3 CLASE HORA ROY: LA ERA DE LA LANA
LA LANA DESPLAZA AL CUERO:
Desde la década del 20 hasta mediados del siglo, los precios de los productos de
los principales rubros de la Confederación presenciaron una caída sostenida en el
mercado internacional. Para 1850, los cueros perdieron el 40% del valor en el
mercado y el sebo también sufrió una caída. Lográndose un equilibrio únicamente
por las mejoras de la producción como por las mejoras de los transportes
transatlánticos que reducían los precios de las importaciones. Esta situación
beneficio a los consumidores de bienes importados y a los sectores que se
orientaban a satisfacer las demandas del mercado interno. Perjudico a los sectores
productivos de bienes exportables. Mas allá de que muchos siguieron apostando a
la ganadería, la sostenida caída de las cotizaciones del ganado mayor invitó a
muchos a buscar alternativas más rentables. En la década de 1850, estancieros que
no tenían mucha afinidad con la producción de ovino, comenzaron a dirigir su
atención en la lana, que ofrecía un precio mucho más atractivo. La cría de ovino en
Argentina existía con anterioridad, pero no tenía una demanda sostenida en una
población dispersa. Por lo general en el altiplano había gran demanda de alpaca.
Con la emancipación orientó el grueso de los recursos productivos de la región
pampeana hacia las actividades más rentables, en ese entonces, la cría del ganado
vacuno y la venta de cuernos y tasajo. La adopción del libre comercio ingresó al
mismo tiempo los textiles importados que no dejaban mucho lugar a la expansión
de los tejidos locales y la producción del ovino, recortando su demanda en el
litoral. En las primeras décadas del siglo, algunos capitalistas y extranjeros van a
comenzar a desarrollar tres actividades principalmente: la minería, las colonias
agrícolas y la cría de ovinos. En un primer momento parecía que las dos primeras
serían las más rentables. Pero en la década del 40, aquellos británicos y alemanes
que antes habían apostado al ovino se verían muy beneficiados. No solo por los
precios internacionales (demanda) sino por las redes que estos tenían que
facilitaban su inserción en el mercado y la mejora del rodeo criollo utilizando
sofisticados ejemplares. Impulsada por los altos precios, la producción de ovinos
sofisticados se extendió por fuera del circulo que la había promovido. Entre 1850 y
1860 el ovino desplazo al ganado vacuno de las mejores tierras de la llanura
pampeana. Durante la presidencia de Bartolomé Mitre, el ovino significaba la
mayor producción para la exportación. El bovino siguió creciendo, pero a un ritmo
más lento. La ganadería lanar se concentró casi con exclusividad en la provincia de
Buenos Aires. (80% del ganado ovino mejorado) El año 1899, fue el año de mayor
cantidad de lana exportada: 237.000 toneladas. En la primera década, incrementa el
precio del grano y del vacuno. Por lo que la ganadería ovina comienza a ser
desplazada a otras provincias del interior y de la Patagonia.
LOS MERCADOS DE DESTINO:
los centros manufactureros (Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Bélgica y
Alemania) rebajan las tarifas arancelarias que protegían la producción doméstica
de esta materia prima abriendo su mercado a la concurrencia extranjera y dirigían
su mirada hacia los países del hemisferio sur. Argentina y Australia se afirmarían
como los principales productores mundiales de lana. Australia encontraba
mercados en Gran Bretaña. Argentina en un principio encontraba mercados en
Gran Bretaña, luego ingreso en el mercado de Alemania, Bélgica, Francia y
Estados Unidos. Para 1880, Gran Bretaña cae como socio comercial, comprando
menos del 30% de la lana argentina y se incrementan los contratos con los socios
de Europa Continental.
CAMBIOS EN LAS EMPRESAS AGRARIA: Entre 1850 y 1865, la expansión de
la ganadería ovina transformó profundamente la economía pampeana. A diferencia
de la vacuna, requería más mano de obra, tanto simple como calificada, por el
cuidado intensivo de las ovejas, especialmente en la esquila y la parición. Dos
fenómenos acompañaron por un lado este proceso tuvo una fuerte demanda laboral
que, ante la escasez de trabajadores, provocó una suba de salarios y mayores
oportunidades de progreso económico, incluso para mujeres. Este aug genero el
segundo fenómeno que fue la llegada de migrantes del interior y de Europa (sobre
todo italianos e irlandeses), que veían en la región rioplatense un destino de alta
remuneración. Aunque el Estado intentó disciplinar a los sectores populares
mediante leyes represivas como el Código Rural de 1865, la fuerte demanda hizo
que los empleadores ofrecieran mejores condiciones para atraer trabajadores.
Uno de los mecanismos que facilitó el ascenso social fue la aparcería, que permitía
a los asalariados compartir ganancias y, en algunos casos, llegar a ser propietarios.
Así surgieron muchas empresas familiares.
Sin embargo, desde mediados de la década del 60, este proceso comenzó a
revertirse. La disminución de inmigrantes, el encarecimiento de la tierra y el uso de
tecnologías costosas limitaron el ascenso de los sectores subalternos. Los grandes
estancieros, con acceso a créditos y mejor infraestructura, concentraron los
beneficios, marcando una creciente desigualdad en el sector agrario.
La diferencia entre productores se volvió cada vez más marcada. Por ejemplo,
mientras un gran productor podía bañar 15.000 ovejas a un costo unitario bajo
gracias a su escala, un pequeño productor debía afrontar costos equivalentes para
bañar solo 3.000. Así, con el tiempo, la economía lanar consolidó un proceso de
modernización productiva, pero también una creciente desigualdad en la
distribución de los beneficios del crecimiento económico en la región pampeana.
COMERCIO Y TRANSPORTE: Hacia mediados del siglo XIX, la estructura
comercial en la región pampeana era simple, basada en pequeñas casas comerciales
extranjeras radicadas en Buenos Aires y comercios poco especializados. Con el
crecimiento de la economía lanar, surgió un sistema comercial más complejo, que
abastecía al campo con insumos como reproductores de raza, sanífugos, alambrado
y herramientas, comprados en la ciudad.
A nivel de transporte, se produjeron importantes avances. A diferencia del ganado
bovino, que se trasladaba caminando, la lana requería transporte desde las estancias
hasta los puntos de embarque. En la década de 1860 se comenzó a desarrollar el
ferrocarril, conectando los principales distritos ovejeros y reduciendo la
dependencia de la carreta, que solo debía llevar la lana hasta las vías.
En el transporte marítimo, los buques a vapor comenzaron a complementar a los de
vela, triplicando la capacidad de carga y reduciendo a la mitad los tiempos de
viaje. Sin embargo, el Río de la Plata aún carecía de un puerto moderno, y el
Riachuelo no estaba canalizado, lo que dificultaba el traslado final de la mercadería
desde los barcos hasta la costa. Recién en 1870 se moderniza el puerto de Buenos
Aires.
Este panorama muestra que el periodo lanar fue una etapa de transición, donde
convivieron avances significativos con estructuras aún poco desarrolladas.
EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO:
Existen dos grandes posturas historiográficas sobre el origen del capitalismo en la
región pampeana:
1. Primera postura: Plantea que la ausencia de una auténtica burguesía nativa
permitió que el capital extranjero dominara sectores clave como las finanzas,
el transporte y la comercialización (segundo y tercer eslabón productivo).
2. Segunda postura (década de 1970): Afirma que los terratenientes locales
actuaban con racionalidad capitalista, enfocándose en el primer eslabón
(producción agropecuaria), ya que era más rentable y menos competitivo que
los sectores dominados por capital extranjero.
Respecto a las relaciones laborales, también hay dos enfoques:
1. Tradicional: Sostiene que el mercado de trabajo se formó tras Caseros, por
la presión del Estado y los estancieros sobre los gauchos para convertirlos en
asalariados, consolidando el avance del capitalismo desde las grandes
estancias.
2. Revisión más reciente: Atribuye el surgimiento del capitalismo agrario a un
proceso más complejo, donde también los pequeños y medianos
productores jugaron un rol clave en la expansión del mercado, desde fines
del período colonial.
El historiador Roy Hora apoya esta última visión, destacando la ineficacia de la
represión estatal ante la escasez de mano de obra. Así, los propios estancieros
firmaban contratos que facilitaban el ascenso social (mediante aparcería,
arrendamiento y propiedad), antes de que la inmigración masiva cambiara el
equilibrio en favor de los grandes propietarios.
El estado y las instituciones: Tras la caída de Rosas en 1852, las élites liberales
promovieron un marco legal que favoreciera la economía capitalista. El contexto
internacional, con el auge industrial en Europa, favoreció la inserción de Argentina
en el mercado global como exportadora de materias primas. En 1853 se sancionó la
Constitución nacional, que garantizaba derechos de propiedad, libertad de
comercio y beneficios a inmigrantes, generando tensiones con Buenos Aires, que
se separó en 1852 y sancionó su propia constitución en 1854.
Luego de enfrentamientos militares, Buenos Aires se reincorporó en 1862, y Mitre
fue elegido presidente. A partir de entonces, las rentas aduaneras porteñas
sostuvieron al nuevo Estado nacional centralizado. Se consolidó un marco legal
liberal con el Código Comercial (Vélez Sarsfield) y el Código Civil (1869), y se
retomó el pago de deudas externas (como la de Baring Brothers), lo que mejoró la
imagen crediticia del país.
Aunque el capital extranjero fue cauteloso hasta 1880, se fundaron bancos clave
como el Banco de la Provincia de Buenos Aires y el Banco Nación, facilitando
créditos, especialmente útiles para la producción lanar. El aumento del precio de la
tierra impulsó una regularización de la propiedad, aunque favoreció a quienes
podían costear trámites legales, en detrimento de los sectores populares. Aun así, la
política agraria liberal buscaba distribuir tierra a pequeños y medianos propietarios,
reforzando esa intención con las campañas del desierto, que expropiaron tierras
indígenas para colonizarlas con inmigrantes.
Durante la Confederación, la falta de recursos limitó el desarrollo del interior.
Recién con Mitre se inició la articulación con el mercado atlántico, pero el
crecimiento fue desigual. Al asumir Roca en 1880, las desigualdades regionales
eran más marcadas que antes.