Responsabilidad Contractual y Remedios
Responsabilidad Contractual y Remedios
Si bien es la necesidad de reparar el daño, otorga más derechos u otro tipo de derechos al acreedor,
no solamente la indemnización de perjuicios. Es por esto que se dice que esta responsabilidad son
aquellos derechos que la ley confiere al acreedor para obtener el cumplimiento exacto, integro y
oportuno de la obligación, cuando el deudor no ha cumplido en todo o parte la
obligación o bien, a retardado en su cumplimiento.
Estos son los derechos que se dice que nacen para el acreedor como fruto de la responsabilidad
contractual tradicionalmente
En derecho moderno ya no se habla de estos derechos del acreedor o efecto de las obligaciones, si
no que utilizan otra expresión, que viene del derecho anglosajón. Se habla entonces, de los remedios
del acreedor ante el incumplimiento, es un anglicismo porque viene del término inglés “remedies”.
Se denominan remedios porque se dice que son aquellos instrumentos/facultades que la ley confiere
al acreedor en caso de incumplimiento para poner al acreedor en una situación similar a la que
hubiese significado el cumplimiento del contrato. Buscan remediar el incumplimiento,
que este no afecte al acreedor.
ELEMENTO COMÚN presente en la responsabilidad contractual, el cual no puede faltar para que
se genere y se dé lugar a cualquiera de estos remedios, que es el: INCUMPLIMIENTO.
No existe una definición legal propiamente tal, a partir del Art 1556 se construye una definición:
1. Total.
2. Parcial.
3. Retardo en el cumplimiento.
1. Incumplimiento voluntario: proviene de culpa o dolo del deudor. Por su propia negligencia
o intencionalidad no cumple con la obligación.
2. Incumplimiento involuntario: proviene o tiene su origen en un hecho ajeno a la voluntad del
deudor, que será generalmente caso fortuito o fuerza mayor.
Prueba de incumplimiento
La norma es el artículo 1698, incumbe probar las obligaciones o su extinción al que alega aquellas o
estas, esta norma también debemos saberla muy bien. Quien alega que una persona tiene una
obligación respecto de ella, es decir, que alguien es su deudor, debe acreditarlo.
Carga de la prueba:
A esto hay que agregar el análisis del 1547 inciso 3, que establece que se debe probar que el
incumplimiento se debió a: caso fortuito o fuerza mayor, como alega lo excepcional tiene que
acreditarlo.
Art 1698: incumbe probar las obligaciones al que las alega. Es decir, quien alega
que una persona tiene una obligación respecto de ella tiene que acreditarlo.
REMEDIOS CONTRACTUALES
Cumplimiento forzado
Tradicionalmente esta materia se estudia e incluye en los libros clásicos de obligaciones bajo
denominación de condición resolutoria tácita.
Indemnización de perjuicios
Doctrina Clásica (subrogación real o cumplimiento por equivalencia) : Señala que esta obligación
de indemnizar perjuicios ante el incumplimiento es la misma obligación que se ha incumplido, solo
que ha variado de objeto. Sería un caso de subrogación real. Sería entonces el cumplimiento por
equivalencia de la obligación que se incumplió. Seguirían entonces corriendo los mismos plazos, y
se mantendrían las mismas garantías que la obligación original. Alessandri, Abelliuk.
Efectos de la mora
Constituye un requisito forma para la indemnización de perjuicios, pero no tiene
mucho sentido si pensamos que para constituir al deudor en mora se requiere una
indemnización judicial
Se ha generado la discusión respecto al momento en que se deben los perjuicios y a
qué ocurre con los perjuicios en mora. Dos opiniones - Fernando
a. Fueyo: se deben todos los perjuicios incluso los anteriores a la constitución
en mora del deudor, pero lo que sucede es que mientras no se constituyan
en mora no se pueden demandar, por eso nos referimos a que e sun
requisito de exigibilidad, pero no de constitución. Momberg cree que esta
postura es más obvia, que las normas del CC nos indica esto
b. Abelliuk. Hay que distinguir entre:
Compensatorios: se deben previamente a la mora
Moratorios: solo se deben a partir de la mora
Traslada los riesgos al deudor.
Hay dos consecuencias importantes:
a. Deudor se hace responsable del caso fortuito. Si el deudor está en mora y
acontece un caso fortuito o fuerza mayor que haga imposible el
cumplimiento, no va a eximir su responsabilidad, porque él se encuentra en
un retardo imputable. Art 1547 y 1672
b. Deudor se hace responsable de la especie o cuerpo cierto que se debe. Art
1550, señala que el riesgo de la especie o cuerpo cierto es del acreedor
(hemos criticado esta norma anteriormente), si el deudor está en mora, el
riesgo va a ser de él, no del acreedor.
No haya concurrencia de una eximente de responsabilidad
Que el incumplimiento por parte del deudor no sea excusable. La excusa estará
dada por la existencia de caso fortuito o fuerza mayor, en este caso, el deudor no será
responsable de los perjuicios que acarre este incumplimiento. Si se acepta que, no es
requisito la imputabilidad, el efecto sería solo que no existe indemnización de perjuicios.
o Fuerza mayor o caso fortuito: imprevisto a que no es posible resistir, como
naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigo, los actos de autoridad
ejercidos por funcionarios públicos. El articulo 1547 inc. 2, establece que el deudor
no es responsable de caos fortuito, a menos que haya sobrevenido por su culpa.
Elementos del caso fortuito:
Inimputable: debe ser ajeno al deudor, no debe provenir de su
hecho o culpa de ese hecho.
Imprevisto: dentro de los cálculos ordinarios de un hombre normal,
no era dable esperar su ocurrencia. “El caso fortuito es imprevisto
cuando no hay ninguna razón esencial para creer en su
realización”. La imprevisibilidad debe ser absoluta.
Irresistible: significa que impide al deudor, bajo todo respecto o
circunstancias, poder cumplir. Si puede cumplirlo de forma más
difícil u onerosa, no estamos frente a un caso fortuito.
Efectos del caso fortuito: el efecto propio del caso fortuito es liberar de
responsabilidad al deudor, asi lo establece el artículo 1547 inc. 2 “el
deudor no es responsable de caso fortuito a menos que…”
Excepciones en que el caso fortuito no libera de responsabilidad:
o Cuando el caso fortuito sobreviene por culpa del deudor,
art. 1590 inc. 1 y 1672 inc. 2.
o Cuando sobreviene durante la mora del deudor.
o Cuando se ha convenido que el deudor responda del caso
fortuito, en virtud del principio de la autonomía, y lo dicho
en el artículo 1547 y 1558.
o Cuando la ley pone el caso fortuito de cargo del deudor,
Art. 1676 y 1983.
Prueba del caso fortuito: el articulo 1547 inc. 3 y 1674 establece que
incumbe la prueba del caso fortuito a quien lo alega. Esta disposición
aplica el onus probandi.
Constituye una excepción a la regla el artículo 531 del codigo del
comercio en el contrato seguro.
Teoría de los riesgos: esta teoría trata de resolver quién debe los contratos
bilaterales soportar la pérdida de la especie o por cierto, debido si el deudor
no puede cumplir con su obligación de entregar la cosa, Hoy por haberse
destruido por un caso fortuito o fuerza mayor, entendiéndose que el riesgo
lo soporta el deudor, sí, en este supuesto no puede exigir a la contraparte
que cumpla su propia obligación y por el contrario lo soporta el acreedor.
Si éste, aunque no va a lograr la entrega de la cosa, debe de todas formas
cumplir su propia obligación.
Requisitos para que opere:
o Existencia de un contrato bilateral.
o Que la obligación del deudor sea la entrega de una especie
o cuerpo cierto.
o Que la cosa de vida se pierda o destruya totalmente como
consecuencia de un caso fortuito o fuerza mayor.
Principio contenido en el artículo 1550 CC:
o Esta regla es manifiestamente injusta, pues contradice el
principio de que las cosas parecen para su dueño. En
efecto, celebrado el contrato y antes de la tradición de la
cosa, el deudor continúa siendo su dueño. Por lo que, si la
cosa se destruye fortuitamente, debería ser él quien debiera
soportar su pérdida, no pudiendo por ello exigir a su
contraparte el cumplimiento de su propia obligación.
Excepciones de casos:
o Cuando el deudor se constituye en Mora de entregar la
especie o cuerpo cierto debido.
o Cuando el dolor se ha comprometido a entregar una misma
cosa a 2 o más personas por obligaciones distintas.
o Cuando las partes convienen que el riesgo sea del deudor,
mediante una cláusula lícita en virtud establecido en el
artículo 1547.
o Cuando la ley así lo establece.
En obligaciones condicionales.
En las compraventas condicionales.
En el contrato para la confección de una obra
material.
o Estado de necesidad: establece que debe darse el caso donde el deudor, pudiendo
cumplir, no lo hace para evitar en mal mayor. Abeliuk estima que el estado de
necesidad legitima el hecho y lo convierte en licito, liberando de responsabilidad al
deudor. Teniendo en cuenta lo anterior, el codigo civil desecha esta idea en el caso
del comodatario, quien en un accidente debe elegir si salvar su propiedad o la ajena,
salvando la primera, y siendo responsable de la segunda por culpa levísima.
o Hecho o culpa de acreedor: articulo 1548, en las obligaciones de dar, libera de
responsabilidad al deudor, por el cuidado de la especie o cuerpo cierto debido,
cuando el acreedor se ha constituido en mora de recibir, en el artículo 1680 repite la
misma idea, haciendo responsable al deudor solo por culpa grave o dolo.
o Teoría de la imprevisión: se da en aquellos contratos donde las partes van
cumpliendo durante periodos prolongados, y durante esto puede ocurrir que la vida
del contrato sobrevenga hechos imprevistos y graves, que hagan para para una de
ellas excesivamente oneroso el cumplimiento de sus obligaciones.
Elementos de la imprevisión: para que opere se requiere:
Que se trate de un contrato tracto sucesivo o por lo menos de un
contrato de ejecución deferida.
Circunstancias sobrevinientes, ajenas a las partes y no previstas,
que produzca un desequilibrio patrimonial en las prestaciones.
Hechos que producen la alteración sean tan extraordinarios y
graves.
Posiciones doctrinarias
Primera posición: establece que todo contrato es ley para las partes,
aunque hayan variado las condiciones bajo las cuales lo celebraron.
Lo acordado debe cumplirse en la forma convenida.
Segunda posición: Debe admitirse, por razones de equidad,
moralidad, la revisión de los contratos cuando varia gravemente,
por causas imprevistas, las circunstancias bajo las cuales se
celebró. Establece que las partes no quedaran obligadas a sus
prestaciones reciprocas sino en el caso de que las circunstancias
generales existen al tiempo de obligarse al tiempo de la ejecución
completa de la obligación.
Teoría de la imprevisión en chile: En general, y en virtud del artículo 1545,
se rechaza esta teoría, sin embargo, hay casos donde es aceptada, por
ejemplo, en el artículo 2003 en el contrato de para la edificación de
edificios.
Otros argumentos a favor de esta teoría son:
o El artículo 1560: “debe buscarse la intención con la que se
celebró”.
o Artículo 1546: obliga a las partes a cumplir el contrato de
buena fe.
Debe ser imputable:
Esto significa que, se requiere que el incumplimiento provenga de culpa o dolo del deudor.
¿por qué? Volvemos a la naturaleza jurídica del perjuicio, se explica a través de la
concepción que considera a ésta un hecho ilícito, este es un incumplimiento que deberá ser
culpable o doloso. Entonces, debe ser incumplimiento negligente o culpable, o bien, un
incumplimiento doloso o intencional.
- CULPA: Incumplimiento negligente o culpable: Será culpable o negligente cuando el
deudor no cumplió la obligación de acuerdo con la diligencia que le exigía la
prestación en particular. Es la falta de diligencia de vida de la obligación.
Las normas que debemos tener en cuenta son el Art 44 y 1547 CC.
Art. 1547. El deudor no es responsable sino de la culpa lata en los contratos que
por su naturaleza sólo son útiles al acreedor; es responsable de la leve en los
contratos que se hacen para beneficio recíproco de las partes; y de la levísima,
en los contratos en que el deudor es el único que reporta beneficio.
Responde de la Culpa grave cuando solo beneficie al acreedor, el único que
obtiene utilidad o ventaja del contrato es el acreedor, no el deudor. Por ejemplo, un
contrato de depósito gratuito, en virtud del cual el deudor se obliga a tener bajo su
resguardo una cosa perteneciente al acreedor. El único que se beneficia es el
acreedor al cual le están cuidando la cosa. Por lo mismo, el depositario, quien tiene
la cosa bajo su cuidado, solo responde bajo culpa grave. Responde por
Existencia de perjuicios.
El incumplimiento debe generar perjuicios, se establece como requisito porque, un
incumplimiento contractual puede no generar perjuicios y no dará derecho a indemnización.
De manera que, es un requisito que esta dado por la naturaleza misma de la obligación.
Definición “Todo daño o detrimento de carácter patrimonial o extrapatrimonial que es
consecuencia del incumplimiento del deudor”
El requisito esencial para que el perjuicio sea indemnizable es que sea cierto, es decir, debe
tratarse de un perjuicio efectivo o real y que no se deba solamente a la privación de una
mera expectativa. Esto se relaciona con la causalidad, pero lo veremos más adelante.
Lo que hay que tener presente, que se ha ido perdiendo, es que el daño moral en materia contractual
no debe identificarse con las simples molestias o disgustos que naturalmente implican el
incumplimiento de un contrato. Siempre el incumplimiento va a producir algún tipo de alteración
emocional, disgusto, rabia, otros, en el acreedor, pero esas molestias no debiesen ser por si mismas
consideradas como daño moral, porque ahí estamos en un ámbito contractual en que el
incumplimiento esta dentro de las alternativas que podrían presentarse en la celebración del
contrato, de alguna manera, ese incumplimiento es una cuestión “natural” del incumplimiento, por
lo tanto, ese disgusto no es susceptible de reparación. Para que se configure un daño moral en
materia contractual se requiere la afectación de intereses extrapatrimoniales que estén protegidos
dentro de la órbita de protección del contrato. Es decir, el contrato por su propia naturaleza debe
implicar algún tipo de interés extrapatrimonial para el acreedor, y el deudor debe estar al tanto de
ese interés.
Responsabilidad civil
Concepto de responsabilidad: una persona tiene responsabilidad cuando está obligada a resarcir,
reparar, o indemnizar todo perjuicio causado a otra, sea porque habiendo contratado con él,
incumplió alguna obligación derivada de ese contrato, sea porque incurrió en una conducta dolosa o
culposa que ha producido daños.
- Tipos de responsabilidad:
o Responsabilidad penal.
o Responsabilidad civil.
Contractual.
Extracontractual.
Precontractual.
Postcontractual.
Responsabilidad civil: una persona siempre será civilmente responsable cuando deba reparar daños.
Asi lo expresa el articulo 1437 CC. Lo que caracteriza la responsabilidad civil es el daño, si esta
falta no hay responsabilidad civil, sin embargo, en la responsabilidad contractual tiene más
importancia el incumplimiento de la obligación más que el mismo daño producido por este, en
virtud de lo establecido en el artículo 1542 (clausula penal) y 1559 N° 2 (evaluación de perjuicios
legales).
Responsabilidad precontractual: se ha definido como aquella en que incurre una parte si con dolo
o culpa causa a la otra un injusto desarrollo de la formación del contrato o en el periodo previo de
las tratativas o negociaciones preliminares. La etapa de la llamada tentativas o negociaciones
preliminares puede ser más o menos breve o larga, Hasta el día en el que se formó era la oferta de
contratar hecha los términos que la ley exige. Goldenberg distingue las mismas 2 etapas, una
primera que corresponde al periodo de los tratos preliminares. Qué es el momento de las
exploraciones, acuerdos parciales, tanteos y reservas que permite a cada parte sobre pensar las
posiciones. Y una segunda que comienza con la oferta que, a diferencia de las meras propuestas
para negociar, constituye un acto jurídico que exterioriza ya en forma concreta la voluntad del
solicitante, que una vez integrada con la del promisorio va a formular el contenido de la declaración
de voluntad común.
- Las tratativas o negociaciones preliminares son los debates e intercambios de ideas entre las
futuras partes acerca del contenido del contrato proyectado y de la convivencia recíproca de
darle vida.
Diferencias entre responsabilidad contractual y extracontractual: hay claras diferencias que derivan
de que en la responsabilidad contractual existe entre las partes un vínculo jurídico preexistente que
crea una obligación que una de ellas no cumple. En cambio, en la extracontractual no existe una
relación jurídica previa. Se trata de 2 personas extrañas. Lo que ocurre es que una de ellas, actuando
con toda culpa, causa un daño a la otra y de ahí surge la obligación de indemnizar.
DE LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL
Concepto
Dos teorías se han dado para fundar la responsabilidad extracontractual. La primera, la teoría
subjetiva o clásica, se sustenta es la culpabilidad del autor, de tal suerte que sólo cabe la
indemnización si se actúa con dolo o culpa, lo que se debe ser probado por la víctima. La segunda,
llamada teoría objetiva o del riesgo, debe responder del daño quien crea el riesgo sin que tenga
importancia la culpabilidad de la gente.
El Art. 2319 CC señala que no son capaces de delito o cuasidelito los menores de 7 años
ni los dementes, y presume que el menor de 16 años y mayor de 7 años ha cometido el
delito o cuasidelito con discernimiento.
Presunciones de responsabilidad
Considerando que se exige al demandante o víctima, por regla general, probar la culpa del
demandado o autor, la ley, en diversas disposiciones, ha invertido tal principio general, con el
objeto de asegurar a la víctima una justa reparación del daño, reglamentado una serie de
presunciones de culpabilidad. En virtud de tales presunciones, a la víctima le bastará con probar
la existencia del hecho y el daño causado, correspondiendo al demandado acreditar que el
perjuicio no proviene de sus actos, o que ha empleado la debida diligencia o cuidado, o, en fin,
que no existe una relación de causalidad entre la culpa que se le imputa y el daño.
Presunciones de responsabilidad por hecho propio: Una presunción de culpabilidad,
cuando el daño proviene de un hecho que por su naturaleza o por las circunstancias en las
que se realizó, es susceptible de atribuirse a culpa o dolo de la gente. Artículo 2329.
Los padres por el hecho de los hijos menores que habitan en la misma casa (Art. 2320
inc. 2º CC).
Debe entenderse actualmente referida a los padres que ejercen el cuidado personal de los
hijos menores.
Los guardadores por el hecho de los pupilos que viven bajo su dependencia y cuidado
(Art. 2320 inc. 3º CC).
Debe entenderse referida a la guarda encargada del cuidado personal del pupilo. Se
excluyen los guardadores limitados a la administración de bienes.
Los jefes de colegios y escuelas por el hecho de los discípulos, mientras están bajo su
cuidado (Art. 2320 inc. 4º CC).
Se refiere a los jefes de colegios y escuelas y no a los profesores, aunque en algunos
casos, estos pueden quedar sujetos a la presunción general del inc.1º.
Situación de la mujer casada bajo el régimen de sociedad conyugal.
De acuerdo a los Arts. 1740 N°3 y 1748 CC, las indemnizaciones por los hechos ilícitos
de la mujer casada bajo el régimen de sociedad conyugal se pagan con cargo al haber
social, sin perjuicio del derecho a recompensa, que se hará efectiva al momento de la
liquidación.
Responsabilidad del empresario por el hecho de sus dependientes.
Se comprende propiamente la responsabilidad del empresario por los hechos de
dependientes, así como la de los artesanos por el hecho de sus aprendices (Art. 2320 inc.
4º CC) y la de los amos por la conducta de sus criados o sirvientes (Art. 2322 CC).
Requisitos para que opere la responsabilidad por hecho ajeno: El artículo 2320 no es
taxativo.
5. debe existir un vínculo de subordinación o dependencia entre las dos. personas.
6. este vínculo debe ser de derecho privado.
7. , ambas personas deben ser capaces de delito o cuasidelito.
8. el subordinado o dependiente haya cometido un delito ilícito.
9. la víctima pruebe la responsabilidad de subordinado o dependiente.
Efectos.
Establecida la responsabilidad por el hecho ajeno, la víctima puede dirigir su acción
indemnizatoria en contra del autor del daño o del tercero, pues según el Art. 2317 CC,
ambos son solidariamente responsables1 . Por su parte, el tercero obligado a la
reparación de los daños causados por el dependiente dispondrá de acción en contra del
autor para obtener el reembolso de lo pagado, siempre que éste haya actuado sin orden de
aquél (Art. 2325 CC).
El dueño o el que se sirve de una cosa, debe cuidar que esta se mantenga en buen estado
para no causar daños a terceros, de tal manera que, si se produce daño, se presume su
culpabilidad.
Hecho causado por un animal
El Art. 2326 CC presume la culpabilidad del dueño por los daños causados por un
animal, aún después que se haya soltado o extraviado. El dueño podrá exculparse
probando que el daño, la soltura o el extravío del animal no se deben a su culpa ni a la
del dependiente encargado de guarda o cuidado.
La misma presunción se aplica a toda persona que se sirve de un animal ajeno.
Pero tal persona tiene derecho a repetir contra el dueño, si el daño fue producto de un
vicio del animal que el dueño, con mediano cuidado, debió conocer o prever. Pero si el
dueño informó al usuario del animal del vicio, éste no tendrá derecho a repetir contra el
primero
Establece que siempre se responderá por el daño causado por un animal fiero, siempre
que de este no se reporte utilidad para la guarda o servicio de un predio: “El daño
causado por un animal fiero, de que no se reporta utilidad para la guarda o servicio de un
predio, será siempre imputable al que lo tenga, y si alegare que no le fue posible evitar el
daño, no será oído”. De los daños responderá quien tenga el animal, sea o no su dueño y
se sirva o no de él. La disposición establece una presunción de derecho, pues no se
admite probar que fue imposible evitar el daño. Se trata, por ende, de un caso de
responsabilidad objetiva. En efecto, como señala Rodríguez Grez, en esta hipótesis, es la
mantención de un animal fiero, creando una situación de riesgo de la que no se obtiene
beneficio alguno, la que justifica la responsabilidad que se le impone el tenedor del
animal.
Pero si el animal fiero reporta beneficio, la responsabilidad se transformará en subjetiva,
y sólo se responderá si el daño causado por el animal tiene como antecedente la culpa del
tenedor. De tal forma, dándose los supuestos del art. 2327 (que se trate de un animal fiero
y que no esté destinado a la guarda o servicio de un predio), la responsabilidad será
objetiva.
2. Imputabilidad
Es necesario que el acto o hecho que produce el daño sea el resultado de una
conducta dolosa o culpable del actor. Asi resulta de relacionar los artículos 2314 con el
2284 en el inciso tercero y cuarto. La primera de esta norma expresa que el que ha cometido
un delito o cuasidelito que ha infligido daño a otro es obligado a indemnizar. Y el 2284 en
su primer caso, establece la intención de dañar y el cuasicontrato un hecho culpable.
a. Dolo:
Intención positiva de infringir injuria a la persona o a la propiedad de otro.
El dolo puede ser positivo o negativo. El primero consiste en la ejecución de un
hecho, el segundo es la omisión o abstención, como por ejemplo el no ejercer una
conducta. El dolo puede ser directo o eventual, se actúa con dolo directo cuando se
causa un mal con la clara intención de dañar. Y será dolor mental cuando aquel que
realiza una acción u omisión sin ánimo de causar daño, pero se representa la
posibilidad de que pueda actuar y causarlo.
o El dolo se aprecia en concreto, esto es que deberá verificar el legislador si
cumple con los requisitos que están tipificados en el dolor.
o En relación con la prueba del dolo, el artículo 1454 dice que no se presume.
Por consiguiente, deberá probarlo quien lo alegue.
b. Culpa:
La definición legal del Art. 44 CC se recoge la noción romana de culpa,
construida en relación con patrones abstractos de conducta (el hombre de poca
prudencia, el buen padre de familia y el hombre juicioso), alejándose así del
concepto moral, asociado a la idea de reproche personal.
En materia extracontractual la culpa se aprecia en abstracto, y el grado de
culpa por el cual se responde es culpa leve, pues las referencias del legislador a la
culpa o negligencia en este ámbito son siempre genéricas (Art. 44 inc. 2º CC).
Prueba de la culpabilidad: quien demanda la indemnización por
responsabilidad extracontractual, tiene que probar el dolo. En este caso sucede que
al revés de lo que ocurre en la responsabilidad contractual en la extracontractual no
se presume, por lo que debe aprobarse. Articulo 1698 CC.
3. Daño
Sin daño no hay responsabilidad.
El daño es una condición de la pretensión indemnizatoria, de modo que ésta sólo
nace una vez que el daño se ha manifestado.
Concepto de daño.
La opinión dominante es que el daño no sólo se refiere al menoscabo de un derecho,
sino también a la lesión de cualquier interés cierto y legítimo de la víctima. Daño es todo
menoscabo que experimente un individuo en su persona y bienes, la pérdida de un beneficio
de índole material o moral, de orden patrimonial o extrapatrimonial.
La noción de daño excluye aquellas incomodidades o molestias que las personas se causan
recíprocamente como consecuencia normal de la vida en común. Para que pueda hablarse
de daño como fundamento de la responsabilidad civil éste debe ser significativo.
Tipos de daño
El Art. 2314 CC se refiere sólo genéricamente a la indemnización, sin atender a los tipos de
daño. Por su parte, el Art. 1556 CC establece que la indemnización de perjuicios comprende
el daño emergente y el lucro cesante. En un desarrollo extra legem, la jurisprudencia ha
ampliado la reparación al daño moral, en base al Art. 2329 CC, que extiende la reparación a
todo daño.
a. Daño material.
Es daño material el que afecta el patrimonio, y se manifiesta en la
diferencia entre el estado y posición económica de la víctima después de ocurrido
el accidente, y la situación en que hipotéticamente se encontraría en caso de que
éste no hubiere ocurrido. Puede ser de dos clases:
1. daño emergente: Consistente en la pérdida o disminución patrimonial,
actual y efectiva que sufre la víctima a causa del accidente.
Tratándose de la destrucción de una cosa, la indemnización corresponderá
a su valor de reposición. Si la cosa sufre deterioro, la indemnización debe
consistir en la suma que es necesario gastar para su completa reparación, y
la víctima tiene derecho a ser compensada además por el menor valor que
tenga la cosa después de reparada.
También constituyen daño emergente los gastos en que debe incurrir la
víctima a causa del accidente.
Los daños económicos o puramente patrimoniales, en tanto, son aquellos
que no se traducen en detrimento de cosas determinadas, pero que, sin
embargo, afectan al patrimonio.
2. lucro cesante: Puede definirse como la pérdida del incremento neto que
habría tenido el patrimonio de la víctima de no haber ocurrido el hecho por
el cual un tercero es responsable.
También es lucro cesante la pérdida de oportunidades de uso y goce de la
cosa dañada, aun cuando ésta pérdida no se traduzca en perjuicio
económico presente.
La determinación del lucro cesante considera un grado razonable de
probabilidad en la percepción de los ingresos futuros, y obedece a una
proyección del curso normal de los acontecimientos, atendidas las
circunstancias particulares de la víctima.
Deben proporcionarse antecedentes más o menos ciertos que permitan
determinar una ganancia probable. La certidumbre del daño, que la
doctrina suele señalar como condición de su separabilidad, debe ser
calificada en el caso del lucro cesante, pues rara vez habrá certeza de que
el provecho se habría efectivamente producido. Exige aplicar un cálculo
probabilístico de su efectiva ocurrencia.
b. Daño moral o extrapatrimonial
El daño moral ha sido objeto de reparación sólo en el último siglo. El
Código Civil no contiene una definición de daño moral, y la única norma que
indirectamente se refiere a él en el título respectivo, lo hace para excluir su
reparación, a propósito de la injuria (Art. 2331 CC).
El daño moral puede ser definido como el dolor, pesar o molestia que sufre
una persona en su sensibilidad física, en sus sentimientos o afectos o en su calidad
de vida.
Así se explica que cierta jurisprudencia haya definido el daño moral como
aquél que lesiona un derecho extrapatrimonial de la víctima. En nuestra tradición
jurídica el daño no se restringe a la lesión de un derecho, sino de un legítimo
interés. Por eso, se puede definir el daño moral en un sentido amplio, como la
lesión a los intereses extrapatrimoniales de la víctima.
Resulta más fácil definir el daño moral en términos negativos, como todo
menoscabo no susceptible de avaluación pecuniaria.
Clasificación de estos tipos de intereses:
1) Atributos de la personalidad, tales como el honor o la honra, la intimidad o
la propia
2) Intereses relacionados con la integridad física y psíquica, tales como el
dolor corporal, los perjuicios estéticos o de agrado; cualquier deterioro del
normal desarrollo de la vida familiar, afectiva o sexual; los daños en la
autoestima a consecuencia de lesiones o la pérdida de miembros; y los
llamados perjuicios de afección, ocasionados por el sufrimiento o muerte
de un ser querido.
3) Intereses relacionados con la calidad de vida en general: molestias
ocasionadas debido a la vecindad, algunos daños ecológicos.
Evolución del daño moral en el desarrollo nacional
1. Art. 2329 CC prescribe que todo daño debe ser reparado. Los términos
absolutos excluyen toda distinción (criterio exegético, extrapolado sin
embargo a una interpretación objetiva de la norma).
2. La consideración de que la muerte sea un mal irreparable en el sentido
literal no legal de la palabra, no excluye la responsabilidad establecida por
la ley. Es una sanción destinada a satisfacer los fines de la ley (la
indemnización del daño moral ya aparece delineada en su función punitiva,
más que puramente reparatoria).
3. La reparación del daño causado no puede obtenerse en muchos casos de un
modo absoluto; y para alcanzar una reparación relativa, no existe otro
medio que la sanción pecuniaria (Se destaca la función compensatoria, y se
agregan importantes consideraciones punitivas, como que el monto de la
indemnización no sólo depende de la “naturaleza del mal causado” sino
también de “los diversos grados de culpa”).
4. Al hablar de los daños inferidos a las personas, el legislador ha
comprendido tanto los de orden material “como los de orden inmaterial o
psíquico”, pues unos y otros están comprendidos en el sentido absoluto y
genérico de la expresión todo daño, y así lo corrobora el hecho que haya
estimado necesario excepcionar de la responsabilidad por “ciertos daños de
carácter puramente moral” (Art. 2330 CC).
5. La falta de equivalencia entre el mal producido y la reparación concedida,
y la repugnancia para estimarlo en dinero, no demuestran sino la
insuficiencia de los medios de que el Legislador puede disponer para
alcanzar el completo restablecimiento del derecho; pero no que deba dejar
de aplicarse la sanción que el mismo establece como represión o
reparación de los actos ilícitos.
4. Causalidad
Para que un hecho doloso o culpable genere responsabilidad, es necesario que entre
éste y el daño exista una relación o vínculo de causalidad. Las normas del CC no hacen
referencia expresa a este requisito, aunque lo suponen (Arts. 1439, 2314 y 2329 CC).
Tradicionalmente, se ha sostenido que la causalidad exige que entre el hecho y el daño
exista una relación necesaria y directa.
Por una parte, se exige una relación natural de causalidad, que se expresa en una
relación de causa a efecto. Por otra, se exige que el daño resulte atribuible normativamente
al hecho.
Ante el problema de pluralidad de causas se presentan diversas teorías: