Marco Teórico: Acceso a la Vivienda en la Ciudad de México: La Responsabilidad del Estado
como Garante Constitucional
1. Introducción
El acceso a la vivienda es un derecho humano fundamental que ha sido reconocido tanto a nivel
nacional como internacional. En el contexto mexicano, la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos (CPEUM) establece el derecho a la vivienda adecuada como un principio de
justicia social, en el marco de las reformas sociales impulsadas a lo largo del siglo XX. Sin embargo,
a pesar de los avances normativos, el acceso efectivo a una vivienda digna en la Ciudad de México
enfrenta numerosos retos debido a la desigualdad social, la alta demanda urbana y la especulación
inmobiliaria. Este marco teórico tiene como objetivo explorar la función del Estado mexicano
como garante constitucional del derecho a la vivienda, con especial énfasis en la Ciudad de
México, e incluir los antecedentes normativos y las políticas públicas desarrolladas en el país.
2. Antecedentes Normativos y Jurídicos del Derecho a la Vivienda en México
El derecho a la vivienda en México ha evolucionado significativamente a lo largo del tiempo, con
un marco legal que ha ido reconociendo progresivamente las necesidades de la población y las
responsabilidades del Estado. A continuación, se presentan los principales hitos históricos que han
marcado el acceso a la vivienda en el país:
2.1. El México Post-Revolucionario y la Ley de Vivienda Social
Tras la Revolución Mexicana, el acceso a la vivienda se convirtió en un eje central de las políticas
de justicia social. La Constitución de 1917, aunque no reconoció explícitamente el derecho a la
vivienda, sentó las bases de un sistema de reformas sociales que buscaron mejorar las condiciones
de vida de los trabajadores y campesinos. Fue en este contexto que, en 1936, se promulgó la Ley
General de Vivienda, que estableció las primeras políticas públicas orientadas a garantizar la
construcción de viviendas populares, mediante subsidios y la intervención del Estado en la
planificación urbana.
La creación de organismos estatales como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los
Trabajadores (INFONAVIT) en 1972 marcó un avance importante en la institucionalización del
derecho a la vivienda, al permitir a los trabajadores acceder a créditos para la adquisición de
viviendas. De forma paralela, el FONHAPO (Fondo de Habitaciones Populares) fue creado en 1974
con el objetivo de otorgar subsidios a las familias de bajos recursos para la construcción o mejora
de sus viviendas.
2.2. El Reconocimiento Constitucional del Derecho a la Vivienda
Un paso crucial en la historia reciente del derecho a la vivienda en México ocurrió en el año 2001,
cuando la Reforma Constitucional al Artículo 4º de la Constitución Mexicana reconoció
explícitamente el derecho a la vivienda adecuada. Esta reforma fue un hito en la evolución
normativa del país, al elevar a rango constitucional el derecho de toda persona a una vivienda
digna y adecuada, y al imponer al Estado la obligación de garantizar su acceso.
La reforma de 2001 también introdujo el concepto de la "vivienda adecuada", lo que implicó que
el derecho a la vivienda no solo se refiere a tener un techo, sino a condiciones mínimas de calidad,
seguridad, habitabilidad y accesibilidad, en consonancia con los estándares internacionales
establecidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 25) y el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 11), entre otros.
2.3. Ley de Vivienda de 2006 y la Creación de un Marco Regulatorio Específico
En 2006, se promulgó la Ley de Vivienda, que estableció las bases para el diseño, ejecución y
seguimiento de las políticas públicas en materia de vivienda en México. Esta ley reafirma el
compromiso del Estado en garantizar el acceso a una vivienda digna y adecuada para toda la
población, definiendo los criterios y procedimientos a seguir para su desarrollo. Además, establece
mecanismos para fomentar la participación de la sociedad civil y del sector privado en la provisión
de viviendas, sin que se pierda de vista el principio de equidad en el acceso.
Una de las principales características de la Ley de Vivienda fue su enfoque en la planeación urbana
integral, en la que se incluye la provisión de servicios básicos, transporte público, equipamiento
urbano y espacios públicos, con el objetivo de lograr una urbanización sostenible y equitativa.
2.4. El Papel de los Organismos Nacionales y Locales en el Acceso a la Vivienda
Los principales organismos encargados de la provisión y regulación de la vivienda en México, como
INFONAVIT, FONHAPO y el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), tienen un papel clave en la
implementación de políticas públicas en este ámbito. A nivel local, en la Ciudad de México, la
Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI) es la encargada de coordinar los esfuerzos
del gobierno para ofrecer soluciones habitacionales a los ciudadanos, lo que incluye la
implementación de programas como el Programa de Vivienda para la Ciudad de México y el
Programa de Rehabilitación de Vivienda. A través de estos programas, se busca no solo la
construcción de nuevas viviendas, sino también la mejora de las viviendas existentes,
especialmente en áreas marginadas y de alta demanda.
3. El Derecho a la Vivienda como Derecho Humano
A nivel internacional, el derecho a la vivienda ha sido reconocido como un derecho humano
fundamental. En la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 26), el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 11) y la Declaración Universal
de los Derechos Humanos (Art. 25) se subraya que la vivienda es un componente esencial para la
dignidad y el bienestar de las personas. En 2009, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) emitió un informe en el que instó a los Estados parte a garantizar este derecho
no solo a través de la construcción de viviendas, sino asegurando el acceso a servicios básicos, un
entorno saludable y la seguridad jurídica sobre la propiedad.
4. La Función del Estado como Garante del Derecho a la Vivienda
El Estado mexicano, como garante constitucional del derecho a la vivienda, tiene la obligación de
adoptar medidas activas para asegurar el acceso a la vivienda adecuada para toda la población.
Esto implica no solo la provisión de recursos y subsidios, sino también el diseño de políticas
públicas integrales que aborden las causas estructurales de la escasez de vivienda y la desigualdad
social. En este sentido, el Estado debe regular el mercado inmobiliario, promover la participación
social en la planificación urbana y garantizar la inclusión de las poblaciones vulnerables en los
procesos de desarrollo urbano.
5. Desafíos en el Acceso a la Vivienda en la Ciudad de México
A pesar del marco legal y normativo establecido, la Ciudad de México enfrenta graves desafíos en
la implementación del derecho a la vivienda. La alta demanda, la especulación inmobiliaria, los
altos precios del suelo y la falta de infraestructura adecuada son factores que dificultan el acceso a
la vivienda, especialmente para las clases más desfavorecidas.
La urbanización desmedida en algunas zonas y los problemas derivados de la expansión hacia
áreas periféricas han generado una creciente desigualdad en el acceso a la vivienda. En particular,
la falta de planes urbanos integrales que consideren tanto la construcción de viviendas como la
provisión de servicios públicos ha contribuido a la creación de asentamientos informales y a la
exclusión social de los sectores más vulnerables.
6. Conclusión
El derecho a la vivienda es un derecho fundamental que debe ser garantizado por el Estado, no
solo en términos de la cantidad de viviendas, sino también en términos de calidad y accesibilidad.
A lo largo de la historia, México ha avanzado significativamente en el reconocimiento
constitucional y en el establecimiento de políticas públicas para abordar este derecho. Sin
embargo, persisten desafíos estructurales que deben ser atendidos de manera integral, con la
participación activa del Estado, el sector privado y la sociedad civil. Es esencial que el Estado
continúe fortaleciendo su rol como garante constitucional del derecho a la vivienda, mediante un
enfoque inclusivo y sostenible, para lograr una ciudad más justa, equitativa y accesible para todos.