NOTA
Asignatura: LENGUAJE Unidad de Estudio:
Curso: 4° BÁSICO Puntaje Total:
Fecha: Puntaje Obtenido:
NOMBRE:
Objetivo de Aprendizaje
Leer y comprender diferentes tipos de textos.
Lee las siguientes preguntas y responde las preguntas de la 1 a 5.
La rana Tiddalick
Leyenda aborigen australiana.
La rana Tiddalick era una rana gigante, tan grande que hacía estremecer la
Tierra a su paso. Era una gran glotona, muy malhumorada, que cuando se
enfadaba podía hacer caer una montaña.
Un día se levantó de muy mal genio y con mucha sed. Empezó por
beberse un lago, pero este se terminó muy rápido y como más sed
tenía, más se enfadaba Tiddalick. Fue bebiendo y bebiendo, primero
un río, luego un mar y finalmente un océano, hasta que no quedó ni
una gota de agua en toda la Tierra. Cansada de tanto beber, fue a
acostarse.
Pero Tiddalick había creado un enorme problema: los animales del planeta
empezaron a desesperarse, ya que sin agua no podían vivir y se les acababan
las fuerzas. Para buscar una solución, se reunieron todos y decidieron ir a pedirle
a Tiddalick que les devolviera el agua que tenía en su barriga, pero ella estaba
dormida.
Lo intentaron el canguro, el dingo, la cacatúa, pero ninguno de ellos consiguió
que Tiddalick abriera los ojos y cambiara de opinión. Entonces, la pequeña
comadreja dio una gran idea al grupo:
— ¡Ya sé lo que hay que hacer! ¡Tenemos que hacer reír a Tiddalick! — dijo
entusiasmada – si ríe sin parar, conseguiremos que toda el agua de su barriga
salga.
Con esa idea, todos los animales se fueron a ver a Tiddalick. Casi no tenían
fuerzas porque estaban muertos de sed y les hacía mucha falta la energía que
les proporcionaba el agua, pero hicieron un gran esfuerzo para hacer reír a la
rana: las cacatúas contaron chistes, los canguros hicieron unos saltos de circo, el
lagarto puso sus caras más graciosas y sacó la lengua... pero todo fue inútil,
Tiddalick ni siquiera abrió un ojo.
Entonces apareció la anguila pidiendo que le dejaran probar su estrategia.
Empezó a moverse por encima de la rana, arriba y abajo, muy rápido y dando
vueltas. De repente, Tiddalick empezó a reírse un poquito, y cada vez más fuerte,
hasta que un chorro de agua empezó a salir de su boca.
Los animales vieron cómo, gracias a las cosquillas de la anguila, Tiddalick
devolvió toda el agua, inundando nuevamente los océanos de la Tierra, y los
animales pudieron recuperar las fuerzas.
Es por eso que ahora los nativos australianos miran las ranas en el río, y si
beben mucha agua es porque se acerca una época de sequía.
1. De acuerdo a sus acciones, ¿cómo 2. ¿Qué problemas ocasionó la
es la rana Tiddalick? rana Tiddalick?
a. Débil a. Una escasez de agua
b. Glotona b. La caída de una montaña
c. Graciosa c. El incendio de un bosque
d. Entusiasta d. Un movimiento en la tierra
3. Según el texto, ¿a quién se le 4. ¿Qué estrategia permitió que la
ocurrió la idea de hacer reír a la rana Tiddalick?
rana Tiddalick? a. Contar chistes
a. Al dingo b. Hacer cosquillas
b. Al lagarto c. Hacer piruetas
c. A la cacatúa d. Poner caras graciosas
d. A la comadreja
5. Finalmente, ¿qué animal logró que la rana devolviera el agua a la Tierra?
a. El lagarto.
b. La anguila.
c. La cacatúa.
d. El canguro.
Lee el siguiente texto y responde las preguntas 6 a 9.
Inténtalo
tú
6. Después de hacer el truco, ¿por qué 7. ¿a qué información se refiere la
nadie más puede equilibrar el huevo? ilustración del paso 4?
a. Porque se quiebra a. A cómo se adhiere la sal al huevo
b. Porque se hace desaparecer b. A cómo se limpia el extremo del
huevo
c. Porque se viene su contenido en
una taza c. A cómo se equilibra el huevo
sobre la mesa
d. Porque se limpia la sal de su
extremo inferior d. A cómo se demuestra que es un
huevo común
8. Para realizar e truco ¿qué 9. ¿En qué consistirá el truco del mago
instrucción tienen en común los Arnold de Biere?
pasos 1 y 6? a. En romper un huevo y verter
a. En ambos se tiene que sacar la sal su contenido en una taza.
del huevo b. En que un volumen escoja un
b. En ambos se tiene que pasar el huevo entre varios de una caja
huevo a alguien c. En hacer aparecer y
c. En ambos se tiene que tomar el desaparecer varios huevos de
huevo con la mano derecha una bolsa de tela
d. En amos se tiene que frotar el d. En mantener en equilibrio un
extremo del huevo con el pulgar huevo apoyando de sus
extremos.
Lee el siguiente texto y responde las preguntas 10 a 18.
LAS ALAS DE ANA
Últimamente me ronda la sospecha de que mi amiga Ana no es de este mundo. Hay algo
en ella que la hace especial, diferente. Cuando se enfada, se pone roja, roja como un
tomate, y si uno está cerca, puede ver cómo le empieza a salir de las orejas un hilo de
humo blanco. Y a la hora del recreo, cuando todos comemos la colación que nos
mandan de casa, una fruta, un jugo o un sándwich de jamón, ella se aparta de todos y se
esconde detrás de unos arbustos.
Así que he decidido espiarla para ver si descubro por qué Ana se comporta así. Es
una compañera nueva y nos tocó sentarnos juntos. Habla poco. Creo que es muy tímida.
Me cae bien, pero no puedo reprimir la idea de que esconde algo.
A la salida de clases, la sigo, teniendo cuidado de no ser visto. Me voy escondiendo entre la
gente. Me oculto tras los puestos de revistas, o detrás de las cabinas telefónicas. Ella no
voltea. Va distraída, pensando en sus cosas. De vez en cuando se detiene y gira la cabeza,
como he visto que hacen los perros al escuchar un silbato. Yo contengo la respiración y, tras
unos segundos, continúa avanzando.
Por fin, Ana llega a su casa. Es amarilla y tiene una puerta color azul. Toca tres
veces. Toc, toc, toc. Luego abren y ella pasa sin saludar a nadie. Yo me acerco e
intento asomarme por una ventana. Y entonces, veo algo que me deja perplejo. Atónito. Sin
habla.
Ana lanza la mochila sobre la mesa del comedor. Después, se estira. Luego, se tira las orejas.
Una con la mano izquierda y otra con la derecha. Y entonces, de su espalda brotan unas alas
enormes, bonitas, con plumas verdes. Ella se sacude y suspira. Liberada. Como quien durante
mucho tiempo tiene que encoger los dedos en unos zapatos apretados. Por primera vez, la
veo sonreír. La veo enseñar una fila de dientes blancos, radiantes, y sus ojos brillan como
miel traslúcida. Me parece feliz. Recorre la habitación en busca de alguien. Alguien viene.
Con mis ojos sigo la ruta de la mirada de Ana. Y veo que corre a abrazar a otro ser igual
que ella.
Pero… ¿qué es, entonces, Ana? ¿Es un ángel? ¿Una niña pájaro? ¿Puede volar?
Tantas preguntas se me arremolinan de golpe y tropiezo sin darme cuenta con un macetero
con flores que hay en la ventana. El macetero cae al suelo haciendo un ruido enorme. Y yo,
salgo corriendo por donde he venido sin esperar a que me descubran.
Al día siguiente, Ana está sentada junto a mí. Yo la observo con más curiosidad que nunca.
Sé que no sonríe porque está incómoda. Sus alas están prisioneras en una cárcel que
nadie puede ver. La miro. Me mira. Siento que sospecha que he sido yo quien
espiaba por la ventana. O quizás, pienso eso porque no puedo con el peso de mi
conciencia. Me muero
por decirle que sé que tiene alas, pero no me atrevo. No es el momento. Y decido
esperar al recreo.
Como Ana apenas habla, me es difícil encontrar un tema de conversación. Además,
ella — otra vez— se ha ido a esconder tras los arbustos. Pero me animo, me cargo de valor
y voy tras ella. Me asomo cauteloso, y la veo allí, sentada, viendo al cielo. Le digo “hola” y
ella me mira, extrañada. Me temo que quiere estar sola. Pero me da igual y me siento a su
lado.
—¿Qué miras? — pregunto.
Ana, sin dejar de ver el cielo, me contesta: —Las nubes.
Y entonces, suelto una pregunta tonta, absurda, de la cual me arrepiento nada más sale de
mi boca. Pero le digo:
—¿Tú vivías allí?
Ana me mira curiosa. Sé que sabe que conozco su secreto. Pero aguanto su
fulminante mirada. No digo nada. No quiero estropear el momento.
Entonces, sucede algo increíble. Mágico. Algo que no pude entender hasta
momentos más tarde. Ella me sonríe. Me toma de la mano y me susurra al oído que cierre
los ojos. Yo obedezco, sin dudar. Siento una ráfaga de aire fresco, como cuando se
abre una ventana en un día caluroso y comprendo, sin ver, que ella ha liberado sus
enormes alas.
—Abre los ojos— vuelve a susurrarme.
Y al hacerlo, la veo tal y como es ella. Libre. Sin ataduras. Sin
secretos. Lista para volar. Me agarra de las manos y
emprende el vuelo. Nadie se percata de que sobrevolamos
sobre sus cabezas, absortos cada uno en lo suyo. Los
profesores corrigiendo niños, chicos jugando fútbol, la señora
de la tienda, un joven parando un taxi. Nadie nos descubre, y
yo no puedo creer que la gente no se tome el tiempo de ver
por encima de sus cabezas para vernos volar por los aires.
Ella no me suelta. Yo siento el viento en mi cara. Volamos.
Volamos alto. El momento dura lo suficiente como para no
querer que acabe nunca. Me lleva a las nubes, que se deshacen a nuestro paso
como los hilos del algodón de azúcar.
Después, me deja en el suelo. Firme. Se acerca lentamente, como para darme un
beso en la mejilla. Pero en lugar de eso me susurra al oído: — Gracias— y retoma
el vuelo.
Laura Martínez Belli
10. De acuerdo a sus acciones, ¿cómo es el 11. Al principio del texto ¿cómo cree el
niño que relata la historia? niño que es Ana?
a. Tímido. a. Alegre
b. Curioso.
b. Tímida
c. Soñador
c. Curiosa
Enojona
12. Al principio del texto ¿cómo cree el 13. A la hora del recreo ¿dónde se
niño que es Ana? esconde la niña?
a. Alegre a. Detrás de un arbusto
b. Tímida b. Tras un puesto de revistas
c. Curiosa c. Tras una puerta de color azul
d. Enojona d. Detrás de una cabina telefónica.
14. ¿En qué lugar el niño descubre el
15. ¿En qué momento del relato Ana
secreto de Ana? cambia de actitud hacia el niño?
a. En la calle. a. Cuando él la sigue hasta su casa.
b. Cuando ella despliega sus alas
b. En las nubes frente a él.
c. En la casa de Ana c. Cuando él le pregunta si ella
vivía en las nubes.
d. En el patio del colegio.
d. Cuando ella le da las gracias
después de volar juntos
16. Cuando le toma la mano al niño, ¿qué le susurra Ana al oído?
a. Que libere sus alas.
b. Que cierre los ojos.
c. Que guarde su secreto.
d. Que le obedezca sin dudar.
17.¿Qué te parece lo que hace el niño desde que sospecha que Ana “no es de este
mundo”?
¿Por qué? Fundamenta con información del texto.
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18. Al final del texto, ¿por qué Ana le da las gracias al niño?
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Lee el siguiente texto y responde las preguntas 19 a 23.
Bikila ganó el maratón sin zapatillas
En los Juegos Olímpicos de Roma un deportista de Etiopíahizo
historia al ganar el maratón de manera muy especial.
El 10 de septiembre de 1960, en los Juegos Olímpicos de Roma, se pudo ver al primer africano en
lo más alto del pódium de premiación de esta competencia internacional. Abebe Bikila, a quien
nadie le creyó que hiciera los tiempos que afirmaba cuando se inscribió, ganó a todos sus contrincantes
corriendo a pie pelado el maratón, una carrera que se extiende nada menos que por 42 kilómetros
y que él completó en tan solo 2 horas, 15minutos y 16 segundos.
Bikila fue a esta competencia solo porque otro deportista se había lesionado, y una vez que estaba
en la ciudad de Roma, le pasaron unas zapatillas especiales para correr, pero no le quedaron
bien. Así que decidió participar en el maratón tal como había entrenado: descalzo.
Bikila pronto alcanzó el primer lugar en la carrera junto con su principal rival, un corredor
marroquí. Ambos llevaban una gran ventaja de los demás competidores. Cuando solo quedaban500
metros para finalizar, Bikila aceleró su paso y le ganó a su adversario por 26 segundos.
Abebe Bikila, nacido en Etiopía en 1932, consiguió una de las mayores hazañas del mundo del
atletismo y de los Juegos Olímpicos. No solo pasó a la historia como el primer africano en
conseguir una medalla de oro en las Olimpiadas, ni como el récord del mundo de maratón de
1960, sino que su leyenda se vio agrandada por un hecho sin precedentes y que posiblemente no
vuelva a ocurrir, corrió todo el maratón descalzo.
Tras conseguir el oro en los Juegos Olímpicos de Roma volvió a repetir su hazaña dorada, pero
esta vez con zapatillas, en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964. También en esta ocasión batió la
marca mundial, situándola en 2 horas, 12 minutos y 11segundos. Finalmente, participó en la
competición de México 1968, pero tuvo que retirarse de la prueba pasado el kilómetro 17. Esta fue
la última competencia de este tipo en la que participó el etíope.
Adaptado de https://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/abebe-bikila-el-africano- que-gano-el-
maraton-sin-zapatillas-primera-medalla-oro-africa-juegos-olimpicos
19. Según el texto, ¿dónde ganó Bikila 20.Según el texto, ¿quién fue el principal
su primera medalla de oro? rival de Bikila en el maratón de los
a. En México Juegos Olímpicos de Roma?
b. En Etiopía a. Un corredor mexicano
c. En Tokio b. En corredor marroquí
d. En Roma c. Un corredor romano
d. Un corredor etíope
21. ¿En qué año Bikila ganó el maratón 22.¿Qué le paso a Bikila en 1968?
usando zapatillas? a. Batió un record mundial
a. En 1932 b. Obtuvo una medalla de oro
b. En 1960 c. Corrió un maratón sin zapatillas
c. En 1964 d. Tuvo que retirare de una competición
d. En 1968
23. Si Bikila hubiese corrido los Juegos Olimpicos con zapatillas ¿crees que sería famoso
Si
No
¿Por qué? Responde a partir de lo leído.
Lee el siguiente texto y responde las preguntas 24 a 27..
El pájaro dziú
Cuentan por ahí, que una mañana, Chaac, el Señor de la
Lluvia, sintió deseos de pasear y quiso recorrer los campos
de El Mayab. Chaac salió muy contento, seguro de que
encontraría los cultivos fuertes y crecidos, pero apenas
llegó a verlos, su sorpresa fue muy grande, pues se
encontró con que las plantas estaban débiles y la tierra
seca y gastada. Al darse cuenta de que las cosechas serían muy pobres, Chaac se
preocupó mucho. Luego de pensar un rato, encontró una solución: quemar todos los
cultivos, así la tierra recuperaría su riqueza y las nuevas siembras serían buenas.
Después de tomar esa decisión, Chaac le pidió a uno de sus sirvientes que llamara a todos
los pájaros de El Mayab. El primero en llegar fue el Dziú, un pájaro con plumas de colores y
ojos cafés. Apenas se acomodaba en una rama cuando llegó a toda prisa el Toh, un pájaro
negro cuyo mayor atractivo era su larga cola llena de hermosas plumas. El Toh se puso al
frente, donde todos pudieran verlo.
Poco a poco se reunieron las demás aves, entonces Chaac les dijo:
—Las mandé llamar porque necesito hacerles un encargo tan importante, que de él
depende la existencia de la vida. Muy pronto quemaré los campos y quiero que ustedes
salven las semillas de todas las plantas, ya que esa es la única manera de sembrarlas de
nuevo para que haya mejores cosechas en el futuro. Confío en ustedes; váyanse pronto,
porque el fuego está por comenzar.
En cuanto Chaac terminó de hablar el pájaro Dziú pensó:
—Voy a buscar la semilla del maíz; yo creo que es una de las más importantes para que
haya vida.
Y mientras, el pájaro Toh se dijo:
—Tengo que salvar la semilla del maíz, todos me van a tener envidia si la encuentro yo
primero.
Así, los dos pájaros iban a salir casi al mismo tiempo, pero el Toh vio al Dziú y quiso
adelantarse; entonces se atravesó en su camino y lo empujó para irse él primero. Al Dziú
no le importó y se fue con calma, pero muy decidido a lograr su objetivo.
El Toh voló tan rápido, que en poco tiempo ya les llevaba mucha ventaja a sus
compañeros. Ya casi llegaba a los campos, pero se sintió muy cansado y se dijo:
—Voy a descansar un rato. Al fin que ya voy a llegar y los demás todavía han de venir lejos.
Entonces, el Toh se acostó en una vereda. Según él sólo iba a descansar más se durmió sin
querer, así que ni cuenta se dio de que ya empezaba a anochecer y menos de que su cola
había quedado atravesada en el camino. El Toh ya estaba bien dormido, cuando muchas
aves que no podían volar pasaron por allí y como el pájaro no se veía en la oscuridad, le
pisaron la cola.
Al sentir los pisotones, el Toh despertó, y cuál sería su sorpresa al ver que en su cola sólo
quedaba una pluma. Ni idea tenía de lo que había pasado, pero pensó en ir por la semilla
del maíz para que las aves vieran su valor y no se fijaran en su cola pelona.
Mientras tanto, los demás pájaros ya habían llegado a los cultivos. La mayoría tomó la
semilla que le quedaba más cerca, porque el incendio era muy intenso. Ya casi las habían
salvado todas, sólo faltaba la del maíz. El Dziú volaba desesperado en busca de los
maizales, pero había tanto humo que no lograba verlos. En eso, llegó el Toh, más cuando
vio las enormes llamas, se olvidó del maíz y decidió tomar una semilla que no ofreciera
tanto peligro. Entonces, voló hasta la planta del tomate verde, donde el fuego aún no era
muy intenso y salvó las semillas.
En cambio, al Dziú no le importó que el fuego le quemara las alas; por fin halló los
maizales, y con gran valentía, fue hasta ellos y tomó en su pico unos granos de maíz.
El Toh no pudo menos que admirar la valentía del Dziú y se acercó a felicitarlo. Entonces,
los dos pájaros se dieron cuenta que habían cambiado: los ojos del Toh ya no eran negros,
sino verdes como el tomate que salvó, y al Dziú le quedaron las alas grises y los ojos rojos,
pues se acercó demasiado al fuego.
Chaac y las aves supieron reconocer la hazaña del Dziú, por lo que se reunieron para
buscar la manera de premiarlo. Y fue precisamente el Toh, avergonzado por su conducta,
quien propuso que se le diera al Dziú un derecho especial:
—Ya que el Dziú hizo algo por nosotros, ahora debemos hacer algo por él. Yo propongo
que, a partir de hoy, pueda poner sus huevos en el nido de cualquier pájaro y que
prometamos cuidarlos como si fueran nuestros.
Las aves aceptaron y desde entonces, el Dziú no se preocupa de hacer su hogar ni de
cuidar a sus crías. Sólo grita su nombre cuando elige un nido y los pájaros miran si acaso
fue el suyo el escogido, dispuestos a cumplir su promesa.
24. ¿Por qué Chaac decidió quemar los 25. ¿Por qué Chaac llamó a todas las aves?
cultivos?
a. Para pedirles que donaran sus nidos.
a. Para poder recorrer los campos. b. Para pedirles que salvaran las semillas.
b. Para que las cosechas fueran más pobres. c. Para pedirles que salvaran los cultivos.
c. Para que la Tierra recuperara su riqueza. d. Para pedirles que iniciaran el fuego.
d. Para entregar a un pájaro un derecho
especial.
26. Después del incendio ¿qué siente el 27. ¿Cuál fue el premio del pájaro Dziú por la
pájaro Toh por el pájaro Dziú? hazaña que realizó?
a. Celos. a. Comer las semillas del maíz.
b. Envidia. b. Tener una cola de hermoso plumaje.
c. Curiosidad. c. Cambiar sus ojos café por unos rojos.
d. Admiración. d. Usar nidos de otras aves para poner sus
huevos.