. Por último, añadir las
nueces troceadas y las chips de chocolate. La masa quedará bastante espesa.
Colocar la mezcla en el molde, repartirla uniformemente y hornear durante 25-30
minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro este salga con algunas migas
pegadas. Retirar del horno y dejar enfriar el molde sobre una rejilla.
Cuando esté frío, desmoldar y cortar en 16 porciones.
Se conservarán 3-4 días a temperatura ambiente en un bote hermético. Si queréis
también los podéis congelar.

Truconsejos
Los blondies estarán hechos cuando al pinchar con un palillo el centro éste salga con
algunas migas pegadas. Puede parecer que está crudo pero si lo horneáis hasta que
el palillo salga limpio los blondies quedarán demasiados secos.
La clave de los blondies está en el azúcar moreno y los matices de este postre
dependen mucho del tipo que se utilice.
Algunas de las variaciones más habituales de este postre consisten en añadir 1 tbsp.
de Bourbon o café soluble. También se puede cambiar el chocolate negro por el
blanco y las nueces por pacanas, macadamias o arándanos rojos secos.

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Blondies
[Link]/web/20110923203311/[Link]

Las recetas de los blondies son un auténtico campo de batalla entre dos grandes tendencias
en cuanto a la textura final de este dulce: la textura abizcochada y la textura densa y jugosa.
Los partidarios de la textura abizcochada proclaman que los auténticos blondies tienen
necesariamente que llevar levadura mientras que los partidarios de la textura jugosa,
basándose en la similitud con los brownies, prefieren omitirla. Es curioso porque con los
brownies no parece haber ningún problema a la hora de aceptar los dos tipos de texturas, sin
embargo en el caso de los blondies hay much@s que se rasgan las vestiduras cuando ven una
receta que no lleva la levadura.

Para mí la similitud entre brownies y blondies es obvia y dado que mi preferencia en ambos
casos es una textura final densa y jugosa, no suelo ponerle levadura a ninguno de los dos. En
cualquier caso, si vuestro gusto es diferente o simplemente queréis probar los dos estilos por
vosotr@s mismos no tenéis nada más que añadir ½ teaspoon de levadura química a la
receta. Así todo el mundo se los come como más les gusta que, dicho sea de paso, es lo más
importante.

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Blondies
(cantidad: 16 blondies)

½ cup (113 gr.) de mantequilla


¾ cup (160 gr.) de azúcar moreno claro
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
1 huevo mediano
1 cup (130 gr.) de harina de trigo normal
¼ teaspoon de sal
½ cup (50 gr.) de nueces
½ cup (80 gr.) de chips de chocolate negro

Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.


Precalentar el horno a 175º C y colocar la rejilla en el centro del horno. Cubrir un
molde de 20x20 cm con papel de aluminio y engrasarlo.
Tostar las nueces a 175 ºC durante 8 minutos. Dejarlas enfriar y trocearlas. Reservar.
Mezclar la mantequilla con el azúcar durante 2 minutos.
Añadir el extracto de vainilla, el huevo y la sal y mezclar bien.
Añadir la harina y mezclar hasta que queden bien integrada. Por último, añadir las
nueces troceadas y las chips de chocolate. La masa quedará bastante espesa.

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Colocar la mezcla en el molde, repartirla uniformemente y hornear durante 25-30
minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro este salga con algunas migas
pegadas. Retirar del horno y dejar enfriar el molde sobre una rejilla.
Cuando esté frío, desmoldar y cortar en 16 porciones.
Se conservarán 3-4 días a temperatura ambiente en un bote hermético. Si queréis
también los podéis congelar.

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Truconsejos
Los blondies estarán hechos cuando al pinchar con un palillo el centro éste salga con
algunas migas pegadas. Puede parecer que está crudo pero si lo horneáis hasta que el
palillo salga limpio los blondies quedarán demasiados secos.
La clave de los blondies está en el azúcar moreno y los matices de este postre dependen
mucho del tipo que se utilice.
Algunas de las variaciones más habituales de este postre consisten en añadir 1 tbsp. de
Bourbon o café soluble. También se puede cambiar el chocolate negro por el blanco y
las nueces por pacanas, macadamias o arándanos rojos secos.

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2/2
· Brownies de Cacao (Cocoa Brownies) ·
[Link]/web/20170124073115/[Link]
[Link]

Los brownies son una de las recetas preferidas por los chocoladictos gracias a su intenso
sabor a chocolate, un sabor que normalmente se incorpora a través de una buena cantidad
de chocolate derretido. Es un postre de lo más fácil, rápido y efectivo, pero… ¿podría ser
más fácil, rápido y además tener un sabor a chocolate aún más profundo? Sí, sustituyendo
el chocolate por cacao en polvo puro. Al fin y al cabo el cacao en polvo es el auténtico
responsable del sabor del chocolate y, con él, no sólo se multiplica el sabor a chocolate
sino que hacer los brownies se convierte en algo tan sencillo como derretir la mantequilla
y mezclar los ingredientes.

Esta receta es, en mi opinión, la manera más sencilla, rápida y eficaz de conseguir los
brownies más intensamente espectaculares que hayáis probado nunca. Es la única
conclusión posible a la que se puede llegar si los comparáis con las versiones clásicas de
brownies.

Brownies de Cacao (Cocoa


Brownies)
(cantidad: 16 brownies)

1 ⅛ cup (225 gr.) de azúcar blanco


¾ cup (65 gr.) de cacao en polvo
½ cup (113 gr.) de mantequilla
½ teaspoon de extracto natural de
vainilla
¼ teaspoon de sal
2 huevos medianos
⅔ cup (85 gr.) de harina de trigo normal

Precalentar el horno a 165º C y colocar la rejilla en el centro del horno. Cubrir un


molde de 20x20 cm con papel de aluminio y engrasarlo.
Derretir la mantequilla en un cazo a fuego medio o en el microondas.
En un bol grande mezclar el azúcar y el cacao en polvo. Añadir la mantequilla
caliente y mezclar hasta que quede todo bien incorporado.
Añadir el extracto de vainilla, la sal y los huevos, de uno en uno, mezclando bien
después de cada adición.

1/2
Añadir la harina y mezclar con una espátula hasta que quede bien incorporada.
Verter la mezcla en el molde y hornear durante 25-30 minutos o hasta que al
insertar un palillo en el centro este salga con algunas migas pegadas (puede parecer
que está crudo pero si lo horneáis en exceso, los brownies quedarán secos). Retirar
del horno y dejar enfriar el molde sobre una rejilla.
Cuando esté frío, desmoldar y cortar en 16 porciones.
Se pueden conservar a temperatura ambiente o en la nevera. Si queréis también los
podéis congelar.

Truconsejos
En esta receta puede utilizarse tanto el cacao alcalizado como el natural.
A esta receta también se le pueden añadir nueces como a la de los brownies clásicos.

RECETA en PDF

También te puede interesar:

2/2
Brownies
[Link]/web/20110923202919/[Link]

Este es uno de los postres típicamente americanos que más éxito tiene más allá de sus
fronteras y la clave de su enorme popularidad es, sin duda, el alto contenido en chocolate.
Hay cientos de recetas diferentes de brownies que pueden incluir una gran variedad de
ingredientes, pero la presencia o no de la levadura entre sus ingredientes rápidamente las
divide en dos grandes grupos (esta división es mucho más polémica en el caso de los
blondies). Como es natural, las recetas que incorporan la levadura suelen dar como
resultado unos brownies abizcochados mientras que las recetas que no la usan proporcionan
unos brownies más densos y jugosos. Siempre he encontrado que en este segundo grupo
están los brownies verdaderamente adictivos y esta receta en particular es de las que no se
olvidan fácilmente.

Los brownies se pueden perfectamente consumir fríos sin embargo están deliciosos servidos
templados y acompañados de helado de vainilla (French Style o Philadelphia Style), nata
montada o salsas como la de Chocolate o la de Butterscotch.

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Brownies
(cantidad: 16 brownies)

70 gr. de chocolate negro 50% cacao


70 gr. de chocolate negro 70% cacao
½ cup (113 gr.) de mantequilla
2 tablespoons (15 gr.) de cacao en polvo
½ teaspoon de café soluble
1 cup (200 gr.) de azúcar blanco
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
3 huevos medianos
¾ cup (95 gr.) de harina de trigo normal
¼ teaspoon de sal
½-1 cup (50-100 gr.) de nueces troceadas

Precalentar el horno a 175º C y colocar la rejilla en el centro del horno. Cubrir un


molde de 20x20 cm con papel de aluminio y engrasarlo.
En un bol mediano, apto para el microondas, derretir el chocolate y la mantequilla
troceados.
Una vez derretido, añadir el cacao en polvo, el café soluble y el azúcar. Mezclarlo todo
bien.
Añadir el extracto de vainilla y los huevos, de uno en uno, mezclando bien después de
cada adición.
Mezclar la harina y la sal y añadirlo al bol. Por último, añadir las nueces troceadas.

1/3
Colocar la mezcla en el molde y hornear durante 25-30 minutos o hasta que al insertar
un palillo en el centro este salga con algunas migas pegadas (puede parecer que está
crudo pero si lo horneáis en exceso, los brownies quedarán secos). Retirar del horno y
dejar enfriar el molde sobre una rejilla.
Cuando esté frío, desmoldar y cortar en 16 porciones.
Se pueden conservar a temperatura ambiente o en la nevera. Si queréis también los
podéis congelar.

∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴

Truconsejos
Para derretir la mantequilla y el chocolate en el microondas hacerlo en tandas de 30
segundos y remover bien entre tandas para que el chocolate no se queme. También
podéis derretirlo al baño María.
En esta receta podéis utilizar tanto el cacao alcalizado como el natural.
Tanto el café soluble como el extracto de vainilla son opcionales pero su uso potencia el
sabor del chocolate.

RECETA en PDF

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2/3
3/3
· Cómo sustituir el buttermilk en las recetas ·
[Link]/web/20161030160636/[Link]
[Link]

El buttermilk es un ingrediente que marca la diferencia en las recetas, no cometas el típico


error de sustituirlo por leche porque no conseguirás el mismo resultado ni de lejos.

Si tienes dificultad en encontrar el buttermilk en tu zona o simplemente no quieres


comprarlo, siempre puede utilizar las diferentes sustituciones que se utilizan en
repostería para imitar sus propiedades y efectos. Pero ten en cuenta que no todas son
exactamente iguales y, por tanto, algunas pueden funcionar mejor que otras dependiendo
de las recetas.

Y recuerda que si quieres ir un paso más allá también puedes hacer el buttermilk casero
tanto de la manera tradicional como de la moderna.

SUSTITUCIONES DEL BUTTERMILK

Opción 1

Leche + zumo de limón o vinagre

Es la sustitución más conocida y aunque funciona muy bien, no queda tan espeso como
el buttermilk comercial y algunas recetas, como los pancakes, pueden verse afectadas.

1/3
Para sustituir 1 cup (240 ml.) de buttermilk, poner en una jarra medidora 1
tablespoon (15 ml.) de zumo de limón o vinagre y añadir leche (semidesnatada o
entera) hasta tener 1 cup (240 ml.). Remover y dejar reposar 10 minutos.
Pasados los 10 minutos la mezcla se habrá espesado y cortado ligeramente. Remover
y utilizar en la receta en lugar del buttermilk. No hace falta colar ni separar nada.

Opción 2

Yogur + leche o agua

Esta es mi favorita ya que queda con un espesor muy parecido al buttermilk comercial
y no requiere tiempo de espera.
Para sustituir 1 cup (240 ml.) de buttermilk, mezclar en un bol ¾ cup (180 ml.) de
yogur natural (no desnatado) con ¼ cup (60 ml.) de leche o agua hasta que la
mezcla quede homogénea.
Utilizar en la receta en lugar del buttermilk.

Opción 3

Leche + crémor tártaro

Esta es una sustitución algo menos habitual que utiliza un ácido diferente que la «opción
1». El crémor tártaro además de añadir acidez a la leche ayuda a estabilizarla.
Para sustituir 1 cup (240 ml.) de buttermilk, mezclar en un bol 1 cup (240 ml.) de
leche (semidesnatada o entera) y ½ tablespoon de crémor tártaro asegurándose que
no queden grumos. Dejar reposar 10 minutos.
Pasados los 10 minutos la mezcla se habrá espesado y cortado ligeramente. Remover
y utilizar en la receta en lugar del buttermilk. No hace falta colar ni separar nada.

Opción 4 (vegana)

Leche vegetal + zumo de limón o vinagre

Esta es la sustitución preferida por los veganos y es equivalente a la de la «opción 1».


Para sustituir 1 cup (240 ml.) de buttermilk, poner en una jarra medidora 1
tablespoon (15 ml.) de zumo de limón o vinagre y añadir leche vegetal (soja,
almendra o avena) hasta tener 1 cup (240 ml.). Remover y dejar reposar 10 minutos.
Pasados los 10 minutos la mezcla se habrá espesado y cortado ligeramente. Remover
y utilizar en la receta en lugar del buttermilk. No hace falta colar ni separar nada.

Ahora que sabes cómo sustituir el buttermilk ya no tienes excusa para no probar a hacer
alguna receta con él y disfrutar de la increíble esponjosidad que confiere a todas las masas

2/3
en las que se utiliza. Aquí te dejo alguna de mis favoritas:

Indice de Básicos »

3/3
· Buttermilk Casero (Homemade Cultured Buttermilk) ·
[Link]/web/20160402123103/[Link]
[Link]

El buttermilk es un ingrediente muy apreciado en repostería por el maravilloso efecto que


produce sobre las masas de muffins, bizcochos, pancakes, biscuits, panes,... otorgándoles
no sólo un sabor especial sino una textura tierna y superesponjosa. Como en España es
algo difícil de encontrar, suele recurrirse a sustituciones que no deberían considerarse
buttermilk casero por más que funcionen correctamente en las recetas horneadas. Pero…
¿acaso puede hacerse buttermilk casero? Claro que sí. Y además de dos maneras
diferentes: la tradicional, a partir de la nata fermentada (churned buttermilk), y la de esta
receta, a partir de la leche con fermentos añadidos (cultured buttermilk).

El cultured buttermilk es la manera en que la industria moderna elabora el buttermilk y


que consiste en añadir a la leche fermentos lácticos para imitar el buttermilk tradicional.
Este es el típico buttermilk que habitualmente puede comprarse a lo largo y ancho de los
supermercados de los Estados Unidos. Este proceso—la fermentación de la leche— puede
hacerse en casa de la misma manera que se fermenta la nata para elaborar crème fraîche o
sour cream. Sólo hace falta que se cumplan unas mínimas condiciones de temperatura en
vuestra cocina y en unas pocas horas tendréis vuestro buttermilk listo para beber o
utilizarlo en recetas. Pero no lo utilicéis todo de una vez, guardad siempre una parte para
volver a hacer más repitiendo el mismo proceso.

Buttermilk Casero (Homemade Cultured Buttermilk)


Cantidad: 2 ⅔ cups (640 ml.) de buttermilk

Ingredientes:
2 cups (480 ml.) de leche semidesnatada
pasteurizada a temperatura ambiente
⅔ cup (160 ml.) de Buttermilk tradicional
casero o yogur natural (con fermentos
activos)

Mezclar en un bote de cristal


esterilizado la leche y el buttermilk
(o yogur). Tapar el bote con un filtro
de café de papel y dejar a una
temperatura de unos 20-25ºC hasta
que espese (entre 12-24 horas).
Para saber cuando está listo sólo hace falta probarlo. El buttermilk tiene que ser
espeso y ácido, así que dejará una marca bastante opaca en las paredes del bote. Si
no está suficientemente ácido puede dejarse fermentar 12 horas más.

1/3
Cuando haya espesado, tapar el bote y conservar en la nevera hasta 2 semanas.
Antes de que se acabe, reservar una parte del buttermilk para hacer más.

Truconsejos
Para hacer el buttermilk casero no se puede utilizar ninguna de las sustituciones del
buttermilk.
En lugar del buttermilk tradicional casero o yogur natural también podéis utilizar
buttermilk comercial si éste contiene fermentos activos.
Para conseguir el espesor del buttermilk comercial es mejor utilizar leche
semidesnatada. Si utilizáis leche entera el buttermilk os quedará más espeso que el
buttermilk comercial y si utilizáis leche desnatada os quedará más líquido.
Si utilizáis leche UHT (ultrapasteurizada) en lugar de leche pasteurizada os tardará
mucho más tiempo en fermentar y conseguir el buttermilk.
Dependiendo de la temperatura de vuestra cocina puede ser que os tarde más o
menos tiempo.

RECETA en PDF

2/3
3/3
· Buttermilk casero tradicional & Mantequilla casera
con fermentos ·
[Link]/web/20160702155449/[Link]
[Link]

En la cocina y especialmente en la repostería no es sólo importante la precisión en los


pesos y medidas sino también el conocimiento de los ingredientes con los que se trabaja.
Uno de los ingredientes que más confusión genera es el buttermilk, en parte debido a las
traducciones erróneas que se encuentran en muchos libros y webs, pero también a causa
de la diferencia que existe entre el auténtico buttermilk tradicional y el que se
comercializa hoy en día.

La traducción correcta de buttermilk es suero de mantequilla y no de leche como mucha


gente erróneamente piensa, ya que el buttermilk tradicionalmente se obtenía al extraer la
mantequilla de la nata que fermentaba naturalmente durante el transporte de la leche.
Hoy en día, sin embargo, la inmensa mayoría del buttermilk que se comercializa se
elabora a partir de la leche desnatada o semidesnatada simplemente añadiendo fermentos
lácticos. (Podéis leer más sobre este asunto en el artículo completo sobre el buttermilk).

Con esta receta no sólo conseguiréis elaborar el auténtico buttermilk tradicional y la


sabrosa mantequilla con fermentos (cultured butter) sino que también os ayudará a
entender mejor conceptos que pueden llegar a generar cierta confusión. Ya sé que puede
obtenerse mantequilla simplemente sobremontando la nata, pero —y esto es lo
importante— el líquido que resulta no es realmente buttermilk ya que ni es ácido ni
contiene fermentos activos, ni la mantequilla tiene el gran sabor que le proporcionan los
fermentos. Por eso, para elaborar esta receta se utiliza una nata fermentada (crème
fraiche casera) y no nata de montar común. El resultado es una exquisita mantequilla
casera y un delicioso buttermilk que podréis disfrutar como bebida o utilizar en cualquier
receta que lo requiera.

Buttermilk tradicional & Mantequilla con fermentos


Cantidad: aprox. 1 cup (240 ml.) de buttermilk / 170 gr. de mantequilla

Ingredientes:
2 cups (480 ml.) de crème fraîche casera, fría

Preparar una jarra con ½ litro de agua helada (agua y hielos) y reservar en la
nevera.
Sobre un bol mediano poner un colador y sobre éste una tela de quesería o varias
capas de gasas. Reservar.
En un bol grande poner la crème fraîche y batir con las varillas eléctricas hasta que
la nata se separe en coágulos de mantequilla y suero de mantequilla (buttermilk).

1/3
Verter toda la mezcla (mantequilla y
buttermilk) sobre el bol preparado
con el colador y la tela, dejando caer
primero el buttermilk y después la
mantequilla.
Cogiendo las puntas de la tela,
retorcerla empujando la
mantequilla hacia abajo y apretando
bien para conseguir extraer la
mayor cantidad de buttermilk que
se pueda.
Verter todo el buttermilk en un
bote, taparlo y guardarlo en la nevera donde se conservará una semana.
Lavar la mantequilla: Sacar la mantequilla de la tela y ponerla en un bol grande.
Añadir 3 ó 4 cucharadas de agua helada encima de la mantequilla y, con una
espátula, ir aplastando la mantequilla para seguir eliminando suero. Desechar todo
el líquido y repetir este proceso 3-4 veces más o hasta que el agua quede limpia.
En el mismo bol y sin agua, seguir aplastando la mantequilla con la espátula para
eliminar los restos de agua y suero que pudieran haber quedado.
Poner la mantequilla en un trozo de papel de hornear y enrollarla en forma de
cilindro compactándola lo más que se pueda. Se conservará en la nevera hasta dos
semanas.

Truconsejos
El proceso de lavado de la mantequilla es muy importante para conseguir eliminar
todo el suero posible y prevenir que se ponga rancia dentro de la nevera.
Podéis extender aún más el período de conservación de la mantequilla simplemente
guardándola en el congelador.
El buttermilk lo podéis utilizar en cualquier receta (por ejemplo pancakes o para
hacer más crème fraîche) y, a diferencia de las sustituciones caseras, también lo
podéis beber ya que es realmente delicioso.

RECETA en PDF

¡Descubre cuántas cosas más pueden hacerse de forma casera! Aquí las encontrarás
todas juntas.

2/3
3/3
· Canela azucarada (Cinnamon sugar) ·
[Link]/web/20161006211820/[Link]
[Link]

El Cinnamon Sugar es un condimento para postres tan habitual en los Estados Unidos que
se puede encontrar en las estanterías de los supermercados. Como su propio nombre indica,
no deja de ser otra cosa que canela molida mezclada con azúcar blanco y, por tanto, es tan
fácil de hacer como mezclar los dos ingredientes dentro de un bote hermético.

Igual que sucede con el azúcar vainillado, tener un bote de azúcar con canela (o canela
azucarada) a mano es muy práctico y lo podréis utilizar no sólo en las recetas que indiquen
la mezcla de canela con azúcar, que no son pocas (abajo os dejo una lista), sino para
endulzar y aromatizar otras cosas como yogures, el porridge, las torrijas o los churros. Las
proporciones que se indican en la receta son meramente orientativas y susceptibles de ser
aumentadas o disminuidas en función tanto del gusto personal como del tipo de canela que
se utilice.

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Canela azucarada (Cinnamon Sugar)


Cantidad: 200 gr.

1 cup (200 gr.) de azúcar blanco (normal o


superfino)
2 tablespoons de canela molida de Ceilán

En un bol mezclar el azúcar y la canela


hasta que quede un color homogéneo.
Guardar en un bote hermético.

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Truconsejo

También podéis preparar el azúcar con canela utilizando azúcar moreno claro.

RECETA en PDF

***
Recetas que utilizan Cinnamon Sugar:

1/2
Cinnamon Sugar Donuts Muffins
Cinnamon Toast
Snickerdoodles
Mini Cinnamon Rolls
Pumpkin Cinnamon Rolls
Munchkins (agujeros de donut)
Cinnamon Bread

2/2
· Chips de canela, chocolate negro y chocolate blanco ·
[Link]/web/20161018091041/[Link]
[Link]

Las chips de chocolate (o gotas de chocolate) son fruto de un maravilloso accidente culinario
ocurrido en América durante los años treinta cuando, Ruth Wakefield, propietaria del Toll
House Inn, tratando de hacer una receta de galletas, descubrió que no tenía chocolate de
repostería y decidió incorporar trocitos de una tableta de chocolate Nestlé a la masa
esperando que se fundiesen por completo. Pero no fue así y el resultado de aquel error
fueron las famosas y universales Chocolate Chip Cookies.

Hoy en día, las chips pueden encontrarse a lo largo y ancho de los Estados Unidos y ya no
sólo de chocolate (negro, con leche o blanco), sino también de otros aromas y sabores
populares como de butterscotch (caramelo), de peanut butter, de canela o de menta. Aquí en
España, en cambio, son algo más difíciles de encontrar, sobretodo las de sabores especiales
como las de canela.

Siguiendo esta receta podréis hacer chips de los distintos tipos de chocolate, lo que os
permitirá escoger la marca y el porcentaje de cacao que queráis que contengan, pero
sobretodo, es ideal para hacer chips de los sabores menos convencionales como, en este
caso, las chips de canela. A diferencia de las que se pueden encontrar en el mercado, éstas
sólo están hechas con chocolate blanco y canela y son perfectas para utilizar en recetas de
scones, muffins, cookies e incluso pancakes, introduciéndoles el aroma de la canela de una
manera absolutamente inesperada y deliciosa.

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Chips de canela, chocolate negro y chocolate blanco


Cantidad: 100 gr. de cada tipo

Ingredientes:
100 gr. de chocolate negro
100 gr. chocolate blanco
Para las chips de canela:
100 gr. de chocolate blanco
1 teaspoon de canela de Ceilán molida

Derretir y temperar el chocolate. (Si no


sabes cómo hacer esto, aquí
encontrarás una explicación detallada
y los pasos que debes seguir)
Preparar una bandeja con papel de
hornear. Reservar.

1/2
Para las chips de chocolate negro y blanco: Una vez temperado el chocolate ponerlo en
una manga pastelera desechable o una bolsa zip, hacer un corte muy pequeño e ir
haciendo gotas sobre el papel de hornear. Dejar solidificar y conservar en un envase
hermético.
Para las chips de canela: Una vez temperado el chocolate blanco añadir poco a poco la
canela molida y mezclar bien hasta que quede de un color homogéneo. Poner en una
manga pastelera o bolsa zip y proceder como en el punto anterior.

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Truconsejos
La cantidad de canela es orientativa y dependerá del gusto personal y del tipo de canela
que utilicéis.
Aunque no se menciona en la receta ni se ilustra en la foto las chips de chocolate con
leche se hacen siguiendo exactamente el mismo proceso que las de chocolate negro y
blanco.
Esta receta es simplemente una base y usando la misma técnica se pueden hacer chips
de todo tipo con otros aromas y sabores.
Para hacer unas chips de chocolate que aguanten la forma en el horno es preferible
utilizar chocolates con un bajo contenido en manteca de cacao.

RECETA en PDF

2/2
· Chocolate Brownie Cookies ·
[Link]/web/20170311044040/[Link]

Parece que últimamente se ha puesto de moda el reinventar las recetas clásicas


adaptándolas a distintos formatos. La idea es sorprender ofreciendo un postre archiconocido
en un formato absolutamente inesperado. Dentro de esta tendencia se pueden encontrar
sorprendentes creaciones como los donut muffins o los snickerdoodles cupcakes.

Siguiendo con este concepto, hoy quisiera ofreceros unas galletas inspiradas en los brownies
de toda la vida que estoy segura que os sorprenderán. Basta con decir que estas galletas
tienen un intenso sabor a cacao y una textura tierna que recuerda claramente a la de los
brownies. Por si aún no estáis suficientemente tentad@s os invito a que os imaginéis en
vuestra propia cocina disfrutándolas recién hechas con un vaso de leche. ¡Irresistibles!

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Chocolate Brownie Cookies


(cantidad: 17 galletas)

1 cup (140 gr.) de harina de trigo


¼ cup (20gr.) de cacao en polvo natural
½ teaspoon de bicarbonato sódico
¼ teaspoon de sal
6 tablespoons (85 gr.) de mantequilla
derretida
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
⅓ cup (70 gr.) de azúcar muscovado claro
1 huevo mediano
½ teaspoon de extracto natural de vainilla
½ cup (85 gr.) chips de chocolate negro

Precalentar el horno a 175º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.
Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.
En un bol pequeño tamizar la harina, el cacao en polvo, el bicarbonato y la sal.
Reservar.
En un bol mediano mezclar (con unas varillas o batidor eléctrico) la mantequilla
derretida con los azúcares hasta que quede homogéneo. Añadir el huevo y el extracto
de vainilla y mezclar bien. Con una espátula incorporar gradualmente la mezcla de
harina, cacao, bicarbonato y sal mezclando sólo hasta que no queden restos de harina.
Añadir las chips de chocolate y distribuirlas por toda la masa.
Poner un tablespoon de masa para cada galleta encima de la bandeja dejando una
distancia entre ellas de unos 5 cm. Aplastar ligeramente la masa y hornear durante 9-
11 minutos o hasta que las galletas empiecen a estar hechas por los bordes y la
superficie tenga pequeñas grietas. Sacar las galletas del horno y dejarlas 5 minutos en
la bandeja antes de pasarlas a una rejilla.

1/2
Cuando las galletas estén completamente frías, conservarlas dentro de un bote
hermético.

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Truconsejos:
Es importante que, en el momento de añadir la harina, no mezcléis demasiado la masa.
De lo contrario conseguiréis unas galletas secas y que se desmigajan con facilidad. El
objetivo es obtener unas galletas tiernas parecidas a los brownies.
Estas galletas recién sacadas del horno están todavía muy blandas y parece que no
estén hechas. Ese es el punto correcto que deben tener. Si las horneáis demasiado
quedarán secas.
Estas galletas pierden su textura con el paso de las horas por ello es mejor consumirlas
el mismo día de su elaboración. Para disfrutarlas siempre como recién salidas del
horno os recomiendo que las metáis en el microondas unos 10-15 segundos
(dependiendo de la potencia).

2/2
Chocolate Brownie Cookies
[Link]/web/20110923203453/[Link]

Parece que últimamente se ha puesto de moda el reinventar las recetas clásicas


adaptándolas a distintos formatos. La idea es sorprender ofreciendo un postre archiconocido
en un formato absolutamente inesperado. Dentro de esta tendencia se pueden encontrar
sorprendentes creaciones como los doughnut muffins o los snickerdoodles cupcakes.

Siguiendo con este concepto, hoy quisiera ofreceros unas galletas inspiradas en los brownies
de toda la vida que estoy segura que os sorprenderán. Basta con decir que estas galletas
tienen un intenso sabor a cacao y una textura tierna que recuerda claramente a la de los
brownies. Por si aún no estáis suficientemente tentad@s os invito a que os imaginéis en
vuestra propia cocina disfrutándolas recién hechas con un vaso de leche. ¡Irresistibles!

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Chocolate Brownie Cookies


(cantidad: 17 galletas)

1 cup (140 gr.) de harina de trigo


¼ cup (20gr.) de cacao en polvo natural
½ teaspoon de bicarbonato sódico
¼ teaspoon de sal
6 tablespoons (85 gr.) de mantequilla
derretida
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
⅓ cup (70 gr.) de azúcar muscovado claro
1 huevo mediano
½ teaspoon de extracto natural de vainilla
½ cup (85 gr.) chips de chocolate negro

Precalentar el horno a 175º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.
Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.
En un bol pequeño tamizar la harina, el cacao en polvo, el bicarbonato y la sal.
Reservar.
En un bol mediano mezclar (con unas varillas o batidor eléctrico) la mantequilla
derretida con los azúcares hasta que quede homogéneo. Añadir el huevo y el extracto
de vainilla y mezclar bien. Con una espátula incorporar gradualmente la mezcla de
harina, cacao, bicarbonato y sal mezclando sólo hasta que no queden restos de harina.
Añadir las chips de chocolate y distribuirlas por toda la masa.

1/2
Poner un tablespoon de masa para cada galleta encima de la bandeja dejando una
distancia entre ellas de unos 5 cm. Aplastar ligeramente la masa y hornear durante 9-
11 minutos o hasta que las galletas empiecen a estar hechas por los bordes y la
superficie tenga pequeñas grietas. Sacar las galletas del horno y dejarlas 5 minutos en
la bandeja antes de pasarlas a una rejilla.
Cuando las galletas estén completamente frías, conservarlas dentro de un bote
hermético.

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Truconsejos:
Es importante que, en el momento de añadir la harina, no mezcléis demasiado la masa.
De lo contrario conseguiréis unas galletas secas y que se desmigajan con facilidad. El
objetivo es obtener unas galletas tiernas parecidas a los brownies.
Estas galletas recién sacadas del horno están todavía muy blandas y parece que no
estén hechas. Ese es el punto correcto que deben tener. Si las horneáis demasiado
quedarán secas.
Estas galletas pierden su textura con el paso de las horas por ello es mejor consumirlas
el mismo día de su elaboración. Para disfrutarlas siempre como recién salidas del
horno os recomiendo que las metáis en el microondas unos 10-15 segundos
(dependiendo de la potencia).

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Chocolate Wafers & Homemade Oreos
[Link]/web/20110923201708/[Link]

Los chocolate wafers son unas galletas de chocolate finas y crujientes muy populares en los
Estados Unidos. Con ellas se hacen tanto las famosas Oreo como las típicas galletas “thin
mint” de las Girl Scouts. También se suelen utilizar para preparar las bases de algunas tartas
como la chocolate cheesecake o para añadir troceadas dentro del helado de vainilla (French
Style o Philadelphia Style).

El intenso sabor a chocolate y la textura crujiente de estas galletas las hacen muy adictivas.
Son ideales para sumergir en un vaso de leche tanto si están rellenas como si no. Para
prepararlas yo suelo utilizar el cacao en polvo alcalizado de la marca Valrhona (quedan
especialmente buenas) pero también he utilizado en otras ocasiones la marca Valor.

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Chocolate Wafers & Homemade Oreos


(cantidad: +/- 40 galletas)

1 cup (130 gr.) de harina de trigo


½ cup (50 gr.) de cacao en polvo alcalizado
¼ teaspoon de bicarbonato sódico
¼ teaspoon de sal
6 tablespoons (85 gr.) de mantequilla
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
½ cup (100 gr.) de azúcar moreno claro
1 clara de huevo mediano
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
Relleno:
¼ cup (56 gr.) de mantequilla
1 cup (120 gr.) de azúcar glas, tamizada
1 teaspoon de extracto natural de vainilla

Tener la mantequilla y la clara de huevo a temperatura ambiente.


En un bol mediano tamizar la harina, el cacao, el bicarbonato y la sal. Reservar.
En un bol grande batir con las varillas a velocidad media la mantequilla y los azúcares
hasta que quede una mezcla ligera y cremosa (1-2 minutos).
Añadir la clara de huevo y el extracto de vainilla y batir hasta que quede bien
incorporado.
Añadir gradualmente la mezcla de harina, batiendo a velocidad baja hasta que toda la
harina quede bien integrada. Formar un rollo de unos 25 cm. de largo y envolverlo en
film transparente retorciendo los extremos. Colocar el rollo en la nevera unas 4 horas
para que se endurezca.
Precalentar el horno a 175º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.

1/2
Con la ayuda de un cuchillo bien afilado, cortar el rollo en rodajas de 0,3-0,4 cm. y
colocarlas en la bandeja dejando una distancia entre ellas de unos 2 cm. Hornear
durante 12-14 minutos o hasta que en la superficie de las galletas empiecen a aparecer
grietas. Sacar las galletas del horno y dejarlas enfriar 5 minutos en la bandeja antes de
pasarlas a la rejilla para que se enfríen completamente. Repetir la operación con el
resto de la masa.

Preparar el relleno:
Tener la mantequilla a temperatura ambiente.
Batir la mantequilla a velocidad media hasta que esté suave.
Añadir gradualmente el azúcar glas batiendo, a velocidad baja, hasta que quede bien
incorporado. Añadir el extracto de vanilla y mezclar bien. Seguir batiendo, a velocidad
alta, hasta que la mezcla quede ligera y esponjosa (2-3 minutos).

Rellenar las galletas:


Poner el relleno en una manga pastelera provista de una boquilla lisa de 1 cm. Poner
pequeñas cantidades de relleno (aproximadamente 1 teaspoon) en el centro de la
galleta y tapar con otra galleta presionando para que el relleno se distribuya bien.

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Truconsejos
Entre tanda y tanda de galletas, mantener el rollo en la nevera para que no se ablande
demasiado.
Una alternativa a hacer el rollo con la masa y cortar rodajas es formar bolas (con la
masa ya fría) y luego aplastarlas con la mano hasta que tengan un grosor entre 0,3-0,4
cm.
El tiempo de horneado indicado dará como resultado unas galletas crujientes. Si
queremos que queden más blandas, rebajar el tiempo indicado en 2 ó 3 minutos.

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2/2
Churros con chocolate
[Link]/web/20110923205222/[Link]

Ya sea para rematar una noche de fiesta o para hacer especial una mañana, los churros son
el dulce de referencia. Por todos los rincones de España y casi a cualquier hora del día se
puede conseguir churros recién hechos con los que acompañar a un buen chocolate caliente.
Son tan populares que incluso se pueden encontrar congelados en los supermercados,
aunque ésta no sea la mejor de las opciones. No son nada difíciles de hacer, la única pega es
que os hará falta una churrera para hacer pasar la masa de los churros (que es muy espesa) a
través de una boquilla estrellada. Las churreras domésticas no son ni caras, ni difíciles de
encontrar, así que os animo a tener una para que podáis disfrutar de churros recién hechos
sin salir de casa.

En cuanto al chocolate caliente, la situación es bien al revés porque hay muchos preparados
a base de cacao con los que preparar fácilmente ésta bebida de manera que, en este caso, lo
complicado es tomarse la molestia de elaborar vuestra propia mezcla, lo cual os recomiendo
totalmente. Hacer vuestro propio chocolate caliente os permitirá no sólo tener un control
completo de lo que tomáis sino que el chocolate deje de ser simplemente la bebida que
acompaña a los churros y pase a ser una delicia por sí mismo.

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Churros con chocolate


(cantidad: 2 raciones)

Churros:
½ cup (120 ml.) de agua mineral
⅛ teaspoon de sal
1 cup (120 gr.) de harina de trigo
Aceite de girasol para freír
Azúcar blanco para espolvorear

Chocolate:
4 teaspoons de cacao en polvo alcalizado
¼ cup (50 gr.) de azúcar vainillado
2 tablespoons de maicena
1 pizca de sal
1 ½ cup (360 ml.) de leche
(Pasa sobre la foto para ver también la churrera)

Para preparar los churros:


En un cazo calentar el agua y la sal y llevar a ebullición.
En un bol mediano poner la harina y añadir el agua hirviendo de golpe. Con una
espátula mezclar hasta conseguir una masa espesa y homogénea.

1/2
Poner en una sartén uno o dos dedos de aceite a calentar.
Preparar la churrera con la boquilla que queráis (yo utilizo la mediana) y rellenarla
apretando bien la masa para que no queden bolsas de aire.
Cuando el aceite esté bien caliente sacar la masa a través de la churrera y echarla en el
aceite formando una espiral desde el exterior al interior de la sartén. Cuando empiecen
a estar dorados por el borde darles la vuelta y dejar que se acaben de hacer (unos 30-
45 segundos por cada lado).
Retirar del aceite, poner en un plato cubierto con papel de cocina y espolvorear con
azúcar.
Cortar con las tijeras porciones y servir inmediatamente.

Para preparar el chocolate:


En un cazo mediano poner el cacao en polvo, el azúcar, la maicena y la pizca de sal.
Añadir la leche y mezclar hasta que el cacao y la maicena se hayan disuelto.
Calentar a fuego medio-alto e ir removiendo constantemente con unas varillas hasta
que espese (8-10 minutos).

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Truconsejos:
Para hacer esta receta es necesario trabajar con la churrera directamente encima de
aceite muy caliente. Por favor leer bien las instrucciones de la churrera y seguir las
recomendaciones de seguridad del fabricante.
Esta receta de churros es para utilizar únicamente con churreras domésticas. No se os
ocurra intentar hacer pasar la masa a través de una manga pastelera porque es
demasiado espesa.
Hacer los churros con la técnica de la espiral es la manera más fácil, si queréis hacerlos
con forma de lazo es posible que necesitéis un par de manos extra para cortar los lazos.
La cantidad de maicena para el chocolate es orientativa y depende del espesor que
queráis darle. Con las cantidades indicadas queda un chocolate bastante espeso. Si lo
preferís más ligero reducir la cantidad de maicena.
La churrera doméstica que he utilizado para hacer esta receta es de la marca Bernar.

RECETA en PDF
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2/2
Coconut Macaroons
[Link]/web/20110923203001/[Link]

Coconut macaroons es el nombre con el que se conoce en Norteamérica a un popular dulce


hecho con coco y clara de huevo. No debe confundirse a éstos con los macarons franceses
que no tienen nada que ver ya que están hechos con una técnica y unos ingredientes
diferentes.

En está ocasión os ofrezco dos versiones de esta receta que se elaboran con dos tipos de coco
muy diferentes. La primera receta se hace con el coco rallado que se puede comprar
habitualmente en España (seco, sin endulzar y muy fino), mientras que la segunda se hace
con el coco rallado que se suele encontrar más fácilmente en América (húmedo, endulzado y
rallado grueso). De esta forma, sea cual sea el tipo de coco que utilicéis, siempre obtendréis
un dulce excepcional, ligeramente crujiente y dorado por fuera que al morderlo da paso a un
tierno y blanco interior con todo el sabor del coco. El extra de chocolate es simplemente una
opción que, a mi modo de ver, mejora aún más si cabe el sabor de esta delicia.

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-RECETA I-
Coconut Macaroons
(cantidad: 16 macaroons)

150 gr. de coco rallado fino


½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
⅛ teaspoon de sal
2 claras de huevo mediano
½ teaspoon de extracto de vainilla

Decoración: (opcional)
50 gr. de chocolate negro

(Pasa sobre la foto para ver también el tipo de coco)


Precalentar el horno a 175º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.
En un bol mediano mezclar el coco rallado, el azúcar y la sal hasta que quede bien
combinado. Reservar.
En un bol pequeño mezclar las claras de huevo junto con el extracto de vainilla.
Añadir las claras al bol del coco y mezclar hasta que quede una masa homogénea.
Poner un tablespoon de masa para cada macaroon encima de la bandeja dejando una
distancia entre ellos de unos 2 cm.
Con las manos humedecidas en agua dar forma a los macaroons y hornear durante 12-
15 minutos o hasta que empiecen a estar ligeramente dorados. Sacarlos del horno y
dejarlos 2-3 minutos en la bandeja antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen.

1/3
Para decorar la base, derretir el chocolate, sumergir la base de cada macaroon en él e ir
colocándolos en una bandeja cubierta con papel de hornear. Refrigerar los macaroons
hasta que el chocolate se haya solidificado (unos 20 minutos).
Si no se consumen el mismo día, los podéis conservar unos días en un recipiente
hermético dentro de la nevera.

*****

-RECETA II-
Coconut Macaroons
(cantidad: 16 macaroons)

2 ⅔ cups (200 gr.) de coco rallado endulzado


⅓ cup (65 gr.) de azúcar blanco
3 tablespoons (24 gr.) de harina de trigo
común
⅛ teaspoon de sal
2 claras de huevo mediano
½ teaspoon de extracto de vainilla

Decoración: (opcional)
50 gr. de chocolate negro
(Pasa sobre la foto para ver también el tipo de coco)
Precalentar el horno a 160º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.
En un bol mediano mezclar el coco rallado, el azúcar, la harina y la sal hasta que quede
bien combinado. Reservar
En un bol pequeño mezclar las claras de huevo junto con el extracto de vainilla.
Añadir las claras al bol del coco y mezclar hasta que quede una masa homogénea.
Poner un tablespoon de masa para cada macaroon encima de la bandeja dejando una
distancia entre ellos de unos 2 cm.
Con las manos humedecidas en agua dar forma a los macaroons y hornear durante 20
minutos o hasta que empiecen a estar ligeramente dorados. Sacarlos del horno y
dejarlos 2-3 minutos en la bandeja antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen.
Para decorar la base, derretir el chocolate, sumergir la base de cada macaroon en él e ir
colocándolos en una bandeja cubierta con papel de hornear. Refrigerar los macaroons
hasta que el chocolate se haya solidificado (unos 20 minutos).
Si no se consumen el mismo día, los podéis conservar unos días en un recipiente
hermético dentro de la nevera.

RECETA en PDF

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3/3
· Cómo hacer Bundt Cakes perfectos ·
[Link]/web/20160916082523/[Link]

Los Bundt Cakes son unos bizcochos muy populares en los Estados Unidos que se
hornean en unos moldes especiales con forma de anillo que se conocen como moldes
Bundt. Estos peculiares moldes fueron introducidos en Norteamérica en 1950 por H.
David Dalquist, el fundador de la marca Nordic Ware, que tuvo la brillante idea de
adaptar en aluminio los antiguos moldes cerámicos con los que los alemanes hacían su
tradicional Bundkuchen. Los moldes pasaron desapercibidos durante un tiempo hasta que
en 1966, Ella Helfrich, una ama de casa de Texas ganó un concurso patrocinado por
Pillsbury presentando un postre hecho con uno de los moldes de Dalquist. Este suceso
despertó el interés por aquellos curiosos moldes que rápidamente se convirtieron en los
más vendidos de América. Desde su introducción más de 50 millones de estos moldes han
sido vendidos por Nordic Ware a lo largo y ancho del planeta.

Los moldes Bundt se caracterizan por tener un tubo central que les permite conducir el
calor hasta el centro del bizcocho proporcionándole un horneado más rápido y uniforme.
Además de esto, al tener todo tipo de vistosos diseños, se consiguen unos pasteles
realmente atractivos. A parte de la recetas diseñadas específicamente para estos moldes,
pueden hacerse otras como: pound cakes, coffee cakes, el monkey bread o incluso
gelatinas. De hecho, estos moldes pueden usarse con casi cualquier masa.

Cómo elegir un molde Bundt

Estos moldes no son especialmente fáciles de encontrar. Las marcas que los distribuyen
son principalmente americanas (Nordic Ware, Wilton) pero también alguna alemana
(Kaiser/WMF). Con independencia de la marca que escojáis, hay una serie de cuestiones
que deben tenerse en cuenta a la hora de adquirir este tipo de moldes.

Según los materiales con los que están hechos los podréis encontrar de tres tipos:

1/3
Aluminio colado (cast aluminum): estos moldes suelen ser de la más alta calidad. Se
distinguen fácilmente porque son moldes bastante pesados, están tallados con
extraordinaria precisión y tienen revestimientos antiadherentes de alta calidad que
proporcionan un dorado uniforme y facilitan el desmoldado del bizcocho.
Acero (steel): es la opción más económica y aún así se consiguen unos resultados
razonablemente buenos. Son mucho más ligeros que los anteriores y la definición de
las decoraciones no es tan detallada.
Silicona: muy poco recomendables. Son difíciles de manejar, tienen muy poca
definición y, en lugar de dorar uniformemente, dejan un extraño acabado brillante
en los bizcochos que resulta muy poco atractivo.

Respecto al tamaño, hay que pensar siempre en el uso que se le vaya a dar, dado que
siempre os veréis obligados a hacer la cantidad que se corresponda con vuestro molde. La
medida original y la capacidad estándar para este tipo de moldes es de 12 cups y resulta en
un Bundt para muchísimas raciones. Hoy en día, sin embargo, también se pueden
encontrar moldes de tamaños inferiores (de 9-10 cups, de 6 cups, de 3 cups o incluso de 1
cup) que se adaptan a todo tipo de necesidades.

Cómo preparar los moldes Bundt

Por mucha calidad y muchas capas antiadherentes que tengan siempre es necesario
engrasar concienzudamente el molde y mucho más si éstos tienen gran cantidad de
detalles en su decoración. Hay tres maneras igualmente eficaces de engrasar estos
moldes:
La manera más clásica consiste en untar mantequilla por toda su superficie
(asegurándose bien de llegar a todos los rincones) y después espolvorearlo con una
capa fina de harina lo más uniforme posible. Invertir el molde y dar unos golpecitos
para eliminar el exceso de harina. Si el Bundt es de chocolate sustituir la harina por
cacao en polvo.
La manera más práctica de llegar a todos los rincones consiste en mezclar en un bol
1 tbsp (14gr.) de mantequilla derretida con 1 tbsp (8gr.) de harina (cacao en polvo si
el bundt es de chocolate) y pintar con un pincel toda la superficie interior del molde.
La manera más cómoda, sin lugar a dudas, consiste en utilizar los famosos sprays
americanos para hornear (Pam o Baker’s Joy) que ya incorporan la harina (no hay
que confundirlos con los que son sólo de aceite vegetal).

Cómo rellenar los moldes Bundt

Es muy importante asegurarse de que la masa con la se quiera rellenar el molde llegue
bien a todos los rincones del diseño. En general, se recomienda rellenarlos con la menor
brusquedad posible y, en el caso de las masas espesas, es mejor poner la masa poco a poco
con la ayuda de una cuchara y empujando con el dorso contra la pared del molde para que
se reparta bien por todas las hendiduras del diseño. Una vez rellenado el molde y para
eliminar definitivamente cualquier burbuja de aire que pueda quedar en la masa, hay que

2/3
golpear varias veces el molde contra la superficie de trabajo. Poner un trapo de cocina
doblado para no dañar el molde.

Cómo hornear, desmoldar y limpiar los moldes Bundt

Este tipo de cakes deben hornearse colocando el molde sobre una rejilla en el centro o
tercio inferior del horno. Nunca debe ponerse el molde sobre una bandeja porque no
circularía el aire a través del tubo central del molde que es la clave de su diseño. En el caso
de los moldes oscuros hay que tener presente que absorben mayor cantidad de calor y, por
tanto, se recomienda reducir la temperatura indicada en unos 10-15º C.

Para desmoldar el Bundt cake es necesario dejarlo enfriar sobre una rejilla al menos 10
minutos (o más si la receta lo requiere). Pasado ese tiempo invertir el molde sobre la
rejilla y, si estaba bien preparado y el molde era de calidad, no debería haber mayor
problema para desmoldarlo. En caso de necesidad se puede sacudir o dar unos golpecitos
con la mano en el molde para ayudar a que se despegue. En ningún caso introducir
cuchillos u objetos metálicos (que dañarían irreversiblemente el molde) para intentar
liberar el cake.

A la hora de limpiar este tipo de moldes bastará simplemente con utilizar un poco de agua
caliente con muy poca cantidad de un jabón neutro y una esponja suave. Nunca se debe de
introducir estos moldes en el lavavajillas (aunque el propio fabricante indique que son
aptos) o usar productos abrasivos sobre ellos para no estropear la superficie ni las
propiedades antiadherentes de estos.

Recetas de Bundt Cakes:

Mini Vanilla Bean Bundt Cake


Mini Lemon Bundt Cake
Mini Lemon-Ginger Bundt Cake
Mini Pumpkin Bundt Cake
Mini Banana Bundt Cake
Mini Applesauce Bundt Cake
Mini Chocolate Bundt Cake

3/3
· Cómo saber si tu horno está bien calibrado ·
[Link]/web/20160520150929/[Link]
[Link]

Seguro que has oído más de una vez aquello de que cada horno es un mundo y que
entender o, mejor dicho, conocer tu horno es un elemento clave para conseguir buenos
resultados en repostería. Pero, ¿qué ocurre si tu horno es mezquino y te engaña?, ¿qué
ocurre si tu horno te indica que está a 175º C cuando en realidad está a 160º C ó 190º C?
Pues, como te puedes imaginar, ocurren toda clase de desastres: bizcochos que suben
demasiado y se colapsan, que quedan demasiado dorados (o directamente quemados) y
secos o, todo lo contrario, que tardan una eternidad en hacerse y quedan densos, gomosos
y muy poco dorados. Galletas que se desparraman o que se queman por los bordes, etc.

Si tienes el horno mal calibrado (así es como se conoce a este problema) esto puede ser la
causa de que no te salgan las recetas como esperas. Como el horno es una herramienta
demasiado importante para tener dudas sobre su fiabilidad, es importante tener alguna
manera de comprobar que todo esté funcionando correctamente.

La manera más sencilla y más obvia es utilizar un termómetro especial para el interior del
horno. Esto te proporcionará una segunda opinión imparcial sobre la temperatura real
que hay dentro del horno para que puedas hacer pequeñas correcciones sobre el
termostato. Pero como sé que mucho de vosotr@s aún no tenéis esta herramienta seguro
que os interesa lo que viene a continuación.

Para saber si tu horno está bien calibrado puedes utilizar alternativamente cualquiera de
los dos tests siguientes y, en pocos minutos, sabrás con seguridad si tu horno funciona
correctamente. Los dos tests son compatibles tanto con hornos eléctricos como de gas.
Pero ten en cuenta que si vives a mucha altura (por encima de 1000 metros) ninguno de
los dos tests será fiable.

Test 1: (no requiere ninguna herramienta específica)


Poner la rejilla en el centro del horno y precalentarlo a 175º C como mínimo 30
minutos.
Poner en un recipiente tipo pyrex una cucharada de azúcar.
Meter el recipiente en el horno durante 15 minutos.
Si la temperatura del horno es la correcta el azúcar se habrá dorado un poco pero no
se habrá derretido. Si el azúcar se derrite o no se dora es que el horno tiene una
temperatura mayor o menor respectivamente de la que indica y, por tanto, está
descalibrado.

Test 2: (requiere la ayuda de algún tipo de termómetro estándar de cocina)

1/2
Poner la rejilla en el centro del horno y precalentarlo a 175º C como mínimo 30
minutos.
Llenar una jarra medidora tipo pyrex con 1 cup (240 ml.) de agua que deberá estar a
una temperatura de 21º C.
Meter la jarra dentro del horno y dejarla 15 minutos.
Sacar la jarra del horno, remover el agua para que la temperatura sea la misma en
todos los puntos y medir la temperatura que deberá estar alrededor de los 65º C.
Más de 5º C de desviación se considera horno descalibrado.

Si has hecho cualquiera de los dos tests y has llegado a la conclusión de que tu horno está
mal calibrado, no te preocupes, no tienes porque comprar uno nuevo. Siempre puedes
contactar con el servicio técnico para que te lo recalibren, pero mi recomendación es que
primero te compres un termómetro para horno y, si la diferencia de temperatura no es
muy grande, hagas los ajustes manualmente utilizando éste como referencia en lugar del
termostato de tu horno.

Indice de Básicos

2/2
Compota de manzana
[Link]/web/20110923202127/[Link]

Home-made Applesauce.

Esta receta es de lo más sencillo pero no por ello merece ser obviada. La compota de
manzana es un simple puré hecho a base de manzanas cocinadas y especias (habitualmente
canela, pero también nuez moscada o allspice) que se consume tanto en platos salados
(acompañando platos de carne) como en platos dulces (relleno de tartas, muffins,
acompañando helados o simplemente sola).

Las variedades de manzanas idóneas para preparar la compota son: Gala, Golden, Reineta,
Granny Smith, McIntosh, Pink Lady o Fuji. La cantidad de azúcar es orientativa ya que
dependerá tanto del tipo de manzana utilizada como del gusto personal.

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Compota de manzana
(cantidad: 2 tazas aprox.)

8 manzanas
1 cup (240 ml.) de agua mineral
2 teaspoons de zumo de limón

Aditivos opcionales:
¼ cup de azúcar blanco o moreno
1 teaspoon de canela de Ceilán molida
¼ teaspoon de nuez moscada molida

Pelar, descorazonar y trocear las


manzanas.
En un cazo poner las manzanas, el agua, el zumo de limón y los aditivos elegidos.
Tapar y cocer, a fuego medio, durante 20 minutos o hasta que las manzanas estén
blandas. Retirar del fuego y dejar enfriar.
Pasar las manzanas por el pasapurés o utilizar la batidora para una textura más fina.
Conservar en el frigorífico.

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Truconsejos
También es ideal para utilizarla como sustitutivo del aceite en recetas de muffins. En
este caso es preferible prescindir de los aditivos opcionales en la elaboración de la
compota.
La compota de manzana se conservará 3 ó 4 días en la nevera o 6 meses en el
congelador.

1/2
RECETA en PDF

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2/2
· Crème Fraîche Casera ·
[Link]/web/20170501184119/[Link]

La crème fraîche es una crema espesa y ácida que se elabora añadiendo a la nata
fermentos lácticos. Se trata de una crema muy apreciada en cocina y repostería ya que se
utiliza en una gran cantidad de postres y salsas. Aunque se trate de dos cremas de
similares características no hay que confundir el sour cream (crema ácida), que tiene un
menor contenido en grasa y una mayor acidez, con la crème fraîche (crema o nata fresca)
que, a diferencia de la otra, puede no sólo montarse como la nata normal, sino utilizarse
para preparar salsas calientes sin que se corte.

En España es bastante fácil encontrar la crème fraîche en los supermercados, pero


también es posible hacer nuestra propia crème fraîche casera si se cumplen unas sencillas
condiciones. La receta en sí no requiere ningún tipo de esfuerzo, es sólo una cuestión de
tiempo y de mantener la temperatura correcta para que los fermentos hagan su trabajo. El
resultado será una deliciosa crema fresca y espesa con un punto ácido que podréis utilizar
en todas las recetas que os haga falta o simplemente montarla y acompañarla con fruta
fresca.

Crème Fraîche Casera (crema o nata fresca casera)


Cantidad: 2 cups

Ingredientes:
2 cups (480 ml.) de nata líquida (35%
m.g.)
3 tablespoons (45 ml.) de yogur natural o
buttermilk (con fermentos activos)

Mezclar en un bote de cristal


esterilizado la nata y el yogur (o
buttermilk). Tapar el bote con un
filtro de papel (de café) y dejar
reposar a una temperatura de unos
20-25ºC hasta que espese (unas 18-
24 horas).
Remover la mezcla, tapar el bote y dejar en la nevera 24 horas antes de utilizar para
que esté bien fría.
En la nevera se conservará unos 5-7 días.

Truconsejos

1/3
Para hacer la crème fraîche casera no se puede utilizar ninguna de las sustituciones
del buttermilk. Se necesita un buttermilk que contenga fermentos activos.
Dependiendo de la temperatura base de vuestra cocina puede ser que os tarde más o
menos tiempo. Estará lista cuando tenga el espesor de una mayonesa.
Podéis utilizar esta crème fraîche para elaborar buttermilk tradicional y mantequilla
con fermentos. Aquí encontraréis la receta.

RECETA en PDF

¡Descubre cuántas cosas más pueden hacerse de forma casera! Aquí las encontrarás
todas juntas.

2/3
3/3
· Dulce de Leche Casero ·
[Link]/web/20160902044216/[Link]

El dulce de leche, arequipe o manjar es un dulce originario de Latinoamérica que


tradicionalmente se elabora con leche de vaca y azúcar hirviéndolas hasta conseguir una
especie de crema de caramelo. Es habitual utilizarlo como relleno en tartas, pasteles y
alfajores, pero también pueden hacerse helados, batidos o simplemente disfrutarlo untado
sobre el pan.

Es un dulce que se remonta a varios siglos atrás y por ello pueden encontrarse muchas
variantes según el país o la región donde se produzca. En este caso yo he seguido la
formulación clásica argentina, que utiliza una pizca de bicarbonato y un poco de vainilla
para conseguir su atractivo color y su delicioso y característico aroma.

Ya sé que es un producto bastante laborioso de hacer y que pueden encontrarse excelentes


marcas disponibles en los supermercados pero, si de verdad os apetece hacerlo en casa, con
un poco de paciencia y compromiso podéis alcanzar la misma calidad (o incluso más) que
cualquier dulce de leche que podáis comprar.

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Dulce de Leche Casero


Cantidad: 1¼ -1½ cups (300-360 ml.)

4 cups (960 ml.) de leche entera


1½ cups (300 gr.) de azúcar blanco
¼ teaspoon de bicarbonato sódico
1 teaspoon de extracto natural de vainilla

En un cazo grande poner la leche y el


azúcar y calentar a fuego medio,
removiendo con una cuchara o
espátula de silicona de vez en cuando,
hasta que el azúcar se haya disuelto y la leche empiece a hervir.
Cuando la leche comience a hervir añadir el bicarbonato (empezará a espumar). Dejar
hervir a fuego medio, removiendo frecuentemente para evitar que se pegue en el fondo
del cazo, hasta que la mezcla esté algo espesa y tenga un bonito color caramelo (1½-2
horas). Hay que tener en cuenta que, una vez frío, espesará aún más.
Retirar del fuego, añadir el extracto de vainilla y mezclar bien. Para eliminar posibles
grumos o partículas pasar el dulce de leche por un colador.
Dejar enfriar a temperatura ambiente antes de guardarlo en la nevera en un bote
hermético.

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Truconsejos
Si tenéis interés en hacer cajeta, la variante mejicana del dulce de leche, sólo tenéis que
sustituir la mitad de la leche de vaca por leche de cabra.
También puede conseguirse una especie de dulce leche utilizando una lata de leche
condensada, pero la manera de lograrlo es igualmente laboriosa y, dependiendo del
método que se utilice, hasta peligrosa. Además, es una manera de hacer dulce de leche
que no recomiendo ya que el “dulce de leche” que se obtiene no tiene nada que ver ni
en sabor, ni en color, ni en textura con el auténtico dulce de leche.

RECETA en PDF

2/2
Extracto de Coco casero
[Link]/web/20130406140339/[Link]

Al igual que sucede con la incorporación de especias como la vainilla, la canela o el jengibre,
hay ocasiones en las que nos gustaría introducir el sabor a coco en una receta. Pero, a
diferencia de las especias, el sabor del coco no puede introducirse en las recetas con el coco
al natural porque alteraría la textura final de éstas. En estos casos lo habitual es recurrir a un
buen extracto de coco.

En el mercado pueden encontrarse algunos extractos naturales de calidad y no siempre


están todo lo accesibles que nos gustaría. Así que un buen recurso consiste en hacer un
extracto de coco natural de forma casera. Es mucho más sencillo de hacer de lo que parece y
vale totalmente la pena porque os permitirá aromatizar cualquier tipo de receta con la
frescura y el exotismo del coco.

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Extracto de Coco casero


(cantidad: ½ cup)

Ingredientes y materiales:
45 gr. de coco fresco, rallado fino
½ cup (120 ml.) de vodka (40%
alcohol). Yo lo hago con vodka porque
tiene un sabor neutro. También se
puede utilizar ron blanco, aunque
añadirá su propio aroma al extracto.
1 bote de cristal con tapa.
Un colador, un filtro de café y una
jarra para hacer el filtrado.

Pasos a seguir:
Llenar el bote con el coco rallado fino.
Añadir el vodka. Agitar el bote enérgicamente y conservarlo en un lugar fresco, seco y
oscuro. Si el bote no es de cristal oscuro, envolverlo en papel de aluminio.
Agitar el bote 1 vez cada día durante 1 semana.
A la semana ya se puede filtrar el extracto. Primero lo colaremos presionando una
cuchara contra el colador para recoger todo el extracto posible. Después, para eliminar
impurezas y que el extracto quede transparente, colocaremos el filtro de café en el
colador y ambos encima de la jarra. Echar el extracto a través del filtro. Rellenar una
botella con el extracto filtrado y taparla. Este extracto se conservará durante 1 año en
un sitio resguardado de la luz.

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RECETA en PDF

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Extracto de vainilla casero
[Link]/web/20111025184328/[Link]

Encontrar un buen extracto natural de vainilla en España es difícil. La mayoría de ellos


llevan colorantes y azúcares añadidos y a saber cuantas cosas más. Seguramente nos será
más fácil encontrar unas vainas de calidad. Yo personalmente cuando las encuentro intento
comprar una buena cantidad. ¿Y entonces qué? Porque ya sabemos que las vainas necesitan
unas condiciones de conservación y tienen caducidad. Pues me busqué una buena receta
para hacer mi propio extracto y ésta es la que mejores resultados me ha dado. Por este
motivo veréis que en la mayoría de mis recetas utilizo el extracto y no la vaina de vainilla al
natural.

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Extracto de Vainilla casero


(cantidad: 1 cup)

Ingredientes y materiales:
7-8 (30 gr.) vainas de vainilla: Elegir
vainas de calidad (no tienen por que
ser las más caras, nos bastará con que
no estén secas o mal conservadas).
Clica aquí para saber más.
1 cup (250 ml.) de vodka (40%
alcohol). Yo lo hago con vodka porque
tiene un sabor neutro. También se
puede utilizar brandy, ron o ginebra,
aunque añadirán sus propios aromas
al extracto.
1 botella de cristal oscuro previamente esterilizada en agua hirviendo durante 30
minutos (las botellas verdes o marrones de vino nos pueden servir) y un tapón que
ajuste bien pero que pueda ser retirado con facilidad.
1 cuchillo, para extraer las semillas y cortar las vainas.
Un colador, un filtro de café y una jarra para hacer el filtrado.

Pasos a seguir:
Cortar las vainas longitudinalmente y con el reverso del cuchillo retirar las semillas.
Una vez retirada la totalidad de las semillas, trocear las vainas.
Llenar la botella con las semillas y las vainas troceadas.
Añadir el vodka.
Agitar la botella: cada día durante la primera semana.
Cada tres días la 2ª, 3ª y 4ª semana.

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A partir de la 5ª semana ya se puede utilizar el extracto (rellenar la botella con la
misma cantidad de licor que la cantidad de extracto usado).
A los seis meses, las vainas han liberado ya todo su aroma y podemos filtrar el extracto.
Colocar el filtro de café en el colador y ambos encima de la jarra. Echar el extracto a
través del filtro y rellenar la botella con el extracto filtrado. Volvemos a tapar bien.

Este extracto dura indefinidamente y como el buen vino, mejora con el tiempo.

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Galletas de Melaza y Jengibre
[Link]/web/20110923202511/[Link]

Algunos las conoceréis como galletas de melaza, otros como galletas de jengibre, yo
personalmente pienso que ninguno de los dos ingredientes debería obviarse al nombrar esta
receta porque son inseparables. Se trata de unas galletas blandas con un rico aroma
especiado que las hace increíblemente adictivas. Para los que no las conozcáis en absoluto
esta receta será una especie de revelación. Son tan especiales que es difícil no recordar la
primera vez que se prueban. Esto mismo me sucede con las Gingerbread Men Cookies, unas
divertidas galletas que se elaboran casi con los mismos ingredientes pero con un resultado
totalmente diferente. Dependiendo de si os gustan las galletas crujientes o blanditas
seguramente preferiréis unas sobre las otras, aunque también puede ser que, como yo, seáis
incapaces de quedaros sólo con una de ellas.

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Galletas de melaza y jengibre


(cantidad: 40 galletas)

2 cups (260 gr.) de harina común


1 teaspoon de bicarbonato sódico
1¼ teaspoon de jengibre en polvo
1 teaspoon de canela de Ceilán en polvo
¼ teaspoon de clavo en polvo
¼ teaspoon de sal
½ cup (113 gr.) de mantequilla
1 cup (200 gr.) de azúcar moreno oscuro
1 huevo mediano
¼ cup (60 ml.) de melaza

Para rebozar:
Azúcar blanco

Tener la mantequilla y el huevo a temperatura ambiente.


En un bol mediano mezclar la harina, el bicarbonato, las especias y la sal.
En un bol grande, batir, a mano o a máquina, la mantequilla con el azúcar moreno
hasta que quede una mezcla ligera y esponjosa (2 minutos aprox.). Añadir el huevo y la
melaza y mezclar hasta que quede bien incorporado. Añadir los ingredientes secos
(harina, bicarbonato, especias y sal) y mezclar hasta conseguir una masa suave. Tapar
el bol y refrigerar durante 3 horas para que se pueda trabajar.
Precalentar el horno a 190º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.

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Formar, con la masa, bolas de 17 gr. y rebozarlas en el azúcar. Colocarlas en la bandeja
dejando una distancia entre ellas de 5 cm. y aplastarlas ligeramente con la base de un
vaso. Entre tanda y tanda de galletas, mantener el resto de masa en la nevera para que
no se ablande.
Hornear 10 minutos o hasta que las galletas se empiecen a agrietar pero el centro esté
blando. Sacar las galletas del horno y dejarlas enfriar sobre una rejilla.

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Truconsejos:
La receta de estas galletas es muy flexible en cuanto a las cantidades de especias (se
pueden aumentar o disminuir dependiendo de vuestro gusto personal) y, sobre todo,
con los tipos de azúcar que se utilizan. Yo suelo hacerlas con azúcar moreno oscuro,
pero se puede utilizar indistintamente el azúcar moreno claro, el azúcar blanco o una
combinación de cualquiera de éstos. En función de los cambios, los acabados serán
diferentes tanto en la textura como en el color final.
Para evitar que la melaza se pegue al medidor, engrasar el medidor previamente con
un poco de aceite. De este modo la melaza deslizará fácilmente.
La masa se puede congelar una vez formadas las bolas, rebozadas en azúcar y
aplastadas. Poner las bolas en una bandeja y meterla en el congelador. Cuando estén
congeladas conservarlas en una bolsa zip. Hornear directamente del congelador
(necesitarán 1-2 minutos más).

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· Helado de Canela {French-Style} ·
[Link]/web/20160901003137/[Link]

La canela es una de las especias más utilizadas para aromatizar los postres. Está presente
como aroma secundario en todo tipo de recetas (cacao caliente, porridge, arroz con leche,…)
dando ese toque especial que tanto gusta. En esos casos no tiene mayor importancia el tipo
de canela que se utiliza (Ceilán o Cassia) aunque, como siempre, cada cual tiene sus gustos.
Sin embargo, en casos como los cinnamon rolls, las cinnamon toast, las snickerdoodles, el
cinnamon bread o este helado, por ejemplo, la canela es un ingrediente clave de la receta y es
realmente importante saber que tipo de canela se está utilizando para elaborar la receta.

Para preparar este helado podéis utilizar cualquiera de las dos variedades de canela que se
pueden encontrar en el mercado pero, según la que escojáis, será una experiencia totalmente
diferente, porque el color, la intensidad y el sabor de este helado varía en función del tipo de
canela que se utilice. Yo siempre utilizo la canela de Ceilán para elaborar mis postres porque
es más suave y delicada que la canela Cassia que tiene un aroma mucho más intenso y
ligeramente picante.

En cualquier caso, sea cual sea la canela que utilicéis, os quedará un helado muy cremoso
con todo el gratificante sabor de la canela, que se puede tomar solo o en combinación con
otros postres como la pumpkin pie, la tarta tatin, los brownies o el propio helado de
chocolate.

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Helado de canela
(cantidad: 1 litro aprox.)

1 cup (240 ml.) de leche entera


¾ cup (150 gr.) de azúcar blanco
⅛ teaspoon de sal
2 cups (480 ml.) de nata líquida (35% m.g.)
2 teaspoons de canela de Ceilán molida
4 yemas de huevo mediano

En un cazo mediano poner la leche, el


azúcar, la sal, la canela molida y 1 cup
(240 ml.) de nata. Calentar a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que el
azúcar se haya disuelto y la leche esté bien caliente (no tiene que hervir).
En un bol grande poner el otro cup (240 ml.) de nata y encima poner un colador.
Reservar.

1/3
En un bol mediano batir las yemas de huevo. Añadir gradualmente la mezcla de leche
caliente sin dejar de remover para que las yemas no cuajen. Devolver la mezcla al cazo
y calentarla a fuego bajo, removiendo constantemente por los lados y la base del cazo
para que la crema no se pegue, hasta que espese. Estará lista cuando la crema se
adhiera al dorso de la cuchara y al pasar un dedo deje un surco bien marcado
(aproximadamente 5-8 minutos). Retirar del fuego.
Pasar la crema a través del colador y mezclar con la nata hasta que quede bien
incorporada. Dejar enfriar antes de meter en la nevera para que se enfríe del todo (2-3
horas o toda la noche).
Cuando la crema esté fría, verterla en un recipiente apto para el congelador (mejor si
es de acero inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el
congelador una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con
varillas o batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan
formado. Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos:
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 4 y seguir las
instrucciones del fabricante.

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3/3
· Helado de Chocolate {French-Style} ·
[Link]/web/20160902195946/[Link]

Habréis probado muchos helados de chocolate en vuestra vida, pero ninguno como éste, os
lo aseguro. Tomad vuestro chocolate negro favorito, seguid los pasos de esta receta y en unas
pocas horas estaréis disfrutando del mejor helado de chocolate que hayáis probado nunca:
un helado cremoso con intenso sabor a chocolate y que no se endurece con el paso de los
días en el congelador.

Para hacer este helado he utilizado un chocolate del 55% de cacao, pero, como ya os he
dicho, podéis utilizar chocolates del 70%, del 85% o incluso del 99% si os gusta aún más
fuerte. Cualquiera que sea vuestro gusto personal el resultado será perfecto en todos los
casos. ¿Quién quiere un helado de chocolate?

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Helado de Chocolate
(cantidad: 1litro aprox.)

140 gr. de chocolate negro


2 cups (480 ml.) de nata líquida (35% m.g.)
3 tablespoons de cacao en polvo alcalizado
1 cup (240 ml.) de leche
¾ cup (150 gr.) de azúcar blanco
4 yemas de huevo mediano
½ teaspoon de extracto natural de vainilla

Rallar el chocolate y reservarlo en un


bol grande resistente al calor. Cuanto más fino se ralle el chocolate menos tiempo
tardará después en deshacerse. Reservar.
En un cazo mediano poner 1 cup de nata y el cacao en polvo. Calentar removiendo
constantemente para que el cacao se mezcle bien y cuando comience a hervir bajar el
fuego y dejar hervir durante 30 segundos sin dejar de remover. Retirar del fuego y
verter la mezcla en el bol del chocolate rallado. Mezclar hasta que el chocolate se haya
derretido y quede una crema suave. Añadir el otro cup de nata y mezclarlo bien.
Colocar un colador encima del bol y reservar.
En un cazo mediano calentar la leche con el azúcar hasta que éste se haya disuelto.
Dejar que se temple.
En un bol pequeño batir las yemas de huevo. Añadir gradualmente la mezcla de leche y
azúcar templada sin dejar de remover para que las yemas no cuajen. Devolver la
mezcla al cazo y calentarla a fuego lento, removiendo constantemente por los lados y la
base del cazo para que la crema no se queme, hasta que espese. Estará lista cuando la
crema se adhiera al dorso de la cuchara y al pasar un dedo deje un surco bien marcado
(aproximadamente 5-8 minutos). Retirar del fuego.

1/3
Pasar la crema a través del colador y mezclarla bien con la crema de chocolate. Añadir
el extracto de vainilla y remover bien. Dejar enfriar antes de meter en la nevera para
que se enfríe del todo.
Cuando la crema esté fría, verterla en un recipiente apto para el congelador y dejarla
en el congelador una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente
(con varillas o batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan
formado. Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos:
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 5 y seguir las
instrucciones del fabricante.

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3/3
· Helado de Chocolate y Crema de Cacahuete ·
[Link]/web/20160830150636/[Link]
[Link]

La crema de cacahuete casera es un ingrediente fabuloso que ofrece infinitas posibilidades.


Pueden hacerse toda clase de galletas con ella, algunas tan deliciosamente puras que no
necesitan ni siquiera añadir harina, como las flourless peanut butter cookies. Pero, aún
siendo un ingrediente capaz de brillar por sí sólo, su potente aroma y su gran cremosidad
combinan a la perfección con el chocolate que acostumbra a ser su gran aliado en
muchísimas recetas, como las peanut butter blossom cookies o los buckeyes.

Este helado se beneficia de la fantástica combinación que hacen los cacahuetes con el
chocolate. Pero, tratándose de un helado, como en este caso, puede decirse además que la
crema de cacahuete le aporta un extra de cremosidad similar al que se consigue con el
helado de chocolate french style, pero sin la necesidad de utilizar huevo. Como es natural,
esto hace que sea mucho más rapido y fácil de preparar, lo que lo convierte en uno de los
helados más sencillos que pueden hacerse, consiguiendo siempre todo lo que caracteriza a
los mejores helados: un gran sabor y una cremosidad perfecta.

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Helado de Chocolate y Crema de Cacahuete


(cantidad: 600 ml. aprox.)

Ingredientes:
1½ cups (360 ml.) de nata ligera (18% m.g.)
6 tbsp. (75 gr.) de azúcar blanco
3 tbsp. (18 gr.) de cacao en polvo alcalizado
100 gr. de crema de cacahuete casera
creamy

En un cazo poner la nata, el azúcar y el


cacao y calentar, a fuego medio,
batiendo con las varillas
frecuentemente, hasta que arranque a
hervir.
Una vez la mezcla esté hirviendo, retirar del fuego, añadir la crema de cacahuete y batir
hasta que quede una mezcla homogénea.
Pasar la mezcla a un bol, dejar que se temple y meter en la nevera 3-4 horas para que
se enfríe del todo.
Cuando la crema esté fría, verterla en un recipiente apto para el congelador (mejor si
es de acero inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el
congelador una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con
varillas o batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan
formado. Volver a meter la mezcla en el congelador.

1/2
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 3 y seguir las
instrucciones del fabricante.

2/2
· Helado de Dulce de Leche ·
[Link]/web/20160901002154/[Link]

Si hay algún helado capaz de desafiar la hegemonía de los tres grandes helados clásicos,
vainilla, chocolate y fresa, es el helado de dulce de leche. Se trata de un helado delicioso y
versátil que, como el de vainilla, no sólo puede disfrutarse por sí mismo sino que además es
capaz de mejorar la experiencia si se consume en combinación con otros postres. Su
incomparable y adictivo sabor lo hace prácticamente irresistible.

El helado de dulce de leche es sencillísimo de hacer ya que sólo se requieren tres


ingredientes (leche, nata y dulce de leche) y siempre queda supercremoso. Podéis utilizar
perfectamente un dulce de leche comprado para hacerlo aún más sencillo pero, como
siempre, vale mucho la pena hacer el dulce de leche casero si se dispone de tiempo. Pero si
de verdad queréis tocar el cielo probadlo con unos brownies o haced unos sándwiches
helados con chocolate wafers.

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Helado de Dulce de Leche


(cantidad: 1 litro aprox.)

1 ½ cup (360 ml.) de leche entera


1 ½ cup (360 ml.) de nata líquida (35%
m.g.)
400 gr. de dulce de leche
Una pizca de sal

En un cazo mediano poner la leche, la


sal y calentar a fuego medio hasta que
esté caliente (no es necesario que
hierva).
En un bol grande poner el dulce de leche, añadir la leche caliente y mezclar hasta que
el dulce de leche se disuelva. Añadir la nata líquida y mezclar bien. Dejar enfriar antes
de meter en la nevera para que se enfríe del todo (2-3 horas).
Cuando la crema esté fría, verterla en un recipiente apto para el congelador (mejor si
es de acero inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el
congelador una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con
varillas o batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan
formado. Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2 y seguir las
instrucciones del fabricante.

2/2
· Helado de Fresa ·
[Link]/web/20160901003044/[Link]

El helado de fresa es uno de los tres sabores preferidos por todo el mundo (los otros son la
vainilla y el chocolate). Aunque en el mercado hay mucha variedad de marcas a la hora de
comprarlo, lo cierto es que en lugar de las fresas frescas muchas de ellas suelen utilizar los
omnipresentes colorantes y aromas artificiales. Este tipo de helados tienen un sabor que, si
bien es reconocido por todos como “fresa”, la verdad es que está bastante alejado del sabor
real. La mejor alternativa, por tanto, es comprar las fresas frescas y hacer el helado en casa.
Para todos aquellos que nunca hayáis probado un helado de fresa natural estoy segura que
será todo un descubrimiento porque tiene el auténtico sabor a fresa y con una intensidad
que no tiene ni punto de comparación.

Para ilustrar esta receta, y aprovechando que tenía por casa unos wafers de chocolate, he
hecho con ellos unos sándwiches de helado de fresa, una alternativa a las clásicas obleas que
se utilizan para preparar los populares “cortes”.

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Helado de fresa
(cantidad: 1 litro aprox.)

600 gr. de fresas, limpias


1 tablespoon de zumo de limón
1 tablespoon de vodka (opcional)
2¼ cups (540 ml.) de nata líquida (35%
m.g.)
¾ cup (180 ml.) de leche entera
1 cup (200 gr.) de azúcar blanco +
2-3 tbsp. (25-36 gr.) de azúcar blanco

Lavar, limpiar y trocear las fresas. Ponerlas en la batidora junto con el zumo de limón y
el vodka (si se usa) y triturarlas hasta obtener un puré fino. Colar el puré para eliminar
las semillas.
En un bol grande poner 1½ cup (360 ml.) del puré de fresas (reservar el resto) junto
con 1 cup (200 gr.) de azúcar y mezclar hasta que el azúcar se haya disuelto. Añadir la
nata y la leche y mezclar, sin batir, hasta que quede una mezcla homogénea.
En un bol pequeño mezclar el resto del puré de fresas con 2-3 tablespoons de azúcar y
mezclar hasta que el azúcar se haya disuelto. Tapar y conservar en la nevera para
añadir al helado al final.
Verter la mezcla del helado en un recipiente apto para el congelador (mejor si es de
acero inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.

1/2
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado tenga la suficiente consistencia ir añadiendo al recipiente definitivo
capas alternas de helado y del puré de fresas reservado. Pasar un cuchillo un par de
veces para entremezclarlo, taparlo y conservarlo en el congelador.

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Truconsejos:
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 3, refrigerar la mezcla
1-2 horas para que esté bien fría y seguir las instrucciones del fabricante. Cuando la
heladera haya finalizado seguir los pasos del punto 6.

2/2
· Helado de Fresa {No-Churn} ·
[Link]/web/20161012212435/[Link]
[Link]

Hay muchas maneras diferentes de hacer un buen helado de fresa. En el blog encontraréis
varias de ellas. Al natural, de yogur y en forma de helado tarta de queso. Todas estas
recetas necesitan de una heladera o de la técnica para hacer helados sin heladera, con lo
que hace falta necesariamente cierta dosis de paciencia y dedicación.

El helado de esta receta, sin embargo, está elaborado utilizando la técnica No-Churn (sin
mantecar) con la que no hace falta prácticamente ningún esfuerzo ni comprarse una
heladera para conseguir helados cremosos. Sólo necesitaréis haceros con unas cuantas
fresas sabrosas y seguir los sencillos pasos que os indico para lograr en unas pocas horas
un delicioso helado de fresa-fresa, sin colorantes ni aromas artificiales añadidos. Algo
que, por desgracia, no es nada fácil de encontrar en el mercado.

Helado de Fresa
{No-Churn}
(cantidad: 1 litro aprox.)

¾ cup (180 ml.) de puré de fresas


2 tbsp. de mermelada de fresa
280 gr. de leche condensada
2 tbsp. de licor (opcional)
½ tsp. de extracto natural de vainilla
2 cups (480 ml.) de nata para montar
(35% m.g.)

Puré de fresas: En la picadora poner unos 200 gr. de fresas limpias y picar hasta
obtener un puré fino (no es necesario colarlo). Medir la cantidad necesaria y
reservar.
En un bol mediano mezclar la leche condensada con el licor y el extracto de vainilla.
Añadir el puré de fresas reservado, la mermelada y mezclar hasta que quede todo
combinado. Reservar.
En un bol grande poner la nata bien fría y batir hasta que esté montada y se formen
picos suaves.
Añadir la mezcla de leche condesada al bol de la nata montada y volver a batir hasta
que la mezcla vuelva a espesar de nuevo.

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Verter la mezcla en un recipiente con tapa apto para el congelador, poner una capa
de papel film en contacto con el helado, tapar y congelar al menos 6 horas.

Truconsejos
Para hacer esta receta también podéis utilizar el coulis de fresas (pero sin el azúcar).
Si no queréis hacer la mermelada casera, aseguraos de que la mermelada que
compréis sea de calidad y no lleve colorantes añadidos (que las hay).
El uso del alcohol es opcional, especialmente en este caso, pero siempre ayuda a que
el helado, una vez congelado, no se ponga tan duro y sea más fácil de servir. Podéis
utilizar un licor neutro como el vodka o algún licor que le añada un toque diferente
como el ron, el kirsch, licor de naranja…
No os recomiendo utilizar leche condensada desnatada o ligera porque el resultado
podría ser diferente al que debería.

RECETA en PDF

También te puede interesar:

2/2
· Helado de Naranja ·
[Link]/web/20160901003034/[Link]

Una de las grandes ventajas de hacer tus propios helados es que un@ puede disfrutar de los
sabores menos comerciales. En este caso os ofrezco un helado de naranja, que es difícil de
encontrar incluso en las heladerías artesanales. Se trata de un helado increíblemente
refrescante que adquiere matices dulces o ácidos en función del tipo de naranjas que se
utilicen.

Con esta receta se obtiene un riquísimo helado de naranja estilo Philadelphia, es decir, sin
huevo. Este tipo de helados, a diferencia de los de estilo francés, son más fáciles y rápidos de
hacer ya que no hace falta elaborar ninguna crema con huevo previa al proceso de
congelación. El uso del alcohol es opcional y se puede prescindir de él sin problemas,
sobretodo si el helado va dirigido a los más pequeños, aunque es muy recomendable
añadirlo porque ayuda a mejorar la textura final y evita que se endurezca en el congelador.

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Helado de Naranja
(cantidad: 1 litro)

2 cups (480 ml.) de zumo natural de naranja


1 tablespoon de zumo natural de limón
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
1 ½ cup (360 ml.) de nata líquida (35%
m.g.)
½ cup (120 ml.) de leche
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
1 tablespoon de ralladura fina de naranja
2 tablespoons de licor (opcional)

En un bol batir (con varillas o batidor eléctrico) los zumos de naranja y de limón
(recién exprimidos) con el azúcar hasta que éste se disuelva por completo (2 -3
minutos).
Añadir el resto de ingredientes (la nata, la leche, el extracto de vainilla, la ralladura de
naranja y el licor, si se usa) y mezclarlo bien para que quede todo bien integrado.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.

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Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos:
Como licor podéis utilizar vodka, si queréis un gusto neutro, o un licor de naranja
(Cointreau, Grand Marnier,..) para potenciar el sabor a naranja.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2, dejar enfriar la
mezcla una hora en la nevera y seguir las instrucciones del fabricante.

2/2
· Helado de Nata / Stracciatella ·
[Link]/web/20150829231208/[Link]
[Link]

Las bases de helados hechas sólo con lácteos (nata y leche), también llamados
Philadelphia Style, son el fundamento de un buen número de helados considerados como
clásicos. Es una fórmula muy sencilla que, sin necesidad de añadir nada, resulta en un
delicioso helado de nata y que, simplemente con la incorporación de chocolate, vainilla o
nueces, deriva en helados tan populares como el de stracciatella, el de vainilla y el de nata
y nueces. Y éstos son sólo la punta del iceberg porque con esta misma base se pueden
preparar gran variedad de helados incorporando diferentes ingredientes y aromas (tutti
frutti, pistacho, canela, café…).

El helado de stracciatella es todo un clásico de la gelatería italiana y, sin embargo, su


elaboración es tan sencilla como añadir chocolate en trocitos pequeños a la base de nata
(aunque también puede utilizarse un helado de vainilla como base). La clave de este
helado es el tamaño de los trozos de chocolate, que no tienen que ser demasiado grandes
para que queden perfectamente repartidos en el helado y así poder disfrutar del contraste
entre la cremosidad de la base y el crujiente del chocolate. Lo más tradicional es añadir a
la base del helado ya congelada un hilo continuo de chocolate derretido que al
incorporarlo se solidifica inmediatamente generando los trocitos. Pero ésta no es la única
forma de hacerlo. En este caso, yo he optado por utilizar unos fideos de chocolate,
haciéndolo todo mucho más fácil y práctico.

Helado de Nata / Stracciatella


cantidad: 1 litro aprox.

Ingredientes:
1½ cups (360 ml.) de leche entera
1½ cups (360 ml.) de nata líquida (35%
m.g.)
¾ cup (150 gr.) de azúcar blanco
75 gr. de fideos de chocolate

En un cazo mediano poner la nata,


el azúcar y calentar a fuego medio
hasta que el azúcar se haya disuelto.
Retirar del fuego.
En un bol grande poner la leche e
incorporar la mezcla de nata y azúcar. Tapar y dejar en la nevera hasta que la mezcla
esté completamente fría (3-4 horas o toda la noche).

1/3
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora.
Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o batidor
eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado. Volver a
meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada
vez. Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador. Si se desea hacerlo de stracciatella, incorporar los fideos de chocolate
antes.

Truconsejos

Si queréis hacer este helado más cremoso podéis utilizar 2 cups (480 ml.) de nata y 1
cup (240 ml.) de leche o incluso omitir la leche y utilizar sólo nata líquida (en total
serán 3 cups/720 ml.). Y si lo queréis más ligero podéis utilizar 2 cups (480 ml.) de
leche y 1 cup (240 ml.) de nata.
Es importante utilizar unos fideos de chocolate que estén hechos de auténtico
chocolate y no de azúcar, grasas vegetales y aromas de chocolate. Si no los
encontráis, también podéis utilizar en su lugar virutas de chocolate o chocolate
derretido.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de
la potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de
helado que hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2 y seguir las
instrucciones del fabricante.

2/3
3/3
Helado de Piña Colada
[Link]/web/20110923211208/[Link]

Si sois aficionados a los sabores de las frutas tropicales como la piña y el coco, seguramente
habréis disfrutado en más de una ocasión de la famosa piña colada, uno de los cócteles
caribeños más conocidos por todo el mundo. Pues bien, con esta sencilla receta ahora
también podréis deleitaros con una versión en helado del mismo.

Este es uno de los helados más fáciles de hacer que se pueden encontrar. Es tan fácil como
prepararse una copa del famosísimo cóctel. A diferencia de los otros helados que hay en el
blog éste no necesita que sigáis los pasos que sirven de guía para hacer los helados sin
heladera. Tan sólo necesitaréis batir los ingredientes y dejar que el congelador haga la magia
para conseguir un helado perfectamente cremoso. Esto es debido al considerable contenido
alcohólico de la receta que no sólo previene la formación de cristales sino que también evita
que se endurezca y pueda servirse recién sacado del congelador.

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Helado de Piña Colada


(cantidad: 750 ml aprox.)

½ cup (120 ml.) de zumo de piña


⅓ cup (80 ml.) de ron Malibu
½ teaspoon de extracto de coco (opcional)
2 teaspoons de zumo de lima o limón
¾ cup (100 gr.) de azúcar glas
2 cups (480 ml.) de nata líquida (35% m.g.)

En un bol grande poner el zumo de piña, el ron, el extracto de coco (si se usa) y el
zumo de lima. Añadir el azúcar glas y batir con las varillas eléctricas hasta que el
azúcar se haya disuelto.
Añadir la nata y con las varillas batir hasta que quede semi-montada y se formen picos
suaves a retirar las varillas.
Verter el contenido en un recipiente hermético y meter en el congelador unas horas (o
mejor toda la noche)
Servirlo solo, con chocolate rallado o coco ligeramente tostado.

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Truconsejos:

1/2
Podéis utilizar zumo de piña envasado, pero si queréis un sabor más natural utilizar
zumo de piña natural licuada.
Si no tenéis extracto de coco, simplemente omitirlo, porque el licor en sí mismo ya
incorpora el aroma del coco. Con el extracto sólo se consigue acentuarlo un poco más.

RECETA en PDF

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2/2
Helado de Plátano con Nueces y Chocolate
[Link]/web/20111019193708/[Link]
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El helado de plátano es uno de los helados más versátiles y maravillosos que un@ pueda
hacer en su propia casa. Puede ser tan sencillo como congelar unos plátanos maduros
troceados para después pasarlos por la trituradora consiguiendo de esta manera un delicioso
y cremoso helado de plátano al instante. ¿No me creéis? Probadlo y ya me diréis.

Como postear una receta tan sencilla como esa puede parecer absurdo, os propongo en su
lugar una receta de helado de plátano con nueces y chips de chocolate. Tres sabores que se
complementan entre sí dando como resultado uno de los helados más especiales que he
tenido la suerte de descubrir hasta la fecha.

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Helado de Plátano
(cantidad: 1litro aprox.)

1 cup (240 ml.) de leche


⅓-½ cup (65-100 gr.) de azúcar blanco
2 cups (480 ml.) de nata líquida (35% m.g.)
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
4 plátanos maduros (300 gr.)
2 teaspoons de zumo de limón
½ cup (85 gr.) de chips de chocolate
8 nueces de California

En un bol batir (con varillas o batidor eléctrico) la leche con el azúcar hasta que éste se
disuelva por completo (2 -3 minutos). Añadir la nata y el extracto de vainilla y mezclar.
En la picadora poner los plátanos troceados y el zumo de limón y triturar hasta que
quede bien fino. Añadir los plátanos triturados en la mezcla de leche, nata y azúcar y
mezclarlo para que quede todo bien integrado.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, añadir las chips de chocolate y las nueces troceadas y
mezclarlo para que quede bien repartido. Pasar el helado a un recipiente con tapa y
conservarlo en el congelador.

1/2
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Truconsejos:
La cantidad de azúcar dependerá del gusto personal y del dulzor de los plátanos. Os
aconsejo que empecéis con la cantidad mínima e ir aumentando según vuestra
preferencia. Hay que tener en cuenta que cuando esté congelado sabrá menos dulce.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2 y seguir las
instrucciones del fabricante. Cuando el helado esté listo añadir las nueces y las chips
de chocolate.

RECETA en PDF

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2/2
· Helado de Turrón de Jijona {No-Churn} ·
[Link]/web/20160911205639/[Link]
[Link]

El turrón de Jijona es uno de los dulces más populares de las navidades españolas. Se
trata de un dulce tradicional artesano que cuenta con más de cinco siglos de antigüedad y
que hoy en día cuenta con Denominación de Origen e Indicación Geográfica Protegida. A
pesar de tratarse de un producto muy apreciado y que nunca falta en ninguna mesa en
Navidad, de alguna manera siempre hay alguna tableta que consigue sobrevivir a las
fiestas. Pero esto, lejos de ser un problema, es una magnífica oportunidad para elaborar
este helado de turrón.

La receta de este helado de turrón de Jijona no podría ser más sencilla ya que es un
helado que utiliza el método No-Churn, una técnica con la que es posible conseguir
helados cremosos sin heladera y sin ningún esfuerzo. Simplemente se trata de combinar
los ingredientes y guardar el helado en el congelador. El resultado es un helado cremoso
con una textura increíble y un delicioso sabor para disfrutar del turrón de Jijona de una
manera totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados.

Helado de Turrón de Jijona {No-


Churn}
(cantidad: 1 litro aprox.)

200 gr. de turrón de Jijona


200 ml. de leche entera
2 tbsp. (40 gr.) de miel suave
2 tbsp. (30 ml.) de licor (opcional)
400 ml. de nata para montar (35% m.g.)
65 gr. de crocanti de almendra

Picar o rallar el turrón y ponerlo en un bol mediano. Añadir la leche, la miel y el licor
(si se utiliza) y triturar con la batidora de inmersión hasta que quede una mezcla
fina y homogénea. Reservar.
En un bol grande poner la nata bien fría y batir a velocidad alta hasta que esté
montada y se formen picos suaves.
Añadir la mezcla de turrón-leche-miel al bol de la nata montada y volver a batir
hasta que la mezcla vuelva a montar de nuevo.

1/2
En un recipiente con tapa apto para el congelador, verter ⅓ de la mezcla.
Espolvorear ⅓ del crocanti de almendra, ⅓ de la mezcla, ⅓ del crocanti, el último ⅓
de la mezcla y el resto del crocanti. Poner una capa de papel film en contacto con el
helado, tapar y congelar al menos 6 horas.

Truconsejos
El uso del alcohol es opcional, especialmente en este caso, pero siempre ayuda a que
el helado, una vez congelado, no se ponga tan duro y sea más fácil de servir. Podéis
utilizar un licor neutro como el vodka o algún licor que combine con el helado como
un licor de almendras.
El turrón de Jijona es un dulce que se elabora con almendras tostadas, clara de
huevo, azúcar y miel. Para los que queráis hacer este helado de turrón de Jijona y
seáis de fuera de España seguramente podréis encontrarlo en tiendas gourmets y de
productos delicatessen.

RECETA en PDF

También te puede interesar:

Helad
o de
Fresa -
No
Churn-

2/2
· Helado de Vainilla {French-Style} ·
[Link]/web/20150810235741/[Link]

Con independencia de si es de mayor o menor calidad, bajo en grasas, artesano o industrial,


el helado de vainilla sigue siendo el preferido de todos. Solo o acompañando otros postres
como los brownies o los pancakes el helado de vainilla es el más consumido a nivel mundial.
Siempre es preferible comprar el helado de vainilla elaborado con vainilla natural en vez de
vainilla artificial porque la diferencia entre ambos es muy notable. Pero lo verdaderamente
interesante, aunque sea un poco laborioso, es que os atreváis a hacer vuestro propio helado
casero de vainilla. Os aseguro que no os arrepentiréis de haberlo intentado.

Esta es la receta del helado de vainilla al estilo europeo (French Style) que se elabora con
yemas de huevo lo que hace que resulte extra-cremoso y adquiera un color amarillo sin
necesidad de colorantes artificiales. También os recomiendo probar la receta al estilo
americano (Philadelphia Style), mucho más sencilla de hacer porque no lleva huevo y que
está igualmente deliciosa.

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Helado de Vainilla
-French Style-
(cantidad: 1 litro aprox.)

¾ cup (150 gr.) de azúcar blanco


1 cup (240 ml.) de leche entera
1 vaina de vainilla Bourbon de Madagascar
4 yemas de huevo mediano
2 cups (480 ml.) de nata líquida (35% m.g.)

En un cazo mediano poner el azúcar y


la leche. Abrir la vaina de vainilla
longitudinalmente y con el reverso del cuchillo retirar las semillas. Añadir las semillas
y la vaina a la leche y llevar a ebullición. Cuando comience a hervir, retirar del fuego y
dejar reposar 10 minutos.
En un bol batir las yemas de huevo. Añadir gradualmente la leche sin dejar de remover
para que las yemas no cuajen. Verter la mezcla en un cazo y calentarla a fuego lento,
removiendo constantemente por los lados y la base del cazo para que la crema no se
queme, hasta que espese. Estará lista cuando la crema se adhiera al dorso de la
cuchara y al pasar un dedo deje un surco bien marcado (aproximadamente 5-8
minutos). Retirar del fuego. Añadir la nata líquida para parar la cocción y mezclar
bien.
Preparar un baño de agua helada en un recipiente lo suficientemente grande para
poder meter otro bol dentro. Pasar la crema por un colador (para retirar la vaina y
parte de las semillas) y verterla en un bol. Colocar este bol dentro del baño de agua
helada removiendo la mezcla hasta que se haya enfriado completamente.

1/2
Cuando la crema esté fría, verterla en un recipiente apto para el congelador (mejor si
es de acero inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el
congelador una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con
varillas o batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan
formado. Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos:
Si queréis utilizar extracto natural de vainilla en lugar de la vaina, deberéis añadirlo
junto con la nata líquida. La cantidad sería 1 tablespoon.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 3 y seguir las
instrucciones del fabricante.

¡Mira cómo les ha quedado a los demás!

2/2
· Helado de Vainilla {Philadelphia-Style} ·
[Link]/web/20160901003240/[Link]
[Link]

Si bien el helado de vainilla es “a priori” el preferido por todo el mundo, siempre hay que
tener presente que no todos los helados de vainilla son iguales y no me refiero sólo al uso
de aromas artificiales de vainilla, colorantes y demás ingredientes industriales. Me
refiero, en este caso, a las dos maneras clásicas de hacer los helados: el estilo europeo
(French Style) y el estilo americano (también conocido como New York o Philadelphia
Style). A diferencia del estilo europeo, el estilo americano no incorpora yemas de huevo
en la receta y, por tanto, es un helado mucho más ligero, rápido y fácil de hacer, si bien es
cierto que a costa de sacrificar un pequeño porcentaje de cremosidad.

Esta es la receta del helado de vainilla al estilo americano, un helado increíblemente fácil
de hacer y que combina con casi todo desde brownies o pancakes, hasta tartas como la
pinneapple upside down, el cherry coffee cake o la tarta Tatín. Os recomiendo que
también probéis la receta al estilo europeo (French Style) no sólo para compararlas sino
para que podáis decidir cual es vuestra favorita.

Helado de Vainilla
-Philadelphia Style-
(cantidad: 1 litro aprox.)

2 cups (480 ml.) de nata líquida (35%


m.g.)
¾ cup (150 gr.) de azúcar blanco
1 vaina de vainilla
1 cup (240 ml.) de leche entera

En un cazo mediano poner el azúcar


y 1 cup (240 ml.) de nata. Abrir la
vaina de vainilla longitudinalmente y con el reverso del cuchillo retirar las semillas.
Añadir las semillas y la vaina al cazo y calentar a fuego medio hasta que el azúcar se
haya disuelto. Retirar del fuego.
Añadir el resto de la nata (1 cup) y la leche. Pasar la mezcla a un bol, taparlo y
dejarlo en la nevera hasta que se enfríe del todo.
Cuando la mezcla esté fría, retirar la vaina de vainilla y verter la mezcla en un
recipiente apto para el congelador (mejor si es de acero inoxidable ya que acelera el
proceso de congelación) y dejarla en el congelador una hora. Retirarla del
congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o batidor eléctrico) para
romper todos los cristales de hielo que se hayan formado. Volver a meter la mezcla
en el congelador.

1/2
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada
vez. Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

Truconsejos
Si queréis hacer este helado mucho más cremoso podéis omitir la leche y utilizar
sólo nata líquida (en total serán 3 cups -720 ml.-). Y si lo queréis más ligero podéis
utilizar partes iguales de nata y leche o incluso utilizar 2 cups (480 ml.) de leche y 1
cup (240 ml.) de nata.
No tirar la vaina de vainilla. Lavarla, secarla y añadirla a un bote con azúcar para
obtener azúcar vainillado casero.
Si queréis hacer este helado aún más rápido podéis utilizar extracto natural de
vainilla (la cantidad sería 1 tablespoon) en lugar de infusionar la vaina de vainilla.
De esta forma no hace falta esperar a que se enfríe la mezcla. En este caso, mezclar
el azúcar con la leche hasta que esté disuelto y luego incorporar el resto de
ingredientes (nata y extracto).
Si en lugar de helado de vainilla queréis hacer el clásico helado de nata,
simplemente tenéis que omitir la vainilla.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de
la potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de
helado que hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2 y seguir las
instrucciones del fabricante.

2/2
Homemade Marshmallows
[Link]/web/20110923205552/[Link]

Los marshmallows (también llamados malvaviscos o nubes) tienen su origen en diversos


preparados de tipo medicinal que se elaboraban a partir del extracto de la raíz de la planta
conocida como marshmallow. Hoy en día, sin embargo, aunque conservan la misma
denominación ya no se utiliza el extracto de la planta original ni tampoco se elaboran por
sus propiedades curativas; más bien se trata de una golosina a base de azúcar, gelatina y
aromas.

En España los marshmallows son consumidos como una simple golosina mientras que en la
cultura anglosajona suelen añadirse y utilizarse en un gran número de recetas como el cacao
caliente, el helado rocky road, las rocky road bars o los famosos S’mores. También es muy
típico disfrutar de ellos tostándolos al fuego en los campamentos. Son tan populares que
incluso se comercializan en forma de crema de untar (Marshmallow Fluff).

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Homemade Marshmallows
- nubes caseras -
(cantidad: 24 marshmallows de 3 cm.)

¼ cup (40 gr.) de harina de maíz (maicena)


¼ cup (30 gr.) de azúcar glas
1 sobre (10 gr.) de gelatina neutra en polvo
½ cup (120 ml.) de agua fría, dividida
1 cup (200 gr.) de azúcar blanco
½ cup (120 ml.) de sirope de maíz claro
⅛ teaspoon de sal
1 ½ teaspoon de extracto natural de vainilla

En un bol pequeño tamizar la harina de maíz (maicena) y el azúcar glas. Reservar.


Engrasar ligeramente con mantequilla un molde de 20x20 cm. Utilizar parte de la
mezcla de maicena y azúcar glas para repartirla por todo el molde hasta que quede
bien cubierto. Retirar el exceso reservándolo en el bol.
En un bol grande añadir ¼ cup (60 ml.) del agua y añadir la gelatina. Dejar reposar 10
minutos para que la gelatina se hidrate.
En un cazo mediano añadir el ¼ cup (60 ml.) del agua restante, el azúcar, el sirope de
maíz claro (light corn syrup) y la sal. Poner a fuego medio-alto, tapar y dejar 3-4
minutos.
Destapar, colocar el termómetro en la pared de cazo (sin que toque el fondo) y dejar
cocer, sin remover, hasta que alcance los 115ºC (aproximadamente 8-10 minutos).
Retirar inmediatamente del fuego.

1/3
Con unas varillas eléctricas, batir a velocidad baja al tiempo que se deja caer el sirope
de azúcar lentamente (en un hilo fino) sobre la pared del bol de la gelatina. Una vez se
haya añadido todo el sirope, subir la velocidad a alta y seguir batiendo hasta que la
mezcla se temple, triplique en volumen y se ponga muy espesa y dura
(aproximadamente 10-12 minutos). En el último minuto añadir el extracto de vainilla.
Verter la mezcla al molde y extenderla uniformemente con la ayuda de una espátula
ligeramente engrasada. Una vez extendida espolvorear bien toda la superficie con 1-2
tablespoons de la mezcla de maicena y azúcar glas. Dejar reposar a temperatura
ambiente y sin tapar durante 4 horas como mínimo o toda la noche.
Desmoldar la mezcla y volcarla en una superficie bien espolvoreada con la mezcla de
maicena y azúcar glas.
Cortar porciones con un cuchillo o cortador de pizza (este último suele funcionar
especialmente bien) ligeramente engrasados. Rebozar las porciones ya cortadas con la
mezcla de maicena y azúcar glas retirando el exceso.
Se conservarán en un bote hermético durante 1-2 semanas.

Para hacer mini marshmallows:


Cubrir 2 bandejas con papel de hornear, engrasarlo y espolvorearlo con la mezcla de
maicena y azúcar.
Una vez la mezcla esté hecha (puntos 3, 4, 5 y 6), ponerla en una manga pastelera
provista con una boquilla redonda de unos 1,2 cm. y formar tiras sobre las bandejas
dejando unos 2,5 cm. de espacio entre cada tira.
Espolvorear las tiras con la mezcla de maicena y azúcar glas y dejar reposar a
temperatura ambiente y sin tapar durante 4 horas como mínimo o toda la noche.
Cortar porciones de 1,2 cm. con unas tijeras ligeramente engrasadas. Rebozar las
porciones ya cortadas con la mezcla de maicena y azúcar glas retirando el exceso.
Se conservarán en un bote hermético durante 1-2 semanas.

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Truconsejos:
Podéis sustituir el extracto de vainilla por las semillas de ¼ de vaina de vainilla o
probar con otros aromas (almendra, naranja, limón, menta…)
Si queréis también podéis teñir los marshmallows con colorantes añadiéndolos en el
mismo punto que el extracto.
Una vez que la mezcla alcanza su volumen final y se deja de batir comienza a cuajarse
inmediatamente así que, tanto si lo extendéis sobre un molde como si lo hacéis pasar
por la manga pastelera, hay que trabajar relativamente rápido. También hay que tener
presente que se trata de una masa muy pegajosa y complicada de manipular así que no
os preocupéis de que quede todo perfectamente liso, simplemente repartidlo lo mejor
posible.

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2/3
3/3
Horchata de chufa
[Link]/web/20110923205137/[Link]

En España, la horchata es una bebida refrescante, típica del verano, que se prepara con unos
pequeños tubérculos subterráneos que tienen un gran valor energético y son ricos en
vitaminas y minerales. Estos apreciados tubérculos son conocidos como chufas. Por el hecho
de estar enterradas bajo tierra las chufas tienden a contener gran cantidad de residuos y
microbios, por eso es muy importante lavarlas y desinfectarlas adecuadamente antes de
elaborar con ellas la horchata. A pesar de las molestias que esto supone, yo sigo prefiriendo
elaborar mi propia horchata en casa ya que las marcas comerciales suelen añadir a sus
preparados demasiada azúcar, aromas artificiales y algunas incluso proteína de leche. Al no
contener ni lactosa, ni caseína, ni gluten la horchata de chufa es una deliciosa bebida apta
para celíacos e intolerantes a la lactosa.

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Horchata de chufa
(cantidad: 1 litro)

250 gr. de chufas


4 cups (1l.) de agua mineral fría
½ cup (100 gr.) de azúcar

Aditivos opcionales:
½ teaspoon de extracto de vainilla
½ teaspoon de ralladura de limón
½ teaspoon de canela de Ceilán molida

Lavar bien las chufas para asegurarnos de eliminar todos los restos de tierra.
Poner en remojo las chufas en agua (mejor si es mineral) durante 6-8 horas cambiando
el agua una vez pasadas 3 ó 4 horas.
Una vez rehidratadas las chufas aclararlas del agua donde han estado en remojo y
desinfectarlas enjuagándolas en un baño de agua con unas gotitas de lejía de uso
alimentario. Aclararlas bien después de este paso.
En la picadora, añadir a las chufas escurridas 2 cups (480 ml.) de agua mineral y los
aditivos opcionales que se deseen. Batir durante 2 minutos o hasta que las chufas se
hayan picado bien (el tiempo dependerá de la potencia de la picadora).
Añadir los 2 cups (480 ml.) de agua mineral restantes y el azúcar y batir 2-3 minutos.
Filtrar la mezcla para eliminar los sólidos. Se puede utilizar un juego de dos coladores,
uno grueso y otro fino, o bien un paño de gasa. Conservar en el frigorífico un máximo
de 2 días. Servir muy fría.

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1/3
Truconsejos:
Tanto las cantidades de azúcar como de los aromas son orientativas. Cuando la
horchata ya esté filtrada, probarla y ajustar las cantidades según vuestro gusto
personal.
Es posible añadir hasta 2 cups más de agua (480 ml.) en función de si queréis que
vuestra horchata sea más o menos ligera. Yo suelo añadir 1 cup (240 ml.) más aunque
he preferido poner la receta con un litro porque es lo que se considera estándar.

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3/3
· Jengibre Cristalizado & Sirope de Jengibre ·
[Link]/web/20150825031526/[Link]

En España el jengibre no es para nada un ingrediente popular y las recetas de repostería que
lo utilizan son más bien escasas. En otras culturas como la anglosajona, en cambio, el uso
del jengibre está perfectamente integrado en los hábitos de consumo, bien en forma de
snack, como en el caso del jengibre cristalizado, o bien en bebida con el famoso ginger ale.
Pero donde se nota especialmente su relevancia es en el mundo de la repostería, ya que se
utiliza, en polvo, fresco y confitado, en un gran número de recetas.

El jengibre cristalizado o confitado es un dulce elaborado para consumir al natural al que


desde muy antiguo se le atribuyen propiedades digestivas y anti-náusea. Tiene un sabor
dulce y ligeramente picante con un perfumado aroma al que a algunos paladares les cuesta
acostumbrarse. Es relativamente fácil de encontrar en tiendas gourmet o herboristerías,
pero aún es más fácil hacerlo en casa, lo cual es muy recomendable si se tiene en cuenta la
disparidad de precios entre el jengibre fresco y el confitado.

Con esta sencilla receta además de obtener el jengibre cristalizado, que se puede tomar como
golosina, tentempié o añadir troceado a recetas de muffins, quickbreads, cupcakes o cookies,
también se obtiene el sirope de jengibre que se puede utilizar para endulzar el café o el té,
añadir a los helados o preparar el ginger ale.

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Jengibre Cristalizado & Sirope de


Jengibre
(cantidad: 150 gr. aprox.)

150 gr. de jengibre fresco


1¼ cup (250 gr.) de azúcar blanco
1¼ cup (300 ml.) de agua mineral
½ tbsp. de corn syrup o glucosa (opcional)

Agua mineral extra para blanquear


Azúcar blanco extra para rebozar

Pelar con una cuchara o el reverso del cuchillo el jengibre. Lavarlo, secarlo y cortarlo
en rodajas de unos 2 ó 3 mm de grosor.

Blanquear:

1/2
En un cazo mediano poner las rodajas de jengibre y cubrir con agua. Tapar y llevar a
ebullición. Cuando comience a hervir, bajar a fuego medio y cocer 10 minutos. Escurrir
el jengibre (desechar el agua) y repetir este proceso una vez más.

Confitar:
En el mismo cazo poner el jengibre blanqueado, el azúcar, el agua y el corn syrup.
Cocer a fuego medio hasta que el jengibre esté blando (pinchar para comprobarlo) y el
líquido tenga textura de sirope o miel líquida. Si tenéis un termómetro éste debería
alcanzar los 106º C. Este proceso suele tardar aproximadamente 1 hora. Retirar del
fuego.

Conservar:
Opción 1: Preparar un bol con azúcar (unos 50 gr.). Escurrir el jengibre con un colador
de metal (reservando el sirope) y rebozarlo en el azúcar. Colocar el jengibre rebozado
sobre una rejilla y dejarlo secar unas horas (o toda la noche). Una vez seco, guardarlo
en un bote hermético a temperatura ambiente, donde se conservará unos 6 meses. El
sirope, una vez frío, conservarlo dentro de un bote hermético en la nevera.
Opción 2: Colocar el jengibre junto con el sirope en un bote, asegurándose de que el
jengibre quede cubierto por el sirope y dejarlo enfriar a temperatura ambiente. Una
vez frío, taparlo y guardarlo en la nevera, donde se conservará unos 6 meses.

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Truconsejos
Para preparar esta receta es preferible utilizar trozos de jengibre de tamaño pequeño
que suelen ser menos fibrosos que los grandes.
La fase de confitar es un período bastante largo durante el que simplemente se trata de
controlar que el proceso se desarrolle con normalidad. En el tramo final, sin embargo,
hay que prestar mucha atención al sirope porque puede empezar a burbujear y subir
rápidamente con el peligro de que se desborde. En este punto el jengibre ya debería
estar hecho y se puede retirar del fuego.
Si os decantáis por la opción 2 para conservar el jengibre siempre estaréis a tiempo de
separarlo del sirope y rebozar los trozos de jengibre en azúcar (seguir los pasos de la
opción 1), aunque será un poco más difícil de escurrir perfectamente ya que el sirope
está más espeso en frío.
El uso del corn syrup (sirope de maíz) o glucosa es totalmente opcional pero muy
recomendable ya que evita que el sirope se pueda cristalizar una vez se enfríe.
El tiempo de secado es estimado y dependerá de la humedad ambiental (en un clima
húmedo pueden llegar a tardar hasta 2 días en secarse).

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2/2
Leche condensada casera
[Link]/web/20110923205646/[Link]

La leche condensada es leche a la que se le ha extraído parte del agua y se le ha añadido


entre un 30-50% de azúcar. No hay que confundir la leche condensada con la leche
evaporada porque ésta última no lleva azúcar añadido. La leche condensada es una crema
muy espesa y dulce por lo que se utiliza para preparar una gran variedad de postres (flanes,
tartas, pasteles, dulce de leche,…). También puede consumirse acompañando a una
macedonia de frutas o añadirse al café para preparar el popular café bombón.

La leche condensada es muy fácil de encontrar en los supermercados y además en distintos


formatos y marcas pero, con lo rápida y fácil de hacer que es, ¿porqué no hacerla en casa en
lugar de comprarla?

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Leche condensada casera


cantidad: 1 cup (240 gr.)

Ingredientes:

¾ cup + 3 tbsp. (100 gr.) de leche en polvo


¾ cup (150 gr.) de azúcar blanco
5 tablespoons (75 ml.) de agua

Preparación:
Poner todos los ingredientes en un
cazo mediano y calentar a fuego bajo,
removiendo constantemente, hasta
que el azúcar se haya disuelto y quede
una mezcla fina (5-8 minutos). Puede
parecer que está demasiado líquida pero cuando se enfríe espesará.
Retirar del fuego, verter la leche condensada en un recipiente hermético y cuando esté
fría conservarla en la nevera.

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Truconsejo

Para hacer la leche condensada podéis utilizar tanto la leche en polvo entera como la
desnatada.

1/2
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2/2
Leche de coco casera
[Link]/web/20110827021332/[Link]

La leche de coco es una leche que se elabora a partir de la carne del coco y no debe
confundirse ésta con el agua de coco que es el líquido que hay en el interior de los cocos. Se
trata de una leche densa y rica, repleta de vitaminas, minerales y electrolitos. Tiene un
contenido graso aproximado del 17%, la mitad del cual es ácido laúrico, un ácido graso con
propiedades antimicrobianas y antioxidantes bien conocidas y que también esta presente en
la leche materna (6%) y en la leche de vaca o cabra (3%). Cuando se la deja reposar, la
materia grasa tiende a separarse del resto de la leche lo que permite extraer fácilmente lo
que se conoce como crema de coco.

En España no es una leche muy común, pero esto no supone ningún problema porque se
puede elaborar muy fácilmente en casa y así tener leche fresca de coco cuando se necesite. Es
una leche naturalmente dulce, ideal para veganos e intolerantes a la lactosa y que se puede
tomar sola o bien usar como sustituto de la leche de vaca en la preparación de batidos y
postres.

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Leche de coco casera


(cantidad: 1 cup/240 ml.)

120 gr. de coco fresco, rallado fino


1 cup (240 ml.) de agua mineral

Calentar el agua a punto de ebullición.


En un bol mediano poner el coco
rallado fino y verter el agua. Remover,
tapar y dejar infusionar 20-30
minutos.
Pasar la mezclar a la batidora y triturar
durante 1-2 minutos o hasta que quede
bien triturado.
Filtrar la mezcla para eliminar todos
los sólidos. Se puede utilizar un juego de dos coladores, uno grueso y otro fino, o bien
un paño de gasa.
Utilizar inmediatamente o conservar en el frigorífico un máximo de 2 días.

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Truconsejo

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Como esta leche tiene un periodo de vida muy corto, es preferible hacer sólo la cantidad
necesaria para el uso que tengáis pensado y utilizarla en el mismo día de su elaboración.

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2/2
Leche evaporada casera
[Link]/web/20110923205733/[Link]

La leche evaporada no es otra cosa que leche común a la que se le ha extraído hasta un 60%
de su contenido en agua. No debe confundirse ésta con la leche condensada que también es
evaporada pero que además se le añade una buena cantidad de azúcar. La leche evaporada
es ideal para sustituir a la nata de cocinar en la elaboración de postres (flanes, tartas,
bizcochos..) batidos, salsas y cremas consiguiendo con ello la misma cremosidad pero con
mucha menos grasa. También es habitual añadirla al té o al café en lugar de la leche común
con la ventaja de tener que añadir sólo la mitad de cantidad para obtener el mismo sabor.

Esta leche se puede encontrar fácilmente en los supermercados pero si, por alguna
circunstancia, la necesitáis a última hora o simplemente queréis probar a hacerla, a
continuación os indico los pasos a seguir para elaborarla.

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Leche evaporada casera


(cantidad: 500 ml.)

Ingredientes:
1 litro de leche entera

Preparación:
Poner la leche en un cazo mediano y
calentar a fuego bajo, removiendo de
vez en cuando, hasta que la leche se
haya reducido a la mitad (45-60
minutos). Quedará ligeramente espesa
y adquirirá un color crema.
Retirar del fuego y pasar la leche por
un colador fino para eliminar los pequeños coágulos que se hayan podido formar.
Conservar dentro de un bote hermético dentro de la nevera y consumir en un plazo de
5-7 días.

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1/2
2/2
Lemon curd (crema de limón)
[Link]/web/20110923205519/[Link]

El lemon curd es una crema de origen inglés que se utiliza como una alternativa a las
mermeladas ya sea para utilizar como relleno de pasteles, petit fours, macarons…, para
acompañar al yogur, untado sobre una rebanada de pan o, como hacen los ingleses, sobre los
scones. En Inglaterra es, por tanto, un producto muy popular y se puede encontrar
fácilmente en cualquier tienda incluso los hay de muy buena calidad y producción ecológica.

En España, sin embargo, es más difícil de encontrar y más difícil aún si buscamos uno que
sea de buena calidad, así que si queréis disfrutar de esta crema dulce, sedosa, de intenso
sabor a limón y que combina con casi todo, lo mejor es que os la hagáis vosotr@s mism@s.
De la misma manera que con limón también es relativamente habitual hacer curds con
limas, naranjas o frambuesas pero el de limón siempre será la verdadera estrella.

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Lemon curd
(cantidad: 1 cup. aprox.)

2 huevos medianos
2 yemas de huevo medianos
1 tablespoon de ralladura de limón
½ cup (120 ml.) de zumo de limón
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
⅛ teaspoon de sal
5 tablespoons (70 gr.) de mantequilla

Poner un cazo con agua y llevar a ebullición. Bajar el fuego lo justo para que se
mantenga hirviendo a fuego lento.
En un bol (de acero inoxidable o pyrex) mezclar los huevos, las yemas, la ralladura, el
zumo de limón, el azúcar y la sal. Añadir la mantequilla a trocitos y poner el bol sobre
el cazo con el agua hirviendo. Remover constantemente hasta que la mezcla espese.
Estará lista cuando la crema se adhiera al dorso de la cuchara y al pasar un dedo deje
un surco bien marcado (10-15 minutos).
Inmediatamente pasar la mezcla por un colador fino para retirar la ralladura de limón.
Dejar enfriar cubriendo el lemon curd con film transparente (debe de estar en contacto
directo para evitar que se forme una costra).
Una vez este frío, se conservará una semana en el frigorífico.

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Truconsejos:
Si ya tenéis experiencia con este tipo de cremas podéis acortar los tiempos y hacerlo
directamente sobre el fuego en lugar de utilizar el sistema del bol sobre el cazo. Para
este método, mezclar todos los ingredientes en el cazo a fuego bajo y cuando la
mantequilla se haya derretido subir el fuego, removiendo constantemente hasta que la
crema espese. Bajo ninguna circunstancia dejéis que la crema hierva ya que esto haría
que el lemon curd se cuajase echándolo a perder.
Si no os preocupa encontraros la ralladura de limón en el curd no es necesario pasarlo
a través del colador. Si, por el contrario, queréis que quede un curd realmente fino o se
os ha formado algún grumo es la mejor solución. Otra opción sería omitir la ralladura
de limón, especialmente si no os gusta un curd muy intenso.
Cualquiera que sea el método que escojáis para hacer el lemon curd, hay que prestar
atención al metal con el que están hechos los recipientes que vayáis a utilizar. Yo
recomiendo que utilicéis acero inoxidable porque algunos materiales reaccionan con el
ácido de los limones alterando el color y dando un sabor metálico al lemon curd.
La proporción de azúcar-limón en la receta es bastante adaptable al gusto personal. Si
queréis un curd muy intenso podéis añadir 2-3 tablespoons de zumo de limón o quitar
2-3 tablespoons de azúcar y viceversa si queréis un curd más suave.

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2/2
Mató, requesón o ricotta
[Link]/web/20110923205617/[Link]

El mató es un queso fresco que tradicionalmente se fabrica en Cataluña de manera artesana


haciendo hervir leche de vaca, cabra o oveja y coagulándola con zumo de limón o cuajo. Se
trata de un queso delicioso que suele acompañarse con miel (“mel i mató”) o nueces. No
debe confundirse este queso con el requesón o la ricotta, que no son propiamente quesos
sino productos lácteos, ya que se elaboran procesando el suero obtenido en la fabricación de
otros quesos. A pesar de esta notable diferencia, el sabor, la textura y la apariencia de los tres
productos son prácticamente idénticos de tal forma que pueden usarse indistintamente en
recetas de todo tipo, tanto dulces como saladas.

Ni que decir tiene que la similitud entre estos productos es toda una bendición porque la
técnica artesana para elaborar requesón o ricotta es bastante más compleja que la del mató.
Así que con la sencillísima receta del mató que os ofrezco más abajo podréis hacer
fácilmente este maravilloso queso en vuestra casa y utilizarlo en recetas como los cannoli, los
ravioli, los tortellini, alguna tarta de queso o en muffins. Tampoco os olvidéis de probarlo al
natural con una cucharadita de miel, que está riquísimo.

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Mató, requesón o ricotta


(cantidad: 1 cup aprox.)

Ingredientes y materiales:

4 cups (960 ml.) de leche entera


½ cup (120 ml.) de nata líquida (35% m.g.)
¼ teaspoon de sal
1 ½ tablespoon (22 ml.) de zumo de limón

Colador, tela de quesería y un bol grande

Sobre un bol grande poner un colador y sobre éste colocar la tela de quesería.
Reservar.
En un cazo grande poner la leche, la nata y la sal y, a fuego medio, llevar a punto de
ebullición removiendo constantemente para evitar que se pegue o, al hervir, se
desborde.
Cuando comience a hervir, añadir el zumo de limón, bajar el fuego al mínimo y
remover constantemente hasta que la mezcla se corte (unos 2 minutos).
Retirar del fuego y pasar la mezcla por el colador preparado y dejar escurrir (1 hora si
queréis el queso muy seco, unos 10-20 minutos si lo queréis un poco más húmedo).

1/2
Refrigerar el queso, tapado con film transparente y descartar el líquido que ha
quedado en el bol. El queso se conservará bien en la nevera 2-3 días.

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Truconsejo:

Si no encontráis la tela de quesería propiamente dicha podéis usar gasas estériles de


farmacia (poniendo varias capas) o tela de lienzo.

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2/2
Mini Cheesecakes
[Link]/web/20110923203743/[Link]

Hay una enorme cantidad de recetas de cheesecakes y, aunque he probado muchas de ellas a
cada cual más buena, si tuviera que destacar alguna sería la que se conoce como New York
Style: una tarta de queso densa y rica pero al mismo tiempo suave y cremosa que contrasta
con la crujiente base que suele estar hecha con Graham Crackers.

Hacer una de estas tartas requiere una gran cantidad tanto de ingredientes como de tiempo
de preparación y, además, son muy delicadas de hacer ya que son propensas a desarrollar
grietas en su superficie si no se miden bien el tiempo y la temperatura. Encuentro que la
mejor manera de disfrutar de este postre evitando todo tipo de complicaciones es hacer
versiones individuales, lo cual no sólo facilita enormemente las cosas sino que también se
consigue una mejor presentación. Este tipo de cheesecakes suelen servirse acompañados de
frutas del bosque frescas o en salsas. En esta ocasión los he preparado acompañados de una
salsa de arándanos azules silvestres de la cual también os incluyo la receta.

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Mini Cheesecakes (cantidad: 6 mini cheesecakes)

Base:
½ cup (50 gr.) de galletas molidas
½ tablespoon (6 gr.) de azúcar blanco
1½-2 tbsp.(21-28 gr.) de mantequilla
derretida
Relleno:
225 gr. de queso Philadelphia
⅓ cup (65 gr.) de azúcar blanco
1 huevo mediano
¼ cup (60 ml.) de sour cream
½ teaspoon de extracto natural de vainilla
Para servir:
Salsa de arándanos azules silvestres

Tener todos los ingredientes (queso, huevo y sour cream) a temperatura ambiente.
Precalentar el horno a 150ºC y colocar la rejilla en el centro del horno. Cubrir un
molde metálico para 6 muffins con los moldes de papel. Reservar.

Para hacer la base:


Derretir la mantequilla en el microondas y dejarla enfriar.
Triturar las galletas en la picadora hasta que queden bien finas. Como método
alternativo podéis meter las galletas en una bolsa zip y pasarles el rodillo de amasar
por encima hasta conseguir que queden bien molidas.

1/3
En un bol mediano añadir las galletas molidas y el azúcar. Mezclar e incorporar la
mantequilla derretida. Mezclarla con un tenedor hasta que las galletas queden
húmedas pero desmigadas.
Repartir la mezcla de galletas entre los 6 moldes (1 tablespoon para cada uno) y
distribuirla de manera uniforme por la base presionando firmemente con el dorso de
una cuchara.
Tapar el molde con film transparente y meterlo en la nevera mientras se prepara el
relleno.

Para hacer el relleno:


En un bol grande batir, a baja velocidad, el queso hasta que quede cremoso y no hayan
grumos. Añadir el azúcar y batir hasta que quede bien mezclado. Añadir el huevo y
batir hasta quede incorporado. Añadir la crema ácida (sour cream) y el extracto de
vainilla y batir hasta que quede una crema suave y homogénea.
Repartir la mezcla en los 6 moldes (1/4 cup para cada uno), alisar la superficie y
hornear a 150ºC durante 18-20 minutos o hasta que se hayan cuajado pero el centro
quede un punto menos firme, como si fuera de gelatina.
Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla (no desmoldar).
Una vez los cheesecakes estén fríos, sacarlos del molde metálico, cubrirlos con film
transparente y meterlos en la nevera al menos 4 horas.
En el momento de servir retirar el papel y poner un poco de salsa de arándanos por
encima.
Los cheesecakes se conservarán tapados en la nevera unos 2-3 días sin problemas.

*****

Salsa de arándanos azules silvestres


(cantidad: 1 cup)

½ tablespoon (5 gr.) de harina de maíz (maicena)


1 tablespoon (15 ml.) de zumo de limón
250 gr. de arándanos azules silvestres, congelados
4 tablespoons (50 gr.) de azúcar blanco
1½ tablespoons (22 ml.) de agua fría

En un vaso mezclar la maicena con el zumo de limón hasta que no queden grumos.
Reservar.
En un cazo calentar a fuego medio los arándanos con el azúcar y el agua removiendo de
vez en cuando. Cuando comience a hervir, bajar el fuego al mínimo y dejar cocer 3-4
minutos.
Añadir la mezcla de maicena y cocer a fuego bajo hasta que espese (1-2 minutos).
Apartar del fuego y dejar enfriar. Una vez fría, meter en la nevera donde se conservará
unos 3 días.

2/3
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Truconsejos
Para hacer la base de galletas podéis utilizar las galletas comerciales que prefiráis (tipo
María, tipo Digestive...). También podéis utilizar la receta de los Graham Crackers, las
de las Vanilla Wafers o la de las Chocolate Wafers si queréis darle un toque especial.
La crema ácida (sour cream) la podéis sustituir perfectamente por yogur griego.
Es importante batir la crema a velocidad baja para no añadir demasiado aire a la
crema. De lo contrario, una vez en el horno, la masa se hinchará y después se
desinflará.
Una variante muy popular y atractiva de esta receta puede hacerse fácilmente
añadiendo al relleno ¼ teaspoon de ralladura de limón y luego servir los cheesecakes
con lemon curd.

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3/3
· Mini Chocolate Bundt Cake ·
[Link]/web/20161017105051/[Link]
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La utilización de los populares moldes bundt en repostería es un recurso cada vez más
utilizado para conseguir acabados vistosos sin esfuerzo. Se trata generalmente, sin
embargo, de unos moldes extraordinariamente grandes (por eso yo siempre utilizo los
mini) y para llenarlos y sacar provecho de sus atractivos diseños hay que utilizar unas
cantidades de ingredientes que, para una familia media, pueden producir vértigo. En tales
circunstancias, se hace imprescindible disponer de una receta impecable y de la que se
tenga la absoluta seguridad de que no vaya a acabar siendo una lamentable pérdida de
tiempo y de preciados ingredientes.

Como cualquiera de mis recetas, la receta de este bundt de chocolate no sólo funciona a la
perfección sino que es una garantía de éxito especialmente entre los más chocolateros. La
pureza y la intensidad de su sabor a chocolate rivaliza incluso con recetas como los
brownies de cacao, las chocolate wafers o las trufas, pero con una textura tan tierna que
resulta insuperable. Con la ayuda de un molde bundt y esta sencilla, pero infalible, receta
conseguiréis un intensísimo postre de chocolate con el que impresionar a vuestra familia y
amigos.

Mini Chocolate Bundt Cake


(cantidad: 4-6 raciones)

3 tbsp. (15 gr.) de cacao en polvo natural


42 gr. de chocolate negro (70%), troceado
fino
¼ teaspoon de café espresso soluble
3 tbsp. (45 ml.) de agua hirviendo
5 tbsp. (70 gr.) de sour cream
½ cup (62 gr.) de harina de trigo común
¼ teaspoon de bicarbonato sódico
¼ teaspoon de sal
3 tbsp. (42 gr.) de mantequilla
½ cup (100 gr.) de azúcar moreno claro
1 huevo mediano
½ teaspoon de extracto natural de vainilla

Tener el huevo, el sour cream y la mantequilla a temperatura ambiente.


Precalentar el horno a 175º C y colocar la rejilla en el centro del horno.

1/3
En un bol mediano resistente al calor mezclar el cacao en polvo, el chocolate
troceado y el café soluble. Añadir el agua hirviendo y mezclar hasta que el chocolate
se haya derretido, el cacao disuelto y quede una mezcla homogénea. Cuando la
mezcla se haya templado añadir el sour cream y mezclar hasta combinar. Reservar.
Engrasar meticulosamente con mantequilla un molde pequeño de bundt (con una
capacidad de 3 cups). Cubrir el molde con cacao en polvo y retirar el exceso.
Reservar.
En un bol mediano tamizar la harina, el bicarbonato y la sal. Reservar.
En otro bol mediano batir a velocidad media-alta la mantequilla con el azúcar hasta
que quede una mezcla blanquecina, ligera y esponjosa (3-5 minutos). Añadir el
huevo y el extracto de vainilla y batir hasta que quede bien incorporado.
Añadir un tercio de la harina mientras seguimos batiendo a velocidad baja y,
sucesivamente, la mitad de la mezcla de chocolate-sour cream, otro tercio de la
harina, el resto de chocolate-sour cream y el último tercio de la harina. Aseguraos
bien de recoger toda la masa que haya en los laterales del bol empujándola hacia
abajo con una espátula.
Rellenar el molde, alisar la superficie y golpear varias veces el molde contra la mesa
de trabajo para eliminar posibles bolsas de aire.
Hornear a 175º C durante 25-30 minutos o hasta que al insertar un palillo en el
centro del cake, éste salga limpio. Sacar el molde del horno y dejarlo reposar 10
minutos sobre una rejilla antes de desmoldar. Desmoldar y dejar enfriar sobre la
rejilla.

Truconsejos
Para hacer esta receta tenéis que utilizar el cacao en polvo natural no el alcalizado.
Para saber más sobre las diferencias entre los dos cacaos haz clic aquí.
El sour cream lo podéis hacer de manera casera o lo podéis sustituir por yogur
griego.
El café puede omitirse si se desea, pero yo siempre suelo incluirlo porque ayuda a
potenciar el sabor del chocolate.
Como en todas mis recetas de bundts, las cantidades de la receta están ajustadas
para usar con un molde pequeño de bundt de 3 cups. Si tenéis un molde tradicional
(de unos 12 cups) sólo tenéis que multiplicar por cuatro los ingredientes y tenerlo
más tiempo en el horno (unos 45-50 minutos).

¡Mira cómo les ha quedado a los demás!

2/3
3/3
· Mini Chocolate Layer Cake ·
[Link]/web/20160927201530/[Link]

Layer Cake es como se conoce en Norteamérica a los pasteles que se elaboran con dos o
más pisos de bizcocho y que están rellenos y/o recubiertos de frosting. Para hacer uno de
éstos, la masa de bizcocho suele hornearse individualmente en dos o tres moldes y, luego,
los bizcochos se apilan o se cortan según el número de pisos que se desee conseguir
(2,3,4,5 ó hasta 6). El tamaño habitual de estos moldes (generalmente redondos) es de 20
ó 23 cm —aunque aquí en España no es extraño ver recetas que utilizan moldes de 15 o 18
cm., algo que siempre me ha parecido muy curioso porque en el caso de los Bundts no se
tiene la misma prudencia y las recetas para 10 ó 12 cups son las más habituales—. Y digo
esto porque los layer cakes son notoriamente famosos por su altísimo contenido calórico,
en su mayor parte debido a las cantidades de azúcar pero también de mantequilla que se
utilizan tanto en los bizcochos como en los frostings.

Por esta razón yo siempre prefiero hacer versiones reducidas o mini de las recetas, que en
el caso de los bundts son los mini bundts (hechos en moldes de 3 cups) y en el caso de los
layer cakes, hasta hoy, eran los cupcakes. Como, aún siendo lo mismo, los cupcakes no
tienen el encanto que una porción del típico layer cake americano, me he decidido
también a ofreceros una manera alternativa de hacerlos sin necesidad de comprar ningún
molde específico ni utilizar cantidades monstruosas de ingredientes. Ya sé que, en
principio, hacer un layer cake de 9 cm de diámetro para seis personas puede parecer
ridículamente pequeño pero yo creo que es lo correcto para poder degustarlo sin peligro
de cometer grandes excesos.

Para elaborar este layer cake he utilizado uno de los bizcochos de chocolate más sencillos,
infalibles y rápidos de hacer. Tanto, que la receta puede encontrarse en los botes de cacao
de Hershey’s. Es un cake muy práctico y versátil que siempre resulta tierno, jugoso y con
un intenso sabor a chocolate. Y lo mismo puede decirse del frosting que fácilmente puede
acomodarse a la intensidad de cacao/dulzor que se quiera. En la misma línea, para
decorarlo, he preferido hacerlo de una manera “casual” o informal, una fórmula que
siempre luce bien en este tipo de pasteles.

Mini Chocolate Layer Cake (cantidad: 6 raciones)

Cake:
½ cup (62 gr.) de harina de trigo común
3 tbsp. (18 gr.) de cacao en polvo natural
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
1 teaspoon de café espresso soluble (opcional)
¼ + ⅛ tsp. de levadura química
¼ + ⅛ tsp. de bicarbonato sódico
⅛ tsp. de sal

1/3
½ huevo mediano (25 gr.)
¼ cup (60 ml.) de leche
¼ cup (60 ml.) de agua
2 tbsp. (30 ml.) de aceite de girasol
½ tsp. de extracto natural de vainilla
Chocolate Buttercream Frosting {con
cacao}:
(ver receta aquí)

Para preparar el cake:


Tener el huevo y la leche a
temperatura ambiente. Para
conseguir los 25 gr. de huevo, poner
un huevo mediano en un bol, batirlo con un tenedor ligeramente y pesarlo.
Descartar el resto.
Precalentar el horno a 175º C y colocar la rejilla en el centro del horno.
Engrasar un molde de loaf (23x13 cm.) y poner un trozo de papel de hornear que
cubra la base. Enharinar los laterales. Reservar.
En un bol mediano tamizar la harina, el cacao, el azúcar, el café (si se utiliza), la
levadura, el bicarbonato y la sal.
En un bol pequeño mezclar el medio huevo, el agua, la leche, el aceite y el extracto
de vainilla.
Añadir los ingredientes líquidos (bol pequeño) al bol de los ingredientes secos y
mezclar sólo hasta que quede una masa homogénea. Quedará una masa bastante
líquida.
Rellenar el molde y hornear a 175º C durante 30-35 minutos o hasta que al insertar
un palillo en el centro del cake, éste salga limpio.
Sacar el molde del horno y dejarlo reposar 10 minutos sobre una rejilla antes de
desmoldar. Desmoldar, retirar el papel de hornear y dejar enfriar el bizcocho
completamente sobre la rejilla antes de decorar.

Montaje:
Preparar el frosting.
Con un cortador redondo de 9 cm., cortar lo que serán los dos pisos del layer cake.
Si hiciera falta, nivelarlos cortando el excedente con un cuchillo de sierra.
Sobre un plato o cake stand (si es giratorio mejor) poner una capa de bizcocho con el
corte nivelado hacia arriba. Poner una capa uniforme de frosting y poner la segunda
capa de bizcocho, esta vez con el corte nivelado hacia abajo.
Cubrir, con la ayuda de una espátula metálica, todo el cake (laterales y parte de
arriba) con el frosting y decorarlo al gusto.

Truconsejos

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Para hacer esta receta podéis utilizar tanto el cacao en polvo natural como el
alcalizado. Para saber más sobre las diferencias entre los dos tipos de cacao haz clic
aquí.
El café está indicado como opcional, pero yo siempre suelo incluirlo porque ayuda a
potenciar el sabor del chocolate.
Para trabajar mejor con el bizcocho y que los cortes sean limpios podéis guardarlo
en la nevera unas horas (bien envuelto en film transparente) una vez esté
completamente frío.
Para servir las porciones de cake y que los cortes queden limpios utilizad un cuchillo
bien afilado y cortar hasta abajo la porción extrayendo el cuchillo de abajo hacia
afuera y no hacia arriba, limpiando el cuchillo después de cada corte.
Los recortes de bizcocho que os sobren los podéis utilizar para decorar el propio
cake con las típicas migas o disfrutarlo como recompensa a vuestros esfuerzos ;)

RECETA en PDF

3/3
· Mini Lemon Bundt Cake ·
[Link]/web/20170501161036/[Link]

Con permiso de la vainilla, el limón es uno de los aromas más utilizados en la repostería.
Cualquier tipo de masa, ya sea un bizcocho, unos muffins o unas galletas, adquiere un
sabor más atractivo simplemente añadiéndole un poco de ralladura de limón. Y, a
diferencia de la vanilla que crece en los trópicos, el que no tiene algún limón en casa es
porque, probablemente, tenga un limonero en el jardín.

Pero si, más que darle un toque especial a un postre, lo que se busca es que el limón sea el
protagonista y toda la fuerza de su aroma y su sabor estén presentes en cada bocado,
además de la ralladura debe utilizarse también el zumo. Sólo de esta forma se consiguen
postres con un marcado y brillante sabor de limón como es el caso del sorbete de limón o
el lemon curd.

En la receta de este mini bundt encontraréis que el limón está presente tanto en el
bizcocho como en la glasa. De esta forma, nada más probarlo, se percibe toda su fuerza y
su refrescante aroma. Como en todas mis otras recetas de bundts, en lugar de los
tradicionales moldes de 12 cups he utilizado un mini molde bundt de 3 cups y por tanto
las cantidades y los tiempos están ajustados para ese tamaño de moldes.

Mini Lemon Bundt Cake (cantidad: 4-6 raciones)

Cake:
½ tablespoon de ralladura fina de limón
1 tablespoon (15 ml.) de zumo de limón
¾ cup+1 tbsp. (105 gr.) de harina de trigo
normal
¼ teaspoon de levadura química
⅛ teaspoon de bicarbonato sódico
¼ teaspoon de sal
4 ½ tbsp. (63 gr.) de mantequilla
½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
1 huevo mediano
3 tbsp. (45 ml.) de buttermilk
¼ teaspoon de extracto natural de
vainilla
Glasa de limón:
¼ cup (30 gr.) de azúcar glas
1-1½ teaspoon de zumo de limón

Para hacer el cake:


Tener el huevo, el buttermilk y la mantequilla a temperatura ambiente.

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Precalentar el horno a 175º C y colocar la rejilla en el centro del horno.
Engrasar meticulosamente con mantequilla un molde pequeño de bundt (con una
capacidad de 3 cups). Enharinar el molde retirando el exceso. Reservar.
Rallar muy fina la piel de limón y ponerla junto con el zumo de limón en un bol
pequeño. Dejar reposar unos 10 minutos.
En un bol mediano tamizar la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Reservar.
Una vez pasado el tiempo de reposo, añadir al bol del zumo de limón y ralladura, el
buttermilk y el extracto de vainilla. Mezclar y reservar.
En otro bol mediano batir a velocidad media-alta la mantequilla con el azúcar hasta
que quede una mezcla blanquecina, ligera y esponjosa (3-5 minutos). Añadir el
huevo y batir hasta que quede bien incorporado.
Añadir un tercio de la harina mientras seguimos batiendo a velocidad baja y,
sucesivamente, la mitad de la mezcla de buttermilk, otro tercio de la harina, la otra
mitad del buttermilk y el último tercio de la harina. Aseguraos bien de recoger toda
la masa que haya en los laterales del bol empujándola hacia abajo con una espátula.
Rellenar el molde, alisar la superficie y golpear varias veces el molde contra la mesa
de trabajo para eliminar posibles bolsas de aire.
Hornear a 175º C durante 25-30 minutos o hasta que al insertar un palillo en el
centro del cake, éste salga limpio. Sacar el molde del horno y dejarlo reposar 10
minutos sobre una rejilla antes de desmoldar. Desmoldar y dejar enfriar sobre la
rejilla antes de verter la glasa.

Para hacer la glasa:


En un bol pequeño poner el azúcar glas tamizado. Añadir el zumo de limón y
mezclar con una cuchara hasta tener la consistencia deseada.
Poner el cake sobre un plato o bandeja y verter la glasa. Dejar reposar 30 minutos
antes de servir para que se solidifique.

Truconsejos
Podéis omitir la glasa de limón y simplemente decorar el cake espolvoreándolo con
azúcar glas en el momento de servir pero, obviamente, se perderá parte del sabor a
limón.
Como en el caso del Mini Pumpkin Bundt Cake, el Mini Lemon-Ginger Bundt Cake o
el Mini Vanilla Bean Bundt Cake, las cantidades de la receta están ajustadas para
usar con un molde pequeño de bundt de 3 cups. Si tenéis un molde tradicional (de
unos 12 cups) sólo tenéis que multiplicar por cuatro los ingredientes y tenerlo más
tiempo en el horno (unos 50-60 minutos).

¡Mira cómo les ha quedado a los demás!

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3/3
Moldes de Pan (Loaf)
[Link]/web/20130709020655/[Link]

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De los tres moldes básicos que yo considero más necesarios, el molde de loaf o plum cake es
el que nunca debería faltarte si tienes interés por la elaboración de panes de molde. Porque a
diferencia de los panes rústicos o los panecillos, los panes de molde, como su propio
nombre indica, necesitan de estos moldes rectangulares para que puedas conseguir unas
rebanadas perfectas.

Pero, como no sólo de pan vive el hombre, con este utilísimo molde también podrás hacer
quickbreads, que son la versión en grande de los muffins, bizcochos de todo tipo, pound
cakes, plum cakes… Y esto no es nada, porque si tienes interés, como yo, por las recetas de
pequeñas cantidades, puedes hacer también lemon bars, brownies y blondies con la mitad de
las recetas en las que se utiliza el molde cuadrado. Por no decir de las recetas saladas como
la lasaña o los meatloafs.

Éste es, en mi opinión, un molde subestimado y muchas veces relegado sólo al mundo de los
panes cuando en realidad ofrece infinitas posibilidades. Pero, como siempre, hay que tener
presente que no todos los moldes son iguales, ni están hechos con los mismos materiales,
con lo que es muy importante tener muy claras las medidas que suelen funcionar con las
recetas para no acabar con un molde muy grande o muy pequeño que haga misión imposible
obtener buenos resultados.

Cómo elegir un buen molde de loaf

Los moldes de loaf pueden encontrarse en cuatro materiales diferentes: metal, cerámica,
cristal y silicona. Yo sólo aconsejo los de metal porque son los únicos con los que se
consiguen dorados perfectos y, si se engrasan adecuadamente, nunca se pegan las cosas. La
cerámica y el cristal, no transmiten tan eficazmente el calor como las buenas aleaciones de
metal y además son muy pesados y frágiles, pero si encuentras las medidas adecuadas
pueden utilizarse perfectamente. No puedo decir lo mismo de los moldes de silicona, que
nunca aconsejo comprar, porque no doran bien, deforman las masas debido a la elasticidad
del material, producen una pátina brillante en las zonas de contacto e incluso, a veces,
introducen sabores extraños.

En el caso de los moldes de metal tienes que considerar también cual es el uso preferente
que quieres darle a tu molde ya que, en general, se considera que los moldes de metal claro
son más adecuados para masas con gran cantidad de azúcar, porque éstos evitan que los
bizcochos se doren demasiado con los tiempos largos de horneado. Los moldes oscuros, en
cambio, son ideales para conseguir dorados y cortezas uniformes y perfectas en los panes. Si

2/4
tienes la opción de tener uno de cada, perfecto, pero sino, es preferible tener el oscuro
porque con el claro los panes nunca quedan tan bien. La contrapartida de esto es que al
hacer los quickbreads o bizcochos hay que reducir el tiempo de horneado en 5-10 minutos y
pueden quedar un poco más dorados de lo que se esperaría, pero sin perjudicar en ningún
momento el sabor o la textura final.

Qué tamaño elegir

Esto suele ser lo que da más quebraderos de cabeza y lo que puede convertir a algunos
moldes en muy poco prácticos. En principio, para hacer las recetas de este blog y la mayoría
de las de origen americano, se considera la medida de 23x13cm como el tamaño estándar de
estos moldes. Si compráis modelos americanos esto son 9x5 inches o pulgadas.

Pero en España no es fácil encontrar moldes de estas dimensiones y más bien parece que se
dedican a evitarlas. Como te puedes imaginar esto lo complica todo y puede hacer que las
cantidades de las recetas resulten en panes o bizcochos ridículos en un molde supergrande o
que se desborden en moldes muy pequeños. Algo que no es aceptable en ningún caso pero
menos aún en los panes si se desea obtener unas rebanadas bien proporcionadas.

Para estar seguro de la capacidad del molde basta con multiplicar las dos dimensiones
principales (largo y ancho) del interior del molde que te interese y comparar el número con
el que resulta del molde estándar de 23x13 (que es 299). Cuanto mayor sea la diferencia
entre las cifras, mayores serán los problemas con las recetas que hagas. Pero, ten en cuenta
también que aunque las cifras coincidan casi perfectamente, puede ocurrir que el molde sea
más alargado y estrecho de lo normal (esto es habitual en los moldes que se encuentran en
España) y no te quede igual que si lo hicieras con un molde estándar.

Así que no te olvides de usar la calculadora cuando vayas a comprar tu molde de loaf y no
tendrás ningún problema para disfrutar de todas las recetas que podrás hacer con él.

Recetas que puedes hacer con este molde:


Orange Yogurt Cake
Pan de molde (blanco)
Pan de molde (integral)
Pan de Avena
Pan de Calabaza (Yeasted Pumpkin Bread)
Pan de Plátano (Yeasted Banana Bread)
Pan de Canela (Yeasted Cinnamon Bread)

« Moldes de repostería básicos: Moldes de Muffins


Moldes de repostería básicos: Moldes cuadrados »

Indice de Básicos

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4/4
· Naranja Confitada ·
[Link]/web/20170519220901/[Link]

La naranja confitada es un dulce de lo más habitual en España que casi siempre suele
utilizarse junto con otras frutas confitadas para decorar postres como la Coca de San Juan o
el Roscón de Reyes. Si bien es relativamente fácil de encontrar, más fácil aún es de hacer y,
como es natural, hacerla en casa siempre garantiza su máxima frescura.

Con esta receta, además de conseguir unas vistosas rodajas de naranja confitada que podréis
utilizar para decorar vuestros postres, también obtendréis un delicioso sirope que os
permitirá conservar la naranja confitada y/o utilizarlo para endulzar el té o empapar
bizcochos.

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Naranja Confitada
(cantidad: 10 rodajas)

1 naranja
1¼ cup (250 gr.) de azúcar blanco
1¼ cup (300 ml.) de agua mineral
½ tbsp. de corn syrup o glucosa (opcional)

Lavar bien la naranja y cortarla en


rodajas de 0,5 cm de grosor.
En un cazo amplio poner las rodajas
de naranja, el azúcar, el agua y el corn
syrup. Es importante no apilarlas por encima de dos niveles para asegurar una cocción
uniforme y mantener las rodajas intactas.
Cocer a fuego medio-bajo hasta que la naranja esté blanda y translúcida y el líquido
tenga textura de sirope o miel líquida. Este proceso suele tardar aproximadamente 1
hora. Añadir más agua si fuera necesario para mantener siempre cubiertas las rodajas.
Retirar del fuego.
Conservar las rodajas dentro de la nevera en un tarro con su sirope o en un recipiente
hermético, escurridas y separadas por capas de papel de hornear.

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Truconsejos
Es indispensable lavar muy bien la naranja, sobre todo si no es ecológica, para eliminar
cualquier suciedad y/o productos añadidos por los distribuidores.
El uso del corn syrup (sirope de maíz) o glucosa es totalmente opcional pero muy
recomendable ya que evita que el sirope se pueda cristalizar una vez se enfríe.

1/2
RECETA en PDF

2/2
· Panna Cotta de Vainilla ·
[Link]/web/20170604200723/[Link]

La Panna cotta (del italiano “nata cocida”) es un postre típico del Norte de Italia que se
elabora con nata, azúcar y gelatina y suele servirse acompañada de frutas del bosque,
mermeladas, salsas de chocolate o caramelo o coulis de frutas. Podría decirse que es algo
parecido a un flan pero con una textura más cercana a la de la gelatina y un sabor más
puramente lácteo porque no lleva huevo.

Es un postre muy sencillo de hacer, que requiere muy poca preparación y que siempre sale
bien. Aunque hay muchas variantes de éste sencillísimo postre, la más tradicional es la
panna cotta de vainilla, así que si sois aficionados a los postres de cuchara ésta es una receta
que no deberíais dejar de probar.

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Panna Cotta de Vainilla


(Cantidad: 4 raciones)

2 cups (480 ml.) de nata líquida (35% m.g.)


¼ cup (50 gr.) de azúcar blanco
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
1½-2 tsp. (5-6 gr.) de gelatina neutra en
polvo
3 tablespoons (45 ml.) de agua fría

En un bol grande añadir el agua fría y


la gelatina, mezclar y dejar reposar 10
minutos.
En un cazo mediano poner la nata, el azúcar y calentar a fuego medio, removiendo de
vez en cuando, hasta que el azúcar se haya disuelto y esté bien caliente (no dejar
hervir). Retirar del fuego y añadir el extracto de vainilla.
Verter la mezcla sobre el bol de la gelatina y mezclar con una cuchara hasta que la
gelatina se haya disuelto por completo.
Engrasar ligeramente unos moldes (podéis usar ramequines o tazas pequeñas) con
aceite de girasol. Este paso es necesario sólo si se va a servir la Panna Cotta
desmoldada.
Rellenar los moldes con la Panna Cotta, dejar templar y meterlos en la nevera 3-4
horas para que cuaje.
La Panna Cotta se puede servir, desmoldada o no y acompañada de fruta fresca, salsa
de chocolate o caramelo, mermelada o salsa de frutas (coulis).

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Truconsejos:

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Para hacer este postre más ligero se puede sustituir la mitad de la nata (1 cup) por
leche entera o toda la nata por nata ligera (18% m.g.)
Para un sabor más intenso a vainilla podéis sustituir el extracto natural por ½ vaina de
vainilla. En este caso deberéis añadir las semillas de la vaina en el punto 2, pero antes
de empezar a calentar la mezcla.

RECETA en PDF

2/2
· Peanut Butter Blossom Cookies ·
[Link]/web/20170311044141/[Link]
[Link]

Las peanut butter blossom cookies son unas curiosas galletas de crema de cacahuete que
tradicionalmente se elaboran decorándolas nada más salir del horno con Kisses, un
bombón de Hershey’s muy popular en los Estados Unidos.

La receta “oficial” de estas atractivas galletas está publicada en la propia página de


Hershey’s, aunque en realidad pueden hacerse perfectamente con cualquier otra receta de
galleta de crema de cacahuete (en este mismo blog encontraréis dos más, una sin harina y
otra con extra de crema de cacahuete). Y, dado que aquí en España los kisses no se
encuentran fácilmente, también puede usarse cualquier otro bombón de chocolate de
similares características para decorarlas. En cualquier caso, simplemente se trata de
disfrutar de la maravillosa combinación del chocolate con la crema de cacahuete.

Peanut Butter Blossom Cookies (cantidad: 48 cookies)

1 ½ cup (195 gr.) de harina de trigo


1 teaspoon de bicarbonato sódico
½ teaspoon de sal
½ cup (113 gr.) de mantequilla
¾ cup (185 gr.) de crema de cacahuete
casera
⅓ cup (65 gr.) de azúcar moreno claro
⅓ cup (65 gr.) de azúcar blanco
1 huevo mediano
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
2 tablespoons (30 ml.) de leche

Decoración:
¼ cup (50 gr.) de azúcar blanco
48 kisses de chocolate

Tener todos los ingredientes (mantequilla, crema de cacahuete, huevo y leche) a


temperatura ambiente.
En un bol mediano tamizar la harina, el bicarbonato y la sal. Reservar.
Retirar el envoltorio de los kisses. Reservar.
En un bol grande batir con las varillas a velocidad media la mantequilla y la crema
de cacahuete hasta que quede cremoso (30-60 segundos). Añadir los azúcares y
batir hasta que quede una mezcla cremosa y ligera (2-3 minutos).
Añadir el huevo, el extracto y la leche y batir hasta que quede bien incorporado.

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Añadir gradualmente la mezcla de harina, batiendo a velocidad baja sólo hasta que
toda la harina quede bien integrada. Tapar la masa y refrigerarla 1 hora o hasta que
esté firme.
Precalentar el horno a 190º C y cubrir una bandeja con papel de hornear o Silpat.
Formar bolas con 2 teaspoons de masa (unos 15 gr.), rebozarlas en azúcar y
colocarlas en la bandeja dejando un espacio entre ellas de unos 5 cm.
Hornear a 190º C durante 8-10 minutos o hasta que las galletas estén ligeramente
doradas.
Retirar la bandeja del horno e inmediatamente colocar un kiss en el centro de cada
galleta presionando hasta que empiecen a aparecer grietas.
Pasar las galletas a una rejilla y dejarlas enfriar completamente antes de meterlas en
un recipiente hermético.

Truconsejos
Con esta receta de galletas también podéis hacer sólo las galletas de cacahuete
marcándolas con el tenedor como las Flourless Peanut Butter Cookies o también
hacer sándwiches utilizando los rellenos de las Peanut Butter Sandwich Cookies.
Si no queréis hacer la crema de cacahuete casera os recomiendo utilizar una crema
de cacahuete natural (sin grasas hidrogenadas).

¡Mira cómo les ha quedado a los demás!

2/2
· Piel de Naranja Confitada ~ Orangettes ·
[Link]/web/20160918082552/[Link]
[Link]

La piel de la naranja es un ingrediente relativamente habitual en repostería. Suele


utilizarse su ralladura para aromatizar cualquier tipo de elaboración otorgándole frescura
y sabor pero siempre teniendo la precaución de no llegar a la parte blanca que tiene un
regusto amargo. También es habitual dejar la naranja con su piel cuando se la confita para
adornar otros postres como el Roscón de Reyes o la Coca de San Juan ya que la cocción de
la parte blanca de la piel en el sirope elimina su amargura por completo.

Las Orangettes son un exquisito dulce que se elabora utilizando exclusivamente piel de
naranja confitada y chocolate. La combinación de la naranja con el chocolate es bien
conocida y el contraste entre la textura tierna de la naranja (casi como si fuera una
gominola) y el crujiente del chocolate temperado, es espectacular. Puede utilizarse
cualquier tipo de chocolate para prepararlas, pero os recomiendo sobretodo las de
chocolate negro para los que os guste el contraste dulce/amargo y las de chocolate blanco
para los que no. Es francamente llamativo que esta parte de la naranja, que habitualmente
se descarta, pueda convertirse en unos pocos pasos en un dulce tan delicado que sólo
suele encontrarse en tiendas gourmet y de productos delicatessen.

Piel de Naranja Confitada /


Orangettes
(cantidad: 120 gr. aprox.)

2 naranjas grandes
1¼ cup (250 gr.) de azúcar blanco
1¼ cup (300 ml.) de agua mineral
½ tbsp. de corn syrup o glucosa
(opcional)
Agua mineral extra para blanquear
Acabado:
Azúcar blanco para rebozar
Chocolate temperado

Lavar bien las naranjas, secarlas y pelarlas. Cortar la piel en tiras de 0,5 cm de
grosor.

Blanquear:
En un cazo mediano poner las tiras de piel de naranja y cubrir con agua. Tapar y
llevar a ebullición. Cuando comience a hervir, bajar a fuego medio y cocer 5
minutos. Escurrir las pieles (desechar el agua) y repetir este proceso una vez más.

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Confitar:
En el mismo cazo poner el azúcar, el agua y el corn syrup. Calentar a fuego medio y,
cuando hierva, añadir las pieles de naranja blanqueadas. Cocer a fuego medio-bajo
hasta que las pieles estén tiernas y translúcidas (pinchar para comprobarlo) y el
líquido tenga textura de sirope o miel líquida. Este proceso suele tardar entre 45
minutos-1 hora. Retirar del fuego.

Conservar:
Preparando las orangettes: Escurrir las tiras de naranja con un colador de metal
(reservando el sirope). Colocar las tiras sobre una rejilla y dejarlas secar unas horas
(o toda la noche). Una vez secas, cubrirlas parcial o totalmente con el chocolate
temperado. Esperar a que el chocolate se solidifique y conservar en un bote
hermético a temperatura ambiente. El sirope, una vez frío, conservarlo dentro de un
bote hermético en la nevera.
Rebozándolas en azúcar: Preparar un bol con azúcar. Escurrir las tiras de naranja
con un colador de metal (reservando el sirope) y rebozarlas en el azúcar. Colocar las
tiras rebozadas sobre una rejilla y dejarlas secar unas horas (o toda la noche). Una
vez secas, guardarlas en un bote hermético a temperatura ambiente. El sirope, una
vez frío, conservarlo en la nevera.
En el mismo sirope: Colocar las tiras de naranja junto con el sirope en un bote,
asegurándose de que queden cubiertas por el sirope y dejarlo enfriar a temperatura
ambiente. Una vez frío, taparlo y guardarlo en la nevera.

Truconsejos
Es indispensable lavar muy bien las naranjas, sobre todo si no son ecológicas, para
eliminar cualquier suciedad y/o productos añadidos por los distribuidores.
Para pelar las naranjas y conseguir unas tiras uniformes es mejor realizar dos cortes
en los polos y descartarlos. Con el cuchillo marcar segmentos paralelos por todo el
ancho de la naranja y luego retirar los trozos de piel manualmente. Os quedará la
naranja pelada por un lado y una serie de “gajos” de piel por el otro. Dependiendo
del grosor de la piel de la naranja es posible que queráis eliminar también algo de la
blanca. Esto puede hacerse raspando o repasando la piel con el cuchillo.
De esta misma forma también podéis confitar la piel del limón (para utilizar, por
ejemplo, en el Panettone). Dado que la piel del limón es más amarga, es
recomendable blanquearla una vez más que la de naranja.
El uso del corn syrup (sirope de maíz) o glucosa es totalmente opcional pero muy
recomendable ya que evita que el sirope se pueda cristalizar una vez se enfríe.
El tiempo de secado es estimado y dependerá de la humedad ambiental (en un clima
húmedo pueden llegar a tardar hasta 2 días en secarse).
El sirope de naranja que se genera con esta receta se puede utilizar para aromatizar
y endulzar bebidas como el café, el té o cócteles, añadirlo a helados o empapar
bizcochos.

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RECETA en PDF

3/3
Puré de calabaza
[Link]/web/20110923201741/[Link]

El puré de calabaza no es especialmente popular en España. Desde luego no tanto como en


otros países como los Estados Unidos en donde parece que con la llegada del otoño y la
proximidad de las fiestas de Halloween y Thanksgiving comienza una carrera frenética por
acumular latas de puré de calabaza con las que elaborar una gran cantidad de recetas. En
España, en cambio, la calabaza está totalmente infravalorada y no existe la posibilidad de
encontrar puré enlatado así que si queréis elaborar alguna de las maravillosas recetas que se
pueden hacer con esta hortaliza no os quedará más remedio que haceros vuestro propio
puré.

Aquí os dejo las dos técnicas que yo suelo utilizar para preparar mis purés de calabaza, pero
os advierto que el resultado final depende mucho del tipo de calabaza que uséis. Para
empezar las famosas calabazas americanas que convierten en lámparas para Halloween
(jack-o’-lantern) no son las que se suelen utilizar para elaborar el puré, es una variedad más
pequeña y dulce (llamada sugar pumpkin) la que da mejores resultados tanto de color como
de sabor. Esta variedad de calabaza es casi imposible de encontrar en España pero tampoco
es que haga mucha falta porque la calabaza típica de aquí (o butternut squash, como la
llaman en América) que, es de color naranja pálido por fuera y tiene una forma alargada, es
igualmente excelente para elaborar el puré.

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Puré de calabaza
cantidad: 2 ½ cups (575 gr.)

Ingredientes:

3 calabazas pequeñas de 600 gr. (1,8 kg.)


1 cup (240 ml) de agua

Método 1 – Al vapor en olla rápida


Cortar la calabaza por mitad. Retirar las pepitas y las fibras. Pelarla y cortarla en trozos
de 5 cm.

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En una olla rápida poner 1 cup (240 ml.) de agua, colocar el cesto para cocinar al vapor
y poner en él los trozos de calabaza. Cerrar la olla, ponerla al número 1 y cuando
empiece a soltar vapor contar 6 minutos. Retirar del fuego, sacar el vapor y abrir la
olla.
Pasar los trozos de calabaza por el pasapurés o utilizar la batidora para una textura
más fina.
Colocar el puré sobre un colador muy fino o uno menos fino cubierto con una gasa (yo
utilizo filtros de café) y dejar escurrir 1 ½ horas para eliminar el exceso de agua.

Método 2 - En el horno:
Cortar la calabaza por la mitad. Retirar las pepitas y las fibras.
En una bandeja de horno, colocar los trozos de calabaza con la piel hacia arriba y
añadir un cup (240 ml) de agua. Hornear a 200ºC durante 35-40 minutos (el tiempo
dependerá del tamaño de la calabaza). La calabaza estará lista cuando la pulpa esté
blanda al pincharla con un tenedor. Sacar del horno y dejar que se temple para que
podamos trabajar sin quemarnos.
Seguir los pasos 3 y 4 del método anterior.

* * *

Para que os hagáis una idea de cuánta calabaza cruda necesitaréis para obtener cierta
cantidad de puré os pongo a continuación los pesos que anoté cuando preparaba el puré
para este post:

3 Calabazas enteras: 1855 gr.


Calabazas limpias (sin piel ni pepitas): 1385 gr.
Trozos de calabaza cocida: 985 gr.
Puré de calabaza cocido y escurrido: 575 gr. (2 ½ cups)

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Truconsejos
Es importante escurrir muy bien el puré porque el exceso de agua en el mismo podría
llegar a estropear las recetas.
El puré de calabaza es ideal para utilizarlo como sustitutivo del huevo en recetas de
muffins y galletas.
Se conservará 2 ó 3 días en la nevera o 6 meses en el congelador.

RECETA en PDF

Si haces esta receta envíame tu foto y forma parte


del Escaparate

2/3
3/3
Salsa Butterscotch
[Link]/web/20110906161343/[Link]

La salsa butterscotch es una salsa espesa y cremosa que se elabora con azúcar moreno y
mantequilla. Es una salsa similar a la del toffee pero como se hace con azúcar moreno éste le
otorga unos matices y una personalidad totalmente diferentes. Es muy rápida y fácil de
hacer y está deliciosa cuando se sirve templada sobre helados, bizcochos o fruta
asada/salteada (peras, manzanas, plátano,...) También se puede utilizar para hacer
remolinos (swirls) en los helados (os la recomiendo especialmente con los helados de
vainilla y de piña).

Yo la suelo utilizar mucho, sobretodo cuando sirvo combinaciones de otro postre más una
bola de helado. Podéis probar, por ejemplo, a montar una bola de helado de vainilla sobre
una porción templada de brownie y cubrir todo ello con esta magnífica salsa. ¡Espectacular!

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Salsa Butterscotch
(cantidad: 1 cup (240 ml.))

¼ cup (56 gr.) de mantequilla


¼ cup (50 gr.) de azúcar moreno claro
¼ cup (50 gr.) de azúcar moreno oscuro
½ cup (120 ml.) de nata líquida (35% m.g.)
¼ teaspoon de sal
1 teaspoon de extracto natural de vainilla

En un cazo mediano poner la mantequilla y derretirla a fuego medio. Añadir el azúcar,


la nata y la sal y con unas varillas batir para que quede bien mezclado. Cuando
comience a hervir bajar el fuego al mínimo y dejar cocer, removiendo de vez en
cuando, durante 5 minutos.
Retirar del fuego, añadir el extracto de vainilla y mezclar hasta incorporarlo.
Servir templada o fría. Una vez fría, la salsa espesará así que si la queréis más líquida
deberéis calentarla unos segundos en el microondas.
Conservarla en un bote cerrado dentro de la nevera donde aguantará por lo menos una
semana.

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Truconsejos:

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Para elaborar esta salsa podéis utilizar tanto el azúcar moreno claro (light brown
sugar) como el oscuro (dark brown sugar) o, como he hecho yo, una mezcla de los
dos, dependiendo de lo oscura que queráis la salsa y de la potencia de sabor (el azúcar
oscuro tiene más sabor a melaza que el claro).
La cantidad de sal y de extracto de vainilla se pueden aumentar, dependiendo de
vuestro gusto personal. Probad primero con las cantidades indicadas y, si queréis, ir
añadiendo pequeñas cantidades, mezclando bien, hasta que encontréis vuestro punto.

RECETA en PDF

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2/2
Salsa de Chocolate
[Link]/web/20120306083245/[Link]

Hay ocasiones en las que el mercado ofrece ya preparados y envasados los productos más
absurdos y sencillos de hacer. Este es el caso de la salsa de chocolate, que es tan
increíblemente fácil de hacer que si la gente lo supiera no volvería a comprarla jamás.
Además, como siempre que se hacen las cosas en casa y con ingredientes de calidad, está
infinitamente más buena y la receta se puede adaptar fácilmente al gusto personal (abajo en
los truconsejos encontraréis la información al respecto).

A diferencia de la gran mayoría de salsas de chocolate, esta sencilla receta no lleva ni


mantequilla ni nata y, aún así, se consigue que quede realmente cremosa. Es una salsa ideal
para acompañar casi cualquier dulce (brownies, pancakes, profiteroles, gofres, helados…),
pero también sirve para preparar cómodamente batidos y sándwiches de chocolate. Está tan
buena que tendréis la tentación de comerla a cucharadas.

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Salsa de Chocolate
Cantidad: 1 cup (240 ml.)

25 gr. de chocolate negro (50%)


½ cup (120 ml.) de agua mineral
¼ cup (50 gr.) de azúcar blanco
2-4 tablespoons de miel suave
6 tbsp. (35 gr.) de cacao en polvo alcalizado

Trocear o rallar el chocolate. Reservar.


En un cazo mediano poner el resto de ingredientes (agua, azúcar, miel y cacao en
polvo) y calentar a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que empiece a
hervir.
Cuando comience a hervir, retirar del fuego y añadir el chocolate troceado. Mezclar
hasta que el chocolate se haya derretido y quede una salsa homogénea y brillante.
Una vez esté fría, conservarla en un bote cerrado dentro de la nevera donde aguantará
unos 15 días.
Para darle tiempo a que espese es necesario dejarla reposar en la nevera unas horas
antes de servir. Si se desea se puede calentar en el microondas.

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Truconsejos:
Para preparar esta receta se puede utilizar tanto el cacao natural como el alcalizado,
aunque yo suelo utilizar este último que es menos amargo. Las marcas de cacao y de
chocolate que utilicéis tendrán mucho que ver con el sabor final de la salsa que os
resulte.
El agua puede ser sustituida total o parcialmente por café o algún tipo de licor para
darle a la salsa notas diferentes. Otra manera de introducir aromas en la salsa es
añadirle ½ teaspoon de extracto de vanilla, usar el azúcar vainillado en lugar del
blanco o incluso ponerle ¼ de teaspoon de canela.
Para elaborar esta salsa os recomiendo usar una miel suave (de acacia o de azahar).
También podéis usar en su lugar sirope de agave, golden syrup, corn syrup o glucosa.

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· Salsa de Fresas ~ Coulis de Fresas ·
[Link]/web/20160902185614/[Link]
[Link]

La salsa de fresas es un magnífico recurso en repostería que, con muy poco esfuerzo,
ofrece infinitas posibilidades. Es tan sencilla de hacer que puede considerarse
virtualmente infalible y, a diferencia de la mermelada, puede hacerse en tandas tan
grandes o tan pequeñas como se desee.

Con esta salsa de fresas podréis no sólo acompañar bizcochos, cheesecakes, pancakes,
panacottas, helados…, sino que también podréis utilizarla como ingrediente base en otras
preparaciones como nata montada de fresas, mousses, batidos o helados. Es una salsa, en
definitiva, muy práctica y polivalente que os hará disfrutar de un fresco sabor a fresas en
todos los postres que la utilicéis.

Salsa de Fresas ~ Coulis de Fresas


Cantidad: 1 cup (240 ml)

Ingredientes:
250 gr de fresas
2-3 tablespoons (25-37 gr.) de azúcar
blanco
1 teaspoon de zumo de limón

Lavar, limpiar, secar y trocear las


fresas.
En la batidora de vaso poner las
fresas, 2 tbsp. (25 gr.) de azúcar y el
zumo de limón. Triturar hasta que
quede una mezcla fina. Probar y, si
fuera necesario, añadir más azúcar o zumo de limón. Pasar el puré por un colador si
se desea eliminar las semillas.
Guardar en un bote hermético en la nevera, donde se conservará una semana.

Truconsejos
La cantidad de azúcar es orientativa y está sujeta a la cantidad de azúcar que
naturalmente contengan las fresas.
Esta misma técnica puede utilizarse también con otras frutas como frambuesas,
moras, kiwis…

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Un truco muy práctico para tener siempre de esta salsa a mano consiste en
congelarla en una cubitera y una vez congelada guardarla en una bolsa zip. De esta
forma tendréis múltiples porciones individuales de salsa que se descongelarán más
rápidamente y aguantarán en el congelador unos 3 ó 4 meses.

RECETA en PDF

2/2
Snickerdoodles
[Link]/web/20111026071907/[Link]

Ya se que os parecerá exagerado pero estas galletas siempre me han costado más de
pronunciar que de hacer. Esta sencillísima receta americana es tan antigua que recibió su
nombre en una época en la que estaba de moda poner nombres divertidos a los productos de
pastelería. Lleva más de cien años horneándose ininterrumpidamente en los hogares
norteamericanos.

Es una galleta tan común que seguro encontraréis muchas recetas diferentes. Esta en
particular se diferencia de la receta clásica en que utiliza la mitad de mantequilla y sustituye
la combinación de crémor tártaro y bicarbonato por levadura química. De esta forma no sólo
se recorta la materia grasa en un 50% sino que se evita tener que enfriar la masa en la
nevera. El cambio de la levadura es simplemente porque hace la misma función y es mucho
más fácil de encontrar que el crémor tártaro. Considero que ésta es la mejor versión de las
snickerdoodles de cuantas he probado, no obstante, si preferís probar la receta clásica en los
truconsejos os explico como podéis hacerlo.

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Snickerdoodles
(cantidad: 25 galletas)

170 gr. de harina de trigo común


1 teaspoon de levadura química
⅛ teaspoon de sal
56 grs. de mantequilla
150 grs. de azúcar blanco
½ teaspoon de extracto natural de vainilla
1 huevo mediano

Para rebozar:
2 tablespoons de azúcar blanco
2 teaspoons de canela de Ceilán en polvo

Tener la mantequilla y el huevo a temperatura ambiente.


Precalentar el horno a 200º C. Cubrir una bandeja de horno con papel o silpat.
En un bol mediano mezclar la harina, la levadura y la sal. Reservar.
En un bol grande batir la mantequilla con el azúcar hasta que quede una mezcla ligera
y esponjosa (2-3 minutos). Añadir el huevo y el extracto de vainilla y batir bien. Añadir
los ingredientes secos (harina, levadura y sal) y mezclar hasta conseguir una masa
suave.
En un bol pequeño mezclar los 2 tablespoons de azúcar y los 2 teaspoons de canela.
Reservar.

1/2
Formar con la masa bolas de 16 gr. y pasarlas por la mezcla de azúcar y canela.
Colocarlas en la bandeja dejando una distancia entre ellas de 5 cm. Hornear durante 8-
9 minutos o hasta que las galletas estén firmes por los bordes. Sacar las galletas del
horno y dejarlas enfriar sobre una rejilla.
Estas galletas se conservarán perfectamente durante 15 días dentro de un bote
hermético.

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Truconsejos:
Para que sea más fácil formar las bolas, humedecer las manos con agua.
Para preparar la receta clásica hay que poner 113 grs. de mantequilla en total y
sustituir la levadura química por 1 teaspoon de crémor tártaro y ½ teaspoon de
bicarbonato de soda. Una vez tengáis la masa hecha, taparla y dejarla en la nevera una
o dos horas antes formar las bolas.

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2/2
· Snowball Cookies ·
[Link]/web/20170311044236/[Link]

Las snowball cookies son unas sencillísimas galletas de mantequilla y frutos secos
recubiertas de azúcar glas que nunca suelen faltar en las navidades norteamericanas.
También llamadas Mexican Wedding Cookies o Russian Tea Cakes, estas deliciosas galletas
que se funden en la boca suelen hacerse con nueces o pacanas, pero pueden utilizarse
igualmente almendras o avellanas. Como la mantequilla es uno de sus ingredientes
principales y la responsable de una gran parte de su sabor es especialmente importante
utilizar una mantequilla de calidad y en ningún caso utilizar mantequillas fáciles de untar o
margarinas porque no se obtendría ni la misma textura ni el mismo sabor.

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Snowball Cookies
(cantidad: 20 cookies)

50 gr. de nueces
½ cup (113 gr.) de mantequilla
3 tablespoons (22 gr.) de azúcar glas
½ teaspoon de extracto natural de vainilla
1 cup (130 gr.) de harina de trigo común
⅛ teaspoon de sal
Rebozado:
½ cup (60 gr.) de azúcar glas

Tener la mantequilla a temperatura ambiente.


Triturar las nueces junto con 1 tablespoon de harina hasta conseguir que queden bien
molidas. Reservar.
En un bol mediano tamizar el resto de la harina y la sal. Reservar.
En un bol grande batir con las varillas a velocidad media la mantequilla hasta que
quede cremosa (30 segundos). Añadir el azúcar glas y el extracto de vainilla y batir
hasta que quede bien incorporado (1 minuto). Añadir la harina y las nueces molidas y
con una espátula mezclar hasta que quede una masa homogénea. Tapar la masa y
refrigerarla 1-2 horas o hasta que esté firme.
Precalentar el horno a 175º C y cubrir una bandeja con papel de hornear o Silpat.
Formar bolas con 2 teaspoons de masa (unos 15 gr.) y colocarlas en la bandeja dejando
un espacio entre ellas de unos 5 cm.
Hornear a 175º C durante 12-14 minutos o hasta que en las galletas empiece a
apreciarse el dorado en los bordes.
Retirar la bandeja del horno y dejarla sobre una rejilla 5 minutos.
Cuando las galletas estén templadas rebozarlas en el azúcar glas (previamente
tamizado) e ir colocándolas sobre la rejilla para que se enfríen. Una vez frías, volver a
pasarlas por el azúcar glas y conservarlas en un bote hermético.

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Truconsejos:
En lugar de nueces podéis utilizar pacanas, avellanas o almendras (en este último caso,
podéis sustituir las almendras por almendra molida y así evitaros triturarlas).
Podéis picar (en vez de moler) los frutos secos si preferís que las galletas tengan
trocitos de frutos secos.
Estas galletas no deben quedar doradas. Es muy importante sacarlas a penas empiecen
a coger color en los bordes o, de lo contrario, quedarán secas y se desmigarán
fácilmente.

2/2
· Sobre el cacao en polvo ~ Tipos de cacao en polvo ·
[Link]/web/20160916081724/[Link]

¿Qué es cacao en polvo?

El cacao en polvo se obtiene de la pasta oscura y amarga resultante del prensado de la


molienda de las semillas de cacao una vez retiradas tres cuartas partes de su manteca. La
mayoría de cacaos en polvo tienen entre un 20-22% de materia grasa, razón por la cual la
mayor parte de postres de chocolate bajos en grasa están hechos con cacao en polvo.

¿Qué no es cacao en polvo?

No debe confundirse el cacao en polvo “puro” con los preparados a base de polvo de cacao
(Colacao, Nesquik, Paladín, etc ) porque éstos llevan otras sustancias añadidas como
azúcares, leche en polvo, harinas y/o aromas. Ninguno de estos preparados está
concebido para su utilización en repostería.

¿Cuántos tipos de cacao en polvo hay?

El cacao en polvo se comercializa en dos variedades diferentes: natural y alcalizado o


alcalinizado. La alcalinización es un proceso con el que se consigue neutralizar los ácidos
del cacao en polvo natural y, al mismo tiempo, rebajarle un punto su amargura. Este
proceso se conoce también como dutch process, ya que fue un chocolatero holandés el
responsable de su invención.

¿Cómo distinguir entre los dos tipos de cacao en polvo?

El cacao en polvo natural (natural unsweetened cocoa powder) tiene un sabor más
amargo y es de color marrón claro. El cacao en polvo alcalinizado (alkalized or dutch
processed cocoa powder) tiene un sabor más delicado y es de color marrón oscuro con
tonos rojizos.

1/3
A la izquierda, cacao en polvo natural y, a la derecha, cacao en polvo alcalinizado (dutch
processed)

¿Cómo saber cuál utilizar en cada receta?

Siempre hay que utilizar el tipo de cacao específico que se indica en las recetas porque
normalmente éstas tienen asociado un tipo y una cantidad de agente leudante (levadura
química o bicarbonato) acorde con el tipo de cacao. A no ser que la receta lo permita, no
debería sustituirse el uno por el otro sin tener en cuenta la combinación de levadura
química y/o bicarbonatos que ésta contenga.

Pero aunque la receta permita usar cualquiera de las dos variedades de cacao en polvo,
como en los brownies, esto no significa que se vaya a obtener el mismo resultado con
ambas sino que usar el uno o el otro no produce diferencias en la textura, pero sí lo hace
en el color y el sabor final de la receta. Con el cacao en polvo natural siempre se obtiene
un tono más claro y un sabor más intenso que con el alcalizado.

En las recetas que utilizan el bicarbonato sódico como único agente leudante es
imprescindible utilizar el cacao en polvo natural, ya que la reacción de los ácidos del cacao
natural con el bicarbonato (agente alcalino) es lo que hace que las masas suban en el
horno. Si se utiliza el cacao alcalizado, que no es ácido sino neutro, nada reacciona con el
bicarbonato y no se consigue la acción de levado a no ser que se introduzca algún otro
ingrediente ácido que desencadene la reacción.

Si, a pesar de lo dicho, no encuentras o quieres utilizar el uno por el otro en alguna receta
puedes utilizar las siguientes sustituciones o equivalencias:

2/3
Para sustituir 3 tablespoons de cacao alcalinizado se deben usar 3 tablespoons de
cacao natural más 1/8 de teaspoon de bicarbonato sódico.
Para sustituir 3 tablespoons de cacao natural se deben usar 3 tablespoons de cacao
alcalinizado más 1/8 de teaspoon de crémor tártaro o 1/8 de teaspoon de zumo de
limón.

*****

Algunas recetas del blog elaboradas con cacao en polvo:

Muffins de Chocolate y Nueces


Muffins de Chocolate y Plátano (veganos)
Brownies
Brownies de Cacao
Brownies sin gluten
Chocolate Wafers & Oreos Caseras
Vegan Double Chocolate Chip Cookies
Wacky Chocolate Cupcakes
Chocolate Zucchini Cupcakes
Chocolate Guinness Cupcakes
Chocolate Pudding
Chocolate Bread Pudding
Mousse de Chocolate y Aguacate
Nutella Casera
Yogur Helado de Chocolate
Helado de Chocolate y Crema de Cacahuete
Sorbete de Chocolate
Salsa de Chocolate

3/3
· Sobre el chocolate ·
[Link]/web/20160725064851/[Link]

¿Qué es el chocolate?

El chocolate es un alimento que se obtiene procesando las habas de las vainas del árbol
del cacao (Theobroma cacao). Estas habas tienen un intenso sabor amargo y deben
dejarse fermentar para que desarrollen su característico sabor. Tras la fermentación las
habas son secadas, limpiadas y tostadas antes de quitarles la cáscara. Una vez limpias las
habas son molidas hasta conseguir una pasta fluida pero densa que se conoce como masa
de cacao (cocoa mass o cocoa liquor). Esto es el chocolate en su forma más pura pero que
aún puede procesarse más para separar sus dos componentes principales: los sólidos del
cacao y la manteca de cacao. Con estos dos componentes y otros ingredientes añadidos se
elaboran todos los tipos diferentes de chocolate que pueden encontrarse en el mercado.

¿Cuáles son las propiedades del chocolate?

Aunque el valor nutricional de chocolate varía en función del tipo de chocolate, en general
puede decirse que es un alimento muy calórico debido a su contenido en grasas e hidratos
de carbono, pero también contiene cantidades apreciables de fibra, vitaminas y minerales.

El chocolate contiene asimismo una gran variedad de sustancias que producen diversos
efectos en la química del cuerpo humano tales como la cafeína (presente en pequeñas
cantidades) y la teobromina, dos alcaloides responsables de su efecto ligeramente
estimulante o la feniletilamina, otro alcaloide con propiedades similares a de las
anfetaminas que le otorga un efecto euforizante y psicoactivo. El chocolate también es rico
en polifenoles, un grupo de sustancias con capacidades antioxidantes.

¿Qué tipos de habas de cacao se utilizan para elaborar chocolate?

Sea cual sea el chocolate que se compre siempre hay que tener presente que el sabor final
del chocolate dependerá en gran medida de la selección y mezcla de tipos de habas de
cacao que se haya utilizado en su elaboración. Las tres variedades principales de habas de

1/6
cacao utilizadas para elaborar el chocolate son:

Criollo: esta especie es nativa de Centroamérica y representa apenas el 5% del cacao


cultivado mundialmente. Es la variedad más apreciada y la que produce los
chocolates más aromáticos y complejos.
Forastero: cultivada tanto en África Occidental como en el Amazonas, es la especie
más común de cacao y representa el 70 % de la producción mundial. Es la variedad
con la que están hechos la mayoría de chocolates y de dónde éstos obtienen el
característico sabor a chocolate.
Trinitario: originario de Trinidad, pero actualmente cultivado por toda la franja
tropical, es una variedad híbrida entre las dos anteriores. Es un cacao aromático y
rico en materia grasa.

Como el chocolate se elabora a partir de una mezcla de los diferentes tipos de habas de
cacao, la cantidad y calidad utilizada de cada tipo es lo que verdaderamente marca las
diferencias en el producto acabado. Cada fabricante utiliza una combinación especial que
suele ser secreta y que es la responsable del sabor final de la mayoría de sus productos.
Esto es lo que hace posible que dos chocolates del mismo tipo pero de distintas marcas
lleguen a tener sabores tan diferentes.

¿Cómo se elabora el chocolate?

Una vez recogidas las vainas del árbol del cacao y extraídas las preciadas habas que
contienen, se las deja fermentar hasta siete días para que desarrollen su característico
aroma. Después de la fermentación las habas se dejan secar y, una vez secas, son enviadas
a las fábricas de chocolate. Ya en la fábrica, son limpiadas, tostadas y separadas según su
calidad. A partir de este punto sólo hace falta quitarles la cáscara para extraer los nibs,
molerlos y fundir la pasta de cacao cuyo resultado es lo que se conoce como chocolate
puro en forma líquida o licor de chocolate. Si se desea, éste puede procesarse aún más y
separarlo en sus dos componentes básicos: los sólidos de cacao y la manteca de cacao.

Finalmente, el proceso de elaboración del chocolate comienza mezclando las proporciones


de los componentes básicos con el azúcar y los otros ingredientes que se añadan según el
tipo de chocolate. Pero esta mezcla aún necesita ser triturada-refinada (conchado) hasta
conseguir una pasta perfectamente homogénea y fina que es la que realmente marcará la
calidad del futuro chocolate. El paso final consiste en temperar o templar el chocolate, un
proceso con el que se consigue dar estructura a los cristales de manteca de cacao y que
hace que el chocolate final quede brillante, duro y aguante el contacto con las manos sin
derretirse. Una vez temperado el chocolate ya está listo para verter en los moldes, enfriar,
embalar y almacenar.

2/6
¿Cuáles son los tipos de chocolate?

Una clasificación sencilla de los chocolates es la que se hace popularmente en relación al


aspecto externo que presentan, dando lugar a la división entre chocolate negro, con leche
y blanco. Pero, en realidad, técnicamente es mucho más complejo y, de hecho, las
clasificaciones pueden llegar a ser muy dispares en función del mercado de origen de cada
chocolate. Hay que tener presente que el del chocolate es un mercado muy dinámico que
carece de uniformidad de criterios pero, en términos generales, ésta sería una
clasificación válida para España y los países de la Eurozona:

Tipo de Chocolate % Total de % Sólidos de % Manteca de


Cacao Cacao Cacao

Chocolate Puro o Pasta 100 % 47 % 53 %


de Cacao

Chocolate Negro Min. 35 % Min. 14 % Min. 18 %

Chocolate con Leche Min. 25 % Min. 2,5 %

Chocolate Blanco Min. 20 % 0% Min. 20 %

Chocolate de Cobertura Según el tipo de Según el tipo de Min. 31 %


(negro, con leche o chocolate chocolate
blanco)

Chocolate Puro o Pasta de Cacao: este el chocolate en su forma más pura. Contiene los
mismos elementos que componen las habas de cacao y en los mismos porcentajes. No se
añade ni se extrae nada de él. Se utiliza para elaborar los otros chocolates y,
ocasionalmente, en repostería o para degustación. Este es un producto poco habitual en
los mercados europeos, pero sí en los americanos donde se conoce comúnmente como
unsweetened chocolate.

3/6
Chocolate Negro: es el típico chocolate de color más oscuro que, de acuerdo con la
legislación europea, debe tener como mínimo un 35% de cacao, azúcares y aromas
(vainilla) y estabilizadores (lecitina) en porcentajes muy pequeños. Lo más habitual, sin
embargo, es encontrar los chocolates negros en el rango de los 45-99% de cacao. Lo que
implica que conforme se incrementa el porcentaje de cacao en el chocolate, se reduce la
cantidad de azúcar y el chocolate resulta cada vez más amargo. Esta es la causa que en los
países anglosajones se etiquete también con referencias a lo amargo que resulta al
probarlo (bittersweet/semisweet/sweet chocolate). Según esto, el chocolate bittersweet
suele tener un 70% (o más) de cacao, el semisweet entre 50-60% y el sweet entre el 35-
45%. El chocolate negro es el más utilizado en repostería.

Chocolate con leche: es el chocolate típicamente de color más claro y de acuerdo con la
legislación europea debe tener como mínimo un 25% de cacao y un mínimo del 14% de
sólidos de leche. El resto, como en el caso del chocolate negro, son principalmente
azúcares y, en menor porcentaje, aromas y estabilizadores. Este chocolate se utiliza en
menor medida en repostería pero acostumbra a ser el más consumido. Aunque el
porcentaje mínimo requerido de cacao es del 25%, un chocolate con leche de buena
calidad puede llegar a alcanzar hasta el 40% de cacao.

Chocolate blanco: técnicamente, no es un chocolate propiamente dicho porque la única


parte del cacao que se utiliza en su elaboración es la manteca de cacao y, por tanto, carece
de los sólidos del cacao que son los auténticos responsables del color, aroma y sabor del
chocolate. De acuerdo con la legislación europea, este tipo de chocolate debe tener como
mínimo un 20% de manteca de cacao y un mínimo del 14% de sólidos de leche. Es
importante asegurarse de que el chocolate blanco que se compre sea auténtico y esté
hecho con manteca de cacao y no con otras grasas vegetales. Este chocolate destaca por su
brillante color marfil y, por ello, tiene múltiples aplicaciones en repostería.

Chocolate de cobertura: es el término con el que se conoce a cualquiera de los tres tipos de
chocolate (blanco, con leche o negro) cuando su contenido en manteca de cacao es
superior al 31%, un alteración que es ideal para el uso que están designados,
proporcionando una textura más líquida y un acabado brillante.

¿Qué otros productos relacionados con el chocolate se utilizan en repostería?

Chocolate a la taza: este chocolate se elabora a partir de los productos del cacao (como
mínimo debe contener el 30%) al que se añaden azúcares y harinas o almidones de trigo,
arroz o maíz (hasta un 18% como máximo). Es el típico chocolate que se mezcla con la
leche u otro líquido caliente para beber y nunca se utiliza en repostería debido a los
espesantes que contiene.

Fideos o Vermicelli: son los típicos fideos de chocolate que se utilizan para decorar las
tartas o rebozar las trufas. Hay que asegurarse de que estén hechas con auténtico
chocolate (sólidos de cacao y manteca de cacao) y no se trate de un producto elaborado
con otros tipos de materia grasa y aromas artificiales que imitan al chocolate.

4/6
Chips de Chocolate: son las clásicas gotitas de chocolate que se utilizan para hacer las
cookies, los muffins, los brownies, etc. La principal característica de las chips de chocolate
consiste en que mantienen su forma bajo el horno moderado y sólo se funden
parcialmente. Para conseguir esto la mayoría de marcas utilizan chocolates con
porcentajes menores de manteca de cacao y, en muchos casos, incorporan grasas
vegetales. Las dimensiones pueden variar según el fabricante y el uso para el que estén
específicamente diseñadas. Pueden encontrarse en diferentes variedades (blancas, negras
y con leche) según el chocolate con el que estén hechas y también pueden hacerse de
forma casera.

Nibs de Cacao (cocoa nibs): son los pequeños trozos de habas de cacao, del tamaño de un
grano de café o menos, antes de ser molidos para convertirlos en pasta de cacao. Las nibs
de cacao tienen un punto amargo como los granos de café pero son algo más crujientes
que aquellos y se utilizan para potenciar el aroma del propio chocolate añadiéndolas a
cookies, muffins u otros postres.

Manteca de Cacao: es el resultado de extraer la grasa natural de las habas de cacao


durante el proceso de fabricación del chocolate y el cacao en polvo. Tiene un color blanco
marfil y es la responsable de la textura cremosa de los chocolates que hace que se fundan
en la boca. La manteca de cacao se utiliza para convertir chocolates normales en
chocolates de cobertura o conseguir extras en el fundido y la cremosidad.

Cacao en polvo: el cacao en polvo se obtiene de la pasta oscura y amarga resultante del
prensado de la molienda de las semillas de cacao una vez retiradas tres cuartas partes de
su manteca. La mayoría de cacaos en polvo tienen entre un 20-22% de materia grasa,
razón por la cual la mayor parte de postres de chocolate bajos en grasa están hechos con
cacao en polvo. No debe confundirse el cacao en polvo “puro” con los preparados a base
de polvo de cacao (Colacao, Nesquik, Paladín, etc ) porque éstos llevan otras sustancias
añadidas y no son adecuados para la repostería. Para más información consulta el artículo
completo sobre el cacao en polvo.

¿Cómo debe conservarse el chocolate?

El chocolate es un producto relativamente delicado y que puede verse perjudicado por


factores como la humedad, la temperatura y los olores fuertes. Para conservarlo en
condiciones óptimas se recomienda un lugar seco (con una humedad inferior al 50%), con
una temperatura fresca (15-20 ºC) y apartado de la luz y cualquier otro tipo de elemento
que desprenda olores fuertes, ya que podrían ser absorbidos por el chocolate.

La inadecuada conservación térmica del chocolate puede provocar que el chocolate pierda
su brillo característico y quede cubierto por una pátina grisácea. Esto es algo bastante
común, que no afecta ni al sabor y ni a la calidad del chocolate y que puede arreglarse
simplemente volviendo a temperar el chocolate. La exposición a la humedad o a la luz
fuerte, en cambio, sí puede estropear por completo el chocolate.

Multimedia

5/6
En el siguiente video de Cacao Cucina, podréis ver de una manera rápida y sencilla como
se procesan las habas de cacao para separarlas en sus dos componentes principales:
sólidos de cacao y manteca de cacao.

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· Sobre el chocolate ·
[Link]/web/20160725064851/[Link]

¿Qué es el chocolate?

El chocolate es un alimento que se obtiene procesando las habas de las vainas del árbol
del cacao (Theobroma cacao). Estas habas tienen un intenso sabor amargo y deben
dejarse fermentar para que desarrollen su característico sabor. Tras la fermentación las
habas son secadas, limpiadas y tostadas antes de quitarles la cáscara. Una vez limpias las
habas son molidas hasta conseguir una pasta fluida pero densa que se conoce como masa
de cacao (cocoa mass o cocoa liquor). Esto es el chocolate en su forma más pura pero que
aún puede procesarse más para separar sus dos componentes principales: los sólidos del
cacao y la manteca de cacao. Con estos dos componentes y otros ingredientes añadidos se
elaboran todos los tipos diferentes de chocolate que pueden encontrarse en el mercado.

¿Cuáles son las propiedades del chocolate?

Aunque el valor nutricional de chocolate varía en función del tipo de chocolate, en general
puede decirse que es un alimento muy calórico debido a su contenido en grasas e hidratos
de carbono, pero también contiene cantidades apreciables de fibra, vitaminas y minerales.

El chocolate contiene asimismo una gran variedad de sustancias que producen diversos
efectos en la química del cuerpo humano tales como la cafeína (presente en pequeñas
cantidades) y la teobromina, dos alcaloides responsables de su efecto ligeramente
estimulante o la feniletilamina, otro alcaloide con propiedades similares a de las
anfetaminas que le otorga un efecto euforizante y psicoactivo. El chocolate también es rico
en polifenoles, un grupo de sustancias con capacidades antioxidantes.

¿Qué tipos de habas de cacao se utilizan para elaborar chocolate?

Sea cual sea el chocolate que se compre siempre hay que tener presente que el sabor final
del chocolate dependerá en gran medida de la selección y mezcla de tipos de habas de
cacao que se haya utilizado en su elaboración. Las tres variedades principales de habas de

1/6
cacao utilizadas para elaborar el chocolate son:

Criollo: esta especie es nativa de Centroamérica y representa apenas el 5% del cacao


cultivado mundialmente. Es la variedad más apreciada y la que produce los
chocolates más aromáticos y complejos.
Forastero: cultivada tanto en África Occidental como en el Amazonas, es la especie
más común de cacao y representa el 70 % de la producción mundial. Es la variedad
con la que están hechos la mayoría de chocolates y de dónde éstos obtienen el
característico sabor a chocolate.
Trinitario: originario de Trinidad, pero actualmente cultivado por toda la franja
tropical, es una variedad híbrida entre las dos anteriores. Es un cacao aromático y
rico en materia grasa.

Como el chocolate se elabora a partir de una mezcla de los diferentes tipos de habas de
cacao, la cantidad y calidad utilizada de cada tipo es lo que verdaderamente marca las
diferencias en el producto acabado. Cada fabricante utiliza una combinación especial que
suele ser secreta y que es la responsable del sabor final de la mayoría de sus productos.
Esto es lo que hace posible que dos chocolates del mismo tipo pero de distintas marcas
lleguen a tener sabores tan diferentes.

¿Cómo se elabora el chocolate?

Una vez recogidas las vainas del árbol del cacao y extraídas las preciadas habas que
contienen, se las deja fermentar hasta siete días para que desarrollen su característico
aroma. Después de la fermentación las habas se dejan secar y, una vez secas, son enviadas
a las fábricas de chocolate. Ya en la fábrica, son limpiadas, tostadas y separadas según su
calidad. A partir de este punto sólo hace falta quitarles la cáscara para extraer los nibs,
molerlos y fundir la pasta de cacao cuyo resultado es lo que se conoce como chocolate
puro en forma líquida o licor de chocolate. Si se desea, éste puede procesarse aún más y
separarlo en sus dos componentes básicos: los sólidos de cacao y la manteca de cacao.

Finalmente, el proceso de elaboración del chocolate comienza mezclando las proporciones


de los componentes básicos con el azúcar y los otros ingredientes que se añadan según el
tipo de chocolate. Pero esta mezcla aún necesita ser triturada-refinada (conchado) hasta
conseguir una pasta perfectamente homogénea y fina que es la que realmente marcará la
calidad del futuro chocolate. El paso final consiste en temperar o templar el chocolate, un
proceso con el que se consigue dar estructura a los cristales de manteca de cacao y que
hace que el chocolate final quede brillante, duro y aguante el contacto con las manos sin
derretirse. Una vez temperado el chocolate ya está listo para verter en los moldes, enfriar,
embalar y almacenar.

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¿Cuáles son los tipos de chocolate?

Una clasificación sencilla de los chocolates es la que se hace popularmente en relación al


aspecto externo que presentan, dando lugar a la división entre chocolate negro, con leche
y blanco. Pero, en realidad, técnicamente es mucho más complejo y, de hecho, las
clasificaciones pueden llegar a ser muy dispares en función del mercado de origen de cada
chocolate. Hay que tener presente que el del chocolate es un mercado muy dinámico que
carece de uniformidad de criterios pero, en términos generales, ésta sería una
clasificación válida para España y los países de la Eurozona:

Tipo de Chocolate % Total de % Sólidos de % Manteca de


Cacao Cacao Cacao

Chocolate Puro o Pasta 100 % 47 % 53 %


de Cacao

Chocolate Negro Min. 35 % Min. 14 % Min. 18 %

Chocolate con Leche Min. 25 % Min. 2,5 %

Chocolate Blanco Min. 20 % 0% Min. 20 %

Chocolate de Cobertura Según el tipo de Según el tipo de Min. 31 %


(negro, con leche o chocolate chocolate
blanco)

Chocolate Puro o Pasta de Cacao: este el chocolate en su forma más pura. Contiene los
mismos elementos que componen las habas de cacao y en los mismos porcentajes. No se
añade ni se extrae nada de él. Se utiliza para elaborar los otros chocolates y,
ocasionalmente, en repostería o para degustación. Este es un producto poco habitual en
los mercados europeos, pero sí en los americanos donde se conoce comúnmente como
unsweetened chocolate.

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Chocolate Negro: es el típico chocolate de color más oscuro que, de acuerdo con la
legislación europea, debe tener como mínimo un 35% de cacao, azúcares y aromas
(vainilla) y estabilizadores (lecitina) en porcentajes muy pequeños. Lo más habitual, sin
embargo, es encontrar los chocolates negros en el rango de los 45-99% de cacao. Lo que
implica que conforme se incrementa el porcentaje de cacao en el chocolate, se reduce la
cantidad de azúcar y el chocolate resulta cada vez más amargo. Esta es la causa que en los
países anglosajones se etiquete también con referencias a lo amargo que resulta al
probarlo (bittersweet/semisweet/sweet chocolate). Según esto, el chocolate bittersweet
suele tener un 70% (o más) de cacao, el semisweet entre 50-60% y el sweet entre el 35-
45%. El chocolate negro es el más utilizado en repostería.

Chocolate con leche: es el chocolate típicamente de color más claro y de acuerdo con la
legislación europea debe tener como mínimo un 25% de cacao y un mínimo del 14% de
sólidos de leche. El resto, como en el caso del chocolate negro, son principalmente
azúcares y, en menor porcentaje, aromas y estabilizadores. Este chocolate se utiliza en
menor medida en repostería pero acostumbra a ser el más consumido. Aunque el
porcentaje mínimo requerido de cacao es del 25%, un chocolate con leche de buena
calidad puede llegar a alcanzar hasta el 40% de cacao.

Chocolate blanco: técnicamente, no es un chocolate propiamente dicho porque la única


parte del cacao que se utiliza en su elaboración es la manteca de cacao y, por tanto, carece
de los sólidos del cacao que son los auténticos responsables del color, aroma y sabor del
chocolate. De acuerdo con la legislación europea, este tipo de chocolate debe tener como
mínimo un 20% de manteca de cacao y un mínimo del 14% de sólidos de leche. Es
importante asegurarse de que el chocolate blanco que se compre sea auténtico y esté
hecho con manteca de cacao y no con otras grasas vegetales. Este chocolate destaca por su
brillante color marfil y, por ello, tiene múltiples aplicaciones en repostería.

Chocolate de cobertura: es el término con el que se conoce a cualquiera de los tres tipos de
chocolate (blanco, con leche o negro) cuando su contenido en manteca de cacao es
superior al 31%, un alteración que es ideal para el uso que están designados,
proporcionando una textura más líquida y un acabado brillante.

¿Qué otros productos relacionados con el chocolate se utilizan en repostería?

Chocolate a la taza: este chocolate se elabora a partir de los productos del cacao (como
mínimo debe contener el 30%) al que se añaden azúcares y harinas o almidones de trigo,
arroz o maíz (hasta un 18% como máximo). Es el típico chocolate que se mezcla con la
leche u otro líquido caliente para beber y nunca se utiliza en repostería debido a los
espesantes que contiene.

Fideos o Vermicelli: son los típicos fideos de chocolate que se utilizan para decorar las
tartas o rebozar las trufas. Hay que asegurarse de que estén hechas con auténtico
chocolate (sólidos de cacao y manteca de cacao) y no se trate de un producto elaborado
con otros tipos de materia grasa y aromas artificiales que imitan al chocolate.

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Chips de Chocolate: son las clásicas gotitas de chocolate que se utilizan para hacer las
cookies, los muffins, los brownies, etc. La principal característica de las chips de chocolate
consiste en que mantienen su forma bajo el horno moderado y sólo se funden
parcialmente. Para conseguir esto la mayoría de marcas utilizan chocolates con
porcentajes menores de manteca de cacao y, en muchos casos, incorporan grasas
vegetales. Las dimensiones pueden variar según el fabricante y el uso para el que estén
específicamente diseñadas. Pueden encontrarse en diferentes variedades (blancas, negras
y con leche) según el chocolate con el que estén hechas y también pueden hacerse de
forma casera.

Nibs de Cacao (cocoa nibs): son los pequeños trozos de habas de cacao, del tamaño de un
grano de café o menos, antes de ser molidos para convertirlos en pasta de cacao. Las nibs
de cacao tienen un punto amargo como los granos de café pero son algo más crujientes
que aquellos y se utilizan para potenciar el aroma del propio chocolate añadiéndolas a
cookies, muffins u otros postres.

Manteca de Cacao: es el resultado de extraer la grasa natural de las habas de cacao


durante el proceso de fabricación del chocolate y el cacao en polvo. Tiene un color blanco
marfil y es la responsable de la textura cremosa de los chocolates que hace que se fundan
en la boca. La manteca de cacao se utiliza para convertir chocolates normales en
chocolates de cobertura o conseguir extras en el fundido y la cremosidad.

Cacao en polvo: el cacao en polvo se obtiene de la pasta oscura y amarga resultante del
prensado de la molienda de las semillas de cacao una vez retiradas tres cuartas partes de
su manteca. La mayoría de cacaos en polvo tienen entre un 20-22% de materia grasa,
razón por la cual la mayor parte de postres de chocolate bajos en grasa están hechos con
cacao en polvo. No debe confundirse el cacao en polvo “puro” con los preparados a base
de polvo de cacao (Colacao, Nesquik, Paladín, etc ) porque éstos llevan otras sustancias
añadidas y no son adecuados para la repostería. Para más información consulta el artículo
completo sobre el cacao en polvo.

¿Cómo debe conservarse el chocolate?

El chocolate es un producto relativamente delicado y que puede verse perjudicado por


factores como la humedad, la temperatura y los olores fuertes. Para conservarlo en
condiciones óptimas se recomienda un lugar seco (con una humedad inferior al 50%), con
una temperatura fresca (15-20 ºC) y apartado de la luz y cualquier otro tipo de elemento
que desprenda olores fuertes, ya que podrían ser absorbidos por el chocolate.

La inadecuada conservación térmica del chocolate puede provocar que el chocolate pierda
su brillo característico y quede cubierto por una pátina grisácea. Esto es algo bastante
común, que no afecta ni al sabor y ni a la calidad del chocolate y que puede arreglarse
simplemente volviendo a temperar el chocolate. La exposición a la humedad o a la luz
fuerte, en cambio, sí puede estropear por completo el chocolate.

Multimedia

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En el siguiente video de Cacao Cucina, podréis ver de una manera rápida y sencilla como
se procesan las habas de cacao para separarlas en sus dos componentes principales:
sólidos de cacao y manteca de cacao.

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Sobre el plátano y la banana
[Link]/web/20130424160855/[Link]
banana_25.html

Los dos tipos de plátano dulce o de mesa que habitualmente suelen encontrarse en
España son la banana americana y el plátano de Canarias. Y aunque ambos pertenecen a
la misma variedad, conocida como Cavendish, hay algunas diferencias entre ellos que
deben tenerse en cuenta a la hora de preparar las recetas.

Pero, en el mercado también puede encontrarse otra variedad de plátano, que no hay que
confundir con los dos anteriores: el llamado plátano macho o plátano verde (en inglés
plantain). Este plátano se caracteriza por ser mucho más grande, con una piel más dura y
no es nada dulce, razón por la cual sólo se consume cocinado, ya sea cocido, guisado o
frito.

¿Qué diferencias hay entre el plátano de Canarias y la banana americana?

Por regla general el plátano de Canarias es más pequeño y presenta una carne de un tono
crema más intenso ya que permanece un mayor tiempo en la planta (6 meses) respecto a
la banana (3 meses), debido tanto a las particularidades propias del clima insular como a
la menor distancia entre la producción y el mercado. Esto hace que los plátanos de
Canarias tengan un mayor grado de madurez, más dulzor y un aroma algo diferente que
las bananas americanas. En resumen:

El plátano de Canarias tiene un mayor índice de humedad y una menor cantidad de


almidón por lo que resulta más sabroso y menos harinoso.
El plátano de Canarias tiene mayor cantidad de azúcares totales que la banana.
El plátano de Canarias es inferior en contenido de sodio, calcio, magnesio y
microminerales.
El plátano de Canarias es superior en contenido de potasio y fósforo.

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Fuente: “Características diferenciales entre el plátano de Canarias
y la banana de distintas procedencias” Estudio realizado por la
Universidad de Zaragoza. Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte

¿Qué hay que tener en cuenta para las recetas?

La primera cosa que hay que tener en cuenta es la diferencia de tamaño entre ellos. Si, por
ejemplo, una receta de origen americano indica tres plátanos medianos, en realidad
suelen referirse a tres bananas americanas que pesan entorno a 454 gr. con su piel y unos
340 gr. sin ella. Para conseguir el mismo peso en plátanos de Canarias generalmente hay
que utilizar entre medio y un plátano más.

Otro detalle importante es la diferencia de dulzor entre ambos. Reducir en 2 ó 3 tbsp. (25-
36gr.) la cantidad de azúcar original de la receta acostumbra a ser una buena idea para no
pasarse de dulce si se piensa utilizar los plátanos de Canarias en lugar de las bananas.

Por último, hay que saber reconocer el punto de madurez que las recetas piden. Por regla
general, para los bizcochos, el banana bread o los muffins se suelen requerir plátanos o
bananas que estén muy maduros para sacar el máximo partido de ellos. Esto que en
principio parece una tarea sencilla no lo es tanto y puede repercutir en la textura y el
sabor del resultado final de una receta. Si quieres saber distinguir cuándo los plátanos o
bananas están perfectos para utilizar en las recetas haz clic aquí.

¿Cómo elegirlos y conservarlos?

A la hora de comprar, tanto plátanos como bananas, procuraremos que estén ligeramente
verdes, firmes y sin magulladuras. No deberíamos comprar aquellos que tengan un color
grisáceo y un aspecto apagado, porque significa que han sido refrigerados impidiendo que
maduren correctamente.

Nunca deberemos refrigerar los plátanos ni las bananas antes de que alcancen su plena
maduración, dado que el frío impide que ésta se produzca. Esto es algo muy importante
porque cuando los devolvamos a temperatura ambiente ya no podrán seguir madurando.
Una vez madura esta fruta sí puede ser refrigerada, esto conllevará un ennegrecimiento de
la piel que no afectará a su calidad.

Una vez estén maduros o muy maduros se pueden congelar hasta seis meses tanto enteros
(con piel), dentro de una bolsa zip, como en puré, dentro de un recipiente hermético
(añadiendo 1 teaspoon -5ml.- de zumo de limón por cada pieza). Una vez congelados,
pueden utilizarse directamente del congelador para hacer batidos o helados y
descongelarlos para utilizar en las recetas de muffins, panes y cakes.

¿Cómo acelerar la maduración de plátanos y bananas?

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Como el gas etileno que liberan los propios plátanos es el responsable de hacerlos
madurar, un truco muy práctico para acelerar el proceso consiste en envolverlos en papel
o meterlos dentro de una bolsa de plástico para incrementar la concentración de este gas y
conseguir que maduren antes. Si además se introducen junto con una manzana o un
tomate enteros, el proceso ocurre aún más rápido.

Recetas elaboradas con plátano:

Banana Pancakes
Mini Banana Bundt Cake
Pan de Plátano (Yeasted Banana Bread)
Muffins de plátano y chips de chocolate
Muffins de plátano y salvado de avena
Muffins de chocolate y plátano (veganos)
Muffins de plátano, fresas y avena (veganos)
Banana Pudding
Helado de plátano, nueces y chips de chocolate

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· Sobre la avena ~ Tipos de avena en las recetas ·
[Link]/web/20160916080134/[Link]

¿Qué es la avena?

La avena es un cereal muy nutritivo y con un alto contenido de fibra soluble beneficiosa
para combatir el colesterol. Además tiene un sabor muy agradable similar al de las
nueces. La mayoría de personas están familiarizadas con los copos de avena, pero también
se puede usar en granos, en harina o en salvado. La avena, en sus diferentes formatos, es
ampliamente utilizada en recetas como: muesli, gachas (porridge), granola, panes,
muffins y galletas. También se puede elaborar con ella una excelente leche de avena, tan
versátil como la de vaca o la de soja y que podremos elaborar nosotros mismos.

Los cuatro principales formatos en los que podemos comprar la avena son:

Copos de avena

Los copos de avena no son otra cosa que granos que han sido calentados al vapor y
aplanados con rodillos. Este procedimiento consigue que sean más rápidos de cocinar que
los granos tanto enteros como troceados. Es la forma más común de consumir la avena ya
que no es necesario cocinarlos para consumirlos. En el mercado se pueden encontrar las
siguientes variedades:

Copos de avena gruesos o tradicionales (rolled or old fashioned oats): estos copos se
obtienen pasando por rodillos los granos enteros de avena calientes. El resultado son los
típicos copos que se utilizan habitualmente para las recetas, ya sean muffins, cookies,
cakes, panes, muesli o granola. Para hacer porridge con esta variedad se debe llevar la
cantidad requerida de agua o leche (generalmente el doble que de avena) a punto de
ebullición junto con los copos de avena y remover de vez en cuando durante 5-8 min.

Copos de avena finos o rápidos (quick oats): en esta variedad los granos han sido cortados
antes de pasarlos por rodillos para ser convertidos en copos. Son más finos que los copos
de avena tradicionales y por eso, al hacer el porridge, se tarda aproximadamente la mitad
de tiempo. En ocasiones se utilizan en lugar de los copos tradicionales para conseguir una
textura más suave.

Copos de avena superfinos o instantáneos (instant oats): Estos copos son muy finos y
dado que han sido precocinados, para hacer porridge sólo necesitan mezclarse con agua
y/o leche caliente. El inconveniente de esta variedad es que no tienen tanto sabor como
los anteriores y además se comercializan con sal, conservantes y aromas añadidos. No son
recomendables para realizar recetas a menos que éstas lo indiquen.

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Granos de avena

Granos de avena integrales: como su propio nombre indica se trata de grano de avena
integral. Tienen un sabor parecido a las nueces y una textura muy compacta. Son
considerados el mejor cereal para los desayunos aunque también pueden ser un excelente
sustituto del arroz. Para cocinarlos, su mayor inconveniente, hay que lavarlos bien con
agua fría y dejarlos en remojo la noche antes. Entonces los podremos cocinar a fuego
lento de 45 min. a 1 hora poniendo el doble de agua que de granos de avena y una pizca de
sal. También se puede usar leche o caldo en lugar de agua.

Granos de avena troceados (steel-cut oats, scottish oats, irish oats or pinhead oats): son
granos de avena que han sido cortados en pequeños trozos. Dan una textura más
compacta que los copos y por ello son los favoritos de los fanáticos de los granos de los
cereales. La mejor manera de cocinarlos es hirviéndolos en un cazo en una cantidad de
agua que triplique o cuadruplique la cantidad de avena hasta que espese (unos 5-8 min).
Entonces bajar el fuego, remover bien, tapar y dejar cocinar durante 30-45 min. Una vez
hechos se le puede añadir una pequeña cantidad de leche.

Salvado de avena

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Como cualquier otro salvado, éste se obtiene de la cubierta exterior del grano de avena y
por tanto es muy rico en fibra. Se debe tratar como cualquier otro salvado con la ventaja
de que es muy suave y no tiene un sabor amargo como el salvado de trigo. No es
aconsejable comprarlo en grandes cantidades porque se pone rancio muy deprisa.
Congelarlo prolonga su vida útil. Es una excelente forma de añadir fibra a nuestras
galletas, muffins, pancakes, etc.

Harina de avena

Esta harina es una alternativa a las harinas refinadas utilizadas en pastelería, aunque
siempre necesitaremos de las otras harinas si queremos que suba la masa porque no tiene
nada de gluten. En general se recomienda una proporción no superior al 20% de esta
harina para obtener buenos resultados en la elaboración del pan.

Truconsejos

En nuestras recetas de muffins, galletas, panes… podemos sustituir un 30% de la


harina por copos de avena (tradicionales o rápidos).
Podemos hacernos nuestra propia harina de avena moliendo los copos de avena en
el robot de cocina durante unos 40 segundos. Necesitaremos 2 tazas de copos de
avena (tradicionales) para obtener 1 taza de harina de avena.
Podemos sustituir la leche de vaca de nuestras recetas por leche de avena, rebajando
con esto el contenido graso, aumentando la fibra y favoreciendo la lucha contra el
colesterol.

Recetas elaboradas con avena:

Leche de avena
Porridge
Muesli
Granola
Granola Bars {no-bake}

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Trifle de Granola
Bizcochitos Fruta & Fibra {tipo All-Bran}
Muffins de salvado de trigo y copos de avena
Muffins de salvado de avena
Muffins de plátano y salvado de avena
Muffins de avena y chocolate
Muffins de plátano, fresas y avena (veganos)
Galletas de avena y chips de chocolate
Everything Cookies
Pan de Avena
Dinner Rolls de Avena

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Sobre la canela
[Link]/web/20110829132833/[Link]

¿Qué es la canela?

La canela se obtiene de la corteza del canelo, un árbol tropical perenne del que se conocen
hasta 250 variedades. Las cortezas obtenidas se enrollan unas dentro de otras hasta que
se obtiene unas barras de más o menos un metro de largo que se secan y se blanquean
antes de su comercialización. Cuando, finalmente, llega a nuestras manos lo hace, por lo
general, en forma de pequeños canutillos cuyo color puede abarcar gamas desde el
marrón pálido hasta el marrón oscuro.

¿Cuántos tipos de canela hay?

Las dos variedades principales son la cinnamomum verum o zeylanicum (Ceilán) y la


cinnamomum cassia (Cassia).

¿Por qué se consumen dos variedades de canela?

Sobretodo porque cada una de ellas tiene unas características muy diferentes. Aunque, es
cierto que la canela de la variedad Cassia, también llamada falsa canela, comenzó a
explotarse comercialmente como consecuencia del elevado precio de mercado de la
variedad Ceilán.

¿Qué es la canela Ceilán?

La canela de la variedad Ceilán, también llamada canela auténtica, es la canela original.


Tiene un color habitualmente dorado o marrón claro y un sabor dulce y ligeramente
cítrico. Los canutillos de canela de Ceilán están formados por finísimas capas que se
rompen fácilmente con un molinillo de café. Es la favorita de los europeos.

¿Qué es la canela Cassia?

Dentro de esta variedad podemos encontrar tres tipos diferentes de canela según su
procedencia:

La canela de China (cinnamomum aromaticum) es la que más propiamente recoge


la denominación [Link] un sabor ligeramente dulce y picante y es más fuerte
de sabor que la canela de Ceilán.
La canela de Vietnam (cinnamomum loureiroi) es la más fuerte de todas las
variedades en conjunto, por este motivo se debe ser especialmente cuidadoso de no
sobrepasar la cantidad que requiera la receta, incluso plantearse reducirla un poco.

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La canela de Indonesia o Korintje (cinnamomum burmannii) es la más barata de
todas las variedades, con un sabor más fuerte que la canela de Ceilán, especiado y
con un punto amargo, factores que le han proporcionado el domino en el mercado
norteamericano.

¿Cómo podemos distinguir la canela Ceilán de la variedad Cassia?

Ceilán Cassia

Color marrón claro marrón oscuro

Apariencia externa delgada y blanda gruesa y dura

Apariencia interna rellena como un puro hueca

Aroma delicado fuerte

Sabor dulce ligeramente picante

Origen Ceilán (Sri Lanka) China, Vietnam, Indonesia

Alias Auténtica Falsa

Especie Cinnamomum Zeylanicum Cinnamomum Cassia

Truconsejos

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Siempre es preferible comprar nuestra canela en rama antes que molida. Esto es
especialmente importante para la variedad Ceilán por su bajo nivel de aceites esenciales
(entre el 1-2%), lo que significa que puede perder su aroma rápidamente después de haber
sido molida. Además nos será más difícil distinguir la variedad que estamos comprando e
incluso si se tratase de una mezcla de varias. Para su conservación se recomienda
almacenar las ramas en un recipiente hermético, pero si la tenemos en polvo es
conveniente saber que nos durará más si la guardamos en la nevera.

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· Sobre la gelatina ·
[Link]/web/20160916080548/[Link]

¿Qué es la gelatina?

La gelatina es un producto que se obtiene a partir de la hidrólisis parcial del colágeno que
se encuentra en la piel, cartílagos y huesos de varios animales. Aunque la gelatina
tradicionalmente se conoce también en España como ‘cola de pescado’, la verdad es que
hoy en día la inmensa mayoría de las gelatinas que se comercializan provienen del cerdo y
el vacuno, nada que ver con el pescado. La gelatina no es una sustancia ni de origen
químico ni químicamente modificada. Desde un punto de vista dietético, la gelatina es
una proteina de fácil digestión que contiene todos los aminoácidos esenciales excepto el
triptófano.

¿Para qué sirve la gelatina?

En la cocina la gelatina se utiliza como agente gelificante en la elaboración de postres a


base de gelatina (panna cotta), trifles, marshmallows y otras golosinas. También se utiliza
como estabilizante, espesante o texturizante en alimentos como las mermeladas, los
yogures, las cremas de queso, los helados o la margarina. Otro uso menos conocido es el
de clarificante de bebidas como el zumo de manzana o el vinagre.

¿Cómo funciona la gelatina?

La gelatina tiene la mágica propiedad de gelificarse a bajas temperaturas y derretirse a la


temperatura corporal. Los alimentos que llevan gelatina se derriten en la boca generando
una gratificante sensación en nuestros paladares.

¿Qué tipos de gelatina se pueden encontrar en el mercado?

Gelatina en hojas: Viene cortada en láminas rectangulares, con un dibujo de red típico de
su proceso de fabricación.

Gelatina en polvo: En este formato la gelatina viene en cajas que contienen pequeños
sobres. Se puede encontrar tanto neutra como con sabores añadidos.

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¿Cómo se utiliza la gelatina?

En cualquiera de los formatos que se puede encontrar la gelatina requiere que se la


hidrate primero en un líquido frío antes de incorporarla a un líquido caliente. Una vez
elaborada la receta debe dejarse reposar como mínimo cuatro horas en la nevera para que
recupere su estado sólido pero lo ideal son entre 8 y 24 horas.

Aunque las instrucciones de uso ya vienen indicadas en cada envase, estas son las
directrices generales de cómo suelen utilizarse los dos formatos:
Gelatina en polvo: Espolvorear la gelatina sobre la superficie de un líquido frío y
dejar reposar de 5 a 10 minutos antes de incorporar a un líquido caliente momento
en el que deberá removerse hasta que se disuelva completamente.
Gelatina en hojas: Remojar las hojas en un bol de agua fría durante 5-10 minutos
hasta que estén blandas. Escurrir las hojas apretándolas con cuidado para eliminar
el exceso de agua y añadirlas al líquido caliente removiendo hasta que se disuelvan
por completo.

¿Todas las gelatinas son iguales?

No. Las gelatinas se clasifican en dos tipos principales dependiendo de su origen: el Tipo
A procede del cerdo, mientras que el Tipo B lo hace de la vaca. Igualmente se califican en
grados según su poder gelificante de acuerdo con una prueba que se conoce como ‘Test de
Bloom’. El precio de la gelatina varía en función de lo que se conoce como grados Bloom;
el grado más alto se corresponde con el precio más alto.

La gelatina que se utiliza en alimentación está en el rango de los 125º-250º Bloom,


aunque las gelatinas neutras que se encuentran en los supermercados suelen estar en el

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tramo alto de ese intervalo. Las dos marcas más comunes en España, por ejemplo, tienen
240º Bloom (gelatina neutra Royal en polvo) y 210º Bloom (gelatina en hojas Vahiné).

El grado más alto de gelatina comercial es de 300º Bloom pero no suele utilizarse para la
alimentación sino en la industria cinematográfica para la creación efectos especiales de
maquillaje. Las gelatinas de Bloom más bajo, por su parte, se utilizan para clarificar las
bebidas.

Otros Agentes Gelificantes

Existen alternativas a la gelatina que no son de origen animal tales como el agar-agar, el
carragenano, la pectina, el konjac, la goma guar, la goma xantana o los alginatos.

Truconsejos:
Las cantidades y proporciones de gelatina, tanto en hojas como en polvo, en relación
a la cantidad de líquido son relativas a la fuerza (grados Bloom) del producto de
cada fabricante. Lo más recomendable es seguir las instrucciones de cada envase,
aunque dependiendo del tipo de texturas que se quieran conseguir habrá que
reducir o aumentar las cantidades. En cualquier caso la proporción más común
es de 5 gr. de gelatina en polvo o 3 hojas de gelatina por cada cup (240
ml.) de líquido para obtener una gelatina dura y el doble de líquido para
una gelatina suave.
La principal alternativa a la gelatina animal es el agar-agar, una gelatina de origen
vegetal, incolora, insípida y con un enorme poder gelificante. Pero no se trata de una
sustitución exclusiva para los veganos dado que el agar-agar tiene también otras
ventajas como la de gelatinizar en caliente (hasta 70ºC) o la de gelificar líquidos con
una acidez alta, como los zumos de frutas exóticas. Tampoco hace falta hidratarlo
previamente como la gelatina animal y a diferencia de ésta su poder es totalmente
reversible, es decir, se puede hacer y deshacer las veces que se quiera sin que pierda
sus propiedades. La proporción habitual de agar-agar en relación a la
gelatina animal es de 2 gr. de agar-agar por cada 5 gr. de gelatina animal
en polvo (o 3 hojas) para conseguir una gelatina dura (1 cup de líquido)
y la mitad (1 gr. de agar-agar) para una gelatina suave.

Recetas elaboradas con gelatina:

Panna Cotta de vainilla


Marshmallows (nubes)

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· Sobre las Magdalenas de Xavier Barriga {editado} ·
[Link]/web/20161026203051/[Link]
[Link]

Los que me seguís regularmente ya sabéis que soy una persona muy escéptica con las
recetas que suelen circular por ahí, tanto en los libros de cocina como en la red. De forma
que siempre acostumbro a leer y contrastar cualquier información o receta con la que me
encuentro en busca de la verdad. Esto es algo que ya os he recomendado en alguna otra
ocasión y lo que me ha llevado a escribir este artículo.

Siempre que tengo la oportunidad de ver a alguno de los “maestros” en su propio obrador,
haciendo las cosas a su manera, nunca lo dejo pasar porque, según yo lo veo, es una
manera más real y directa de conseguir muchos más detalles sobre las recetas de los que
ofrecen los libros o las fotografías.

Ayer mismo (26/02/14), gracias a un video de las recetas de MJ, tuve la oportunidad de
ver a Xavier Barriga haciendo su famosísima receta de magdalenas. Sí, esa que
media blogosfera ha hecho y bebe los vientos por ella. La receta en cuestión está recogida
en su libro tal y como explica él mismo en el video mientras lo promociona (minuto 5:15).
Hasta aquí no hay ninguna novedad, ni ningún problema. Tiene un negocio, ha sacado un
libro de magdalenas y nos va a mostrar como las hace él mismo.

Todo parece transcurrir de forma más o menos normal y más o menos de acuerdo con las
instrucciones que figuran en el libro. Pero cuando llega el momento de hablar de la
temperatura a la que hay que hornear las magdalenas (minuto 12:50) Barriga le
pregunta a MJ a qué temperatura cree ella que deben hornearse:

— … a 180ºC? … a 200ºC? —dice MJ dubitativa.


— Mejor 170 – 180 —dice Barriga rotundamente y explica el porqué—
porque si ponéis una temperatura muy alta, la magdalena va a esponjar
enseguida, pero luego va a bajar porque por dentro no está formada la
estructura. Por tanto, mejor 160 – 170 que 200 ó 210...

¿¿PERDONA?? ¿Cómo dices? Aquí es donde se me ponen los ojos como platos y me
quedo a cuadros. En ese mismo instante hubiera deseado ser MJ y estar ahí con él para
abrir su libro y mostrarle lo que él mismo dice y vende en letra impresa, que para no tener
problemas con los derechos de propiedad no reproduciré literalmente pero que viene a
decir que las magdalenas deben hornearse a una temperatura de entre 200ºC y
220ºC y además nos recuerda que es imprescindible tener el horno
precalentado a 250ºC al menos 20 minutos. Lo podéis comprobar cuando queráis
en la página 13 del mismo libro que promociona en el video.

Volviendo al video, cuando Barriga termina de darnos la clase magistral y antes de meter
las magdalenas en el horno, se para un momento y se dirige a la cámara:

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— ¿Tenéis alguna pregunta…? ¿No? —dice Barriga.
— Ahora no es el momento de preguntar, eh? —dice MJ con el dedo levantado. —Luego,
luego, … —dice por lo bajo antes de marcharse con las magdalenas hacia el horno...

Yo si tengo una pregunta Xavier Barriga y te la pienso hacer llegar, pienso yo.

Pero, aún es peor, porque una vez en el horno se dan cuenta de que no han hablado del
tiempo de horneado:

— ¿Cuánto? —pregunta MJ.


— En función del tamaño… Podemos hacer desde magdalenas así de pequeñas, hasta
magdalenas enormes. Entonces, yo diría que las pequeñas 12-14 minutos y las
grandes, pues 20-21 minutos como mucho. — dice Barriga...

¿¿CÓMO?? ¿12-14 minutos a 170ºC? ¿Pero si en el libro dices 14-18 minutos a


210ºC con el horno que viene de 250ºC? Si no fuera porque te veo y te oigo no sería
capaz de creerme que hayas dicho una cosa tan diferente de lo que explicas en tu libro.
¿Qué está pasando aquí? ¿Este señor es el mismo Xavier Barriga que ha escrito el libro?

Como todavía no doy crédito, intento ver a qué temperatura real está su horno, que para
eso está el video. Efectivamente, en el minuto 14:30 queda claro que saca las magdalenas
del horno que está a 174ºC. Y entonces yo me voy a Twitter y le pregunto:

Por qué @xavibarriga dices en tu libro que las magdalenas se hagan a 210ºC cuando tú
en el video de @lasrecetasdemj las haces a 170ºC ?

Lo más que conseguí fue un comentario de MJ tratando de justificarle:

@DeNIKAtessen yo las he hecho a ambas temperaturas y me han salido bien, es cierto


que a 170º como dice @xavibarriga tienen mas copete ;-)

A lo que yo respondí:

@lasrecetasdemj y entonces xke en su libro @xavibarriga nos dice que se hagan a 210ºC
e imprescindible precalentar el horno a 250ºC? 0_o

Y unos minutos después, como MJ no parece tener nada más que añadir, insisto:

@lasrecetasdemj Algún motivo tendrá @xavibarriga para hacer una cosa en tu video y
decir otra en su libro, no? Eso que dices no puede ser.

2/3
Aún sigo esperando la respuesta del propio Barriga.

Ya sé que esa media blogosfera que tanto le alaba me dirá, igual que MJ, que la receta sale
bien de las dos maneras y que además están buenísimas. No voy a entrar en si la receta
funciona o deja de funcionar, con cualquiera de las dos temperaturas y tiempos de
horneado. No es mi receta, ni es cosa mía, ni es la auténtica cuestión. Lo que es
innegable es que Barriga se contradice a sí mismo y que haciendo las cosas de
maneras tan dispares las magdalenas que resulten también lo serán. Pero, ¿por qué esa
contradicción? ¿Es que no se acuerda de su propia receta? ¿Es que ahora de repente las
cosas se hacen de otra manera? ¿Sacará otro libro para explicarnos el porqué de todo ello?

En cualquier caso, os ruego que no matéis al mensajero, ya que yo sólo pongo a vuestra
disposición las evidencias de algo que no me parece nada normal ni aceptable y por lo que
creo que vale la pena pedir explicaciones a la persona responsable, tanto más si la persona
se lucra con ello. Yo lo hice y no obtuve respuesta, pero a lo mejor otra persona o alguien
más cercano a él tiene más suerte y lo consigue.

{EDITADO}
Parece que al final, Xavier Barriga ha encontrado una respuesta a mi pregunta (que no
signfica que sea cierta ni creíble) pero al menos dice algo... Aquí os dejo el hilo de la
conversación que hemos mantenido en Twitter por si estáis interesados:

[Link]

3/3
Sorbete de Chocolate
[Link]/web/20110923210953/[Link]

Una de las maneras más sencillas que existen de consumir el chocolate en forma helada es el
sorbete de chocolate. A medio camino entre el helado y el sorbete, ya que la textura final
recuerda la del helado pero su contenido graso es inferior al de éstos, esta receta es ideal
para elaborar un fabuloso sorbete-helado acorde con nuestro gusto personal.

Con esta receta podéis conseguir diferentes aromas e intensidades en función del tipo de
chocolate, de cacao o si se utiliza leche en lugar de agua para su elaboración. Podéis probar
cualquier combinación con vuestro chocolate favorito. Este sorbete es un magnífico
acompañante del yogur helado.

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Sorbete de Chocolate
(cantidad: ¾ litro)

2 cups (480 ml.) de agua mineral o leche


½ cup - ¾ cup (100gr.-150gr.) de azúcar
blanco
½ cup (45 gr.) de cacao en polvo alcalizado
⅛ teaspoon de sal
125 gr. de chocolate negro rallado
1 teaspoon de extracto natural de vainilla
1 teaspoon de café soluble
2 tablespoons de vodka (opcional)

En un cazo calentar 1 cup (240 ml.) de agua (o leche), el azúcar, el cacao en polvo y la
sal y llevar a ebullición removiendo constantemente. Cuando comience a hervir, bajar
el fuego y dejar hervir, removiendo, durante 30 segundos. Tened cuidado porque en
cuanto comienza a hervir tiende a subir violentamente y desbordarse. Tendréis que
apartarlo rápido del fuego y volverlo a poner de nuevo cuando se baje.
Retirar del fuego, añadir el resto de ingredientes (el chocolate rallado, el extracto de
vainilla, el café y el vodka) y mezclar bien. Añadir el otro cup (240 ml.) de agua (o
leche) restante y mezclar bien. Para asegurarse que queda todo bien mezclado utilizar
la batidora hasta que quede una mezcla suave. Dejar enfriar a temperatura ambiente
antes de meterla en la nevera y esperar hasta que esté bien fría antes de seguir con el
siguiente paso.

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Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del sorbete sea lo más cremosa
posible.
Cuando el sorbete esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos:
El vodka sirve para que una vez congelado sea más fácil formar las bolas de sorbete. Lo
podéis sustituir por cualquier otro alcohol o simplemente omitirlo.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2 y seguir las
instrucciones del fabricante.

RECETA en PDF

Si haces esta receta envíame tu foto y forma parte


del Escaparate

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· Sour Cream Casero ·
[Link]/web/20160126234350/[Link]

El sour cream es una crema ácida que tiene entre un 18-20% de materia grasa y es muy
utilizada en las recetas norteamericanas tanto para bizcochos y postres, como salsas y
acompañamientos. Se trata de un ingrediente poco o nada habitual en el mercado español
y que no debería confundirse con la crème fraîche, que también es una crema ácida, pero
mucho menos, y que tiene el doble de materia grasa.

Ante la dificultad de encontrar este ingrediente tan particular, mucha gente opta por
utilizar crème fraîche en lugar de sour cream en las recetas que lo requieren. Aunque esta
sustitución puede funcionar e incluso hay quienes piensan que es mejor, yo estoy
convencida de que se consiguen mejores resultados utilizando yogur griego y por eso es la
sustitución que yo recomiendo en mis recetas.

Al ver el gran interés que ha suscitado la receta de la crème fraîche casera y, después de
recibir varios correos preguntándome si también se podría hacer el sour cream de la
misma manera, he investigado a fondo sobre la materia con el único propósito de
complaceros. Tras una semana de pruebas y pesquisas, al final, he conseguido una
manera sencilla de hacer un sour cream casero que no sólo se asemeja a las versiones
comerciales, sino que me atrevería a decir que las supera.

Sour Cream Casero (crema ácida o nata agria casera)


Cantidad: 2 cups

Ingredientes:
1 cup (240 ml.) de nata líquida (35% m.g.)
½ cup (120 ml.) de agua mineral
½ cup (120 ml.) de yogur natural o
buttermilk (con fermentos activos)

Mezclar en un bote de cristal


esterilizado la nata, el agua y el
yogur (o buttermilk). Tapar el bote
con un filtro de papel (de café) y
dejar reposar a una temperatura de
unos 20-25ºC hasta que espese
(unas 18-24 horas).
Remover la mezcla, tapar el bote y dejar en la nevera 24 horas antes de utilizar para
que esté bien fría.
En la nevera se conservará unos 5-7 días.

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Truconsejos
Para hacer el sour cream casero no se puede utilizar ninguna de las sustituciones del
buttermilk. Se necesita un buttermilk que contenga fermentos activos.
Dependiendo de la temperatura base de vuestra cocina puede ser que os tarde más o
menos tiempo. Estará listo cuando tenga el espesor de una mayonesa.
A diferencia de la crème fraîche casera, el sour cream no sirve para hacer
mantequilla y buttermilk.

RECETA en PDF

¡Descubre cuántas cosas más pueden hacerse de forma casera! Aquí las encontrarás
todas juntas.

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3/3
· Strawberry Cheesecake Ice Cream ·
[Link]/web/20160902194539/[Link]
[Link]

El helado de tarta de queso y fresas es uno de las combinaciones más elegantes y delicadas
que se pueden encontrar en el mundo de los helados. Al principio puede parecer algo
atípico, pero lo cierto es que estos dos sabores combinan a la perfección y la mejor prueba
de ello es que se puede encontrar fácilmente en el mercado. Como siempre, la gran
ventaja de hacerlo en casa es que se mejora la calidad, se acentúan los sabores y se
consiguen evitar los conservantes, aromas artificiales y demás productos industriales.

Este es un helado muy fácil de hacer y que queda especialmente cremoso a pesar de no
llevar huevo (Philadelphia style). Tanto si sois de los que disfrutáis con una buena tarta
de queso como si sois de los que sólo estáis interesados en los buenos helados, este es, sin
duda, un helado excepcional que estoy segura os sorprenderá enormemente.

Strawberry Cheesecake Ice Cream


(cantidad: 750 ml. aprox.)

225 gr. de queso en crema (Philadelphia)


1 tablespoon de ralladura fina de limón
1 cup (240 gr.) de sour cream
½ cup (120 ml.) de nata ligera (18% m.g.)
⅔ cup (135 gr.) de azúcar blanco
⅛ teaspoon de sal
Salsa de fresas:
125 gr. de fresas, en trocitos pequeños
2 tablespoons (25 gr.) de azúcar blanco
¾ teaspoon de maicena
½ tablespoon de agua
½ tablespoon de zumo de limón
50 gr. de Graham Crackers, troceados

En un bol grande poner el queso, la ralladura del limón, el sour cream (crema
ácida), la nata ligera, el azúcar y la sal y mezclar hasta que quede una crema suave y
el azúcar se haya disuelto. Tapar y refrigerar 1-2 horas para que esté bien fría.
Preparar la salsa de fresas.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador (mejor si es de acero
inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el congelador una
hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.

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Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada
vez. Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado tenga la suficiente consistencia añadir al recipiente definitivo la
mitad del helado, poner encima 3-4 tablespoons de salsa de fresas y la mitad de los
Graham Grackers. Pasar un cuchillo un par de veces para entremezclar. Poner el
resto del helado, 3-4 tablespoons de salsa y el resto de los Graham Crackers. Volver
a pasar el cuchillo un par de veces para entremezclarlo. Tapar el molde y
conservarlo en el congelador.

Salsa de fresas:
En un vaso mezclar la maicena con el zumo de limón y el agua hasta que no queden
grumos. Reservar.
En un cazo calentar a fuego medio las fresas troceadas con el azúcar removiendo de
vez en cuando hasta que las fresas comiencen a soltar su jugo y estén un poco
blandas.
Añadir la mezcla de maicena y cocer a fuego bajo hasta que espese (1-2 minutos).
Apartar del fuego y dejar enfriar. Una vez fría, meter en la nevera donde se
conservará unos 3 días.

Truconsejos
La crema ácida (sour cream) la podéis sustituir perfectamente por yogur griego.
La salsa de fresas la podéis sustituir por la salsa de arándanos utilizada en los mini
cheesecakes.
En lugar de los Graham Crackers podéis utilizar Vanilla Wafers o galletas Digestive.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de
la potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de
helado que hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos del punto 1 y seguir las
instrucciones del fabricante. Cuando la heladera haya finalizado seguir los pasos del
punto 4.

¡Mira cómo les ha quedado a los demás!

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3/3
· Sustituciones de ingredientes ·
[Link]/web/20160916082509/[Link]
[Link]

Aquí os dejo una tabla que he hecho con las principales sustituciones de ingredientes que
he ido recopilando con el paso de los años.

INGREDIENTES SUSTITUCIONES

• azúcar blanco y melaza. Ver receta aquí


Azúcar moreno

(1 cup)

Buttermilk • Ver las diferentes sustituciones aquí.

(1 cup)

Cacao en polvo - • 3 tablespoons de cacao en polvo natural más 1/8 teaspoon de


alcalizado- bicarbonato sódico.

(3 tablespoons)

Cacao en polvo- • 3 tablespoons de cacao en polvo alcalizado más 1/8 teaspoon de


natural- zumo de limón, crémor tártaro o vinagre blanco.

(3 tablespoons)

Crema agria • 1 cup yogur natural tipo “griego”.


(Sour Cream) • 3/4 cup de buttermilk más 1/3 cup de mantequilla derretida.
Sustituciones utilizadas en Cheesecakes, cakes, muffins...
(1 cup)

Crémor tártaro • 1 teaspoon de vinagre blanco.

(1 teaspoon) • 1 teaspoon de zumo de limón.

1/7
Gelatina en • 6 hojas de gelatina
polvo
• 2 teaspoons (4 gr.) de agar-agar en polvo
(3 ½ teaspoons /
10 gr.)

Ghee • 1 tablespoon de aceite vegetal.

(1 tablespoon) • 1 tablespoon de mantequilla clarificada.

Glucosa líquida • 1 tablespoon de sirope de maíz claro.

(1 tablespoon)

Harina de fuerza • 1 cup de harina común más 1 tablespoon de gluten de trigo.


Sustitución utilizada en panes, pizzas y brioches.
(1 cup)

Harina de • 7/8 cup de harina común más 2 tablespoons de harina fina de


repostería maíz (maicena). #Tamizar 3 veces para que las harinas se
combinen bien.#
(1 cup) Sustitución utilizada en muffins, panes rápidos y bizcochos.

Harina integral • 3/4 cup de harina común más 2 tablespoons de germen de trigo y
2 tablespoons de salvado de trigo.
(1 cup) Sustitución utilizada en muffins, panes rápidos y galletas.

2/7
Huevo, entero • 2 claras de huevo mediano
(1 mediano) • 2 yemas de huevo mediano más 1 tablespoon de agua (para
Con cáscara = hornear).
57 gr. • 2 yemas de huevo mediano (para mousses, salsas, natillas o
Sin cáscara = 50 cremas).
gr. ***
Clara = 30 gr. Las siguientes opciones son ideales para reducir la cantidad de
Yema = 20 gr. huevos en las recetas o para hacer las recetas aptas para alérgicos
o vegetarianos :
• 1/4 cup de compota de manzana (clásica o rosa) sin endulzar.
• 1/4 cup de puré o ralladura de frutas o verduras (plátanos, puré de
calabaza, calabacines, zanahorias o peras). Si la receta ya incluye
frutas o verduras, simplemente omitir el huevo y en su lugar añadir
1 tablespoon de leche por huevo, para sustituir el contenido líquido.
• 1/4 cup de yogur natural (entero, desnatado o de soja).
• 1/4 cup de buttermilk (o 1 teaspoon de vinagre más 1/4 cup de
leche de soja, coco, arroz o almendra).
• 1/4 cup tofu blando (silken tofu). Es el tofu que venden envasado
y no está refrigerado. Triturarlo (puré) para que quede bien
integrado en la receta.
Sustituciones utilizadas en muffins, panes rápidos, galletas y
pasteles.
----
• 1 tablespoon de semillas de lino molidas más 3 tablespoons de
agua. #Batir y dejar reposar 5 minutos. Quedará espeso.#
Esta sustitución es ideal para brownies, galletas y panes dulces
hechos con levadura de panadería.
----
• ORGRAN (producto comercial sustituto del huevo): 1 1/2
teaspoon del producto más 2 tablespoons de agua. Este producto
no es aconsejable para elaborar bizcochos ya que al ser un
producto basado en el almidón no quedarán ligeros y esponjosos.

Jengibre fresco • 1 tablespoon de jengibre cristalizado o confitado finamente


rallado troceado.

(1 tablespoon) • 1 1/2 teaspoon de jengibre en polvo más ½ teaspoon de zumo de


limón.

Levadura, • 12 gr. de levadura seca activa.


panadería -
fresca- • 8 gr. de levadura seca rápida.

(24 gr.)

3/7
Levadura, • 1/4 teaspoon de bicarbonato sódico, 1/4 teaspoon de maicena y
química 1/2 teaspoon de crémor tártaro.

(1 teaspoon)

Limón, ralladura • 1 teaspoon de ralladura de lima o de naranja

(1 teaspoon) • 1/2 teaspoon de extracto de limón

Limón, zumo • 1 teaspoon de zumo de limón natural, envasado.


natural
• 1 teaspoon de zumo natural de lima.
(1 teaspoon)

Maicena • 2 tablespoons de harina de trigo común.


• 2 tablespoons de tapioca instantánea.
(1 tablespoon) Sustituciones utilizadas para espesar salsas.

Mantequilla • 1 cup de margarina 100% vegetal, derretida.


derretida • 3/4 - 1 cup de aceite vegetal (girasol, maíz, oliva, etc...)
• 1 cup de compota de manzana (también se puede optar por
(1 cup = 226 gr.) sustituir sólo la mitad: 1/2 cup compota más 1/2 cup de aceite
vegetal suave, mantequilla o margarina derretida. Con esta opción
se reduce a la mitad la cantidad de grasa de la receta).
Sustituciones utilizadas en muffins, panes rápidos y galletas.

Mantequilla • 1 cup de margarina 100% vegetal.


sólida • 1 cup de manteca (no válido para todas las recetas).
Sustituciones utilizadas en muffins, panes rápidos, pasteles y varios
(1 cup = 226 gr.) tipos de galletas.

• 1 cup de miel.
Melaza • 1 cup de sirope de arce.
• 3/4 cup de azúcar moreno (claro u oscuro) disuelto en 1/4 cup de
(1 cup) agua caliente.
• 1 cup de sirope de maíz oscuro.
En algunas ocasiones estas sustituciones no son válidas, como por
ejemplo en la elaboración del azúcar moreno casero.

Miel • 1 1/4 cup de azúcar (blanco o moreno) más 1/4 cup de agua más
1/2 teaspoon de crémor tártaro.
(1 cup)
• 1 cup de sirope de arce

4/7
Naranja, • 1 teaspoon de naranja confitada finamente troceada.
ralladura • 1/2 teaspoon de extracto de naranja.
• 1 teaspoon de ralladura de limón o lima.
(1 teaspoon)

Naranja, zumo • 1 teaspoon de zumo de naranja natural, envasado.


natural

(1 teaspoon)

• 1 cup de miel
Sirope de arce • 1 cup de sirope de azúcar moreno claro. #Elaboración - Poner en
un cazo: 1 cup de azúcar moreno claro + 1 cup de agua caliente.
(1 cup) Llevar a ebullición. Bajar el fuego y sin dejar de remover, cocer
hasta que el sirope se espese (3-5 minutos). Retirar del fuego y
dejar enfriar.#

• 1/2 vaina de vainilla.


Vainilla, extracto • 1/2 - 1 teaspoon de otro extracto (naranja, limón, almendra,
natural menta, etc...)

(1 teaspoon)

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7/7
Tiramisú (sin huevo)
[Link]/web/20110923204421/[Link]

El tiramisú es el postre más popular de la gastronomía italiana. Por regla general se elabora
alternando capas de bizcochos de soletilla (savoiardi) empapados en café expresso con
capas de una crema hecha con yemas de huevo, queso mascarpone y azúcar, espolvoreando
la última capa de crema con cacao en polvo.

De entre todas las variantes de tiramisú que se pueden encontrar: las que ponen las yemas
crudas, las que incorporan las yemas en forma de sabayón (zabaglione) o las que no tienen
huevo en absoluto, yo he escogido, en esta ocasión, el tiramisú sin huevo, ya que es más
rápido de elaborar, se puede conservar más días en la nevera y me evita tener que
preocuparme por la extrema frescura de los huevos.

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Tiramisú (sin huevo)


(cantidad: 6-8 raciones)

400 gr. de queso Mascarpone


½ cup (100 gr.) de azúcar blanco
1 teaspoon de extracto de vainilla
1 cup (240 ml.) de nata líquida (35% M.G.)
¾ cup (180 ml.) de café fuerte, frío
2 tablespoons (30 ml.) de licor
24 bizcochos de soletilla
2-3 tablespoons de cacao en polvo alcalizado

En un bol grande mezclar el queso mascarpone con el azúcar y el extracto de vainilla


hasta que quede una crema suave y sin grumos.
En un bol mediano montar la nata hasta que esté firme y se formen surcos al pasar las
varillas.
Verter la nata montada sobre la mezcla de mascarpone y mezclar con movimientos
envolventes hasta que quede una crema homogénea.
En un plato hondo o cuenco mezclar el café frío con el licor. Empapar cada bizcocho en
el café e ir colocándolos, uno al lado del otro, en el fondo de un molde de 20x20 cm.
Cubrir los bizcochos con la mitad de la crema de queso y alisar la superficie. Añadir
otra capa de bizcochos empapados en el café y finalmente añadir el resto de la crema
de queso. Alisar bien la superficie, cubrir el molde con film transparente y conservarlo
en la nevera hasta el momento de servir, que se espolvoreará con el cacao en polvo.

∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴∴

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Truconsejos:
Aunque podéis utilizar cualquier queso cremoso (tipo Philadelphia) os recomiendo que
utilicéis mascarpone, ya que la textura y el sabor no es el mismo.
Para que la nata monte bien debéis poner el bol y las varillas en la nevera durante al
menos 30 minutos.
Podéis utilizar cualquier tipo de licor: ron, brandy, vodka, de café… La cantidad
también es orientativa, podéis poner más o menos, según vuestro gusto o incluso
omitirlo por completo.
Es recomendable dejar reposar el tiramisú en la nevera al menos 2-3 horas, para que
se enfríe, se asiente y los sabores se impregnen bien.

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Truconsejos cookies
[Link]/web/20110829183203/[Link]

Las cookies (galletas en español) son pequeñas piezas de pastelería que se clasifican tanto
por el método que se ha utilizado para mezclar la masa como por la forma de elaborarlas.

Existen tres métodos de mezclado para elaborar galletas:


Método de un paso: consiste en poner todos los ingredientes en el bol y mezclarlos a
baja velocidad hasta que quede una mezcla homogénea. No es el método más usado
ya que se tiene menos control sobre la masa y se puede mezclar en exceso.

Método cremoso: consiste en batir a baja velocidad la mantequilla con el azúcar, la


sal y las especias hasta que quede una crema ligera y esponjosa. Añadir los huevos y
el líquido, mezclando siempre a baja velocidad, y después añadir la harina y la
levadura o bicarbonato mezclando sólo hasta que quede homogéneo. Si se mezcla
demasiado la masa se desarrollará el gluten y afectará a la textura de las galletas.
Este método es el más utilizado.

Método de pasta batida: consiste en batir el azúcar con los huevos (ya sean enteros,
yemas o claras) hasta que se monten las claras o quede ligero y esponjoso en el caso
de los huevos enteros o las yemas. Entonces añadir el resto de ingredientes de la
receta teniendo cuidado de no mezclar en exceso o el huevo perdería volumen. Este
es el método utilizado para elaborar los Macaroons.

Existen varias formas de elaboración de las galletas entre las que destacan:
Con manga pastelera o con cuchara: Para utilizar este sistema la masa debe ser lo
suficientemente blanda como para pasar a través de la boquilla de la manga pero
firme para que mantenga la forma. Si la masa contiene trozos de fruta o chocolate o
queremos que queden con un aspecto rústico utilizaremos una cuchara para
depositar la masa de las galletas en la bandeja en vez de la manga pastelera.

Con corta-pastas: La masa debe estar completamente fría antes de trabajarla.


Estirarla con ayuda de un rodillo hasta obtener un grosor de unos 4 mm (para no
enharinar la superficie de trabajo podemos estirar la masa entre dos hojas de papel
de hornear). Cortar con un corta-pastas y colocar las galletas en la bandeja del
horno.

En forma de rollo: La masa debe ser refrigerada en forma de rollo para que tenga
consistencia antes de cortarla en rodajas finas con la ayuda de un cuchillo afilado.

Truconsejos

1/3
Pesar los ingredientes con la mayor precisión posible y tenerlos todos a temperatura
ambiente (si nos hemos olvidado de sacar la mantequilla de la nevera un truco
consiste en colocarla en el microondas 10 segundos, a máxima potencia, para que se
ablande lo suficiente para poder trabajarla).

No llenar la bandeja. Respetar el espacio entre galletas sugerido en las recetas. Si


ponemos más cantidad, las galletas no tendrán un dorado uniforme y podrían llegar
a pegarse unas a otras.

Dado que los hornos varían mucho unos de otros, siempre se debe controlar el
tiempo de cocción. Las galletas podrían estar listas antes del tiempo sugerido en las
recetas o por el contrario necesitar algunos minutos más.

Si se usan bandejas de color oscuro reducir la temperatura del horno 15º C., ya que
absorben más calor que las bandejas de aluminio.

Si no tenemos un horno de convección (con ventilador) se obtienen mejores


resultados horneando una bandeja de galletas cada vez, siempre colocada en el
centro del horno. Si aún así queremos hornear dos bandejas de galletas deberíamos
colocar una en el tercio superior del horno y la otra el tercio inferior, rotándolas a
media cocción para que el horneado sea uniforme (este paso hay que hacerlo rápido
o la temperatura del horno descenderá demasiado).

Hay que recordar que la mayoría de las galletas se endurecen una vez frías, por tanto
es mejor no añadir tiempo de cocción para que queden más crujientes. Lo único que
conseguiremos con esto serán unas galletas secas y, en el peor de los casos, con
sabor a quemado.

Una vez las galletas estén listas las retiraremos del horno inmediatamente y las
dejaremos enfriar sobre una rejilla. Para sacarlas de la bandeja nos ayudaremos de
una espátula y si las galletas están todavía un poco blandas las llevaremos hasta la
rejilla deslizando el papel de hornear con las galletas encima. Cuando estén lo
suficientemente firmes las colocaremos directamente sobre la rejilla.

Siempre hay que dejar enfriar la bandeja antes de volver a colocar la siguiente tanda
de galletas, si no corremos el riesgo que la masa se derrita, alterando la textura de
las galletas. De todas formas, existe un truco que consiste en tener preparada la
siguiente tanda de galletas en otro papel de hornear y, cuando saquemos la primera
tanda del horno, deslizar el papel de hornear con las galletas hechas en una rejilla, y
seguidamente deslizar el papel con la siguiente tanda a la bandeja y meter en el
horno rápidamente.

2/3
Una vez las galletas estén completamente frías se deben guardar en un recipiente
hermético para que mantengan sus cualidades el mayor tiempo posible. No es
conveniente que mezclemos galletas de distinto tipo en un mismo envase porque
podrían producirse interacciones no deseadas. Las galletas de sabores delicados
cogen aromas de las galletas de sabores fuertes si están en un mismo recipiente y las
galletas crujientes pierden ésta condición si se almacenan con galletas blandas. Por
otra parte, mientras que muchas galletas están mejor el mismo día de su elaboración
otras, como las galletas especiadas, desarrollan sus sutilezas aromáticas con el paso
de los días.

Las masas de galletas que tienen gran cantidad de mantequilla se pueden congelar
durante tres meses. Dependiendo del tipo de galleta la masa se congelará de una
manera u otra. En cualquier caso, nos aseguraremos de envolverlas doblemente,
primero con papel film y después con papel de aluminio. Para descongelarlas
dejarlas en la nevera la noche antes o a temperatura ambiente durante 2 horas.

Para congelar las galletas que admitan ser congeladas (¡ojo!, porque no todas lo
permiten) es importante que estén bien protegidas de las quemaduras de la
congelación. Para ello necesitamos una doble protección. Hay que envolver las
galletas primero en una capa de papel film y después en otra de papel de aluminio.
Si apilamos las galletas pondremos papel de hornear entre cada una de ellas. Para
descongelar las galletas podemos bien dejarlas en la nevera o bien a temperatura
ambiente. En este último caso nos aseguraremos de abrir ligeramente el paquete de
tal modo que la humedad no quede atrapada en su interior.

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· Yogur Helado de Fresa ·
[Link]/web/20160901002200/[Link]

Los helados de yogur son una categoría especial en el mundo de los helados. Son fáciles, son
rápidos y bastante menos calóricos que los tradicionales. El pequeño precio que hay que
pagar por ello es que no son tan cremosos como aquellos. Pero en cuanto a sabor,
especialmente si os gusta el yogur, son espectacularmente sabrosos. La industria parece
haber tomado buena nota de ello y los helados de yogur han irrumpido con fuerza en el
mercado español pero, como siempre, con sus listas interminables de ingredientes y aditivos
impronunciables.

Si, como a mí, os encantan este tipo de helados, en el blog podréis encontrar otros sabores
como el de piña, vainilla, frambuesa y el natural con salsa de arándanos, pero no podía faltar
en esa lista uno de los sabores más demandados, el de fresa. Este es un helado ligero con un
refrescante e intenso sabor a fresas y con el agradable puntito ácido del yogur, que es
completamente diferente al clásico helado de fresa o el de tarta de queso y que, en mi
humilde opinión, le da cien mil vueltas a las versiones comerciales.

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Yogur Helado de Fresa


(cantidad: 1 litro aprox.)

400 gr. de fresas limpias


⅔-¾ cup (135-150 gr.) de azúcar vainillado
1 tablespoon de vodka (opcional)
1½ cups (375 gr.) de yogur griego natural
1 teaspoon de zumo de limón

Lavar, quitar las hojas y la parte blanca


de las fresas. Una vez limpias deberán
pesar 400 gr.
Trocear las fresas y ponerlas en un bol. Añadir el azúcar y el vodka, si se usa, y mezclar
hasta que el azúcar se disuelva. Tapar y dejar macerar 1-2 horas a temperatura
ambiente, removiendo de vez en cuando.
En la batidora (blender) añadir las fresas (y su jugo), el zumo de limón, el yogur y
triturar hasta que quede una mezcla fina. Si se quiere eliminar las semillas pasar la
mezcla por un colador.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.

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Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos
La cantidad de azúcar dependerá de lo dulces que sean las fresas y del gusto personal.
Si no tenéis azúcar vainillado podéis usar azúcar blanco normal.
El uso del alcohol es opcional pero ayuda a que el helado, una vez congelado, no se
ponga duro y sea más fácil de servir.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 3, enfriar la mezcla
en la nevera un par de horas y seguir las instrucciones del fabricante.

¡Mira cómo les ha quedado a los demás!

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· Yogur Helado de Mango ·
[Link]/web/20160902185737/[Link]

La presencia de los helados de yogur en el mercado es cada vez mayor ya que, en principio,
son más sanos y ligeros que los tradicionales. Y digo en principio, porque el hecho de que un
helado tenga entre sus ingredientes el yogur no lo hace instantáneamente un helado de
yogur. Desde mi punto de vista, un helado de yogur o yogur helado, como yo suelo llamarlos
para marcar la diferencia, no debería llevar ningún otro lácteo que no fuera yogur. Y por eso
en mis recetas de yogures helados sólo utilizo yogur griego o yogur natural escurrido.

El yogur helado de mango es uno de los pocos helados capaces de desafiar la predominancia
de los sabores de siempre, la vainilla, el chocolate y la fresa. El exotismo de su sabor y la
cremosidad de su pulpa, se multiplican al combinarlos con los del yogur de forma que se
consigue un helado de fresco e intenso sabor a mango y con una cremosidad inusual en los
helados de yogur. Os puedo asegurar que si lo probáis, repetiréis y repetiréis y repetiréis…

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Yogur Helado de Mango


(cantidad: ¾ litro aprox.)

400 gr. de pulpa de mango maduro


¼-⅓ cup (50-65 gr.) de azúcar blanco
1-2 tbsp. de miel suave o sirope de agave
1 cup (250 gr.) de yogur griego natural
1 tablespoon de vodka (opcional)
¼ teaspoon de extracto de vainilla natural

En la batidora (blender) poner todos


los ingredientes (mango troceado,
azúcar, miel, yogur, licor y extracto de vainilla) y triturar hasta que quede una mezcla
fina.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos
La clave de esta receta, como siempre, está en el ingrediente principal que es el mango.
Aseguraos de que el mango esté bien maduro para sacar el máximo sabor de él.
La cantidad de azúcar dependerá de lo dulce y maduro que esté el mango y del gusto
personal. Una vez tengáis la mezcla bien triturada (punto 1) probar un poco y añadir
más azúcar o miel si lo encontráis necesario.
El uso del alcohol es opcional pero ayuda a que el helado, una vez congelado, no se
ponga duro y sea más fácil de servir.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos del punto 1, enfriar la mezcla en la
nevera un par de horas y seguir las instrucciones del fabricante.

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· Yogur Helado de Melocotón ·
[Link]/web/20160902185742/[Link]

El melocotón es una fruta carnosa y delicada que, como sucede con el mango y otras frutas
similares, funciona especialmente bien en los yogures helados, ya que la cremosidad y el
toque ácido del yogur envuelven y potencian el sutil aroma de los melocotones. Sea cual sea
la variedad de melocotón que se utilice, amarilla o roja, siempre se consigue un helado con
un sabor brillante y aromático que, en función del color de su carne, adquiere tonos que van
desde el amarillo crema al rosa melocotón.

Para preparar este yogur helado de melocotón he utilizado unos melocotones rojos pequeños
(con menos contenido en agua y más sabor) cuya carne era de color amarillo crema con
zonas rojizas. El resultado ha sido un maravilloso yogur helado de color melocotón que
captura perfectamente no sólo el color sino el aroma de esta preciada fruta veraniega.

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Yogur Helado de Melocotón


(cantidad: ¾ litro aprox.)

400 gr. de melocotón maduro


⅓-½ cup (65-100 gr.) de azúcar vainillado
1-2 tbsp. de miel suave o sirope de agave
1 cup (250 gr.) de yogur griego natural
½ tbsp. de zumo de limón
1 tablespoon de bourbon (opcional)

Pelar, deshuesar y trocear los


melocotones. Una vez limpios y
troceados deberán pesar 400 gr.
En la batidora (blender) poner todos los ingredientes (melocotón, azúcar, miel, yogur,
zumo de limón y licor) y triturar hasta que quede una mezcla fina.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador y dejarla en el congelador
una hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o
batidor eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado.
Volver a meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos
La cantidad de azúcar dependerá de lo dulces y maduros que estén los melocotones y
del gusto personal. Una vez tengáis la mezcla bien triturada (punto 2) probar un poco y
añadir más azúcar o miel si lo encontráis necesario.
El uso del alcohol es opcional pero ayuda a que el helado, una vez congelado, no se
ponga duro y sea más fácil de servir.
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos del punto 2, enfriar la mezcla en la
nevera un par de horas y seguir las instrucciones del fabricante.

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· Yogur Helado de Piña ·
[Link]/web/20160901003127/[Link]

Este es uno de esos helados que difícilmente probaréis si no lo hacéis en casa y es una
verdadera lástima porque es un sabor excepcionalmente atractivo que siempre sorprende y
atrapa a todos aquellos que lo prueban. Además, hoy en día, la piña es una fruta muy
presente en el mercado y se puede disfrutar de este maravilloso yogur helado en cualquier
época del año.

Para preparar este yogur helado se utilizan básicamente dos ingredientes: la piña y el yogur.
Es especialmente importante que no caigáis en la tentación de usar piña enlatada porque no
da ni remotamente el mismo sabor. En cuanto al yogur, yo he utilizado yogur griego porque
tiene más materia grasa que los normales lo que se traduce en una mejor textura final en el
helado.

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Yogur Helado de Piña


(cantidad: 1 litro aprox.)

450 gr. de piña natural, troceada


½-⅔ cup (100-135 gr.) de azúcar blanco
1 tablespoon de vodka (opcional)
1 ½ cup (375 gr.) de yogur griego

En el vaso de la batidora triturar la


piña junto con el azúcar, el vodka (si se
usa) y el yogur griego hasta que la piña
quede bien triturada y el azúcar se
haya disuelto (2-3 minutos).
Pasar la mezcla por un colador para eliminar posibles fibras o semillas.
Verter la mezcla en un recipiente apto para el congelador (mejor si es de acero
inoxidable ya que acelera el proceso de congelación) y dejarla en el congelador una
hora. Retirarla del congelador y batir la mezcla enérgicamente (con varillas o batidor
eléctrico) para romper todos los cristales de hielo que se hayan formado. Volver a
meter la mezcla en el congelador.
Revisar la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 ó 3 horas batiendo la mezcla cada vez.
Este paso es importante para que la textura final del helado sea lo más cremosa
posible.
Cuando el helado esté listo, pasarlo a un recipiente con tapa y conservarlo en el
congelador.

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Truconsejos

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La cantidad de azúcar es orientativa y dependerá de lo dulce que sea la piña y de
vuestro gusto personal. En cualquier caso, hay que tener presente que en las cosas frías
el azúcar se percibe menos, así que si probáis la mezcla antes de congelarla la
encontraréis más dulce que cuando el helado esté listo.
Si queréis añadir un extra de cremosidad al helado podéis sustituir ½ cup de yogur por
nata ligera (18% m.g.) o por nata líquida para montar (35% m.g.).
Los tiempos indicados en el proceso de congelación son orientativos. Dependerá de la
potencia de vuestro congelador, del recipiente que uséis y de la cantidad de helado que
hagáis.
Para hacer el helado con heladera seguir los pasos hasta el punto 2, enfriar la mezcla 1
hora en la nevera y seguir las instrucciones del fabricante.

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