Monereo Font (citado en Solé, 2002), doctor en psicología por la Universidad
Autónoma de Barcelona, menciona que la lectura es una de las actividades más frecuentes,
necesarias y presentes tanto en referencia a la vida escolar como en referencia a la
participación activa en nuestra comunidad.
En la actualidad vivimos en un mundo que cambia rápidamente, y por esta razón la
competencia lectora se ve obligada a evolucionar al ritmo de estos cambios, tanto sociales
como culturales. Por esta razón, el informe PISA (2009) resalta que hoy en día, el objetivo
de la educación no es únicamente el compendio y memorización de información, sino que
esos conocimientos adquiridos conformen un aprendizaje significativo, de manera que
puedan ser empleados y utilizados en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Por ello la
capacidad de acceder, comprender y reflexionar sobre cualquier tipo de información es
fundamental para que los individuos puedan participar completamente en nuestra sociedad.
De ahí la importancia de la lectura, ya que como bien defienden autores como Cunningham
& Stanovich y Smith, Mikulecky, Kibby & Dreher (citados en PISA, 2009) el rendimiento
en la lectura no es sólo un elemento fundamental en otras materias del sistema educativo,
Por todo esto, queda ampliamente justificada la importancia de la lectura en nuestra
vida diaria, así como la necesidad de que aprendamos a manejarla correctamente. Teniendo
además en cuenta, que es una de las áreas instrumentales de mayor repercusión, lo cual no
implica que sus aprendizajes sean fáciles, ya que implica numerosas dificultades
La propia Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad de la Educación (LOMCE) plantea el
reto de introducir la lectura en todas las áreas y materias del currículo, desvinculadas a las ya
exigidas en las correspondientes programaciones didácticas de los departamentos de Lengua y
Literatura, planteándose así que se debe llegar a los contenidos curriculares desde distintos tipos
de textos y soportes, incluyendo, por supuesto, todos aquellos con los que nuestros alumnos se
sienten más identificados, especialmente los electrónicos. La LOMCE, en su Capítulo III, en
relación con la Educación Secundaria Obligatoria establece como objetivo (Artículo 23, apartado
h): “Comprender y expresar con corrección, oralmente y por escrito, en la lengua castellana y, si la
hubiere, en la lengua cooficial de la Comunidad Autónoma, textos y mensajes complejos, e
iniciarse en el conocimiento, la lectura y el estudio de la literatura”. Del mismo modo, en el
Artículo 26.2, en relación con los principios pedagógicos, se insta a “promover el hábito de la
lectura”, dedicándose “un tiempo a la misma en la práctica docente de todas las materias”.
Asimismo, el Artículo 33 de dicha ley, en su apartado d plantea como objetivo: “Afianzar los
hábitos de lectura, estudio y disciplina, como condiciones necesarias para el eficaz
aprovechamiento del aprendizaje, y como medio de desarrollo persona
En el ámbito social se justifica, dado a que
En el ámbito académico se justifica porque La lectura es esencial para el desarrollo de la
personalidad y facilitar el conocimiento, ya que puede generar un sistema de influencias
educativas que interactúa vertical y horizontalmente con los contenidos de todas las asignaturas
del proceso de enseñanza – aprendizaje, en cualquier nivel educativo.