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Escenificación del Viacrucis 2023

El documento detalla la escenificación del Via Crucis durante Jueves y Viernes Santo, incluyendo la última cena, el arresto de Jesús y su juicio. Se menciona la preparación para la procesión del Viacrucis, la importancia de la representación y la recaudación de fondos para cubrir gastos. Además, se incluye un relato de la última cena y la traición de Judas, así como la agonía de Jesús en el huerto de los olivos.
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Escenificación del Viacrucis 2023

El documento detalla la escenificación del Via Crucis durante Jueves y Viernes Santo, incluyendo la última cena, el arresto de Jesús y su juicio. Se menciona la preparación para la procesión del Viacrucis, la importancia de la representación y la recaudación de fondos para cubrir gastos. Además, se incluye un relato de la última cena y la traición de Judas, así como la agonía de Jesús en el huerto de los olivos.
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ESCENIFICACION VIA CRUCIS

Jueves santo.

17:30hrs. inicia la última cena, patio de la iglesia llegada de Jesús, termino de la última
cena 16:20hrs.
18:30hrs. inicia la procesión hacia el huerto de los olivos (CAPILLA JUQUILA) para el
a prendimiento.
19 :10hrs. Salida del huerto de los olivos para juicios ante Anás y Caifás,
19:50hrs. Regreso a la iglesia para iglesia del santo niño de la salud), término del jueves
santo. Y participación en la misa de lavatorio de pies

Viernes santo.
09:00hrs. Se presenta a Jesús ante Poncio Pilatos,
10:00hrs. Se inicia procesión del viacrucis viviente, con representación de las
estaciones únicamente.

PREPARACION DE LA PROCESION DE VIACRUCIS.

Se tomará en consideración la búsqueda de apoyo para las estaciones con los vecinos de
las calles asignadas, para el recorrido, así como el apoyo para la colocación de algunas
insignias referentes a la representación.

Objetivo de la representación: llevar a cabo la representación con todo el respeto y la


mejor dedicación para que nadie salga lastimado o afectado en el tiempo de la
representación. No evadiendo cada uno de los capítulos bíblicos de dicha representación
tal cual el vocabulario específico del mismo.

Asimismo, se buscará la forma de recabar ingresos que nos ayuden con los gastos de
vestuarios, mobiliario a utilizar, así como gastos del grupo.

Se anexa texto de cada capítulo bíblico a representar.

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LA ÚLTIMA CENA DE JESÚS

Narrador: En obediencia a las instrucciones de Jesús, ya Pedro y Juan han llegado a


Jerusalén, para hacer los preparativos para la celebración de la Pascua: Jesús llega con
nueve apóstoles, faltando Judas: está es la última vista diurna que Jesús tiene de la ciudad
que tanto ama, antes de su resurrección.
La celebración de la cena pascual, era un acontecimiento del éxodo de Israel y su salida de
Egipto hacia la tierra prometida, se conmemoró mediante la institución pascual o el
memorial de liberación: salida hacia la libertad, final de la antigua existencia y donación de
nueva vida.
Celebrada por las tribus en su lugar de asentamiento.
Pedro y Juan esperan afuera de la casa a Jesús, cuando este llega, él y todos sus discípulos
entran a la casa, se quedan parados unos segundos, hasta que Jesús les da la señal para que
se sienten)

Jesús: Con gran ansiedad he deseado celebrar está pascua con vosotros antes de padecer,
pues en verdad os digo que no volveré a comer del fruto del trigo ni a beber del fruto
de la vid, hasta llegar al reino de los cielos, de hoy en adelante, ya no nos veremos,
después nos veremos siempre.
El mayor entre ustedes debe comportarse como el menor y el que sirva mejor,
dirigirá, ¿Pues qué es más importante? ¿El que se sienta a la mesa a comer o el que
sirve? ¿No es aquel al que están sirviendo?, Sin embargo, yo estoy entre vosotros
como el que sirve, vosotros habéis estado conmigo en mis pruebas, por eso yo os
doy un reino, como mi padre me ha dado uno a mí, vosotros estaréis conmigo en
aquel reino y desde sus tronos juzgaréis a las doce tribus de Israel.
Pero antes de irme, os he de enseñar una muestra de humildad, pues yo he de lavar
vuestros pies, para limpiarlos del polvo, de malos caminos donde han andado (Se
levanta y se pone a lavarle los pies a los discípulos y terminando se vuelve a la mesa)

Pedro: ¡ Maestro ¡ ¿Tu lavarme a mí los pies? Eso jamás


Jesús: Lo que yo hago tu no lo entiendes ahora, lo comprenderás más tarde
Pedro: Pues si es de ese modo, no solo lava mis pies, si no mis manos, mi cabeza, todo mi
cuerpo
Jesús: Quien se ha bañado, no tiene que lavar más que sus pies porque todo él está limpio,
y vosotros también estáis limpios, aunque no todos (Mira a judas) ¿Comprenden lo
que yo he hecho con vosotros? Vosotros me habéis llamado El Maestro" "El Señor"
y decís bien, porque lo soy, pues bien, si el maestro y el señor, os ha lavado vuestros
pies, vosotros también, debéis hacer lo mismo, los unos con los otros.
No quisiera arruinar este momento de paz y amor que tengo con vosotros, pero
tampoco puedo irme sin dejarles secretos, pues en verdad os digo, que uno de
vosotros esta noche me traicionará (todos los apóstoles se ven sorprendidos) me
entregará a las autoridades y así empezará lo que os he predicho, el hijo del hombre

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será entregado, encarcelado y asesinado, por la redención de los pecados del
hombre. (Todos pasan enfrente de la mesa y le preguntan ¿Maestro, acaso soy yo?
Jesús solo los mira e inclina la cabeza) Uno de vosotros, uno de los que está sentado
conmigo en esta mesa, ¡aquel al que le duele el corazón a! oír estas palabras, ¡el hijo
de! hombre se va según está decretado, pero hay de aquel hombre, más le valiera
no haber nacido (Se acerca Judas a Jesús y le pregunta en secreto)
Judas: ¡Maestro acaso soy yo?
Jesús: Tú lo has dicho
Pedro: Juan pregúntale al maestro ¿quién es el traidor?
Juan: Maestro ¿quién es el traidor?
Jesús: Será aquel que meta su mano en el mismo vaso de vino que yo (Jesús se levanta y
sirve la cena) Hijos míos reciban de mi este humilde banquete que aunque pobre se
los ofrezco desde lo más profundo de mi corazón (Todos comen) Hijos míos es
momento de celebrar la pascua,
(Todos se ponen de pie y se ponen el manto en la cabeza) Bendito sea señor Dios
nuestro, que nos has bendecido con tus leyes y nos has traído paz a la tierra, a partir
de ahora, este ya no será el pan de la transición de nuestros padres de la esclavitud
a la libertad esta pascua es para mí, la transición de la esclavitud de la muerte a la
libertad de la vida (Jesús toma el pan) Gracias yo te doy padre mío, que por el fruto
del trigo y el trabajo del hombre, Tomen y coman todos de él, porque este es mí
cuerpo que será entregado por y para vosotros por el perdón de los pecados del
mundo, hagan esto en memoria mía, desde ahora este cáliz no solamente será un
recuerdo del pacto que hizo nuestro señor con nuestros padres en el monte Sinaí,
tomen y beban todos de el, porque este cáliz simboliza mí sangre, sangre de la
alianza nueva y eterna, pacto que tengo yo con vosotros y será derramada por y para
vosotros, para el perdón de los del mundo, hagan esto en memoria mía (Se dirige a
judas) Amigo mío lo que es de hacer hazlo ahora (Judas sale corriendo todos
murmuran)
Santiago: Maestro, veo que tu semblante esta triste ¿Te pasa algo?
Jesús: No es así Santiago, solo me preparo pues ha de llegar el momento, me buscareis y
no me encontrareis, pero un nuevo mandamiento os doy, que se amen los unos a
los otros, como yo los he amado
Pedro: Maestro ¿A dónde vas?
Jesús: A donde yo voy, tu no podrás venir, me seguirás más tarde
Pedro: ¿Por qué no te puedo seguir? Yo iría a cualquier parte donde tú fueras, a otra
provincia a prisión, yo daría mi vida por ti
Jesús: ¿Dices que darías tu vida por mí? En verdad te digo que esta misma noche antes de
que el gallo cante dos veces, tú ya me abras negado tres
Pedro: ¡No eso no! ¡Eso jamás!
Jesús: ¡Pero no temas!, ¡Nadie lo haga!, todos andarán por el mismo camino que yo, y yo
Los esperare al final de aquel, y antes de irme, un nuevo mandamiento os doy, que
se amen los unos, con los otros, como yo los he amado

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Mateo: Maestro, no sabemos el camino a dónde vas
Jesús: Yo soy el camino y la verdad, nadie va al padre si no es por mí
Thomas: Maestro, muéstranos al padre y eso nos basta
Jesús: Cuanto tiempo han estado conmigo ¿y aun no conocéis a mi padre? Si me conocen
a mí, lo conocen a él, mi paz os dejo, mi paz os doy, que no se aturden vuestros
corazones y se quebranten, pues debéis de conocer y entender las virtudes que
llenan el alma, la paz, la esperanza y el amor, pero la mayor de estas tres virtudes,
es el amor, padre mío, ha llegado la hora, glorifica a tu hijo, para que tu hijo te
glorifique a ti, y que todas las cosas que en el recaigan sean salvación para los
hombres, que has puesto en mi camino, pues por mi te conocerán, y a si han creído
en mí, pues lo mío es tuyo y lo tuyo es mío, te ruego que traigas paz en la tierra, y a
los hombres de buen corazón, levantaos y peregrinar iremos a descansar al huerto
de los olivos. (Todos salen, menos Juan, Jesús regresa por él)
Jesús: ¿Juan, que es lo que te ocurre?
Juan: Mi alma está triste, querido Maestro, pues he entendido tú propósito y quiero saber
¿Qué pasará con tu madre?
Jesús: Mi madre, es la madre de todos y no se quedará sin un hijo,
pues aún tiene un hijo que la cuidará y le brindará amor y a este hijo no
lo verá morir antes que ella, ¿entiendes, Hijo?
Juan: Si, Maestro

LA TRAICIÓN DE JUDAS

Narrador: Una vez pactado el lugar de entrega de Jesús, los sacerdotes esperaban
escépticos la llegada de Judas, cuando de repente escucharon un alboroto en las
puertas que los sobresaltó y los animó, pues se percataron que ya había llegado.
Judas: (Se dirige al centurión) Compañero ¿esta es la casa del pontífice Anás?
Centurión: ¡Ya te esperan (lo empuja) ¡rápido!
Anás: Pensamos que nunca vendrías Judas
Judas: Yo soy un hombre de palabra
Samuel: ¿Dónde está?
Judas: Está celebrando la pascua con los demás discípulos
Caifás: (Enojado) ¿Celebrando la pascua en jueves? ¿Pero qué tipo de judío es ese? No
podemos tolerarlo
Judas: (Burlándose) Ha sanado en sábado, ha contra decido vuestras leyes, y yo sé que en
cierto punto eso está mal por ese quiero ayudar a detenerle
Anás: muy bien pues toma un grupo de soldados y entregándolo ahora
Judas: Eso no va a ser tan fácil, Jesús es para muchos el mesías prometido por Dios, si Jesús
lo pidiera tendría mil almas defendiéndolo y eso no sería bueno para nadie ¿cierto?
Samuel: Y ¿Cómo lo detendremos?
Judas: Bueno yo sé que Jesús ira a orar como siempre con los

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discípulos, y el lugar más cercano es el huerto de los olivos, lo ha hecho muchas
veces si es el caso ahí podremos aprenderlo
Caifás: Muy bien ese huerto es muy privado no tendremos muchos problemas ahora mismo
mandare soldados para arrestarlo
Judas: (Molesto)¿Acaso se olvidan de mí?
samuel: Tus servicios ya no son requeridos
Judas: (Burlándose, se ríe) Y ¿supongo que lo conocen bien? En ese lugar ahí once hombres
más ¿Saben quién es?
Anás: Judas tiene razón teníamos un trato y ay que respetarlo, dinos Judas ¿Qué quieres a
cambio?
Judas: (Pensativo) ¿Quiero treinta piezas de plata!
Caifás: Bien, pero ya no queremos más información, lo queremos a él, iras con los soldados
y tú mismo no lo entregaras
Judas: Si no tengo otra opción, lo haré, pero primero el dinero
Anás: ¡Samuel, trae el tributo! (Samuel le lleva un cofre sacan el dinero lo meten en una
bolsa y se lo arrojan, las monedas se salen de la bolsa, judas las recoge y las cuenta)
(Molesto) ¿acaso estas contándolas?
Judas: ¡Claro que no! ¡solo rectifico que no sobre alguna!, ¡ahora vamos!
Samuel: ¡Espera! no confiamos en ti, así que dinos ¡qué señal nos vas a dar para saber
que es él?
Judas: Será aquel a quien yo le bese la mejilla ¿alguna otra duda? (todos guardan silencio y
judas sale de prisa)
Anás: Espera solo un momento Judas, ¡Samuel está equivocado!, en cierto punto, no
desconfiamos de ti, pero tampoco podemos correr riesgo (Ordena a los soldados)
¡Agárrenlo! (Los soldados toman a Judas y hacen que caiga al suelo y lo sujetan de
las manos)
Judas: (Se dirige a los sacerdotes, molesto) ¿Esta es su forma de cerrar el trato?

EL HUERTO DE LOS OLIVOS

Narrador: Jesús sabe su destino, lo acepta, y lo espera, pero es un hombre, con miedo
con dolor, y sufre por ello, le ruega a Dios otra opción, pero a la vez sabe que esa es
la voluntad del señor

Jesús: (Se dirige a los discípulos) Mi alma sufre, y esta triste de muerte, esperad aquí y orar
para no caer en tentación, Pedro, Juan, Santiago, ¡síganme!, esperen aquí velen y
oren para no caer en tentación pues mi tiempo se acerca (Jesús camina hacia un
lugar específico y mira hacia el cielo) "¡Padre!" "¡Padre!" (Cae en la tierra) Padre
¿será posible que apartes de mí este cáliz? Pero que se haga tu voluntad y no la mía
Satanás: (Riendo) ¿Tu voluntad y no la mía? ¿Porque debe de ser así? La primera vez
que yo te encontré sufriendo cuarenta días y cuarenta noches, en ese desolado
desierto, te pedí, que convirtieras las rocas en pan, y me respondiste, que no solo

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de pan vive el hombre, después te lleve hasta lo más alto de la sinagoga y te pedí
que te arrojaras y que tu padre te salvara, sin embargo, me pediste que no tentara
a mi Señor, ¡ahora mírate!, sufriendo por culpa de alguien más ¿Por qué llevar esa
carga? El camino hacia arriba es muy pesado y cruel, ¡no vale la pena sufrir por esa
miserable raza! yo te ofrezco un consuelo, una salida únete a mí, juntos haremos
que las llamas del infierno y las tinieblas cubran este mundo maldito, y así
reinaremos y limpiaremos esta roca, de la peste llamada humanidad, pues el diluvio
no pudo hacerlo, pero juntos lo lograremos (Se ríe)

Jesús: Padre, ¿Será posible que apartes de mí este cáliz? Pero hágase tu voluntad y no la
mía

Satanás: Es una noche muy hermosa, no solo tú y yo lo sabemos, sino nuestro amigo
también, pues ya viene hacia acá, con un mar de gente, con antorchas y dispuestos
a atar tus manos ¿Piensas en esa gente a la que quieres salvar con tu sangre
inocente? ¿No te das cuenta que no te respetan? ¿Que tu sacrificio será en vano?
¿Acaso no odias a esa maldita raza?

Jesús: Razón es que ataran mis manos, que escupirán y golpearan mi rostro, razón es que
me humillarán y ofenderán, como si fuese yo, el peor hombre de este mundo, pero
no los odio, los amo, los amo con cada pequeña fibra de mi corazón, nací por ellos y
moriré por ellos (un Ángel baja y mata a Satanás) (Jesús reza la oración del Padre
Nuestro) (Jesús se dirige hacia sus discípulos)

Jesús: Pedro
Pedro: (Se levanta) Maestro ¿Te encuentras bien? ¿Estas sangrando?
Jesús: Estoy sudando, ¿duermes? ¿No has podidos velar solo una hora conmigo? Orad y
velad, para no caer en tentación, pues mi hora se acerca (Jesús regresa al lugar
donde estaba orando) Padre ¿será posible que apartes de mí este cáliz? Pero no se
haga mi voluntad, si no la tuya (Un ángel se le acerca, le da el cáliz, Jesús no lo bebe
y el ángel lo consuela) (Jesús se vuelve a dirigir a sus discípulos) Descansad y orad,
pues mi padre está conmigo ¡Basta! ¡Ha llegado la hora! Puedo sentir el calor de las
antorchas y oír el grito de mi pueblo viniendo a mí, ha llegado la hora y ya está aquí
quien me va a entregar (Todos gritan ¡¿Dónde está Jesús el nazareno?!) (Al llegar,
los centuriones arrojan a Judas a los pies de Jesús y todos guardan silencio)
Jesús: (Ayuda a levantar a Judas) Amigo mío, ¿A qué has venido?
Judas: Dios os guarde, Maestro (lo besa)
Jesús: Amigo mío, ¿con un beso entregas al hijo del hombre? (Judas sale corriendo)
Jesús: (Preguntándole al pueblo) ¿A quién buscáis?
Pueblo: ¿A Jesús el Nazareno!
Jesús: ¡Soy Yo! (el pueblo retrocede)
Centurión: (Ordena a Malcolm) ¡Amárralo!

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Pedro: (Saca una espada y hiere a Malcolm) No permitiré que lastimen a mi Maestro
¡vamos, defendámoslo!
Jesús: Pedro, guarda esa espada en la vaina, porque recuerda que el que a hierro mata, a
hierro muere ¿No crees que podría rogarle a mi padre y en ese momento mandaría
una legión de ángeles a defenderme? Pero del cáliz de salvación no he bebido (Jesús
cura la herida de Malcolm) Ya os he dicho que soy yo no pondré resistencia, pero si
me buscáis a mi dejad marchar a estos que ningún mal han echo
Centurión: ¡Agárrenlo! (los soldados amarran las manos de Jesús y los discípulos huyen)
Jesús: ¿Cómo a un ladrón a veis venido aprenderme? Yo he estado orando con vosotros y
jamás lo a veis echo, pero las tinieblas reinan esta noche (mira al cielo) Padre hágase
tu voluntad (los soldados y el pueblo llevan a Jesús ante Anás y gritan salve el rey de
los judíos)

JUICIO ANTE PONTÍFICE ANÁS

Narrador: Anás fue un Sumo Sacerdote, durante el año quince del reinado del César, su
sacerdocio había caído en una posición política, más que la espiritual y por lo tanto ya no
tenía la autoridad de Dios para llevar a cabo su obra, sin embargo, quería conocer e
interrogar a Jesús con desprecio a sus enseñanzas y ponerlo en contra del pueblo.

Samuel: (Se dirige Anás) Mi señor, aquí lo tenéis


Anás: ¡Eres tú Jesús de Nazaret? ¿Tu? Miserable pordiosero, parece increíble tanta audacia
en un hombre tan humilde, ¡Pueblo de Jerusalén, he aquí al hombre que se titula a
sí mismo el mesías, el hijo de Dios!, ¡Este es el hombre que falta y atropella nuestras
leyes!, el que se atreve a amenazarnos con la ruina del templo (Todos gritan
enojados ¡Blasfemo! ¡Mentiroso!) ¿Quién eres tú? ¿Quiénes son tus discípulos?
Señálalos ¿Qué haces? ¿cuál es la doctrina que vienes enseñando?
Jesús: Yo he hablado abiertamente al mundo, he enseñado en el templo, en la sinagoga,
oculto, en secreto nunca he dicho nada porque me interrogas a mí, interrógalos a
ellos (Mira al pueblo) pues ellos saben quién soy y lo que he dicho
Centurión: ¿Así es como le contesta al sumo pontífice? (golpea a Jesús) ¿con arrogancia?
Jesús: Si he hablado mal dime que mal he dicho, pero si he hablado bien ¿por qué me
hieres?
Anás: Ya basta, traigan al testigo para que declare (a el testigo) ¿conoces tu a este hombre
llamado Jesús de Nazaret?
Testigo: Si, si lo conozco
Samuel: ¿Es cierto que fue él, él que hizo brujería en tus ojos?
Testigo: ¿brujería? ¡claro que no! ¿De dónde sacan eso? Este hombre es un santo
Anás: Entonces dinos ¿cómo te devolvió la vista?
Testigo: Yo estuve ciego desde que nací, Jesús me dio la vista, solo basto con que
pasara su mano sobre mis ojos para que yo pudiera ver, fue a él al que vi por primera
vez, pues por el vi la luz, por su maravilloso poder

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Samuel: ¿Que no sabes que el maligno está dentro de, el? Por lo tanto, el maligno
debe estar dentro de ti
Testigo: No creo que el maligno este dentro de él, porque el maligno no podría
mostrarme lo maravillas que existen en el mundo de dios
Anás: ¿Crees tú que este sea el ungido, hijo de Dios?
Testigo: (Pausa) "¡Si, si lo creo!" (Todos murmuran) nadie más que el ungido hijo de
Dios podría hacer lo que él hizo conmigo
Anás: ¡Ya es suficiente mientes al igual que lo hace é!! Será mejor que te largues, antes de
que lo acompañes como reo (Se dirige a los soldados) ¡Sáquenlo de aquí!, ¡Yo no
puedo con esto! ¡Tomen al nazareno y llévenselo a Caifás que lo juzgue el yo no sé
nada sáquenlo de aquí yo no sé nada

JUICIO ANTE PONTÍFICE CAIFÁS

Samuel: Señor, tu suegro Anás, te manda a este reo junto con sus testigos, para que
tú lo juzgues
Caifás: Que se acerquen los testigos (Todo el pueblo grita, yo quiero pasar
Samuel: (Se dirige a los testigos) vamos habla ¿Qué sabéis vosotros de este
embaucador?
Testigo1: Yo le he oído decir, que puede destruir el templo hecho de la mano del
hombre y que en tres días él lo rectificara sin mano de obra alguna
Testigo2: este hombre ha expulsado demonios con ayuda de demonios, y en pleno
sábado
Testigo3: Yo le he hallado, pervirtiendo a la nación, y a negarse a dar tributo al César,
diciendo que él es el Cristo Rey
Testiqo4: Y también se hace llamar el hijo de Dios
Caifás: ¿EI hijo de Dios? ¿Tu? (Se ríe) ¿No respondes alguna cosa de lo que estos atestiguan
en contra de ti? (Todos gritan ¡que hable que se defienda!) (Se dirige a los soldados)
¡Retiren a los testigos!

LAS NEGACIONES DE PEDRO

Narrador: Los discípulos habían escapado, cuando apresaron a Jesús y la mayoría de


ellos lo siguieron hasta la casa del pontífice Anás y contemplaban tristes el juicio,
uno de ellos era Pedro
Samaritana: (Se dirige a Pedro) ¡oye tú! ¿Tienes frío? Acércate al fuego (Pedro se acerca
a una fogata donde comía la samaritana y un grupo de soldados, cuando Pedro se
acerca, los soldados murmuran)
Samaritana: ¿Acaso no eres tú, uno de los discípulos de ese hombre?
Pedro: ¡Te equivocas mujer! ¡Yo no conozco a ese hombre jamás lo he visto!
Soldado: ¡Si, tú eres Galileo como el! ¿Eres un discípulo?
Pedro: ¡Ya os he dicho que no lo conozco! ¡Déjenme en paz!

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Soldado: (Toma a Pedro bruscamente) ¡Si yo te vi con él en el huerto de los olivos!
Pedro: ¡No yo no lo conozco! ¡Déjame en paz, jamás lo he visto!
Soldado: (Lo avienta y cae cerca de Jesús) ¡lárgate de aquí!
Jesús: Llora, llora simón Pedro llora, tú que decías que darías tu vida por mí y ahora míranos
encadenados por la misma tristeza, no te preocupes pronto nos veremos de nuevo,
por el momento llora, llora Simón Pedro llora
Caifás: ¡Por el nombre de Dios vivo te conjuro a que me digas! ¿Eres tú el ungido? ¿EI hijo
de Dios bendito?
Jesús: Si, yo soy, y muy pronto me verán sentado a la derecha del Padre, y a los ángeles del
cielo, subir y bajar, sobre este el hijo de Dios
Caifás: ¡Blasfemia! ¡Ha blasfemado! (Rasga su túnica enojado, todos gritan ¡reo de muerte!)
¡Ya no hace falta más testigos, todos hemos escuchado la semejante blasfemia de
este hombre!, ¡Es reo de muerte sin duda alguna!, sin embargo, nosotros no
podemos matarle, así que será remitido a el juicio romano (Todos protestan, ¡No
Mátalo!, Caifás levanta las manos para callarlos) ¡Silencio!, no podremos entrar a la
casa de juez, porque se acerca la pascua y quedaremos impuros, pues es una casa
pagana, así que hay que rogarle al pretor Poncio Pilatos que salga a sus balcones a
juzgar a este hombre, por el momento encarcélenlo, ¡ah! Y soldados trátenlo como
se merece (Los soldados llevan a Jesús al calabozo donde descansan, sientan a Jesús
en un banco, en ese momento entra el centurión principal y todos gritan ¡Salve
alférez!)

Alférez: ¡Pero miren nada más a quien tenemos aquí!, al tal Jesús de Nazaret,
¡caballeros saluden al rey de los judíos! (Todos ríen) ¿sabes? hemos escuchado
mucho de ti, dicen que puedes levantar muertos de su sepulcro ¿Eso es cierto?
(Jesús guarda silencio) ¡Contéstame! claro si, no te atreves a contestarle a los
sacerdotes menos a mí, pero quiero que sepas que hay una gran diferencia entre los
sacerdotes y nosotros, los sacerdotes son avaros, viejos, son judíos y nosotros pues,
somos romanos, nosotros tenemos mejores métodos para hacerte hablar, (Ordena
algún soldado) véndale los ojos (Se arrodilla) si en verdad eres el hijo de Dios ¡Adivina
quién te pega? (Lo golpea, de la misma manera lo hacen varios soldados, un grupo
de mujeres los interrumpe gritando ¡piedad!)

Cananea: (Corre hacia Jesús empujando algunos soldados, llega hacia Jesús y se hinca
frente a él) Señor, Jesús, hijo de David, tú que eres el Mesías, sal de la cárcel, regresa
a tu pueblo con nosotras, verdad es, que mi religión es impura, verdad es, que mis
gobernantes son hipócritas, pues no adoran a un solo Dios, que es tu padre, Jesús
demuéstrales quién eres, salva tu pueblo y el de esta pobre mujer sin autoridad que
a tus plantas te suplica que te salves a ti mismo, concédenos la dicha de liberarnos
de la esclavitud, porque tú eres el Mesías el hijo de Dios, solo tú puedes concederme
lo que te pido

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Malcolm: (Golpea a la cananea) ¡Hipócrita cananea! ¿le pides un milagro al nazareno?
¿Que no ves que ni siquiera puede ayudarse así mismo? ¿Cuándo veremos uno de
sus milagros? Aunque yo haya sido herido de esta oreja, no alcanzaré tal gracia,
volveré a pasar mi mano sobre su rostro, para ver si me confunde ¡Falso Profeta! (Lo
golpea) ¡Lárgate de aquí hipócrita! ¡Y ve a pedirles a los Dioses del olimpo, lo que
quieres, porque tú Dios, no lo va poder hacer! ¡Pídele que se desate de las cadenas
y que vaya a consolar a su madre que se desgarra el alma llorando aferrada al portón
de esta inmunda cárcel, solo míralo, ya no es más que un pedazo de hombre, que no
se atreve ni siquiera hablar para salvarse así mismo, esto es tu Dios, ¡Esto es tu
salvador! (Se ríe burlándose)

Enoe: ¡Déjala en paz! ¡Si tú hubieras escuchado corno yo, la voz de este hombre! Tú alma
se hubiera conmovido como la de nosotras, dejarías a esos Dioses falsos y estarías
hincado frente a él, para que escucharas la voz que hace levantar a los muertos de
su sepulcro y ayuda a salir a los pecadores, del abismo de sus pecados (golpea a
Malcolm y se hinca frente a Jesús) Señor, yo creo en tu infinita bondad
Malcolm: (Grita) ¡Soldados! ¡Sáquenlas de aquí! (Los soldados intentan sacarlas, pero
ellas intentan regresar a Jesús)
Elizabeth: Yo sé que este hombre es inocente, pues ¡es un Santo!, ¡EI Hijo de Dios!
Malcolm: ¿Qué no escucharon? ¡Que las saquen de aquí! (Los soldados sacan a las mujeres)
Malcolm: ¡Ya estoy harto de todo esto! Caifás pidió, que tratáramos a este hombre
como se merece, bien pues llévenlo a sus santos aposentos (Los soldados se llevan
a Jesús a prisión)

EL ARREPENTIMIENTO DE JUDAS

Narrador: Después de que Judas traicionó y entrego la noche anterior a su maestro,


Satanás lo abandonó a su suerte y se dio cuenta del pecado mortal que había
cometido, así que arrepentido, buscó a los sacerdotes para tratar de resarcir su
error.

Judas: (Se dirige a los sacerdotes) ¡Anás, Caifás! ¡He pecado, he entregado la sangre de un
hombre justo! ¡Yo nunca pensé que vosotros lo iban a condenar a muerte
Anás: ¡Eso a ti ya no te incumbe! Nosotros habíamos pactado 30 monedas de plata por
entregarlo ¿No es así? Tú tienes lo tuyo nosotros lo nuestro, ¿Qué más quieres?
¡lárgate de aquí!
Judas: ¿si es por el dinero? ¡Tomadlo! ¡Ya no lo quiero! Estas malditas monedas queman
mis manos, lo único que quiero es regresar a ese hombre al pueblo donde pertenece
Caifás: ¡Nosotros no queremos ese dinero! ¡Y tampoco cambiaremos de parecer! Jesús irá
ante Poncio Pilatos, él lo va a juzgar y nosotros nos encargaremos de que ese hombre
muera en la cruz, así que toma tu dinero y lárgate

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Judas: ¡No, no quiero este dinero!, ¡Esta maldito!, maldito como lo estaremos todos, por el
resto de los siglos! (Les arroja las monedas)
Samuel: ¿Ahora eres tú quien nos insulta? ¿Tú que lo vendiste ayer? ¿y ahora quieres
salvarlo? ¡Anda de aquí!
Judas: ¡Maldita raza de víboras! ¡Vayan con Pilatos y juzguen al hombre santo! ¡Pero os
puedo asegurar que la mano justa del Dios divino, caerá sobre vosotros ¡Malditas
víboras! (Sale corriendo y cae de rodillas llorando) (Samuel recoge todas las
monedas)
Anás: No podemos devolver esas monedas al tesoro de las ofrendas, porque es precio de
sangre
Samuel: ¿y que he de hacer con ellas?
Anás: ¡Compra aquel terreno del alfarero y úsalo como cementerio, para los paganos
llevad al reo ante Pilatos!
Judas: ¡Traidor! ¡Soy un miserable traidor! ¡Siento fuego en las entrañas! Si pudiera pesarse
mi culpa, si mis manos se pusieran en la balanza, pesarían más que las arenas de los
mares, las señales de la muerte están en mí, mi espíritu bebe su veneno y contra mí
se revelan los terrores de Dios, los días han desaparecido para mí y estos ojos no
volverán a ver la dicha, ¡Ahora se lo llevan! ¡Si tan solo tuviera el valor de correr tras
de él!, besar su manto y decirle, perdóname, te vendí, a ti mi maestro, mi Amigo, mi
Dios ¡Por qué no morí en el seno de mi madre? Ahora estaría en un profundo sueño
y no tendría que sufrir mi alma el fuego del infierno, y siento enroscarse en mi la
serpiente del pecado (Se arrodilla) ¡Señor perdóname, tolera mi delito! (Hace una
pausa y llora) Si el hijo de Dios ha de morir, yo moriré con él.

JUICIO ANTE PONCIO PILATO

Narrador: El emperador romano Tiberio nombró a Pilato prefecto gobernador de la


provincia de Judea. Pilato residía con su mujer en la ciudad portuaria de Cesárea
junto con un pequeño grupo de escribas, damas de compañía y mensajeros.
Comandaba cinco cortes de infantería, Sus soldados acostumbraban ejecutar a los
infractores de la ley. (Pilatos entra a su recinto y encuentra a su esposa Claudia)

Pilatos: ¿Claudia? (Se acerca y le besa la mano) Que sorpresa encontrarte tan de
mañana, te veo conmovida, pálida, ¿te pasa algo?
Claudia: Pilatos, he tenido un sueño horrible, espantoso, he soñado con un hombre
bueno, que ha sido condenado por los sacerdotes judíos, que ha sido culpado de
crímenes que jamás ha cometido, soñé que lo traían ante Ti y que tú lo juzgabas
erróneamente
Pilatos: ¿Pero de que hablas mujer? ¿Acaso te vas a dejar llevar por un sueño? ¿Quién
es ese hombre del que hablas?
Claudia: ¿conoces acaso a Jesús de Nazaret?
Pilatos: No, pero sí he escuchado hablar de él, dicen que es un profeta

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Claudia: No es solo eso, es ¡El Hijo de Dios!
Pilatos: Por favor Claudia, no te dejes llevar por lo que dicen los Judíos, yo no creo en
los sueños y tú tampoco deberías de hacerlos
Claudia: Pues yo he visto en aquel sueño, hombres armados, con antorchas y palos,'
buscaban a Jesús, hasta que lo encontraron, él, estaba orando con sus discípulos, sin
hacer ningún mal, estos hombres le ataron sus manos y lo llevaron a casa del
pontífice, donde lo agredieron y lo humillaron, ahí habían soldados de roma, Jesús
todo lo sufría diciendo con una dulce voz, "Padre, perdónalos, porque no saben lo
que hacen", Pilatos, estos hombres van a cometer un crimen atroz y tratarán que tú
seas cómplice, ¡te pido por favor, que salves a ese hombre justo!
Pilatos: Tranquilízate Claudia, yo jamás juzgaría erróneamente a un hombre justo,
siempre y cuando, ese hombre no haya hablado mal de Roma
Claudia: Entonces, ¿Tengo tu palabra?
Pilatos: Claro que sí!, si ese sueño fue una revelación, yo trataré de defender a ese
hombre y en prueba de ello te entrego mi anillo, símbolo de mi autoridad y mi amor
¿Estas contenta?
Claudia: Si, porque confió en que sabrás hacer lo correcto. (Se escucha un alboroto
afuera del palacio de Pilatos, exigiendo la presencia del gobernador)
Pilatos: (Ordena a un soldado) ¡Abenader ve a haber que ocurre!
Abenader: (Levanta las manos, para indicarles que guarden silencio) (Se dirige a los
sacerdotes) ¿Qué es lo que ocurre?
Anás: Queremos ver al pretor, le traemos un reo para que lo juzgue
Abenader: ¡Esperad! (Se dirige a Pilatos) Señor, los jueces del sanedrín, te traen un reo
para que lo juzgues
Pilatos: (Pregunta entre dientes) ¿Un reo? (Claudia se asoma, para ver de quien se trata)
Claudia: Ese que viene ahí, es Jesús de Nazaret, ¡Te lo dije, mi sueño era una revelación!
Pilatos: (Se dirige a Abenader) ¡Dejad que entren esas despreciables hienas!
Abenader: (Se dirige a los sacerdotes) El gobernador ha autorizado vuestra entrada,
¡Podéis pasar!
Caifás: Lo sentimos, pero no podemos entrar a casa paganas, en la pascua, porque nuestra
religión, no nos lo permite, quedaríamos impuros, así que le rogamos al pretor que
salga a sus balcones.
Abenader: (Se dirige a Pilatos) Señor, se niegan a entrar al palacio, dicen que no pueden
entrar a la casa de un hombre que no pertenezca a la nación judaica y exigen vuestra
presencia en balcones
Pilatos: ¡Miserables hipócritas! Bien, saldré, pero quiero una escolta resguardando al
recinto, no voy a permitir algún tipo de levantamiento
Claudia: (Toma a Pilatos del brazo) ¡Pilatos, no olvides que tengo tu palabra!
(Pilatos sale al balcón y todos comienzan a gritar ¡Justicia, pedimos la cruz para este
hombre!) (Pilatos levanta las manos para callar al pueblo)

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Pilatos: ¡Pueblo! ¿A que debéis la infortuna de vuestra presencia? Perturbando el
descanso de su juez ¿qué queréis de mí? (Todo el pueblo grita ¡Justicia, queremos
justicia! ¡la cruz para este hombre!) ¿Muerte? ¿qué daño tan atroz ha cometido este
pobre hombre, para que todo el pueblo, incluyendo sus sacerdotes, exijan su
muerte? ¡Os ruego me lo expliquéis! Pero les voy a pedir que no quiero que hablen
todos a la vez, así pues, uno de vosotros tomara la palabra y los demás bastará con
que guarden silencio
Samuel: ¡Juez romano, el pueblo exige justicia y la espera de ti! Porque solamente tú
tienes autoridad de vida o muerte sobre los súbditos, del ilustre emperador Tiberio,
este hombre Jalonea a Jesús) Es el hijo de José el carpintero y María, todos lo
conocemos perfectamente, sin embargo, dice ser el rey de Judá, el Hijo de Dios ¡y
no sé yo que otros tantos sacrilegios, los cuales, se me es muy indecoroso recordad!
Hace tres años que recorre nuestras tribus embaucando a nuestra gente sencilla, no
respeta la ley de nuestros mayores (señalando a los sacerdotes) y cura en Sábado,
las dolencias del prójimo y eso, ¿Cómo ves? ¡Merece la Muerte! ¡Y eso espera de ti
la gente que viene a esta plaza! ¡He dicho! (Golpea a Jesús)
Pilatos: ¿Si este hombre no ha cometido otros delitos, más de los que acabéis de
relatar? Yo que represento a Roma, no encuentro culpa suficiente para condenarlo
Anás: ¡Este hombre es un malhechor, un conspirador, un blasfemo! ¡Si no fuera un
criminal, no te lo hubiéramos traído (Todos gritan, Pilatos levanta la mano y los calla)
Pilatos: ¿si este hombre falto a vuestras leyes? ¡Juzgarlo vosotros! ¿qué tiene que ver
Roma con vuestras cuestiones religiosas? Os tolera vuestros templos, Os permite
que recéis en vuestras sinagogas y nada más, así que ¡Juzgarle Vosotros!
Caifás: ¡la pena de muerte bien lo sabéis Pilatos! Os ha sido reservada a vosotros mismos,
por derecho de conquista, nosotros no podemos condenar a Jesús y sus delitos
merecen la muerte
Pilatos: Pues bien, acusadle de crímenes, que merezcan la cruz, pues por el
momento, no he escuchado ninguno, ¡Vamos! ¡A ver, Espero que lo que digan valga
la pena!
Samuel: ¡Con lo que hemos dicho te sobra y basta para sentenciar a Jesús a muerte!
¡Recuerda que Tiberio ha declarado reo de muerte, a todos los hechiceros y este
hombre cura endemoniados y hace otros mil sacrilegios más, ¡No faltes a lo que
vuestro señor prescribe!
Pilatos: (Se dirige a los soldados) ¡Hagan subir al reo! Este hombre no puede ser un
criminal, lleva escrita en su rostro, la belleza de su alma (Todos gritan ¡Crucifícale!
¡Mátalo! ¡Justicia!) (Dirigiéndose a Jesús) ¿Te das cuenta que lo que estos hombres
atestiguan en tu contra, es algo grave? ¿Dicen que te haces llamar el Hijo de Dios?
Aunque suena muy interesante, no voy a cuestionar eso, pues ya bastante malo es
mi presencia, para vosotros los judíos, como para indagar en vuestras creencias, así
que eso no sería problema mío, sino de los sacerdotes, a los que has ofendido, pero
hay algo que estos hombres atestiguan, que tu habéis dicho, que si me escandaliza,
estos hombres declaran que tú te haces llamar el rey de los judíos y eso es una gran

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falta para el emperador y para la conquista romana, así que yo te preguntaré, Jesús
de Nazaret ¿Es cierto lo que estos hombres atestiguan contra ti? ¿Es cierto que eres
tú el rey de los judíos?

Jesús: ¿Dices eso por tu cuenta? ¿O porque te lo han dicho otros de mí?
Pilatos: ¿Acaso yo soy judío? Es tu gente, tu nación, los mismos sacerdotes que te
han entregado a mí, ¿Qué has hecho para te odien con tanta rabia, con tanta furia?
¿Qué has hecho para que te deseen la muerte con tanto empeño?
Jesús: Mi reino, no es de este mundo, si mi reino fuera de este mundo, mi guardia hubiera
luchado, para que no cayera en manos de mis enemigos
Pilatos: ¿Tu reino? Hablas de un reino, ¿Entonces, si eres rey?
Jesús: ¡Tú lo has dicho! Yo soy un rey, para eso he nacido y para eso he venido al mundo,
para dar testimonio de la verdad
Pilatos: ¿La verdad? ¿y qué es la verdad?
Jesús: Todo aquel hombre que es digno de tener y entender la verdad, escucha mi voz
Pilatos: (Se dirige al pueblo) ¡Ningún delito encuentro yo en este hombre!
Anás: ¡Medita lo que dices Pilatos! ¡Jesús ha ejercido toda clase de sacrilegios y hechicería!
Desde Galilea hasta Jerusalén
Pilatos: ¿Este hombre es Galileo?
Caifás: Si, de la jurisdicción de Herodes
Pilatos: Bien, pues he sabido, que el tetrarca de Galilea, Herodes Antipás, se
encuentra en el castillo de Jerusalén, por motivo de las fiestas de pascua, así que le
ha de corresponder a él, juzgarle, ¡llevadle vosotros y díganselo de mi parte! No es
muy decoroso que yo me entrometa en los delitos de los súbditos ¡Centurión!
¡Llevadlo ante Herodes! (Se dirige a Claudia) ¿Lo ves claudia? Te dije que haría lo
correcto
Claudia: No Pilatos, creo que has sido muy débil en esta ocasión, debiste arrebatar a
Jesús de las manos de los verdugos, ¡hoy pudo ser un día de salvación para los
pecadores! Pues el hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba
perdido ¿No te pesa la horrible tragedia que vas a cometer?
Pilatos: (Gritándole) ¡No, no me pesa porque no me importa! ¡Tú no entiendes nada
Claudia! ¿Te imaginas que me haría el senado si supiera que complazco a los judíos,
en cualquier petición que me hacen firmarles? ¡Tú no entiendes nada!
Claudia: ¡Tú eres un cobarde! ¡Cobarde!
Samuel: (Se dirige a Jesús) Vamos Maldito Hechicero, si en verdad eres Dios, como
dices ser, ¡Sal de la cárcel! ¡Concédeme la inmortalidad! Y ami madre que es muda
¡el don de la palabra!
Jesús: El hijo del hombre se va, pero tu esperarás hasta que el vuelva

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JUICIO ANTE HERODES

Narrador: Herodes Antipas, también conocido como Herodes el Tetrarca de Galilea, Hijo de
Herodes I el Grande. Fue criado en Roma, a la muerte de su padre, Augusto le otorgó la
tetrarquía de Galilea, contrajo un escandaloso matrimonio con Herodías, esposa de su
hermanastro y sólo la intervención del gobernador romano de Siria, Vitelio, evitó su derrota
completa. Herodes Antipas continuó la labor constructora de su padre, aparece como el
responsable de la ejecución de Juan el Bautista, a instigación de su esposa Herodías

Samuel: Su excelencia os guarde


Herodes: Samuel amigo mío, acércate, bebe vino y siéntate conmigo.
Samuel: Lamento no celebrar con usted majestad, pero Pilatos te manda un reo para
que lo juzgues
Herodes: ¿pilatos? ¿Qué tan importante debe de ser un reo para que se me moleste?
Samuel: No, no es nadie importante: solo ordena su ejecución y nosotros nos
encargaremos de el
Herodes: (Se ríe burlándose) ¿Crees que no conozco las leyes? Aunque me he alejado
de Dios, sé que en estas fechas no se puede matar a nadie pues quedaría impuro.
¿Dime de quien se trata?
Samuel: Como le dije, nadie importante
Herodes: Pues si no te importa, dime su nombre.
Samuel: Es un tal Jesús.
Herodes: ¿Jesús? ¿No te has de referir a Jesús de Nazaret?
Samuel: Si señor es él.
Herodes: ¡Alto a la música! ¡Tú bien sabes Samuel que he estado buscando a ese
hombre por muchos años ¿y tú me dices que no es nadie importante? ¿Q acaso te
querías quedar con mi esclavo?
Samuel: ¡No, Señor claro que no!
Herodes: ¡Trae a ese hombre ante mí!
Caifás: Su excelencia os guarde
Anás: Su majestad, rey Herodes, dice Pilatos, juez romano que te envía a Jesús para que lo
juzgues según tu recta justicia viera conveniente
Herodes: no podéis imaginar respetables sacerdotes lo que os agradezco que me
presentéis a este hombre hace tiempo que la fama de sus milagros resuena en mis
oídos y deseo ver yo con mis propios ojos uno de sus prodigios, uno de esos grandes
milagros que traen alborotados a los sencillos habitantes de Zabulón.
Acércate profeta y no temas puesto que los prodigios están en tus manos.
Muéstrame tus habilidades confunde mi poca fe, ¿eres mudo por ventura? ¿por qué
no me hablas? ¿Porque no me confundes? mira hacia el horizonte, hacia donde se
ve la cilíndrica torre de David y dile que te salude.
Caifás: Su majestad, con callar tiende a justificarse
Anás: Y con guardar silencio cree que le hace poco caso al Tetrarca de Galilea

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Herodes: ¿escuchaste eso? ¿Olvidas que soy el Tetrarca de Galilea y que tu silencio
puede costarte caro?
Hija: ¿Acaso Juan el Bautista ha resucitado?
Herodes: ¡Claro que no! ¿Que no te he entregado ya, la cabeza de Juan? Este, es Jesús
de Nazaret
Esposa: ¿y qué tienes que ver tu con este hombre?
Herodes: Él se hace llamar el rey de Judá, el hijo de dios, el mesías, si es cierto lo que
dice podría darme más riquezas más poder hasta la vida eterna
Hija: pues pídele una prueba que te demuestre lo que en verdad es
Herodes: traerme agua. Bien galileo quiero que conviertas este insignificante vaso de
barro en oro, y el agua que contiene en vino. ¡Vamos, hazlo! haz un milagro ... ¿agua?
¿sarro? ¡Miserable desprecias mis amenazas! ¿Estás loco? ¡Centuriones márquenlo,
márquenlo! Has un milagro porque de lo contrario el rigor de mi cólera caerá sobre
tu cabeza.
Hago mal al irritarme contigo sin duda yo ilustre, sabio y poderoso rey me crees
indiferente a tu persona, y me desprecias es justo. Pero debo de advertirte que yo
no solo me hayo dispuesto a liberarte y aclamarte mi señor si no que juro adorarte
como a todo un dios si logras resucitar a mi noble abuelo David, has ese milagro y
caigo de rodillas a tus pies
Anás: Ilustre Tetrarca este hombre es un embaucador tú le ofreces una corona por un
milagro y no lo hace
Herodes: jajá ¿y para que quiere Jesús una corona? si la va a llevar de espinas sobre la
frente ¿qué falta le hará en cetro? si lo va a llevar de caña entre sus manos, bien solo
le falta las vestimentas dignas de un rey, llévenlo ante Pilatos y díganle que coloque
sobre sus hombros el manto purpura de los emperadores, ¡sáquenlo de aquí! ¡No
quiero volver a verlo! lárguense todos y que continúe mi fiesta. (Los soldados,
regresan a Jesús ante Pilatos y van gritando ¡Justicia queremos ver a Pilatos!)
Pilatos: (Pilatos manda a Abenader) ¡Ve a ver qué ocurre!
Abenader: (Les pregunta a los sacerdotes) ¿qué ocurre?
Anás: Herodes le manda de vuelta a Jesús
Abenader: (Se dirige a Pilatos) Señor, Herodes te manda de vuelta a Jesús
Pilatos: ¿Por qué no lo juzga? ¿Por qué no lo condena?
Abenader: Al parecer no encontró culpa suficiente para eso
Pilatos: (Sale) ¿Qué es lo que ocurre? (Todos gritan, ¡Justicia! ¡la cruz para este
hombre!) Me habéis presentado a este hombre como un pervertidor del pueblo y
ved que yo, preguntándole delante de vosotros, no haya culpa alguna de aquello
que lo acusáis, lo remití a Herodes y tampoco el tetrarca de Galilea, lo cree
suficientemente culpable para condenarlo a muerte, por lo que me lo ha mandado
de vuelta, Si nada se le ha probado, para que merezca la muerte, ¿Por qué lo queréis
matar? ¡Así que lo mandaré a azotar y después lo soltaré! (¡Todos gritan! ¡Mátalo!
¡Crucifícalo!) (Pilatos levanta la mano para callarlo)! ¡Soldados llevadlo a azotar! (Los

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soldados llevan a Jesús a azotar) Abenader, quiero el registro de los criminales más
peligrosos que tengamos en prisión (Abenader, trae unos documentos)
Abenader: ¿Señor, Puedo cuestionar esta decisión?
Pilatos: (Revisa los documentos) Estos hombres, buscan paz, yo les daré a escoger
entre eso y todo lo contrario. (Se dirige al pueblo) Es costumbre que por pascua se
ponga a un reo en libertad, en esta ocasión os daré a escoger entre dos, así que os
preguntaré ¿A quién queréis que os suelte? ¿A Barrabas, un ladrón y asesino? o la
Jesús de Nazaret, el llamado "Rey de los Judíos"?
Anás: ¡Ese hombre no es nuestro Rey, pues no tenemos más rey que el César!
Caifás: ¡Es cierto! ¡Suelta a Barrabás! (Todos gritan, ¡Suelta a Barrabás!)
Pilatos: ¿Qué he de hacer yo eón el Nazareno? (Todos se quedan callados)
Samuel: ¡Crucifícalo!
Anás: ¡Si, crucifícalo!
Pilatos: ¡No, eso No! soldados, traigan a Barrabás y también al Nazareno (Los
soldados traen a Barrabás y todo gritan ¡Eh, viva Barrabás!) (¡Después traen a Jesús
y todos gritan ¡Mátalo! ¡Crucifícalo! ¡Que Muera!) Vedle Israelitas, hasta la figura de
hombre ha perdido, vedle bien por todas partes, ¿Qué os importa que este hombre
viva o muera? Después de la afrenta que acaba de recibir. (Todos gritan ¡Mátalo!
¡Crucifícalo)
Anás: Pilatos, tu deber es respetar nuestra ley y castigar a los enemigos del César, Jesús se
ha proclamado rey de los judíos y merece la pena de muerte por nuestra ley
Caifás: El segundo delito de Jesús es por embaucador y hechicero, por eso merece la pena
de muerte en cruz afrentosa ¡Crucifícale tú, que es quien compete! ¿Roma te lo
manda y tu deber te lo aconseja?
Samuel: El tercer delito de Jesús es e! crimen de rebelión contra Tiberio, pues se hace
llamar, rey de !os Judíos ¡crucifícale!
Pilatos: ¡Aquí tenéis a Barrabás! (Todos gritan ¡Viva! ¡Eh!) Aquí tenéis al Nazareno
(Todos gritan ¡Mátalo! ¡Crucifícalo!) Os preguntaré de nuevo y les pediré, que
piensen bien, su respuesta, pues podéis condenar a un inocente ¿a quién queréis
que suelte?
Juan Apóstol: ¡Suelta a Jesús, que nada ha hecho!, ¡Barrabás es un asesino un ladrón!, ¡el
único inocente aquí es Jesús! (Todos gritan ¡Suelta a Barrabás!)
Pilatos: (Frustrado) ¡Soltad a Barrabás! (Todos gritan ¡Eh! ¡Viva!) (Pilatos se dirige a
Jesús) Ya no sé qué más puedo hacer, defiéndete, demuéstrales, diles que eres un
hombre bueno (Jesús agacha la cabeza) ¿Acaso no sabes que tengo la autoridad de
crucificarte y la autoridad para liberarte?
Jesús: Tú no tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te hubiese sido dada desde !o más
alto, por lo tanto, quien me ha entregado a ti, tiene un mayor pecado (Un soldado
lo golpea y le dice ¿así le contestas al emperador romano?) (Jesús cae, Claudia
intenta ayudarlo, pero Pilatos se lo impide)
Pilatos: ¿No se dan cuenta del gran crimen, que acaban de cometer? Pues han dejado
libre a un asesino, en vuestro pueblo

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Anás: ¡No te dejes engañar por este hombre! ¡ÉI se ha proclamado rey de Judá! ¡Es una
amenaza para el César! Si tu defiendes a este hombre ¡Entonces no eres amigo del
César!
Pilatos: ¡Mirad bien a este hombre! (Acerca hacia adelante a Jesús) ¡Quiero que
sepan que yo no encuentro, ninguna culpa en él!
Caifás: ¡Nosotros tenemos una ley y según esa ley, Él tiene que morir! ¡Porque se ha
declarado el hijo de Dios! (Todos gritan, ¡Si, Mátalo!)
Pilatos: Aquí tenéis a vuestro rey (Todos gritan ¡Mátalo!) ¿cómo? ¿A vuestro rey he
de crucificar? (Todos gritan ¡No tenemos más rey que el César!)
Samuel: ¡Solo a él rendimos acatamiento! ¡Que caiga su sangre sobre la generación
presente y sobre los hijos de nuestros hijos!
Pilatos: ¿Allá vosotros si queréis mancharse las manos, con la sangre de un inocente!
¡Yo no seré parte de esto! ¡Traedme agua! (Le traen agua a Pilatos y él se lava las
manos) Tomo al testigo que inocente yo soy, de la sangre y de la muerte de este
justo, les ruego a los dioses del olimpo, que la cólera celeste, caiga sobre sus
verdugos ¡Traed tinta y papel! (Escribe, después, le ordena al centurión) ¡Dictad la
sentencia!

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

(Pilatos entrega a Jesús para que sea crucificado. El pueblo espera impacientemente la salida
del nazareno, para una vez más insultarlo, escupirlo y golpearlo, la multitud se enerva y los
gritos no dejan de cesar; mientras tanto, los soldados romanos lo preparan para llevarlo
camino al calvario. (Entran cruces y ladrones)
Centurión: Siendo el represéntate del emperador romano, Poncio Pilatos, dicta la
sentencia de muerte (La virgen y las piadosas lloran) a un tal Jesús de Nazaret, Rey
de los judíos y lo condena a la muerte de cruz
Claudia: ¡Pilatos, que Dios perdone el sacrilegio que vas a cometer! ¡En este momento
te devuelvo la señal de tu palabra! (Le avienta el anillo)
Anás: No escribas rey de !os judíos, solo porque este hombre ha dicho que lo es!
Pilatos: (Enojado) ¡Lo escrito, escrito está! ¡llevadle a crucificar! (Se dirige a Jesús) ¡Lo
siento mucho, irás a la cruz! Escriban en Arameo, latín y hebreo, sobre la cruz de
Jesús “Este es Jesús de Nazaret, el rey de los judíos”, y pongan el letrero en lo más
alto de la cruz, para que toda Judea vea, que ha mandado crucificar a su rey
(Molesto, le habla al centurión) Alférez, ¡acércate!
Alferes: ¡Si, Mi Señor!
Pilatos: No quiero que el nazareno muera solo (Le entrega dos documentos)
Alferes: (Lee los documentos) ¡Verdugos, traigan a estos prisioneros!

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SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

(Jesús trata de cargar la cruz y Samuel lo golpea)

Samuel: ¡Anda Maldito Hechicero! ¿Si en verdad eres Dios, como dices ser? ¡lleva solo
esta carga! O mejor aún, ¿por qué no haces uno de tus milagros, para que no te sea
tan pesado?
Centurión: ¡Salud, Rey de los judíos! (Se dirige a Samuel) ¡Mira como levanta la cara,
para saludar al enorme acompañamiento que lo lleva al calvario! (Los dos ríen)
Samuel: ¡Dinos falso profeta! ¡Cuándo se derrumbará el templo? ¿cuándo estarás a
la diestra del señor? ¿Cuándo vendrán tus ángeles a defenderte? Por júpiter que
debe de ser una gran pelea la que se dé entonces, pelear con los hombres, es muy
vulgar, ¿pero con ángeles? ¡Eso ya cambia! Solo le pido a los dioses del olimpo, que
me dé la gloria de verlo
Jesús: El hijo del hombre se va, pero tu esperarás hasta que el vuelva
(Samuel ríe, el centurión golpea a Jesús para que cargue la cruz)

TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

(Jesús cae, el peso de la cruz es demasiado para él, pero se levanta. Se levanta y sigue
adelante, no se deja vencer fácilmente, ¡qué fuerza la de Jesús! Pero esa fuerza de cumplir
la voluntad de Dios para salvarnos.)

CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE

(María, la madre de Jesus se abre paso entre la multitud y va al encuentro de su hijo. Entre
lloros le dice:)
María: ¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí hijo! ¡No voy a abandonarte! (LE DA UN BESO EN LA FRENTE)
Jesús: (DESFALLECIENDO) ¿Ves, madre? Yo hago nuevas todas las cosas. (CON MUCHO
ESFUERZO) ¡Salud madre mía!
Centurión: ¡Arriba! ¡Levántate miserable! (A MARÍA) ¡Galilea, ahí tienes el presente de
muerte que te hace tu hijo!
Pueblo: ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Que muera por blasfemia!... ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Que
muera por blasfemia!... ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Que muera por blasfemia!

María se queda arrodillada y es consolada por María Magdalena. Las santas mujeres y Juan
la rodean, Jesús avanza con la cruz a cuestas y al no poder soportar el castigo y los golpes

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cae por segunda vez, los soldados lo azotan para que se pare, el pueblo lo insulta y no deja
de gritarle.

QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA CON LA CRUZ A JESÚS

(Jesús está muy cansado y camina muy despacio)

VERDUGO: ¡Paren ya! Si el Nazareno muere camino al calvario, nosotros estaremos en


problemas. (Busca entre la muchedumbre y encuentra a simón, el cireneo)
¡Tú! ¡Sí Tú, ven acá!
CIRENEO: ¿Qué quieren de mí?
VERDUGO: Este criminal ya no puede llevar la cruz solo. ¡Tú lo ayudarás! ¡En marcha!
CIRENEO: No puedo hacer eso, ¡Este no es asunto mío! ¡Que lo haga otro!
MUJERES: ¡Ayúdalo!, es un hombre Santo, ¡Ayúdalo! ¡Ayúdalo!
VERDUGO: ¡Obedece al César! ¡Ya ayúdalo!
CIRENEO: ¡Está bien! ¡Pero recuerden que soy inocente, obligado a cargar la cruz de un
condenado!
(Simón es obligado a carga la pesada cruz y avanza junto a Jesús quien desfallecido toma a
simón para poder continuar su recorrido)
PUEBLO: ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Que muera por blasfemia!... ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Que
muera por blasfemia!... ¡Mátenlo! ¡Mátenlo! ¡Que muera por blasfemia!
SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

Serafia: Señor, Hijo de David, ¡Mira cómo te han dejado! ¡Permite que esta humilde
pecadora, limpie tu divino rostro con este paño blanco hecho por sus propias manos!
Jesús: Gracias Serafia, mujer caritativa, deja ese nombre y toma el de Verónica y mira lo
que dejo en tu manto (Centurión saca a la Verónica y una mujer del pueblo, grita
"¡Miren es el rostro de Jesús, es un Milagro!)

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Samuel: ¡Hosanna! ¡Hosanna aquel que viene en el nombre del Dios invisible de Israel,
a morir por el hombre! (Se ríe) El Gólgota va a quedar honrado con tu suplicio
maldito (Dirigiéndose al pueblo) ¡lloren, lloren hipócritas! Aquí lo tenéis, al mago
hechicero, al falso profeta, ¡al embaucador! (Se ríe)

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Jesús: Samuel, por caridad, dame un poco de esa agua que lleváis en el cántaro, mira que
la sed me agobia y las fuerzas me abandonan
Samuel: ¡Anda maldito Hechicero! ¡Mi pozo se secaría si tus malditos labios, bebieran
de sus aguas!
Jesús: ¡Por piedad Samuel!, déjame descansar, en el verde pámpano de ese emparral y
recargar mi espalda deshecha, en la puerta de tu casa
Samuel: ¡Anda maldito embaucador! ¡Tú contacto marchitaría el verde pámpano de
mi parra!
Jesús: Por favor Samuel, ten piedad y compasión de mí, ya no puedo con la fatiga, ayúdame
a llevar la cruz hasta el cerro del Gólgota, pues su enorme peso me postra y las
fuerzas me abandonan.
Samuel: (Ríe) ¿Te imaginas a un fariseo, digno de gobernadores y sacerdotes como
yo, ayudando a cargar la tumba de un miserable condenado? ¿Pues qué no eres
Dios? ¿dónde está la legión de ángeles que te ha de proteger? ¡Anda maldito
hechicero! ¡Anda embaucador! (Samuel lo empuja, Jesús cae y lo golpea)
Serafia: ¡Déjalo en paz! ¡Samuel!, escucha la revelación del inocente corderillo que
lleváis al Gólgota (Samuel ríe) te pidió un poco de agua, para saciar la sed eterna y
le has dicho anda
Samuel: (Toma a la Serafia del brazo) ¿y tú qué sabes? Solo eres una mujer ¡Lárgate
de aquí! (La empuja)
Serafia: Te pidió un asiento, para darte un trono en la mansión de los cielos y le has
dicho anda
Samuel: (La toma del brazo) Él no es el hijo de Dios, él no es el rey de Judá, ¡Míralo, ni
siquiera se puede defender solo, como tú! (La arroja hacia Jesús)
Serafia: Pues bien Samuel Belibeth, el mesías, luego descansará, pero tu andarás sin
cesar, hasta la consumación de los cielos, los siglos venideros te llamarán el judío
errante, serás inmortal, pero tu inmortalidad será tu mayor castigo, prepara tus
sandalias, prepara tu cañada de viajero, ingrato, porque el Mesías anunciado por los
profetas te lo predijo, anda Samuel Belibeth, maldito con tu Patria, vagarás por el
universo, hasta el día del juicio final (Lo golpea y lo empuja y va a consolar a Jesús)
Centurión: ¡Sáquenla, que nos retrasa!

OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

(A pocos metros de llegar al calvario, un grupo de mujeres lloran y se avalancha ante Jesús y
él les dice:)
Jesús: María de Magdala ¿También tú lloras?
María de Magdala: Si señor, lloró por tu sacrificio
Jesús: ¡Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí, llorad por vosotras mismas y por vuestros
hijos, por los vientres que no han de concebir y por los senos, que no han
amamantado! Mujeres de Jerusalén no lloréis por mí y si van a entorpecer mi camino

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de pena y sufrimiento con vuestro llanto, entonces, dadme la dicha de llorar con
vosotras, aunque vosotras, lloren por mi

Centurión: ¡Sáquenlas!

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

(Jesús, lleno de cansancio, por las múltiples heridas que tenía en su cuerpo, agotado por los
insultos y burlas de los soldados, cae por tercera vez, sus fuerzas físicas no le permiten
seguir cargando con el pesado madero)

Cirineo: Maestro, Señor, yo seré tu cirineo, tu Jesús, serás el mío, pues somos del
mismo barro, Dios cansado, sudoroso y herido, te falta muy poco para llegar al
Gólgota, pero tu vida puede quebrarse a la mitad del camino y si mueres a deshoras,
nos dejarás sin sacrificio, sin testamento, sin madre, sin el refugio divino de tu
corazón que será abierto por la lanza, tienes que llegar al Gólgota, muerto de
cansancio, pero vivo y si te pesa mucho tu instrumento para salvarnos y mis delitos,
yo seré tu cirineo, que te lleve al sacrificio, eres como yo de barro, hazme como tú
de trigo y no te preocupes que yo te voy a ayudar a que cumplas tu prometido

DECIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

(Los soldados arrancan las vestiduras de Jesús, y se la reparten)


SOLDADO 1: ¿quién quiere quedarse con el traje real de su majestad? El Rey de los Judíos
SOLDADO 2: ¡yo quiero tener su manto!
SOLDADO 3: -¿por qué no lo echamos a la suerte?
SOLDADO 1: -¡eso!, tiremos los dados.
(Juegan y se reparten las túnicas)

DÉCIMO PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

(Se oyen los clavos y martillazos que traspasan su piel, los gritos y el dolor no son ajenos a
este momento, las mujeres de Jerusalén no paran de llorar y María junto a juan se van
acercando lentamente.)
Jesús 1ª Palabra: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!

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Jesús 2da Palabra: (Se dirige a María) ¡Mujer, he ahí a tu hijo! (Se dirige a Juan) ¡He ahí a
tu madre)

Jesús 3ª Palabra: ¿Elí, Elí Le ma Sabactanil Padre, ¿porque me has


abandonado?

Anás: ¡Miren! Le está hablando a Elías, veamos si viene a rescatarlo

Caifás: ¡Has salvado a otros! ¿y no se puede salvar así mismo? (Los soldados hacían apuestas
con su ropa)
Centurión: ¡Anda Jesús, bájate de la cruz y ven a jugar con nosotros! (Todos se ríen)

Jesús 4ta palabra: ¡Tengo Sed! (Los soldados le dan vinagre y Jesús lo rechaza)

Gestas: Oye tú, si en verdad eres el hijo de Dios, ¡Bájate de la cruz, sálvate y sálvanos a
nosotros!

Dimas: Caya Gestas, no sabes lo que dices, ni siquiera estando en el mismo suplicio ¿Temes
a Dios? Nosotros con justa razón, merecemos tal castigo, pero este, ningún mal ha
hecho: Maestro inclina tus divinos ojos hacia mí y mírame, solo te pido que te
acuerdes de mi cuando estés en tu reino

Jesús 5ta palabra: En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso

DÉCIMO SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Jesús 6ta palabra: Todo se ha consumado

Jesús 7ma palabra: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Expira su último aliento
y muere)

DÉCIMO TERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Centurión: (pica el costado de Jesús con una lanza para asegurarse que haya muerto) En
verdad, este hombre era el hijo de Dios

Maria: Hijo, Mi hijo, Hijo mío

(Jesús es bajado de la cruz y puesto sobre el regazo de su madre)

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DÉCIMO CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO

JOSE DE ARIMATEA: Tengo una orden firmada por el gobernador Poncio Pilatos, para retirar
el cuerpo de Jesús y enterrarlo en un sepulcro que pertenece a mi familia...
SOLDADO 3: ¡Déjame ver, trae aquí eso que tú dices!... ¿para qué preocupas por este
hombre? ¿Qué acaso no eres uno de esos maestros judíos?
JOSE DE ARIMATEA: -Lo soy pero trataré de hacer algo por él, por más que sea a último
momento yo soy uno de los tantos que estamos aquí que tenemos un cargo público pero
no hacemos nada por ayudar a los que están abajo, espero que en mi caso no sea tarde para
arrepentirme. (Envuelven el cuerpo de Jesús en una sábana y los soldados lo llevan a otro
lugar a sepultarlo.
(Limpian sus heridas, lo envuelven en sábanas, sellan el sepulcro y dos
soldados lo resguardan)

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