TEP
El tromboembolismo pulmonar (TEP) es una enfermedad grave que se produce cuando un coágulo
sanguíneo, normalmente originado en las venas profundas de las piernas (trombosis venosa
profunda o TVP), se desplaza y obstruye una o más arterias pulmonares. Esta obstrucción impide
el flujo sanguíneo a los pulmones y puede provocar complicaciones graves e incluso mortales.
Patología:
Formación de trombos:
La mayoría de los TEP se originan en trombos formados en las venas profundas de las piernas.
La tríada de Virchow describe los tres factores principales que contribuyen a la formación de
trombos: estasis venosa (flujo sanguíneo lento), daño endotelial (daño de la pared del vaso
sanguíneo) e hipercoagulabilidad (mayor tendencia de la sangre a coagularse).
Embolización:
El trombo se desprende de la pared de la vena y viaja por el torrente sanguíneo hasta los
pulmones.
El coágulo se aloja en las arterias pulmonares, obstruyendo el flujo sanguíneo.
Consecuencias:
La obstrucción del flujo sanguíneo pulmonar provoca un aumento de la presión en la arteria
pulmonar (hipertensión pulmonar).
La zona del pulmón irrigada por la arteria obstruida no recibe sangre oxigenada, lo que provoca
hipoxemia (niveles bajos de oxígeno en la sangre).
En casos graves, la TEP puede causar infarto pulmonar (muerte del tejido pulmonar).
Fisiología:
Cambios en el flujo sanguíneo pulmonar:
La TEP provoca un desequilibrio en la relación ventilación-perfusión, es decir, zonas del pulmón se
ventilan, pero no se perfunden, lo que provoca hipoxemia.
La hipertensión pulmonar aumenta la carga del ventrículo derecho del corazón y puede provocar
una insuficiencia cardiaca derecha.
Respuestas compensatorias:
El organismo intenta compensar la hipoxemia aumentando la frecuencia respiratoria (taquipnea) y
la frecuencia cardiaca (taquicardia).
En casos graves, estas respuestas compensatorias pueden no ser suficientes para mantener una
oxigenación adecuada.
Epidemiología:
Incidencia:
El TEP es la tercera causa más frecuente de enfermedad cardiovascular, tras el infarto de
miocardio y el ictus.
La incidencia aumenta con la edad y es mayor en personas con factores de riesgo.
Factores de riesgo:
Inmovilización prolongada (reposo en cama, viajes largos).
Cirugía reciente.
Cáncer.
Embarazo y posparto.
Uso de anticonceptivos hormonales.
Antecedentes de TVP o TEP.
Enfermedades hereditarias hipercoagulables.
Obesidad.
Tabaquismo.
Mortalidad: La TEP no diagnosticada y no tratada tiene una alta tasa de mortalidad.
El diagnóstico y el tratamiento precoces mejoran significativamente el pronóstico.
Anticoagulantes (heparina, warfarina, anticoagulantes orales directos).
Trombolíticos (en casos graves).
Embolectomía (extirpación quirúrgica del coágulo).
Filtro de vena cava inferior (en pacientes con contraindicación para la anticoagulación).
Es importante buscar atención médica inmediata si se sospecha de TEP, ya que se trata de una
emergencia médica que requiere tratamiento urgente.
Síntomas:
Dificultad respiratoria repentina (disnea).
Dolor torácico, especialmente al respirar profundamente.
Tos, que puede contener sangre (hemoptisis).
Frecuencia cardíaca rápida (taquicardia).
Respiración acelerada (taquipnea).
Mareos o desmayos.
Diagnóstico:
Historia clínica y exploración física.
Análisis de sangre (dímero D).
Angiografía pulmonar por tomografía computarizada (angio-TC).
Gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión.
Ecografía Doppler de las piernas (para detectar TVP).
Tratamiento: