Universidad Tecnológica Del Perú
Facultad de Derecho y Ciencias Humanas
Carrera Profesional de Psicología
CURSO
Comprensión y Redacción de Textos I
ESTUDIANTE
José Manuel Caballero Camacho
DOCENTE
Vicke Nélcida De La Crúz Perez
Perú, 13 de Abril del 2025
La urgencia de aplicar sanciones ante la deforestación ilegal en el Perú
La explotación en el Perú ha sido históricamente una actividad económica fundamental,
especialmente en zonas rurales donde las fuentes de trabajo son escasas. Algunos sectores
sostienen que esta práctica impulsa el crecimiento económico y genera empleo en comunidades
que dependen casi exclusivamente del acceso al bosque para subsistir. No obstante, muchos
expertos advierten que la explotación forestal, cuando se realiza sin una adecuada regulación,
acelera la deforestación y contribuye de manera alarmante al cambio climático, afectando
gravemente los ecosistemas y la biodiversidad del país. ¿Debe el gobierno implementar sanciones
efectivas ante la explotación forestal, incluso si afecta a las comunidades que dependen
económicamente de las grandes empresas? El gobierno debería aplicar sanciones efectivas ante la
explotación forestal, incluso si estas impactan a las comunidades locales, ya que la actividad
desmedida provoca la pérdida irreversible de biodiversidad y agrava la crisis climática global. La
explotación forestal sin regulaciones contribuye directamente a la extinción de especies, altera
profundamente los ecosistemas y reduce la capacidad del planeta para absorber dióxido de
carbono. A continuación, se presentarán los argumentos que respaldan esta postura frente a una
problemática tan compleja como urgente.
El gobierno debe aplicar sanciones firmes contra la explotación forestal descontrolada, ya que esta
daña irreversiblemente la biodiversidad y acelera la crisis climática. Esta actividad desmedida
destruye hábitats esenciales, fragmenta ecosistemas y disminuye la capacidad del planeta para
regular el clima. A pesar de que se reconocen sus beneficios económicos en algunas regiones,
permitir su expansión sin sanciones adecuadas agrava la pérdida de especies pone en peligro
servicios ecosistémicos fundamentales para la vida humana. La falta de sanciones firmes y
oportunas por parte del Estado ha generado un entorno de impunidad que debilita
considerablemente la protección ambiental. Legalizar delitos ambientales envía un mensaje
contradictorio a la sociedad: “la ley recompensa a los actores ilegales y pone en riesgo una mayor
destrucción forestal” (Agencia de Investigación Ambiental [EIA], Parcelando la Amazonía, 2024,
p. 5). Esto refleja que el Estado tolera la deforestación ilegal, lo que incentiva nuevas actividades
ilícitas y favorece a las grandes empresas, dejando en desventajas a las comunidades que sí
cumplen la ley (EIA, 2024, p. 6). A su vez, esta permisividad daña la imagen internacional del país
y compromete su reputación ambiental. Según el informe oficial del Gobierno, “la pérdida de
servicios ecosistémicos se debe a causas como la deforestación, la débil gobernanza ambiental y
la emisión de gases contaminantes” (Gob. pe, Política Nacional del Ambiente al 2030, 2021, p. 3).
Además, la reciente legislación forestal vulnera el Acuerdo Comercial con [Link], lo que podría
traer consecuencias en futuros tratados e inversiones sostenibles (EIA, 2024, p. 6). Como alertó
Julia Urrunaga, directora de EIA Perú: “Esta ley enflaquece la lucha contra la impunidad al que
recompensar a los actores” (EIA, 2024, p. 7).
En conclusión, tras analizar las diversas fuentes informáticas y las múltiples aristas del problema
ambiental en la Amazonía peruana, se reafirma que la tala ilegal representa una amenaza directa
no solo para la biodiversidad, sino también para el bienestar de las comunidades locales y el
equilibrio climático global. A lo largo del desarrollo, se evidenció cómo la falta de gobernanza, la
corrupción y la permisividad existentes. No obstante, es preocupante constatar que se estén
aprobando leyes que legalizan delitos ambientales del pasado, fomentando la impunidad. La
protección de la Amazonía exige más que normativas: requiere una transformación estructural que
promueva alternativas sostenibles, fortalezca la transparencia institucional y movilice una
ciudadanía ambientalmente consciente.